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2019

Alfonso Castillo Ramírez

[ENFRENTADO Y
AFRONTANDO EL
ACOSO ]
[Hoy en día una de las situaciones más difíciles de entender es el
acoso o el hoy denominado bulliying.]

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Prólogo .............................................................................. 3
Percepciones.................................................................. 3
El acoso ............................................................................. 5
Bullying. ........................................................................ 5
Acoso escolar. ............................................................... 5
El acoso de profesores................................................... 7
El acoso callejero. ....................................................... 10
La puerta fácil ................................................................. 12
Impopular .................................................................... 12
Acoso personal ............................................................ 13
La nueva era .................................................................... 15
Inmadurez.................................................................... 15
Rechazo ....................................................................... 16
Afrontando ...................................................................... 18
Caminemos juntos ....................................................... 18

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Prólogo
Percepciones
Me siento al escritorio y aún después de décadas llegó a
preguntar sobre la realidad, el experimento social, nos
permite escuchar las historias varias veces y en ellas
escuchar situaciones que parecerían muy distintas de la
línea que consideramos original, toda verdad sea dicha
consta al menos de dos versiones, estas son en sí
mismas el primer conflicto para contar la historia,
debatirnos entre el absoluto de ser la parte buena y la
parte mala, o el absoluto de ser el idiota y el ingenioso.

Escucho con atención a los protagonistas y es en sus


historias el común el olvidar la parte más cruda de la
misma, recuerdan el jugueteo y lo que parece inofensivo,
con tono de arrepentimiento comentan rasgos de algo
que finalmente no recuerdan, mientras la víctima
recuerda con intensidad esa parte cruda que hasta parece
ficticia, en las veces y las repeticiones, cien veces parecen
pocas para el sentimiento que se desborda por sus ojos.

Me preguntó nuevamente ¿Cómo comenzó todo? ¿Debo


expresarlo como víctima del acoso o como sobreviviente
del mismo? Quizá no deba hacerlo, ni de un lado ni del
otro pero revisando constantemente que se proyecte el
perdón o no se note el rencor y la furia contra los
agresores, pero al final en el anonimato quizá sea difícil
guardar esa proporción.

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Entonces surge nuevamente una nota, una noticia, un
fatídico deceso, un alumno más atenta contra su vida,
las múltiples preguntas solamente dejan entre ver
nuestra ignorancia sobre el tema y ocultar nuestro
miedo alrededor del mismo; ¿Por qué no habló?, ¿Aquí lo
escuchamos no nos vio?, ¿Por qué no mostró síntomas?
¿Si era tan feliz, por qué? ¿Cómo no se dieron cuenta?
Todos tenemos preguntas con el desdén de una respuesta
que desconocemos pero que usamos para expiar la culpa,
porque al final es nuestra percepción la que nos dará la
respuesta y nos perseguirá cuando esa misma respuesta
no sea satisfactoria.

¿Cómo comenzar? ¿Cómo contar una historia o varias?


Como víctima que probablemente solo invite a la
negación al “yo no soy así” al “nunca me va a pasar” o
como victimario arrepentido que lejos de mostrar su
arrepentimiento, muestra su culpa la cual lo sigue
poniendo en una posición de poder de la cual abuso la
primera vez y ahora abusa para expiar su culpa en busca
de un perdón por un hecho que salió de sus manos que
nunca se dio cuenta.

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El acoso
Bullying.
El término de moda que hoy se utiliza es aquel
anglicismo que refiere a la actividad que hacen los toros
en el corral, en busca de encontrar al más fuerte entre
ellos, quizá ahí nos confundamos por primera vez, pues
esa actividad entre los toros tiene un sentido, mientras
entre las personas, específicamente entre los niños no
tiene una finalidad integradora, sino por el contrario
una cuestión opresora y de beneficio para el no siempre
más fuerte; El concepto entonces ha ido tomando otros
tintes pero aún decidimos acotarlo al acoso escolar en la
forma de maltrato físico, verbal o psicológico que se
produce entre los escolares de manera repetitiva a lo largo
del tiempo.

Se ha pretendido así mismo acotar al aula y el patio de


la institución escolar y a niños entre 12 y 15 años,
establecen un acosador y un acosado, el primero necesita
tener un dominio y sentirse poderoso, es poco o
empáticamente nulo, y manipula la realidad a su
antojo, el acosado por su parte lo define como alguien
sumiso y de baja autoestima, incapaz de defenderse por
sí mismo y se asocia comúnmente algún tipo de
discriminación.

