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conducta adecuada a una situación interaccional dada, surge

un marco de referencia que es opuesto a la visión psiquiátrica


clásica, La in~portanciade este cambio es máxima. Así, la ; ..
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"esquizofrenia" vista como la enfermedad incurable y progre-


siva de una mente individual y la "esquizofrenia" entendida
Algunos axiomas exploratorios. !:,I . :-i :?%. ; -.

como la única reacción posible frente a un contexto comuni-


cacional absurdo o insostenible (una reacción que obedece y,
por ende, perpetúa las reglas de ese contexto) son dos cosas
totalmente distintas y, no obstante, la diferencia radica en la
incompatibilidad de los dos marcos conceptuales, en tanto que 2.1 Introduccidn v-
1 cuadro clínico al que se aplican es el mismo en ambos casos. 0 .
u"l
Las consecuencias de la aplicación de criterios divergentes en
los enfoques etiológicos y terapéuticos tambikn presentan gran- Las conclusiones' alcanzadas en el primer capitulo destacaban
des discrepancias. De ahí nuestro interés por examinar y des- en general la imposibilidad de aplicar numerosas nociones psi-
tacar el punto de vista comunicacional como algo mCrs que un quiátricas tradicionales al marco que proponemos. Todo esto
mero ejercicio intelectual. parece dejar muy poca base para el estudio de la pragmktica
de la comunicación humana. Nos proponemos demostrar ahora
que ello no es así, para' lo cual debemos comenzar ,con algunas
propiedades simples de. la. comunicación que encierran conse:',
cuencias interpersonales básicas, Se comprobad que tales pro- 8

piedades participan de la naturaleza de los axiomas dentro de


nuestro cálculo hipotbtico de la comunicació~rhumana. Una
vez definidas, estaremos en condiciones de,examinar algunas
de sus posibles patologías en el capítulo 3.

2.2. F a imposibiiiciad cie nq comunicar .,


. ,

2.21
En lo que antecede, el término "comunicacibn" se utilizó de
dos maneras: como título gen6rico de nuestro estudio, y como
una unidad de conducta definida de un modo general. Trata-
remos de ser ahora más

unidades de
4 constituyen una unidad de un nivel a6n mCis elevado en la co-
municación humana.
Además, con respecto incluso a la unidad más simple posible,
es evidente que una vez que se acepta que toda conducta es
comunicación, ya no manejamos una unidad-mensaje monofó-
nica, sino mirs bien con un conjunto fluido y multifacético de
muchos modos de conducta -verbal, tonal, postural, contextual,
etc.- todos los cuales limitan el significado de los otros. Los
diversos elementos de este conjunto (considerado como un to-
do) son susceptibles de permutaciones muy variadas y com-
Tampoco podemos decir que la "comunicación" sólo tiene lugar
cuando es intencional, consciente o eficaz, esto es, cuando se
logra un entendimiento mutuo. Que el mensaje emitido sea o
no igual al mensaje rcibido constituye un orden de análisis im-
portante pero distinto, pues, en última instancia, debe 'basarse
en evaluación de datos específicos, introspectivos y proporcio-
nados por el sujeto, que preferimos dejar.de lfdo en la exposi-
ción de una teoria de la comunicación desde el punto de vista
de lo conducta. Con respecto a los malentendidos, nuestro in-
terés, dadas ciertas propiedades formales de la comunicación,
'

plejas, que van desde lo congruente hasta lo incongruente y de, -y, de hecho, a pesar de-, las motivaciones o intenciones
paradójico. Nuestro interds estar6 centrado en el efecto prag- se refiere al desarrollo de patologías afines relacionadas, aparte
mático de tales combinaciones en las situaciones interpersonales.
d e los comunicantes.

En primer lugar, hay una propiedad de la conducta que no


podría ser más bksica por lo cual suele pasársela por alto: no La imposibilidad de no comunicarse es un fenómeno'de inte-
hay nada que sea lo contrario de conducta. En otras palabras, r4s no s61o teórico; por ejemplo, constituye una parte integral

i
no hay no-conducta, o, para expresarlo de modo aún más sim- del "dilema" esquizofr6nico. Si la conducta esquizofrénicrr se ,
@ le, es imposible no comportarse. Ahora bien, si se acepta que
toda conducta en una situación de interacción 1 tiene un valor
observa dejando do lado las consideraciones etiológicas, pare- ,
ceria que el esquimhb4co trata de no comunicarse. Pero,
de mensaje, es decir, es comunicación, se deduce qbe por mu- puesto que incluso el sinsentido, el .silencio, el retraimiento,
cho que uno lo intente, no puede dejar de comunicar. Activi- la inmovilidad (silencio postural) o cualquier otra forma de
dad o inactividad, palabras o silencio, tienen siempre valor de negación constituye en sí mismo una comunicación, el esqui-
mensaje: influyen sobre los demás, quienes, a su vez, no pueden zofrdnico enfrenta la tarea imposible de negar que se est6 co-
dejar de responder a .tales comunicaciones y, por ende, tam- municando y, al.rnismo tiempo, de negar que su negación es
bién comunican. Debe entenderse claramente que la mera au- una comunicaci6a La comprensi6h de este dilema básico en
sencia de palabras o de atención mutua no constituye una ex- la esquizofrenh constituye una clave para muchos aspectos,de
cepción a lo que acabamos de afirmar. El liombre sentado n la comunicación qdzpfréniq%,que, de otra manera, permane-
un abarrotado mostrador en un restaurante, con la mirada, per- cerían oscurosJ +eqto, +e, como veremos,, cualquier mm,u-
dida en el vacío, o el pasajero de un avión que permanece nicacibn implica ,u ,mmpro,miso y, por ende, deline el modo
sentado con los ojos cerrados, comunican que no desean hablar en que el emisor .concibe su reiación con el receptor, cabe su-
con nadie o que alguien les hable, y sus vecinos por lo general . gerir que el esqu+ófrénico se mporta como si evitara todo
"captan el mensaje" y responden de manera adecuada, deján- . compromiso al no,comunicarsef?~~imposible,yerificar si, :este'
dolos .tranquilos. Evidentemente, esto constituye un intercarn-
bio de comunicación en la misma medidii que rina acalorada
discuci6n. 2 manera 'alguid, ~ritrovism 'posteriores'.&eldon le $ 6 m e ,tensión :ixi
herente a esta situación. Dice el autor:' >; ;$

1 . Cabría agregar que, incliiso cuando se esti solo, es posible sostener .. .tiene delante de si .al otro individuo dni¿o, adesp&ando una cierta
di8lcgos en la fantnsfa, con las propias alucinaciones (15) o con la vida conducta, pero muda. Se poshila que en ese momento tiene lugar el
(S.8.3). Quids esa "comunicación" interna siga algunas de las mismas : verdadero an5lisis-o:estudio interpersonal, y s610 parte.de ese análisis
rcghs que gobiernan la comunicación interpersoml; sin embargo, los fe- ? I r .. puedq h a ~ r s eoonschqtementq. Pur. ejemplo, .¿cówr ~ o s d e : e otro l SUT.
- : jeto a 'su pr+encia 'y a los'~equed4sindicios, no verbu e, que él envía?
nómenos inobsewbles de este tipo estln más alli del alcance del sig- e'">,
.?, int'&ye;r."&*c.-
'GE&té',a]g;n d''&dá :ipquisid&&$$&,'.la>jg:, , ,

nificado con que empleamos el tCrmino.


,

2. Una Investigadón muy interesnnte en este campo es la efectuada por ,$:. nara f r S a ~ n e n t e ? - ¿ ~ ~ t a - e f . ~to._.indiciÓsos
~~o&~ ~s+@s..dp-tdn;: . . , ,.

Luft (98), quien estudib lo cliie 61 Ilonu "deprivaci6ri de estímulo so- !.


"
q u e ,demu~~.:jW+.;qle+q .arite".~. ~o$b&~dsj .ofrpk3~10?;.1S0.
cid", Reunió a dos desconccidos en una liabit.icibn, :os hizo sentarse ' . siente cada. vez DAS . & ~ o d o ; . i n ¿ ü d alguna :clase de,,acepta$&,,.o
lo tratará como ,si Suya, una 'msa, wmo si, no qistiero? Estas y mu,+s
uno frente nl otro les indicó qiic no liublnr,in ni se comunicnran de
i-
. otra clases de cc+uc+,f6@lniente +iscerpible, parecen tener lugq.
. . ... ..- ,,.:
dice la verdad:, y; .que,. el otro :siempm
es su propósito, en el sentido causal, o so; pero se demostrará .iba cosa. u: :otra.. Por :Gltimo, se,,rle
en S.3.2, en forma más detallada, que Aste es el efecto de la cuperar su libertad Consiste en biden-
conducta esquizofrénica.
..- . :
. , .. . . .

'fi$] En sfntesis, cabe postular un axioma ~~etacomuniiaci~nal


de
L' In prngmltica de la comunicaci6n: n o es posible no coinuni-
curse.,--

2.3. Los niveles de contenido y relaciones de la


comunicacidn

En los párrafos precedentes sugerimos otro axioma ciiando


señalamos que toda c m i ó n implica un compromiso y,
por ende, define la relaci6n. ,Esta es otra manera de d e c m u e
una comunicación no sólo transmite irJormación sino que, al
mismo tiempo, impone conductas. Siguiendo a Bateson (132,
pp. 179-181),estas dos operaciones se conocen como los nspec-
tos Ureferen~iale~" y "conativo~"*, respectivamente, de toda
c o m u n ~ ~ a t e s ejempmica
o n los dos aspectos por medio
de una analogía fisiológica: supongamos que A, B y C consti-
tuyen una cadena lineal de neuronas. Entonces, el disparo de
la neurona B es al mismo tiempo "infonnaci6n".de que la neu-
rona A ha disparado y una "instrucción" para que la neurona C
lo haga.
El aspecto referencia1 de un monsaje trasmite información y,
por ende, en la comunicación humana es sinónimo de mtentdo
del mensaje. Puede referirse a cualquie~;cosa que sea comuni-
cable al margen de que la información sea verdadera o falsa,
válida, no válida o indetenninable. Por otro lado, el aspecto
conativo se refiere a qué tipo de mensaje debe entenderse que
es, y, por ende, en última instancia, n la reladdn entre los co-
, inunicantes. Algunos ejemplos contribuirán a una rnejor com-
prensión de estos dos aspectos. Apelando a un cierto nivel de
abstracción, aonstituyen la base de la siguiente adivinanza:
Dos guardias vigilan a un prisionero en una habitación que tiene dos
puertas. El prisionero sabe que una de ellas est$ cerrada con llave y
1 i otra no, pero no cual de ellas es k que está abierta. También sabe

Los tbrminos del original en inglés re por^" y 'conmund", literalmente


informe e fnstruccf6n ( u orden), regecüvamcnte, hon sido iraducidos
como "referencial" y *'conatiuo", siguiendo cn bueiia medida los criterios
de Román Jakobson para incorporar tal nomenciictura. [N. del H.].
co!-nerciales forniales, etc. B puede aceptar, rechazar o defi- fiisión entre ambas llevaría a un resultado carente de signi-
nir, pero, de ningún modo, ni siquiera mediante el silencio, [f icadu
puede dejar de responder al mensaje de A. Por ejemplo, la
definición de A puede ser maliciosa y condescendiente; por
otro lado, B puede reaccionar a ella con aplomo o con una
actitud defensiva. Debe notarse que esta parte de su inter- 2.33
acción nada tiene que ver con la autenticidad de las perlas o
con perlas en general, sino que sus respectivas definiciones Si volvemos ahora n la comunicación humana, observamos
do la naturaleza de su relación, aunque sigue hablando sobre que esa misma relacibn existe entre los aspectos relerenda1 y
perla^. conatiuo: El primero transmite los "datos" de la comunica-
O consideremos mensajes como: "Es importante soltar el em- ción, y el segundo, cómo debe entenderse dicha comunica-
briague en forma gradual y suave", y "Suelta el embriague y ción. "Esta es una orden" o "sólo estoy bromeando" constitu-
arruinarás la transmisión en seguida". Aproximadamente tienen yen ejemplos verbales de esa comunicación acerca de una co-
el mismo contenido (información) pero evidentemente defi- municación. La relación también puede, expresarse en iorma
nen relaciones muy distintas. no verbal gritando o sonriendo o de &~chasotras maneras.
Para evitar malentendidos con respecto a lo dicho, queremos. Y la relación puede entenderse claramente a partir del con-
aclarar que las relaciones rara vez se definen deliberadamen- texto en el que la comunicación tiene lugar, por ejemplo, en-
te o con plena conciencia. De hecho, parecería que cuanto ados uniformados o en la arena de un circo.
más espontánea y Sana" es una relación, más se pierde en lector habrti notado que el aspecto relaciond de una co-
01 trasfondo el aspecto de la comunicación vinculado con 1:i ación, resulta, desde luego, idéntico al concepto de me-
relación. Del niismo modo, las relacicries "enfermas* se cu- omunicación desarrollado en el primer capitulo, donde se
racterizan por una constante lucha acerca de la naturaleza de t6 al marco conceptual y al lenguaje que el experto en
Iri relación, mientras que el aspecto de la comunicación vincu- andlisis comunicacional debe utilizar cuando comunica algo
lado con el contenido se hace cada vez menos importante. acerca de la comunicacibii. Ahora bien, es dable observar
quo no s61o ese experto sino todos nosotms enfrentamos di-
o problema. La capacidad para metacomunicarse en forma
constituye no sólo condioibn sine qw non de la
comunicación eficaz, sino que también esta íntimamente vincu-
Resulta interesante que antes de que los cientííicos condnc- F lada con el complejo problema concerniente a la percepción
5.
tistas comenzaran a indagar en estos as ctos de la comuni- del self y del otro. Esta cuestión sera objeto de una expli-
a"
cación humana, los expertos en computa oras hubieran trope-
zado el mismo problema en su propia labor. Se hizo evidente
en tal sentido que, cuando se comunicaban con un organismo
artificial, sus comunicaciones debían ofrecer aspectos tanto
1
C
cación m6s detallada en S -3.3. Por el momento, y como ilus-
tración, sólo queremos seóalar que es posible construir men-
sajeu, sobre todo en la comunicación escrita, que ofrecen in-
dicios metacomunicacionales muy ambiguos. Como señala
feferenciales como condioos. Por ejemplo, si una computado- Cheny (34, p. 120) la oraci6n: "¿Crees que bastará con uno?",
ra debe multiplicar dos cifras, es necesario alimentar tanto puede encerrar una variedad de significados, según cuál de
esa información (las dos cifras) como información acerca de esas palabras se acentúe, indicación que el lenguaje escrito no
CSR información: esto es, la orden de multiplicarlas. siempre proporciona. Otro ejemplo sería un cartel en un res-
Ahora bien, lo importante para nuestras consideraciones es la taurante que dice: "Los parroquianos que piensan que nues-
..
conexibn que existe entre los aspectos de contenido (lo refe- tros mozos son groseros deberían ver al gerente", lo cual, por
'. rencial) y relacionales (lo conativo) eri la comunicación. En lo menos en teoría, puede entenderse de dos maneras total-
csencin ya se la ha definido en el phrrafo precedente al se- meate distintas. Las ambigüedades de este tipo no constitu-
'
I! ñalar que una computadora necesita in?mmaddn (datos) e yen las únicas complicaciones posibles que surgen de la es-
infonnaci6n acerca de esa infmmacidn (instrucciones). Es tructura de niveles de toda comunicación; consideremos, por
, evidente, pues, que las instrucciones son de un tipo lógica ejemplo, un cartel que dice: "No preste atención a este car-
, superior al de los datos; constituyen metainfor1naci6npuesto tel". Como veremos en el capítulo sobre comunicación para-
que son información acerca de información, y cualquier con- ¿6jic3s, las confusiones o contaminaciones entre estos niveles
-comunicación y metacomunicación- pueden llevar a impasses .
en que
$ $F
el item de A está ubicado enbe .os items correspondientes
idénticos en su estructura a los de las famosas paradojas en a Bj se trata de una respuesta. De1 mismo modo, el Item de A cons-
el campo de la lógica. tituye un rohieru, en tanto sigue a un item correspondiente a U. Así,
los intercambios que examinamos aqui constituyen una cadena de vincu-
los trtádim superpuestos, cada uno de los cuales resulta comparable
a una secuencia estfmulo-respuesta-refueno: Podemos tomar cualquier
trbda de nuestro intcrmmbio y verla como un ensayo en un experi-
Por el momento, limitémonos a resumir lo antedicho y esta- mento de tipo aprendizaje por estimulo-respuesta.
blecer otro axioma de nuestro cálculo tentativo: Toda comu-

O[- nicacion tiene un aspecto de contenido y un aspecto reladonal


tale8 que el segundo clasifica al primero y es, por ende, una
ma!acomunicaci6tí.4
Si observamos desde este punto de vista, los experimentos convenciona-
les sobre aprendizaje, notamos de inmedtato que los ensayos repetidos
equivalen a una diferenciación de la relación entre los dos organismm
participantes, el experimentador y su sujeto. La secuencia de ensayos
está puntuada de tal manera que siempre es el experimentador el qiie
parece proporcionar los "estfmulos" y los "refuerzos", mientras cl su-
2.4. La puntuación de la secuencia de hechos jeto proporciona las 'iespuestas". Estas palabras aparecen deliberada-
mente entre oqmillas, porque las definiciones de los roles de hecho
sólo dependen d e la disposición de .los orgiinisnlos a aceptar el siste-
ma de puntuación. La "realidad" d e las definiciones de rol pertenece
por cierto al mismo orden que la realidad de un murcihlago en una
La siguiente característica basica de la comunicación que de- liímina de Ronrchach, una creación d s o menos sobredeterminada del
seamos explorar se refiere a la interacción -intercambio de proceso perceptual. La rata que dijo: 'Ya he adiestrado a mi experi-
mensajes- entre comunicantes. Para un observador, una serie mentador. Cada vez que presiono la palanca, me da de comer'', se
de comunicadones puede entenderse como una secuencl'a itk- negaba a aceptar la puntuación d e la secuencia que el experimentador
interrumpida de intercambios. Sin enibargo, quienes partici- trataba d e i m p ~ ~ e r .

\
an en la interacción siernpre introducen lo que, siguendo a Crn todo, es indudable que en una secuencia prolongada de intercam-
(165), ha sido llamado por Bateson y Jackson la "pun- bio, los organismos participantes -especialmente si se tr2ta de perso-
de la secuencia de hechos". Estos autores afirman: nas- d e hecho puntúan la secuencia de modo que uno de ellos o el
otro tiene iniciativa, predominio, dependencia, etc. Es decir, establecen ,;
Los psicólogos dc la escuela "estlmiilo-respuesta" limitan su atención a entre ellos patrones de intercambio (acerca de los cuales pueden o!/
secuencias de intercambio tan cortas que es posible calificar un item no estar de acuerdo) y dichos patrones constituyen de hecho reglas/
de entrada como "estímulo" y otro íteni como "refuerzo", al tiempo (le ccntingencia con respecto al intercambio de refuerzos. Si bien las
- que- ratas son demasiado amables como para modificar los rótulos, algunos
lo que el sujeto hace entre estos dos hechos se entiende como "respuesta".
Dentro d e la breve secuencia así obtenida, resulta posible hablar de la pacientes psiquiátricos no lo son y producen miís de un trauma psi-
"psicologia" del sujeto. Por el contrario, las secuencias d e intercambio que ; cdógico en cl terapeuta (19, págs. 273-74).
examinamos aquí son mucho mhs largas y, por lo tanto, presentan la. i
característica de que cada item en la secuencia es, al mismo tiempo, 4 No se trata aquí d e determinar si la puntuación d e la secuen-
estimulo, respuesta y refuerzo. Un item .dado de la conducta de A es cia comunicacional es, en general, buena o mala, pues resulta
un estimulo en la medida en que lo sigiie un ítem proveniente de B . i evidente que.la puntuación organiza los hechos de la conduc-
ta y, por ende, resulta vital para las interacciones en marcha.
y este iiltimo, por otro item correspondiente a A. Pero, en la medida
Desdo el punto d e vista ciiltural, coqpartimos muchas con-
4. En forma algo arbitraria hemos preferido decir que la relación cla- venciones de puntuación que, si bien no son ni más ni menos
sifica, o incluye, el aspecto del contenidu, aunque en el análisis lógico precisas que otras vsiones d e los mismos hechos sirven para
es igualmente exacto decir que la clase esta definida por sus miembros reconocer secuencias de interacción 'comunes e importantes.
y , por ende. &?be afirmar qiic el acpccto del contcnitlo def:n- el nspecio Por ejemplo a una persona que se comporta de determinada
relacional. Puesto que nuestro interks central no es el intercambio de manera dentro d e un grupo, la llamamos 'líder" y a otra "adep-
información sino la pragmitica de Za coinunicición, utilizaremos el pri-
incr enfoqiie. to", aunquv resultaría difícil decir cufil surge primero o qu6
seria del tino sin el otro. .,.
Puede observarse que el marido s610 percibe las tríadas 2-34,
1
4-56, 6-74, etc., donde su conducta (líneas llenas) es "me-
ramente" una respuesta a la de su mujer (líneas de puntos).
La falta de aciierdo con respecto a la manera de piintiiar la O
En el caso de la mujer, las cosas ocurren exactamente al re-
secuencia de hechos es la causa de incontables conflictos en . ves: puntúa la secuencia de hechos en las tríadas 1-23, 3-45,
las relaciones. Supongamos que una pareja tiene un problema 56-7,etc., y entiende que s61o reacciona frente a la conducta
marital al que el esposo contribuye con un retraimiento pasivo, 1.:
', de su esposo pero no que la determina., En la psicoterapia de
mentras que la mujer colabora con sus críticas constantes. Al - parejas, a menudo sorprende la intensidad de lo que en la
explicar sus frustrzciones, el marido dice que su retraimiento psicoterapia tradicional se llamaría una "distorsión de la re-
110 es es más que defensa contra los constantes regaííos de su
mujer, mientras que ésta dirá que esa explicación constituye alidad" por parte de ambos Cónyuges. A menudo resulta di-
ficil creer que dos individuos puedan tener visiones tan dispa-
una distorsión burda e intencional de lo que "realmente" su- res de muchos elementos de su experiencia en común. Y, sin
cede en su matrimonio, esto es, ciUe ella lo critica .debido a embargo, el problema radica fundamentalmente en un área
su pasividad. Despojadas de todos los elementos efímeros y que ya se mencionó en numerosas ocasiones: su incapacidad
fortuitos, sus discusiones consisten en un intercambio monó- para metacomunicarse acerca de su respectiva manera de pau-
tono de estos mensajes: "Me retraigo porque me regañas" y
. tar su interacción. Dicha interacción es de una naturaleza os-
'Te regaño porque te retraes". Este tipo de interacción ya ha
sido brevemente mencionado en S. 1.65. En forma grhfica, : cilatoria de tipo si-no-si-no-si que, teóricamente, puede conti-
nuar hasta el infinito y está casi invariablemente acompañadn,
con un punto inicial arbitrario, su interacción aspecto un as-
como veremos márs adelante, por las típicas acusaciones de
pecto similar a 6st.c:
b maldad o locura.
k,k Tambibn las relaciones internacionales g i t ~ nplagadas de pa-
trones análogos de interacción; considérese por eiemplo, el
1 3 i anfrlisis de las carreras armamentistas que hace C.E.M.Joad:
5 7 9
A Y S X X
II
X f
Esposo t ...si, como mantienen, la mejor manera de conservar la paz crn-
*te en preparar la guem, no resulta del todo claro porclYe todas las
nadones deben considerar los armamentos de, otros Ejalses como un,
f amenaza para la paz Sin embargo, nsi lo ha&n y se sienten llevi-
das par ello a inaementar su propio armamentk para superar a aque-
I
I l .
Ilm por 10s que creen estar amenazadas.. Este aumento de los ni-
mmentos, a su vez, significa UM amenaza para la nación A. cuyo
I armamento vipuestamente defensivo lo ha provocado, y es entonces
utilizado por la nnción A como un pretexto nciimular aún m á s
armamentos pars defenderse contra la amenaza. Sin embargo, este
incremento de armamentos es interpretado a a vez por las naciones
.
vecinas como uca amennui, y así sucesivamente.. (79, p. 69).
f I
1 I

