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La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 1

LA LIMPIEZA DE SANGRE EN EL SIGLO


XVIII VENEZOLANO
2 Ángel Rafael Almarza

Colección Monografías
El pueblo es la historia

A 200 AÑOS DE LA INDEPENDENCIA,


LA REVOLUCIÓN CONTINÚA
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 3

Ángel Rafael Almarza

LA LIMPIEZA DE SANGRE EN EL SIGLO


XVIII VENEZOLANO

Caracas, 2009
4 Ángel Rafael Almarza

Colección Monografías
El pueblo es la historia

Comisión Editorial
Arístides Medina Rubio
Pedro Enrique Calzadilla
Luis Felipe Pellicer

Asistente Editorial
Joselin Gómez

Corrector(es)
Eduardo Cobos

Diagramación
Nina Ramírez

Diseño de portada
Aarón Lares

Imagen de la portada
Miguel Cabrera, De español y de india, mestiza, 1763

Impresión
Printanet, C.A.

La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano


Primera edición: Fundación Centro Nacional de Historia, Caracas, 2009

Fundación Centro Nacional de Historia.- Editor


Final Av. Panteón, Foro Libertador, Edificio Archivo General de la
Nación P.B. Caracas – Venezuela
centronacionaldehistoria@gmail.com

Depósito Legal: lf22820099004121


ISBN: 978-980-7248-18-1
Impreso en la República Bolivariana de Venezuela
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 5

Índice General

Introducción ....................................................................................................... 7

Capítulo I
La Limpieza de sangre en España ................................................ 15
Orígenes del problema. De judios a conversos: de la comprensión a la
hostilidad anticonversa ............................................................................. 15
Difusión de los Estatutos de Limpieza de sangre en las comunidades
religiosas y seglegares de España ............................................................ 33
La incorporación de los Estatutos de limpieza de sangre en América .. 42

Capítulo II
La Limpieza de sangre en la Provincia de Caracas ...................... 49
La limpieza de sangre y la Universidad de Caracas ................................... 50
La limpieza de sangre y el Colegio de Abogados de Caracas ................. 79
La limpieza de sangre en la sociedad ........................................................ 110

Conclusión ................................................................................................... 127


Fuentes ......................................................................................... 131
6 Ángel Rafael Almarza
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 7

Introducción

La noción sobre limpieza de sangre surgió del enfrentamiento


entre cristianos, judíos y moros durante el proceso de fortalecimiento
de la elite cristiana en el momento de la Reconquista española, que
culminó a finales del siglo XV.
La limpieza de sangre fue un procedimiento institucional
orientado a establecer el linaje del solicitante para comprobar su
calidad y demostrar que no pertenecía ni descendía de judíos ni
moros. Este formalismo dio origen al establecimiento de los
Estatutos de limpieza de sangre como mecanismo efectivo de
exclusión de los judíos, moros y sus descendientes de posiciones
importantes en el ámbito público y religioso de la sociedad española.
El cumplimiento de este requisito fue indispensable para la
admisión en instituciones militares, civiles y eclesiásticas,
convirtiéndose en una cuestión de honor poseerlo. Esta concepción
dio origen a la idea del "cristiano viejo"; quien al no pertenecer ni
descender de judíos ni moros, demostraba ser "limpio de sangre",
alcanzando el control y la preservación de las instituciones más
importantes, así como los valores en los cuales fueron sostenidos y
garantizando, de esta manera, su hegemonía dentro de la sociedad
peninsular de Antiguo Régimen.
La transferencia de la idea de limpieza de sangre hacia
América está relacionada al principio de control, orden social,
8 Ángel Rafael Almarza

político y religioso de las provincias de ultramar por parte de la


Metrópoli. Desde el punto de vista legal, la incorporación de los
estatutos de limpieza de sangre en el derecho indiano se evidenció
en la prohibición de embarcarse a los descendientes de judíos o
moros hacia el Nuevo Continente, al igual que la ejecución de
aquellos en las diferentes reglamentaciones de las principales
instituciones de las sociedades hispanoamericanas.
El concepto de limpieza de sangre se convirtió en la base
ideológica de un sistema de estratificación social jerárquica, basada
en el origen del individuo: español, indio o negro y fue utilizado
como mecanismo efectivo para excluir a los nativos originales de
América, a los africanos y a sus descendientes de las instituciones
civiles y eclesiásticas de las provincias de ultramar.
En la Provincia de Caracas, durante el siglo XVIII, hay
evidencias de su uso para los más distintos fines, al igual que en
España y en otras regiones de la América española. Los juicios o
demostraciones de calidad y limpieza de sangre en la Provincia de
Caracas estaban sujetos a un procedimiento cuyo propósito era
establecer la pureza o calidad del individuo. En este juicio, y a través
de la presentación de testigos y documentación probatoria, se
realizaba una investigación del origen, méritos, comportamientos y
calidad del interesado con la finalidad de cumplir un requisito
indispensable en diversas instituciones o instancias de la sociedad.
En el caso de la Provincia de Caracas nos interesa identificar
y analizar, a partir de la documentación sobre el tema, cómo este
procedimiento se convirtió en uno de los factores fundamentales
de control del orden jerárquico de la sociedad provincial, mediante
la exclusión de los indios, negros y sus descendientes de posiciones
primordiales en la sociedad caraqueña en el siglo XVIII ya fuese
para ingresar a la Universidad de Caracas, al Colegio de Abogados,
a las instituciones militares o eclesiásticas. Así mismo para contraer
matrimonio entre gente de la misma calidad, para crear mayorazgos
o para solicitar títulos de nobleza, entre muchos otros.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 9

La importancia de un estudio como el que se pretende realizar


sobre la limpieza de sangre en la Provincia de Caracas en el siglo
XVIII, radica en la posibilidad de tener un mayor conocimiento del
sistema de valores de la sociedad provincial, profundizando sobre
este aspecto específico algunos de los resultados ya elaborados acerca
de la familia, el matrimonio, la mujer, las redes sociales, el
comportamiento social, entre otros, que han favorecido la
comprensión de los fundamentos de la sociedad venezolana del siglo
XVIII, temas, por cierto, desatendidos hasta tiempos recientes por
la historiografía venezolana.
La idea de emprender esta investigación surgió a partir del
Seminario dirigido por el Profesor Luis Felipe Pellicer titulado
Historia de la Familia en la Provincia de Venezuela y de la Electiva
titulada La Nobleza Criolla en la Provincia de Venezuela, dirigida por
la Profesora Inés Mercedes Quintero.
Una vez escogido el tema a investigar se inició la revisión de
las fuentes bibliográficas que hacen referencia al tema de la limpieza
de sangre tanto en España, América y en Venezuela. Posteriormente,
se realizó la búsqueda de las fuentes documentales existentes sobre
la materia en los diferentes archivos de Caracas, además de que se
procedió a la consulta de las recopilaciones documentales.
En cuanto al arqueo de fuentes bibliográficas encontramos
que el estudio sobre limpieza de sangre ha sido materia de interés
por parte de quienes se han ocupado de la historia española y
americana. En un principio, quienes se dedicaron a temas
relacionados con la limpieza de sangre, lo hicieron desde la
perspectiva del estudio de la nobleza a través de la genealogía, en
donde la preocupación fundamental fue reconstruir lo más fielmente
posible la línea de sucesión de los títulos nobiliarios, la calidad de
la familia, el origen de los ancestros y describir en tono apologético
la trayectoria del linaje en cuestión, todos ellos relacionados, de
una u otra manera, con la limpieza de sangre. Sin embargo, a
mediados del siglo pasado hubo una nueva orientación en este tipo
10 Ángel Rafael Almarza

de estudios. Se trataba ahora de analizar la significación de los


diferentes sectores sociales, y de desarrollar estudios específicos
sobre el tema de la limpieza de sangre.
En este sentido es digno de mencionar el trabajo realizado
por Albert A. Sicroff, titulado Los estatutos de limpieza de sangre,
controversias entre los siglos XV y XVII el cual fue publicado en francés
en 1960 y posteriormente fue traducido al español. Simultáneamente
fue publicado por Antonio Domínguez Ortíz un estudio titulado
La clase social de los conversos en Castilla en la edad moderna.
Más recientemente, desde la década de los setenta hasta
principios del siglo XXI, se ha desarrollado un conjunto de trabajos
sobre las clases sociales y sistema de valores en general y, en
particular sobre limpieza de sangre, tanto para el caso español como
para el americano. En la mayoría de estas obras, no se hace énfasis
en el conjunto de España y América Hispana, sino que se procura
atender el problema en cada una de las entidades que formaron
parte del reino español. Se ha intentado, pues, abordar el tema a
partir de estudios que reflejan la situación particular de algunas
regiones del reino.
Estos estudios, no solamente enfrentan el problema de la
limpieza de sangre sino que en muchos casos se analiza también el
comportamiento económico de la elite, sus relaciones endogámicas,
la estructura familiar, la actuación política de los sectores sociales,
los sistemas de valores y representaciones, entre otros.
En esta nueva orientación de los estudios sobre la materia ha
sido de primer orden el impacto conceptual y metodológico del
reciente desarrollo de los estudios sobre historia de la familia, redes
sociales, etc., así como lo que se conoce como historia de las
mentalidades.
En el caso de España existen trabajos como el realizado por
Antonio Domínguez Ortiz titulado Las clases privilegiadas en el Antiguo
Régimen, el cual fue editado en 1973. Esta obra y el trabajo
desarrollado por este historiador a través de su carrera, constituye
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 11

un aporte fundamental para esclarecer las características de las clases


de la sociedad tradicional española, incluyendo el aspecto de la
limpieza de sangre.
En la década de los noventa surgió otro grupo de trabajos
realizados por historiadores españoles que contribuyeron al
desarrollo del tema de la limpieza de sangre. Es importante
mencionar a Baltasar Cuart Morner cuya obra se titula Colegios Mayores
y Limpieza de Sangre durante la edad Moderna. El Estatuto de San Clemente
de Bolonia (Siglos XV-XIX) publicado en 1991; igualmente son
importantes los trabajos realizados por Jaime Contreras destacándose
Judíos, judaizantes y conversos en la Península Ibérica en los tiempos de la
expulsión. Pero el historiador que más ha trabajado el tema de la
limpieza de sangre en España se llama Juan Hernández Franco,
siendo su obra más importante Cultura y limpieza de sangre en la España
moderna: Puretate Sanguinis publicada en 1996, además de varios
artículos en revistas especializadas.
Otros historiadores que han abordado el tema son Mike
Azurmendi Y se limpie aquella tierra. Limpieza étnica y de sangre en el
país Vasco (Siglos XVI-XVIII) del año 2000. Raphael Carrasco Le
pouvoir des famillas à l´épreuve du feu: pureté de sang et réputatión des
lignage, en 2002. Jean-Pierre Dedieu La información de la limpieza de
sangre en el año 2002, entre otros.
En América también se han realizado estudios que atienden
el problema de la limpieza de sangre en cada una de las entidades
que formaban los reinos de ultramar. Uno de los pocos trabajos que
plantea el problema de limpieza de sangre para el conjunto de
América Hispánica es el realizado por Marta Canessa De Sanguinetti
titulado El bien nacer: limpieza de oficios y limpieza de sangre: raíces ibéricas
de un mal latinoamericano publicado en el año 2000. En esta
investigación se plantea como el ideal americano de la limpieza de
sangre es una copia de los valores españoles, todo esto sustentado
en una amplia consulta bibliográfica y documental.
12 Ángel Rafael Almarza

Los diferentes trabajos del historiador chileno Luis Lira Montt


han contribuido a la reconstrucción del problema de la limpieza de
sangre no sólo en su país de origen, sino también para el caso
americano, fundamentalmente desde la perspectiva del derecho
indiano. Su primer trabajo relacionado con el tema fue publicado
en 1997 y se llamó El estatuto de limpieza de sangre en el Derecho Indiano;
y en 1999 El estatuto de limpieza de sangre en Indias.
Para el caso argentino, encontramos el estudio de Jeffrey M.
Shumway titulado The purity of my blood cannot put food on my table:
Changing Attitudes towards Interracial Marriage in Nineteenth Century
Buenos Aires publicado en el 2001.
Pero en realidad, en donde se han realizado más estudios
específicamente sobre el tema de la limpieza de sangre ha sido en
México. La historiadora María Elena Martínez tiene varias
publicaciones al respecto, destacándose Religion, Purity and Race. The
Spanish concept of Limpieza de Sangre in XVII century Mexico and the
Broader Atlantic World publicado en el 2000. También existe el trabajo
publicado en el 2000 por Emiliano Frutta titulado Limpieza de Sangre
y Nobleza en el México Colonial: la formación de un saber nobiliario (1571
– 1700) y el de Carlos López Beltrán De perfeccionar el cuerpo a limpiar
la raza: sobre la sangre y la herencia (1750 – 1870) publicada en el
2002.
Aun cuando son significativos los avances que se han hecho
sobre la materia, es evidente lo reciente de la mayoría de las
publicaciones, lo cual permite afirmar que constituye en la
actualidad un campo que exige atención y dedicación en virtud de
la dispersión de la información, la escasa sistematización del
problema para el conjunto de la América Hispana, el desigual
desarrollo que existe sobre el asunto en cada una de las entidades
que fueron parte del Imperio Español y la diversidad de asuntos
que es pertinente considerar por el interés que reviste enfrentar el
tema desde diferentes perspectivas.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 13

Para el caso venezolano, es oportuno señalar que el tema de


la limpieza de sangre no ha sido trabajado a profundidad. Es por
esa razón que tuvimos que hacer una valoración de las fuentes
centrándonos en los que más se aproximaron al tema de
investigación. Es digno de destacar la ponencia presentada en el
Segundo Congreso Venezolano de Historia por la Dra. Ermila
Troconis de Veracoechea titulada La Limpieza de Sangre a través de la
Real Audiencia de Caracas publicada en 1975, la cual plantea un
estudio parcial de algunos casos tomados de expedientes del Archivo
General de la Nación, en donde se ofrecen consideraciones sobre el
tipo de solicitudes y las características que llegó a tener la limpieza
de sangre en la Provincia de Venezuela.
El otro estudio que existe sobre la limpieza de sangre en
nuestro país fue presentado por María Elena Morales en el
"International Seminar on the History of the Atlantic World"
realizado en la Universidad de Harvard en el 2002. El trabajo se
titula The Estatutos de Limpieza de Sangre in the Province of Venezuela
1609–1820, allí se plantea cómo el discurso de la limpieza de sangre
puede servir para la comprensión de los valores de las sociedades
latinoamericanas en la época colonial.
En los últimos tiempos se han llevado a cabo nuevos estudios
sobre familia, redes sociales y sobre el comportamiento social y
económico de los diversos sectores de la sociedad provincial que,
sin tener como objetivo específico el estudio de la limpieza de sangre,
nos acercan a problemas relacionados con el orden jerárquico de la
sociedad en la provincia de Venezuela.
Nos referimos a los trabajos de Frederique Langue publicados
en su mayoría en su libro Aristócratas, honor y subversión en la Venezuela
del siglo XVIII; al estudio realizado por Luis Felipe Pellicer publicado
en 1996 titulado La vivencia del honor en la Provincia de Venezuela,
1774 – 1809. Estudios de Casos y su trabajo de ascenso Entre el honor
14 Ángel Rafael Almarza

y la pasión. Familia y Matrimonio en Venezuela 1778 – 1821; el trabajo


realizado por Inés Quintero titulado Honor, riqueza y desigualdad en la
Provincia de Venezuela, siglo XVIII publicado en 1999, entre otros.
El conjunto de los trabajos antes mencionados constituye un
significativo aporte para la comprensión de la sociedad venezolana
en virtud de los señalamientos que se hacen a temas como el
parentesco, el matrimonio, la concentración de la riqueza, las
actitudes sociales, la defensa de prerrogativas, el tema del honor y
muchos otros aspectos, todos ellos en estrecha relación con el tema
de la limpieza de sangre.
Luego de un arqueo en el Archivo General de la Nación en la
Sección de Reales Cédulas y Limpieza de Sangre; en el Archivo II
de la Academia Nacional de la Historia Sección Judiciales y Civiles;
así como el Archivo de la Universidad Central de Venezuela en la
Sección Vida – Buenas Costumbres, nos encontramos con una gran
cantidad de documentos que sirvieron de soporte para nuestro
trabajo de investigación. Se trata de expedientes que muestran
solicitudes y juicios sobre calidad y limpieza de sangre para diferentes
fines que serán analizados en el cuerpo del trabajo.
Otros documentos que trabajamos al igual que estos últimos,
han sido objetos de análisis históricos por otros autores o han sido
publicados. De esta documentación proponemos una lectura
diferente, en donde el interés se ha inclinado hacia los valores de la
vida cotidiana, entre ellos la limpieza de sangre.Familia y Matrimonio
en Venezuela 1778 – 1821; el trabajo realizado por Inés Quintero
titulado Honor, riqueza y desigualdad en la Provincia de Venezuela, siglo
XVIII publicado en 1999, entre otros.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 15

Capítulo I
La Limpieza de sangre en España

Orígenes del problema: de judíos a conversos: de la comprensión a la


hostilidad anticonversa

El tema de la limpieza de sangre en España ha ocupado a


los historiadores europeos desde mediados del siglo pasado. Los
primeros estudios específicos sobre el tema lo realizaron: José
Amador de los Ríos, Historia social, política y religiosa de los judíos de
España y Portugal (1943); Américo Castro, Aspectos del vivir hispánico
(1949); Antonio Domínguez Ortiz, La clase social de los conversos en
Castilla en la edad moderna (1959); Albert Sicroff, Les controverses des
statuts de "pureté de sang" en Espagne du XV au XVII siêcle(1960); y
la obra de Julio Caro Baroja, Los Moriscos del Reino de Granada (1957)
y Los judíos en la España Moder na y Contemporánea (1978).
Posteriormente han llevado a cabo otros estudios con interesantes
interpretaciones y análisis concretos sobre instituciones y la limpieza
de sangre en España1.
De acuerdo a lo que establecen estas fuentes bibliográficas,
durante el siglo anterior a la expulsión definitiva de los judíos en
1492, se dieron las circunstancias destinadas a preservar este pueblo.
En efecto, y tal como lo asegura Albert A. Sicroff:

1
Otros estudios sobre el tema son: F. Márquez Villanueva, Espiritualidad y literatura en
el siglo XVI, (1968) y "Versos y cargos concejiles en el siglo XV", en: Revista de Archivos,
Biblioteca y Museos. Nº 63 (1957); E. Benito Ruano, Los orígenes del problema converso,
(1976); J. A. Maravall, Poder, honor y élites en el siglo XVII, (1984); B. Cuart, Colegiales
mayores y limpieza de sangre durante la Edad Moderna, (1991); J. Contreras, Judíos sefarditas
conversos la expulsión de 1492 y sus consecuencias, (1995); J. H. Franco, Cultura y limpieza de
sangre en la España Moderna: Puritate Sanguinis, (1996).
16 Ángel Rafael Almarza

… mientras evolucionaba hacia ese momento decisivo de su historia,


España comenzó a manifestar escrúpulos de limpieza de sangre
dirigidos contra los cristianos de ascendencia judía a quienes, si no
se les podía expulsar, había que impedir jugar un papel de primer
plano en la sociedad cristiana de España.2

Estos escrúpulos se presentaron por primera vez de forma


sistemática en el siglo XV con los Estatutos de limpieza de sangre,
dirigidos a limitar o eliminar cualquier participación de los
judeocristianos en las diversas comunidades, tanto religiosas como
laicas.
A medida que esta preocupación se intensifica, sobre todo en
los siglos XVI y XVII cuando se transforma en una gran
preocupación, "…se requiere una diligencia extraordinaria para
identificar a los cristianos nuevos de sangre judía por la rapidez con
que han logrado penetrar la sociedad española3 aun en sus niveles
más altos..."4.
Con el tiempo, las proscripciones se extendieron a los moriscos,
expresión consagrada para los cristianos de origen islámico5, a pesar
de haber sido un problema completamente distinto del de los
conversos judíos. Según Julio Caro Baroja:
La penetración morisca en la alta sociedad, la política y los círculos
eclesiásticos estaba relativamente poco extendida y su exclusión de
esos medios por los estatutos de limpieza fue generada más bien
hipotética. Esto se comprueba en el hecho de que, en las

2
Albert A. Sicroff, Los estatutos de limpieza de sangre, controversias entre los siglos XV y XVII,
pp. 42-43.
3
Frecuentemente se designaba también al judeocristiano por los nombres de cristiano
nuevo, converso y muchos otros epítetos despectivos, entre los que figuran: marrano, confeso,
maculado e incluso judío.
4
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p, 43.
5
Los cristianos viejos se distinguían también de los conversos por nombres como cristianos
limpios, cristianos rancios y cristianos lindos. En cuanto a este último, Antonio Domínguez
Ortiz apoya la opinión de que lindo vale tanto como limpio. Véase: La clase social de los
conversos en Castilla en la Edad Moderna, p. 13.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 17

controversias que siguieron sobre la rectitud de legislar contra los


cristianos debido a la impureza de su sangre, no se hizo alusión a los
moriscos. Era el judeocristiano el que estaba en tela de juicio6.

Como en los demás países europeos, en España el celo


cristiano se había manifestado en muchas ocasiones por actos de
desconfianza y de persecuciones respecto a los judíos. Desde la
reunión del Concilio de Elvira, en los años 300-303 d.c., los
eclesiásticos españoles trataron de proteger a los cristianos de la
contaminación de los judíos7. Más de diez siglos de retornos periódicos
al tema antijudío establecieron de forma permanente el antijudaísmo
de la España cristiana.
Continuando con la explicación de José Amador de los Ríos,
él dice: "…mientras en la primera parte del siglo XIV la iglesia
española, siempre atenta a salvaguardar la pureza de la fe, todavía
encontraba necesario repetir amonestaciones destinadas a limitar
las relaciones entre judíos y cristianos…"8. Hacia 1391 las pasiones
populares estaban tan incitadas que fácilmente fueron encendidas
por los sermones antijudíos de Ferrán Martínez, el arcediano de
Écija. Ante la incapacidad de las autoridades reales y eclesiásticas
para hacer callar al arcediano durante quince años, éste prosiguió
agitando la pasión popular contra los judíos hasta el momento en
que, en junio de 1391, estalló en Sevilla una violencia antijudía en

6
Julio Caro Baroja, Los Moriscos del Reino de Granada, pp. 224-225.
7
José Amador de los Ríos, Historia social, política y religiosa de los judíos de España y Portugal,
Tomo I, pp. 58-60.
8
Véase Ibídem, p. 493. Entre las restricciones hechas por el Concilio de Zamora sobre los
judíos en 1313 encontramos las siguientes: los judíos no pueden estar con cristianos a
menudo porque no entienden la Fe cristiana. Los niños cristianos no pueden ser criados
por mujeres judías. No se pueden establecer conversaciones de ningún tipo con judíos por
más letrados que sean. De igual forma los cristianos no podían ni beber ni comer con
judíos. Entre otras que los Concilios de Valladolid (1322) y de Salamanca (1335) trataban
de las relaciones entre judíos y cristianos con ese mismo espíritu.
18 Ángel Rafael Almarza

la que apoyado por Ferrán Martínez, se extendió rápidamente a


Córdoba, luego hacia el norte, de modo que a mediados de agosto
de 1391 la mayoría de las provincias españolas había tomado
ejemplo de las horribles escenas de Sevilla9.
Tal como lo asegura Sicroff, el celo religioso no fue el único
móvil de las masas rebeladas, "…la envidia y la codicia de los bienes
de las víctimas no eran factores desdeñables. Hay que reconocer
no obstante que el único refugio ofrecido a los judíos en medio de
las pasiones desencadenadas fue el agua del bautismo…"10. Sólo
en Valencia se calcula entre 7.000 y 11.000 e incluso hasta 100.000,
el número de los que se aferraron desesperadamente al cristianismo
para escapar a la muerte11.
Vista la eficacia del bautismo para refrenar las violencias
populares contra los judíos en 1391, son varios los autores que
sugieren que en esa época los judíos no eran objeto de un
sentimiento racista. Por el momento, al menos en los años
posteriores a 1391, no era su raza sino su religión la que los
destacaba12.
Por tanto, no había nada de extraño, en el hecho de que los
nuevos convertidos que habían pertenecido anteriormente a las
clases altas de la sociedad judía tratasen de ocupar inmediatamente
puestos equivalentes en la sociedad cristiana de España. En este
sentido, "Desaparecido el obstáculo de la religión, era normal que
los conversos tuvieran el favor de las autoridades seculares. Lo
mismo ocurría por lo que se refiere a su reconocimiento por las
autoridades eclesiásticas que, en principio, no podían tener otra
objeción que su ceguera religiosa…"13.

9
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 46.
10
Ibídem, p. 47.
11
Estos y otros datos son presentados por José Amador de los Ríos, Ob. Cit., tomo I, p.
637.
12
Entre los autores que plantean esta idea se encuentran: Albert Sicroff, Antonio
Domínguez Ortiz, Julio Caro Baroja, José Amador de los Ríos.
13
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 46.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 19

Amador de los Ríos confirma el rápido avance de los


conversos de Castilla y Aragón en todos los aspectos de la vida
española, fenómeno en contraste directo al aislamiento continuo
de los moriscos. Los cargos, o la figuración de primer plano
desempeñados por algunas grandes familias conversas de Castilla y
de Aragón, como los Santa María, los Santa Fe, los Santángel, y los
Villanova, son igualmente estudiados con cuidado por el mismo
escritor14.
Los factores que Amador de los Ríos presenta para explicar
la acogida que los conversos encontraron fácilmente en Aragón,
comprenden su celo en defender la religión cristiana y el alto linaje
del cual se enorgullecían15. Tal prestigio -como lo asegura Albert
Sicroff- por ejemplo, aumentaba con la riqueza material de los
conversos. Sin ningún obstáculo religioso o civil, la nobleza de los
cristianos viejos no dudaba en casarse con los conversos, porque
una alianza de esta clase tenía la doble ventaja de ser una expresión
de la caridad evangélica y al mismo tiempo ofrecía la posibilidad de
regenerar su situación económica16.
Si los cristianos nuevos encontraron acogida inmediata entre
los reyes, los nobles y la jerarquía religiosa en la primera mitad del
siglo XV, el pueblo mostró menos entusiasmo respecto a ellos. Sea
cual fuere la razón -la frustración sufrida por los del estado llano que
veían sus aspiraciones impedidas por los judeocristianos presentes
por todas partes, como ha sugerido Américo Castro17, o el simple
mecanismo de psicología colectiva que, desencadenado por siglos
de esfuerzos, no podía cesar bruscamente-, el hecho es que existía
cierta agitación que no pronosticaba nada bueno para los cristianos
nuevos. Las masas se habían sentido defraudadas al ver a su enemigo

14
José Amador de los Ríos, Ob. Cit., tomo I, pp. 65-66.
15
Ibídem., p. 69.
16
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 48.
17
Américo Castro, Aspectos del vivir hispánico, pp. 99 y ss.
20 Ángel Rafael Almarza

ponerse a salvo al abrigo de la Iglesia. La religión, invocada para


santificar el asalto de los judíos, ahora servía de barrera entre ellas
y el objeto de su malestar, "…pero no tardó el pueblo en volver a
descubrir la persona del judío en los nuevos conversos…"18. Varios
factores contribuyeron en esto.
Dadas las circunstancias violentas en que los conversos fueron
obligados a bautizarse, apenas podía esperarse que su conversión
fuese, en muchos si no en todos los casos, una medida de urgencia
para salvarse la vida. De hecho, "…el converso que continuaba
practicando la religión judía en secreto, llegó a ser una figura notoria
y legendaria en la España cristiana"19. Además, fue en las capas
inferiores de la sociedad de los cristianos viejos donde se sintió más
agudamente el retorno de ciertos conversos a los ritos judíos. Albert
A. Sicroff considera que:

Por ser menos cosmopolitas o, si se quiere, más conservadores, los


conversos de clase humilde encontraron mayor dificultad en
resignarse a la religión que les había sido impuesta. Estos fueron los
que más fácilmente quedaron redescubiertos por judíos por las masas
cristianoviejas de quienes, por consiguiente, nacieron las
discriminaciones contra los de sangre judía.20

La experiencia que incitó a los cristianos viejos a sospechar


la existencia oculta del judío en la persona del converso recibió una
confirmación indirecta, pero no menos cierta, en los escritos y
declaraciones de algunas figuras notables entre los propios
conversos. Por diversas razones -sentimiento de culpabilidad del
renegado, deseo de afirmarse en su nueva religión, celo cristiano-,
conversos tan conocidos como Pablo de Santa María, Jerónimo de

18
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 48.
19
Ibídem., p. 49.
20
Ídem.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 21

Santa Fe y Micer Pedro de la Caballería atacaron en sus escritos a


sus antiguos correligionarios.
No hay ataque más violento contra una creencia que el que
proviene del renegado, dado su conocimiento profundo de los
dogmas que ataca: el Scrutinium Scripturarum de Pablo de Santa María,
antiguo rabino mayor de Burgos, asentó uno de esos golpes a los
judíos y a su religión. Esta obra, acabada en 143221, pintaba a los
judíos más ilustres en sus creencias erróneas por el éxito que habían
gozado en España. Además, don Pablo se permitía aplaudir las
matanzas de 1391 que, según pensaba, habían vengado la sangre de
Cristo, y ser la ocasión para numerosos judíos de examinar de nuevo
las Sagradas Escrituras, de descubrir y renunciar a sus errores y de
abrazar la fe cristiana.
El Azote de los judíos (Hebraeomastix), de Jerónimo de Santa Fe,
y el Zelus Christi contra iudaeos et sarracenos, de Micer Pedro de la
Caballería, no adoptaban una actitud más moderada respecto a los
judíos22. Las acusaciones lanzadas contra los judíos eran serias,
particularmente en lo relativo a la posición y las actitudes judías
para con los cristianos; la desconfianza que surgió respecto a los
judíos fue sorprendente. En efecto, como lo asegura Amador de los
Ríos, pudo haber algunos que se preguntaban si la malevolencia y
la impiedad atribuidas a los judíos por sus antiguos correligionarios
jamás pudieran lavarse con las aguas del bautismo23.

