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Roberto González Góme~


In.t;tut.
Relac;.ne. Supe,;., de
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Teoría ele las


Relaciones
Políticas
Internaciol1ales

Lic. Roberto Gonzalez GÓlllez

Editorial
Pueblo V Educación
Autor: Lic. Roberto González Gómez
Edición: Lie. Dclsis Casas Figueredo
Diseño: Tony Vi llar Alemán
Corrección: Lourdes Díaz Castro

© Roberto González Gómez, 1990


© Editorial Pueblo y Educación, 1990

EDITORIAL PUEBLO Y EDUCACIÓN SNLCU: 01.62080.0


Ave. ~ra. A No. 4605, entre 46 y 60,
Playa, Ciudad de La Habana
Prólogo

La disciplina de las relaciones internacionales tiene por objeto estudiar el


escenario y las fuerzas actuante s, la dinámica y los procesos del ámbito mun-
dial contemporáneo; ciencia social joven, con apenas poco más de medio
siglo de desarrollo, el proceso de su sistematización teórica es aún más
reciente, pues data de los inicios de la segunda postguerra, y en modo alguno
puede considerarse terminado.
La teoría, como sistema de conocimientos estructurados, conceptos,
leyes, hipótesis, lógicamente interrelacionados, permite ordenar la informa-
ción obtenida empíricamente y sObre todo explicar la dinámica de la reali-
dad que se estudia, así como pronosticar su ulterior desarrollo. Por ello, sin
teoría no hay en rigor ciencia.
En el ámbito de las relaciones internacionales la elaboración teórica
comenzó en los últimos años cuarenta, pero hasta ahora no se ha logrado la
conformación de una teoría sistemática que permita la cabal comprensión de
la compleja problemática internacional, que satisfaga enteramente los
requerimientos y exigencias del rigor científico.
Pudiera afirmarse, no obstante, que se han logrado aproximaciones teóri-
cas parciales, e incluso enfoques o marcos conceptuales, generalmente desde
perspectivas unilaterales que constituyen, sin embargo, un progreso dentí-
llcoconsiderable, en comparación con las décadas anteriores. Como el tra~
bajo de elaboración teórica en este campo fue iniciado por científicos de
países capitalistas, sus limitaciones clasistas y la ausencia de una interpreta-
ción científica general del desarrollo histórico y social, 4a sido una limitante
adicional en sus aportes que, por otra parte, no carecen enteramente de valor.
Aquí como en otros campos de las ciencias sociales, el marxismo-leni-
nismo muestra su superioridad como base teórica y metodológica, que se
fundamenta en una concepción del mundo genuinamente científica. La ela-
boración de una efectiva teoría de la problemática internacional, se hace
viable a partir de la perspectiva que abre el enfoque marxista, y particular-
mente, el legado de los clásicos, Marx, Engels y Lenin, en el estudio de con-
cretos problemas internacionales.
La formulación de una teoría marxista-leninista de las relaciones inter-
nacionales comenzó desde fines de los años sesenta, en la Unión Soviética y
otros países socialistas, y aunque todavía este trabajo no haya culminado en
una sistematización acabada del campo de estudios, puede afirmarse que
constituye una contribución decisiva al ulterior desarrollo de la disciplina.
Esta es latarea y el desafío planteado ante los científicos sociales marxistas en
esta especialidad, por su gran significación científica y política revolucionaria.
En Cuba, en el estudio teórico de la política internacional desempeñó un
papel precursor -es deber reconoced 0-, el lamentablemente desaparecido
jurista y profesor, Dr. J uam B. Moré Benítez, quien introdujo a fines dr los
años sesenta en la Universidad de La Habana y en la Licenciatura en Cien-
cias Políticas, la materia que bajo el título de "Elementos de Política Interna-
cional", constituía una introducción a esta disciplina. Aquel esfuerzo, limi-
tado pero pionero, fue continuado por mí en los marcos de esa carrera uni-
versitaria desde comienzos de los años setenta ya como exposición más o
menos sistemática de una teoría de las Relaciones Políticas Internacionales,
desarrollado luego desde 1980 en el Instituto Superior de Relaciones Inter-
nacionales. Sobre esa base, la disciplina fue luego incorporada a otros centros
de estudio.
Este libro es en gran parte el resultado de las experiencias obtenidas en
estos aftos: No pretende constituir una exposición teórica acabada y sistemá-
tica. Ofrece más bien un marco conceptual para el estudio de algunos de los
más importantes aspectos de la teoría, que constituye, de hecho, una intro-
ducción y una guía para los estudios de esta compleja problemática.
El libro no es, por consiguiente, un tratado en sentido estricto; examina
en forma ordenada algunas de las cuestiones centrales de la materia, sin pre-
tender agotada, y se sitúa en el terreno específico de la política internacional,
aspecto limitado, pero fundamental, del complejo escenario internacional.
Es, por tanto, el esbozo para una teoría marxista-leninista de la política inter-
nacional.
Los capítulos sobre la significación del Derecho Internacional Público y
de los organismos internacionales, han sido escritos por mi amigo, el desta-
cado jurista, Candidato a Doctor José Peraza Chapeau, asesor jurídico prin-
cipal de la Secretaría Permanente para asuntos del CAME, anexa al Consejo
de Ministros, profesor titular adjunto de la Universidad de La Habana y del
Instituto Superior de Relaciones Internacionales. He preferido que Una
temática de esta naturaleza fuera abordada, con rigor, por un verdadero
especialista, a quien aprovecho para expresar aquí, mi agradecimiento.
Debo añadir que más de una década de labor académica en esta disci-
plina, tanto en la antigua Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de
La Habana, como en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, me
obligan igualmente, con mis alumnos, quienes han contribuido también al
desarrollo de la materia, a realizar un fructífero trabajo dentro del estudio en
esta especialidad.
. De la dinámica de las relaciones internacionales depende hoy en gran
medida, el destino de la Humanidad. Por ello, la disciplina que estudia este
ámbito cobra una significación particular y su conocimiento es obligado para
toda persona políticamente consciente. Puedo considerarme satisfecho si
este libro contribuye, aunque sea modestamente, a difundir ese conoci-
miento.

Roberto González Gómez


Índice

Capítulo 1.El estudio científico de la


política internacional 1
La ciencia de las relaciones internacionales 1
La teoría de las relaciones internacionales 4
Las relaciones internacionales en el contexto
de las ciencias sociales 6

Capítulo 11. El sistema internacional 11

Características del sistema internacional 12


El sistema internacional actual 15
Los elementos del sistema internacional 19
Subsistemas internacionales 25

Capítulo 111. La política exterior de los Estados 31

Hacia una teoría de la política exterior 31


Instrumentos principales de la política exte-
Dor 45

Capítulo IV. La correlación internacional de


fuerzas 67

La correlación internacional de fuerzas y sus


formas h:~;'tan;c ()7
El sistema de balance de poderes europeo 70
La correlación internacional de fuerzas en la
actualidad 75
Capítulo V. El Derecho Internacional
contemporáneo 81

Breve historia 82
El Derecho Internacional contemporáneo 85
Principios del Derecho Internacional con-
temporáneo 90
Sujetos del DIP 91
Papel del DIP en las relaciones internaciona-
ks ~

Capítulo VI. Las organizaciones internacionales


en las relaciones internacionales
contemporáneas 99

Clasificación de las organizaciones interna-


cionales 103
La condición de sujeto de Derecho Interna-
cional de las organizaciones 105
La Organización de las Naciones Unidas 106
Organismos regionales dc seguridad y otras
organizaciones internacionales 113

Capítulo VIL Una era revolucionaria en las


r.elaciones internacionales 119 .

La Revolución de Octubre y las relaciones


internacionales 119
Principios de la política exterior socialista 122
La expansión de la revolución mundial 125
Otros factores revolucionarios de nuestra
época 130

Capítulo VIII. "Guerrafría", distensión y la


dinámica de la política internacional 135

La "guerra fría" 135


La distensión 138
Reagan: la segunda "guerra fría" 143
Ejecutoria y proyecciones de la administra-
ción Reagan 147

Capítulo IX. La necesidad de "pensar la paz" 157

La carrera de armamentos y el peligro de


guerra 157
El militarismo 160
La paz: una necesidad impost::rgable 162
El estudio científico de la política
internacional

El estudio cIentífico de las relaciones internaclOnales surgió en nuestro siglo,


como parte de esa explosión en el desarrollo de las ciencias sociales, que contri-
buye, en su campo, a la gran revolución científico-tecnológica contemporánea.
Puede afirmarse, por tanto, que es una ciencia socialjoven, euyo objeto es uno
de los más complgos de la interrelación social, el ámbito internacional y las fuerzas
que actúan en él en proceso aún de elaboración y consolidación.
Se trata no obstante, de una disciplina científica de extraordinaria importancia
en la actual etapa histórica, ya que el carácter global de las relaciones internaciona-
les,la profundidad de sus contradicciones, el poder destructivo de las nuevas armas
de exterminio en masa, confieren a la dinámica ddas relaciones internacionales, un
papel sin duda decisivo para los destinos del hombre.

La ciencia de las relaciones internacionales


La conformación de esta disciplina, enfilada al estudio de la dinámica
, internacional actual, comenzó en los medios académicos de países capitalistas
desarrollados, y en primer lugar, Inglaterra y Estados Unidos, después de la
Primera Guerra Mundial.!
Bajo el rótulo de relaciones internacionales o más concretamente política
internacional, comenzó a introducirse como asignatura en las Universidades.
Aunque sus perfiles no estaban bien delimitados y algún autor ha podido
hablar por ello de "saco académico interdisciplinario", pretendía desde sus ini-
cios apartarse de las formas tradicionales de estudiar la realidad internacional,
enmarcadas en la filosofía política, la historia, el derecho internacional, yofre-
cer una explicación eficaz y con aspiraciones científicas del complgo escena-
rio internacional contemporáneo.

1
Hasta finalizar el SIglo XIX, los problemas fundamentales de la política
internacional eran examinados preferentemente por los historiadores, lo que
tiene un ilustre antecedente en la Antigüedad con la obra de Heródoto, de
Tucídides, de Polibio, y culmina en la elaborada historia diplomática de la
época contemporánea. Por el énfasis descriptivo de esta disciplina, no podía
hablarse, en rigor, de una verdadera ciencia de las relaciones internacionales.
Por otro lado, los grandes pensadores políticos, en su mayoría, centraron
su genio y sus esfuerzos en las cuestiones internas, la org::¡nización de los Esta-
dos, la estructuración del poder político, tal vez motivados por consideracio-
nes ¿e prioridad, o por constituir una problemática m;ís fícílmcntc
o finalmente, porque h'i rdJci )Jll"; !l1L'l ';,'1u!cs CC' ,,,In,, "'1
nuestro siglo, una realidad \\0 ¡, \ tI,,' Ll": lLl(]I.) ,',_
.',
No obstante, los filósofos políticos no fueron enteramente ajenos a las
cuestiones internacionales, y algunos entre los más eminentes dejaron refle-
xiones que constituyen un valioso antecedente de la moderna ciencia ,de la
política internacional. Cabría mencionar en este sentido a Cauti1ya en la India,
a Maquiave10 y Bodin en la Europa renacentista, aHume, Hobbes, y en cierta
medida Kant y Hegel en la Europa moderna. En el caso de Maquiave1o, habría
que tener en cuenta, sin embargo, que su obra estaba más bien dirigida a una
cuestión política interna fundamental, la unidad nacional, y solo tangencial-
mente toca los problemas internacionales en la medida en que tienen signifi-
cado para ese objetivo principal.
Es por ello, que el estudio con proyecciones científicas del ámbito interna-
cional se inicia, en rigor, en la segunda década de nuestro siglo, con la confor-
mación de una disciplina académica especializada. Y paralelamente a su intro-
ducción en los curriculum universitarios, las relaciones internacionales setrans-
forman en objeto de la investigación concreta en centros o institutos creados al
efecto. Tal vez el primero de todos, y uno de losmás prestigiosos en el mundo
capitalista hasta hoy, que en cierta medida sirvió de modelo para otros, fue el
Royal Institute ofInternational Affairs (Chatham House) de Londres, cuyo pri-
mer director de investigaciones fue el célebre historiador Amold Toynbee.
El surgimiento de la nueva disciplina, como una rama de las ciencias socia-
les, no se produce por casualidad en esta época; responde, por el contrario a
una profunda necesidad social determinada por una serie de factores que trans-
formaron el conjunto de las relaciones internacionales, haciéndo1as no solo
mucho más compl<;jas que en otras épocas históricas, sino y lo que es más
importante, redimensionando su importancia para la Humanidad.
Entre esos factores podemos destacar como los más significativos, los
siguientes:

La entrada del capitalismo en su fase superior y última, el imperia-


lismo, que culminó con el reparto del mundo entre las grandes
potencias, la creación de una efectiva economía mundial, la vincula-
ción entre todos los Estados y naciones, en suma, la globalización de
las relaciones internacionales.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918), catásrrofe bélica sin pre-
cedentes, que abarcó' a un gran conjunto de Estados y pueblos en
todos los continentes, mostrando los horrores a quepuedeconduéir
la rivalidad incontrolada entre potencias explotadoras, y colocando
el problema de la paz en la primera fila de las necesidades más urgen-
tes de la humanidad.
La Revolución Socialista de octubre de 1917 en Rusia y la creación
del primer Estado obrerodel mundo, que rompió el monopolio del
imperialismo sobre las relaciones internacionales, y la homogenei-
dad del sistema internacional, abriendo un~ era de revolución mun-
dial que caracteriza la liquidación de la última formación económi-
co-social explotadora, en un proceso que abarca toda la etapa histó-
rica actual.

2
El comienzo del proceso liberador de los pueblos coloniales, como
consecue~cia directa de la guerra imperialista y del \iemplo revolu-
cionario de la Rusia Soviética.
El nuevo papel histórico de las masas populares, por su intervención
protagónÍca en las revolucÍones socialistas y de liberación nacional,
por el impulso recibido por el movimiento obrero revolucionario
como corisecuenciade la fundación del Estado soviético, y su mayor
influencia relativa sobre la política exterior de los Estados.
La revolución en los transportes y los medios de comunicación e
información, que han contribuido al acercamiento entre lbs pue- _
bIas, a la mayor vinculación entre todas las naciones, y al desarrollo
de la opinión pública internacional.
El interés de los gobiernos, en particular de las potencias de signifi-
cación internacional, de orientarse en la cada vez más compl\ia
dinámica de las relaciones internacionales, para poder actuar con
eficacia en la persecucióri de sus intereses en esta esfera.

Puede decirse, en sentido estricto, que la disciplina de las relaciones interna-


cionales surge para satisfacer la necesidad de las masas populares, por un lado,
de los gobiernos, por otru, de co¡:nprender el complicado escenario internacio-
nal actual. Su introducción de manera sistemática en las universidades y cen-
tros de investigación, en cierta medida su institucionalización como disci-
plina científica, va a producirse primeramente en las grandes potencias impe-
rialistas, que cuentan con los recursos para ello. En cierta medida, por tanto, la
disciplina comienza como una ciencia -degrandes potencias y al servicio de sus
intereses,2 aunque en rigor interesa a todos los pueblos del mundo.
En las décadas de los años veinte y treinta de nuestro siglo, la disciplína se
fue desarrollando con ímpetu creciente en los países capitalistas de mayor sig-
nificación mundial, tanto en los medios universitarios, como 'asignatura, así
como en los centros de investigación científica dedicados a esa esfera. En la
Unión Soviética, enfrascada en la dura tarea de la construcción socialista en
medio del cerco capitalista, se creó en los años treinta el primer instituto dedi--
cado a la investigación científica del escenario internacional, cuyo primer
director sería el célebre economista Profesor Eugenio Varga.
En vísperas de la Segunda Guerra Mundial las relaciones ,internacionales,
como disciplina académica y objeto de investigación científica, había alcan-
zado un gran desarrollo, multiplicándose cada año la bibliografía y las investi-
gaciones especializadas. A pesar de este desarrollo, que bien pudiera calificarse
de extensivo, la disciplina mostraba todavía insuficiencias apreciables, sobre
todo la aus,encia de una sistematización teórica, así como la falta de precisión
en lo que se refiere a su campoespedfico en relación cqn otras disciplinas, y las
confusiones en relación con su encuadramiento dentro de las ciencias sociales
como parte de la ciencia política, dela sociología, o corno rama independiente.
Las extraordinarias transformaciones del escenario internacional, ocurri-
das en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial y los años inmediatos de la
postguerra, junto a los conocimient9s acumulados en las dos décadas prece-
dentes, van a dar un impulso decisivo a la disciplina.

3
A partir de 1945 se intensifican muchos de los factores señalados anterior-
mente como causa del surgimiento de esta disciplina en la segunda década del
siglo, y de manera fundamental la globalización de las relaciones internacio-
nales, el surgimiento de potencias efectivamente mundiales, como Estados
Unidos y la Unión Soviética, la expansión de la revolución mundial con la
formación del campo socialista y el desarrollo del movimiento nacional-libe-
rador, el papel creciente de las masas populares y la opinión pública en los
acontecimientos históricos, las implicaciones militares de la revolución
científico-técnica que trae la aparición de terribles armas de destrucción
masiva. En una palabra, el escenario internacional se compltjiza más que en
ninguna época anterior.
Estos hechos, impulsan un verdadero salto cualitativo en la disciplina, cen-
trado en el paso a la elaboración teórica, y por tanto, hacia un mayor rigor y
cientificidad.

La teoría de las relaciones internacionales


Sin teoría no existe en rigor, ciencia, sino una acumulación de informa-
ción, que p.o puede ofrecer un verdadero conocimiento del campo de la reali-
dad que estamos estudiando.
La teoría permite introducir orden en ese amasijo de datos inconexos, clasi-
ficar los diversos fenómenos, buscar las variables que inciden operacional-
mente en las regularidades o tendencias que explican la dinámica del campo en
estudio, y a partir de este conocimiento predecir, pronosticar su comporta-
miento futuro.
La teoría, dicho en términos simples, es pues, un sistema de conocimientos, una
estructura de conceptos, de leyes, de hipótesis, que permite la comprensión del
campo que estudiamos, y por tanto, la posibilidad de una praxis efectivamente
consciente.
En cualquier campo de la ciencia, la teoría realiza tres funciones principa-
les: Clasificar y ordenar el material, que es función del aparato conceptual; explicar
su dinámica, que se realiza a través de la formulación de leyes que explican la
relación entre variables fundamentales; predecir o pronosticar, a cargo de las
hipótesis científicamente fundamentadas.
La elaboración de una teoría científica no es la simple generalización de
los conocimientos empíricos acumulados, sino que lleva un cierto proceso
de creación intelectual, en el que desempeña un papel esencial la imagina-
ción científica, capaz de descubrir las relaciones entrelas variables y de for-'
mular hipótesis que permiten hacer avanzar el conocimiento. La teoría
constituye, por tanto, un verdadero salto cualitativo en el desarrollo de
cualquier ciencia.3
En la disciplina de las relaciones internacionales, este salto cualitativo se
dio precisamente después de la Segunda Guerra Mundial, en los trabajos pio-
neros de algunos científicos dd mundo occidental, entre los quec8.bría citar en
lug'lr como de la teoría a GC\.JrgeSchwarzen-
con S,l Hans Morgcnthau y su Política entre
nanones y a Paz y guerra entre las naciones.4

4
Estos tres autores pueden considerarse COmO clásicos de la disciplina CJ1 el
mundo occidental, por descollar entre los primeros que intentaron ofrecer un
conocimiento verdaderamente sistemático, en los marcos detodauna elabora-
ción teórica, del campo de las relaciones internacionalcs.~ Su obra, incuestio-
nablementevaliosa en diversos aspectos, muestra, sin embargo, las imuficicn-
cias de la ciencia social burguesa para ofrecer una explicación satisfactoria del
compltjo escenario internacional actual.
Su obra ha sido continuada por numerosos autores, Cil,esteintento de ela-
borar una teoría científica acabada dé las relaciones internacionales, esfuerzo
que, sin ser desdeñable en su totalidad, no arroja los resultados esperados, por
la carencia en los investigadores burgueses de una concepción general del deve-
nir histórico y social, y de una metodología genuinamente científicas.
En Estados Unidos, donde la disciplina ha alcanzado un enorme desarrollo, se
han destacado autores como Karl Deutsch, Stanley Hoffmann, J ames Rose-
nau, David Singer, Arnold W olfers, Morton Kaplan, Kenneth Waltz, por solo
citar a los más prominentes o Joseph Frankel en Inglaterra, Marcel Merle y
Charles Zorgbibe en Francia, que encabezan los esfuerzos científicos en este
campo.
Aquí como en otras ramas de la ciencia social, la concepción del mundo
del marxismo~leninismo muestra su superior eficacia científica frente a las
elaboraciones burguesas, y permite fundamentar con verdadero rigor cientí-
fico, una efectiva teoría de las relaciones internacionales, que permita explicar
con eficacia la compltja dinámica internacional.actual.
La teoría marxista-leninista de las relaciones internacionales, tiene su fun-
damento en la Teoría general de la sociedad elaborada por Marx y Engels, y
desarrollada por Lenin en las nuevas condiciones de la época imperialista, el
materialismo histórico. Los descubrimientos básicos del marxismo concer-
nientes a la dinámica social, como la determinación de la conciencia social por
el ser social, la categoría de formación económico-social, que permite exami-
nar el desarrollo histórico como un proceso sujeto a leyes, de sucesión y supe-
ración de modos de producción con sus correspondientes superestructuras, la
determinación en última instancia de la política por la economía, el papel del
proletariado en la lucha de clases, constituyen el enfoque conceptual de partida
para la elaboración de un verdadero sistema de conocinllentos científicos
sobre la esfera internacional.
Solo partiendo de esta concepción materialista y dialéctica del desarrollo
social, que constituye un fundamento teórico y metodológico imprescindible,
se hace posible el estudio científico de la dinámica internacional, y la elabora-
ción del aparato conceptual propio de una disciplina específica dedicada a ese
ámbito.
En este sentido debemos subrayar, como características fundamentales de
la teoría marxista-leninista de las relaciones internacionales, el enfoque cla-
sista de la política, la determinación, en última instancia y siempre a través de
mediaciones, de la política por la estructura cconómico~social, la considera-
ción de la formación económico~social dominante en una etapa histórica
determinada y del Estado como instrumento de dominación de clase. Esto
diferencia radi~almmte la concepción marxista de las rclaciones internacior{aies y
particularmente de la política internacional, de todos los intentos burgueses de
fundamentación científica de la disciplina.
A lo anterior debe añadirse el exámen del escenario internacional como el
de la lucha de clases a escala mundial, que hoy desborda plenamente las fronte-
ras de los Estados y pasa a convertirse en un hecho planetario, donde el enfren-
tamiento de los Estados y las fuerzas sociales que representan los dos sistemas
antagónicos, capitalismo-socialismo, deviene la contradicción principal de la
época.
En los países socialistas, y en particular la Unión Soviética, si hasta finali-
zar los años cincuenta el énfasis en los estudios internacionales era principal-
mente histórico y económico, los esfuerzos científicos se encaminan desde
fines de los años sesenta y principios de los setenta a la elaboración teórica, y ya
se cuenta con un cuerpo de conocimientos apreciable. En este trabajo se han
destacado estudiosos como Nikolai Inozemtsev, Dimitri Tomashevski,
Georgy Arbatov, G. Shajnazarov, V. Gantman.·
En otros países, como Cuba, se avanza en este sentido, d¡:jando sin efecto la
superficial afirmación de algunos especialistas burgueses quienes se apresura-
ron a negar la existencia de una efectiva teoría marxis~a de las relaciones in-
ternacionales.6
El enfoque marxista va ganando terreno también entre los estudiosos de
países del "Tercer Mundo", y particularmente de América Latina, donde
comienza a desarrollarse un trabajo de elaboración teórica en la esfera de las
relaciones internacionales, como contribución, en el ámbito científico, a la
gran tarea de liberación de estos pueblos.7 La disciplina de las relaciones inter-
nacionales, va siendo cada vez menos un coto cerrado de las grandes potencias
imperialistas y un instrumento para la racionalización de su política expolia-
dora y agresiva. Es también un instrumento para la liberación de los pueblos
aún oprimidos, que representan la mayoría de la Humanidad.
El trabajo de elaboración de una teoría del ámbito internacional con un
enfoque marxi~ta, en forma sistemática, se inició, por tanto, hace solo poco
más de una década, y no puede considerarse como acabado. Es el único, sin
en1bargo, que puede ofrecer una visión rigurosa de la dinámica internacional.
y en ese esfuerzo, de innegable significación científica, los investigadores
cuentan con el legado inapreciable de la obra de Marx, Engels y muy especial-
mente de Lenin, quien a sus geniales trabajos teóricos unió la conducción
práctica de la política exterior del primer Estado socialista del mundo.

Las relaciones internacionales en el contexto de


las ciencias sociales
Desde el surgimiento de la disciplina en los medios académicos, en la
segunda década de nuestro siglo, y sobretodo desde 1945, seprodujo un debate
sobre su debida inserción dentro del conjunto de las ciencias sociales.
En los primeros tiempos incluso la d;nominación de la disciplina era un
tanto/ ampigua, al utilizarse indistintamente los términos de "relaciones inter-
nacionales" y "política internacional'( En su contenido predominaban y

6
puede afirmarse, predominan los estudios centrados en el ámbito político
internacional.
En Estados Unidos, donde se desarrolló tempranamente una ciencia polí-
tica como disciplina autónoma,8 ha predominado la tendencia de considerara
las relaciones internacionales como una rama de aquella, y en ése sentido,
como política internacional.
En Europa Occidental, donde hasta la Segunda Guerra Mundial e incluso
en las décadas inmediatamente posteriores, los estudios políticos se enmarca-
ban en el contexto de la Sociología, como Sociología política, las relaciones
internacionales pasaron a considerarse parte de esta disciplina. Al propio
tiempo, la amplitud del campo de las relaciones internacionales, estudiado por
varias disciplinas, da lugar también en Europa a los llamados "estudios inter-
nacionales".
Todo el trabajo de elaboración teórica que siguió a 1945 se inserta, por su
contenido, en la política internacional a tanto en los países capitalistas como
en la Unión Soviética y otros países socialistas. La fundación a principios de la
década de los setenta en la URSS, de la Asociación de Ciencias Políticas, dio
impulso en ese país a la consideración de la política internacional como una
rama de esa disciplina.
Hoy se tiende a considerar que: relaciones internacionales es un término más
amplio que política internacional -aunque algunos autores, especialmente
anglos~ones, los sigan utilizando como equivalentes- que dcllne todo el con-
junto de relaciones entre los Estados y las naciones, tanto de carácter político,
como económicos, militares, diplomáticos, culturales, jurídicos. Es decir,
todo un verdadero complejo relacional internaciona¿9 que no puede reducirse a lo
político, aunque la mayoría de los autores aceptan la significación primordial
de las relaciones políticas, que, en última instancia, tienen que ver con los inte·
reses más vitales de los Estados.
Parece difícil, por consiguiente, la elaboración de una teoría que dé cuenta
de todo este complejo de relaciones, prácticamente imposible de dominar por
un solo especialista. El campo de las relaciones internacionales es estudiado
por un conjunto de disciplinas tales como; Política Internacional, Relaciones
Económicas Internacionales, Derecho Internacional, Historia dela Diploma-
cia o de las Relaciones Internacionales, Organizaciones Internacionales, e
incluso Fundamentos de la Ciencia Militar y la más novedosa Ecología. Para
muchos, la Política Internacional es la disciplina "rectora" de este campo de
estudios, por la significación que tienen los fenómenos políticos. 10
No obstante, algunos autores, tanto en el mundo capitalista como en países
socialistas, postulan la necesidad de una teoría de las relaciones internaciona-
les, que generalice la totalidad de ese amplísimo complejo de relaciones
diversas.1l
Nuestra opinión es que semejante intento dirigido a la elaboración de una
teoría de la máxima amplitud, resulta difícilmente abordable por un solo espe-
cialista. Por otra parte, no hemos visto resultados .concretos y efectivos hasta
ahora, y prácticamente todos o casi todos los intentos de una teoría de las rela-
ciones internacionales, se limitan o se concentran especialmente en los proble-
mas políticos, sin una verdadera integración orgánica de las demás cuestiones.

7
Por ello, y por constituir también nuestro interés científico primordial,
nuestra obra se define claramente como política internacional y se enmarca
dentro de la ciencia política. En última instancia, es científicamente válido el
énfasis en un tema de las relaciones internacionales, sobre todo cuando es un
asunto de tanta significación en la dinámica internacional. De;jamos a otros la
tarea de estl}diar los demás' aspectos de las relaciones internacionales con más
profundidad, e incluso la de pretender elaborar una teoría que lo comprenda
ro~ ,
Al final resulta, como lo han subrayado destacados estudiosos: que la cien-
cia social no es más que una, y lo que distingue a sus diversas disciplinas es una
cuestión de énfasis o enfoque.
Los asuntos del hombre, solo pueden estudiarse por todas las ciencias
sociales trabajando al unísono, y por la colaboración estrecha y multidiscipli-
naria de todos los científicos sociales.

Notas
1 Según los autores norteamericanos Morgenthau y Thompson, la primera cátedra de
política internacional se estableció en la Universidad de Gales 1919. Citados por
Manuel Medina Ortega en La Teoría de las Relaciones Intemacionales) seminarios y Edi-
ciones, S.A., Madrid, 1973.
2 Como han planteado, entre otros algunos estudiosos mexicanos. Ver de Luis F. Gon-

zález-Souza "Una concepción totalizadora de las relaciones internacionales: clave


para comprender la especificidad e importancia de la disciplina", en H.evista R.eíacio-
nes Intemacionales) No. 23, UNAM, México; oct.-dic., 1978. En el mismo número de
la Revista, el artículo de Ileana Cid. Capetillo, "Reflexiones críticas sobre el surgi-
miento teórico de la disciplina de las relaciones internacionales".
3 Sobre la elaboración de teorías científicas ver el excelente estudio realizado por un
colectivo de autores soviéticos y cubanos, Mctodología del úHwclmícnto ciC1JtUlco,Edtto-
rial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.
4 George Schwarzenberger: La Política del Poder, Fondo de Cultura Económica.
México, 1960; Hans Morgenthau: Politlc.' Among Natiot1S, Alfred Knopf, NCN York,
1964; Ravmond Aron: Paix et (Jtlcrre cntre 105 nations, Calmann-Lcvv. París. 1962.
Cabría m~ncionar también la obra precursora de Panavis l'apaligour:IS: T/¡,wie de la
Societé Internacionalc) Kundig, Geneve, 1941.
6 Como lo hace, por ejemplo, Stanley Hoffmann en su obra Teorías conternporál/{'¡)S .'"bu
las Relaciones Intemacionalcs~ EdItorial Temos S.A., Mad.rid, 1963. También IVbnucl
Medina Ortega en su libro Teoría de las Relacioncs ll1tcmacionalc5, ob. cit.
7 Como puede apreciarse en los trabajos de los investigadores In ('xicanos del Centro lle
Relaciones Internaéionales de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNA1'v1.

8
8 Bastaría recordar que en 1880 se creó en la Universidad de Columbia una Escuela de
Ciencias Políticas y que la Asociación Americana de Ciencias Políticas, fue fundada
en 1903; ver de Fred 1. Greenstein y Nelson W. Polsby: Polítical Science: Scope and
Theory, Addison- Wesl~y Publishing Co., USA, 1975.
9 Según la expresión deJean-Jacques Chevalier, citado por Medina Ortega, ob. cit,
p.148.
ID Así lo subraya D. Tomashevski en su obra, Las ideas leninistasy lasrelaciones internacio-
nales contemporáneas, Editorial Progreso, Moscú, 1974.
11 Puede mencionarse entre los "clásicos" burgueses a George Schwarzenberger; tam-
bién a los profesores españoles Manuel Medina y Antonio Truyol; al profesor mexi-
cano Luis González Souza; entre los autores de países socialistas aboga fuertemente
por esa orientación el profesor rurnano Silviu Brucan en su libro La disolucion del
poder, siglo XXI, Editado en México, 1974 y en cierta medida los soviéticos D.V.
Ermolenko, según reseña de su libro sobre Sociología de las relaciones internaciona~
les en Revista Ciencias Sociales, No. 4, 1979 Yel distinguido académico, lamentable-
mente desaparecido, Nikolai Inozemtsev, en su artículo sobre la ciencia de las rela-
ciones internacionales en Revista Ciencias Sociales, No. 3, 1982.
En general puede afirmarse que mantienen este punto de vista los autores partidia-
rios de un enfoque sociológico general de las relaciones int'ernacionales.
El sistema

El sistema internacional es el escenario, el ámbito, en que se desarrolla la polí-


tica internacional, estructura resultante de la interrelación entre los Estados y
otras entidades políticas independientes.
Como todo sistema, constituye un COl1Íuntode elementos en interacción,
que integran una totalidad organizada, difcú:nciable de otros conjuntos com-
pl~os. En este caso, los elementos son los Estados y otras entidades de signifi-
cación internacional. 1
Para que pueda hablarse de sistema internacional deben existir o coexistir
varias unidades políticas independientes en interrelación, sobre la base de
determinadas normas o reglas de conducta, reconocidas por todos.
El primer sistema internacional en la historia de la humanidad surgió con
la aparición de los primeros Estados en el Oriente Medio, el 3,000 a.n.e;
es decir, aproximadamente cinco mil años. El Egipto faraónico, los Estados de
la Mesopotamia, y los que posteriormente emergieron en la región, establecie-
ron entre ellos un entramadó de relaciones políticas, comerciales, deintercam-
bio cultural, de cooperación u hostilidad, y conformaron así el primer con-
junto de Estados en interrelación.
Se trataba de un conjunto de Estados en interacción regular, sobre un
ámbito geográfico determinado, esta interacción, naturalmente, debió basarse,
desde el principio, en determinadas normas, escritas o no, que fueron inte-
grando un incipiente ordenamiento jurídico internacional, reconocido por.
todos, aunque no siempre acatado.
Algunos siglos después, otro sistema internacional emergió en el Lgano
Oriente, integrado por los Estados surgidos en lo que hoy forma el subconti-
nente indio V China.
Estos gr~pos de Estados del L~ano Oriente no tenían contactos regulares
con el sistema internacional medioriental, -si exceptuamos un intercambio
comercial esporádico a través de caravanas y por mediación de pueblos perifé-
ricos a los grandes centros civilizadores de ambas regiones- conformando en
2
la práctica, varios sistemas internacionales.
Las primeras civilizaciones en la historia de la humanidad, gestadas en el
o
]
alborear de la sociedad clasista y de los primeros Estados, en el período que
Marx llamó del "modo de producción asiático'? se desarrollaron, por tanto,
en los marcos de varios sistemas internacionales, relativamente independientes
entre sí.
Esto es 10 característico desde el punto de vista internacional para toda la AntÍ-
güedad, incluso de todo el período del esdavismo desarrollado, cuando la evolu- ~
cionada civilización grecorromana dio nacimiento a un sistema internacional más U
11
amplio, que comprendió tanto el Oriente Medio corno toda la cuenca del
Mediterráneo, el Sur de Europa y el Norte de África, que alcanzó su culmina-
ción con lá consolidación del Imperio Romano.
Este gran sistema internacional va a coexistir durante toda la Antigüedad
con los distantes conjuntos deEstados del L<jano Oriente, y las incipientes for-
maciones estatales que comienzan a aparecer en otro continente aún más
l<jano, América, como resultado del desarrollo de las primeras civilizaciones
indígenas los mayas y los antecesores de aztecas e incas.
La coexistencia en el planeta de varios sistemas internacionales, sin interac-
ción permanente y regular, é'Stambién lo característico en la historia de las
relaciones internacionales durante la era feudal o Edad Media según la periodi-
zación convencional de la historia. A los ya mencionados co~untos deEsta-
dos surgidos en la Antigüedad, pueden aí1adirse ahora los Estados cristianos de
Europa y los primeros Estados del Áti-ica Subsahariana.
El surgimiento del modo de producción capitalista, que puso en contacto
entre sí a las más distantes regiones del globo, desarrollando el mercado y la
economía mundiales, el "descubrimiento" y colonización de otros continen-
tes,la formación de imperios coloniales, echaría las bases para la unificación
del conjunto de las relaciones internacionales en un sólo sistema a escala
planetaria.
Pero antes de examinar el moderno sistema internacional, debemos estu-
diar las características fundamentales que definen a todo sistema internacio-
nal, con independencia de la época que estaruos estudiando.

Características del sistenla internacional


El enfoque sistémico constituye una de las direcciones metodológicas más
fructíferas de la ciencia del siglo xx. Aunque tiene antecedentes eil el pcma-
miento filosófico griego, fue desarrollado en sus fundamentos por los clásicos
del marxismo leninismo, y aplicado en el siglo xx a las ciencias, primero natu-
rales -deben destacarse en este sentido los trabajos de Ludwig-von Bertalanffy
en la biología - y luego sociales. En las rc1aciones internacionales se aplica, un
poco tardíamente, desde la década de los aí10s cincuenta.J
Lo t'SpecíBco del enfoque sistémico consiste en examinar 1m ol~etos com-
pltjm del universo como totalidades organizada~;, donde se rebasa el plano
puramente individualizador y atomístico por decido así, y se estudia los ele·
mentos en su intcrre1ación con el conjunto de que forman parte.
Puede definirse el sistema como "conjunto de ol~jetos cuya interacción
la ap~uición de nuevas cualidades integrativas, no inherentes :J los
e :lisIados que constituyen el sistema~":¡Este conjunto de clernen-
rrc!-:óón conforma así un todo único queposec Ci131idadL'S espccífi-
':as t1110s componentes llue lo integran, y donde la actuación de
l.JS les elementos, está condicionada por la totalidad de que forman
park,
Ei análisis en sistema cambia el enfóquc de la parte al todo que integra, y
examina el conjunto como una totalidad organizada, que no resulta simple-
'::ente de la sun~a de las partes, sino que comti~¡yc 1111:l rellidad cudlitativam:>nrc
superior. La parte, el objeto, el elemento, no puede ser entendido plenamente,
sino en su relación con el todo que integra, en sus interrelaciones con el con-
junto, en sus funciones y su estructuración dentro del co~unto. El enfoque sis-
témico examina juntO con las funciones y "laestructuración de los elementos
que integran un conjunto compl\io, la medida en que el sistema en su totalidad
influye en cada una de sus partl'S y estas en él, y la dialéctica compl\ia de esa
interrelación.
La teoría general de los sistemas distingue, según los diversos ámbitos de la
realidad objetiva y del pensamiento, y de sus características estructurales y fun-
cionales, diferentes tipos de sistema, como concretos y abstractos, naturales,
sociales, artificiales, abiertos, cerrados y otros.
El enfoque es plenamente aplicable a las relaciones internacionales, donde
un conjunto de entidades políticas indepe'ldientes que interactúan, confor-
man, sin duda, un tipo de sistema. Se trata ¿e un sistema concreto, es decir, que
existe en la realidad objetiva, social, por cuanto es el resultado de la interrela-
ción de entidades sociales organizadas, abierto, pues todos los sistemas sociales
intercambian con su medio ambiente, y de un nivel de integración de sus ele-
mentos más bajo que en los sistemas naturales o artificiales (técnicos).
En todo sistema de relaciones internacionales pueden distinguirse las
siguientes características fundamentales:

Todo sistema internacional está integrado por varias entidades polí-


ticas independientes que se interrelacionan, las cuales constituyen
sus elementos. Esas entidades son en lo fundamental, aunque no
exclusivamente, los Estados. Son independientes, es decir, por
encima de ellos no puede existir una autoridad o poder, y por tanto,
el sistema internacional es básicamente descentralizado. Esta condi-
ción distintiva del sistema y en general del medio internacional, por
oposición al sistema político al interior de cualquier Estado, es lo
que explica que este sistema se caracterice por el bajo nivel de integra-
ción de sus elementos. Una autoridad o poder pbr encima de los Esta-
dos implicaría la sustitución del Sistema Internacional por un
Imperio que liquidaría la independencia de los Estados que lo inte-
gran.
Un sistema internacional se desenvuelve sobre un área geográfica determi-
nada por la extensión territorial de las entidades políticas que lo conforman.
Así puede ser de escala regional, como los primeros sistemas interna-
cionales que surgieron en el Antiguo Oriente, a escala de un conti-
nente, mundial o global, como en la actualidad. La diferencia de
escala entre sistemas internacionales, es no sólo una cuestión
cuantitativa. El ámbito mundial en que se desarrollan actual-
mente las relaciones internacionales, ha implicado un profundo
cambio cualitativo.
Otra característica de significación es el número y la naturaleza de los
elementos que 10 integran. Los Estados eran los integrantes de la
mayoría de los sistemas internacionales que ha conocido la historia,

13
pero en los últimos siglos, y particularmente en el actual, han apar~
ciclo no estrictamente estatales, de gran incidencia en la
dinámica las relaciones int.ernacionales. La cantidad de elementos
que integran un sistema internacional, por otra parte, apunta a una
diferencia cualitativa entre los sistemas internacionales debido a la
diversa complt:iidad del escenario internacional.
La naturaleza misma de los Estados que integran UD sistema interna-
cional está condicionada por la formación económico-social domi-
nante en ellos, que determinará su clase dominante y sus proyecóo-
nes en el ámbito internacionaL La formación económico-social,
concepto clave de la teoría general dd devenir histórico de Marx,
permite t.'Studiar el desarrollo histórico como un proceso histórico-
natural, de sustitución de unas formaciones por otras, y define a las
épocas históricas. Una formación económico-social dominante
caracteriza al conjunto de las reJac:iorles internacionales de una
época completa y al sistema internacional. A su vez [y esto
cobra especial en el estudio de todo sistema internacio-
nal] la existencia de una dominante, en los Estados que lo
integran caracteriza a esté como homogéneo debido a la similitud de
sus clases dominantes; con proyecciones internacionales. O
Por el contrario los periodos de transición entre una formación y
otra, dan lugar a sistcm;¡s heterogéneos, integrados por Estados de
diversa naturaleza, con clases dominantes diferentes y por tanto, con
objetivos y proyecciones internacionales diversas.
La homogeneidad o heterogeneidad de un sistema internacional es,
para muchos estudiosos, una característica importante de especial
significación para analizar la estabilidad de un sistema internacional.5
Si se tiene en cuenta que la utilización de la fuerza ha sido un ele-
mento siempre presente lamentablemente en la historia de las rela-
ciones internacionales, una característica de todo sistema interna-
cional, de especial importancia es la correlación internacional defuerzas,
concepto que atiende a cómo se distribuyen las fuerzas entre los inte-
grantes del sistema, en primer término los Estados. La correlación de
fuerzas, atiende a la relación recíproca en que se encuentran las fuer-
zas de los Estados, y permite establecer la jerarquía internacional de
los Estados de mayor poderío, las potencias medianas, los Estados de
menor signifcación. La configuración de la relación de fuerzas
junto al número y naturaleza de los integrantes de un sistema inter-
nacional, constituyen características estructurales del sistema.Ó

Estas son algunas de las características fundamentales y más generales de


todo sistema internacional. El estudio de sistemas concretos que han existido
en la historia, permite destacar dementos específicos y particularizar otras
características, como veremos al examinar el moderno sistema internacional.
Pero las apuntadas, son esenciales y definitorias de todo sistema internacional,
independientemente de la época en que lo estudiemos.

14
En los comienzos de la disciplina de las Relaciones Internacionales se uti-
lizó el concepto de sociedad internacional para definir a todo conjunto de Esta-
dos en interrelación. Aún es utilizado por algunos tratadistas, aunque va
siendo gradualmente desplazado por el más preciso del sistema internacional
o sistema de relaciones internacionales, que resulta de la aplicación del enfoque
sistémico a esta esfera de la interrelación social.
El término "comunidad internacional", puesto en circulación por juristas
y diplomáticos, utilizado con demasiada frecuencia en el lenguaje corriente,
no constituye, desde luego, un concepto rigurosamente científico para ser apli-
cado al ámbito internacional. Ya desde el siglo pasado la ciencia social distin-
guió perfectamente entre los conceptos de sociedad y comunidad, reservando el
segundo para calificar una identidad estrecha, una vinculación profunda entre
individuos o grupos sociales, que comparten el mismo tipo de vida, los mis-
mos ideales, tienen idénticos fines. Resulta qetodo punto de vista imposible su
aplicación al medio internacional, caracterizado siempre por la rivalidad y el
enfrentamiento entre los Estados, y esto particularmente en las relaciones
internacionales contemporáneas, protagonizadas por entidades políticas hete-
rogéneas, incluso antagónicas, que responden a contradictorios intereses de
clase y concepciones ideológicas diferentes. No existe comunidad entre Esta-
dos imperialistas y socialistas, Estados capitalistas desarrollados y Estados
subdesarrollados, entre los agresores y explotadores, y los que defienden el por-
venir del hombre.7

El sistema internacional actual


Desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial, las relaciones inter-
nacionales se desarrollan dentro de los marcos de un sistema global, en el que
interactúan más de 160 Estados y una multiplicidad de entidades transnacio-
na1es de diversos tipos.
Este sistema internacional de escala mundial en nuestros días es el resul-
tado de la expansión geográfica y la comp1~ización del sistema de Estados que
emergió en Europa a mediados del siglo XVII, culminación de un largo proceso
que iniciado aproximadamente hacia los siglos XIV y XV, abarcaría varias cen-
turias que convulsionarían al vi~o continente.
Es una resultante del surgimiento del capitalismo, que puso en pie nuevas
estructuras políticas a escala nacional y mundial, y particularmente, de la crea-
ción de los modernos Estados nacional-territoriales, que plasmaron el ideario
político de los hombres del Renacimiento, de la burguesía ascendente como
clase dominante.
El Renacimiento, como es conocido convencionalmente, el período de la
historia europea que abarca los siglos XIV, xv Y XVI aproximadamente,
implica, en cualquier análisis científico medianamente serio, mucho más que
un proceso de renovación cultural. Es la expresión superestructural de profun-
das corrientes subterráneas de signo económico social que conmocionaban a
la sociedad europea, manifestación del tránsito de una formación social obso-
1eta a otra pujante y dinámica, que encarnaba el futuro: el feudalismo abría
paso al capitalismo.

