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PARTICIPACION DE LA MUJER EN COLOMBIA

POLITICA: Desde la Revolución Francesa, las mujeres han jugado un papel definitivo en los principales acontecimientos
de la historia. Sin su participación activa, la reivindicación de los derechos humanos no se hubiere dado o no hubiese
tenido la preponderancia que la caracterizó. Opinión de Karem Labrador Araújo.

Michelle Bachelet en su discurso en el Encuentro Internacional de Mujeres en Chile en abril de este año manifestó: “Será
el siglo de las mujeres”. De ahí que se necesiten más mujeres en espacios de poder que garanticen una representación
igualitaria; mujeres que utilicen su poder para escuchar, hacer alianzas y que construyan democracia. Y ante estos retos
indicó que aunque “no será fácil, están llamadas a trabajar para derrotar la desconfianza… Fuerza y coraje para seguir en
la política porque sus países las necesita”.

Al referirnos al caso colombiano, me parece importante hacer referencia a la frase del Constituyente del año de 1886
José María Samper quien indicó lo siguiente: “la mujer no ha nacido para gobernar la cosa pública y ser política. Porque
ha nacido para obrar sobre la sociedad por medios indirectos, gobernando el hogar doméstico y contribuyendo a formar
las costumbres y a servir de fundamento y de modelo a todas las virtudes delicadas, suaves y profundas”.

Por fortuna para nosotras, el Acto Legislativo No 3 de 1954 nos otorgó el derecho en nuestro país a elegir y ser elegidas.
Y es en el año de 1957 cuando por primera vez fuimos a las urnas. Posteriormente, la Constitución de 1991 estableció la
igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

En el año 2000 la Ley 581 conocida como Ley de Cuotas estableció que mínimo el 30% de los cargos de máximo nivel
decisorio deben ser desempeñados por mujeres. Sin embargo, según el informe de la Procuraduría General de la Nación
de las 1.174 instituciones estatales, sólo 137 cumplen con esta norma.

Bajo el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, el tema de género sigue cobrando importancia. Y en este sentido el
Decreto 3445 de 2010 otorgó a la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer(2) los siguientes objetivos:
garantizar los Derechos de las Mujeres y la Igualdad de Género; fortalecer el tema en las instituciones del Estado;
promover espacios de interlocución; y promover la transversalización.

A pesar de ello, si miramos los datos de Colombia, la situación no es muy diferente a la latinoamericana:

• Hasta el momento ninguna mujer ha ejercido la Presidencia de la República.


• En el período 1958-1974, el promedio de participación política fue de 6.79 mujeres por cada 100 hombres.
• Colombia está en los últimos lugares de Latinoamericana en representación femenina en los congresos nacionales(3):
En lo concerniente al Senado la participación de las mujeres en el período 1998-2002 fue del 13%; en el del 2002-2006
del 12%; en el de 200-2010 del 12% y en el 2010-2014 llegó al 16%. En cuento a la Cámara de Representantes la
participación es menor: entre 1998-2002 fue del 11%; entre 2002-2006 del 12%; entre 2006-2010 del 10% y entre el
2010-2014 del 12%.
• Actualmente de los 102 senadores, 16 son mujeres; y de los 166 representantes a la Cámara, 22 son mujeres.
• A diciembre de 2010 de 13 ministerios sólo 4 eran mujeres; de 24 viceministerios 7 eran ocupados por mujeres; pero
de las 16 consejerías y programas, el 50%eran presididos por mujeres.
• De los 74 magistrados en las altas Cortes, sólo 16 son mujeres.

Por lo anterior, es que quisiera resaltar el rol que algunas mujeres colombianas han tenido en nuestro país, entre ellas
tenemos a Noemí Sanín (ex ministra y candidata a la Presidencia de la República; y primera Ministra de Relaciones
Internacionales de América Latina), Marta Lucía Ramírez, María Emma Mejía (ex Ministra y actual Secretaria General de
UNASUR), Vivian Morales (Senadora y primera mujer en el cargo de Fiscal General de la Nación) y Clara López Obregón
(exalcaldesa de Bogotá y Presidenta del Polo Democrático Alternativo). Mujeres que han demostrado con hechos que es
posible ser líder; mujeres que desde diferentes roles han aportado en la construcción de gobiernos locales y de
ciudadanía en Colombia.

Policarpa salavarrieta

Ellas participaron en las tertulias literarias, intervinieron en la sedición contra el gobierno español, colaboraron con las
guerrillas y con el Ejercito Libertador como correo, espías y divulgadoras de las ideas; entregaron a sus hijos para la
guerra en el ejército patriota y, en la misma forma, acompañaron en numerosos casos a sus hombres en las campañas
libertadoras.