21
José Amador de los Ríos, Ob. Cit., pp. 28-30; y, Luciano Serrano, Los conversos Don Pablo
de Santa María y Don Alfonso de Cartagena, pp. 112-114.
22
Según José Amador de los Ríos, el Azote de Jerónimo de Santa Fe falta al decoro
extremando el papel despreciable imputado a los judíos. El Zelus Christi, más moderado
según José Amador de los Ríos, califica a los judíos de "generatio perversa", "infideles filii",
"maledictum semen" y "diaboli filii". Véase: Amador de los Ríos, Ob. Cit., tomo I, pp. 73-77.
23
La eficacia de las obras de Pablo de Santa María, Jerónimo de Santa Fe y Micer Pedro
de la Caballería, verdaderas armas no sólo contra los judíos sino también contra los
judeocristianos, se muestra en el hecho de la reimpresión de estas tres obras en los últimos
años del siglo XVI, cuando el problema judío había sido reemplazado hacía mucho tiempo
por el problema de los cristianos nuevos. El Scrutinium fue publicado en 1591, el Zelus
Christi y el Azote en 1592.
22 Ángel Rafael Almarza

Otro factor, y quizá el más importante, que debió haber


exacerbado la hostilidad del pueblo contra los conversos fue la
extrema rapidez con que tantos cristianos nuevos se elevaron a los
escalones más altos de la sociedad cristiana. En cierto sentido, y tal
como lo comenta Sicroff, puede decirse que los conversos habían
emprendido su ascenso demasiado pronto, porque se lanzaban a la
conquista de puestos eminentes sin pasar por un proceso de
asimilación que les habría permitido borrar todo recuerdo de su
origen judío. De todas formas, pronto resultó evidente que los judíos
habían recobrado sus ocupaciones tradicionales (consejeros reales,
administradores, recaudadores de impuestos, negociantes, médicos,
etc.); y por ende, que su conversión al cristianismo les había
permitido acceder a los primeros puestos en el ámbito de la religión.
Los cristianos viejos se hallaban ahora mucho más rodeados de
judeocristianos de lo que lo habían estado antes por los judíos
mismos24.
Si las autoridades civiles y religiosas se habían mostrado
incapaces para frenar las incitaciones del arcediano de Écija que
condujeron a las sublevaciones antijudías de 1391, se mostraron
igualmente impotentes para detener el movimiento contra los
conversos. Transcurridos menos de sesenta años después de las
primeras conversiones en masa de los judíos, los conversos
descubrieron que el recurso empleado por sus padres para salvar la
vida había perdido su eficacia. La sublevación anticonversa de
Toledo en 1449 fue el preludio a una serie de trágicos motines
populares contra los cristianos de origen judío. Este primer incidente
contra los convertidos tiene una importancia decisiva, puesto que
dio origen al primer estatuto de limpieza de sangre en España.

24
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 51. El autor plantea que la hostilidad se avivó por la
penetración de los conversos en los cargos concejiles que ocurrió pocos años después de
los sucesos violentos de 1391. Sicroff observa que los cargos eran codiciables, no sólo
porque ofrecían la posibilidad de influir en algún poderoso concejo a favor de sus propios
intereses, sino también porque se podían transmitir los oficios a los descendientes.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 23

El mejor estudio sobre este suceso fue realizado por Eloy


Benito Ruano en Toledo en el siglo XVI, en el cual plantea -a través
del análisis de la obra de Fernán Pérez de Guzmán, quien vivió en
los años del conflicto25- que el 26 de enero de 1449, el condestable
Don Álvaro de Luna, favorito de Juan II en cuyas manos estaba el
gobierno del Estado, pasaba por Toledo camino a Ocaña; se ocupaba
entonces de la defensa de Castilla contra Aragón que, el 10 de enero,
había invadido el reino de Juan II en las regiones de Requena y Itiel.
El condestable exigió un préstamo de un millón de maravedís para
ayudar a sufragar la campaña contra Aragón y se encontró en seguida
con la resistencia de los habitantes de Toledo. Asegura el autor que:

Alegaron éstos que los privilegios de la villa habían sido violados y


el pueblo se sintió aún más ultrajado cuando don Álvaro declaró
que las necesidades urgentes del rey tenían prioridad sobre sus
pretendidos privilegios. La indignación del pueblo creció cuando
sospechó que Alonso Cota, rico negociante converso de Toledo,
había sido el instigador de aquel impuesto. Cuando se dieron cuenta
de que el condestable era intratable y que el impuesto iba a ser
recaudado, la caldera de Toledo comenzó a hervir26.

El lunes 27 de enero, una multitud muy excitada se reunió al


toque de la campana de Santa María. Alonso Cota, presunto
promotor del tributo, fue el primero en sufrir la violencia de la
muchedumbre. Despojado de sus bienes, incendiada su casa, la ira
de los insurgentes no se consumió hasta haber saqueado el barrio
de la Magdalena donde vivían los conversos más ricos de Toledo27.
Poco tardó el levantamiento en cobrar el aspecto de una
rebelión de gran envergadura. Pedro Sarmiento, Alcalde mayor, a
quien tocaba reimponer orden en la ciudad, eligió actuar en un
sentido completamente contrario. Eloy Benito Ruano, asegura que:

25
Fernán Pérez de Guzmán, Crónica de Juan II, tomo LXVIII, pp. 661 y ss.
26
Eloy Benito Ruano, Toledo en el siglo XVI, pp. 320-321.
27
Ibídem., p. 322.
24 Ángel Rafael Almarza

Aprovechando la ocasión para dar libre curso a su odio hacia el


condestable, tanto como para satisfacer su avidez de riquezas,
Sarmiento y su ayudante Marcos García de Mazarambrós tomaron
el mando de los rebeldes. Las puertas y los puntos de resistencia de
la ciudad fueron tomadas al asalto y los revoltosos se prepararon
para resistir a la autoridad real. Al mismo tiempo, tras haber
consolidado su dominio en la ciudad, el alcalde comenzó a apoderarse
de los bienes de los negociantes cristianos nuevos. Y no dejó de
declarar que actuaba en nombre del rey y de la autoridad real.28

Fue durante el período en que Sarmiento se adueñó de Toledo


cuando, ante una asamblea del pueblo, proclamó la Sentencia-Estatuto,
primer estatuto de limpieza de sangre en España. El 5 de junio de
1449, don Pedro y los "…alcaldes, alguaciles, caballeros y escuderos,
común y pueblo…"29 se reunieron en el Ayuntamiento de Toledo.
Esteban García de Toledo planteó el problema que se ofrecía
a la asamblea. Hizo notar que en muchas ocasiones los diversos
privilegios concedidos a Toledo por los reyes anteriores habían sido
evaluados con el objeto de aumentar el bienestar de la ciudad. Entre
las prerrogativas, todas ellas confirmadas por el nuevo soberano, se
encontraba el concedido por don Alfonso, rey de Castilla y de León,
de expulsar a los conversos de origen judío de todos los puestos
importantes de Toledo, porque no creían en Jesucristo y por otras
razones allí enumeradas. Pese a todo, los conversos continuaban
infiltrándose en la mayoría de los oficios eminentes, mostrando así
su desprecio por la Corona, por los fueros de la ciudad, y por los
cristianos viejos. Estos oficios tan importantes para el servicio del
rey y el bienestar común, quedaban en la posesión tiránica de los
cristianos nuevos. Las circunstancias requerían medidas distintas

Ídem.
28

Albert Sicroff en su obra citada pp. 52-53, se apoya en el relato del notario Pascual
29

Gómez publicado en: Alonso de Cartagena, Defensorium Unitatis Christianae, pp. 357–365.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 25

de los edictos ya promulgados para preservar la autoridad de Dios y


del rey, así como el bien común30.
Entonces le tocó a Pedro Sarmiento tomar la palabra para
proponer una solución, la Sentencia-Estatuto que se había redactado
con la ayuda de un grupo de letrados. Primero se presentó toda la
lista de las acusaciones levantadas contra los cristianos nuevos
cuya conversión se ponía en tela de juicio. Se imputó a los
conversos la declaración de que los cristianos adoraban como
Dios y Salvador a un hombre de su propia raza a quien se había
ahorcado. El notario Pascal Gómez, apuntaba:

…más aún, mantenían que había a la vez un dios y una diosa en el


cielo. Los Jueves Santos, mientras los otros cristianos se preparaban
para adorar al Cuerpo Santo de Jesús, los judeocristianos
sacrificaban un carnero y comían su carne. Los detalles de estos
holocaustos celebrados por los cristianos judaizantes se encuentran
en un informe de los sacerdotes de la Santa Iglesia de Toledo que
se guarda en los archivos de la ciudad31.

Aparte de estos crímenes contra la religión, se acusaba a los


cristianos nuevos de ser los enemigos de Toledo y de los cristianos
viejos. Debido a su incitación, el condestable Álvaro de Luna había
decretado un empréstito de un millón de maravedís. Hacían una guerra
atroz contra sus conciudadanos, que debían sufrir destrozos y robos:

…como si fueran moros enemigos de la fe y no los defensores de


la Iglesia cristiana. Pero nada de esto debía extrañar. Desde la
Pasión de Cristo, los judíos se habían mostrado siempre hostiles a
la Santa Iglesia Católica. ¿No se lee en las Crónicas que los judíos
vendieron Toledo a los moros cuando estos últimos, mandados
por Tariq, sitiaron la ciudad? A raíz de esta traición, trescientos

30
Albert Sicroff, Ob. Cit., pp. 53-54.
31
Ibídem, p. 54. (Citado por el Autor)
26 Ángel Rafael Almarza

seis cristianos fueron decapitados y otros ciento seis, arrancados


de la Iglesia de Santa Leocadia, fueron llevados cautivos…32.

Sicroff -continuando con el relato del notario Pascual


Gómez, testigo presencial del suceso- nos continúa narrando lo
acontecido:

… los conversos, descendientes de los judíos, no hacen más que


continuar sus intrigas contra los cristianos viejos. So capa de prestar
servicios públicos, despojan las rentas del rey, se elevan a puesto
eminentes y tratan de destruir la fe católica y a sus creyentes. ¿No
se han visto hace poco sus esfuerzos por aniquilar a todos los
cristianos viejos de Toledo, incluso Pedro Sarmiento, el primero y
mayor de ellos? También se conocían sus planes para entregar Toledo
a sus enemigos. Así, vistos el derecho canónico y civil, los privilegios
concedidos por el rey Alfonso a Toledo, vistas sus herejías, sus
crímenes y sus rebeliones contra los cristianos viejos de la ciudad,
juzgaron que los conversos eran indigno de ocupar cargos, privados
o públicos, en la ciudad de Toledo y en todo el territorio de su
jurisdicción33.

32
Ibídem., p. 55.
33
No satisfecha con esta proscripción general de todos los cristianos nuevos, la Sentencia-
Estatuto hizo mención especial de algunos que, en caso de violación de tal decisión, se
exponían a la pena de muerte y a la confiscación de todos sus bienes: "…y especialmente
por quanto a nosotros es notorio e por tal lo pronunciamos, ser habidos e tenidos por
conversos del linaje de los judíos los que se siguen, conviene a saber: Lopez Fernandez
Cota; Gonzalo Rodriquez de San Pedro, su sobrino; Juan Nuñez, bachiller; Pedro Nuñez
y Diego Nuñez, sus hermanos; Juan Nuñez, promotor; Juan Lopez del Arroyo; Juan
Gonsales de Illescas; Pero Ortiz; Diego Rodriquez de Albo; Diego Martinez de Herrera;
Juan Fernandez Cota; Diego Gonsales Jarada, alcalde; Pero Gonzalez, su hijo, e cada uno
de ellos, por ende los declaramos ser privados e los privamos de qualquier escribanias, e
otros oficios que tengan e hayan tenido en esta ciudad y en su termino y jurisdiccion y
mandamos a dichos conversos que viven e moran en ella y en la dicha su tierra, termino
y jurisdicción y propios que de aquí en adelante no den fe ni usen de los dichos oficios
publica ni escondidamente directe ni indirecte, especialmente de las dichas escribanias
publicas y de las exenciones de ellas, so pena de muerte e de c:onfiscación de todos sus
bienes para los muros de dicha ciudad y república de ella". Citado por Albert Sicroff, Ob.
Cit., pp. 55-56, quien se apoya en el relato del notario Pascual Gómez publicado en
Alonso de Cartagena, Defensorium Unitatis Christianae, p. 363.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 27

Tal fue el origen del primer estatuto de limpieza de sangre en


España y tales las circunstancias que precedieron a su
establecimiento. ¿Sus principales factores?: redescubrimiento del
judío en la persona del converso que, por este hecho, heredaba todas
las acusaciones tradicionales dirigidas contra los judíos; aparición,
entre las masas, de personalidades de humilde origen, que trataban
de servirse de este lazo con el pueblo para satisfacer sus ambiciones
personales; debilidad del soberano, incapaz de refrenar a una
multitud indisciplinada.
Julio Caro Baroja, en su obra Los Judíos en la España Moderna y
Contemporánea, plantea:

Mientras el pueblo arreciaba su ataque contra los cristianos nuevos,


amenazando incluso su existencia en la escena de España, los atacados
mismos no estaban dispuestos a permanecer pasivos. No había, sin
embargo, ninguna esperanza de éxito para los conversos si querían
defenderse con las armas. Fue la pluma más bien que la espada la
que les proporcionó su arma de defensa. En este terreno fueron
secundados por altas personalidades eclesiásticas y civiles, incapaces
de aportar otra ayuda más eficaz que decretos, fulminaciones y
tratados contra las masas que amenazaban a la Iglesia de desunión34.

Uno de los primeros en levantarse contra el estatuto


anticonverso de Toledo fue Alonso Díaz de Montalvo, quien, a
instancias de Juan II, expuso las "funestas implicaciones de la
Sentencia- Estatuto"35. Su breve exposición atacaba directamente
a los que:

34
Julio Caro Baroja, Los Judíos en la España Moderna y Contemporánea, tomo II, pp. 33-34.
35
Julio Caro Baroja utiliza la edición de Salamanca de 1569 cuyo título completo es: El
Fuero Real de España- Diligentemente hecho por el noble Rey Don Alonso noveno: Glossado por el
egregio Doctor Alonso Diaz de Montalvo, asi mesmo por un sabio Doctor de la universidad de
Salamanca adicionado, y concordado con las siete partidas, y leyes del Reyno: dando a cada ley la
addicion que convenia. En donde se encuentra incorporado el Tratado que hacemos mención.
Ibídem, p. 35.
28 Ángel Rafael Almarza

…llenos de malevolencia, destruyen descaradamente la unidad de


la fe cristiana con sus sofismas erróneos, sus enredos, que tienden a
hacer infieles a cristianos fieles y a excluir categóricamente de las
funciones públicas y de los puestos de honor en la Iglesia de Dios.
Cotejadas con la autoridad de los profetas, de los Padres de la Iglesia
y de la Ley, las opiniones compartidas por los cristianos viejos
delataban, según declara don Alonso, un fuerte olor a herejía36.

Montalvo apelaba a la autoridad de la Biblia para mostrar


que no había que desdeñar al judío convertido al cristianismo. La
experiencia enseñaba que después de su conversión el judío podía
ocupar un puesto distinguido en la Iglesia. Esta acogida a los judíos
que por la gracia divina se habían convertido al cristianismo, había
sido confirmada en muchas ocasiones. La protección de los
conversos se apoyaba en España en el derecho civil, en la decisión
de las Siete Partidas y en un decreto de Juan I. Todas estas
consideraciones y otras más sirvieron a Montalvo para probar que
el bautismo del judío no era menos eficaz que el del gentil.37
Julio Caro Baroja, quien se dedicó al estudio de este Tratado,
nos comenta lo siguiente:

No hay que ver en los argumentos de Montalvo una defensa


categórica de todos los conversos. Sabía que existían judíos
convertidos culpables de volver a su antigua religión. Su objetivo
era simplemente rechazar toda condena en masa de los cristianos
nuevos. Por eso, San Agustín, San Crisóstomo y San Jerónimo son
llamados a atestiguar que todos los hombres son salvados, cualquiera
que sea su origen, con tal que no sigan los vicios de sus antecesores.
Nadie debe avergonzarse de los pecados de quienes lo engendraron
puesto que sólo le distinguen sus propias virtudes38.

36
Ídem.
37
Ibídem, p. 37.
38
Ídem.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 29

Montalvo termina su estudio refiriéndose de la siguiente


manera a los responsables de la Sentencia- Estatuto.

Fue la ambición de los bienes materiales lo que les llevó a dividir


la Iglesia mediante consideraciones que tendían a hacer de ellos
cristianos justos, superiores a aquellos que pretendían inculpar.
Se parecían a lobos disfrazados de corderos entre el rebaño,
acechando el momento de desgarrar a los fieles con ferocidad
bestial. Estos individuos que se mostraban cristianos pero que no
seguían las vías de Cristo no merecían más que el nombre de lobos
de Cristo por sus esfuerzos para dividir a la Iglesia.39

Muchos de los argumentos de Montalvo contra la Sentencia-


Estatuto fueron repetidos por el converso, Fernán Díaz de Toledo
en una Instrucción40 que compuso para Lope de Barrientos, Obispo
de Cuenca. Pero don Fernán Díaz no se limitó a las consideraciones
teóricas que le ofreció el jurista Montalvo. Al atacar la Sentencia-
Estatuto subrayó el hecho de que la sangre judía se había dispersado
por las familias de los cristianos viejos, incluso por las más nobles y
por la familia real. Puesto que las conversiones judías se remontaban
a setecientos años, época de los reyes godos.
El acta de acusación de la Sentencia- Estatuto por Alonso Díaz
de Montalvo solo fue el inicio. El Defensorium Unitatis Christianae41
de don Alonso de Cartagena el que llevó el problema judeocristiano
a un análisis más complejo. Alonso de Cartagena, tal como afirma
Julio Caro Baroja, "…hizo un estudio tan profundo que durante

39
Ibídem, p. 39.
40
Instrucción del Relator para el obispo de Cuenca a favor de la nación Hebrea. Año de 1449.
Citado por Juan Hernández Franco, Cultura y Limpieza de Sangre en la España Moderna, p.
27.
41
La obra está fechada en 1450.
30 Ángel Rafael Almarza

dos siglos los abogados de los cristianos nuevos no encontraron


nada que añadir a las consideraciones teóricas expuestas en el
Defensorium. En efecto, este último fue utilizado como manual del
que los conversos sacaban la mayoría de sus argumentos"42.
En su estudio Los Conversos Don Pablo de Santa María y Don
Alfonso de Cartagena Luciano Serrano comenta la significación de un
documento como el Defensorium Unitatis Christianae. El padre Serrano
concluye el análisis de esta obra subrayando que hay un ejemplo
del proceso de fusión que en el siglo XV unió a los conversos y a los
cristianos viejos en la sociedad de Castilla, mientras la hostilidad
respecto a los judíos que se negaban a convertirse (y por ello a
asimilarse a los demás españoles) se intensificaba día a día hasta
alcanzar su máxima extensión en el reinado de los Reyes Católicos
con su expulsión del territorio español.43
Durante los agitados reinados de Juan II44 y Enrique IV45, no
hubo ningún poder religioso o civil bastante fuerte para detener el
movimiento contra los conversos. Los esfuerzos esporádicos de
algunos nobles por auxiliar a los judeocristianos cuando sufrían
asaltos físicos tenían, en el mejor de los casos, una eficacia de poca
duración. En cuanto a los estatutos de limpieza de sangre, ni el
poder pontificio que ya había censurado la Sentencia-Estatuto a manos
de Nicolás V en 1451, ni la autoridad de los eclesiásticos españoles
lograron impedir su difusión en todas las esferas de la vida española46.
Antonio Domínguez Ortiz nos plantea lo siguiente:

Los tratados de eruditos como Alonso de Cartagena eran impotentes


por su naturaleza misma para refrenar la acción ciega del pueblo.
Las doctas investigaciones sobre la historia de la Iglesia y el derecho

42
Julio Caro Baroja, Los Judíos en la España..., tomo II, p. 42.
43
Luciano Serrano, Los Conversos Don Pablo de Santa María y Don Alfonso de Cartagena, P.
106.
44
Juan II (1405-1454).
45
Enrique IV (1425-1474).
46
Antonio Domínguez Ortiz le dedica un capítulo de su libro a la extensión de los
estatutos de limpieza de sangre en España. Véase: La clase social de los conversos en Castilla
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 31

canónico, los razonamientos rigurosos para demostrar que la


hostilidad para con los cristianos nuevos era contraria al espíritu
cristiano, era la única defensa de los conversos. Pero los argumentos
refinados de un Alonso de Cartagena sobre la unidad de la Iglesia,
sus demostraciones que utilizaban figuras como la del cuerpo único
de la Iglesia, o que consideraban la contribución de los judeocristianos
a la fundación de la Iglesia Primitiva, no recibieron ninguna respuesta
de los cristianos viejos casi hasta mediados del siglo XVI47.

Después de 1449, en diversas ocasiones se vio en España


que, respecto a los conversos, el conjunto de cristianos viejos
buscaba actuar efectivamente contra ellos. En este sentido, Toledo
vio repetirse las escenas de 1449 en 1467, naciendo en esta ocasión
la hostilidad contra el converso del doble conflicto entre conversos
y cristianos viejos, y conversos contra judíos. Finalmente, no se
perdió la ocasión de infligir las medidas más severas a los cristianos
nuevos, incluso una reiteración firme de lo dictaminado por la
Sentencia-Estatuto48.
De la misma forma ocurrió en Córdoba en 1474, pero con un
origen diferente. La disensión entre cristianos viejos y nuevos vino
de la envidia. La riqueza les permitía a los cristianos nuevos comprar
altos oficios cuyo ejercicio acrecentó la hostilidad de los cristianos
viejos. Luego de varios acontecimientos, con asesinatos y despojos,
"…los cristianos viejos dieron rienda suelta a sus pasiones durante
varios días. Y cuando los conversos quedaron completamente
sometidos, se proclamó un edicto en las calles de Córdoba
prohibiendo a los de sangre judía el acceso a toda función pública"49.

en la Edad Moderna, capítulo III, pp. 53 y ss.


47
Ibídem, pp. 69-70.
48
Ibídem, p. 71.
49
José Amador de los Ríos. Ob. Cit. Tomo II, p. 78. El episodio de Córdoba tuvo
repercusiones en las Villas de Palma, Écija, Jerez, Adamuz, Montoso, La Rambla, Cabra
y Almodóvar del Campo, entre otras regiones de España.
32 Ángel Rafael Almarza

No se trata aquí de hacer una síntesis de los motines contra


los cristianos nuevos en la segunda mitad del siglo XV, basta señalar
que parecieron hacerse más frecuentes a medida que se acercaba el
momento del establecimiento de la Inquisición. Esta violencia
anticonversa, junto con la inhabilitación de los judeocristianos por
los Estatutos de limpieza de sangre, tienen que considerarse
importantes para explicar por qué los cristianos nuevos fueron los
primeros que propusieron medidas que condujeron al
establecimiento del Santo Oficio. Este giro confirmaría que la
expulsión de los judíos en 1492 fue más que una medida para librar
a España de un pueblo considerado odioso. Al menos para los
cristianos nuevos que apoyaban el edicto de expulsión, la eliminación
de los judíos de España tuvo el deseado efecto de suprimir una
verdadera fuente de contaminación para numerosos judeocristianos
proclives a reincidir en su primera religión y su antiguo modo de
vida50.
Respecto al tema de la Inquisición Albert Sicroff plantea su
importancia y significado en relación con el delicado asunto de los
conversos:

…una vez que el Santo Oficio de la Inquisición comenzó a funcionar


en 1480, dando al público el espectáculo de numerosos judaizantes
castigados en los autos de fe, la sospecha categórica hacia los
conversos quedó reafirmada, lo cual estimuló la extensión rápida
de los estatutos de limpieza por toda España51.

50
Ibídem, tomo II, p. 80.
51
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., pp. 116-117.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 33

Difusión de los Estatutos de limpieza de sangre en las comunidades


religiosas y seglares de España

De todas las órdenes religiosas de España, los franciscanos


fueron los primeros en dar la alarma en el siglo XV sobre el tema de
los falsos conversos, es por eso que son los primeros en establecer
los estatutos de limpieza de sangre en su orden. Fray José de Sigüenza,
en su Historia de la Orden de San Jerónimo, nos plantea lo siguiente:

En 1461 pidieron [los de la orden] al general de la orden de San


Jerónimo, fray Alonso de Oropesa, ayudarles a extirpar los males
que nacían de la relaciones sociales íntimas entre cristianos infieles
y herejes. Se hace evidente que los términos de infieles y de herejes
designaban, respectivamente, a los judíos y a los cristianos nuevos
de tendencias judías, cuando encontramos que lo que intranquilizaba
a los franciscanos más autorizados era la circulación de proposiciones
como la de negar que Cristo fue el Mesías prometido en el Antiguo
Testamento o de afirmar que sólo los circuncisos podían esperar al
Mesías52.

Julio Caro Baroja apunta que otra de las inquietudes de los


jerónimos radicaba en el hecho de que las mezclas entre cristianos,
cristianos nuevos judaizantes y judíos, producían disensiones en el
seno mismo de todos los cristianos. Es decir, "Vistas estas
condiciones, acuciaban a los jerónimos para que les ayudasen a llevar
el asunto ante el Rey, a quien se pedía reforzar las leyes limitando la
actividad de los infieles y estableciendo una inquisición que
eliminara a los herejes y permitiera a los cristianos fieles vivir sin
temor de ser contaminados por las malas doctrinas"53.

52
Fray José de Sigüenza, Historia de la Orden de San Jerónimo, t. I., pp. 363-364. Citado por
Julio Caro Baroja, Los Judíos en la España…, t. II., pp. 292-293.
53
Julio Caro Baroja, Los Judíos en la España…, t. II., p. 295.
34 Ángel Rafael Almarza

Los esfuerzos del General de los Jerónimos no tuvieron éxito


para conseguir la paz en su orden ni resolvieron el problema de los
conversos, debido a ello fue ésta la primera en adoptar un estatuto
de limpieza de sangre. Albert A. Sicroff hace un análisis al respecto:

A los jerónimos les resultaba imposible evitar el contagio de la


intolerancia creciente en España cuando se descubrió la existencia,
en el monasterio mismo, de numerosos conversos judaizantes. La
vergüenza y el deshonor que por ello recayeron sobre la Orden
hicieron inevitable la proscripción de los cristianos conversos. Según
documentos inquisitoriales de los años 1486-1488, vemos que la
naturaleza misma de la regla monástica de San Jerónimo ofrecía un
refugio particularmente conveniente a los falsos conversos
judaizantes54.

Los esfuerzos incesantes de los cristianos nuevos por evitar


el establecimiento del estatuto de limpieza de sangre no se hicieron
esperar, pero todos fueron en vano. La Orden de San Jerónimo quedó
definitivamente aferrada al principio del estatuto establecido en
1480. En esta actitud los jerónimos estaban apoyados por la
autoridad del Papa y el acuerdo, tácito al menos, de los Reyes
Católicos que no se molestaron en reiterar su conminación de 1486.
Sigüenza nos comenta al respecto:

Los adversarios del estatuto parecían tener a su favor la mayoría de


los argumentos teóricos, pero se vieron perjudicados por el
descubrimiento de cristianos nuevos judaizantes en la Orden de
San Jerónimo. Vista la tensión que reinaba en España a finales del
siglo XV, ninguna comunidad religiosa podía permitirse ignorar un
deshonor semejante al que entrañaban los conversos judaizantes
para la comunidad jerónima. Por ironía de las cosas, la Orden de

54
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 103.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 35

San Jerónimo, que había sido la más acogedora de los judeocristianos,


se vio forzada por esta circunstancia misma a ser la primera de las
comunidades religiosas que adoptó un estatuto que los rechazó55.

Hemos visto que, en la Orden de San Jerónimo los conversos


se habían equivocado al pedir una investigación para extirpar de su
comunidad a los cristianos infieles. En vez de surtir el esperado
efecto de dejar a los cristianos nuevos fieles en posesión de su buen
nombre y honor, la inquisición jerónima descubrió tantos casos de
conversos judaizantes que acabaron por verse sospechados todos
los cristianos descendientes de judíos. El mismo fenómeno se
produjo fuera de la Orden de San Jerónimo. Una vez que el Santo
Oficio de la Inquisición comenzó a funcionar en 1480 "…dando al
público el espectáculo de numerosos judaizantes castigados en los
autos de fe, la sospecha categórica hacia los conversos quedó
reafirmada, lo cual estimuló la extensión rápida de los estatutos de
limpieza por toda España…"56.
La aplicación del estatuto de limpieza de sangre a los colegios
universitarios es también de las más antiguas. Baltasar Cuart Moner
en su libro Colegiales Mayores y Limpieza de Sangre durante la Edad
Moderna ha estudiado a profundidad el asunto al igual que otros
historiadores, y nos plantea lo siguiente:

…se dice que en el Colegio Viejo de San Bartolomé, de Salamanca,


se exigía sangre pura para los candidatos a ingresar en él en las bulas
de confirmación de su fundación, promulgadas por Benedicto XIII
y Martín V en 1414 y 1418, y que se dispuso la expulsión violenta
de un converso en documento de 1498. Colegios como el de Santa
Cruz, de Valladolid (1488) y el de San Antonio, de Sigüenza (1497)

55
Fray José de Sigüenza, Historia de la Orden de San Jerónimo, t. I., pp. 365-366. Citado por
Julio Caro Baroja, Los Judíos en la España…, t. II., p. 295.
56
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 116.
36 Ángel Rafael Almarza

lo tenían desde la época de Isabel la Católica y otros muchos lo


conservaron hasta la misma época de Isabel II57.

