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«La

Revolución
BIOGRAFIA DE India es la
FAUSTO REINAGA conquista
del Poder
Nuestra Revolución India antes que nada, será una Revolución de
conciencias. Arderá en el cerebro antes de descender a las manos. por el
Primero será pensamiento, ideología, antes de ser colmillo y garra.
Idea fija y obsesiva antes de ser acto, primero será convicción antes indio»
de ser golpe...
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“La vida de Fausto embelesa y pasma”, escribió el ecuatoriano G. Humberto


Mata, su biógrafo; es así, es una vida que estremece. Su vida y su obra son
indisolubles, indivisibles; de manera que cuando tratamos de hacer un
recuento de sus obras y recopilar su vida en forma separada, es casi
imposible.

“...En 1922 estuve Por otra parte, el mismo Amauta ha escrito sobre su vida en varios de sus libros para dar a
cinco meses y en conocer cómo fue su liberación; cómo es que liberó su cerebro de toda la cultura
1923 tres meses en occidental.
la escuela. Aprendí
a leer en mis 16 Fausto Reinaga nacido en el municipio de Colquechaca departamento de Potosí el 27 de
años... Llegué a marzo de 1906, hijo de Jenaro Reinaga y de Alejandra Chavarría (Bisnieta de Tomas Catari),
Colquechaca momentos cuando la discriminación racial era mucho más cruel para los indios. Como
cargado de cueros todos los niños de su raza, el pequeño José Félix (como lo bautizaron sus padres) pastaba
llamas y ovejas, junto a su padre trabajaba la magra tierra; los padres viendo que el niño
de oveja y phullus
era extraordinariamente inteligente hicieron el esfuerzo para que su hijo asista a la
(frazadas) hilados escuela.
y tejidos por mi
madre que era mi Una de sus hermanas trabajaba de cocinera en la casa de un abogado de la empresa
cama; y de tostado Patiño Mines, aprovecharon esta situación para que el jovenzuelo pudiera asistir a la
de haba y maíz escuela.
para mi
mantenimiento... El en muchas de sus obras el mismo Fausto describe su vida.
Cambié mis ojotas
y mi poncho por Llegó a Oruro en 1924 a los 18 con un certificado de Cuarto Curso de primaria, lo recibieron
abarcas y chalina” en el Colegio Bolívar como “alumno condicional” hasta que presente el certificado de
Sexto; el aprendizaje fue óptimo de manera que los profesores lo admitieron como
alumno regular sin objetar más nada.

Para mantenerse trabajó de cargador de bultos en la estación de ferrocarril hasta


cloaquero donde limpiaba el corral y cargaba lo que defecaban los dueños e inquilinos de
la casa donde se alojaba. Luego, cuando ya estuvo más avanzado en los cursos entró a
trabajar de reportero de “LA VANGUARDIA”, después corrector de pruebas en “LA
PATRIA” (diarios de la ciudad de Oruro).

Fausto relata parte de su vida:


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“Un día, allá por el año 1924, cuando tenía 18 años yo era un casi analfabeto; en la
ciudad –o aldea- Oruro, cursaba 2º año del colegio “Bolívar”; un compañero de
curso, con desprecio o burla, me dirigió la siguiente pregunta: “Y tu Kissco, que has
de ser; para qué vas a estudiar?. Yo de un orgullo irreductible; soberbio en mi
condición y traza ridículos; avasallador y grandioso en mi situación minúscula; le
contesté bruscamente: “Yo he de ser filósofo...!!” Mis compañeros no entendieron,
pero tampoco entendí yo. Pasaron los años. En 1928, a mis 22 años llegué a Sucre...
Y, en mi curso, 5º año, mis compañeros me llamaban “Sócrates”. Porque según el
Prof. Lazcano, tenía yo gesto, mirada, sonrisa e ironía socrática”.

“Para el Centenario del Colegio, se convocó a un certamen literario” (1927) a los 21 años,
Fausto que cursaba el cuarto año se presentó al concurso, ganó el primer premio
escribiendo “Lo Tradicional”, premio que por cierto no le fue entregado. Podía el indio ser
buen alumno, pero disputar en un certamen literario con los “señoritos” y además ganar,
¡no!