Acoso escolar.
Comenzamos entonces por entender que el anglicismo al
final se queda corto en algunos tipos de sociedades y

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proseguimos entendiendo el definido primer paso; el
acoso que se sufre en la etapa escolar, éste que comienza
tristemente no en la etapa secundaría, sino desde la
escuela básica.

Aquí entonces es donde debemos poner nuestro principal


énfasis, pues como sucede durante todas las etapas del
acoso o violencia dejamos pasar ciertas actitudes por ser
“cotidianas”. La primer etapa es por lo tanto el primer
contacto con una sociedad organizada con reglas ajenas
a nosotros y es donde vamos a descubrir nuestras
capacidades, es ahí donde se gestará el rol de acosador y
acosado, comenzamos con una pequeña broma, de esas
que aprendimos hacían reír a todos; “Cuatro ojos”,
“Gordo”, “Negro”, etcétera, haciendo alusión a
características de la persona y generando así en la
mayor de las veces apodos que nos acompañaran
durante el resto de nuestra vida.

Llegaremos entonces a esa otra etapa ya marcados y


afectados en el estima, una etapa crítica donde todos
tratamos de enfocarnos, encontrarnos o descubrirnos,
pero aquí ya hemos recorrido al menos en algunos países
seis años, esos primeros años que de alguna forma nos
permiten contar nuestra primera historia; Corrían los
años 80 la política del país se encontraba en la peor de
sus devaluaciones, tu galleta cubierta de chocolate
pasaría de un Morelos a dos de ellos hoy quizá
comprendamos que eso afecta la economía de las
personas pero aun así no justifica la violencia, pero dada
la situación, era más común ver desaparecer el

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almuerzo, pues ese postre extra era codiciado y por esa
razón hurtado, entonces comienzas a desconfiar de ti,
¿en verdad la echaste a la lonchera? ¿Si has estado
atento? Después desconfías de los demás, todas parecen
ser tus galletas, pero acusar a alguien te convertiría no
en alguien que busca justicia, sino en un clasista que
cree que los otros no pueden comprar sus postres, pero si
tan solo te lo pidieran, tú serias capaz de compartirlo,
pues hay más en casa, eres víctima pero todo alrededor te
hace sentir culpable, decides ponerle fin y defenderte,
pero al fin y al cabo sigues siendo un niño, abres un
poco el empaque y le pones tierra, sabes debes ser mayor
y afrontar tus problemas, así descubrirás quien te ha
estado robando o tomando sin tu consentimiento, sin
embargo al final no descubres nada, solo conjeturas de
niño, aquel que tomó la galleta no la comió, para tu
mala suerte se la regaló a la niña que le gustaba y ella
se enfermó, el robo no ceso pero nadie le dio importancia
por ser solo niños, niños que no eran capaces de
dimensionar sus actos o fingir que lo hacían solo por
amor, tal vez ahí se comienza a desvirtuar o concebir
una idea falsa del amor.

El acoso de profesores.
La primera etapa de la que hemos hablado, nos acerca en
la misma área escolar a otro tipo de discriminación y
micro violencia, que como nos daremos cuenta es otro
tipo de acoso, y es aquel que ejercen los profesores o
educadores, ya sabemos que hemos distorsionado una
idea de la realidad, y creemos que existe un principio de

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igualdad así pues debemos explotar a los alumnos para
sacar sus mejores cualidades (aquí debemos recordar
que el acosador abusa de las peores cualidades para
ejercer su dominio) es por ello que un acto de buena fe, le
da al acosador las herramientas para mantener su poder,
control, pues imitará las palabras y las acciones del
profesor sobre el niño en su actividad fallida y la
replicará para obtener el control, pero este no es el único
tipo de riesgo, existen algunos profesores que quizá
fueron acosados en su infancia y en sus tiempos nuevos
no busquen quien se las hizo sino quien la pague y
muchas veces solo lo hacen porque se parece a aquella
persona, y es entonces aquel estudiante, que recibe toda
la crítica del educador, que se convierte en el ejemplo de
lo que no se debe hacer y a veces el fósil que recursa
porque el mismo educador o necesita para tener el control
de todo el grupo, así terminamos la aquí concebida
primera etapa.