Pueden ponerse como modelo de las disposiciones referentes


a limpieza de sangre en los colegios, las que hallan en las
constituciones nuevas del Colegio Mayor de San Ildefonso, de Alcalá,
que exigía a partir de 1519 y no desde su fundación en 1486:

Iten ordenamos, que ninguno pueda ser admitido, ni elegido por


Colegial, Capellán ni Porcionista del Colegio mayor, sin que primero
se le haga información, de cómo no es hijo, ni descendiente de
Judío, ni Moro, ni converso, ni Hereje, ni de otra secta, ni nuevamente
convertido, ni infamado por sentencia del Santo Oficio de la
Inquisición, ni que aya pública infamia, ni que es, o descendiente de
alguno de los dichos Linajes, de manera, que por memoria de
personas pueda constar, y que si alguna vez por yerro, o por fraude,
o dolo, o culpa, o negligencia, alguno fuere elegido, que sea, o
descienda de las dichas generaciones, luego que contaren por legítima
probanza, sea expelido del Colegio, y que la tal información se haga
por Informante en el Lugar de Origen, y domicilio del Opositor, y
de sus Padres, y cuatro Abuelos, que aya testigos, que por lo menos
conozcan, o ayan conocido de vista a el Opositor, y a su Padre, y
Madre, y de vista, o conocimiento cierto de los cuatro Abuelos, y
de los demás ascendientes que supieren, excepto, que averiguándose,
que alguno de los Abuelos ha tanto tiempo que murió, que no se
pueda hallar testigo de conocimiento, haciendo averiguación de ello,
sea bastante la información de los Testigos, que depongan de noticias
ciertas58.

57
Baltasar Cuart Moner, Colegiales Mayores y Limpieza de Sangre durante la Edad Moderna, pp.
11-12.
58
Constitutiones insignis Collegii SanctiIldefonsi, ac pe rinde totius almae Complvtensi Academia,
edición de Alcalá, 1716, p. 10, título VII de la Reformación de 1665-1666. Citado por
Ibídem, p. 16.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 37

Existen otros ejemplos de colegios que durante la primera


mitad del siglo XVI mismo establecieron el estatuto de limpieza de
sangre. Así, en 1535, Diego Ramírez de Villaescusa de Haro, lo
implantó, y muy riguroso por cierto, en el Colegio Mayor de Cuenca59.
En el Colegio y Universidad de Osuna las pruebas de limpieza
de sangre se hacían ya por el año de 1555, según se desprende de
documentos consultados por Baltasar Cuart Moner, como la
probanza del bachiller Juan de Cárdenas, abuelo de Miguel de
Cervantes60.
Cuart Moner continúa con su exposición:

Los jurisconsultos que se ocuparon de los estatutos en los siglo XVI


y XVII indican que también lo tenía el Colegio español de Bolonia61,
que ha durado hasta nuestros días, y así se explica que los genealogistas
y las personas preocupadas por vanidades nobiliarias, suelan recurrir
a los archivos de los colegios en sus averiguaciones, que aun, en
España, suponen un considerable esfuerzo colectivo y un gasto tal
vez más considerable aún. Otro linaje de eruditos encuentran en los
mismos noticias curiosas sobre personajes ilustres en las artes y en
las letras. Y así vemos, por ejemplo, que, con motivo de la probanza,

59
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., p. 97, donde se ve que el que lo estableció se fundó en lo que
se hacía en el Colegio de San Bartolomé. Domínguez Ortíz, La clase social de los conversos…,
pp. 57-59, estudia muy bien los estatutos de los colegios, y en la p. 46 señala el paradójico
hecho de que el mismo fundador del de Sevilla, es decir, maese Rodrigo de Santaella y
Rodrigo López, fundados de la Universidad de Baeza, eran conversos, al decir de fray
Domingo de Bastanás, que también dice que lo eran don Baltasar del Río, obispo de
Escalas.
60
Francisco Rodríguez Marín, Nuevos documentos cervantinos hasta ahora inéditos, pp.
166 (preguntas), 167-168 (Respuesta de Cervantes en la que insiste en que el abuelo del
pretendiente "…de parte de ser cristiano, demás de ser muy letrado es médico de la
Inquisición, en la cual no entran a curar sino los que son cristianos viejos…". Citado por
Baltasar Cuart Moner, Ob. Cit., pp. 25-26.
61
Antonio Fernández de Otero, Tractatus de officialibus reipublicae, p. 17. El autor es de
comienzos del siglo XVII.
38 Ángel Rafael Almarza

hecha en Córdoba a 3 de octubre de 1511, para Ginés de Sepúlveda,


cuando éste pretendía ser colegial de Bolonia precisamente, se
convocó a los testigos para que declararan que el que fue famoso
humanista era cristiano, e de generación de cristianos lindos y libre
de todo debido a parentesco de consanguinidad e afinidad de Moros,
Judíos ni Confesos62.

La fórmula se repitió muchas veces, con mayor o menor razón,


en diferentes Colegios y lugares de España.
Los colegios Imperial de Santiago y Real de San Vicente Mártir,
de Huesca, que datan de la época de Carlos I y Felipe II,
respectivamente, se ajustaron al estatuto de limpieza, y las pruebas
de los colegiales constituyen un fondo abundante del Archivo
Histórico de Huesca63.
Basta con señalar que los estatutos de limpieza de sangre
fueron adoptados por las Órdenes de Caballería de Santiago,
Calatrava y Alcántara; al igual que para ingresar a los Tribunales
como el de la Inquisición; en los Colegios Mayores, en las Órdenes
Religiosas; en las Catedrales y Capillas; en Cofradías y Hermandades;
para fundar Mayorazgos; Estatutos de Tierras y Villas; Estatutos
para ciertos oficios públicos y municipales, entre otros64.

61
Antonio Fernández de Otero, Tractatus de officialibus reipublicae, p. 17. El autor es de
comienzos del siglo XVII.
62
Juan Beneyto Pérez, "Ginés de Sepúlveda, colegial de Bolonia", en: Boletín de la Real
Academia Española, XXV (1946), p. 400. Citado por Ibídem, p. 28.
63
José Antonio Martínez Bara, Archivo Histórico de Huesca. Catálogo de fondos genealógicos, pp.
29-30. Citado por Baltasar Cuart Moner, Ob. Cit., p. 29. respecto a las pruebas de limpieza
de sangre para ingresar en el Colegio de los españoles de San Clemente de Bolonia, véase
el libro del canónico de Sevilla don Salvador Silvestre de Velasco y Herrera, Compendio
de la nobilísima fundación y privilegios del Colegio Mayor de Señor S. Clemente de los
españoles de Bolonia, (Sevilla, 1695), pp. 117-134, en las que, así como antes, en la p.
116, hay una amarga queja contra los linajudos "…que debiéndose aplicar a lícitos ejercicios,
emplear todas sus astucias y habilidades a zurcir defectos, que marchitan en la ropa más
limpia, y acendrada, y a pegar remiendos a los vestidos más ricos, y lucidos…".
64
Julio Caro Baroja, Los Judíos en la España…, t. II., pp. 287-288.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 39

Si los estatutos de limpieza de sangre se extendieron


indefectiblemente a un número creciente de comunidades españolas
al establecerse y comenzar a obrar la Inquisición, la actitud de los
soberanos españoles al respecto evolucionaba de forma menos
regular. Albert Sicroff plantea el problema que representó la
indecisión de los soberanos españoles respecto al principio de
limpieza de sangre:

…ya hemos visto que Fernando e Isabel se oponían al estatuto de


los jerónimos en 1486. No obstante, cuando el papa lo ratificó en
1495, se guardaron de expresar de nuevo su oposición […] En
general, los Reyes Católicos terminaron por aceptar el principio de
excluir a los descendientes de individuos castigados por la Inquisición
por crímenes de herejía y de apostasía, como aparece en la ley
promulgada en Granada el 20 de septiembre de 150165. Pero no
estaban dispuestos a proscribir categóricamente a los cristianos
nuevos, y sus relaciones con Tomás de Torquemada y Hernando de
Talavera, ambos de origen judío, son prueba de ello. Lo mismo
indicaría sus esfuerzos por retener a su ministro de finanzas Abraham
Señor, en el momento de la expulsión de los judíos. Al amenazar los
Reyes a su súbdito con medidas todavía más severas si se negaba a
bautizarse, Señor aceptó hacerse cristiano. Al fin, Fernando e Isabel
mismo fueron los padrinos de su ministro, quien se bautizó y tomó
el nombre de Pablo Coronel66.

La legitimación definitiva de los estatutos de limpieza de


sangre por la monarquía española se realizó en el reinado de Felipe
II, cuando la Iglesia Primaria de España dio el paso definitivo de
proclamar su propio estatuto de limpieza de sangre67.

65
"… que ningún reconciliado, ni hijo, ni nieto de condenado por la Santa Inquisición
pueda usar de oficios públicos, ni tenerlos…". Nueva Recopilación de las Leyes de
España, Libro VIII, Título III, Ley 3 (tomo II, fol. 341 de la edición de Madrid, 1772).
66
Albert A. Sicroff, Ob. Cit., pp. 122-123.
67
Ibídem, p. 124.
40 Ángel Rafael Almarza

Todo lo antes dicho es para afirmar que no se trataba de un


desvelo pasajero, sino de una preocupación profunda y de larga data
en la vida de la península. En efecto, abundan los indicios que
muestran que la limpieza de sangre era un elemento constante en la
conciencia de los españoles del Siglo de Oro y cuyas repercusiones
se hacían sentir, a veces de una manera decisiva, en algunos aspectos
cruciales de la vida de aquella época.
Albert Sicroff profundiza el tema cuando se refiere al impacto
de la limpieza de sangre en la vida cotidiana de los españoles:

…en el ambiente tenso creado por la cuestión de limpieza, es evidente


que ningún español podía sustraerse, cualesquiera que fueran sus
esfuerzos para impedirlo, al imperativo de la limpieza de sangre
[…] Los escrúpulos de limpieza crearon una atmósfera cargada de
recelos en que los individuos que se sabía o sospechaba ser de origen
judío se hallaban constantemente vigilados. Se escudriñaban las
palabras y los actos de estas personas para sorprender en ellos
implicaciones que parecían atentar contra el principio de limpieza
que se había instalado como si fuera un artículo de la ortodoxia
católica en España. […] En cuanto a los que tenían ocasión de
verse enredados en el sistema de las informaciones sobre la limpieza
de sangre, fuese por su propia candidatura a un oficio de honor o
por la de un pariente, el examen de las controversias sobre los
estatutos ya nos ha indicado en términos generales la angustia que
habían de sufrir…68

El valor de la limpieza de sangre llegó a tener una importancia


crucial para los españoles desde mediados del siglo XV en adelante,
y se encuentra en estrecha relación con los valores de la nobleza y
del honor, cuya importancia aumentó también hacia mediados del
siglo XVI. Numerosos tratados sobre la nobleza que aparecen a
mediados del siglo XVI son reflejo de esta preocupación. Estas obras
son recogidas por Juan Hernández Franco en Cultura y Limpieza de
Sangre en la España Moderna:

68
Ibídem, pp. 307-309.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 41

En 1553, Juan Arce de Otalora publica en Granada su De nobilitate


et immunitatis Hispaniae causis, quas hidalguia apellant que fue reelaborado
y publicado de nuevo seis años más tarde en Salamanca con el
título de Summa nobilitatis hispanicae. Cuatro años más tarde aparece
el Tractatus de hispanorum nobilitate (Alcalá, 1557) de Juan García de
Saavedra. En 1573 fue impreso en Alcalá el De hispanorum
primogeniorum origine ac nature de Luis de Molina, libro que tuvo al
menos nueve ediciones subsiguientes hasta 1757. En 1591, apareció
en Madrid la obra del catalán fray Juan Benito Guardiola, titulada
Tratado de nobleza y de los títulos y ditados que oy tienen los varones claros y
grandes de España, de la que apareció una segunda edición en 1595.
Luego se vieron aparecer obras como Discurso de la nobleza de España,
de Bernabé Moreno de Vargas (Madrid, 1621) y el Libro de las cinco
excelencias del español que despueblan a España para su mayor potencia y
dilatación, de fray Benito de Peñalosa y Mondragón (Pamplona,
1629)69.

Hernández Franco interpreta que cualquiera que fuese el


propósito inicial de estas obras, ya que trataron de introducir alguna
claridad en las confusas ideas que existían de la nobleza o de definir
las personas que están exentas de impuestos, todas encontraron la
ocasión de manifestar la exaltación de España como el país más
noble del mundo70.
El alcance de la limpieza de sangre en España durante el siglo
XV se evidencia en la expansión que tuvo este procedimiento, tanto
en las instituciones como en la vida cotidiana española, trayendo
como consecuencia directa que en 1492 se expulsaran
definitivamente a todos los judíos.
En ese mismo año, Cristóbal Colón arribó al territorio que
posteriormente se conocerá con el nombre de América, dándose
inicio a un proceso de conquista, colonización e implantación de

69
Juan Hernández Franco, Ob. Cit., pp. 171-172.
70
Ibídem., p. 173.
42 Ángel Rafael Almarza

valores e instituciones españolas en los nuevos territorios. En cuanto


a la implantación de los valores en los nuevos territorios americanos,
¿tendría el concepto de limpieza de sangre algún impacto?

La incorporación de los estatutos de limpieza de sangre en América

Los autores que han trabajando el tema de la limpieza de


sangre en América aseguran que la transferencia de este valor se
dio desde los primeros años de la conquista y colonización de los
nuevos territorios71. La misma está relacionada con el principio de
control, orden social, político y religioso de las provincias de ultramar
por parte de la Península.
Desde el punto de vista legal, la incorporación de los Estatutos
de limpieza de sangre en el Derecho Indiano se evidenció en la
prohibición de embarcarse hacia el nuevo continente a los
descendientes de judíos o moros, al igual que la ejecución de los
Estatutos de limpieza de sangre en las diferentes reglamentaciones
de las principales instituciones de las provincias hispanoamericanas.
La puesta en práctica de la limpieza de sangre en América fue
la respuesta a la expansión territorial y a una estrategia europea de
control de las nuevas instituciones que emergieron. El concepto de

71
Uno de los pocos trabajos que plantea el problema de "limpieza de sangre" para el
conjunto de América Hispánica fue el realizado por Marta Canessa De Sanguinetti titulado
El bien nacer: limpieza de oficios y limpieza de sangre: raíces ibéricas de un mal
latinoamericano. Luis Lira Montt El estatuto de limpieza de sangre en el Derecho Indiano;
El estatuto de limpieza de sangre en Indias. Para el caso argentino, encontramos el estudio
de Jeffrey M. Shumway titulado The purity of my blood cannot put food on my table:
Changing Attitudes towards Interracial Marriage in Nineteenth Century Buenos Aires.
María Elena Martínez tiene varias publicaciones al respecto, destacándose Religion, Purity
and Race. The Spanish concept of Limpieza de Sangre in XVII century Mexico and the
Broader Atlantic World. También existe el trabajo realizado por Emiliano Frutta titulado
Limpieza de Sangre y Nobleza en el México Colonial: la formación de un saber nobiliario
(1571-1700) y el de Carlos López Beltrán De perfeccionar el cuerpo a limpiar la raza:
sobre la sangre y la herencia (1750 – 1870).
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 43

limpieza de sangre fue utilizado como medio para excluir a los nativos
americanos, a los africanos y a sus descendientes, convirtiéndose
en la base ideológica de un sistema de estratificación social jerárquica
basada en el origen del individuo: español, indio o negro.
Richard Konetzke en su obra dedicada a la época colonial de
América Latina nos plantea que la colonización de América por los
españoles no fue un movimiento migratorio libre, una partida
espontánea de diversas personas, familias y grupos con vistas a la
fundación de una nueva patria. Todas las decisiones individuales
de emigrar, e incluso las de trasladarse por un tiempo a los territorios
de ultramar, requerían normalmente para su realización un permiso
estatal. La colonización española de América constituye un ejemplo
de política metropolitana de emigración y población fijada por ley72.
Sobre este tema puntualiza Konetzke lo siguiente:

Este hecho se explica porque el descubrimiento de América se realizó


a expensas y por encargo de los Reyes Católicos y porque la corona
de Castilla se aseguró, mediante las bulas papales de 1493 y el tratado
de Tordesillas (1494) los derechos exclusivos de descubrimiento y
soberanía en la parte del océano más allá de la línea de demarcación.
Se debía impedir violentamente y sin miramientos la penetración de
navegantes extranjeros en esa región del mundo. Los soberanos,
pues, desde el comienzo reclamaron el control de todas las
expediciones en el Mar Océano y exigieron que todas las empresas
de esa índole estuvieran provistas de una autorización real previa73.

Del mismo modo, supervisaron la entrada e inmigración en


las provincias de ultramar. Ya con ocasión del segundo viaje de
Cristóbal Colón los Reyes Católicos ordenaron que todas las personas
que viajaban en las naos debían presentarse ante el almirante y los

72
Richard Konetzke, "El Estado español y la emigración de España a América", en:
Seitabi, n° 15-16 (1945), pp. 5-19
73
Richard Konetzke, América latina. La época colonial, p. 50
44 Ángel Rafael Almarza

encargados de la organización de la flota, el archidiácono Juan


Rodríguez de Fonseca y el secretario Juan Soria, quienes los
inscribirían en un registro "…porque se sepa las personas que van,
e de qué calidad e oficio son cada una dellas…"74.
A la Casa de Contratación de Sevilla, en 1503, también se le
encomendó la vigilancia y orientación de la emigración española al
Nuevo Mundo, nos plantea Konetzke "…quienquiera que deseare
emprender un viaje a América en lo sucesivo había de procurarse el
permiso de la Casa de Contratación…"75
Estas medidas para la vigilancia y control de la emigración se
aplicaron con mayor o menor severidad según la necesidad de
inmigrantes que tuvieran las colonias. Konetzke asegura que estas
regulaciones servían, por decirlo así, como exclusas para regular en
beneficio público la corriente de emigrantes. Cuando llegaba el
momento en que la conquista del continente americano requería
más gente, el gobierno hacía sonar el toque de llamada e interesaba
a la opinión pública por las riquezas del Nuevo Mundo. A la Casa
de Contratación se le indicaba que liberalizara los controles de salida
y que no verificara tan celosamente los datos personales. El
reclutamiento de emigrantes debía realizarse ante todo en el país
vasco, en la montaña de Santander y en Guipúzcoa, así como en
otras comarcas pobres y estériles con exceso de población, tal como
lo declara una Real Cédula del 25 de julio de 151176.
En épocas posteriores, cuando las colonias necesitaron una
mayor inmigración procedente de la metrópoli, se relajaron los
controles de embarque.

74
Instrucción a Cristóbal Colón, 29 de mayo de 1493. Citado por Ídem.
75
Por una real orden dictada en 1509 por el rey Fernando, los empleados sevillanos debían
llevar un registro personal de todos los viajeros y consignar en él el oficio de cada uno de
éstos. En los reglamentos de la Casa de Contratación aprobados en 1510 y 1531 se
hicieron constar esas disposiciones. Ídem.
76
Ibídem, p. 51.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 45

En los años 1528, 1529 y 1531 Carlos V concedió una licencia


general para emigrar a las Indias, de modo que se poblaran aquellos
territorios […] En el siglo XVII los reinos americanos parecían estar
tan poblados de españoles que el Consejo de Indias se vio en la
necesidad de restringir considerablemente el número de los permisos
de embarque y concederlos sólo por razones particularmente
fundadas e ineludibles. El rey Felipe III ordenó asimismo que en lo
sucesivo se concedieran esas licencias con mucha moderación, pues
ya se notaba en España una aguda falta de pobladores. La misma
inquietud preocupaba también a los reformadores españoles del
siglo XVIII77.

G. Céspedes del Castillo explica cómo la central de emigración


en Sevilla recibió la orden, además de la tarea de dirigir y distribuir
conforme a un plan el movimiento migratorio hacia los territorios
recién descubiertos en ultramar, de evitar que se introdujeran en el
Nuevo Mundo determinados elementos de la población, y en general
la de realizar una selección de los emigrantes, en particular de judíos,
moros y herejes:

De esta suerte, se prohibió tempranamente la partida hacia las Indias


Occidentales de judíos, moros y herejes. Por la real orden del 31 de
marzo de 1492 se había expulsado de los reinos españoles a los
judíos que no adoptaran la fe cristianan. Los moros que vivían en el
recién conquistado reino de Granada y que no se bautizaron tuvieron
que emigrar a África, por real orden del 14 de febrero de 1502.
Estos judíos y moros expulsados de España no debían encontrar
ningún refugio en el Nuevo Mundo. La prohibición se extendió a
los judíos y moros conversos que permanecían en España. Los Reyes
Católicos fundamentaron esa medida por su misión respecto a los
infieles, a la cual podría poner en peligro la presencia de personas
cuya fe estaba bajo sospecha. Extendieron la prohibición de emigrar,
por consiguiente, no sólo a los cristianos nuevos, sino también a
todas las personas que la Inquisición había perseguido por herejía,

77
Ibídem, p. 52.
46 Ángel Rafael Almarza

pero que luego de arrepentirse y sufrir determinadas penas habían


sido aceptadas nuevamente en el seno de la Iglesia. Para ello se
requería controlar más severamente la emigración78.

Quienes se trasladaban al Nuevo Mundo debían demostrar


su origen de cristianos viejos, su limpieza de sangre. Afirma Céspedes
del Castillo que frecuentemente se presentaron a la Casa de
Contratación falsos testimonios sobre los datos personales de los
emigrantes, una real orden del año 1552 exigió que las autoridades
locales extendieran un certificado donde constaba el origen de los
cristianos viejos. Conforme a la concepción jurídica, la ley
consideraba cristianos nuevos a todos aquellos cuyos antepasados
judíos o musulmanes se hubieran convertido al cristianismo hacía
menos de doscientos años79.
Indudablemente, como lo asegura Luis Lira Montt, la
transferencia de los Estatutos de limpieza de sangre en América se
liga al principio de control y de burocratización del sistema colonial.
Desde el punto de vista legal, es posible que la inclusión de los
Estatutos de limpieza de sangre en el Derecho Indiano tuviera lugar
una vez que las leyes de Castilla fueron introducidas en América80.
La exclusión y la prohibición de todos los judíos, moros y
herejes del reino de Castilla, incluyendo sus características, fueron
ampliadas a los dominios españoles, incluyendo el Nuevo Mundo81.
La puesta en práctica de los Estatutos de limpieza de sangre
se evidencia en algunas disposiciones del Derecho Indiano,

78
G. Céspedes del Castillo, "Las Indias durante los siglos VXI y XVII". en: J. Vicens Vives
(Coord.), Historia social y económica de España y América, volumen III, pp. 326-327.
79
Ibídem, p. 328.
80
Luis Lira Montt, "El Estatuto de limpieza de sangre en el Derecho Indiano", en: Actas
XI Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, tomo IV (1997), pp. 31-
47.
81
Esta prohibición fue hecha en la Ley 15, Título XXVI, Libro IX; y Ley 29, Título V,
Libro VII, en el Derecho Indiano. Manuel Josef de Ayala, Diccionario de Gobierno y Legislación
de Indias, tomo VIII, p. 132.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 47

específicamente "…los referentes a los empleos que tienen que ser


ocupados por gente limpia y cristiana solamente, al igual que no
pueden ser ni mulatos ni mezclados…"82. El Estatuto de limpieza
de sangre puede verse más claramente cuando es incorporado como
requisito para entrar a los Colegios Reales, en las cuales estaba
prohibida la entrada de mulatos y de la gente de raza mezclada fue
prohibida83.
Veamos ahora cómo se manifestó en algunas instituciones de
la Provincia de Caracas.

82
Los empleos que tuvieran que ver con la administración colonial a tales como los
magistrados, escribanos, notarios públicos entre otros, se solicitaba hacer información
sobre limpieza de sangre. Luis Lira Montt, Ob. Cit., p. 40.
83
Agueda María Rodríguez Cruz, Historia de las Universidades Hispanoamericanas, p. 154.
48 Ángel Rafael Almarza
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 49

Capítulo II
La Limpieza de Sangre en la Provincia de Caracas

En la Provincia de Caracas durante el siglo XVIII la limpieza


de sangre, al igual que en otras regiones de América y España,
funcionó bajo las mismas leyes, aunque en la práctica ofrece
singularidades propias en su dinámica social, no sólo en las
instituciones sino también en la vida cotidiana.
Los juicios o demostraciones de calidad y limpieza de sangre
en la Provincia de Caracas estaban sujetos a un procedimiento cuyo
propósito era establecer el estado social del individuo. En esos
juicios, y a través de la presentación de testigos y documentación
probatoria, se realizaba una investigación del origen, méritos,
comportamientos y estado del interesado con la finalidad de cumplir
un requisito indispensable para las más diversas actividades de la
vida institucional y cotidiana de la sociedad caraqueña de entonces,
ya fuese para ingresar a la Universidad de Caracas o al Colegio de
Abogados, a las instituciones militares o eclesiásticas, para contraer
matrimonio entre gente de la misma calidad, para solicitar títulos
de nobleza, entre muchos otros.
La documentación sobre solicitudes y juicios de limpieza de
sangre o calidad relativa a la Provincia de Caracas nos permite
observar cómo este procedimiento se convirtió en uno de los factores
fundamentales de control del orden jerárquico de la sociedad, siendo
un mecanismo eficiente de exclusión para los indios, negros y sus
descendientes de posiciones primordiales en la sociedad caraqueña
en el siglo XVIII.
50 Ángel Rafael Almarza

La Limpieza de Sangre y la Universidad de Caracas

Desde los años de su fundación, en 1727, las Constituciones


de la Real y Pontificia Universidad de Caracas fijaban importantes
consideraciones sobre la limpieza de sangre, estableciendo un
procedimiento institucional para revisar el linaje del solicitante que
aspiraba a ingresar en dicha institución o de aquellos que pretendían
ocupar un cargo en ella, para comprobar de esta forma que no
pertenecía ni descendía de negros, judíos y moros.
El cumplimiento de este requisito llegó a ser indispensable
para la admisión en la Universidad de Caracas y la obtención en ella
de un cargo administrativo y fue utilizado como mecanismo efectivo
para preservar el estatuto jerárquico de la sociedad y garantizar que
los descendientes de los indios y de los africanos no pudiesen ingresar
a las principales instituciones de la Provincia.
En las Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de
Caracas84 se fijaban las preguntas para los aspirantes a los máximos
cargos de la institución. Los puestos de las principales autoridades
de la mencionada Universidad estaban destinados a los miembros
de las familias principales de la Provincia, ya que eran los únicos
que podían cumplir con los requerimientos exigidos para optar a un
cargo de tanto prestigio, honor y estimación.
El Título I de la Constitución de la Universidad denominado
De la elección del Rector determinaba las características que debía
cumplir el individuo que pretendía dirigir la máxima casa de estudios
de la provincia, entre ellas sus condiciones académicas y limpieza
de sangre o nacimiento:

84
El título original es: Constituciones de la Universidad Real y Pontificia, fundada en el
magnifico Real y Seminario Colegio de Señora Santa Rosa de Lima de la ciudad de
Santiago de León de Caracas, de la Provincia de Venezuela. Se encuentra completa en:
Cedulario de la Universidad de Caracas (1721-1820). pp. 54-106.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 51

…que dicho Rector, como a quien está cometida por la Bula de su


Santidad la facultad de conferir los Grados, haya de ser precisamente
graduado de Doctor en Sagrada Teología, Cánones o Leyes; y que
asimismo sea de conocido y limpio nacimiento, y si fuere graduado
en otra Universidad, sea incorporado en ésta…85.

Para ocupar cualquier cargo en la Universidad de Caracas,


los Estatutos de dicha institución establecían claramente las
características de los individuos que podían formar parte de ella.
Para la selección de la persona que ocuparía el cargo de
Mayordomo, y de Secretario los Títulos XXIII y XXIV
respectivamente de la Constitución de la Universidad, hacían
apreciaciones con respecto a la necesidad de poseer limpieza de
sangre para poder ejercer cualquiera de los dos cargos: "…haya de
ser hombre limpio y de las calidades que previene la ley, de lo cual
hará información por ante el Rector antes de tomar posesión en el
oficio…"86.
El Título XXVI denominado Del Maestro de Ceremonias,
determinaba algunas consideraciones sobre las funciones del cargo,
además de los requisitos necesarios para optar al mismo:

…ítem estatuímos, que tenga cuidado de que ninguna persona de


fuera ni de dentro de esta Universidad en estos actos vaya dentro
de los graduados, aunque sea de cualquier condición o preeminencia
[…] ítem estatuímos, que el dicho Maestro de Ceremonias ha de
ser ad nutum nombrado por el Claustro, y que haya de ser eclesiástico,
persona de respeto, habilidad y limpieza de sangre, y en quien
concurra algún grado, y tendrá por la asistencia de estas funciones
las rentas y propinas que se señalará en el Arancel…87.