“... había querido el indio el primer premio.... ¡que vaya detrás de sus llamas...”

De la ciudad de Oruro se va a Potosí y luego a Sucre, donde obtiene su título de Abogado


(1936); en ese tiempo se zambulle de lleno en las luchas universitarias y obreras, con
pasión y mística marxista.

El examen de abogado que don Fausto rindió fue rodeado de hechos muy singulares:

“…se debía anunciar con una publicación en la prensa por orden de la Corte de
Distrito. Debía el postulante ingresar al salón vestido de estricta etiqueta: frac,
tongo, guante y bastón. El disfraz costaba un dineral. ¿Qué hice? Un compañero de la
Federación Obrera resolvió el problema. En su sastrería tenía de algún caballerote
frac con su pantalón y chaleco blanco para planchar. Lo adaptó con hilvanes a mi
cuerpo; envolvió en un periódico, entregó al chicuelo del cloaquero, que llevó y
depositó en la portería de la Corte; donde yo me disfracé e ingresé solo, sin padrinos;
(porque había padrinos de bastón, de título, etc.) al salón de la Audiencia de
Charcas.
Comenzó el examen. Una furiosa batalla de ideas. Estaba en juego mi única carta,
por eso, cada vez que me tocaba hacer uso de la palabra, me enardecía. Mis
argumentos eran irrebatibles. La superioridad de mi inteligencia les irritó, primero;
después, desató la venganza del poderoso… Llegó la hora reglamentaria y se
suspendió el examen, sin que, más de tres Ministros, hayan abierto la boca. Los
"altos" magistrados entraron al Despacho, a dictar la Resolución del caso. A poco
salió el Secretario de Cámara y anunció con una sola palabra mi destino:
"APROBADO”.
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Presenté el escrito, pidiendo se me reciba el juramento laico "por el derecho y la justicia".


La Corte en pleno me negó, citando su ley, dispuso:

"...el impetrante prestará el juramento ante el Secretario de Cámara en la forma de


costumbre".

Prendieron velas ante un crucifijo, abrieron la Santa Biblia, y juré "en la forma
acostumbrada".

En el público había gente que me quería y me odiaba; ésta última me preparó una broma.
Al niño indio semidesnudo y desnutrido, al hijo del cloaquero de mi pensión, que había
llevado el paquete del frac a la portería de la Corte, le empujaron en medio del Salón para
que me abrace... Yo le recibí y le besé en la frente con los ojos humedecidos. De lo más
hondo de mi subconsciencia salió una voz que me dijo: "Esta es tu raza!". Los que me
habían preparado la broma se quedaron alelados.
Vino el Secretario de Cámara a decirme: "Los Señores Ministros preguntan, dónde es la
recepción". Fulmíneo contesté: "En ninguna parte". Me bajé a la portería a sacarme el
disfraz. Con mi traje de calle, rodeado de amigos, abandoné el vetusto caserón colonial,….
Al cruzar por la Plaza 25 de Mayo, me aproximé a la oficina de Telégrafos e hice a mi padre
el siguiente despacho:

"Acabo de prestar juramento de abogado tras brillante examen."

El telegrama llegó a Macha. “Mi padre se hizo leer con alguien y se emborrachó de
felicidad, alcohol y lágrimas...”

En Sucre, estudiante de Derecho, al mismo tiempo se desempeña también como Profesor


de Filosofía del Colegio Nacional Junín; Director del Periódico “El Tribuno” (órgano del
Partido Republicano), dirigente universitario y Secretario de Cultura de la Federación
Obrera.

Las clases de Filosofía que impartía en el colegio Junín “...eran batallas ideológicas... que
saltaron a la tribuna pública de las plazas y calles”... enfervorizando a la juventud y a la
masa de obreros; estas actividades revolucionarias, por lógica tenían sus consecuencias, el
Fiscal General de la Nación dispuso su encarcelamiento, en el afán de acallar su voz.

