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EN EL UMBRAL DEL SIGLO XXI

Habiendo transcurrido ya casi dos décadas del presente siglo y descorrido el telón, el escenario
que se nos presenta nos convoca a no considerar la mera expectación como una alternativa, sino
que, desde el lugar que nos toca, a participar como actores decididos para el cambio.

Somos sacudidos por profundos cambios ideológicos, económicos, sociales y culturales en curso
que nos sitúan en un nuevo horizonte, distinto al de nuestro ancestros, que ofrece para todos
posibilidades y riesgos. Vemos como gradualmente, los pilares que durante mucho tiempo
sostenían los valores y la cohesión de la sociedad occidental, son cuestionados, deconstruìdos y
en definitiva mellados, en gran medida conscientemente, en aras de objetivos diagramados
desde ciertos ambientes universitarios y sectores de poder ajenos a la idiosincracia y las
necesidades de los pueblos de èstas latitudes. Sería erróneo afirmar que el tiempo pasado fue
mejor, sin embargo, conviene partir de un hecho en este brumoso inicio de milenio, que los
cambios son de tal profundidad que ofrecen poca certeza, diferente a la seguridad de las décadas
de los cincuenta, sesenta y setenta del siglo XX.

Hay quienes han calificado estos tiempos como de postmodernidad, en los que buscan imponerse
el consumismo, individualismo y hedonismo como válidos, en un marco de aquello que la
Universidad de Oxford denominó en 2016 como posverdad.

En medio de este contexto, quienes abrazamos la docencia, conocemos cotidianamente, de


modo cercano, la realidad que atraviesan nuestros estudiantes, dado que en nuestras aulas
confluyen las diversas problemáticas que se nos constituyen como desafíos. Es precisa la
capacitación permanente, la actualización, pero especialmente acercarnos a ellos mirando su
completa dimensión en tanto personas en un proceso de desarrollo íntegro y que requieren
modelos a seguir, diferentes de aquellos que esta sociedad impone. Nos proponemos en tanto
docentes, mantener en alto y de manera inclaudicable la llama del conocimiento y los valores que
dignifican la condición humana, ser guías en medio de este laberinto minotàurico en el cual gran
parte de ellos andan errantes y expuestos; en esta labor reconocemos el rol insustituible de la
familia, tan asediada hoy y más parecida a los Simpson que a los Ingalls. Esta generación, que es
una de las más estimulada de todos los tiempos a través de las enormes posibilidades que ofrecen
las TICs, tiende a ver el mundo y hasta sus vínculos familiares y de amistades a través de la
pantalla; es pues, nuestro reto, sin descalificar a èstas, elevar su mirada hacia las regiones
sublimes que suelen quedar marginadas por el recorte informacional.

A través de lo volcado en el presente material, se pretende acercar especialmente a los docentes,


a una de las temáticas que forman parte de una agenda internacional que se constituye como una
amenaza frente a los valores fundamentales de Occidente atentando contra la sociedad, la familia
y finalmente la vida, y que desembarcando en nuestro país, està despertando filias y fobias como
era de esperar. Anhelamos que se constituya en una herramienta para todos aquellos, docentes y
todos los que, especialmente los padres, necesiten fundamentar su mirada crìtica frente al relato
que se busca imponerse como hegemónico.

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