85
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1727, Título I, en:
Ibídem, pp. 54-55.
86
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1727, Título XXIII,
en: Ibídem, pp. 97-98 y Título XXIV, en: Ibídem, pp. 98-100.
87
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1727, Título XXVI,
en: Ibídem, pp. 101-102.
52 Ángel Rafael Almarza

Otro de los cargos, aunque no de prestigio como los


anteriores, era el De Bedel el cual estaba regulado por el Título XXIV,
y en él se exigía la calidad de blanco para ejercerlo: "…estatuímos,
que en esta Universidad haya dos bedeles, que sean hombres blancos
y honrados, los cuales se han de elegir por el Claustro pleno, hayan
de ser seculares y ad nutum Universitatis…"88
Para poder ingresar en la Universidad de Caracas a realizar
estudios en alguna de sus diferentes disciplinas, no se pedía más
documentación que la partida de bautismo que acreditase la calidad
de blanco. Las condiciones del ingreso estaban reguladas por las
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de
1727, en el Título XVI que lleva por nombre De los cursos, probanzas
y exámenes que se han de hacer para los grados de Bachilleres en todas las
Facultades89.
Don Manuel Antonio de Gogorza, quien nació en Maracaibo
en 1785, hijo legítimo de don Manuel Gorgona y doña Benedita
Blandia Lechuga, en 1800 solicitó al Sr. Don Cristóbal José de
Ortega, Comisionario del Santo Tribunal de la Inquisición, una
certificación de la partida de bautismo "…en donde se asientan las
partidas de bautismo de los hijos de vecinos blancos Españoles…"90.
Luego de solicitar la certificación que acredita su calidad de
blanco, don Manuel Antonio de Gogorza solicita formalmente su
admisión en la Universidad de Caracas:

…natural de la ciudad de Maracaibo reverentemente dice a V. S.


que aspira a estudiar en esta Real y Pontificia Universidad y deseando

88
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1727, Título XXV, en:
Ibídem, pp. 100-101.
89
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1727, Título XVI, en:
Ibídem, pp. 78-79.
90
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela. Partida de Bautismo, legitimidad
de sangre, buena vida y costumbres para vestir hábitos, asuntos de becas, etc. 1800-1840, letra D,
tomo 167, folio 3.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 53

hacerlo con la formalidad debida suplica a V. S. se digne concederle


licencia para vestir hábitos escolares pues para efecto presento con
toda solemnidad la partida de bautismo en que se hace constar ser
hijo de padres blancos y de legítimo matrimonio…91.

Otra solicitud fue presentada por don Vicente de


Goycoechea, quien pretende ingresar en la Universidad de Caracas.
Para tal fin, solicita al Cura Rector una certificación de bautismo en
la que conste su calidad de blanco:

…de esta Santa Iglesia Catedral que en el Libro 15 de Bautismos de


Españoles se halla la partida del tenor siguiente: en la ciudad Mariana
de Caracas al veinte uno de febrero de mil setecientos ochenta y
cuatro el Dr. Don Juan Félix Jerez de Aristeguieta, Presbítero con
licencia… bautizó sub conditione… a Juan Vicente José Benigno
Valentín De Goycoechea… que nació el trece de febrero de mil
setecientos ochenta y cuatro, hijo legítimo de don Juan de
Goycoechea, natural del Reino de Navarra y de doña Andrea Ángela
de Castillo, natural de la ciudad de Caracas…92.

Al tener tal certificado, don Juan Vicente de Goycoechea le


envió un comunicado al Sr. Maestre Escuela y Cancelario a fin de
solicitar su admisión en la Universidad asegurando ser:

…hijo legítimo de don Juan de Goycoechea y de doña Andrea Angela


de Castillo […] como se acredita en la partida de bautismo y con la
solemnidad necesaria acompaño con el debido respeto a V. S. y
digo: Que a efecto de matricularme en esta Real y Pontificia
Universidad para comenzar el curso de Artes que debe abrirse el

91
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela. Partida de Bautismo, legitimidad
de sangre, buena vida y costumbres para vestir hábitos, asuntos de becas, etc. 1800-1840, letra D,
tomo 167, folio 5 Vto.-6. Caracas, 19 de septiembre de 1800.
92
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela. Partida de Bautismo, legitimidad
de sangre, buena vida y costumbres para vestir hábitos, asuntos de becas, etc. 1800-1840, letra D,
tomo 167, folio 13 Vto.
54 Ángel Rafael Almarza

día dieciocho del presente septiembre, me hallo examinado y


aprobado en la gramática latina por el catedrático de ella Dr. Don
José Antonio Montenegro, como consta en su certificación que con
igual solemnidad presento: y necesito además la competente
licencia…93.
Luego de presentar la documentación necesaria, Juan Vicente
de Goycoechea y Manuel Antonio de Gogorza fueron admitidos en
la Universidad de Caracas.
De igual forma, en los años anteriores y posteriores a 1800
nos encontramos con un gran número de documentos en el Archivo
Histórico de la Universidad Central de Venezuela en donde se
solicita el ingreso a la institución otorgando la documentación
necesaria para hacerlo, la partida de bautismo que lo acreditara como
Blanco Español. En estos casos el procedimiento era exactamente
el mismo94.
Como vimos en los casos anteriores, la mayor dificultad no
era ingresar en la Universidad. Solventado el trámite de admisión, y
concluido los estudios, la solicitud de los grados exigía presentar
una larga y detallada información de vita et moribus para probar que
el pretendiente era "…notoriamente blanco…" y limpio de sangre
y que sus padres y ascendientes "…son y han sido personas blancas,
limpias de toda mala raza de judío, moro, mulato o negro […] gentes
de conocida estimación, no penitenciados por la Santa
Inquisición…"95.
Para obtener el Título de Bachiller, Licenciado, Doctor y
Maestro, además de haber concluido los estudios en la Universidad,

93
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela. Partida de Bautismo, legitimidad
de sangre, buena vida y costumbres para vestir hábitos, asuntos de becas, etc. 1800-1840, letra D,
tomo 167, folio 14-14vto. 1 de Septiembre de 1800.
94
Estos casos se pueden encontrar en: Archivo Histórico de la Universidad Central de
Venezuela. Partida de Bautismo, legitimidad de sangre, buena vida y costumbres para vestir hábitos,
asuntos de becas, etc. 1800-1840, letra D, E, G., tomo 167, 168, 169.
95
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1727, título XVII, en:
Cedulario de la Universidad de Caracas (1721-1820), pp. 82-84
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 55

se debía hacer información de limpieza de sangre: "…Ítem


estatuimos, que a ninguno se le pueda dar grado alguno, sin que
primero dé información por la cual conste al Rector ser hijo legítimo
y limpio de toda mala raza…"96.
El graduando debía presentar una serie de documentos para
demostrar su calidad. Esta documentación era examinada por un
Fiscal Académico, y luego el Cancelario si encontraba satisfactorios
los informes autorizaba al graduando para que rindiera los exámenes.
La documentación era la siguiente:
1. Partida de bautismo de los padres.
2. Partida de casamiento de los padres y abuelos.
3. Partida de bautismo del pretendiente al grado.
4. Información de testigos (por lo menos cuatro) para testificar
"…la buena calidad…" del graduando, así como la de sus
padres y abuelos97.
En el Archivo Histórico de la Universidad Central de
Venezuela se encuentra un gran número de expedientes en donde
hay información al respecto. Esta sección se titula Justificativo con
Relación a la Limpieza de Sangre, Buena Vida y Costumbres. La
documentación data de los primeros años de la fundación de la
Universidad hasta bien entrado el siglo XIX. Veamos algunos
ejemplos.
En 1731, don Joseph Dionisio del Castillo solicita
información de vida y costumbres para poder continuar con sus
estudios en el Seminario. Para tales fines, solicita información de
testigos "…sobre limpieza, vida y costumbres [...] para entrar en el
Real Colegio Seminario de Santa Rosa de Caracas...".

96
Constituciones de la Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1727, título XVIII, en:
Ibídem., p. 86.
97
Ídem.
56 Ángel Rafael Almarza

Una de las preguntas que se plantean en el interrogatorio es:


…si saben que el dicho don Joseph Dionisio y los otros, sus padres
y abuelos paternos y maternos [...] vienen, descienden y son Cristianos
Viejos, limpios de limpia generación, y que no descienden de casta
de moros, herejes ni judíos ni condenados por el Santo Oficio de la
Inquisición...98.

Otro personaje que solicita información con relación a su


limpieza de sangre y buenas costumbres es don Pedro Fernando
Prado.
En tal solicitud, su padre don Josep Antonio de Prado y
Velasco plantea que todos sus antepasados y el de su mujer son:

…personas nobles, descendientes de personas limpias y nobles, y


que han sido, yo como dichos mis descendientes, han gozado del
fuero de personas principales en esta ciudad [Caracas], ejerciendo
los oficios así políticos, como militares, y en aquella opinión, y buena
fama de personas de primera clase, y así mismo que digan si dicho
mi hijo lo he criado con buena educación, y que siempre lo aplique
al servicio y asistencia de la iglesia...99.

En el año de 1785, Basilio Bararte solicita un justificativo


con relación a su limpieza de sangre y buena vida para poder vestir
hábitos luego de los estudios realizados en la Universidad de Caracas,
y es el Obispo de Mérida quien da la información: "...por cuanto a
la información que nos ha presentado don José Basilio Bararte,
natural del pueblo de Boconó [...] consta su limpieza de sangre,

98
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela. Sección: Informaciones Pedidas,
Justificativos con relación a la limpieza de sangre, buena vida y costumbres. 1731-1796, tomo 40,
folio 52-62 Vto.
99
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela, Sección: Informaciones Pedidas,
Justificativos con relación a la limpieza de sangre buena vida y costumbres. 1731-1796, tomo 40,
folio 32-43.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 57

arreglada vida, y costumbres con las demás condiciones necesarias


para vestir los hábitos clericales..."100.
En el año de 1793, don Juan Fernando Cisneros entrega
justificación para solicitar el grado de Licenciado. Su padre, don
Josep Nicolás Cisneros, vecino del pueblo de La Victoria solicita
información de testigos ya que: "…tiene un hijo nombrado Juan
Fernando estudiando [...] y como desea su mayor sujeción enseñanza,
adelanto y mérito en la carrera de las letras, para que le reconoce
bastante genio […] a cuyo efecto y el de hacer constar su edad,
cristiandad, legitimidad, limpieza de sangre y buenas costumbres
acompaña la partida de su bautismo certificada de los libros
parroquiales de aquel pueblo..."101.

Una de las preguntas del interrogatorio dice así:


...si saben y les consta que es hijo y de legítimo matrimonio de don
Nicolás Cisneros y doña Petronila González, personas blancas tenidas
y estimadas por tales, cristianas y de buena opinión, sin mezcla de
negro, mulato, judío, ni otra raza ni penitenciados por el Santo
Tribunal de la Inquisición ni por delito grave o feo...102.

Los graduandos de los casos señalados anteriormente,


presentaron sin ningún tipo de problema su examen para obtener el
título que solicitaban. Sin embargo, la situación no fue siempre así.
Hubo casos en los cuales los interesados no cumplían con los
requisitos exigidos por la Universidad dificultándose así la
culminación de su carrera universitaria.

100
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela, Informaciones pedidas,
Justificativos con relación a la limpieza de sangre, buena vida y costumbres. 1731-1796, tomo 40,
folio 1-9vto.
101
Ídem.
102
Archivo de la Universidad Central de Venezuela, Informaciones Pedidas, Justificativos con
relación a la limpieza de sangre, buena vida y costumbres. 1731-1796, tomo 40, año 1793, folio
22-30 Vto.
58 Ángel Rafael Almarza

Esta situación era común entre los individuos expósitos


quienes al no conocérseles sus orígenes y por tanto no poder
demostrar su legitimidad y limpieza de sangre, requisito establecido
por las Constituciones de la Universidad de Caracas, se les
obstaculizaba la obtención de los títulos académicos.
José Domingo Díaz103, José Ramón Madriz y José Lorenzo de
Lassa, todos expósitos y criados por familias con recursos
económicos suficientes para costear los gastos de su educación,
tuvieron que solicitar al Monarca la dispensa de su condición de
expósitos para poder finalizar sus carreras universitarias.
Por Real Orden comunicada por el Marqués de Bajamar al
Rector de la Universidad de Caracas el 10 de septiembre de 1791,
el Rey dispensa del defecto de ilegitimidad a don José Domingo
Díaz para que pudiera culminar sus estudios de medicina en dicha
Universidad. Esta comunicación plantea lo siguiente:

…he dado cuenta al Rey de la instancia de don José Domingo Díaz,


profesor de Medicina en esa Universidad, que acompaña Vm. En
carta de 22 de diciembre del año próximo pasado, sobre defecto de
expósito que padece dicho don José, y le imposibilitan las
Constituciones de ese cuerpo literario; S. M. enterado de todo, y
por un efecto de su soberana bondad se ha servido acceder a aquella

103
Díaz, José Domingo (1772-1834). Médico, cronista, historiador, periodista, y autor de
Recuerdos de la rebelión de Caracas. Hijo expósito, criado por los sacerdotes Domingo y Juan
A. Díaz Argote, quienes le dieron su apellido. Estudió en la Universidad de Caracas, en la
cual obtuvo la licenciatura en filosofía en 1788, luego continuó estudios de medicina,
hasta obtener su licenciatura como médico cirujano en 1794 y su doctorado el 12 de abril
de 1795. Una vez graduado, fue nombrado médico del Real Hospital y del hospital San
Pablo. Durante los años 1810 y 1811 redactó, junto con Miguel José Sanz, el Semanario de
Caracas, el periódico político-literario más importante de aquella época. Triunfante
Domingo de Monteverde en 1812, lo nombró inspector de los hospitales de Caracas y
director de la Gaceta de Caracas. Con la llegada de Simón Bolívar (1813), abandonó el país
y se refugió en Curazao, donde escribió varios artículos contra la causa republicana. En
1814 fue nombrado secretario de Gobierno y en 1816 recibió la orden de Caballero de
Isabel la Católica por sus servicios a la causa realista.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 59

solicitud, dispensando al referido don José el impedimento de


ilegitimidad que queda insinuado tan solamente para el fin de que
pueda obtener por esa Universidad dichos grados mayores y
menores; y de su Real Orden lo comunico a Vm. Para su inteligencia
y noticia del interesado…104.

De igual forma, el 24 de septiembre de 1792, las autoridades


peninsulares, en nombre del Monarca, envían una Real Orden al
Rector y al Claustro de la Universidad de Caracas para que no pongan
ni consientan poner obstáculo a don José Ramón Madriz para recibir
los grados105.
Las órdenes del Rey al respecto son las siguientes:

…he resuelto conceder al mencionado don José Ramón Madriz la


habilitación que ha solicitado […] del expresado defecto para que
pueda recibir los grados en las facultades humanísticas que estudiare
en la referida Universidad con arreglo a sus Constituciones, respecto
de no deberle perjudicar la indicada falta por haber sido expuesto
en casa principal donde se ha cuidado de su educación y crianza,
donde permanece; que es de arreglada conducta, y se halla reputado
por todos desde su nacimiento de calidad de blanco según su aspecto,
y en estas circunstancias podría llegar a ser vasallo útil en el estado
eclesiástico a que parece se inclina y de que hay escasez en aquellos
mis Dominios…106.

104
Real Orden comunicada por el Marqués de Bajamar al Rector de la Real y Pontificia
Universidad de Caracas participándole haber S. M. dispensado el defecto de ilegitimidad
a Don José Domingo Díaz, profesor de medicina. 10 de septiembre de 1791. Archivo
Histórico de la Universidad de Caracas, Libro de Reales Cédulas, Órdenes y Despachos, desde
1788 hasta 1808, folio 40.
105
Que el Rector y Claustro de la Universidad de Caracas no pongan ni consientan poner
obstáculo, embarazo, ni impedimento alguno a Don José Ramón Madriz para recibir en la
referida universidad los grados literarios en las facultades que estudiare. 24 de septiembre
de 1792. Archivo Histórico de la Universidad de Caracas, Libro de Reales Cédulas, Órdenes
y Despachos, desde 1788 hasta 1808, folio 58.
60 Ángel Rafael Almarza

Es por esta razón que el Rey ordena:

…por la presente ordeno y mando al Gobernador y Capitán General


de la Provincia de Venezuela, a mi Real Audiencia de ella, al Rector
y Claustro de aquella Universidad, y a otras cuales quiera personas
a quienes en todo o en parte tocare el cumplimiento de esta mi Real
determinación no pongan, ni consientan poner obstáculo, embarazo
ni impedimento alguno al enunciado don José Ramón Madriz en
que pueda recibir por la referida Universidad los grados literarios
en las Facultades que estudiare, no obstante cuales quiera disposición,
o Estatutos de ella que provenga lo contrario (los cuales para este
caso y por ahora, derogo y anulo, dejándola en su fuerza y vigor
para en adelante), sino que antes bien le den, y hagan dar, todo el
favor y auxilio que necesitase para que consiga y tenga efecto la
gracia que por esta mi Real Cédula le concedo, por ser así mi
voluntad…107.

El 27 de septiembre de 1795, es dispensado de su condición


de expósito don José Lorenzo de Lassa para que pueda recibir los
grados académicos en la Universidad de Caracas.
En la Real Orden, el Rey informa sobre el caso a las
autoridades universitarias:

…por cuanto a nombre de don José Lorenzo de Lassa, natural y


vecino de la ciudad de Caracas, y de los expósitos de ella, se me ha
representado que habiendo seguido con el aprovechamiento posible
la carrera de estudios en la Real y Pontificia Universidad de la
denominada capital, y en la Facultad de Medicina, sin que para su

106
Que el Rector y Claustro de la Universidad de Caracas no pongan ni consientan poner
obstáculo, embarazo, ni impedimento alguno a Don José Ramón Madriz..., Archivo
Histórico de la Universidad de Caracas, Libro de Reales Cédulas, Órdenes y Despachos, desde
1788 hasta 1808, folio 59.
107
Que el Rector y Claustro de la Universidad de Caracas no pongan ni consientan poner
obstáculo, embarazo, ni impedimento alguno a Don José Ramón Madriz..., Archivo
Histórico de la Universidad de Caracas, Libro de Reales Cédulas, Órdenes y Despachos, desde
1788 hasta 1808, folio 61.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 61

admisión le hubiese servido de obstáculo su calidad de no haber


conocido padres, como todo constaba de las certificaciones e
informaciones que acompañaba, y poniéndosele para los exámenes
y concesión del grado de Bachiller en Medicina a que aspiraba por
prevenir las Constituciones hayan de ser hijos legítimos y de legítimo
matrimonio, suplicaba me sirviera dispensarle esta dificultad e
impedimento y mandar que mediante su naturaleza de blanco y
suficiencia en la Facultad de Medicina, se le admitiera a los exámenes
de ella y concediera no sólo el grado de Bachiller sino los demás
mayores que ganase y mereciese sin obstáculo alguno…108.

En virtud de su solicitud, el Rey decide conceder a don José


Lorenzo de Lassa:

…la habilitación que ha solicitado del expresado defecto para que


pueda recibir los grados en las Facultades que estudiase en la referida
Universidad, con arreglo a sus Constituciones respecto de no deberle
perjudicar la indicada falta por haber sido expuesto en casa particular
donde se ha cuidado de su educación y crianza, que es de arreglada
conducta y se halla reputado por todos desde su nacimiento de
calidad de blanco según su aspecto…109.

Ordenando de esta manera a las autoridades provinciales


que se cumpla con lo ordenado en esta Cédula:

…por tanto, por la presente ordeno y mando al Gobernador y


Capitán General de la Provincia de Venezuela, a mi Real Audiencia
de ella, al Rector y Claustro de aquella Universidad, y a otras cuales
quiera personas a quienes en todo o en parte tocare el cumplimiento

108
Dispensando a don José Lorenzo de Lassa, natural de la ciudad de Caracas, el defecto
de ilegitimidad que padece para que pueda recibir los grados en las Facultades que
estudiase en la Universidad de aquella ciudad, con arreglo a sus constituciones. Archivo
Histórico de la Universidad de Caracas, Libro de Reales Cédulas, Órdenes y Despachos, desde
1788 hasta 1808, folio 71 Vto.
109
Dispensando a don José Lorenzo de Lassa, natural de la ciudad de Caracas, el defecto
de ilegitimidad... Archivo Histórico de la Universidad de Caracas, Libro de Reales Cédulas,
Órdenes y Despachos, desde 1788 hasta 1808, folio 72.
62 Ángel Rafael Almarza

de esta mi Real determinación no pongan, ni consientan poner


obstáculo, embarazo ni impedimento alguno al enunciado don José
Lorenzo de Lassa en que pueda recibir por la referida Universidad
los grados literarios en las Facultades que estudiare, no obstante
cuales quiera disposición, o Estatutos de ella que provenga lo
contrario (los cuales para este caso y por ahora, derogo y anulo,
dejándola en su fuerza y vigor para en adelante), sino que antes
bien le den, y hagan dar, todo el favor y auxilio que necesitase para
que consiga y tenga efecto la gracia que por esta mi Real Cédula le
concedo, por ser así mi voluntad…110.

En todos los casos, las Cédulas Reales eximían del defecto


de expósitos a los solicitantes. Finalmente, fue la Real Cédula del
19 de febrero de 1794 que solventa el tema de los expósitos de
manera definitiva. En ella el Rey expresa:

…todos los expósitos de ambos sexos, así los que hayan sido expuestos
en las Inclusas o Casas de Caridad, como los que hayan sido o lo
fueren en cualquier otro paraje, y no tengan padres conocidos, sean
tenidos por legitimidad por mi Real autoridad, y por legítimos para
todos los efectos civiles [...] pues los expósitos mientras no consten
sus verdaderos padres, quedan y han de quedar en la clase de
hombres buenos del estado general gozando los propios honores, y
llevando las cargas sin diferencia de los demás vasallos honrados de
la misma clase…111.

En virtud de este despacho se dispensó de la calidad de


expósito a José Félix Blanco, estudiante de la Universidad de Caracas,
para que pudiera obtener "…los grados académicos que desea y a
que se ha hecho acreedor por su conducta, estudios y

110
Dispensando a don José Lorenzo de Lassa, natural de la ciudad de Caracas, el defecto
de ilegitimidad... Archivo Histórico de la Universidad de Caracas, Libro de Reales Cédulas,
Órdenes y Despachos, desde 1788 hasta 1808, folio 73.
111
Archivo Histórico de la Universidad Central de Venezuela, Grados de Doctor en Ciencias
Políticas. 1808-1810, libro 5 letras A-U, folio 58-60 Vto.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 63

aprovechamiento...". Esta resolución fue expedida en Madrid a 16


de junio de 1806; pero como el Claustro de la Universidad se resistió
a obedecerla, las autoridades españolas tuvieron que sobrecartarla
al año siguiente112.
José Félix Blanco presentó esta segunda Cédula en 1807 al
Claustro universitario y reclamó de inmediato su cumplimiento para
poder recibir el doctorado en Cánones, Derecho y Teología. Debido
al retraso en la entrega de su grado en Doctor, Blanco expuso lo
siguiente:

La Constitución séptima del título diez y ocho está contraída


precisamente a los términos siguientes: It. Estatuimos, que a ninguno
se les puede dar grado alguno, sin que primero dé información, por
la cual conste al Rector, sea hijo legítimo y limpio de toda mala
raza, sólo pide legitimidad, nada dice de legítimo y verdadero
matrimonio, y por consiguiente siendo yo legítimo, nada menos que
por beneficencia que distingue y caracteriza la Monarquía, y no
pudiendo ser confundido entre la mala raza y casta baja, me hallo
con toda la actitud necesaria, según el espíritu de nuestro estatuto
para recibir y condecorarme con los grados académicos [...] Estos
han sido los resortes que han movido la piedad de nuestro Católico
Monarca para querer que se apliquen a las Letras, a la Iglesia, y a
las Armas unos infelices jóvenes, que como los expósitos, por la
flaqueza de sus progenitores, podían ser confundidos en la miseria
y en la oscuridad...113.

112
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella, sin embargo que le concedió en Real Cédula de 16 de julio de
1806 por ser expósito. En vista de lo representado por la universidad, mando la Cámara
de Indias pasase el expediente al Fiscal, quien en respuesta de 9 de agosto fue de dictamen
se extrañase a la universidad su oposición a la concesión de grado a blanco, se dispensase
la constitución 7º y se accediese a lo demás que solicita aquel. 16 de julio de 1807, en:
Cedulario de la Universidad de Caracas (1721-1820), pp. 351-352.
113
Archivo General de Indias. Audiencia de Caracas, legajo 446. Tomado de Cedulario de
la Universidad de Caracas (1721-1820), p. 33; José Félix Blanco, político, sacerdote y
64 Ángel Rafael Almarza

No obstante, el Claustro celebrado el 27 de mayo de 1808,


presidido por el Rector Gabriel Lindo, se opuso a conferir los títulos
a José Félix Blanco, alegando que en los estatutos de la universidad
se ordenaba: "…que no se pueda dar grado alguno [...] sin que el
pretendiente dé primero información de ser hijo legítimo, limpio de
toda mala raza, la cual sólo puede evacuarla el que sea de legítimo
matrimonio, y de padres evidentemente conocidos por tales…"114.
Luego de hacer esta acotación, las autoridades universitarias
aseguraban que esta norma se había mantenido siempre: "…sin que
haya siquiera un ejemplar de haberse conferido grado alguno, sin
esta precisa cualidad [...] a excepción del que obtuvo el doctor José
Domingo Díaz y los que recibieron los bachilleres don Ramón
Madriz y don José Domingo Laza (sic) todos tres expósitos..."115.
El Claustro le daba importancia a la calidad de crianza de sus
graduandos, en este sentido señalaba con preocupación la crianza
que había tenido Blanco por parte de la negra liberta Bartola Madriz:

…que por ejercitarse en vender de puerta en puerta efectos de


mercancías logró que el doctor don José Domingo Blanco fuese su
padrino de confirmación; que así José Félix tomó el apellido de éste
y se divulgó ser hijo suyo, y fue admitido en la Universidad (...);
pero que habiendo muerto dicho doctor Blanco, posteriormente,
declaró en su testamento, el número y nombre de sus hijas naturales,
y que don José Félix no lo era, sino su ahijado…116.

escritor venezolano, tuvo una sobresaliente participación en la guerra de independencia y


en la vida republicana del país. La obra de Blanco se titula Bosquejo Histórico de la Revolución
de Venezuela.
114
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella..., en: Cedulario de la Universidad de Caracas (1721-1820), pp.
354-355.
115
Ídem.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 65

En carta de 13 de enero de 1809, la Universidad cuidadosa


de sus Estatutos, refirió estos pormenores al Monarca y pidió que
no se admitiera a los expósitos en los estudios universitarios:

…porque como en esta Provincia de las cinco partes de sus


habitantes las cuatro son de gentes de castas, resulta que otras tantas
partes de los expósitos son de esta clase y confiados en que no se les
exige legitimidad se irá multiplicando su número, pues todas estas
gentes expondrán sus hijos como que nada les interesa el criarlos y
los colocarán con los demás individuos de mérito, legitimidad y
limpieza. Y siendo esta Universidad un cuerpo literario que Vuestra
Majestad ha distinguido con tantos privilegios, y al que debe esta
Provincia el crédito y esplendor que en todos ramos felizmente
disfruta, se envilecerá, desestimará y decaerá enteramente, siempre
que se admitan a ella el citado Blanco, y generalmente los expósitos
que en esta capital y su Provincia diariamente concurren…117.

José Félix Blanco rebatió la exposición del Claustro y acusó


al Rector Gabriel Lindo de "…hombre débil y sin carácter…", de
haber preparado en compañía del doctor Tomás Hernández Sanabria
aquel escándalo para hacerlo "…víctima del capricho y
malevolencia…". En fin, sostuvo que los argumentos de los
claustrales eran disimulos para no acatar la Real Cédula del Monarca
y que el expediente remitido a España estaba plagado de "…crasos
errores [...] dictados por un espíritu de facción y de odio el más
sanguinario…". El autor de todas estas confabulaciones, a juicio
de Blanco, era Hernández Sanabria, a quien calificó de "…voluntario
y mortal enemigo…" y de "…ciudadano devorador que apenas tiene
en sus manos un corto rasgo de autoridad, cuando ya hace sentir los

116
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella…, en: Ibídem, pp. 358-359.
117
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella…, en: Ibídem, pp. 360-361.
66 Ángel Rafael Almarza

efectos de su arbitrariedad, de su despotismo y de su depravado


corazón…"118.
De inmediato, Blanco envió a la Corte una información
firmada por quince testigos para probar que era "…persona blanca,
decente y de buen origen, buena conducta y constante aplicación a
los estudios…", y que en lo sucesivo se le considerara "…legitimo
por autoridad suprema y por legítimo como los demás vasallos
decentes…" para desempeñar empleos, dignidades y honores
eclesiásticos y civiles, "…sin la menor contradicción, oposición ni
pretexto…"119.
El Fiscal del Consejo de Indias, en su respuesta del 9 de
agosto de 1810, dictaminó que las reflexiones del Rector y Claustro
de la Universidad de Caracas se hallaban equivocadas, y que la
dispensa de la calidad de expósito que se había concedido a José
Félix Blanco para obtener los títulos académicos, lejos de causar
perjuicios a tercero "…produce su ejecución un gran bien a la nación
por el interés que ésta tiene en que se premie el mérito y la virtud…".
También opinó el Fiscal que el Monarca se había constituido en
padre universal de todos los expósitos para que éstos fueran
considerados como hijos legítimos, "…como si sus padres les
hubieran legitimado por el subsiguiente matrimonio…"; y en
consecuencia, los expósitos debían gozar "…de todos los derechos
familiares, aun de los vinculados…"120.
El Fiscal del Consejo de Indias continúa planteando:
"…estos principios deben ser muy conocidos de un cuerpo literario
como la Universidad de Caracas [...] y así opina que se debe acceder
a la solicitud de Blanco en todos sus extremos...121.

