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Denuncias inminentes de la descolonización indígena y la vergüenza de nuestras raíces

en el tesoro de los Llanganatis de Paúl Puma

Carmen Guallasamín

crgualla@gmail.com

Pero muchos han de venir, de todos lados han de venir a llevarse nuestro tesoro. Y
cuando nuevas manos llenas de codicia se acerquen a él, volveremos a cantar, y
quienes oigan el canto tendrán el compromiso de vida y muerte de protegerlo.

Leonor Bravo

Resumen: El presente trabajo reside en un análisis documental de la imposición del


español hacia el indígena, y como este ha impregnado de silencio a la historia y sobre la
desmemoriada sociedad, que consiente, legitima palabras y hechos vertiginosos de los,
innecesariamente, llamados grandes conquistadores de América, estas enaltecen a
aquellos hombres considerándolos eruditos, frontales y valientes, por ello, se examinan
diversas fuentes que entrelazan una serie de revelaciones, para vislumbrar como la
descolonización, a pesar de ser uno de los logros representativos de los indígenas, ha
sido una de las causas más ignoradas de la actualidad. La información obtenida a partir
de bibliografías coadyuvará a la asociación de varias implicaciones que no solo
abordan el reconocimiento de sublevaciones sino también de luchas, explotación y toda
una serie de imprecaciones que recayeron sobre nuestras comunidades ancestrales, de
esta manera se podrá repensar y transformar objetivos de intervención para fomentar un
cambio que reivindique y refuerce a la resistencia indígena.

Palabras clave: descolonización, indígena, América, conquista española.


Abstract: The present work resides in a documentary analysis of the imposition of
Spanish towards the indigenous and how it has silently impregnated history and the
dismembered society that consents, legitimizes dizzying words and deeds of the
unnecessarily called great conquerors of America, these exalt those men considering
them scholars, frontal and brave, therefore, various sources are examined that intertwine
a series of revelations, to glimpse how decolonization, despite being one of the
representative achievements of the indigenous people, has been one of the most ignored
causes of today. The information obtained from bibliographies will contribute to the
association of several implications that not only address the recognition of uprisings but
also of struggles, exploitation and a whole series of imprecations that fell on our
ancestral communities, in this way we can rethink and transform objectives of
intervention to foster a change that vindicates and reinforces indigenous resistance.

Keywords: decolonization, indigenous, America, Spanish conquest.

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Introducción

Los pueblos ancestrales no han tenido una conexión con otras civilizaciones después
del supuesto gran descubrimiento. El español en 1942 supuso haber encontrado la India
cuando llegó al Nuevo Mundo, una vez allí, al ver templos y personas cubiertas de oro,
sus estómagos sórdidos, envilecidos y pobres, pedían comérselo, por ello se encauza el
hambre depravada de España, y toda una civilización entera fue contaminada por la
mentira, avaricia, disconformidad e intolerancia religiosa, estos aspectos suelen ser los
más relegados por la sociedad contemporánea. Olvidar las atrocidades de aquellos que
derrumbaron templos sagrados y construyeron encima sus iglesias, profanaron creencias
y las empobrecieron, a tal punto de querer ocultar la piel cobriza, los ojos cafés como la
tierra que alimenta y el cabello negro como las plumas del cóndor, ocasiona un bagaje
de aceptación superflua e ilusoria.

Diversos autores asocian este tipo de hechos, a trances producidos por el


desconocimiento de identidad cultural, lo que repercute en la creación y afán de un
modelo de vida ajeno, completamente extranjero, de esta manera el conocimiento del
trato que recibían los indígenas1 y cómo se levantaron en contra de los españoles se
recopilará y analizará en un registro sobre la descolonización desde el punto de vista
del escritor Paúl Puma en sus libros “El tesoro de los Llanganatis” y “Felipe Guamán
Poma de Ayala”, “India y América Latina, colonización, descolonización y no
alineación” de Luis, Britto García, “Pizarro” de Teba Castaño García, “Una pieza
teatral del siglo XV”2 de Leonor Bravo, “Los Incas o la destrucción del Imperio del
Perú” de Marmontel, “Las civilizaciones primitivas y El Imperio Incaico” José de la
Riva-Agüero, estas intervenciones se inspiran en las descripciones del Imperio incaico y
su conquista por Pizarro, además se hace una descarnada acusación de los excesivos
ultrajes que acarreó esta supresión. Estos conocedores coadyuvarán a una inminente
reflexión, y desarraigamiento de la sociedad española que hasta la actualidad, aún se
ven reflejados. El presente escrito está pensado como una guía histórica y literaria, en la
cual se unificará los registros de los autores antes mencionados, por lo tanto las nuevas

