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Ritmo y cuerpo: el impulso vital de la memoria.

“En Malí (África Occidental) como en muchas sociedades humanas, la palabra es principio, es originadora de la
realidad que le da sentido. En Banamán, principal lengua de ese país, la palabra fundadora y la música, son
designadas por el mismo vocablo. Esta identidad da fe del rol primordial de la música, dentro de la sociedad
Mandinga.”

Por: Ernesto Gutiérrez Barrero.

Uno de los elementos estructurantes en las sensibilizaciones musicales consiste en el manejo del ritmo
como fundamento y estabilización de la expresión no sólo musical, sino de todos los ambientes
significativos donde lo corpóreo es presente, es decir en la vida misma. Darse cuenta de la pulsación,
es el principio del descubrir nuestro universo vital y nuestra conexión con él, en tanto que este nos
conecta con el presente y nos deja ver lo que hemos sido.

Este principio de la estética rítmica inaugura el proceso de aprendizaje mediante el cuerpo (manos,
palma y voz) que produce imágenes rítmicas que se asocian y construyen una simultaneidad expresiva
donde el participante, mediante los ejercicios propuestos en los talleres, produce su propia memoria
corporal al participar en un círculo energético con sus compañeros participantes. Así se produce una
voz colectiva y el impulso del grupo, conduce a la persona a una conexión armónica con él mismo y
con los demás.

El ritmo es uno de los elementos de la música al cual se accede sin tener mayores aprestamientos y la
única condición es estar vivo. Mediante el ritmo le damos orientación inmediata a nuestra voluntad y
desatamos esos nudos síquicos que atoran nuestro mundo físico inmediato, partiendo de la conciencia
corporal y llevando esa conciencia a la corporeidad subjetiva en tanto exploración emocional y
racional.

Ejercitarse en la conciencia rítmica implica también, encontrarse con otros en la medida que participan
del mismo espacio de interacción. Esa interacción se plantea de manera creativa en ejercicios de
sincronización motora y expresiva en los que los participantes descubren su propia capacidad que se
puede compartir con otros.

Lo anterior permite tener de presente las estructuras tradicionales que mantienen nuestra identidad
en tanto que, antiguas tradiciones se expresan en el momento de consagrar la vida y poner en orden
las cosas que se vuelven espíritu: Recomponen la existencia y develan su verdad que transciende el
tiempo, ese devenir que la transforma y deja quieta, que supera la forma y la convierte en el envoltorio
de lo real, al darle contenido mediante el influjo de la palabra creadora de realidades, que al mismo
tiempo crea su propia esencia: La mención del mundo como aliento de vida.

Por lo tanto, hablar es construir universos mediante la palabra que transforma los objetos en obra, no
en relato sino en palabras-objeto; tejer- palabra, es tejer relaciones que generan universos de
significados y relaciones infinitas con los objetos, que esconden su naturaleza jugando como sombras
en el horizonte, circulando por los bordes y atravesando la mirada, cuya soberanía es abatida por
los múltiples destellos de esas imágenes que se convierten en vértigo y hacen desdoblar nuestro
interior desde el origen, purificando nuestro presente.
La purificación, como ese paso obligado del conocer, es encontrar el vacío de sí para llenarse del todo,
de sus partes y con sus partes; es la completud orgánica consciente de palpar el infinito, subsumiendo
cada uno de los segmentos de la existencia, concentrada en el sonido del canto que construye
polifonías danzarias en cada pluma, en cada maraca, en cada tambor y hacen que el agua, el humo y
la hierba, contengan el poder de toda la "ancestría" que renueva la vida.

Allí es donde la naturaleza del conocimiento entra en escena, donde el conocimiento de la naturaleza,
esa puesta en obra de la vida que no se representa, no es representada, sino orientada a través del
bastón de mando soportado por esas manos sabias de la sierra, de los montes vecinos, de ese desierto
que se abre al mundo como horizonte, se posa en ese poporo generador y matriz de todo lo que nace,
y se va hacia lo recóndito del saber que se revela al ser actuado en la vitalidad de la existencia.