I También las maternhticas proporcionan una analogía descripti-


I I
'
va: el concepto de una "serie alternada infinita". Si bien el
1 I t&rminomismo fue introducido mucho después, las series de
Esposa x este tipo fueron estudiadas de manera lógica y persistente por
O
X
4
X
G
X
8
X primera vez por el sacerdote austríaco B e m r d Bolzano poco
10 antes de su muerte, acaecida en 1848 cuando, segíin parece,
L
se hallaba dedicado al estudio del significado de In infinitud.
les coino los números telefónicos con aquellos a los que están Pw otro lado, en la comunicación analógica hay algo particu-
asignados. Por otro lado, como ya vimos, el principio de la larmente "similar a la cosa" en lo que se u t i l h para expresarla.
:inalogía coiistituye la esencia de toda computación analógica. Es más fácil referir la comunicación an&$gica a la cosa que
Así como en el sistema humoral de los organismos naturaIes representa. La diferencia entre ambos m d ó s de comunicaci6n
los portadores de iiiformación son ciertas sustancias y su gra- so volvera algo m6s clara si se piensa que, por ejemplo, por
do do concentración en la corriente sanguínea, en las compii- mudio que escuchemos un idioma extranjero nor la radio no
tadoras analógicns los dntos adoptan la i'orina de cr~ntidades lograremos comprenderlo, mientras que ks posible obtener con
discretas y, por ende, siempre positivas, poi ejemplo, la íxi- facilidad cierta informacidn bdsica obsel-vaiido el lenguaje de
tensidad do la corriente elhctrica, el .n6mero de revoluciones signos y los llamados movimientos intencionales, incluso cuan-
clo una rueda, el grado de desplazatiiento de los componen- do 10s utiliza una persona perteneciente a una criatura total-
tes. etc. La llamada máquina de mareas (un instrumento com- mente distinta,. Sugerimos que la comuri~caciónanalógica tie-
puesto por escalas, levas y palancas que solía utilizarse para no sus raices en periodos mccho más arcaicos de la evoliición
coinputar las mareas durante un lapso det.errniriaclo, puede y, por lo tanto, encierra una validez mucho mas general que
considerarso como una computadora amlógica simple y, des- el modo digital do la comunicación verbal relativamente re-
de luego, el homeostato de Ashby mencionado en el capí- ciente y mucho mbs abstracto.
lo 1 es un paradigma de una m4quina aiia16gica, aun cuaildo 2QuO es, entonces, Ia comunicación analbgica? La
no computc nada. es bastante simple: .virtuc\lmente, todo lo que sea
cidn no verbal. Con todo, este t6rmino resulta engañoso, por-
que a menudo se lo limita a los movimientos corporales. a la
conducta conocida como kinesia. Opinamos que el tkrmino de-
bo incluir la postnra. los gestos, la eqresión facial la inflexión
En Ia coniunicación humana, es posible referirse a ras obje- da la voz, la secuencia, el ritmo y la cadencia de las palabac
!'
tos, -en el sentido más amplio del término- de dos maneras mismas, y cualquier otra manifestación no verbal de que 4
: .-. : totalmente distintas. Se los puede representar por un símil, tal organismo es capaz, así como los indicadores comunicaciona-
, . . como un dibujo, o bien mediante un nombre. Así, en la ora- les que inevitablemente aparecen en cualquier co!~tc.rtoen
' cibn escriin: "El gato ha atrapado un ratóny', los sustantivos
podrían reemplazarse por dibujos; si se tratara de una frase
que tienen lugar una interacción. 7*
hablada, se podría señalar a un gato y a un ratón reales. Evi-
dentemente, ésta constituiría una rnanera insólita de comuni- 2.53
carso y lo normal es utilizar el "nombre", escrito o hablado,
=,, p cdecii., la palabra. Estos dos tipos de coinunicación -uno El hombre es el único organismo que utiliza tanto los modos
", .;'mediante una semejanza autoexplicativa y el otro, mediante de comunicación analógicos como los digitales. 8 La significa-
- 'i un2 palabra- son, desde luego, equivalentes a los conceptos ci6n do tal hecho no ha sido aún acabadamente comprendida,
.\,\ ) pero puedo vislumbrarse su gran importancia. Por un lado,
;. . ido las computadoras analógicas y digitales, respectivamente.
%esto que se utiliza una palabra para nombrar algo, resulta no cabe M a de que el hombre se comunica de manera di-
jobvio que la rdación entre el nombre y la cosa nombrada est6 gitnl; de hecho, la mayoría, si no todos, sus logros civilizados
p-bitrariamente establecida. Las palabras son signos arbitra- resultarían impensables sin el desarrollo de un lenguaje digi-
rios que se manejan de acuerdo con la sintaxis lbgica del len- tal. Ello asume particular importancia en lo qce se refiere a
guaje. No existe ningún motivo por el cual las cuatro letras compartir infomaci6n acerca de. objetos y a la función de
"g-a-t-o" denotan a un animal pa:-ticular. En última instancia,
so trata s610 de una convención semhtica del lenguaje espa- 7. La enorme importancia comunicadonal del contexto se pasa fácil-
ñol y fuera de tal convención, no existe otra correlación entre mente por alto en el análieb de h comunicación humana y, sin embargo,
quien se lavara los dientes en una cal18 Uena de gente, en lugar de ha-
nin.quna palabra y la cosa que representa, con la posible aun- cerlo en el baíio de su casa, podrla verse ApidPjnente trasladado a una
ouo insignificante excepción de I R S palabras onomatopéyicas. comisaría o a un ~ n f c o d o ,para dar sólo un 'ejemplo de los efectos
Como señalan Bateson y Jackson: ''IrTo 11ay nada 'parecido a pragnáticos de la comunicación no verbal.
cinco' en el nítmero cinco: no hay nada narticul~rmente'si- 8. Existen motivos para creer que Iris ballenas y los delfines pueden
inilar a una mesa' en la palabra 'mesa'" (10, p 5 ~ 2711,
. utilfuir tambi6n la comunicación digital, pero la investigación en este
campo nún no cs conc!uyente.
f
<
coi::inuidad tcmpc:i.;il iillic;.eii(c a Iii traiisiiiisió:i de conoci- i: En síntesis, si recordamos que toda comunicación tiene un
miento. Y, sin embargo, existe un vasto campo donde utiliza- aspecto d e contenido y un aspecto relaciona1 cabe
iiior en forma casi exclusiva la coinunicación analógica, a me- que comprobaremos que ambos modos d e
iiudo sin iiitroducir grandes cambios con respecto a la heren- sólo existen lado a lado, sino que se complementan entre sí
; en cada mensaje.
cizt ana16gica recibida de nuestros antepasados mamifer~s.Se
trata aquí del área d e la relacióía. i3as6nclose en Tinbergen i! Asimismo, cabe supoder que el aspecto .relativo al contenido
(153) y Lorenz (96), así como en su propia investigación, Ba-
t. se transmite en forma digital, mientras que el aspecto rela-
;.
teson (8) ha demostrado que las vocalizaciones, los n~ovimien- tivo a la relación es d e naturaleza predominantemente ana-
i. lógica.
tos in!encionales y los signos de estado do Animo de los ani-
rnnles constjtuycn comunicaciones analógicas para definir la t.
i:
naluraleza de sus relaciones antes que para hacer aseveracio- 2.54
nes denotativas acerca de 19s objetos. Así, para dar uno de SUS t.:

ejemplos, cuando abro la heladera y el gato se acerca, se fro- En esta correspondencia radica la importancia pragmática d e
ta contra mis piernas y maúlla, ello no sigriifica: "Qiiiero le- ciertas diferencias entre los modos digital y analógico d e
chc", como lo expresaría un ser huinnno sino que invoca una comunicación que examinaremos ahora. Para que tales dife-
relación específica: "S& mi madre", porque tal conducta s61o rencias resulten claras, volveremos a los modos digital y ana-
sci oljseivn en los gatitos en relación con gatos adultos y nun- lógico tal como se dan en los sistemas d e comunicación arti-
ca entre clos animales maduros. Del mismo modo, qiiienes ficiales.
aman a los animales dom4sticos a menudo estiín convencidos El rendimiento, la exactitud y la versatilidad de los dos tipos
do que aquéllos "comprenden" lo que se les dice. Evidente- d e computadoras -digitales y analógicas- son enormemente
iilentc, lo que el animal sí entiende no es por cierto el signi- distintas. Los análogos utilizados en las computadoras analó-
ficado de 13s palabras, sino el caiidal d e comunicación- ana- gicas en lugar d e magnitudes reales nunca pueden ser más
IGgica que acompaña a1 Iiabla. De hecho, puesto que l

I
comunicación se centra en aspectos relacionales comprobamo podía señaku con uno d e sus cascos el resultado correcto de un probla
quo el lenguaje digital carcce casi por completo do siqnific ma aritm6tico que le plantaba su amo, siempre presente, u otra persona.
El psioólogo a l e d n Pfungst, no muy satisfecho con el conmovedor su-
do. Esto ocurre no s610 entre los animales, y entre el homb puesto d e un caballo genial, llegó a la conclusión correcta de que el
y los animales, sino en muchas otras situaciones d e la vida señor van Osten ( d e cuya honestidad no podía dudarse) de alguna ma-
humana, por ejemplo, el galanteo, el amor, los actos de sal- nera le indicaba al cabaiio cuándo habla dado sufidentes golpes con el
vai:ajc. el combate. y, desde luego, todo trato con niños niuy ebía detenerse. Pfungst pudo mostrar que el caballo nunca co-
pequeños o enfermos mentales muy perturl>ados. A los niños, =hda d a goipes
~ hasta que su amo le miraba el casco con actitud
expectante, y que van Osten levantaba la cabeza*casi imperceptiblemente
los tontos. y los animales .se les ha atribuido siempre una y miraba hacia arriba cuando el caballo habfa dado el número necesario
intuición particular con respecto a la sinceridad o insinceri- de golpes. Evidentemente, la permanente admiradón del público y el
dad de las actitudes humanas, pues resiilta muy Mcil procln- orgullo d e su amo deben haber constituido poderosos refuerzos para el
mar algo verbalmente pero inuy difícil llevar una mentira al desempeño del animai. Se dice que poco despues del descubrimiento d e
Pfungst, 91 s e ñ u van Osten literalmente murió de pena, hecho que nos
campo de lo nnalógicn. Un cesto o una expresión facial puede proporciona una idea adidonal en cuanto a la profundidad del rapport
revelar más que cien palabras. 9 pmodoaal que debe haber &do entre amq y caballo. En su propia
invcsrigación, ñosenthal pudo reproducir e s t g fenómeno con animales
y con seres humanos. Por ejemplo, demostró que las ratas d e laboratorio
9. En la seccihn 3.3 se examinari la transmisión de defiiiiciones de cuyos experimentadores estahan convencidos de que esos animales eran
relación por crinales ennlbgicos y sus. efectos pragmiticos sobre el emisor particularmente inteligentes, tenían un desempeño significativamente mejor
Y el receptor. Sin embargo, e esta altui.:i es iiecesiirio referirse a las in- que el de otras ratas d e la misma cepa, pero cuyos experimentadores .
vestigacicncs pioneras c!c R(:bri.t R~se~:tlialy sus colnhoradores en la hsbfan llegado a creer que los animales eran "estúpidos'. Los experi-
Univcrsidxl de Harvard, sobre la infliiericiii de las expcct;itiv:is del ex- mentos de Romthal con seres humanos resultan casi perturbadores. Tam-
perimentador sobre los resultados de los experimentos psicolúgicos y la bien en ellos se pudo demostrar que existían comiinicaciones muy sutiles
comiinicación, evidentemente muy extraconsciente de tales expectativas n pero wmamente poderosas, cuya transmisión está fuera de la percepción
los sujetos. Su hal~njocuenta con iin curioso predecesor en Iii literatura de emisores y receptores, pero que influyen enormemente sobre la con-
psicológim al que Rosrnthal (130 bis, pbg. 131 y sig.) lince plena jus- ducta y el desempeño d e Iw segundos. Por el momento, ni siquiera se
ticia. Se tratn de Clever Hans, el cabello del señor van Osten, que hace puedo tatativamente evaluar ia importancia de estos hallazgos para la
aproximadamente 00 años alcanzó fam internacional debido a su sor- educación, la dinúrnica d e la vida familiar y de otras relaciones humanas,
i>:riidente c;:$acidr.d pni.;i re:iiiz.!r (!pci.acin~iestle :iritiiiéticn. C!ever Hans en particular la psicoterapia. h
quo aproximaciones a los valores reales, y esta fuente Der- Por ejemplo: hay ltigrimas de tristeza y l h g h a s de alegría,
manento de inexactitud aumenta durante el proceso de las el puño apretado puede indicar agresión o control, una son-
operaciones que realiza la computadora. Nunca pueden cons- risa pueda transmitir simpatía o desprecio la reticencia puede
truirse de manera perfecta levas, engranajes y transmisiones, interpretarse como discreción o indiferencia, y cabe pregun-
y aunquo las máquinas analógicas se basan totalmente en in- tarso si todos los mensajes amiógicos no tienen esta cualidad
tensidades discretas de corriente eléctrica, resistencias e1Ach.i- curiosamente ambigua, que recuerda al Gegensittn der Ur-
cas, reóstatos, etc., tales anitlogos siguen estando sometidos a worte (sentido antitético de las palabras primarias) de Freud.
fluctuaciones virtualmente incontrolables. Por otro lado, se La comunicación anal6gica carece de calificadores para indi-
podría decir que una máquina digital trabaja con precisión car cual de los dos significados dispares esti implicito, y tan-
perfecta si el espacio para acumular dígitos no estuviera li- , poco cuenta con indicadores que permitan establecer una dis-
mitado, lo cual hace necesario redondear todos los resultados
que tienen más dígitos de los que contiene la mdquina. Quien Q! tincián entre pasado, presente o futuro. 10 Desde luego, tales
haya utilizado una regla de &lculos (excelente ejemplo de li( .,j calificadores o indicadores existen en la comunicación digital,
una computadora analógica) sabe que sólo puede obtener un , pero lo que falta en ésta es un vocabulario adecuado para re-
ferirsu a la relación.
resultado aproximado, mientras que cualquier mtiquinn de
calcular proporcionará un resultado exacto en tanto los dígi- En su necesidad de combinar estos dos lenguajes, el hombre,
tos requeridos no excedan el mríximo que la calculadora pue- sea como receptor o emisor, debe traducir constantemente de
do manejar. uno al otro, y al hacerlo debe enfrentar curiosos dilemas,
Aparte de su precisión perfecta, lu computadora digital ofrece que se examinarán con mayores detalles en el capítulo
la enorme ventaja de ser una máquina no sólo aritmética, sir10 sobro la comunicación patológica (S. 3.S). En la comunicg
tambikn Mgica. McCulloch y Pitts (101) han mostrado que las ción humana la dificultad inherente a traducir existe en am-
dieciskis funciones de verdad del c:ilculo lógico pueden re- bos sentidos. No sólo sucede que la traducción del modo di-
presentarse mediante combinaciones de elementos de tipo "to- gital al analógico implica una gran pérdida de información.
do o nada" de modo que, por ejemplo, la suma de dos pulsn- (vbase S.3.S sobre la formación de síntomas histericos), si-
ciones representa al "y" lógico la mutua exclusión de dos no que lo opuesto también resulta sumamente dificil: hablnr
pulsaciones representa al "o" lógico, una pulsación que inliibe acerca de una relación requiere una traducción adecuada del
Irr descarga do un elemento representa una negación, etc. Na- modo analógico de comunicación al modo digital, Por último,
da siquiera remotamente comparable puede lograrsa.con las podemos imaginar problemas similares .cuando ambos
computadoras analógicas. Dado que operan s61o con canti- deben coexistir, Como señala Haley en!& $<S<
excelente 'capitulo,
dades positivas discretas, no pueden representar ningún valor "Manlage Therapy":
negativo, incluyendo la negación misma, o cualquiera de las
otras funciones de verdad. Cunndo un hombre y una mujer deciden legalizar su vínculo median-
Algunas de las características de las computadoras se apliciin te una ceremonia matrimonial, se plantean un problema que persis-
tambidn a la comunicación humana: el material del mensaje tid durante su vida marital: ahora que están casados, ¿siguen jun-
digital es de mucha mayor complejidad, versatilidad y nbs- t o ~porque lo desean o porque deben hacerlo? (60, pág. 119).
tracción que el material 'analógico. Específicamente. compro-
bamos que la comunicación analógica no tiene nada compa-
rnble a la sintaxis lógica del lenguaje digital. Ello significa 10. El lector habd descubierto ya por si solo cuán sugestiva es la si-
I que en el lenguaje analógico no hay equhalentes para ele- militud que existe entre los modos anal6gico y digital de comunicaci6n
y los conceptos psicoanalitiws de proceso @&o y secundurfo, res-
'; mentos de tan vital importancia ptira discurso como "si. . .

-'
pectivamente. Si se la lleva del marco intrapsiquico al marco interper-
luego", "o. .. o", y muchos otros, y que la expresión de con- soml de referencia, la descripción que Freud hace del Ello se convierte
'. ceptos abstractos resulta tan difícil. si no imposible, como en virtualmento en una definición de la comunicación analógica: Las leves
la escritura ideogrdfica primitiva. donde cada concepto sólo de la ldgica -sobro todo, la ley de la contradicción- M son oálfdas para
los procesos qw timen lugar en d Ello. Impulsos contradictorios existen
:
, puede representarse por medio de una similitud física. Ade-
mbs. el lenruaje nnal6gico comparte con la computación ann-
.
lado a lado sin neutralizarse o excluirse.. Nuda hay en el Ello que
pueda coinparNse a 7a negación, y nos quedamos atónitos al encontrar
lh~icala fnlta del negativo siinple, esto es, de una expresibn allí una excepción a la 3firmaci6n de los filósofos en el sentido de que
; para "no". el espacio y el tiempo constituyen formas necesarias de nuestros actos
mentales. (49, p6g. 104; las bastardillas son nueshas.)
A la Iuz de todo esto, diríamos que, cuando a la parte fun- Resulta obvio que muchos sistemas de relaci6n, sea entre individuos
damentalmente analbgica de su relación (el galanteo) se agre- o grupos de individuos, manifiestan una tendencia hacia el cambio pro-
ga una digitalización (el contrato inutrimonial), la definición gresivo. Por ejemplo, si una de las pautas de la conduda cultural, can-
inequivoca de su relación se vuelve muy problemática. siderada adecuada para el individuo A, esta culturalmente concebida
como pauta de autoridad, en tanto que se espera que B responda a
eiia con lo que culturalmente se considera sometimiento, es probable
que tal sometimienio promueva una nueva conducta autori- y que
2.55 esta Ú k a exija un nuevo sometimiento. Asl, encontramos una situa-
c16n potencialmente progresiva y; a menos que otros factores inter-
hunlanos se comunican tanto digitat vezgan para restringir los excesos de la conducta autoritario y ,=me-
lenguaje digital cuenta con una sin- tida, A debe necesariamente volverse cada xnás autaritario, mientras
compleja r j poderosa pero carece de que B se volved cada vez más sometido; y este cambio progresivo se
en el campo de la relación, mientras produdrkn sean A y B individuos independientes o miembros de &ni-
posee la senuíntica pero no una pos complementarios.
la definición inequiuoca de la natu- Cabe desaibir los cambios progresivos de este tipo como dsmogdnesis
c m p I d & Pero existe otro patrón de relaciones entre individuos
O p p o s de individuos que tambihn contiene los gérmenes del cambio
progresivo. Por ejemplo, si encontramos que la jactancia es el patrón
cultural de conducta en un grupo, y que el otro grupo responde a
2.6. Interacción simétrica y complementaria ~ ~ con 6 jactan&,
1 puede desarrollarse una situación competitiva e n
que la jactancia da lugar a más jactancia, y asf;$ucesivamente. Este tipo
do cambio progresivo. podría denominarse cdbogénesis sfmétriw (10,
p;lgs. 178-177).

En 1935, Bateson (6) describió un fenómeno de interacción


que observó en la tribu Iatmul de Nueva Guinea y que en
su libro Naoen (lo), publicado un año
mayores detalles. Denominb a ' Los dos patrones descriptos han llegado a utilizarse sin hacer
lo definió como un proceso de referencia al proceso cismogbnico, y en.la actualidad se los
de lo condrrcta indioidrcril resultante cte la interaccihn acu. suele denominar simplemente interacción. simetrica y comple-
mulativa entre Ios individuos. En 1939, Richardson (125) apli- mentaria. Puede describírselos como relaciones basadas en la
có este concepto a sus análisis de la guerra y la política ex- igualdad o en la diferencia. En el primer' caso, los participan-
terior; desde 1952 Bateson y otros han demostrado su utilidad tes tienden a igualar especialmente su conducta recíproca, y
en el campo de la investigación psiqiiilitrica (cf. 157, págs. asi su interaccibn puedo considerarse sfrndtrica. Sean debili-
7-17, también 143). Este concepto que, como podemos ver, dad o fuerza, bondad o maldad, la igualdad puede mantener-
posee un valor heurístico que va mlis allá de los límites de se en cualquiera de esas áreas. En el segundo caso, la con-
cualquier disciplina particular, fue elaborado por Bateson en ducta de uno de los participantes complementa la del otro,
Naoen de la siguiente manera: constituyendo un tipo distinto de gestalt y recibe el nombre
de complementaria. Así, pues, la interacción simhtrica se ca-
Cuando definimos nuestra disciplina en thrminos de las reacciones de racteriza por Ia iguaIdad y por la diferencia mínima, mien-
un individuo frente a las de otros individuos, se b c e inmediatamente tras que la interacción complementaria está basada en un
evidente que debemos considerar que la relación entre dos individuos máximo da diferencia.
puede sufrir alteraciones de tanto en tanto, incluso sin ninguna per- En una relación complementaria hay dos posiciones distintas.
turbación procedente del exterior. No sSlo debemos considerar las re- Un participante ocupa lo que se ha descripto de diversas ma-
~ccionesde A ante la conducta de B. sino que tambihn debemos exa- neras como la posición superior o primaria mientras el otro
minar la forma en que ello afecta la conducta posterior de B y el ocupa la posicibn correspondiente inferior o secundaria. Estos
efecto que ello tiene sobre A. terminos son de igual utilidad en tanto no se los identifique
con "bueno" o "malo", "fuerte" o "débil". Una relación com- 2.7. Resumen
1l plementaria puede estar establecida por el contexto social o
f cultural (como en los casos de madre e hijo, médico y pa- Es necesario volver a señalar ciertas reservas con respecto a
. ciente, maestro y alumno), o ser el estilo idiosincrásico de los axiomas en general. En primer lugar, debe quedar ncla-
i relación de una díada particular. En cualquiera de los dos
f casos, es importante destacar el carficter de mutuo encaje de rado que tigeea .cghc?te~_tativo, que han_ridodefinidos. de..
) m@o_bartantei~fomaly que so4 por cierto, más pre!@inarer
) la relación en la que ambas conductas, disimiles pero interre- quo exhaustivos.-Se~uglo,son heterog6neos. entre si en tanto
( lacionadas, tienden cada una a favorecer a la otra. Ninguno tienen N origen en observacioiies muyvadadas de los fenb
do los participantes impone al otro una relación complemen- ' menos de la comunicación. Su unidad no surge de sus orígenes,
taria, sino que cada uno de ellos se comporta de una manera sino de su importancia prag,~bttica,la @al a su vez depende
: quo presupone la condiicta del otro, al tiempo que ofrece
: motivos para ella: sus definiciones de la relación encajan htanto de sus rasgos particulares corno de su rcf erencia in-
(S.2.3). t e r p e r s d (y no monhdica). Birdwliistell Iin llegado incluso
i a sugerir que
iin individuo no comunica; participa en una comiinicnción o sc cm-
: . vierte en parte de ella Puede moverse o hacer niidos.. . prro no rt>-
munica. De manera similar, puede vcr, oír, oler, gustiu o senür, pero
So ha sugerido un tercer tipo de relación, a saber, la "meta- no comunica. En otras palabras, no origina comunicacibn sino cliie
complementaria", en la que A permite u obliga a B a estar participa en ella. Así, la comunicación como sistema no debe cnien-
en control de la relación mediante iddntico razonimiento, po- derse sobre la base de un simple modelo de acción y reacción, por
dríamos arreglar la "pseudosimetrfa', en la que A permite u compkja que sea su formulaci6n. Como sistema, debe entenderse n
obliga a B a ser simétrico. Sin embargo, este regretio ad infi- un nivel transaccional (28, ptíg. 104).
nitum potencial puede evitarse recurriendo a la diferencia-
ción ya planteada (S. l .4) entre la observación de las re- Así, la imposibilidad de no comunicarse hace que todas lasi\
dundancias en la conducta y las explicaciones inferidas bajo situaciones en las que participan dos 0 mhs persoilas sean ,
la forma de mitologías; esto es, nos interesa saber como se i n t e r p e r s d e s y comunicacionaIes; el aspecto relaciona1 de i
comporta la pareja sin distraemos tratando de averiguar por- tal comunicaci6n subraya aún m5s este argumento. Ln im-
que (creen ellos que) se comportan asi. Sin embargo, si los ; portancia pragmática, interpersonal, de los modos digital y i
miembros utiliran los múltiples niveles de comunicacihn analógico radica no sólo en su supuesto isomorfismo con los
(S.2.22) para expresar distintas pautas a distintos niveles, pue-
den surgir remltados pnradóiicos de gran importancia prag- niveles de contenido y de relación, sino también en la inevita- ,
mática (S.5.41; 6.42, ej. 3; 7.5, ej. 26). blo y significativa ambigüedad que tanto el emisor como el 1
receptor enfrentan en lo relativo a los problemas de traduc- i
ción de una modalidad a la otra. La descripción de los pro- i
' blemas de puntuación se basa precisamente en la metamor-
fosis subyacente del modelo clbico de acción-reacción. Por I '
1
En el próximo capítulo se examinarán las patologías potencia- Último, el paradigma simetría-complementariedad es. quizá, 1
les de estos modos de comunicación (a saber, escaladas en la
simetría y rigidez en la complementariedad). Por el momen-
to, nos limitaremos a formular iiuestro Último axioma tenta-
tivo: "Todos los intercambios comunicacionales son simétricos
lo que más se acerca al concepto matemático de función, sien-
do las posiciones de los individuos meras variables con una in-
finidad de valores posibles, cuyo significado no es absoluto
sino que surge sólo en la relación recíproca. i
i
o con~plemoltarios,scgrín que estOti basados en la igualdad o
en la diferencia.
La comunicación patol6gica
.