15
En el plano estrictamente político, significó la liquidación delas divisiones
y particularidades feudales y la creación en su lugar de fuertes Estados centrali-
zados sobre una. basenacional-territorial.
Si determinados príncipes encabezaron el proceso, fue la burguesía comer-
cial, financiera y manufacturera de los burgo s medievales la clase más intere-
sada en la realización de esa tarea histórica. La nueva economía emergente del
capitalismo demandaba la creación de un vasto mercado a escala de países
enteros, que posib.ilitara el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas.
Determinados en última instancia por la economía, los Estados nacionales
serán, sin embargo, en lo inmediato, una resultante de la acciónpolítica. Los
reyes, señores feudales entre otros, hicieron valer sus pretensiones hegemónicas
sobre el resto de la clase, a través de la fuerza, del uso descarnado del poder, de
cruentas guerras civiles en las que sometieron a la fronda feudal.
El apoyo burgués a los príncipes era sobre todo financiero e ideológico.
Con el dinero de los mercaderes se pagó el ~ército permanente que sustituyó a
las díscolas tropas mercenarias, instrumento esencial en el sometimiento de los
señores feudales. Los pensadores burgueses, por su parte, sustentarían política
y jurídicamente a los nuevos Estados, frente a las obsoletas concepc.iones feu-
dales y, lo que tenía más inmediata implicación práctica, frente a las pretensio-
nes universalistas de papas y emperadores. Ese es el sentido dela obra de hom-
bres como Nicolás Maquiavelo en Italia oJean Bodin en Francia, por citar
solo dos eminentes ~emplos de ideólogo s de la nueva clase ascendente en
Europa.
Los nuevos Estados agruparían a poblaciones vinculada~ por un Idioma,
costumbres, psicología, cultura comunes, que habitaban territorios contiguos
y tenían vínculos económicos estrechos.8 El Estado, al centralizar ese territori o
y colocar a sus habitantes bajo un gobierno único, regido por un monarca,
transformó las nacionalidades medievales y echó las bases de la moderna
nación burguesa. Serían por ello Estados nacionales, pero también territoria-
les, que comprenderían un ¿pacio geográfico mucho mayor que el de las uní-
dades estatales típicas de las épocas esclavista y feudal, las ciudades estado, y los
señoríos feudales, principados, ducados, condados y otras jerarquías del
mismo orden.
Estaorganización a escala deun país entero, determinada en última instan-
cia, por las necesidades del desarrollo económico, responde asimismo a facto-
res del progreso técnico-científico de la época, particularmente en el plano
militar. La utilización de la pólvora, el desarrollo de la moderna artillería, el
arma burguesa por excelencia al decir de Federico Engels;9 volvió obsoletas las
defensas amuralladas y almenadas de los castillos feudales. Ahora la defensa
sólo podía realizarse en profundidad, sobre un territorio amplio, centralizado
bajo un solo gobierno, y por un ~ército permanente, dotado del armamento
moderno.
Así surgieron los grandes Estados nacionales d~ Europa Occidental,
España, Francia, Inglaterra. El proceso esbozado aquí, es naturalmente solo
una ·abstracción de un hecho histórico infinitamente compl~o, que no trans-
currió en una dirección lineal, que no revistió en todos los países las mismas
formas ni se desarrolló a igual ritmo. En varias regiones de Europa incluso

16
algunas nacionalidades permanecerían divididas en varios minúsculos Esta-
dos feudalizantes hasta bien entrado el siglo XIX, como Italia o Alemania. Pero
en susrasgos fundall/entales, esa fue la dirección del proceso y las fuerzas que
lo determinaron. Puede decirse que culminó hacia mediados del siglo XVII,
cuando en cierta medida estas grandes transformaciones políticas del escena-
rio internacional europeo quedaron registradas en el primer tratado de mayor
significación del Derecho Internacional moderno, la Paz de Wesifalia, de 1648.
Nacieron entonces una multiplicidad de Estados independientes que no
reconocían por encima de ellos otra autoridad, dotados de órganos de
gobierno cuyas estructuras modernas fueron delineadas en las repúblicas ita-
lianas del Renacimiento, capaces de administrar centralmente sus países y
dotados de un instrumento armado apto para sustentar sus reivindicaciones.
El nuevo concepto jurídico-político de la soberanía, sustentaría en el plano
ideológico sus pretensiones y capacidades reales, frente a la Santa Sede y el
Sacro Imperio Romano-germánico. Elaborado por los pensadores renacen-
tistas y centrado originalmente en la persona del monarca, el concepto de sobe-
ranía implica, en su esencia, la máxima autoridad del Estado sobre su territorio
y sus habitantes, y la independencia en sus relaciones exteriores. Una autori-
dad, sobre la cual, y a despecho de papas y emperadores, no puede existir otra.
La soberanía sería también el concepto angular de la nueva ciencia jurídica
del Derecho Internacional cuyas bases echaron los eclesiásticos españoles Suárez
y Vitoria, y el así llamado "padre del Derecho Internacio~l~!", Hugo Grocio,
por su significación. como primer gran sistematizador, encaminada a regular
la interacción entre los Estados. El Derecho Internacional descansa sobre el prin-
cipio de la voluntad concertada de Estados soberanos.
Puede considerarse que la fundamentación con el atributo de la sobe-
ranía de la independencia de los Estados, así como un ordenamiento jurí-
dico internacional elaborado, constituyen características particulares del
moderno sistema de relaciones internacionales, embrión, por sus carac-
terísticas fundamentales, estructura e instituciones, del sistema internacio-
nal actual que abarca a todo el planeta. Para la mayoría de los tratadistas, el
sistema internacional moderno, europeo en sus orígenes, quedó configu-
rado con la firma de la Paz de Wesifalia de 1648, que al poner fin al período
de las llamadas "guerras de religión", delineó el mapa político europeo para
los próximos siglos, consagrando en un tratado de Derecho Internacional el
surgimiento de los nuevos Estados y sus facultades. Por eso la Paz de Wesifa-
lia puede considerarse, metafóricamente, como "el acta de fundación" del
moderno sistema internacional. 10
Los siglos XVIII, XIX YXX fueron el escenario de la expansión de este sistema
hasta abarcar los cinco continentes. El triunfante capitalismo europeo, dotado
de una técnica, una ciencia, e instituciones políticas superiores, sometió a su
hegemonía al resto del mundo, colonizando América, Asia, África.
La expansión del capitalismo creó el mercado mundial y puso en contacto
a las regiones más distantes del planeta, donde sobre la base de la más brutal
explotación, saqueo y genocidio de los pueblos, se implantó, por el "hierro y
por la sangre", la cultura europea. En el futuro, nuevos Estados surgirán en los
continentes sometidos, con el favor de Europa o en contra de ella, que, sin

17
embargo" en muchos aspectos adoptarán su ciencia, sus técnicas, sus institu-
ciones e ideas políticas. .
La inclusión de América, cuyas repúblicas se incorporaron al sistema
internaGÍonal europeo que les extendió su reconocimiento de derecho, fue la
primera gran expansión del sistema, que, sin embargo, y hasta entrado el siglc
XX mantendría su centro hegemónico en la Europa burguesa dominadora.
A fines del siglo XIX, en 'pléfio desarrollo del capitalismo monopolista, el
imperialismo, dos nuevas potencias, una en América, Estados Unidos, y otra
en Asia, Japón, disputan al Vi~o Continente su supremacía internacional. El
sistema internacional al alborear el siglo XX comienza a devenir mundial-
mente y el centro de decisiones a desplazarse a 8tros continentes.
Nuestro siglo será por excelencia el siglo de la política mundial. El pode-
roso movimiento anticolonialista de liberación nacional, que se desarrolló
particularmente después de 1945, condujo a la formación d~ nuevos Estados.
prácticamente en todos los continentes. Por primera vez en la de la
Humanidad, el'sistema intérnacional alcanza dimensiones
netarias.
La extensión y la complejización del sistem¿ imemacional actuaL
implican una transformación cualitativa, Es un sistema imegrado por más
de 160 Estados en interacción, a los que se añade '~na multiplicidad de enti-
dades transnacionales no directamente es¡:a,ales con enorme inHuencia
política, en algunos casos mayor que la de muchos Estados. Es un sistema
básicamente heterogéneo, porque corresponde a una época de tránsito a
escala mundial de una formación económico-social a otra, en el que coexis-
ten en una complicada trama de cooperación y hostilidad, Estados imperia-
listas y socialistas, desarrollados y subdesarrollados, con regímenestransi-
cionales de diversos tipos, reaccionarios y revolucionarios. La correlación
de fuerzas en este sistema, favorable como tendencia a los Estados socialis-
tas y las fuerzas progresistas en general, se mide no solo como en otras épo-
cas por la relación depoder entre los Estados, sino por la efectiva relación de
fuerzas entre las principales clases del mundo de hoy con sus instrumentos
respectivos, que no se reducen a los Estados. La dinámica política en el
plano internacional no se desarrolla como en otros períodos solo entre
Estados, porque la lucha de clases desde el surgimiento de los Estados socia-
listas, ha desbordado los marcos nacionales para devenir en un componente
fundamental de las relaciones internacionales.
En el sistema internacional actual por primera vez en la historia de la
Humanidad, las relaciones internacionales no están dominadas exclusiva-
mente por Estados explotadores. El conjunto de Estados socialistas, los
Estados revolucionarios del llamado "Tercer Mundo", y los movimientos
de liberación nacional, junto al poderoso movimiento obrero de nuestros
días, constituyen un baluarte en defensa de los pueblos agredidos y por ende
un obstáculo esencial para las ambiciones hegemónicas del imperialismo.
Como consecuencia de estas transformaciones, la interaccÍón entre los
Estados y otros faétores de las relaciones internaci,onales se desenvuelve
dentro de un marco jurídico renovado. El Derecho Internacional ref1~a los
cambios ocurridos en la situación mundial, y es hoy un conjunto de normas de

18
contenido efectivamente progresista, que responde, en sus lineamientos gene-
rales a los intereses de los pueblos.
Este sistema internacional, como una característica peculiar que 10 diferen-
cia de anteriores sistemas, ha desarrollado un complejo de organizaciones
internacionales en cuyo centro está Naciones Unidas, creadas para canalizar la
cooperación entre las naciones, que es también una expresión de la globaliza-
ción de las relaciones y de la interdependencia entre los pueblos. Verdaderas
instituciones del sistema internacional, contribuyen, junto con el Derecho
Internacional, a regular la conducta de los actores internacionales.
Como contrapartida de estas extraordinarias transformaciones, y corno
consecuencia de la cada vez mayor internacionalización de la vida social en
todos los aspectos, de la interdependencia creciente entre las naciones, la
Humanidad se ve amenazada por grandes problemas globales corno la crisis
económica gestada por las irracionalidades del capitalismo, el agotamiento de
recursos naturales no renovables, la situación desesperada de los países subde-
sarrollados, el hambre que afecta a cientos de millones de personas, la solución
del medio ambiente, y sobre todo por la amenaza terrible, y siempre presente
de la guerra mundial termonuclear, que puede llevar a la liquidación de la civi-
lización y del propio hombre.
La ampliación a escala mundial y las hondas transformaciones estructura-
les del sistema internacion.!l después de 1945, han llevado a algunos tratadistas
a plantear que estamos en presencia de un nuevo sistema cualitativamente dife-
rente, y no a una simple expansión del sistema internacional moderno que
emergió en la Europa renacentista. Sin aceptar algunos análisis de autores
norteamericanos, que distinguen en los últimos siglos el desarrollo de
varios sistemas atendiendo a los cambios en la configuración de la relación
de fuerzas, que consideramos no alteran sustancialmente la estructura y los
elementos principales del sistema, es admisible considerar el sistema global de
nuestros días como un tipo de sistema cualitativamente diferente a todos los
anteriores.!!

Los elementos del sistema internacional


Como todo sistema, el de relaciones internacionales comprende un con-
junto de elementos en interrelación.
Desde que surgieron los primeros Estados y consiguientemente los prime-
ros sistemas internacionales, hacia el 3000 o el 2800 a.n.e., hasta prácticamente
los últimos siglos de la Edad Media, eran los Estados prácticamente los únicos
integrantes de los sistemas internacionales, cuya interacción constituía la
trama misma de la política internacional. Todavía hoy los Estados continúan
siendo desde luego, o por lo menos algunos, los protagonistas principales de
las relaciones internacionales, pero en modo alguno los únicos. Ya hemos
señalado que el sistema internacional actual se caracteriza por el elevado
número y la diversa naturaleza de los elementos que lo integran.
En los últimos siglos de la Edad Media comenzaron a actuar en las rela-
ciones internacionales entidades que sin ser Estados en sentido estricto,
desempeñaron en numerosas ocasiones y en ciertas regiones un papel político

19
de significación. Pueden mencionarse en este sentido las órdenes religiosas de
monjes militares creadas en el marco de las Cruzadas, en las que fueron activas
participantes, y que luego tendrían un papel autónomo en el gobierno de
diversos territorios, como los Caballeros Templarios en el Oriente Medio o
los Caballeros Teutónicos en la Europa Oriental.
A fines de la Edad Media, surgió en la Europa del norte una peculiar enti-
dad con fines comerciales, que alcanzó, sin embargo, una significación polí-
tica mayor, la Liga Hanseática verdadera confederación de las ciudades alema-
nas del Báltico, que prefigura en más de un sentido la actuación de las corpora-
ciones transnacionales de nuestra época.
En siglos posteriores, particularmente el XVII Y XVIII, surgieron en Europa
las compañías de colonización, empresas privadas con fines de lucro en el
negocio colonial, que llegaron a ~ercer una influencia internacional significa-
tiva, especialmente en el terreno de la política colonial de potencias como
Inglaterra, Holanda y Francia. Recuérdese en este sentido, el papel de la com-
pañía inglesa en la India.
Aquí tenemos ~emplos claros de entidades organizadas, que sin constituir
Estados, desempeñaron un papel político de significación y en algunos casos
de considerable influencia en un largo período.
Un factor internacional de otro tipo, pero también influyente, fue desta-
cado por Federico Engels, cuando se refirió a fines del siglo xiX al movi-
miento obrero organizado, la Primera Internacional, como "la séptima
potencia europea" .12
Pero es en el siglo xx, y sobre todo después de 1945, cuando el sistema
internacional es escenario de la actuación de una pléyade de factores muy
diversos, algunos de los cuales adquieren incluso mayor significación interna-
cional que muchos Estados: corporaciones transnacionales capitalistas, parti-
dos políticos transnacionales, movimientos de liberación nacional, organiza-
ciones internacionales interestatales como la ONU, alianzas militares como la
OTAN. Son hoy muy numerosos, los factores actuantes e influyentes en la
escena internacional, razón adicional de la compl~idad del análisis de las rela-
ciones internacionales en nuestros días.
La ciencia política contemporánea ha acuñado el concepto de actor para
designar a los elementos que tienen una incidencia real, una influencia sobre
los hechos políticos. En la política nacional, es decir, al interior de un Estado,
son actores las personalidades políticas individuales, y los grupos sociales
organizados para actuar en esa esfera, los partidos. En la política internacional
se consideran actores a los entes organizados que actúan en la escena mundial,
ante todo, los Estados.
Algunos tratadistas siguen utilizando el concepto de sujeto ya en desuso en
los marcos de la politología, término naturalmente aceptable, siempre y
cuando con él estemos describiendo el mismo fenómeno, es decir, todo ente
organizado con incidencia en las relaciones internacionales. Pero, por su
mayor utilización y connotación en la esfera jurídica, y para evitar confusio-
nes analíticas, preferimos el término de actor, de utilización más moderna en
nuestra disciplina.

20
Se trata entonces de describir y clasificar adecuadamente los diversos acto-
res o sujetos internacionales de hoy, y tratar de poner un poco de orden en el
estudio de esa multitud de elementos que integran el actual sistema global.
Los estudiosos' de las relaciones internacionales están de acuerdo en otor-
gar a los Estados la categoría de actores principales, y es frecuente recurrir al
fácil expediente de englobar todos los demás elementos bajo el rótulo de "otros
actores" u "otros factores internacionales".13
Parece posible, sin embargo, establecer una clasificación más afinada, que
permita distinguir con más rigor entre los diversos componentes del sistema
. internacional actual. Proponemos, como un intento de profundización en la
temática, clasificar los actores internacionales en los siguientes grupos princi-
pales:14 .
Estados: Los Estados han sido a través de la historia de las relaciones inter-
nacionales, los protagonistas principales de la política internacional. Algunos
de ellos lo siguen siendo hoy. El Estado es la mayor unidad social integrada
políticamente, cuenta con la autoridad máxima sobre territorio y población, y
con un poder armado, es decir, con el monopolio de la violencia legalizada.
En su esencia misma, el Estado es un aparato de coerción clasista, es el ins-
trumento principal de dominación de una clase social, para t::jercer la hege-
monía dentro de su país, y tratar de <:iercerinfluencia al exterior de sus fronte-
ras. Sus características externas son la organización política de una población
determinada, sobre un territorio, que goza en los tiempos modernos, Cielatri-
buto de la soberanía.
Otros actores internacionales: En este grupo debemos incluir a todas las orga-
nizaciones o entidades de carácter transnacional cuya esfera de acción rebasa
las fronteras de un solo Estado, y que no tienen carácter directamente estatal.
Se trata, en rigor, de entes organizados, con una estructura interna y jerar-
quizada, que actúan en la escena internacional como unidades perfectamente
diferenciadas. Constituyen por otra parte, entidades que por su actuación,
influyen o inciden directamente en la política internacional, aunque sus fines
constitutivos difieran del ámbito estrictamente político. Ejemplo claro de este
tipo de actor lo constituyen sin duda, las grandes corporaciones transnaciona-
lt:s capitalistas, cuya actuación no sólo rebasa las fronteras del Estado donde
tienen su matriz, sino que desbordan los marcos de la esfera puramente econó-
mica, para influir directamente sobre la política a escala nacional o internacio-
nal.
La Cifra de negocios de muchas de estas empresas, y sobre todo las más
poderos::ls,las norteamericanas, excede el presupuesto de numerosos Estados.
Entre las 100 mayores entidades económicas del mundo más de la mitad son
empresas transnacionales. Ese poderío económico les permite influir sobre la
vida política de sus países de origen y de otros muchos Estados del mundo y
tienen siempre alguna incidencia en casi todos los grandes problemas interna-
cionales, que, en más de una ocasión, encuentran en ellas su causa gestora.
Estas empresa~' tratan de igual a igual con muchos gobiernos del mundo y
sus funcionarios dirigentes tienen más poder que numerosos estadistas. Aun-
que están íntimamente imbncadas a través de los grupos financieros con las
estructuras de poder dominantes en determinados E'it;:¡dos imperialistas, no se
/
les puede identificar enteramente con ellos. Las empresas transnacionales son
los instrumentos de la expansión internacional del imperialismo en su con-
junto, como sistema, pero su interrelación con los Estados sede, son compl<:ias.
Son entidades privadas, que gozan de amplia autonomía, guiadas por conside-
raciones de lucro, que pueden llevadas, en ocasiones, a determinadas contra-
dicciones incluso con los Estados de origen.
Otro ¡jemplo lo constituye la iglesia católica, la única de las grandes reli-
giones universales que posee una organización centralizada jerárquicamente,
que cuenta con vastos recursos financieros e influye ideológicamente sobre
cientos de millones de católicos esparcidos por todos los continentes. Si bien la
jefatura del catolicismo es formalmente un Estado, el Estado, Ciudad del Vati-
cano, su influencia real no está dada por las capacidades de esa minúscula enti-
dad, sino por constituir una vasta organización transnacional, con ramifica-
dos intereses económicos y políticos, y una vasta influencia espiritual que se
traduce en muchos países, (ID influencia política.
Cabrían en este grupo, aunque evidentemente sin las mismas potencialida-
des efectivas, otras entidades organizadas, como las grandes centrales sindica-
les internacionales o las entidades organizAAvas de partidos políticos transna-
cionales como la actual Internacional Soéialista.
Organizaciones internacionales interestatales: Una característica peculiar del
actual sistema internacional, a la que ya nos h~os referido, es la creación de
las organizaciones internacionales intereestatales, con la finalidad proclamada
de preservar la paz y la seguridad internacionales, así como desarrollar diversas
formas de cooperación entre los pueblos, en los ámbitos económico, científi-
co-técnico y cultural.
Hoy el núcleo principal de estas organizaciones está consti~uido por el sis-
tema de Naciones Unidas, las organizaciones regí.onales cpmo la OEA, la
O U A, la Liga Árabe, las alianzas militares agresivas como la OTAN Ydefensi-
vas como el Tratado de Varsovia, orglm.izacl.9rles de integración econó-
mica capitalista como la Comunidad Económie<rEuropea o socialista como
el CAME. --
Aunque estas organizaciones constituyen en buena parte verdaderas insti-
tuciones generadas por el sistema internacional del siglo xx, y a través de ellas
actúan los Estados, tienen una personalidad autónoma, reconocida por el
Derecho Internacional Público y en ciertas circunstancias se comportan como
actores internacionales con perfiles propios. Este papel de actor internacional
está naturalmente limitado por las facultades otorgadas por los Estados y no
d¡ja de ser muy relativo. En algunos casos es francamente cuestionable, como
en el de la OEA, que, en la mayor parte de su historia desde la fundación en
1948, ha funcionado como un apéndice neo colonial de Estados Unidos, hasta
que en años recientes, en 1979 en ocasión de la revolución sandinista en Nica-
ragua y en 1982 a consecuencia de la guerra de Las Malvinas, mostró un cierto
grado de relativa independencia en relación con la potencia dominante en el
Hemisferio Occidental.
Incluso la Organización de Naciones Unidas fue utilizada por el imperia-
lismo en 1950, y en franca violación de la Carta, en la' pérfida agresión a la
República Democrática de Corea, situación obviamente inconcebible hoy en

22
día, en que Estados U nidos ha perdido su mayoría mecánica en el seno de la
Asamblea GeneraL
Otros factores o fuerzas de significación internacional: Aquí debemos agrupar a
todos aquellos factores que, teniendo gran significación internacional, carecen
de una estructura organizativa centralizada y no actúan en las relaciones inter-
nacionales como unidades individualizadas. Se trata más bien de fuerzas que
tienen gran influencia sobre la política internacional, pueden mencionarse de
esta manera al movimiento comunista internacional, los movimientos delibe-
ración nacional, las grandes religiones universales como el budismo y el isla-
mismo. Puede incluirse en este grupo al moviilliento de países no alineados,
que carece de una organización central, pero significa la coordinación, por
consenso, de las políticas exteriores de la gran mayoría de los Estados subdesa-
rrollados en torno a cuestiones fundamentales de la problemática internacio-
nal y como tal un factor de primerísima importancia en la política mundial de
hoy.
Un factor de particular y creciente importancia en las relaciones interna-
cionales 10 constituye la opinión pública mundial que aunque no es una orga-
nización ni un movimiento, constituye, sin embargo, una fuerza de conside-
rable importancia, que no pueden desconocer los Estados en su actuación exte-
nor.
La opinión pública mundial es un factor novedoso en las relaciones inter-
nacionales, que surgió desde el siglo XIX y ha alcanzado su mayor expresión en
la segunda mitad del siglo xx. Como en todos los fenómenos sociales, su defi-
nición debe partir de criterios clasistas, y así consideramos por opinión
pública mundial, las opiniones, los criterios y puntos de vista de las masas tra-
bajadoras, que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial.
Obviamente existe una opinión burguesa internacional, que refleja los puntos
de vista de la élite minoritaria dirigente en las sociedades capitalistas. Pero la
que cuerlta realmente en términos internacionales, la que constituye un factor
de gran significación en la política mundial, es la opinión de las amplias
mayorías populares.
El surgimiento de una opinión pública mundial seha hecho posible por la
conjunción de un compl~o de factores históricos, sociales, económicos, cultu-
rales y ciéntífico-técnicos. Debemos señalar en primer lugar, el nue-% papel,
verdaderamente protagónico que comienzan a desempeñar las masas popula-
res en los acontecimientos históricos a partir de las grandes revoluciones bur-
guesas de fines del siglo xvrn y del XIX Y sobre todo en las revoluciones socia-
listas y nacional-liberadoras de nuestro siglo; la aparición de la clase obrera
como resultado del desarrollo de la industrialización capitalista, que es de
todas las clases explotadas en la historia la más organizada, la más conciente, la
única que cuenta con un programa científicamente fundamentado para la
construcción de una sociedad m~or, clase además básicamente urbana lo que
se traduce en un nivel culturalinfinitamente superior al de los esclavos, siervos
de la gleba y otras clases dominadas de formaciones anteriores; el desarrollo,
como consecuencia de las necesidades propias de la industria capitalista, del
sistema de educación masiva, dado lo imprescindible que resulta para este
modo de producción contar con trabajadores que tengan un determinado

23
nivel de conocimientos; el desarrollo de los medios de comunicación masiva,
como el periódico, las revistas, y ya en nuestro siglo la radio y la televisión, que
difunden la información sobre todos los acontecimientos mundiales por 19a-
nos que resulten, que permite al trabajador que sabe leer y escribir una infor-
mación; condición imprescindible para la formación de la opinión; el nuevo
sistema militar de la nación en'armas, estrenado por la Revolución Francesa
que condujo a lá instauración del servicio militar obligatorio, y por tanto no
solo a la preparación militar de una parte de la población trabajadora, sino
ta mbién a hacer de la guerra y en general de los conflictos internacionales, algo
que afecta directamente a cada uno de los ciudadanos; el desarrollo en pleno
siglo xx de los modernos medios de transporte y comunicación, ferrocarril,
automóvil, aeroplano, teléfono, telégrafo y otros, resultado de los grandes des-
cubrimientos científicos y su acelerada aplicación tecnológica, que han con-
tribuido poderosamente al acercamiento entre los pueblos, a la internacionali-
zación de la vida social en todos los planos.15 .

La opinión pública mundial se expresa a través de variados canales como


son los grandes movimientos políticos y sociales de masas, las centrales sindi-
cales internacionales, las organizaciones movilizadoras de opinión como el
Movimiento por la Paz, las Conferencias de científicos progresistas "Pug-
wash", el Tribunal Russell, el Tribunal Antimperialista Centroamericano y
otras. Esa opinión pública, expresa los intereses y los ideales de las masas popu-
lares, defiende los mgores principios políticos y jurídicos elaborados por la
Humanidad a través de su milenaria historia, y constituye por ello mismo un
factor de peso en las relaciones internacionales, que no pueden desconocer los
Estados- y sus dirigentes en su actuación en la escena mundial.
Sin sobrevalorar este factor, cabe decir que constituye un elemento que
contribuye a limitar las acciones de los Estados en alguna medida, por su papel
censor sobre las conductas internacionales. Esto no impide a los agresores vio-
lar los derechos de los pueblos, pero sin duda es un factor que, en el largo plazo,
contribuye poderosamente a frenar o por lo menos limitar a aquellos Estados
que hacen de la fuerza y la ilegalidad una norma habitual de conducta. Recuér-
dese la gran movilización mundial en favor del pueblo vietnamita agredido
por el imperialismo norteamericano, o la repulsa mundial al régimen racista
sudafricano y al pequeüo y agresivo Estado sionista.
Por la existencia de ~te factor y su influencia real sobre la dinámica de las
relaciones internacionales, la lucha ideológica ha devenido en un aspecto más
de la problemática mundial contemporánea. Hoy, junto a los tradicionales
instrumentos diplomáticos, militares, económicos, conque cuentan los Esta-
dos, se añaden como importantes instrumentos dc su política exterior, órganos
dedicados a llevar a cabo el combate ideológico, que se centra en el intento de
ganar las mentL'Sde los hombres, de innuir sobre la opinión mundial. Así, los
Estados más poderosos dedican enormes sumas a grandes aparatos de propa-
ganda política exterior, instrumentos básicos de esta lucha ideológica mun-
dial, que es otro aspecto dela lucha dec!;¡ses a escala mundial, esencia de la pro-
blemática de nuestro tiempo.
Hasta aquí hemos exa~inado los principales elen{entos que integran el sis-
tema internacional actual, encuadrándolos en grupos diferenciados sC'gúnsus

24
características específicas. No hemos pretendido más que t;jemplificar los ele-
mentos que son distintivos de cada grupo, sin pretender relacionar todos los
que de una forma ti ?tra inciden o influyen en las relaciones internacionales.
Tampoco establecemos jerarquía alguna entre los grupos. Elementos de un
grupo pueden tener más importancia internacional que los de otro, indistinta-
mente. Hay que examinar casuísticamente a los elementos del sistema interna:..
cional para valorar su significación efectiva. y sin olvidar, desde luego, que
algunos Estados siguen constituyendo los protagonistas centrales del juego
político internacional.
Diversos autoresl6 incluyen entre los actores internacionales, que son fun-
damentalmente entes colectivos, a personalidades individuales, de gran signi-
ficación internacional, cuya influencia y prestigio, en razón de cualidades per-
sonales, van mucho más allá de las instituciones que representan. Se trata en su
mayoría de grandes personalidades políticas, que irradian una influencia supe-
rior a la que corresponde al peso específico internacional de sus respectivos
Estados u otras entidades. En este sentido puede mencionarse en primerísimo
lugar al genial conductor de la Revolución de Octubre, Vladimir Ilich Lenin,
cuya significación en la historia mundial es innecesario subrayar; los cubanos
podemos legítimamente destacar la figura del Comandante Fidel Castro, cuyo
prestigio internacional rebasa, con mucho, las capacidades efectivas de su
pequeño Estado insular; otro caso, también vinculado a la revolución cubana,
es incuestionablement~ el del Comandante Ernesto Guevara, inspiración y
t;jemplo para el movimiento revolucionario mundial; del mismo orden es la
significación de una personalidad como el gran dirigente vietnamita Ho Chi
Minh; en otra vertiente ideológica, es indudable el prestigio y la influencia que
han tenido figuras como Mahatma Gandhi de la India, Gamal Abdel Nasser
deEgipto, así como estadistas y políticos del capitalismo desarrollado como el
líder social demócrata germanoccidental, Willy Brandt.
Como puede apreciarse del examen que hemos hecho en estas páginas, el
sistema internacional actual es no solo el de mayores dimensiones geográficas
en la historia por su naturaleza global, sino al propio tiempo el más comp1t;jo,
por la cantidad y diversidad de elementos que lo constituyen. En esa complt;ji-
dad está la causa principal que ha llevado al desarrollo de una ciencia social
específica del ámbito internacional.

Subsistemas internacionales
En todo sistema pueden observarse grupos de elementos que se encuentran
en un grado de interacción de mayor o peculiar intensidad o especificidad
estos son los que constituyen los subsistemas.
En las relacionesjnternacionales es posible distinguir también subsistemas
de diversos tipos:-gr1.1posdeEstados que mantienen entre ellos relaciones parti-
c-utármente intensas, bien por razones de continuidad territorial, que los vin-
cula a una común problemática, o bien por razones de especiales nexos econó-
micos, o por afinidades ideológicas.
En el primer caso partimos de un análisis de tipo horizontal, que atiende a
la distribución y la cercanía geográficas, también importantes en el caso de los

25
subsistemas de carácter económico. En el último caso, hacemos un análisis de
tipo vertical distinguiendo agrupaciones de Estados dentro del sistema inter-
nacional en razón de afinidades ideológicas sustentadas en comunes sistemas
económico-sociales y de gobiernos internos. .
Un ejemplo típico desubsistema internacional integrado por Estados espe-
cialmente vinculados por su cercanía geográfica y su implicación en determi-
nada problemática regional, lo ofrecen en la historia de las relaciones interna-
éionales, los Estados italianos del Renacimiento, enfrascados en una dura
pugna por el poder en la península, que se extendería hasta hien entrado el siglo
XIX, y a la que solo pondría fin la unificación de Italia.
Dei mismo carácter eran las relaciones entre los Estados balcánicos hasta
prácticamente la Segunda Guerra Mt:ndial.
En el sistema internacional actual es posible distinguir subsistemas de este
tipo en varias regiones del mundo: Oriente Medio, Sudeste Asiático, África
Austral, América, aunque en rigor cabría distinguir en el Hemisferio Occiden-
tal, tal vez, más de un suDsistema.
Ejemplo de sub sistema formado por Estados con especiales o más intensas
relaciones de carácter económico, es la Comunidad Económica Europea, sin
duda el proyecto más avanzado de cooperación integracionista en los marcos
del capitalismo, el Consejo de Ayuda Mutua Económica, integrado por Esta-
dos socialistas y otras agrupaciones similares.
Las afinidades económicas e ideológicas determinan, por otra parte, la
existencia de los dos subsistemas internacionales más importantes del con-
junto de las relaciones internacionales de hoy; el integrado por los Estados
capitalistas desarrollados encabezados por Estados Unidos, de un lado, y los
Estados socialistas encabezados por la Unión Soviética del otro.
En ambas agrupaciones de Estados se observan rasgos comunes quepermi-
ten distinguir al subsistema, por encima de las sustanciales diferencias ideoló-
gi cas y económico-sociales: la estrecha vinculación entre esos Estados mate-
riali zada en un sistema de alianzas militares y acuerdos económicos que tienen
a diversos grados de complementación o integración económica y la coordi-
nación de sus políticas exteriores, lo que les permite enfrentar como bloque, en
términos generales, al otro campo.
Estos subsistemas están cimentados por la comunidad de regímenes eco-
nómico-sociales y las consecuentes afinidades de los sistemas políticos y las
proyecciones ideológicas_ Esto es válido incluso en el caso del subsistema inte-
grado por los Estados imperialistas, afectado por hondas contradicciones inte-
rimperialistas, que pasan a ser, sin embargo, secundarias, cuando se trata de los
intereses vitales del capitalismo en su conjunto.
El enfrentamiento entre estos dos subsistemas constituye la contradicción
principal que está en el núcleo de la dinámica política mundial actual.
En todo subsistema, donde el papel de los Estados es esencial, actúan tam-
bién los otros actores y factores estudiados, con mayor o menor influencia
según el caso específico. Pueden mencionarse como ejemplos claros, la inci-
dencia de las corporaciones transnacionales petroler-as en la problemática del
Oriente Medio y de los movimientos de liberación nacional en África Austral
o América Central y el Caribe.

26
Puede aceptarse que conforma un subsistema peculiar el complejo de orga-
nizaciones integradas en la ONU, que ello mismo recibe el nombre de Sis-
tema de Naciones Unidas. En rigor se trata de un sub sistema integrado por
organizaciones internacionales interestatales, que forma narre del sistema
internacional global. A L

El estudio de los subsistemas internacionales tiene una especial eficacia


operacional en los estudios re-gionales ("área studies" de la terminología anglo-
sajona). Su aplicación permite profundizar con más rigor en los problemas de
una región específica del mundo, establecer los actores principales, la estruc-
tura de las relaciones, la incidencia en esa problemática de factores ajenos a la
región, especialmente la influencia del contexto general del sistema global y
sus principales actores.
El sub sistema, desde luego, no puede examinarse haciendo abstracción del
marco más general que constituye el sistema de relaciones internacionales.
Todo subsistema es influido por el sistema global en mayor medida sin duda
de lo que pudiera ocurrir a la inversa. Un estudio de caso ("case study") intere-
sante en este sentido y para ~emplificar lo que afirmamqs, pueden constituirlo
los Estados italianos del Renacimiento, en cuyas rivalidades tjercieron no
poca influencia las mayores potencias del sistema internacional general de la
época, como España, o Francia. Factores estructurales del propio sub sistema,
como la rivalidad por el poder entre los Estados principales de la península, el
papel especial y en gran medida negativo, tjercido por el Estado de la Iglesia
Católica, pero también la incidencia de las grandes potencias europeas, frena-
ron y obstaculizaron el proceso conducente a la Unificación de Italia. Aquí
vemos la interacción entre el sistema general y el subsistema, y la mayor
influencia del primero sobre el segundo.
Las relaciones internacionales conforman hoy un sistema, global, en el '1ue
interactúan casi dos centenares de Estados y decenas de otras entidades organi-
zadas y fuerzas transnacionak'S de enorme significación política.
El enfoque sistémico constituye, por consiguiente, una metodología
científica fructífera para el análisis de este compl~ísimo entramado derelacio-
nes. Permite analizar en profundidad los elen1entos que interactúan dentro de
la totalidad que integran, su estructura, sus funciones, la intetrelación entre el
sistema en su co!'~unto y sus elementos, que en el caso específico de las relacio-
nes internacionales tienen gran autonomía, la medida en que el sistema y su
estructura influyen sobre la conducta de los actores internacionales y en que es
influido por estos, los factores de estabilidad, las pDsibles rupturas o quiebras
de la estructura sistémica.
En síntesis, el análisis sistémíco permite elaborar él marco teórico e:ll.'Plica-
tivo de la dinámica de las relaciones internacionales en la actualidad. Por ese
camino se avanza, se han hecho progresos en la intelección de la problemática
internacional, pero aún está en proceso de gestación una teoría integral de las
relaciones internacionales, disciplina que en este sentido, aún se mantiene atrás
en relación con otras ciencias sociales más desarrolladas.
Su aplicación, permite, adicional mente, la utilización del instrumental
matemático en el estudio de los fenómenos internacionales. Pero, por otra
parte, no puede reducirse a los ~ercicios formalistas de ciertos tratadistas

27
norteamericanos, que escamotean las raíces económico-sociales de la política,
el papel esencial de las clases sociales, y el fenómeno relevante de la dinámicá
internacional de hoy, la lucha de clases a escala mundial, que decidirá el porve-
nir de la Humanidad.
En este trabajo nuestra utilización del análisis sistémico se ha limitado,
como modesta cooperación al estudio riguroso de las relaciones internaciona-
les, a ofrecer un marco conceptual y descriptivo, que permita el conocimiento
de los rasgos fundamentales del sistema internacional, sus elementos integran-
tes y algunas observaciones sobre su estructura. Limitada contribución al
imprescindible y urgente conocimiento de la problemática internacional
actual, porque por primera vez en la historia de la dinámica de las relaciones
internacionales depende la supervivencia misma de la Humanidad. Su m~or
conocimiento permitirá actuar contra las fuerzas que pueden desencadenar la
catástrofe y ayudar a la indispensable transformación revolucionaria de la-
sociedad.

Notas
1Ver el excelente resumen de la aplicación a las relaciones internacionales del concepto
de sistema que hace PhilippeBraillard en su obra, Theorie des Systemes et Relations Inter-
nationales. Establissements Emile Bruylandt, Bruxelles, 1977.
2 Carlos Marx en el "Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política",
en: Obras Escogidas, T. 1,Editorial Progreso, Moscú (sin fecha edición); para la discu-
sión sobre el tema ver de Roberto González: "En torno al modo de producción asiá-
tico. Apuntes para una investigación", en: Economía, T. 1;de la Serie Africa, Editorial de
Ciencias Sociales, La Habana, 1979, selección de textos a cargo del profesor
Armando Entralgo.
3 ~obre el enfoque sistémico y su aplicación a las ciencias en el siglo xx, ver de Phi-
lippe Braillard: Theorie des Systemes et Relations Internationales, ob. cit. También del
autor soviético Vadim Sadovski: "La metodología de la ciencia y el enfoque sisté-
mico", y de Viktor Afanasiev: "El enfoque sistémico aplicado al conocimiento
social", ambos en: Revista Ciencias Sociales, No. 1, 1979.
4 Definición del profesor soviético Viktor Afanasiev en, "El enfoque sistémico apli-
_cado al conocimiento social", en: Revista Ciencias Sociales, No. 1, 1979.
5 Que sepamos, el primero en utilizar esta conceptualización fue el conocido soció-
logo burgués, Raymond Aron, en su obra, Paix et guerre entre les nations, 6ta. edición,
Calmann-Levy, París, 1968, p. 108 Ysiguientes. La terminología se ha generalizado
en la ciencia política actual. .
6 La configuración de la relación de fuerzas reviste diversas formas en las que no pode-
mos extendernos aquí.

28
7 En lo que se refiere a las relaciones internaciona:les, esta distinción conceptual apa-
rece ya en la obra de estudiosos como George Sch warzenberger: La polítíca del poder,
Fondo de Cultura Económica, México, 1960, que se cuenta entre los primeros
científicos que intentaron la elaboración 'de una teoría sistemática de esta disciplina.
Véase también del Profesor Manue! Medina Ortega: La Teoría de las Relaciones Inter-
nacionales, Seminarios y Ediciones, S. A., Madrid, 1973.
~ V.L Lenin, quien realizó los primeros trabajos marxistas profundos sobre la cuestión
nacional, subrayó la importancia de los factores económicos en la formación de la
moderna nación burguesa. En este como en otros terrenos, e! estudio de Lenin abrió
perspectivas a la investigación. Ver especialmente sus trabajos, "Notas críticas sobre
la cuestión nacional" y "Sobre e! derecho de las naciones a la autodeterminación", en:
Problemas de la Política Nacional)' el internacionalismo proletario, Editora Política, La
Habana, 1964.
9 Ver e! extraordinario análisis que hace Federico Enge!s de esta Revolución Militar,
en: Anti-Dühring, "Teoría de la Violencia", capítulo III, Editora Política, La Habana,
1963, pp. 203-204.
10 Ver la valoración de la Paz de Westfalia y su importancia en la conformación de!
moderno sistema internacional en Frederick L. Schuman: International Politics,
Kogakusha Co. LTD.,Japan, 1958, pp. 74-75. También enJoseph Franke!, Interna-
tional Relations, Oxford University Press, London, 1971, p. 6; Yen V.P. Potiomkin,
Historia de la Diplomacia, T. n, Editorial Grijalbo, México, 1966, pp. 208-209.
11 Así, por ~emplo, e! trabajo de! norteamericano Morton Kaplan "Variants on six
mode!s of the international system", en: International Politics and Foreing Policy, reco-
pilación de textos a cargo deJames Resenau, The Free Press, New York, 1969. Para
una discusión en torno al tema ver de Philipp Braillard, ob. cit.
12 Federico Enge!s: "Carlos Marx", en: Obras Escogidas, T. n, Editorial Progreso,
Moscú (sin fecha de edición).
13 Entre los autores marxistas sirve de ~emplo e! trabajo de! Profesor Gueorgui Shajna-
zarov, Presidente de la Asociación Soviética de Ciencias Políticas, "Nuevos factores
en la política contemporánea", en: Revista Ciencias Sociales, No. 1, 1977.
14 Esta clasificación amplía y profundiza la que ofrecí en un trabajo anterior "Teoría de
la Política Internacional" (introducción), editado en 1978 en forma mimeografiada
por la Universidad de La Habana y reeditado en 1982 por la Agencia de Noticias
Prensa Latina en su serie de publicaciones Documentos.
15 Aquí seguimos, en lo fundamental, e! excelente estudio de! tema, realizado por e!
profesor soviético Georgui 'Arbatov en su libro, La lucha ideológica en las relaciones
internacionales contemporáneas, Editorial Progreso, Moscú, 1973.
16 Por gernplo Philipp Braillard, ob. cit., pp. 118 Y 119. También Medina Ortega, ob. cit.

29
La política exterior de los Estados

Los Estados han constituído, a través de toda la historia, los·actores principales


en las relaciones internacionales. Hoy, cuando existe una multiplicidad de
actores de diversa índole, los Estados, o al menos, algunos de ellos, siguen
siendo los protagonistas de la dinámica internacional. Por ello, el estúdio de su
política exterior en su esencia, sus· objetivos; sus determinaciones internas,
constituye un capítulo fundamental en el análisis científico de las relaciones
internacionales, que para muchos autores conforma una verdadera teoría
especial, enmarcada en el sistema conceptual explicativo de esta disciplina.
Estamos ya hjos de los tiempos en que la política exterior de los Estados
podía explicarse como una mera reacción a estímulos externos, principal-
mente la actividad de los otros Estados, y como una esfera separada de los pro-
cesos políticos al interior de los Estados, y reservada al sector especializado de
la élite dominante.
Explicar la conducta de los Estados en el plano internacional, las causas
que determinan una u otra línea de acción, es el objeto fundamental de la teoría
de la política exterior, cuya fundamentación permite establecer una dara dife-
renciación entre un enfoque genuinamente científico del complljo escenario
internacional, y concepciones lastradas por elfardo ideológico de intereses cla-
sistas explotadores que escamotean el examen consecuente de la realidad
objetiva.
En este trabajo nos proponemos, como contribución a ese esfuerzo cientí-
fico imprescipdible, estudiar algunos de los elementos principales que confor-
man la política exterior de los Estados y ofrecer, por tanto, lo que puedeconsti-
tuÍf una introducción para una teoría marxista-leninista de la política exte-
nor.

Hacía una· teoría de la política exterior


.L

Para iniciar el estudio del tema, podemos ofrecer una definición provisio-
nal del concepto "política exterior", como: la actividad de un Estado en sus relacio-
3
nes con otros Estados, la actuación de un Estado en el plano internacional, su acción
allende las fronteras, "hacia fuera" por así decirlo.1
Esta definición, que por su generalidad descriptiva puede ser comunmente
aceptada, permite encuadrar el objeto de estudio, pero evidentemente presenta
insuficiencias fundamentales, porque no responde a preguntas básicas, como
los objetivos de la política exterior, las diferencias entre las políticas de los
diversos Estados, el papel delos factores objetivos o subjetivos en la determina-
ción de una política exterior.

31
Aquí es donde el consenso se quiebra, y abundan numerosas teorías, pre-
teorías o simplemente esquemas conceptuales, con los que se pretende la inte-
lección de la conducta exterior de los Estados.
La ciencia política burguesa ha sido proMera en sofisticados estudios del
tema, que han dado lugar a una amplia gama de interpretaciones, casi tantas
como la cantidad de autores que han abordado el tema. No obstante ello, esta
multiplicidad de explicaciones teóricas pudiera reducirse, en un esfuerzo sin-
tetizador y generalizador, no a escuelas, pero si al menos, a dos tendencias fun-
damentales perfectamente distinguibles la representada por autores que tratan
de fundamentar la política exterior en causales de medio ambiente, en factores
objetivos tomados en forma aislada o unilateral y las interpretaciones de tipo
psicologista, en última instancia, subjetivistas.2
En el primer grupo entrarían las concepciones del tipo política de poder, del
profesor germano-norteamericano Hans Morgenthau, quien intentó funda-
mentar la actuación exterior de los Estados en la permanente búsqueda y con-
solidación del poder; la explicación por el sistema político interno, cara a estudio-
sos como el politólogo ygermanista francés Alfred Grosser o el austro-nor-
teamericano Stanley Hoffman, que privilegia el papel de los factores políticos
internos; la del estudio del sistema internacional en su conjunto y su influencia
sobre cada uno de los Estados integrantes, de los constructores de modelos
internacionales como el norteamericano Morton Kaplan; finalmente, la apli-
cación al estudio de la política exterior de la teoría de las comunicaciones del pro-
fesor de Harvard, Karl Deutsch, cercana en más de un aspecto a la otra tenden-
cia que examinamos seguidamente.
A la aproximación de tipo psicologista, pertenecen concepciones como la del
profesor Kenneth Boulding, que intentan explicar la política exterior por el
"pensamiento y la imagen del mundo" delos dirigentes políticos; a este tipo de
concepción se vincula estrechamente el estudio de la personalidad de los
gobernantes, que tiene un exponente destacado en Harold Laswell, que en
alguna medida relaciona la política con la psicopatología; finalmente, pode-
mos mencionar también los estudios de comportamiento racional y lógico, que tienen
exponentes como Thomas Schelling, Anatol Rapoport, Graham AJlison, centra-
dos en el análisis de la conducta de los dirigentes, e incluso del dirigente único que
tiene que adoptar una decisión lógicamente fundamentada.
En autores como el norteamericano James Roseanu, se vinculan ecléctica-
mente algunos de estos enfoques, en una teoría de los factores de signo neopo-
sitivista, que por supuesto, no destaca los determinantes fundamentales del
conjunto de variables y no permite una explicación rigurosa del fenómeno
político exterior. En sentido general puede afirmarse que todos los estudios
basados en el llamado proceso de toma de decisiones ("decisión making process"),
combinan sofisticadamente factores objetivos del proceso político interno y
variables subjetivas que apuntan a la personalidad de los dirigentes. A esta ten-
dencia ecléctica podemos sumar esa novedosa rama de la ciencia política nor-
teamericana, la biopolítica, que trata de vincular el estudio de la política con la
medicina y la biología, y explica los comportamientos políticos en términos
de -factores biológicos, que condicionan las actitudes y comportamientos
humanos.3

32
Sin pretender negar los aportes objetivos al conocimiento científico de la
política exterior de los Estados, que arrojan los trabajos de los principales aca-
démicos burgueses, si afirmamos que pese al alto grado de sofisticación inte-
. lectual, la utilización del instrumental matemático y de grandes recursos
investigativos, esos autores han sido incapaces de elaborar una teoría rigurosa-
mente científica que explique eficazmente esta problemática. Las refinadas
elucubraciones teóricas, sirven, en ocasiones, como cortina de humo concep-
tual para escamotear las verdaderas fuentes de la política exterior de los
Estados.
Aquí como en otros campos del estudio de la sociedad, la teoría sociológica
general de Marx, el Materialismo Histórico, demuestra su superioridad como guía
teórica y metodológica para abordar, con rigor, el estudio científico de la política
exterior. La posición de clase fundamental del científico social, en este cáso del
internacionalista, no es ajena, todo lo contrario, al conocimiento verdaderamente
objetivo, y por ende al progreso real de su ciencia.
Al constatar que la vida material de la sociedad condiciona la conciencia
social y todos los demás factores superestructurales, condensada en la famosa
fórmula "el ser social determina la conciencia social",4 busca el origen de la
política en la estructura económico-social, y subraya así el factor determi-
nante en última instancia.
La política surge en determinada fase del desarrollo de la sociedad humana,
como consecuencia de la división en clases sociales y la consiguiente creación
del aparato estatal de dominación. El Estado es siempre el Estado de la clase
económicamente dominante y la política el ámbito dela actividad relacionada
con el Estado, con el control y la utilización del Estado. Por ello, Lenin pudo
afirmar que la política es "la expresión concentrada de la economía".5
El marxismo permite, por tanto, una explicación de la política exterior a
través de un enfoque sistémico, que atiende a la totalidad organizada que
representa una formación económico-social, y distingue la acción del factor
determinante de las variables que, sobre esa base, pueden en determinado
momento tener un peso específico decisivo.
Si el punto de partida de una efectiva teoría de la política exterior es consi-
derar a la estructura social de un Estado, como el factor que determina en
última instancia la naturaleza de la acción del Estado en todos los planos,
podemos ahora definida más adecuadamente como: la actividad de un Estado en
sus relaciones con otros Estados, en el plano internacional, buscando la realización de los
objetivos exteriores que determinan los intereses de la clase dominante en un momento o
. período determinado.6
La política exterior tiene el mismo fundamento que la interior, los intereses
de la clase económicamente dominante en el Estado, que se manifiestan en el
ámbito internacional con características esencialmente similares, aunque cier-
tamente con las especificidades de este medio, en el que hay que contar en pri-
mer término con la oposición levantada por los intereses de otras clases domi-
nantes en sus Estados respectivos.
La política exterior resulta, en cierto sentido, una función de la interior,
pero actúa en un medio diferente, el sistema de relaciones internacionales;
caracterizado por la ausencia de una autoridad central por encima de los Estados, y

33
donde la voluntad de una clase dominante se ve . por fuerzas podero-
sas. Una clase explotadora en el interior de su país, lo será igualmente en el
plano internacional, sin otra limitación esencial que el poderío efectivo de su
Estado y la configuración de la relación de fuerzas. Su exterior estará
dirigida al predominio, a la explotación y sometimiento las naciones más
débiles. Una clase dominante no explotadora, por ejemplo el moderno pro-
letariado, desarrollará una política de signo opuesto, apoyando a los débiles
contra los poderosos, una política de solidaridad, ayuda mutua, respeto hacia
los demás pueblos y Estados.
Si las clases dominantes han tendido siempre a presentar la esfera de la
política exterior como separada de la interior, Dara sustraerla al control del
pueblo y reservarla a la n{inoría especializada d~ la élite dirigente, la ciencia
marxista de las relaciones internacionales subraya por el contrario, los inex-
tricables vínculos entre ambos aspectos de la actividad política. Como señaló
Lenin,

"no existe idea más errónea y mas nociva que la separación entre la política
exterior y la interior.
Precisamente durante la guerra se hace más monstruoso el monstruoso
engaíi.o de tal separación. Y la burguesía hace todo lo posible y lo impo-
sible para inculcar y mantener esta idea",?

