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EL AJEDREZ COMO YO LO JUEGO

Paul Keres
Prof. José Luis Matamoros

PARTIDA Nº 11 queda psicológicamente bien justificada. Tho-


Torneo Internacional de Margate (1937) mas es conocido como un tranquilo jugador
posicional que acostumbra eludir complica-
Blancas: G. A. Thomas ciones y se siente mejor en posiciones apaci-
Negras: P. Keres bles, donde puede ejercer una suave presión
RUY LOPEZ sobre su adversario. Su continuación en esta
variante sería más o menos 6...¥e7 7.O-O d6
1.e4 e5 8.a4 b4 9.¤d5, como ocurrió en la partida
2.¤f3 ¤c6 Thomas v. Alekhine, Hastings, 1922. Por tal
3.¥b5 a6 razón, las negras intentan, con la jugada del
4.¥a4 ¤f6 texto, imprimir al juego un giro enteramen-
5.¤c3 ... te distinto, estando preparadas a precipitarse,
Esta manera contenida de jugar es una para lograrlo, en incalculables complicacio-
de las continuaciones preferidas por Thomas nes.
en la Ruy López, habiendo ya logrado con la El orden de jugadas efectuado por las ne-
misma buenos éxitos. La posición se asemeja gras tiene la ventaja de que ahora las blancas
a la apertura de los cuatro caballos, pero con no pueden jugar ya, la variante acostumbrada.
la inclusión de las jugadas a6 y ¥a4, lo que Después de 7.a4 b4 8.¤d5, las negras pueden
modifica fundamentalmente su carácter. Es seguir, además de 8. ... ¤xe4; muy bien con
así, por ejemplo, como las blancas podrían, 8...¤a5. Por otra parte, las blancas pueden ju-
después de 5...¥b4; jugada usual en la aper- gar ahora 7.¤g5, y es de preguntarse cómo
tura de los cuatro caballos, proseguir fuerte- defienden las negras entonces su casilla f7? Al
mente con 6.¤d5. La respuesta rutinaria 6. ... parecer, Thomas tampoco encontró respuesta
¤xd5; perdería, después de 7.exd5 e4 8.dxc6 a esa pregunta durante la partida y se preci-
exf3 9.cxd7+, etc., simplemente un peón. pita en enredos donde ni siquiera es posible
Empero, las negras pueden aprovechar encontrar la continuación correcta en análisis
esas jugadas «extras» para defender cómo- posteriores.
damente su peón rey con b5. Esas pequeñas 7.¤g5 ...
desviaciones del habitual planteo de los cua- Seguramente muy pocos ajedrecistas hu-
tro caballos son, sin embargo, suficientes para bieran elegido en este momento la jugada del
quitarle a esta apertura su característica de texto. Las negras se ven ahora forzadas al sub-
tablas. siguiente sacrificio de peón, pero consiguen a
5. ... b5 continuación una peligrosa iniciativa y colo-
6.¥b3 d6!? can a su adversario ante difíciles problemas.
Esta jugada, al parecer muy arriesgada, El sistema iniciado con las movidas 5. ... b5;

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y 6. ... d6!?; merece en todo caso una ulterior Las blancas deben jugar a continuación
atención y podría constituir quizá una vía con mucho cuidado, a fin de no caer bajo el
transitable para eludir las molestias que ame- demoledor ataque de un adversario mejor de-
nazan después de 5.¤c3. sarrollado.
7... d5 9.¤e3 ...
Esta entrega de peón es conocida en po- Con esta retirada las blancas no consi-
siciones donde las blancas pueden tomar úni- guen resultados satisfactorios, pero entonces
camente con peón: 8.exd5. Sin embargo, en ¿cómo debían jugar? Indicamos a continua-
la posición de la partida, también pueden to- ción algunas posibilidades:
mar con caballo, hecho que complica mucho I. 9.¤xf6+ £xf6 10.d3 (malo es, por
el asunto. supuesto, 10.¤xf7 ¤xb3; etc., pero tam-
8.¤xd5 ... bién 10.¥xf7+ ¢e7 11.d3; significa pérdida
A 8.exd5, seguiría igualmente 8. ... ¤d4; de material, pues 12.h4, puede ser contesta-
y si ahora las blancas se lanzan a la captu- do con 12. ... hxg5 13.¥xg5 £xg5!), 10...
ra de peones con 9.d6 ¤xb3 10.dxc7 £xc7 h6 (más fuerte que 10...¤xb3 11.axb3, etc.);
11.axb3, entonces las negras consiguen con 11.¤h3 (11.¤f3, se refuta naturalmente
11. ... ¥b7; una hermosa posición con exce- con 11. ... ¥g4; y después de 11.¤xf7 ¤xb3
lentes perspectivas de ataque. 12.¤xh8 ¤xa1 13.£h5+ ¢d7!; las blancas no
8... ¤d4! tienen bastante ataque por la pieza entrega-
da), 11...£g6! (aún más fuerte que 11...¥xh3
12.gxh3 ¤f3+; también con ventaja para las
negras, de acuerdo con la partida Esser v. Bar-
ton, Colonia, 1911); 12.¢f1 ¥g41; con posi-
ción ganadora para las negras.
II. 9.d3 ¤xb3 10.axb3 (pero no 10.¤xf6+
gxf6!), 10...¤xd5 11.exd5 £xd5; y las negras
recuperan el peón con mejor juego.
III. 9.¤c3 (posiblemente ofrezca esta re-
tirada mejores probabilidades a las blancas),
9. ... ¤xb3 10.axb3 b4 11.¤a4 h6 12.¤f3
¤xe4 13.£e2 ¥b7 14.d3 ¤g5; y las negras
tienen en compensación por el peón sacrifi-
cado una excelente posición y buen ataque en
Este golpe del caballo demuestra sorpre- perspectiva.
sivamente ser tan fuerte como para asegu- 9... ¤xb3
rarles a las negras un contrajuego suficiente. 10.axb3 h6
De los análisis efectuados en común después En posesión del par de alfiles y del mejor
de la partida, así como de las investigaciones desarrollo, las blancas, naturalmente, quieren
divulgadas por las publicaciones ajedrecísti- abrir la posición, y a tal efecto cambian los
cas, no se ha dilucidado todavía de qué modo peones centrales.
las blancas pueden sacar reales ventajas de la 11.¤f3 ¤xe4
apertura. Más bien resultaría lo contrario. 12.¤xe5 ...