“…los alumnos del Colegio Junín, cuando les tocaba Filosofía, en masa se
trasladaban a la cárcel; irrumpían y llenaban mi celda; y, pues, allí pasábamos las
clases. El jefe del Distrito Escolar y el Director del Colegio Junín, para poner coto al
escándalo, obtuvieron del Juez del Crimen, que yo con doble escolta armada me
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trasladase al establecimiento, esto es, al Colegio a dar mis clases. Mi escolta tornaba
al recinto carcelario de noche largando tiros, y con vivas al comunismo y a mi
persona. Ante este “doble escándalo” el Fiscal y el Juez, “por orden del Gobierno”,
dispusieron mi “libertad provisional”. El Director de la Normal, Vicente Donoso
Torres, fue mi garante... A los pocos días llegó de La Paz orden de mi destitución...”

Considerado el “mejor orador marxista”, fue designado como uno de los participantes
para el “Miting del 1º de Mayo” de 1932. Era el tiempo en que se anunciaba el estallido de
la Guerra del Chaco; y en la Plaza 25 de Mayo de Sucre, pronunció un discurso pacifista.

Después del Discurso, lo apresaron y estuvo en la cárcel, durante un mes, sometido a toda
clase de torturas, al extremo de cortarle la lengua. Las masas obreras y estudiantiles, ante
su ausencia sorpresiva, comenzaron a inquietarse e indagar dónde se hallaba.... El Jefe de
Policía, temiendo cualquier movimiento de masas soliviantadas, le hizo firmar a Reinaga
una “Carta Confesión”, donde escribía “cosas infames contra él mismo” y que se quitaba la
vida por propia voluntad. Lo pusieron en libertad, bajo amenaza de matarle, si avisaba lo
que habían hecho con él.

Gracias a la poderosa voluntad que poseía, recuperó el habla. Pero la pluma y el verbo de
Reinaga, eran incendiarios, “encendedor de conciencias, despertador de ingenios” como
dice Mata, la sociedad rosco gamonal, echó mano a todo para acallar y anular a este “indio
alzado”.

Acusado por sus enemigos políticos, por la prensa “rosco-gamonal, por la Iglesia, la
Policía, etc., que pedían la pena Capital para el “indio comunista”, enfrentó durante siete
largos años un juicio, hasta que en 1943, la Corte Superior del Distrito de Potosí, dictó el
Auto de Vista, declarando “inocente a Fausto Reinaga”.

Su tesis de grado fue “Mitayos y Yanaconas”. Dicha obra ganó el Primer Premio Municipal
de Oruro en 1940, fecha en la que pudo ser publicada. “Es un estudio sobre la sociedad del
Tawantinsuyu, desde su posición de marxista” (H. Reinaga, 2004).

En 1932 fue apresado por razones políticas, pues era considerado un “gran orador
marxista” (H. Reinaga, 2004). Fue Diputado Nacional en 1944, durante el gobierno del
general Gualberto Villarroel, y participó en del Primer Congreso Indigenal organizado por
Villarroel en 1945, donde presentó un proyecto de “Ley de Revolución agraria”, no de
“Reforma agraria”. En el ámbito legislativo conoció a Franz Tamayo (1879-1956), el
intelectual del mestizaje boliviano, a quien Reinaga le dedicará un libro crítico décadas
posteriores. En 1945 viajó a México para estudiar la cuestión agraria y representó al
gobierno de Villarroel en dos congresos Internacionales realizados en la ciudad de México.
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Tras el derrocamiento y asesinato de Villarroel, Fausto Reinaga se exilió en Buenos Aires.


En la capital argentina escribió un panfleto titulado “Víctor Paz Estenssoro” (1949) en el
que critica al líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), del que toma una
distancia muy crítica. En Argentina, comenta Hilda Reinaga, llegó a tener amistad con Juan
Domingo Perón, quien fuera presidente entre 1946-1955, en sus dos periodos primeros de
gobierno. Por razones familiares, Reinaga regresó a Bolivia pero clandestinamente. Por
ello, lo capturaron y pasó seis meses en prisión, de donde se escapó. H. Reinaga relata que,
luego de huir, compró un terreno en el cerro Killi-Killi, hoy Villa Pabón (La Paz), donde
edificó una casa sencilla. Actualmente, en esa casa está su biblioteca personal. No tenemos
las fechas precisas en las que se exilia y regresa a Bolivia, lo claro es que sucedió durante el
periodo de 1946-1951.