En esta interrelación dialéctica entre la política exterior y la interior, la


primera no resulta solo una mecánica continuación de la segunda, sino que a
su vez reacciona sobre ella, determina en ocasiones, cambios o transforma-
ciones sustanciales del proceso político interno. En sentido general, puede
afirmarse que en un mundo interdependiente como el actual, no solo la polí-
tica exterior que sigue un Estado, sino la dinámica propia de las relaciones
internacionales repercute con fuerza especial en el interior de cada Estado, y
al propio tiempo, la dinámica interna de algunos Estados de gran significa-
ción, tiene profunda. repercusión e influjo ei: la escena internacionaL
Así, se produce una interrelación permanente entre política internacio-
nal, política exterior y política interior, consecuencia del vasto proceso de
internacionalización de la vida social a escala de todo el planeta.
La concepción marxista-leninista de la política eX1:erior,permite, al propio
tiempo, la crítica científica de un concepto muy utilizado por los tratadistas y
políticos burgueses, para describir los objetos esenciales de la actuación exterior
de sus Estados: el así llamado interés nacional. La realización del interés nacional
constituye para toda una escuela del pensamien.to burgués en política interna-
cional, la que tiene como exponente contemporáneo al profesor germano-nor-
teamericano Hans Morgenthau, el objetivo central de la política exterior.
Es propio de la burguesía como clase dominante disfrazar sus peculiares
intereses de clase tras este concepto del interés nacional con el que trata de
obtener el apoyo popular necesario a sus aventurªs exteriores. No es casual,
por ello, que los científicos burgueses sean incapaces de definir C011 rigor esta
noción. Es evidente que su cCllltenido difiere mucho de una nación a otra, y si

34
para un pequeño Estado se sitúa en la defensa de su independencia, de su sobe-
ranía e integridad territorial, para ciertas grandes potencias imperialistas
como Estados Unidós el interés nacional se sitúa bien léjos de sus costas, donde
los "marines" intervienen para defender intereses nacionales concebidos con
extraordinaria amplitud.
Por eso LeniIl, maestro insuperable en problemas políticos, afirmó que una de
las tareas esenciales de los comunistas en lo que se refiere a la cuestión nacional, es
"destacar los intereses de1as clases oprimidas, de los trab~adores, delos explotados,
disdnguiéndo1os con toda claridad del concepto general de intereses de toda la
nación en su conjunto, que significan los intereses de la clase dominante".8
No existé el interés nacional en general, porque en una nación dividida en
clases sociales antagónicas es la clase económica y políticamente dominante,
quien define en un momento históricamente determinado, los fines, objetivos
e intereses más vitales.
Puede afirmarse que solo representan el verdadero Í/tterés nacional las clases
mayoritarias dentro de una nación, los obreros, campesinos, intelectuales progre-
sistas. Solo aquí puede hablarse de una coincidencia de intereses de clase y naciona-
les, con la salvedad de que para el proletariado ese interés está indiso1ub1emente
unido a su posición básicamente iIlternacionalista, pues es la única clase en la histo-
ria que no está realmente vinculada a la supervivencia y engrandecimiento de su
nación y su Estado, sino por el contrario, comprometida esencialmente con el
futuro comunista, en que desaparecer;in las clases, las naciones y los Estados.
La política exterior de un Estado, por tanto no la determina un supuesto interés
nacional, sino básicamente, los intereses de su clase dominante. De ahí que la consi-
deración de la formación económico-social inlperante en un Estado, sea el punto
de partida de uua teoría rigurosamente científica de la política extenor.
Pero solo el punto de partida. Para construir esa teoría es necesario exami-
nar otros factores, que sobre la base del factor determinante en última instan-
cia, pueden tener una influencia decisiva. Reducir la explicación de la política
exterior a su sustrato económico-social, sería prueba de un inexcusable meca-
nicismo, que al propio tiempo reduciría el carácter científico del enfoquelllar-
xista-leninista a su caricatura.
El organismo social es un todo organizado, por así decido, "a domh.ante", es
decir, donde el factor económico-social desempeña el papel decisivo, pero solo en
última instancia, como la necesidad que se abre paso a través de la mediación de
otros factores. Al subrayar el factor determinante, en última i!lstancia, el enfoque
marxista se dilerencia radicalmente de la teoría de los factores positivistas.
Al elaborar una teoría de la política exterior, quejustifique sus pretensiones
generalizadoras, deben estudiarse aquellos otros factores que pueden tener una
significativa incidencia en la génesis de la política exterior de los Estados, al
margen de las especificidades de cada uno.
En este sentido sobresale por su importancia, el siguiente conjunto de
variables:

El sistema político interno


La estructuración del poder político dentro de un Estado constituye, sin
duda, un importantísimo factor dentro de los determinantes internos de la
35
política exterior. Constituye una parte sustancial de la superestructura que se
yergue sobre la base constituida por las relaciones de producción, que la deter-
mina en última instancia. Pero su autonomía relativa, subrayada por los clási-
cos del marxismo-leninismo es un hecho o~ietivo y de especial significación
para el tema de que tratamos. El papel autónomo del sistema político interno
es, en ocasiones, decisivo en lo que se refiere a la formulación de la política
exterior, y en todo análisis medianamente serio debe tenerse en cuenta.
Se trata aquí de examinar las formas en que se organiza el poder político
dentro del Estado, es decir, las formas de gobierno, así como la acción de los
principales partidos políticos y otros grupos influyentes, las características de
las personalidades políticas de significación, e incluso la cultura y las tradicio-
nes políticas del Estado. Tiene primerísima importancia en este análisis, el
nivel de participación e influencia efectivas de las masas populares sobre el
curso entero de la política de un Estado, determinada por la lucha de clases.
Es evidente que, sin que se produzcan cambios trascendentales en el modo
de producción, la transformación de la organización política de un Estado de
la democracia burguesa parlamentaria al totalitarismo fascista, tendrá una
influencia decisiva sobre su política exterior. Si los objetivfls :'titimos de la clase
dominante, la misma en ambos casos, se asem~an, difieren sustancialmentelas
vías para lograrlos y la posibilidad de las masas populares para ~ercer una
influencia sobre el rumbo de! Estado en las relaciones internacionales.
Cuando esto se escribe, es evidente que el ascenso al gobierno norteameri-
cano de la camarilla ultraconservadora que encabezara Ronald Reagan, acen-
tu ó la dirección agresiva y militarista de la política exterior norteamericana,
i\lterando sustancialmente el clima internacional, haciendo retroceder el pro-
ceso distensivo, y planteando serios riesgos de confrontación bélica global.
Jl)entro de Estados Unidos no se ha producido cambio alguno en el sistema
oconómico-social, ni en los objetivos últimos de la oligarquía financiera
dominante.
Otro ~emplo, en este caso de la significación de grandes personalidades
políticas, es el caso de Francia y lo que significó el ascenso al poder del General
de Gaulle a fines de los años cincuenta.
Francia siguió siendo un país de capitalismo monopolista de Estado, pero
su papel en Europa y el mundo se transformó sustancialmente.
Como parte del sistema político interno, debe prestarse especial considera-
ción a las doctrinas de política exterior dominantes. Podemos definir una doc-
trina de política exterior "como un sistema de conceptos fundamentales sobre
la política exterior de un Estado, expresados en su forma más concentrada y
adoptados como guía o lineamiento oficial".9 Pueden servir de ~emplo en este
sentido, las doctrinas imperantes en Estados Unidos durante todo el período
de la llamada "guerra fría" y en especial la de "contención" del comunismo,
elaborada por el diplomático e internacionalista George F. Kennan.10
Tiene especial importancia, asimismo, el examen del proceso de toma de deci-
siones en política exterior) que atiende a la interrelación entre los órganos guber-
namentales y las personalidades encargadas de formular y ~ecutar la política
exterior. Dentro del sistema político interno, este grupo de órganos constituye
un sub sistema directamente relacionado con la política exterior, sobre la que

36
~ercen una influencia .considerable, aunque no aceptemos la doctrina bur-
guesa que busca ahí, unilateralmente, las fuentes de la actuación exterior de los
Estados .
.En los Estados actuales, a pesar de su heterogeneidad, son comunes algu-
nos órganos de gobierno, que más allá de su base y objetivos clasistas tienen
funciones semejantes en lo que se refiere a la política exterior. En el plano
estrictamente gubernamental, hay qué mencionar en primer lugar al jefe del
gobierno, Presidente o Primer Ministro según los diferentes ordenamientos
constitucionales, que dirige toda la política gubernamental y toma las deci-
siones fundamentales; el Ministerio de Relaciones Exteriores, que tiene la
tarea central de conducir en forma permanente las relaciones con otros
Estados y al que está adscripto el cuerpo diplomático; los Ministerios de
Comercio Exterior o Relaciones Económicas Internacionales, de especial
importancia en los Estados de gran significación en la economía mundial;
los Ministerios de Defensa, que dirigen el conjunto de las fuerzas armadas
que tienen influencia considerable sobre la política exterior de sus Estados,
sobre todo en las potencias de mayor significación internacional; por
último, los órganos legislativos, Parlamentos, Congresos, Asambleas o
Cámaras Nacionales, que según las diferentes formas de gobierno, desem-
peñan funciones de fiscalización sobre la actividad del gobierno en la esfera
exterior y tienen determinadas atribuciones en lo que se refiere a ratifica-
ción de tratados, declaraciones d~ guerra, nombramiento de diplomáticos y
otros funcionarios relacionados con el servicio exterior.
A estos órganos gubernamentales fundamentales pueden añadirse órganos
relativamente subalternos como los servicios de inteligencia de las grandes
potencias, o las agencias para la ayuda y la'Cooperación con el exterior o la pro-
paganda política exterior.
En esta enumeración nos hemos referido a los órganos de gobierno comu-
nes a todos los Estados. En el caso específico de los Estados socialistas, debe
tenerse en cuenta en primer lugar, el papel dirigente del Partido Comunista, y
de manera especial sus Congresos donde se aprueba la orientación general para
tódo un período, y sus órganos dirigentes: Buró Político, Cómité Central,
Departamento de Relaciones Exteriores, y la figura de su dirigente principal,
Secretario General o Primer Secretario.
De la interrelación entre estos órganos y el papel desempeñado por las per-
sonalidades que los encabezan resultan las decisiones principales en la esfera de
política exterior. Ahí estamos en presencia de un aspecto del sistema político
interno que influye de forma autónoma sobre la conducción de la política
exterior y en ocasiones desempeña un papel decisivo.
Al examinar la política exterior de un Estado específico, deben, natural-
mente, estudiarse las peculiaridades que ofrezca el sistema imperante de
toma de decisiones políticas. Por ejemplo, en Estados Unidos se ha desarro-
llado después de 1945 y en especial en las dos últimas décadas la institución
d.el asesor presidencial en cuestiones de seguridad nacional, cargo clave en la
formulación de la política exterior de ese Estado imperialista. Siguiendo
con el mismo ~emplo, debe prestarse atención en ese país a los "lobbies" o
grupos de presión, organizados e institucionalizados de forma realmente

31
peculiar, y su incidencia en la política exterior. En Inglaterra, por citar otro
caso de Estado imperialista, existe la curiosa institución del llamado "shadow
cabinet" (gabinete en la sombra), verdadero gobierno paralelo, constituido
por el partido que esté en esos momentos en la oposición yque constituye una
vía peculiarmente británica para realizar la celebración entre los dos partidos
fundamentales que, en última instancia, representan y administran los intere-
ses generales de la burguesía británica.
Debe tenerse en cuenta que, en general, en la etapa actual de desarrollo en
los países de capitalismo monopolista de Estado, se da una tendencia a sustraer
todo 10 más posible las decisiones políticas fundamentales, incluida la esfera
exterior, de todo control público o parlamentario, 10 que privilegia el papel
desempeñado por asesores, comités especiales, "tanques pensantes" o "task for-
ces" decisionales.
En países de b~jo nivel de desarrollo y por tanto de institucionalización, el
oso de numerosos Estados del "Tercer Mundo", es frecuente que las decisio-
nes políticas más importantes sean tomadas o grandementeint1uidas por per-
sonalidades individuales que no aparecen en la jerarquía gubernamental for-
malmente establecida.
Es indudable, por tanto, que los órganos de gobierno directamente involu-
crados en el proceso de formulación y ~ecución de la política exterior y las
personalidades que los dirigen, y sus 11l1tcrrcJ,aclo'úe;;,
tienen especial significa-
ción para el tema que tratamos, Su detallado merece un trabajo sepa-
rado. Aquí nos limitamos a subrayar su incuestionable importancia dentro de
los condicionantes internos de la política exterior.

La situación geográfica
La geografía de un país constituye, sin duda, un factor de signiflcación
para su política exterior, y un factor relativamente permanente.
Debe prestarse atención en primer lugar a la posición geográfica de un
Estado, su ubicación geográfica, que lo sitúa en contacto directo con una
determinada problemática común a toda una serie de países vecinos, a una
región. Para un Estado del Oriente Medio que tenga fronteras con Israel, el
problema regional, es sin duda uno de los mayores focos de conflicto interna-
cional de la actualidad, no constituye un dato de referencia mas o menos
lejana, sino una cuestión vital en las consideraciones que determinan su
política exterior. La existencia del agresivo Estado sionista en medio deuna
región de mayoría árabe es el problema fundamental que existe actual-
mente.
La posición geográfica tiene un valor relativo, desde el punto de vista inter-
nacional, cuando implica para un Estado una ventaja, por el dominio o con-
trol que ofrece, por ~emplo, sobre determinadas vías de comunicación terres-
tres o marítimas, o la posesión de costas en mares u océanos de especial impor-
tancia en la dinámica del intercambio internacional.
La geografía, por otra parte, es un componente del período de un Estado,
destacándose er. este sentido aspectos como la extensión territorial, la topo-
grafía y la naturaleza de sus fronteras, incidiendó también por esta vía en la
determinación dda política exterior. El poderío deunEstado como uno delos

38
factores más importantes en su política exterior lo tratamos por extenso más
adelante, por lo que ahora solo nos interesa destacar sus vinculas con la geo-
f~
graLla.
En el análisis de la operatividad del elemento geográfico sobre la política
exterior debe tenerse en cuenta y de manera fundamental tanto las considera-
ciones clasistas como el potencial efecti';o del Estado. Desde el punto de vista
clasista, si la burguesía tiende por naturaleza, como toda clase explotadora, al
aislamiento y el egoísmo nacionales, el proletariado por el contrario es básica-
mente internacionalista, hace suyos los problemas de las masas oprimidas de
todo el mundo, y la solidaridad de clases a escala internacional es uno de sus
principios rectores, lo que es válido también y ante todo, Celando devienen en
clase dominante. La Cuba Revolucionaria es un buen l'jemplo de esto. Sin-
tiendo más directamente todo lo que se relaciona con América Latina, a la que
pertenece geográfica, histórica y culturalmente, la Revolución cubana ha
mostrado repetidamente, y en forma ejemplar, su solidaridad militante con la
lucha antimperialista, de pueblos situados en regiones o continentes ll'janos.
El factor geográfico tienc-incidencia diversa sobre la política exterior según
el poderío del Estado. Una gran potencia imperialista como Estados Unidos,
con grandes recursos de acción global y enormes intereses en ultramar, está
directamente interesada en problemáticas de regiones ll'janas casi tanto como
en las más cercanas. PuC'Je afirmarse que nada inter113cionalle resulta ajeno,
sobre todo si se tiene en cuenta que el imperialismo, en una interpretación muy
elástica de su llamada "seguridad nacional", se cree con derecho a intervenir
donde quiera que considere afectados sus intefL'Sesde Estado o de sus cmpfL"Sas
capitalistas privadas.
Las consideraciones que anteceden no implican aceptación alguna del
vil'jo "slogan" burgués del llamado "fatalismo geográfico", por t~jemplo, esgri-
mido durante décadas en Cuba para justificar la supeditación neocolonial a
Estados U nidos. La situación geográfica de un Estado, inHuye, pero no ¿cter-
mina fatalmente curso alguno de política exterior. La propia historia de la
Revolución cubana '-'5 elocuente de dIo.
Por idénticas razones debenlos rechazar con10 anticientificas, las concep-
ciones fundamentales de la GC'Dpolítica, doctrina con la que se ha pretendido
racionalizar sobre apoyaturas geográficas, la agresiva política expansionista
del imperialismo. Sin pretender desconocer enteramente los aportes de esta
disciplina, que en rigor no tiene categoría de verdadera ciencia, al conoci-
miento de la problemática internacional, sobre todo en lo que se refiere a la
rclación geografía-poder político, la absolutización del factor geográfico
como instrumento esencial para el análisis de la dinámica internacional ha
resultado confusionista y deformante.'1
Por otra parte, debe señalarse que el peso específico de los factores geográfi-
cos en la política de los Estados ha disminuido mucho en comparación con
otras épocas históricas, debido al desarrollo de los medios de transporte y
. comunicación, y al grado tan elevado de internacÍonalización de toda la vida
social sobre el planeta, la creciente interrelación e interdependencia entre todos
los Estados, rt-giones, continentes. La Revolución científico-técnica de
nuestra época modifica sustancialmente los datos de la geografía. En la era de

39
los cohetes intercontinentales las barreras geográficas no tienen la misma sig-
nificación como en la época en que destacados expositores dela Geopolítica
como Sir Halford Mackinder o el General Karl Haushofer especulaban en
torno a las potencias navales y las potencias terrestres.
La geografía es por todo ello, un factor de influencia en la política exterior
de los Estados, que en modo alguno puede absolutizarse. Un factor relativa-
mente más permanente, pero no por ello exento de variaciones sustanciales: las
consecuencias de los adelantos en técnica moderna, cambios en los límites geo-
gráficos de los Estados, o en el valor de su posición como resultante de una
nueva dinámica en la interrelación internacionaL

La interaccÍón estatal y la naturaleza del sistema


internacional
U n Estado no está aislado, no existe en el vacío, integra un sistema de rela-
ciones internacionales, coexiste con otros Estados, con los que mantienen en
forma permanente o no, relaciones de diversos tipos. Su política exterior está
siempre influida, en una u otra medida, por las acciones que emprenden otros
Estados, por el permanente juego de reacciones en el ámbito internacional.
U~a política exterior, tiene fundamentos determinantes internos, pero
es también, en gran medida, una reacción a estímulos y condicionantes
externos, provenientes del medio en que se desenvuelve el Estado, el sistema
internacional.
De ahí la importancia del análisis del sistema internacional, de sus dimen-
siones, sus características principales, las tendencias que dominan la dinámica
internacional en un momento determinado. Ellas están cqnfiguradas por la
actuación de los Estados y otros actores internacionales, pero a su vez ejercen
un influjo poderoso sobre cada uno de estos.
Estas consideraciones no conllevan la aceptación de las unilaterales con-
cepciones de los especialistas que hacen depender la política exterior del medio
internacional en que se desenvuelve la unidad estatal, pero la importancia de
este no puede ser soslayada.
Precisamente un aspecto de la intf'rrdación estatal que tiene gran inciden-
cia sobre la política exterior de los Estados que atiende a lo que podemos lla-
mar factores de contingencia es la coyuntura internacional que podemos definir
como la situación de los problemas políticos internacionales en un momento
determinado.
La coyuntura internacional tiene sin duda gran influencia en la política exte-
rior de cualquier Estado. Es un factor externo, del medio internacional, pero
qu;e actúa a veces decisivamente, sobre la base de las determinaciones internas
fundamentales. Como ejemplo puede servirnos la tendencia a la distensión que
se perfiló en las relaciones internacionales, y particularmente en la dinámica
política europea a mediados de la década de los 70, como consecuencia de la
firma de los acuerdos entre Alemania Occidental y los vecinos países socialis-
tas, la celebración de la Conferencia de Seguridad y CooperaCión en Helsinki,
y los acuerdos soviético-norteamericanos sobre l~s armas estratégicas. Esa
coyuntura internacional de signo distensivo, influía en la formulación de las
políticas exteriores de los Estados, particularmente en el Viejo Continente. En

40
ese contexto, hubiera estado fuera de lugar una política guerrerista y revan-
chista, al estilo del pe,dodo de la "guerra fría".
Por el contrario, el gobierno norteamericano que encabezó Ronald Rea-
gan, impuso un nuevo curso internacional de "guerra fría" y ha hecho retro-
ceder, por decir lo menos, el proceso distensivo en el que la Humanidad
cifraba grandes esperanzas. La coyuntura internacional se define hoy por el
incremento acelerado de las tensiones internacionales y un creciente peligro
de guerra. '

..§lpoderío estatal y la correlación internacional de


tuerzas
Constituye un factor de enorme significación en la formulación de la polí-
tica exterior de los Estados, un condicionante esencial de la actuación de los
Estados en el plano internacional.
Lamentablemente, en las relaciones internacionales, un medio por defini-
ción descentralizado, en el que no puede existir un poder por encima de los
Estados, la fuerza ha desempeña40 siempre un papel de primer plano. Se trata
entonces de estudiar la fuerza de los Estados, en qué consiste, cuáles son sus ele-
mentos integrantes. Luego, de examinar cómo se correlacionan a nivel inter-
nacional. .
El vocablo fuerza, sin embargo, tiene una connotación limitada al ámbito
estrictamente físico, y así podemos hablar de la fuerza militar o económica de
un Estado, variable siempre cuantificable, que puede tener una expresión
matemática. Pero las capacidades efectivas de los Estados no se limitan a estas
valoraciones físicas, de pura fuerza material.
Por eso es preferible el concepto de poder estata¿ poderío estatal o potencia esta-
ta¿ para expresar la capacidad de actuación de un Estado en el plano interna-
cional, que no se reduce a los elementos de fuerza física.
Esto nos lleva a analizar brevemente el concepto mismo de poder, que
desempeña un papel central en la Ciencia Política. Poder, en términos generales,
puede definirse como la capacidad para actuar, para hacer algo, para producir
un efecto determinado, concepto no limitado al ámbito político. Por ':iemplo,
un explosivo o un terremoto, tienen un poder de destrucción determinado,
uná capacidad para destruir con cierta magnitud. En la sociedad humana,
desde luego, la capacidad para actuar, para producir un efecto determinado,
tiene que ver, de una u otra forma, con la conducta de los hombres, es hacer,
actuar o producir un efecto, entre los hombres. Constituye, por tanto y básica-
mente, una relación social.
Así, poder como categoría social es la capacidad que tiene un hombre, ogrupo de
hombres, de influir y/o imponer su voluntad sobre otro hombre o grupo de hombres, de
determinar su comportamiento, a través de variados recursos como lafuerza física, psico-
lógicos, económicos, ideológicos y otros.
El poder político es aquel que se ':ierce a través de los recursos del Estado, y
por tanto, la máxima expresión del poder en cualquier sociedad.
El poder político en el plano internacional, que llamamos poder estatal o poten-
cia estata¿ es la capacidad de un Estado para actuar en el ámbito internacional,
por tanto, la capacidad de un Estado o grupo deEstados, para influir o imponer su

41
voluntad sobre otros Estados o grupos deEstados, para determinar el compor-
tamiento de otros.
Así considerado, el poder estatal puede ser activo o pasivo, ofensivo o
defensivo. Es tanto la capacidad para influir o imponer la propia voluntad
como para impedir la influencia o imposición de la ajena.
El poderío de un Estado, su potencia estatal está constituido por el conjunto
y la magnitud de los elementos de poder de que disponga en un momento his-
tórico determinado.
La consideración de cuáles son esos elementos difiere de un tratadista a
otro. Los especialistas burgueses, que suelen acentuar los factores de fuerza
material, acostumbran a ofrecer listas diversas. Por éjemplo, el profesor ger-
mano-norteamericano, Hans I\llorgenthau, enumera así esos factores: 1) geo-
grafía; 2) recursos naturales; 3) capacidad industrial; 4) estado de preparación
militar; 5) población; 6) moral nacional; 7) calidad de la diplomacia.12
Para el tratadista británico, J oseph Frankel, esos factores son: 1) geográfi-
cos; 2) demógráfico; 3) organización gubernamental y militar; 4) psicología
social; 5) estratégico ÍnternacionalY
La clasificación de los elementos del poderío estatal que parece más ¡'dó-
neopor su valor generalizador para el estudio teórico del tema, es la que
ordena esos elementos en tres grandes grupos; dos que incluyen los factores
objetivos, materiales, perfectamente cuantificables, el medio geográfico y los
recursos, y el último que incluye junto a algunos elementos objetivos, todos
los de carácter subjetivo, y que puede denominarse como la capacidad de
acción colectiva.14 Estos tres grupos atienden a los factores de poderío de un
Estado, considerado aisladamente. A ellos debe agregarse un cuarto grupo que
incluya los elementos externos que contribuyen al potencial del Estado.
En medio geográfico incluimos todos los factores de este orden que contri-
buyen al poderío del Estado. Ya nos hemos referido a la posición geográfica en
general como un factor que influye en la política exterior del Estado, y que
también incide en su potenciaL Ahora debemos ampliar este análisis, y men-
cionas tres aspectos de la geografía que tienen una incidencia directa sobre el
poder del Estado, tales como: la extensión territorial, la topografía del terreno,
y la naturaleza de sus fronteras. Algunos autores incluyen en este grupo el
clima, factor que no déja de tener alguna influencia, pero que debe considerarse
muy relativo en términos de poder.
En el grupo recursos debeinos considerar todos los recursos materiales de
que dispone el Estado, a saber: población, la cifra total de población, en la que
debe tenerse en cuenta la estructura por edades, ya que la edad de 20 a 35 años
es la más productiva en términos económicos y militares, así como la incorpo-
ración de la mujer a la producción y las fuerzas armadas; después de los recur-
sos humanos deben tenerse en cuenta los. recursos naturales, de que dispone el
Estado dentro de sus fronteras, sobre todo los alimentos, las materias primas y
los recursos energéticos; recursos industriales, que atiende al grado de desarrollo
económico, a la capacidad industrial de un Estado, a su infra-estructura de
comunicaciones y su equipamiento civil en general; finalmente, los recursos
militares, de primerísima importancia en 10 que atañe al poderío del Estado,
pero que colocamos al final por constituir, en cierta medida, una resultante de

42
los anteriores: aquí lo consideramos desde el punto devista material~cuantita-
tivo, y atendemos entonces a la disponibilidad de soldados, de combatientes, lo
que está en estrecha relación con la cifra de población y su estructura por eda-
des, el armamento qué depende del desarrollo económico general, de la capaci-
dad industrial, el entrenamiento y la capacidad combativa general de las fuer-
zas armadas.
Dados todos estos recursos materiales, humanos, naturales, industriales,
militares, debemos examinar en el tercer grupo, los factores que determinan la
utilización que puede hacer un Estado de esos elementos materiales, su capaci-
dad de acción colectiva. En este grupo se reúnen los principales elementos de
carácter subjetivo, de los que depende la efectividad en la utilización de los
recursos materiales. El factor más importante a considerar aquí es la identifica-
ción de la población con los fines del Estado, el apoyo popular al gobierno, factor
directamente relacionado con la formación económico-social dominante en el
Estado y sus clases dirigentes, El máximo apoyo popular a la gestión guberna-
mental se obtendrá evidentemente, y en este caso sobran los tjemplos históri-
cos, en aquellos Estados donde el gobierno representa efectivamente a la
mayoría trabajadora, a los intereses más vitales del pueblo.
Si los Estados revolucionarios son los que cuentan con el apoyo más efectivo
de sus pueblos, en un análisis teórico no puede soslayarse que en nuestro siglo exis-
ten ~emplos de Estados explotadores, imperialistas, que por circunstancias muy
particulares de una determinada coyuntura histórica, pudieron contar con un
apoyo popular considerable, como la AlemaIua nazi o el estado de Israel en la
actualidad. En este grupo de factores le sigue en importancia la calidad de la diri-
gencia del Estado en todos los planos, de su directiva política, económica yde su
comando militar, así como la calidad de su cuerpo diplomático. En igualdad apro-
ximada de condiciones materiales, el Estado que disponga de la dirigencia más
capaz, más hábil, m~or informada, más audaz, y de un cuerpo diplomático capaz
de aprovechar todas las oportunidades en el plano internacional para adelantar los
intereses de su Estado, tiene más posibilidades de vencer en cualquier enfrenta-
miento. Con esto se relaciona también el tuvel cultural y científico-técnico de la
población, así como la capacidad organizativo-administrativa, o en otras pala-
bras, la habilidad para utiJizar adecuadamente y con eficacia, los recursos materia-
les de que dispone un Estado. Asimismo debe tenerse en cuenta la estabilidad social
y política, que contribuye a la solidez de la posición internacional de un Estado.
Finalmente, debemos señalar la enorme importancia del factor moral, que condi-
ciona el comportan1iento de la población ante las peores dificultades, y sobre todo
en caso de guerra. Este factor, depende íntimamente del modo de producción
dominante, de la participación efectiva que tengan las masas populares en la polí-
tica de su gobierno. Por eso Lenin señaló que "la conciencia de las masas es la que
determina la fortaleza del Estado. Este es fuerte cuando las masas lo saben todo,
puedenjuzgarlo todo y lo hacen todo conscientemente",15 En última instancia, la
verdadera potencia de un Estado debe buscarse en el modo de producción, en las
relaciones de producción domina.'1tes, porque como subrayó Lenin,

"en fin de cuentas, la fuente más profunda de la tuerza necesariapara vencer


a la burguesía y la única garantía de validez y seguridad de estas victorias

43
reside únicamente en un modo nuevo y superior de producción social, en la
sustitución de la producción capitalista y pequeño-burguesa por la gran
producción socialista".16

Hasta aquí hemos examinado los elementos internos que conforman el


poderío de un Estado, que hemos clasificado en tres grandes grupos. Cabria
añadir un cuarto grupo en el que debemos considerar los factores externos que
también integran el poder de un Estado, porque este no existe aisladamente,
forma parte de un sistema de relaáones internacionales junto a otros muchos
Estados. Así su potencial efectivo estará dado no solo por sus propios recursos
materiales e intelectuales, sino también por su posición dentro del sistema
internacional, por los aliados conque cuente, por el prestigio que tenga en el
ámbito mundial, por el apoyo y la solidaridad que encuentre en las fuerzas que,
de una u otra manera, influyen en la política internacional.
El poderío de un Estado constituye siempre una nación relativa. Solo
puede comprenderse en su relación y comparación con el de otros Estados. Por
ello, como factor condicionante en la formulación de la política exterior, no
puede examinarse separadamente de la correlación internacional de fuerzas.
Por correlación internacional de fuerzas debe entenderse la relación recí-
proca en que se encuentran las fuerzas en presencia en la escena internacional,
ante todo las fuerzas de los Estados. Es un concepto que atiende a la distribu-
ción de las fuerzas y su configuración en el plano internacional, que compara
entre sí los poderíos respectivos de los Estados. De ese análisis resulta lajerar-
quía de estos según su poderío efectivo, en potencias grandes, medianas, y
pequeñas potencias, o si se quiere, potencias mundiales, potencias regionales y
Estados de significación e influencia local.
Lo fundamental al analizar desde este punto devista un sistema internacio-
nal, es considerar cuál es la configuración de la relación de fuerzas, que puede
revestir diversas formas según el número de potencias significativas en presen-
cia. La configuración de la relación de fuerzas o simplemente la correlación de
fuerzas, puede ser de predominio o superioridad de un solo Estado o un pequeño
grupo de Estados, o de equilibrio en el poderío de los Estados de mayor significa-
ción, quea su vez se revela en dos formas principales, multipolarcuando existen
tres o más potencias de poderío aproximadamente similar, o bipolar, cuando el
equilibrio se produce dentro de un sistema internacional en que el mayor
poderío lo tienen dos Estados solamenteP
No entra en los límites de este trabajo un estudio exhaustivo del complejo
tema de la correlación de fuerzas. Queremos solo destacar que la capacidad de
actuación de un Estado en el plano internacional estará no solo determinada
por su poder efectivo, sino además limitada por el poderío de otros Estados,
por la correlación de fuerzas en el ámbito internacional.
En el sistema internacional actual en el que no solo actúan los Estados, sino
que ha surgido una multiplicidad de actores de diversa naturaleza, el análisis
de la correlación de fuerzas es sumamente complejo y no puede limitarse a
comparar entre sí los respectivos poderíos estatales. Lenin subrayó que en
nuestra época, que es la época del tránsito a escala mundial del capitalismo al
socialismo, se trata ante todo de estudiar la correlación de fuerzas entre las

44
principales clases del mundo contemporáneo, burguesía y proletariado,
dentro de cada país ya escala mundial. En este análisis, hay que tener eñ cuenta
tanto a los Estados como a las demás entidades que son instrumentos de ambas
clases fundamenta~es en la contienda que las opone a escala global.
Con esto se concluye el examen de los factores que determinan o tienen
una gran influencia en la formulación de la política exterior de los Estados.
Con ello hemos ofrecido una aproximación al estudio teótico del tema, de
especial significación en la disciplina de las relaciones internacionales, de
hecho un esbozo para una teoría marxista-leninista de la política exterior
de los Estados. -

Instrumentos principales de la política exterior


La política exterior de los Estados se !ealiza a través de variados instrumen-
tos, con los que la clase dominante persigue la realización de sus objetivos en el
plano internacional. Entre esos instrumentos sobresalen por su importancia la --
Diplomacia y la Guerra, los instrumentos económicos e ideológicos. A conti-
nuación caracterizamos brevemente cada uno de estos instrumentos y su fun-
ción en la política exterior de los Estados contemporáneos.

La Diplomacia
Es el método para man~ar las relaciones entre los Estados a través de la
negociación, por medio de embajadores y enviados, según la ya clásica defini-
ción del célebre diplomático y autor británico, Sir Harold Nicholson.18 Un
autor soviético actual nos ofrece una definición un poco más moderna y más
amplia:

"La diplomacia es la actividad de los órganos de relaciones exteriores del


Estado para representado y defender por vía pacífica sus dereChos e intereses
en el extranjero con vistas al logro de los objetivos dela política exterio¡;
aplicada por la clase dominante del Estado. En sentido estrecho, la Diplo-
macia significa el arte de sostener negociaciones y concertar tratados entre
los estados. "19

La Diplomacia es así el método para que un Estado persiga sus objetivos


por vía pacífica, a través del diálogo y la negociación con ottos Estados.20 Es
un método y al propio tiempo un instrumento para la realización delos objeti-
vos de la política exterior por vía pacífica. Ese instrumento, es un órgano del
Estado, dependiente de su Ministerio de Relaciones Exteriores su Cuerpo
Diplomático, un órgano eminentemente ~ecutivo.
En sentido estricto, la Diplomacia apareció en la historia como consecuen-
cia del surgimiento de los primeros Estados y su interacción, aunque Nichol-
son pueda hablar de una etapa embrionaria de relaciones entre tribus y comu-
nidades primitivas de la etapa prehistórica. Al aparecer los Estados y establecer
relaciones entre ellos, surge la necesidad de la negociación y el instrumento, los
:Hplümáticos, en,:i1!:"¡ga¡;!os

45
En los Estados dd Oriente Antiguo, la política exterior y concretamente la
Diplomacia, constituían una esfera reservada a los jefes de Estado, reyes, empe-
radores, faraones, y su círculo más íntimo de colaboradores y cortesanos. En Esta-
dos generalmente despóticos, donde la estructu.ración del poder político era
relativamente simple, no existían órganos de gobierno especializados en la
política exterior, ni mucho menos un cuerpo profesional d~icado a la nego-
elación entre los Estados. No ~istía entonces la representación diplomática
permanente de un Estado en otro. Las misiones diplomáticas tenían un carác-
ter temporal, y eran encargadas a familiares o personal muy cercano a los sobe-
ranos orientales, miembros todos, desde luego, de la minoritaria clase domi-
nante.
Es en la civilización griega donde se dan los primeros pasos en la evolución que
conducirá a la moderna práctica de la Diplomacia. En el desarrollado régimen
esdavista heleno, donde las relaciones entre los estados-eludades eran intensas, y
las relaciones mercantiles habían alcanzado un alto desarrollo, surgió el tipo
del orador especialista en cue:;tiones jurídicas, como personal diplomático uti-
lizado con más frecuencia. Los griegos comprendieron que para realizar con
éxito una misión diplomática en su mundo de múltiples pequefios Estados,
regidos por asambleas de esdavistas, se necesitaba un personal con alguna
especialización. Así comenzó a utilizarse principalmente a personas con dotes
oratorias, capaces de exponer su caso ante la asamblea de otro estado y expertas
en cuestiones jurídicas.
La civilización griega es así la primera etapa en el lento desarrollo de la
Diplomacia, como profesión especializada permanente. Debe señalarse que
esto se refiere sobre todo a las relaciones de unos estados griegos con otros, y no
eran aplicables a los pueblos que consideraban "bárbaros" y que las misiones
diplomáticas seguían teniendo un carácter temporal a pesar de la intensa inte-
rrelación entre las ciudades-estado. Los griegos fueron también precursores,
en alguna medida, con sus famosos Congresos anfictiónicos, de las organiza-
ciones internacionales modernas.
Roma, en sentido estricto, no aportó mucho al desarrollo de la Dioloma-
cia, si bien en el período republic~no, el Senado corno cuerpo colectivo de
dirección política, dio pruebas de gran habilidad en la conducción de los asun-
tos exteriores. En los métodos de Roma predominaba el conquistador sobre el
negociador. No obstante, puede mencionarse una contribución indirecta por
la vía del desarrollo del Derecho, ya que el extraordinario genio jurídico de los
romanos sentó algunas de las bases sistematizadoras del Derecho Il).ternacio-
nal, que norma las relaciones entre los estados y la práctica misma de la
Diplomacia.
La segunda etapa importante en el desarrollo de la Diplomacia la encon-
tramos en el Imperio Romano de Oriente, en Bizancio. En una situación inter-
nacional de extrema comple:jidad, asediado por multitud de pueblos "bárba-
ros", Bizancio tuvo que emplear la habilidad negociadora junto con la pura
fuerza militar y hacer válido, más que en otra etapa histórica, el viejo lema
romano de "divide et impera". La nec~idad obligó al imperio oriental a desa-
rrollar un verdadero cuerpo diplomático, tal vez el primero en el moderno
sentido de la palabra, integrado por hombres escogidos en los medios de la

46
clase dominante, pero dotados de especiales cualidades de habilidad en la
negociación, dotes de observación y sagacidad. La función del diplomático,
ahora si en alguna medida profesionalizado, era n'o sólo la de cumplir una
misión negociadora en el extranjero, sino además de informar detalladamente
a su soberano, y por escrito, de las cóndiciones de vida en el extranjero, de la
política interna de otros Estados, de las rivalidades entre los gobiernos. Esos
informes o relaciones se archivaban cuidadosamente en un departamento
especial del gobierno bizantino, que prefiguraba ya los modernos ministerios
de relaciones exteriores.
Los bizantino s además crearon todo un ceremonial diplomático, que
luego sería imitado en sus rasgos generales por los modernos Estados naciona-
les europeos, particularmente bs Estados italianos del Renacimiento, cuyo
aporte al desarrollo de la Diplomacia constituye una etapa de particular signi-
ficación, que pasamos a examinar inmediatamente.
No es casual que sea en Italia donde el lento progreso de la Diplomacia
alcance su madurez, y se echen las bases de la moderna institución que conoce-
mos. Los pequeños Estados en que se dividía la península en los siglos finales
de la Edad Media, y concretamente las repúblicas y Estados principescos del
norte, Florencia, Venecia, el Ducado de Milán, conocieron un desarrollo capi-
talista acelerado, anterior al del resto deEuropa, sumida todayía,en lo esencial,
en el sistema feudal.
El desarrollo del comercio internacional en gran escala en el Mediterráneo,
los negocios de banca y una incipiente industria de manufactura de t<;jidos,
convirtieron a la Italia renacentista en la vanguardia de la civilización en
Europa, no sólo en el plano estrictamente cultural o ideológico, sino también
en algunas expresiones políticas significativas.
Fue en la Italia del Renacimiento donde surgieron, al menos en forma
ernbrionaria, los órganos estatales modernos, y en especial, las oficinas guber-
namentales especializadas en las relaciones exteriores. Serían, por otra parte,
los Estados italianos, quienes echarían las bases de la práctica moderna de la
Diplomacia, y esto por dos vías. La introducción de la representación diplo-
mática permanente, primero por unos pocos meses, luego se extendería a
varios años; la formación, siguiendo un tanto al modelo bizantino, de un
cuerpo profesional dedicado a la negociación entre los Estados, al que se incor-
poraron algunos de los hombres más eminentes de la época. La república de
Florencia, por <;jemplo, se daría el lujo de tener una diplomacia integrada por
hombres como Dante, Boccaccio, Guicciardini, Maquiavelo. La élite de los
humanistas del Renacimiento formaría filas en la diplomacia de los Estados
italianos, d¡;jando su impronta en el estilo y los métodos, adoptados luego por
las grandes monarquías europeas.
Algunos autores consideran que fueron los Estados pontificios los prime-
ros en designar embajadores permanentes, los legados o nuncios del Papa. El
criterio no es de general aceptación por los historiadores de la diplomacia y
Harold Nicholson por su parte, se inclina a pensar que la primera misión per-
manente registrada es la establecida en Génova en 1455 por Francesco Sforza,
Duque de Milán.21 En cualquier caso la institución nace en Italia y se propaga
luego por toda Europa.

47
Hay que señalar que fue tal vez la República de Venecia, la que consiguió
desarrollar un cuerpo diplomático de la más alta calificación, cuyo prestigio se
extendería hasta casi entrado el siglo XVII!. Los diplomáticos venecianos tuvie~
ron fama de ser los hombres méjor informados de su época, tenían que rendir
informes por escrito a su gobierno periódicamente, que constituía el mayor
tesoro de la Cancillería de la República y hoy una fuente inapreciable de infor-
mación para los historiadores. Eran escogidos entre la élite de la clase domi-
nante y sometidos a una disciplina muy severa. En el desempeño de su misión
en el exterior no podían ir acompañados de sus esposas, pues la República des-
confiaba de la discreción femenina, ni abandonar la plaza hasta que no llegara'
su sucesor.
Las prácticas italianas pronto fueron imitadas por las grandes monarquías
absolútas de Europa, que crearon sus Ministerios de Relaciones Exteriores y su
Cuerpo Diplomático profesionalizado y permanente.
No obstante, el éjercicio de la nueva profesión sevio afectado por la falta de
acuerdo internacional con respecto a las normas que debían regirlo, los pro-
blemas de protocolo, precedencia y de jerarquías entre los miembros del
cuerpo. La situación persistió hasta 1815, en que por fin, los estadistas reuni-
dos en el Congreso de Viena, acordaron sobre bases jurídicas internacionales,
el status de la ~iplomacia como parte del servicio civil de cualquier Estado, y
crearon la jerarquía de enviados, que con las modificaciones naturales, se man-
tiene hasta hoy.
Durante estos siglos y hasta la Primera Guerra Mundial, siglos de desarrollo
del sistema capitalista a escala mundial, la Diplomacia evolucionó, en su esen-
cia, como el instrumento de una política exterior esencialmente depredadora,
de explotación y sometimiento de los pueblos más débiles por los fuertes. Era
una expresión del "maquiavelismo" en el peor sentido de la palabra, y los
diplomáticos ysu arte y ciencia dela negociación, sufrieron consecuentemente
de ese papel histórico. En estos siglos era común designar a los embajadores
como "honorables señores que enviamos al extranjero a decir mentiras", o
como "honorables espías". En este sentido puede afirmarse que la situación de
la actual diplomacia imperialista no ha cambiado mucho, y los representantes
de algunas de esas potencias, bien merecen hoy los mismos epítetos.
El siglo XX ha sido el escenario del desarrollo de una nueva etapa en la evo-
lución de la Diplomacia, y más exactamente, del surgimiento de una nueva
diplomacia, esencialmente democrática. Contrariamente a 10 afirmado por
los tratadistas burgueses, no es a Estados Unidos y a su presidente en 1918,
señor W oodrow Wilson, a quien se debe el surgimiento de una nueva Diplo-
macia de cara a las aspiraciones y los intereses de los pueblos.
" El origen de la Diplomacia democrática d~ nuestra época está en la política
exterior inaugurada por el gobierno bolchevique al día siguiente del triunfo revo-
lucionario del 7 de noviembre de 1917 en Rusia. Fue el primer gobierno soviético,
presidido por Lenin, quien en su Decreto de la Paz, condenó la política imperia-
lista de explotación de los pueblos coloniales, la guerra agresiva y las viéjas prácti-
cas de la diplomacia secreta, realizadas a espaldas de los pueblos.22
Junto al Decreto de la Paz, que ofrecía ,a todos los beligerantes en la primera
conflagración mundial, la concertación de una paz justa, sin indemnizaciones ni

48
anexiones territoriales, y que respetara el derecho de los pueblos a la autodeter-
minación hasta la independencia sin restricciones, el Estado soviético publicó
los tratados secretos firmados entre la Rusia zarista y las potencias imperialis-
tas aliadas, por medio de los cuales se repartían el mundo, traicionando las
aspiraciones de los pueblos participantes en la sangrienta contienda.
A partir de aquí comenzó una Diplomacia desconocida hasta entonces en
la historia de las relaciones internacionales. El gobierno soviético no se limitó
a declaraciones verbales de condena de la vi~a Diplomacia imperialista, sino
que estrenó nuevos métodos de negociación que condujeron al estableci-
miento de relaciones con los países vecinos sobre nuevas bases de respeto
mutuo y convivencia pacífica. Al conceder la autodeterminación nacional a
los antiguos territorios coloniales del zarismo el Estado soviético concretó su
exigencia del respeto a la independencia de los pueblos, y de una Diplomacia
efectivamente democrática, es decir, cuyos resultados fuesen de conocimiento
de los pueblos implicados, lo que en primer lugar requería la publicación de
todos los acuerdos y tratados entre los gobiernos.
Como respuesta al enorme impacto internacional que tuvo la política
exterior del Estado soviético, el gobierno imperialista norteamericano, presi-
dido por Wilson, retornó meses después, en 1918, y en forma demagógica,
algunos de los postulados de esa orientación diplomática. La demagogia
wilsoniana quedó concretada en sus famosos "catorce puntos para la paz", que
"denunciaban" la Diplomacia secreta y planteaban el respeto a la autodetermi-
nación de los pueblos.
Por ello, solo la Diplomacia del joven Estado socialista constituía en rigor
una nueva Diplomacia, por sus métodos y objetivos, dirigida a combatir las
prácticas imperialistas, alertar a los pueblos, defender sus intereses, inaugurar
relaciones internacionales de nuevo tipo, basadas en el respeto mutuo y la paz.
En los primeros tiempos de existencia del poder soviético, los revolucionarios
bolcheviques postularon la necesidad de practicar una Diplomacia abierta, a la luz
del día, y rechazar incluso en el plano formal las vi~as jerarquías, designando a sus
representantes con el nombre de "polpreds" (plenipotenciarios). La realidad de
una política internacional en que todavía actúan potencias explotadoras se
impuso. Si los resultados de las negociaciones tienen que ser de conocimiento
público, y en esto reside la esencia de la Diplomacia democrática, que, en
alguna medida y aunque sea parcialmente, las potencias capitalistas se vieron
obligadas a aceptar, las negociaciones no siemprepueden efectuarsealaluz del
día, por la heterogeneidad de los Estados y las contradicciones internas de los
imperialistas. La denominación de "polpred" también tuvo que abandonarse
en favor de las tradicionales jerarquías, porque afectaba al Estado soviético en
problemas de precedencia y protocolo, facilitando la tarea de los imperialistas,
de rebajar y humillar a los representantes Diplomáticos del primer Estado de
los trabajadores. En última instancia, lo que cuenta es el contenido clasista y la
actuación efectiva.
Esa Diplomacia de nuevo tipo, genuinamente democrática, surgida con el
Estado soviético, no ha hecho más que reforzarsé con el transcurso de los años,
yes hoy, el instrumento de la política exterior de todo un grupo de Estados que
conforman el sistema socialista mundiaL Diplomacia que, como ha señalado

49
el Canciller soviético Andrei Gromyko, se caracteriza por la afirmación de
normas progresistas y democráticas en las relaciones entre los Estados, como
la igualdad de derechos entre todos los países grandes o pequeños, la inviolabi-
lidad de su soberanía, la publicidad de sus acciones y sus objetivgs, así como la
atención constantepor la opinión pública y los legítimos intereses de las masas
populares.23
El siglo XX ha traído otros cambios a la práctica de la Diplomacia. El
desarrollo de los medios de transporte y comunicación sin restar importancia
al papel de los embajadores, condiciona y limita la gran autonomía de que dis-
frutaban en otras épocas, en que las comunicaciones con su gobierno demora-
ban semanas o meses y el representante diplomático se veía obligado, en oca-
siones a actuar por sí mismo incluso tomar decisiones que podían resultar
peligrosas. Esos adelantos facilitan también la actuación directa personal de
ministros de relaciones exteriores e incluso dejefes degohierno, en el terreno de
la Diplomacia, 10 que sin duda, constituye un elemento beneficioso en las rela-
ciones entre los Estados y puede contribuir a un mejor entendimiento.
El surgimiento de las grandes organizaciones internacionales de nuestra
época, la Liga de las Naciones primero y la Organización delas Naciones Uni-
das después, han llevado al desarrollo de la Diplomacia multilateral de los
organismos internacionales, que con su sistema de debatir los problemas en
grandes asambleas introduce una práctica que tiene algunos elementos parla-
mentarios.
La Diplomacia es el instrumento para la negociación entre los Estados,
para el logro de sus fines en el plano internacional por vía pacífica, para el
entendimiento y la cooperación entre las naciones. En la medida en que se con-
salida la tendencia hacia la paz y la distensión en las relaciones internacionales,
la Diplomacia adquiere significación como el instrumento mayor de la polí- .
tica exterior de los Estados. Un instrumento que, en dependencia de su calidad
y de la habilidad conque es utilizado, contribuye al prestigio internacional del
Estado y por tanto a consolidar su posición en el sistema internacional.
La renuncia a la cooperación y el entendimiento entre los Estados, la polí-
tica expansionista y dirigida al sometimiento y la explotación de otros pue-
blos, significa la quiebra de la Diplomacia y pnvilegiar los instrumentos de
fuerza en las relaciones internacionales, que pasamos a examinar.

