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Encendiendo el Fuego.

Lucas 3:16 NTV

En la sagrada escritura suele aparecer el símbolo del fuego relacionado con la acción de Dios,
que ilumina, arde, purifica, revela, conduce…El fuego brota como la vida misma de Dios
actuando en el ser humano, motivando y moviendo lo más profundo del ser. En el nuevo
testamento es uno de los símbolos utilizados para hablar de la fuerza del Espíritu Santo.

Lucas 12:49-53

Jesús habla del fuego que viene a prender en el mundo, desea que arda la presencia de Dios en
el corazón humano. Recibe el fuego de Cristo, el del evangelio, aquel que hace que el Reino sea
posible a tus ojos.

Fuego que purifica: Este fuego de Cristo te comunica la radicalidad. Precisamente es el fuego el
que permite que metales, como el oro, se puedan purificar y tener lo más precioso del mismo,
todo verdadero creyente necesita experimentar el fuego de Dios. Mateo lo experimentó
cuando con un solo llamado de Jesús <<¡sígueme!>> bastó para emprender un salto de fe a una
nueva realidad. Es el fuego que te permite quemar todo aquello que no viene de Dios: un
trabajo deshonesto, una manera de vivir libertina, un vicio, un pecado que te quita la vida, el
consumismo, ideologías. Y en la medida que te acercas a este fuego de Cristo experimentarás
una pureza espiritual, que no es otra cosa sino permitir que la voluntad de Dios, la santidad, se
vaya manifestando de manera más clara en tu ser.

Fuego interior: Es el fuego que viene del amor y la pasión la vida de Cristo y por su precioso
Espiritu Santo. el Fuego es el anhelo de Dios que te mueve a querer más de él. Basta con querer
un poco de Dios para sentirse atraído como Jeremías:

Jeremías 20:9

“esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos
por contenerlo, y no puedo”

El fuego interior te lleva a ahondar a profundizar en las esferas espirituales de su reino, donde
se escucha la invitación de “ir mar adentro” con Jesús y sentir que la vida está profundamente
conducida a su voluntad. Pide que el fuego de Cristo impulse tu vida cada vez que se agoten las
ganas de amar, de esforzarte en tus sueños, de servir, de atender con calma al anciano, de
hacer las cosas con sentido.
Jesus dijo vine a prender un fuego, y en verdad esto me alegra mucho, ya que así como él Padre
fue quien encendió el fuego en el tabernáculo, así mismo Jesus lo viene a hacer con su iglesia, el
es quién lo enciende, pero depende de nosotros qué se mantenga encendido, es decir somos
responsables de mantener el fuego, pero no solo de mantenerlo sino de propagar lo.

Fuego que se propaga: El fuego es un elemento que tiende a crecer y propagarse, y cuando
toma suficiente fuerza es muy difícil de apagar. El fuego de Cristo, encendido en el creyente
tiende a expandirse , a crecer. Esto se da con el testimonio. Quien ha sido encendido por Cristo
se debe al anuncio del Evangelio y no podrá quedarse ni callado ni quieto ante el actuar de Dios.

Division.

Muchos, los más cercanos, estarán divididos ante tu vida de fe, algunos de acuerdo, otros
haciéndote persecución, otros sin creer en la obra de Dios en ti. Por eso puede suceder que el
mensaje de Cristo genere divisiones, pues no es fácil encender la llama y mucho menos
mantenerla. El fuego de Cristo te mueve a consumirte en servicio por aquellos que les es difícil
creer. Extiende el ardor de la fe con quienes parecen ser madera fría: quien no te comprende y
te reniega, un hijo que es difícil de entender, aquel que vez en la taquilla y no te mira a la cara,
el que te lleva el correo y parece algo triste. ¡Hay tantos corazones por encender en Dios!

Con qué deseo dice el Señor, ¡quisiera qué ya estuviera ardiendo! Con que deseo espera el
Señor que tu corazón se encienda en el fuego inagotable de la fe, aquella que hace dar pasos
firmes y hace posible los sueños grandes.

Wesley Duewel dijo...El anhela llenarnos tanto de su presencia para qué no nos limitemos a
estar en llamas sí no para estar arriendo para Dios.

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