Está en la página 1de 3

Esa bella locura…

“Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene
andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo.”
― Julio Cortázar

1. “Ocupaciones raras”, Julio Cortázar.


2. “La locura juega al ajedrez”, Enrique Anderson Imbert.
3. “Los buques suicidantes”, Horacio Quiroga.
4. “Noche para el negro Griffiths” Abelardo Castillo
5. “En memoria de Paulina” Adolfo Bioy casares
6. “Azabache”, Silvina Ocampo
7. “Helioglobo -32-”, Alejandra Pizarnik
8. “El hambre”, Manuel Mujica Laínez
9. “El fiord”, Osvaldo Lamborghini
10. …………….. “Las nubes”, Juan José Saer

Desde un lugar de La Mancha que prefiero no recordar, traen los vientos esta colección de textos,
reunidos para hablar de la locura.
La literatura siempre ha sido espejo fiel de las sociedades, contando en un interminable abanico las
posibilidades del alma humana. Tal como se lo propusiera Balzac alguna vez, los escritores ensayan y
vuelven a ensayar formas de mostrar a los hombres hasta sus más recónditos secretos, pasiones y desvaríos.
Los relatos aquí reunidos, en un intento por mostrar una vez más cómo refleja la literatura las peripecias
de la mente humana, son un recorte de las letras de escritores argentinos. En una búsqueda por mostrar cómo
en ambientes rioplatenses los vientos (o vaya uno a saber qué) también enloquecen a la gente.
Este recorte obedece a que, puestos a hablar de la locura, surgen en la literatura famosos casos, como el
ya insinuado de Don quijote, Hamlet, príncipe de Dinamarca, quien pierde completamente el juicio tras la
muerte de su padre. Y por qué no mencionar a Alicia, quien nos adentra en mundos donde la locura es la
norma, y lo que se cuestiona son los órdenes establecidos. Dadas estas famosas obras, las cuales han
colocado a la locura en el mapa de la literatura, esta colección intenta rastrear qué sucede con este tópico a
nivel local. Es notable que los textos elegidos pertenezcan a los autores más destacados de las letras
argentinas: cuentistas y poetas que han podido retratar qué sucede con la gente que “pierde la cabeza”. Otros
textos quedarán pendientes, para ampliar esta selección, como las novelas de Roberto Arlt y Ernesto Sábato,
“Los siete locos” y “Sobre héroes y tumbas”, entre otros tantos que han tomado el tópico de la locura en sus
relatos. Es interesante además apreciar la cercanía que tienen los narradores de estos relatos con el lector,
algo en su lenguaje y su tono, lo que los acerca más a quien recorre sus frases. Es uno de los modos en los
cuales podemos sentir directamente cómo nos “atrapa” la historia.
Anímese entonces, lector, a atravesar el espejo cual Alicia, para conocer cómo se desarrolla este tema en
los cuentos de esta colección…
En clave de humor, la colección comienza con “Ocupaciones raras”, un conjunto de textos breves de Julio
Cortázar, publicados originalmente en “Historias de cronopios y de famas”. Allí, una familia se dedica a
cosas de lo más disparatadas, y hasta sus actitudes muestran atisbos de locura, como en “Tía en
dificultades”, en el cual una de las tías de esta disparatada familia teme quedar acostada de espaldas y ya no
poder levantarse, como las tortugas… Mucho del humor en estos textos breves viene de la mano de frases de
la jerga popular, la forma de presentarnos y el tono barrial que el narrador le impregna a sus relatos.

El segundo cuento permanece en esa atmósfera del humor: pertenece a Enrique Anderson Imbert, y se
titula “La locura juega al ajedrez”. Este asombroso cuentista maneja impecablemente los hilos de la trama,
para mostrarnos cómo un personaje pierde la cabeza frente a su tablero de ajedrez. El narrador aquí se
inmiscuye en la mente de su personaje, para mostrarnos cómo opera la locura. No se pierda, amigo lector,
cómo luego la insania se condensa a través de los diálogos.
ACTOR OPONENTE (MIEKE BAL)
Alejándonos de ese tono afable de las primeras narraciones, sigue nuestro recorrido con el cuento “Los
buques suicidantes”, que pertenece a los “Cuentos de amor, de locura y de muerte” de Horacio Quiroga.
Varios relatos de ese volumen narran las desventuras de personajes que enloquecen, pero este cuento tiene el
toque de misterio necesario, para que sigamos preguntándonos qué conduce a los hombres a la locura y el
suicidio. Lo interesante, lector, es el espacio que crea, cómo se va acercando para tratar de develar ese
misterio.