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Por supuesto, a las blancas les agradaría, secuencia de la jugada 9.¤e3. Las blancas
con 12.d3, primero obligar al caballo a reti- hubieran podido adoptar anteriormente tam-
rarse, para entonces tomar el peón rey; pero bién otras líneas para el desarrollo de sus pie-
12.d3, puede ser contestado de manera muy zas, pero es de suponer con toda seguridad
desagradable con 12. ... ¥b4+! Si las blancas que las negras siempre habrían conservado
no quieren ahora renunciar al enroque ni de- en la apertura una ventaja suficiente para jus-
volver el peón, deben proseguir con 13.c3, tificar su pequeño sacrificio material.
lo que dejaría a las negras, después de 13. ... 16.¤g4 ...
¤xc3! 14.bxc3 ¥xc3+ 15.¥d2 ¥xa1 16.£xa1 Las blancas todavía siguen sin poder de-
£xd3; con grandes dificultades para comple- sarrollar su flanco dama, pues si 16.d3, po-
tar su desarrollo. dría seguir de manera muy molesta 16. ...
12... £f6 ¤g5. Pero tampoco la jugada del texto resulta
13.¤f3 ¥b7 favorable para las blancas.
14.£e2 O-O-O 16... £f5
15.O-O ¥d6 Preferible era aquí 16...£g6; para poder
contestar a 17.d3 ¤g5 18.¤h4, con 8. ... £h5.
Pero la jugada del texto también es sufi-
ciente.
17.d3 ...
No hay nada mejor para las blancas, ya
que 17.¤h4, o bien 17.¤e3, sería refutado
por medio de 17. ... £h5; con ataque decisivo.
17... ¤g5
Las negras no quieren simplificar y re-
nuncian por eso a 17...£xg4 18.dxe4 ¦he8;
que les permitía recuperar el peón con exce-
lente posición. Con la jugada del texto espe-
ran poder definir el juego con un ataque di-
recto al rey, pero las blancas disponen aún de
En este momento podemos ver los prime- medios para ofrecer una vigorosa resistencia.
ros resultados obtenidos por las negras como 18.¤h4 £d5
consecuencia de su sacrificio de peón. Todas 19.c4? ...
sus piezas están óptimamente desarrolladas, Esta imprecisa jugada le da la razón a la
apuntando a la posición del rey adversario, estrategia de las negras, pues ahora las blancas
mientras las piezas blancas se encuentran aún se van a encontrar bajo un irresistible ataque
sin cohesión. Queda claramente evidencia- a su rey. Una defensa mucho mejor era 19.f4!
do que las negras poseen más que suficiente Las negras replicarían con 19. ... ¤e6; con-
compensación por el peón y que la posición servando siempre amenazas muy peligrosas.
blanca apenas puede ser sostenida, ni siquiera 19... ¤h3+!
por medio de las mejores jugadas. 20.¢h1 £h5!
No podemos, por supuesto, afirmar que Define en seguida el juego, pues el caba-
la posición creada ahora sea una forzosa con- llo de h4 no puede ser defendido. La siguiente

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contraacción ya es desesperación. Una interesante partida que tiene tam-
21.c5 ¦he8 bién cierto valor para la teoría de las apertu-
22.£c2 ... ras.
Las blancas evitan la continuación 22.¥e3
£xh4 23.cxd6 ¥xg2+ 24.¢xg2 ¤f4+; ga-
nando la dama.
En contestación a la jugada del texto, las
negras debieron haber movido simplemente
22...¥xc5; con posición ganadora; empero,
siguen jugando para dar mate, dificultando
así su tarea.
22... £xh4

23.cxd6 ...
Esto es lo que las negras esperaban. Sin
esperanza alguna era, asimismo: 23.c6 ¥xc6
24.£xc6 ¤xf2+! 25.¢g1 ¤xg4; y las negras
se quedan con una pieza de más. Pero 23.f3!,
permitía aún cierta resistencia, si bien las
negras igualmente quedaban mucho mejor,
ya que tienen varias buenas continuaciones
a su disposición, de las cuales 23. ... ¥xc5
24.£xc5 ¦e2!; parece ser la más sencilla para
hacer valer su superioridad.
Después de la jugada del texto, las blancas
reciben mate en tres.
23... ¥xg2+!
24.¢xg2 £xg4+
25.¢h1 £f3#

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