Nuestra siguiente historia la dejamos situada en la


transición del niño al adolescente, acosado por el profesor
quien simplemente no le quiso otorgar el
reconocimiento, argumentando que era para que
aprendiera que en la vida tendría obstáculos, y su
primer encuentro con un acosador de secundaria, el más
ilustrado hoy en día, y el más temible, este resultó ser
novio de su compañera de banca y cuya primera
impresión fue querer romperle la cara al niño bonito, si
señores los celos por juguetes y postres en esa transición
se tornan en celos amorosos, y así llegas a esa etapa
maravillosa de la vida donde eres muy grande para ser

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niño y muy chico para ser adulto y la bendita vida te
lleva al mismo colegio que aquel acosador, pero ahora a
pesar de ir un año antes, no puede humillarte, pues
gozas de nuevos amigos y nuevo reconocimiento, así el
pretende dominarte y establecer su dominio, te sigue por
el patio, cree conocer mejor los caminos, pero tú eres
pequeño y rápido, decides descansar en el segundo piso,
ningún adolescente en su sano juicio se queda cerca de
los salones en receso, tu error, has quedado sólo y
desprotegido, una sombra se acerca, te dobla en peso, una
lucha mano a mano sería tu perdición, pero no hay
opción debes enfrentar ese momento, incluso tu profesor
te lo decía no puedes estar huyendo todo el tiempo debes
en algún momento responder, entonces suelta el primer
golpe, te roza la cara, entiendes que es lento suelta el
segundo, lo esquivas y miras como en cámara lenta, sí
esas imágenes tipo “matrix” si existen, en segundos
entiendes lo fácil que es ponerte a su lado y empujarle,
dado el movimiento del golpe pierde el equilibrio,
descontrolado se dirige a la baranda, miras entonces
correr tras de ti 20 años de vida (sí también esos
angustiosos viajes mentales existen), si de una vida en
la correccional y anexas por un idiota que podría caer del
segundo piso, estiras la mano y lo detienes, lo sueltas y
te alejas, silencioso pensativo, el acosador ha ganado.

Buscas entonces la ayuda de un orientador, un


psicólogo alguien que quiera escucharte, pero no eres
capaz de decir las cosas como son, no puedes ser un
delator, no puedes ser débil, simplemente no puedes
hablar, porque las represalias serían peores, has visto a

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otros sucumbir y no puedes creer que tú seas diferente,
eres la victima perfecta, intentas decirlo pero solo te
responden son cosas de adolescentes, hablen procuren
resolverlo, o “di quien es”, dijimos el acosador ha ganado
quizá no intente agredirte, pero ha sembrado en ti la
duda, ¿Quién eres tú?, ¿Te crees mejor que los
demás?¿Acaso tienes madera de héroe? Y la única
respuesta que aceptas es todos somos iguales nadie es
más que nadie, no eres nada, entonces dejas de convivir
quieres ser invisible, que ese período termine pronto.

El acoso callejero.
El segundo año no es en sí el mejor y menos cuando
llevas un estigma marcado, sobreviviste, aunque no
puedes decir que por tus cualidades sociales sino por el
contrario, al evadir y alejar a las personas, miras con un
poco de nostalgia y agradeces esa rotación de grupos y
alumnos, hasta que caes en la cuenta que al no tener los
reportes correctos, esa misma rotación fortalece a los
acosadores ya que siendo una búsqueda de poder ellos
tienen ojos en todos los grupos, la frase “A la salida”
toma otras dimensiones, así es el acoso no se queda en
las aulas no se limita al tiempo de escuela, habías
encontrado una zona segura, tú primera zona de
confort, pero ahora debes enfrentarte a nuevos
acosadores, ellos deben ejercer su control, pero para tu
sorpresa este nuevo acosador es de un tipo más
carismático, todos le creen bueno, es como aquel libro
que encontraste en la biblioteca donde alguna vez te
escondiste, un “padrino” cuidaba a su rebaño y los

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mantenía en una paz que no los hacia ver que
entregaban su control a sus caprichos, pero tú solamente
querías verdadera paz, es cuando él se acerca, te mira y
te descalifica por tu escuálida figura, te trata de envolver
y te quiere asignar una novia, pero tú estás asustado y
no sabes lidiar con tu vida menos tener novia, te niegas
educadamente, sin saber que estas faltando al orden y
claro que él te considera una amenaza para conquistar a
la que le gusta, obvio lo ignoras porque hasta ese
momento tu único interés es ser invisible, de celofán.

