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De nada sirve tener una construcción bien diseñada si la base sobre la que se construye no es

la adecuada. Principalmente, tenemos dos tipos de suelo: firmes y blandos, o de partículas


gruesas y partículas finas. Sabemos debemos evitar los suelos blandos, el problema es que
no sabemos identificarlos y seguimos construyendo sobre ellos.

RELLENOS SANITARIOS:
Son vertederos con residuos sólidos y líquidos cubiertos por tierra. Estas partículas no tienen
capacidad portante: No pueden soportar el peso de la estructura.
Si tienes una casa en este tipo de suelo, una solución es usar pilotes que atraviesen el relleno
y aseguren la vivienda al estrato.
LADERAS DE CERROS:
Son 3 millones las personas que viven en cerros alrededor de Lima.
Estos tipos de suelo, no solo son un desperfecto más en una casa, además empeoran la
situación los suelos arenosos amplifican el movimiento sísmico.
PANTANOSOS:
Los suelos pantanosos tienen un nivel freático superior: Alto nivel de agua en su
composición. Esta característica hace que el acero usado para reforzar la edificación sufra de
oxidación. Además de disminuir la capacidad portante del terreno. En provincia, este tipo de
suelo es común encontrarlo en Piura, Madre de Dios, Loreto; entre otros.

Dato:
La Norma Técnica E 050 del Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE) exige que se
realice un estudio de mecánica de suelos donde se planea construir.