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5.1 AULAS TRANSFORMADAS, DESCRIPCION, PRINCIPIOS Y CRITERIOS.

Cualquier pauta de actividad educativa crea algo.


Diseña y organizara la actividad educativa en una comunidad de aula eficaz es el medio
por el que los enseñantes alcanzan sus objetivos y por el que los estudiantes aprenden
valores académicos y sociales.
PRINCIPIOS GENERICOS PARA UNA PEDAGOGIA EFICAZ.
El primer grupo de criterios se ha desarrollado a partir del estudio de la enseñanza y del
aprendizaje eficaces y de un intento de identificar las condiciones que maximizan el logro
de la excelencia en estudiantes que se considera están en situación de riesgo de fracaso
educativo: los pobres, los de otras lenguas y culturas, los aislados en zonas apartadas, los
excluidos y los tratados con injusticia. En la diversidad educativa de la comunidad de
investigación que estudia estos alumnos y sus escuelas existe un sólido consenso en torno
a cinco principios. Puesto que en general se acepta que estos principios maximizan la
enseñanza y el aprendizaje para todos, un objetivo esencial de la actividad educativa ser
maximizar su aplicación en el aula.
Estos principios son afirmaciones, sobre las que existe un acuerdo, acerca de la enseñanza
eficaz para la gama más amplia posible de diversidad, cursos, currículos, culturas y grupos
idiomáticos. También son genéricos para todas las materias.
Los principios genéricos formulados aquí pueden actuar como normas de calidad par todas
las materias, como referencias para calibrar la integridad de nuestra propia aula y como
criterios para evaluar el diseño de un aula cualquiera.
Según Linder-Scholer (1996), las normas no son plantillas que copiar ni obstáculos que
salvar. Las normas se pueden entender en el sentido original de las palabras: como
escuadras que se emplean para arreglar o ajustar cosas.
Es evidente que las estrategias y las actividades concretas para implementar las normas
varían de una situación local a otra. Todos los enfoques comparten la intención común de
encuadra las prácticas educativas en las formulaciones generales de las normas. Las
normas proporcionan una guía general a los enseñantes a las escuelas, a los formadores
de enseñanza y a otras personas interesadas en la pedagogía y en sus efectos en el
aprendizaje.
Si estas cinco normas se aplican concienzudamente, son suficientes para producir
desarrollo cognitivo, rendimiento escolar y aulas caracterizadas por la excelencia, la
equidad, la inclusión y la armonía.
Norma I.- producción conjunta de enseñanza y estudiantes.
Facilita el aprendizaje mediante actividades productivas realizadas conjuntamente
por el enseñante y los estudiantes.
El aprendizaje se produce mejor en la actividad productiva conjunta, es decir, cuando
expertos y principiantes colaboradores en la consecución de un producto o un objetivo
común y durante esta actividad tienen oportunidades de conversar sobre ella. La motivación
común que proporciona una mera conjunta predispone a todos los participantes a ofrecer y
recibir asistencia porque la consecución de la meta redunda en beneficio de todos. La
actividad productiva conjunta crea las condiciones en las que se producirá el desarrollo. La
investigación también apoya claramente el papel de la propia actividad constructiva y
productiva; aunque la asistencia es vital, las características que concreta el aprendizaje es
aplicar, ese conocimiento a la acción productiva. La tarea formal de las escuelas es
fomentar el desarrollo de competencias relacionadas con el discurso, el significado de las
palabras y las estructuras conceptuales en una variedad de materias. Este desarrollo
requiere una actividad compartida donde los conceptos adquieren significado creando una
interfaz entre los conceptos <<cultos>> y los de la experiencia cotidiana.
Participar con el enseñante durante una actividad en la que éste como guía, compañero de
dialogo y modelo es la experiencia más poderosa para que los estudiantes aprendan los