Caminas sin levantar la mirada, nadie observa al


retraído, menos mientras se sienta a comer lo que
compró en la cooperativa, te pierdes mientras tu oído se
agudiza perdido en la meditación involuntaria, de
pronto escuchas, “Pero a la salida le voy a romper su
cara”, tratas de localizar el origen y les ves, entonces
corres el rumor alguien va a pelearse a la salida, sabes
que así los profesores tendrán que vigilar al menos la
puerta y ahí entre el revuelo podrás escapar y así es
mientras todos se dirigen al lugar típico de las peleas tu
simplemente corres al otro lado subes al camión y dada
tu estatura los burlas a todos, ahora solo debes pensar
como escapar el siguiente día, ahí es donde nace la gran
idea, el rumor había funcionado la primera vez, así que
corres otro de una batalla campal, así el recibiría la
atención, su reino de orden correría riesgo por la duda de
su actuar y eso te pondrá a salvo, pero claro a un costo
una introversión mayor para seguir siendo invisible.

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La puerta fácil
Impopular
Al principio crees que todo ha salido bien, sin embargo,
toda acción lleva consigo un costo y ahí es donde
realmente no lo llegamos a dimensionar, pues hemos
construido cajas de cristal y el mundo se interconecta
con el de los otros, es entonces que ahora eres un ser
impopular alguien que nadie conoce, que nadie recuerda,
tus historias no son sino las mejores leyendas urbanas
de algo que le paso “al primo de un amigo” inverosímiles
y sin más soporte que el de tu memoria trastornada por
el miedo, crees que la gente puede cambiar y miras las
sonrisas de aquellos que tanto daño te hicieron, algunos
cuentan historias diferentes o llenas de arrepentimiento,
que en ese momento dejas de querer matarlos a todos, y
la culpa te embriaga como un sueño lleno de nostalgia,
en ese sueño el pasillo te conduce hasta una puerta,
cuenta la leyenda que tras esa puerta ves un mundo
diferente un paraíso que te llama, te aclama sobre la
puerta emerge un letrero “El mundo sin mí”.

Recorres los pasillos ahora el colegio le pertenece a tu


generación, te paras en el asta bandera y miras
alrededor, nadie te mira, nadie se percata que estás ahí a
nadie le importas, caminas a la dirección, nadie sale
nadie te atiende, de pronto una luz el prefecto sale rápido
y cruza como si no existieras se aleja para regañar a
otros, decides no entrar a clase esconderte una vez más
en la biblioteca, para tu mala fortuna el profesor no
asiste, así que nadie nota que has faltado, decides

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caminar a casa, y encuentras el camino más solo que
nunca, piensas entonces que la vida y tú no comulgan
revisas la libreta de direcciones y te das cuenta que esta
vacía, no tienes a dónde acudir, no tienes con quien
hablar, llegas a un templo entras solo unos minutos, lo
único que escuchas es el eco de tus pensamientos, de
pronto tu manto de invisibilidad te salva de nuevo,
miras entrar un cortejo, miras a personas conocidas, eso
hace más fácil el esconderte entre la gente hasta que
finalmente llegas ahí donde yace un chico de tu edad,
abatido por el más grave de los acosos.

Acoso personal
El acoso personal es aquel en el que caes cuando la culpa
te ha abatido, crees que defenderte te ha hecho cruzar la
línea entre víctima y victimario, crees que no eres más
que un enorme nada en el universo, éste acoso te puede
llevar por dos caminos, uno es el obscuro camino de los
estupefacientes o drogas tanto controladas como no
controladas, estas son utilizadas de cierta manera para
como tú escapar de la realidad, sentirse protegidos,
saberse en un lugar donde nadie los puede alcanzar un
lugar propio, tú no estás ahí porque tú aprendiste a
escapar a través de los libros, de los atardeceres, entre el
ruido de los motores y en la pasividad de los árboles, de
nuevo te sientes culpable por ello, no tienes permitido por
la sociedad ser diferente, no puedes estar loco.