La guerra
Tan antigua como la existencia misma de los Estados, la guerra ha ensom-
brecido los des~inos de la Humanidad y ha constituido el telón de fondo
amargo de las relaciones internacionales. Estudiosos soviéticos han calculado
que en toda la historia se han producido unas 15,000 guerras de significación,
fenómeno que parece consustancial al desarrollo de la sociedad humana, y que
alcanza con cada nueva época, mayores capacidades de destrucción y aniqui-
lamiento. Las dos guerras mundiales de nuestro siglo han sido hasta hoy los
mayores conflictos conflictos bélicos de la historia, y el desarrollo del arma-
mento nuclear enfrenta ahora a la Humanidad con una nueva hecatombe de
imprevisibles consecuencias en la que puede ser aniquilada como especie con
toda su civilizadón.

50
Desde la antigüedad, los hombres se interrogan sobre la naturaleza de la
guerra, sus causas motivadoras, layosibilidad de eliminadas definitivamente
e instaurar elieino de la pazperpetua.N umerosas concepciones han proliferado
para tratar de explicar el fenómeno, que hoy la burguesía imperialista y sus
ideólogos repiten, con uno u otro matiz, y que por responder a criterios de las
clases dominantes, están dirigidas a encubrir las verdaderas raíces sociales dela
guerra, por lo que no pueden ofrecer una adecuada explicación científica del
fenómeno.
Entre las principales doctrinas conque se ha pretendido explicar la
guerra, pudiéramos mencionar la teoría de la violencia, que considera a este
factor como condicionan te de toda la historia dda Humanidad y a la que se
vincula estrec.hamente la teoría psicológica, que pretende encontrar una tenden-
cia natural a la violencia y un ansia de guerra y combate consustancial a la pro-
pia naturaleza del hombre;Jas concepciones clericales, que de una u otra forma,
buscan el origen de las guerras en la voluntad de los dioses; las doctrinas racistas
que con~ideran la guerra de las razas superiores contra las inferiores, como una
fuerza motriz de la historia, y con la que sejustifica la política expoliadora de
las grandes pote-ncias explotadoras; las diversas variantes del malthusianismo,
que ven en la guerra un instrumento beneficioso para eliminar la población
supuestamente excedent:}ria; las concepcionesgeopolíticas, emparentadas con
el "darwinismo social", que consideran al Estado como un ente biológico
que para subsistir necesita expandirse, ganar espacio como los organismos
vivos necesitan oxígeno, expansión regida por consideraciones geográficas
asumidas unilateralmente; finalmente, podríamos mencionar la utiliza-
ción actual que hace el imperialismo norteamericano de los conceptos de
interés nacional y seguridad nacíona~ para justificar las agresiones a otros pue-
blos, bajo pretexto de la defensa de un interés y seguridad norteamericanos
entendidas muy elásticamente, y con dimensiones geográficas práctica-
mente ilimitadas.
Fue sin embargo, a principios del siglo XIX, cuando un eminente militar
prusiano, el general Karl van Clausewitz, se acercó a una explicación cientí-
fica de la guerra, cuando en su obra famosa De la guerra, afirmó:

"La guerra de una comunidad -guerra de naciones enteras y particular-


mente de naciones civilizadas surge siempre de una circunstancia política, y
se pone de manifiesto por un motivo político. Por lo tanto, es un acto polí-
tico ... un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad
política, una realización de la misma por otros medios."24

Es decir, que la guerra no surge de supuestas inclinaciones naturales del


hombre a la violencia, ni es consecuencia de una decisión de la providencia
divina, ni se explica por la necesidad de las razas superiores de someter a las
inferiores, sino que se origina en la política que sigue un Estado, es la continua-
ción de esa misma política, pero por otros medios los violentos. Con esto,
Clausewitz, que con justicia ha sido llamado el "filósofo de la guerra", abrió el
camino para una correcta explicación de las raíces de este fenómeno milenario.

51
Clausewitz, veterano de las guerras napoleónicas, en las que tomó parte
como oficial de estado mayor del ~ército prusiano, expresaba ideológica-
mente a la burguesía alemana ascendente en lucha contra el feudalismo.
Estuvo íntimamente vinculado al grupo de oficiales progresistas del ~érc~to
prusiano, que encabezados por los generales Scharnhorst y Gneisenau, y vin-
culados a políticos civiles como el Barón von Stein, buscaban aprovechar la
derrota de Prusia por el emperador francés, para realizar una transformación
de signo revolucionario que sacara al país del vi~o régimen aristocrático,
encaminándolo hacia el progreso social y la libertad. Como intelectual mili-
tar, Clausewitz fue muy influido por la filosofía hegeliana, y su pensamiento
era esencialmente dialéctico, aunque condicionado por sus limitaciones clasis-
tas. Su explicación de la guerra se queda en una abstracción, al hablar de la
política en general, y no examinar su sus trato clasista. Pero, para su tiempo,
constituyó un enorme progreso histórico y su obra un clásico de la teoría y la
ciencia militar contemporáneas, que mereció los mayores elogios y el mayor
respeto de los clásicos del socialismo científico, Marx, 'Engels y Lenin.
Sería precisamente Lenin, quien consideraba la obra de Clausewitz como
un patrimonio de todos los hombres cultos, quien ampliaría su definición de
los orígenes de la guerra, con un contenido clasista, y nos ofrecería por tanto
una explicación rigurosamente científica. En su obra La guerra y la Revolución,
señala Lenin:

"La guerra es la continuación de la política por otros medios. Toda guerra


va inseparablemente unida al régimen político del que surge. La misma
política que una determinada potencia, una determinada clase dentro de esa
potencia, mantiene durante un largo período antes de la guerra, la continúa
a esa misma clase fatal e inevitablemente durante la guerra, variando úni-
c'amente las formas de acción."25

Lenin, completa y supera a Clausewitz, subraya cómo la guerra es conti-


nuación de la política, efectivamente, pero no de la política en general, sino de
la política que sigue una clase dominante en su Estado.
Partiendo de es~ definición, Lenin clasifica las guerras atendiendo a los
objetivos de las clases que las desatan, en guerras justas y guerras injustas. Las
guerras justas son las guerras en defensa propia de un Estado agredido, las gue-
rras de independencia o liberación nacional de países sometidos a potencias
imperiales coloniales, las guerras civiles del proletariado contra la burguesía;
son guerras injustas, las guerras que se desencadenan para oprimir a otros pue-
blos, las guerras imperialistas y colonialistas. Con esto, Lenin quiso subrayar
que los marxistas revolucionarios no están por principio contra toda guerra,
no son pacifistas utópicos e ilusos, ni partidarios de la no violencia al estilo de
Ghandi, sino que están solo contra las guerras injustas, pero reconocen el
derecho de los pueblos a empuñar las armas para defenderse de una agresión
externa o para alcanzar su liberación nacional o social. En una palabra, los
marxistas revolucionarios están siempre en favor, de aquello que el héroe
nacional de Cuba, José Martí, llamó "la guerra necesaria".

52
Los marxistas revolucionarios saben, que como lo expresó certeramente
Federico Engels, la violencia -y la guerra es la expresión mayor'¿e la vio1encia-
pese a las calamidades que trae consigo "desempeña asimismo en la historia un
papel muy distinto, un papel revolucionario, para decirIo con las palabras de
Marx, el papel de comadrona de toda sociedad antigua que lleva en sus entrañas
otra nueva, de instrumento 'por medio del cual vence el movimiento social y saltan
hechas añicos las formas políticas fosilizadas y muertas ...".26
Siendo la guerra un enfrentamiento armado generalizado. entre las fuerzas
armadas de dos o más estados, se puede clasificar también desde el punto de vista
técnico-militar en la actualidad, en convencionales, es decir, realizadas con el
armamento tradicional, por modernizado que este sea, y nucleares, es decir, gue-
rras en que se utilice el nuevo armamento atómico. Felizmente, hasta ahora
este último tipo de guerra es solo una posibilidad teórica, sin duda terrible, y la
mayor amenaza que pesa sobre la Humanidad. La estrategia actual del impe-
rialismo, que en vista del equilibrio nuclear existente entre las mayores poten-
cias, pretende eludir el conflicto mundial pero llevar a cabo sus objetivos
expansionistas sobre la base de guerras locales contra movimientos revolucio-
p.arios o de liberación nacional, especialmente en las regiones del "Tercer
Mundo"; ha llevado al surgimiento de otra distinción, que no d~a, sin
embargo, de ser objetiva, entre guerras totales y guerras limitadas o locales, En esta
distinción se tiene en cuenta la cuantía de la población y los recursos de los
Estados que participan en el conflicto, los objetivos que se persiguen, y el
ámbito geográfico en que se desarrolla. Son totales aquellas guerras en que
ambos adversarios persiguen el aniquilamiento total del otro, es decir un obje-
tivo máximo, emplean todos los recursos a su disposición, y generalmente no
limitan geográficamente el área de combates. Son limitadas aquellas guerras en
que no se emplean todos los recursos de los Estados envueltos, se persiguen
objetivos limitados, ganancias posicionales o de influencia, guerras que gene-
ralmente están localizadas a un espacio geográfico restringido. Ejemplo de
guerra total es, desde luego, la Segunda Guerra Mundial, y de guerras limitadas
los conflictos que tenían lugar en Europa durante los siglos XVIII y XIX, en
pleno auge del llamado "sistema de balance de poderes", con excepción, natu-
ralmente, del período de las guerras napoleónicas. Son limitados o locales tam-
bién algunos conflictos llevados a cabo en regiones del "Tercer Mundo" des-
pués de 1945.
A pesar de los grandes progresos realizados por la Humanidad en este siglo,
la guerra sigue constituyendo lamentablemente un instrumento 'de la política
exterior, y un aspecto siempre presente en el sistema de relaciones internacio-
nales. Esto es así porque todavía existen potencias imperialistas, que no renun-
cian a sus objetivos expansionistas y expoliadores, encabezadas por Estados
Unidos.
De ahí que en nuestra época son posibles, atendiendo a l~scontradicciones que
las originan, los Estados y las fuerzas sociales que se enfrentan, los siguientes
tipos de guerras: guerras entre Estados de los dos sistemas económico-sociales, capita-
listas y socialistas, que por la envergadura de las fuerzas que se opondrían ten-
drían características de guerra mundial; guerras entre Estados capitalistas desarro-
llados, poco probable en la práctica, debido a que sería fatal para la supervivencia

53
del capitalismo frente al poderoso movimiento revolucionario de nuestros
días; guerras de liberación nacional entre los pueblos sometidos del "Tercer
mundo" y las grandes potencias neocolonialistas; guerras entre países subdesarro-
llados, lamentables conflictos que debilitan la causa de estos pueblos y que, de una u
otra forma, son fomentados o aprovechados por eJimperialismo; finalmente, gue-
rras civiles entre el proletariado y la burguesía, en el caso de revoluciones socialistas
en sentido estricto y de las masas populares contra gobiernos di~atoriales y repre-
sivos, como es el caso de revoluciones democráticas populares contra regímenes
ougárquicos en países de los continentes subdesarrollados.27'
Los conflictos armados fronterizos entre China y la Unión Soviética a
fines de la década de los años sesenta, y luego la agresión China a Vietnam en la
década del setenta, podrían llevar a pensar en la posibilidad de guerras entre
Estados socialistas. Ningún estado genuinamente socialista está interesado en
las guerras ni en agredir a otros pueblos. Dentro de los Estados socialistas no
hay clases sociales dominantes que se beneficien de los conflictos bélicos y el
armamentismo, como ocurre dentro de los Estados imperialistas. El caso de
China, ilustra mas bien las aberraciones a que pueden conducir las desviacio-
nes ideolQgicas y en general de naturaleza superestructural, en un proceso de
construcción socialista en un gran país sumamente atrasado. En ellas reside la
explicación de las agresiones armadas a pueblos socialistas vecinos, y en gene-
ral de una política exterior que traiciona el principio del internacionalismo
proletario y hace causa común con la estrategia global del imperialismo.
No puede analizarse el tema de la guerra en la actualidad, sin examinar la
problemática de las armas nucleares, que han constituido una verdadera revolu-
ción en la ciencia y las prácticas militares, en el que se plantean complíjos y
agudos problemas a la política internacional. En la naturaleza de estas armas
reside todo el enorme peligro que el desencadenamiento de la guerra puede sig-
nificar para la Humanidad y la urgencia en adoptar las medidas necesarias
para prevenida.
Las armas coheteril-nucleares tienen dos características fundamentales en
las cuales reside todo su enorme peligro para la Humanidad: en primer lugar la
capacidad de destrucción masiva como no la ha conocido otro armamento en la
historia. Las bombas atómicas se miden en "kilotones" (1 kilotón es el equi-
valente a 1,000 toneladas de TNT). La bomba que los norteamericanos lan-
zaron en forma genocida sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y
Nagasaki era de 20 kilotones, o sea el equivalente a 20,000 ton. de TNT.
Ambas ciudades fueron arrasadas y las bajas sobrepasan, en cada una, la
cifra de más de 100,000 entre muertos y heridos, sin contar docenas de
miles de personas que han muerto lueg~ por enfermedades ca~cerosas a
consecuencia del exceso de radiación recibida; Las bombas de hidrógeno o
termonucleares, se miden en "megatones" (1 megatón equivale a 1 millón
de toneladas deTNT), y existen bombas hasta de 50 y 100 megatones. Con
una o dos bombas de hidrógeno solamente se puede aniquilar hoya peque-
ños países como Suiza o Dinamarca. Se calcula que en los comienzos deuna
guerra nuclear entre la URSS y Estados Unidos, las bajas pasarían rápida-
mente de la cifra de 100 millones de personas, sin contar las destrucciones
materiales y las consecuencias sobre el medio ambiente natura1.28

54
'.
La segunda característica que hace a estas armas particularmente peligro-
sas, es la rapidez de entrada en acción, que está dada por el vehículo portador, el
vector para utilizar el término técnico, que afecta negativamente al proceso de
toma de decisiones políticas, especialmente en caso de crisis internacional. Se
calcula que Estados Unidos y la Unión Soviética pueden bombardearse
mutuamente en cuestión de minutos cbn cohetes intercontinentales, entre 20 y
25 minutos. Esto comporta una presión extraordinaria sobre las dirigencias
políticas supremas de los Estados, que pueden verse obligadas, en circunstan··
cias de un conflicto o crisis internacional grave, a adoptar decisiones acelera-
damente ante el peligro de sufrir un ataque inminente y en cuestión de minutos
por parte del adversario. Adicionalmente, la rapidez conque actúan estas
armas incide en las causantes accidentales de guerra que examinaremos más
adelante.
A estas dos características fundamentales del armamento coheteril-nuc1ear
pudiera añadirse la naturaleza irreversible, por así decido de estas armas. Una
vez apretados los botones, los cohetes con sus cargas nucleares alcanzarán el
blanco en cuestión de minutos. No hay posibilidad alguna de rectificar la
decisión de atacar una vez tomada. Con armas convencionales es siempre
teóricamente posible dar una orden de último momento a los ejércitos, los
tanques, los aviones, a que regresen a sus bases. Con las armas nucleares esto
es imposible.
Una guerra mundial librada con estas armas puede constituir el fin de la
civilización, la aniquilación de la Humanidad como especie, un verdadero
suicidio colectivo. El estudio de sus c;¡,racterísticas y de toda la problemática
que implican es imprescindible, si se quiere actuar para evitar la conflagración.
En la actualidad, aunque existen varias potencias nucleares, solo Estados
Unidos y la Unión Soviética disponen dd mayor pott:ucial en este tipo de
armamentos, tanto cuantitativa como cualitativamente y de toda la panoplia
de medios existentes. Entre ellas se ha creado una situación de equilibrio o pari-
dad estratégica nuclear, resultado de un desarrollo que en sus rasgos más gene-
rales vamos a examinar seguidamente
En 1945, el imperialismo norteamericano disponía del monopolio de las
armas nucleares, que utilizó sobre el Japón ya prácticamente derrotado, y .
esgrimió en los primeros años de la "guerra fría" como un instrumento de
chantaje desde posiciones de fuerza. Washington calculaba que la URSS no
llegaría a poseer el arma nuclear hasta por 10 menos 1953. Sin embargo, el
Estado soviético lograría explotar su primera bomba atómica en 1949, casi
4 años antes de lo esperado por los norteamerÍqnos, y en 1953 ya poseía
la bomba de hidrógeno.
No obstante, hasta casÍ finales de los años cincuenta, Estados Unidos dis-
frutaba sin duda de una posición de superioridad estratégica sobre la URSS, por la
posesión de mayor número de bombas, y sobre todo de mayor número de vecto-
res, que en la época eran los grandes aviones de bombardeo estratégico. Debe
tenerse en cuenta además, que Estados Unidos tenía rodeada a la URSS y al
campo socialista de una red de bases militares, gracias, a sus alianzas regiona-
les, 10 que situaba sus bombarderos en posiciones avanzadas cercanas al terri-
torio socialista.

55
La situación sufrió un vuelco a partir de 1957, año en que la URSS realizó
la extraordinaria hazaña científico-técnica de colocar en órbita el primer
"sputnik", lo que en términos militares se traducía en que la URSS había sido
capaz de desarrollar el cohete capaz de alcanzar la retaguardia profunda de
Estados Unidos. Este es el comienzo real de la paridad estratégica entre ambas
potencias que se concreta sobre todo en los años sesenta por dos nuevos desa-
rrollos de este armamento: la instalación de los cohetes intercontinentales en
bases subterráneas, por lo tanto a cubierto de cúalquier ataque por sorpresa, y
el desarrollo de la flota de submarinos á propulsión nuclear y portadores tam-
bién de cohetes con cabezas atómicas, una parte de los cuales no pueden ser
detectados. Estos desarrollos hacen que una parte de la fuerza nuclear estraté-
gica de cada una de estas potencias sea invulnerable a un ataque por sorpresa, y
por tanto a que cada una de ellas disponga de lo que en el vocabulario estraté-
gico nuclear se.conoce como capacidad de respuesta asegurada o capacidad de
segundo golpe.
Debe recordarse que en los últimos años de la década del cincuenta en Esta-
dos U nidos se espectiló con la posibilidad de asestar a la URSS un ataque por
sorpresa que destruyese las bases de los cohetes en tierra, una especie de "Pead
Harbor" nuclear. Esto constituyó el inicio por parte de EE.UU. dda adopción
de la llamada "estrategia de contra-fuerza," destinada a sustituir la doctrina de
la "represalia masiva". En lugar del ataque masivo a las ciudades soviéticas,
como amenazaba esta doctrina ante cualquier supuesto avance del comu-
nismo en el mundo, atacar solo la fuerza nuclear soviética y destruida de un
solo golpe, lo que llevaría a la rendición de la URSS. Con ese objetivo funda-
mental se lanzó el programa de vuelo de los aviones espía U -2, antecesores de los
SR-7l de hoy, que tenían el objetivo de fotografiar las bases nucleares soviéti-
cas. El derribo de un U -2 en 1960, tripulado por el piloto Gary Powers, signi-
ficó el fin de esta -estrategia aventurera, vuelta obsoleta además por la creación
de los silos atómicos y el desarrollo de la fuerza de submarinos nucleares.
Esto llevó a la administración demócrata de J ohn F. Kennedy a adoptar la
doctrina más realista y sensata de la "respuesta flexible o respuesta graduada",
en la que se contemplaba la utilización del armamento nuclear solo como
último recurso.
Este equilibrio entre las dos más grandes potencias nucleares se ha mante-
nido en lo esencial hasta hoy. En los años sesenta el desarrollo cuantitativo del
armamento, así como las nuevas posibilidades de observación desde el espacio
que daban ahora los satélites artificiales, no lo alteraron. En la década de los 70
se produjo un nuevo desarrollo cualitativo centrado en los cohetes de cabezas
múltiples o "mirvados" y la precisión en alcanzar el blanco, que tampoco
alteró ese equilibrio, mantenido desde luego sobre la base de una costosa y per-
o manente carrera de armamentos.
Las nuevas armas conque se arriba a la década de los ochenta, como la
bomba de neutrones, los cohetes "crucero" y los modernísimos bombarderos
estratégicos B-l, tampoco apuntan contra el equilibrio, porque ya la URSS ha
advertido que está en condiciones de producir también este tipo de armamentos.
Este equilibrio o paridad estratégica nuclear entre la URSS y Estados Uni-
dos, ha sido llamado acertadamente, "equilibrio del terror", pues constituye

56
una situación muy peligrosa de equilibrio al borde mismo de 1~guerra más
espantosa que ha conocido la Humanidad. Si bien este equilibrio ha sido un
obstáculo mayor para el desencadenamiento de otra guerra mundial, no cons-
tituye -como pretenden políticos e ideólogos burgueses-, la mejor garantía
para la paz mundial. La posición consecuente al respecto del campo socialista,
es que la única garantía real de la paz es el desarme y ante todo el desarme
nuclear, porque aunque una guerra mundial con armas nucleares sería un sui-
cidio colectivo y nadie puede deseada, estas armas entrañan serios peligros de
desencadenamiento de esa guerra que nadie quiere.
Se han realizado serios estudios, algunos incluso muy sofisticados,29 sobre
las causas posibles de desencadenamiento de una guerra nuclear, que demues-
tran que esa posibilidad horrible puede ser algo más que teórica. Entre las prin-
cipales causas de guerra se encuentran:

- . La guerra por accidente, que puede desencadenarse por fanos técni-


cos o del personal humano que maneja estas armas.
La guerra por cálculo, que puede llevar a cabo uno de los adversa-
rios, el agresivo imperialismo yanqui, considerando en un momento
dado que la situación le es más favorable, y que ~ado que la guerra es
inevitable al final, lo mejor será realizarla cuando se tiene cierta
superioridad.
La guerra por error de cálculo, cuando en el transcurso de una crisis
internacional, un Estado realiza una acción agresiva pensando que
el adversario va a tolerarlo, pero para este otro, al contrario, resulta
. inadmisible para sus intereses.
La guerra que algún autor ha llamado "catalítica", es decir provo-
cada por una tercera potencia que hace las veces de catalizador y
provoca el enfrentamiento entre las dos más grandes.

Hemos enumerado algunas de las causas posibles de guerra, sin pretender ago-
tar la lista, que son particularmente Eficientes en caso de conflictos y tensiones
internacionales, y en la medida en que se produce la proliferación nuclear y
aumenta el número de Estados en posesiÓn de esta arma terrible, en ocasiones sin la
experiencia y el grado de desarrollo de las más grandes potencias.
De ahí que los Estados socialistas no puedan considerar al equilibrio
nuclear como una garantía de la paz. Además, para mantener ese equilibrio es
necesario sostener una carrera de armamentos acelerada y cualitativa que tiene
un costo fabuloso, que supera ya la cifra de 800 mil millones de dólares anua- .
les, suma con la que podría hacerse frente exitosamente a los problemas del
mundo subdesarrollado y superar el atraso, el hambre, y la falta deindustriali-
zación de esos pueblos. Esa carrera significa además un gigantesco despilfarro de
recursos y de potencial científico-técnico dedicado a un sector improductivo,
generador solo de instrumentos de muerte.
La propia carrera de armamentos puede ser causa posible de guerra, porque
uno de los Estados competidores puede considerar que en un momento determi-
nado alcanzó una vent;ya cientfi:lco-técnica en esa carrera, y se decida a utilizarla

57
antes de que el adversario lo alcance. Sería un tipo clásico de guerra por cál-
culo. Naturalmente, esto jamás llevaría a la URSS a desencadenar la guerra,
pero sí es perfectamente previsible de parte dd imperialismo norteamericano,
cuya dirigencia actual, encabezada por el reaccionario Ronald Reagan, persi-
gue abiertamente la superioridad militar sobre el soviético.
El campo socialista ha reiterado en diversos pronunciamientos y expuesto
detalladamente en varios documentos.3o medidas necesarias para controlar
y sobre todo limitar y reducir el arma~ento, hasta alcanzar el d~arme. Se sabe
que el proceso es compl~o y no puede alcanzarse la meta fácilmente pero 10
único sensato, la única alternativa a la catástrofe es comenzado seria y sólida-
mente. En este sentido se plantean las siguientes medidas:

En relación con el armamento nuclear, el más amenazador para la


Humanidad; prohibir todas las pruebas nucleares en cualquier
medio; limitar y reducir los armamentos estratégicos nucleares; en
una fase ulterior liquidar los "stocks" de estas armas y por tanto
pasar al desarme nuclear.
Suprimir las armas químicas y bacteriológicas, que son también de
exterminio masivo.
Comprometerse todos los Estados a no producir otros tipos de
armas de exterminio masivo, como destinadas a provocar cam-
bios c1imáticos, perforar la capa de ozono de la atmósfera superior y
otras horribles posibilidades sem~antes.
Limitar y reducir los armamentos convencionales y la cuantía de las
fuerzas armadas, como preámbulo al desarme general y totaL

Estos serían los aspectos fundamentales de ese programa de desarme com-


. pleto, que incluye desde luego fases intermedias, dentro de las que se contem-
plan la creación de mecanismos de seguridad colectiva en varias regiones del
planeta, así como de zonas libres de armas nucleares.
El desarme constituye pues, según la concepción socialista, un proceso
largo y compl~o, íntimamente vinculado a la distensión internacional en el
plano político. El avance de la distensión, las medidas de limitación y reduc-
cion de armamentos, van creando un clima internacional favorable que per-
mita ulteriores avances al tiempo que se desarrollan las técnicas que hagan
posible un m~or control recíproco, que ha sido tradicionalmente uno de los
obstáculos del desarme.
El proceso permite, casi desde sus inicios, poner fin a la peligrosa y costosa
carrera de armamentos, y desviar ingentes recursos para acudir en auxilio de la
parte menos desfavorecida de la Humanidad.
Lamentablemente, un sector importante de la oligarquía financiera en los
principales Estados imperialistas y en primer lugar en Estados Unidos, que
obtiene enormes beneficios de la producción armamentista, se opone a esta
concepción más realista y sensata de las relaciones internacionales, y busca
enfrentar la presente crisis en que se debate el sistema, por un retorno a las
posiciones de fuerza. El gobierno republicano de Ronald Reagan en EE.UU.,

58
desarrolla en la actualidad una aventurera poÍític2. guerrerista, quecn lo inme~
diato, ha significado interrumpir el procesodistensivo iniciado en la década
del setenta~ y un regreso a la época de la ~"guerra fría".
Esa política arnenaza con He-qaral mundo al holocausto nuclear, quesería
la continuación Dar otros medios, en este caso los más terribles, de la mism3
política agresiva; aventurera y expoliadora del imperialismo. Porque la exis-
tencia de estas armas de exterminio masivo v la varidad estratégica entre las dos
más grandes potencias, no le quitan vigenci~ a 1; concepción marxista-leninista
sobre los orígenes sociales de la guerra, como se ha pretendido, al afirmar que
dado que esta guerra sería un suicidio colectivo, no puede ser en modo alguno
una continuación de la política por otros medios. Es otra manera de afirmar
que el equilibrio nuclear es una garantía para la paz mundial, lo que es falso. Si
el imperialismo, como consecuencia de su aventurera política guerrerista, del
incremento de tensiones internacionales, de procesos de escalada en con-
flictos y crisis internacionales futuras, o como recurso desesperado de última
instancia llega a desencadenar la esta sería indudablemente continua-
ción y resultante de su Esta guerra amenaza la superviviencia
misma de la duda de que en ella el imperialismo
encontraría su hnaP ¡
Esta trágica perspectiva hace más necesaria que nunca la lucha contra el
peligro de guerra y el armamentismo, por consolidar la paz mundial. Se trata
de eliminar definitivamente la guerra del panorama de las relaciones interna-
cionales, excluirla como instrumento de la poÍítica exterior de los Estados>
Los instrumentos económicos
En nuestro siglo los adelantos revolucionarios en la ciencia y la técnica, y el
consiguiente: desarrollo de las fuerzas productivas, han profundizado-la espe-
cialización de la producción, de la división social del trabajo a escala nacional
e internacional y como resultado han llevado a un extraordinario incremento
_del intercambio internacional, al desarrollo del mercado mundial, y a una cre-
ciente internacionalización de la vida económica en todo el planeta.
A medida que se profundizó la división internacional del trabajo, y se desa-
rrolló la internacionalización de la vida económica, las economías nacionales
resultaron cada vez más interrelacionadas, y surge el mercado mundial, que
representa el cOl~unto de economías nacionales que se encuentran en una
compl~a interacción e interdependencia.32
Este fenómeno, consecuencia del ascenso del capitalismo, llegó a su
máxima expresión en nuestro siglo con el surgimiento del capitalismo mono-
polista, del imperialismo, y con las gigantescas transformaciones económicas,
cimtíhco-técnicas y sociales de nuestro siglo. En esa economía mundial, el
capitalismo, que aún conserva algunas posiciones de superioridad, ha perdido
ya el monopolio y la economía socialista se va convirtiendo gradualmente en
un poderoso factor.
. Esta Ínterre1ación e interdependencia creciente en el plano económico
entre los Estados, hace de la esfera económica un aspecto fundamental de las
relaciones internacionales de hoy, esfera de cooperación y de confrontación
entre los Estados con enorme implicación política. La economía deviene por

59
todo ello, en un importantísimo instrumento de la política exterior de los
Estados, sobre el cual, lamentablemente, faltan serios y profundos estudios sis-
temáticos. Intentaremos por ello, solamente, esbozar algunos de sus rasgos
más destacados.
Debe subrayarse en primer lugar, que es el imperialismo, quien aun posee
superioridad en resortes clave de la economía mundial, quien más utiliza este
tipo de instrumento, siempre con fines expoliadores, para intensificar su pre-
sión sobre las naciones sometidas. En las condiciones del equilibrio estratégico
nuclear entre el socialismo y el capitalismo, el imperialismo ~e ve obligado a
utilizar los mecanismos económicos, ante la imposibilidad de lograr sus obje-
tivos por la vía púramente militar e incluso política.33
En este sentido cabe señalar entre esos mecanismos, las relaciones mone-
tarias y crediticias esfera en la que el imperialismo norteamericano ha poseído
un predominio casi total después de 1945; el comercio internacional y el sis-
tema de tarifas arancelarias; el progreso científico-técnico y la transferencia
tecnológica; el control de la producción o la comercialización de productos
básicos y recursos energéticos; la expansió~ de los monopolios transnaciona-
les y su control sobremercados y esferas productivas. Un papel especial en la
panoplia de instrumentos económicos del imperialismo, lo desempeña el
bloqueo o embargo económico, que utiliza para intentar doblegar a aque-
llos gobiernos, especialmente del "Tercer Mundo" que no se les someten.
Un clásico ejemplo de su utilización, ha sido el infame bloqueo contra
Cuba, que si bien ha fracasado en su objetivo fundamental de liquidar la
Revolución, ha hecho una tarea más difícil y costosa la transformación de
la sociedad insular.34
El neo colonialismo merece un capítulo aparte entre los instrumentos de la
política exterior imperialista. Aunque en estricto sentido, neocolonialismo es
un concepto que designa a todo el conjunto de medios de que se valen las
potencias capitalistas para mantener sojuzgados a los pueblos del "Tercer
Mundo", ayer colonias directas de esas potencias, y entre esos medios los hay
de índole política, militar e ideológica, no cabe duda que los mecanismos eco-
nómicos desempeñan un papel central eL este fenómeno. A través del neocolo-
nialismo, el imperialismo ha tratado de compensar, y en alguna medida conse-
guido, la pérdida del tradicional sistema colonial que se derrumbó en las dos
décadas que siguieron a la terminación de la n Guerra Mundial. Se trata de
mantener a esos países sometidos a la dominación imperialista, sin que esto
conlleve ocupación territorial directa, encubierta bajo una independencia for~
mal. Puede afirmarse que EE.UD. ha sido el gran organizador y el principal
beneficiario del neocolonialismo en la etapa actual de las relaciones interna-
cionales.35
En su forma tradicional, y como fuera ya practicado por <demplo por
Inglaterra, en la era del capitalismo premonopolista en América del Sur, el
neocolonialismo se concreta en mantener a estos países en condiciones de sub-
desarrollo, como productores o m<d0r monoproductores, de alimentos, mate-
rias primas o recursos energéticos y mercados para los productos industriales
de las metrópolis. Al propio tiempo, las potencias imperialistas controlan
en esos países otros sectores claves que redondean su dominación, como el

60
sistema financiero, la red principal de transportes, comuni~aciones, incluso
algunos servicios particularmente importantes.
Este mecanismos tradicional está siendo modificado, sin embargo, en la
última década, debido a la resistencia de los países del "Tercer M{¡ndo" a seguir
constituyendo víctimas de un sistema de explotación obsoleto, y su lucha por
alcanzar niveles mayores de desarrollo y de méjoramiento de la vida de sus
pueblos. El iinperialismo r~tructura en la actualidad sus relaciones de domi-
nación neocolonial, procediendo a auspiciar cierto desarrollo industrial en
regiones del "Tercer Mundo", con el que se pretende satisfacer las aspiraciones
de esos pueblos, sin que se altere la relación básica de dominación. Se trata de
una industrialización supeditada a los intereses de las metrópolis, no a las
necesidades de desarrollo de esos pueblos y que descansa en instala~empresas
que requieren mucha mano de obra, aprovechando los b2jísimos salarios loca~
les, lo que suministra beneficios adicionales, y por otra parte industrias
"sucias", es -decir que contaminan el medio ambiente, y que siguen depen-
diendo tecnológicamente de la metrópoli. También se introducen uneas de
producción parciales por así decirlo, es decir, qu.e en varios países se producen
partes de un artículo, que finalmente se ensambla en otro, proceso productivo
totalmente dependiente de los grandes consorcios transnacionales y en defini-
tiva del imperialismo. Con todo esto se defraudan las aspiraciones de los pue-
blos del "Tercer Mundo", mientras se da la imagen de un cierto desarrollo, y se
mantiene en lo esencial, bajo nuevas formas y métodos, la vü:ja relación de
explotación neocoloniaJ
Otra modificación digna de mencionar en la relación imperialismo-neoco-
10nias, es que si antes de la Segunda Guerra Mundial, cada potencia colonial
explotaba los territorios bajo su dominación directa en forma prácticamente
exclusiva, ahora las potencias imperialistas se unen en el mantenimiento de esa
relación y colaboran estrechamente, en lo que se ha dado en llamar justamente
"neocolonialismo colectivo". Esto se debe al avance del movimiento de libera~
ción nacional en las regiones del "Tercer Mundo" y al desarrollo general de las
fuerzas revolucionarias mundiales. Hoy las vi<:iaspotencias coloniales o neo-
coloniales no se sienten capaces por sí solas de mantener su dominación en
estas condiciones y necesitan comprometer a otras que puedan ayudada en
caso de surgir en un país dado un movimiento revolucionario que amenace los
intereses imperiales. El neo colonialismo colectivo es particularmente visible
en África, donde Inglaterra, Francia, Alemania Occidental y Bélgica, junto a
Estados Unidos, colaboran en diversos proyectos económicos, en el apoyo a
los regímenes reaccionarios del continente, y el enfrentamiento a las fuerzas
revolucionarias. También en el mecanismo creado entre la Comunidad Eco-
nómica Europea y un conjunto importante de países subdesarrollados, la
Convención de Lomé.
De ahí que la lucha por la independencia económica y por un nuevo orden
económico internacional, que consoliden la independencia política formal
adquirida, constituyan el aspecto central en la etapa actual del movimiento de
liberación nacional.
de la polítici exterior, es en las relaciones entre tres centros del capitalismo,
Estados Unidos, Europa Occidental yJapón. Los años sesenta y esp~ialmente
la década de los setenta, han sido el escenario resurgimiento de las contra~"
dicciones interimperialistas, centradas en la lucha por esferas de influencia
{xonámica, en la competencia por el control mercados y de las fuentes de
materias primas y recursos energéticos, lo que ha ten.ido también implicacio-
nes políticas y se ha manifestado en los diversos enfoques ante la problemática
internacional. Contradicciones semejantes están entre causas fundamenta-
les que desencadenaron las dos guerras mundiales nuestro siglo, conflictos
interimperialistas para el reparto del mundo. Hoy, sin embargo, .ante la exis-
tencia de un poderoso campo de países socialistas yel desarrollo de un vasto
movimiento revolucionario internacional, una guerra entre potencias
capitalistas significaría el fin del sistema como un todo. Esto desplaza el e011-
Hieto al terreno sobre todo económico, donde esos Estados libran verdaderas
guerras comerciales, arancelarias, financieras, en que Estados Unidos, la
potencia domínan~e del trata de recuperar las posiciones
perdidas a manos de sus su hegemonía.36
La economía, desde luego, en otro sentido completamente
distinto, y existen mecanismos esencialmente de cooperación, que contribuyen
pOI el contrario, al entendimiento y el acercamiento entre los pueblos, a consolidar
la distensión y la paz en las relaciones lrl)ternaCl()n.a!ecs<Es la forma en que son
utilizados los instrumentos eccnómicos los so,~ia¡lis!:a:>,
máx1frlos
propugnadores de una reestructuración reJ.aciO!lcsintem;;cionales sobre
bases de justicia y equidad.

Los instrumentos '-'


En una era revolucionaria, e-nlas relaciones in,:er:na,cioinalesse ha visto que la
lucha de clases ha desbordado los marcos nacionales y se transronnaen de la
dinámica internacional, en la quenosolo seer,frentan.Estados, sino las principales
clases del mundo contemporáneo, la esfera ideológica adquiere una especial
relevancia. Los Estados que representan sistemas económico-sociales diferentes,
concepciones del mundo antagónicas, se enfrentan no solo con los tradicionales
medios diplomáticos, militares, o los más novedosos de carácter económico, Si110
también combaten con ideas, libran una tenaz lucha ideológica desti.nada a con-
quistar las mentes de los hombres, la opinión pública internacional,
Por eso, si bien en todas las épocas los Estados han utilizado diversos recur-
sos ideológicos para fundamentar su actuación exterior, especialmente en cir-
cunstancias de guerras, nunca como en nuestro siglo la lucha ideológica ha
alcanzado tan grandes proporciones, llevando al desarrollo de verdaderos instru-
mentos ideológicos de la política exterior, Los .Estados actuales han desarrollado
compl~os y costosos mecanismos para la propaganda política exterior y la
lucha ideológica, que no pueden ser soslayados en un estudio de los principales
instrumentos de la política exterior.e!
Fue con la entrada del capitalismo en su tase irilperialista 11 sobre todo a
partir del desencadenamiento de su crisis general, con la Primer~ Guerra Mun-
dial y la Revolución de Octubre, que comienza el desarrollo de los órganos
estatales de lucha ideológica. Durante ese conflicto surgieron, en sus rasgos

62
principales, la técnica, los procedimientos y los métodos depropaganda orien-
tada al ejército y la pobláción de otros países, tanto adversarios como neutrales
y aliados. En este sentido cabe mencionar al Ministerio de Información britá-
nico, encabezado por Lord Beaverbrook, el Departamento de Propaganda
contra los Enemigos dirigido por Lord N orthcliffe, el Comité de Información
Pública de los Estados Unidos, el Departam~to Militar de Prensa en Alemania,
supeditado al Estado Mayor General y al Ministerio de Relaciones Exteriores, y
otras organIzaciones similares.
Los desarrollos tecnológicos de nuestro siglo y en particular la radiodifu-
sión, dotarían a estos instrumentos estatales de propaganda política exterior de
nuevos y poderosos medios. Fue hacia fines de la década de los veinte que
comenzaron las transmisiones en onda corta y por tanto la radiopropaganda
en gran escala.
En los años treinta "el nazismo creó un sistema y una máquina de propa-
ganda total jamás vistos".38 Ese aparato, son dos grandes ramas, una bajo el
control del Partido Nacional-Socialista y otra del Ministerio de Relaciones
Exteriores, costaba cerca de 500 millones de dólares anuales. La Alemanianazi
constituyó una etapa importante en el desarrollo de los medios de propaganda
exterior, por el amplio despliegue de ingentes recursos destinados a este fin, y
las innovaciones introducidas. Desarrollo técnico que, sin embargo, no podía
compensar la esterilidad de una propaganda destinada ajustificar un régimen
de terror y genocidio.
Después de la Segunda Guerra MundIal, el imperialismo norteamericano ha
tomado el relevo del régimen nazi-fascista en el desarrollo de la propaganda polí-
tica e.,.'{terior,
convertida en ocasiones en verdadera guerra ideológica y psicológica,
valiéndose de sus enormes recursos, y de todas las innovaciones que la tecno-
logía moderna pone a su disposición, desde la televisión hasta los satélites de
comunicaciones. Estados Unidos dispone de varios aparatos destinados a este
tin y de una agencia gubernamental a la que se destinan cientos de millones de
dólares anualmente. Debe destacarse, que desde los días de la administración
demócrata de John F. KennedY' Washington ha recluta do a distinguidos aca-
démicos para el trabajo ideológico, que han elaborado sofisticadas teorías
difundidas luego por medio de su colosal red de propaganda, para tratar de
influir sobre los sectores más cultos de la opinión mundial y dirigida especial-
mente contra los países socialistas y el movimiento revolucionario.
N aturalmente que en esta gran lucha ideológica, los Estados revoluciona-
rios también están obligados a tomar parte, y sin contar con los recursos que el
imperialismo está dispuesto a derrochar en el trabajo de desinformación y guerra
psicológica, están ganando este combate por las mentes y los sentimientos de la
mejor parte de la Humanidad.
Porque todos los recursos técnicos no pueden ocultar un hecho objetivo:
que la crisis del imperialismo es también una crisis ideológica. En el fondo, el
imperialismo es incapaz de ofrecer una concepción del mundo, un ideal polí-
tico, social, un ideal de vida, capaz de enfrentar la doctrina científicamente
fundamentada del socialismo, su generoso ideal humanista, las esperanzas que
justamente despierta en las grandes masas populares del mundo. No hay

63
ideología imperialista que pueda resistir la confrontación con los ideales
revolucionarios.
Hemos examinado en sus rasgos esenciales, los principales instrumentosde
la política exterior de los Estados, la Diplomacia, la Guerra, los instrumentos
económicos e ideológicos. Debe destacarse que la utilización de esta diversi-
dad de instrumentos, el privilegiar uno u otro, estará en dependencia de la
naturaleza de clase del Estado, de las problemáticas específicas que confronte
en sus relaciones o su actuación con respecto.a otro Estado, o a una región, de
la situación internacional en su conjunto.
El estudio de la política exterior de los Estados constituye una de las temáti-
cas principales de las Relaciones Internacionales como disciplina científica. Como
en otros terrenos del estudio de la sociedad, el marxismo-leninismo demuestra
aquí también su fecunda base teórica y metodológica. Como contribución a
ese esfuerzo irÍvestigativo, hemos ofrecido en este trabajo una aproximación, si
se quiere una preteoría marxista de los fundamentos de la política exterior de
los Estados y sus principales instrumentos. Estudios más profundos permitirán la
intelección teórica más adecuada del problema.

Notas
1 En nuestro idioma existe confusión en el uso hablado o incluso escrito delos concep-
tos política exterior y política internacional. En estricto sentido, el primero debe utilizarse
cuando hablamos de un solo Estado, así "la política exterior de Cuba". Política inter-
nacional es un concepto que atiende al entrelazamiento de las políticas exteriores de
los Estados como cuando hablamos de "los problemas de la política internacional".
En otros idiomas parece no existir esta confusión. Así en inglés es difícil que alguien
utilice "foreign policy" (Política exterior) para significar "internacional po!itics"
(Política internacional). En alemán ocurre lo mismo: "aussen politik" (política exte-
rior), "intetnationale politik" (política internacional).
2 Seguimos aquí la clasificación del profesor francés Charles Zorgbibe en su libro Les
Relations Internacionales, Presses Universitaire de France, París, 1975. Como una
muestra representativa de diferentes enfoques significativos, puede examinarse con
provecho la recopilación de] ames N. Rosenau, en su libro International Politics and
Foreign Policy, The Free Press, New York, 1969.
3 Sobre la biopolítica ver el comentario de Thomas C. Wiegele, titulado "The new bio-
logy and thefuture ofinternational studies", en Revista Orbis, Vol. 26, No. 2 Su m-
mer, 1982.
4 Carlos Marx: "Prólogo de la Constribución a la crítica de la economía política", en
Obras Escogidas, en dos tomos, t. L Editorial Progreso, Moscú.

