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INTRODUCCIÓN

Los primeros años de vida son una etapa crucial en la que se decide gran parte del destino de
los seres humanos, puesto que es en la infancia cuando las personas son más permeables, de
modo que los estímulos que reciben a una edad temprana tendrán un impacto mayor sobre su
desarrollo (Cebolla-Boado, Radl y Salazar, 2013). Así pues, si se adquiere una base sólida
en la primera infancia, el aprendizaje posterior no solo será más eficaz, sino que además
aumenta la probabilidad de que continúe a lo largo de toda la vida (Comisión Europea, 2011).
En palabras de Montessori, "la parte más importante de la vida no es la que corresponde a
los estudios universitarios, sino al primer periodo, porque es aquí cuando se forman la
inteligencia y el conjunto de facultades psíquicas" (1971:39). La educación sensorial resulta
fundamental en el descubrimiento y conocimiento del entorno por parte de los niños/as. En
palabras de Montessori, "en muchos casos la inteligencia resulta inútil por falta de práctica,
y esta práctica es casi siempre una educación sensorial. Por lo tanto, los sentidos son puntos
de contacto con el ambiente, y la mente, al ejercitarse para observar el ambiente, adquiere el
uso más refinado de estos órganos (Montessori, 1971).

Los primeros años de vida del niño/a suponen el momento más importante para el desarrollo
del ser humano y, según las experiencias que el niño/a vive durante esta etapa, configurará
su personalidad adulta (Comisión Europea, 2011). El educador debe poner el mayor empeño
en la presentación ordenada y coordinada de todo aquello que los alumnos puedan percibir.
En palabras de Soler, "Tocar, degustar, oler, escuchar y mirar tienen que ser acciones que
incluyan todo proyecto didáctico dedicado a los primeros años de la vida" (ibid., 22-23). Ya
en el s. XVII, Comenius defendió el estudio de toda disciplina a través de los sentidos: "que
el alumno aprenda a conocer las cosas visibles por la vista, el sonido por el oído" (Yaglis,
2005:34), e incluso Leonardo Da Vinci escribió: "…todo conocimiento tiene su origen las
percepciones" (Soler, 1992:30). Desde la perspectiva Montessoriana, "La educación no es lo
que el maestro imparte, sino un proceso natural que se desarrolla espontáneamente en el
individuo. La educación no se adquiere escuchando palabras, sino por virtud de experiencias
efectuadas en el ambiente" (Montessori, 1971:19). De este modo, el adulto debe ayudar al
niño/a a trabajar, a concentrarse y a aprender sirviéndose del material y el entorno adecuados.
El maestro/a debe ser una guía, pero no una guía directiva, sino un recurso, una persona que
conoce a los niños/as y tiene la capacidad de ayudarlos y guiarlos en el momento oportuno
(Montessori, 2003). Por lo tanto, "nuestra obra de adultos no consiste en enseñar, sino en
ayudar a la mente infantil en el trabajo de su desarrollo"(Montessori, 1971:45). La pedagogía
Montessoriana presta especial atención a las actividades sensoriales y autodidactas, con el
apoyo y uso de materiales innovadores y estimulantes (Beresaluce, 2009), pues para Maria
Montessori, siguiendo las palabras de Yaglis, "el niño forma sus primeras ideas abstractas a
través de los sentidos, con ayuda de la educación" (2005:47). Montessori postuló que el
desarrollo del niño/a se produce según sus periodos sensibles. De este modo, es de los 2 a los
6 años y medio cuando se presenta el periodo sensible que posibilita el perfeccionamiento de
los sentidos. Este periodo se encuentra vinculado a las sensaciones exteriores de color, sonido
y forma (Yaglis, 2005).

Así, “los ejercicios sensoriales constituyen el "medio" por el cual el niño sienta las bases para
una vida más rica, mediante el entrenamiento y perfeccionamiento de las funciones
superiores, tales como el espíritu de observación, la atención y la voluntad" (Yaglis,
2005:50). Mientras que los adultos adquieren los conocimientos con la inteligencia, los
niños/as los absorben con su vida psíquica, es decir, simplemente viviendo, experimentando
el niño/a aprende (Montessori, 1971).

