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Derecho continental

existen autores que afirmen que el common law es más eficiente que el civil law, o
que lo es por lo menos en cierto aspecto en particular. Hay inclusive autores que
han dado explicaciones sosteniendo que la eficiencia del civil law es mayor. Estas
son discusiones importantes pero distintas a las que planteo en el título de este
artículo, que tiene que ver exclusivamente con la pregunta: ¿es eficiente el
common law?
Más que dar una respuesta definitiva a esta pregunta, en este breve artículo
expondré las distintas explicaciones que se han venido desarrollando en la
doctrina económica para defender la eficiencia del common law Antes de dar paso
a estas explicaciones es necesario realizar algunas precisiones. Hasta ahora he
hablado del common law e igualmente del civil law
El common law es una de las grandes familias de derecho del mundo es el
conjunto de actitudes profundamente arraigadas, históricamente condicionadas,
acerca de la naturaleza del derecho, acerca del papel del derecho en la sociedad y
el cuerpo político, acerca de la organización y la operación adecuadas de un
sistema legal, y acerca de la forma en que se hace o debiera hacerse, aplicarse,
estudiarse, perfeccionarse y enseñarse el derecho. No debe confundirse el
concepto con el de “sistema legal”, que es, en cambio, cada particular el derecho
creado por los jueces implica no solo que estos poseen poder normativo, sino
además que el cuerpo de reglas e instituciones de un sistema jurídico vienen
proporcionados principalmente por actividad judicial, y no tanto por otros medios
que, aunque existentes, no lo son de manera primordial.

Con lo dicho, es posible desarrollar las distintas teorías que justificarían la


eficiencia del common law. Estas son susceptibles de ser divididas en 2 grupos: (i)
La eficiencia viene determinada por los jueces; y (ii) la eficiencia viene
determinada por el comportamiento de los litigantes. Analicemos ambas vertientes.

la virtud de poner la eficiencia en cabeza de los litigantes, sean estos quienes


sean, confiando en el propio proceso interno del common law antes que en algún
determinado operador jurídico. Pese a sus diferencias, les permite apreciar la
dinámica de la obtención de normas eficientes, lo que es un gran acierto para
entender la eficiencia del sistema.

Creo, con Priest, que el punto no está tanto en que el common law sea eficiente
sino, más bien, en que tiende hacía la eficiencia. Como él comenta: “(…) este
documento no ha demostrado que las normas del derecho consuetudinario son, o
alguna vez serán, completamente eficientes. Sólo ha sugerido que el proceso del
derecho consuetudinario incorpora una fuerte tendencia hacia resultados
eficientes”[28]. Si entendemos eso, podremos entender correctamente qué implica
la eficiencia del common law y su importancia.