118
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella…, en: Ibídem, pp. 361-362.
119
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella…, en: Ibídem, p. 363.
120
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella…, en: Ibídem, p. 364.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 67

Por Real Orden de 10 de enero de 1813, la Corona solicitó


informes del Gobernador y Capitán General de Caracas para mayor
información sobre la situación del caso de José Félix Blanco, pero
Domingo de Monteverde para ese entonces Capitán General de la
Provincia, que se desempeñaba en ese cargo, participó que José
Félix Blanco se hallaba fugitivo en las colonias extranjeras, "…en
unión del Marqués del Toro y de otros que huyeron por Cumaná a
la entrada de las tropas de la nación…"122.
Los casos anteriores nos presentan las limitaciones que tenían
los individuos expósitos para ingresar a la Universidad de Caracas,
ya que según sus Estatutos se necesitaba demostrar legitimidad y
limpieza de sangre para optar a los títulos académicos, y ellos en su
condición de individuos con descendencia desconocida no podían
cumplir con este requisito exigido por la institución ya que no podían
comprobar su verdadera condición y calidad.
El ingreso y obtención de un título para estos individuos en
la Universidad de Caracas sólo fue posible a través de una merced
real que les dispensara de su calidad de hijos expósitos.
Los pardos también fueron considerados no aptos para ingresar
a la Universidad de Caracas, ya que no poseían las características
mínimas para obtener los títulos académicos tal como lo establecían
las Constituciones de la Universidad123.
Diego Mexías Bejarano, de profesión curandero, luego de
obtener su dispensa de calidad por Real Cédula de 12 de julio de
1796, acudió a la Universidad de Caracas en septiembre de 1803
para matricular a su hijo Lorenzo en el curso de Filosofía.

121
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella…, en: Ibídem, p. 365.
122
Instancia al presbítero José Félix Blanco sobre haber opuesto aquella universidad a la
recepción de grados en ella…, en: Ibídem, p. 367.
123
Sobre el tema de los pardos se puede ver la obra de: Luis Felipe Pellicer. La vivencia del
honor en la Provincia de Venezuela 1774-1809. Estudio de Casos.
68 Ángel Rafael Almarza

Señor Rector de la Universidad,don Lorenzo Mexías Bejarano de


este vecindario con el respecto muy debido a V. S. dice: Que habiendo
pretendido examinarme en la Lengua Latina con el objeto de entrar
a oír Filosofía en el curso que está por abrirse […] pidió se pasase
orden a el Catedrático de Mayores y Retórica al efecto haciendo
presente que la volunta del Rey Nuestro Señor, que Dios guarde, se
ha dignado dispensarle la calidad de pardo al exponente y a toda su
familia según Real Cédula, de la cual se pasó copia al Ilustre
Ayuntamiento, al Ilustrísimo Señor Obispo de esta Diócesis, a los
señores Maestre Escuelas y Rector de esta Real y Pontificia
Universidad para que se le diese su debido cumplimiento dirigido a
que no se les ponga obstáculo a los contenidos en ella, y que puedan
obtener los privilegios, y ser aptos para los efectos civiles de que
gozan las gentes blancas llanas del estado […] se le admitiese el
examen como lo pidió, se le ha hecho saber el decreto del día de
hoy en que V. S. se ha servido mandar que pase la representación al
venerable Claustro pleno…124.

El Claustro Universitario en respuesta a la solicitud de


Lorenzo de ingresar a la universidad, presenta una comunicación el
6 de octubre de 1803 sobre los perjuicios que pueden seguirse de
permitir que los hijos de Diego Mexías Bejarano y otros se reciban
en los estudios universitarios.

El Claustro reflexionando con madurez y circunspección sobre el


asunto y teniendo presentes las Reales Cédulas de V. M. conoció
que el indulto en ellas comprendido no era extensivo a que pudiesen
cursar en estos generales, y muchos menos que puedan aspirar a los
grados menores, y mayores que son el premio de la aplicación, y

124
Depimento de Don Lorenzo Mexías Bejarano al Sr. Rector de la Universidad. Suplica
se digne mandar citar a Claustro pleno a la mayor brevedad a fin de que en él se de la
providencia que corresponda en virtud de la Real Cédula en que S. M. dispenso la calidad
de pardo a Diego Mexías Bejarano y toda su familia, que esta pronto a satisfacer los costos
que en ello se causaren. Caracas, 17 de septiembre de 1803, en: Santos Rodolfo Cortés. El
Régimen de las Gracias al Sacar en Venezuela durante el período hispánico, tomo II, pp. 186-
187.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 69

progresos literarios de los niños de limpio nacimiento y de origen


puramente europeo los únicos que hasta el presente con arreglo a
las leyes particulares confirmadas por V. M. han podido cursar, y
condecorarse con el Bachillerato y Doctoral […] denegarse a sus
pretensiones porque el Claustro las considera no sólo como
dispositivas de su última ruina y exterminio, sino también de más
consecuencias las más funestas para el Estado…125.

El Claustro continúa su alegato sobre los perjuicios que


traería la incorporación de los pardos a la Universidad de Caracas
de la siguiente manera:

…mirar con una especie de horror la incorporación de los pardos


en su gremio no ha sido conducido por la diferencia de color que
accidentalmente los distingue de los que han nacido en un país más
distinta del Ecuador, y bajo de una zona más benigna. Son estas
unas razones muy superficiales para que fijen la atención de un
Cuerpo que estribando sobre los fundamentos más sólidos de la
razón de la humanidad, y de la sana filosofía mira la diversidad de
colores como insuficiente para diversificar las clases, y privar que el
mérito sea distinguido, y premiado en cualquier sujeto que se
encuentre […] [El Claustro] suplica humildemente a V. M. prohíba
para siempre a los pardos profanar, e introducir sus manos impuras
en el santuario de la Literatura…126.

Luego de la presentación de estas ideas, plantean las


autoridades universitarias los graves defectos y vicios que el sector
de los pardos tiene por su origen negro, lo cual les hace ser hombres
impuros incapaces de demostrar limpieza de sangre para poder
ingresar a la Universidad según lo establecido en sus Estatutos.

125
Informe de la Universidad de Caracas sobre los prejuicios que puedan seguirse de
permitir que los hijos de Diego Mexías y otros se reciban en los estudios generales de ella,
dispensándole para el efecto la calidad de pardo. Caracas, 6 de octubre de 1803, en:
Ibídem, p. 188.
126
Informe de la Universidad de Caracas sobre los prejuicios…, en: Ibídem, p. 189.
70 Ángel Rafael Almarza

Además todos ellos descendían de los esclavos, conocidos por sus


vicios y barbarie. Señalaban que la ascendencia de los pardos
proviene de:

….los primeros negros que pasaron a la América han llegado a


nuestros puertos marcados con toda la ignominia de la barbarie, y
con toda la infamia de la esclavitud. Hombres estúpidos, groseros,
desnudos y sin más señal de su racionalidad que una semejanza
desfigurada, y casi oscuridad con el ardor del clima. Hombres
víctimas de la ferocidad de su cohermanos que los privaron de la
libertad. Hombres en quienes las pasiones más groseras tienen un
imperio que casi los degrada de su ser. Hombres inclinados al robo,
sanguinarios, suicidas, cubiertos por lo común de la confusión de
las costumbres más bárbaras, estos hombres son los ascendientes
que forman el principal tronco de la genealogía de los pardos […]
todos éstos terribles escarmientos no se ejecutan por lo común sino
en las personas de los negros, pardos y zambos que en medios de
las ciudades en lo solitario de los caminos, en lo interior de las casas,
aun en el mismo Sagrado de las Iglesias perturban el orden público,
e incomodan la sociedad con sus atentados…127.

Bajo estos alegatos el Claustro de la Universidad de Caracas


negaba categóricamente la admisión de cualquier individuo de
origen pardo fundamentándose en sus Estatutos para garantizar de
esta forma el prestigio de la institución.

Ante la negativa de las autoridades universitarias de admitir


a Lorenzo Bejarano en los estudios de filosofía que pretendía realizar,
su padre Diego Mexías Bejarano le envió al Rey una instancia el 20
de octubre de 1803 solicitando se manden admitir en el Colegio
Seminario de Caracas a sus hijos, especialmente a Lorenzo Bejarano.

127
Informe de la Universidad de Caracas sobre los prejuicios…, en: Ibídem, p. 190.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 71

Señor. Diego Mexías Bejarano, natural de la ciudad de Caracas,


capital de la Provincia de Venezuela, puesto a los reales pies de V.
M. con el más profundo rendimiento dice: que en la justa confianza
de que la piedad de V. M. se ha dignado por reales cédulas de doce
de julio de noventa y seis y veintidós de septiembre de noventa y
siete, dispensarle para todos los efectos civiles su política de calidad
de pardo, y por la de veinticuatro de octubre de ochocientos uno
ratificar la gracia y extenderla a sus hijos, habilitándolos por el mismo
hecho, y por las claras y terminantes expresiones con que se halla
concebido el Real despacho para entrar en religión, vestir hábitos
clericales, y ascender al sacerdocio: dispuso que Lorenzo Mexías
Landaeta, uno de sus naturales y legítimos hijos, fuese admitido al
curso de Artes que debía abrirse en los Generales de la Real y
Pontificia Universidad de esta ciudad el día diez y nueve de
septiembre próximo pasado para cuyo efecto se presentó al Rector
de Estudios […] a fin de que le examinase en la Gramática Latina,
y de que encontrándole expedito, le franquease el correspondiente
certificado con que pudiese verificar su entrada e incorporación al
curso y ganar éste matriculándose en los libros de Escolares…128.

Bejarano continúa su exposición rechazando la resolución


de las autoridades universitarias de no aceptar la incorporación de
su hijo en la Universidad de Caracas, con la premisa de que se le
había informado a todas las instancias públicas y privadas de la
provincia de las Reales Cédulas que lo libraban a él y a su familia de
la calidad de pardo. Es por esta razón que Bejarano envía
nuevamente una comunicación al Rey solicitando que se cumpla
con sus órdenes reales para que no se pueda "…suspender el
cumplimiento de las precitadas reales cédulas, ni reputar de los
estudios a su hijo Lorenzo a pretexto de una cuenta o súplica que
forzosamente ha de tener en la consecuente e inalterable resolución

128
Instancia de Diego Mexías Bejarano al Rey solicitando se manden admitir a estudios en
el Colegio Seminario de Caracas a sus hijos especialmente al nombrado Lorenzo. Caracas,
20 de octubre de 1803, en: Ibídem, pp. 197-198.
72 Ángel Rafael Almarza

de V. M. el mismo suceso que las que hasta aquí se han hecho, y son
constante en el mismo contexto de aquéllas…"129.
Diego Mexías Bejarano prolonga su exposición ante el Rey
de la siguiente manera:

…especialmente cuando dispensada la calidad del que expone y la


de sus hijos, y habilitados éstos expresamente para entrar en religión,
vestir hábitos clericales y acceder al Sacerdocio: lo han quedado
por necesaria consecuencia para todos los actos que por ley o por
costumbre requieran limpieza de sangre, y nominadamente para
incorporarse a los estudios generales de la Universidad de esta Ciudad,
así porque desde la creación de ésos no se han exigido otras
circunstancias en los escolares que las de legitimidad y limpieza de
sangre, admitiéndose consiguientemente a todas las personas del
estado llano; como porque no habiendo en el país otros estudios
que los de la predicha Universidad, no podrían los hijos del suplicante
adquirir las luces que los hiciesen capaces del Sacerdocio, y se haría
con este motivo ilusoria la gracia que ha merecido a la soberana
munificencia…130.

La solicitud al Rey, expresamente, es la siguiente:

…suplica humildemente a V. M. que continuándole las


demostraciones de su Real clemencia, se sirva mandar que el
Maestrescuela, Rector, Claustro y Regentes de cátedras de la Real y
Pontificia Universidad de esta Ciudad, admitan en ellas al expresado
Lorenzo Mexías, y a cualquiera otros de sus hijos, dándoles las
lecciones convenientes y tratándoles como a los demás escolares,
sin agraviarlos, calumniarlos, ni ofenderles por la accidental diferencia
de su color, y sin que éste les sirva de óbice para ningún acto escolar
atendida la Dispensa que han obtenido, la disposición general de las
leyes y las declaratorias recientemente hechas por V. M…131.

129
Instancia de Diego Mexías Bejarano al Rey solicitando…, en: Ibídem, p. 198.
130
Instancia de Diego Mexías Bejarano al Rey solicitando…, en: Ibídem, pp. 198-199.
131
Instancia de Diego Mexías Bejarano al Rey solicitando…, en: Ibídem, pp. 199-200.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 73

El Claustro universitario presidido por el Rector Dr. Nicolás


Antonio Osío, el Carcelario Dr. Baltasar Marrero, entre otros, el
mismo 20 de octubre de 1803, redactaron y mandaron al Rey un
memorando apoyado en documentación legal, ratificando su
negativa sobre los perjuicios que pueden seguirse de permitir que
los hijos de Diego Mexías Bejarano y otros se reciban en los estudios
de la Universidad de Caracas132.
Ante la solicitud, el Rector convocó al Claustro, tal como lo
expresa la comunicación antes mencionada, para analizar las Reales
Cédulas el 10 de septiembre de 1803 "…e instruido éste de no ser
extensivas al Cuerpo literario, en cumplimiento de las leyes y
disposiciones jurídicas que tratan de rescriptos e indican los casos y
circunstancias en que son ejecutables, sólo acordó dar cuenta a V.
M. sobre el particular: y que de cualquiera gestión que se provocase
a virtud de las propias reales cédulas se notificase al Claustro…"133.
Acordó el Claustro esperar la resolución del Rey ante aquella
solicitud. Los argumentos de las autoridades universitarias para
negarle la entrada a Lorenzo Mexías y a los otros pardos que
obtuvieron dispensa de calidad, se basaban en el cumplimiento de
las leyes y normas de la Universidad de Caracas que se dieron desde
los primeros años de fundación:

…que después que la estableció [El Rey Don Felipe V], pautó su
distinguido y privilegiado gobierno municipal, ya por medio de
estatutos, y ya por repetidas reales cédulas; que en ellos se previene,
que los individuos que se reciban en el gremio del Claustro hayan

132
La Universidad hace presente con documentos los perjuicios que pueden seguirse de
permitir que los hijos de Diego Mexías Bejarano y otros se reciban en los estudios generales
de ella, dispensándoles para el efecto la calidad de pardo, y pide que se conserve aquel
Claustro en la estimación, honor y lustre en que siempre ha estado sin consentir se alteren
los Estatutos y Reales Cédulas de su Gobierno Municipal con lo demás que expresa la
conclusión. Caracas, 20 de octubre de 1803, en: Ibídem, p. 201.
133
La Universidad hace presente con documentos los perjuicios que pueden seguirse de
permitir que…, en: Ibídem, p. 202.
74 Ángel Rafael Almarza

de hacer primero constar la legitimidad y limpieza de su nacimiento:


que los empleos de Rector, Secretario y Maestro de Ceremonias
recaigan en sujetos de iguales circunstancias, conocidos y tenidos
por tales, y que las plazas de las Bedelías destinadas a su ínfimo
servicio en hombres blancos honrados: que la Cancelaria y Judicatura
de los estudios esté agregada a la dignidad de Maestrescolía de la
Santa Iglesia Católica con la concesión especialísima de los mismos
privilegios y excepciones que goza el Cancelario de la insigne
Universidad de Salamanca […] que hay reiterados mandatos de V.
M. sobre la puntualísima observancia de todos los estatutos, y
mencionadas reales cédulas, prohibiendo no sólo su dispensación,
sino hasta que puedan interpretarse y prescribirse; y en conclusión
conceptúa deber también exponer: que todas las constituciones y
disposiciones emanadas de esa Soberanía para el régimen de la
Universidad, y sus estudios generales publican el decoro, lustre y
honor con que tanto V. M. como sus gloriosos progenitores han
querido criarla, sostenerla y conservarla…134.

Otras de las razones que tenían las autoridades universitarias


para no permitir el ingreso a la Universidad de individuos pardos
están fundamentadas en la Legislación del Reino:

…por el contrario al gremio de los pardos, en medio de que los


europeos y sus hijos los han tratado siempre en esta ciudad con la
benignidad que inspiran los preceptos de la humanidad, y la Religión;
les impone la Legislación del Reino unos términos y reglas tan precisas
a contenerlos en la baja esfera a que la Providencia los tiene
reducidos, que no les permite acto alguno de distinción e igualdad
aun entre los blancos del estado llano, ni tampoco el de ingerirse en
empleos políticos, eclesiásticos, ni del ejercito, con tanto celo y
escrupulosidad, que se encarga a los Virreyes y Audiencias Reales:
que no admitan ni consientan que los mestizos ni mulatos hagan
información para escribanos y notarios públicos: que en todos se
ponga especial pregunta de que los pretendientes no lo son: que

La Universidad hace presente con documentos los perjuicios que pueden seguirse de
134

permitir que…, en: Ibídem, pp. 202-203.


La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 75

despachen provisiones para todas las Justicias de sus distritos


ordenándoles hagan lo mismo: y que si acaso con engaño les
consientan usar de ellos, y que los recojan de forma, que no pueden
volver a su poder [Citan: Leyes del título 5, libro 7 de la Recopilación
de Indias = Ley 40, título 8, libro 5 de la misma recopilación]…135.

A continuación expresan las razones específicas para no


permitir que Lorenzo Bejarano ingrese a la Universidad:

…y que por otra saben que aunque Diego Mexías y sus hijos hayan
llegado a la condición de libres deben descender precisamente de
negros bozales de la África, esclavos que fueron de sus causantes o
parientes, reportando siempre la despreciable nota que por el derecho
de gentes trae consigo la esclavitud: han de tener a menos ladearse,
igualarse y reunirse con ellos en la Universidad a las horas de estudio,
y sin arbitrio para poderlo remediar el Claustro, abandonarán las
clases, los estudios y vendrá e fin obscurecerse la Universidad
confundirse y acabarse con lamentables desgracia de estas
Provincias…136.

Recuerdan en el informe al monarca que la Real Audiencia


de la Isla Española de Santo Domingo les ordenó lo siguiente sobre
el ingreso de individuos a los colegios y universidades:

…previniendo sin duda los inconvenientes que podría haber de


cualquiera tolerancia y permisión, en esto de admitir en los colegios
y universidades jóvenes, que no fuesen de nacimiento legítimo,
limpios de toda mala raza, y de buenas costumbres, mandó librar
Real Provisión en quince de julio de mil setecientos ochenta y tres,
por la que previno a los del distrito se hicieran las informaciones de

135
La Universidad hace presente con documentos los perjuicios que pueden seguirse de
permitir que…, en: Ibídem, p. 203.
136
La Universidad hace presente con documentos los perjuicios que pueden seguirse de
permitir que…, en: Ídem.
76 Ángel Rafael Almarza

los que se admitiesen en ellas con pureza y exactitud, y después de


haberse recibido en estas de Caracas, prestándole su
obedecimiento…137.

En definitiva, lo que solicitan las autoridades universitarias


al Rey es que con las pruebas expuestas:

…suplica a V. M. con toda sumisión, veneración y respeto se digne


conservar a esta Universidad, y sus estudios en la estimación, honor
y lustre en que siempre ha estado, sin permitir se alteren los estatutos
y reales cédulas de su gobierno municipal: reprender al Lorenzo
Mexías por el exceso de haberse dado el tratamiento que no se le ha
concedido, y aspirar por consiguiente se le reciba en estos públicos,
sobre el falso supuesto de haberle V. M. dispensado para ello la
calidad de pardo: y desatender en fin a Diego Mexías, sus hijos y
cualesquiera otro que no siendo de legítimo y limpio nacimiento, y
al mismo tiempo de loables costumbres ocurren a ese Real Solio a
impetrar dispensa de esta cualidades para igualarse con los jóvenes
que las tienen, y hacen constar en cumplimiento de los Estatutos
del gobierno de la Universidad cuando entran a cursar las clases, y
aspiran a los grados; para lo que interpone el Claustro los soberanos
piadosos respetos a V. M. y los de su Real Corona…138.

El 6 de diciembre de ese mismo año, el Obispo de Caracas


Dr. Francisco de Ibarra, antiguo Rector y Catedrático de la
Universidad de Caracas, también remite una carta al rey sobre los
inconvenientes que traería el acceso al sacerdocio de los sectores
bajos de la sociedad, en este caso refiriéndose específicamente a
Diego Mexías Bejarano quien pretende realizar estudios de Filosofía
en la Universidad para luego ingresar a la institución eclesiástica:

137
La Universidad hace presente con documentos los perjuicios que pueden seguirse de
permitir que…, en: Ídem.
138
La Universidad hace presente con documentos los perjuicios que pueden seguirse de
permitir que…, en: Ibídem, p. 204.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 77

…discúrrase ahora la novedad que causará ver [a los pardos] volar


rápidamente hasta uno de los cuerpos más distinguidos del Estado
en un Reino Católico, cual es el clero y sacerdocio; hará una fuerte
impresión, produciría mucho abatimiento del clero, especialmente
en una Provincia donde hasta el día es muy respetable. No habrá
noble o blanco de estimación que voluntariamente entre y componga
un gremio en que se adolece, se una, se presente en las juntas públicas,
en las funciones más solemnes con personas en la general estimación
negadas de enlazarse hasta con la gente blanca solamente, y proscritas
por las mismas leyes para los empleos y oficios civiles. Con personas
de cuya sangre les ha sido forzoso justificar que no tienen en su
linaje para cursar los estudios, poseer los beneficios y recibir las
órdenes sagradas, habiendo sido hasta este día práctica antiquísima
en los Tribunales de esta Provincia poner cláusula en los
interrogatorios de limpieza de sangre, que no tienen mala raza de
moro, judío o mulato; por consiguiente se disminuirá el Clero; se
retraerán los blancos del estudio con el objeto de ordenarse; decaerá
sumamente en su número y en su estimación del estado
sacerdotal...139.

El 22 de febrero de 1805 se emitió la Real Cédula que daría


por culminado el asunto de Bejarano y la Universidad de Caracas.
El Rey envía a la Real Audiencia de Caracas una Real Cédula
en la cual rechaza la decisión de no admitir en la Universidad de
Caracas a Lorenzo Mexías Bejarano para estudiar en ella filosofía y
exige su incorporación a la institución. En dicha Cédula se expresa
lo siguiente:

139
El Obispo de Caracas representa a V. M. los graves inconvenientes que le han detenido
en el uso de sus facultades para llevar a efecto la pretensión de obtener beneficios
eclesiásticos, y ascender al sacerdocio los hijos y descendientes de los mulatos Diego
Mexías y Domingo Arebalo, y suplica a Vuestra Majestad se digne ordenarle lo que sea de
su Real agrado. Caracas, 1 de diciembre de 1803, en: Ibídem, p. 205.
78 Ángel Rafael Almarza

…últimamente en Representaciones de dos de octubre de mil


ochocientos tres y cinco de enero de mil ochocientos cuatro, me ha
hecho presente el referido Diego Mexías Bejarano que sin embargo
de la gracia concedida, dispensándole la calidad de pardo, y reencargos
hechos para su cumplimiento en las insertas mis Reales Cédulas no
había querido esa Universidad admitir a su hijo Lorenzo para estudiar
en ella Filosofía y demás facultades, como resultaba del testimonio
que incluía, concluyendo con la súplica de que tuviese a bien
ampararle en el disfrute de la enunciada gracia. Visto en el expresado
mi Consejo de Indias con lo que dijo mi Fiscal y teniendo presentes
los antecedentes del asunto, y cuanto acerca de este último punto
han expuesto el Gobernador Capitán General de esas Provisiones,
el Muy Reverendo Arzobispo, y la Universidad: he venido en declarar
no ha habido justo motivo para que dejen de observarse y cumplirse
las gracias concedidas a Bejarano en los términos expresados en las
insertas cédulas, ni esa Real Universidad lo tuvo para suspender el
examen de recepción de Lorenzo Mexías Bejarano al curso de
Filosofía, como se la previene por cédula de esta fecha; en cuya
consecuencia he resuelto sobrecartaros dichas Reales Cédulas, para
que como os lo mando, dispongáis su más puntual y exacto
cumplimiento que así es mi Real voluntad…140.

El mismo día, el Rey envía esta Real Cédula a la Universidad


de Caracas para que admita a Lorenzo Mexías Bejarano para estudiar
filosofía141; de igual forma se la mandó al Arzobispo de Caracas
para participarle lo que había resuelto en el caso, a fin de que por su
parte cumpla con estas reales disposiciones142. La Real Cédula

140
Real Cédula para la Audiencia de Caracas sobre lo resuelto acerca de no haber admitido
aquella Universidad a estudiar filosofía en ella y demás facultades a Lorenzo Mexías
Bejarano, hijo de Diego a quien esta dispensada la calidad de pardo. 22 de febrero de
1805, en: Ibídem, p. 221.
141
Real Cédula para que la Universidad de Caracas admita a estudiar Filosofía y demás
facultades a Lorenzo Mexías Bejarano, hijo de Diego, dispensado de la calidad de pardo
con la prevención que se expresa. 22 de febrero de 1805, en: Ibídem, pp. 222-223.
142
Real Cédula para el Arzobispo de Caracas participándole lo resuelto a favor de Diego
Mexías Bejarano y demás, a quienes esta dispensada la calidad de pardo y otras gracias, a
fin de que por su parte cumpla con estas Reales Disposiciones. 22 de febrero de 1805, en:
Ibídem, pp. 223-225.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 79

ordenaba pues que se admitiese a Bejarano, pero el parecer del


Claustro se mantenía aferrado a sus estatutos originales, en los cuales
estaba contemplado que sólo fuesen admitidos los limpios de toda
mancha.
De la misma manera ocurría en otra institución de la Provincia
de Caracas, el Colegio de Abogados.

La limpieza de sangre y el Colegio de Abogados de Caracas

Desde los años de su fundación, el Colegio de Abogados de


Caracas estableció su primer Estatuto el cual fue redactado en 1788,
y aprobado por las autoridades en 1792. Allí se reflejan importantes
consideraciones sobre la limpieza de sangre como un procedimiento
institucional cuyo fin era establecer el linaje del aspirante para
ingresar a dicha institución, comprobando de esta manera su calidad
y demostrando que no pertenecía ni descendía de judíos, moros,
negros, mulatos o sus descendientes. El cumplimiento de este
requisito fue indispensable para la admisión en el Colegio de
Abogados, en la Provincia de Caracas y en todos los Colegios de
América y de España.
La limpieza de sangre en el Colegio de Abogados de Caracas
fue utilizada como mecanismo efectivo para proteger a la institución
del ingreso a ella de todos aquellos que fuesen descendientes de los
nativos americanos y de los africanos, convirtiéndose, al igual que
otras instituciones, en la base ideológica de un sistema de
estratificación social basado en el origen de las personas.
El procedimiento implicaba informaciones testimoniales y
documentales hasta los abuelos del pretendiente al título de
abogado. El solicitante debía ser, además, de buena vida y costumbre,
y él, sus padres y abuelos no debían o haberse ocupado en oficios
viles. El trámite era engorroso: se necesitaba reunir cierta cantidad
de testigos que respondieran el interrogatorio y, según la práctica
80 Ángel Rafael Almarza

observada en los expedientes, el Colegio de Abogados efectivamente


se preocupaba de que al menos alguno de los testigos hubiese
conocido a los abuelos del postulante; de igual forma se requerían
siete partidas de bautismo legalizadas: la del pretendiente, sus padres
y sus cuatro abuelos. Estos documentos podían complementarse
con otros. En numerosas probanzas se agregaban partidas de
matrimonio o de defunción, testamentos, informaciones de limpieza
de sangre del interesado o sus familiares, ejecutorias de hidalguía,
declaraciones de testigos, entre otros.
En el Título XII de los Estatutos del Colegio de Abogados de
Caracas que lleva por nombre De la precedencia de Oficiales y Abogados
se aprecian consideraciones sobre los individuos que pretenden
ingresar a la institución en base a las preguntas que contenía el
interrogatorio que debía ser realizado por un Abogado asignado por
la Real Audiencia:

I. Primeramente se les preguntará por el conocimiento de dicho


Licenciado D. N. y si lo tienen de sus padres, y abuelos paternos, y
maternos y de su naturaleza, vecindario, y domicilio de unos, y otros,
dando razón individual.
II. Si saben que el dicho D. N. es hijo legítimo de D. N. y de D. N.
su mujer, naturales de N. nieto legítimo de D. N. y D. N. su mujer,
naturales de N. y los mismos que el pretendiente coloca en la noticia
genealogía: digan con individualidad lo que supieren, y por que lo
saben.
III. Si saben que así el dicho D. N. pretendiente, como sus padres,
y abuelos paternos, y maternos, han sido cristianos viejos, limpios
de toda mala raza de Moro, Judío, penitenciado por el Santo Oficio
de la Inquisición, ni de los nuevamente convertidos a nuestra Santa
Fe, y que no desciendan de ninguno que tenga, o haya tenido
semejante nota, ni hayan sido castigados por otro algún Tribunal
con pena que irrogue nota de infamia, y que siempre todos estuvieron,
están, y han estado en reputación de cristianos viejos en las partes,
y lugares de su naturaleza, residencia, vecindad, y domicilio en todas
sus comarcas, sin que jamás en una, ni en otra parte se haya oído, ni
entendido cosa en contrario; y que así es público, y notorio, pública
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 81

voz, y fama, expresando la razón que tuvieren para saberlo, y que a


no ser así, no dejarían de tener noticia fija, &c.
IV. Si saben que el pretendiente D. N., sus padres, y abuelos han
sido tenidos, y reputados por personas blancas, limpias, y sin mezcla
de mulatos, negros, ni otra casta baja, y están en casi posesión pacifica
desde sus abuelos de la limpieza de sangre: digan cuanto sepan, o
hayan oído decir.
V. Si saben que dicho D. N. pretendiente es de buena vida, y
costumbres, recogido, y aplicado al estudio, y que no tienen nota
alguna que por Leyes, y Reales Cédulas lo inhabilite para ser admitido
al Colegio, y desempeñar con honor tan distinguido oficio.
VI. Por las preguntas siguientes se examinarán los testigos que fueren
presentados por parte del Licenciado D. N. Abogado de la Real
Audiencia de esta Ciudad, que pretende entrar en nuestro Colegio
de Abogados, y que se siente en sus libros, para la información que
debe hacer de su limpieza de sangre, antigua cristiandad, buena
vida, y costumbres, y aptitud para el ejercicio de Abogacía143.