64
5 V.l. Lenin: "La economía y la política en la época de la dictadura del proletariado",
en Obras Escogidas, T. 3, Editorial Progreso, Moscú, 1961.
6 Otra definición marxista aceptable es la que ofrece el profesor soviético A.V. Ser-
gueiev, en su artículo "problemas teóricos de las relaciones internacionales", publi-
cado en Revista Comunismo Científico, No. 5,1974; "La política exterior es la activi-
dad consciente de una u otra clase y de sus representantes, dirigida al logro de los
objetivos planteados en la esfera internacional, los que son ref1e:jo y expresión del
contenido objetivo y de la dirección de las necesidades clasistas conjuntas o sea de los
intereses de clase.
7 V.l. Lenin: "La política exterior de la Revolución rusa", Marx, Engels y Lenin sobre el
Comunismo Científico (Recopilación), Editorial Progreso, Moscú, 1972.
8 V.I. Lenin: "Esbozo inicial de las tesis sobre los problemas nacional y colonial", en
Acercá de la política exterior del estado soviético, Editorial Progreso, Moscú.
9 Definición en el artículo de los autores soviéticos Anatoli Gromyko y A(Kokoshin
titulado "U.S. Foreign Policy for the 1970's", en Revista International AjJairs, No. 10,
1973.
10 Verde Roberto González: Doctrinas de política exterior norteamericana en la post-guerra,
Centro de Estudios sobre América, La Habana, julio de 1980.
11 Ver el excelente estudio de Vivian Trias: Imperialismo y geopolítica en América Latina,
Ediciones El Sol, Montevideo, 1967.
12 Hans Morgenthau: Politics among nations) Alfred A. Knoph, Publisher, NeW Yúrk,
1964.
13 Joseph Frankel: International Relations, Oxford University Press, London, 1971.
14 Esta clasificación, en sus lineamientos generales, es original del sociólogo burgués
francés, Profesor Raymond Aron, expuesta en su libro, ya clásico, Paix et guerre entre
les nations, Calmann-Levy, París, 1962.
15 V.I. Lenin: "Discurso en el n Congreso de los Soviets de Diputados obreros y solda-
dos de toda Rusia" (Discursos sobre el Informedela Paz) en Acerca de la política exte-
rior del estado soviético, Editorial Progreso, Moscú.
16 V.L Lenin: "Una gran iniciativa", en Obras Escogidas, T. 3, Editorial Progreso,
Moscú, 1961.
17 Los términos de bipolary multipolar, acuñados por la Ciencia política burguesa en los
años sesenta, son objetivos y tienen la ventaja de permitir expresar en forma sintética
una situación determinada de equilibrio de fuerzas, si bien es cierto que, aplicados a
la actualidad, comparan a los estados en términos de poderío, sin las distinciones cla-
sistas imprescindibles.
18 Harold Ñicholson: La Diplomacia, Editado por el Fondo de Cultura Económica,
México, 1950.
19 S. Sanakoev: El sistema socialista mundial, Editorial Progreso, Moscú.
20 La tesis de que, "la diplomacia es esencialmente el diálogo entre los estados", la sus-
tenta el reciente libro de Adam Watson: Diplomacy: the dialogue between states, Ed.
Methuen, London, 1982.
21 Harold Nicholson: Ob. cit.
22 Ver el texto en: Docu~Jentos de política exterior de la URSS (1917-1967), Editorial Pro-
greso,· Moscú.
23 Prólogo de Andrei Gromyko al libro de un colectivo de autores soviétiws, titulado
La Diplomacia socialista. La cita corresponde a la edición alemana, publicada bajo el
título Sozialistische Diplomatie, Staatsverlag der Deutschen Demokratischen Repu-
blik.
24 Karl von Clausewitz: De la guerra, Biblioteca El Oficial, Instituto del Libro, La
1969.

65
25 V.L Lenin: "La guerra y la revolución", en obras Militares Escogidas de Lenin, Biblio-
teca El Oficial, Instituto del Libro, La Habana, 1970.
26 Federico Engels: Anti-Dühring, Editora Política, La Habana, 1963, p. 224.
27 Esta clasificación es original del colectivo de autores soviéticos, que elaboraron la
obra El Marxismo-Leninismo sobre la guerra y el ejérciío, Biblioteca El Oficial, Instituto
del Libro, La Habana, 1976.
28 Sobre las consecuencia~ de una guerra nuclear, ver la recopilación de textos de auto-
res norteamericanos realizada por Donald G. Brennan y editada bajo el título de
Desarme, control de armamentos y seguridad por la Editorial Seix Barral, S.A.,
Barcelona, 1964.
29 Ver el interesante estudio del científico norteamericano, Herman Kahn, nada sospe-
choso de simpatías por la causa del comunismo titulado: "La carrera de armamentos
y algunos de sus peligros", en la recopilación de Donald G. Brennan: Desarme. Tam-
bién las observaciones del estudio Estrategia Militar, editado por Editorial Progreso,
Moscú (tercera edición), a cargo del Mariscal Soviético V. Sokolovski.
30 Como por <'jemplo en los Programas de Paz de los Congresos XXIV y XXV del
PCUS.
31 La refutación de la argumentación que pretende invalidar la conCí:pción marxista-leni-
nista de la guerra ha sido muy bien expuesta por el profesor sov.iético, D. Tomashevski,
en su libro Las ideas leninistas y las relaciones internacionales contemporáneas, Editorial
Progreso, Moscú, 1974; ver también El Marxismo-Leninismo sobre laguerra y el ejército.
32 Ver sobre la economía mundial de M. JVlaxfm.ova: La la colaboración económica
internacional, Editorial Progreso, Moscú, 1980. También de un colectivo de autores
del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de Moscú; el libro
Economía política del capitalismo monopolista contemporáneo (en 2 t@mos),Editorial Pro-
greso, Moscú, 1980.
33 Ver Economía Política del capitalismo monopolista contemporáneo, Ob. cit., T. 2, capítulo
XXIX.
34 Para un interesante estudio del embargo económico ver el trabajo de Hans-Joachim
Seeler: "Wirtschaftssanktionen als zweifelhaftes Instrument Jer Aussenpolitik", en:
Europa-Archiv, No. 20, 25 de Octubre, 1982. El que sustenta la tesis de que
los casos conoCidos de embargo económico demuestran la inefectividad estratégica
de este instrumento, soslaya uno de los ~emplos más notorios, el caso del bloqueo
impuesto a Cuba por Estados Unidos.
35 Como sostiene acertadamente el sociólogo y socialdemócrata deizquierda,jean Zie-
gler en su obra Main basse sur L'Aji'ique, Editions du Seuil, París, 1978.
36 Ver el interesante trabajo de Robert Keochane y J oseph Nye JI., "International inter-
dependence and integration", que integra la recopilación realizada por Fred J.
Gr=stein y Nelson Polsby: Incernational PodticS, Addison- W esley PublishingCo,
1975.
37 Seguimos en lo fundamental, la investigación realizada por el profesor soviético, G.
Arbátov; La lucha ideológica en las relaciones internaciotwles contemporáneas, Editorial
Progreso, Moscú, 1973.
38 Arhátov: Oh. cit., p. 25.
teca El Oficial, Instituto del Libro. La Hábana, 1970.

66
La correlación internacional de
fuerzas

Una de las características distintivas del sistema de relaciones internacionales, señalada


con anterioridad en el capítulo correspondiente de esta obra, es su carácter descentrali-
zado, o en otros términos, la ausencia de una autoridad o poder por encima de los
Estados y los otros factores influyentes en el ámbito internacional.
Este hecho objetivo pudiera conllevar la idea de que el escenario interna-
cional es un medio esencialmente anárquico, una especie de jungla, sin orden
ni ley, donde los Estados pueden conducirse según su capricho o soberana
voluntad, sin una autoridad que regule su comportamiento, dicte las normas,
imponga sanciones a los infractores.
En realidad, la existencia de sem~ante autoridad, con poderes o atribucio-
nes coercitivas sobre los factores que actúan en la escena internacional, impli-
caría la instauración de un réginL:n supranacional o supraestatal, verdadero
Estado o imperio mundial, que implicaría la desaparición misma del sistema
internacional, como estructura resultante de la interacción de entidades políti-
cas independientes y soberanas. -
Por ello, los elementos reguladores o norma dores del sistema internacional
tienen que brotar de la propia interacción de los actores internacionales, com-
prometidos por sus propios intereses en evitar, hasta donde ello sea factible en
cada momento histórico, conductas estatales que pongan en peligro la posibi-
lidad misma de la interrelación en el plano internacional y lleven a una primi-
tiva ley de la selva.
Esos elementos o mecanismos reguladores generados por el sistema inter-
nacional son: la correlación internacional de fuerzas, el Derecho Internacional
Público, y las organizaciones interestatales, en primer lugar la ONU. La corre-
lación internacional de fuerzas desempeña esa función prácticamente desde
que surgieron los Estados y las relaciones internacionales; el Derecho Interna-
cional desde el Renacimiento, aunque tiene su origen en la Antigüedad y la
Edad Media; las organizaciones internacionales interestatales desde la segunda
década del presente siglo.
Seguidamente examinamos la correlación de fuerzas y su importantísimo
papel en las relaciones internacionales, y en capítulos posteri9res serán exami-
4
nados los otros elementos que contribuyen a la regulación de las conductas
internacionales.

La correlación internacional de fuerzas


y sus formas de manifestarse
Desde la disolución de la Comunidad-Primitiva la fuerza ha desempeñado
lamentablemente un papel de primer plano eulas relaciones internacionales.

67
Esto es así porque los Estados surgieron como instrumentos de dominación
clasista, y sus interacciones en el plano internacional se realizaron hasta el siglo XX
en los marcos históricos de formaciones económico-sociales explotadoras.
La opresión de los Estados débiles por los fuertes, el saqueo, la violencia, las
guerras, dominaron prácticamente en forma absoluta las relaciones intemaciona- .
les, hasta la aparición en el siglo xx, de Estados dirigidos por clases no explota-
doras, la comunidad socialista, encabezada por la Unión Soviética. En la
medida en que aún subsiste la última de las formaciones sociales basadas en la
explotación, el capitalismo, ahora en su fase imperialista, es inevitable que la
fuerza siga desempeñando durante un período histórico, un papel relevante en
los asuntos internacionales.
Tiene especial significación para el tema que nos ocupa, que la fuerza,
cuando no es monopolio de un solo Estado, ha servido en cierta medida como
limitante y regulador de la interacción estatal en el plano internacional, por-
que a través de la historia, y en realidad hasta hoy, el más eficaz freno que han
encontrado los Estados poderosos para realizar su voluntad ha sido la fuerza
contrapuesta de otros Estados.
Por eso, en el examen de cualquier sistema internacional el análisis de la
correlación de fuerzas es un elemento fundamental. La correlación de fuer-
zas puede definirse como la relación recíproca en que se encuentran lasfuerzas en
presencia en el escenario internacional, ante todo las fuerzas de los estados, los actores
principales en las relaciones internacionales y los mayores entes organizados que cuentan
con el monopolio virtual de la fuerza en su mayor expresión. Es un concepto que
atiende a cómo se configura la distribución de fuerzas en el plano interna-
cional, a través de la comparación entre los poderíos respectivos de los Esta-
dos. Partiendo de ese análisis, puede establecerse la jerarquía de los Estados
según su poderío efectivo, en potencias grandes, medianas, pequeñas, o si se
prefiere, atendiendo a la situación real actual, potencias mundiales, poten-
cias regÍ\malesy Estados de significación o influencia local.
Desde este punto de vista, 10 fundamental es analizar cuál es la configura-
ción de la relación de fuerzas, que constituye una característica estructural del
sistema internacional. Al comparar entre sí las fuerzas, o para utilizar un con-
cepto más riguroso, el poderío o potencial respectivo de los Estados, resulta
una determinada configuración, que puede revestir diversas formas, según el
número de Estados en presencia, la época, y las características generales de las
relaciones internacionales.
En capítulo anterior! hemos examinado los factores que conforman el
poderío de un Estado, como los geográficos, la población, los recursos, el desa-
rrollo económico, la capacidad científico-técnica, cultural, organizativa, los
recursos militares, la capacidad de la dirigencia, el apoyo de la población a su
Estado, el régimen socio-económico interno, así como su prestigio interna-
cional y los aliados conque cuenta en este ámbito. El poderío de un Estado es
un concepto relativo que cobra significación solo en su comparación con el de
otros Estados, analizando por tanto la correlación de fuerzas internacionales.
Cuando se analiza cómo se configuran las fuerzas en el plano internacio-
nal, la atención se concentra, desde luego. y en primer lugar, en los Estados de
ri1aYOf slgnitica:clDll La 5t'T enxünces de

ó8
predominio o superioridad de un solo Estado o un pequeño grupo deEstados, o de
equilibrio en el poderío de los Estados.
Aunque relativamente rara en la historia de las relaciones internaciona-
les, el predóminio o superioridad de un solo Estado puede ilustrarse con el
ejemplo de la República Romana, que tras derrotar a Cartago en las guerras
púnicas, quedó en situación de superioridad ostensible sobre los demás
Estados que integraban el sistema internacional de la antigüedad esclavista
que abarcaba geo~ráficamente todo el sur de Europa, la cuenca del medite-
rráneo, norte de Africa y Oriente Medio. La correlación de fuerzas se tornó
absolutamente favorable a Roma, al no quedar en el ámbito internacional
una fuerza estatal o de otra índole capaz de disputarle seriamente la hege-
monía internacional, aunque no faltaran los pretendientes. El predominio
de un solo Estado, en este caso Roma, conduciría pronto a la fundación del
Imperio, y de hecho, a la virtual disolución del sistema internacional de la
época.
El equilibrio es la forma de configuración de la relación de fuerzas que se
manifiesta cuando en un sistema internacional la fuerza o poderío de los Esta-
dos principales se equilibra aproximadamente. A su vez, el equilibrio se mani-
fiest\l de dos formas fundamentales: bipolar, cuando en un sistema internacio-
nal hay dos Estados que superan a los otros en poderío y se equilibran mutUa-
mente desde posiciones e intereses antagónicos; multipolar cuando los Estados
más poderosos y en equilibrio relativo son más de dos.
Un t:jemplo del tipo de equilibrio bipolar, lo ofrecen precisamente Roma y
Cartago antes de las guerras púnicas, como las dos potencias de mayor signifi-
cación en el sistema internacional de la antigüedad esdavista, cuya rivalidad
llenó mas de un siglo en la historia de las relaciones internacionales. El equili-
brio multipolar queda ilustrado por el moderno sistema internacional, desde la
paz deWestfalia de 1648 en adelante, escenario de la rivalidad entre cuatro ó
cinco potencias de primera fila, Inglaterra, la Rusia Zarista, Francia, el Impe-
rio Austro-Húngaro, Prusia luego el "Reich" alemán, configuración que se
mantendría en Europa hasta la formación de las dos coaliciones que llevaron
al desencadenamiento deIa Primera Guerra Mundial.
Debe señalarse que los términos bipolary multipolar, acuñados por la ciencia
política burguesa en los 'años sesenta,2 son objetivos y tienen la ventaja de per-
mitir expresar en forma sintética una situación determinada de equilibrio de
fuerzas, si bien es cierto que, aplicados a la actualidad, comparan a los Estados
en términos de poderío, como centros o polos de poder, sin las necesarias dis-
tinciones clasistas. Pero toda ciencia, en definitiva, crea su propio aparato con-
ceptual, y la utilidad o si se quiere, comodidad, en el uso de estos términos, ha
sido comprendida también por estudiosos d,el campo socialista, como lo
demuestran algunos trabajos soviéticos recientes.3
Cuando se analiza la eficacia de la correlación de fuerzas como regulador
de las relaciones internacionales, se trata precisamente del equilibrio de fuer-
zas, porque no hay mt:jor freno para la acción de un Estado poderoso, de una
formación social explotadora, que la fuerza opuesta de otro u otros Estados
igualmente poderosos. El equilibrio de tuerzas, mientras se mantiene, limita
las ambiciones respectivas de los Estados, enmarca sus posibilidades de acción

69
en el plano internacional, y en buena medida contribuye a preservar la inde-
pendencia de cada uno, al menos de los más poderosos.
Desde la antigüedad esclavista los estadistas han procurado el manteni-
miento del equilibrio en el plano internacional, para impedir que el excesivo
poderío de un solo Estado, amenace la existencia de cada uno. Un fallo en la
preservación del equilibrio conduce inevitablemente a la hegemonía de un
solo Estado. Es lo que ocurrió precisamente en el ejemplo citado de Roma, que
fue derrotando a sus principales competidores uno por uno, sin que estos fue-
ran capaces de levantar una eficaz coalición que contrapesara el poderío ascen-
dente de la República.
Ha sido, sin embargo, en los tiempos modernos, y en la sociedad interna-
cional europea, que emergió hacia mediados del siglo XVI!, cuando elequili-
brío de poderes y su papel en las relaciones internacionales, fue estudiado teóri-
camentey aplicado sistemáticamente en la interacción estatal. Esto dio lugar al
conocido "sistema de balance de poderes europeo", muy apologizado por los
tratadistas que representan los intereses del imperialismo, que ven en él una
especie de modelo para ser aplicado al sistema global de nuestros días, como
base de un "orden" internacional que prese~ve la existencia del capitalismo
como sistema en una era revolucionaria en la historia.
Su consideración cuidadosa es, por ello, indispensable para la más eficaz
intelección de la dinámica internacional.

El sistema de balance de poderes europeo


Debe recordarse que el sistema internacional moderno se conformó en la
Europa Renacentista, cuando el alborear del capitalismo tuvo su expresión
política en el desarrollo de los modernos Estados nacional-territoriales que
pusieron término a las pretensiones universalistas del medioevo cristiano, y
dieron nacimiento a una sociedad internacional integrada por Estados inde-
pendientes y desde entonces soberanos.
Es ya convencional tomar la Paz de Westfalia de 1648, como punto de
referencia obligado del emergente sistema internacional moderno, porque
el entramado de relaciones políticas interestales en Europa alcanzó desde
entonces una relativa estabilidad y en ese tratado, de fundamental impor-
tancia en la historia del Derecho Internacional Público, quedó reconocida
la nueva distribución de poder y territorial del Viejo Continente. En él
quedó sancionado el principio jurídico-político de la soberanía del Estado
elaborado por los pensadores de la ascendente burguesía europea, que daría
al traste con las pretensiones de Papas y Emperadores, y consagraría a los
Estados nacionales como protagonistas de una nueva era en las relaciones
infernacionales.
El sistema internacional europeo, integrado por una pluralidad de Estados,
estaría dominado por una constelación multipolar de cinco potencias, que
desde la segunda mitad del siglo XV!! se perfilarían en ese papel protagónico:
Inglaterra, Francia, Austria, Prusia, la Rusia zarista. Para entonces, España, la
primera potencia mundial durante el siglo precedente, devenía un actor de
segundo orden, por todo un complejo de factores tanto internacionales como

70
de signo estructural interno, y ningún otro Estado alcanzaba estatura sufi-
ciente para situarse al nivel de los "cinco grandes" de la época.
Al no poseer cada una de estas potencias la fuerza necesaria para implantar
su hegemonía absoluta a nivel continental, un necesario equilibrio o balance
de poderes se estableció en Europa y constituyó el eje de la dinámica política
internacional hasta prácticamente finalizar el siglo XIX. El equilibrio europeo
va a sustentarse en un complejo de alianzas flexibles, que se hacen y deshacen
con relativa facilidad, dirigidas a impedir que una sola de esas potencias pro-
vocara la ruptura del equilibrio con pretensiones de supremacía que amenaza-
ran la independencia de las otras. Este sutil juego político, efectuado por una
diplomacia secreta, constituyó en estos siglos, y particularmente el XVII YXVlII,
el pivote de la poÍítica exterior de las potencias europeas. Por la clara concien-
cia que tuvieron hombrc-s de Estado y diplomáticos del funcionamiento de
este mecanismo, desu necesidad y utilidad, por la forma permanente, compleja
y elaborada en que se puso en práctica, bien merece el nombre que los historia-
dores de las relaciones internacionales le han asignado de "sistema de balance
de poderes europeo".
El mantenimiento del equilibrio descansaba precisamente en la apuntada
facilidad conque podían establecerse y romperse las alianzas, en una época en
que la homogeneidad esencial de todos los Estados de ese continente excluía
fundamentales divergencias que tuvieran un origen diferente a los intereses
concretos de cada una de las potencias, como pudieran serío las de carácter
ideológico. Esto permitía que Inglaterra se aliara hoy con Francia o Austria
contra Rusia, y mañana, sin mala conciencia, con Rusia y Prusia contra Fran-
cia y Austria. Eran siglos en que era proverbial afirmar que los Estados "no tie-
nen amigos sino intereses".
Este sistema se tradlUo indudablemente, en una relativa estabilidad del
orden internacional, que permitió el desarrollo de la civilización europea, la
consolidación de los Estados y sus instituciones, a través de ajustes y solucio-
nes controladas de los conflictos internacionales que se presentaban. Si no
impidió las guerras, ni constituyó una garantía absoluta de paz, es incllestio-
nableque excluyó las guerras generales y totales, permitiendo limitar el
alcance y las consecuencias de los enfrentamiento s militares. Y por sobretodo,
fue la garantía de la supervivencia de la mayoría de los Estados europeos surgidos
en la época moderna.
N aturalmente, no fueron razones altruístas las que movieron a los gabine-
tes europeos a seguir esta política. Fue precisamente el choque de sus respecti-
vas ambiciones, el propio juego contradictorio de intereses, lo que impedía a
una sola de ellas lograr la hegemonía continental. No faltaron, por supuesto,
los aspirantes.
Dos causas fundamentales favorecieron el funcionamiento relativamente
exitoso del equilibrio europeo:

La homogeneidad del sistema internacional de la época, q1.re ya


hemos señalado, integrado por Estados del mismo régimen eco-
nómico-social, con similares clases dominantes, insertos en un

71
idéntico universo cultural, que se traduda en similares objetivos,
filosofía política y concepción del mundo. En una palabra, eran
Estados que hablaban el mismo lenguaje, en el sentido más pleno de
esta afirmación, que no se limita a su expresión secundaria en la uni-
versalidad del francés como instrumento idiomático principal de la
diplomacia. Las élites dirigentes de la política europea se entendían
perfectamente en los términos y reglas idénticos de un juego acep-
tado por todos y facilitado además por el carácter absolutista-auto-
ritario de los gobiernos, la ausencia de control democrático sobre la
política exterior y la posibilidad de realizar una diplomacia secreta
de gabinetes.
En segundo lugar, y esto tiene aún mayor importancia, por un factor
que reconocen los más serios estudiosos y analistas del sistema inter-
nacional europeo de la época: la expansión colonial desempeñó el
papel de válvula de escape para las ambiciones expansionistas de
algunas de las principales potencias europeas contribuyendo decisi-
vamente al arreglo de las diferencias y a la limitación de los conflic-
tos. Precisamente de las cinco potencias mencionadas, tres desempe-
ñaron en aquellos siglos un papel colonial significativo: Inglaterra y
Francia en América, Asia y en la costa africana; y la Rusia zarista
solo en Asia. La disponibilidad de grandes territorios por conquistar
en otros continentes, disminuía apreciablemente el interés de las
potencias por guerrear en torno a reducidos territorios europeos en
ocasiones pobres en recursos.4

Inglaterra, tal v~ la potencia más entusiasta y más beneficiada del equili-


brio europeo, pudo desempeñar durante casi tres siglos el papel de "fiel de la
balanza", de equilibrador fundamental, gracias precisamente a su mayor con-
centración en la expansión y la formación de su imperio colonial. Mante-
niendo el equilibrio en Europa, con lo que impedía que una potencia hegemó-
nica en el continente amenazase su seguridad e independencia, así incrementó
con relativa tranquilidad sus posesiones coloniales y su gigantesco poderío
naval, el mayor del mundo hasta el siglo xx.
El mantenimiento del equilibrio en Europa demandaba continuos y fle-
xibles ajustes y componendas, basadas en última instancia en el reparto de
territorios y esferas de influencia, en los que desempeñaron un papel central
los territorios coloniales. También, debe señalarse, algunos Estados euro-
peos, pocos ciertamente, perdieron su independencia en aras de preservar el
"orden" europeo, como Polonia, vÍCtima de sucesivos repartos entre Rusia,
Prusia y Austria, con la connivencia anglo-francesa.
Así, el sistema de balance de poderes europeo, tan apologizado por los
"realpolitikers" del imperialismo actual, fue en esencia un mecanismo profun-
damente egoísta, fundamentalmente conservador, destinado a preservar un
orden injusto en beneficio de la estabilidad y el desarrollo de un grupo redu-
cido de grandes potencias, verdadera oligarquía internacional de expoliadores. Se
apoyó en el reparto de territorios y esferas de influencia, en la opresión colonial de

72
continentes enteros y el traslado de los conflictos a otras regiones. Cuando el
mundo quedó repartido, la válvula d¡jada de funcionar y la oligarquía t~dría
que enfrentar la guerra total en su propio territorio.
La primera fractura importante del equilibrio se produjo con la Revolu-
ción Francesa y las suosecuentes guerras napoleónicas. La Francia burguesa
rompió la homogeneidad del sistema internacional europeo, al proclamar los
objetivos e ideales de una nueva clase ascendente y Napoleón, ese "Dios de la
guerra", como lo llamara Clausewitz,5 fue elpretendiente más peligroso y exi-
toso, al menos durante algunos años, a la hegemonía continental.
El fiel de la balanza europea, Inglaterra, se movió activamente contra la
amenaza de turno, y levantó coalición tras coalición contra el Emperador
francés,.intentando movilizar los resortes del equilibrio, hasta que final-
mente la fuerza combinada de las principales potencias dio al traste con la
aventura extraordinaria del genio corso.
El Congreso de Viena de 1815 restableció el "orden" en Europa, sobre
bases conservadoras, de nuevo sustentado en el equilibrio de poderes. Fran-
cia fue reincorporada al juego de las cinco grandes potencias, después de
retornar a las fronteras anteriores a las conquistas napoleónicas, y se delineó
el nuevo mapa político continental.
Del Congreso de Viena saldrían dos nuevos mecanismos para garantizar
la estabilidad internacional en el continente. Por un lado, la reaccionaria
"Santa Alianza", establecida entre el Zar de Rusia y los monarcas de Austria y
Prusia, alianza dirigida contra ulteriores intentos revolucionarios, en reali-
dad de efímera existencia, que tuvo siempre la sorda oposición británica. Por
otro, el llamado "Concierto europeo", que implicaba la colaboración de
todos los Estados del continente en el arreglo de los conpictos internaciona-
les que se presentasen, bajo la batuta del "directprio" de las cinco grandes
potencias.
Este "concierto de las potencias" funcionó sobre la base de la celebración
de numerosos congresos o conferencias internacionales, que se efectuaron
durante buena parte del siglo XIX, con la asistencia de todos o la mayor parte
de .los Estados del continente, eventos que en cierta medida prefiguran el
funcionamiento de los organismos internacionales interestatales de nuestros
días de los que constituyen un antecedente indudable.6
La actividad del "Concierto europeo" hizo disminuir en-buena medidael
rejuego de formación y disolución casi permanente de las alianzas que carac-
terizó la dinámica del equilibrio de poderes durante los dos siglospreceden-
tes. Pero funcionó gracias al mantenimiento implícito del equilibrio entre
los cinco grandes, no lo sustituyó. En determinados momentos de la historia
europea de ese siglo, el "Concierto" se movió contra alguno de los grandes
en caso de amenaza de violar las reglas del juego diplomático continental.
En esta primera mitad del siglo XIX, el equilibrio europeo, instrumentado
a través del "Concierto" europeo, fue estimulado por el recuerdo de las con-
vulsiones que atravesó el continente en el período napoleónico. No fue una
época caracterizada por el expansionismo colonial, sino por el desarrollo
impetuoso del capitalismo europeo tras la revolución industrial. Consoli-
dado su imperio colonial, Inglaterra se transformó en la primera potencia

73
económica del mundo, disfrutando de un verdadero monopolio del comer-
cio mundial.
En la segunda mitad del siglo, dos grandes acontecimientos europeos
afectaron seriamente el funcionamiento del "Concierto" y amenazaron a la
larga las bases mismas del equilibrio del poder entre las grandes potencias: el
surgimiento de dos nuevos actores internacionales de significación con la
unificación nacional de Italia y sobre todo de Alemania. La creación del
"Reich" alemán, realizada por el Príncipe de Bismarck, fue una necesidad
histórica y una tarea progre'sista, aunque realizada desde arriba, de una
manera reacciánaria, "a la manerajunker",como señaló Lenin.7·Pero al sur-
gir una Alemania unificada en el centro de Europa, convertida en la primera
potencia continental tras la guerra franco-prusiana de 1870, se abría un
período de preponderancia germanaque, de hecho, minaba las bases sobre
las que se asentaba el delicado equilibrio de las potencias. El surgimiento del
Reino de Italia, aunque significativo, no tenía idénticas repercusiones sobre
el orden internacional por el menor poderío de ese' Estado.
Desde la década del setenta del siglo XIX, la dinámica internacional
comenzó a tensionarse visiblemente, y el "Concierto" entre las potencias
comenzó a dejar paso a la febril formación de alianzas y coaliciones. En este com-
plicado juego político que llenó las décadas finales del siglo, la hábil diplomacia
del Canciller Bismarck estuvo en el centro de la política europea. A partir de su
concepción del equilibrio que exige "ser uno de tres en un mundo de cinco gran-
des potencias",8 y su necesidad de aislar diplomáticamente a la Francia derrotada
de 1870, el "Canciller de Hierro" tejió una madeja de alianzas cuyas contradic-
cionesimplícitas sólo eran superables por su genio negociador. Pivote de su sis-
tema de alianzas, fue elllarnado "Pacto de los tres emperadores", entre el Zar de
Rusia, el Emperador alemán y el Emperador austro-húngaro, que no le
impidió firmar el Tratado de la Triple Alianza que unía a Austria, Alemania
e Italia, con exclusión y en cierta medida contra Rusia, y por supuesto
siempre contra Francia. Al propio tiempo fomentaba las contradicciones
entre Inglaterra y Francia, y entre Rusia y Francia, dirigidas a impedir todo
intento revanchista de esta última contra Alemania.
Junto al surgimiento de estos nuevos actores de la política europea, otro
fenómeno de enorme trascendencia transformaba el marco de las relaciones
internacionales de la época: el paso del capitalismo a su fase monopolista, al
imperialismo, en los países más desarrollados de Europa. El imperialismo
significó la acentuación del desarrollo desigual de los países capitalistas, la
intensificación de la lucha en torno a las esferas de influencia, los mercados, las
fuentes de materias primas, la culminación del reparto colonial del mundo.
Precisamente, el fin del reparto territorial del mundo entre las grandes
potencias capitalistas y la aparición del imperialismo, pusieron punto final al
sistema de equilibrio europeo. Las grandes potencias se alinearon en dos blo-
ques contrapuestos, rígidamente enfrentados, la Entente y los Imperios Cen-
trales, cuya.riva1idad desembocó en la Primera Guerra Mundial.
En los años veinte y treinta de nuestro siglo, los intentos por recrear un
sistema de equilibrio de poder, fracasaron. El sistema internacional desbordó
definitivamente el continente europeo y nuevas grandes potencias surgieron
en otras partes del mundo, como Estados Unidos y Japón. La Gran Revolución
74
Socialista de octubre en Rusia, que trajo la aparición del primer Estado de
obreros y campesinos del mundo, rompió la homogeneidad del sistema
internacional. La rivalidad entre las potencias desembocó en otra gran con-
flagración,la Segunda Guerra Mundial, de la que el capitalismo saldría más
debilitado como sistema y la revolución se extendería por varias regiones del
mundo.
En las nuevas condiciones internacionales, todo intento de recrear un sis-
tema de equilibrio de poderes, a la vieja usanza europea, estarían condenados
de antemano al fracaso. Un sistema internacional heterogéneo como el
actual, en una era revolucionaria en las relaciones internacionales, no puede
fundamentarse en las conocidas "reglas de juego" en que se basó el sistema
de balance en el Viejo Continente, política de poder fundamentada en el
reparto de esferas de influencia y la diplomacia secreta.

La correlación internacional de fuerzas en la


actualidad
Hasta aquí hemos examinado la correlación de fuerzas limitándonos a
comparar las fuerzas respectivas de los Estados y la configuración a que ello
da lugar. Este análisis se justifica plenamente dado el papel protagónico que
han tenido los Estados en la historia de las relaciones internacionales y que
aún tienen los más significativos. ResuJta además una aproximación que faci-
lita la comprensión inicial del tema.
Pero en el sistema internacional actual, en que la lucha de clases ha des-
bordado los marcos nacionales, el análisis de la correlación de fuerzas no
puede ya limitarse a los Estados, aunque estos mantengan un papel preémi-
nente en las relaciones internacionales.
Desde la aparición del primer Estado socialista del mundo con la Gran
Revolución de Octubre de 1917, y con el surgimiento de la comunidad de
Estados socialistas en los años finales e inmediatamente posteriores a la
Segunda Guerra Mundial, la lucha de clases ha pasado al centro de la diná-
mica internacional contemporánea. Donde antes se enfrentaban solamente
Estados homogéneos, desde el punto de vista económico-social, cuyas rivali-
dades conformaban la trama conflictual de la política internacional, se
enfrentan ahora sistemas económico-,sodales y clases antagónicas, lt bur-
guesía y el proletariado, el capitalismo y el socialismo.
De ahí que el análisis de la correlación de fuerzas en la actualidad como
bien lo ha subrayado el profesor soviético D. Tomashevski, fundamentad')
en un análisis leninista de la cuestión, debe tener en cuenta ante todo la
correlación entre las principales clases del mundo actual, dentro de cada
Estado y a escala mundiaP Es decir, la correlación entre la burguesía y el pro-
letariado, el capitalismo y el socialismo.
Debe tenerse en cuenta además que en el sistema internacional actual no
actúan solo los Estados, sino una multiplicidad de otros factores de significa-
ción internacional, a través de los cuales se manifiestan asimismo lo~ intere-
ses de las principales clases en pugna a escala mundial: empresas transnacio-
nales, organizaciones sindicales internacionales, movimientos políticos
75
rransnacionales, tuerzas de liberación nacional, organizaciones internaciona-
les interestatales.
Por ello, el análisis de la correlación de fuerzas en el sistema internacional
actual es mucho más comple;jo que en ninguna otra época histórica, porque
implica analizar la correlación entre dos clases antagónicas fundamentales,
burguesía y proletariado, dos sistemas económico-sociales, capitalismo y
socialismo, que cuentan con diversos instrumentos de acción en el plano inter-
nacional, en primer lugar, pero no exclusivamente, Estados, y otros factores y
fuerzas que les son favorables.
A partir de ese análisis global, que tiene en cuenta además la tendencia
ascendente del proceso histórico, que lleva a la superación de todas las forma-
ciones económico-sociales explotadoras, y el papel significativo que desem-
peña en las relacionc'S internacionales la opinión pública mundial, ~ que
podemos afirmar que en la actualidad la correlación de fuerzas favorece, ten-
dencialmcllte, al socialismo y a las fuerzas progresistas en general.
Si se recuerda que a principios de siglo el imperialismo dominaba en forma
incompartida las relaciones internacionales y los destinos de la Humanidad,
puede comprenderse la magnitud de los cambios internacionales que han ocu-
rrido en el siglo xx. Gradualmente, la correlación de fuerzas ha ido cam-
biando en detrimento de las potencias rectoras del capitalismo mundial, y se
han creado condiciones que favorecen las transformaciones revolucionarias
en todos los continentes. El socialismo ha devenido un factor decisivo en la
historia de la Humanidad.
El hecho de que la contradicción ese!1cial capitalismo-socialismo esté en el
centro mismo de la dinámica internacional contemporánea, y que la correla-
ción de fuerzas deba an¡lizarse en primer lugar teniendo en cuenta esa relación
antagónica, no excluye, desde luego, el examen de toda la compl~idad del esce-
lurio internacional actual. El imperialismo como sistema económico-social,
no está representado por un solo Estado, por un solo centro, sino por un grupo
de Estados, cuya alianza básica no excluye profundas divergencias y contra-
dicciones, que ponen de manifiesto la ley descubierta por Lenin, del desarrollo
desigual de los Estados capitalistas en la era imperialista.
Al propio tiempo, la pérdida por el imperialismo de su hegemonía abso-
luta, y la existencia de un poderoso campo socialista ha contribuido a fortale-
cer la independencia y la significación internacional de otros Estados media-
nos e incluso pequeños, particularmente de los continentes subdesarrollados
de África, Asia y América Latina.
Por eso, un estudioso soviético ha podido escribir con justeza:

"En estas condiciones, reducir toda la diversidad de las relaciones interna-


cionales contemporáneas, toda la compltjidad de la distribución y correla-
ción de fuerzas a un sistema bipolar, a la lucha de sólo dos fuerzas, dos
potencias, los Estados Unidos y la URSS, como hasta hace poco lo hacían
algunos autores burgueses, significaría deformar y simplificar la verdadera
situación en la palestra internacional. La actual situación se caracteriza por
una particular compltjidad y multiplicidad de las fuerzas, que tienen sus
propios intereses y aplican una política correspondiente a ellos. Su acción

76
no siempre sesomete al control de las fuerzas principales que intervienen en
la arena mundial... Sin duda alguna, sus propios intereses, que no siempre
coinciden con los intereses de los Est;¡.dosUnidos, persiguen, por <jemplo,
nuevos "centros de fuerza" como la Comunidad Económica Europea
(CEE), sin hablar "yade los intereses específicosde los distintos estados."!O

Es decir, la existencia de la contradicción básica capitalismo-socialismo, y


la necesidad de analizar la correlación de fuerzas entre ambos sistemas econó-
mico-sociales, no excluye, sino que presupone, analizar la multiplicidad de
factores y condiciones diversas de las relaciones internacionales, y el hecho de
que, en las últimas dos décadas, se ha ido delineando una situación de multipo-
laridad que tiene que ser tomada en cuenta en el análisis científico de las relacio-
nes internacionales.
Esa multipolaridad naturalmente, se manifiesta en el terreno político y
económico, puesto que desde el punto de vista militar la mayor potencialidad
la tienen solo dos Estados, la Unión Soviética y Estados U nidos.!! Pero, dentro
de sus límites, la multipolaridad emergente desde la década de los 60 es un hecho
objetivo, y por su parte, también una manifestación de las transformaciones
cualitativas que ha sufrido el conjunto de las relaciones internacionales en la
etapa actual.
Estos cambios en la relación de fuerzas en el plano internacional, llevaron
al desarrollo de una tendencia entre políticos y politólogos burgueses, espe-
cialmente en Estados Unidos, encaminada a la construcción de una suerte
de sistema de balance de poderes a escala global, basada en el juego de
influencias entre cinco potencias principales: Estados' Unidos, Unión
Soviética, China, la Comunidad Europea y Japón. Este sisteina tendría por
objetivo, contribuir decisivamente al mantenimiento del "orden" y la "estabi-
lidad" internacionales, conceptos vitales para los representantes del imperia-
lismo en una era revolucionaria en las relaciones internacionalesY Conservar
el "orden" y la "estabilidad" internacionales, quieren decir, en este caso, y en
última instancia, garantizar las condiciones del funéionamiento del sistema de
explotación capitalista, actuando sobre la esfera internaeÍonal.
El proyecto no ha pasado, desde luego, de constituir solo una utopía con-
servadora. En un sistema internacional como el actual, de dimensiones globa-
les, básicamente heterogéneo, donde existen Estados que representan sistemas
económicos-sociales y clases antagónicas, es de todo punto de vista imposible
recrear un sistema de equilibrio como el que funcionó en Europa durante los
siglos XVIII y XIX fundamentalmente, basado en la flexibilidad de las alianzas y
el reparto de esferas de influencia. Los Estados revolucionarios dela actuali-
dad, y en primer lugar, la Unión Soviética, no pueden aceptar las "reglas de
juego" implícitas en un ordenamiento internacional básicamente explotador.
Los Estados socialistas proponen, por el contrario, la eliminación de la
fuerza de las relaciones internacionales y de todos los cálculos de equilibrio y
sistemas de balance entre potencias poderosas que se reparten los despojos de la
expoliación de los pueblos. Consideran, al contrario de los teóricos supues-
tamente "realistas" de la política de poder tradicional, que solo la distensión

77
internacional puede salvar a la Humanidad de la catástrofe de una guerra
suicida.
A esto se refirió precisamente, el máximo dirigente soviético; Mijail
Gorbachov cuando afirmó, en un discurso ante el Parlamento francés:

"No practicamos una política estilo Metternich de "equilibrio de fuerzas",


de azuzamiento de unos países contra otros, de organización de bloques y
contrabloques, de creación de "\ies" y "triángulos", sino una política de disten-
sión global, de fortalecimiento de la seguridad universal y de desarrollo de la
colaboración internacional general."13

Cada día más se demuestra que esta política de los Estados socialistas es la
única efectivamente realista para enfrentar los desafíos planteados ante la
Humanidad en los años flnales del presente siglo.

Notas
1 Ver el capítulo III de esta obra titulado "La política exterior de los Estados".
2 Que sepamos fue el sociólogo e internacionalista burgués francés, Raymond Aran,
uno de los primeros en utilizar esta terminología en su libro Paix et [<uerre entre les
nations, Calmann-Levy, 6ta. Ed. París, 1968.
3 Ver en este sentido de D. Tomashevski, Las ideas leninistas y las relaciones internacionales
contemporáneas, Editorial Progreso, Moscú, 1974. Ver también el libro de un colectivo
de autores Economía Política del capitalismo monopolista contemporáneo, T. 2, cap. XXIX,
Editorial Progreso, Moscú, 1980 y el artículo de V. Lukin, "Los centros de fuerza y la
política mundial" en Revista CienciasSocíales, No. 2, 1985.
4 Sobre el papel del colonialismo en el mantenimiento del equilibrio de poderes en
Europa ver de Hans J. Morgenthau Politícs among nations, Alfred A.Knopf, Ed.New
York, 1961. También deJoseph Frankel, International Relations, Oxford University
Press, London, 1971.
5 Karl von Clausewitz: De la guerra, Biblioteca El Oficial, Instituto del Libro, La
Habana, Cuba, 1969, p. 640.
6 Sobre el papel del "Concierto europeo" como antecedente de los organismos interna-
cionales de nuestro siglo, ver de Inis L. Claude: Jr Swords imo plowshares, Random
House, New York, 1959.
7 Ver cita en la obra del historiador soviético A.S.Jerussalimski: Bismarck, Diplomat!e
und Militarismus, Dietz Verlag, Berlín, 1970, p. 25.
8 Citado por James Jo11 en su artículo "The ideal and the real changing concepts ofthe
international system, 1815-1982", International Affairs (Chatham House), Spring
1982 Vol. 58, No. 2.

78
4 D. Tomashevski: Las ideas /eninistas ..., ob. cit.
10 lbídem, pp. 105-106.
11 Como lo han subrayado diversos autoreS. Baste citar en este sentido de Henry KlS-
singer: American Foreign Policy, W.W. Narton & Co. lne., New York, 1969.
12 Así, Richard Nixon, en una entrevista para la revista Time, del 3 de enero de 1972
afirmó:

"Debemos recordar que el único período en la historia del mundo, en que


tuvimos una fase prolongada de paz, coincidió con un equilibrio de fuerza,.
Es cuando una nación deviene mucho más poderosa que sus competidorc"ó>
potenciales, que nace d peligro de una guerra. Yo creo en un mundo donde
los Estados Unidos sean poderosos. Pienso que el mundo sera más seguro y
1(1\ior si tenemos a Estados Unidos, Europa, Unión Soviética, Cbina y
Japón, todos poderosos y saludables, cada llllO equilibrando al otro, no
jugando a uno contra el otro, sino en un verdadero equilibrio." Citado por
Raymond Aron en su libro Repuhlique Impcria/c, Calmann-Levy, París,
1973.

13 Mijail Gorbachov: Discurso pronunciado ante el Parlamento Francés, de octu bre ele
1985. Ver texto completo en periódico Grarlll1a, H de octubre, de 1985.

79
El Derecho Internacional
contemporáneo
C.Dr. José Peraza Chapean

El Derecho Internacional Público! es un regulador del sistema de relaciones


internacionales. Sin embargo, regula solo las relaciones entre Estados, organi-
zaciones internacionales intergubernamentales o interestatales, diferentes
agrupaciones de Estados, las naciones y pueblos que luchan por su indepen-
dencia y algunas formaciones seudoestatales. Es por tanto un sistema interes-
tatal. Este incluye no solo a los sujetos anteriormente mencionados ,sino tam-
bién las relaciones entre ellas (las relaciones internacionales en sentido estrecho
de la expresión), las normas jurídico-internacionales y las normas de la moral
internacional, así como las interacciones entre todos los componentes del sis-
tema internacional y entre este sistema y sus componentes.,
Para el Derecho Internacional como ciencia es importante que el concepto
de "sistema internacional" entre,junto con otros componentes, en el Derecho
Internacional, por ello, este derecho debe ser considerado en estrecha vincula-
ción con este y que las rel~ciones internacionales sean investigadas en su inte-
racción con él y no por separado.
Por supuesto que es necesario tener en cuenta que el sistema internacional,
entendido de esta forma, no abarca una importante y enorme esfera de relacio-
nes, que no son relaciones interestatales, los vínculos entre organizaciones
sociales, científicas, culturales, compañías industriales, comerciales, personas
privadas, etcétera.
La peculiaridad fundamental del sistema internacional consiste en que sus
componentes básicos, los Estados, solamente están integrados parcialmente en él.
Existen ante todo, como sistemas independientes, como Estados soberanos. Sin
embargo, cada uno de ellos tiene vínculos permanentes con otros y en este sentido
actúan como componentes integrales del sistema internacional.
Los rasgos fundamentales del sistema internacional actual se determinan
por las leyes generales del desarrollo de la sociedad. Entre ellos está, en primer
lugar, la existencia de Estados de dos sistemas sociales antagónicos. Además,
debemos mencionar el progreso científico técnico, la internaclonalización
la vida económica, la aparición en la arena intemacional de nuevos Estados
de 5
como resultado de la destrucción del sistema colonial, la existencia de Estados
soberanos. Todo esto \Íerce influencia sobre el desarrollo y la acción del
Derecho Internacional.
La existencia de Estados soberanos, los componentes fundamentales del
sistema internacional, los creadores de las normas del Derecho Internacional
mediante la conciliación de sus voluntades, de cuyas acciones depende el fun-
cionamiento de todo el sistema internacional y del propio Derecho Interna-
cional; son factores determinantes.

81
El Derecho Internacional es un sistema especial dederecho, muy amplio y
que incluye diferentes ramas. El Derecho Internacional no es simplemente un
conjunto de normas sino un sistema de normas, pues están intervinculadas.
Este derecho tiene los mismos rasgos que cualquier sistema jurídico nacio-
nal. Es un sistema de normas 'jurídicas que regula relaciones sociales, tiene
carácter volitivo y en los casos necesarios, su cumplimiento es garantizado por
la coerción del Estado.
Sin embargo, el Derecho Internacional tiene peculiaridades que lo diferen-
cian del derecho nacionaL Estas peculiaridades están dadas por los rasgos
específicos del sistema internacional en el que existe y actúa este derecho.
El Derecho Internacional se diferencia del derecho nacional o interno por
sus sujetos, por el objeto de regulación, por el modo o las formas de creación de
normas y por la forma de ~ercer la coerción estatal.
Se ha intentado definir esta peculiar rama del derecho de varias formas.
Algunas de estas definiciones no van más allá de sus aspectos formales sin
- abordar la esencia del fenómeno definido. Así, tenemos definiciones como la
de Antonio Sánchez de Bustamante de que:

El "Derecho Internacional Público es el conjunto de principios que regulan


los derechos y deberes exteriores y las relaciones de las personas jurídicas
que forman parte de la comunidad internacional, entre sí y conlos organis-
mos colectivos internacionales ... así como las normas de protección indivi-
dual interna o externa establecidas por acuerdos internacionales. "2

o que "es.el conjunto de principios y reglas, consuetudinarias y convenciona-


les, que determinan los derechos y deberes de los Estados y de las demás personas
jurídicas internacionales, en su vida de relación".3
Andrés Bello en su Derecho de gentes dice que es "la colección de las leyes o
reglas generales de conducta que las naciones o Estados deben observar entre sí
para su seguridad y bienestar común", mientras que Paul Fauchille expresa que
es "el conjunto de reglas que determinan los derechos y deberes respectivos de
los Estados en sus mutuas relaciones".
Sin embargo, el Derecho Internacional Público no es simplemente un con-
junto de normas, como ya hemos afirmado, sino un sistema de normas inter-
vinculadas y cuyo contenido es determinado, en última instancia, por el sis-
tema de relaciones internacionales imperante.

