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UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS

ECONOMÍA POLÍTICA II

TEMA:

LEY ECONÓMICA FUNDAMENTAL DEL CAPITALISMO

AUTORA

ZAMBRANO SALDARRIAGA GLENNY

DOCENTE:

PABLO QUIÑONEZ

CURSO: 4/3

GUAYAQUIL, 10 DE Mayo
INTRODUCCIÓN

Para algunas personas el sistema de producción capitalista es como una fuente inagotable
de riqueza, sin embargo para la gran mayoría esto no es más que un sistema cuya
característica principal es la explotación.

La obra “el capital” de Karl Marx, nos lleva a analizar un poco más sobre todo lo que
arrastra consigo el sistema capitalista. Creo poder explicar al detalle en qué consiste la
misma, así como si ha tenido alguna contribución significativa al avance del desarrollo
de la sociedad que hoy conocemos. Se abordará el tema de la plusvalía: su naturaleza,
quien la produce, quien se apropia de ella y ligado a esto, se tratará de responder de
manera parcial la interrogante: ¿el ser humano puede considerarse verdaderamente libre
viviendo en una sociedad que compra su fuerza de trabajo por un valor mucho menor al
que realmente dicho ser humano está creando?

Se tomará como punto de partida la teoría irrefutable de que la riqueza de una nación
está basada fundamentalmente en la explotación que un grupo social, denominado
capitalistas, tiene para con otro grupo denominado la clase obrera o proletariado. Dicho
de otra manera, es la mano de obra asalariada quien tiene la capacidad de producir un
excedente, pero quienes se apropian de este, al que C. Marx denominó como plusvalor,
son los capitalistas. Es ahí entonces, donde yace la riqueza de una sociedad.
Desde el inicio de los tiempos el hombre se vio en la necesidad de utilizar su fuerza física
e intelectual como una herramienta de trabajo independiente y eficaz que le permitía
subsistir. Más sin embargo, con el transcurrir del tiempo, la reorganización de la sociedad
y el avance de la tecnología, el proceso de prolongar su propia existencia ya no consistía
en una simple recolección e intercambios de productos por productos, sino en algo un
poco más complejo. El ser humano se vio obligado a comercializar su fuerza de trabajo
con terceras personas a cambio de una remuneración monetaria que le permita cubrir sus
necesidades básicas en conjunto con su familia, puesto que el valor asignado a la fuerza
de trabajo de un proletario debe cubrir también el valor de los medios de subsistencia
utilizados por los familiares del mismo. Dicho esto y pese a que el comercio como tal ha
existido simultáneamente con la existencia de la civilización, no fue sino hasta el siglo
XV que el modelo de producción capitalista surgió como un reemplazo paulatino pero
efectivo a un sistema feudal que se fue tornando problemático debido a la fuerte crisis
demográfica que surgió en el siglo XIV. Este modelo de producción capitalista es
propietario de un carácter dual: naturalmente, por un lado está el proceso de producción
de bienes por parte del trabajador, y por el otro está el proceso de producción de capital.

No es muy difícil llegar a la resolver el dilema de cómo nació el capitalismo, puesto que
al igual que sistemas anteriores, se originó con la separación de las clases sociales, siendo
en este caso donde las personas físicamente más fuertes, quienes haciendo uso de un poder
coercitivo innato y, llevándose muchas vidas por delante, se apoderaron de los territorios
y medios de producción de los menos fuertes.

Pero, ¿En qué consiste, entonces, el capitalismo? Carlos Marx señala que “La finalidad
constante de la producción capitalista consiste en crear el máximo de plusvalía o de
plusproducto con el mínimo de capital desembolsado”. En otras palabras podría decirse
que la ley económica fundamental del capitalismo recalca el deseo casi incontrolable e
inescrupuloso de los dueños de grandes capitales de seguir incrementando su plusvalía
mediante la explotación de una clase obrera muy mal remunerada.

El empeño del capitalista por aumentar cada vez más su plusvalía, lo impulsó a
incrementar la duración de la jornada laboral, pero en vista de las normas reguladoras, y
de la eventual organización de un sindicato de trabadores argumentando los daños físicos
y morales que podía llegar a causarle el trabajo excesivo, el capitalista se vio obligado a
disminuir la duración de la jornada laboral. Debido a este apuro y por la misma necesidad
incesante de aumentar sus ingresos, al capitalista no le quedó más que implementar un
nuevo mecanismo de división de trabajo (consistente en asignar a cada trabajador una
tarea distinta para mejorar la eficacia y el rendimiento en el proceso de producción) así
como nueva tecnología. Esto explica lo que Marx llamó: Plusvalía absoluta y Plusvalía
relativa.

Si bien es el capitalista quien originalmente invierte todos sus recursos económicos en la


compra de materiales para la producción y mano de obra asalariada para la creación de
bienes que posteriormente pretende vender a un mayor valor del que costó realmente
producirla, para con esto obtener ganancia, la cual axiomáticamente es la base de la
producción capitalista, sería lógico pensar que es a este a quien le pertenece en su
totalidad el plusvalor generado por el proletario, sin embargo, no todo parece apuntar a
que así sea.

Aunque el capitalista efectivamente paga un valor determinado por la fuerza de trabajo


que emplean los obreros, es cierto también que el trabajador es capaz de reproducir el
valor de su fuerza de trabajo en un tiempo inferior al que dura una jornada laboral
completa, pero aun así debe completarla, dividiendo de esta forma su trabajo en dos
tiempos: el necesario y el adicional. En este último quien gana es el capitalista. Él se
apropia de este rendimiento, concentra su riqueza y destruye cualquier indicio creativo
que tiene un proletario para dejar de serlo. Expresado esto, ¿podemos entonces
considerarnos libres?

(Marx k. , 1959) Sostiene que el ser humano es libre en un doble sentido: “libre (o sea
carente) de medios de existencia y de medios de producción, pero libre de venderle su
fuerza de trabajo al capitalista que él elija de entre los interesados en comprarla”.
Probablemente una libertad parcializada.
CONCLUSIÓN

El sistema de producción capitalista es un régimen en el que tristemente la condición


principal es ganar cada vez más y más dinero dejando el bienestar del ser humano en
segundo plano. Mientras que el proletariado se ve en la extrema, y francamente penosa,
necesidad de vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el capitalista ve en él la
oportunidad de enriquecerse a un costo muy bajo.

Parase ser que este sistema ha ganado mucho terreno en todo el mundo, sin embargo la
lucha ferviente e incesante del proletariado por lograr que respeten sus derechos y que se
le otorguen otros beneficios laborales no parece tener ánimo de apaciguarse.
Bibliografía

Marx, K., & Engels , F. (primera edición es español, 1975). El Capital. Siglo Veintiuno Editores .

Capítulo 5. Marx, Karl. El Capital. Tomo 1. Fondo de cultura Económica. Edición en Español de
1959. Reimpresión de 1995

Capítulos 6 y 7. Marx, Karl. El Capital. Tomo 1. Fondo de cultura Económica. Edición en Español
de 1959. Reimpresión de 1995