En el citado Estatuto del Colegio de Abogados, en el Título


XIII que lleva por nombre De las calidades de los Abogados para ser
recibidos en el Colegio, se aprecia la preocupación de la Institución por
las personas que ingresan a ella. Para ser admitido en el Colegio de
Abogados el postulante debía demostrar ciertas características, entre
ellas ser hijo legítimo, no bastardo ni ilegítimo, cristiano viejo tanto
él como sus ascendientes, limpios de toda mala raza de negros,
mulatos u otra semejante, y sin rastro de moros, judíos ni recién
convertidos en su familia. El Estatuto es claro respecto a la
condición, calidad y limpieza de sangre del solicitante:

I. Siendo uno de los primeros cuidados de nuestro Colegio atender


a que los que se hayan de recibir en él tengan las calidades que
requieren las Leyes Reales, y corresponden a Comunidad tan

El Estatuto del Colegio de Abogados de Caracas de 1788 se encuentra completo en:


143

Héctor Parra Márquez. Historia del Colegio de Abogados de Caracas, tomo I, título XII, pp.
347-348.
82 Ángel Rafael Almarza

decorosa, y que no se reciba sujeto en quien no concurran todas las


necesidades para su mayor lustre, y puro ejercicio de Abogacía:
estatuimos, y mandamos, que para ser de buena vida, y costumbres,
apto para desempeñar su oficio, hijo legítimo o natural de padres
conocidos, y no bastardo, ni espurio: que así los pretendientes, como
sus padres, y abuelos paternos, y maternos hayan sido cristianos
viejos, limpios de toda mala raza de negros, mulatos u otra semejante,
y sin nota alguna de Moros, Judíos, ni recién convertidos a nuestra
Santa Fe Católica, ni otro que irrogue infamia; y que faltando alguna
de estas calidades, no sean admitidos, ni sentados en los libros por
Congregantes, e individuos del Colegio: lo cual se observe
inviolablemente, sin dispensación en todo, ni en parte, aunque en
ella intervenga toda la Junta144.

En el Título XIV denominado De lo que debe practicar el Abogado


para ser recibido en el Colegio se evalúa el procedimiento a seguir para
la demostración de calidad del individuo, y quiénes se encargarían
para ello:

I. Mandamos que el Abogado que pretenda entrar en nuestro Colegio


ha de dar para ello Memorial al Secretario con certificación de
hallarse recibido por la Real Audiencia, para que lo anote, y certifique
al margen de él, y se la vuelva: memoria de su naturaleza, la de sus
padres, y abuelos, con expresión individual de sus nombres, y
apellidos, y con las tres fees de Bautismo, que reconocerá con todo
cuidado el Secretario si vienen en forma; y estándolo, dará cuenta
al Decano, para que precediendo informe secreto de la calidad, y
circunstancias del pretendiente, le nombre dos informantes, que
han de ser de nuestro Colegio, y de los ocho de que se compone la
Junta, uno antiguo, y otro moderno, rubricando el nombramiento el
Decano, y Secretario, quienes si antes supieren que el pretendiente
tiene alguna nota, o defecto que le obste para ser recibido, la
procurarán disuadir de la pretensión145.

144
Primeros Estatutos del Colegio de Abogados de Caracas, título XIII, en: Ibídem, pp.
349-350.
145
Primeros Estatutos del Colegio de Abogados de Caracas, título XIV, en: Ibídem, p. 350.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 83

Los que pretendían ingresar al Colegio de Abogados


necesitaban de igual forma demostrar la obtención del grado
universitario en derecho otorgado por la Real Audiencia a aquellos
graduandos en derecho en leyes o cánones de la Universidad de
Caracas. Para recibir la aprobación de la Audiencia de Caracas se
tenía que demostrar con documentación que había realizado una
pasantía de uno a dos años con un abogado reconocido y presentar
un examen solemne en la Audiencia de un juicio que se le asignaba.
Cumplidos los requisitos ante la Audiencia, y pagado el
impuesto de la media annata146 debían tramitar su admisión en el
Colegio de Abogados, que actuaba como corporación profesional.
Si era aceptado en el Colegio de Abogados, el titulado, en
presencia del Presidente, Regente, Oidores y Secretario del Real
Acuerdo y del Escribano de Cámara, juraba solemnemente usar con
toda fidelidad el oficio de Abogado, guardar estrictamente las Leyes,
Reales Cédulas y Provisiones de Su Majestad, defender en justicia a
las partes, cobrar los honorarios que fija el Arancel, representar
gratuitamente a los pobres de solemnidad, a las viudas y a los
huérfanos y defender la pureza original de Nuestra Señora la Virgen
María; cumplida esta ceremonia, quedaba en posesión de su asiento
en la Banca de los Abogados147.
Sobre todas estas normativas para poder ingresar al Colegio
de Abogados, existen numerosos casos de individuos que exponen
toda la documentación exigida. En los casos que presentaremos, se
evidencia el procedimiento formal acorde con lo establecido en los
Estatutos del Colegio de Abogados.
Un ejemplo ilustrativo es el procedimiento seguido por Juan
Antonio Rodríguez Esteves en 1782, quien pretende realizar el

146
Suma que corresponde a medio año de remuneraciones.
147
Primeros Estatutos del Colegio de Abogados de Caracas. Título XV. Del modo de hacer
las pruebas, su aprobación, y recibimiento de los Abogados, en: Ibídem., p. 350.
84 Ángel Rafael Almarza

examen para optar al título de Abogado148, y por esta razón justifica


a través de documentos su solicitud.
Antonio Viso, Procurador de la Real Audiencia, se encarga
de la solicitud del Bachiller don Juan Antonio Rodríguez quien:

…ha justificado su legitimidad, limpieza de sangre y buena conducta,


como lo acredita la justificación que igualmente con la solemnidad
necesaria presento [...] dando con bastantes los documentos exhibidos,
y, en su consecuencia, proveer lo más que corresponda en justicia
que imploro y juro, etc.149.

Entre los documentos que presenta está una justificación


realizada por el padre del bachiller, además de la presentación de la
partida de bautismo que lo acredita como hijo legítimo de don José
Antonio Rodríguez y Estévez y de doña María Tomasa Jaén. En
este sentido don José Rodríguez Estévez, su padre, solicita:
…que para efectos eclesiásticos que convengan a mi legítimo hijo
don Juan Antonio Rodríguez, necesito de hacer información
justificativa de los particulares siguientes: 1. Si conocieron en la
Villa de Orotava de la Isla de Tenerife, a don Domingo Rodríguez
Estévez y a doña Ursula García, marido y mujer legítimos. 2º si
saben que los referidos fueron mis padres, reputándome,
estimándome y teniéndome por tal hijo de su matrimonio. 3. Si
saben que los referidos mis padres fueron personas de estimación,
blancas y limpias de toda mala raza, cristianos viejos, y que no
fueron penitenciados, castigados ni condenados por Tribunal alguno
ni de los recién convertidos. 4. Si saben que don Juan Antonio
Rodríguez es mi hijo legítimo, habido de solemne matrimonio con
doña Tomasa Jaén, vecina de esta ciudad...150.

148
Antonio Viso por el Bachiller don Juan Antonio Rodríguez pide que, en vista de la
justificación y demás documentos que presenta, se sirva V. A. Admitirle a examen de
Abogado, dando las providencias correspondientes. Este documento, y muchos otros se
encuentran en la recopilación documental realizada por el Archivo General de la Nación
titulada Los Abogados de la Colonia. pp. 13-30.
149
Antonio Viso por el Bachiller don Juan Antonio Rodríguez..., en: Ibídem., p. 13.
150
Antonio Viso por el Bachiller don Juan Antonio Rodríguez..., en: Ibídem, pp. 14-15.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 85

Ante la solicitud de don José Rodríguez Estévez, se llama


como testigo a don Antonio Francisco García de León quien dijo:
"…que conoció [...] a los padres del presentante, que fueron personas
estimadas, blancas y limpias de toda mala raza, sin mácula alguna,
reputados, habidos y tenidos por cristianos viejos, de honradas y
arregladas operaciones, sin cosa en contrario..."151.

El siguiente testigo presentado fue don Gregorio Cortés quien,


luego de prestar juramento, dice: "…que el niño Juan Antonio que
se dice, como es notorio, y que lo es también aquéllos [sus padres] y
ésta son blancos, limpios de mala generación, cristianos viejos y de
buenos procederes…"152.

Como testigo de las partes, asistió al interrogatorio don


Pablo Muñoz, quien:

…siempre supo cómo sus padres fueron personas blancas, limpias


de mala raza, y por lo mismo estuvo tenido y reputado comúnmente
el dicho [...] que igualmente fueron, y es la dicha blanca, y sin mala
nota y de buenas costumbres todos [...] del niño Juan Antonio que
se explica, muchacho quieto y bien inclinado, sin que en cosa alguna
haya cosa en contrario...153.

En definitiva, don Juan Antonio Rodríguez Estévez, luego


de la presentación de estos y otros documentos, se le dio la
oportunidad de presentar el examen que solicitaba para ingresar al
Colegio de Abogados de Caracas y de esta manera poder ejercer el
oficio.

151
Antonio Viso por el Bachiller don Juan Antonio Rodríguez..., en: Ibídem, p. 16.
152
Antonio Viso por el Bachiller don Juan Antonio Rodríguez..., en: Ibídem, p. 18.
153
Antonio Viso por el Bachiller don Juan Antonio Rodríguez..., en: Ibídem, pp. 18-19.
86 Ángel Rafael Almarza

Otro caso similar es el de José Lorenzo Reyner quien en


1784 también solicita la presentación del examen para poder ingresar
a la Institución154.
En este caso, nuevamente Antonio Viso como Procurador
solicita:

…una información evacuada en su propia patria, aunque con fin


diverso para el mismo efecto de justificar su limpieza de sangre y
arreglo de conducta, el título de Bachiller en Sagrados Cánones y
las certificaciones de práctica, de las cuales las dos últimas suplen la
citada información en el orden a la conducta...155.

Ante tal solicitud, Don José Lorenzo Reyner solicita al Vicario


Juez Eclesiástico:

…que me hallo con ánimos de ascender a las sagradas órdenes, y


para poder desde ahora ameritarme y ejercitarme en el servicio de
las sagradas funciones con la investidura eclesiástica, suplico a Vmd.
Se sirva admitirme información que califique la limpieza de sangre,
mi buena vida, índole y costumbres, y que los testigos que presentare
sean examinados por el tenor siguiente: 1. Digan si me conocen y
saben que soy hijo legítimo de don José Francisco Reyner y de doña
María Soledad Mijares, y ésta es hermana legítima de padre y madre
de don Baltasar Mijares. 2. Si mi padre don José Francisco Reyner
era tenido y reputado en esta ciudad por persona blanca, limpia de
toda raza de negro, mulato, etc. Natural del Reino de Cataluña. 3. Si
saben que me ejercito con aplicación en las clases erigidas en la
residencia por los señores de la junta de temporalidades y si mi
vida, índole y costumbres en nada se contrarían al estado a que
aspiro...156.

154
El Licenciado don José Lorenzo Reyner, con los documentos necesarios, pide se le
admita a examen de Abogado, en: Ibídem, pp. 31-47.
155
El Licenciado don José..., en: Ibídem, p. 31.
156
El Licenciado don José..., en: Ibídem, p. 34
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 87

Ante la información que ha solicitado don José, se presentó


de testigo a don José de los Santos Colón Serrano quien afirmó que:
"…conoció a don José Francisco Reyner y sabe ser natural de Europa
del Reino de Cataluña, tenido y reputado por persona blanca y libre
de toda mala raza de negros, zambos o recién convertidos a nuestra
santa fe..."157.

Otro de los testigos es don José Eusebio Oliva, quien afirma


que:

…conoce de vista y comunicación a su presentante, y le consta es


hijo legítimo y de legítimo matrimonio de don José Francisco Reyner
y de doña Baltazar de los Reyes Mijares y el primero oriundo del
Reino de Cataluña, tenido y reputado por persona blanca, libre de
toda mala raza...158.

Luego de la presentación de todos los documentos, don José


Lorenzo Reyner fue admitido para realizar el examen en el Colegio
de Abogados de la ciudad de Caracas.
En 1794, Juan José de Maya muestra la documentación para
que se le permita realizar el examen para el oficio de Abogado159. El
Procurador de la Real Audiencia José Remigio Ochoa es quien se
encarga de llevar a cabo los trámites necesarios.
Don Juan José de Maya tiene el cargo de Alférez Real de la
ciudad de San Felipe, y en su solicitud afirma:

…haber obtenido el grado de bachiller en derecho, el 7 de febrero


del año pasado próximo en la Universidad de Santo Domingo, cuyo
título auténtico también manifiesto solemnemente […] me he ejercido
en la práctica de esta ciencia por el término necesario que requiere

157
El Licenciado don José..., en: Ibídem p. 35.
158
El Licenciado don José..., en: Ibídem p. 36.
88 Ángel Rafael Almarza

la Ley, documentándome con los respectivos certificados de los


Abogados con quienes he practicado […] en esta virtud, y que
acredito mi limpieza de sangre, buena vida y costumbre con el
documento que exhibo con la formalidad necesaria […] pido y
suplico que, habiéndome por presentado con los documentos
referidos, se sirva admitirme a examen para obtener el noble oficio
de Abogado…160.

En la formulación de las preguntas del interrogatorio, don


Juan José de Maya solicita a los testigos que respondan entre otras,
la siguiente pregunta:

…si les consta y es público y notorio en aquella ciudad y fuera de


ella, que los expresados mis padres, son personas blancas, honradas
y limpias de toda mala raza, jamás notadas de infamia, ni delito
alguno, de manera que por sus buenas circunstancias y limpio
nacimiento están colocados en la clase de gentes principales de aquel
partido, y por esta razón el mencionado mi padre obtuvo y ejerció
loablemente el citado empleo de Regidor Alférez Real del Cabildo
de la ciudad de San Felipe…161.

El primer testigo es Don Félix Jarava, vecino de la ciudad


de San Felipe, quien responde al interrogatorio afirmativamente:

…que le consta y es público y notorio e aquella ciudad y fuera de


ella, que los expresados padres de su presentante son personas
blancas, honradas, limpias de toda mala raza y que jamás se les ha
notado infamia ni delito alguno, de manera que por sus buenas
circunstancias y limpio nacimiento, están colocados en la clase de
gentes principales de aquel partido, y por esta propia razón obtuvo
el dicho padre de su presentante el empleo de Regidor Alférez Real
de aquella ciudad y responde…162.

159
Juan José de Maya manifiesta y presenta legalmente los documentos necesarios, y
suplica se le admita a examen para el oficio de Abogado, en: Ibídem, pp. 63-88.
160
Juan José de Maya..., en: Ibídem, p. 65.
161
Juan José de Maya manifiesta…, en: Ibídem, p. 66.
162
Juan José de Maya manifiesta…, en: Ibídem, p. 68.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 89

El siguiente testigo fue don José Jacinto Mujica, vecino de


la ciudad de San Felipe, quien plantea lo mismo que el testigo
anterior al igual que el Doctor don José Antonio Freites, Abogado
de la Real Audiencia y don Policarpo Travieso.
Al concluir la presentación de los documentos, don Juan
José de Maya es aceptado para realizar el examen que le daría la
posibilidad de ingresar en el Colegio de Abogados y de esta manera
poder ejercer el oficio.
Francisco Antonio de Paul, luego de haber concluido sus
estudios de Derecho Civil y Canónico en la Real y Pontificia
Universidad de Caracas en 1794, presenta los documentos
necesarios para solicitar examen para optar al título de Abogado
del Colegio163.

…que habiendo concluido las clases […] y pretendiéndome


graduarme de Bachiller en la primera, necesito para la justificación
de mi legitimidad y limpieza de sangre que los testigos que presentare
declaren por los particulares siguientes: […] 3. si les consta que
dichos mis padres fueron personas blancas, cristianas, limpias de
toda mala raza de moros, judíos, negros, mulatos, herejes ni
penitenciados por el Santo Oficio, siendo tenidos y generalmente
reputados en esta opinión…164.

El primer testigo es el Doctor don Cayetano Montenegro,


Abogado del Colegio de Abogados y Regidor del Ayuntamiento de
la ciudad de Caracas. Responde el interrogatorio de la siguiente
manera:

…que le consta que los dichos Paúl y doña Petronila Terreros [padres
del interesado] han sido tenidos y reputados notoriamente por

163
Francisco Antonio de Paúl se presenta con los documentos que refiere para el examen
de Abogado, en: Ibídem, pp. 127-138.
164
Francisco Antonio de Paúl…, en: Ibídem, p. 131.
90 Ángel Rafael Almarza

blancos, limpios de toda especie de mala raza, de judío, de moro,


mulatos, herejes y también de los recién convertidos y castigados
por el Tribunal del Santo Oficio, siendo toda su familia tenida y
reputados en esta opinión…165.

Los otros testigos fueron de don Pedro Gallegos y don


Sebastián Hidalgo Navarro, quienes responden de la misma manera
al interrogatorio como lo hizo el Doctor Cayetano Montenegro.
Ante la documentación que presentó Francisco Antonio de
Paúl, se le permitió realizar el examen para optar al título de Abogado.
José María Gragirena, en el año de 1798, igualmente solicitó
se le admita a examen de Abogado166.
El Bachiller José María, luego de haber concluido las clases
en la Real y Pontificia Universidad de Caracas en donde obtuvo el
grado de Bachiller en Derecho Canónico, y haber realizado sus
correspondientes pasantías, solicita el examen para optar a Abogado,
es por esta razón que: "…en virtud, y acompañado igualmente la
partida de mi bautismo, junto con una información que acredita mi
legitimidad y limpieza de sangre..."167.

Ante la solicitud mencionada, Juan Ramos de Gragirena,


padre legítimo de José María comparece ante la autoridad y dice:

…que dicho mi hijo, es habido del matrimonio que contraje con


María Ana de Zalacaín, mi legítima mujer, nieto por línea paterna
de Juan Alejandro de Gragireno y Catalina de Juanotena, su mujer,
vecinos que fueron de la Villa de Beinza Labayen, del Reino de
Navarra, y por materna, de Lucas de Zalacaín y María Miguel de
Careaga, vecinos que fueron de la Villa de Albistur en esta Muy
Noble Y Muy Leal Provincia de Guipúzcoa, y por ambas líneas

165
Francisco Antonio de Paúl…, en: Ibídem, pp. 131-132.
166
El Bachiller don José María Gragirena pide se le admita a examen de Abogado en virtud
de los documentos que presenta, en: Ibídem, pp. 48-62.
167
El Bachillere don José María..., en: Ibídem, p. 48.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 91

noble de toda mala raza de sangre de judíos, moros, agotes y


penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición y de otra secta
reprobada por derecho: y respecto de que mi hijo aspira al estado
sacerdotal y le conviene justificar lo referido y que ni él, ni sus
autores por ninguna de ambas líneas paternas y maternas, han
ejercido oficio vil ni bajo que pueda impedirle la recepción de las
órdenes...168.

Juan Miguel de Landa, habitante de la ciudad de Caracas, es


el primero en prestar juramento ante el interrogatorio y:

…dijo que conoció en esta villa a José María Joaquín de Gragirena


[…] y sabe y es cosa cierta, pública y notoria e indudable, ser el
susodicho hijo legítimo y de legítimo matrimonio de Juan Ramos de
Gragirena y María Ana de Zalacaín, su mujer, vecinos de esta dicha
villa [Caracas] [...] y también que dicho José María Joaquín es por
esta línea materna noble hijodalgo, notorio de sangre y cristiano
viejo limpio de toda mala raza de sangre de judíos, moros, agote y
penitenciados por el santo oficio de la Inquisición y de otra secta
reprobada en derecho […] sin que sepa ni haya oído que hubiesen
ejercido los tales, ascendientes paternos ni maternos, oficio vil ni
bajo que a dicho José María […] ciertamente le consta haber sido
de familias muy honradas, que han profesado el oficio de labrador
y no otro vil ni bajo…169.

Los otros testigos que responden afirmativamente al


interrogatorio son don Benito de Ayestarán, vecino de la ciudad de
Caracas y don Felipe de Ugalde.
En definitiva, don José María Joaquín Gragirena, luego de la
presentación de todos los documentos necesarios, se le dio la
oportunidad de presentar el examen que solicitaba.

168
El Bachiller don José María..., en: Ibídem, pp. 50-51.
169
El Bachiller don José María..., en: Ibídem, pp. 53-54.
92 Ángel Rafael Almarza

El trámite siempre fue el mismo. Pedro Regalado de Arrieche


solicita en el año de 1798 se le admita al examen de Abogado, y
presenta para ello los documentos necesarios170.
El Procurador Antonio Viso es quien se encarga de la
documentación, y le presenta al Colegio de Abogados lo siguiente:

…como mejor proceda en derecho parezca ante V. A., y digo: Que


ha cumplido [Pedro Regalado de Arrieche] con los requisitos
prevenidos por las leyes del Reino para aspirar al ejercicio de abogado,
como lo acreditan la certificación de pasantía, fe de bautismo,
información de limpieza de sangre y título de Bachiller en sagrados
cánones, que con la debida solemnidad presento, en cuya virtud,
con el pedimento más reverente a V. A., pido y suplico que, habiendo
éste por presentado con los expresados documentos, se sirva admitirle
el examen…171.

El hermano del interesado, don Juan Pablo Arrieche, es quien


solicita la presentación de testigos para demostrar la legitimidad y
limpieza de sangre de don Pedro Regalado de Arrieche:

…digan si todos los contenidos nuestros padres, abuelos, bisabuelos


y terceros abuelos, por ambas líneas, siempre han sido, tenidos y
reputados por gente de las del mejor rango, obteniendo los oficios
políticos de esta ciudad, así ellos como sus causantes, y si de esta
posesión hemos gozado y gozamos sin la más mínima oposición
que desdiga a una pura limpieza de toda mala raza, como de negro,
moro, judío, nuevamente convertidos o sambenitado, etc…172.

El primer testigo presentado es don Francisco Javier Crespo,


vecino de la ciudad de Caracas, quien recibió juramento y prometió
decir la verdad al interrogatorio:

170
Don Pedro Arrieche, por medio del Procurador Antonio Viso, suplica se le admita al
examen de Abogado y produce para ello los documentos necesarios, en: Ibídem, pp. 93-
110.
171
Don Pedro Arrieche…, en: Ibídem, p. 93.
172
Don Pedro Arrieche…, en: Ibídem, pp. 95- 96.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 93

…que tiene para sí cómo los padres, abuelos, bisabuelos y demás


ascendientes del que lo presenta, por ambas líneas, a los que ha
conocido, los ha tenido y visto reputar por gente de distinción,
obteniendo los oficios políticos y militares, y a los que no ha conocido,
sabe cómo el común de la ciudad hace igual estimación de ellos, y
que en esta posesión conoce que han gozado y gozan su presentante
y demás hermanos, sin la más mínima oposición que desdiga a una
conocida limpieza de toda mala raza, como de moro, judío, negro,
nuevamente convertido o penitenciado por el Tribunal de la
Inquisición…173.

El siguiente testigo es don Juan Bautista Alvarez, vecino de


la ciudad de Caracas, quien responde las preguntas del interrogatorio
de la siguiente manera:

…que los contenidos en estas respuestas, esto es, los padres, abuelos,
etc., de su presentante han sido habidos, tenidos y reputados por
gente de las mas del mejor rango de esta ciudad, en cuya consonancia
han ejercido los empleos políticos y militares de ella, gozando de
esta posesión sin contradicción alguna y libres de toda mala raza, y
que es la verdad…174.

Otro de los testigos fue don José Antonio Rodríguez, vecino


de la ciudad de Caracas, quien asegura:

…que en los términos que lleva expuestos en los antecedentes


particulares, le consta cómo los padres, abuelos, bisabuelos y terceros
abuelos por ambas líneas del que lo presenta han sido, habidos y
tenidos y reputados por gente de la primera distinción de esta ciudad,
obteniendo los oficios políticos de ella, así los susodichos como sus

173
Don Pedro Arrieche…, en: Ibídem, p. 98.
174
Don Pedro Arrieche…, en: Ibídem, pp. 99- 100.
94 Ángel Rafael Almarza

causantes de cuya posesión han estado y están gozando sin ninguna


oposición que desdiga a la limpieza de toda mala raza, como de
negro, moro, judío, nuevamente convertido o penitenciado por el
Santo Tribunal…175.

Los últimos testigos que respondieron afirmativamente a todas


las preguntas del interrogatorio fueron don Juan Félix Mosquera,
vecino de la ciudad de Caracas y don Francisco Antonio Riveros.
Luego de la presentación de todos los documentos necesarios,
don Pedro Regalado de Arrieche es aceptado para realizar el examen
para optar al título de Abogado.
don Manuel Antonio Pérez Cervantes, en el año de 1798, es
otro de los bachilleres que quiere calificar al título de abogado
emitido por el Colegio de Abogados de Caracas176.
Nicolás Palma, Procurador de la Real Audiencia de Caracas
es quien se encarga de la solicitud de don Manuel Antonio Pérez
Cervantes. Entre las líneas de su solicitud se encuentra lo siguiente:

…me presento a su nombre con los documentos justificativos de


su limpieza de sangre y legitimidad; por tanto, a V. A. suplico se
sirva, habiéndome por presentado con los documentos mencionados,
admitir al referido don Manuel Pérez Cervantes, señalándole día
en que pueda comparecer a ser examinado…177.

Entre la documentación presentada, se encuentra una


información de su calidad y limpieza de sangre, para la cual llamó a
varios testigos para su justificación. Para esos efectos, Manuel Pérez
Cervantes, plantea un interrogatorio en el que se destaca la siguiente
pregunta:

175
Don Pedro Arrieche…, en: Ibídem, p. 101.
176
Manuel Antonio Pérez Cervantes se presenta con los documentos que refiere para el
examen de Abogado, en: Ibídem, pp. 110-126.
177
Manuel Antonio Pérez Cervantes…, en: Ibídem, p. 111.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 95

…si saben que todos estos sus ascendientes por una y otra línea han
sido personas blancas, limpias de toda mala raza de la primera
distinción y República de esta ciudad, sin contradicción y cristianos
viejos conquistadores de su provincia. De público y notorio, pública
voz y fama digan…178.

El primer testigo en responder las preguntas es don Antonio


Tomás Carvajal, quien certifica:

…que sabe y le consta que todos estos ascendientes del mencionado


por ambas líneas fueron conocidos, tenidos y reputados en todo
este vecindario, no sólo por personas blancas, limpias de toda mala
raza, sino por de las de primera distinción de esta ciudad, sin cosa
en contrario, como asimismo por cristiano viejos y conquistadores
de su provincia…179.

Otro de los testigos es don Manuel Herrera, quien responde


al interrogatorio después de prestar juramento:

…que los ascendientes del mencionado, de que el testigo tienen


declarando, sabe de positivo, y de los demás, de oídas, fueron todos
personas blancas de las de primera distinción, de esta ciudad, limpias
de toda mala raza, cristianos viejos, conquistadores como se
refiere...180.

don Diego Manuel de Rojas y González es presentado como


tercer testigo para justificar la limpieza de sangre y legitimidad de
don Manuel Antonio "…que sin género de duda sabe el testigo no
sólo de cierta ciencia, sino también por oídos, cuanto refiere esta
pregunta, pues por tales han estado tenidos en esta ciudad…"181.

178
Manuel Antonio Pérez Cervantes…, en: Ibídem, p. 112.
179
Manuel Antonio Pérez Cervantes…, en: Ibídem, p. 114.
180
Manuel Antonio Pérez Cervantes…, en: Ibídem, p. 115
181
Manuel Antonio Pérez Cervantes…, en: Ibídem, p. 117.
96 Ángel Rafael Almarza

Luego de la presentación antes mencionada, don Manuel


Antonio Pérez Cervantes es aceptado para realizar el examen en el
Colegio de Abogados de Caracas.
En 1799, Juan José García de Roa presenta la documentación
necesaria para que se le admita a examen en el Colegio de Abogados
de la ciudad de Caracas182.
Don José Gutiérrez, Procurador de la Real Audiencia de
Caracas, a nombre del Bachiller don Juan José García de Roa, natural
de la ciudad de Coro, es quien se encarga de solicitar la admisión.

… en virtud del poder especial que solemnemente presento ante V.


A., digo: que mi parte ha seguido los cuatro años de pasantía en
bufete de abogado recibido después de habérsele conferido el grado
de Bachiller en sagrados cánones, como todo se acredita de los
documentos que con igual solemnidad manifiesto en conjunto de
una información de genere, vita et moribus de mi parte. En esta
atención y la de que desea ser recibido al ejercicio de la abogacía, a
V. A., suplico se sirva admitirle a examen y hecho proveer lo que
fuere del superior agrado, qu es justicia que juro en forma…183.

don Francisco García de Roa, padre del Bachiller Juan José,


es natural de la Villa y Corte de Madrid y vecino de la ciudad de
Coro, y es quien se encarga, para efectos de su hijo, de solicitar
información de testigos. Entre las preguntas se encuentra la
siguiente:
…si en dicha ciudad de Coro yo y dicha mi mujer fuimos tenidos,
tratados y reputados por personas honradas de buenos y cristianos
procedimientos, blancos y libres de toda mala raza y en este concepto
mutuamente frecuentados de todas las personas principales de uno
y otro sexo de dicha ciudad de Coro, en cuyo Ilustre Ayuntamiento
obtuve y ejercí los empleos políticos de Procurador y Alcalde
Ordinario…184.
182
Juan José García de Roa presenta los documentos necesarios y suplica se le admita a
examen para el ejercicio de abogacía, en: Ibídem, p. 139-150.
183
Juan José García de Roa…, en: Ibídem, p. 139.
184
Juan José García de Roa…, en: Ibídem, p. 142.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 97

El primer testigo es el Alcalde Provisional y Regidor de la


ciudad de Coro don Juan Antonio Zárraga, quien recibió juramento
en su casa, y el cual respondió de la siguiente manera a las preguntas
del interrogatorio:

…que del mismo modo les consta que los susodichos don Francisco
García de Roa, su legítima mujer doña Teresa de Jesús Martínez,
fueron tenidos y tratados y reputados por personas blancas honradas
de nuevos y cristianos procedimientos, blancos y libres de toda mala
raza; y en este concepto mutuamente frecuentados de todas las
personas principales de uno y otro sexo de dicha ciudad de Coro, en
cuyo Ilustre Ayuntamiento obtuvo y ejerció los empleos políticos
de Procurador y Alcalde Ordinario…185.

