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COLEGIO AGUSTINIANO NORTE

LENGUA CASTELLANA

PROFESORA: NINA GALINDO

UNA AMBICIÓN CEGADORA

CATALINA ALVARADO MESA

CURSO: 9E

CODIGO: 02

CUENTO VALOR DE LA COMUNIDAD

MAYO 21

2019
UNA AMBICIÓN CEGADORA

14 de Abril, 2320

Estimado: Tiempo

Es triste, solo y oscuro así vivimos entre nuestra propia desgracia, por un error que algunos
conocen pero no son capaces de explicar, ¿Miedo? No lo sé, tal vez tan solo sea odio, ese
horrible sentimiento que no me deja cerrar los ojos en las noches; o quizá sea melancolía,
porque no hay solución y si existe, esta te lleva directamente a la muerte.

Hemos llegado bastante lejos y tan solo por la ambición de un hombre que no fue capaz de
aceptar que algunos problemas simplemente no se solucionan, porque si lo hiciesen acabarían
con todo; ¿cómo sucedió? Fácil, él, hombre de Copa, Monstruo, Gárgola, Naufragio o Darién;
se ganó el respeto de toda la cuidad con grandes ideales y falsas promesas, se mostraba a él
mismo como el maestro, el que nos iba a llevar a la gloria, ¡Ajá!

Tengo que admitirlo estuvimos cegados por la codicia de poder, queríamos ser grandes, pues
quien no. Vivir en lo más alto, ganar halagos, ser ¿Felices?, pues no esa no era la verdadera
felicidad, él nos engañó; pues éramos estúpidos, una pequeña comunidad de mendigos
hipnotizados por el dinero.

En aquel rostro se veía una ilusión como la de aquel inocente niño que tan solo quiere jugar
con sus pequeños soldados, para hacerlos vivir a su voluntad; así fuimos soldadillos de plomo
esperando las órdenes de nuestro Supremo líder, pero aquellas órdenes nos condujeron
directamente a la perdición. Él fue claro, quería acabar todas las guerras del mundo, pues
decía: “Estas simplemente son baches en el camino y si los solucionamos podemos llegar a la
gloria absoluta.”

Para iniciar su plan contrato 7 de los mejores científicos del mundo, yo hacía parte de ellos,
me buscaron una tarde alrededor de las 5.30 para pedirme participar en aquella carnicería, él
nos indicó que solo necesitaba que modificáramos la parte del cerebro que nos permitía
expresarnos según nuestro criterio y poner en remplazo de ello un chip con un mismo ideal:
“servir a sí mismos y nunca relacionarse con los demás”, pensándolo de esta manera hubiese
sido mejor que nos matase rápidamente, en vez de condenarnos a ese tormento.
Al inicio no todo salió de acuerdo al plan, hicimos algunas pruebas que salieron mal, más sin
embargo, él decía que no eran personas realmente importantes así que las dejamos morir, el
cargo de conciencia que llevábamos encima era demasiado grande, con nuestros
experimentos llegamos a matar al menos a 14 personas, nadie se opuso o se revelo pues el
hombre de Copa era realmente peligroso, no era la primera vez que mataba a alguien y se
notaba que no le importaba ni en lo más mínimo, además de eso el pago era una gran cantidad
de dinero que nadie podía rechazar, trabajábamos en un laboratorio en el centro de la ciudad
rodeado de grandes casas propiedades de los personajes más ricos del lugar, todos
sobornados por el hombre de copa, un voto de silencio. Este no quería que ningún habitante
del común conociera aquellos experimentos hasta que estos estuvieran listos, no quería que
nada ni nadie se interpusiese en su trabajo.