Luego se encuentra “Noche para el negro Griffiths” de Abelardo Castillo, otro gran referente entre los
cuentistas argentinos. El amor, la soledad, las matemáticas, casi cualquier cosa puede conducir a una persona
a la locura. Y en este caso, en un cuento que nos pinta a un personaje marginal que busca su destino, es la
música la que le hace perder la razón.

A continuación incluimos dos relatos en los que el amor se mezcla tortuosamente con la locura, las
relaciones de pareja nos muestran su peor expresión: “En memoria de Paulina” de Adolfo Bioy casares, y
“Azabache”, de Silvina Ocampo. Se trata de dos cuentos que fueron puestos en prosa justamente por dos
destacables escritores que formaron una pareja genial, y para nada convencional, y si se nos permite agregar,
un poco tortuosa también.

A partir de aquí, las narraciones se acercan a un costado más oscuro de la locura, a una forma de contarlo
más cruel, un tanto menos humorística, aunque sí dispuesta a sorprender a través del lenguaje, y mostrar el
anverso de esto que venimos llamando “locura”. Alejandra Pizarnik debió enfrentarla en carne propia, e
incluir uno de sus textos en esta colección nos permite rescatar su voz, y ver a través de sus ojos cómo el
lenguaje era su vía de escape, un camino que volvía a elegir. Seleccionamos un texto –curiosamente,
dedicado a Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares–, titulado “Helioglobo -32-”, que pertenece al conjunto
de relatos “La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa”, publicados póstumamente en el volumen
“Textos de sombra y últimos poemas”. En este relato, el absurdo y el humor dejan ver el delirio a la vez que
muestran la diversión de encontrar nuevas palabras para seguir sorprendiendo y sorprendiéndose.

La crueldad se mezcla con la locura en el siguiente cuento, “El hambre”, de Manuel Mujica Láinez. Otro
de los grandes cuentistas nacionales deja ver toda su habilidad para contar la cruel historia del adelantado
Don Pedro de Mendoza, y cómo sus tropas sufrieron el asedio de los indios, y el hambre que lentamente los
condujo hacia la locura. Esta narración es un ejemplo claro de la tensión que se genera, a través de las
repeticiones. Anímese lector a descubrir este procedimiento en la historia, para desenmarañar una de las
claves que convierten a Mujica Láinez en un maestro cuentista.

Siguiendo esa línea de crueldad, la colección nos presenta “El fiord”, un relato de Osvaldo Lamborghini,
un delirio en prosa, una forma cruel de retratar a la sociedad, en su aspecto más oscuro. El caos y la mezcla
son algunos de los elementos que se desarrollan en esta narración, pero más que nada son las escenas
explícitas de crueldad las que provocan –tal como desea el autor– repulsión. Esto es parte de la búsqueda
estética de Lamborghini, un autor llamativo y a la vez inclasificable dentro de las letras nacionales.

Finalmente, para cerrar esta colección, incluimos un capítulo de la novela “Las nubes”, de Juan José Saer.
Como colofón de esta selección dedicada a la locura, este relato

Y si se atreve, lo invitamos a buscar esta maravillosa novela para conocer todas las historias de este grupo
de locos, cada uno con su tema, y un médico que vivirá junto a ellos la aventura de recorrer la Pampa
Húmeda.
Esta es una invitación, estimado lector, a asomarse a los límites de la razón. Le proponemos un recorrido
a través de un gran abanico de posibilidades: humor, amor, crueldad, soledad… Las mil caras de la
demencia, pintadas en cuerpo y alma por estos sorprendentes escritores que usted descubrirá si decide
adentrarse por el camino de esta colección.

Tiempo del relato: orden, velocidad (escena, pausa, resumen, elipsis), frecuencia (relato singulativo,
repetitivo, iterativo)
voz narrativa: el narrador, 1era o 3ra persona
la mirada: focalización narrador +/- personaje
el espacio (localizacion) como principio de estructuración - fronteras
aspectos espaciales: cómo se presentan x los sentidos
rol del espacio: marcos, lugar de acción, o cuando "tematiza", la fabula se subordina a la presentación del
espacio
marco dinámico: permite movimiento de los personajes
la posicion espacial de los personajes puede influir en sus sentimientos
relacion tiempo y espacio: aparece la descripcion, se frena el avance de la narracion de los hechos.
incompletitud
tensión narrativa