Los otros testigos fueron don José de Arcaya, Juan José


Navarro y Andrés de Talavera, y tal como nos apunta el escribano,
respondieron de la misma forma que don Juan Antonio Zárraga186.
Luego de la presentación de toda la documentación necesaria
para solicitar el examen en el Colegio de Abogados de Caracas, las
autoridades de dicha institución aprobaron que el Bachiller Juan
José García de Roa pudiera presentarse para realizarlo.
Los casos que hemos analizados con anterioridad tienen en
común que todos los que intentaron ingresar al Colegio de Abogados
de Caracas, tuvieron la oportunidad de presentar el examen y por
consiguiente entrar a la institución para poder ejercer su oficio. Pero
¿qué sucedía cuando el Colegio de Abogados no permitía el ingreso
de algún individuo a la institución por no tener la documentación
pertinente para permitirlo? El caso más emblemático al respecto es

185
Juan José García de Roa…, en: Ibídem, pp. 142-143.
186
Juan José García de Roa…, en: Ibídem, p. 144.
98 Ángel Rafael Almarza

el llevado por Juan Germán Roscio 187 , quien en diversas


oportunidades se le niega el ingreso a la institución.
El caso del Dr. Roscio pone de relieve las características de
los Estatutos del Colegio de Abogado y su estricta ejecución para
el mantenimiento del orden social en la institución.
Las autoridades del Colegio de Abogados de Caracas
apoyados por los Estatutos del Colegio quisieron evitar su ingreso
a la institución en los últimos años del siglo XVIII y primeros del
XIX, por considerar que para alcanzar tal honor, no era lo
suficientemente limpio de sangre.
En 1798 Juan Germán Roscio presentó al Colegio su
solicitud de admisión y produjo para la comprobación de su buena
conducta y limpieza de sangre varios documentos, entre ellos, dos
justificativos de testigos respecto del nacimiento de su madre y
abuela materna y su propia partida de bautismo. De igual forma,
manifestó que sus abuelos paternos fueron Pablo Gerónimo Roscio
y Eudosia María Porri, ambos del Ducado de Milán, como su
padre188.

187
Roscio, Juan Germán (1763-1821). Abogado y político, uno de los principales ideólogos
de la independencia. En 1774, se trasladó a Caracas, para iniciar sus estudios superiores
bajo la protección de la hija del conde de San Javier. Asistió en la Universidad de Caracas
a los cursos de teología, sagrados cánones y derecho civil. Doctor en derecho canónico en
1794, y en civil en 1800. Fue uno de los principales artífices de los sucesos ocurridos en
esta ciudad el 19 de abril de 1810, al incorporarse como "diputado del pueblo" al Cabildo
que se celebró dicho día. Como miembro de la Junta Conservadora de los Derechos de
Fernando VII entonces establecida, ocupó la Secretaría de Relaciones Exteriores. Roscio
sostuvo una incansable labor propagandística a favor de la emancipación, tanto en sus
actos de estadista, en sus escritos difundidos por la prensa, en su copiosa correspondencia
epistolar, como en sus declaraciones y discursos en el Congreso Constituyente de Venezuela
instalado el 2 de marzo de 1811, al cual asistió como diputado por la villa de Calabozo.
Fue el principal redactor del Acta de Independencia en julio de 1811. Participó asimismo
en la elaboración de la Constitución de Venezuela sancionada el 21 de diciembre de 1811.
188
Documentos Relativos con el incidente surgido con motivo de la incorporación del Dr.
Juan Germán Roscio en el Colegio de Abogados de Caracas, en: Héctor Parra Márquez.
Historia del Colegio…, pp. 445-596.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 99

El 29 de agosto de 1798 se reunió la Directiva del Colegio


de Abogados con el objeto de examinar las pruebas que para su
incorporación había presentado los Doctores Juan Germán Roscio,
José Ysidro Yanes y el Licenciado Luis de Calixto.
El Secretario manifestó que el Dr. Roscio suplicaba se le
permitiera "…la entrada en la Junta para oír el Informe, y relación,
y exponer, y alegar a viva voz lo que fuere de razón y justicia; y
después retirarse…". La Junta negó la petición y procedió enseguida
al análisis detenido de los recaudos presentados por el Dr. Roscio y
acordó:

…aprobar las justificaciones y pruebas sólo en lo respectivo a la


conducta del interesado, y su limpieza de sangre, y descendencia de
Cristianos viejos por la línea Materna, y prevenirle que la amplíe en
cuanto a la Paterna, por no hallarla conforme a la letra y espíritu de
las Constituciones del Colegio: en consecuencia de lo cual declararon
no haber por ahora lugar a su incorporación...189.

De esta decisión apeló el interesado por ante la Real


Audiencia. El día 3 de septiembre se volvió a reunir la Junta con el
fin de resolver acerca de la apelación interpuesta por el Dr. Roscio
respecto de lo decidido anteriormente.
Apenas había comenzado la sesión cuando el Dr. Carlos de
Garay manifestó que Roscio había introducido una falsedad en las
copias de las partidas producidas, al suprimir el calificativo de india
que a su abuela materna se daba en las verdaderas partidas de
Bautismo, sacadas de los Libros Parroquiales ya concluidos y
certificados por el Presbítero Lucas José Colmenares, Cura y Vicario
de La Victoria, de las cuales constaba que el 16 de abril de 1715:

…fue bautizada Franca Prudencia, abuela Materna y natural del


pretendiente por hija legítima de Pedro Martínez y de Luisa Astorga

189
Ibídem, pp. 447-449.
100 Ángel Rafael Almarza

india de la encomienda del Capitán D. Franco Ladrón de Guevara...


y que Paula María, madre legítima del Dr. Roscio, fue bautizada en
veinte y seis de enero del año de treinta y dos, por hija de la dicha
Franca Prudencia India soltera de la referida encomienda...190.

Confrontados estos documentos con los presentados por el


Dr. Roscio, la Junta consideró los últimos falsos y supuestos, por
observarse en ellos con relación a los otros, diferencias sustanciales
y graves como la de haberse suprimido la calidad de india de la
encomienda de Guevara a Luisa Astorga, Madre de Francisca
Prudencia, y eliminarse en la partida de Paula María la "…expresión
de India soltera de la mencionada encomienda…", y calificaba la
omisión:

…como esta falsificación delincuente, invalida, y hace ineficaz la


aprobación sobre la calidad Materna que hizo la Junta el día veinte
y nueve del próximo pasado Agosto, pues recayó sobre instrumentos
que han resultado falsos, debiendo por consiguiente presumirse que
también será falsa y amañada la información comprendida en el
testimonio, y la original practica en el Pueblo de San Franco de
Tiznados, en que los testigos afirman que Paula María y su Madre
Franca Prudencia fueron personas blancas, ocultando la calidad de
Indias que específica y determinadamente acusan las partidas de
Bautismo de los años quince y treinta y dos [...] y se deja inferir que
así como son falsas en esto, también lo serán en cuanto a la Paternidad
natural que se atribuye a Don Juan Pablo Nieves, Abuelo Materno
que se supone del Pretendiente, se concluye con más legítima
presunción que serán falsas y fingidas las partidas de la línea Paterna
[...] pues aunque sea más difícil fingir sellos y subscripciones, también
lo es averiguar esa ficción y falsedad en lugares extranjeros y tan
distantes de esta Capital [...] y quien cometió el atentado de falsificar
las certificaciones de dos partidas que fácilmente podrían descubrirse
por los Libros parroquiales del Pueblo de La Victoria no sería mucho
que hiciese lo mismo con otras, en que no hay la proporción y fácil

190
Ibídem, pp. 451-452.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 101

medio para ser sorprendido y averiguado el delito. Todo lo cual, al


paso que debilita más y más la prueba de la línea Paterna, que de
por sí, y prescindiendo de lo expuesto, es insuficiente y casi de ningún
mérito...191.

Con estas y otras argumentaciones, la Junta del Colegio


declaró revocado y sin ningún valor lo resuelto en la sesión de 19
de agosto de 1798. Y como el Dr. Roscio había interpuesto apelación
respecto de aquella decisión, acordó remitir el expediente al Alto
Tribunal con inclusión de la denuncia del Dr. Garay, y abstenerse
de dar otro paso hasta tanto fueran devueltos los autos. Al mismo
tiempo nombró al Señor Diputado Segundo Interino Doctor Antonio
Martínez de Fuentes para sostener ante la Real Audiencia el criterio
del Colegio, por ser justo y ecuánime. Quedó así la admisión del Dr.
Roscio.
En conocimiento éste de los ataques de sus adversarios,
procuraba disipar toda sospecha respecto a la acusación infame de
falsificador contenida en el informe del Dr. Garay y en la decisión
del Colegio.

…yo no puedo [decía Roscio] mirar con indiferencia un


procedimiento que me hiere el corazón, que ataca y aspira a destruir
el buen nombre que por una larga y venturosa sucesión de actos
cristianos y políticos-civiles me ha formado la Providencia en el
concepto de los Magistrados y hombres sensatos del país y creo
hallarme en el caso de implorar la protección de las leyes en el
santuario de la justicia...192.

En cuanto a la limpieza de sangre, invocaba el principio de


derecho consagrado por decretos de los Reyes españoles, en virtud
del cual el término mestizo se aplicaba sólo a los descendientes de
las mezclas europeas y de indígenas y no a los que tuvieran sangre

191
Ibídem, pp. 454-455.
192
Ibídem, pp. 460-462.
102 Ángel Rafael Almarza

africana y, por lo tanto, al resultar él mestizo cuarterón, quedaba incluido


dentro del concepto jurídico de blanco y, en consecuencia, mal podía
tener interés en ocultar el hecho de ser nieto de una india si lo
hubiera sabido.

…lejos [argumentaba Roscio] de objetar esta cualidad [la de mestizo]


sería recomendación especial para ser admitido en este y en cualquier
otro Gremio, por esclarecido que fuese [...] que así en el orden de la
naturaleza, como en el concepto legal son en cuanto a su calidad
iguales los individuos de esta clase y los españoles...193.

A fin de salvar todos los inconvenientes, Roscio proyectó


un viaje a España para solicitar de la Corte la expedición de una
Real Cédula mediante la cual el Colegio lo admitiera sin más
averiguaciones. Por ese motivo, desistió de su apelación, y en un
nuevo memorial solicitó del Cuerpo el expediente referente a su
caso.
El asunto se trató en las sesiones de la Junta del 20 de
septiembre de 1798 y 2 de marzo de 1799, en las cuales no se llegó
a ninguna decisión, pero en el día 19 de julio del último año, se
acordó archivar el expediente y notificar al peticionario su obligación
de acreditar ante la Real Audiencia, por no haberlo hecho aún, que
renunciaba a la apelación. De esta manera quedó paralizado el
incidente.
El viaje a Europa no se realizó; Roscio ocurrió de nuevo al
Colegio de Abogados en memorial de 6 de septiembre de 1799, en
el que expone sus pareceres relativos a la división de la sociedad en
clases, lo cual, según su criterio, no tenía razón de ser por estar
sentado sobre bases falsas y, por lo tanto, deleznables.
En las palabras de Roscio se aprecian las influencias de la
Ilustración europea. Observaba que el espíritu de las disposiciones
estatutarias no podía ser otro sino el de que la pesquisa se dirigiera

193
Ibídem, p. 464.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 103

a encontrar en el candidato prendas morales e intelectuales, es decir,


basadas en la virtud y el saber, porque de no ser así escasearían los
hombres insignes y abundarían los ineptos y malvados.
Recordaba que José, a pesar de haber sido esclavo, llegó en
Egipto, por su capacidad, al más alto destino del Reino; y que en
Roma, Vespasiano, Tito, Pertinaz y otros Césares y señores del
mundo, fueron de origen humilde pero supieron subir al pináculo
en alas de una nobleza basada en la virtud, que era la fuente y origen
de toda nobleza, pues lo demás "…era atentar a errores y
preocupaciones vulgares…"194.
Y, para criticar los valores que predominaban en lo que él
consideraba mentalidad caduca de sus adversarios, expresaba que
sólo la ignorancia de muchos respecto a las leyes naturales, los había
llevado en sus afanes discriminatorios a excesos tales como el de
considerar a los negros excluidos de la raza humana, cuando según
el Dogma que se profesaba, todos veníamos de un padre y una madre
comunes, razón por la cual los soberanos decretaban a diario respecto
de aquéllos, medidas llenas de humanidad y justicia.
Al poco tiempo se reunió la Junta y llegó a reiterar que Roscio
era "…falsificador y fraudulento; que el modo libre e injurioso y el
espíritu de ligereza y depresión…" con que insultaba a la Junta
resultaban contra su conducta en orden a la prueba; criticó las
conclusiones a que él llegaba sobre la igualdad, y con marcada
intención las consideró subversivas y peligrosas por ser idénticas a
la preconizadas por Gual y por España, los terribles conspiradores
contra la monarquía195.
Y así, sin examinar la cuestión de calidad del Dr. Roscio ni
tomar en cuenta los alegatos aducidos por él, la Junta Directiva,
basada en las anteriores razones, resolvió ratificar lo decidido
anteriormente y reiterar al Doctor Martínez de Fuentes la
representación del Colegio en el asunto ante la Real Audiencia, sin

194
Ibídem, pp. 468-470.
195
Ibídem, p. 471.
104 Ángel Rafael Almarza

perjuicio de la intervención del Decano como cabeza del Cuerpo


cuando las circunstancias lo requirieran, "…declarando así mismo
excluido para siempre al Dr. Roscio de la entrada en el Ilustre Colegio
de Abogado, para no poder ser incorporado en él…"196.
Entre las palabras que pronunció la directiva en contra de
Roscio y sus alegatos, se reiteran los principios básicos de la defensa
de la calidad y limpieza de sangre de los individuos que podían
ingresar a la institución, en clara correspondencia con los valores
aceptados y estatuidos en las normas del Colegio de Abogados:

…los pleitos de calidad autorizados por nuestro sabio gobierno son


necesarios; son útiles a la sociedad. No sólo nuestro gobierno sino
la legislación de todos los pueblos civilizados ha hecho diversas
clases, porque así como la experiencia ha acreditado que la hermosura
y bondad de la virtud por sí solas y sin estímulo no bastan para que
el hombre sea virtuoso de la misma suerte es positivo, tanto que la
igualdad es sólo una efectiva quimera, como que la unión y armonía
de la sociedad sin el establecimiento y orden de jerarquías no ha
podido jamás subsistir mucho tiempo… [Más adelante agregaba
que tales litigios eran indispensables y precisos]…no sólo en las
Monarquías sino en toda especie de sociedad civilizada para asegurar
el orden, la honra, decoro y división precisa de clases y familias...197.

También acordó informar de todo, por medio del Decano, a


la Real Audiencia, participando por oficio al señor Presidente
Gobernador y Capitán General: "…para que en su vista se tomen
las providencias convenientes a la quietud, seguridad, y buen orden
público, y las que correspondan a la satisfacción que exige y debe
darse a este Ilustre Cuerpo injuriado... a reserva de darse cuenta a
su Majestad según las ocurrencias…"198.

196
Ibídem, pp. 472-473.
197
Ibídem, p. 482.
198
Ibídem, p. 474.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 105

El Capitán General pasó el asunto al estudio de la Real


Audiencia, a la cual ocurrió también el Dr. Roscio para quejarse de
la injusticia de la Junta Directiva del Colegio de Abogados y pedir
la revocatoria de todo lo provisto por ella.
En el seno del más alto tribunal de la Capitanía General fue
donde se realizó el juicio entre Roscio y un grupo de abogados del
Colegio capitaneados por los doctores Juan Agustín de la Torre,
Antonio Martínez de Fuentes y Joaquín Suárez de la Rivera.
Los mandatarios del Colegio trataban, ante todo, de señalar
a Roscio como propagador de ideas subversivas, enemigo de la
Monarquía y opuesto a las leyes fundamentales del Reino, por lo
cual se hacía acreedor a "…ser tratado con toda la severidad e
indignación del Gobierno…"199.
No le perdonaban su actitud puesta de manifiesto cuando
favoreció a su cliente, la parda Isabel María Páez, contra las
pretensiones del Cabildo de Valencia de arrebatarle el derecho de
usar alfombra en la Iglesia, ocasión en la cual, decían, esparció y
sostuvo ideas peligrosas para el sosiego y la tranquilidad pública200.
Consideraban un sacrilegio el que Roscio, contra las leyes
mismas del reino, se atreviera en Caracas a declamar contra esas
distinciones en momentos en que un grupo de individuos amenazaba
la seguridad de estas Provincias, como lo demostraba la recién
descubierta revolución de Gual y España. Y, para reforzar la defensa
de su tesis, agregaban: "...Jesucristo, que vino al mundo a enseñarnos
la humildad y la mansedumbre, no sólo preparó para su madre suya
una doncella de sangre ilustre, sino que también quiso lo fuese el
que había de ser su padre putativo, y de los que eligió para sus
apóstoles siete fueron nobles por su origen…"201.

199
Ibídem, p. 475.
200
Ibídem, p. 477.
201
Ibídem, pp. 477-478.
106 Ángel Rafael Almarza

Se impresionaron de las observaciones político – filosóficas


hechas por Roscio alrededor de la raíz común de los hombres, de lo
infundado de los pleitos de calidad y de las clasificaciones sociales
basadas en el color de la piel. Rechazando de esta manera los
conceptos de sentido nivelador en relación con los negros, expuestos,
según ellos, con gran descaro por el jurista, los tildaban de
"subversivos", "sacrílegos", "sanguinarios" y "anárquicos".
Y lo atribuían a que Roscio se había dejado "…alucinar de
esa multitud de libros que ha producido en nuestros días el fanatismo
de una libertad imaginaria que esparce lo inicuo de sus máximas
sediciosas ocultas en brillantes discursos, declamaciones
verdaderamente pueriles y falsos supuestos…" y se había hecho así
"…responsable a Dios y a los hombres de todos los horrores y
calamidades que son consiguientes a unas doctrinas que arrastran
miserablemente a los pueblos a la división y a la anarquía…", y por
lo tanto "…reo de la propagación de unas ideas que totalmente
conspiran a cubrir el orbe entero de cadáveres, escombros y
cenizas…"202.
En cuanto al fondo de litigio nada había decidido la Real
Audiencia para 1800, aun cuando el informe del Fiscal favorecía al
pretendiente. Más, el Colegio continuaba aferrado a sus principios
y estatutos. El abogado dominicano Dr. José María Ramírez, nuevo
mandatario de la Institución por muerte del Dr. Martínez de Fuentes,
recibió en 1801 instrucciones de la Junta, de la cual formaban parte
entonces el Lic. Sanz y el Dr. Espejo, de alegar y exponer ante la
Real Audiencia lo "…oportuno y conducente al desagravio del
Ilustre Colegio que se halla ofendido en común, y en alguno de sus
individuos por el insinuado Dr. Roscio…"203.
Éste, por su parte, se acogió a la acción y esperó. En 1805
dirigió una nueva solicitud al Colegio en la cual expresaba que

202
Ibídem, pp. 480-481.
203
Ibídem, pp. 483-484.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 107

desistía de la apelación interpuesta ante la Real Audiencia y su deseo


de incorporarse definitivamente a la institución, y acompañaba
algunos documentos en relación con su ascendencia paterna.
La Directiva del Colegio de Abogados, después de declararse
satisfecha de la sinceridad y recta intención del aspirante y de
encontrar suficientemente ampliadas las pruebas en cuanto a la línea
materna, acordó su incorporación con la condición de presentar en
el plazo de dos años la ampliación pedida con respecto a la línea
paterna204.
Ninguna otra mención se hace del asunto en las Actas del
Colegio y es de suponer que Roscio, debido a la distancia y a las
convulsiones políticas y sociales en Europa, no presentó más
probanzas.
De esta manera, después de siete años, terminó aquel proceso con
la incorporación del Dr. Roscio.
Además de cuidar de quienes podían ingresar en la
corporación, tal como lo vimos en los casos anteriormente
presentados, el Colegio de Abogados de Caracas debía velar también,
por el comportamiento de sus miembros. En los Estatutos de la
institución se encontraban reguladas las funciones de las autoridades
del mismo, destacándose particularmente el papel que debía cumplir
el Decano, quien tenía que: "…estar atento a la vida y costumbres
de los abogados del Colegio, procurando que todos se porten cristiana
y arregladamente con moderación y decoro […] y tengan el estudio
y la aplicación necesaria…"205
Los abogados podían ser sancionados por conductas contrarias
al honor que les correspondía, aun cuando tales desviaciones
hubieran ocurridas en espacios privados, tal como sucedió con el
Dr. Don Pedro Domingo Gil.

204
Ibídem, pp. 560-578.
205
Estatuto del Colegio de Abogados de Caracas, título VI, en: Los Abogados de la Colonia,
p. 342
108 Ángel Rafael Almarza

A este último se le siguió proceso disciplinario por haber


asistido al matrimonio del mulato caraqueño Rafael Chirión, con la
hija de Juan Gabriel Landaeta, también mulato. Apenas se supo en
el Colegio, cuando el Decano Dr. Francisco Espejo, con fecha 10
de enero de 1792, comisionó a los Licenciados Miguel José Sanz y
Juan Rafael Domínguez para practicar las averiguaciones del caso,
pues el Cuerpo tenía que dar: "…testimonio público de lo
desagradable que le ha sido semejante acción, castigando
competentemente a quien la ha cometido para que su escarmiento
sirva de ejemplo en lo sucesivo..."206.

Preocupados por los fueros de su institución, los encargados


de hacer la investigación, al día siguiente informaron:

...hemos hallado ser cierto, público y notorio que el Dr. D. Pedro


Domingo Gil comió en la casa de Gabriel Landaeta, suegro de Rafael
Chuirión, el día nueve en que se celebraron las bodas de éste con
una hija de aquél: que a la noche estuvo jugando a los naipes en el
patio principal de la misma casa, en cuya sala se bailaba; que la
partida de juego se componía se dicho Dr. Gil y de Diego Elifre,
Margarita Pereyra, María Bejarano, mulatos, y de otro aquel cuyo
nombre no hemos podido saber; que la gente de todas clases que
por diversión o curiosidad concurrió a ver la asamblea o baile de
los mulatos fue en tanto número que con dificultad se penetraba en
el zaguán de la casa y aun en la calle: que cuantos vieron y
observaron al Abogado Gil en el juego con los mulatos en un sitio
expuesto a la vista de todos, extrañaron un procedimiento tan raro,
o único en sujeto de calidad, profesión y circunstancias, se han
indignado contra él: se han lastimado del abandono y menosprecio
con que se ha tratado, etc. Miguel José Sanz-Juan Rafael
Domínguez...207.

206
Apéndice Documental, en: Héctor Parra Márquez. Historia del Colegio…, pp. 381-403.
207
Ibídem, pp. 385-386.
208
Ibídem, p. 387.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 109

Discutido este informe, la Junta, en la sesión del 12 de enero,


resolvió "…suspender del ejercicio de la abogacía por cuatro
meses…" al Dr. Gil en consideración a que el hecho cometido:
"…era ofensivo a su calidad, al rango que le corresponde por su
nacimiento, a su estado y al noble y honroso oficio que ejerce
trascendiendo la ofensa a este ilustre y Real Colegio y lo que es
más, a las leyes del Estado..."208.

Según el informe, el mencionado Dr. sabía muy bien lo que,


según esas leyes, importaba:

…conservar la distinción y separación de clases especialmente con


la de castas, no sólo en cuanto a los oficios y cargos públicos, sino
también en cuanto al trato privado, en la palabra, en el estilo, en la
habitación, en la comunicación familiar y en todo lo demás que
exige la buena policía...209

Es por esta razón que la Junta no podía pasar en silencio la


sorpresa que le había causado el suceso "…viendo con él
obscureciendo el esplendor de la Abogacía…" la gravedad del
atentado exigía castigar conforme a los Estatutos el reprobable
exceso para que "…ello produzca en el referido Abogado el
saludable efecto de su escarmiento y en el pueblo la satisfacción
muy debida y el concepto del desagravio tomado por nuestro
Colegio…".210. La importancia de este caso radica en el hecho de
que la institución se interesara en el comportamiento de sus
miembros, acogiéndose a lo establecido en los estatutos del Colegio
de Abogados.

209
Ibídem, p. 388.
210
Ibídem, pp. 389-390.
110 Ángel Rafael Almarza

Un aspecto interesante de la limpieza de sangre en el Colegio


de Abogados es que si un abogado quería que su esposa recibiera la
pensión de viudez era necesario que probara que su mujer era
legítima y limpia de sangre. Esta norma estaba regulada por los
Estatutos del Colegio de Abogados en el título XVIII, en donde
también se regularizaba que si un individuo de la institución quería
contraer matrimonio, debía avisar al Rector sobre sus planes para
que éste ordenara las averiguaciones del caso y diera su
consentimiento. El origen de estas disposiciones, está en que el
Colegio buscaba evitar matrimonios desiguales que pudieran
deshonrar su lustre y el de sus individuos, acorde a los principios y
valores de la época.
Pero esta preocupación y celo por la limpieza de sangre no se
limitaba a las instituciones antes descritas. En la Provincia de Caracas
muchos individuos, de distinguida condición, también se ocupaban
de realizar los procedimientos para demostrar su limpieza.

La limpieza de sangre en la sociedad

En las páginas anteriores hemos visto cómo la limpieza de


sangre se estableció como un valor fundamental en las instituciones
civiles de la Provincia de Caracas, entre ellas: La Universidad de
Caracas y el Colegio de Abogados. Sin embargo, este valor no se
limitó sólo a controlar el ingreso de individuos a instituciones civiles,
sino que también tuvo influencia en el ámbito de lo privado, es
decir, en la vida social y cotidiana de los individuos de la Provincia
a fin de obtener reconocimientos.
Un ejemplo de ello puede verse en los trámites para los títulos
nobiliarios: para poder optar a ellos se establecía como requisito
poseer limpieza de sangre. Los miembros de las familias principales
de la sociedad para diferenciarse del resto incorporaban esta
diferenciación adicional, ejerciendo la única posibilidad de movilidad
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 111

ascendente en dirección a una posición todavía más reducida y


exclusiva, la de la nobleza titulada211.
Exhibir un título constituía una fuente incuestionable de
privilegios, beneficios y consideración social. Su adquisición
afirmaba el estatuto jerárquico de la sociedad y hacía más evidente
la diferenciación social y económica entre los estamentos inferiores
y la nobleza y, aún más, entre los hidalgos y el noble titulado. Inés
Quintero plantea la importancia de la obtención de un título:

…en el caso específico de la provincia de Venezuela, la obtención


de un título era a todas luces un hecho notorio y excepcional, al cual
podía acceder solamente un reducidísimo grupo de los que ocupaban
el estamento superior de la sociedad. Esto es, aquellos que,
efectivamente, podían demostrar la calidad de su linaje y además
tenían los recursos para hacerlo y sostener con dignidad la categoría
de noble titulado para sí y sus herederos...212.

En la Provincia de Caracas existió un reducido grupo de la


aristocracia criolla que, apoyados legítimamente en su condición
de hidalgos y al disponer de un caudal considerable, cumplieron a
cabalidad con los requisitos que les permitieron adquirir un título
de Castilla, entre los que se encontraban la limpieza de sangre y
nobleza del solicitante, al igual que su hoja de servicios y méritos.
Esta regla fue aplicada en la concesión del título de Marqués
del Toro, en cuyo texto se expresa:

Por cuanto por decreto señalado de mi Real mando, de diez y ocho


de agosto pasado de este año, he resuelto que la segunda merced de
los dos Títulos de Castilla que concedí al Monasterio de Nuestra

211
Inés Quintero, "Honor, riqueza y desigualdad en la Provincia de Venezuela, siglo
XVIII", en: Bernd Schroter y Christian Buschges (eds.), Beneméritos, aristócratas y empresarios.
Identidades y estructuras sociales de las capas altas urbanas en América hispánica, pp. 183-184.
212
Ibídem, p. 185.
112 Ángel Rafael Almarza

Señora de Montserrat de Madrid se verifique en don Bernardo


Rodríguez del Toro, vecino de Caracas, por el servicio de veinte y
dos mil ducados de vellón (que se han de aplicar al destina preciso
de la fábrica de aquel Monasterio), precediendo las justificaciones
correspondientes de vuestra calidad y medios y la aprobación de la
Cámara;… y rusticado al mismo tiempo sois natural de la Isla de
Canaria… y todos ellos y demás vuestro ascendientes, habidos y
reputados por cristianos viejos y nobles de sangre, obteniendo como
tales los oficios honoríficos que los demás caballeros hijosdalgos de
las dichas Islas…213.