Dos meses después de estar trabajando en ese lugar hubo una huelga, uno de los científicos
se cansó, estaba agobiado, en su mente solo existía el recuerdo de todas aquellas personas
que sufrieron a causa de estas pruebas; se estaba volviendo loco, su nombre Adam Valreir,
recuerdo muy bien el momento en que sucedió, notaba en su mirada algo diferente, llevaba
bajo aquellos ojos una sombra muy pronunciada, tanto así que sus ojos se veían perdidos,
como en otra parte de mundo; sus manos estaban inquietas, no dejaba de rascar una parte
específica de su brazo, llegando a tal punto que se le desprendían los trozos de piel. Hasta
que por fin me dijo:

- ¿No has pensado en escapar?, no duermo por las noches, no lo soporto. ¿No crees
que le estamos haciendo un grave daño al mundo?
- No lo sé, pero en realidad necesito el dinero.
- Yo también, pero tal vez haya mejores formas de conseguirlo.

No alcancé a responderle cuando salió del salón, no tardé en seguirlo, no quería que hiciese
una locura; caminamos sin decir nada por un largo pasillo, él iba con gran decisión, yo tan solo
lo seguía tratando de parecer firme aunque en realidad no tenía ni idea de a dónde íbamos.
Suspiré, él volteó a mirarme como si hubiese acabado de matar a alguien.

- Silencio - musitó – Nos podrían escuchar.


- ¿A dónde vas? -susurré
- Si me acompañas es mejor que no hagas preguntas.
- No quiero meterme en problemas.
- Si no deseas no me acompañes.
- Te esperaré afuera.

Caminamos por un rato más hasta llegar a la puerta del laboratorio del hombre de Copa, el
entró lentamente, pude verlo temblar, seguramente no sobreviviría ese día. Oí gritos desde
afuera tenían una acalorada pelea, gritos, golpes, no sabía que pensar; Adam se había
revelado, lo hizo y termino mal, un disparo sonó aquella tarde, fui cobarde no entre a ayudarlo
tan solo corrí, otra muerte en mi cuenta. Sus lamentos agonizantes siguen en mi cabeza, desde
aquel día decidí que tan solo me entregaría a sus órdenes, pensaba que mi vida era más
valiosa, pero no era así. Nada se compara con todas las vidas inocentes, los maté; fui muy
egoísta no pude pensar en alguien más que en mí, sentía que si quizá sobreviviera podría
arreglarlo. Después de 7 años más de sufrir en aquel laboratorio, lo conseguimos o lo consiguió
aquel hombre; nos dio nuestras pagas y nos dijo que nosotros seriamos los únicos a los cuales
no les insertarían el chip, por si en algún momento algo llegase a salir mal, accedimos, por
supuesto.

Mas sin embargo, nunca lo solucioné; viví entregada a matar, solo por dinero. Separamos a
todos, nadie convivía con nadie, es cierto no hubo más guerras, pero tampoco más comunidad.
Las mujeres son obligadas una vez en su vida a tener hijos, pero no en forma natural; las
meten el capsulas por los nueve meses de gestación y luego del parto les quitan sus hijos, a
estos pequeños niños inmediatamente los condenan; no los dejan vivir le quitan lo más
preciado, su madre; definitivamente no sé cómo puede aceptar aquello, pero esto paso hace
mucho tiempo y nosotros los 6 científicos que terminamos con la felicidad de este lugar; vivimos
(si se le puede llamar así) revolcándonos en los recuerdos de un pasado que alguna vez fue
feliz y ahora solo es miseria.

Tal vez esta carta llegue a las manos de alguien, y aquel decida darle fin a este sufrimiento;
pero mientras viva el recuerdo en mi mente, no habrá solución, ¿Por qué?, Porque soy débil,
viví a costa de órdenes de un ser repugnante que no tenía ni la menor idea de lo que estaba
haciendo; porque quizá el problema no está en las guerras ni en la desigualdad, si no que este
se en encuentra aquellos que no pueden mirar más allá de sus propios propósitos, quizá el
error está en ti. Que no eres capaz de ser feliz si los otros no son iguales. Tal vez llegue la
persona adecuada que no le interese esto y podamos estar como antes, felices de verdad, sin
guerras, pero sin olvidar lo más importante, la comunidad; pues en mis largos de vida he podido
confirmar que el hombre no es feliz si no está acompañado. Y si existes ¿Dónde estás?,
¡ayúdanos! somos Weam City una ciudad olvidada; sin guerra, que vive sedienta de felicidad,
un lugar que no logra ser más que eso; un insignificante punto en el gigantesco universo.