En palabras de Maria Montessori, "Si la educación se concibe a través de las mismas líneas
articuladas de una mera transmisión de conocimiento, hay poco que esperar…Porque, ¿de
qué sirve transmitir el conocimiento si el desarrollo completo de individuo se queda atrás?"
(Morrison, 2005:118). Ya en la teoría del desarrollo evolutivo de los niños/as elaborada por
Piaget, se afirmaba que la capacidad de pensar de forma abstracta comienza a manifestarse
en la adolescencia (Beresaluce, 2009), y para Maria Montessori, “…escuchar no forma al
hombre, solo el trabajo práctico y la experiencia conducen a la madurez” (Montessori,
1971:38).

Estimulación sensorial

La terapia de estimulación sensorial, consiste en la estimulación de todos los sentidos (vista,


oído, gusto, olfato, tacto, propiocepción y sistema vestibular) mediante estímulos y
actividades significativas controlados por el terapeuta, pero dejando al niño libertad para
explorar y descubrir. El objetivo de esta terapia es, partiendo siempre de la edad y desarrollo
real del niño: mejorar la calidad de vida, trabajar todos sentidos para mejorar o incrementar
la percepción del niño, propiciar las relaciones sociales, mejorar la comunicación, potenciar
la exploración del medio y mejorar su autoestima, entre otros. También puede usarse como
recurso de relajación ante cuadros de agitación.

Es necesario acudir cuando el niño o adulto presente problemas sensoriales, o como medio
de estimulación temprana y prevención o mantenimiento en caso de demencias. Esta terapia
puede usarse tanto en adultos como en niños que tengan algún trastorno sensorial o cuya
patología les produzca un déficit en este área, como tratamiento; o en niños y adultos sanos,
como medio de estimulación temprana o prevención de déficits sensoriales como pasaría en
el caso de los pacientes con demencias.

Patologías infantiles:

 Discapacidad intelectual. limitación significativa en el funcionamiento intelectual


(razonamiento, aprendizaje, resolución de problemas) y en las conductas adaptativas
(habilidades prácticas y sociales), de inicio antes de los 18 años.
 Trastorno del espectro autista. es la forma clásica de Trastorno generalizado del
desarrollo. Presenta alteraciones en la comunicación verbal y no verbal, problemas
de interacción social y conductas estereotipadas.
 Asperger. A diferencia del autismo clásico, aquí el nivel formal del lenguaje y el
cociente intelectual deben estar dentro de los límites normales. A pesar de que son
capaces de mantener relaciones sociales, existe una conducta excéntrica con intereses
atípicos y un comportamiento social inadecuado. Presentan un marcado interés por
temas limitados.
 Síndrome de Rett. alteración grave del neurodesarrollo, que afecta exclusivamente
a las niñas. Presentan un desarrollo normal hasta los 6-18 meses, con una regresión
psicomotriz posterior rápida. Aparece un movimiento estereotipado manual similar
al lavado de manos. Se asocia a microcefalia y frecuentemente a crisis convulsivas,
por esta razón hay que controlar la sobre-estimulación sensorial.
 Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. se aplica a los casos en los
que existe alteración grave en la interacción social y en la comunicación verbal y no
verbal, pero sin llegar a cumplir los criterios de ninguna de las categorías de TGD, ni
de otras alteraciones psiquiátricas.
 Parálisis cerebral infantil. Trastorno permanente y no progresivo que afecta a la
psicomotricidad del niño, causando una limitación de la actividad, atribuida a
problemas en el desarrollo cerebral del feto o del niño. Los desórdenes psicomotrices
de la parálisis cerebral están a menudo acompañados de problemas sensitivos,
cognitivos, de comunicación y percepción, y en algunas ocasiones, de trastornos del
comportamiento.

Patologías adultos:

 Demencias como medida preventiva.

La educación sensorial

La educación sensorial es de vital importancia en la escuela infantil, porque solo a través de


las sensaciones se llega a los conceptos y a las definiciones de las cosas. El Profesor R.
Delgado afirma que “el cerebro no es capaz de sentir, reaccionar y pensar normalmente si se
encuentra en un vacío sensorial”. La información sensorial es absolutamente esencial para el
desarrollo de las funciones mentales en el niño, porque la actividad cerebral depende
esencialmente de los estímulos sensoriales.

Para Piaget, la inteligencia práctica y el desarrollo cognitivo se fundamentan en experiencias


sensoriales. Por tanto la riqueza de estímulos beneficia al pensamiento, a la inteligencia y al
lenguaje del pequeño. Las funciones superiores dependen de la educación de los sentidos.
Por eso hay que conocer y utilizar técnicas de entrenamiento a fin de desarrollar las
capacidades perceptivas y sensoriales. Así mismo, es fundamental la intervención educativa
en aquellos niños que poseen algún tipo de déficit sensorial (Thompson).
¿Qué son los problemas de procesamiento sensorial?