Según Hilda Reinaga, Fausto participó activamente en la Revolución nacionalista del 52.
Ella menciona que formó un “pequeño ejército” con la juventud de Villa Pabón (barrio de
La Paz). Sin embargo, su relación conflictiva con el MNR, que data del escrito contra Víctor
Paz Estenssoro (1907-2001), ahora se tornó peligrosa para Reinaga. El líder del MNR asumió
la presidencia de Bolivia hasta 1956, en su primer gobierno. Bajo éste, Fausto Reinaga fue
tomado preso y, otra vez, sería por causas políticas. Se le habría hecho firmar un texto
donde se rectifica de lo afirmado en el escrito contra Paz Estenssoro como condición para
obtener su libertad. A partir de estos datos, nos parece que Fausto Reinaga no fue
militante del MNR, aunque sí apoyó a la Revolución del 52. Durante la etapa de la
“Revolución nacionalista” (1952-1964), Reinaga participó en política y a la vez continuó su
producción escrita.

Se dedicó a la discusión ideológica a través de periódicos que él mismo publica, como “La
voz del indio” y “Rumbo sindical” y la revista Abril. No sabemos el impacto que tuvieron
dichas publicaciones ni los años en que circularon. Los libros de Reinaga que aparecen en
el periodo revolucionario son: Nacionalismo boliviano (1952), Tierra y libertad (1953), que
fue premiada en el Primer Congreso boliviano de Sociología en 1952. Su obra Belzu (1953)
obtuvo el Primer Premio Municipal de La Paz de 1953.15 Y por último la obra Franz Tamayo
y la Revolución boliviana (1956).

En lo político, su biógrafa comenta que “asistió emocionado” a la firma de la Reforma


agraria realizada en Ucureña en 1953. Trabajó como asesor en la Comisión de Reforma
agraria. En 1957 participó en Leipzig (Alemania) en el IV Congreso Mundial de Sindicatos
organizado por la Federación Sindical Mundial.

En Alemania fue invitado a participar de los 40 Aniversario de la Revolución Comunista en


Rusia. Fruto de ese viaje es su obra “El sentimiento mesiánico del pueblo ruso” (1960).
Para Hilda Reinaga desde ese viaje se inicia el desencanto de Fausto por el comunismo al
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ver la situación de la “URSS profunda”. Opina Hilda Reinaga: “con este trabajo se cierra su
pasión por el socialismo, por el marxismo”.

Al regreso de la URSS, siempre en 1957, participó de un Congreso del Partido Comunista en


Montevideo (Uruguay). Comenta H. Reinaga que en Montevideo fue apresado, no explicita
las razones pero al parecer serían por cuestiones políticas. No habría tenido el apoyo de los
comunistas cuando cae preso. Todo eso habría abonado su posterior “crisis de conciencia”
que le llevaría a alejarse del marxismo. H. Reinaga interpreta que fue esa crisis la que
condujo a Fausto a viajar a Machu Pichu (Perú) donde tuvo una “especie de revelación”.
Luego de ese viaje, escribió el artículo “El Cuzco que he sentido”, que representaría el
abandono del marxismo y el inicio de la nueva etapa de Reinaga: la indianista.

1962 es una fecha clave para la vida de Reinaga. Como parte del proceso de gestación del
indianismo, arriesgamos la opinión de que su participación central en la fundación del
Partido de Indios Aymaras y Keswas (PIAK) constituiría uno de los hitos más importante
para la historia del indianismo. El PIAK fue fundado el 15 de noviembre de 1962, día en que
se conmemora el asesinato del líder aymara Tupak Katari efectuado en 1871. Además de la
fecha simbólica en que decidieron iniciar con el PIAK, el lugar donde se firmó el acta
fundacional es profundamente decidor: Las Peñas, lugar donde fuera ejecutado Tupak
Katari. Dice H. Reinaga que cada “indio asistente rubrica con su sangre el Acta
(fundacional)”. En 1966 el PIAK se convirtió en el Partido Indio de Bolivia (PIB) y en 1968
Reinaga es nombrado jefe del PIB. La comisión directiva del Partido fue compuesta por las
siguientes secretarías: Raymundo Tambo (sec. general o vicepresidente), Rosendo Condori
(sec. de relaciones), Claudio Payi (sec. de prensa y propaganda), Manuel A. Suca (sec.
organización), Armando Choque (sec. hacienda), Tania Cruz (vinculación femenina) y
Walter Torres (sec. de actas).