El crecimiento de su participación en la fuerza laboral se ha hecho estructural en las últimas dos décadas. Pese a los
problemas de subregistro que tiene esa participación económica femenina, actualmente se estima que las colombianas
representan cerca de un 40% de la Población Económicamente Activa del país.
Sin embargo, aun con todos estos avances el camino hacia una equidad de género actualmente todavía tiene sus
matices, pues por una parte muchos hombres no se han podido acostumbrar a que una mujer sea su jefe, les doble el
sueldo, asciendan en su trabajo, tengan éxito como empresarias o estudien carreras, que se dice, son para hombres

Las mujeres colombianas participaron en la historia social, económica y política del país tempranamente, desde las
luchas por la independencia. Sin embargo, su presencia en la escena nacional no siempre fue visible y ha estado
marcada, como en casi todo el continente americano, por los procesos de industrialización y urbanización, su creciente
vinculación a la estructura educativa y de
trabajo, las políticas de control de la natalidad,
las reformas en la legislación y el desarrollo del
movimiento social de mujeres

A lo largo de la historia, en Colombia no se ha


valorado el trabajo femenino: cuando una
mujer se dedica al cuidado de sus hijos, a pesar
del valor que tiene esto en términos de
construcción de capital humano, muchos y
muchas dicen que no hace nada. Es más: la
participación de la mujer en el crecimiento y en
el fortalecimiento de la sociedad siempre
aparece íntimamente ligada con sus hijos y su
familia (por la ternura, la abnegación, el
sacrificio y el amor que no son comparables con nada). En cuanto a los aportes en el campo profesional y laboral, la
sociedad los mira prácticamente como marginales y poco significativos. Aparentemente la sociedad nunca ha tenido
problema con que las mujeres trabajen. Sin embargo, el problema surge cuando se trata de reconocer la importancia de
ese trabajo y, en particular, valorar el inmenso aporte que le hacen a Colombia las mujeres que trabajan y al mismo
tiempo son madres

Nacio en guaduas el 26 de enero de 1795 y murio el 14 de noviembre de 1817

El caso de la pola cautivo la imaginacion popular, su muerte inspiro a poetas,escritores y dramaturgos para inmortalizar
su historia, siempre resaltando su valentia y coraje

ACADEMICO: Hoy en día, Colombia se destaca por la participación de las mujeres en la enseñanza en la educación
formal. En general predomina su labor en preescolar y básica primaria. En el rango de básica secundaria y ciclos lectivos
integrados, se puede decir que las estadísticas entre hombres y mujeres es homogénea y en otros modelos educativos
sobresale el género femenino evidentemente, según datos del DANE.

La sensibilidad y el sentido social de la mujer en el rol educativo, permiten que el contacto humano sea más cercano,
fortaleciendo la reflexión y la libertad de expresión de sus estudiantes. A pesar de la influencia externa a la que se
exponen los educandos, el interés de las maestras en innovar y reforzar las corrientes pedagógicas incluyendo didácticas
y actividades experimentales, les permite compartir su conocimiento y afecto, ligado siempre de la orientación, la
exigencia y la disciplina.

Los cargos jerárquicos han sido ejecutados en su mayoría por el género masculino, sin embargo las mujeres han logrado
un gran progreso en la educación. Aunque actualmente los niveles de acceso al empleo no presenten una igualdad de
género, Colombia puede abordar las causas de desigualdad apuntando a la transformación en el campo educativo
interviniendo desde el Ministerio de Educación. En este sentido, en las escuelas, con el apoyo de todo el equipo
formativo, se trabaja a partir de las necesidades y del proceso de cada estudiante, ya sea hombre o mujer, con el fin de
potenciar su pensamiento crítico. De esta manera, los aprendices se preparan para el mundo globalizado, para que su
rol contribuya a la mejora de la sociedad, en aras de discernir y participar activa y críticamente ante los contextos que
ofrece la sociedad actual.

Por otra parte, desde mi experiencia, puedo asegurar que las maestras, nos esmeramos en adecuar detalladamente las
aulas donde recibimos a nuestros estudiantes, facilitando con ejemplos visuales los contenidos que se van a trabajar, en
este sentido, las profesoras resaltamos por nuestra creatividad en especial en la sección infantil y primaria.