El primer criollo titulado fue el Capitán y Maestre de campo


don Juan Mijares de Solórzano y Hurtado de Monasterio, quien
recibió el título de Marqués de Mijares y Vizconde de Solórzano en
1691. Para obtener la gracia del monarca, tuvo que demostrar su
limpieza de sangre y la nobleza de él y la de sus antepasados214.
En 1732 por Real Cédula de Felipe II don Antonio Pacheco
y Tovar es distinguido con el título de Conde de San Javier y
Vizconde de Santa Rosalía. Al igual que en el caso anterior, Antonio
Pacheco tuvo que demostrar su limpieza de sangre y la nobleza de
toda su familia, remitiéndose a su genealogía más remota en España
que tuvo como protagonista a don García López Pacheco, quien a
mediados de siglo XV demostró ante la Corona su limpieza de
sangre215.
A don Martín Tovar y Blanco, Capitán de Milicias y Alcalde
de Caracas, le es concedido el título de Conde de Tovar y Vizconde
de Altagracia en 1771. Su ejecutoria y sentencia de limpieza de
sangre y calificada nobleza, proviene desde sus antepasados más
remotos en España a finales del siglo XV, concedido al nombrado
don Antonio de Tovar y Báñez216.

213
Título despachado en Sevilla el 26 de septiembre de 1732. Alejandro Mario Carriles,
Coronas de Castilla en Venezuela, p. 54.
214
Ibídem, p. 191.
215
Ibídem, p. 275.
216
Ibídem, p. 205.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 113

De igual forma, don Fernando de Ascanio y Monasterios,


bisnieto del Conde de la Granja obtiene en 1793, luego de demostrar
su legitimidad y limpieza de sangre, la Real Carta de Sucesión del
título cedido originalmente a la Casa de Oviedo en la persona de
don Luis Antonio de Oviedo y Herrera217.
Pero así como la obtención de un título nobiliario les permite
reafirmar su condición de principales, pondrán especial empeño
también en demostrar su hidalguía y limpieza de sangre mediante
su incorporación a las diferentes órdenes nobiliarias218.
Pertenecer a unas de las órdenes era una forma de obtener el
reconocimiento de los privilegios y distinción social fundada en la
claridad del linaje de su poseyente. Para aspirar a un hábito, debía
demostrarse la nobleza y limpieza de sangre. Los miembros de las
familias principales de la Provincia de Caracas se ocupan de llevar
a cabo la compleja tramitación que les permitiría hacer notorio el
honor y los privilegios que los distinguían como nobleza219.
En la familia Mijares de Solórzano, Juan Javier Mijares de
Solórzano y Pacheco, Miguel Pacheco y Mijares de Solórzano, Juan
Nicolás de Ponte y Mijares de Solórzano, Lorenzo Ponte y Mijares
de Solórzano eran miembros de la orden de Santiago; Pedro y Juan
Mijares de Solórzano, de la orden de Calatrava, y este último tam-
bién de la orden de Alcántara220.
Antonio de Tovar y Pacheco era miembro de la orden de San-
tiago, desde 1684, al igual que Juan Ascanio y Correa y Juan José
Ascanio y Tovar, ambos desde 1683. Los descendientes del Mar-
qués del Toro: Pedro y Tomás José Rodríguez del Toro e Ibarra en
1793 y 1796 ingresaron también en la orden de Santiago y José
Rodríguez del Toro en la orden de Calatrava desde 1752. Fernando

217
Inés Quintero. Ob. Cit, p. 185.
218
Sobre el tema de las órdenes nobiliarias en América puede verse: Guillermo Lohmann
Villena, Los Americanos en las Ordenes Nobiliarias (1529-1900).
219
Ibídem, p. 186.
220
Ídem.
114 Ángel Rafael Almarza

y Diego Rodríguez del Toro e Ibarra pertenecían a la orden de


Alcántara221.
Don Diego Rodríguez del Toro solicita información de legiti-
midad y limpieza de sangre que le acredite "…hacer constar ser
hijo legítimo de los Señores Marqueses del Toro…" con el fin de
condecorarse con el hábito de la Orden Militar de Alcántara, según
Real Decreto de 9 de junio de 1803222.
También los hermanos de don Diego Rodríguez del Toro so-
licitaron la mencionada certificación de legitimidad y limpieza de
sangre. En 1804, don José Ignacio y don Juan José Rodríguez del
Toro quieren acreditar ser hijos legítimos del Marqués del Toro, no
para solicitar un hábito, sino para fines personales que se les pudie-
ran presentar en el futuro223.
En total, en la Provincia de Caracas, había cerca de sesenta
miembros de las diferentes órdenes nobiliarias, lo cual no hacía sino
afirmar la calidad, distinción y limpieza de sangre de cada una de
las familias principales, su notoriedad en las ceremonias a las cua-
les asistían como grupo distinguido, su derecho a ocupar puestos
preeminentes en el séquito y a lucir en el pecho los símbolos de la
orden.
El impacto de la limpieza de sangre, no tuvo incidencia sólo
entre los individuos de los sectores altos de la sociedad, sino que
también entre los individuos pertenecientes a las clases inferiores
quienes al igual que los primeros, solicitaban información de cali-
dad y limpieza de sangre para diversos fines.
Sobre estos casos podemos mencionar de los hijos expósitos,
quienes solicitaban ante las autoridades que se corrigiesen los erro-
res de inscripción en los libros parroquiales, alegando ser de calidad

221
Ídem.
222
A. N. H. Archivo II. Sección Civiles, 15-5926-1. 36 folios.
223
A. N. H. Archivo II. Sección Civiles, 15-5935-5 y 15-5936-6 respectivamente. 22 folios.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 115

blanca. Ejemplo de este caso es el presentado en 1793 por María


del Rosario Gamis, de Caracas, quien se dirige a las autoridades
alegando haber sido inscrita, por equivocación, en el Libro de Par-
dos, a pesar de ser blanca, y dice textualmente:

...habiendo sido nacida de padres blancos, cristianos y vecinos de esta


ciudad, me expusieron porque no peligrase el honor de la que me
concibió, pero se tuvo la premeditada advertencia de envolver en las
mantillas o pañales en que aparecí, una cedulita o apunte por la que se
suplicaba a doña Ana Rosalía Gamis, de este propio vecindario, que
fuese mi madrina de bautismo, orientándosele en dicha cédula ser yo
hija de padres blancos y de limpio nacimiento...224.

Vemos cómo la hija abandonada por su madre justifica ple-


namente el hecho y no duda en afirmar tácitamente que, dentro de
la sociedad en que vivía, el honor de su madre estaba por encima de
los sentimientos maternales.
Un año después, en 1794 se presentó un caso similar, en don-
de por un error de inscripción parroquial se inició una petición, por
parte de don Toribio Rojas para que su hija doña María de la Mer-
ced Rojas fuese sacada del "…libro donde se asientan gente de
inferior calidad y sin limpieza de sangre…"225.
Don Toribio Rojas solicita para tal fin a las autoridades pro-
vinciales que:

…en la mejor forma que a lugar de derecho, parezco ante Usted y


digo: que pretendo hacer información de testigos ad perpetuam de la
filiación impresa para la dicha doña María de la Merced Rojas mi hija
para cuyo efectos se ha de servir usted de […] de los particulares aquí
insertos que son los siguientes…226.

224
A.G.N. Sección de Limpieza de Sangre, tomo XXXII, folio 327. Este caso es también
trabajado por Ermila Trocónis de Veracoechea "La Limpieza de Sangre a través de la Real
Audiencia de Caracas", en: Memoria del Segundo Congreso Venezolano de Historia. Tomo II,
pp. 369 – 371.
225
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 10-4088-2, 12 folios.
226
Ídem.
116 Ángel Rafael Almarza

Entre las preguntas del interrogatorio para comprobar la legi-


timidad y limpieza de sangre de su hija destaca: "…si saben que la
dicha doña María de la Merced Rojas […] en opinión de mujer lim-
pia y bien nacida, sin mancha de moro, judío, herejes, infames ni
otro…"227.
En 1801 don Bartolomé Carrillo también hizo constar su ca-
lidad y limpieza de sangre, a fin de que se le trasladara su partida de
bautismo del libro donde se hallaba al de blancos228.
Don Bartolomé solicitó al Gobernador y Capitán General la
siguiente información: "…ante usted parezco y digo: que para efec-
tos que me convengan, necesito hacer constar mi limpieza de san-
gre para cuyo efecto se ha de servir V. S. mandar, que los testigos
que presentare sean examinados bajo la religión del juramento…"229.
Entre las preguntas que se realizaron a los testigos para de-
mostrar y justificar el traslado de la partida de bautismo al libro de
los blancos, podemos hacer mención: "…si saben, y les consta que
todos los dichos [sus padres y abuelos] fueron personas blancas de
bastante estimación, libres de toda mala raza, manteniéndose siem-
pre con decencia y ejerciendo los oficios públicos, honoríficos del
lugar…"230.
La limpieza de sangre en la constitución de la familia funcio-
nó como elemento decisivo, en ciertos sectores de la sociedad, para
aprobar o negar una unión matrimonial. Estos sectores se vieron
respaldados con la promulgación de la llamada Real Pragmática sobre
matrimonios dictada por el Monarca, en principio para España en
1776 y enviada a las Indias por petición del IV concilio mexicano
en 1778. En ella se establecía que sus integrantes debían contar
con una licencia paterna para poder contraer matrimonio, y ese con-

227
Ídem.
228
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 13-5252-3, 2 folios.
229
Ídem.
230
Ídem.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 117

sentimiento no era otorgado si no se comprobaba que dicha unión


no perjudicaría el honor y el buen nombre de la familia. Es así que
para poder tener la aprobación de un matrimonio, se hacía necesa-
rio probar la legitimidad y limpieza de sangre de los pretendien-
tes231.
En este sentido tenemos que en 1791, don Manuel Solís
solicitó una constancia de legitimidad y limpieza de sangre, para
poder contraer matrimonio con doña María Rita Rosal232.
…Don Manuel Solís […] como mejor proceda en derecho
parezco ante V. M. y digo: que pretendo contraer matrimonio con
doña María Rita Rosal señora igual a mi calidad […] conforme a
lo ordenado por la Real Pragmática de casamientos, a este efecto,
se ha de servir V. M. admitirme información de testigos que
ofrezco, para acreditar mi calidad, y que los que presentase con
juramento declaren…233.
En el interrogatorio se destaca la pregunta sobre la calidad de
sus padres y abuelos:
…si les constan los expresados mis legítimos padres y abuelos,
siempre han sido tenidos y reputados por personas blancas,
limpias de toda mala raza, como mulatos, zambos, judíos o moros
y penitenciados por el Tribunal de Inquisición […] si es cierto que
como hijo que es de los susodichos gozo de la propia limpieza de
sangre, sin haberme dicho en ningún tiempo cosa en contrario,
por cuya causa siempre he sido habido, temido y reputado por
persona blanca…234.
De igual forma, en 1797 Don Jacinto Burgos solicita infor-
mación de calidad y limpieza de sangre para poder contraer matri-
monio con doña Juana María Sosa, tal como lo establece la Real
Pragmática sobre matrimonios.

231
Luis Felipe Pellicer. Entre el Honor y la Pasión. Familia y Matrimonio en Venezuela 1778-
1821, pp. 3-5.
232
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 10-3803-2, 8 folios.
233
Ibídem, folio 3.
234
Ibídem, folio 6.
118 Ángel Rafael Almarza

…Sr. Alcalde Ordinario de 1º elección: Don Jacinto Burgos natural


del Pueblo de Tamaraseite en la isla de Canaria y residente de esta
ciudad [Caracas] como mejor proceda en dicho parezco ante V. M. y
digo: que determinado a contraer matrimonio con Doña Juana María
Sosa, y no teniendo parientes próximos ni remotos en esta Provincia
que me concedan la licencia prescrita por la Real Pragmática, es indis-
pensable obtenerla de justificación de usted […] a cuyo fin expresiva
y A. V. pido y suplico se sirva admitirme información sobre el asunto,
mandando que los testigos que produjere, bajo la religión del juramen-
to con protesta a favorable, declaren por los particulares siguientes…235.

Para acreditar su calidad y limpieza de sangre, solicita a los


testigos que respondan si la familia de Burgos eran "…tenidos y
reputados comúnmente por personas blancas, limpias de toda mala
raza de judío, moro y mulato…"236.
En el año de 1801 en La Victoria, nos encontramos con otro
caso similar a los anteriores en donde, don Juan José Diepo solicita
información sobre limpieza de sangre para contraer matrimonio con
doña María Mercedes Tetortillo237.
Como señalamos anteriormente, la limpieza de sangre podía
ser causa para dar buen visto o no a un matrimonio, en este sentido
podemos mencionar el caso que en 1791 protagoniza don Ildefonso
Arraíz quien se opone al matrimonio que su hermano don Tomás
Antonio Arraíz pretende contraer con doña María del Carmen Pérez,
por considerar que la prometida, por ser de padres desconocidos,
era de inferior calidad.
En defensa a estos argumentos, doña María del Carmen Pérez
señala que sus padres al momento de su nacimiento la pusieron en
manos de doña Francisca Rosalía Pérez, para que ella le diera el
cuidado y la educación necesaria, agregando también en su defensa

235
A. N. H. Archivo II. Sección Civiles, 10-4420-1, 45 folios.
236
Ídem.
237
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 13-5166-3, 9 folios.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 119

que es: "…hija de padres nobles, patrióticos y limpios de mala raza,


y que éstos por alguna pobreza o necesidad me expusieron al cuida-
do de la mencionada Pérez en conocimiento de la calidad y estima-
do proceder de la antedicha…"238.
En 1802 don Feliciano Yánez, impide el matrimonio de su
hija doña María del Carmen con Miguel Alcántara, ayudante del
Alcalde ordinario don Bernardo Monteverde, alegando desigualdad
y falta de limpieza de sangre del prometido239. A pesar del impedi-
mento de don Feliciano Yánez para que se lleve a cabo el matrimo-
nio que su hija pretende contraer, Miguel Alcántara solicita a las
autoridades provinciales información sobre su calidad y limpieza
de sangre:

…Don Miguel Alcántara [...] como mejor proceda en derecho parez-


co ante usted y digo: que pretendo contraer matrimonio con doña
María del Carmen Monteverde señora igual a mi calidad […] a mi
poder verificarlo deba proceder la correspondiente licencia de este
Tribunal conforme a lo ordenado a la Real Pragmática de casamiento,
a este efecto, se ha de servir V. M. admitirme información de testigos
para acreditar mi calidad, legitimidad y limpieza de sangre…240.

La solicitud de limpieza de sangre se pide también para fines


penales. Tal como nos lo presenta el caso de don Juan José Ochoa,
quien en 1802 solicitó la limpieza de sangre de él y su mujer doña
Isabel María Páez. Ante esta solicitud, el Cabildo de Valencia lleva
un juicio en su contra por calificar a la familia de su esposa "...de
inferior calidad..."; en la defensa el acusado dice que:

238
A.G.N. Sección Disensos y Matrimonios, tomo XL, folio 46.
239
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 13-5359-1, 230 folios.
240
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 13-5359-1, folio 64.
120 Ángel Rafael Almarza

... Hace también más de quince años que me casé... con doña Isabel
María Páez, mujer blanca, temida, estimada y reputada por tal...
con arreglo a las Reales Ordenes, Cédulas y novísima pragmática,
las que se me concedieron con conocimiento justificado de la
calidad de blanca de la expresada mi mujer...241.

Después de 8 años de pleitos, el tribunal le da la razón a los


solicitantes "... declararon que doña Isabel María Páez es hija legí-
tima de doña Juana María Páez, y es blanca...", la sentencia además
fija el respectivo castigo a los que dañaron su honor y el de su fami-
lia242.
En la Provincia de Caracas las viudas también se preocupa-
ron por dejar constancia de su calidad, legitimidad y limpieza de
sangre, tanto de ellas como de su familia. Tal es el caso que en 1777
es seguido por doña Isabel de Sucre, viuda de don José del Pozo,
quien solicita información sobre la calidad y limpieza de sangre de
su familia243. La viuda señala en su solicitud que tiene: "…promovi-
da información de testigos […] para hacer constar la distinguida
calidad y nobleza de mi familia y de los referidos mis hijos…"244.
Otro caso es el protagonizado en 1800 por doña Felipa Caro
y Oviedo, viuda de don José Antonio de Zárraga, quien solicita
información sobre su distinguida calidad y nobleza de toda su fami-
lia245. Para tal fin, y al igual que en el caso anterior, doña Felipa Caro
y Oviedo:
…vecina de esta ciudad, como más haya lugar en derecho, parezco
ante usted y digo: que para efectos que me convienen, tengo
promovida información de testigos en el Tribunal del Señor

241
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 14-5405-1, folio 117.
242
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 14-5405-1, 303 folios.
243
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 7-2616-27, 2 folios.
244
Ibídem, folio 1.
245
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 1-5043-4, 17 folios.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 121

Presidente Gobernador y Capitán General para hacer constar la


distinguida calidad y nobleza de mis hijos por ambas líneas paternas
y maternas…246.

La limpieza de sangre no fue exclusiva de un sector, por el


contrario, fue motivo de interés para todos los grupos sociales de la
población tal y como nos lo demuestra el documento del año 1716,
en donde don Diego Juan Caricoto, indio noble de San Agustín de
Guacara, ofrece su información genealógica para solicitar su legiti-
midad y limpieza de sangre. Dice ser hijo legítimo de don Pascual
Caricoto y doña Tomasa Caricoto, nieto de don Alonso y doña
Lucrecia Caricoto y bisnieto de don Agustín Caricoto, hijo a su vez
del primer cacique de dicho pueblo. El actual cacique en 1716, don
Pascual, manifestó que todo es falso: que Diego Juan es hijo natu-
ral de la india Tomasa, soltera, y que puede probarlo con las decla-
raciones de testigos, como en efecto lo hizo. El interés que en este
caso tenía el citado Diego Juan era el de no pagar tributo, de lo cual
estaban eximidos los indios nobles. Al final del expediente don
Pascual pide se castigue al indio247.
Así también, en 1698 se da un caso peculiar, el negro
Francisco José Galdona solicita información de calidad y limpieza
de sangre, para lo cual presenta testigos que acreditan que el
solicitante es negro e hijo legítimo de los negros criollos Manuel de
Galdona y María Roteta. Dicho negro pretende justificar su libertad,
alegando que sus padres son libres y viven en el Puerto de la
Veracruz, sin estar sujetos a ninguna servidumbre248.
Juan José Torres hijo natural de Dorotea Torres y de
Bernardino Landaeta, ambos mulatos, solicita en 1769 que legal-

246
Ibídem, folio 1vto.
247
A.G.N. Secc. Limpieza de Sangre, tomo IV, folio 214.
248
A.G.N. Sección Limpieza de Sangre, tomo III, folio 354.
122 Ángel Rafael Almarza

mente sea considerado del grupo de los pardos, justificando con


testigos su calidad, legitimidad y limpieza de sangre, a pesar de la
declaración del Capitán de Milicias Juan Bueno quien pretende co-
locarlo en la Clase de los Morenos, sin serlo249.
En ciertos casos, la confusión de opiniones entre los testigos,
llevaba a una situación de ambigüedad que podía causar perjuicios
al interesado. Tal fue la situación de José María Bolívar, de Caracas,
quien en 1785 hace su solicitud, pero se observan serias discrepan-
cias en los testigos: Bernardo Aponte dice que Bolívar es indio, hijo
natural de la india María (difunta), aunque hermano legítimo de
Domingo Bolívar, quien está filiado en el Batallón de Blancos. José
Guerra dice que sabe que Bolívar es blanco, hijo una mestiza tri-
gueña y de un hombre blanco. Más tarde, Bartolomé González de-
clara que el citado es hombre blanco, hijo natural de una mestiza y
que sus hermanos también son considerados blancos y todos son
gentes de buenos procederes. Nicolás García, quien fue consultado
en su carácter de Abogado Protector de Indios, contesta al Capitán
General que él no puede opinar en este asunto y afirma que Bolívar
no aparece en la lista de indios tributarios.
El Síndico Procurador General y el Ayuntamiento opinan,
después de examinar el expediente, que la justificación presentada
sólo indica que: "...José María Bolívar no es hijo legítimo, ni perso-
na blanca, y bien mirado ni aun indio y de serlo no lo es de los
comprendidos en las Cédulas de privilegios, por lo que debe Vues-
tra Señoría darla por de ningún valor ni efecto..."250.
Las herencias de dinero también eran causa para que se soli-
citara limpieza de sangre: Agustín Bolívar hace justificación en
Caracas, en 1786, de ser hijo del coronel de Juan Vicente Bolívar,

249
A.G.N. Sección Limpieza de Sangre, tomo V, folio 160.
250
A.G.N. Sección Limpieza de Sangre, tomo V, folio 265. Este caso es también trabajado
por Ermila Trocónis de Veracoechea "La Limpieza de Sangre a través de la Real Audiencia
de Caracas", en: Memoria del Segundo Congreso Venezolano de Historia. tomo II, pp. 371-373.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 123

reclamando herencia por considerarse con derecho de ello. Dice


conformarse con 1.000 pesos, ya que su padre dejó 300.000 pesos,
y con esa suma de 1.000 pesos pagaría algunas deudas y podría
regresar a Maracaibo, donde tiene familia251.
En 1794, doña María Fernández también solicita: "... com-
probación de que es hija de doña Ana María del los Santos
González...", y por lo tanto heredera de doña Juana González, su
abuela252.
Los inmigrantes que llegaban de diferentes regiones de los
dominios españoles a la Provincia de Caracas, solicitaban al poco
tiempo de su establecimiento información a las autoridades pro-
vinciales sobre su calidad, legitimidad y limpieza de sangre, ya fue-
se para optar a cargos públicos, militares, religiosos, herencias, en-
tre otros.
Un ejemplo de esto, es el caso de don Sebastián de Miranda,
padre de Francisco de Miranda, quien era natural del Puerto de
Orotava en la isla de Tenerife. En 1749 solicita a las autoridades
una certificación de legitimidad y limpieza de sangre. En el interro-
gatorio se reitera afirmativamente que don Sebastián fue hijo legíti-
mo de Gabriel de Miranda y de María Rabelos, "...cristianos viejos,
limpios de toda mala raza de moros, judíos, penitenciados y recién
convertidos...253.
En 1803 don José María Martínez, natural de los Reinos de
España, solicita a las autoridades información con testigos de su
legitimidad y limpieza de sangre para asuntos personales.254 De igual
forma, para el año de 1804, solicita información de calidad y lim-
pieza de sangre don Felipe Francisco Rolo natural de la isla de San-
ta Cruz de Tenerife para dejar constancia de su condición en el

251
A.G.N. Sección Limpieza de Sangre, tomo V, folio 271.
252
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 10-4044-4. 36 folios.
253
A.G.N. Sección Limpieza de Sangre, tomo IX, 1ª parte, folio 123.
254
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 14-5597-2. 9 folios.
124 Ángel Rafael Almarza

nuevo territorio donde vivirá255.


Don Juan Vicente de Páez, padre del General José Antonio
Páez y vecino del pueblo de Agua de Culebras, levanta expediente
de limpieza de sangre con el fin de que se le permita portar armas
en su silla de montar.
Dice textualmente: "... mi estrella quiso dispensarme la suer-
te naciese de padres blancos...". Y luego se queja de la arbitrariedad
que han cometido con él al no dejarle usar pistolas: "...despojándo-
me con ignominia de lo que es permitido y usado con generalidad
por los mulatos...".
Don Juan Vicente era hijo de Juan José de Páez y Luisa de
Mendoza. A su vez, Juan José era hijo bastardo de Gabriel del Cam-
po y "…una mujer blanca de Valencia…", cuyo nombre se omite.
Todos eran "…cristianos blancos, limpios, sin raza de moros, ju-
díos, conversos ni penitenciados…"256.
La administración colonial representó otro escenario donde
se hacía indispensable la presentación de la limpieza de sangre, ya
que los cargos por ser considerados de gran prestigio y estimación ó
solo podían ser ocupados por personas de reconocida calidad.
En este sentido, podemos mencionar los casos presentados por don
Félix Traviezo, quien en 1803 solicita información que acredite su
calidad y limpieza de sangre para que se le despache el título de
Escribano Público y de Cabildo.257 Otro caso se presenta en 1804,
donde don José Manuel Rodríguez Tamayo solicita, al igual que en
el caso anterior, información sobre su calidad y limpieza de sangre
para obtener el oficio de Regidor de El Tocuyo258.

255
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 15-5941-2. 8 folios.
256
A.G.N. Sección Limpieza de Sangre, tomo X, folio 153. Este caso es también trabajado
por Ermila Trocónis de Veracoechea "La Limpieza de Sangre a través de la Real Audiencia
de Caracas", en: Memoria del Segundo Congreso Venezolano de Historia, tomo II, pp. 369-371.
257
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 14-5694-1, 10 folios.
258
A.N.H. Archivo II. Sección Civiles, 15-5927-2, 22 folios.
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 125

Los ejemplos antes mencionados, donde se solicita la limpie-


za de sangre para probar la condición, aunque para fines distintos
en cada caso, nos muestra que en la Provincia de Caracas este me-
canismo quedó limitado a la búsqueda de antecedentes genealógicos
probatorios de que el interesado pertenecía de hecho y de derecho
a determinada condición social. De la información que se encuen-
tra en la documentación de los archivos, podemos inferir que los
datos que eran solicitados por los interesados fueron utilizados para
diversos fines relacionados con la vida diaria.
126 Ángel Rafael Almarza
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 127

Conclusiones

El origen de los Estatus de limpieza de sangre en España


estuvo estrechamente vinculado al problema cultural y social que
representaron los conversos desde finales del siglo XIV. Éstos, a
pesar de haber recibido el sacramento del bautismo, no fueron
considerados por los cristianos viejos como auténticos y sinceros
creyentes de la religión cristiana; al contrario, consideraban que
continuaban practicando su credo secretamente a pesar de su
conversión.
Esta situación dio inicio a la persecución de individuos de
ascendencia judía, negándoseles el acceso a las principales
instituciones españolas, tanto civiles como eclesiásticas desde el
siglo XV. En este contexto emerge el discurso de la limpieza de
sangre como mecanismo de exclusión para los nuevos cristianos, ya
que fue establecido un sistema de normas denominados Estatutos
de limpieza de sangre, que fueron impuestos y regulados
jurídicamente por un amplio conjunto de leyes.
La limpieza de sangre fue un procedimiento institucional
dirigido a establecer el linaje de una persona para probar que no
había rastro de sangre judía en su ascendencia; bajo esas
condiciones, los nuevos cristianos o convertidos, nunca fueron
aceptados en las instituciones militares, colegios, seminarios,
universidades, gremios, inquisición, cabildo, entre otras de menor
consideración.
El propósito del establecimiento de los Estatutos de limpieza
de sangre fue desplazar a los convertidos de las posiciones
128 Ángel Rafael Almarza

primordiales de la sociedad española, para fortalecer de esta manera


el ideal del cristiano viejo y preservar, tanto el control de las
instituciones más importantes, como los valores en los cuales se
sostenían, garantizando así su hegemonía social.
Este sistema de valores establecido en España se trasladó a
América desde los primeros años de la conquista y colonización.
Desde el punto de vista legal, la incorporación de los Estatutos de
limpieza de sangre se evidenció en la prohibición de embarque hacia
el nuevo continente a los descendientes de judíos o moros,
igualmente la ejecución de esta normativa se aplicó a las instituciones
de la diferentes provincias hispanoamericanas.
La puesta en práctica de la limpieza de sangre en América
estuvo relacionada con el principio de control, orden social, político
y religioso por parte de la Península. En España el concepto de
limpieza de sangre fue utilizado como mecanismo de exclusión de
los convertidos; sin embargo, su aplicación en América fue para
excluir a indios, negros y sus descendientes ya que en estos territorios
no existió la presencia de individuos con sangre judía o mora. Este
sistema se convirtió en la base ideológica de un modelo de
estratificación social jerárquica basado en el origen del individuo.
En el caso particular de la Provincia de Caracas, tanto las
instituciones como los individuos tuvieron conciencia de la existencia
de un sistema de estratificación social fundamentado en la calidad
y limpieza de sangre. La documentación existente sobre las
instituciones y las prácticas sociales de los individuos, nos permite
entender la percepción y conciencia que tuvieron las personas sobre
el sistema de estratificación existente, el estrato al que se pertenecía
y los criterios de acuerdo a los cuales se determinaba el estatus de
cada quien.
De igual forma, nos permitió observar cómo la limpieza de
sangre se convirtió en uno de los valores fundamentales para el
control social siendo un mecanismo efectivo de exclusión de indios,
negros y sus descendientes de las posiciones primordiales de la
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 129

sociedad caraqueña del siglo XVIII, ya fuese para ingresar a


instituciones de gran prestigio como la Universidad de Caracas, el
Colegio de Abogados de Caracas o para fines más cotidianos,
dándole cohesión de esta manera a la sociedad en su dinámica
interna, en donde la interrelación de actitudes y comportamientos
fundamentados en los valores dominantes de la vida diaria tendieron
a la conservación del orden jerárquico de la sociedad.
Para finalizar, consideramos conveniente mencionar la
existencia de instituciones que no fueron tratadas en la presente
investigación tales como el Cabildo de Caracas, Instituciones
Eclesiásticas y Militares, en las cuales el abordaje de la limpieza de
sangre sería de gran valor para continuar profundizando sobre el
tema y ratificar si este comportamiento de orden jerárquico se
mantiene en estas instituciones al igual que en las trabajadas en
esta investigación. Es nuestra aspiración poder continuar con este
trabajo para dar un aporte al conocimiento de las actitudes y
comportamientos de la sociedad venezolana del siglo XVIII.
130 Ángel Rafael Almarza
La limpieza de sangre en el siglo XVIII venezolano 131

Fuentes

Fuentes Documentales

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N = 167 / letras E - G. 1800 – 1857. V = 1. T = 5. N = 170
/ V = 1. T = 5. N = 171 / V = 1. T = 5. N = 172 / V = 1.
T = 5. N = 173 / V = 1. T = 5. N = 174 / V = 1. T = 5. N
= 175.
132 Ángel Rafael Almarza

Archivo General de la Nación, Caracas.


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