1
Término utilizado para fines didácticos
2
De la novela El secreto de los colibríes

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generaciones repararan en estos sucesos, ya que son ellas las que se han sumido en un
estado de retraimiento infundamentado .

Fundamentación teórica

Los investigadores, al realizar un estudio sobre algún lugar determinado pretenden


apreciarla y de tal manera rememorar y evitar su extinción. Los literatos, historiadores o
entusiastas mueven recónditos pasadizos de la historia para definir e interpretar de una
manera contemporánea y acertada lo que era anteriormente América y sus habitantes,
los Incas.

El escritor ecuatoriano Paúl Puma, (2007) infiere actualmente que “Somos tan solo,
las notas de un yaraví triste con su vertebral melancolía. La ceremonia de una ciudad
sagrada destruida, una leyenda…” (p.12), la ausencia de la memoria, se esclarece como
una inevitable muestra de arraigamiento colonial actual, por otro lado, Riva-Agüero,
(1966) consideraba que:

El Inca era Dios. Ante él desaparecían todos los derechos, todas las libertades de
los súbditos, porque el hombre desaparece ante la divinidad. Su persona y la de
sus representantes eran sagradas; la transgresión de sus mandatos constituía un
sacrificio. (…) En primer lugar dignificaba y engrandecía la obediencia. No es
servil ni indigno obedecer a Dios. Daba, pues, lagitimidad [sic] al poder; y al
ascendiente de la fuerza bruta, propio del salvajismo y la barbarie reemplazaba la
sumisión fanática, pero no irracional ni cobarde. (Riva-Agüero, 1966)

La definición de Riva propone a los Incas como seres de conocimiento propio, libres
del deseo innecesario y la mentira, personas obedientes más no sumisas, ya que
reconocían el poder de Dios, y no un dios que propagaba paz y traía tortura y muerte,
además el mismo autor en un documento descubierto en las Indias Occidentales y
publicado en España en 1542, hace referencia a Bartolomé de Las Casas cuando
compara a los indígenas con los corderos, y a los españoles con los tigres, los lobos y
leones, y no por cobardía de los nativos, sino por la brutalidad y desvergüenza con la
que el español se avecinó en contra de enemigos mal armados. Ellos “trajeron sus
armas que vomitaban fuego, trajeron en sus cuerpos hediondos la enfermedad, y esa

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mató más que las armas” (Bravo, 2008)y los indios3 los recibieron con empatía.
“Apresurándose en darles gusto, venían [sic] á [sic] ofrecerles sus bienes con una
alegría sincera, y su respeto por ellos tenía alguna cosa de sagrado” (Marmontel, 1837,
p.18) no obstante, era predecible la depredaciòn, ya que en los registros se evidencia a:

Los españoles que acompañaron á [sic] Cristóbal Colon en la espedicion [sic]


eran de la bez [sic] del pueblo, la canalla. La miseria, la avaricia, la disolución, el
desorden, un valor tau desesperado, y sin brida [sic] […], mezclado de orgullo y
de bajeza, formaban el carácter de esta soldadesca […] y dejó en la isla, en medio
de los indios, una tropa de facinerosos que se amparáron [sic], por fuerza, de sus
hijas y mugeres [sic], y abusaron de ellas en su presencia; de modo que, á fuerza
de indignidades, los indios se armaron de un coraje desesperado, y todos los
españoles fueron asesinados.. Marmontel, (1837)

La llegada al Nuevo Mundo significaba enriquecimiento, adquisición de títulos y


más, por lo que no les convenía olvidarnos, así que llegaron más, después de Colón,
con hoscas intenciones de invasión y saqueamiento, de esta manera, al español “no le
convenía mostrar los intereses verdaderos de su expedición, su interés por el oro, que
evidentemente podía inspirar desconfianza y reticencias en los indígenas” (García,
2004), y se hicieron pasar por amigos y dioses.