La producción intelectual de Reinaga se concentró en la discusión política e ideológica. Por


un lado, se abocó a la impugnación de lo que llamará el “pensamiento cholo-mestizo” de
Bolivia y de América Latina. Lo hará en las obras: El indio y el cholaje boliviano. Proceso a
Fernando Diez de Medina (1964), La inteligencia del cholaje boliviano (1967), El indio y los
escritores de América (1968). Por otro lado, en vínculo con la crítica a los “blanco-
mestizos”, se ocupará de fundamentar ideológicamente la perspectiva india en lo político,
que tomará forma de manifiesto: Manifiesto del Partido Indio de Bolivia (1969), y de tesis
políticas: Tesis India (1971). En esta línea, su obra Revolución India (1970) y es la de mayor
impacto en la región andina, no sólo en Bolivia.

Una cuestión central a clarificar es la relación de Fausto Reinaga, en los sesenta, con la
izquierda boliviana. Es harto conocido que, entre 1966 y 1967, Ernesto “Che” Guevara se
internó en Bolivia para desarrollar su lucha revolucionaria. Este hecho, indudablemente,
debe haber impactado en Fausto Reinaga. Aún no sabemos en qué medida. Al parecer
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hubo un familiar de Reinaga comprometido en la Guerrilla del Che y hasta uno de sus hijos,
Ramiro Reynaga Burgoa, quiso ingresar a ella. Al respecto, debemos destacar que Ramiro
Reynaga es uno de los principales escritores indianistas que asumió en parte las tesis de
Fausto. Según Hilda Reinaga, Fausto no participó de la euforia por el guerrillero argentino-
cubano, además que “fustigó con vehemencia al comunismo criollo” y a las “camarillas
trotskista”.

Al parecer, Fausto Reinaga tuvo relación con el gobierno de Juan José Torres, quien
gobernó con una orientación “nacional popular” entre octubre de 1970 y noviembre de
1971, año en que fue derrocado por un sector de derecha del ejército boliviano liderado por
Hugo Bánzer. Dice H. Reinaga que Tesis India impactó en las Fuerzas Armadas bolivianas, al
punto de que Juan José Torres adoptó la Tesis India. No es claro en qué nivel y con qué
fines. Pero sucedió en ocasión del “Sexto Congreso Indio” realizado en Potosí.

La biógrafa de F. Reinaga narra que bajo la dictadura de Bánzer (1971-1978) toda la


dirigencia del Partido Indio de Bolivia sufrió persecución. Fausto Reinaga fue encerrado en
un sótano del Ministerio del Interior y algunas de sus obras fueron quemadas. A pesar de la
represión, se lograron editar sus libros América india y Occidente (1978), La razón y el indio
(1978), El pensamiento amáutico (1978) e Indianidad (1978).

A fines de los setenta la influencia de Reinaga se extendió a algunos sectores de Europa.


Además de la traducción de la obra América india y Occidente al francés y al alemán, se
creó en 1978 la Comunidad India Mundial, organización en la que intervinieron europeos y
bolivianos. Surge el proyecto de una Universidad India Amáutica.

En 1980 surge el Consejo Indio de Sud América (CISA) en Ollantaytambo (Perú) con una
explícita orientación indianista. Fausto Reinaga intentó participar en él, pero comenta
Hilda Reinaga que su texto ¿Qué hacer? (1980), escrito para el caso, fue silenciado. Con lo
cual se percibe la distancia que tuvo Reinaga no sólo de las organizaciones políticas de
izquierda, sino con algunas organizaciones indias de orientación “indianista”.

