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EJECUCIÓN FORZADA

DEFINICIÓN

La ejecución forzada constituye la última de las etapas del proceso de ejecución. Consiste en la

actividad procesal desarrollada por el órgano jurisdiccional a efectos de lograr la satisfacción del

crédito del ejecutante y de los terceros legitimados que hayan concurrido al proceso. Para ello, se

procede a enajenar judicialmente los bienes afectados del deudor.

Nuestro Código Procesal Civil (en adelante) regula la ejecución forzada en el Capítulo V, del Título

V de los procesos de ejecución, en los artículos que van del 725 al 748.

La figura jurídica de la Ejecución Forzada dice Villanueva, está vinculada al incumplimiento

voluntario o involuntario del mandato ejecutivo o la sentencia.

La ejecución forzada, forzosa o procesal, denominada también vía de apremio es definida por

Ovalle Favela como “el conjunto de actos procesales que tienen por objeto la realización coactiva

de la sentencia de condena, cuando la parte vencida no la haya cumplido voluntariamente”.

COUTURE señala: “La ejecución forzada ya no es una disputa verbal ni una simple lucha de

palabras, cesan las palabras y comienzan los hechos”.

La ejecución forzada se deriva como una consecuencia natural del incumplimiento de una

obligación en la que el acreedor pueda obtener lo apropiado por la fuerza. Esta figura se puede

definir como “el empleo de la fuerza legítima, que carezca de violencia y por medio de agentes del

Estado, para la obtención del objeto de la obligación, derivada por un incumplimiento”.

CARACTERÍSTICAS
 La ejecución forzada tiene como objeto lograr satisfacer el crédito del acreedor ejecutante a

través del remate o la adjudicación en pago de los bienes afectados del deudor.

 No tiene por propósito realizar actos de cognición para declarar un derecho, sino, realizar

actividades, destinadas a resolver el interés de un acreedor.

 Emplea los medios legales, procedentes y adecuados para hacer efectivo el cumplimiento

de la obligación señalada en una resolución, precios los apercibimientos que la ley indica

contra el deudor, cuando el deudor no cumple voluntariamente, la ley pone a disposición

del acreedor los medios legales para obligarlo a cumplir.

 Sostiene PODETTI, para que proceda la ejecución forzada se requiere:

a) Una sentencia ejecutoriada, en juicio ordinario, ejecutivo o especial. Que reconozca una

obligación, condenando a dar, hacer o no hacer o constituya la obligación procesal del pago

de costas.

b) Que el deudor no cumpla el deber jurídico emanado de dicha sentencia, en el tiempo modo

que la misma determina.

c) Que el acreedor pida que la sentencia se ejecute.

d) Que el deudor pueda ser ejecutado.

e) Que el deudor posea bienes ejecutables o que existan bienes ajenos que puedan ser

ejecutados en pago de esa obligación.

 La ejecución Forzada de los bienes afectados se da con el remate o con la adjudicación de

los bienes. Dicha ejecución se inicia con la convocatoria del acto de remate y concluye

cuando se hace pago íntegro al ejecutante con el producto del remate o la adjudicación, o si

antes el ejecutado paga íntegramente la obligación e intereses

PROCEDIMIENTO

Para iniciar la ejecución forzada deben tenerse en cuenta los siguientes presupuestos:
1. La existencia de un título de ejecución.

2. El ejercicio de una acción ejecutiva en aplicación del principio dispositivo; estos significa

que las resoluciones firmes no se ejecutan sin iniciativa del acreedor.

3. La existencia de un patrimonio ejecutable que permita transferir ciertos bienes.

El procedimiento depende de las exigencias de la defensa y del derecho de impugnación, se debe

seguir con ciertas formalidades constitucionales, ya que establecen que ninguna persona puede

hacerse justicia por sí misma, respetando los derechos de los interesados; así mismo, las cuestiones

compleja y difíciles merecen una amplia investigación tan extensa como sea posible, con la

finalidad de dictar una solución justa y equilibrada.

Así, para iniciar la ejecución forzada es preciso que existan bienes afectados del deudor, con los

cuales se pueda garantizar el cumplimiento del crédito que éste tiene a favor del acreedor

ejecutante. Una vez afectados dichos bienes se procede a la ejecución forzada de los mismos, para

lo cual es necesario que el acreedor ejecutante presente una solicitud ante el juez, a fin de que éste

inicie la ejecución forzada.