En mil quinientos treinta y dos, después de los combates largos y sangrientos en


los cuales los conquistadores españoles se valieron de la enemistad de nuestros
hermanos indígenas, un guarrero4 llamado Pizarro capturó a nuestro Emperador
Atahualpa, el Último Inca con facilidad extraordinaria debido a un ataque
sorpresivo que significó la derrota del imperio de nuestra sabiduría. (Puma, 2007,
p.15)

La crueldad era ineludible “Nos debilitaron con el engaño de la libertad y el sueño


del progreso” (Puma, 2007, p.24), sin embargo existió una resistencia que tuvo el mejor
adoctrinamiento en batallas, que desde niño refinaba su potente carácter y su codiciada
agudeza, aprendía a perder y a ganar, a ordenar y acatar, Rumiñahui. Sangre predilecta

3
persona natural de la India, nombre otorgado a su río por los romanos cuando conquistaron la zona. La
llegada de Colón al Nuevo Mundo lo hizo confundirse con este lugar y llamar erróneamente a los Incas,
indios.
4
Porquerizo / Hombre que guarda los puercos.

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de Huayna Capac, rostro que se forjo como piedra y atemorizar enemigos, estuvo
dispuesto a entregarse por competo a la Lucha de la Independencia, y lo hizo. Al ver
como los españoles habían ahorcado al Emperador, Rumiñahui vio a:

Atahualpa derrotado y todos los vasallos dispersos, se volvió a casa, para


organizar la aritmética del nuevo juego. Asumió rápidamente las energías
dictatoriales y llamó a toda la gente alrededor de Quito para la defensa contra los
barbudos. Rumiñahui castigo con crueldad a la gente que no lo asistió, […] contó
con un enorme ejército para la resistencia indígena y algunos héroes por ejemplo
Zopozopangui, Nina, Razo Razo, Quingalumba (Puma, 2007)

El español, mientras tanto, no podía renunciar a la conquista, no era una opción, no


estaba en sus planes restringirse a intercambios comerciales pacíficos, inclusive, el
viejo mundo disputaba si los indígenas “eran monos u hombres, y fue necesaria una
bula5 de Roma para decidir la cuestión” ( Marmontel, 1837), sus imposiciones cruentas
continuaban y tanto la desesperacion como el odio se agrandaba en el pecho del Inca.

Limitarse á un libre cambio de socorros recíprocos hubiera sido lo mas [sic]


justo; nuevas necesidades y nuevos placeres hubieran hecho del indio un hombre
mas activo, y la suavidad hubiera obtenido de él lo que no ha podido la violencia.
Pero siempre el poderoso ha despreciado al débil; La igualdad le choca; domina,
manda y genere recibir sin dar. Marmontel, (1837).

El ejército de Rumiñahui, con furia irrumpió en las líneas del ejército español,
Quizquis, su principal cabeza, Calicuchíma y Epiclachima peleaban valerosamente al
lado de su amigo y General.
Reunió a más de cinco mil indígenas jóvenes aparte de la multitud y a once hijos
de Atahualpa con todo su bagaje asumió el rol del Último Inca, rápidamente, y
llamó a todos los pueblos de su pueblo para la defensa contra los barbudos
[…] Rumiñahui contaba ya con doce mil hombres para la confrontación. En
Llactacunga, el cacique Tucomango. En los Chillos, el jefe Quimbalembo. Estaba
muy bien organizado. Mostraba a los indios las cabezas decapitadas de los
españoles. Les decía a sus hermanos que estas no pertenecían a dioses sino a
humanos […] Su fuerza era bien organizada estaba listo para derrotar a los

5
Documentos oficiales con los que los papas anunciaban asuntos religiosos o políticos

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invasores, cuando comenzó repentinamente la erupción del volcán Tungurahua
[…] en julio de mil quinientos treinta y cuatro (Puma, 2007).