Nacer y renacer, ese flujo rítmico que brota de las manos negras, heredad Bantú, Mandén, Yoruba,
todos hijos de reyes y princesas que hace más de ocho siglos, dijeron:

"El hombre como individuo hecho de hueso y carne, tuétano y nervios, de piel cubierta de pelos y cabello,
se alimenta con alimentos y con bebidas; pero su "alma", su espíritu vive de tres cosas: ver lo que tiene
deseo de ver, decir lo que tiene deseo de decir y hacer lo que tiene deseo de hacer; si una sola de estas
cosas viniera a faltar al alma humana, sufriría y se marchitaría seguramente". En consecuencia, los
cazadores declaran: Cada uno dispone en adelante de su persona, cada uno es libre de sus actos, cada
uno dispone en adelante del fruto de su trabajo. Tal es el juramento del Manden dirigido a las orejas de
todo el mundo” [Versión al español del autor del presente documento tomado de La Charte du Mandé
(Anónimo., 2003)]

Son las voces que hoy retumban en los tambores que hablan, se hacen presentes y vibran en la sangre
vital de los ríos del Cauca, en la espesa manigua de los suelos mezclados de lodo y oro del Chocó, en
las manos sabias de palabras libertarias de San Basilio, y en otras que camaronean con hermanos
Wayúu en ese desierto guajiro que recuerda el Sahel donde surgió todo: El canto de los Griots con su
memoria de épicas y linajes para nunca ser olvidados, pero también el canto de sus desgracias por la
europa blanca, arrolladora y esclavizante.

El Mansa Salif Keita, heredero del fundador del gran imperio de Mali, djeli contemporáneo en su
canción La différence, nos da la autoridad para incluirnos, mestizos sin piel, de espíritu tinturado por
el amor y el acatamiento de la sabiduría: Dô finai bai Dô djélè Dô kagni Dô magni O bai yé couleur kaon
ka gnyoro dafa. (Soy un hombre negro, mi piel es blanca y es la diferencia que me gusta. Soy un hombre blanco,
mi sangre es negra y es la diferencia que yo amo).

Se quiere compartir este lugar de encuentro con los sabios eternos, tamboreros del universo,
curadores ancestrales, escultores de la palabra, músicos de las formas perennes, donde tejamos
mochila de pensamiento y donde el arte sea el sitio de construcción de nuevas realidades, de esa
capacidad de crear universos, que sólo poseen magos y artistas.

Necesitamos que el tambor se oiga, para que la tierra negra, tierra de siembra, sea el fundamento de
esta acción sonora y nuestros pensamientos tengan buena cosecha…

La tierra que canta y danza, que convierte en arte la forma plástica de su heredad y su sabiduría,
advierte un camino posible: ¡El camino del corazón, el camino del tambor como lengua de los espíritus!
Metodología

Se utilizarán técnicas de trabajo rítmico cuyo fundamento es el cuerpo y sus posibilidades creativas
generando en primera instancia diálogos rítmicos para provocar un flujo colectivo. En este sentido, se
realizarán ejercicios rítmicos y ensambles percusivos. En cada sesión, se harán ejercicios de asociación
y en las últimas sesiones se trabajarán montajes con instrumentos de percusión.

Taller como estrategia.


La estrategia la hemos denominado taller porque vamos a utilizar una caja de herramientas donde
encontramos el cuerpo como instrumento principal, y otros secundarios como palos, tubos etc. como
medios que proyectan la expresión corporal y a partir de estos, se van a ajustar los distintos
mecanismos de los participantes para lograr sincronizaciones generales, y posteriormente
transportaros a instrumentos percusivos (Tambores, palos, tubos, puertas, etc.)

Procedimiento.
Primero se realizará un calentamiento corporal con algunas técnicas del yoga dinámico como el
saludo al sol que tonifica y pone en sintonía cada una de las partes del cuerpo. Segundo, se realiza la
actividad central, que son los ejercicios rítmico- corporales. Tercero, la construcción de una expresión
grupal mediante la instrumentación dispuesta, y Cuarto, el cierre y la verbalización de la experiencia.

Resultados esperados
Los asistentes al finalizar el curso, estarán en capacidad de asociar simultáneamente dos voces rítmicas
(palmas y voz) a partir de un pulso o tempo musical, dado por la marcha. Así mismo estará en capacidad
de ejercitarse en la lectura musical rítmica a partir de grafías simples y además, esa simultaneidad y
lectura, será trasladada a la interpretación mediante instrumentos de percusión y ensambles
rítmicos.