Contextualizando de manera general el trabajo institucional del sector público y privado en Colombia, tanto mujeres
como hombres en el campo de la enseñanza afrontan los constantes cambios y los avances de la ciencia desde la
asignatura que imparten, empleando diferentes estrategias pedagógicas para innovar y conservar el sistema educativo
Colombiano, el cual se define según el MIN, cómo: ¨un proceso de formación permanente, personal cultural y social que
se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes¨.
CULTURA: En revistas, museos y bibliotecas, muchas mujeres han sido líderes, cambiado paradigmas, dado rienda suelta
a su espíritu emprendedor y, en varios casos, puesto en alto el nombre de Colombia en el exterior. La cultura muchas
veces funciona como un oráculo: se adelanta a su tiempo. Los pintores, los poetas, los músicos y, en general, los artistas
están a la vanguardia en la construcción de sociedades más justas. Con un vistazo a la historia de las mujeres líderes en
el sector de la cultura en Colombia, es inevitable encontrar esa visión de futuro: parte del mundo actual es resultado de
sus ideas y sus sueños.

Las mujeres que dirigieron las primeras revistas femeninas, abrieron paso a una nueva forma de concebir la sociedad.
Las que promovieron el arte en museos y casas de cultura, las que administraron bibliotecas, ocuparon cargos
diplomáticos, o también las que hicieron conocer la música y los bailes colombianos alrededor del mundo. Las mujeres
han hecho de la cultura un terreno fértil para sacar adelante iniciativas que de una u otra forma transformaron el país.

Desde mediados del siglo XIX, se hicieron populares en América Latina unas revistas dirigidas a mujeres. Inicialmente
escritas por hombres, empezaron a dar un giro a finales del siglo. No solo fue cada vez más notoria la participación
femenina en la dirección y la parte editorial, sino que se empeñaron en promocionar el desarrollo intelectual de las
mujeres y, sobre todo, en ampliar su campo de acción.

Este elemento fue clave para que ellas se interesaran en su educación, desarrollaran sus habilidades y concibieran de
manera diferente la sociedad. Cada vez fueron más atrevidas y promovieron temas como el sufragio universal en los 30
y la discusión de asuntos políticos y económicos, que en otros tiempos no eran comunes para las mujeres. Estas revistas
fueron una especie de preparativo para el papel que hoy tienen en la sociedad.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, Soledad Acosta de Samper editó en Bogotá cinco publicaciones para mujeres.
En 1879 fundó La mujer, Lecturas para familias, en 1884, La familia, en 1889, El domingo de la familia cristiana, en 1898,
El domingo y en 1905, Lecturas para el hogar. Todas estas revistas tuvieron varios ejemplares y duraron entre uno y tres
años en circulación.

En 1916, en Pereira, María Rojas Tejada fundó la revista Femeninas, de la cual alcanzaron a salir cinco números. Esta
revista pretendía dar a conocer el Centro de Cultura Femenina, que estaba dedicado a promover la educación de la
mujer.

Posteriormente, talvez la revista de mayor impacto en su tipo fue la antioqueña Letras y Encajes, que se fundó en 1926.
Esta revista fue la de mayor duración, 33 años, en los que tuvo varios formatos, orientaciones y directoras. El deseo de la
revista, como se manifestó en su número inicial, era "convertirse en una guía para que las mujeres fueran amas de casa
modernas". Este vocablo se usó desde la Segunda Guerra Mundial para designar aquellas mujeres que supieran por igual
de literatura, culinaria, manejo de ropas y crianza de los hijos, como explica Patricia Londoño, en Publicaciones
periódicas dirigidas a la mujer en Colombia, 1858 - 1930.

Museos y bibliotecas

El caso de Teresa Santamaría de González con el Museo de Antioquia no es aislado. Numerosos museos, a lo largo de la
historia de Colombia, han sido dirigidos por mujeres. Basta mencionar a Sophy Pizano de Ortiz, con el Museo Colonial de
Bogotá, o a Teresa Cuervo, quien estuvo a cargo de la transformación de una cárcel en el Museo Nacional.

Artes escénicas

En las artes escénicas se destacan Sonia Osorio, con el Ballet de Colombia, y Fanny Mikey con el Festival Iberoamericano
de Teatro.

Con su empuje y creatividad, Sonia Osorio logró llevar el folclor de Colombia a casi todos los continentes. De hecho, dice,
se ha presentado más en Italia que en Colombia. En uno de sus viajes a Japón, recuerda, "el presidente de una compañía
me dijo que ellos aplaudían muy poco. Ese detalle me preparó para recibir un público distinto, pero el día de la
presentación en un escenario de la capital me llevé una gran sorpresa. La ovación se extendió con gritos que pedían que
el ballet volviera. Entre los espectadores estaban los miembros de la familia imperial".