La superstición siempre será un mal, innecesario y ejecutor de imperios. Los Incas al


creer que Mama Tungurahua, se puso rabiosa porque estaban batallando en contra de
sus falsos6 hijos. Rumiñahui dio la orden de retirada.

… Tuvo que huir en desbandada. Perdió su alma. Se volvió incendiario de los


pueblos de su propio pueblo. Un ladrón de todos los rastros y las joyas de los
templos. Tomó todas nuestras creencias, nuestras costumbres, nuestra identidad,
nuestro árbol genealógico, a nosotros y así mismo. Y se hundió en su oscura
guarida con los otros generales de Atahualpa […]. Emprendió la retirada su
propio escondite, en las profundidades de la tierra, cerca del Cerro Hermoso,
donde había nacido…, y en su camino…, quemó chozas de Mocha y Llactacunga,
así suprimía albergue a los extranjeros. Al llegar a Quito también lo destruyó, con
el mismo impulso con que sacrificó a las vírgenes del sol o acllacunas y a los
niños o guaguas, para evitar su profanación. Luego sacó todas las estatuas de los
templos, recogió todo el oro y piedras preciosas inclusive de las residencias de los
señores. (Puma, 2007)

En su retirada también quemó lugares estratégicos para desaparecer el verdadero


tesoro, el cual, su existencia desconocían los españoles. Cuando lo vio Belalcázar lo
persiguió, no obstante, Rumiñahui escurridizo, burló al conquistador haciéndose pasar
por otros.
Se encontró con tantos duplicados de Rumiñahui, que lloraba una y otra vez
burlado. Y recordó el niño anónimo que era, cuando trasladaba carga con un burro
en el otro mundo o cuando decidió llamarse Belalcázar, aunque la costumbre
ecuatoriana terminaría por transformar su nombre a Benalcázar. Así que empezó
su persecución, y por un indio traicionero, al fin apresó al Inca en un peñón
distante y casi inaccesible, de la cordillera oriental, en su propia región de Píllaro,
y lo condujo a Quito. Allí Belalcázar sometió a Rumiñahui a torturas sin fin, para
conocer dónde había ocultado su tesoro, en qué lugar había guardado las

6
A su llegada los españoles, les hicieron creer a los Incas que eran dioses, ya que los describieron como
bestias que tenían piel brillante, otros, bestias mitad hombres y mitad caballos que olían a podredumbre y
muerte.

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abundantes lágrimas del sol y la luna. Pero Rumiñahui nunca dijo una palabra, y
cuando lo hizo, preciso, despectivamente, sitios lejanos o ausentes o imposibles de
llegar. De esta manera, Rumiñahui entretuvo a Belalcázar por algunos días, pero
los conquistadores españoles se hartaron de tanta distracción, de tanta burla, y
decidieron ejecutar al coloso… (Puma, 2007)

A Calicuchíma y Epiclachima los calcinaron vivos, a Quizquis lo mató un inca


traidor, y todo por la apetencia de la piedra. Se cuenta que existe otra parte del tesoro
que iba a ser entregado por el rescate de Atahualpa, pero está oculto en las borrascosas
montañas del Paititi (ahora Perú).
Entre las lagunas sagradas que ya se secaron, en el valle rodeado de volcanes […]
cerca de sus bocas hambrientas, allí duerme el oro. Con un cóndor sobre su
cabeza, un puma a sus pies, y una serpiente que lo mira desde el mundo de abajo”
(Bravo, 2008)
Lo han buscado con desecación, expediciones enteras han sucumbido por
encontrarlo, no obstante, ninguna de las partes, llegó a palpar las manos devoradoras del
español. “Sus tripas de piedra, porque oro era lo que pedían. Vendieron a sus mujeres,
traicionaron a sus amigos, se amigaron con sus enemigos. Pobres han de haber sido allá,
para venir a buscar comida desde tal lejos” (Bravo, 2008)