criterios y los meta guiones adecuados y los puedan emplear en sus grupos de
colaboración.
El aprendizaje en cooperación es una de las principales bases del consenso en torno al
principio de la actividad productiva conjunta.
Los estudiantes y los enseñantes deberían compartir una parte significativa de las
actividades del aula. Solo si el enseñante también está presente de una manera suficiente
para compartir las experiencias, se podrá dar un discurso intenso y sostenido con un adulto
plenamente competente que maximice el desarrollo y cree intersubjetividad con esa
persona.
La actividad conjunta entre el enseñante y los estudiantes ayuda a crear un contexto común
de experiencia en la escuela misma, que es vital cuando no existe un contexto cultural
compartido y da como resultado la creación de un conjunto de valores armónico.
Norma II. Desarrollar la lengua y la alfabetización en todo currículo.
Desarrollar la competencia en la alfabetización y en la lengua de enseñanza en todo
el currículo.
La investigación actual sobre la alfabetización, la cognición y la educación ha revelado los
profundos lazos entre el lenguaje, el en lenguaje, el pensamiento, los valores y la cultura.
El desarrollo del lenguaje se estimula mejor mediante el empleo significativo del mismo y
mediante la conservación intencional entre el enseñante y los estudiantes que mediante la
repetición y una normas descontextualizadas. El lenguaje social cotidiano, el lenguaje
académico formalmente correcto y los lenguajes de cada materia son vitales para el éxito
en la escuela. El desarrollo del lenguaje en todos estos niveles es el currículo general para
toda la jornada escolar.
La condición más importante para cumplir la norma II es proporcionar a los estudiantes
oportunidades de hablar y d escribir, de practicar el uso del lenguaje y de recibir la
retroalimentación natural de la conversación.
La primera regla del desarrollo del lenguaje es proporcionar a los estudiantes muchas
oportunidades para que empleen variables de lenguaje de maneras adecuadas.
Norma III. Crear significado: conectar la escuela con la vida de los estudiantes.
Contextualizar la enseñanza y el currículo en las experiencias y las capacidades de
los hogares y las comunidades de los estudiantes.
El desarrollo de la comprensión de los estudiantes se basa en dos pilares: el nuevo material
académico presentado por la escuela y lo que ellos aportan a los temas académicos en
cuanto a experiencia y conocimientos cotidianos. La enseñanza eficaz requiere que los
enseñantes busquen e incluyan los contextos de las experiencias de sus alumnos y los
puntos de vista de sus comunidades lo0cales y que sitúen en ese contexto el nuevo
aprendizaje académico.
La interacción en actividades de unidades contextualizadas ayuda a los estudiantes a
establecer correspondencias entre su comprensión informal del funcionamiento de su
mundo y las formulas, ecuaciones, sistemas abstractos y teorías formales presentados en
la enseñanza de las materias en el aula. Actividades que tengan significado.
Anclar conceptos abstractos en el mundo experimentado es un proceso universal de
crecimiento cognitivo que es tan común en los adultos como en los niños. La
contextualización la deben proporcionar el enseñante y la escuela.
Tres niveles de contextualización: el nivel pedagógico, se encuentra la necesidad de recurrir
a los esquemas relacionados con el material que se enseña. Segundo nivel, el currículo, se
aboga de manera unánime por el uso educativo de materiales y aptitudes culturales como
medios para contextualizar los objetivos de la alfabetización, el cálculo elemental y la
ciencia. El tercer nivel, el delas políticas educativas, se propugna la contextualización de la
escuela misma. El aprendizaje escolar es un proceso social que influye en toda la
comunidad y, al mismo tiempo, es influido por ella.
Todos los niveles de contextualización, que proporcionan un anclaje en los significados
personales, comunitarios y culturales parecen tener estos efectos positivos, aunque
paradójicos.