3.1. Introduccidn

Cada uno de los axiomas descriptos implica, como corolarios,


ciertas patologías inheren'es que se examinarán ahora. En
nuestra opinión, la mejor manera de ilustrar los efectos prag-
máticos de esos axiomas consiste en relacionarlos con trastor-
nos que pueden desarrollarse en la comunicación humana. Es
decir, dados ciertos principios de comunicación, examinare-
mos de qu6 maneras y con qué consecuencias pueden verse
distorsionados esos .principios, Se comprobará que las conse-
cuencias de tales fenómenos a nivel de la conducta a menudo
corresponden a diversas psicopatologías individuales, de mo-
do quo, además de ejemplificar nuestra teoría, sugeriremos
otro marco de referencia desde el cual pueden entenderse
aquellas conductas habitualmente considerados como sínto-
mas de enfermedad mental. Dado que el material se hace ca-
da vez más complejo (las patologías de cada axioma se exa-
minarán en la misma secuencia que en el capítulo 2, excep-
tuando algunas superposiciones inevitables). 1

3.2. La imposibilidad de no comunicarse

Ya nos hemos referido (S.2.23) al dilema d e los esquizofré-


nicou, al señalar que estos pacientes se comportan como si
trataran de negaraque se comunican y luego encuentran ne-
cesario negar también que esa negación constituye en sí .mis-
ma una comunicación. Pero es igualmente posible que el pa-
ciente dé la impresión de querer comunicarse aunque sin
el compromiso inherente a toda comunicación. Por
ejemplo, una joven esquizofrknica entró de golpe en el con-
sultorio del psiquiatra con quien tenia su primera entrevista y
1. Las transcripciones de intercambios verbales simplifican considernble-
mente el material pero, por esa misma radxi; resultan en última instnn-
cia insatisfactorias, dado que transmiten poco más que el contenido léxico
Y omiten casi todo el material anaibgico, como inflexión de la voz, ritmo,
pausas, tonos emodonales contenidos en la risa, los suspiros, etc. Para
un análisis similar de ejemplos de interaccibn, en forma tanto escrita co-
mo grabada, cf. Watzlawick (157)
anunció alegreiiieiite: "Mi madre tuvo que casarse y ahora
estoy aquí". Se necesitaron semanas para elucidar algunos de
los múltiples significados condensados en esa aseveración, sig-
nificados que, al mismo tiempo, quedaban descalificados por
1.
i
:. La situación opuesta se describe en A traods del espejo, cuan-
su estructura críptica y por el despliegue de aparente buen ; do el Yavado de cerebro" al que la "ñeina Negra y la Reina
humor y entusiasmo. Su gambito, scgíin resultó luego, impli- i!: Blanca" someten a Alicia, corrompe sil estilo directo de co-
caba informar al terapeuta que .= municación. Aqu6llas alegan que Alicia trata de negar algo y
:4 i'
lo aMbuyen a su estado de Qnimo.
1 ) e!ln erii el resiiltiido <le iin eii:l);:fiizo i!egitiino;
2) esto liecl~ode alguna manera había uusiido su psicosis; "Estoy segura d e que no quise decir.. ."
e&ezó Alicia, pero la Reina
3) "tuvo que casarse" se refería la naturaleza forzada d e la boda de Negra la interrumpió con impaciencia.
su madre y podía significar que In madre no era ciilpable d e que "~Yredcamente de eso me quejo! i~endrla.i'&ue haber querido dedrl
la presión social la hubiera obligado a casarse o bien que la ¿Para qud supones que sirve un niño sin ningún significado? Hasta
madre Iainentnba esa dccisicin foiznd;i y la esistencia misma dc una broma debe tener un signiíicado, y un niiio es mas importante
la paciente, qiie la había obligado LL tomrla; quo una broma, supongo. No podrías negar eso, aunque lo intentaras
COP a m b manos",
4 ) "aquí" significaba tanto e! ccn u!torio del psiquiatra como 1.1 exis- "No niego cosas con las manos", protest6 Alici:~.
tencia de la paciente sobre lii ticirn e implicabit así que, por iin "Nadfe dijo que lo hfderas", dijo la Reina Negra. "Dije que no po-
Iadrl, IR madre la había vuelto loca mientras qiic, por el otro, es- drías aunque trataras".
taba eternamente en deudo con hi madre, quien había pecado y "Se encuentra en ese estado de Bnimo, dijo la' Reina Bloncn, "en qiic
sufrido pnra traerla al miindo. quiere negar algo, pero no sabe qué negar".
"UR carácter desagradable y rencoroso", observó la Rein;i Negra; y
luego hubo un incómodo silencio durante uno o dos minutos.

S610 cabe maravillarse ante la iiltuición del autor con respecto


El esquizofrenés", entonces es un lenguaje que obliga al in- a los efectos pragmáticos de este tipo de comunicación i16-
tcrlocutor a elegir entre muchos significados posibles que no gica, pues luego de un lapso de lavado de cerebro, hace que
sólo son distintos, sino que incluso pueden resultar incompa- Alicia so desmaye.
tibles entre sí. Así se hace posible negar cualquier aspecto.
do un mensaje o todos sus aspectos. Si se la hubiera presio-
nado para que dijera qué significaba su comentario, la pa-
ciente mencionada podría haber dicho can aire casual: "jOh,
no se; supongo que debo estar 1ocr.l". Si se le hubiera pedido
quo aclarara algún aspecto de lo dicho, podría haber respon- Sin embargo, este fenómeno no se limita a los cuentos de ha-
dido: "Oh no, eso no es en absoluto lo que quise decir.. ." das o a la esquizofrenia, sino que tiene consecuencias mucho
Pero aun cuando su .aseveración está condensada de tal modo más ampiias para la interacción humana. Cabe suponer que el
que hace imposible todo reconocimiento inmediato, consti- intento de no comunicarse puede e q i r en cualquier otro
tuye una descripción coherente de la situación paradójica en contexto en que se desea evitar el c&mpromiso inherente a
la que se encuentra, y el comentario "debo estar loca" podría toda comunicación. Una situación típica de esta clase es u11
resultar muy adecuado en vista del grado de autoengaño ne- encuentro entre dos desconocidos, uno de los cuales quiere
cesario para adaptarse a este universo paradójico. Para un entablar conversación y el otro no, por ejemplo, dos pasajeros
amplio examen de la negación de la comiini~tciónen la es- en un avión que comparten un asiento.2 Supongamos que el
quizofrena se remite al lector a Haley (60, p6gs. 89-99), donde pasajero A sea el que no quiere hablar. Hay dos cosas que
ro traza una sugestiva analogía con los subgrupos clínicos de no puede hacer: no puede abandonar físicamente el campo y
1ii esquizofrcnia.
no puede no comunicarse. La pragmatica de este contexto co-
2. Queremos destacar una vez más que, a los fines de nuestro análisis
mmunlcadona~,las motiuudonat respectivas de los dos individuos care-
cen totalmente de importancia.
municacional se ve así limitada a unas pocas reacciones po- nífico de este tipo de comunicación hos lo ofrece la escena
sibles: inicial de la película "Lolita", cuando Quilty, a quien Hum-
bert amenaza con una pistola, se lanza a un paroxismo de je-

3.231 "Rechazo" de la conzunicaci6n i[ rigonza verbal y no verbal, mientras su rival intenta en vano
trasmitir su mensaje: "Mire, voy a matarlo" (El concepto de
motivación resulta muy poco útil para decidir si se trata de
El pasajero A puede hacer sentir a1 pasajero B, en forma mas Z una reacción de pánico o de una astuta defensa). Otro ejem-
o menos descortks, que no le interesa conversar. Puesto que plo es ese delicioso fragmento de sin sentido lógico debido a
ello es reprobable desde el punto de vista de la buena edu- Lewis Canoll, el poema que lee el Conejo Blanco:
cación, se necesita valor para hacerlo y da lugar a un silencio
más bien tenso e incómodo, de modo que, de hecho, no se 1 Ellos me dijeron qiie estuviste con ella y que me mencionnste a 61;
ha evitado una relación con B. :E ella dio de mi buenas referencias, pero dijo que yo no se nadar. El les
avisó que yo no habia ido (nosotros sabíamos que era verdad) si
elh hubiera llevado el asunto adelante, ¿que sería de ti?
YO le di uno a ella, ellos a 81 dos, tú nos diste tres o más, todos vol-
vieron d e él a ti, aunque antes fueron míos.
El pasajero A terminará por ceder y entablar conversación.
Probablemente se odiará a sí mismo y a la otra persona por Y así prosigue en otras tres estrofas. Si lo comparamos con
s u propia debilidad, pero esto no nos interesa. Lo significativo un fragmento de una entrevista con un sujeto voluntario nor-
aquí es que no tardará en comprender la sabiduría de la nor- mal que evidentemente se siente incómodo al responder a una
ma militar según la cual "en caso de ser capturado proporcione pregunta hecha por el entrevistador, pero también siente que
sólo su nombre, rango y número de serie", pues el pasajero B debe responder, comprobamos que su comunicación resulta
quizá no esté dispuesto a quedarse a mitad de camino, sino sugestivamente similar, tanto en lo que respecta a la forma
más bien decidido a averiguar todo acerca de A, incluyendo como a la pobreza del contenido.
sus pensamientos, sentimientos y creencias. Y una vez que A
ha comenzado a responder, le resultará cada vez más difícil Entrevistador: ¿Que tal le resulta, Sr. R., que sus padres 'vivan en la
detenerse, hecho que conocen todos los especialistas en 'la- misma ciudad que usted y su familia? ..
vado de cerebrow. .
Sr. R.: Bueno, nosotros tratamos. . este;L$ssonalmente quiero de-
.
cir.. este, yo prefiero que Mary (su esp6sa) maneje las cosas con
ellos, en lugar d e hacerlo yo. Me.gusta verlos, pero no trato dema-
siado de hacerme una obligación 'de comerme hasta allí o hacer que
.
ellos.. Ellos saben claramente que.. .
siempre fue antes de que
Mary y yo nos conociéramos y era algo muy aceptado -yo soy hijo
A puede defenderse mediante la importante tkcnfca de la des-
calificación; esto es, puede comunicar% de modo tal que su . .
Único- y ellrs preferfan no, en la medida de lo posible.. este, in-
terferir. No creo que haya.. de cualquier manera creo que siempre
propia comunicación o la del otro queden invalidadas. Las Iiay un, una corriente subterránea en cualquier familia, en nuestra fa-
descalificaciones abarcan una amplia gama de fenómenos co- milia o en cualquier oira. Y es algo que ihcluso Mary y yo Sentimos
municacionales, tales como autocontradicciones, incongruen-
I cias, cambios de tema, tangencializaciones, oraciones incom-
.
cuando.. nosotros dos somos más bien p$eccionistas. Y.. .este.. .
I
I pletas, malentendidos, estilo oscuro o manierismos idiom6ti-
slu embargo, somos muy.. . somos. .. .
somos.. este, rígidos y.. .
esperamos lo mismo d e los chicos y pensamos que si uno tiene que
i cos, interpretaciones literales de la mettífora e i~iterpretación
.
vigilar.. quiero decir, si, este.. . si hay "alguna interferencia d e los
L metafórica de las expresiones literales, etca Un ejemplo mag-
parientes nosotros pensamos, hemos visto eso en otros y nosotros,. . .
es algo contra lo cual mi propia familia irat6 de protegerse pero,. . .
3. En el campo internacional, los italianos marchan a la cabeza con su
."
inimitable respuesta "m.. que significa estrictamente "peroa', aunque : . . .
este.. y . . este, como en este caso, por qu6 nosotros.. yo no di-
puede utilizársela como una exclamación para expresar duda, ircuerdo, ' ría que nos mantenemos alejados d e los viejos (157, piigs. U)-21).
desacuerdo, desconcierto, indiferencia, crítica, desprecio, rabia, resigqa-
ción, sarcasmo, negaci6n y quizás otra docena de cosas y, por ende, en
íiltima instancia. en lo que se refiere a1 contenido para nada.
No es sorprendente que habitualmente recurra a este tipo de logra convencerse a sí misma de que se encuentra a merced
comunicación todo aquel que se ve atrapado en una situación de fuerzas que están más al!& de su control y se libera así
en la que se siente obligado a comunicarse pero, al mismo \de la censura por parte de los "otros significativos" y de los
tiempo, desea evitay el compronliso inliercnte a toda comuni-
cación. Desde el punto de vista con~unicacional,por lo tanto, 1 4 remordimientos de su propia conciencia. Con todo, esto sólo
significa decir que tiene un síntoma (neurótico, psicosornático
S

no hay tina diferencin esencial entre la conducta de un indi- 1 o psicótico). Al describir la diferencia entre las personalida-
viduo llamado normal que ha caído en manos de un entre- des norteamericana y rusa, Margaret Mead señal6 que un
vistador experimentado y la de un individuo llamado men- norteamericano podría utilizar la excusa de una cefalea para
talmente perturbado que se encuentra en idéntico dilema: abandonar una reunión, mientras que un ruso sentiría red-
ninguno de los dos puede abnndonar el campo, ninguno pue- mente dolor de cabeza. En el campo de la' psiqiiiatrfa, Fromm-
do no comunicarse, pero probablemente por razones propias Reichmann señal6 en un trabajo poco conocido el uso de los
tiene miedo o no desean hacerlo. En cualquiera de los dos casos, síntomas catatónicos como comunicación (51) y, en 1954, Jack-
probablemente el resultado sea un balbuceo incoherente, con son indicb la utilidad que tienen los síntomas histéricos de
la excepción de que, en el caso del enfermo mental, el en- un paciente para comunicarse con su familia (67). Para un
trevistador, -si se trata de un psicólogo conocedor de los estudio más amplio del síntoma como~,comunicación,se re-
símbolos de la mente- tiende a entenderlo sólo en términos mite al lector a Szasz (151) y Artiss (3).
(le manifestaciones inconscientes, niientrns que para el pa- Esta definición comunicacion~lde un síntoma quizá parezca
ciente tales comunicaciones pueden constituir una buena ma- contener un supuesto discutible, a sabes, que es posible con-
nera de complacer al entrevistador mediante el sutil arte de - %,,vencersea sí mismo de esta nianera.lEn lugar de recurrir al
no decir nada diciendo algo. Del mismo modo, un analisis en poco convincente argumento de que la experiencia clínica
térn~inosde "perturbación coanitiva" o '3rracionalidad" sos- cotidiana corrobora plenamente este supuesto, preferiríamos
laya la consideración necesaria del cmtexto en la evaluación mencionar los experimentos de McGinnies sobre "defensa per-
de tales comunica~iones.~ Señalemos una vez más el hecho cepkai" (102). Se coloca a un sujeto frente a un taquitosco-
, de que en el extremo clínico del espectro de la conducta, la pio, un aparato mediante el cual pueden hacerse visibles pa-
comunicación (conducta) "alienada" no es necesariamente la labras durante períodos breves de tiempo en una pequeña
manifestación de una mente enferma, sino quizá la única re- abertura. El umbral del sujeto se determina para unas pocas
acción posible frente a un contexto de coinunic:ición absurdo palabras de prueba y luego se le indica que infonne al ex-
o insostenible. perimentador de todo lo que ve o cree ver en cada exposición.
So utilizan palabras neutrales y "crítibas", con carga emocio-
iial, por ejemplo, violación, suciedad, prostituta. Una compa-
ración entre la actuación del sujeto con las palabras neutrales
y con las palabras críticas revela umbrales significativamente
Por ÚItimo, hay una cuarta respuesta qiie el pasajero A pue- mas altos de reconocimientos para las segundas, esto es, "ve"
de emplear para defenderse contra la locuacidad de B: puede 1 un número menor de tales palabras. Pero ello significa que,
fingu somnolencia, sordera, borrachera, ignorancia del idio- f .para lograr mayor número de fallas con Ias palabras social-
ma, o cualquier otra deficiencia o incapacidad que justifique : mente reprobadas, el sujeto debe primero identificarlas como
la imposibilidad d e comunicarse. En todos estos casos, en- , tales y luego convencerse de alguna manera de que no pudo
tonces, el mensaje es el mismo: "A mi no me molestaría ha- leerlas. Asf se evita la incomodidad de tener que leerlas en
blarle, pero algo más fuerte que yo, de lo cual no puede cu!- VOZ alta frente al experimentador. (En este sentido, debemos
.párseme, me lo impide". La técnica de recurrir a la fuerza . mencionar que, en general, las personas que idean los tests
de motivos que están. más allá del propio control, sigue ofre- psicolbgicos h a . descuidado el contexto comunicacional de
ciendo una falla: A sabe que está engañando al otro. Pero la dichos tests. Por ejemplo, no cabe duda alguna de que para
"treta" comunicacional se vuelve perfecta cuando una persona el sujeto, y para su rendimiento, la cosa será muy distinta si
4. En tal sentido, se remite al lectcr a un análisis comunicacional del
debo comunicarse con un viejo apergaminado profesor con
concepto psicoanalítico de "transferencia", que puede entenderse como un robot o con una hermosa rubia. De hecho, las recientes y
la única respuesta posible frente a una situación harto insólita. Cf. Jack- cuidadosas investigaciones de Rosenthal sobre la distorsirSn
son y Haley (76),que tanibibxi se examina en S .7.5, ejemplo 2. proveniente del experimentador (vbase 5.2.53, nota al pie)
han confirmado la existencia de una corriente encubierta de contenido y el relacional. El y su esposa habían experimen-
comunicación compleja, efectiva y sutil aún en experimentos tado muchas escaladas simktncas violentas, por lo común des-
estrictamente controlados). tinadas a establecer quien tenía razón kan respecto a algún
Hagamos una breve recapitulación. La teoría de la comuni- contenido trivial. Cierto día ella pudo:demostrarle de manera
cación concibe un síntoma como un mensaje no verbal: no concluyente que él estaba cometiendoLliln error, y 61 contestó:
soy yo quien quiere o no quiere hacer esto, sino algo fuera "Bueno, quizá tengas razón, pero estás equivocada porque es-
de mi control, por ejemplo, mis nervios, mi enfermedad, mi tás discutiendo conmigo". Todo psicoterapeuta está familiari-
ansiedad, mi mala vista, el alcohol, la educación que he re- zado con estas confusiones entre el aspecto del contenido y
cibido, los comunistas o mi esposa. s , el aspecto relaciona1 de un problema, sobre todo en la comu-
nicación marital, y también con la enorme dificultad con que
se tropieza para eliminar la confusión. Mientras que para el
3.3. La estructura d e niveles de la cornunicactón terapeuta la monótona redundancia de, los pseudodesacuerdos
(contenido y relacidn) enbe marido y mujer se hace evidente con bastante rapidez,
los protagonistas suelen verlos como algo aislado y totalmente
Una pareja en terapia matrimonial relató el siguiente episo- nuevo, por la simple razón de que 1a.d cuestiones priicticas y
dio. Mientras se encontraba solo en su hogar, el esposo reci- objetivas que se discuten pueden tener su origen en una am-
bi6 un llamado de larga distancia cle un amigo, quien le ma- plia gama de actividades, desde los 'programas de televisión
nifestó que se encontraría en esa ciudad durante unos días. hasta el sexo, pasando por las tostadas para el desayuno. Es-
El esposo invitó al amigo a pasar esos días en su casa, sa- '. ta situación ha sido extraordinariamente bien descripta por
biendo que ello agradaria a su esposa y que, por lo tanto,
ella habría hecho lo mismo. Sin embargo, cuando la esposa 'h.
regresó se entabló una violenta discusión con respecto a la Las reladonea famfiiares pertenecen a un plano donde no rigen las
invitación hecha por el marido. Cuando el problema se exa- mas corrientes del juicio y la conducta. Son un laberinto de ten-
minó en la sesión terapéutica, ambos cónyuges estuvieron de &m, &putas y recondbciones, cuya lógica es autocontraclictorin,
acuerdo en que esa invitación era la cosa más adecuada y cuya 6th surge de una cómoda jungla, y cuyos valores y criterios
natural. Los sorprendía comprobar que, por un lado, estaban astan distordonados como el espacio curvo de un universo cemado.
de acuerdo y, sin embargo, "de algún modo" tambikn estaban Se trah de un universo saturado de recuerdos, pero son rectrerdos de
en desacuerdo con respecto al mismo problema. IOd que no S# aprende nuda; saturado de un pasado que no propor-
dona crient<rcidn para el futuro. En este universo, drnués de cada
rrbPLi y cada reconciliación, el tiempo c&za de nuevo y la hWorin
tlsnipre estd en e! año cero. (86, pág. 128, las bastardillas son nuestras.)

