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Informe de lectura de: La humanidad perdida De Alain Finkielkraut

¿Quién es mi semejante?
Alain Finkielkraut nació en París el 30 de junio de 1949 (70 años) es un intelectual francés de origen
judío, conocido polemista y autor de numerosos ensayos, es también profesor de Historia de las ideas
en la Escuela Politécnica de París. Finkielkraut es colaborador habitual en diversos medios de
comunicación y es un activo defensor de la comunidad judía.
Fue electo miembro de la Academia Francesa el 10 de abril de 2014, para ocupar el asiento número
21 que había quedado vacante a la muerte de Félicien Marceau.
Finkielkraut, empieza haciendo una diferencia entre el hombre y la especie animal con relación a la
idea de que lo esencial del género humano no es la humanidad única que forman los pueblos, puesto
que el hombre debe cumplir con ciertas condiciones para poder ser considerado hombre.
Sin embargo, esas condiciones no son suficientes para poder pertenecer al grupo del ser humano, ya
que, la humanidad se acaba en las fronteras de la tribu, del grupo lingüístico, a veces incluso del
poblado. Debido a que no bastaba solo con tener el físico de un ser humano, puesto que a este se le
podían poner sobrenombres o alias o algo con referente a alguien que fuese distinto al grupo social.
Por lo tanto, el hecho de él humano tenga unos comportamientos o rasgos ‘humanos’ no lo hace
exento a pertenecer a un lugar.
Además, el autor afirma que la biblia y la filosofía rechazan la evidencia y el cuestionamiento de esta
división, es decir, que esas dos posturas proclaman y creen en la unidad del género humano, refutando
la individualidad en ella; la filosofía concuerda con ello porque ahí la idea es que el mundo es
solamente uno, como por ejemplo lo es para Aristóteles, y por ende, aquel que intente separar el alma
de la animalidad será un esclavo, que por naturaleza tendrá que depender de otro en cuanto a la razón,
ya que solo podrá reconocerla pero no disfrutar de ella.
Sepúlveda, bajo la ‘política de Aristóteles’, al dar respuesta en un debate con Bartolomé de las casas,
sobre si era licita la guerra a los indios de su majestad antes de predicarle la fe, afirma y justifica con
cuatro razones la guerra y que no solo era permisible sino además aconsejable.
Pero Bartolomé referente a esto tiene una postura en defensa de los indios, ya que este rechaza la idea
de considerar la esclavitud como algo que natural, Bartolomé también logro cambiar el significado
de la palabra ‘barbarie’ al decir que los indios podrían tratarlo de barbaros por no comprender su
lengua, en donde se juzgaba superficialmente sin conocer a fondo una costumbre, es decir, lo que no
era habitual para quien juzgaba o calificaba era barbarie.

Universidad del valle


Introducción a las ciencias humanas
Contaduría pública.
Gabriela B.M