Al culminar la batalla el atropello español continúo con más impulso, desafuero y


perversión, Bartolomé de Las Casas, un testigo ocular virtuoso, cuya sinceridad lo ha
hecho respetable para su tiempo, registra que todos los actos atroces les han sido
comunicados a los reyes, por lo que Isabel decía a Colón:
Lo que menos os perdono, le decía [sic] Isabel á Cristóbal Colon, es de haber
privado de su libertad á un gran número de indios, á pesar de que os lo había
prohibido muy espresamente [sic]. El reglamento de Ximenes decia [sic]: que los
indios serian [sic] separados de los españoles; que se les emplearla útilmente,
pero sin rigor: que se formasen diferentes pueblos; que se les morcase á coda
familia una porción de tierra que cultivar para su beneficio, á condición que
pagasen un pequeño tributo impuesto con mucha equidad.

Los reyes de España tenían conocimiento de lo que sucedía, sin embargo ¿por qué no
intercedieron de una vez por todas? España se desentendió de los crímenes, relegaron

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las acciones de sus barbados que “desgraciadamente, nos trajeron su ausencia de
civilización para civilizar nuestra civilización, y a pesar de nuestras poderosas huestes7,
caímos” (Puma, 2007), no cabe duda del infortunio del indígena, estos al no estar
acostumbrados a realizar trabajos forzados, decidían huir, y los españoles siguiendo el
ejemplo de los portugueses que habían encontrado el triste recurso de los afros 8 les era
necesario esclavizarlos.

Es Bartolomé de las Casas que cuenta lo que ha visto, y que habla:

Los españoles, subidos sobre hermosos caballos, armados de lanzas y espadas,


despreciaban altamente unos enemigos tan mal equipados; hacían con ellos
terribles carnicerías; abrían el vientre á las mujeres que estaban preñadas para
hacer perecer con ellas el fruto de sus entrañas; apostaban entre ellos á quien
descuartizaría un hombre con mas destreza de un solo golpe de espada, ó quien le
separaría mejor la cabeza de los hombros; arrancaban en fin los niños de los
brazos de sus madres , y los estrellaban contra los peñascos .
Para dar muerte á los principales de estos pueblos, construían un pequeño
cadalso9, sostenido de horcas, donde estendian [sic] la víctima, amarrada de pies y
manos; metían el fuego, y la hadan morir lentamente; de forma que estos
desgraciados exalaban [sic] su alma con horribles alaridos, rabiosos y
desesperados. Yo vi un dia [sic] cuatro ó [sic] cinco de los mas ilustres de
aquellos isleños que los quemaban de este modo; pero, como los alaridos terribles
que daban, en fuerza de los tormentos, incomodaban á un capitán español, y le
impedían dormir, mandó que los ahogasen inmediatamente. Un oficial, cuyo
nombre callo, y cuyos parientes son muy conocidos en Sevilla, los puso una
mordaza, para impedirles gritar, y por tener también el gusto de hacerles quemar á
su presencia, hasta que espirasen [sic] en estos cruelísimos tormentos. Yo he sido
testigo ocular de todos estos horrores, y de una infinidad de otros que paso ahora
en silencio. (Marmontel, 1837)

Parecían una plaga, ya que en un infortunio de paralelismo, la conquista también se


llevó a cabo en los territorios del Quetzal, formábamos parte de su irracional

7
Bandos o tropas en batalla
8
Èl/a que vino de África. Nacido/a en África
9
Plataforma elevada que se erige para la ejecución

Página 8
divertimento. Amaestraron perros para que sepan distinguir a un indígena de un
español y sea este primero devorado por las bestias hambrientas.