En realidad, hay dos problemas en esta disputa. Uno se re- Antes de pasar a los trastornos que pueden surgir en el Area
fería a la secuencia de conductas adecuadas en una situación do los aspectos de contenido y relacionales, consideremos de
especifica, la invitación, y podía comunicarse en forma digital; modo esquemático cuáles son las variaciones posibles:
el otro se refería a la relacibn entre los comunicantes -al plan-
teo de quién tenía derecho a tomar la iniciativa sin consultar 1. En el mqio? de los casos, los participantes conacerdan con
al otro- y no podía resolverse tan fácilmente en forma digi- respecto al contenido de sw comunicaciones y a la definición
tal, pues presuponía la capacidad del marido y la mujer para
hablar acerca de su relación. En su intento de resolver el
problema, esta pareja cometió un error muy común en su co- 2 . En el peor de los casos, encontramos la dtuaci6n inuersa:
municación: estaban en desacuerdo en el nivel metacomuni- los participantes están en desacuerdo mirespecto al nivel del
cacional (relacional), pero trataban de resolverlo en el nivel contenido y también a2 de relacidra. :a-:
del contenido, donde el desacuerdo no existía, cosa que los . íi
conducía a pseudodesacuerdos. Otro esposo, observado tam-
1 3. Entre ambos extremos hay varias formas mixtas impor-
bién en terapia conjunta, logró descubrir por sí solo y mani-
festar con sus propias palabras la diferencia entre el nivel del Ltantes:
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"No s6 qu8 quiere decir con 'gloria"', dijo Alicia equivale a algo que es mucho más importante desde el
Humpty Dumpty sonrió desdeñosamente. "Por supuesto que no.. hasta . punto de vista pragmAtic0 que el desacuerdo en el nivel del
que yo te lo diga. Quiero decir 'debe ser un argumento aplastante contenido. Como ya vimos, en el nivel relaciona1 las personas
para ti'". no comunican nada acerca de hechos externos a su relación,
"Pero 'gloria' no significa 'un argumento áplastante"', protestó aiicia. sino que proponen mutuamente definiciones de esa relacibn,
"Cuando yo uso una palabra", dijo Humpty Dumpty, en tono algo por implicación, d e si rnimios.7 Como ya se mencionó en
despectivo, "esa palabra significa exactamente lo que yo decido que tales definiciones poseen sus propios niveles de com-
signifique, ni mhs ni nienos". plejidad. As£, para tomar un punto de partida arbitrho, la
"El asunto es'', dijo Alicia, "si usted puede hacer que las palabras persona P puede ofrecer a la otra, 0, una definición de sí
signifiquen tantas cosas distintas". misma. P puede hacerlo en alguna de las numerosas formas
posibles, pero cualquiera sea el qu6 y el d m o de su comu-
"El asunto es", replicó Humpty Dumpty, g'quikíi es el muestro q u i ;
nicación en el nivel del contenido, el prototipo de su meta-
el amo; eso es todo". (Las últimas bastardillas son nuestras).
comunicacibn será: "Así es como me veo".a Es inherente a
la naturaleza de la comunicación humana el hecho de que
Esta es, entonces, tan sólo otra manera de decir que, frente existan tres respuestas posibles por parte de O a la autode-
a su desacuerdo, los dos individuos deben definir su reIaci6n finición de P, y las tres son de gran importancia para la prag;
como complementaria o simétrica. matica de la comunicación humana.
,,.-.>-- .
( .>.~
"'

3.33. Definición 3.331 Confirmación.


.-
Supongamos ahora-que la aseveración sobre el uranio la hace puede aceptar (confirmar) la definicihn que P da de si
un físico a otro. En este caso el tipo de Intexacción que surja En nuestra opinión, esta confirm@ón por parte de O
será probablemente muy distinta, pues la respuesta del otro do la visión que P tiene de si mismo es probablemente el fac-
tenderá a expresar rabia, dolor, o sarcasmo: "S6 que piensas inás pesa eh el desarrollo y la estabilidad mentales
que soy un completo idiota, pero debo confesarte que duran- hemos podido detectar hasta el presente a partir
te algunos años fui a la escuela.. ." o algo similar. Lo que estudios sobre comunicación. Por sorprendente
varía en esta interacción es el hecha de que aqui no hay des- . que parezca, sin este efecto autoconfirmador la comunicación
acuerdo en el nivel del contenido. Nadie pone en duda el humana no se habrfa desarrollada más aiiá de los muy es-
valor de verdad de la aseveración; de hecho, 6sta no transmite
información alguna ya que lo que afirma en el nivel del con-
: trechos limites de los intercambios indispensables para la pro-
tenido es conocido por ambos participantes. Es este hecho, e1 tección y la supervivencia; no habrfa motivos para comuni-
acuerdo en el nivel del contenido, lo que evidentemente ubi- carse por la comuoicación misma. Sin erhbargo, la experiencia
ca el desacuerdo en el nivel relacional,, en otras palabras, en
cotidiana demuestra que gran parte de nuestras comunicacio-
el campo metacomunicacional. Allí, sin embargo, el desacuer- nes tienden precisamente a ese propósito. La vasta gama de
1
emociones que los individuos experimentan los unos con res-
S;,

ter, quien escribió u m serie de libros con jocosas recomendaciones acerca 7. Cf. Cumrning: He sugerido que gran parte d e lo que Langer llama

.
de cómo quedar en una situación de superioridad aún cuando no se tie-, "la mera expresibn de ideas" o actividad simbólica por y para sf misma,
ne con qu6. Jay Haley incorporó los términos de Potter "one-up" y "me- corresponde en las persoms normdes, a la fundón de reconstruir cons-
down" a la jerga psiquiátrica, al definir de esa manera a los polos su- tantemente el concepto del self, de ofrecer dicho concepto a 'otros p ~ a
perior e inferior d e Una díada complementaria. Aquí se traducen, res- obtener ratificad6n y de aceptar o rechazar esa misma actitud en 10s
pectivamente, como superior" e "inferior", y a "one-upmanrhip" cm- otr
mo "superioridad". [N. del R.]. Aún &, supongo que el concepto del self debe reconsttuirse sin
O Se utilizan aqui como sinónimos self (que se maritiene así, sin tradu- cesar para que podamos existir como personas y no como objetos y, SO-
cir, siguiendo la tendencia de la literatura psicoanalítica en castellano), bre todo, que dicho concepto se reconstruye en la actividad comunica-
"si mismo" y mismidad. Se elude su traduccibn como yo. para mantener cioml. (&S, pcig. 113).
la nomenclatura propuesta por Hartmmn, quien utilim go para referirse , 8. En realidad, se debería decir: "Así es como me veo en r e W h con
a y a subestructura del aparato psíquico y self como conccpto refctido usted en esta dt<dad6n8',pero, a 10s fines de la simplicidad, omitiremos
al uno mismo". [N. del n.1. - en el futuro las palabras en bastardillas.
pecto de los otros -desde el amor hasta el odio- probable-
mente no existiría, y viviríamos en un mundo vacío de todo

i
lo que no fueran las actividades m6s utilitarias, un mundo La tercera posibilidad es, quizá, la más importante, tanto des-
carente de belleza, poesía, juego y humor. Parecería que, com- de el punto de vista pragmático como desde el psicopatológi-
pletamente aparte del mero intercambio de información, el co. Se trata del fen6meno de la des~onfinnació~ que, como
hombre tiene que comunicarse con los otros a los fines de su veremos, es muy distinto del rechazo directo de la definición
autopercepción y percatación, y la verificación experimental h u e el otro hace de sí mismo. ~tilizamod:a~uí, en parte, el
de este supuesto intuitivo se hace cada vez mas convincente material presentado por Laing (88), del Tautstock Institute o#
a partir de las investigaciones sobre In deprivación sensorial, Human ReZutions de Londres, además de nuestros propios ha-
que demuestra que el hombre es incapaz de mantener su es- llazgos en el campo de la comunicación esquizofrbnica. Laing
tabilidad emocional durante períodos prolongados en que sólo cita a William James, quien escribió cierta vez: "No podría
se comunica consigo mismo. Pensamos que lo que los existen- ideiuse un castigo mas monstruoso, aun cuando ello fuera fí-
cialistas llaman el encuentro corresponde 'a esta esfera, así co- sicamente posible, que soltar a un individuo en una sociedad
mo cualquier otra forma de conciencia incrementada de sí y hacer que pasara totalmente desaperci@do para sus miem-
mismo que sobreviene como resultado de establecer una re- bros" (88, pág. 89). No cabe mayor duda de que tal situación
lación con otro individuo. Como sosteriía Martin Buber: llevaría a una "pérdida de la mismidad", que no es más que

1
una traducción del término "~lienación".Tal como la obser-
"En la sociedad humann, en todos sus niveles, las personas se confir- vamos en la comunicación patológica, la desconfirmación ya
man unas a otras de modo práctico, en mayor o menor medida, en no se refiere a la. verdad o falsedad -si existen tales criterios-
sus cualidades y capacidades personales, y una sociedad puede consi- de la definición que P da de sí mismo, sino más bien niega
derarse humnna en la medida en que sus miembros se confirman en- la realidad de P como fuente de tal deflpición. En otras pa-
.
tre sí.. labras, mientras que el rechazo equivale al mensaje: "Estás
La base d e la vicla del hombre con el hombre es doble, y es una equivocado", la desconfirmación afirma ;de hecho: "Tú no
sola: el deseo de todo hombre de ser confirmado por los hombres existes". 0, para expresarlo en términos más rigurosos, si en
como lo que es, e incluso como 10 que puede Uegar a ser y .la ca- lógica formal se identificaran la confirmación y el rechazo del
pacidad innata del hombre para confirmar a sus semejantes d e esta self del otro con los conceptos de verdad y falsedad, respec-
manera. El hecho de que tal capacidad esté tan inconmcnsurablemente tivamente, entonces la desconfirmación correspondería al con-
descuidada constituye la verdadera debilidad y cuesffonabilidad d e la cepto de indeierminaci6n, que, como se sabe, pertenece a
raza humana: la humanidad real s61o existe miando esa capacidad se orden lógico distinto.9 .',
desarrolla. phgs. 101-2).
9. A veces, muy pocas, es cierto, la indeterminación literal desempeña
un papel importante en una relnciún, como puede observarse en la si-
3.332 Rechazo guiente tr~nscripciónde una sesión de psicoterapia conjunta. La pareja
había solicitado ayuda porque sus peleas, muchas veces violentas, los
La segunda respueSta posible de O frente n la definición que dejaban profundamente preocupados con respecto a su fracaso como cbn-
yuges. Estaban casados desde hacía 21 años. El marido era un hombre
P propone de si mismo, consiste en rechazarla. Sin embargo, de negocios de gran éxito. Al comienzo de este intercambio, la esposa
por penoso que resulte, el rechazo presupoiie por lo menos :icaLab:i de seña!ar que en todos escs nfios nunca había sabido cual era
un reconocimiento limitado. d e lo que se rechaza y, por ende, SU sihiación con respecto a 61.
no niega necesariamente la realidad de la imagen que P tiene Psiquiatra: Así que ustcd dice que no recibe de su esposo las señales
de si mismo. De hecho, ciertas formas de rechazo pueden que necesita para saber si usted se está desempeñando bien.
Esposa: No.
incluso ser constructivas, como ocurre con la negativa de un Psi~uiatra:¿La critica Dan cuando iisted lo merece quiero decir, rn for-
psiquiatra a aceptar la definición que un paciente da de sí nia positiva o negativa?
mismo en la situación transferencia1 y con la que el paciente .
Marido: Rara vez la critico..
Esposa (simult6ueamente): Rara v a me critica.
puede tratar de imponer al terapeuta su propio "jue- Psiquiatra: Biieilo, i d m o sabe usted. ..?
'Y. go relacionar. Se remite aquí al lector a dos autores que, den- Esposa (interrumpiendo): El elogia (breve risa). Vera ustcd, eso es lo
tro de sus propios marcos conceptuales, se han dedicado am- más confuso.. . Supóngase que yo cocino algo y lo quemo; bueno,
pliamente a este tema, a saber, Berne (23, 24) y Haley (60). entonces 61 dice que esta "muy, muy rico".;Después, si hago algo
que estí miiy rico, entonces dice que está "duy, muy rico". Le dije
Para citar a Laing: r"r
David: Bueno ya sé que era.. .
.
Madre (simult8neamente) : Sí, pero incluso en. . sí, últim~men-
El pab6n familiar característico que ha surgido del estudio de fa- te, las últimas dos veces desde que tuviste el auto.
milias de esquizofr6nicos no incluye tanto a uri hijo sometido a un .
David: SI, muy bien; de cualquier manera (suspiro). . quisiera
descuido total o siquiera a un trauma evidente, sino a un hijo cuya no tener que ser así, supongo, sería 1iniI'I''si yo pidiera diver-
autenticidad se ha visto sometida a menudo involuntariamente, a una .
tirme o algo por el estilo.. (suspiro, b u s a ) .
mutilacibn sutil pero persistente. (pfig. 91.) Psiquiatra: Usted cambia su frase a mitad de cnmino cuando
.
El resultado final de esto se alcanza.. cuando, independientemente
de cómo (una persona) actúe o se sienta, independientemente de qiih
.
su madre se muestra agradable con usted. Lo cual.. resiilta
comprensible, pero en su posid6n no puede darse ese lujo.
significado de a su situaci6n, sus sentimientos son tenidos en cuenta, sus David (simult8neamente) : Humm.
actos son desconectados de sus motivos, intenciones y consecuencias, 1;1 Psiquiatra: Lo vuelve d s chiflado. De esa manera, usted ni si-
situación es despojada del significado que tiene para ella, de modo quiera sabe qué piensa.
que queda totalmente confundida y alienada. (Pfigs. 135-6.) Madre: ¿Qué cambio hiw? t

Psirluiatra: Bueno, yo no puedo leer su mente, de modo que no


Y ahora veamos un ejemplo específico que se ha publicado sé exactamente que iba a decir, s61o tengo una idea general, bri-
con mayores detalles en otra parte (78). Está tomado de una =da en la experiencia. .. 1

sesión de psicoterapia conjunta de una familia compuesta por Dsvld (interrumpiendo): Bueno, simplemente, lo que iba a de-
los padres, su hijo David, de 25 años (a quien primeramente cir es que yo soy el enfermo de la familia y eso le da a todos
-mientras se encontraba cumpliendo el servicio militar ri los . .
los dem8s.. una.. oportunidad de ser buenos tipos y levnn-
tnrle la moral a David, tenga Daoki d dNmo por el ptPo o no.
20 años- se le hizo un diagnóstico oficial de esquizofrenia y
que luego vivió en su casa hasta aproximadamente .un año Siento que a veces eso es lo que pasa. En otras palabras, yo no
antes de esta entrevista, época en qiie fue necesario.internar- puedo ser otra c m más que yo mismo, y si a la gente no JC
lo), y su hijo Charles, de 18 años. Cuando surgió el tema de . .
grista IB manera en 9U6 yo so!/. . este. . la manera en que yo soy,
la tensión que las visitas de fin de semana del paciente sig- entonces yo les agradezco cuando ellos. .. me lo dicen, o algo
nificaban para toda la familia, el psiquiatra señaló que daba así y eso es lo que quiero decir. (78, p4g. 89).
la impresión de que le pedían a David que soportara la into-
lerable carga de la atención solícita de la familia. Así David El Zupw del paciente esclarece su dilema:. 61 dice "no puedo
se convertía en el único indicador de la forma en que habían ser más que yo mismo" pero mantiene el interrogante: ¿yo
andando las cosas durante el fin de semana. Sorprendentemen- mismo es "yo" o "ellos"? Decir que esto constitiiye una prueba
te, el paciente no vacil6 en encarar esta cuestión: de ?imites yoicos libiles" o algo por el estilo significa pasar
- por alto el hecho interaccional de la desconfirmación a que
l. David: Bueno, a veces siento que mis padres, y Charles tambikn, I"
2; nos acabarnos de referir. no sólo en la descripción que David
son muy sensibles con respecto a cómo me siento, q u i d dema- hace de sus visitas de fin de semana, sino también por la in-
siado sensibles, porque no sB, no siento que haga tanto lío cuando . mediata desconfinnación que la madre hace de la validez de
voy a casa, o.. . :.
.'
la impresión que tiene David en el eiernplo presente (1-5).
A la luz de la desconfirmación presente y pasada de su self,
2 . Madre: Humm. David, tú no has est,do así desde que tuviste
.
el auto, sino que. . pero antes eras así. el Zrpslcs linguae del paciente adquiere un nuevo sentido.

que no sé cuándo algo está rico, que no sh si me critica o me elogia. 3.34. Niveles de percepción interpersonal .
Porque él cree que a1 elogiarme puede hacer que me supere, y t.
..
cuando merezco un cumplido. 81 siempre me hace elogios, así es,
1Értair.o~en condiciones ya de volver a la jerarquía de men-
de modo que yo pierdo el valor del elogio.
Psiquiatrn: Así que en realidad usted no sabe cuhl es su situación con sajes que surge cuando analizamos las comunicaciones en el
alguien que siempre elogia.. . #ve1 relacional. Hemos visto que la definición que P da de
Esposa (interriimpiendo): No, no sC cuándo me critica y cuando me si-mismo ("Asi es como me veo:. .") p&e tener tres res-
elogia con verdadera sinceridad.
Lo que otorga tanto interés a este ejemplo es que, aunque ambos c6n- puestas posibles por parte de 0: confirma&h, rechazo o des-
yuges tienen plena conciencia del pitrbri cii el (lue est6n atrapados, eso mnfirmaci611. (Desde luego esta clasificación es virtualmente
idkntica .a la utilizada en las secciones 3.231- 3.233.) Ahora
no los ayuda en lo mhs mínimo para hacer algo al respecto.
1
bien, estas tres respuestas tienen un denominador común, ya Un hombre siente que su esposa no lo comprende. ¿Que puede sig-
que por medio de cualquiera de ellas O comunica: "Así es nificar esto? Podría significar que 81 cree que ella no comprende
como te veo". 10 que 61 se siente abandonado. O 61 puede creer que ella no comprende
Así, en el discurso a nivel metacomunicacional hay un men- que 61 la ama. O bien podría ser que 61 cree que ella cree que 61 es
saje de P a O: "Así es como me veo". Está seguido por un mezquino, cuando 61 simplemente quiere ser cauteloso; que 61 es cruel,
mensaje de O a P: "Así es como te veo". A este mensaje, P cuando 61 6610 quiere mostrarse firme; que 61 es egobta, cuando ~610
responderá con un mensaje que afirma, entre otras cosas, "Así quiere evitar que lo usen como felpudo.
S "Así es como veo que tú me ves", y O, a su vez, con 'el men- Su esposa puede sentir que 61 a e e que ella cree que 61 es egolsta,
saje "Así es como veo que tú ves que yo te veo". Como ya se cuando todo lo que ella quiere es que 61 sea up poco menos reservado.
sugirió, cabría considerar que se trata. al menos teóricamente, Ella puede aeer que 61 a e e que ella cree que 61 es cruel, porque
de un regretio od infinitum, aunque por motivos de orden prac- alia siente que 81 siempre toma todo lo que e ? b dice como una acusa-
tic0 debe suponerse que resulta iml>osible manejar mens'jes d6o. Ella puede creer que 61 a e e que la comprende, cuando ella en
de un orden más alto de abstracción (lile el del mencionado en reaiidad cree que no ha empezado siquiera a verla como una persona
último término. Ahora bien, cabe señalar qiie también cual- real, y asi sucesivamente. (90 bLp, pBg. 23).
quiera de estos mensajes puede ser sometido por el receptor
a la confirmación, el rechazo o la desconfirmación yn des- Este ejemplo da una idea bastante clara de la compleja es-
criptos, y que, naturalmente, ello se aplica también a la de- tructura de estos conflictos, de su peculiar impenetrabilidad y
finición que O dn de sí mismo y al discurso metacomuni&-
cional con P que le sigue. Esto lleva a contextos comiinica-
, cionales cuya complejidad hace tambalear ia imaginación y
que sin embargo, tienen consecuencias prngmhticas muy es-
. pecfficas.
3.35. Impenetrabilidad concretos de la percep-
en el material
Debemos casi todo lo que se' sabe acerca clc tale.. consecuen-
cias a las investigaciones de Laing, Phillipson y Lec, quienes
describieron sil trabajo en un libro rsciente (90 Ws). En ln
introducción, dichos autores señalan qiib las teorias psicológi-
cas siguen estando basadas en gran parte en. conceptos ego-
céntricos Y mon6dicos. El psicorin~lisis,por ejemplo. postula
el Yo. el SuperyG y el Ello, pero no e! "tú". Sin embargo, en
la realidad interpermnal de la vida diaria, mi Yo estd las más
de Ins veces enfrentado por un Alter y. desde el punto dc
vista del Alter, mi Yo es su Alter. Así, la visión qiie el otro $' ~nflictospara los cuales s610 dos motivos parecen posibles:
tiene de mf es tan importante (por lo menos en las relaciones locura o maldad. Como lo han demostrap Laing y sus cola-
personales estrechas) como la visión que yo tengo de mi mis- > boradores, estos conflictos relacionales kV~onstituyenpatrones
mo pero, en el mejor de los casos. ambas visiones 4 l o son 1 3
cuya comprensión permite ver bajo una nueva luz muchos de
m5s o menos similares. Empero, este 'm5s o menos" deterrqi- , los cuadros clínicos de Ia psicopatología tradicional.
na. mis que cualquier otro factor, la naturaleza de niiestrn : La siguierite descripción de la relación d e un esquizofr8nico
relación y. por consiguiente. mi sensación (y la del otro) de n" su madre puede servir no s610 como ilustración de lo di.
ser entendidos y tener iina identidad: : cho, sino tarnbidn como ejemplo de lo difícil que resulta expre-
, i sar esta relación en lenguaje digital:
10. A primera vista, esta f6rmula parece no adecuarse o1 concepto de
desconfirmaci6n tal como lo hemos clescripto. Sin embargo. en última =' ' E1 esquizofréniw ve el punto de vista de L3 madre mejor de lo que
afizlicis, incliiso d mensnie "Para iní tíi no existes como iina entidad por &te ve el del esquizofrknico.
ti niismo" equivale n "Es así conio yo te veo: tíi no existes". El hecho
de que esto sea parad6jico no significa qiie no piirda ociirrir, como se El esquizofr6nico comprende que la madre no comprende que 81 ve
s~igeriráen detalle en el wpítiilo 6. su punto de vista,
y que ella cree que ella ve su punto de vista, y que ella no entiende 3.4. La puntuación de la secuencia de hechos
que no es asf.
Por otro lado, la madre cree que ve el punto de vista del esquize Se ri6 porque crey6 que no le
frbnico, podían acertar -no imaginaba
y que el esquizofr6nico no ve el de ella, que estaban practicando d i n o
y no se da cuenta de que el esquizofrknico sabe que eso es lo que errarle-. BRECHT.
ella cree, y que ella no sabe que él lo sabe. (90 bfs, pág. 47).
Unos pocos ejemplos de las complicaciones potenciales inhe-
Así, Ego y Alter se enfrentan uno al otro en creciente aliena- rentes a este fenómeno se han presentadid ya en el capítulo
ción, una alienación cuya naturaleza interpersond esta más anterior. Ellos muestran que las discrepancias no resueltas en
allá de la percepción individual y cuyas consecuencias, por lo la puntuación de las secuencias comunicacionales pueden Ile-
tanto se atribuyen, al otro. var directamente a dmpasses interaccionales en los que, even-
Laing y Esterson ofrecen una pran variedad de ejemplos clí- tualmente, se hacen acusaciones mutuas de locura o
nicos de impenetrabilidad en el nivel relaciona1 como el que
se acapa de describir. A continuación .& ofrece un ejemplo:

"Zmpenetrabflidab en una farnUia esqubofrdnica. en cuanto a la puntuación de


lugar en todos aquellos casos
Alguna atribudones hechos por Aut&bucionat de la paciente: comunicantes no cuenta con
Ics padres a la paciente: de información que el otro, pero no lo sabe.
de tal secuencia sería al siguiente: P es-
Sieuipre feliz A menudo deprimido y atemori- a O proponibndole un negocio e invitÉrndolo
zado. a participar. O acepta la proposición, pero su carta no llega
Su verdadera manera de ser es Fingla todo el tiempo. ;I a destino. Despues de un tiempo, P llega a la conclusión de
vivaz y alegre. , que O no ha tenido en cuenta su propuesta y, a su vez, re-
suelve no interesarse más por 61. Por otro lado, C se siente
Hay armonía en la familia. i~ falta de armonía es thn com-
pleta que resulta imposible de-
- ofendido porque no tuvo contestación $< su carta y también
cirle nada n los padres.
:- decide no establecer nuevo contacto con P. A partir de ese
momento, su disputa silenciosa puede durar eternamente, a
Nunca han intentado dominarla. Mediante el urmsmo, los rue- menos que se decidan a investigar que sucedib con sus comu-
gos. el ridículo, intentaron go- nicaciones, esto es, a menos que comiencen a metacomunicar-
bernar su vida en todos los as- se. S610 entonces averiguarán que P no sabía que O había
pectos importantes. : contestado, y que O no sabía que su respuesta nunca habfa
Piensa por su propia cuenta. Es verdad en cierto sentido, pe- !legado a manos de P. Como puede verse, er. este ejemplo un
ro el terror que le sigue inspi- hecho exterior fortuito interfirió la congruencia de la pun-
rando el padre le impide revcb- tuación.
larle sus verdaderos sentimien-
tos, y todavía se siente contro-
lada por él.

