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Apuntes tomados del libro de Peter Singer

Liberación animal
Estas son unas notas cogidas de la 2ª edición (Ed. Trotta) del libro Liberación
Animal. La 1ª vez que se publicó este libro fue en 1975 y supuso uno de los pilares
ideológicos del Movimiento de Liberación Animal.

Sobre la experimentación con animales no humanos:


El dilema central del investigador se plantea, pues, de forma especialmente aguda
en la psicología: o bien el animal no es como nosotros -en cuyo caso no hay razón
para realizar el experimento-, o bien el animal es como nosotros y, en este caso, no
debemos utilizarlo para realizar un experimento que consideraríamos una
atrocidad si lo hicieran con uno de nosotros.

Prioridades y supuestas incompatibilidades entre los asuntos humanos y los del


resto de animales:
Entre los factores que dificultan la tarea de provocar el interés público por los
animales destaca, como uno de primer orden, el supuesto de que <<los humanos
están primero>> y que cualquier problema relativo a los animales no puede ser
comparable a los problemas de los hombres, tanto por su seriedad moral como por
la importancia política del tema. Sobre este supuesto debe hacerse una serie de
puntualizaciones. Primero, es en sí mismo una muestra de especismo. ¿Cómo
puede saber nadie, sin antes haber hecho un estudio detallado, que el problema es
menos serio que los problemas relativos al sufrimiento humano? Únicamente se
estaría en posición de defender esta tesis si se asume que los animales realmente no
importan y que, aunque sufran mucho, su sufrimiento es menos importante que el
de los humanos. Pero el dolor es el dolor, y la importancia de evitar el dolor y el
sufrimiento innecesarios no disminuye porque el ser afectado no sea un miembro
de nuestra especie. ¿Qué pensaríamos si alguien nos dijera que <<los blancos están
primero>> y que, por tanto, la pobreza en África no plantea un problema tan serio
como la pobreza en Europa?

Es cierto que hay muchos problemas en el mundo que merecen que les dediquemos
tiempo y energía. El hambre y la pobreza, el racismo, la guerra y la amenaza de
aniquilación nuclear, el sexismo el desempleo, la conservación de nuestro frágil
medio ambiente, todos ellos son asuntos importantes, y ¿quién puede decir cuál es
el más importante? Sin embargo, si nos situamos fuera del marco especista,
podemos ver que la opresión de los no-humanos por los humanos ocupa un lugar
próximo al de estos temas. El sufrimiento que causamos a los seres no-humanos
puede ser extremo y las cantidades con que se opera son gigantescas: más de cien
millones de cerdos, ganado vacuno y ovino pasan anualmente por los procesos
descritos en el capítulo 3 [En la granja industrial... o lo que le sucedió a tu comida
cuando aún era un animal] tan sólo en Estados Unidos; lo mismo ocurre con miles
de millones de pollos, y al menos 25 millones de animales se destinan cada año a la
experimentación. Si se obligara a un millar de seres humanos a sufrir el tipo de
pruebas que padecen los animales para probar la toxicidad de los productos
domésticos, habría una conmoción nacional. La utilización de millones de animales
para el mismo fin debería causar, al menos, una preocupación similar, sobre todo
cuando este sufrimiento es innecesario y podría detenerse fácilmente si así lo
deseáramos. La gente sensata desea poner fin a la guerra, la desigualdad racial, la
pobreza y el desempleo; el problema es que hemos estado intentándolo durante
años y ahora tenemos que admitir que, realmente, no sabemos cómo hacerlo. En
términos comparativos, la reducción del sufrimiento de los animales no-humanos a
manos de los humanos será relativamente fácil en cuanto los humanos se lo
propongan.

En cualquier caso, la idea de que los <<humanos están primero>> se utiliza más a
menudo como excusa para no hacer nada por los animales humanos ni por los
animales no-humanos que como una verdadera elección entre alternativas
incompatibles. Porque lo cierto es que aquí ni hay incompatibilidad alguna. Dando
por sentado que todos disponemos de un tiempo y una energía limitados, y que el
tiempo que le dediquemos a una causa va a suponer una reducción del que nos
queda disponible para otra, no hay ninguna razón, sin embargo, para los que
dedican su tiempo y sus energías a problemas humanos no puedan unirse también
al boicot de unos artículos que son producto de la crueldad de la agroindustria.
No se pierde más tiempo en ser vegetariano que en
comer carne animal. De hecho, como ya vimos en el capítulo 4 [Hacerse
vegetariano... o cómo producir menos sufrimiento y más alimento a un menor coste
para el entorno]; (Leed este otro artículo que va en la misma línea), los que dicen
preocuparse por el bienestar de los humanos y la conservación de nuestro
medio ambiente deberían hacerse vegetarianos aunque sólo fuese por esa
razón. De este modo aumentaría la cantidad de grano disponible para alimentar a
las personas en otras partes, se reduciría la contaminación, se ahorraría agua y
energía y se dejaría de contribuir a la tala de los bosques; además, puesto que un
régimen vegetariano es más barato que uno basado en platos de carne,
dispondríamos de más dinero para dedicarlo a la reducción del hambre en el
mundo, el control de la población o cualquier causa social o política que
consideraran más urgente. No se me ocurriría dudar de la sinceridad de los
vegetarianos que se toman poco interés por la liberación animal porque dan
prioridad a otras causas; pero cuando los no vegetarianos dicen que <<los
problemas humanos están primero>>, no puedo evitar preguntarme qué es
exactamente lo que están haciendo por los humanos que les obliga a continuar
apoyando la cruel e innecesaria explotación de los animales de granja.

Lenguaje discriminatorio, ¿acaso no somos también animales?


Nuestras concepciones de la naturaleza de los animales no-humanos, y un
razonamiento defectuoso sobre las implicaciones que se derivan de nuestra
concepción de la naturaleza, también contribuyen a fortalecer nuestras actitudes
especistas. Siempre nos ha gustado considerarnos menos salvajes que el resto de los
animales. Decir que una persona es <<humana>> equivale a decir que es
bondadosa; decir que es <<una bestia>>, <<brutal>> o simplemente que se
comporta <<como un animal>>, es sugerir que es cruel e intratable. Raramente
nos detenemos que el animal que mata con menos razón es el animal humano.
Consideramos salvajes a los leones y los lobos porque matan, pero tienen que
matar o morirse de hambre. Los humanos matan a otros animales por deporte,
para satisfacer su curiosidad, para embellecer sus cuerpos y para dar gusto a sus
paladares. Los seres humanos matan a los miembros de su propia especie por
codicia o por poder. Además, los humanos no se contentan simplemente con matar.
A través de la historia han mostrado una tendencia a atormentar y torturar, antes
de darles muerte, tanto a sus iguales los humanos como a sus iguales los no-
humanos. Ningún otro animal muestra demasiado interés por hacer eso.

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