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INTERFACES DE DISCOS DUROS: Serial Ata y SCSI

El disco duro es el principal soporte de almacenamiento de datos de un


ordenador. Contiene el sistema operativo, todos los programas y el resto de los datos. Es
muy rápido y fiable y no pierde información al apagar el ordenador. Antes de la aparición
de los discos duros, los programas se almacenaban en planchas agujereadas de papel,
bandas magnéticas o disquetes.

Un disco duro se compone de varios elementos; citaremos los más importantes


para entender mejor su funcionamiento. La información se almacena en unos platos o
discos finos, generalmente de aluminio, recubiertos por un material sensible a
alteraciones magnéticas. Estos discos, cuyo número varía según la capacidad de la
unidad, se encuentran agrupados uno sobre otro y atravesados por un eje, y giran
continuamente a gran velocidad.

Cada uno de los discos posee dos diminutos cabezales de lectura/escritura, uno
en cada cara. Estos cabezales se encuentran flotando sobre la superficie del disco sin
llegar a tocarlo, a una distancia de unas 3 o 4 micropulgadas. Estos cabezales generan
señales eléctricas que alteran los campos magnéticos del disco, dando forma a la
información; dependiendo de la dirección hacia donde estén orientadas las partículas,
valdrán 0 o valdrán 1.

La distancia entre el cabezal y el plato del disco también determina la densidad de


almacenamiento del disco duro, ya que cuanto más cerca estén el uno del otro, más
pequeño es el punto magnético y más información podrá albergar.

Como hemos comentado, los discos giran continuamente a gran velocidad; la


velocidad de rotación incide directamente en el rendimiento de la unidad, concretamente
en el tiempo de acceso. Es el parámetro más usado para medir la velocidad de un disco
duro, y lo forman la suma de dos factores: el tiempo medio de búsqueda y la latencia; el
primero es lo que tarda el cabezal en desplazarse a una pista determinada, y el segundo
es el tiempo que emplean los datos en pasar por el cabezal. Si se aumenta la velocidad
de rotación, la latencia se reduce; en las antiguas unidades era de 3.600 rpm
(revoluciones por minuto), lo que daba una latencia de 8,3 ms. La mayoría de los discos
duros actuales giran ya a 7.200 rpm, con lo que se obtienen 4,17 ms de latencia. Y
actualmente, existen discos de alta gama aún más rápidos, de 10.000 rpm.

En cuanto a la estructura del disco, la superficie se divide en una serie de anillos


concéntricos, denominados pistas. Al mismo tiempo, las pistas son divididas en tramos
de una misma longitud, llamados sectores; normalmente un sector contiene 512 bytes.
Otro concepto es el de cilindro, usado para describir las pistas que tienen el mismo
número pero en diferentes discos. Finalmente, los sectores suelen agruparse en clusters
o unidades de asignación.

La elección de un disco duro para el mercado de consumo depende de varios


criterios. Los discos duros IDE/ATA/SATA cuentan con una buena capacidad pero una
duración algo menor que los SCSI, que son muy fiables pero en general tienen menor
capacidad. Para un ordenador de trabajo es suficiente con un disco duro IDE/ATA/SATA,
pero para los servidores se recomienda un modelo SCSI.
Interfaz Serial ATA

Esta interfaz ha sido diseñada para sobrepasar los límites de la interfaz Parallel ATA. La
interfaz Serial ATA será totalmente compatible con todos los sistemas operativos
actuales y poco a poco irá sustituyendo a la interfaz PATA, aunque ambos sistemas
convivirán durante cierto tiempo. Cabe destacar que las placas base actuales soportan
ambos tipos de interfaces.

Gracias a esta interfaz, podremos obtener unas mayores velocidades (inicialmente hasta
150 MB/s, aunque en siguientes versiones esta cifra se dobla y posteriormente llega a
los 600 MB/s), crear discos duros de mayor capacidad y reducir el consumo eléctrico de
las unidades. Además, el cable mediante el cual la unidad se conecta a la placa base es
mucho más pequeño (tan sólo tiene siete conectores), lo que ayuda a mejorar la
ventilación y es menos sensible a las interferencias, por lo que se podrán crear cables
más largos sin ningún problema.