La otra puerta es cada vez más evidente la culpa te


golpea, “Todo estaría mejor sin ti” al final ambas

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conducen al mismo destino una más lentamente que la
otra, sigues observando aquella escena, te recuerdas que
no eres nadie, que no deberías estar ahí que no vales
nada, sin darte cuenta una señora toma tu mano y
comienza con sus plegarias, ella no se refiere a ti, pero
cómo te sientes el centro del universo escuchas cada
palabra como si de ti se tratará, te das cuenta que tú y
ese cuerpo inerte no son tan diferentes, que no hace
menos de cinco minutos pensabas ser tú el que dejará
este mundo y preguntas ¿Por qué piden que descanse en
paz? ¿Acaso del otro lado de la puerta no es como lo
estabas soñando?
Hiciste un hermoso acto de desaparición y no te
percataste que ahora el acosador eres tú mismo, no hacia
los demás sino para con tu persona, tus silencios te han
alejado, te van consumiendo, no puedes culpar a nadie
pues has escapado de todos y sí, eso pensabas, escapar
una vez más, pero en el apretón de manos de aquella
señora, en las lágrimas de aquellos en el duelo, pero
sobretodo en la sombría figura inerte en una caja
estabas tú acosándote, recriminándote.
.

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La nueva era
Inmadurez
La época del bullying (época de 12 a 15 años) ha
terminado, pero tristemente no es así para el acoso, este
toma otras dimensiones, ahora los jóvenes son más
enamoradizos y tus acciones ya recaen en un campo de
mayor responsabilidad, has crecido, sin embargo el
rechazo social es el mismo o quizá peor, pues todo
mundo busca el lucimiento social, si no eres el guapo, si
no eres el verbo, si no eres el lujoso, olvídate de ser
candidato a ser amado, todo lo que habías aprendido del
amor debes olvidarlo o arriesgarte a ser señalado y
criticado, “Ahí va el feo con flores”, “Te enteraste del
ridículo que le llegó a la guapa”, tú no has dejado de ser
poca cosa, ya imaginas el cumulo de burlas que vas a
provocar, e incluso cuando lo intentas dejan de ser
imaginaciones y la realidad e abruma un poco más, así
que fiel a tu costumbre te escondes, no quieres saber
nada del amor y otras vicisitudes, pero como siempre
nada es fácil y finalmente te enamoras.

Ella es simplemente perfecta, la habías leído en tus libros


en la biblioteca, sus ojos son un par de ventanas que te
ayudan a escapar, lo mejor no le eres indiferente, ella
mira en ti algo que ni tú mismo has mirado, ella te
llena de un poco de fe, pero no tienes el valor de decirle lo
que sientes, necesitas mantenerte en tu zona de confort,
has crecido con miedos y no quieres lidiar con las
burlas, prefieres ser su amigo, la acompañas y pasas con
ella por sus mejores y peores momentos y ahí estas en el

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peor de todos el momento en que decide que es tiempo de
salir con alguien, el espécimen un acosador típico, o al
menos así lo miras tú, te es tan fácil encontrar los
defectos, pero no lo es el hacerlos notar, ella comienza a
alejarse pues su objetivo es simplemente un opuesto a lo
que eres tú, sabes que no puedes culpar a nadie de tu
indecisión de tu inmadurez pero esta te mantiene en el
círculo del acoso, el nuevo nivel del acoso el denominado
la zona de amigos y en algunos casos simplemente el
rechazo.

Rechazo
Has decidido que puedes enfrentar la vida, incluso te
has dado cuenta con tus nuevas clases que lo que te
sucede es una situación normal, que le pasa a varios y
por ello se normaliza es decir nos acostumbramos a ello,
así que decides renovar tu imagen, sin embargo la
sociedad no es tan benévola como tus libros te hicieron
creer, la fama que ya has hecho, la vida que has cargado
tiene un peso el cual los demás no están dispuestos a
aceptar, el precio es simple y sencillamente integrarte a
su grupo, esto parece ser lo más sencillo del mundo,
hasta que descubres que los grupos no son un modelo de
democracia, sino un monstruo de varias cabezas que
buscan devorar tu personalidad.