En términos generales, resulta gratuito suponer no s6lo que el


otro cuenta con la misma información 'que uno mismó, sino
también que el otro debe sacar de dicha información idénti-
cas conclrisiones. Los expertos en comunicación han calculado
que una persona recibe diez mil impresiones sensoriales (ex-
11. Adaptado de 1,aiiig y Eslerson (90, phg. 188). teroceptivas y propioceptivas) por segundo. Resulta evidente,
,.,.j.. ..
'ir.
1 por lo tanto, que se necesita efectuar un proceso drástico de ... En otras palabras, los sistemi~s antibalistks son defensivos pero
selección para impedir que los centros cerebrales superiores como Occidente insiste en afirmar, modifican el status quo basado en
se vean inundados por información irrelevante. Pero, aparen- ' la amenaza de un ataque nuclear. Ello da o g e n a In p r a u n b : dquikn
temente, la decisión en cuanto a qué es esencial y qué es ha de ganx y quiCn deber& enfrentar "serins dificultades". Tomemos
irrelevante, varía de un individuo a otro y parece estar de- dos pases, uno pacifico y preocupado por mantener la paz y la segu-
terminada por criterios que, en gran medida quedan fuera de ridad, y el otro fnclinndo a una política agresiva y nada reacio a r a
/la conciencia. Probablemente
_.----. - es según como la
la realidad
.
vemos o para d e c i h con las palabras de Hnisílet : -. .porque
currir a cohetes nucleares para sus fines agresivos, pero con un mínimo
de pbrdidas.
no-ay nada ni bueno ni malo que no lo hagamos tal con sólo Resulta evidente Que la creación de una defensa antiballstica eficaz ~610
pensarlo". S610 podemos conjeturar que en la raíz de estos sirvo para preservar la seguridad del país pacífico y no agresivo; el
conflictos de puntuación existe la coiivicción firmemente es- : hecho d e que este en posesión de una combinación de medios antiba-
tablecida y por lo común no cuestionada, de que s610 hay lístinir y cohetes nucleares efectivos sirve para promover la tarea de
una realidad, el mundo tal como yo lo veo, y que cualquier detener a un agresor potencial, afiaxmdo su propia seguridad y. man-
visión que difiera de la mía tiene que deberse a irraciona- 6
K
tenicndo la estabilidad d e la paz mundial. Un país que no esta dis-
lidad o mala voluntad. Hasta aquí nuestras especulaciones. .': puesto a abandonar su politica agresiva naturalmente no se sentid d e
k o que podemos obserwr en casi todos estos casos de comu- masindo feliz ante tnl situación. (15 Ifs, pAg. 28).
: nicación patolhgica es que constituven clrciilos viciosos que
no se pueden romper a menos que la comunicación misma se el punto de vista pragmático, hay d&y poca o ninguna
convierta en el terna de la comunicación, en otras palabras, entro las interacciones de las naciones y las de los
hasta que los comunicantes estén en condiciones de metaco- individuos una vez que la puntuación discrepante ha llevado
1 municarse. 12 pero para ello tienen que colocarse afuera del
círculo. Esa necesidad de salir do una contingencia dada pa-
distintas de la realidad, incluyendo la naturaleza
de la relación y, por .ende, a un conflicto interperwnal o in-
ra poder resolverla reaparecerá con frecuencia como tema en El siguiente ejemplo miiestra la influencia del
C
este libro. mismo patrón en el nivel interpersonal:
Esposo (al terapeuta): Una larga experiench me ha enseñado que si
3.43. Causa y efecto quiero mantener la paz en mi casa no d e b oponeme a que las
cosas se haga como ella quiere.
i Solemos observar en estos casos do puntuacibn discrepante un Esposa: Eso no es cierto. Me gustarfa que mosharas un poco más de
; conflicto acerca de cuh1 es la causa y cuíii el efecto, cuando iniciativa y decidieras por lo menos algo cada tanto, porque.. .
en realidad ninguno de estos conceptos resulta aplicable de- Esposo (intmmpiendo) : ~Niincame dejarías hacerlo1
bido a la circularidad de la interacción. Para volver una vez Esposa: Te dejada de buen grado, pero cuando lo hago nunca pasa
' más al ejemplo de Toad (S.2.42), podeníos ver que la nación nada, y entonces yo tengo que hacer todo a último momento.
A se anna porqtre se siente amenazada por la nación R (esto Esposo (al terapeuta) a ¿Lo ve? Uno no puede ocuparse de las cosas
es, para A su propia conducta es e1 efecto de la de B), mien- a medida que se presentan, hace falta planearlas y organizarlas
tras que la nación B considera que los armamentos de A son ' .col1 una semana de anticipaciba
la causa de sus propias medidas "defensivas: Joad public6 Esposa (enojada): Dame un solo ejemplo en losz61timos años en que
sus ideas sobre la guerra hace aproximadamente treinta años. hayas hecbo alga
Se comprobar&aihn poco han cambiado las cosas desde en-
tonces a través del simiente pasaje, tomado de un articulo .
Esposo: Supongo que no puedo hacerlo. . porque es mejor para todos,
incluso para los chicos, si dejo que te salgas con la tuya. Eso 10
sobre el problema de los proyectiles antibalísticos, publicado
dsscubrí muy a comienzos de nuestro matrimonio.
hace poco por el general Talenskv del Estado Mayor sovik-
tico, que revela la misma puntiiación falaz Que subyace vir- Esposa: Nunca te has portado de otra manera, nunca, desde el CO-
m i e m , siempre me has dejado todo a mí.
tualmente a todo el pensamiento militar e;i el hemisferio oc-
cidental: Esposo: Por umor de Dios, escuchen esto (pausa. luego dirigihndose a1
terapeuta). Supongo que ahora se refiere a que siempre le pre-
12. Tal metacomunicación no es necesariamente verbal, ni tampoco de- gunto quO es lo que ella quiere; por ejemplo "dD6nde te gustaría
be identificársela a la ligera con "Ulsight" (cf. S.7.32). ir esta noclier' o "~QuL'te gustaia bacer este fin de semana?" y
en lugar de comprender que sólo quería ser amable con ella, se mostrar el profundo efecto que los supuestos y las creencias
enojaba. ... del experimentador ejercen sobre el rendimiento de los sujetos
Esposa (al terapeuta): Sí, lo que 81 todavia no comprende es que si experimentales, aun cuando todavia no se sabe a ciencia cier-
una escucha este asunto de "cualquier cosa que quieras hacer, ta de qué modo y por medio de qu6 canales se transmiten
querida, está bien para mí" un mes tras otro. uno comienza a sentir tales distorsiones.
que nada de la que una quiere le iniporta.. . Un uso curioso de las profecías autocumplidoras puede encon-
trarse en la tradición de las farriilias judías orientales, donde
Idkntico mecanismo puede observarse en un ejemplo ofrecido los padres por lo general decidían e1 futuro matrimonio de
por Laing y Esterson, en el que participan una madre y su los hijos y como puede imaginarse su plección n o siempre
Iiija esquizofrénica. Poco antes de su hospitalización, la hija coincidía con las preferencias de los j6vTbeJ. Los padres so-
atacó físicamente a la madre, aunque sin llegar a lastimarla. lim utilizar los servicios de un casamentero profesional. Este
Hija: Y bien, ¿por qué te ataqué? Quid buscaba algo, algo que nie experto en relaciones interpersonales conversaba primero con
faltaba. Afecto, quizá tenía avidez de afecto.
uno de los futuros cónyuges y le informaba "oonfidencial-
Madre: No querías nada de eso. Siempre pensaste que era empalagoso. menteJ' que el otro estaba muy interesado en 61 pero que no
Hija: Bueno, ¿cuándo me lo ofreciste? se atrevía a manifestarlo. Por ejemplo, solicitaba a la futura
Madre: Por ejemplo, si era yo la que quería besarte, decías. "No seas novia que se fijtxa en la forma en que el joven l a miraba
cargosn". cuando elIa no lo observaba y, de mane9 igualmente "confi-
Hija: Pero nunca nipe que tú tne permitirios besurte. (90, págs. 20-21). dencial", despertaba el interés del hombre por el supuesto
interés que la joven sentía por él. Por lo !común, ambas pro-
fecías no tardaban en cumplirse.

: Esto nos lleva al importante concepto de la profecía autocum- 3 . 5 , Errores &e "traduccidn" entre tnaterial analógico
\ p l i d m que, desde el punto de vista de la interacción, cons-
, tituye quizás el fenómeno más interesante en el campo de la
y digital . .I.
A /

puntuación. Esta profecía puede entenderse como el equiva- Al tratar de describir estos errores, acude a la mente una
: lente comunicacional de una petitio principii. Se trata de anbcdotá tomada de la novela de Daniele Varé, The Gute of
\ una conducta que provoca en los demás la reacción frente a klappy Sparrows. El protagonista, un europeo que vive en ,
i la cual esa conducta sería una reacción apropiada. Por Pekín durante la década de 19U), toma lecciones de escritura
/ ejemplo, una persona que parte de la premisa "nadie me china con un profesor de esa nacionalidad, quien le pide que
quiere", se comporta con desconfianza, a la defensiva, o con traduzca una oración compuesta por tres caracteres, que el
! agresividad, ante lo cual es probable que los otros reaccionen protagonista correct~mentedescifra como los signos correspon-
1 con desagrado, corroborando así su premisa original. A los dientes a "redondez", "sentado" y "aguaa'. En su intento por
1 fines de la pragmática de la comunicación humana, resulta

'
combinar tales conceptos y formar una oración (por expre-
i una vez más irrelevante preguntar por qué una persona parte sarlos en lenguaje digital, como diríamos nosotros) elije "Al-
de tal premisa, de dónde surgió esta y hasta que punto es in- guien se está dando un baño de asiento", ante la mirada des-
consciente. En términos pragmáticos, lo que se puede obser- preciativa del distinguido profesor, dado que en realidad, la ora-
var es que la conducta interpersonal de ese individuo mues- ción consistía en una descripción muy poética de una puesta
tra esa clase de redundancia, y que ejerce un efecto comple- de sol en el mar.
1 mentario sobre los demás, forzándolos a asumir ciertas acti-
I tudes especificas. Lo que caracteriza la seciieiicia y la con-
\ vierte en un oroblema de puntuación es que el individuo can-
i sidera que 81 s610 está reaccionando ante esas actitudes, y
l..-no que las provoca.
Una vez más merece citarse, por su relación con este tema, Al igual que la escritura china, el material del mensaje
los experimentos de Roscnthal (130 bis). Como ya se señaló lógico, como ya se sedal6 carece de muchos
brevemente en una nota al pie en la S. 2.53, este autor pudo que fonnan parte de la morfología y la sintaxis
digital. Así al traducir mensajes ~nalógicosal
i
cs necesario proveer tales elementos e insertarlos, tal como en
la interpretación de los suefios es necesario introducir en for-
ma más o inenos intuitiva la estructura digital en las imá- un trabajo inbdito, Bateson sugiere la hipótesis de que otro
genes caleidoscópicas del suello. de los errores b6Sicos que se cometen al traducir de un modo
/ Como ya vimos, el material de los meiisajes aiialógicos es su- de comunicación al otro es el supuesto de que un mensaje
.! mamente antitético; se presta. a interpretaciones digitales muy
analógico es por naturaleza afirmativo o denotativo, tal como
distintas y a menudo inconlpatiblcs. Así, no sólo le resulta lo son los mensajes digitales. Empero, existen bueno-c motivos
difícil al emisor verbalizar sus propias comiinicaciones analó- liara pensar que ello no es así. Dicho autoi;! escribe:
gicüs, sino que, si susge una coilt~~oversiainterpersonal en
cuanto al significado de una comunicación analógica particu- Cuando un pulpo -o una nación- hace un gest6 :iinonii~ador,el otro
lar, es probab!e que cualquiera de los dos participantes in- p& llegar a la cunclusi6n de que aquel "es fuekte" o "está dispuccto
troduzca, en el proceso de traducción al modo digital, la clase a luchar", p m esto no estaba indiiido en el mm.a$.originnl. Do hacho,
x de digitalización que concuerde con su imagen de la na-
el mcnrnjo mismo n no indicativo y sería mcj!$$ considemrlo como
turaleza de la relacibn. El hecho de traer un regalo, por ejeni- undlogo n. u~laprwuesta o una pregunta en el mundo digital.
,'plo, constituye sin duda una coniunicación analógica. Empe-
ro, según la cdsf6n que tenga de su relación con el dador, el En tal sentido, debe recordarse que todos los mensajes unsi-
i receptor puede entenderlo colno una deiiiostracióii de afeclo, lógicos dnoocan signgnffscctdos a nivel rekfond, y que, por lo
un soborno o una restitución. M6s de un esposo ha podido tanto, constituyen propuestas acerca de las redas futuras de
comprobar, con desesperanza, que se le atribuye alguna culpa la relación, para utilizar otxa de las definiciones de Bateson.
inconfesa si rompe las reglas del luego" matrimonial al traer Según sugiere éste, mediante mi conducta puedo mencionar o
espontáneamente un ramo de flores a su esposa. proponer amor, odio, pelea, etc., pero es el otro el que atribuye
¿Cu,ll es el significado digital de e~npnlidecer,temblar, trans- futuros valores de verdad positivos o negativos a mi propues
pirar y tartamudear cuando se somete u una persona a un in- ta, Evidentemente, Bsta es la fuente de innumerables confiic-
terrogatorio? Puede constituir la prueba definitiva de su culpa
o bien tan sólo 1a.conducta de una persona inocente que vive
..
c
tos relacionales.
una situación de pesadilla: sabe que se lo acusa de un crimen

.-.l

:
,
..
'
( comprende que su temor puede interpretarse como culpa.
La psicoterapia se ocupa sin duda de Irr digitalización correcta
y correctiva de lo analógico; de hecho, el Bxito o el fracaso de
una inteq~retacióndepende de la capacidad del terapeuta pa-
\
ra traducir un modo al otro y de la disposicí6n del paciente
A.

al como se explicó en el capitulo anterior, el lenguaje digi-


tal posee una sintaxis lógica que lo hace particularmente apto ,
la comunicaci6n en el nivel del contenido. Pero al traducir 1 ,)
, \\ para cambiar su propia digitalización por otra más adecuada al lenguaje digital, deben introducirse ?I;:' ti
. .. \y menos angustiante. Para una revisión de estos problemas
con especial referencia la comunicación esquizofrénica, a la
de verdad, pues (stas faltan en el modo 1
,
ausencia se vuelve particulaimerite notable en
relación médico-paciente y a una amplia variedad de fenóme- negación, ya que falta el eq~iivalentedel "no"
nos sociales y culturales, .véase Rioch, ( M 128).
, palabras, mientras que resulta simple traiis-
Iiicliiso cuando la traducción parece atlecii~~ln. 1:.i comunica- analógico: "Te atacaré", es muy difícil trans-
ción digital en el nivel relacional puede seguir resultando poco tal como resulta difícil, si no imposible,
convinreiite. Este heclio es caricaturizado en este episodio de introducir negativos en las computadoras analSgicas.
la historieta Pennuts (Rabanitos). : En la novela de Koestler, Arn'ual and Departure, el protago-
nista, un joven que ha escapado de su ~ 3 í socupado por los
nazis y cuyo rostro ha quedado desfigurado por las torturas,
, sc enamora de una hemiosa mujer. No tiene esperanzas de.
. que ella responda a sus sentimientos, y s61o desea permanecer
a su lado y acariciarle el cabello. La joven se opone a estas
:-
*. inocentes caricias, cosa que despierta en 81 tanta desesperación
4 como apasionamiento liasta que Bste termina por someterla.
Yacía ella con la cara vuelta hacia la pared, la cabeza extrañamente es sólo aparentemente "irracional" puede observarse no sólo en
torcida, como la de una muñeca con el cuello roto. la interaccibn animal, sino también en el nivel humano.
Y ahora, por fin, 61 podía acariciarle el cabello, suave, dulcemente, como Hemos observado una pauta comunicacional muy interesante
siempre habla querido hacerlo, Se dio cuenta entonces de que ella para establecer relaciones de confianza entre seres humanos
lloraba, que sus hombros se estremecían con sollozos secos e inaudibles. y delfines. Si bien Bste puede constituir un ritual desarrollado
Siguió acaricitíndole los cabellos y los hombros y murmuró: "en privado" sólo por dos de los animales, aun así constituye
-ES que tú no querías escucharme. un excelente ejemplo de la comunicación analógica del "rio''.
De pronto ella se quedó inm6vil y dejó de sollozar: Evidentemente, los animales habían llegado a la conclusión
qué dijiste? de que la mano es una de las partes más vulnerables e im-
-Dije que todo lo que quería era que no te fueras y que me permi- portantes del cuerpo humano. Ambos trataban de establecer
.
tieras acariciarte el cabello y darte una bebida helada.. en realidad, contacto con un desconocido tomándole la mano con la boca y
eso es todo lo que quería. aprethdola suavemente entre las mandibiilas, que cuentan
Los hombros de la joven se sacudieron con una risa levemente histérica. con dientes agudos y la fuerza suficiente como para amputar
-Dios mío, eres el tonto mtís grande que he visto en mi vida. una mano limpiamente. Si el ser humano se sometia a ello, el
-¿Estás enojada conmigo? No estés enojada. No fue mi intención. delfín parecia aceptarlo como un ~nensajede confianza total.
Ella encogió las rodillas, apartándose de 61 y apretándose contra la pared. Su próximo paso consistia en devolver la gentileza colocando
-Déjame sola Por favor, vete y déjame tranquila un rato. la porción ventral anterior de su cuerpo (su parte más vulne-
Volvió a llorar, esta vez más hanquilamente. El se deslizó desde el rable en cierto modo equivayente.en cuanto a su ubicación
diván, acurrucándose una vez más sobre lu alfombra, pero le tom6 una a la garganta humana) sobre la mano, la pierna o el pie del
mano, que yacia floja sobre el almohadón. Era una mano sin vida, hombre, manifestando así su confianza en las intenciones amis-
húmeda y febril. tosas del ser humano. Sin embargo, este procedimiento esti
-Sabes, -dijo 61, sintibndose alentado porque ella no retiraba la,mano-, evidentemente plagado de posibles interpretaciones erróneas.
cuando era niño teníamos una gatita negra con la que siempre quise En un nivel po8tic0, una forma esencialmente similar de re-
jugar, pero ella tenia demasiado miedo y siempre se escapaba. lación, en este caso entre el hombre y lo trascendente, se ex-
Cierto día, mediante toda clase de tretas, conseguf que entrara al cuarto presa en las líneas iniciales de la primera Elegía de Duino,
de los niños, pero se escondió debajo del aparador y no queda salir. de Rilke, donde la belleza se experimenta como la negación
Así que separe el aparador de la pared y me fui enojando cada vez de una destrucción inherente siempre posible:
niiís porque ella no me dejaba acariciarla, y entonces se escondi6 debajo iQuidn, si yo clnmrn, me esciicharia entre las f@arqtiins de los tíngeles?
de la mesa y yo di vuelta la mesa y rompl dos cuadros que estaban y, suponiendo qiie, repentinamente, uno de ellos me estrechara sobre sil
en la pared y desorden6 todo el cuarto y perseguí a la gatita con una corazhn: yo siiciimhirh ahogado por su existencia) miis poderosa. Pues
silla por toda la habitación. Entonces entró mi madre y me preguntb lo bello no es nada mis que el primer grado de lo terrible; apenas lo
qué estaba haciendo y le dije que s610 queria acariciar a esa estúpida soprrtanios y, si tambffn lo ndmiran~os,ar porqicc ccn desdEn se oloidn
gatita, y me dieron una paliza terrible. Pero habla dicho la verdad.. . 6.-
de Jestrrcirnos. (126, p. 21; Ia bastardilla es nuestrii.)
(85, págs. 40-41).

Aquí Ia desesperación de sentirse rechazado e incapaz de 3.532


demostrar que no se tenía intención de hacer daño lleva a la
violencia. lo sugiere el ejemplo
proceso intermedio entre la
gital, ya que se asemeja al
una manera repetitiva y estilizada ubicada entre la analogía
el símbolo. Así, podemos observar que algunos animales,
Ahora bien, si se observa la conducta animal en busca de y;r , como los gatos, establecen en forma rutinaria una relación
' tales contingencias, como hizo Bateson, se comprueba que la :
C.-
complementaria pero no violenta por medio del siguiente ri-
: tual. El animal "inferior" (por lo común el más joven o el
* ..
$-*
única solución para poder transmitir una negación consiste,
primero, en demostrar o proponer la acción que se quiere negar ' que est6 fuera de su propio territorio) se coloca de espaldas
' dejando .expuesta su vena yugular, que el otro gato aprieta
y luego en no llevarla a cabo. Esia interesante conducta que
ciitre las niandíbulas iiiipuiieinente. Este metodo d e estable-
cer una relación dc tipo "l\lo te atacaré" parece ser compren-
sible para ambos; pero lo que resulta aíin mis interesante es Bateson y Jackson han señalado la importancia de la codifi-
que esta codificación resulta eficaz en la comunicación entre cación analógica versus la digital en la formación de los sín-

1
esl~eciesdistintas, por ejemplo, gatos y perros. Los niateriG, tomas histdricos. De acuerdo con esos autores, tiene lugar
les ai-ialógicos a mcnudo se formalizan en los rituales de lasi aquí un proceso opuesto al que hemos estado examiriando,
sociedades humanas, y cuando eso material se canoniza s e \ una nueva retradiicción, por así decirlo, de los mensajes ya
acerca a la comunicación simbólica o ctigital. revelando una digitalizados al modo analógico:
curiosa superposicióii.
En un plano patológico ese iiiisino necanisnio parece inter- Con rerpecto a In histeria surge un prob!enn linverso, pero miicho
veiiir en el masoquismo sesual. Se tenclría 13 impresi6n d e mas coinplejo. Sin duda, esta palabra abarca una amplia g a m de
cpc el mensaje "no te c[estruii.¿.", sólo resulta convincente (y patrones formales, pero parecería que por lo menos algunos casos im-
! sGlo alivia, al menos ternporariamente, el profundo temor del plican errores de traducción del lenguaje digital al analógico. Si se
: rnasoquista a un castigo terrible) grricias a la negación üna- despoja al material digital de sus indiadores de tipos lógicos, se lle-
\ lógica inherente al ritual de humillnci6n y castigo que, como ga a uxm formaci6n errónea de slntomas. La "jaqueca" verbal que
'.&I lo sabe, eventiialnieiite se dcteiidiií, pero siempre será an- fue inventida como una excusa convencional para no realizar nlgunn
+es del terrorífico final que imagina. tarea puede volverse subjetivamente real y adquirir magnitiides con-
cretas en la dimensinn del dolor. (19, piig. 282).

tenemos en cuenta que la primera consecuencia de un de-


rrumbo en la comunicación suele ser la pérdida parcial de la
Quienes están faiiiilinrizados coii 1ii lógica siinbólica podrAn capacidad para metacomunicarse en forma digital acerca de
coinprender ahora que cluizá no sea necesario demostrar la los aspectos relacionales, este "regre lo analógico" parece
I ausencia de todas las funciones lógicas d e verdad en el ma- plausible solución t r a n s a c c i o n a l v h naturaleza simbó-
terial analógico sino s610 de &unas que son críticas. La fun- de los síntomas de conversión y, en general, su afinidad
ción Iógica de verdad de alterlurcidn (o no exclusivo), ideada con el sirnboIismo onírico, se conocen desde la epoca de LiB-
para denotar "urio u otro o ambos", tainbihn está ausente del bault, Bernheim y Charcot. Y ¿qué es un símbolo sino la re-
lenguaje analógico. Si bien resulta fácil transmitir el signifi- , presentación, e n magnitudes reales, de algo que constituye
cado "uno u otro o ambos" en el lenguaje digital, no resulta en esencia una función abstracta, un aspecto de una relación,
claro d e qué manera podría insertarse csiii relación lógica en tal como se la definió en S. 1.22 En toda su obra, C. G. Jung
, el material analógico; de hecho, probablemente resulte im- d
demuestra que el símbolo aparece allí donde lo que llamamos
\ -2osible. Los lógicos simbólicos (por ejemplo, 119, pfigs. 9-12) $; U~ligitali~a~i6n"aún no es posible. Pero creemos que la sim-
, han señalado que para representar las principales funciones Y C
. bolización tambikn tiene lugar cuando la digitalización va no
de verdad (negación, conjunción, disyunciiin, iinplicación y es posible y que ello suele suceder cuando una relación ame-
: equivalencia) dos de ellas -negacióii y altcmación (o, d e
: modo similar, negación y conjunción)- son suficientes y, de
<
-
uaza con abarcar áreas social o moralmente prohibidas como
por ejemplo, el incesto.
las cinco necesarias para representar las tres restantes. De
'
,-