Breve historia
Esta rama del derecho, surgió, como otras, junto con el Estado, pues
incluso en las fases más tempranas de la existencia del Estado, estos tenían
vinculos y surgieron normas jurídicas que reglamentaban estas relaciones.
Estas normas constituían sistemas jurídicos internacionales locales que abar-
caban zonas geográficas relativamente pequefias, en las que surgieron los pri-
meros grupos de Estados.
82
Como señalan los profesores Levin y Talalaev, "el Derecho Internacional
comenzó a formarse en Mesopotamia y Egipto, donde surgieron los primeros
Estados esclavistas. Este derecho naciente tenía un carácter consuetudinario",4
es decir se basaba fundamentalmente en las costumbres.
Antes de adquirir carácter universal, el Derecho Internacional se desarrolló por
regiones y el regionalismo fue precisamente su característica fundamental en
la época de la esclavitud. A pesar del regionalismo encontramos similitud en
algunas instituciones, especialmente en las leyes y costumbres de guerra y en
los tratados internacionales.
Toda una serie de instituciones del Derecho Internacional contemporáneo
surgieron en la Antigüedad.
De manera considerable influyó en el desarrollo del Derecho Internacional
eljus gmtium romano. Según Ulpiano este derecho se denominaba así, porque
servía a todos los pueblos.
El desarrollo del Derecho Internacional tuvo sus peculiaridades en la Edad
Media en comparación con el Derecho Internacional de la Antigüedad.
Surgieron instituciones con un marcado carácter feudal, las regiones fue-
ron otras, pues unas desaparecieron, surgieron nuevas y otras se modificaron.
Los centros de esa ['Poca fueron Europa Occidental, Bizancio, la Rus de Kiev y
la de Moscú, la India y China.
A lo al!terior debemos agregar que se perfeccionaron las instituciones ante-
riores y que estas y las recién surgidas se desarrollaron en dependencia de las
diferentes etapas del feudalismo.
En la Edad Media, especialmente en el período de su descomposición, sur-
gen nuevas instituciones del Derecho Internacional, que reflttiaban las necesi-
dades de las relaciones capitalistas recién nacidas en las entrañas de la sociedad
feudal.
Esto se manifestó claramente en el Congreso de Westfalia (1648) que ha
sido denominado por algunos juristas como el acontecimiento que hace surgir
al Derecho Internacional moderno.5
Much9S acuerdos de este Congreso posibilitan caracterizado como una
importante etapa en el desarrollo del Derecho Internacional.
La ciencia del Derecho Internacional está vinculada también a este período
y su surgimiento debe relacionarse al nombre de Hugo Gracia (1583....1645),
destacado jurista holandés.6
Sin embargo, ya los predecl'Sores de Grocio, los que constituyen la deno-
minada escuela española del Derecho Internacional, Francisco de Vitoría,
Francisco Suárez y Fernando López de Menchaca, juristas y teólogos, en
muchas de sus obras le dedicaron atención a los problemas de esta rama del
derecho, especialmente a los problemas del derecho de la guerra y la adquisi-
ción de colonias.
El especialista en derecho romano, AlberÍco Gentili (1550-1608) hizo
también un aporte a los problemas del Derc-cho Internacional. en particular al
derecho diplomático y al de tratados.
Sin embargo, fue Gracia quien independizó al Derecho Internacional
haciéndolo una ciencia jurídica independiente, fue precisamente él, como
señalan los autores del prólogo a la edición soviética de su inmortal libro
83
Del derecho de la guerra y de la paz) "quien logró en el momento dela aparición en
la arena histórica de la burguesía, expresar su punto de vista en la cuestión de
los principios de la estructuración de las relaciones jurídicas internacionales".7
La era de la burguesía con la creación del mercado mundial y el estableci-
miento del dominio mundial de esa nueva clase, trae apar\iado un amplio
desarrollo del Derecho InternacionaL Así, los principios jurídicos internacio-
nales de la Revolución francesa,junto con los de otras revoluciones burguesas
constituyeron una revolución en el Derecho Internacional.
Los principios de la soberanía popular, la no intervención, la inviolabili-
dad de los compromisos contraídos en los tratados, instituciones tales, como
la ciudadanía, el plesbicito, etc, constituyeron las bases del Derecho Interna-
cional de la burguesía que estrenaba' su poder.
Una gran influencia en el desarrollo del Derecho Internacional burgués
\Íercieron los Congresos de Viena (1814-1815), de París (1856) y de Berlín
(1878).
El Congreso de Viena fue importante para afianzar en el Derecho Interna-
cional varias instituciones progresistas para su tiempo. Por \iemplo, aprobó el
conocido reglamento que estableció las jerarquías y rangos de los agentes
diplomáticos; una declaración contra la trata de negros; definió las reglas dela
navegación en los ríos internacionales; creó la institución de la neutralidad
permanente, etcétera.8
El Congreso de París (1856) que puso fin a la guerra de Crimea colocó en
primer plano, en lugar del sistema de la Santa Alianza, al sistema del "Con-
cierto" europeo.9
En el transcurso de los á110S que van de fines del siglo XVII a la primera mitad·
del siglo XIX, tiene lugar una aguda lucha entre las tendencias feudal-absolutistas y
la burguesa en la política internacional y por consiguiente también en el Derecho
Internacional.
A mediados del siglo XIX la tendencia burguesa alcanza la victoria defini-
tiva y se afirman varias instituciones del Derecho Internacional burgués. Sin
embargo, este derecho se desarrolla también bajo las ideas de esclavitud y con-
quista de los pueblos débiles, junto al proceso de unificación nacional en
Europa (Italia y Alemania) tienen lugar nuevas conquistas coloniales, así
como la dominación de China a través de tratados desiguales, se establece e!
régimen semicolonial en Turquía, Persia, Egipto, Marruecos, Túnez, etc. Para
justificar esto, los juristas acuden a la doctrina de las naciones civilizadas y de
las no civilizadas.
Los últimos decenios del siglo XIX constituyen la culminación de! reparto
del mundo entero entre las grandes potencias y a fines de! siglo y comienzos de!
XX comienza la lucha por una nuevo reparto. Sobre esta base tienen lugar
varias guerras imperialistas: la guerra hispano-americana (1898), la anglo-
boer (1899-1902), la ruso-japonesa (1904-1905) y la italo-turca (1911-
1912), etcétera ..
El paso al imperialismo significó la intensificación de la desigualdad en e!
desarrollo de los distintos países capitalistas, en Europa comenzó e!período de
la "paz armada" y el "Concierto" europeo que se conserva a duras penas en el
Congreso de Berlín de 1878, se extingue y da paso a las agrupaciones de potencias

84
que se enfrentan: La Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) y la
alianza franco-rusa' a la que se afilia Inglaterra.
Durante este período, el desarrollo de los medios técnicos, del transporte
y de las comunicaciones imponen la necesidad deque estos sean regulados
internacionalmente, así surgen la Unión Postal Universal (1874) y la
Unión Telegráfica Internacional (1865). También comienzan a utilizarse
en los conflictos secundarios los medios pacíficos para solucionar los liti-
gios internacionales como la mediación, las comisiones mixtas, el arbitraje,
etc., se hacen algunos intentos de limitar los armamentos a manera de encu-
brir la competencia en los armamentos e intentos de codificar las reglas de
la guerra (Conferencias de la paz de La Haya de 1899 y 1907).
En este período aparece en la arena internacional la clase obrera que se con-
vierte en un importante factor de la política internacional, capaz de influir
sobre la diplomacia burguesa. ,
Con la Gran Revolución Socialista de Octubre y el surgimiento del primer
Estado de obreros y campesinos, se inicia no sólo una nueva época en la histo-
ria humana, sino también en el Derecho Internacional. La Revolución de
Octubre t;Íerció una enorme influencia progresista en el desarrollo del
Derecho Internacional.
Después de finalizada la Primera Guerra M undiallas potencias vencedoras
crearon un nuevo régimen internacional a través del sistema de Tratados de
París (Tratados de Versalles, Saint Germain, Neui11y, Trianón y Sevres), delos
Tratados de la paz con Alemania y sus aliados y los Tratados concertados en la
Conferencia de Washington de 1922.
El Pacto Briand-Kellog de 1928 que establecía la renuncia a la guerra como
instrumento de política nacional, apoyado por numerosos Estádos, fue expresión
delas aspiraciones antimilitaristas de las masas y un importante jalón enel afianza-
miento del principio de la fuerza en las relaciones internacionales.
La Segunda Guerra Mundial, la creación de la coalición antihitleriana
durante la guerra, el papel fundamental desempeñado por la URSS en la
derrota del nazismo alemán, el fascismo italiano y el militarismo japonés,
posibilitaron que en el Derecho Internacional se elaboraran documentos
internacionales para definir las bases del mundo de la postguerra, como la
Carta de las Naciones Unidas.

El Derecho Internacional contemporáneo


Después de la II Guerra Mundial se producen. profundos cambios en la
vida de los pueblos y los Estados y en el desarrollo de las relaciones internacio-
nales. En primer lugar, del sistema del capitalismo se desprendieron varios
países de Europa y Asia que establecieron el régimen social y estatal socialista
por 10 que el socialismo dt;Íó de ser la hazaña aislada de un pueblo de gigantes,
como dijera Fidel, para convertirse en la causa de muchos Estados, que consti-
tuyeron el sistema socialista mundial, factor decisivo del desarrollo histórico
10 que dió origen a un nuevo Derecho-Internacional que rige las relaciones
entre esos estados y q1.¡ese desarrolla sobre la base de un nuevo sistema de prin-
cipios, el del internacionalismo socialista. 10
85
La época actual caracterizada como "época de lucha de dos sistemas socia-
les diametralmente opuestos; la época de las revolu.ciones socialistas y de las
revoluciones de liberación nacionaL"11 es también la época de la existencia de
un Derecho Internacional general regulador de las relaciones entre Estados de
10$ dos sistemas sociales antagónicos, de la democratización de las relaciones
internacionales.
Este Derecho Internacional de esta época de transición regula las relacionL'S
internacionales, o sea, las relaciones entre Estados, los principales actores de la
vida internacional, las naciones y pueblos que luchan -por sti independencia y
las organizaciones internacionales intergubernamentales.
La formación de las normas de este derecho es un proceso extraordinaria-
mente compl~o que depende de numerosos factores internos y externos de la
vida de los Estados. Las principales tendencias de la política internacional y la
correlación de fuerzas entre ellas, influye en el nacimiento v el contenido de las
normas jurídicas internacionales. Tr~ corrientes deciden hoy los destinos del
Derecho Internacional Público; los Estados socialistas, los capitalistas y los del
llamado "Tercer Mundo".
El proceso deformación delas normasjurídicas internacionales transcurre
mediante acuerdos expresos (escritos) y tácitos (implícitos) entre los Estados y
las organizac:iones interni1cionales. Los primeros son los tratados y los segun-
dos las costumbres, que constituyen juntos las principales fuentes del Derecho
InternacionaL
El tratado es la fuente fundamental y el medio básico de desarrollar la coo-
peración pacítlca entre las naciones, independientemente de su régimen social.
El término tratado es una denominación genérica, pues no importa la denomi-
nación particular de este. Así, es tratado cualquier acuerdo internacional "cele-
brado por escrito entre Estados y regidos por el Derecho Internacional, ya
conste de un instrumento único o de dos o más instrumentos conexo s y cual-
quiera que sea su denominación pat-ticular",12 -
Las costumbres surgen del comportamiento uniforme y sistemático de los
Estados aceptado por todos y por ello generan derechos y obligaciones y por
supuesto, tienen que ser legitimas.
Existen también normas mixtas. Para unos Estados son convencionales y para
otros son consuetudinarias. U n ~ernplo que habitualmente se cita es el Pro~ocolo
de Ginebra de 1925 que prohibe el uso de gases asfJXiantes,tóxicos y similares.
Numerosos Estados han aceptado esta prohibición que ha sido considerada parte
integra.."'ltedel Derecho Internacional, pero para los que no son parte del proto-
colo, estas normas son consuetudinarias y para los que son parte del mismo, las
normas son convencionales.
Los tratados son el medio preciso y seguro de formación del Derecho
Internacional. Estos pueden ser concertados por dos Estados y por muchos
más. Pueden ser tlrmados por Estados y organizaciones internacionales o por
estas últimas solamente y pueden versar sobre las más disímiles materias, desde
regular los principios de la actividad de los Estados en la exploración y el uso
del espacio cósmico, hasta regular situaciones particulares y concretas, como
el reescalonamiento de la deuda de un país con otro.

86
La Carta de la ONU, un tratado internacional que dio vida a la más uni-
versal e importante de las organizaciones internacionales y uno de los sujetos
de esta rama de derecho, es superior a todós los demás tratados. Su artículo 103
determipa que en caso de existir contradicción entre las obligaciones derivadas
de la Carta y las surgidas en virtud de cualquier otro tratado, prevalecerán las
disposiciones de la Carta.
Algunos especialistas señalan la similitud aparente entre los tratados y los
contratos firmados entre particulares en el derecho nacional e interno, pero los
tratados desempeñan en el Derecho Internacional tanto el papel de contratos,
cuyos términos fijan básicamente el criterio de las partes, como el de leyes que
deben ser acatadas. Esto destaca que los Estados son al mismo tiempo, los crea-
dores de las normas jurídicas internacionales, los legisladores, y los destinata-
rios de ellas, aplicadores y guardianes del Derecho Internacional. Aquí estriba
una de las especificidades de esta rama del derecho que la diferencia de las del
derecho nacional e interno.
AlIado de los tratados y las costumbres; 13 en el sistema de relaciones inter-
nacionales contempóraneas ha surgido una nueva fuente; las resoluciones de
las organizaciones internacionales. Estas resoluciones no son acuerdos entre
los Estados de manera directa, sino que expresan la voluntad de la organiza-
ción, resultado de la conciliación de voluntades de los Estados que forman
parte de ella.
Las resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones
Unidas constituyen una valiosa fuente que ref1~a la conciencia jurídica inter-
nacional de los pueblos. Aunque no son obligatorias, al expresar la conciencia
jurídica internacional son un importante instrumento. Por ello, los Estados
socialistas le confieren una gran importancia a estas resoluciones que represen-
tan una importante fase en la formación del Derecho Internacional contem-
poráneo.
Como ejemplo podemos citar la conocida Declaración sobre la concesión
de la independencia a los países y pueblos coloniales, resolución 1514, de la •
Asamblea General de Naciones Unidas, aprobada en 1960 por iniciativa de la
URSS que vino a legitimar el derecho a la descolonización.
Otras resoluciones importantes que constituyen jalones en la formación
del Derecho Internacional contemporáneo son la Declaración de los princi-
pios del Derecho Internacional sobre las relaciones de amistad y cooperación
entre los Estados de 1970, la definición de agresión de 1974 Y la Declaración
por un nuevo orden económico internacional y la Carta de los Derechos y
Deberes económicos de los Estados, también de 1974.
No obstante, el camino del desarrollo del Derecho Internacional lleva al
tratado. Esto permite regular de manera precisa las obligaciones de las partes,
los deberes y derechos y contribuye también a codificar los principios y nor-
mas del Derecho· Intermcional.
En el mundo de hoy en que existen dos sistemas sociales antagónicos, crece
la importancia del sistema regulador de las relaciones internacionales. Si para
referimos al derecho nacional o interno decimos que este expresa la voluntad
de la clase dominante erigida en ley, condicionada por las condiciones mate-
riales de existencia de esa clase, ¿cuál sería entonces la voluntad que expresa el

87
Derecho Internacional regulador de las relaciones entre Estados socialistas y
capitalistas?
Está claro que existe un Derecho Internacional general común a los dos sis-
temas y a todos los países, una prueba de ello es la Carta de la ONU, surgida
como resultado de la lucha de los valores democráticos contra el nazismo y el
fascismo en l{l Segunda Guerra Mundial y que es como se ha afirmado, la
columna vertebral del Derecho Internacional contemporáneo.
Es por tanto, evidente que los dos sistemas sociales del mundo actual con-
dicionan e influyen en el Derecho Internacional. Sin embargo, este sistema no
es un refl~o mecánico de aquellos. Las normaS internacionales son creadas y
modificadas mediante un proceso de conciliación de las voluntades estatales,
que se va condicionando en el curso de las negociaciones en torno a un tratado
o mediante la aceptación tácita de reglas consuetudinarias. Las concepciones
de las partes facilitan el acuerdo mientras que las posiciones rígidas o intransi-
gentes lo dificultan. La práctica internacional demuestra que para crear las
normas aceptadas por los países de los diferentes regímenes' sociales no es
indispensable una conciliación absoluta de voh,llltades, pues estas voluntad,e s
se diferencian por los intereses o ideas de sus respectivas clases dominantes y
por la diferencia de objetivos perseguidos por una u otra clase en la búsqueda
común de establecer una norma internacional.
Vivimos hoy en un proceso acelerado de internacionalización de la vida
económica que aumenta la interdepedencia de las economías nacionales de los
Estados. Como resultado de este se amplían las relaciones entre los Estados de
diferentes regímenes y crece la necesidad objetiva de normas reguladoras de
esas
. relaciones.
. Por ello, el Derecho Internacional común no solo es posible
smo necesano.
Las diferencias de sistemas no constituyen. un obstáculo para desarrollar
relaciones normales y amistosas. Ejemplo de ello son los "Principios de las
relaciones entre la URSS y los Estados Unidos", firmados el 30 de mayo de
1972, en los que se consagra que las diferencias de ideologías y de sistemas
sociales entre la URSS y los EE.UU., no significan un obstáculo para el
desarrolló de relaciones normales entre esos Estados, basadas en los principios
de la soberanía, la igualdad, la no intervención en los asuntos internos y la ven-
taja mutua.
Por eso, es posible la formación de normas internacionales obligatorias
para los Estados de los distintos sistemas sociales.
El rápido desarrollo del Derecho Internacional después de la Segunda Guerra
Mundial demuestra que la existencia de regímenes antagónicos no es un impedi-
mento para la regulación jurídica internacional, sino todo 10 contrario, pues la
diferencia de regímenes hace indispensable un instrúmento que permita los víncu-
los entre esos Estados y la convivencia pacífica entre los dos sistemas.
Siendo un producto de la conciliación de voluntades de Estados de regímenes
opuestos, las normas internacionales no pueden ser socialistas, ni tampoco capita-
listas. Son normas democráticas generales, que en lo fundamental, se armonizan
con los dos sistemas. "
En el proceso de formación de las normas internacionales cada país se
esfuerza para que su posición jurídica, sus criterios y juicios internacionales se

88
concreten lo más posible en las nuevas reglas. Con buena voluntad y compren-
sión, las posiciones de las partes se armonizan y se llega al acuerdo.
La propia historia del Derecho Internacional confirma esto·pues es la his-
toria de las obligaciones y derechos de los Estados fijados por ellos en sus rela-
ciones. Es también la historia de su aplicación o de su pura y simple violación.
A diferencia del derecho nacional o interno, el internacional carece de
mecanismos por encima de los sujetos fundamentales, los Estados. Si tomáse-
mos literalmente la expresión leninista de que el "derecho no es nada sin un
aparato capaz de obligar a respetar sus normas",14 diríamos entonces que el
Derecho Internacional no es nada porque carece de un aparato de coerción por
encima de los sujetos fundamentales. Sin embargo, esto no puede tomarse lite-
ralmL.~te, pues $ería una transposición mecánica de lo característico del
derecho interno, al internacional. Precisamente aquí está otra de las peculiari-
dades del Derecho Internacional Público.
Esta rama del derecho, como es sabido, no tiene gobierno, ni policía y sus
tribunales dejusticia no tienen jurisdicción obligatoria, o sea quejuzgan si las
partes en litigio aceptan a someterse a esos tribunales.15
Esto significa que los primeros y mayores responsables de la aplicación del
Derecho Internacional son los propios Estados. Ellos aplican el Derecho
Internacional en forma individual o colectiva a través de las organizaciones
internacionales. o sin ellas.
La aplicación del Derecho Internacional se rige en primer lugar, por el
principio del cumplimiento riguroso y de buena fe de las obligaciones interna-
cionales, casualmente uno de los más antiguos de este derecho (pacta sunt ser-
vanda). Su violación conduce a la puesta en peligro de la propia existencia del
Derecho Internacional.
Este principio está recogido en la Carta de las Naciones Unidas, en la Carta
de la Organización de la Unidad Africana, en la de la Organización deEstados
Americanos, en la Convención de Viena sobre derecho de tratados, en la
Declaración de la Asamblea General de la ONU sobre los principios del
Derecho Internacional y en muchos otros documentos jurídicos internacio-
nales. Este principio cubre todos los demás principios y normas vigentes del
Derecho Internacional y las obligaciones derivadas de los acuerdos, tratados,
pactos, convenciones, convenios, protocolos y costumbres internacionales, de
las resoluciones de las organizaciones internacionales, etcétera.
El Derecho Internacional como se afirma, es un compl\io de obligaciones asu-
midas por los Estádos y las organizaciones internacionales, en beneficio de la
comunidad internacional. Cuanto más se cumplen esas obligaciones, está el sis-
tema en m\iores condiciones de funcionar y favorecer a cada país. Como se ha afir-
mado, el futuro del mundo depende en gran medida, del respeto de la máxima
latina ya mencionada. Contra los infraetores de la norma internacional es aplicada
la presión democrática de todos los pueblos y de un gran número de Estados,
preocupados por el logro de los objetivos pacíficos y la convivencia. .
El carácter democrático del Derecho Internacional contemporáneo, que
prohibe las guerras de agresión y de conquista .exige una más amplia coopera-
ción entre todos los Estados independientemente de su régimen social, para su
aplicación más completa.
89
Principios del Derecho Internacional
contemporáneo
El Derecho Internacional se asienta en principios universalmente recono-
cidos, los que se consagran en varios documentos jurídicos internacionales, el
primero de los cuales es la Carta de las Naciones Unidas.
La Carta no establece un gobierno mundial ni mucho menos, pero puede
ser catalogada de "Ley Suprema" mundial en el sentido de que establece una
serie de principios imperativos Ous cogens), obligatorias para todos los sujetos
internacionales en sus relaciones entre sí. Los actos de los sujetos que no corres-
pondan a estos principios son ilegítimos y carecen de todo valor legal.
Los principios fundamentales tienen fuerza jurídica obligátoria, el país que
no los respeta está cometiendo una infracción jurídica internacional. Estos
principios son también normas de conducta pero con una característica espe-
cial, el mayor grado de generalización, más elevado que el de las normas
comunes, es decir son normas jurídicas generales, universales, imperativas,
supremas y orientadoras de todas las demás normas .del ordenamiento jurídico
internacional.
El principio fundamental del Derecho Internacional contemporáneo que
condiciona y determina a todos los demás y por 10 tanto da contenido y
nombre a todo el sistema actual de principios, rector de las relaciones entre
Estados de los dos sistemas sociales antagónicos, es el principio dela coex:isten-
cia pacífica, surgido inicialmente como un principio de la política exterior del
primer Estado socialista y que por la acción de este y de los demás Estados de la
comunidad socialista se convirtió en el principio rector del sistema de relacio-
nes internacionales contemporáneas.
Sin mencionarse de esta forma, el principio de la coexistencia pacífica
quedó consagrado en la Carta de las Naclvnes Unidas y fue concretado en la
Declaración de los principios del Derecho Internacional relativos a las relacio-
nes de amistad y cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de .
la ONU aprobada por la Asamblea General de la más universal de las organi-
zaciones internacionales, el 24 de octubre de 1974.
En esta Declaración se enumeran los principios de la prohibición de recu-
rrir a la amenaza o al uso de la fuerza; el de solución de las controversias sola-
mente por medios pacíficos; el de la no intervención en los asuntos internos de
otros Estados; el de la obligación de que todos los Estados cooperen entre sí; el
.de la igualdad de derechos y autodeterminación; el de la igualdad soberana y el
del cumplimiento de buena fe de las obligaciones contraídas.
Todos estos principios están intervinculados y cada un'J debe ser interpre-
tado y aplicado en relación con los demás. En 1974 4. samblea General

aprobó la "Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados" como


un instrumento efectivo para el establecimiento de un nuevo sistema de rela-
ciones económicas inter~acionales, en la que se enumeran los siguientes prin-
cipios: soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los
Estados; igualdad soberana; no agresión; no intervención; beneficios mutuos.
y equitativos; coexistenciapacífica; igualdad de derechos y autodeterminación

90
de los pueblos; solución pacífica de lós conflictos; reparación delas injusticias
resultantes del uso de la fuerza y que priven a una nación de los medios natura-
les necesarios para su desarrollo normal; cumplimiento de las obligaciones
internacionales; respeto a los derechos humanos y las libertades fundamenta-
les; renuncia a las esferas deinflucncia y a las hegemonías; promoción deta jus-
ticia social internacional; cooperación inté'Tnacional para el desarrollo y libre
acceso de los países mediterráneos al mar.
En otro~ documentos internacionales encontramos enumerados los pdncipios
básicos, que aunque se formulen de manera diferente, son en esencia los mismos,
los fundamentales del sistema de principios de la coexistencia pacífica.
Todos los principios pueden ser separados en tres grupos fundamentales,
uno, que denominaremos principios relativos a la defensa de la paz mundial,
otro, principios relativos a la cooperación entre los Estados y pueblos y un ter-
cero, principios relativos al desarrollo libre e independiente de todos los pue-
blos. El respeto y la observancia de estos principios constituye el fundamento
de la convivencia entre las naciones y sería la base que haría realidad el po.stu-
lado del Benemérito de las Américas de que entre los individuos como entre las
naciones el respeto al derecho ajeno es la paz.
A partir de estos principios podemos cone! uir que las tareas más importan-
tes del Derecho Internacional Público contemporáneo son impedida guerra
nuclear, preservar la paz y la independencia de los Estados y pueblos, prescribir
el colonialismo en todas sus formas, detener la carrera armamentista y abrir el
camino para su desarmeprogresrvo~asegurarel desan:OIToaelos pueblos ddos----
países subdesarrollados.
El Derecho Internacional, acuerdo entre Btados elevado a la categoría de
obligaciones inviolables, está entre las formas más efectivas de mantener la
paz, da garantías políticas y jurídicas a: la estabilidad, la seguridad y la paz
internacionales. La letra y el espíritu del Derecho Internacional contemporá-
neo poseen una dinámica propia en defensa de la paz y de la coexistencia pací-
fica. No en balde los enemigos de la paz son los principales detractores del
Derecho Internacional.
El Derecho Internacional que en el pasado era un instrumento de opresión,
se ha convertido en un instrumento de liberación. Las luchas de los Dueblos
por su libertad y autodeterminación son tuteladas por esta rama del Derecho.

Sujetos del DIP


Otro elemento que distingue al Derecho Internacional del nacional o
interno es el círculo de sujetos. En efecto, como el Derecho Internacional nace
por la existencia de los Btados y por las relaciones entre ellos, que hacen surgir
la necesidad de que esas relaciones sean reguladas por normas jurídicas no es
necesario fundamentar el hecho que los Estados son sujetos del Derecho Inter-
nacional.
Un rasgo diferenciador de los Btados-sujetos del DIP, es su soberanía. Pur
soberanía del Estado se entiende la libertad en lo interno y la independencia en
las relaciones internacionales. Esa cualidad es exclusiva de los Estados v define
sus peculiaridades como sujetos de esta rama de derecho. '
91
Como consecuencia de su soberanía, los Estados sólo por el hecho de exis-
tir, son sujetos internacionales y esta condición no depende de ningún acto de
los demás participantes de las relaciones internacionales.16 El sólo hecho del
surgimiento de un Estado lo convierte en sujeto independientemente de la
voluntad de los demás sujetos. Otra importante peculiaridad es que pueden ser
participantes sólo en las relacionesjurídicas que ellos acepten, por medio de la
norma internacional por ellos reconocida tanto en forma expresa como tácita.
El hecho de que las normas del Derecho Internacional regulen fundamen-
talmente relaciones interestatales, condiciona que los Estados sean los sujetos
fundamentales del Derecho Internacional poseedores de cualidades específicas
que no tienen otros sujetos.
Una delas normas reconocidas del Derecho Internacional actual es el prin-
cipio de la autodeterminación, como ya se ha afirmado. Este principio hace
surgir otro sujeto de esta rama del derecho, pues convierte a las naciones en
sujetos del derecho a la autodeterminación, es decir en sujetos de una determi-
nada relación jurídica internacional y por consiguiente del Derecho Interna-
cional en general. Pero la nación a diferencia del Estado, es un sujeto especial
porque sólo es participante de las relaciones jurídicas internacionales que sur-
gen como consecuencia ysobre la base del principio de la autodeterminación.
Otros entes pertenecientes a la comunidad internacional como titulares de
derechos y deberes y por lo tanto como sujeto, lo constituyen las organizaciones
internacionales intergubernamentales. Sin embargo, este sujeto es limitado, pues
-----5US facultades estan limItadas alasque1üsfuados, sujetos principales, que las crea-
ron, les confirieron. La subjetividad de las organizaciones internacionales sedistin-
gue cualitativamente de la de los Estados. Las organizaciones internacionales son
sujetos secundarios, derivados; su voluntad no es soberana, sino que es la suma
compuesta de las voluntades soberanas de sus miembros y aunque no es idéntica a
ellas y tiene su existencia propia, es derivada de la conciliación de voluntades de los
Estados miembros. La condición de sujeto y el volumen de la capacidad jurí-
dica de la organización son determinados por el tratado internacional que la
crea. Cualquier organización internacional intergubernamental es sujeto de
Derecho Internacional porque su instrumento constituyente regula las rela-
ciones entre esa organización y por lo menos sus Estados miembros, aunque
sea con motivo de la pertenencia a ella.
Los individuos no son sujetos de esta rama. Cualquier persona está bajo la
jurisdicción del Estado en cuyo territorio se encuentra y se subordina al orde-
namiento jurídico de este. La situación jurídica del individuo se determina por
esta-r en el territorio de un Estado, de aquél del cual es ciudadano o si está en
territorio de otro Estado, para el cual es extranjeroY
Como se ve, en el Derecho Internacional contemporáneo han aparecido
nuevos sujetos: las organizaciones internacionales intergubernamentales y las
naciones que luchan por su independencia y como resultado de ello, se han
constituido nuevas esferas de las relaciones jurídicas internacionales, aquellas
en las que participan esos sujetos.
Esas y otras transformaciones que se han producido y siguen desarrollán-
dose en el Derecho Internacional son provocadas por los procesos que tienen
lugar en las relaciones internacionales contemporáneas.

92
Papel del D IP en las relaciones internacionales
El Derecho Intern'acional, como se ha afirmado es un regulador del sistema
de las relaciones internacionales, entendidas estas como relaciones entre Esta-
dos, por eso presuponer que deba tener las mismas estructuras que el derecho
que rige para los individuos, es desconocer la diferencia fundamental que
separa la voluntad de la persona física o natural de la voluntad estatal.
De acuerdo a este, el Derecho Internacional por su estructura es un orden
jurídico de coordinación, sus sujetos fundamentales son los Estados, que
gozan de iguales derechos, es un derecho fundamentalmente convencional.
Cuando afirmamos que es un orden jurídico de coordinación no quiere decir
que sus normas no rijan sobre los Estados, pues sus normas vinculan a sus des-
tinatarios, donde hay derecho hay un sometimiento a él, pero en este caso el
sometimiento parte de un acatamiento voluntario, producto del acatamiento
de las normas jurídicas internacionales.
Este ordenamiento jurídico es peculiar porque no hay organizaciónjerár-
quica y los sujetos son, al propio tiempo, órganos de creación de la norma.
Una nota típica del Derecho Internacional y que con frecuencia es seña-
lada para negarlo,es la ausencia de un "órgano supremo" por encima de los
sujetos, que pueda intervenir en los casos de violaciones:cSólo quien vea en la
fuerza el factor decisivo de la vida jurídica internacional negará el carácter
jurídico del Derecho Internacional, pues aquí son los sujetos en conjunto, los
que tienen a su cargo la custodia de la justicia.
El mundo actual es testigo de la lucha entre dos tendencias en las relaciones
internacionales y en su regulador; una, defensora de la legalidad y el orden
internacional y otra, que lo combate. El respeto a las normas de Derecho Inter-
nacional es una condición indispensable de la existencia de los pueblos, sin ello
no es posible un normal desarrollo de la vida internacional.
La conciencia de esto en las masas hace que ningún estadista se mani-
fieste abiertamente en contra del Derecho Intemacional, incluso los más
reaccionarios proclaman su respeto incondicional asus normas y princi-
pios. Sin embargo, el reconocimiento verbal del papel del Derecho Interna-
cional en el mundo actual no significa el ponerlo en práctica. La experiencia
de las actuaciones de los Estados imperialistas es un ~emplo claro. Una
lucha consecuente por el respeto a los principios y normas de la vida inter-
nacional es una premisa de un ordenjurídico estable, por el cual se pronun-
cian todas las fuerzas democráticas del mundo y en primer lugar, los Estados
socialistas.
El negar el papel regulador, la esencia jurídica y el carácter imperativo de
los principios del Derecho Internacional beneficia solamente a lbs interesados
en vial arlo, a aquellos que actúan al margen y en contra del ordenamiento jurí-
dico internacional; los imperialistas y sus lacayos.
Esta rama de derecho contribuye a dar estabilidad a esas relaciont'S interna-
cionales, es una sólida construcción con principie:> v norm:l", nL'¡C
delimitados. Los principIOS refrendados C;, la C~rta (le la 01\ U u; ntra scnc
de documentos de validez universal le confieren al Derecho Internacional un
sentido claro.
El Derecho Internacional no puede regular la vida interna de los países y
pueblos, por eso este derecho es un derecho de coordinación entre Estados y
pueb1.0s igualmente soberanos.
De conformidad con esta rama de Derecho, todos los pueblos tienen la
facnltad de determinar su status jurídico, pdlítico y social, sin ingerencia
externa y de desarrollar de acuerdo a su voluntad su vía de desarrollo econó-
mico. Es deber de todos los Estados respetar ese derecho.
El Derecho Internacional contemporáneo, como afirma el jurista brasi-
leño J. Monserrat Filho es "un respetable edificio en contrucción con colum-
nas perfectamente delineadas". Los principios generales consagrados en la
Carta de la ONU y otros documentos internacionales le confieren un sentido
daro, un rumbo de paz, de cooperación entre todos los Estados, de igualdad y-
autodeterminación de los pueblos.
Por eso el Derecho Internacional tiene como uno de sus objetivos funda-
mentales el coadyuvar con sus rrJC'•hos
. específicos a crear m~ores condiciones
en el plano mundial para el 1ibre d,,:sarrollo de cada país y pueblo. Las prernisas
están dadas, es necesario un desarrollo progresivo y acelerado, para afirmar esa
tendencia principal. .;
El futuro del Derecho Internacional depende del futuro de la Humani-
dad. De ahí que la tarea primordial sea gar;ntizar jurídicamente un futuro
de paz y de seguridad internacionales, lo que significa movilizar todos los
recursos materiales y espirituales al alcance del hombre para no permitir
que comience una guerra nuclear. La guerra se gana evitindola, por eso
también es urgente para el Derecho Internacional contribuir a poner fin a la
carrera armamentista.
La vüja máxima latina de "cuando las armas hablan, las leyes callan" no
tiene validez en nuestro tiempo, pues incluso el Derecho Internacional tra-
tado de regular las normas de conducta en la guerra, elaborando lo que se
conoce con el nombre de leyes y costumbres de guerra, para hacer bien la frase
de MontesQuien de que su objetivo era hacer que las naciones se hagan en
tiémpo de paz el mayor bien posible y en tiempo de guerra el menor mal
posible, ya que no ha sido posible excluir la guerra, fenómeno que acompaña a
las sociedades de explotación.
En el camino para hacer sobrevivir a la Humanidad nada sustituye al
Derecho Internacional como base justa y segura para las negociaciones y
acuerdos.
Al mismo tiempo, el Derecho Internacional debe enfrentar otros problemas
globales que afectan a todos los Estados: la reestructura9-ón de las relaciones eco-
nómicas internacionales y la liquidación del subdesarrollo; la contarr.lllación del
medio ambiente; especialmente de los mares con sus riquezas amenazadas; la
preservación de los recursos naturales, indispensables para la vida humana; la
utilización racional de las fuentes de energía no renovable; los problemas ali-
mentarios y de la salud pública a nivel internacional y muchos otros. Los pro-
blemas globales solo pueden ser resueltos globalmente, mediante la colaboración
entre los actores de las relaciones internacionales y principalmente los Estados,
independientemente de sus diferencias internas.

94
.Fl futuro del Derecho Internacional pasa por la creación de nuevas ramas
especializadas, como el Derecho InternacionaH<Sucleat, el Derecho Interna-
cional Ecológico, el Derecho Cósmico, etcétera.
Un nuevo concepto jurídico internacional está naciendo con un futuro
promisorio, el de "patrimonio común de la Humanidad", lo que significa que
los bienes y riquezas deben ser explorados en beneficio de toda la Humanidad.
Esta innovación ya existe en el Derecho Cósmico; la luna y los demás cuerpos
celestes sólo pueden ser explorados en beneficio de esta. Igual concepto se ha
desarrollado en el Derecho del Mar: las riquezas del fondo del mar deben ser
patrimonio común de todos los hombres.IB
La lucha alrededor de este concepto se desarrolla entre la mayoría de los
Estados y pueblos por una parte y las potencias imperialistas y las corporacio-
nes transnacionales por otra . .Fl desenlace -de esta confrontación indicará el
futuro del Derecho Internacional

Notas
1 La expresión Derecho Internacional (International Law) fue utilizada por vez pri-
mera por el filósofo y jurista inglés Jeremías Bentham, en Principios de Moral y legisla~
ción (1780). .
2 Antonio Sánchez de Bustamante y Sirven: Manuel de Derecho Internacional Público,
Talleres tipográficos La Mercantil, La Habana, 1945, p. 9.
3 Ernesto Barros Jarpa: Manual de Derecho Internacional Público, Editorial Jurídica de
Chile, Santiago de Chile, p. 17.
4 Ver: Curso de Derecho Internacional, libro 1, capítulo 1 (en ruso), Editorial Progreso,
Moscú, 1979.
5 Con la paz de Westfalia la historia de la diplomacia inicia la era de los Congresos
europeos. La Paz de Wesrtalia (Congresos de Osnabruck y M unster) delimitó las
fronteras fundamentales de los Estados de Europa, ratificó la independencia de Suiza
y los Países Bajosy la independencia política y religiosa de 355 Estados alemanes.
Estos documentos reconocieron los principios de la soberanía y de igualdad de los
Estados, aunque la primera es proclamada como la sqberanía del monarca, como
único portador de esta. De la misma manera, la igualdad de los Estados se identifica
con la de los monarcas, lo que se expresa en el principio de "Par in parem non habet
imperium". El Papa Inocencio X condenó la Paz de Westfalia y la declaró "ilegal",
acto totalmente inefectivo; ver: V.D. Leyin: Historia del Derecho Internacional, Editorial
de Relaciones Internacionales, Moscú, 1962, pp. 42, 43 (en ruso); Georg Stadmüller:
Historia del Derecho Internacional Público, Editorial Aguilar, Madrid, 1961, pp. 166 Y
167; Potemkin y otros: Historia de la diplomacia, T. I,Editorial Grijalbo, México, 1966,
pp. 208, 209.

95
6 Marx menciona a Grocio entre los pensadores de la naciente burguesía que vieron al
Estado con ojos humanos y extrajeron sus leyes naturales de la razón y de la experien-
cia y no de la teología.
7 A. Zheludkov: Hugo Grocio y su tratado "Del derecho de-la guerra y de la paz", en
Grocio, Hugo: Del derecho de la guerra y de la paz, Moscú, 1956, p. 36 (en ruso). Ver ade-
. más, la magnífica Conferencia del Profesor Miguel D'Stefano titulada "Hugo Gro-
cio: en el cuatricentenario de su nacimiento. Sus precursores y sucesores", pronun-
ciada en el ciclo de conferencias organizado por la Sociedad Cubana de Derecho
Internacional con motivo del cuatricentenario de Grocio, La Habana, 1983. El libro
de Grocio fue incluido en 1627 por el Papa en el índice de libros prohibidos perma-
neciendo en él hasta 1900.
8 Si para el Derecho Internacional el Congreso de Viena tuvo aspectos progresis-
tas, no puede olvidarse que "legitimó" los resultados de la redistribución de
Europa y de las colonias entre los vencedores de Napoleón, que en él se creó la
Santa Alianza, la que proclamó el principio dellegitimismo contra los movi-
mientos revolucionarios en Europa y en otras partes del mundo. Por ello, Marx
afirmó que el Congreso de Viena fue una de las ficciones más monstruosas del
Derecho Internacional.
9 La expresión "Concierto europeo" fue utilizada por vez primera en 1814 por Aus-
tria, Rusia, Inglaterra y Prusia.
10 El principio político Jurídico del internacionalismo socialista, fundamental en las
relaciones entre Estados socialistas, ha sido consagrado también en los textos consti-
tucionales de esos Estados. Ver: Constitución de la República de Cuba de 24 de febrero
de 1976, artículo 12, inciso F. Constitución de la URSS, artículo 30; Ver: de José
Peraza Chapeau: "Los princ~pios de las relaciones entre Estados socialistas" en Tres
temas de Derecho Internacional, Facultad de Estudios Dirigidos. Instituto Superior del
Minint.
11 Declaración de la Conferencia de representantes de los 81 Partidos Comunistas y
obreros, Editora Política, La Habana, 1963, p. 34.
12 Ver: Convención de Viena sobre Derecho de Tratados, artículo 2, inciso a).
13 El artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia al referirse a las fuen-
tes que utilizará ese órgano de las NNUU al conocer los litigios que le sean someti-
dos enumera lás siguientes:

"las convenciones internacionales, sean generales o particulares ..., la cos-


tumbre internacional como prueba de una práctica generalmente aceptada
como derecho; los principios generales de derecho ..., lás decisiones judicia-
les y las doctrinas de los plublicistas de mayor competencia de las distintas
naciones, como medio ~uxiliar para lá determinación de las reglas de
derecho ...".

14 V.L Lenin: "El estado y la revolución", Obras escogidas, en dos tomos, t. 2, Ediciones en
Lenguas Extranjeras, Moscú, p. 382.
15 "La competencia de la Corte Internacional de justicia se extiende a todos los liti-
gios que las partes le sometan" (artículo 36 del Estatuto de la Corte Internacional
de Justicia).
16 El Estado existe independientemente de su reconocimiento. El reconocimiento por
otros Estados no lo hace sujeto de Derecho Internacional, sino que este es sujeto en
virtud de su propia existcnr'Ía como Estado soberano. Sin las posicicnes

96
extremas que niegan la importancia del reconocimiento (recordemos a Napoleón:
"Francia necesita del reconocimiento, como necesita de este el sol") rechazamos las
teorías que afirman que el Estado existe cuando es reconocido por otros.
17 No tratamos aquí los casos de las personas sin ciudadanía.
18 Ver: Artículo 136 de la Convención de las Naciones Unidas sobreel derecho del mar,
3ra. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar, A/Conf. 62/122, 7
octubre, 1982.

97
Las organizaciones
internacionales en las relaciones
internacionales contemporáneas
C.Dr. José Peraza Chapean

Unos de los rasgos que caracterizan las relaciones internacionales contempo-


ráneas es el creciente papel de las organizaciones internacionales, 10 que es una
expresión de la compltjidad de estas relaciones, que por su parte influyen de
manera determinante en las organizaciones, experimentando a su vez la
influencia de estas.!
Las organizaciones influyen en la política y en las relaciones entre los Esta-
dos, sobre la opinión pública internacional, pues en ellas son debatidos los
problemas fundamentales de la vida mundial, son la arena de lucha y coopera-
ción de los Estados, de los distintos sistemas sociales y de la lucha entre las fuer-
zas democráticas y las reaccionarias.
Como es sabido, las organinóones internacionales son un fenómeno de
carácter secundario. Las organizaciones internacionales intergubernamenta-
les son creadas por los Estados y son una forma específica de las relaciones
entre ellos junto con las relaciones bi y multilateralesdirectas.
Las relaciones internacionales contemporáneas no pueden limitarse a los
marcos tradicionales, pues han surgido numerosos problemas de carácter glo-
bal que demandan los esfuerzos de toda la comunidad internacional.
Las actuales relaciones internacionales políticas, económicas y de otro tipo
constituyen la condición objetiva que dicta la necesidad de la creación de las
organizaciones internacionales, las que se dividen en dos tipos fundamentales,
las intergubernamentales, cuyos miembros son los Estados y las no guberna-
mentales que existen sobre bases sociales, profesionales, etcétera.
Las organizaciones internacionales surgieron hacerelarivamentepoco tiempo,
en una determinada etapa del desarrollo de las relaciones internacionales.
El desarrollo del capitalismo condujo a la ampliación de las relaciones
comerciales entre los distintos países y al surgimiento del mercado capitalista
mundial, lo que llevó al desarrollo del transporte, el telégrafo, y otros..tipos de
comunicación.
Ya a mediados del pasado siglo, los Estados comienzan a concertar conve-
nios internacionales reguladores de sus relaciones en eltransporte y las comu-
6
nicaciones para establecer medidas internacionales uniformes, etc. Es decir que
las necesidades del desarrollo económico de la sociedad y el progreso técnico
relacionado con este desarrollo, hicieron surgir la necesidad de regular inter-
nacionalmente una serie de ramas de las relaciones interestatales totalmente
desconocidas hasta ese momento. Esa regulaci{m se llevó a cabo inicialmente
sobre bases bilaterales. Posteriormente los Estados comenzaron a concertar
convenios multilaterales, que condujeron a la creación de las llamadas uniones
administrativas, las primeras organizaciones internacionales.

99
Las primeras grandes uniones administrativas fueron la Unión Internacio-
nal para la medición de la tierra (1864), la Unión Telegráfica Internacional
(1865), la Unión Postal Universal (1874)", el Comité Internacional de Pesas y
Medidas (1875), la Unión Internacional para la protección de la propiedad
industrial (1883), etcétera.
Estas uniones administrativas dieron inicio a las organizaciones interna-
cionales permanentes, a diferencia de los congresos internacionales, órganos
temporales que existían en la vida internacional desde el siglo XVII.
Las primeras organizaciones internacionales, como hemos visto por su
nombre, eran organizaciones no políticas, dedicadas a cuestiones técnicas,
pues para que surgieran no existían todavía las premisas necesarias.
El objeto de actividad de cualquier organización internacional siempre
tiene contenido real y los problemas planteados ante ella demandan objetiva-
mente una solución sobre una base permanente con la ayuda deun mecanismo
especial, pues no es posible solucionarlos con los esfuerzos separados· de los
Estados.
En las relaciones internaCionales contemporáneas la influencia de las orga-
nizaciones internacionales es diferente tanto por su contenido como por su
carácter u objetivos, por la efectividad de su actividad, etcétera.
El creciente papel de las organizaciones internacionales no significa una
tendencia a la supresión de la soberanía, pues estas organizaciones son órganos
de la colaboración de Estados soberanos iguales.
Las organizaciones no pueden determinar el desarrollo de las relaciones
internacionales, pero son una parte importante del sistema de relaciones. No
obstante, los elementos primarios de este sistema son los Estados, de cuya
voluntad depende en última instancia, y que son los sujetos fundamentales del
Derecho Internacional, poseedores de todo el conjunto de derechos y obliga-
Clones.
Así, el surgimiento de una organización internacional es el resultado de su
compromiso entre dos tendencias antagónicas; la aspiración de los Estados a la
independencia soberana y la necesidad de delegar una parte de sus derechos
para lograr objetivos conciliados. Por eso, las organizaciones internacionales
son una institución de las relaciones internacionales multilaterales creadas por
los Estados y con objetivos aprobados por sus participantes, con una determi-
nada competencia y órganos permanentes.
Fueron las necesidades del desarrollo de la sociedad las que condujeron al
surgimiento, a mediados del pasado siglo, de las primeras organizaciones de
carácter técnico y la creciente comphjidad de las relaciones internacionales lo
que impuso la necesidad de crear organizaciones de cooperación política.
La primera organización política internacional permanente fue la Socie-
dad o Liga de las Naciones, creada en 1919. Sus estatutos elaborados en la
Conferencia de Paz de París, eran parte integrante del Tratado de Versalles de
1919. Como objetivo oficial, la Liga de las Naciones tenía el de mantener la
paz y la seguridad. Sin embargo, sus fines reales eran fortalecer la situación
dorninaüte de las Dotencia~ en la Plinlerdc Guerra ~1undial, funda-
mentalmente de I;lg1aterra y Francia y ser un medio de lucha contra el primer
Estado socialista, la URSS. El pmpio hecho de que la URSS fuese excluido.