Les saltaban al pezcuezo [sic] con horribles aullidos, los sofocaban al instante y
los hacían pedazos. Las Casas dice: ¿Se puede imaginar que los historiadores se
han complacido en hacer un elogio pomposo de uno de estos perros, llamado
Bezerrillo [sic], quien, por su ferocidad e instinto de distinguir un indio de un
español, entraba á la parte con los soldados, y se le daba la misma porcion [sic]
que á cada uno de ellos, no solamente en víveres, sino en oro, esclavos, etc.? Los
otros perros no tenían mas que el medio sueldo; pero se alimentaban de la carne
de los indios que devoraban. Se ha visto, dice Las Casas, españoles tan inhumanos
que daban niños á comer á sus perros domésticos. Cojian [sic] estos niños por las
dos piernas, y los descuartizaban. (Marmontel, 1837)

Conclusión

Los humanos han sido perversos y fanáticos, bienhechores10 y sensatos, así mismo se
ha tenido períodos de oscurantismo debido a la irascibilidad de su ser, sin embargo
ningún fin justifica los medios, ha existido adversidades indecorosas como el
saqueamiento a las culturas que son distintas a otras, pocos registros han quedado de lo
que antes fue el Imperio Inca, así mismo, al ser uno de los temas que representa
desconcierto y que permite conocer las costumbres de un mundo que con el pasar del
tiempo ha sido considerado magnifico para algunos y desdeñado por otros, desborda
pasión, furia, contrariedad e incluso impotencia al momento de evocarlo en la
actualidad.

Los jóvenes han crecido con el concepto erróneo de lo que es el indígena, cada una
de las palabras, tradición e identidad misma, la desdeñan, la ocultan, se avergüenzan. El
estilo de vida que anhelan llevar hoy en día es uno que está alejado de la apropiación
cultural, el sistema colonizador aún los tiene esclavizados en un modo de vida ficticio,
similar al suyo, ese colonialismo aún inserta en la mente de todos la vergüenza de
descendencia indígena, aún es posible escuchar no solo a los adolescentes llamarse
“indio”, “longo” o haciendo alguna alusión peyorativa a los apellidos autóctonos.

10
Persona de buen proceder

Página 9
El tiempo ha transcurrido, el indígena aún no es dueño de su tierra, es evidente
encontrar a extranjeros enriqueciéndose, pero llegará el día en el que los semblantes
negativos desaparezcan y nuestra comunidad sea levantada en los hombros de la
memoria. Las palabras que impusieron se retornaran en su contra. La reminiscencia de
los ancestros estremecerá a la estirpe convirtiéndolos en guardianes y sentirán el deber
de proteger el tesoro, se convertirán en hermanos de la defensa, de la insurrección.
Nuevas raíces nacerán para aquellas generaciones que después de haberse impregnado
de realidad, sentirán jactancia de pertenecer a tan noble y valeroso pueblo. No existirá
la vergüenza de consentir nuestra procedencia, ya no se cometerá el mismo error, ya no
se sucumbirá ante la superstición.

Recomendación

Para mejorar la comprensión del concepto “descolonización” recomiendo la lectura de


los texto del Ph.D Paúl Puma “El tesoro de los Llanganatis” y “Felipe Guamán Poma
de Ayala”, “India y América Latina, colonización, descolonización y no alineación” de
Luis, Britto García, “Pizarro” de Teba Castaño García, “Una pieza teatral del siglo
XV”11 de Leonor Bravo, “Los Incas o la destrucción del Imperio del Perú” de
Marmontel, “Las civilizaciones primitivas y El Imperio Incaico” José de la Riva-Agüero
También se puede acudir a la revisión de conferencias del filósofo argentino enrique
Dussel sobre “Descolonizar la educación”

Bibliografía

García, T. C. (2004). “Pizarro”. España : Edimat libros, S.A. .


García, L. (2012). India y América Latina, colonización, descolonización y no
alineación. Nueva Delhi: Instituto Nehru de Benarés

José de la Riva-Agüero. (1966). Las civilizaciones primitivas y El Imperio Incaico.


Lima: Instituto Riva-Agüero.

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De la novela El secreto de los colibríes

Página 10
Marmontel, A. F. ( 1837). Los Incas o La destrucción del Imperio del Perú. Barcelona :
Juan Oliveres.

Puma, P. (2007). El tesoro de los Llanganatis. Quito: Pumaeditores.

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