Algunos niños parecen tener problemas para procesar la información que captan sus sentidos;
como el oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato. A parte de estos sentidos comunes, también
hay otros dos menos conocidos que pueden verse afectados: la propiocepción, que es el
sentido de conciencia sobre el cuerpo, y el sentido vestibular, relacionado con el movimiento,
equilibrio y coordinación. Los niños con problemas de procesamiento sensorial experimentan
demasiada o insuficiente estimulación a través de estos sentidos. También pueden tener
dificultad para integrar la información sensorial; por ejemplo cosas que vean y oigan
simultáneamente, como una persona hablando, les pueden parecer que están desincronizadas.
A estos problemas algunas veces se les denomina Trastorno de Procesamiento Sensorial
(SPD, por sus siglas en inglés), a pesar de que los psiquiatras no lo consideren un diagnóstico
clínico en el sentido estricto del término (Institute).

¿Qué son elementos sensoriales?

Hay muchos juegos y actividades que se dirigen a la estimulación temprana de los niños por
los múltiples beneficios que aportan. Entre ellos, y para los más pequeñitos, son
especialmente conocidas las mantas o alfombras de texturas, también llamadas manta de
juego. Estas mantas son, tal y como indica su nombre una especie de manta o de alfombra,
en la que, por zonas, se presentan diferentes elementos que proponen a los pequeños
unas actividades educativas, con las que desarrollarán sus sentidos, les potenciarán su
desarrollo psicomotor, animándoles a moverse y a hacer ejercicio, les permitirá iniciarse en
el conocimiento del mundo que les rodea a través de la manipulación y la experimentación
con diversos materiales, etc. La mayoría de estas mantas sensoriales están realizadas
en material lavable, tipo tela de algodón o tela de fieltro, sobre la que, se disponen materiales
y elementos diversos que proporcionarán a los pequeños las actividades necesarias para
desarrollar las capacidades mencionadas con anterioridad y estimular la coordinación, la
percepción táctil, la curiosidad y la imaginación.
Así pues, podemos encontrar en ellas elementos tan variados como botones, algodón,
espuma, palitos de madera, papel metalizado, papel de lija, plástico, papel ondulado, lana,
saquitos con plantas aromáticas, etc.

¿Qué son las alfombras o mantas sensoriales?

Las alfombras o mantas de texturas también conocidas por mantas de juego son, tal y como
indica su nombre, unas “mantas” o “alfombras”, en las que se disponen diferentes elementos
que sirven a los niños para jugar a la vez que les ayudan a desarrollar los sentidos, y también
le animan a moverse y hacer ejercicio. Permite a los niños a sentir diferentes texturas, la
exploración de diferentes materiales como el algodón, papel de lija, botones, espuma, goma
Eva, palos de madera, plástico, papel plano, ondulado y otros, estimulando así una amplia
coordinación, percepción táctil, la curiosidad y la imaginación.

Considerando la importancia de estimular la acción pedagógica con niños, hacemos hincapié


en la necesidad de que el docente en los primeros años de escolarización planifique y organice
intencionalmente el ambiente en el aula, el suministro de materiales y juguetes que proponen
diferentes problemas con el fin de despertar la curiosidad e interés de los niños, y de esta
manera estimularlos a aprender.

Estas alfombras pueden ser compradas o realizadas por el propio docente. Para hacerlas, se
necesita una base de papel o tela, a la que hemos de pegar placas que contengan diferentes
materiales (papel, algodón, plástico, semillas, botones, etc) o también podemos optar por
poner tejidos compuestos con diferentes texturas.

El juego con esta actividad trabaja diferentes objetivos educativos. Estos son:

 Reconocer el propio cuerpo y las diferentes sensaciones.


 Proporcionar el contacto con nuevas texturas.
 Animar a la autonomía en el entorno operativo.
 Explorar el tacto y la vista.
 Estimular la autonomía de movimientos. Ya que los niños tienen a acostarse, rodar y
caminar por la manta para sentir las diferentes texturas.
Beneficios de las mantas sensoriales

La cercanía de distintos objetos coloridos y de formas y texturas diversas aportará al niño


entusiasmo por aprender y seguir descubriendo. Los mordedores, los espejos, los objetos con
cascabeles y sonidos diversos son algunos elementos muy útiles que contribuirán al
entretenimiento del pequeño.