100
de la organización desde sus inicios, que Alemania derrotada en la primera
conflagración mundial no formara parte inicialmente de la Liga y que los
Estados Unidos por decisión del Senado norteamericano se auto excluyeran,
eliminaba la posibilidad de instituir una organización de carácter universal
que posibilitara el mantenimiento de la paz y la seguridad y asegurase la coo-
peración entre los Estados.
N o obstante, los Estados.imperialistas tenían que tener en cuenta la aspiración
de los pueblos y crearon esta organización proclamando que su objetivo era la paz,
aunque los estatutos no preveían ningún mecanismo para ello. No se establecía la
probibición de la guerra de agresión y sólo establecían algunas limitaciones al
"derecho" de los Estados a la guerra. Después de demostrar su inutilidad para dete-
ner al agresor italiano en Abisinia, al agresor japonés en ·China y al agreSor alemán
en Europa, a los que no aplicó ningún tipo de "sanciones" efectivas y de actuar
pronto y enérgicamente contra la URSS en la guerra soviétiCO-Mesa, la Liga de las
Naciones "falleció el 9 de septiembre de 1939 y su certificado de defunción le fue
expedido formalmente en 1947".2
En e~período entre la Primera y la Segunda Guerras Mundiales surgieron
otras organizaciones internacionales y para 1939, año del comIenzo de la
Segunda Gran Guerra existían 48 organizaciones intetgubernamentales y 570
no gubernamentales.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial surgen nuevas organizaciones y
entre estas la más importante de todas las organizaciones internacionales con-
temporáneas, la Organización de las Naciones Unidas, cuya creación ha sido
calificada de la etapa más importante de toda la historia de las organizaciones
internacionales.
La "guerra fría" iniciada por el imperialismo internacional encabezado
por los Estados Unidos, después de la Segunda Guerra Mundial contra la
Unión Soviética y los demás paí.ses socialistas, condujo a la creación de agru-
paciones militares cerradas que sus fundadores trataron de presentar como
organizaciones regionales de seguridad. Entre ellas podemos mencionar la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (O-TAN), la Organización del
Tratado de Asia Sudoriental (SEATO), la Organización del Tratado Central
(CENTO), el Pacto de Seguridad del pacífico (ANZUS). De estas sólo la
ANZUS y la OTAN continúan existiendo.
Al desarrollarse y fortalecerse d sistema socialista mundial, se desarrolla-
ron también las formas de la colaboración entre los Estados que lo forman. En
1949, Estados socialistas de Europa con el objetivo de coordinar las formas de
la colaboración económica entre sí, crearon la primera organización interna-
cional socialista, el Cons<;jo de Ayuda Mutua Económica.3 Posteriormente
han sido creadas varias organizaciones internacionales en las distintas ramas
de la cooperación. En la actualidad más de veinte organizaciones internacio-
nales intergubernamentales socialista abarcan tanto la producción, como la
ciencia y la técnica, así como la circulación. En 1955, fue creada como organi-
zación regional de seguridad colectiva, una organización política de los países
socialistas, la Organización del Tratado de Varsovia.4
La destrucción del sistema colonial del imperialismo bajo los golpes del
movimiento de liberación nacional y la formación, como consecuencia de

101
esto, de un grupo de Estados recién liberados no sólo ha permitido ampliar
las grandes organizaciones internacionales universales como las Naciones
Unidas, sino que ha llevado a la creación de organizaciones en las que parti-
cipan sólo los Estados subdesarrollados, como la Organización de la Unidad
Afripna,5 creada en 1963 en el período de auge anticolonial en África y que
refleja en su Carta y en su actividad, posiciones antimperialistas comunes
para la mayoría de los Estados africanos, aunque en sus poco más de dos déca-
das de existencia no haya podido cumplir la tarea proclamada de asegurar la
plena unidad africana.y liberar al continente.
Las organizaciones internacionales de los países subdesarrollados tienen
una esencia política característica. No existe una organización general
común para todos los países subdesarrollados, aunque estos actúan en cali-
dad de grupo único en las organizaciones interna.cionales de carácter univer-
sal, el así llamado "Grupo de los 77" del que forman parte casi todos los Esta-
dos subdesarrollados y que tiene una determinada estructura organizativa.
Peculiaridades organizativas posee el Movimiento de países no alinea-
dos, que sin ser una organización internacional en el pleno sentido de este
concepto, manifiesta tendencias a desarrollarse en formas organizadas sobre
la base de un mecanismo de coordinación. Los rasgos fundamentales de estos
elementos son la existencia de una membresía formal, órganos permanentes
o semipermanentes, como el Buró de Coordinación, un presidente que diri-
gen al movimiento entre una y otra cumbre, una serie de comités, grupos, un
procedimiento para la adopción de decisiones, etcétera .
. El movimiento de los no alineados en la ONU elabora su estrategia
común, lo que demuestra que la práctica hace surgir instituciones específicas
que no pueden enmarcarse en marcos tradicionales.
Existen también organizaciones económicas de los países capitalistas desa-
rrollados, uno de cuyos ejemplos más evidentes es la Comunidad Económica
Europea, organización con una estructura institucional desarrollada. 6
. La internacionalización de la vida económica, la intensificación de las
relaciones económicas y científico-técnIcas internacionales, la creciente
importancia de los problemas globales y la necesidad de que sean resueltos
por todos los Estados del mundo conducirán al aumento del número de
organizaciones internacionales y a su creciente papel en el sistema de rela-
ciones internacionales.
Tratando de unificar los rasgos comunes de las organizaciones interna-
cionales pueden distinguirse cinco elementos o rasgos fundamentales. Una
base contractual, determinados objetivos, estructura organizativa, derechos
y deberes y que exista y sea crc.ada en correspondencia con los principios
fundamentales del Derecho Internacional.
Se ha tratado de definir a las organizaciones internacionales como "una
colectividad de Estados, establecida por un tratado, con una constitución y
órganos comunes, que tiene una personalidad independiente de la de sus
Estados miembros y es sujeto de Derecho Internacional con capacidad para
concertar tratados internacionales",7
La base contractual de una organización internacional es que su docu-
mento constituyente es un tratado internacional multilateral, concertado

102
entre Estados. Estos tratados tienen determinadas características, pues a dife-
rencia de los tratados multilaterales habituales, estos crean una entidad
internacional permanente, un sujeto derivado o de vida intermedia, como
los denomina el profesor D'Stefano. Este tratado además de plasmar los
derechos y obligaciones de los Estados signatorios, indica los objetivos y las
tareas de la organización, describe sus funciones y la competencia, especifica
las relaciones entre las organizaciones y susEsta:dos miembros, es por tanto,
un tratado internacional sui generis, de tipo especial al que le son aplicables
todas las normas básicas del Derecho de Tratados y en particular el principio
de pacta sunt servanda.
Sin embargo, en la práctica internacional ha habido casos en que se han
creado organizaciones internacionales sin un tratado internacional, sino
sobre la base de una resolución de otra organización internacional. Ejemplo
de esto son la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial (ONUD!) y la Conferencia de las Naciones Unidas para, el
Comercio y Desarrollo (UNCTAD), creadas por la Asamblea General de la
ONU sobre la base del Artículo 22 de la Carta que le confiere el derecho de
instituir órganos auxiliares. La UNCTAD y la ONUD! no son simples órga-
nos auxiliares, sino que tienen estructura y funciones. Incluso la resolución
que creaba la ONUD! (2152 de 17 de noviembre de 1966) iridica clara-
mente que esta institución se crea como órgano de la Asamblea General que
debe funcionar como una organización autónoma en los marcos de la ONU
Los objetivos son un rasgo importante, pues estos sirven para determinar
el carácter legítimo de la organización. Así, no puede pretender legitimar
una organización como la OTAN, que es un bloque militar agresivo dirigido
contra los países socialistas, lo que la pone en franca contradicción con el
principio cardinal del derecho Internacional contemporáneo, el principio de
la coexistencia pacífica.
La estructura organizativa es el sistema de órganos permanentes, mien-
tras que los derechos fdeberes independientes son definidos en el propio
documento fundacional.

Clasificación de las organizaciones


internacionales
Además de la ya conocida y mencionada al inicio de este capítulo, de
organizaciones intergubernainentales o intere~tatales, creadas por los Esta-
dos y de lasque forman parte los sujetos más importantes del Derecho Interna-
cional Público y organizaciones no gubernamentales, o sea las creadas sobre
bases sociales e integradas por entidades no gubernamentales,la cienciajurí-
dica internacional al estudiar las organizaciones intergubernamentales las
clasifica atendiendo diferentes elementos. Un rasgo para clasificar las orga-
nizaciones es su naturaleza, su escala de actividad, su objeto, y la esencia
sociopolítica de los estados miembros.
A partir de esos rasgos las organizaciones internacionales pueden divi-
dirse en organizaciones de carácter universal y organizaciones regionales. Las

103
primeras son aquellas cuyos objetivos y objeto de actividad son de interés para
todos los Estados del mundo. El <;jemplo clásico de este tipo; lo constituye la
Organización de Naciones Unidas, pues es evidente que su objetivo de mante-
ner la paz y la seguridad internacionales es de interés de todos los Estados del
mundo y por eso debe ser una organización abierta a los Estados amantes de la
paz, que acepten las obligaciones consignadas en la Carta y que a juicio dela
Organización, estén capacitados para cumplir esas obligaciones y se hallen
dispuestos a hacerlo.8
Son organizaciones regionales las creadas por los Estados situados en una
región geográfica y sus objetivos pueden ser diversos. Especial importancia tie-
nen las organizaciones regionales para el mantenimiento de la paz y la seguri-
dad en una determinada región, creadas de acuerdo al capítulo VIII de la Carta
de Las Naciones Unidas.
Atendiendo a la esencia sociopolítica de sus Estados miembros, las organi-
zaciones internacionales pueden clasificarse en organizaciones de Estados
capitalistas, de Estados socialistas, de Estados subdesarrollados y universales.
Ejemplo de las primeras son la Comunidad Económica Europea y la Organi-
zación del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Entre las organizaciones'
internacionales socialistas podían mencionarse a la Organización del Tratado
de Varsovia, el Cons<;jo de Ayuda Mutua Económica y el Banco Internacional
de Colaboración Económica.
Ejemplo de organizaciones de los países subdesarrollados son el Sistema
Económico Latinoamericano, el Mercado Común del Caribe (CARICOM),
la Organización de la Unidad Africana, el Pacto Andino, etcétera.
Entre las organizaciones que agrupan a Estados de los dos sistemas econó-
micos u organizaciones de carácter general tenemos a la ONU y sus organis-
mos especializados, organizaciones regionales como el Sistema Económico
Latinoamericano, <;jemplo de este tipo de entidad y muestra de la provechosa
cooperación que es posible en los marcos de una organización entre Estados de
los dos sistemas sociales existentes en el mundo de hoy.
Por el objeto de actividad, las organizaciones pueden dasificarse en organiza-
ciones políticas, como la ONU y la Organización del Tratado de Varsovia; eco-
nómicas, como el CAME, la ComutÍi.dad Económica Europea y el SELA, sobre
cuestiones especiales, como la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Propie-
dad Intelectual (OMPI), la Organización Meteorológica Mundial, etcétera.
A pesar de las diferencias entre las organizaciones internacionales existen-
tes, sus características fundamentales son determinadas, en lo esencial, por las
leyes de desarrollo de la sociedad internacional que <;jerceninfluencia determi-
nante sobre el desarrollo del Derecho Internacional. La existencia de factores
como la internacionalización de la vida económica y de otros aspectos de la
vida de la sociedad, el progreso científico técnico, la existencia de Estados
soperanos, pertenecientes a dos sistemas sociales antagónicos y el surgimiento
como resultado del movimiento de liberación nacional de un gran número de
nuevos Estados con peculiaridades económicas y sociales.
El progreso científico técnico y la internacionalización de la vida econó-
mica hacen desarrollarse la tendencia a la unificación, pues la solución de

104
problemas tales como el aseguramiento dela paz, como problema determi-
nante de existencia de la Humanidad, problemas globales como la protección
del medio ambiente, la utilización de los recursos del océano mundial, etcé-
tera, exigen la coordinación de los esfuerzos de los Estados en esta dirección, la
ampliación de la competencia y el aumento de la influencia de las organizacio-
nes internacionales capaces de cumplir las tareas a ellas encomendadas, tanto
de carácter general como local.
Al mismo tiempo, la existencia de Estados soberanos tjerce influencia
inversa sobre la tendencia del aumento de la competencia de lasorganizacio-
nes internacionales.
La tendencia a la unificación es característica de todas las organizaciones
internacionales, pues sin la acción de esta tendencia no podría existir ninguna
organización internacional. Sin embargo, la valoración política de esta ten-
dencia depende de la organización en que esta se manifiesta. En las organiza-
ciones internacionales socialistas la tendencia a la unificación es dominante y
se expresa entre otras cosas, en las relaciones fraternales entre sus miembros,
que persiguen el objetivo de la construcción socialista. En las demás organiza-
ciones, aunque es una tendencia condicionada objetivamente, se manifiesta de
diferente manera y en distintas condiciones, en dependencia del carácter con-
creto de la organización, de sus miembros y de su confrontación de fuerzas
políticas en su seno.
Todo lo anterior conduce a la conclusión de que a pesar del aumento de la
competencia de las organizaciones internacionales, esta no es igual en todas y
estas, independientemente de que sean organizaciones en las que participen
Estados de un mismo sistema social o Estados de los dos sistemas, son intergu-
bernamentales. Incluso las Comunidades Europeas, que tienen determinados
rasgos de supranaclonalidad son en su base, una organización interguberna-
mental.
Esto se manifiesta en el hecho de que las organizaciones son creadas por los
Estados soberanos y poseen la competencia y facultades que estos acordaron
conferirle, es decir que su capacidad es limitada. Por otra parte, los Estados
miembros conservan el derecho de salir de la organización cuando 10 estimen
pertinente y las decisiones de la organización tienen el carácter de recomenda~
ción excepto las que se refieren a cuestiones de carácter interno que de acuerdo
al documento fundacional tienen carácter obligatorio. Además las organiza-
ciones internacionales poseen la condición de sujetos de Derecho Internacio-
nal Público, condición, que como hemos subrayado, es determinada en última
instancia, por los Estados miembros.

La condición de sujeto de Derecho Internacional


de las organizaciones
En reiteradas ocasiones hemos sostenido el carácter de sujetos secundarios
o derivados de las organizaciones internacionales.9
La peculiaridad de las organizaciones internacionales como sujetos de
Derecho Internacional radica, ante todo, en que no poseen soberanía. Esos

105
derechos y facultades de las organizaciones se diferencian por su naturaleza jurí-
dica de los derechos soberanos de los Estados, pues tienen un origen contractual y
son el resultado de la voluntad conciliada de los Estados que las crearon.
Otra peculiaridad es que las organizaciones no poseen territorio y pobla-
ción y por consiguiente no necesitan esos elementos indispensables para el
Estado soberano, que no podría existir sin ellos.
De los Estados depende la cuestión del círculo de sujetos de Derecho Inter-
nacional y ellos determinan si le confieren a las organizaciones status de sujeto
1e Derecho Internacional.
La subjetividad de las organizaciones internacionales se distingue cualita-
tivamente de la delos Estados. Las primeras no poseen voluntad soberana, sino
que su voluntad es la suma compuesta de las voluntades soberanas de sus
miembros y no es idéntica a ellas, pues tiene existencia propia.

"Los criterios para determinar la condición de sujeto internacional de una


organización, son: la existencia de una asociación de Estados que actúe
sobre una base permanente, persiga objetivos legítimos y posea los órganos
correspondientes; la existencia de diferencias entre la organización y sus
Estados miembros desde el punto de vista de sus derechos y objetivos y la
existencia de derechos que puedan ser realizados a nivel internacional."lo

Las funciones son el criterio fundamental para determinar la subjetividad


jurídica de una organización internacional, pues resulta harto difícil elaborar
un modelo abstracto único, en un mundo en el que existen más de 200 organi-
zaciones internacionales deEstados, con un carácter muy variado.
A este elemento hay que agregar la facultad que la entidad posea de partici-
par en el proceso de creación de normas internacionales, es decir que pueda
establecer derechos y obligaciones junto a otros sujetos.
Todas las organizaciones intérnacionales mantienen relaciones jurídicas
con sus Estados miembros v ocasionalmente con otros Estados. Las relaciones
de la organización con sus ~iembros son reguladas, fundamentalmente, en los
tratados que la crean y en otros documentos.
Por ello, la opinión con.sultiva de la Corte Internacional de Justicia de 11
de abril de 1949, qucinterpretando la Carta de laONU al referirse a esta orga-
nización sefialó que "la organización es una persona internacional, un sujeto
de derecho internacional, capaz de ser titular de derechos y deberes y de defen-
der sus derechos pOl vía de reclamaciones internacionales" es aplicable a la
mayor panc de las organizaciones internacionales intergubernamentales con-
teniporáneas.
El e,tudio de las organizaciones internacionales debe ejemplificarse y para
ello, el mejor ejemplo es la más universal e importante de estas, la Organiza-
eón el.: las Naciones Unidas.

La Organización de las Naciones Unidas


Parafraseando a Voltaire se ha repetido en innumerables ocasiones que si
no tuviéramos a las Naciones U nidas "habría que inventadas". En un lJeríodo

10(;
de cambios convulsionantes, las Naciones Unidas ofrecen una tribuna oara
discutir continuamente los problemas y celebrar consultas instantánca's en
casos de emergencias. Al señalar la importancia de la ONU el Comandante en
Jefe, Fidd Castro indicó que "no hay sustituto posible para c-staorganización
mundial, que abarca a todos los Estados".ll
El estudio de la ONU, su actividad, estructura y funciones debe partir del
análisis de la Carta de la organización. Este documento, como ha indicado el
Doctor en Ciencias Jurídicas, G. Morozov, no tiene precedentes. No existe un
a"ctoque abarque con tanta plenitud los principios fundamentales del Derecho
InternaGÍonal.12
La creación de la organización fue un proceso tompl~o que se desarrolló
en medio de la Segunda Guerra Mundial. Precisamente el destacado papel que
desempeñó la Unión Soviética en la victoria sobre el nazismo alemán, el fas-
cismo italiano y el militarismo japonés le permitió ocupar una de las posiciones
principales en la confección de la Carta de la O NU y conseguir que esta fuera fun-
dada sobre la base de los principios progresistas del Derecho Internacionai.13
La'idea de refrendar de manera organizativa los esfuerzos colectivos cielos
Estados aliados para asegurar una paz firme y duradera fue plantead",
manera muy general en la Declaración de los gobiernos soviéticos y polaco
sobre amistad y ayuda mutua de4 de diciembre de 1941.
El 14 de agosto de 1941, el pnc'SidentedelosEE.UU, Franklin D. Rooseveit
y el primer ministro británico, \Vinston Churchill firmaron a bordo del aco-
razado "Augusta" la denominada "Carta del Atlántico" a la que se adhirió el
24 de septiembre la URSS,junto con los rePresentantes de otros Estados. El1
de enero de 1942, Estados Unidos, la URSS, China y Gran Bretaña suscribían
un documento que se transformaría en la Declaración de las Naciones Unidas!4
que era suscrito al día siguiente por los representantes de 22 Estados.
La Conferencia de Moscú de los ministros del exterior de la URSS, Estados
Unidos y Gran Bretaña adoptó el 30 de octubre de 1943 La Declaración sobre
se'3uridad general, firmada también por el representante de China en que se
expresaba la decisión de crear una nueva organización internacional. Esta
decisión fue ratificada en la Conferencia de Teherán del 1 de diciembre de
1943 por los dirigentes de las tres grandes potencias aliadas, la URSS, los
EEoUU y Gran Bretaña.
La Conferencia de expertos celebrada en Dumbarton Oaks (EE.UU) del
21 de agosto al 28 de septiembre de 1944, elaboró en lo fundamental, el
proyecto de las Naciones Unidas. Allí fueron fijadas .las características de
cuatro órganos: la Asamblea General, el Cons~o de Seguridad, el Cons~o
Económico y Social y la Corte Internacional de Justicia. Asimismo fue insti-
tuida una secretaría. Sin embargo la Conferencia no pudo resolver varias cues-
tiones de importancia como el procedimiento de votación en el Cons~o de
Seguridad, el destino de los territorios bajo mandato, el contenido del Estatuto
de la Corte, las que fueron resueltas en la Conferencia de Yalta (Crimea,
febrero 1945) erlla que Stalin, Churchill y Roosevelt declararon que las difi-
cultades habían sido superadas.
En la Conferencia de San Francisco nevada a cabo entre abril y junio de
1945, la Carta fue definitivamente elaborada y firmada, el 26 de junio de es'",
107
mismo año. Cincuenta fueron los estados miembros originarios y a Polonia,
que constituye el cincuenta y uno y no participó en la Conferencia le fue con-
servado su lugar en el orden alfabético entre los firmantes. El24 de octubre de
1945, la Carta entró en vigor y ese día se celebra anualmente como el "Día de
las Naciones Unidas".
La Carta consagra los principios básicos del Derecho Internacional
Público contemporáneo, caracterizado como el derecho de la época de lucha
de dos sistemas sociales antagónicos y por ello, parte del reconocimiento de la
igualdad de los dos sistemas sociales; la prohibición de la agresión y la ame-
naza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la no intervención;
la igualdad soberana; la autodeterminación; la obligatoriedad de solucionar
los litigios por medios pacíficos; la cooperación; la contribución al progreso
económico y social y el respeto a los derechos y libertades fundamentales del
hombre.
Por todo lo anterior, los especialistas soviéticos en Derecho Internacional
denominan a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, plataforma
jurídica de la coexistencia pacífica.
La definición más general de la Carta es que esta es un tratado internacio-
nal. Sin embargo, este criterio no abarca la naturaleza peculi'af de este tratado,
lo que es subrayado incluso por su propia denominación. Por ser un tratado es
una de las fuentes del Derecho Internacional, pero al ser un tratado sui generis
que consagra los principios fundamentales del Derecho Internacional con-
temporáneo, tiene fuerza superior por encima de cualquier tratado firmado
antes y después de su aprobación.
Los propósitos de la ONU están precisados en el artículo 1 de la Carta:
mantener la paz y la seguridad internacional; fomentar relaciones de amistad
entre las naciones basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos
y al de la libre determinación: realizar la cooperación internacional en la solu-
ción de los problemas internacionales y servir de centro que armonice los
esfuerzos de las naciones para alcanzar esos propósitos. Estas ideas sólo pueden
ser conseguidas sobre la base de los principios mencionados (artículo 2) con
anterioridad.
Pueden ser miembros de la ONU todos los Estados amantes de la paz que
aceptan las obligaciones contenidas en la Carta. El ingreso de nuevos miem-
bros es aceptado por la Asamblea General con una mayoría de dos tercios, a
recomendación del Constjo de Seguridad, adoptada esta de acuerdo al princi-
pio de unanimidad de los miembros permanentes.
Como las Naciones Unidas se basan en el principio de la universalidad y
sus objetivos son de interés general, cualquier Estado amante de la paz, inde-
pendientemente de su régimen económico y social puede ser miembro de la
organización.
El artículo 6 de la Carta prevé la posibilidad de excluir dela organización a
los Estados que la violen sistemátiéamente; el artículo 5 presume la suspensión
por la Asamblea General de cualquier Estado en el tjercicio de los derechos y
privilegios inherentes a su calidad de miembro.
La estructura de la organización tiene sus especificidades pues sus órganos,
se dividen en principales y auxiliares. De acuerdo al artículo 7 de la Carta son

108
órganos principales: La Asamblea General, el Consgo de Seguridad, el Con-
sgo Económico y Social, el Consgo de Administración Fiduciaria, la Corte
Internacional de Justicia y la Secretaría.
La Asamblea General es el único de los órganos principales en el que están
representados todos los miembros de la organización. En ella se manifiesta a
plenitud, el principio de la igualdad soberana, pues cada Estado miembro,
independientemente de su tamaño, poderío económico e importancia posee
un voto. La Asamblea General posee amplias facultades. De acuerdo al artí-
culo 10 de la Carta, este órgano puede discutir cualesquiera asuntos o cuestio-
nes dentro de los límites de la Carta o que se refieran a los poderes y funciones
de cualquiera de los órganos y salvo las cuestiones en las que el Consgo de
Seguridad esté desempeñando las funciones a él asignadas, puede formular
recomendaciones. La Asamblea General es un importantísimo foro para ase-
gurar la colaboración internacional de los Estados en las esferas. económicas,
sociales, culturales y humanitarias.
Además, la Asamblea posee importantes racultades relacionadas con la
vida interna de la organización; elige a los miembros no permanentes del Con-
sgo de Seguridad, a los miembros del Consgo Económico y Social, designa al
secretario general (por recomendación del Consgo de Seguridad), elige junto
con el Conséjo de Seguridad, a los magistrados de la Corte Internacional de
Ju,ticia, aprueba el presupuesto dela ONU y controla la actividad financiera.
En le: resoecra a las facultades de la Asamblea General en las cuestiones
2::.a :-az 0,- 5es:':ridad inrernacionales. estas son limitadas si las comparamos
: :r .. a, ::¿ Cec, :::,.ele S::gc::idad. La Asamblea General analiza los principios
s::r.:::-a:eo ::e la co:acD:-ación :en el mantenimiento de la paz y la seguridad
imemacionalC"5, pero n:alquier cuestión sobre la que sea necesario adoptar
acciones de carácter militar o no, son transferidas por la Asamblea, al Consejo
de Seguridad (artículo 11). Vale la pena señalar que en el V períódo de Sesiones
de la Asamblea General, los Estados Unidos y la imperante en aquel entonces
mayoría mecánica pronorteamericana, lograron la adopción de la célebre
resolución 377 (V) "Unión pro paz" que ilegítimamente transfiere facultades
exclusivas del Consgo de Seguridad, que lecompeten de acuerdo al capítulo
VII de la Carta, a la Asamblea General. Por ser violatoria de la Carta, esta reso-
lución impuesta por el imperialismo para "legalizar" su agresión en Corea,
carece de valor jurídico.
La Asamblea General se reúne anualmente en períodos ordinarios de sesio-
nes, que comienzan el tercer martes de septiembre. Además, a solicitud del
Consgo de Seguridad o de la mayoría de los miembros de la organización, el
secretario general puede convocar períodos extraordinarios de sesiones.
Cada miembro está representado en la Asamblea por una delegación inte-
grada por cinco miembros además de sus alternos y del número necesario de
consgeros, expertos, etcétera.
El trabajo de la Asamblea General transcurre en forma de plenarias y reu-
niones de comisiones. La Asamblea ha éonstituido siete comisiones que coo-
peran en el estudio y discusión de los temas de su agenda: la Primera Comisión
(para cuestiones políticas y de seguridad); la Segunda Comisión (para cuestio-
nes económicas y financieras); la Tercera Comisión (de cuestiones sociales,

109
humanitarias y culturales); la Cuarta Comisión (de cuestiones defideicomisci
y territorios sin gobierno propio); la Quinta Comisión (de cuestiones admi-
nis¡;rativas y presupuestarias); la Sexta Comisión (de cuestiones jurídicas) y un
Comité Político Especial. En estas comisiones están representados todos los
miembros.
Las decisiones de la Asamblea General sobre las cuestiones más importantes
son adoptadas por mayoría de dos tercios de los votos de los miembros presentes y
participantes en la votación. Entre estas cuestiones están las recomendaciones
sobre el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, las cuestiones
presupuestarias, el ingreso denu,evos miembros, etc. Las decisiones sobre otras
cuestiones se adoptan por simple mayoría de los presentes y participantes en la
voración. .
Las resoluciones de la Asamblea General tienen el carácter de recomen-
daciones y las decisiones sobre cuestiones administrativas, organizativas y
presupuestarias son obligatorias.
La Asamblea General posee una serie de órganos auxiliares como la
Comisión Derecho Inte;:nacional, el Comité de Desarme, el Comité para
la utilización del espacio cósmico con fines pacíficos, el Comité especial
para el cUinplimiento de la Declaración sobre la concesión de la indepen-
dencia a los pueblos y naciones coloniales. e¡;cétera.
El CODSt:iode Sc~uridad es el mís importante órgano de la ONU Y está
integrado por quince miembro", cinco de ellos permanentes, la URSS,Estados
Unidos, el Reino Unido de la Gran Bretaüa e Irlanda del NortE, Francia y la
República Popular China y diez no permanentes elegidos por la Asamblea
General por un período de dos años (cinco de ellos anualmente).
Ha sido establecido un plan de distribución de los diez puestos no perma-
nentes en el Consejo de Seguridad atendiendo las regiones geográficas. Así
corresponden cinco a estados de África y Asia, dos a América Latina, uno de
Europa Oriental, y dos a Europa Occidental y otros Estados (es decir, Austra-
lia, Canadá y Nueva Zelandia),
El Consl'jo de Seguridad tiene la responsabilidad primordial del manteni-
miento de la paz y la seguridad internacionales (artículo 24) y para ello los
Estados miembros le reconocen que actúe en nombre de ellos al desempeñar
las funciones que le impone esa responsabilidad.
De acuerdo a la Carta, todos los miembros de la organización aceptan
cumplir las decisiones del Consl'jo de Seguridad.
El Consl'jo de Seguridad determinará la existencia de toda amenaza a la paz,
quebrantamiento de la paz o "acto de agresión y hará recomendaciones o decidirá
qué medidas serán tomadas para mantener la paz y la seguridad L.'1ternacionales.
El Consl'jo podrá decidir la aplicación de medidas coercitivas en relación con
un estado que haya violado la paz o cometido un acto de agresión, tanto aquellas
que no implique.'1 el uso de la fuerza armada (interrupción total o parcial de las
relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, il1aritimas, aéreas,
postales, telegráfl.cas,radiodéetricas y otros medios de comunicación, así como la
ruptura de relaciones diplomáticas), como las que hl1pliquen el uso de esa fuerza,
\ierciendo mediante el uso de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que se,
necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad.

110
La aplicación de medidas coercitivas es de competencia exclusiva del Con-
s\Ío de Seguridad, lo que demuestra el papel primordial de este órgano en el sis-
tem;¡ de las Naciones Unidas.
Además dela aplicación de medidas coercitivas, forma parte de las obliga-
ciones del Cons\Ío de Seguridad el arreglo pacífico de las controversias, pues
las partes de una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en
peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad debenbuscarle solución y
cualquiera de estas partes, si es miembro de la organización puede llevar cual-
quier controversia o situación susceptible de conducir a fricción internacional
o dar origen a una controversia a l.a atención del Cons\Ío de Seguridad.
De acuerdo al artículo 27, cada miembro del Cons\Ío de Seguridad tiene
un voto. Para la adopción de decisiones sobre cuestiones de procedimiento son
necesarios los votos afirmativos de nueve miembros. Para todas las demás
cuestiones son necesarios esos nueve votos, pero entre ellos deben estar los
votos de los cinco miembros permanentes, lo que se conoce como el principio
de unanimidad delos miembros permanentes o el "derecho al veto" de1as gÍan-
des potencias. La abstención de uno o varios miembros permanentes en la adop-
ción de una decisión no impide que la decisión sea adoptacLL
El Cons~o celebra reuniones periódicas y estas reuniones pueden cele-
brarse en cualquier lugar fuera de la sede de la organización y que a juicio del
Cons\Ío, sea apropiado para facilitar sus labores. Además, el Cons\Ío puede
establecer los organismos subsidiarios que estime necesarios para el deSem-
peño de sus funciones.
En la discusión de toda cuestión en el seno del Cons\Ío puede participar sin
derecho a voto cualquier Estado miembro de la ONU cuando considere que
sus intereses están afectados de manera especial.
El Cons\Ío Económico y Social (ECOSOC) \Íecuta tareas concretas en la
colaboración económica y sócial internacional y labora baj o la dirección de la
Asamblea General. Está compuesto por 54 miembros de la organización, ele-
gidas por la Asamblea General, que tienen un representante en el órgano.15
Este órgano podrá hacer e iniciar estudios e informes sobre asuntos inter-
nacionales de carácter económico, social, cultural educativo y sanitario y
asuntos conexos y hacer recomendaciones sobre esas cuestiones a la Asamblea,
a los miembros de la organización y a los organismos especializados.
Es precisamente a través de este órgano que los organismos especializados
se vinculan a la ONU, pues él es el órgano que puede concertar con esto~
organismos acuerdos para establecer las condiciones en que esas agencias s~ .
vinculen con las Naciones Unidas. Esos acuerdos deben ser aprobados por
la Asamblea. '
El ECOSOC está obligado a dad e al Cons\Ío de Seguridad la ayuda que
este le solicite.
Las sesiones del ECOSOC se llevan a cabo dos veces al año, aunque es
posible convocar a sesiones extraordinarias. Las decisiones se adoptan por
simple mayoría de votos de los miembros presentes y participantes en la
votación.
El Consejo es asistido por once comisiones de carácter consultivo que le
proporcionan informes sobre aspectos particulares de su labor. Además dispone

111
de comisiones económicas regionales, como la Comisión Económica para
Europa, la Comisión Económica para África, la Comisión Económica para
Asia Occidental y la Comisión Económica y Social para Asi_ay el Pacífico.
El Cons~o de Administración Fiduciaria bajo la dirección de la Asambl ea
General debe controlar el cumplimiento de las obligaciones de los Estados que
tienen territorios bajo fideicomiso. Según el artículos 86 de la Carta, el Con-
s~o de Administración Fiduciaria estará integrado por los miembros de la
O NU que administren territorios fideicometidos, los miembros permanentes
del Cons~o de Seguridad y tantos otros miembros elegidos por períodos de
tres años P?r la Asamblea General cuantos sean necesarios para asegurar que el
número total de miembros deCons~o de Administración Fiduciaria se divida
por igual entre los miembros de la ONU administradores de tales territorios y
los no administradores.
El sistema de fideicomisos está superado y mucho más si tenemos en
cuenta que la Asamblea General aprobó en diciembre de 1960, la Declaración
sobre la concesión de la independencia a los pueblos y países coloniales. Son
precisamente los Estados Unidos el único país que administra territorios en
fideicomiso y esto hace imposible en la práctica formar el Cons~o de Admi-
nistración Fiduciaria a tenor de que lo estipula la Carta, pues al ser indispen-
sable que los miembros permanentes del Cons~o de Seguridad formen parte
del Cons~o de Administración Fiduciaria, no puede cumplirse el requisito de
que el número total de los miembros del órgano se divida, por igual entre los
Estados administradores de territorios fideicometidos y los no administrado-
res.
La Corte Internacional de Justicia es el órgano judicial principal de las
Naciones Unidas y funciona de conformidad con sus Estatutos basados en el
de la Corte Permanente de Justicia Internacional.
La Corte cumple dos funciones. Primero, considera los litigios entre Esta-
dos; y segundo, emite opiniones consultivas sobre cualquier cuestiónjurídica
que le soliciten la Asamblea y el Cons~o de Seguridad y con la autorización de
la primera, para los otros órganos y los organismos especializados.
La solución de las controversias es la función fundamental de la Corte y
sólo los Estados podrán ser partes en las controversias en ella. La jurisdicción
de la Corte es facultativa, es decir sólo conocerá de los litigios que las partes
voluntariamente le sometan, aunque puede reconocerse como obligatoria su
jurisdicción.
Los magistrados de la Corte son elegidos por la Asamblea General de entre
las personas que gocen de alta consideración moral y que reúnan las condicio-
nes requeridas para esas funciones, por un plazo de nueve años, renovables en
un tercio cada tres años.16
La Secretaría está compuesta por el secretario general y el personal que
requiera la organización. El secretario general será nombrado por la Asamblea
General a recomendación del Cons~o de Seguridad y es el más alto funciona-
rio administrativo de la ONUP
La Secretaría es un órgano administrativo y técnico de carácter perma-
nente. La. Carta le asigna alsecrdario general la facultad de llamar la atención
del Cons~o de Seguridad hacia cualquier asunto que en su opinión, pueda

112
poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
Además, el secretario general actuará como tal en todas las sesiones de la
Asamblea General, del Conse:jo de Seguridad, del Conse:jo Económico y Social
y del Conse:jo de Administración Fiduciaria. Rendirá también un informe
anual a la Asamblea General sobre las actividades de la organización. En cali-
dad de representante de la ONU participa en el trabajo de las conferencias
internacionales convocadas por la organización.
La sede de las Naciones Unidas está en Nueva York (EE.UU), y en Ginebra
(Suiza) se encuentran dependencias europeas de la Secretaria de la organización.
La estructura de la organización está condicionada, en última instancia,
por la comple:jidad de las relaciones internacionales y por el hecho de que la
ONU no es un gobierno supranacional y sólo puede actuar cuando los Esta-
dos miembros deciden que lo haga. Esos Estados son los que establecen la
voluntad política para la acción, dan el dinero y proporcionan gente, materiales e
instrucciones. Si falta alguno de estos elementos, las Naciones Unidas no pue-
den abordar con éxito, los problemas internacionales.
Han transcurrido poco más de cuarenta años desde su creación y su deber
fundamental, el de preservar la paz, es un deber indelegable de la organización
y de sus Estados miembros. "Desde su fundación, el 24 de octubre de 1945, la
ONU ha desempeñado un papel insustituible en las relaciones internacionales,
-subrayó el canciller cubano, Isidoro Malmierca, al intervenir en el 40 período
ordinario de sesiones de la Asamblea General-, los objetivos y principios plasma-
dos en la Carta mantienen hoy, toda su actualidad, pujanza y sentido."18
Resulta evidente que no es posible concebir el mundo de hoy sin las Nacio-
nes Unidas y la lucha por elevar su prestigio, autoridad y papel es una de las
tareas fundamentales de las fuerzas de! progreso en las relaciones internacionales.
En conjunto, las fuerzas imperialistas han fracasado en los intentos decon-
vertir a la ONU en un instrumento de su política exterior. La ONU es un
importante foro internacional, en e! que se llevan a cabo conversaciones entre
los Estados sobre las cuestiones contemporáneas más actuales, son adoptadas
decisiones y se concilian actividades concretas en favor de la paz.
Es necesario señalar los organismos que constituyen e! sistema de Naciones
Unidas. Estos organismos o agencias son las organizaciones establecidos por
acuerdos intergubernamentales definidas en sus estatutos y relativas a materias
de carácter económico, social, cultural, educactivo, etc. Esas instituciones tie-
nen determinados rasgos comunes, un carácter intergubernamental una,
amplia responsabilidad internacional dentro de los marcos de su competencia,
el desempeño de una actividad en esferas especiales y vínculos contractuales
con la ONU, rasgos que diferencian a estas instituciones de otras organizaciones
internacionales y permite colocadas en un grupo especial e independiente.19

Organismos regionales de seguridad y otras


organizaciones internacionales
Los Estados pueden concertar convenios regionales y crear sobre su base,
organizaciones internacionales regionales. De entre los múltiples convenios

113
regionales y organizaciones, la Carta de la ONU distingue a las organizacio-
nes cuyo fin es mantener la paz y la seguridad. Estas organizaciones deben
corresponder a los objetivos y principios de la Carta de la ONU, deben actuar
dentro de los límites de una determinada región geográfica en la que estén
situados los Estados que la forman; no pueden aplicar medidas coercitivas
excepto para la defensa colectiva en caso de ataque armado y de acuerdo al artículo
51 de la Carta, sólo 10 pueden hacer por encargo del Cons~o de Seguridad.
Las organizaciones regionales de seguridad son las siguientes: La Organi-
zación del Tratado de Varsovia, creada mediante un acuerdo concertado por
Albania, Bulgaria, Hungría, ROA, Polonia, Rumanía, URSS y Checoslova-
quia. Esta organización tiene carácter defensivo y fue la respuesta de los países
socialistas europeos a las amenazas contra ellos y en particular a la creación del
bloque militar agresivo de la OT AN.20
La Liga de Estados Árabes, creada en 1945, forman partedela Liga21 esta-
dos árabes y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).21
La Organización de la Unidad Africana, como ya se ha dicho fue creada en
1963 en una Conferencia Internacional de los Estados independientes de
África celebrada en Addis Ababa (Etiopía). La Conferencia aprobó la Carta de
la OUA que fue el documento constituyente de la organización.
La Organización de Estados Americanos, creada sobre la base de la Unión
Panamericana. En la actualidad forman parte de esta organización 26 Estados
latinoamericanos y del Caribe y los Estados Unidos. Estos utilizan su poderío
y dominio económico y militar para imponer su voluntad en la organización
y hacer que actúe ilegalmente incluso en contra de lo estipulado en su Carta.
Ejemplo de esto son las "sanciones" contra Cuba adoptadas por la OEA vio-
lando 10 dispuesto en la Carta de la ONU.22
El imperialismo norteamericano ha creado alrededor de los países socialis-
tas varias organipciones que ha pretendido justificar al amparo del argu-
mento de que son organizaciones regionales de seguridad, como el bloque
militar agresivo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)
creado sobre la base del Pacto Atlántico en 1949, expresión de la política de
guerra fría. Un análisis objetivo de esta organización demuestra que no puede
catalogarse como un organismo regional de seguridad, pues sus objetivos son
la lucha contra el socialismo y el movimiento de liberación nacional.
Además no es posible considerar al Atlántico del Norte como una región
geográfica, aparte de que resulta un ~ercicio geográfico difícil el incluir en el
norte del Atlántico a Estados como Grecia y Turquía.
Otras organizaciones militares de los países capitalistas son la Unión de
Europa Occidental, agrupación militar estrechamente vinculada a la OTAN,
creada en 1954 dela que forman parte siete Estados capitalistas de Europa y el
Pacto de Seguridad del Pacífico (ANZUS), bloque político militar creado por
un tratado concertado en 1951 entre Australia, Nueva Zelandia y Estados
Unidos.
Existen además numerosas organizaciones internacionales de carácter eco-
nómico y agrupaciones de Estados sobre problemas específicos. La i~ternacio-
I1alización de la vida económica ha conducido al surgimiento de agrupáciones
de Estados cuyo objetivq fundamental es la integración económica.

114
El proceso de creación de organizaciones internacionales continúa. Los
Estados imperialistas estimulan la' creación de agrupaciones económicas y
político militares cerradas, financian la creación de organizaciones interna-
cionales no gubernamentales reaccionarias.
Por su parte, el proceso de acercamiento e igualación paulatinos de las eco-
nomías de los Estados socialistas y de creación dé una economía socialista
mundial trae apanjado la creación de organizaciones internacionales socialis-
tas "en número cada vez más creciente.
Los países del llamado "Tercer Mundo" comprenden que sólo uniendo sus
esfuerzos es posible vencer el subdesarrollo resultado de largos siglosde explo-
tación colonial lo que ~erce enorme influencia en el proceso de creación de
agrupaciones de Estados subdesarrollados.
La cambiante correlación de fuerzas en el mundo, ~erce influencia deter-
minante en el proceso de creación de nuevas organizaciones internacionales y
en el Estado de las existentes, porque las tendencias más importan~es del pro-
ceso histórico en nuestro tiempo están q:mdicionadas por la dirección principal
del desarrollo histórico, determinada por las fuerzas que luchan contra el
imperialismo, el colonialismo, el neo colonialismo y por el progreso social.

Notas
1 En este capítulo nos referimos sólo a las organizaciones internacionales creadas por
los Estados, es decir a las intergubernamentales o interestatales. Las organizaciones
internacionales no gubernamentales de¡pnpeñan un importante papel en las relacio-
nes internacionales, pero no son sujetos de Derecho Internacional Público y por ello,
no constituyen un límite a la acción delos Estados, a no ser como medio de expresión
de la opinión pú blica internacional. Es un rasgo de la vida internacional actual la exis-
ter1cia de múltiples organizaciones no gubernamentales (más de 3 mil) mediante las
cuales participan en la arena internacional millones de personas de diferentes rinco-
nes del planeta. Estas. organizaciones expresan, entre otras cosas, la creciente influen-
cia de las masas en la política exterior y el fortalecimiento del papel de la opinión
pública y de la lucha ideológica en las relaciones internacionales.
2 El autor desconoce la paternidad de esa frase querefleja'de manera alegó rica la desapa-
rición de la Liga de las Naciones.
Los órganos fundamentales de la Liga eran: la Asamblea General en la que cada
Estado miembro poseía un voto y era necesaria Iaunanimidad para la adopción de
decisiones lo que hacía, de hecho, imposible la toma de esas decisiones; el Consgo de
la Liga que debía adoptar medidas preventivas para mantener la paz, con miembros
permanentes y no permanentes y el Secretariado.

. 115
Para conocer detalles sobre la Liga de las Naciones ver: Miguel, D'Stefano: Derecho
Internacional Público, Editora Universitaria, La Habana, 1965, pp. 257-259;
Alfred, Verdross: Derecho Internacional Público, Ediciones Aguilar, Madrid, 1972,
pp. 427-428; Charles Rousseau: Derecho Internacional Público, Ediciones Ariel,
Barcelona, 1966, pp. 181-189; Antonio Sánchez de Bustamante: Manual de
Derecho Internacional Público, 3ra. edición, La Habana, 1945 pp. 138-146; Tunkin
yotros: Curso de Derecho Internacional, Libro 2, Editorial Progreso, Mosqí, 1979,
pp. 163-168. El texto íntegro del Pacto de la Sociedad de las Naciones puede
verse en Alberto Szekelly: Instrumentos fundamentales de derecho internacional público,
t. 1, Universidad Nacional Autónoma de México, 1981, pp. 13-25.
3 Ver: José Peraza Chapeau: El CAME y la integración económica socialista, 2da. edición,
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979, 1984; Los documentos básicos de
la primera y más' importante organización internacional de los países socialistas pue"
den verse en: José Peraza Chapeau: El CAME en documentos, Editorial de Ciencias
Sociales, La Habana, 1981.
4 El texto del Tratado de Amistad, colaboración yasistencia recíproca puede verse en:
Miguel D'Stefano: Documentos del Derecho Internacional Público, t. II, Edición Revo-
lucionaria, La Habana, 1977, pp. 663-667 Y en el antes mencionado de Alberto
Szekelly. ob. cit. II pp. 527-530.
5 Ver Cartadela Organización de la Unidad Africana en el libro de Miguel D'Stefano:
Documentos del Derecho Internacional Público, t. 1,Edición Revolucionaria, La Habana,
1976, pp. 458-465; También en Alberto Szekely: Instrumentos de Derecho Internacio-
'lal Público, t. 1, UNAM, México, 1981, pp. 156-164.
6 Ver fragmentos del "Tratado Institucional de la Comunidad Económica Europea"
(Tratado de Roma), en el libro: Miguel D'Stefano: Documentos del Derecho Internacio-
nal Público, t. II, Edición Revolucionaria, La Habana, 1977, pp. 564-586.
7 Doc. A/GN. 4/101114 de marzo de 1956, artículo 3 (11) p. 16.
8 Ver artículo 1 yA de la Carta de la ONU.
9 Ver por ljemplo: "El CAME, sujeto de Derecho Internacional", José Peraza Cha-
peau: Problemas Jurídicos del CAME, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984.
10 Jan Browlie: PrincipIes ofPublic Internacional Law, Second Edition, Clarendon Press,
Oxford, 1973.
11 Fidel Castro: La crisis económica y social del mundo; Oficina depublicacioaes del Con-
sljo de Estado, La Habana, 1983, p. 228.
12 G. Morozov: Algunos problemas jurídicos internacionales de la ONU. El Derecho
Internacional contemporáneo, Editorial Prógreso, Moscú, 1974, p. 131.
13 Sobre el importante papel desempeñado por la URSS en la creación de la ONU, ver:
"La URSS y la creación de la Organización de las Naciones Unidas", Historia de la
política exterior de la URSS, 1917-1945, Editorial Progreso, Moscú, sin fecha; el
fundamental trabajo de S.V. Krilov: Historia de la creación de la ONU, Editorial Rela-
ciones Internacionales, Moscú, 1960 (en ruso) ..
14 Se atribuye la paternidad del término "Naciones Unidas" a Franklin Delano
Roosevelt.
15 De acuerdo a la tradición, los miembros permanentes del Consljo de Seguridad son
elegidos en cada oportunidad, aquí también rige el principio de la distribución geo-
gráfica equitativa, 14 Estados africanos, 11 asiáticos, 10 de América Latina, 13 de
Europa Occidental y otros; y 6 de Europa Oriental.
16 Para más detalles sobre la Corte Internacional de Justicia, ver: "Estatutos de la Corte"
en: DocumentOSdel Derecho Internacional Público, Edición Revolucionaria, La Habana,
1977, pp. 911-926; Tunkin y otros: Curso de Derecho Internacional, libro 2, Editorial
Progreso, Moscú, 1979, Arreglo judicial internacional, pp. 259-264.

