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(Traducción latina del Discurso Perfecto)

El texto griego original existía a principios del s.IV, como lo prueba la


inserción en los Papiros mágicos (PGM III 551) de la plegaria final (Asklepios 41),
así como las citas de LACTANCIO en Diuinae Instituciones. Nuestra traducción
latina ya fue utilizada por AGUSTÍN DE HIPONA, que cita parte de los parágrafos
23, 24 y 37 (en Civitas Dei, VIII 23). A partir del s.IX el Asklepios se atribuye,
incorrecta pero comprensiblemente dadas las similitudes doctrinales, a APULEYO.
En el s.XII, el resurgir de la cultura europea es paralelo al del interés por el
hermetismo, y por el Asklepios en particular: es citado por TEODORICO DE
CHARTRES, JUAN DE SALISBURY y ALBERTO MAGNO. Hasta el Renacimiento,
en el que el Asklepios se convierte en una de las principales fuentes de la antigua y
prestigiosa sabiduría pagana para FICINO, PICO, AGRIPPA, CAMPANELLA o
BRUNO.

Todavía hoy puede constatarse la magnitud de esta influencia en el


pavimento de la catedral de Siena: en él se ve a Hermes entregando un libro abierto
a dos personajes que representan a oriente y occidente, en el que se lee: suscipite
o licteras et leges Egiptii, mientras que su mano izquierda reposa sobre la parte
superior de una tabla en la que hay escrito un fragmento del Asklepios (8): Deus
omnium creator / secundum deum fecit / visibilem et hunc / fecit primum et solum
amavit proprium / fillium [qui appelatur / sanctum verbum] / quo oblectatus est / valde
([...] añadido cristiano).

También podemos encontrar fragmentos del Asklepios en los textos coptos


de Nag Hammadi: el tratado 7 del códice VI reproduce la plegaria final del Asklepios
(que también encontramos en los Papiros Mágicos, p.ej. en PGM III 592) mientras
que el tratado 8 del mismo códice es la versión copta de los capítulos 21-29.

Proponemos aquí una versión del Asklepios (el Esculapio latino). El texto de
este tratado ha sido conservado en latín en su totalidad, y existen breves párrafos
conservados en griego, en citas de escritores y de la patrística griegos. El texto
latino ofrece algunas grandes dificultades, especialmente cuando el traductor latino,
que usa un bajo latín, recurre a una misma palabra para verter dos términos griegos,
por ejemplo la voz griega HYLE, que significa materia, y la voz griega KOSMOS que
significa mundo, ambas frecuentemente las traduce con una sola palabra:
MUNDUS, lo que en algunos párrafos ofrece dificultades casi insalvables. Sin contar
además que el griego es una lenguaje de alta precisión gracias al uso de partículas
y artículos que el latín carece, y especialmente en esta descuidada traducción latina.

El Asklepios es, según afirma el propio Hermes "una conversación sobre las cosas divinas" (Asklepios 40). Es imposible
resumir este libro en el que se reúnen conocimientos herméticos de todo tipo: alquímicos, mágicos, teoría de ciclos,
reencarnación.... En lo esencial es un tratado sobre la naturaleza de Dios y de los demás dioses, que toca infinidad de
temas relacionados, entre los que podemos citar:

-Dios y las distintas clases de dioses.


-¿Dónde están los dioses de la tierra?
-Los dioses creados por los hombres: poderes, su naturaleza, su fabricación.
-Eternidad y sitio del mundo.
-El fin y el renacimiento del mundo.
-El Sol.
-El movimiento de los astros.
-Tiempo, espacio, eternidad.
-No hay vacío.
-No hay espacio o todo es espíritu.
-El Intelecto, inteligencia humana e inteligencia del mundo.
-El destino, la necesidad, el azar.
-Profecías sobre la destrucción de Egipto.
-No existe la muerte.
-La reencarnación.

Junto con el POIMANDRES, contienen lo fundamental de las enseñanzas


herméticas del antiguo Egipto. Ambos textos son imprescindibles para todo
interesado seriamente en el hermetismo.