La ejecución forzada en estricto se inicia una vez que el juez ordena llevar adelante la Ejecución.

Concluye cuando se realiza el pago íntegro del crédito que ostenta el acreedor ejecutante, con el

producto del remate o con la adjudicación en pago; o, en todo caso, cuando antes de ello el

ejecutado para el total de la obligación, más los intereses y las costas y costos del proceso.

La ejecución forzada se consolida de pleno derecho con el auto que ordena llevar adelante la

ejecución. El procedimiento sigue este esquema:

1. Se ordena el remate del bien.

2. Se notifica por edictos para que acudan los interesados al remate.

3. Se levanta un acta de remate.

4. Se tasa el bien y se remata.


5. De encontrarse desierto, se vuelve a tasar, convocar y rematar.

OBJETO SOBRE LOS QUE PUEDE RECAER LA


EJECUCIÓN FORZADA

La ejecución forzada recae tanto en bienes muebles como en inmuebles.

NULIDAD PROCESAL DE LA EJECUCIÓN FORZADA

La nulidad es un remedio procesal orientado a corregir las desviaciones o errores que surjan en el

camino procesal, siempre y cuando esos errores causen agravio para quien lo alega; esto significa

que si no hay agravio no hay nulidad.

El Principio de Legalidad rige la nulidad, de tal manera que esta se sanciona solo por causa

establecida en la ley, sin embargo, puede declararse la nulidad cuando el acto procesal careciera de

los requisitos indispensables para la obtención de su finalidad.

Se permite invocar la nulidad del remate por los aspectos formales de este y se interpone dentro del

tercer día de realizado el acto.

La nulidad se puede basar en aspectos formales, en ese sentido podemos mostrar el caso de la

nulidad del remate por haber tomado como referente para fijar el precio base el valor de realización

inmediata del bien y no el comercial. Un valor difiere del otro, pues l valor comercial siempre será

de mayor monto. Se entiende que se puede perjudicar al ejecutado al establecer el precio base con el

menor valor del bien en ejecutar.

SUPUESTOS DE NULIDAD DE REMATE

1. Nulidad por omisión de la publicidad del remate, aunque medie renuncia del ejecutado: La

convocatoria y, por ende, la publicidad del remate, lo cual incluye el contenido del aviso

pertinente, no puede obviarse, dejarse de lado o ser cumplida defectuosamente, ya que esto
implica contradecir lo indicado por la ley al respecto, con lo que se provoca la nulidad del

remate. La renuncia que el ejecutado pudiera hacer con relación a la publicidad no surte

ningún efecto, ya que aun en este caso, la omisión o la irregularidad cometida produce la

nulidad del remate. Pese a revestir una formalidad, por su relevancia para el buen desarrollo

del remate, ya que el mismo es un acto de naturaleza pública, no creemos que la publicidad

sea un aspecto meramente formal del referido acto procesal, razón por la cual la

consignamos en un acápite aparte.

2. Nulidad por incumplimiento de la obligación de depositar el precio de remate del bien

adjudicado: Se refiere al acto inmediatamente posterior a la adjudicación del bien dado en

remate y que corre a cargo del adjudicatario, es decir, el depósito efectivo del monto del

precio establecido al culminar el remate. Este supuesto consiste en que si el precio del

remate del inmueble no es depositado oportunamente dentro del plazo legal, (hasta el tercer

día de efectuado el remate, al tratarse de bienes inmuebles y hasta el día siguiente de

haberse realizado este, en los casos que involucran bienes muebles), el juez, de oficio o

pedido de parte, declarará la nulidad del remate y convocará a uno nuevo.

3. Nulidad por aspectos formales: Sin perjuicio de los supuestos señalados, el Código Procesal

Civil establece, de modo específico, que la nulidad del remate solo procede por

incumplimiento o deficiencia de los aspectos formales de este, que se relacionan con la

publicidad del mismo y el desarrollo efectivo de la diligencia correspondiente. La solicitud

respectiva se interpone dentro del tercer día de llevado a cabo el acto mismo del remate.

Asimismo, no se puede sustentar la nulidad del remate en las disposiciones del Código

Civil relativas a la invalidez e ineficacia del acto jurídico sustantivo. El vicio en la

formalidad debe ser de tal magnitud que sea de imposible convalidación y afecte la

finalidad del remate como acto jurídico procesal.

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