El trabajo de Fanny Mikey, que llegó desde Argentina en los años 60, consolidó el Teatro Nacional y creó el Festival
Iberoamericano de Teatro. Este festival es uno de los más reconocidos de Latinoamérica. De hecho, el 14 de marzo,
recibió el premio Max Iberoamericano a las Artes Escénicas en Madrid. Este premio le fue otorgado por unanimidad,
gracias a su trabajo por el teatro en Iberoamérica.

INDUSTRIA: El talento no tiene género. No tengo que repetir esa frase, la vivo a diario. Cada vez que llegó a las oficinas
de TigoUne me convenzo, perdón por la primera persona, de que la capacidad, la competitividad y los logros no
distinguen sexo. Día a día tengo la oportunidad de trabajar en una industria dinámica, retadora y sobre todo cambiante,
una industria llena de oportunidades, en la que tenemos una brecha que no podemos negar, pero que sí estamos
trabajando para cerrarla. Las mujeres seguimos siendo minoría en el sector de la tecnología y las telecomunicaciones”,
dice Jiménez.

Según el Informe Global de la Brecha de Género 2017 del Foro Económico Mundial, en lo que respecta a las mujeres en
el lugar de trabajo a nivel mundial, el porcentaje de mujeres que trabaja en la mayoría de las industrias disminuyó en
2017, con una significativa caída particularmente en el sector tecnológico. La cantidad de mujeres en roles de liderazgo
en el sector tecnológico y en roles tecnológicos también es inferior que en muchos otros sectores.

La historia de ingenieras decididas y tenaces, como Beatriz López, han servido de motivación para que un sector
machista –por tradición– busque cada vez más el talento femenino.

En 1985 Beatriz López fue la única mujer, de un grupo de 30 estudiantes, en graduarse de Ingeniería de Petróleos de la
Universidad Nacional, sede Medellín. Estudió becada y no perdió ninguna materia en toda la carrera, algo que para las
empresas marca la diferencia. Sin embargo, cuando se presentó a la primera convocatoria de trabajo, ya con el cartón
en sus manos, las puertas de Ecopetrol se le cerraron, en principio, por el simple hecho de ser mujer.

“Esa fue mi primera gran decepción. Yo había estudiado mucho, tenía notas excepcionales. No estaba dispuesta a
rendirme fácilmente”, dice. Y no lo hizo. Pidió que la dejaran presentar los exámenes aun sabiendo que no tenía
oportunidad. Paradójicamente, los resultados la posicionaron en el primer puesto de la selección. “Cuando me dieron la
noticia también me dijeron que solo tenían vacantes para perforación y que una mujer nunca había estado ahí”.

Ella insistió, hizo pruebas de más y al final dejaron que empezara como jefe de pozo en entrenamiento en el Magdalena
Medio. Al poco tiempo fue asignada como jefe de pozo en propiedad y se convirtió en la primera mujer en perforar en
nuestro país. Para ese momento, la industria petrolera en Colombia era un negocio estancado. El precio del crudo en el
mercado internacional oscilaba entre los 12 y los 28 dólares por barril, pero eso no impidió que la carrera exitosa que
hoy tiene esta paisa se truncara.

Mucho menos la detuvo la estructura machista de aquella época. “Ellos se creían una elite superior. Muchas veces me
decían frases como ‘taladro es taladro, mami, y usted debería irse para la cocina, nosotros mandamos aquí’. Fue muy
difícil al comienzo su adaptación al entorno. Cuenta que lloró mucho antes de que lograra abrirse un espacio donde no
lo había.

NISSAN PROMUEVE LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA INDUSTRIA :Nissan afirmó que una de sus prioridades
es “impulsar la diversidad, incluyendo la de género”, y por eso la participación femenina dentro de la compañía a nivel
internacional sigue creciendo año tras año.

Tal es así que, por los esfuerzo que realiza en favor de las mujeres en el ámbito laboral, la Bolsa de Valores de Tokio en
2015 le entregó el premio “Nadeshiko”, que a través de una flor de color rosa simboliza la fuera y el empoderamiento de
las mujeres en Japón.

Ejemplos claros de la aplicación práctica de esta política de la marca japonesa son Asako Hoshino, vicepresidente senior
de Marketing y Ventas en Japón, y María Eugenia Santiago, directora de Comunicación Corporativa de Nissan
Latinoamérica. Además, en Chile el 40 por ciento de las gerencias senior, como logística y legales, está en manos de
mujeres.