acuerdo con este razonamiento, aunque no sabemos casi nada


especifico acerca d e la importancia pragnihtica de la ausen-
cia de las otras funciones de verdad en e1 material analógico, .ividuos
Tambikn aqui hay muy poca diferencia entre la conducta de los
y Ia do las naciones. Cuando surge una gran tensión entre
podemos llegar a la conclusión de que, puesto que éstas no palses, lo habitual es romper relaciones diplomáticas y, por lo tanto,
'son más que variaciones do "no" y "o", presentarán dificul- recurrir a comunicaciones analógicas como las movilizaciones, concentra-
1
-tndcs similares de traducción. tropas y otros mensajes analógicos del mismo tipo. LO'que
n absurdo en este proceso es que la comunicad6n digital (pro-
d i p l o d t h ) se interrumpe precisamente cuando se la ne-
s que nunca. La "línea directa" enbe Washington y Moscú pue-
filhctica en este sentido, aun cuando su justificación oficial sólo
aeelernr lns comuniaciones en los momentos de crisis.
3.6. Patologías potenciales en la interaccibn simétri- 3.62. Complementaridad rígida
ca y complementaria
/ Para evitar un frecuente malentendido, conviene destacar una
vez más que la simetría y la complementa'ridad en la comu-
nicación no son en sí mismas "buenas" o "malas", "normales"
\' o "anormales", etc. Ambos conceptos se refieren simplemente
a dos categorías básicas en las que se puede dividir a todos
1
los intercambios comunicacionales. Ambas cumplen funciones
! importantes y, por lo que se sabe sobre las relaciones sanas,
! cabe llegar a la conclusión d e que ambas deben estar presen-
ando P exige que O confirme una definición que P
: tes, aunque en alternancia mutu:, o actuando en distintas áreas.
mismo y que no concuerda con la forma en que O
Como intentaremos demostrar, ello significa que cada patrón oca a O frente a un dilema muy particular:
puede estabilizar al otro toda vez que se produce una escapada u propia definición de sí mismo de forma tal
en uno de ellos, y asimismo que no sólo es posible, sino tam- plemente y así oorrobore la de P, pues es inherente
bién necesario, que los dos participantes se relacionen sim6- a la naturaleza de las relaciones complementarias el que una
tricamente en algunas Iireas y de manera complementaria e n del self sólo pueda mantenerse si el otro partici-
otras. mpeña el rol específico complementario. Al fin de
puede haber una madre sin un hijo. Pero los pa-
relación madre-hijo se modifican con el tiempo.
3.61. Escalada simdtrica El mismo patrón que resulta biológica y emocionalmente vi-
tal durante una fase temprana en la vida del niño se con-
Como ocurre con toda pauta d e comunicación, estas dos tie- culo para su desarrollo ulterior si no
nen sus patologías esenciales, que se describirán primero y un cambio adecuado en la re-
luego con material clínico. Hemos sugerido ya exto, el mismo patrón puede ser
simétrica existe siempre el peligro d e la del self en un momento y des-
puede observarse tanto en los individuos en una etapa posterior (o prematura) de la
la igualdad parece ser mAs tranquiliza- 1 de una relación. Debido a su mayor frondo-
poquito "mIis igual" que los otros para sidad psiquiAtrica, la patología de las relaciones complemen-
usar la famosa frase de Orwell. Esta tendencia explica la ca- . tarias ha sido objeto d e más atención en la literatura que
lidad d e escalada que caracteriza a la interaccibn simétrica su contraparte simétrica. El psicoanálisis las denomina rela-
dando lugar a lo que se ciones sadomasoquistas y las entiende como una liaison más
disputas y luchas entre in- o menos fortuita entre dos individuos cuyas respectivas for-
Así, en los conflictos ma- maciones caracterológicas alteradas se complementan. Entre
de qué manera los cónyuges atra- ros estudios mas recientes y más centrados en la interacción
viesan una pauta d e escalada d e frustración hasta que, even- figuran el concepto de Lidz del sesgo marital (95). el trabaio
tualmente, se detienen d e ,puro agotados, física y emocional- Scheflen sobre la "horrenda pareja" (136) y el concepto
mente, y mantienen una tregua inestable hasta que se recupera en el sentido d e Laing (88)" En tales re-
lo siificiente como para iriiciar el segundo round. Así, la pa- amos un sentimiento progrp,sivo de frustra-
tología en la interacción simdtrica se caracteriza por una los dos participantes o en uno de
/guerra miis o menos abierta o por un cisma, en el sentido d e con frecuencia la queja acerca de sen-
!1,idz (95). atemorizantes d e extrañamiento y
) En una relación simktrica sana, cada participhnte puede acep-
- ; tar la "mismidad" del otro, lo cual lleva al respeto mutuo y
e abulia y actinq orrt compulsivo por
iios qiie friera de w s hoeares ( o en arisencia
\ a la confianza en ese respeto, e implica una confirmación -------
1 realista y recíproca del sclf. Cuando una relación simktrica
Se recurre a traducciones aproximadas de los tét%inos "~n(~rttal
schh"
\ se derrumba, por lo comíin observainos más bien el rechazo
'
qiic la ílesconfirmaci~ndel self del ctro.
(cisma) y "nlarftd skew" (sesgo) de Lidz, "gritesome troosume" dc
Schef1~11,y "colhisicn" de Lning. [N.del R.].
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Troiisc~lj)cicíri Cor~ie~itarios Evidentemente, la amnesia y el desvaliihento de la mujcr
no s610 le permitían al marido desempeñar el papel del hom-
y Ics dijo que yo le iiiteiesabn, (lor dcl ciial se define sir
y ellas dc alguna manera pla- ~imeti-;;~ y:, no cs ciid versi611 bre fuerte y realista sino que tambikn constituían los mismos
iic;iron esa fiesti y ahí es don- de SU (*iiclieiitro selú aecpt~da, factores frente a los cuales su fuerza y su realismo se tor-
de nos conocimos. sino ciuiCii ~ L t u v oel premio, por naban totalmente impotentes. Una vez más sentimos aqui el
así decirlo. coi1 el noviazgo.) impacto interpersonal de cualquier síntoma emocional, en
el sentido más amplio del termino.
V.: En realidad la fiesta no se Uii :ibiciio rtcti.lzo de Iri clcfi- El fragmento comienza poco después de que el entrevistador
pl:iiicS con ese fin. iuciiilr J:iJ;i por la esposa. hiciera la pregunta esttlndar con respecto a la manera en
,\l. j interrunipieiido) : No, pero D~bspiiCs dl> aceptnr la corrcc- que se conocieron, y luego de que el marido hubiera ex-
s. l>l:~~ieó para que nosotros nos cióii del iiairido, la esposa repi- plicado que la mujer empezó a trabajar en una oficina con-
c,:nucl6r;iriiiis allí. P.ira que nos to lo qiie ella xnism acaba dc tigua a la propia.
canocCramos foriimliiicbiite,se po- clecir. Sii forri1ulaciSn no perso-
dría decir. E n personcl (risa). nal so lia debilitado y ahora re- .
V.: . .no recuerdo, ¿cuándo comenmste allí?
Habíamos trabnjnilo juiitos, pero curre ;i ii11;i autodcfinición di- .
M.: Este.. no tengo la menor.. .
recta ("yo soy esta clase de V. (interrumpiendo): Creo que fue. . . yo einpecí: en octiibre del :táo
i;;
yo no esti~ba Iiabituada a . . .
bueno, Iiabía iinas sesenta muje-
res allí, y diez o doce Iiombres,
person.1. . .") , un^ manera im-
Iiiiti\i!t. <Ir establecer igualdad.
.
anterior.. y tú probablemente comcnzciste en febrero, sí, enero o fc-
brero, probadlemente febrero o marzo porque t u ciimplcaños fue en cli-
y yo no tenía la costumbre ciembrc d e ese d o .
<le.. . M.: Hum, ni siquiera recuerdo. ..
V. (siiniiltincniiic.iite) : Ella sin V. tl:i iiiia respuesta simCtric;i V. (interrumpiendo) : Y yo le mande unas flores Iri primera vez qiie
d u d ~ era vergonzosa. . .
unn basnd;i t.in SI( "manera d c ser", .
salimos.. Y eso que nunca. ... niincn habínmos ido a ninguna parte.
oprraria d e tipo tímido en lo y así termina otro round. ¿no es así?
qiio sc refiere a vincularse con RI. (con una breve risitn): No, yo me quedé. muy sorprendida.
este, desconocidos en ese Iiigar; V.: Y asl empezamos. Creo que fue un año despues que nos casamos.
sí, pero Ins miijeies 'lo sabían. Poco más de un año.
(P:iiicn). Y yo flirteabn con mu- ..
Ent.: 2Qu6 es lo que. ?
clins do ellas allí (risa). Supon- V. (interrumpiendo): Aunque Jane dejó d e trabajar poco despuks de
go qiir nada serio, sino simple- eso. Hum, creo qu'e no trabajaste allí más de un par de meses, ¿no.
.
mente.. (siispiro) supongo que es así?
era iiii manera de ser. M.: Lo siento, no recuerdo absolutamente n ~ d asobre (risita) cuiinto
i: tiempo pw6 o cuándo fui.. .
Esta pai~jiisolicitó In eiltrcvista porque teniía que sus cons- V. (interrumpicndo): SI, como un par de meses, y luego volviste a en-
tantes peleas daíiaran para los hijos. Como el fragmento ci- : .
señar. (M.: Hummm). Porque nosotros.. supongo que ella pcns(5 que
ese empleo no contribufn demasiado al esfuerzo de la giierra tal como
tado casi perniite predecir, también meiicionnroil diiicultades
ella lo entendía.. . cunndo salió dc allí.
en su relación sexual donde, natiiralrnente, s i l incapacidad '
para relacionarse en forma complemcntariu se hacía sentir Ent.: Asi que usted empezó a trabajar en una escuela.
Xf.: SI, va había trabajado antes en eso. (Ent.: Humm). Fui a trab.1-
con pnrticular intensidad.
jarallf.
2 . La pareja del ejemplo siguiente participt en un proyecto Ent.: Y se mantuviercn en contacto sin interrupciód (M.: Oh, sí). ~ Q i i é
de investigación con familias elegidas al azar. Según opinión otra cosa cree usted que tienen en común, ap&t'e del hecho de que
de los investigadores ambos estaba11 muy distanciados desde ,

su esposa es evidentemente atractiva?


: el punio dc vista emocional y In esposa presentaba una de- V.: Absolutamente nada (riéndose). Nosotros nunca hemos. . . tenido. . .
presión considerable. Su interacción cs típicamente coinple- \
este (suzpiro profundo!. (Pausa).
mentnria, ocupando el marido una posición de "superioridad" .+ '
.. .
0..

y la esposa, de "inferioridad". Pero, como ya se señaló en el


capítulo anterior, estos t6rminos no deben entenderse como 3. El tercer ejemplo está tomado de la entrevista de una pa-
indicadores de fuerza o debilidad relativa. ;' reja clúiicamente noimnl que se ofreció para el mismo tipo
-. \ . ,,. .. . . . - .
Transcripción
de entrevista. Aquí puede observarse cómo logran mantener
una relación cCllida y de apoyo mutuo mediante una alter- define claramente la situacibn a
nancia flexible de intercambios simktricos y oomplementa- su manera. Hasta ese momento,
rios. 15 Así, aun cuando alguno de los detalles de su relato su in~~racción es simétrica.
podrían parecer peyorativos con respecto al otro, no parecen Al.: Trabajaba e n . . . cn iin res- La esposa aceptii la definición
poner en peligro la estabilidad de ni relación y la mutua taurante al paso hasta que en- del marido y sigue cuidadosa-
confirmación de sus roles. contr¿ otro empleo, y 41 trnba- mente la correcciiiii de connota-
'1 D.. .
i.h ci6n indiada por ;iqiiél, Acepta
Transcripción Cornenturios la posición complementaria in-
Ent.: ¿Cómo sucedió que, en- ferior.
tre los millones d e personas que V.: Yo la "levanté". Siip~*rioritlndcomplementaria.
hay en el mundo, ustedes dos M.: En realidad, creo que iisí I n f e r i o r i d a d comp1ementari;i
llrgaron a unirse? fiie (anilms se ríen). (acepta lii definicibn del ina-
AL.: ¿Cómo fue qué. . .? rido)."
Ent.: Llegaron a uiiirse. V.: Y así fiie mAs o menos. Siiperioiidad c o m p l ementnrin.
hl.: Bueno. . . hf. se hace cargo d e la respues- Así, la primitiva escalada sini&-
ta, definiendo así su derecho a trica se ha visto interriimpida
hacerlo. por iin cambio a la complcmcn-
1'. (interrumpiendo) : Biieno, yo V. asume el principal papel con taridad, y el cierre resulta po-
so lo diré ( M. se ríe y V. lo una maniobra sumamente simt5- sible; el miirido rcsiiine y el ci-
lince también). trica, que queda suavizada por clo termina.
la risa compartida. M.: Pero 81 era realmente tínu- M. pnsa nlinra a iina maniobra
M. vuelve a hacerse cargo, re-
(10. Era d e tipo tímido, y yo do siiperioridad cwn respecto a
hl.: Bueno, bueno, yo se lo diré.
En realidad, yo trabajaba cuan- pitiendo exactamente las pala-
pensb, bueno. . . qiic 61 la haya "levnntado".

<lo termine el colegio secund:i- txos d e V. y dando luego mu-


; V.: Ya hc superado eso, o así lrderioridad complementaria. V .
dice clla. yo no se. acepta la dcfinición d e timidez
rio. Fue en la r5poca d e la de- clios rodeos para definir la situa-
ciún u su mmera. que da 9 mujer, es decir, no só-
presión, así que conseguí un em-
lo acept'n' que no era el agresor,
plco como. . . este. ci~rb-girlO ,
sino que ella sigue siendo el
'creo q n e así lo 11~imabanenton-
juez en tal sentido. ("Así dice
ces, y era. .
ella, yo no sé".)
ir.:. . .un restaiirantr al paso. . . A l . se encuentra en una s i t ~ a - M.: Así que yo sentí. . .
ción difícil pcrqiie curb-girl '
podría.. implicar "mujer d e Iü
V.: Eco es todo. . . !
calle". .
M: ..E! no era peligroso, así
V. la rescata dejando hien en
.
qiie yo.. yo fui a casa con 61.
V. (simiiltáneamente) : Lo cier- V. lleva. las interpretsciones de
claro dónde trabajaba, y con ello
to es que fue algo así como iin la esposa aún más allá y dice
desafío porque yo pask el fin de que 61 no tenía novia y que sus
15. Una contingencia comunicacional totalmente distinta surge en el área semana con otra pareja y en el amigos influían sobre sus accio-
d e la interacción simétrica y complemeritaria si un mensaje define la camino de regreso discutimos y nes, etc.
relación como simétrica complementaria al mismo tiempo. Probable-
mente ésta es la manera más habitual e importante en la que la para- decidimos que ya era hora' d e
doja puede participar en Ia comunicación humana, y en el mpíhilo O que yo me buscara una chica ....
.se considerará por separado los efectos pragmáticos d e esta fo- de estable. ..,, "
?
.

incongruencia comunicacional. hl. (riendo): Y sucedib que yo Si bien el contenido parece au-
O Curb-girl es una nrnarera, habitiinlmente vestida con uniformes I l s estaba allí. tcdesvnlorizador y, por lo tanto,
mativos y sintdticos, que. atieiide ii los p;irro<liiianos recogieiido 10s pe- de inferioridad coniplernentari.1,
(lidos y llevando las viandas directamente al üiitorrióvil de éstos. [N. del R.]
Transcril)ción Comentarios
en este contexto esa afirmriciÓ:i
refleja la pasividad cii 1:) coii-
diicta del m,uido. !vi. pas;i La organización de la interacción
a la siinetriu. (ObsGrvese I;i
necesid;id d e distingiiir cti- humana
tre su propia motivución y el
efecto interpersonal, d e niwlo
que la siiiletriü puede estar ba-
sada en In inferioridad, así co-
mo en otras formas d e cc npe-
tencia. )
V.: Y entonces nos detuvimos en En forma simétrica, V. afirmz Los ejemplos relativamente aislados del capítulo anterior sir-
ese lugar para tomar una cerve- nmb'is versiones de la situación vieron para presentar en forma especifica e inmediata ciertas
za o algo por el csti!o (ambos y, uiin vez más, la risa permiten propiedades y ciertas patologías básicas d e la comunicación
.
se ríen) y ella estaba allí. . . el cierre. humana. Estos son los elementos a partir da los cuales se cons-
Así que yo.. . truye la complejidad de la comunicación. Al pasar a conside-
M.: Así fue. M. pone fin a In conversación, rar ahora la organización de la interacción (tal como esta
tal como Lo hiciera el marido al unidad de comunioación se definió en S. 2.22) examinaremos
final del primer ciclo con "y eso el pautamiento de las comunicaciones recurrentes, esto es, la
fue todrf'. estructura de los procesos de comunicación.
-
m
- a a ya implícito en las consideracio-
nes previas, como las qne se refieren a la interacción acumu-
lativamente simétrica o complementaria (S.2.6y 3.6). Del mis-
mo modo, la 'profecía aiitocumplidora" (S.3.44) abarca más
/ En estos ejemplos conviene destacar dos aspectos. Primero, que la puntuación específica de una única secuencia comu-
i el contenido pierde importancia a medida que surgen los
patrones comunicacionales. Un grupo de mhdicos psiquiatras
residentes de segundo y tercer año calificó a la pareja del
nicacional: posee valor capital la repetición de ese patrón de
comunicación a lo largo del tiempo y en una variedad de si-
tuacioces. Así, el concepto de patrón en la comunicación re-
O&; ..

tercer ejemplo como "más enferma" que otras parejas con presenta repetición o redundancia 1 de hechos. Como sin duda .
' trastornos clínicos. Al ser interrogados, se hizo evidente que
ese juicio estaba basado en la relativa inaceptabilidad social
existen patrones de patrones y probablemente niveles aún más
altos de organización, no puede demostrarse que este orde-
de la forma en quc se conocieroii y las evidentes "fintas" en namiento jerárquico posea un tope. Sin embargo, por el mo-
cuanto a los detalles. En otras palabras, s i l juicio erróne~ mento la unidad de estudio será el nivel superior siguiente al
; - ' estaba basado en el contenido más que en la interi~cciónde de nuestro examen previo, es decir, la organización de men-
su relnto. sajes secuenciales, primero en general, y Iuego considerando
evidente
- . - que- miestro
. . se- - -
snílisis centra
... en rnensn- en forma especifica el desarrollo de sistemas interaccionales.
'jes suc-s. Ninguna-uveración . . ---. ai?iadyg$+$c-?i~5- Este ca;':tulo es esencialmente teórico, y deja m8s bien para
trica, de superioridad complementaria, o e ningiin otro ii- el capítulo 5 el complejo problema que significa ilustrar ta-
!PO. L-e-se jo d5do es;, les fenómenos macroscópicos. Así, estos dos capítulos tienen
-
->eesSita-siLicar»Un -m*
-2 la respuesta -del otro participaii!e. EFX&. lo
que permite definir las funciones dr la cómiinicación no es
I en esencia In misma relación (primero la teoría y luego la
ilustración) que los capítulos 2 y 3.
1
algo inherente a niiiynn de las aseseraciones como entida-
; des individunles sino a la relación entre dos o más respiiestns. 1. La importancia de Ia redundancia y d e la constricción para nuestro
! concepto de patxón se Iia examinado en detalle en S. 1.4; aquí bastarii
señalar que uii pairón es información transmitida mediante la presencia
de ciertos hechos y la no presencia de otros. Si todos los heclios posibles
de una clase dnda ocurren al azar, no hay patrón y no hay informacitn.
4 . 2 La interacción como sistema
Antes de definir cualquiera de las popieda&es especiales de
[cabe considerar la interriccibn oomo un sistema, y la teorfa los sistemas, conviene señalar que la evidenre y muy impor-
/de los sistemas generales permite coniprender la naturaleza tante variable del tiempo (y, por ende, el orden) debe ser
1 de los sistemas interaccionales. La Teoría de los Sistemas Ge- una parte integral de nuestra unidad de estudio. Las secuen-
nerales no se refiere tan sólo a sistemas biológicos, econbmicos
O
cias de comunicacibn no son, para utilizar las palabras de
o de ingeniería. A pesar de su cliveisidad, esas teorías de sis- Frank, "unidades anónimas en una distribucibn de frecuencia"
-temas particulares tienen tantos conceptos en común que ha (45, pdg. 510), sino el material inseparable de un proceso
siirgiclo una teoría más general, que estructura las similitudes cuyo orden e interrelaciones, que se dan a lo largo del
;
cn isomorfismos formales. Uno de los pioneros en este cam- tiempo, serán nuestro objeto de interés aquí. Como lo expre-
po Lud~vigvon Bertalanffy, describe esa teoría como "la for- ,. san Lennard y Bernstein:
mulación y derivación de principios que son válidos para Ios
'sistemas' en general" (25, pág. 131). Von Bertalanffy también ; Un lapso est4 siempre implfcito en un sistema. Por su rnisma naturaleza,
anticipó la actitud de quienes reaccionen criticando niiestro un sistema consiste en una interacddn, y ello significa que debe tener
deseo de analizar las relaciones humanas a partir de una teoría , lugar un proceso secuencia1 de acd6n y reacción para que podamos
cjue es más conocida -lo cual no significa que sea más ade- desaibir cualquier estado del sistema o cualquier cambio de estado.
cuada- por su aplicación a sistemas~claramenteno humanos, (94, phgs. 13-14).
en particular a computadoras, y ha señalado las deficiencias
lógicas de esta crítica:
4.22 Definición de un sistema
El isoiiiorfismo que hemos mencionado es el resultado del hecho de
que, en ciertos aspectos, es posible aplicar abstracciones y modelos con-
imente, podemos utilizar ¡a definioi6n de Hall y Fagen
ir que un sistema es "iin coniunto de ;Qbjetos así como
ceptuales correspondientes a fenómenos distintos. Es s61o desde ese hn- relaciones entre los objetos y entre sus afi.ibutos" (62, pág.
grilo que se aplicarán las leyes de sistemas. Ello no significa que las el que los objetos son los componentes o partes de)
sistemas fisicos, los organismos y las sociedades sean la misma cosa. En , los atributos son las propiedades de los objetos y las
principio, se trata d e la misma situacibn que encontramos aiando la ley otzes "mantienen unido al sistema". Además estos auto-
de la gravedad se aplica a la manzana de Newton, el sistema, planebrio señalan, que, en última instancia, cualquier objeto es es-
y cl fenómeno d e las mareas. Ello significa que un deternliniido sistema o por sus atributos. Así, mientras que los "objetos"
teOricc, el d e la me&nica, es válido para ciertos aspectos rclativnmente ser seres humanos individuales, los atributos con que
liinitado; ello no significa que las manzanas, los planetas y los ocóiinos en esta obra se los identifica, son sus conductas comunicacio-
so asemejen en muclios otros aspectos. (26, pig. 7 5 ) . contraste, por ejemplo, con atributos intrapsíquicos) .
r manera d e describir los objetos interaccionales con-
O No fue fácil decidir -y bastante lo hemos conve~sadocon Watzia-
verlos no como individuos, sino como ''personas que se
\vick- si Cenerol S!lstein Tlieor!y debía ser tradiicido como "Teoría Ce- an con otras personas". Al destacar el thrmino ''rela-
nerd del Sistem-" o "Teorín del Sistema General". En un momento d e ción", se reduce corisiderablemente la actual .vaguedad y ge-
irnpasse conceptual decidimos recurrir a "pruebas pr8ctiais" y pudimos neralidad de la definición citnda. Aoeptando que siempre
comprobar que, a favor de l o primero, podía aducirse la disbibución existe alguna clase de relación, por espúrea que sea, entre
tipografica del último libro d e von Bertalanffy, que destacu Gmerul y ?
agrupa Sydem Tiieory, pero apoyaba la segunda traduccitn el hecho d e dos objetos cualesquiera, Hall y Fagen consideran
que la revista que fundó ese autor se llama Geleral Sysfem, es decir,
Sisteinas Generales. Nos quedamos, por fin, coi1 que lo "general" eran que las relaciones a ser consideradas en el contexto de un conjunto dado
los sistemas y no la teoría, e incorporarnos el plural, sigiiieiido el crite- de objetos dependen del problema de que se trate, qued;r,ndo incluidas las
rio del título de In revista. [N.del R.]. relaciunes importantes o interesantes y excluidas las n,ue son triviales
2 . Como se observará, nuestro interés aquí se limita a ciertos aspectos O no esenciales. La decisión sobre cuáles son las relaciones impor-
de los sistemas interaccionales, sobre todo las familias. Par3 una RPI~CZ- tantes y cuáles las triviales depende d e la persona qiie trata el pro-
ción amplia y reciente de este marco de referencia a los sistemas vivien- blema, esto es. la cuestibn de la trivialidad depende del interbs de
tcs cn geiiernl, v¿.iise l;i xrie tle Liillei. (LOS), qiie des1 r x el :ispecto iri- cada uno. (62, pág. 18).
tegrndor potencialmente fructífero de ese enfoque.
.;t
.'9+
1 TG fl
bQ '. '
..
ello una reacción química que tiene lugar en un recipiente aislado Y
- Lo importante aquí no es el contenido de la con~unicaci6n
pei. se sino exactamente cl aspecto ielncionnl (conniivo) de sellado. (62, p6g. 23).
comunicación humana, tal como se lo definió eii S. 2.3. Así,
., los sistemas interaccionales seríín dos o mis conitrniccrntes en Puede decirse que esta distinción entre sistemas cerrados y
(11 proceso, o en el ~iiuel,de definir la nnttrralosu de sic re- abiertos ha liberado a las ciencias que se ocupan de los fe-
lwidn. 0 nómenos de la vida de las wdenas de un modelo teórico esen-
cialmente basado en la física y la química clásicas, esto es, un
modelo de sistemas exclusivamente cerrados. Puesto que 10s
4.23. Medio ambiente y subsistemas sistenas vivientes tienen tratos cniciales con su n~eclio,la teo-
ría y los n:dtodos d e análisis adecuados a cosas que pueden
'rOti.o aspecto importante de In definición d e un sistema cs la colocarse en un "recipiente aislado y sellado" resiiltalan no-
F- tablemente paralizantes y equívocas. 4
clefiriici6n de su medio; citaildo también a Hall y Fagen: "Pa-
ra un sistema dado, el medio es el conjunto de todos los ob- el desarrollo d e la teoría de los subsistemas abiertos je-
jetos cuyos atributos al cambiar afectan al sistema y tambibn ordenados, ya no es necesario aislar artificial-
, nquellos objetos cuyos atributos son inodificados por la con- su medio; ambossencajan en forma signi-
I.ducta del sistema" (62, pág. 20). Según lo admiten los mismos mismo marco teókco. Koestler describe la
autores, ! sitiiación d e la siguiente manera:

esta formiilación siigiere la pregunta relativa :t ciiiíntlo iin objeto per- 1 Un organismo vivo o un cuerpo social no constituye un conglomerado
tenece a un sistema y cuándo al medio, pues si un objeto reaccion:~ de partes elementales o de procesos elementales; es un. jerarquía inte-
con un sistema en la forma dcsaipta, ¿no debarla considerarse como grada de siibtotíílidade~ semisrut6nomris, que mnsisten en sub-subtota-
parte del sistema? La respuesta no es en absoluto definida. En cierto lidades, y asl sucesivamente. De esta manera, las unidades funcionales
sentido, un sistema junto con su medio constituye el universo d e todas en todos 10s dveles de h jerarqufa u n , por as( decirlo, bifrontes: actúan
las cosas d e interbs en un contexto dado. La subdivisión de ese uni- tin todo cuando 'miran 'hacia abajo'. y Lomo partes cuando
verso en dos conjuntos, sistema y medio, puede efectiiarse de muchas iiiiran 'hacia arriba' (87, p6g. 287).
, maneras que son, de hecho, muy arbitrarias.. .
1-n definición de sistema y medio hncc evidente qiie cualquier sistema
ser subdividido n sil vez en subsistemas. Los objetos per- Con esto modelo conceptual resulta fácil ubicar un sistema
a un sistema pueden constderazse como parte del medio de interaccional diádico dentro de una familia más grande, una
otro sistema. (62, phg. U)). familia ampliada, una comunidad y urí sistema cultural. Asi-
c mismo, talos sistemas pueden (con impunidad teórica) su-
El a r á c t e r evasivo y flexible de este concepto de sistema- perponerse con otros subsistemas, pues cada miembro de la

i
1
medio o sistema-subsistema explica eii considerable medida díada participa en subsistemas diádicos con otras personas e
, . la eficacia de la teoría de los sisteinas generales para estudiar iudus8 con la vida misma (véase el Epílogo). En síntesis, los\\ \
los sistemas vivos (orgbnicos), ya se:] biológicos, psicológicos individuos que se comunican se estudian en sus relacione$J
o interaccionales, como sucede aquí. P,ues hmizontalei y verticales con otras personas y otros sistemas
<'; ,. . .los sistemas orgánicos son abiertos, entendiCndose por ello que inter-
anibian materiales, energías o informacióu con su medio. Un sistema 4. En psiquintrfa puede encontrarse un ejemplo interesante y pertinen-
\
. 2.' te del efecto indirccto que ejerce sobre diversas disciplinas la metateo-
S r s cerrado si no existe importación o exportación de energía en cunl- ría más elaborada por la física clásica: las patologías de la interacción
quiera de sus formas, tales como informaci6n. calor. materiales físicos, eran virtualmente desconocidas en los primeros días de la psiquiatria,
etc., y, por ende, no hay a m b i o de componentes, siendo ejempln dc con una única e:rcepción, la folie d deux y simbiosis similares (S. 3.62).
Desdo el comienzo, estns dramáticas relaciones se consideraron interac-
cionalw y no individunies y, en tal sentido, constituían poco más que
3. Si bien se pondrá el acvnto en los coiiiuiiicniites Iiununos. no exis- nionstriiosid;ides nosológicas. Con tcdo, llania In atencibn niin y1 heclio de
ten motivos teóricos para excluir In interaccii:n dc otros mainíferos que se las admitiera mientras se pasaban por alto otros problemas re-
(9) O de grupos, tales como las nricicnes, ciiie piirden interactiior en lacionales, sobre todo considerando que s61o la folie d deur se adecuaba
forma muy similar n la de dos o mis in(!ividuos (125). , con precisihn al modelo de sistema cci~ndode la bpocr.
4.3. Las propiedades de los sistemas abiertos ten sistenias complejos que no permiten la variación de un único factor
por ve^, pues son tan didmicos y estan tan interconectados que la
Así, hemos pasado de la definicihn rnAs universal de 10s sis- ; alteración de un factor actúa de inmediato como causa de modificacio-
E' nes en los otros, quizás en muchos d e ellos. Hasta hace muy poco, ]U
temas generales a centrar la atención en uno de los dos tipos
básicos, el sistema abierto. Ahora es posible definir algunas 5.
ciencia teadi6 a eludir el estudio de tales sistemas, centrando su atención
de las propiedades formales macroscbpicas d e los sistemas en los que eran simples y. sobre todo, reducibles.
abiertos, tal como se aplican a la interacción. Sin embargo, en el estudio de algunos sistemas no era posible evadir
por completo la complejidad. La corten cerebral del organismo d e vida
autbnuma, In comunidad de hormigas como una sociedad en fiinciona-
4 . 3 1. Totalidad miento, y el sistema económico humano se destacaron tanto por su im-
portancia prácticn como por imposibilidad de estudiarlos mediante 10s
Cada una de las partes de un sistema está relacionada d e tal otros métodos. De modo que ?oy vemos psicosis que no se tratan,
modo con las otras que un cambio en una d e ellas provoca sociedades qiie declinan y sistemas económicos que se tambalean, los
cambio en todas las demás y en el sistema total. Esto es, científicos pueden hacer poco más que apreciar toda la complejidad del
un sistema se comporta no sólo como uri simple compuesto tema que estudian. Pero la ciencia d e hoy tambikn esta dando los
de elementos independientes, sino como un todo inseparable primeros llasos hacia la investigación de lii "complejidad" como objeto dc
_y coherente. estiidio por derecho propio. (5, pág. 5). W'
Quizás esta característica se entienda mejor en contraste con 1;.
L . .

su opuesto polar, el caracter sumatorio: si las variaciones en


una de las partes m afectan a las otras o a la totalidad, en-
tonces dichas partes son independientes entre si y constitu-
yen un "mntdn*' (para utilizar un término tomado d e la li- la no-sumativirlad, como corolario de la noción d e tota-
teratura sobre sistemas) que no es mtis complejo que la suma una guía negativa para la definicihn del
de sus elementos. Este carácter sumatorio puede ubicarse en Un sistema no puede entenderse conlo la suma de
el otro extremo de un continuo hipotético de totalidad, d e hecho, el análisis formal de segmentos artifi-
cabe decir que los sistemas siempre se carncterimm por c i e r t 2 3 aislados destmiría el objeto mismo de estudio. Se
grado d e totalidnd. t' dejar d e lado las partes en beneficio de la
Si bien en su momento las teorías mecánicas del siglo xrx atención al núcleo de su complejidad, a su
no fueron formalizadas para constituir una metateoría, ahorn concepto psicológico de gestalt no es más
puede comprenderse que son primariamente analíticas y su- que una inanera d e expresar el principio de la no-sumatividad;
matorias. "La concepción mecanicista del inundo encontró su en otros campos existe gran interks por la cualidad emergcntf:
ideal en el espíritii Iapla~enno.esto es. en la cnncepcihn de que surge d e la interrelación de dos o mhs elementos. El
que todos los fenómenos son, en íiltiina instancia, conglome- ejemplo mis obvio es el d e la química, donde unos pocos
rados de acciones fortuitas de unidades físicas elementales". elementos conociclos dan lugar a una inmensa variedad de
(25, pág. 165). Así, los contrastes históricos nos proporciona- nuevas sustancias mmpleias. Otro eiemplo serían 10s llamados
rán los mejores ejemplos. Como señaló Ashby: "patrones tipo Moiré", fenómenos ópticos producidos por la
La ciencia se encuentra hoy en algo así como una línea divisoria. Durante superposición d e dos o más retículas (144). En ambos casos, e1
dos siglos ha explorado sistemas que son intrínsecamente simples o bien , resultado es de una complejidad que los elementos jamas po-
susceptibles de ser reducidos a sus componentes mas elementales. El
drían explicar si se los considerara por separado. Ademhs,
hecho de que durante un siglo se haya pcdiJo aceptar un dogma tal
resulta muy interesante que el más leve cambio en la relación
como "variar los factores de a lino por vez", demuestra que los cien- entre las partes constitutivas a menudo resulta magnificado
tíficos se ocupaban en gran medida de investigar los sistemas a los que
en la cualidad emergente, una sustancia distinta en el caso (le
podía aplicarse ese m6todo. pues este a menudo resulta fundamental-
la química. iinn config11vaci6nmiiv diferent~en el patrón tir)o
Moiré. En fisiología, la patología celular de Virchow contrasta
mente impracticable con los sistemas con;plejos. Recien cuando Sir
Ronald Fisher publid, en la &cada de 1920 sil obra sobre experimentos
en tal sentido con enfoques modernos como el de Weiss (162).
y en psicología, la teoría asociacionista clhsica contrasta con
renlizados con abonos ngrícolns, se pudo reconocer claramente que exis-
la teoría d e la gcstdt; así, en el estudio $e la intcrac-"
.>Ion hii-
A. 1
mana proponemos que el contraste se establezca esencialmen-
te entre los enfoaues centi.ados en el individuo v la teoría de teológicas dado que no encajaban en E;doctrina del deter-
, ,l;i con-iunicación. Cuando la interacción se considera como un minismo. Sin embargo, como ya se mostró en S. 1.3, el cam-
I derivado de "propiedades" individuales tales como roles, va- bio conceptual desde la energía (y la materia) a la informa-
lores, expectativas y n-iotivaciones el compuesto -dos o más ción ha terminado por apartarnos d e esa estéril eleccióii entre
es iin inont6n sumatorio que sistemas deterministas y sistemas causales teleológicos. Desde
en iinidnclos inás biísicas (individualesj. En el advenimiento de la cibernética y el %escubrimiento" de
del primer axioma de la comunicación, se- la retroaiimentacón, se ha comprobado qlie la relación circu-
i gliii el ciial toda conducta es comunicación y resulta imposi-
lar altamente compleja constituye un fenómeno muy distinto
i ble no comunicarse, se deduce que las secuencias de comu- de las nociones causales más simples y ortodoxas, pero no me-
: nicación serían recíprocainri~te ii-iseparables; en síntesis, que
nos cieiitífico, La retroalimentación y la circularidad, tal co-
dn interacción es no-sumativa. mo se las describe detalladamente en el capítulo 1 y con-io se
,.s. las ilustra en numerosas ocasiones en los capítulos 2 y 3,
constituyen el modelo causal adecuado para una teoría de
los sistemas interaccionales. La naturaleza especifica del pro- 1
ceso de retroabentacón es de interés mucho mayor qiie cl
origen y, a menudo, que el resultado. i
Otra teoría de la interacción que está eii coiitradicción con
el principio de la totalidad es la de las relaciones unilntera~es
entre elementos, esto es, que A puede afectar a B, pero no
viccversa. En el ejemplo de la esposa regañona y el marido
i.c!ti.nído ( S . 2.42), viinos que aunque unii secuencia iiiteraccio-
4.33 . Equifinalidad
iial puede estar pttnitcada (por lo; participantes o el observa-
dor) como un patrón de causaiidad unilateral, tal secuencia En un sistema circular y automodificador,,los "resultados" (en
es de hecho circ~lar,y 1'1 aparente "respuesta" también debe el sentido de alteración del estado al cabo de un período de
ser un estíinulo para el hecho siguiente en csta cadena inter-
tiempo) no están determinados tanto por las condiciones ini-
dependiente. Así, afirmar que la coiiducta de A causa la con- ciales como por la naturaleza del proceso o los parámetros
del sistema. En tkrn-iinos más simples, este principio d e equi-
ducta de B significa pasar por alto el efecto que la conducta finalidad significa que idénticos resultados pueden tener orí-
de B tiene sobre la reacción posterior de A; cie hecho, signifi- genes distintos, porque lo decisivo es la naturaleza de la or-
ca distorsionar la cronología de los hechos puntunndo ciertas ganización. Von Dertnlnnffy ha manifestado con respecto a
relaciones de modo de adjudicarle relieve y oscureciendo este principio:
otras. Sobre todo 2uando la relación es complementaria, como
en las relaciones de tipo líder-seguidor, filerted4bil o proge-
nitor-hijo, resulta fácil perder de vista la totalidad de la in- La estabilidad de los sistemas abiertos se caracteriza por el principio
de equifinaiidad, esto es, en motrarte mn los estados de equilibrio de :J':
teracción y desmeniizarla eii unídades independientes lineal-
mente causales. En S. 2.62 y 2. G3 ya se hizo una advertencia los sirte- cenados, que esttín detcmimdos por Ins condiciones Di- m: , : ' ' : "

cides, el sistema abierto puede alcamr un estado indepeneiente del ;'


contra esta falacia y ahora sólo cs necesario hacerla explícita
tiempo y tambikn de las condkiones iniciales y determinado tan ~610
en térn~inosdc la inteinccibn a largo :daza.
por los parámetros del sistema. (27, pBg 7).
l
4.. 32. Retroalimentacibn Si la conducta equifinal de los sistemas abiertos está basada
en su independencia con respecto a 16s condiciones iniciales,
Si las partes de un sistema iio están relacionadas en forma no s6l0 condiciones iniciales distintas pueden llevar
mismo resuhado final, sino que diferentes
u resultados pue-
unilateral o sumatoria, ¿de qué manera están unidas? Habien-
do rechazado estos dos modelos concep~uniescliisicos, pare- producidos por las mismas causas". Asimismo, este
cería que nos quedara sólo lo que en cl siglo pasado y a co- se basa en la premisa de que los parámetros del sis-
inienzos del actual fueron sus mlís reputadas alternativas, por sobre las condiciones iniciales. Así, en
.esto es, nociones vagas, vitalistas y nietafísicas consideradas en que las personis se afectan unas a
otras en su interacción, coiisideraremos que las características
T
<le la géness o el producto son mucho menos importantes que Lo dicho acerca d e los orígenes (etiología) puede aplicarse
\Ja organización de la interacción. 5 también al cuadro clínico resultante (nosología). Para tomar
Puede ilustrar este problema las concepciones cambiantes d e una vez más a la esquizofrenia como ejemplo, existen dos
la etiología (psicógena) d e la esquizofrenia. Las teorías acer- maneras d e comprender este término: como el nombre de una
ca de un trauma único infantil cedieron paso al postulado dc entidad nosolbgica fija o como el d e un modo de interacción.
un trauma relaciona1 repetitivo aunque unilateral y concebido Yu se sugirió (S.1.65 y 1.66) que la conducta tradicional-
estáticamento, provocado por la madre escluizofrenizante. Co- mente clasificada como "esquizofrénica" deje d e cosificarse
mo señala Jackson, Bsta es sblo la primera fase d e una revo- y se estudie en cambio s61o en el contexto interpersonal en el
lución más amplia: que se produce -la familia, la institución-, donde tal conduc-
ta no es simplemente el resultado ni la causa de estas condi-
Históricrimente, la concepcihn del trauma psictiyeno en la etiologia pu-
ciones amhientalcs por lo comfin l~izarras,sino iina parte com-
rece estar cambiando desde Ias idcas origimlrs dc Freud acerca de un plejamente integrada de un sistema patológico en curso.
Por último, una de las características más significativas de
suceso traumático único hasta el concepto dc 1111 traiimii repetitivo. El
los sistemas abiertos es la condiicta eqiiifinal, sobre todo en
paso sigt~ienteno seria quZn le hace qud u yui6n. sino cómo q u i h
contraste con el nod de lo de los sistemas cerrados. El estado
hace .qué. Qiiizí la próxinia fase incluya un estudio d e la esquizo- final del sistema cerrado está completamente determinado por
frenia ( o esquizcfrcnias) como una enfermedad de raigambre familiar las circunstancias iniciales que, por lo tanto, pueden conside-
cliio iriiplici iin compliado ciclo hucsped-vector-rcceptor que incluye mil- rarse como la mejor "explicaci6n" d e ese sistema; en el caso
clio miis de lo que el t8rniiiio "madre esqiiizofrciií~gen;i" puede connotar do uli sistema abierto, sin embargo, las características orga-
(68, pág. 184; las bastardill;~~ son nuestras). 6 nizativns del sistema pueden incluso hacer que se llegue al
caso extremo d e independencia total con respccto a las con-
5. Cf. Langer, quien describe la elecci6n d e otra manera: diciones iniciales: el sistema constituye entonces su mejor ex-
Hay una falacia muy familiar y difundida, conocida como la "falaciii ~~licaaión, y el eshidio de su organzacióii actual es la [neto-
genética", que surge del método histórico en !a filosofía y ia critica: í!ología adecuada. 7
el error d e confundir el origen d e una cose con su impdancy, d e
rastrear esa cosa hasta su forma niBs primitiva y luego darle mera-
mente'' el nombre de ese fenúmeno arcaico. . . Por ejemplo, es probii-
ble que las palabras fueran sonidos ritualistas aiites d e convertirse eii 4.4. Sistemas interaccionales estables
fecursos comunicacionales; ello no significa que el lenguaje no sea ahora
realmente" un medio de comunicación, sino "realmente" un mero resi-
duo d e la excitación tribal. (91, phg. 248). (Las bastardillas y las comi- Estamos ahora en condiciones de considerar en forma mAs de-
llas están en el original). los sistemas caracterizados por la estabilidad, a saber,
La relativa falta d e importancia de las condiciones iniciales d e los os llamados sistemas d e "'estado constante". Volviendo a Ilall
sistemas totalitarios tambibn merece mencionlirsch. Por mucho q u e las y Fagen, "un sistema es estable con respecto a algunas de sus
dictadiiras insistan en la singuliiridad d e sus orígenes históricos y sus
principios ideológicos, Itis condiciones d e vida resultantes son abruma- variables si Bstas variables tienden a permanecer dentro de
dnramente idénticas, y justifican el refrán frands: Plus G(P chnge, pltrs límites definidos" (62, pág. 23). P f l

c'est la m i m e cliose. 4>LL!.2


c.&,,&;t-Aly~"~~
6 . Existen pruebas que corroboran esta concepción equifinal d e Iii
psicopatologia; Kant (82) no encontró factores trauinltticas desencade- 4.41 . Relaciones estables
nantes en 56 casos consecutivos de esquizofrénicas, y Renaud y Estess
(124) obtuvieron abriimadores relatos d e experiencias traumiticas en
las historias de Iiombres que se consideraban nor~na!es desde el punto Casi inevitabIemente, ese nivel d e análisis hace que el interés
de visto psiquiátrico. se centre ahora relaciones estables, es decir, las que
Dado que su grupo normal no podía distinguirse d e las muestras clini-
cas a partir d e ese criterio, Renaud y Estess d i c ~ n :
Tal conclusión no es incompatible con supuestos básicos subyacentes concepciones elementaiistas d e las relaciones causa!es simples y directas
;i la ciencia de la conducta del siglo veinte (por ejemplo, que la con-
que con insistencia se postulan para vincular ciertas clases de hechos
ducta Iiumana constitiiye en grado considerable u11 producto de la ex- can el desarrollo posterior de una enfermedad mental. (124, pág. 801).
periencia de vida); tampoco e s t h cn conflicto coli la proposición be sic^. 7. El mismo argumento ha sido sugerido por autores tan científicos
dc que los primeros nños d e Iii vida Iirimana son cruciales para el de- como Wicszr (167, p6g. 33), y tan humoristas, aunque llenos d c realis-
\arrollo postt*iii~r.Si11 embargo. este plinto tic vistn si ~vestiona Iiis nm, como. C. Northcote Parkinson (115).
'
f

! son: 1) importantes para ambos participantes, y 2) durade-


ras; ejemplos generalir ad os serían las amistades, ciertas rela-
! ciones profesionales o de negocios y, sobre todo, las relaciones
~ k obmo,
n y no por.qu6, opera el sistema interaccional. Podría
establecerse una analogía muy simplificada con el funciona-
miento de un modelo favorito, la computadora. La forma en
,i maritalcs y familiares (73). Ademis de su importancia pr6ctica que la máquina t e b a j a puede describirse en terminos d e su
. como instituciones sociales o cultiirales, tales "grupos vitales lenguaje, d e circuitos de retroalimentación, sistemas de en-
' con historia" son de particular importancin heurística para la trada-salida, etc, El proverbial hombre de Marte podrfa obser-
i pragmática dc la comunicación. Bajo las condiciones inencio- var el funcionamiento d e ese sistema durante un tiempo su-
i nadas existe no sólo la oportunidad, sino también la necesidad ficiente como para entender de qué manera trabaja, pero
. de repetir secuencias comunicacionales que llevan a las ya seguiría sin saber "por qué", lo cual constituye un problema
mencionadas consemrencias a largo plazo de los axiomas y distinto y nada simple. En última instancia, la computadora
,. .las patologías. El estudio de grupos de desconocidos o de en- puede funcionar porque está conectada con una fuente de
cuentros casuales puede proporcionar interesante material energía; o bien podrla funcionar de determinada manera de-
idiosincriisico, pero, a menos que exist:~interds por fenóme- bido a la naturaleza d e sus partes constitutivas; en un sentido
nos singulares, artificiales, o novedosos. tal interaccidl no es teleológico, puede funcionar como 10 hace porque fue dise-
tan valiosa conlo la de una red "natiiral" en la quc suponemos ñada para de~erminadofin. E n la visión general, el por qiré
que las propiedades y patologías de la comiinicaci(in humana de la energía y el propósito (impulso y necesidad, en t6rminos
se maniFestarAn con un impacto pragmiitico inás claro. 8 psicológicos) no puede dejarse d e lado; pero tampoco es po-
sible hacerlo con la naturaleza del funcionamiento, esto es,
el cdmo. Además, ambos problemas pueden examinarse por
separado, al menos por el momento, y como sucede con pro-
blemas similares en otros campos; en la física existe una co-
/Es comBn Que surja esta pregunta: ;por clué existe iina rela- nocida discontinuidad d e modelos: 1,