Estamos, al parecer, ante los conflictos internos al movimiento indio en Bolivia. En ese
sentido, ¿el origen del indianismo de Reinaga fue en conflicto con el origen del katarismo?,
¿qué razones hubo por parte de los organizadores de CISA para silenciar a Reinaga?, ¿hubo
algún pronunciamiento al respecto?, ¿el conflicto con CISA explicaría datar, desde 1980,
una nueva etapa del pensamiento de Reinaga? Como en todo, estamos ante las disputas de
la historia.

Fausto transita de la etapa marxista a la etapa indianista y culminar en el pensamiento


amáutico, la mejor producción corresponde a la etapa indianista, pero ésta es producto de
su momento marxista.
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La obra cumbre de Reinaga es La Revolución India, esta obra evoca el pasado en la medida
que este tiene una injerencia en el presente y sirve para formular propuestas políticas, que
las explayará, justamente, en La Revolución India.

Estudiar a Fausto Reinaga, significa abarcar todas esas etapas, integrándolas en una
interpretación histórica y política. Pero reconocer el aporte de este teórico para la lucha
india es sobre todo reivindicar su obra excelsa, La revolución india, aquella en la que para
responder ¿qué es la Revolución India?, él concisa y acertadamente escribe: «La
Revolución India en primer lugar es la conquista del Poder por el indio»

La pasión marxista de Fausto Reinaga


Fausto Reinaga considerado el “mejor orador marxista”, fue designado como uno de los
participantes para el “Miting del 1º de Mayo” de 1932. Era el tiempo en que se anunciaba el
estallido de la Guerra del Chaco; y en la Plaza 25 de Mayo de Sucre, pronunció un discurso
pacifista.

Después del Discurso, lo apresaron y estuvo en la cárcel, durante un mes, sometido a toda
clase de torturas, al extremo de cortarle la lengua. Las masas obreras y estudiantiles, ante
su ausencia sorpresiva, comenzaron a inquietarse e indagar dónde se hallaba.

Acusado por sus enemigos políticos, por la prensa “rosco-gamonal, por la Iglesia, la
Policía, etc., que pedían la pena Capital para el “indio comunista”, enfrentó durante siete
largos años un juicio, hasta que en 1943, la Corte Superior del Distrito de Potosí, dictó
“inocente a Fausto Reinaga”.

Su tesis de grado fue “Mitayos y Yanaconas”. Dicha obra ganó el Primer Premio Municipal
de Oruro en 1940, fecha en la que pudo ser publicada. “Es un estudio sobre la sociedad del
Tawantinsuyu, desde su posición de marxista”.

Fue Diputado Nacional en 1944, durante el gobierno del general Gualberto Villarroel, y
participó en del Primer Congreso Indigenal organizado por Villarroel en 1945, donde
presentó un proyecto de “Ley de Revolución agraria”, no de “Reforma agraria”. En el
ámbito legislativo conoció a Franz Tamayo (1879-1956), el intelectual del mestizaje
boliviano, a quien Reinaga le dedicará un libro crítico décadas posteriores.

Tras el derrocamiento y asesinato de Villarroel, Fausto Reinaga se exilió en Buenos Aires.


En la capital argentina escribió un panfleto titulado “Víctor Paz Estenssoro” (1949) en el
que critica al líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), del que toma una
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distancia muy crítica. En Argentina, comenta Hilda Reinaga, llegó a tener amistad con Juan
Domingo Perón, quien fuera presidente entre 1946-1955, en sus dos periodos primeros de
gobierno. Por razones familiares, Reinaga regresó a Bolivia pero clandestinamente. Por
ello, lo capturaron y pasó seis meses en prisión, de donde se escapó. H. Reinaga relata que,
luego de huir, compró un terreno en el cerro Killi-Killi, hoy Villa Pabón (La Paz), donde
edificó una casa sencilla. Actualmente, en esa casa está su biblioteca personal.