Materiales requeridos

Cada participante deberá tener a partir de la segunda sesión un juego de cascabeles o campanas que
deberá utilizar en sus tobillos para los ejercicios pertinentes.

Cada participante deberá llevar su propio tambor. También se utilizarán palos y tubos (Pares) a partir
de la tercera sesión.
Plan temático

1. Sentir la pulsación interior


1.1. Sentir la “voz interior”
1.2. La combinación del pulso y la voz
1.3. La combinación de las palmas y la voz
1.4. Varias combinaciones de voz, palmas y pasos
1.5. Golpe y contragolpe.
1.6. El ciclo conjunto.

2. El paso Binario.
2.1. Combinación con voz y palmas.
2.2. Ejercicios en diversos puntos de fraseos de palma y voz.
2.3. La voz hace el fondo y las palmas, el ritmo.
2.4. La voz y las palmas se imitan entre sí.
2.5. La voz crea el ritmo y las palmas hacen el fondo
2.6. Creación de una figura rítmica
3. El paso ternario
3.1. Combinación con voz y palmas.
3.2. Ejercicios en diversos puntos de fraseos de palma y voz
3.3. La voz hace el fondo y las palmas, el ritmo.
3.4. La voz y las palmas se imitan entre sí.
3.5. La voz crea el ritmo y las palmas hacen el fondo
3.6. Creación de una figura rítmica.
4. El paso cuaternario.
4.1. Combinación con voz y palmas.
4.2. Ejercicios en diversos puntos de fraseos de palma y voz
4.3. La voz hace el fondo y las palmas, el ritmo.
4.4. La voz y las palmas se imitan entre sí.
4.5. La voz crea el ritmo y las palmas hacen el fondo
4.6. Creación de una figura rítmica
5. El sonido percusivo.
5.1. Introducción a la técnica.
5.1.1. Posición de las manos, el golpe, el movimiento y calidades del sonido.
5.1.2. Ejercicios de “calentamiento” y control.
6. Conjunto de tambores.
6.1. Lectura rítmica.
6.2. Ensambles.
Resultados esperados
Los asistentes al finalizar el curso, estarán en capacidad de asociar simultáneamente dos
voces rítmicas (palmas y voz) a partir de un pulso o tempo musical, dado por la marcha.
Así mismo estarán en capacidad de ejercitarse en la lectura musical rítmica a partir de
grafías simples; así mismo esa simultaneidad y lectura, será trasladada a la interpretación
mediante instrumentos de percusión y el ensamble de ritmos de tradición africana.

Plan temático
1. El pensamiento complejo africano.
1.1.El Kurukan Fouga: El código de los Mandé.
1.2.Geometría, mito y espacio.
1.3.Estética africana y estructura.

2. El ritmo vital.
2.1.Sentir la pulsación interior
2.1.Sentir la “voz interior”
2.2.La combinación del pulso y la voz
2.3.La combinación de las palmas y la voz
2.4.Varias combinaciones de voz, palmas y pasos
2.5.Golpe y contragolpe.
2.6.El ciclo conjunto.

3. El paso TA KI.
3.1.Combinación con voz y palmas.
3.2.Ejercicios en diversos puntos de fraseos de palma y voz.
3.3. La voz hace el fondo y las palmas, el ritmo.
3.4.La voz y las palmas se imitan entre sí.
3.5.La voz crea el ritmo y las palmas hacen el fondo
3.6.Creación de una figura rítmica

4. El paso GA MA LA
4.1.Combinación con voz y palmas.
4.2.Ejercicios en diversos puntos de fraseos de palma y voz
4.3.La voz hace el fondo y las palmas, el ritmo.
4.4.La voz y las palmas se imitan entre sí.
4.5.La voz crea el ritmo y las palmas hacen el fondo
4.6.Creación de una figura rítmica.

5. El paso TA KE TI NA.
5.1.Combinación con voz y palmas.
5.2.Ejercicios en diversos puntos de fraseos de palma y voz
5.3. La voz hace el fondo y las palmas, el ritmo.
5.4.La voz y las palmas se imitan entre sí.
5.5.La voz crea el ritmo y las palmas hacen el fondo
5.6.Creación de una figura rítmica

6. El sonido percusivo.
6.1.Introducción a la técnica.
6.1.1. Posición de las manos, el golpe, el movimiento y calidades del sonido.
6.1.2. Ejercicios de “calentamiento” y control.