FINANCIERO: Aunque el mundo actual no deja de reconocer el papel cada vez más importante de la mujer en la
economía, hace falta todavía documentar sus aportes a la fuerza laboral de las naciones. Al celebrarse hoy el Día
Internacional de la Mujer, este debería constituirse en el punto de partida para ello, a través de estudios serios,
profundos y ponderados.
En Colombia y en el mundo ocurre un fenómeno cuya incidencia en las variables de empleo es determinante: las
mujeres asumen con mayor frecuencia el rol de cabezas de hogar. En nuestro país, de acuerdo con el Dane, en el último
trimestre del 2010 la tasa de ocupación para los hombres fue de 68,7 por ciento, y para las mujeres, de 45,7 por ciento,
y la tasa de desempleo fue mayor en ellas, 14,1 por ciento, que en ellos, 7,8 por ciento.
En Bogotá, de las 1,9 millones de mujeres económicamente activas en el 2010, 1,7 millones estuvieron empleadas, y 232
mil, desocupadas. Y aunque la tasa de desempleo también es mayor para ellas que para ellos en el Distrito Capital, dicha
tasa es la menor de todo el país.
Si bien la Administración Distrital impulsa permanentemente políticas con enfoque de género, sabemos que es
fundamental promover todavía más el ejercicio pleno de los derechos económicos de las mujeres, el reconocimiento de
su aporte a la vida económica de la ciudad y el acceso a un trabajo en condiciones de igualdad.
En ello se viene trabajando, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sdde) y desde distintas estrategias y
alianzas con el sector privado.

La toma de crédito por parte de las mujeres, en especial para actividades de emprendimiento, cada día cobra más
fuerza.
Su fuerte incursión en el mercado laboral formal, la necesidad de sacar a sus familias adelante, cuando se convierten en
jefes de hogar y el deseo de adquirir independencia económica, está llevando al llamado ‘sexo débil’ a buscar
financiación, lo que lo ha convertido en un mercado potencial para la banca.

El más reciente análisis sobre los indicadores de crédito en el país, elaborado por la compañía Experian, muestra que las
mujeres continúan liderando el mercado del crédito en el país, pues de los préstamos entregados hasta mediados del
2015, el 53,6 por ciento.

No son las únicas cifras que demuestran esa tendencia. En Bancamía, que atienden el segmento del microcrédito, de los
790.000 clientes que atiende, el 57 por ciento son mujeres, quienes han acudido por financiación para el crecimiento de
sus negocios.

“Del total de personas que han recibido créditos productivos por parte del banco, las mujeres representan el 56,1 por
ciento”, dicen sus directivas.

En Resuelve tu Deuda, firma que asesora a las personas en materia crediticia, de los 6.072 clientes con que cuenta en
Colombia, el 40 por ciento está compuesto por mujeres.

“La información que hemos recopilado durante nuestro trabajo en Colombia, demuestra que las mujeres son mejores
administradoras que los hombres teniendo en cuenta que sus deudas se encuentran por debajo de la media general y
que ocupan un porcentaje menor del total de nuestros clientes”, señala Rodrigo Nadal, gerente de la compañía en el
país.

Actualmente, las obligaciones promedio de las mujeres se encuentran en 17 millones, las de los hombres en 19 y las de
los clientes de Resuelve tu Deuda en 18 millones.

En Bancamía, por su parte, aseguran que la importancia de las mujeres en las finanzas del hogar o sus unidades de
negocios no está solo en la capacidad de conseguir recursos y cumplir con sus obligaciones, sino también en su
disponibilidad para ahorrar.

Señalan que del total de clientes del banco con productos de ahorro, el 56,8 por ciento está en manos de las mujeres.
“Aquí se rompe el mito que para ahorrar se necesita tener mucho dinero, pues el 84 por ciento de las jóvenes y señoras
pertenecen a los estratos 1 y 2”.

Otro de los aspectos que encontraron las directivas de esta entidad es que el 51 por ciento de sus clientes mujeres son
bachilleres, mientras que el 30 por ciento logró concluir su primaria.

“Las mujeres con acceso al sistema financiero rompen paradigmas, el nivel educativo no es una dificultad para
convertirse en emprendedoras, cuya mayoría se dedican a actividades de comercio y servicios (75 por ciento)”.

Para Nadal, de Resuelve tu Deuda, por lo general, las mujeres son las que se encargan, por lo general, de las cuentas del
hogar, el mercado, los servicios, el bienestar familiar, entre otros, por lo que su responsabilidad financiera y su poder
adquisitivo han aumentado.