Fausto participó activamente en la Revolución nacionalista del 52. Hilda Reinaga menciona
que formó un “pequeño ejército” con la juventud de Villa Pabón (barrio de La Paz). Sin
embargo, su relación conflictiva con el MNR, que data del escrito contra Víctor Paz
Estenssoro (1907-2001), ahora se tornó peligrosa para Reinaga. El líder del MNR asumió la
presidencia de Bolivia hasta 1956, en su primer gobierno. Bajo éste, Fausto Reinaga fue
tomado preso y, otra vez, sería por causas políticas. Se le habría hecho firmar un texto
donde se rectifica de lo afirmado en el escrito contra Paz Estenssoro como condición para
obtener su libertad. A partir de estos datos, nos parece que Fausto Reinaga no fue
militante del MNR, aunque sí apoyó a la Revolución del 52. Durante la etapa de la
“Revolución nacionalista” (1952-1964), Reinaga participó en política y a la vez continuó su
producción escrita.

Se dedicó a la discusión ideológica a través de periódicos que él mismo publica, como “La
voz del indio” y “Rumbo sindical” y la revista Abril. No sabemos el impacto que tuvieron
dichas publicaciones ni los años en que circularon. Los libros de Reinaga que aparecen en
el periodo revolucionario son: Nacionalismo boliviano (1952), Tierra y libertad (1953), que
fue premiada en el Primer Congreso boliviano de Sociología en 1952. Su obra Belzu (1953)
obtuvo el Primer Premio Municipal de La Paz de 1953.15 Y por último la obra Franz Tamayo
y la Revolución boliviana (1956).

En lo político, su biógrafa comenta que “asistió emocionado” a la firma de la Reforma


agraria realizada en Ucureña en 1953. Trabajó como asesor en la Comisión de Reforma
agraria. En 1957 participó en Leipzig (Alemania) en el IV Congreso Mundial de Sindicatos
organizado por la Federación Sindical Mundial.

El Indianismo y la descolonización
La obra emblemática de Fausto Reinaga es La revolución india, obra de consulta
inexcusable para entender la proyección política indianista. La obra de Fausto Reinaga es
importante en el proceso descolonizador. El estudio de sus obras es insoslayable en la
elaboración de una teoría liberadora.
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Fausto Reinaga socialista y marxista en los inicios de su vida intelectual y política. Vendría
luego el nacionalista revolucionario, íntimamente ligado al MNR. Posteriormente al
ideólogo indianista y, finalmente, al elucubrador del amaútismo. Sus obras reflejan esos
tránsitos. Es necesario, entonces, ubicar su producción intelectual en relación con los
acontecimientos históricos del momento.

No deben extrañarnos los inicios marxistas y socialistas de Fausto. Lo raro son quienes
constatando insuficiencias e inconsecuencia superan radicalmente ese inicial
enamoramiento, y Reinaga está entre ellos.

No debe tampoco extrañarnos su inserción en la corriente de pensamiento y de actividad


orgánica del nacionalismo revolucionario. Negar que quien vivió uno de los ciclos más
intensos de la historia boliviana, debió tomar partido en las definiciones que se jugaban, es
simplemente ignorar la dinámica de los acontecimientos y la obligación de respuesta que
esta dinámica provoca.

Lo trascendente es que Reinaga rebasa rápida y sustancialmente esas etapas y desarrolla


lo más creativo y elogiable de su actividad intelectual: la reflexión sobre el indianismo y la
descolonización.

Esta fase está emblemáticamente representada por su libro “La revolución india”, cuya
primera edición fue el año 1970, y del que se han hecho como seis reediciones. En esta obra
la reflexión de Reinaga es eminentemente política.

Donde el anticolonialismo está contextuado en el movimiento de descolonización de los


pueblos asiáticos y africanos, es decir, en un ambiente político mundial.

El anticolonialismo de Reinaga se fundamenta en la agresión española a nuestras tierras:

«El occidente, al conquistar y dominar a otros Continentes, a otros pueblos, ha saqueado


toda la riqueza física, artística y espiritual, y se ha llevado a su Metrópoli como botín de
conquista.»

¿Cómo define Fausto al indio?:

«El indio es una raza, un pueblo, una Nación oprimida».