7. Conjunto de tambores.
7.1.Técnica de djembé
7.2.Lectura rítmica.
7.3.Ensambles.

8. Socialización.
8.1.Tres muestras en lugares públicos de los ensambles realizados en los ejercicios.

Nota al punto 7.
Se trabajarán varios ritmos tradicionales de áfrica occidental de la cultura Mandé y
particularmente, se dará instrucción sobre la ejecución del djembé, ese tambor que
entreteje la palabra y el ritmo, que designa lo que en la estética de los djembesistas
(tocadores de djembé) se categoriza como “djembefóla” (los que hacen hablar a los
tambores), construyendo un lenguaje surgido de la conversación de los individuos: cada
tambor tiene su frase y cada frase encuentra su sentido en el otro, construyendo así un
colectivo dialogante, respetuoso de la palabra singular subrayada en el “solo”, esa
improvisación instrumental asociada al éxtasis contemplativo de todos los tamboreros
del mundo.

Se quiere señalar el carácter de la rítmica africana con los ejemplos que se trabajarán.

Kukú, tiene un patrón binario como la marcha o como el baile normal. Inicialmente era
tocado por un solo djembé que marcaba patrones básicos y posteriormente esta base
pasó a los tambores-bajo o bombos como los llamamos nosotros. En áfrica occidental,
este ritmo se toca para que las mujeres bailen en círculo, luego de volver de la pesca.
Genéricamente es para el retorno.

Pensamos que es importante mostrar la complejidad de la métrica africana y negra en


general, con lo que los expertos han denominado como polirritmia. Dos patrones
rítmicos distintos que se entrelazan en un sentido nuevo (es lo que los matemáticos
señalan como propiedad emergente). Se va a ver por ejemplo, en el ritmo denominado
llama Solí, que tiene fraseos marcados con pulso a 3, como el vals y con pulso a 2 como
la marcha. La propiedad que emerge, que resulta, es como la del currulao o bambuco
viejo, que es un tramo rítmico a 6, una imbricación distintiva que marca la cadencia
negra. Se analizará esta estructura arquetípica para hacer exploraciones comparativas
con los ritmos colombianos. Solí es un ritmo que se toca en áfrica occidental para las
ceremonias de circuncisión. Esta ceremonia es un “rito de paso” donde los jóvenes se
despojan de su estado de infantes, para entrar al mundo adulto.

Otro ritmo, Yolé, que conserva un patrón binario como kukú y muestra su complejidad,
en el trenzado de los fraseos que se escuchan, dándole una tensión particular a la
expresión resultante. Yolé es una danza de máscaras del pueblo Temín de Sierra Leona.
La máscara representa lo femenino, aunque es sostenida por un varón durante la danza.

El ritmo Tiriba se hizo popular en los ritos de inicio en Guinea- Conakry en donde las
niñas se convierten en mujeres, y se realiza un baile donde las madres y sus hijas bailan
juntas. El ritmo es un ritmo ternario, pero también hay una versión "moderna" binaria.

El ritmo de Fanga, será nuestra bandera rítmica, tradicional de Liberia, que tiene como
contexto la bienvenida de los guerreros, que se congregan en paz y sin armas.

Creemos que esta dimensión de la percusión, debe mostrar un sentido que debe ir más
allá de lo festivo, más allá del arte, más allá de la escuela, y debe manifestar algo que
debemos comenzar a construir, en la cátedra afrocolombiana que es simultáneamente
estético, académico y humano, que debe encontrarse realmente con los saberes
milenarios que reconocen el linaje, no como forma narcisista de mostrarse al mundo,
sino como fuente de saber vital que permite dialogar con otros. Por lo tanto, queremos
citar a los abuelos de Burkina Faso, ese país africano que lleva el bello nombre de “la
patria de los hombre íntegros” y decir:

“Que los ancestros que están bajo nuestros pies nos permitan inhalar el calor de la
comunidad, para que la paz que buscamos penetre nuestro cuerpo y se instale en
nuestro corazón, haciendo brotar el amor y la alegría en torno nuestro”.

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