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UN CUENTO SOBRE EL VALOR DE LA PERSONA

Cabizbajo, el joven se dejó caer junto al anciano, que meditaba, bajo un frondoso roble.
- ¿Puedo hablar con usted, maestro?
El viejo, amablemente, respondió:
- Por supuesto, mis puertas están abiertas para ti siempre. Dime lo que te atormenta porque veo
que tu corazón sufre.
- Sufro porque dice mi padre que soy un inútil, porque mi jefe desconfía de mi capacidad, sufro
porque todo lo que hago parece que lo hago mal. Mientras otros, esforzándose menos, son
aplaudidos, yo me debato entre las dudas y los miedos que me atenazan, y mis trabajos no sirven,
no gusta lo que digo ni lo que pienso.
- En esto no puedo ayudarte. Nadie puede decidir por ti, ni otro puede asumir tus dudas. Pero ya
que estás aquí sí puedes ayudarme. Quisiera que fueras al mercadillo del pueblo y vendieras esta
sortija por más de 100 monedas. Confío en tus dotes de negociación.

A las dos horas volvió el joven aún más deprimido que antes.
- Maestro, he comprendido que tienen razón los que desconfían de mí. No he podido vender tu
sortija, sólo me han ofrecido 20 monedas. Perdóname y adiós.
- ¡Espera! -dijo el sabio-. Necesito urgentemente dinero y sólo tengo mi sortija. Negocia con el
joyero Rabí y pídele el precio que estaría dispuesto a pagar e incrementa en 100 monedas más, y
no vengas hasta lograr esa cifra, pero no se lo vendas.
- ¿Acaso quieres burlarte de mí? Eso es imposible.
- Tú vete y haz lo mejor que sepas el encargo.

Al poco rato volvió alborozado:


- ¡Maestro, es increíble! Me ha ofrecido 2.000 monedas y al subir yo a 2.100 él ha aceptado sin
discutir.
- Joven, los del mercadillo desconocían el verdadero valor de la joya y no han aprovechado la
oportunidad de poseerla, pero el joyero hubiera pagado gustoso mucho más que 2.000 monedas.
No confíes tu valía a quienes no saben tasar a las personas. Mira en tu interior e intenta poner
precio a tu dignidad: ese será el valor que debes negociar en el mercado de la vida. [Recogido
de Artesanía en Red]

MENSAJE:

QUÉ ES DIGNIDAD:

Dignidad indica el respeto y la estima que todos los seres humanos merecen y se afirma de
quien posee un nivel de calidad humana irreprochable.

La dignidad es la cualidad de digno que significa valioso, con honor, merecedor y el término
dignidad deriva del vocablo en latín dignitas.

En el Preámbulo de La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 habla de la "dignidad


intrínseca (...) de todos los miembros de la familia humana", y luego afirma en su artículo 1º que
"todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos".

La dignidad humana, por lo tanto, es innata, positiva y fomenta la sensación de plenitud y


satisfacción, reforzando la personalidad. La esclavitud, por ejemplo, es lo contrario de dignidad ya
que no se tratan las personas como tales ni como dignas, siendo que el esclavo no es considerado
una persona humana, sino un objeto.

La dignidad también es el respeto y la estima que merece una cosa o una acción. Es una
excelencia, un realce de esa cosa o acción.

Se habla de dignidad si las personas en su manera de comportarse, lo hacen con decencia,


caballerosidad, nobleza, decoro, lealtad, generosidad, hidalguía y pudor. Por ejemplo, a la hora de
cumplir con los compromisos, la dignidad se refiere a la formalidad, a la honestidad y a la honra de
las personas.

REFLEXIONA SOBRE LA SIGUIENTE IMAGEN Y ESCRIBE TU PROPIA CONCLUSION


ANALIZA:

Es diferente sobrevivir que llevar una vida digna. Para los seres humanos no es suficiente
sobrevivir o vivir la vida de cualquier forma. Es indispensable contar con las condiciones necesarias
para lograr el desarrollo pleno de todas sus capacidades: de amar, pensar, dirigir sus esfuerzos
hacia la construcción de sí mismo y del mundo. Esto significa que para todo ser humano es
indispensable tener condiciones de vida semejantes a las de los demás para llegar a ser todo lo
que sus capacidades le permitan, sea cual fuere su origen social, su sexo, su color de piel, sus
ideas, su religión o sus gustos.

 Escribe qué es lo que necesita una persona para vivir dignamente:

Para que el ser humano tenga una vida digna debe cubrir una serie de necesidades, tanto
materiales como sociales, afectivas y espirituales, que podemos enumerar de la siguiente manera:

Necesidades materiales: alimentación, vestido, protección de la salud, vivienda,


descanso, servicios públicos (transporte, luz, agua, drenaje, pavimentación).
Necesidades sociales: educación, trabajo, participación social, pareja, familia.
Necesidades afectivas: las de relación con otros seres humanos, como la autoestima,
el afecto, el reconocimiento, la aceptación y el respeto.
Necesidades espirituales: son necesidades esenciales del ser humano que le
permiten ser dueño de sí mismo y desarrollar sus facultades, entre ellas están la
libertad, la necesidad de elegir e inventar, la de construir la propia identidad y la de
pertenencia a una comunidad.

Las necesidades aquí enumeradas no deben considerarse como únicas porque puede haber otras
más; también pueden transformarse con el tiempo o surgir otras, ello depende de las situaciones y
retos que se van enfrentando a lo largo de la vida de la persona y de la historia de la humanidad.

¿Cuáles por ejemplo?