La norma III es esencial para estimular la participación y el compromiso del estudiante y


para establecer las conexiones vitales entre lo ya conocido y lo que se va a conocer.
Norma IV. Enseñar pensamiento complejo.
Desafiar a los estudiantes para que desarrollen complejidad cognitiva.
Los estudiantes necesitan una educación que sea cognitivamente estimulante o retadora;
es decir, que requiera pensamiento y análisis, no sólo ejercicios basados en la repetición y
la memorización de detalles.
Trabajar con un currículo cognitivamente estimulante requiere un ajuste adecuado de las
tareas par que el desarrollo de los estudiantes se extienda hasta los límites de su zona de
desarrollo próximo., donde pueden alcanzar un rendimiento más elevado con ayuda de
enseñantes y de compañeros que colaboren.
Conseguir el equilibrio correcto supone conseguir la tensión productiva entre el apoyo y el
reto, entre el placer del dominio y el de ir más allá de los logros presentes.
Retar y estimular el crecimiento cognitivo significa animar a los estudiantes a revisar y
cuestionar sus propias creencias y motivos y los de los demás.
Norma V. enseñar por medio dela conversación.
Hacer que los estudiantes participen en el dialogo, sobre todo mediante la
conversación educativa.
Los principios fundamentales de la pedagogía no difieren de una materia a otra.
La conversación educativa ofrece condiciones esenciales para un aprendizaje máximo.
En la conversación educativa separe de un supuesto totalmente diferente que en las
lecciones tradicionales. Los enseñantes que entablan conversaciones, como los padres en
su enseñanza natural, parten del supuesto de que el niño puede tener algo que decir
además de las respuestas sabidas que el adulto tiene en la cabeza.
Por medio de esta conversación, la cultura y los conocimientos del niño se revelan con
claridad. Los supuestos, las percepciones, los valores, las creencias y las experiencias
estarán presentes, permitiendo así que el enseñante pueda corresponder a ellos para
contextualizar la enseñanza en la base de experiencias del niño y, en realidad, para
individualizar la enseñanza de la misma manera que cada niño esta individualizado dentro
de la cultura.
Cuando se produce la verdadera enseñanza dialógica, las aulas y las escuelas se
transforman en las comunidades de aprendizaje que las escuela puedan llegar a ser cuando
los enseñantes reducen la distancia entre ellos mismos y sus alumnos contrayendo las
lecciones a partir de la comprensión común de las ideas y experiencias de cada uno y
convierten la enseñanza en una actividad cálida, interpersonal y colaboradora.
La conversación educativa solo se puede dar en una comunidad de aprendizaje y es por
medio de esta conversación como se crear la comunidad.
Las cinco normas están relacionadas entre sí y forman una visión holística de la educación.
Condiciones necesarias para la organización eficaz de la actividad educativa.
Hay tres coindícenme necesarias para la plena implementación de las cinco normas:
simultaneidad, variedad y consistencia de valores.
 Contextos de actividad simultáneos y diversificados.
Requieren que en las aulas empleen múltiples contextos de actividad diversificados
y simultáneos.
Los contextos de actividad diversificados y simultáneos son una condición necesaria
para la organización porque este sistema permite el empleo de cada una de las
cinco normas pedagógicas.
 Diversificación de personas y de actividades
La diversificación (variedad) de personas y de actividades.
Educación para la democracia.
Una educación que permita a todos los estudiantes realizar al máximo su potencial.
Las aulas deberían proporcionar algunos contextos de actividad que reflejen la
cultura de los estudiantes y otros que amplíen sus conocimientos y aptitudes.
Todos los estudiantes tengan oportunidades constantes y sistemáticas de trabajar
con todos los demás estudiantes, además de con el enseñante.
 Valores consistentes
Los valores de la cultura del aula se deben expresar de una manera consistente en
cada contexto de actividad.
Las cosas, las palabras y las acciones adquieren un significado negociado y
desarrollado por los participantes.
Los enseñantes eficaces comprenden este proceso y lo empleado para desarrollar
valores conducentes a los objetivos de la enseñanza y el aprendizaje.
Solo cuando se construye una comunidad como está el enseñante puede pasar a
un sistema de contextos de actividad diferenciados.

CONCLUSIONES.
Las aulas, a su vez, crean una autentica intersubjetividad, la comprensión común y
el respeto mutuo de los que depende la creación continua de valores compartidos.

La creación de un sistema de valores consiste y compartido es esencial para el


desarrollo del aula plenamente reformada.