Si nuestra placa base no posee una interfaz SATA y disponemos de alguna unidad que
requiera esta interfaz, es posible adquirir tarjetas PCI con una controladora de este tipo,
pero debido a las características del bus PCI, sólo podremos transferir datos según el
estándar SATA 150 y no podremos aprovechar las futuras generaciones de este
estándar.
1 Cable IDE/ATA de 80 hilos / 40 hilos
2 Cable IDE/ATA de 40 hilos / 40 contactos
3 Cables SCSI con terminador para LVD-SCSI
4 Cable de disquetera
5 Cables Serial-ATA
6 Cable en Y de 4 contactos para alimentación
7 Cable IDE/ATA redondo de 80 hilos / 40 contactos

La interfaz SCSI

La interfaz SCSI ha sido tradicionalmente el estándar para conectar dispositivos que


necesitaran unas velocidades de transferencias elevadas, como discos duros destinados
a edición de audio y vídeo. Sus principales características son:

• La velocidad de transferencia de datos de estas unidades puede llegar hasta los


160 MB/s.
• Es posible conectar hasta 15 dispositivos a la misma tarjeta SCSI sin tener que
generar por ello nuevas interrupciones.
• Los dispositivos SCSI pueden leer y escribir datos simultáneamente
incrementando su rendimiento, lo que les hace ideales para la grabación y
monitorización simultánea.
• En el mercado existen unidades SCSI que trabajan a una velocidad de 15.000
rpm, mientras que las mejores unidades IDE tan sólo lo hacen a 7.200 rpm. A
mayor rpm, mayor velocidad de lectura y escritura de la unidad.
• Los tiempos de accesos a los datos de estas unidades rondan los 6-7 ms y se
reducen hasta 3-4 ms en las unidades de 15.000 rpm, mientras que el tiempo de
acceso de las mejores unidades IDE no suele bajar de los 8 ms.

Sin embargo, no todo está a favor de las unidades SCSI, ya que las unidades IDE han
avanzado mucho y, aunque no las alcanzan aún en prestaciones, cada vez están más
cerca. Sin embargo, la mayor ventaja que poseen los dispositivos IDE es el precio: para
la misma capacidad, un dispositivo IDE puede costar un 30% o hasta un 50 % menos.
Además, todas las placas base actuales incluyen una controladora IDE por lo que, al
contrario que ocurre con las unidades SCSI, no necesitaremos añadir a nuestro sistema
una controladora SCSI mediante un bus PCI.
A pesar de esta explicación, es posible que muchos usuarios aún se pregunten qué tipo
de unidad deben adquirir. La decisión no es demasiado complicada: si no vamos a tratar
temas como edición de vídeo o de audio con un número elevado de pistas (una unidad
IDE podrá trabajar perfectamente con hasta 24 pistas de audio), es un gasto innecesario
decantarse por la opción SCSI. Sin embargo, si queremos conectar muchas unidades,
tanto externas como externas o trabajamos con muchas pistas de audio y/o edición de
vídeo profesional, merece la pena el gasto adicional que supone adquirir una o varias
unidades SCSI.
También podemos adquirir una solución mixta: adquirir una unidad IDE de gran
capacidad para instalar en ella el sistema operativo, programas, datos, etc. y una unidad
SCSI más pequeña para realizar la edición de vídeo y audio. Con esto, nos aseguramos
poder trabajar con el audio en tiempo real sin ningún tipo de problemas y disponer de
suficiente espacio de almacenamiento para nuestros datos.

Configuración de nuestras unidades IDE

Las normas básicas que tenemos que tener en cuenta son:

• A cada canal podremos conectar dos dispositivos IDE.


• Una de estas unidades debe configurarse como maestra, mientras que la otra va
como esclava. Esto no es más que una forma de nombrarlas, es decir, no porque
conectemos la unidad como maestra ésta funcionará más rápida.
• Ambas unidades no puede utilizar a la vez el mismo canal IDE, es decir, si
tratamos de utilizar dos dispositivos conectados al mismo canal IDE a la vez, el
rendimiento de ambos se verá reducido.
• Al tener dos controladores IDE en la placa base, podremos conectar hasta 4
dispositivos. Si necesitamos conectar más, deberemos recurrir a una tarjeta
controladora PCI externa.
• El disco duro que contenga el sistema operativo debe ir como maestro en el
primer canal IDE.

Para entender esto con más claridad, a continuación veremos unos ejemplos:

• Unidades conectadas: un disco duro y un lector de DVD. En esta ocasión lo más


recomendable es conectar cada uno como maestro en un canal IDE (el disco duro
en el primario y el lector en el secundario) para evitar que las transferencias de
uno "interfieran" en las del otro.
• Unidades conectadas: un disco duro, un lector de CD y una regrabadora.
La opción más recomendable para esta configuración es conectar el disco duro y
el lector de CD juntos en el canal IDE primario (siempre el disco duro como
maestro) y la grabadora sola en el IDE secundario. El objetivo de esta
configuración es asegurar que podamos hacer copias de CD a la máxima
velocidad posible, ya que al encontrarse la grabadora sola en su bus IDE, no
compartirá dicho bus con ningún otro dispositivo.
• Unidades conectadas: dos discos duros, un lector de CD y una grabadora.
En este caso lo ideal sería conectar las unidades tal como están en el apartado
anterior y añadir el segundo disco duro como esclavo de la grabadora.