El primer rechazo al que te expones es al del grupo, no


puedes usar ese tipo de pantalón, menos combinarlo con
tenis, la camisa es muy seria, la playera muy informal,
no puedes oír esa música es muy de viejo, debes dejar de
creer en aquello que es muy infantil, todo parece posible

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y comprensible, hasta que comprendes que la cadena
establece que frente a un posible romance, existen
prioridades y por supuesto jerarquías, comprendes por
un instante que el amor no es libre, esta capturado por
las normas sociales de compatibilidad de complemento
de vista y de posición, caes entonces en la cuenta que
estas empezando de cero porque hasta este momento eres
nada, pero claro debes comprobarlo porque quizá estas
equivocado, y vas, te aventuras, sacas fuerza de tu
flaqueza, conoces a alguien y te dice “No eres tú soy yo
que creo busco algo diferente”, bueno algo diferente es
bueno siempre y cuando no sea, un diferente del grupo
al que quieres integrarte, pues entenderás que ese
diferente significa que: si eres tú y no ella, lo pasas e
intentas de nuevo y antes de actuar alguien del grupo al
que te integras te dice “Tú tienes más oportunidades
déjame esta que yo con mis defectos puede ser la única”
no importa que quisieras o no, has dudado y con ello se
te han adelantado, y así sucede no una, ni dos ni diez,
veinte veces hasta que te cansas, has fracasado en dos
cosas unirte al grupo y en superar el rechazo, porque al
final cada “no” fue un rechazo a una parte de ti a tu
forma de ser.

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Afrontando
Caminemos juntos
Has llegado hasta este punto, y seguramente has
pensado en otras conductas, o en otras situaciones, esas
vertientes que son similares y a su vez por su diferencia
las descartamos, es difícil y hasta cierto punto
equivocado el tratar de acotar una situación que nos ha
marcado a lo largo de la vida, pensamos en intensidades
y gravedad con la finalidad de minimizar el daño que
nos hacemos, si has llegado aquí entonces podemos
puntualizar lo siguiente:

1. El acoso es una actividad que hiere a una persona


y la cual se ejecuta en repetidas ocasiones, éste
tiene su raíz en querer cambiar la forma de ser
de una persona es decir es prima de la
discriminación
2. Para que el acoso suceda debe existir, el acosador,
el acosado, pero eso no exime a los otros actores, de
su participación activa o pasiva, padres,
maestros, compañeros.
3. El acoso puede ser analizado en diferentes etapas,
esto para ser más efectivos frente a él, no para
asumir y suponer que no sucede en otro
momento.
4. Integrar significa acompañar, enseñar ya
prender del otro, si pretendemos asimilar o
cambiar podemos caer en el círculo del acosador.

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5. Al ser una situación donde juega un poder sobre
la otra persona es imperceptible para el acosado el
saberse acosado.
6. No porque la sociedad juzgue de bueno o malo, no
es acoso el forzar a una persona a alinearse a ese
comportamiento.
7. Un acosado no se da cuenta de quien le observa y
generalmente presupone que todos le juzgan.
8. El acosador generalmente no entiende que es
acosador, el cree que está siguiendo el camino al
éxito que dicta la sociedad.
9. Las cuestiones de género pueden formar parte del
acoso, aunque es más común que el hombre
ejerza la fuerza y la mujer el rechazo, esto no
indica que no pueda suceder de forma contraria.
10. Hablar es un camino, pero para que este pueda
iniciarse debe existir un mediador que de
argumentos para que acosador y acosado
comprendan su posición.

Si has llegado aquí y eres padre o tutor, debes entender


que no puedes dar la solución forzándola o creyendo que
tu solución es la única, el problema es el grupo social por
lo que se debe analizar para ver dónde está el elemento
infectado.

Si eres profesor, docente o educador, tu responsabilidad


no es cuidarlos, sino detectar las debilidades de los
jóvenes o niños y ayudarlos a canalizarse para
enfrentarlos y afrontarlos en su caminar.

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Si eres acosador, quizá ahora te des cuenta que tus
actitudes han estado lastimando a alguien, que no se
trata de buscar perdón y menos de resarcir el daño, se
trata de cambiar y corregir tu forma de ser antes de que
se cargue con un daño irremediable o te enfrentes a la
venganza equivoca de tus víctimas.

Si eres acosado, lo más probable es que no entendieras


nada, pues el daño que se te hace, te encierra a cada paso
en tu mundo, un mundo donde permaneces protegido y
del que cuando has intentado salir, se te ha golpeado a
veces más fuerte, pero esto no tiene porqué ser así,
historias hay muchas y cada una lleva un peso para las
personas, pero quizá has buscado en el lugar equivocado,
no debes darte por vencido, no debes claudicar, alguien
seguramente te ha notado alza tú voz y di “ya basta”,
pero dilo para ti antes que nadie, luego cuenta tu
historia, abre las puertas y ventanas , pues este problema
no se resuelve solo.

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