( ci6n dada? Esto es, dpor que, sobre todo teniendo en cuenta
t. !
la patología y el sufrimiento perdiiran csas rela'ciones, y los Quid no sea todavia el momento de pregunta:!, con probabilidad de
/
: : participantes no s61o no abandonan el c:impo sino que, para obtener una respuesta, por qué, pcr ejemplo, lo$,,electrones y los foto-
j cspresai.ln en forma positiva, se aclecúan ii favor de una con- nes nctiian como pnrticiilas y tambibn como ondR$ le flsica teórica iiíin
j tinuación de la relació?? Tal interrogante suscita respuestas no Iia avnnzado Unto. Por otro lado, se puede preguntar ya si una
' 3 a s a d n s en la motivación, la satisfacción de-.necesidades, fac- propiedad de tipo onda podría explicar por qu6 la partícula de un
tores sociales o culturales u otros determinantes que, si bien electrón esta limitnda a ciertas órbitas mientras gira alrededor del nú-
intervienen claramente, son tangenciales con respecto a esta cleo de un btorno. (2, plg. 289).
ex-posición. Con todo, no es posible deinr (le lado el problema
y, de hecl~o.ya hemos sugerido, junto con Buber y otros,
la importaiicia de li confirmación como un propósito social 4.42. Limitación
(S.3.331).
Empero, y nuesto que nuertra nieta es intensiva más que ex- Como ya se serialb, una de las razones para asumir una po
tensiva, se hace necesario explorar en primer 111gnrlas expli- sición tan estricta es la de que podría haber factores identi-
caciones interaccionales, antes de intcgrnr las premisas toma- ficable~intrínsecos al proceso de 1s comunicación, apniSte de
das dc otros marcos de referencia. Así. dareilios una resniiestn la moti\~acióily el simple hábito, que sirven para vincular y
, ---1 que es descriptiva m5s que eqlicativa. 9 esto es, relacionada
: /! perpetuar una relación.
Tentativamente, podríamos encuadrar a tales factores dcntro
8 . Esto tampoco significa negar 1n utilidad o la posibilidad de las in- de Ia noción del efecto limitador de la comunicación, seña-
vestigncicu-tes experinientalcs (esto es, control~das) de tales f<-nómenos,
Runque, como lo han sugerido en contextos iniiy distintos Bateson (Il), lando que en una s m m i icacional, todo intercanhio
Ha!ey (59) Sclieflen (138, 130) y Sclielling (1.10), tal experimentación cle mensajes d h i ñ ~ o o t m i e n t o siguinite8 s
probablemente sea de un arden fundnmentalmc.iitc nuevo. Véase asimis- y
mo, los comentarios de Asll1:y en S.4.31. c
mixto (140), cn el que cualqiiier solución dentro de la relación pareco
O. Por ejemplo, desde el punto da vista fenon;, nolbgico el curso de una , preferible a una fuera dc ella. Tul modelo se propone y se ilustra en
relació~i puedo entenderse como un juego Js s~iiii~no nuh ccn motivo t S. 8.448.
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distintas combinaciones d e In mqteria y bajo ingulos distintos d e inci- : la esposa, cuya queja parece más que justificada: su marido,
dencia, simplemente tenemos que observar In regla ya formulada y los un joven agradable y despierto se había ingeniado de alguna
v;ilorcs d e n, lo cual resulta mucho mSs fi'icil. El propósito econiiniico manera para terminar el colegio secundario sin haber apren-
resulta aquí inconfundible. E n la naturalew no líay tina ley d e le re- dido a leer ni a escribir. Durante su servicio militar también
fracción, sino sólo casos diferentes do refriiccibrl:, La Icy d e la refr;ic- logrb eludir un curso especial para soldados analfabetos. Cuan-
ción es una regla sumaria y concisa, crendii por nosotros para le re- do se lo dio de baja comenzó a trabajari.'como obrero y se vio
construcción mental de un hecho, y sGlo para sii recoiistrucción en prlrtc, impedido de progresar o lograr un aumento d e sueldo. La es-
esto es, desde sil enfoque geométrico. (90, p;ígs 485-86). posa es una persona atractiva, enérgica y sumamente escm-
pulosa. Debido al analfabetismo del esposo, carga con las res-
ponsabilidades iamiliares y en muchas ocasiones debe llevar
4.44. La familia como sistema al marido a nuevos lugares de trabajo porque aquél no puede
leer los nombres d e las calles ni el mapa de una ciudad.
La teoría de las reglas familiares se adecúa a la definición Poco tiempo después de inicada la terapia, el marido se ins-
inicial de un sistema como "estable con respecto a algunas de cribió en un curso nocturno para analfabetos, logró que su
siis variables si estas variables tienden a mantenerse dentro padre lo ayudara con sus estudios y adquirió una eficacia ru-
de límites definidos" y, de heclio, esto lleva a una considera- dimentaria para la lectura, Desde u n punto d e vista terapéu-
, ción más formal de la familia como sistema. tico todo parecía marchar sumamente bien, hasta que el te-
rapeuta recibió una llamada telefónica de la esposa, quien le
Este modelo para la interacción familiar fue sugerido por informó que dejaría d e acudir a las sesiones conjuntas e ini-
Jackson cuando introdujo el concepto de ltomeostusis fami- ciaría juicio d e divorcio. Como en el antiguo chiste, "la ope-
liar (69). Observando que las familias de los pacientes psiquiá- ración fue un exito, pero el paciente murió". El terapeuta ha-
tricos a menudo sufrían repercusiones drásticas (dcpresión, bía pasado por alto la naturaleza interaccional del problema
episodios psicosomáticos, etc.) cuando cl paciente mejoraba, j
Jackson postuló que estas conductas y quizá, por lo tanto,
S planteado (analfabetismo) y, al eliminarlo, alteró la relación
la enfermedad del paciente, eran "mecanismos homeostáticos" complementaria d c la pareja, aunque ese resultado era exac-
que intervenían para que el sistema lierturbado recuperan tamente lo que la esposa había esperado d e la terapia.
su delicado equilibrio. Esta breve formulación constituye el
núcleo de un enfoque comunicacional de la familia, que ahora 4.442 No sumatividad
puede describirse en t6rrninos de alguiios principios ya prc-
sentados. aná'lisis d e una fail-iilia no es la suma de los análisis d e sus
miembros individuales. Hay características del sistema, esto
es, patrones interaccionales, que trascienden las cualidades
4.441 Totalidad de los miembros individuales; por ejemplo, los com?Iementos
do S. 3.62 o la coxqu.picaci6n de doble vínculo recíproco qu
Dentro de la familia la conducta de cada individiir, cstd rc- se describirá en S.6.432. Muchas d e las "cualidades
lacionada con la de los otros y depciide d e ella. Toda cori- dunles" de los miembros, en particular la conclucta
ducta es comunicaci6n. y; por ende, inlluye sol~relos demhs y tica, son, de hecho, inherentes al sistema. Por ejemplo, Fiy
siifra la influencia de bstos. Específican~ente,como ya se seña- (521 ha examinado concisa y claramente?~>lcontexto marital
ló, los cambios favorables o desfavorables en el niiembro dc en el que un grupo de pacientes exhibía'un sinclroine de an-
la familia identificado como paciente ejercen por lo comíin siedad, fobias y conducta estereotipada d e evitación. En nin-
algíin efecto sobre otros mienibros, sobre todo en términos guno de los cusos existía un cónyuge que funcionara adecua-
de su propia slilud psicológica, social o iiicluso Iísicn. 1.0s tc- damente, pero aún más interesante para nuestra teoría actlial
rapeutas de familia que logran aliviar cl prolilcina por el cual es el eiicaje mutuo, sutil y generalizado de la conducta ohser-
se los consultó enfrentan a menudo uiia nueva crisis. El si- \lado en cnclii piireja. l71y seííala que
guiente ejemplo es típico en principio, alinclue se lo eligii,
debido a la insólita claridad con que se describe el problema. luego do un cuidadoso estudio, los cónyuge<~evelan una historia de
Una pareja inició una terapia niatrimoriial por insistencia de sintonlas sumamente similares, si no id6nticos, i los del paciente. Por
10 común, se muestran reacios a reveliu. esa 'historia. Por ejemplo, a
las relaciones sexuales con la paciente aparentemente ella está
una esposa no s610 le resultaba imposible salir sola, sino que incluso
estando acompañada sentía pánico si entraba en un lugar muy ilumi- enferma y no poclria hacerlo. Q u i d le incomode sentirse solo, pero,
nado y/o lleno de gente o debía permanecer esperando en una fila. Al puesto que la paciente tiene miedo d e estarlo, el siempre ~ u e d etenerla
principio, su marido negó tener problemas emocionales,. pero luego re- ,
a su lado sin revelar así que é l tiene ese sfntorna.
ve16 que habia experimentado episodios &sionales d e ansiedad, por lo La padente insatisfecha puede revelar cierto deseo de tener una reladbn
cual evitaba ciertas situaciones. Las situaciones que evitaba eran: mul- -marital, pero sus síntomas fbbicos le impiden vincularse con O ~ O S
titudes, permanecer en una fila, y entrar en lugares públicos muy jlu- hombres. E n cuanto al marido, las características d e su personslidad
minados. Sin embargo, ambos cónyuges insistían en que la esposa y su reaccibn frente a la enfermedad d e la paciente hacen que esa
debía ser considerada como la paciente porqiie ella tenia mtís m i d o de : posibilidad tampoco exista p a n 61. Tanto la paciente como e1 esposo
asas situaciones que 81. están relativamente protegidos de esa exigencia por los síntomas de la
En otro caso se consideró que la esposa era la paciente porque tenfa primera.
miedo a los lugares cerrados y no podía subir a un ascensor. Por lo por 10 común, el matrimonio es infeliz y la pareja vive distante e h a -
tanto, la pareja no podía visitar un restaurante sitiiado. en el último lisfecha, pero los síntomas sirven para 'mantenerla unida. Este tiPo, d e
piso de irn alto edificio. Con todo, m6s tarde se comprobb que el rnatrlmonio podría llamarse matrimonio compulsivo.. .
marido temía los lugaies altos, temor que j a d s hrillía tenido ne-
cesidad de enfrentar debido al acuerdo marital en el sentido de que
nunca subirían al último piso de los edificios porque la esposa tenia 4.443 Retroalimentación y homeostasis
m i d o de rntrar al nscensor. (52, pág. 248).
El sistema actúa sobre las entradas (acciones de los miem-
,./El autor sugiere luego que los síntomas del paciente parecen bros o del medio) al sistema familiar y las modifica. Debe
/ ' proteger al cónyuge, y para corroborarlo señala que el co- examinarse la naturaleza del sistema y sus mecanismos de
l' i mienzo de los síntomas está correlacionado habitualmeiite con
un cambio en la sitiiacibn de vida del cónyiige, un cambio que
I podría prodiicirle ansiedad. El patrón interaccional caracte-
1; ristico de tales parejas es designado par R y como "control
t '
retroalimentacibn así como la naturaleza de la enbada ( q u i -
finalidad). Algunas familias pueden soportar grandes reveses
e incluso convertirlos en motivos de uni6nj otras parecen in-
capaces de manejar las crisis más insignificantes. Aún m6s
a idual", esto es, extremas son las familias de los pacientes esquizofrénicos, que
no pueden aceptar las manifestaciones inevitables de 'madu-
Los síntomas de la pacientc la colocnn en In ~~osicidn, conio miembro rez en el hijo y que contrarrestan estas "desviaciones" tildhn-
enfermo, de exigir que el dnyiige esté siempre n su disposición y liagn dolas de enfermas o nocivas. Laing y Esterson (90)describen
lo que clla dice. El marido no puede dar u11 piiso sin consultar i la la reacción de la madre ("Sra. Ficld") de una esquizofrdnica
paciente. No obstante, al mismo tiempo, la .:Paciente es objeto de quince aiíos ("Juno") a la creciente .independencia de la
de una constante siipervisión por parte del esposo. Este puede tencr hija. Desde los dos hasta los diez años de edad, June había
que permanecer cerca del telbfono para q i ~ eella piiedri Ilamarlo, pero padecido de una luxación conghnita de la cadera, que hizo
él tamhidn controla todis las ~~t.;vidaclcs de sil miijer. Tnnto la paciente necesaria una serie de medidas correctivas complejas y engo-
como e1 maridn n meniiclo srñ:ilnn que el otro siempre se sale con la rrosas, que limitaban casi por completo las actividades de la
suya. niña.
Las dificiiltadcs de I:i paciente permiten al marido evitar miichas si-
tuaciones en 13s que 61 pcdría experinientür ansiedad o algíin ctro Lu seiiora Field hizo su relato en un tono alegre y Bgil. Su man&
malestar, sin tener que enfrentnr la posibilidad de un síntoma. La mujer de hablar es tan reveladora como el notable contenido., .
pucde constituir una sólida excusa para él, que así puecle evitar la La señora Field no s610 omite permanentemente toda referencia a que
vid3 rocid, puesto que sil esposa se siente iiicómoda. Puede limitar june podh haber sido en algunas ocasiones un espectticulo penoso para
su trclL:ijo, aparentemente porque debe titendcr a una persona enferma. ella, ndemiís d e "encantadora"; infeliz, desdichada, quids, ademsis de muy
Piirdc trat:ir imdccuadamentc n sus hijos a. cius,i de su (-vitatividad y de feliz; callada, además d e ruidosa, y no necesariamente siempre a f e o
sil tendencia a las reacciones excesivas, pero se libra de tencir que en- tuosa, sino que su repertorio de calificativos positivos jamás varia. Esta
frrntarse consigo iiiismo gracias a Iti sospcc.liii de que los problemas de imagen de June Iiasta la edad de 14 años se-mantiene con certeza y
rigidez, y sin duda constituye una visión notablemente limitada de cual- con lo que es habitual en otras niñas d e su edad, lo hacia en forma
quier ser humano. Es impermeable a las demostraciones directas de 10 muy sumisa.
contrario por parte de June. Se ejerce sobre la niña una gran presión Este cambio fue muy bien recibido por sus maestras, con cierto grado
para que acepte esta imagen de sí misma, y se ataca su vida si ella de desagrado, típico de una hennana, por Sylvia y, en el caso del
disiente. Es atemporal. Como la señora Field afirma una y otra ven padre, como parte de las compkaciones que significaba tener una
"Esa no es mi June, Ahora no puedo comprenderla. Siempre fue una hija. Sólo para su madre ocinstituyó una expresión de enfermedad, , y
niña muy feliz Siempre fue una, niiía muy bullicioss. (00, p8gs. 135-6). consideró una confirmación de mi opinión el que June comenzara a
mostrarse más retraida en su casa a partir d e las vacadones de Navidad.
Obsérvese la negación de toda prueba en sentido contrario. La versión de la madre en cuanto a los hechos que provocnron este
Pero cuando la misma June comenzó a contradecir esa ima- estado de pasividad inmóvil casi total puede expresarse de la siguiente
gen, la díada entró en una nueva fase, caracterizada por los manera: une habla comenzado a enfermar a partir de agosto. Sufrió
esfuerzos masivos de la señora Field por contrarrestar los cambios sutiles en su personalidad, se volvló maleducada, agresiva,
cambios, que en general consistían en afirmar que la niña cruel e insolente en su hogar, al tiempo que en la escuela se mostraba
estaba enferma: retraida y tímida. Según esta versión, nadie cona& a una hija mejor
que su madre, y ésta puede percibir los comieazei?'de la esquizofrenia
En el verano anterior al invierno en que se la internó, June se separó antes que los demás (padre, hermana, maestros, médicos). (90,
de la madre por primera vez desde su permanencia en un hospital du- phgs. 137-9).
rante seis semanas cuando tenía dos años, debido a la luxación de ca-
dera. Ese verano fue a un campamento para niñas organizado por la En esta investigación desusadamente intensa se efectuó una
iglesia. La señora Field fue la única madre que a ~ m p a ñ óa su hija observación directa del período de hospitalización y recupe-
al campamento. Durante el mes que estuvieron alejadas, la niña hizo ración:
tina serie de descubrimientos acerca d e si misma y de los demás y, .'*<
.e
desgraciadamente, se deterioró la relación con su mejor amiga. Tomó La fase en la que June estuvo clínicamente catatbnica y en la que la
conciencia de sí misma desde el puiito de vista sexual con mucha ma- madre la atendfa como a un bebe, duró tres semanas, y constituy6 la
yor intensidad que antes. faso más armoniosa que hayamos observado directamente en su relación.
En opinión de la inadre, cuando regresó del czmpamento ya "no era El conflicto s610 se planteó cuando June, desde nuestro punto d e vista,
mi June. No la conocla". .. comenzó a mejorar.
La madre se sintió muy alarmada ante esos cambios y, entre agosto y En el período de recuperación, casi todos los progresos que hada
diciembre, consultb a dos médicos y a su directora con respecto a la June (en opinión de las enfermeras, la asistente social psfqui8tr1caa 10s
niña. Ninguno de ellos veía nada anormal en June, y lo niismo ocurria terapeutas ocupadonales y nosotros rnisrnos) ci,ocaban con la vehe-
con su hermana y su padre. Sin embargo, la srtdorn Field no se resig- mente oposiclb de la madre, para quien constituían retrocesos, mien-
naba a dejarla tranquila. tras que para June y para nosotros eran pasos hacia adelante.
Resulta importante comprender que la imagen que la señora Field He aqd unos pocos ejemplos.
tenía de June nunca era, por cierto, verdadera. La niadre desconacia June comenzó a demostrar cierta iniciativa La madre manifestó alarma
por completo todo lo relativo a la vida de la niña. Esta se sentía iiritu cualquier iictitud d e este tipo fuera porque June era irresponsa-
timida y vergonzosa, insegura de si misma, pero era grande para su I)!o o porque June nunca hacía nada sin pedir permiso primero. No
edad y se mostraba activa en la natación y otros deportes que había había nada de malo en lo que June hacía, excepto que no pedia per-
empezado a practicar para superar su prolongada invalidez infantil
(no le sacaron el yeso hasta los diez años de edad). Aunque activa,
..
niiso.
Un ejemplo, que según .la madre la alarmaba, era que June comía
no era independiente pues, como ella misma nos dijo, se había sometido
en gran medida a la madre y rara vez se animaba a contradecirla. Sin
un chocolatfn despues del desayuno, sin pedir permiso para hacerlo.. .
Los padres no proporcionaban a June dinero alguno, pero le aseguraban
.embargo, comenzó a salir con muchachos cuando tenía trece afíos, que se lo darían si ella explicaba para que lo quería. No es sorpren-
aunque decía que iba al club de la parroquia. dente que la niña prefiriera pedir pequeñas sumas a ' otras personas.
Cuando regresó del campamento, comenz6 a manifestar por primera vez Tenia que dar cuenta hasta d e las pocas monedas con las que contaba.
c6mo se sentía realmente con respecto a si inisma, a su madre, a su Este control alcanzó extremos notables. Una vez June le sacó unas mo-
desempeño escolar, a Dios, a otras personas, ctc., y, en couiparaci6n nedas a1 padre para comprar un helado. El padre le dijo a la madre
que si June comenzaba a robar dejaría de ser su hija. En otra ocasiiin 111ente refractarias al cambio y a menudq, demuestran uiiil
encontró un chelín 'en el cine y sus padres insistieron en que lo en- iiotable capacidad para mantener el status .quo mediante utia
tregara en Ia boletería. June afirmó que eso era ridículo y que signi- retroaljmentación predominantemente negativa, como lo oh-
ficaba llevar la honestidad demasiado lejos, pues ella misma no esperal~a servó Jackson, 10 y como lo ilustra el ejemplo de Laing y Es-
que nadie le devolviera un chelfn si lo perdía. Pero los padres insis- Lterson.
tieron todo el día en su actitud y esa misma noche el padre entr6 al Sin embargo, taiiibién existe ~yrenclizajoy crecimiento en la
dormitorio de la niña para volver a retarla. familia, y es prycisamente aquí donde más erróneo resulta un
Ejemplos como éstos son innumerables y ponen d e manifiesto las intrn- inodelo homeostltico puro, pues dichos efectos están más cer-
sas reacciones d e los padres frente a la nueva, aunque fihgil, autono- ca de la retroalimentación positiva. La diferenciación entre
mía de June. El término con que la señora Field se referla a esta mayor conducta, refuerzo y aprendizaje (tanto de Ia conducta adap-
independencia era "una cxplosi6n". tativa coino de la sintomática) y el crecihiento y alejamiento
Hasta este momento June se ha mantenido firme. L a madre ~ i g i ~ex- e final de los hijos indican que, si bien desde+.ciertopunto de vista
prestandose en tdrminos muy ambivalentes coa respecto a las pruebas la familia estíi equilibrada por la homeostasis, por otrc lado
que da June de una mayor independencia. Le dice que tiene un aspec- existen importantes factores simultáneos de cambio, 11 y un
to horrible cuando se maquilla, la ridiculiza activamente en lo que se modelo de la interacción familiar debe necesariamente incor-
refiere al interbs Que los muchachos puedan sciitlr por ella, trata toda porar 6stos y otros principios dentro de una configuración
manifeAaci6n d e irritación o exasperacibn por !-parte d e June como más compleja.
sfntomas de IR "enfermedad" o los interpreta como manifestaciones del
"mal". ..
Con todo, June tiene que mantener un estrecho control sobre si mismii, 4.444 Calibracidn y funciones escalonadas
porque si grita, da alaridos, llora, insulta, conie muy poco, o como
demasiado, come con excesiva rapidez o excesivn lentitud, lee mucho, Lo anterior implica dos supuestos más bhsicos: el de c o n s t a d
duerme mucho o muy poco, su madre siempre le dice que esta enfer- dentro de un rango d e f i n a . La importancia del cambio y la
ma. June necesita sin dudn mucho valor para correr el riesgo de estnr variación (en tbrminos de retroalimentación positiva, retro-
lo que sus padres consideran "bien" (90, phgs. 130-45). alimentación negativa u otros mecanismos) radica en la prc-
misa implícita de cierta estabilidad fundamental de la va-
Es precisamente cuando llegamos al problema de la retro- riación, una noci6n que, como ya se señalh, ha quedado
alimentación que se hace necesario revisar la terminología oscurecida por el doble uso del termino "homeostasis". La
para clarificar la teoría. Se ha llegado a identificar el término
homeostasis con estabilidad o equilibrio, no s610 aplicado a la
familia sino también en otros campos. Pero, como han seña-
7 expresión más exacta para este rango fijo es la calibrocidn (l4L
la "regulaci6n" del sistema que como se verá, es equivalente
al concepto níás especffico de regla, ya definido. La analogía
lado Davis (36) y Toch y Hastorf (154). desde la Bpoca de clásica de1 termostato del calorífero doméstico servir6 para
Bemard existen dos definiciones de homeostasis: 1) conlo un
fin o estado, específicamente la existencia de cierta constan-
cia frente al cambio (extenio), y 2) como un medio: los me- 10. Cf. Jadcson:
En el desarrollo de iinn teoría de la familia resulta significativo que
canismos de retroalimentación negativa que intervienen para fuera la observación de mecanismos horncostaticos en las familias de
minimizar el cambio. La ambigüedad de este doble uso y las nacientes ~siouihtricoslo que llev6 a la hipótesis de la familia como
posteriores aplicaciones amplias, y a menudo igualmente va- Un-&te& liórneostltico más especificamente, como un sistema go-
gas, del término han limitado su utilidad como una analogía beinado por reglas. Y esto es así porque dichas reglas siirgen con cla-
ridad si uno observa las reacciones que produce sil anulación, a partir
precisa o un principio explicativo. En la actualidad resulta mbs de las que se puede inferir la regla que fue violada. Eventualmente,
claro referirse al estado constante o Za estabtlídud de un sis- si se observa durante un plazo muy prolongado 'fa sena* recorrida, cui-
,i tema, que en general se mantiene mediante ~necanismosde dando de tomar nota de los posibles caminos no utilizados, se puede
llegar a efectuar conjeturas razonables acerca de las reglas del juego.
kretroalf rnentacíón negativa. Pero las reacciones observables producidas por una desviación Única
Todas las familias que permanecen uriídas deben caracteri- idhan conlo secal pitn nuestro óbjetivo. (74, pigs. 13-14).

i: zarse por cierto grado de retroa1iment:tcibn negativa, a fin de


lisoportar las tensiones impuestas por el medio y por los miem-
bros individuales. Las familias perturbadas son particular-
11. Tnmbihn aquí conviene recordar la sugerencia de Pribram (S.1.3)
de que la constnncio puede dar lt~gara nuevas sensibilidades y reqiie-
rir nuevos merr~aismos de manejo.
Yliistrar estos téirninos. El termostato estS regulado o calibrado un nivel estos sistemas son muy estables, pues una desvia-
para una determinada temperatura de la habitacibn, y las c i b en la forma de la conducta fuera del rango aceptado se
fluctuaciones por debajo de ella activan el calorífero hasta ve contrarrestada (castigada, sancionada o incluso reempla-
corregir la desviación (retroalimentación negativa) y la tem- zada por un sustituto, como cuando ot%iemuro de la fa-
peratura en la liabitación vuelve otra vez al rango calibrado. se convierte en el paciente). En 6 o nivel, el cambio
Sin embargo, consideremos lo que sucede cuando se modifica se produce a lo largo del tiempo, lo cual creemos se debe, por
la regulación del termostato, esto es, cuando se fija una tem- lo menos en parte, n la amplificacibn de otras desviaciones Y
peratura superior o inferior; hay una diferencia en la con- eventualmente llevar a un nuevo estado del sistema
ducta de un sistema como un todo aunque el mecanismo de función escalonada).
la retroalimentación negativa siga siendo exactamente el mis-
mo. Este cambio en la calibración, tal como modificar la re-
gulación de un termostato o hacer los cambios de marcha en 4.5. Resumen
iln automóvil. es iina funcióii escalonada (4).
,Debe notarse que una función escalonada ejerce a menudo Se describe la interacción humana como un sistema de co-
,/'un efecto estabilizador. El hecho de regular iin termostato a municación, caracterizado por las propiedades de los sistemas
;: una temperatura menor reduce la necesidad de retroalimenta- generierales: el tiempo como variable, relaciones sistemanb-
,' ción negativa y aligera el trabajo y los gastos del calorífero.
sistema, totalidad, retroalimentación y equifinalidad. Los sis-
j Asimismo, las funciones escalonadas permiten lograr efectos temas interaccionales se consideran el foco natural para el
/ más adaptativos. El circuito de retroalimentación del acelera- estudio del impacto pragmático a 1argo.plazo de los fenóme-
; dor del automóvil tiene ciertos límites en cada marcha, y nos comunicacio~~les. La limitación, en general, y el desarrollo .
! para aumentar la velocidad general o subir una pendiente, se de reglas familiares, en particular, llevan a una definición e
hace necesaria una recalibración (cambio de marcha). Pare- ilustración de la familia como un sistema gobernado por
,!) cería que tambien en las familias las funciones escalonadas reglas.
; ejercen un efecto estabilizador: 13 psicosis constituye un cam-
i bio brusco que recalibra el sistema e incluso puede ser adap-
tativo (77; recuérdese, asimismo, el período catatónico en el
ejemplo ya citado de Laing y Esterson). LOS cambios inter-
'i nos virtualmente inevitables (la edad y la maduración de pa-
)' dres e hijos). pueden modificar la regulación del sistema, sea
gradualmente desde adentro o en forma drástica desde afue-
i ra, según la forma en que el medio social incida sobre esos

l! cambios (con exigencias de educación superior, servicio mi-


itar, jubilación, etc. ) .
Bajo esta luz, los mecanismos homeostáticos observados clíni-
It camente por Jackson (69, 70) de hecho p u d e n ser fenómeiios
ncluso más complejos que'los que se examinan aquí. Si cier-
os mecanismos homeostáticos se producen habitualmente co-

F& o respuesta a una desviación con respecto a las reglas fa-


' iares, entonces constituyen un patrbn de orden superior
aracterizado por el romper y restaurar un patrón a lo laqo
Ida unidades de tiempo más largas.
Aplicando este modelo. a la vida familiar, o a pautas socia-
les amplias tales como la vigilancia del cumplimiento de la
ley, sugerimos que existe una calibracibn de la conducta ha-
bitual o aceptable, las reglas de una familia o las leyes de
una sociedad, dentro de los cuales suelen funcionar los in-
dividuos o los grupos.