«La experiencia de cuatro siglos ha demostrado que el indio es una sola Nación; no es una
«MINORIA ETNICA»; es todo lo contrario. El cholaje blanco-mestizo es el puñadito, la
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minoría étnica; y sin embargo, es el opresor de la mayoría. Pero esta injusticia no durará
toda la vida. El indio ha despertado; tiene la mirada fija en el poder».

El indio en La revolución india es una nación todavía colonizada, que debe insertarse en la
lucha por la liberación nacional, debe alcanzar el poder político.

En ese libro, para Fausto la especulación filosófica tiene sentido sólo si está encauzada y
encauza la tarea política liberadora:

«Nuestra filosofía, motor y meta de nuestro pensamiento y acto, se dirige hacia nuestra
libertad».

«La Revolución India no aspira a regenerar el sistema político y social en descomposición,


bajo el cual agoniza Bolivia».

“Esta producción intelectual clara reclamaba una acción política hecha por el indio y para el
indio”.

El Pensamiento Amáutico Vs. el Pensamiento


Socrático

Desde el primer párrafo de la obra Reinaga expone la idea que servirá de base a sus
reflexiones: «El hombre es pensamiento». Surgió de la naturaleza pero, a diferencia de los
otros seres de la misma, es pensamiento y es tal como piensa. Sus ideas, lejos de ser un
simple eco del mundo, son las que le permiten interpretar, de una forma particular, a la
naturaleza misma, a él mismo y a los demás hombres. Todo dependerá, entonces, de cómo
piensa y de qué piensa.

Reinaga habla de dos formas fundamentales de pensar: el pensamiento socrático y el


pensamiento amaútico. Se trata, evidentemente, de un esquema, pero, al parecer, es el
más adecuado para exponer la lucha del indio por su libertad.

El llamado «pensamiento socrático» le sirve para englobar a toda la llamada «civilización


occidental». Las condiciones de sometimiento en que ayer y ahora se encuentra el indio,
como consecuencia de la expansión de dicha civilización, se consolidan por la hegemonía
de este «pensamiento socrático».
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La esencia de éste radica en que somete al hombre a principios trascendentes ajenos a él y


al cosmos. Para Reinaga tanto la filosofía como la religión occidental (el cristianismo)
hacen al ser humano un esclavo al servicio de la razón, de lo absoluto o de Dios.

Frente a esta especie de unidad desgarrada del planeta surgida con el dominio de
Occidente propone el llamado Pensamiento Amaútico, para él única garantía de felicidad y
salvación de la humanidad. Para llegar a él se propone la exigencia de erradicar de la mente
y del cerebro de los hombres a Cristo, a Marx y al mismo indigenismo (producto del
oportunismo mestizo y la ingerencia del marxismo), porque esclavizan y someten al ser
humano.

La conclusión es que la «civilización occidental» obedece a una mentalidad asesina; los


principios que someten a los hombres los llevan a dominar a quienes no los aceptan o no
los conocen y a someter a la misma naturaleza. Debido a la expansión de este modo de
pensar, el mundo, sometido por occidente, ofrece un espectáculo doloroso de división,
enfrentamiento y sufrimiento. Este mundo presenta una especie de falsa unidad, una
unidad construida a partir del dominio de occidente y la anulación de los no occidentales.

Referencias
[1]. LA RAZON Y EL INDIO. Fausto Reinaga, Primera Edición, febrero 1978. Bolivia
[2]. EL PENSAMIENTO AMAUTICO. Fausto Reinaga, Primera Edición febrero de
1978. Bolivia
[3]. LA REVOLUCION AMAUTICA. Fausto Reinaga, Segunda Edición junio 2007.
Bolivia
[4]. MITAYOS Y YANACONAS. Fausto Reinaga.
[5]. LA REVOLUCION INDIA. Fausto Reinaga, Primera Edición Argentina 2012
[6]. La etapa marxista del pensamiento de Fausto Reinaga. Pedro Portugal, Revista
Pukara.
[7]. APROXIMACIÓN AL INDIANISMO REVOLUCIONARIO DE FAUSTO REINAGA.
Gustavo R. Cruz, www.faustoreinaga.org

Nota. Entrevista a Hilda Reinaga sobrina de Fausto Reinaga