Los denominados ‘gimnasios para bebés’, con arcos blandos cruzando su superficie,
permiten encontrar diferentes estímulos al estirar los brazos y las piernas. Esto favorece la
coordinación, además de permitir ejercitar todos los músculos del cuerpo.

Pequeño artista. Un juego perfecto para desarrollar el sentido del tacto. Coloca unas gotas de
pintura sobre un papel, fórralo con papel transparente y sienta al bebé encima. Se
familiarizará con las superficies resbaladizas y, a la vez, creará una obra de arte para guardar
siempre.

Aprendiendo a diferenciar colores. UN juego perfecto para diferenciar los colores más
básicos. Coloca telas de diferentes colores y adquiere objetos que coincidan con los colores
de las telas. Unos suaves, otros ásperos, otros pesados,... con el fin de que el niño pueda
colocar cada objeto con su color correspondiente.

Pared sensorial. Telas con diferentes texturas sobre una pared inmensa. Así desarrollará su
sentido del tacto.

Aprender los movimientos básicos. A parte de aprender los sentidos, aprender los
movimientos básicos del día a día es tarea muy importante. Saber abrir y cerrar una puerta,
hacer sonar el timbre, girar una llave o mirar a través de una lupa.

Los palitos del médico tienen otra utilidad. Así sabrán lo que es un botón, un pompón o todo
lo que quieras pegar sobre ellos.
Elaborar un panel de texturas: Son pequeñas obras realizadas a mano para que el niño toque
y experimente. Y del mismo modo podemos realizar paneles para que pisen las diferentes
texturas. Ten disponibles para jugar objetos con diferentes texturas para poder jugar y que el
niño discrimine entre blando y duro, áspero y estridente, rugoso y liso, etc. Hablar acerca de
las diferencias y observar si puede distinguirlas a través del tacto. Permite que los niños
toquen cada material y hablen sobre cómo se siente. Se pueden utilizar elementos de diversas
texturas como algodón, piel sintética (imitación de cuero), papel aluminio, gamuza, goma
espuma, malla, papel lija y más. Nosotros decidimos hacer platos sensoriales, Tiqui no dejaba
de manipularlos una y otra vez.4

Estas actividades de Vida Práctica permiten al niño no solo coordinar sus movimientos
practicando la psicomotricidad fina y la coordinación ojo-mano sino los movimientos
gruesos de todo su cuerpo.

Entre los materiales de Vida Práctica encontramos los bastidores.

Con los bastidores de vestir Montessori los niños aprenden los diferentes tipos de
broches de las diferentes prendas de vestir y accesorios. Cada uno de ellos propicia
una habilidad diferente que puede repetir una y otra vez.
Bastidor de hebillas

El material sensorial desarrolla los sentidos permitiendo al niño un mejor conocimiento


de la realidad. Este tipo de material hace razonar al niño invitándole a observar, tocar,
comparar, organizar… Le hace usar tanto la cabeza como las manos, favoreciendo el paso de
lo concreto hacia lo abstracto preparándolo para los siguientes materiales de matemáticas y
lenguaje que exigen un grado de abstracción mayor.

En esta categoría podemos encontrar materiales como los cilindros de botónen los que los
niños pueden experimentar con conceptos como grande y pequeño, alto y bajo, grueso y
fino…
Cada cilindro tiene un pomo para cogerlo que hará que se desarrolle la psicomotricidad fina
con la pinza, fortalece los músculos de sus manitas, la coordinación ojo-mano… Este
movimiento de perfección de la pinza es una preparación también para la posterior escritura.
n los cilindros sin botón se trabajan conceptos parecidos pero esta vez sin botón y de colores,
por lo que alcanzan una dimensión diferente que les permite una experimentación diferente
pudiéndolos apilar y experimentando con la unión de sus alturas. Muchos de los materiales
Montessori se usan en un primer momento de forma sensorial y posteriormente se utilizan
para una área concreta con conceptos más avanzados. Los triángulos constructivos son uno
de ellos… Así como los sólidos geométricos, con los que podemos experimentar con el
volumen y comparar con objetos reales que tengan la misma forma.

Actividades:

1. Se invitaran a los niños a explorar las diferentes mantas sensoriales que se encontraran
en el piso.
2. Se invitara a los niños a realizar otras variantes como escondernos debajo de las
alfombras, acostarnos a descansar apoyando la cabeza y el cuerpo sobre las mismas,
nos tiramos sobre las alfombras y observamos que tiene, apoyamos nuestras manos
sobre el material de las alfombras .