11 f;
17 La Asamblea General fJjó en cinco años la duración de las funciones del secretario
general. El primer secretario general de la ONU fue Trygve Lie, exministro de rela-
ciones exteriores de Noruega, quien fue sustituido por Dag Hanmashjold (Suecia).
A la muerte "misteriosa" de este, se nombró secretario general al birmano U Thant,
quien fue sucedido en el cargo por el austriaco Kurt Waldhein. En la actualidad es
secretario general de la organización el peruano, Javier Pérez de Cuellar.
18 Isidoro Malmierca: Discurso en el 40 período ordinario de Sesiones de la Asamblea
General de la ONU, en periódico Granma, 26 setiembre de 1985.
19 El concepto de "organismo especializado" está dado de manera muy general en el
artículo 57 dela Carta de la ONU. Pueden considerarse organismos especializados y
otras organizaciones autónomas del sistema de Naciones Unidas las siguientes:
Unión Postal Universal- UPU. Berna
GA TT - Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio
OIT - Organización Internacional del Trabajo
OMS - Organización Mundial de la Salud
UIT - Unión Internacional de Telecomunicaciones
OMM - Organización Meteorológica Mundial
OMPI - Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Ginebra
OMI - Organización Marítima Internacional. Londres
OACI - Organización de Aviación Civil Internacional. Montreal
UNESCO - Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura. París
FAO - Organización delas Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Roma
OIBA - Organismo Internacional de Energía Atómica. Viena
FMI - Fondo Monetario Internacional
CFI - Corporación Financiera Internacional. Washington
Los textos delos documentos constitutivosdelos organismos especializados pueden
verse en: Organismos especializados de las Naciones Unidas. Sus instrumentos constituciona-
les, Sociedad Española de Estudios Internacionales, Madrid, 1968.
20 Albania denunció el Tratado de Varsovia en 1968, d~ando de formar parte de la
organización en ese año. El26 de abril de 1985 fue firmado en Varsovia, un proto-
colo de prórroga del Tratado de Varsovia de 14 de mayo de 1955, por el cual se
extiende su vigencia por otros veinte años.
21 Egipto fue suspendido en la organización como resultado dela firma de los acuerdos
de Camp David. El texto de la Carta de la Liga Árabe puede encontrarse en: Docu-
mentos del Derecho Internacional Público, t. n, Edición Revolucionaria, La Habana,
1976, pp. 465-'470.
22 Sobre este tema ver el trabajo del profesor Miguel D'Stefano, titulado "OEA: 'sub-
versión' cubana y 'legalización' de la subversión yanqui", Publicado inicialmente en
la Revista Política Internacional, Instituto de Política Internacional, Ministerio de
Relaciones Exteriores, La Habana, No. 18, abril-junio de 1967. Reproducido en el
libro: Miguel, D'Stefano: Cuba, Estados Unidos y el Derecho Intemacional contemporá-
neo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1983.

117
Una era revolucionaria en las
relaciones internacionales

Vivimos en una era revolucionaria en la historia de las relaciones internacio-


nales, determinada por un compl\io de factores en cuyo centro se encuentra el
tránsito a escala mundial de una formación económico-social en crisis a otra
que encarna el futuro de la Humanidad, el comunismo.
Esta nueva época histórica fue abierta por la Gran Revolución Socialista de
octubre de 1917 en Rusia, que dio inicio a la era de las revoluciones socialistas
y nacional-liberadoras. Sus características se acentúan después de la Segunda
Guerra Mundial, como consecuencia de la expansión del socialismo a todo un
grupo de Estados de Europa y Asia, más tarde a un Estado de América, ypor el
gran proceso de liberación que barrió el colonialismo tradicional de la mayor
parte de los continentes subdesarrollados.
Al carácter revolucionario de la presente época histórica, contribuyen asi-
mismo factores como la globalización de la política internacional, las impli-
caciones de la revolución científico-té'Cnica y la creciente interrelación entre
los pueblos.
El examen de estos factores, en su significación más general es el objeto del
presente trabajo.

La Revolución de Octubre y las relaciones


internacionales
En el ámbito específico delas relaciones internacionales, la aparición deun
Estado dirigido por una clase no explotadora, el proletari2Jo, significó un
cambio cualitativo de trascendental importancia cietodo el sistema de relacio-
nes entre los Estados, las naciones y los pueblos.
Antes el surgimiento del primer Estado socialista del mundo, el conjunto
de las relaciones internacionales estaba dominado por un pequeño grupo de
grandes potencias imperialistas, que determinaban los destinos de la Humani-
dad e imponían relaciones de explotación, desigualdad y opresión a otros pue-
7
blos, como parte de una política regida por el principio de la supremacía de los
más fuertes.
Inglaterra, Francia, Alemania, el Imperio Austro:'-Húngaro, la Rusia
zarista en Europa, y los recién llegados al status de grandes potencias emergidas
en otros continentes, Estados U nidos y] apón, regían los asuntos internaciona-
les y se repartían el mundo en esferas de influencia y dominación. Las contra-
dicciones entre esas potencias imperialistas llevaron el desencadenamiento de
la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la conflagración bélica más terrible
que la Humanidad hubiera conocido hasta entonces.

119
La guerra aceleró la crisis revolucionaria que se gestaba en el seno de algu-
has de esas potencias y llevó al triunfo de la revolución proletaria en el país que
constituía el eslabón más débil de todo el sistema capitalista.
Con el surgimiento del Estado socialista, el imperialismo perdió el
monopolio del poderío político, económico y militar en el mundo, aunque
ese primer Estado de la clase obrera fuera relativamente débil entonces. Se
trataba de un nuevo tipo de Estado, dirigido por una clase no explotadora,
que comenzó de inmediato a aplicar una política diferente por principio a
la de todas las potencias tradicionales, y devino un baluarte para la lucha
emancipadora en el mundo.
Por tratarse de un Estado dirigido por otra clase social, y abocado a la
construcción de un régimen económico..,: social ypolftico diferente, el socia-
lismo, su aparición rompió la homogeneidad del sistema internacional,
integrado hasta entonces por Estados pertenecientes a idéntica formación
económico-social. Desde nov iembre de 1917 el sistema internacional de
nuestro siglo es esencialmente heterogéneo.
La Revolución de Octubre y el surgimiento del primer Estado socialista,
dieron un impulso decisivo a la formación de fuerzas capaces de ntroducir en
la lucha de las masas, organización y claridad de objetivos, es decir, organiza-
ciones revolucionarias proletarias, los partidos comunistas. El movimiento
comunista internacional, significa en su desarrollo, una nueva etapa en la his-
toria del movimiento obrero mundial, que lo coloca en condiciones de enca-
bezar el proceso revolucionario y deviene una fuerza de significación mayor
en la política mundial de nuestra época.
La primera revolución socialista triunfante, tuvo un impacto de particular
trascendencia en los pueblos coloniales del Oriente, sobre todo en aquellos
situados en la periferia de la Rusia zarista, que sintieron con más fuerza la onda
de choque de la Revolución, despertándolos definitivamente para la lucha por
su liberación nacional. De hecho, la Revolución socialista triunfante se con-
virtió en un motór impulsor para el movimiento de liberación nacional en las
áreas coloniales y semi coloniales, y abrió paso a la alianza del movimiento
obrero y del movimiento de liberación nacional a escala mundial, fuerzas que
conforman el gran torrente revolucionario de nuestra época, dirigido a la
liquidación del imperialismo. En cierto sentido puede decirse, que el proleta-
riado triunfante "creó a sus propios aliados principales en la lucha contra el
" capitalismo". 1
Contribuyó, por tanto, en forma decisiva, al inicio de la crisis del sistema
colonial del imperialismo, y de la era de las revoluciones de liberación nacio-
nal victoriosas.
En un sentido más amplio, la aparición del primer Estado socialista, tuvo deci-
siva influencia en el desencadenamiento de la crisis general del capitalismo, como
proceso crónico de decadencia de esta formación "económico-social, que abarca
todos los planos, la socjedad, la economía, el régimen político, y que lo acompa-
ñará hasta su desaparición. La crisis general del capitalismo~ que tuvo ya una pri-
mera expresión con el estallido de la guerra de 1914 al 1918, se acelera particular-
mente desde la Revolución de Octubre y abarca todo el resto del siglo hasta
nuestros días, atravesando varias etapas.

120
El Estado soviético practicó desde su surgimiento, una política exterior y
una diplomacia de nuevo tipo, que tendría hondarepercuslón en las interrela-
dones entre los pueblos. Sería el primer Estado en la historia en plantear conse-
cuentemente problemas decisivos para la Humanidad, como la búsqueda dda
paz, la denuncia de la guerra de agresión, el desarme general y completo.
El Estado soviético denunció las prácticas de la diplomacia secreta de las
potencias explotadoras y exigió que los resultados de las negociaciones fueran
de conocimiento de los pueblos, que es la esencia misma de una diplomacia
genuinamente democrática. Fue el primer Estado en dirigir sus acciones en el
plano internacional no solo a los gobiernos, sino también a los pueblos, para
ayudar con ello a las masas populares a ~ercer el control sobre la política exte-
rior que siguen sus gobiernos burgueses.
Los primeros actos del joven estado en el ámbito internacional significa-
ron una ruptura completa con las prácticas injustas y discriminatorias, habi-
tuales en las relaciones internacionales, impuestas por la praxis expoliadora de
las grandes potencias imperialistas. Por todo ello, tuvieron un gran impacto en
la opinión mundial, obligando a destacados estadistas burgueses, como el pre-
sidente norteamericano W oodrow Wilson, a pr9mover demagógicamente,
políticas formalmente basadas en el respeto a los derechos de los pueblos.
Ya el primer acto del gobierno soviético en política exterior el famos('
"Decreto de la Paz", redactado por el propio Lenin, y promulgado el 8 de
noviembre de 1917, al día siguiente de la toma del poder por la clase obrera,
cuestionaba lo esencial de la política exterior del imperialismo, con su denun-
cia de la diplomacia secreta y de la guerra de agresión, y sobretodo con su pro-
puesta de terminar la guerra mundial sobre la base de una paz justa es decir,
una paz sin indemnizaciones ni anexiones forzosas, contrarias a las aspiracio-
nes y al derecho de autodeterminación de los pueblos. -
Poco después, la publicación de todos los tratados secretos firmados por el
régimen zarista con las principales potencias imperialistas, a través de los cua-
les se repartían el mundo en plena guerra, traicionando descaradamente los
supuestos ideales por los que luchaban contra los imperios centrales, puso de
manifiesto ante la opinión mundial los verdaderos objetivos de esas potencias
enla guerra, y la esencia misma del sistema económico-social que sustentaba
sem~ante política.
Con el otorgamiento a todos los pueblos oprimidos por el zarÍsmo del
-derecho a la autodeterminación plena, hasta la independencia concedida sin
vacilaciones a Finlandia, en diciembre de 1917 el primer Estado delos trabaja-
dores cumplía consecuentemente con ese principio del Derecho Internacional
contemporáneo, proclamado por las revoluciones burguesas, y traicionado
por la propia burguesía devenida en clase dominante. -
Los primeros tratados firmados por destado soviético al comenzar la
década de los años 20, con países vecinos del Or~ente, como Persia (nombre
antiguo del Irán actual), Turquía, o Afganistán, fueron un ~emplo histórico
de relaciones verdaderamentejustas, en un plano de igualdad, y sin discrimina-
ciones. El articulado de esos tratados, únicos en la historia de las relaciones
internacionales hasta entonces, pone de manifiesto elocuentemente, el carácter
no explotador del nuevo régimen inaugurado en Rusia.2

121
Por otra parte, el tratado firmado en abril de 1922 con la República ale-
mana de Weimar, constituyó el primer ejemplo de relaciones basádas en los
principios de la coexistencia pacífica entre el E'stado socialista y un Estado
capitalista desarrollado.
Con el surgimiento del Estado socialista se abría, por tanto, una nueva era
en las relaciones internacionales. En lo adelante, las masas oprimidas, los tra-
bajadores, los pueblos del mundo, ya no estaban desamparados frente a la tra-
dicional política de poder imperialista. Un estado de nuevo tipo aparecía en el
escenario internacional, como un obstáculo mayor para la continuada prepo-
tencia imperialista, un baluarte para la lucha de los pueblos por su liberación.

Principios de la política exterior socialista


Esa política exterior cualitativamente nueva estrenada por el primer
Estado obrero del mundo, es como toda política exterior, la expresión de un
determinado modo de producción al interior del Estado, y de los intereses de
una determinada clase dominante, en este caso, de una clase no explotadora, el
proletariado.
Por ello, la política exterior del Estado socialista hace suyos los. mejores
principios de la convivencia internacional elaborados por la Humanidad a lo
largo de los siglos, que constituyen el fundamento del ordenamiento jurídico
internacional, como el respeto a la soberanía de todos los Estados, el respeto al
derecho de los pueblos a la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos
internos de otros Estados.
Pero, como todas las grandes revoluciones en la historia, la Revolución
socialista será también fuente de derecho, y formuladora de nuevos principios
en las relaciones entre los pueblos. Sobre la base de esos principios, que tienen
su raíz teórica en la concepción científica del mundo, de la clase obrera, funda-
menta prioritariamente su actuación exterior el Estado socialista. En su esencia,
esos principios fueron esbozados por los clásicos del marxismo-leninismo, Marx,
Engels, Lenin, y particularmente desarrollados por este último, quien tuvo elprivi-
legio de dirigir personalmente los comienzos de la política exterior del primer
Estado socialista del mundo.
Así, el primer principio de la política exterior de la clase obrera revolucio-
naria, y por tanto de su Estado, es el ínternacionalismo proletario, principio elabo-
rado por Marx y Engels, que aparece implícitamente en el Manifiesto Comunista, y
que sería desarrollado por Marx en los documentos de la 1 Internaciona1.3 ~a
necesaria solidaridad de los diferentes destacamentos de vanguardia naciona-
les de la clase revolucionaria, no resulta sólo del natural espíritu de solidaridad
entre los combatientes revolucionarios, sino de un análisis científico del sis-
tema capitalista como un todo. El capitalismo es un sistema de explotación
estructurado a escala mundial, sobretodo al llegar la época del imperialismo y
las burguesías nacionales se ayudan recíprocamente en la tarea de sostener al
sistema. Para derribado se hace indispensable la acción mancomunada, orga-
nizada y solidaria de todas las vanguardias proletarias. De ahí se desprende que
el primer deber del Estado de la clase obrera es la solidaridad con esa lucha
revolucionaria mundial contra el sistema capitalista en su conjunto.

122
Sobre el internacionalismo como prinlet principio de la política exterior
socialista, Lenin ha escrito en forma más que elocuenre. En su trabajo "Esbozo
inicial de las tesis sobre los problemas ,nacional y colonial", el genial dirigente
de la Revolución de Octubre dice:

"El internacionalismo 'proletario e~ige; 1) la subordinación de los intereses


de la lucha proletaria en un país a los intereses de esta lucha en escala mun-
dial; 2) que la nación que ha conquistado el triunfo sobre la burguesía sea
capaz y esté dispuesta a hacer los mayores sacrificios nacionales en aras del
derrocamiento del capital internacional."4

En su "Carta a los obreros norteamericanos" del 20 deagosto de 1918,


subraya Lenin: "No es socialista quien no haya demostrado con hechos estar
dispuesto a que 'su' patria haga los mayores sacrificios para impulsar de hecho
la causa de la revolución socialista,"5
y en su discurso ante el IV Congreso de toda Rusia de los Obreros de la
industria de la confección, el 6 de febrero de 1921 dijo claramente:

"El capital es una fuerza internacional y, para vencerlo definitivamente, se


requieren asimismo las acciones conjuntas de los obreros también en escala
internacional. Y nosotros, desde que luchamos contra los gobiernos bur-
gueses republicanos de Rusia en 1917, desde que implantamos el Poder de
lqs Soviets a finales de 1917, hemos señalado siempre y reiteradamente a los
obreros que la tarea radical, principal y la condición fundamental de
nuestra victoria es propagar la revolución, por lo menos, a algunos de los
países más avanzados."6

El deber de contribuir al desarrollo de la revolución socialista a escala


mundial, no está en contradicción con el segundo principio básico de la polí-
tica exterior socialista: la lucha por la paz. La clase obrera, como clase no
explotadora no está interesada en las guerras, en la política expansionista
dirigida a oprimir a otros pueblos, a conquistar territórios, colonias esferas de
influencia, Por ello, un principio fundamental de su actuación exterior es
luchar por la preservación de la paz mundial, por evitar las sangrientas guerras
internacionales, por la coexistencia pacífica.
Marx y Engels expusieron el principio de la paz, como algo consustancial a
la política exterior de la clase obrera,? pero no de la coexistencia pacífica entre
Estados de diferentes regímenes económicos-sociales, porque los fundadores
del socialismo científico, esperaban, dado el nivel de desarrollo del capitalismo
en su época, que la revolución proletaria se produciría en forma más o menos
simultánea en los principales países capitalistas del mundo, que entonces eran
Inglaterra, Francia, Alemania.
Lenin, motras condiciones históricas, comprendió que el estadio imperia-
lista del capitalismo acentúa la desigualdad en el desarrollo de los ~iferentes
países capitalistas, que la Revolución socialista no iba a producirse en forma
simultánea en los Estados más avanzados, sino en el eslabón o eslabones más

123
débiles de la cadena imperialista. Vivió además la experiencia histórica de un
Estado socialista en medio de un sistema internacional integrado por Estados
capitalistas, y entonces formuló el principio de la coexistencia o convivencia
pacífica entre ambos tipos de Estado, durante todo el período en que tengan
que existir unos al lado de los otros.8
El principio de coexistencia pacífica, proclámado por el Estado soviético
en sus primeros años, ha devooido un principio reconocido del Derecho Inter~
nacional Público general, recogido en el Preámbulo de la Carta de Naciones
Unidas, el primer tratado internacional de nuestra época, en los acuerdos
soviético-norteamericanos de los primeros años setenta, y en los documentos
de la Conferencia de Seguridad Europea de Helsinki en 1975, que aunque no
tienen significación jurídica obligatoria, sí poseen incuestionable valor doctri-
nal y moral. El principio del internacionalismo proletario, obviamente, no es
reconocido en forma alguna por la burguesía y solo actúa como principio de
derecho, bajo la forma de internacionalismo socialista, al interior de la comu-
nidad de Estados socialistas.
La lucha por la paz, y por consolidar relaciones de coexistencia pacífica
entre los Estados, ha devenido en la era de las armas termonucleares, una cues-
tión vital para la supervivencia misma de la Humanidad. En ningún· otro
terreno se ve más claramente la coincidencia entre la política exterior del
Estado socialista y los intereses más genuinos de los pueblos del mundo.
Si el internacionalismo proletario y la coexistencia pacífica son los dos
principios básicos en que se afirma la política exterior socialista, cabría añadir
dos aspectos íntimamente relacionados con ellos: el antimperilismo y el apoyo
irrestricto a la liberación nacional de los pueblos coloniales. Ya hemos señalado que el
Estado socialista, desde su surgimiento, se opone a la tradicional política de
poder del imperialismo, a la prepotencia de los Estados burgueses y su política
expoliadora en el plano internacional. De ahí que el antimperialismo conse-
cuente sea una de las direcciones fundamentales de la política exterior socia-
lista. Lenin, refiriéndose al prestigio del Estado soviético ante los pueblos del
mundo, lo explicó afirmando que:

"ven en nosotros luchadores irreductibles contra el imperialismo, porque


somos la única República que sostiene la guerra contra el imperialismo, y
que sabe aprovechar cualquier situaó0li para actuar sin la violencia, y sabe
también vencer renunciando a hacer uso de la violencia".9

La defensa irreductible del derecho de los pueblos a la autodeterminación,


y por tanto la lucha contra toda forma de colonialismo y opresión de unos
pueblos por otros, está íntimamente vinculada con la práctica del internacio-
nalismo proletario. Es una tradición del movimiento obrero revolucionario,
que se remonta a Marx y Engels, que el pueblo que oprime a otro pueblo com-
promete con ello mismo su propia libertad. El deber de contribuir a la
liberación de los pueblos coloniales y la concesión de la autodeterminación sin
restricciones es un principio de la política exterior proletaria que el Estado
socialista aplica desde su fundación.

124
Es importante destacar en este sentido, que Lenin previó la gran fuerza
revolucionaria iJ;nplícita en el movimiento de liberación nacional de los pue-
blos coloniales, y llamó a la unidad entre el Estado socialista, la clase obrera
revolucionaria en el interior del capitalismo y los movimientos de liberación
nacional, en un solo torrente de lucha para derribar el imperialismo. La con-
signa de la Internacional Comunista, fundada por el gran dirigente de la Revo-
luciÓn de Octubre, "iProl~arios de todos los países y pueblos oprimidos,
uniosi", resume este llamado a la unidad de las tres fuerzas revolucionarias de
nuestra época.
Finalmente, debemos destacar como un principio y una característica sig-
nificativa de la política exterior del Estado socialista, que todas sUsacciones en
el plano internacional se dirigen no solo a los gobiernos, sino también a los
pueblos, buscan esclarecer a las masas sobre los complgos problemas interna-
cionales para que puedan gercer presión e influencia sobre sus gobiernos bur-
gueses, y al propio tiempo para explicar las razones de la actuación del Estado
socialista. Es también una tradición del socialismo revolucionario que los
obreros conozcan de asuntos internacionales para que puedan incidir sobre la
política exterior de sus gobiernos e impedir a la burguesía desatar guerras
injustas y oprimir a otros pueblos, y por la naturaleza misma de su lucha de
carácter internacional contra el capitalismo. A tono con esta tradición, el
Estado soviético, desde sus primeros tiempos, procuró siempre dirigirse a la
opinión mundial y no solo al estrecho círculo de estadistas y diplomáticos de
otros Estados.
La polític~ exterior del Estado socialista, cuyos principios fundaméntales
hemos esbozado aquí, es también un factor poderoso en la transformación
revolucionaria de la sociedad humana. Esos principios, formulados por los
clásicos del marxismo-leninismo y aplicados en las primeras décadas de este
siglo por el primer Estado obrero, son hoy la base de la orientación exterior de
todo un grupo de Estados que integran la poderosa comunida<1 socialista.

La expansión de la revolución mundial


La lucha de los pueblos contra la barbarie fascista y la gran victoria del
gército soviético en la Segunda Guerra Mundial, abrieron el camino para el
desarrollo de la segunda etapa del proceso revolucionario de nuestra época,
y al propio tiempo, el acontecimiento histórico más importante del siglo
después de la Revolución de octubre: el surgimiento de la comunidad de Esta-
dos socialistas.
El campo socialista se formó entre fines de 1944 y 1949, cuando en todo
un grupo de Estados de Europa central, oriental y de Asia, se produjeron pro-
fundas transformaciones económico,....sociales, que pusieron los resortes del
poder en manos de las clases trabajadoras, y se echaron las bases de la construc-
ción socialista. En 1949 fueron proclamados los dos últimos Estados socialis-
tas de la época, la República Democrática Alemana y la República Popular
China, ambos en octubre~
La segunda etapa en el desarrollo dd campo sodalista abarca ae
1949 hasta mediados delos años cincuenta. Fueun períodú difícil, en que estos

125
.Estados, todavía enfrascados en las ingerentes tareas de la reconstrucción, en
países que en su mayoría fueron devastados por la guerra, fueron objeto de la
agresiva política de "guerra fría" del imperialismo norteamericano, que los
sometió al bloqueo y otras agresiones económicas, el aislamiento diplomá-
tico, el sabotaje, las infiltraciones, el espionaje; y, un caso, Corea de 1950 a
1953, a una abierta agresión armada.
Superados estos años difíciles, el campo socialista entró en una tercera
etapa, desde 1956 aproximadamente hasta los primeros años sesenta,
período de consolidación del socialismo en todos los planos, en que el nuevo
régimen económico social comenzó a mostrar al mundo todas las posibilida-
des que encierra. Fue el período de los primeros éxitos espaciales de la
URSS, que demostraron el desarrollo técnico-científico de la mayor poten-
cia socialista, y cuando, con el desarrollo de la cohete ría intercontinental,
comenzÓ a perfilarse un cambio en la correlación internacional de fuerzas
en detrimento del imperialismo.
La cuarta en el desarrollo del campo socialista se extiende desde los
años sesenta hasta fines de los . y se caracteriza por un incremento
considerable del poderío y los este sistema en todos los planos, yel
hecho de haber devenido una fuerza decisiva en las relaciones internaciona-
les. En esta ~tapa; el campo socialista se amplió con la incorporación del pri-
mer Estado de América, la Cuba revolucionaria. Fue en esta etapa también,
cuando se desarrolló la lamentable escisión dentro de la comunidad socia-
lista, con el alejamiento de CEna y el abandono por parte de su dirigencía
del internacionalismo proletario.
El grupo de Estados socialistas conforman un súbsistema o sistema espe-
cial dentro del amplio complejo de las relaciones internacionales mundiales.
Entre estos Estadós existen estrechas relaciones de fraternidad, solidaridad,
colaboración en todas las esferas basadas en el principio del internaciona-
lismo socialista, y se concretan en tratados bilaterales y multilaterales. Los
Estados socialistas de Europa están agrupados en una alianza militar
defensiva, el Tratado de Varsovia, creada en 1955, no como respuesta
directa a la creación de la OTAN por los imperialistas, sino como respuesta
al rearme de Alemania Occidental y su ingreso al agresivo pacto militar que
encabeza Estados Unidos. Y todos integran el Consejo de Ayuda Mutua
Económica (CAME), organización creada para instrumentar y desarrollar la
cooperación económica la complementación de sus economías y echar las bases
de la integración en este terreno. Por las relaciones de colaboración fraternal que
existen entre estos Estados, idénticos sistemas económico-sociales y clases
dominantes, similar concepción del mundo, objetivos ultimos y la coordinación
de sus políticas, los Estados socialistas conforman una verdadera comunidad de
naciones, basada en re~aciones ejemplares, que prefiguran las que algún día regí:"
rán entre todos los pueblos de la tierra cuando sea liquidado el imperialismo.
Esta comunidad de Estados constituye la primera de las grandes fuerzas revo-
lucionarias de la actualidad, en la que los pueblos del mundo tienen un firme
baluarte que se opone a la política de la fuerza dd imperialismo.
La segunda postguerra ha sido también escenario del desarrollo de la otra
vertiente fundamental del gran proceso revolucionario de nuestra época, el
126
movimiento de liberación nacional, que en apenas dos décadas llevó a la liquida-
ción del viejo sistema colonial tradicional del imperialismo, e hizo surgir
decenas de nuevos Estados en prácticamente todos los continentes.
Este relativamente rápido proceso de descolonización constituye al pro-
pio tiempo el tercero de los grandes acontecimientos históricos del siglo.
Debe tenerse en cuenta que al terminar la Primera Guerra Mundial, el sis-
tema colonial del imperialismo abarcaba cerca del 77 % del territorio del planeta
y alrededor de un 66 % de la población mundial. Casi 80 millones de kilómetros
cuadrados y una población de más de 500 millones de personas estaban entonces
sometidos a la dominación colonial. El proceso de descolonización ha significado
la liberación de más de 1,500 millones de personas y la independencia para más
de 70 países, en el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial.
La descolonización abarcó sobre todo los pueblos bajo dominio colonial
en el Cercano Oriente, África, Asia, El ?acífico, ya que América logró su
independencia en el siglo XIX, con la excepción de las posesiones europeas
en la cuenca del Caribe y de Puerto Rico, bajo el yugo norteamericano. Este
gigantesco proceso histórico, que tiene sus raíces en el siglo pasado en el caso
de algunos países coloniales, recibió un fuerte impulso de la Revolución de
Octubre en Rusia, y fue acelerado por los grandes cambios internacionales
que trajo aparejada la Segunda Guerra Mundial. Entre sus causas inmediatas
más importantes podemos señalar: la derrota de las potencias fascistas, de las
cuales dos, Italia y Japón, tenían incidencia directa en los territorios coloniales; la
debilidad profunda de las viejas potencias coloniales europeas, Inglaterra,
Francia, Bélgica, Holanda, incapaces de seguir sosteniendo sus imperios
coloniales en la nueva época que se abría, pese a algunos desesperados inten-
tos como los de Holanda en Indonesia, Francia en Indochina y Argelia,
Inglaterra en algunas regiones de África; la participación de numerosos pue-
blos, particularmente en Asia, en la lucha contra los ocupantes fascistas.
La aparición de decenas de nuevos Estados en el escenario internacional
ha significado un cambio cualitativo en el conjunto de las relaciones interna-
cionales, multiplicando el número y laheterogeneidad de los actores, y con-
tribuyendo decisivamente a la globalización de las relaciones internacionales. El
ingreso de estos nuevos Estados en la Organización de Naciones Unidas,
duplicó su membresía, y provocó desde los años sesenta, un cambio en la
correlación de fuerzas en la asamblea en detrimento del imperialismo, que
durante la década anterior utilizaba al organismo internacional basado en su
mayoría mecánica.
El movimiento de liberación nacional en su conjunto, constituye otra de las grandes
juer.zas revolucionarias de hoy, cuya acción directamente. anticolonialista y
antimperialista, tiende a devenir anticapitalista, a pesar de los diversos ele-
mentos que lo integran.
Por ello, tiende a confluir con las fuerzas socialistas en un mismo torrente
de lucha llamado a liquidar al sistema capitalista, y hasta el último vestigio de
la explotación y la opresión de los pueblos.
El movimiento de liberación nacional, en su primera etapa, qi_leabarca los
últimos años del cuarenta, toda la década de los cincuenta y parte de los sesenta,
perseguía como primer y fundamental objetivo, librarse del tradicional yugo
1:27
opresor del colonialismo clásico, lograr la independencia política, la forma-
ción en sus países de Estados nacionales soberanos. Pero, desde la.última parte
de los años sesenta hasta la actualidad, el movimiento de liberación nacional
ha entrado en una nueva etapa, c~yatarea central es la lucha por consolidar la
independencia política con la independencia económica. Lograda la libera-
ción nacional, los nuevos Estados han comprendido que el imperialismo, y en
particular el norteamericano, "la nueva potencia tutelar del sistema capita-
lista",10 ha instrumentado un nuevo mecanismo de dominación planetaria,
con el que pretende mantener a los pueblos del "Tercer Mundo" dentro de la
órbita capitalista, el neocolonialismo, que se sustenta en las estructuras de
atraso, subdesarrollo y dependencia que déjó el viéjo colonialismo clásico
como herencia macabra. Consolidar la genuina independencia significa para
estos países salir del atraso y la miseria, controlar sus recursos naturales, cam-
biar los términos de la relación de intercambio desigual que rigen en el mer-
cado mundial dominado por el imperialismo, instaurar un nuevo orden eco-
nómico mundialjusto.Estees el objetivo central del movimiento deliberación
nacional, aunque en algunos escasos reductos· del viéjo colonialismo, como
Namibia, la tarea principal siga siendo la conquista de la independencia polí-
tica en primer término.
En esta nueva etapa del movimiento de liberación nacional, desempeña un
papel ímportantísimo el Movimiento de los No Alineados, expresión política
peculiar generada por el proceso de descolonización, que constituye una
fuerza significativa en las relaciones internacionales de hoy, como esfuerzo de
coordinación y agrupamiento de la inmensa mayoría de los países subdesarro-
llados del "Tercer Mundo". Constituido en la Conferencia de Belgrado de
1961, el Movimiento tiene un importante antecedente en la Conferencia de
Bandung, Indonesia, celebrada a mediados de 1955, por casi tres decenas de
países afroasiáticos. Verdadera primera cumbre del "Tercer Mundo", como
fue calificada, Bandung significó la entrada en la escena histórica delos nuevos
países, que en medio del clima tenso de la "guerr~ fría", expusieron una posi-
ción propia, centrada en la preservación de la paz mundial, la coexistencia
pacífica, el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la con-
dena al colonialismo, y a toda forma de discriminación y desigualdad entre las
naciones, y que abogaba por el desarrollo económico de los antiguos pueblos
coloniales.
En Bandung, los nuevos Estados asumieron una posición de "neutralismo
activo" o "positivo", en el conflicto planetario este-oeste, desencadenado por
el imperialismo, que constituye el antecedcqte de la postura no alineada de
hoy. Este neutralismo activo en modo alguno puede equipararse al neutra-
lismo tradicional de ciertos Estados europeos, como Suiza, quese limita a des-
vincularse, en forma no exenta de cierto egoísmo nacional y de clase, de los
conflictos internacionales, para preservar su seguridad. El neutralismo de
Bandung expresa el distanciamiento de los nuevós Estados de la alineación
"bipolar" bloquista de la "guerra fría" y de las alianzas militares dirigidas por
grandes potencias, pero al mismo tiempo expresa una posición decidida y
comprometida en lo que se refiere a la defensa de los derechos de los pueblos, el
anticolonialismo, el antirracismo,cl antirnperialismo. Esta es la importancia y

128
significación de aqud1a conferencia, pese a la asistencia de Estados que, en
rigor, no tenían mucho que ver con las aspiraciones de las nuevas naciones,
como Japón, o de verdaderos títeres del imperialismo en la época. No por
gusto, mientras las fuerzas progresistas saludaron la conferencia, el gobierno
norteamericano, en la persona del entonces Secretario de Estado, John Foster
Dulles, criticó acerbamente a los participantes en Bandung, por proclamarse
neutrales cuando Estados Unidos, buscaba alinear a todo el mundo en su "cru-
.zada" anticomunista~
El movimiento de Bandung, .esencialmente afroasiático, estuvo liderado
por un grupo de notables estadistas del "Tercer Mundo", Nasser de Egipto,
Nehru de la India y Sukarno de fndonesia. Esos mismos estadistas, a los que
luego se unió el Mariscal Tito de Yugoslavia, al finalizar los años cincuenta y
comenzar la década de los sesenta, promovieron la consolidación del movi-
miento y su ampliación a otras regiones del mundo. Eso dio lugar a la forma-
ción de los No Alineados, en cuya primera conferencia cumbre estarían la
mayoría de los países que concurrieron a Bandung, a los que ahora se añadi-
rían, Yugoslavia y Chipre en Europa y la Cuba Revolucionaria por América
Latina.
Como expresara la delegación cubana en la conferencia que dio origen a su
fundación:

"En Belgrado se han dado cita los representantes de los países no alineados o
no comprometidos en pactos militares. Esto significa que comparecen en
Belgrado aquellos países que han postulado una política exterior indepen-
diente, sin compromisos con los que forman parte de alianzas militares
concluidas dentro del contexto de los conflictos entre las grandes potencias.
Pero esto no quiere decir que no seamos países comprometidos. Estamos
comprometidos con nuestros propios principios ..."!!

Esos principios son la lucha por la paz, por la independencia nacional, por
el progreso y por la democracia, contra el colonialismo y eIneocolonialismo,
contra el racismo, el apartheid, el imperialismo.!2
De menos de 30 miembros en 1961, el Movimiento de No Alineados negó
a la VII Cumbre en Nueva Delhi, a la cifra de 101, entre Estados y movimien-
tos de liberación nacional, que en conjunto conforman la mayoría del "Tercer
Mundo". Por su cohesión en torno a una serie de cuestiones internacionales
vitales para los países subdesarrollados, el Movimiento constituye una fuerza
de gran significación en las relaciones internacionales de hoy, uno de los facto-
res que cuentan en el comp1t;jo escenario mundial. Pese al carácter heterogéneo
de sus integrantes, y pese a las maniobras divisionistas del imperialismo nor-
teamericano y sus colaboradores, ha sabido preservar su unidad, desempe-
ñando un papel de suma importancia en la defensa de los intereses de los
pueblos subdesarrollados, y en la lucha por un nuevo orden económico y
político internacional, basado en la justicia y la equidad.
Si el movimiento de liberación nacional constituye la segunda de las gran-
des fuerzas revolucionarias de la tercera biá constituida por el movimiento

129
.obrero revolucionario en el seno del capitalismo y sus vanguardias comunistas, sector
importantísimo del movimiento revolucionario mundial, que actúa al inte-
rior del sistema imperialista. El movimiento obrero, organizado en sindicatos
nacionales o internacionales, y su sector más avanzado integrado en formacio-
nes políticas comunistas, algunas de gran influencia en sus países, como los
partidos francés, italiano, chipriota, se expresa a través de grandes luchas de
maSas dentro del capitalismo desarrollado, para preservar las instituciones
democráticas contra el asalto autoritario del capitalismo monopolista de
estado, por los derechos sociales de los trabajadores, por impedir que los capi-
talistas descarguen los efectos de la crisis sobre los hombros de las masas, por
preservar la paz y luchar contra el armamentismo y el militarismo, por trans-
formaciones económico-sociales significativas, que quiebren el poder del
capital monopolista.
En países capitalistas de desarrollo medio, como en América Latina, cabría
incluir la acción de organizaciones revolucionarias, no pertenecientes al
movimiento comunista, que participan en el combate de sus pueblos contra el
sistema, aunque en este caso, y pQr lqs circunstancias dependientes de estos
países, son organizaciones que en algunos sentidos asumen o pueden asumir
características de movimientos de liberación nacional.
Estas tres grandes fuerzas revolucionarias de la actualidad, la comunidad
deEstados socialistas, el movimiento deliberación nacional, y el movimiento
obrero revolucionario al interior del capitalismo, confluyen en una corriente
única, que culminará con la liquidación del imperialismo. La unidad entre
estas tres fuerzas, su importancia y significación histórica universales, fuepre-
vista y al propio tiempo preconizada por Lenin, quien vio en ella el camino
necesario para la victoria sobre el capitalismo.
Debe subrayarse que es una unidad y una confluencia que van haciéndose
sobre la marcha, en el combate mismo contra las fuerzas reaccionarias, pero
que en modo alguno puede considerarse dada o consolidada de una vez por
todas.13 Dado el carácter heterogéneo de estas fuerzas, la compl\iidad de las
cuestiones internacionales, las diferencias regionales, esa unidad no está exenta
de contradicciones coyunturales, en cuya superación trabajan, desde luego, los
exponentes de vanguardia y más lúcidos del movimiento revolucionario
internacional.
La acción de estas tres fuerzas, de implicaciones históricas y universales, es
lo que explica el carácter revolucionario de la etapa presente en la historia de la
Humanidad, y específicamente de las relaciones internacionales. Es su causa
gestora esencial, a la que, sin embargo, debemos añadir el estudio de otros fac-
tores, que no podemos soslayar, aunque pueden considerarse secundarios en
relación con las primeras.

Otros factores revolucionarios de nuestra época


En el examen del proceso revolucionario mundial, que caracteriza esen-
cialmente nuestra época, debemos incluir un conjunto de factores que han
implicado cambios que, por su significación cualitativa en las relaciones inter-
nacionales, pueden considerarse revolucionarios.
130
Debemos atender en primer lugar a la ampliación, a una dimensión plane-
taria, del sistema internacional, integrado por unos 160 Estados y toda una
gama de otros actores y factores de significación. Estamos en la era de la polí-
tica mundial por definición, en que todo el planeta es el escenario del juego
dinámico delas fuerzas que actúan en el plano internacional, y en el quesepro-
duce una interrelación entre todos los' procesos y acontecimientos internacio-
nales. .
Esto constituye un fenómeno sin precedentes, una transformación cualita-
tiva radical de las condiciones en que se desarrolla la política internacional,
reconocido incluso por los teóricos, ideólogos y diplomáticos burgueses.
Henry Kissinger lo ha descrito claramente desde el punto de vista delo que esto
plantea para la formulación de la política exterior de un Estado y en particular
de Estados Unidos:

"Por primera vez, la política exterior se ha hecho global. En el pasado, la


política exterior era conducida en los diversos continentes esencialmente en
forma aislada. A través de gran parte de la historia, la política exterior de
Europa fue escasamente afectada por los acontecimientos en Asia. Cuando,
a fines de los siglos XVIII y XIX, las potencias eüropeas extendieron su
influencia a través mundo, las decisiones efectivas continuabap. tomán-
doseen solo unas pocas capitales europeas. Hoy, los ('Stadistas confrontan el
problema sin precedentes de formular políticas para más de cien países.
Cada nación, no importa cuan insignificante, participa en los asuntos inter-
nacionales. Las ideas son transmitidas casi instantáneamente. Lo que se
acostumbraba a considerar como acontecimientos domésticos pueden
tener ahora consecuencias mundiales."14

Por primera vez en la historia, la política internacional se desarrolla en un


escenario a escala de todo el planeta, y por primera vez se produce la interac-
ción de potencias efectivamente mundiales.
Como consecuencia se produce, y es otro factor íntimamente relacionado
a lo anterior, la creciente internacionalización de la vida social sobre todo el
planeta, la interrelación e interdependencia entre los pueblos. Los diversos
continentes, las diversas regiones del mundo no están aislados. Lo que ocurre
en cualquier l<jano rincón del planeta, repercute de una u otra manera en todo
el sistema internacional. Un conflicto en un país o región, desborda su limi-
tado ámbito local para influir sobre todo el conjunto de las relaciones interna-
cionales. Algunos de esos conflictos son de tal importancia estratégica por los
intereses invo1ucrados, la posición del área, sus recursos naturales, y otros fac-
tores, que en un proceso de escalada, puede.'l desencadenar una conflagración
general, que, dado el nivel y las características del armamento moderno,
ante todo el coheteril-nuclear, puede devenir una catástrofe para toda la
Humanidad.
Este hecho objetivo de la internacionalización de la vida social en el pla-
neta, no puede servir, naturalmente, como justificativa, para una interpreta-
ción suí generís de la interre1ación entre los pueblos, privilegiada por los ideólogos
y,Políticos del imperialismo, que pretenden anular los esfuerzos de los países
131
subdesarrollados en favor de un orden económico y político internacional
más justo. En este caso, la interdependencia es utilizada como un slogan
diversion¡sta, para impedir que los pueblos replanteen los términos del
intercambio internacional.
Finalmente debemos referirnos a un factor que en buenas cuentas condi-
ciona y en parte determina los mencionados: la revolución científico-téc-
nica de nues~ra época. El acelerado proceso de descubrimientos científicos y
sus aplicaciones tecnológicas, sin precedentes en la historia de la Humani-
dad, ha alcanzado un ritmo que lo convierte en un fenómeno indudable-
mente revolucionario. El desarrollo mismo de la ciencia se transforma en el
factor dinámico, rector, del proceso. La ciencia deviene incluso, también por
primera vez, un factor productivo directo.
La revolución científico-técnica, signada hoy por el desarrollo de la elec-
trónica, la automatización, la energía nuclear, ha creado los instrumentos y
medios que han llevado precisamente a la cada vez mayor interrelación
entre los pueblos, a poner en contacto a todas las regiones y países del
mundo, a la globalización de la política. En el plano militar, sus consecuen-
cias se traducen en la existencia de un armamento, que, caso de útilizarse,
amenaza la existencia misma de la Humanidad como un todo.
Estos factores mencionados contribuyen, sin duda, a otorgar a nuestra
época su carácter revolucionario. No pueden por tanto ignorarse, como tam-
poco podemos reducir a ellos la explicación de la dinámica internacional
actual.15 La esencia de nuestra época la determina, lo hemos subrayado, la gran
tran40rmación económica, social y política, que marca el tránsito de la Humanidad del
capitalismo· al comunismo, en un proceso de proyecciones mundiales, liderado por los
Estados socialistas, los movimientos de liberación nacional y el movimiento obrero revo-
lucionario al interior del capitalismo.

Notas
1 Como señala acertadamente el profesor soviético Karen Brutents, en su obra Las
revoluciones de liberación nacional contemporáneas, T. I, Editorial Progreso, Moscú,
1978, p. 60.
2 Ver texto de los tratados en Documentos de política exterior de la URSS (1917-1967),
Editorial Progreso, Moscú.
3 Carlos Marx: "Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Trabaja-
dores" y "Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los trabajadores"
en: Carlos Marx y Federico Engels, ObiS Escogidas, T. l, Editorial Progreso, Moscú;
Ver también sobre el intcrnacionaJismo proletario, las interesantes reflexiones del

132
Dr. Carlos Rafael Rodríguez en su "discurso ante el II Congreso de la Federación
de Mujeres Cubanas", en diciembre de 1974, publicado en: Proyección internacional
de la revolución cubana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.
4 V.l. Lenin: "Esbozo inicial de las tesis sobre los problemas nacional y colonial", en
la recopilación Acerca de la política exterior del estado soviético, Editorial Progreso,
Moscú, p. 229.
5 Ver el texto completo en la recopilación Acerca de la política exterior del estado soviético,
ob. cit., pp. 99 Y siguientes.
6 V.l. Lenin: ob. cit., p. 325 Y siguientes.
7 Carlos Marx: "Manifiesto inaugural", ob. cit.
8 El principio fue enunciado por Lenin en diversos documentos. Ver V.I. Lenin: "A
los obreros norteamericanos", carta del 23, septiembre, 1919, ob. cit., p. 147; Y
también en sus "Respuestas al corresponsal del New York EveningJournal'~ en esta
misma obra, p. 198.
El tratado de Rapallo firmado con la República alemana de Weimar, se basa implí-
citamente en eseprincipio. Ver texto en Documentos de política exterior de la URSS, p. 64.
9 V.l. Lenin en "Informe sobre la labor del CEC de toda Rusia y del Consejo de
Comisarios del Pueblo" (2 de febrero, 1920), en la recopilación Acerca de la política
exterior del Estado soviético, ob. cit., p. 193.
10 Como la calificaacertadamente el sociólogo suizo y socialdemócrata de izquierda,
lean Ziegler, en su interesante obra Main basse sur L'Aftique, Editions de Seuil, París,
1978.
11 Ver texto del discurso del Dr. Osvaldo Dorticós en la obra "Proyección internacio-
nal.de la Revolución cubana", ob. cit., p. 61 Y siguientes.
12 Como lo subrayara en Belgrado, en oéasión de la Conferencia Ministerial del
Movimiento de N o Alineados en agosto de 1978, el Dr. Rafael Rodríguez,jefe de
la delegación cubana. Ver texto en periódico Granma, 2 de agosto de 1978.
13 Como plantea correctamente el profesor soviético Karen Brutents, ob. cit., p. 67.
14 Henry Kissinger, en su trabajo "Central issues of american foreign policy", publi-
cado en la recopilación American Foreign Policy, W.W. Norton, & Co. Inc. New
York, 1969, p. 53, traducción hecha por este autor.
15 Lo plantea Kissinger, ob. cit., p. 53.

133
"Guerra Fría", distensión y la
dinámica de la política.
. internacional'*

El arribo a la Casa Blanca de la anterior administración republicana que presi-


dio Ronald Reagan, ha significado la ruptura del proceso de distensión en las
relaciones internacionales, la agudización de la situación mundial y el retorno
a lo que se considera como una "segunda guerra fría".
Si la primera o "guerra fría clásica" fue la respuesta del imperialismo a la
expansión revolucionaria mundial en el período inmediato que siguió a la ter-
minación de la última guerra la retorna de ese curso agresivo, tras el breve inte-
rregno de la distensión, se explica por la necesidad de hacer frente a un nuevo
ascenso de la lucha revolucionaria, en medio de la intensificada crisis del sis-
tema capitalista como un todo.
En el presente capítulo examinaremos en sus rasgos más generales el primer'
período de "guerra fría", el viraje hacia la distensión de los años setenta, einten-
taremos esbozar las causas que originaron el inicio de la presente "segunda
guerra fría", como una primera aproximación para la intelección de esta cues-
tión clave de la dinámica internacional actual.

La "guerra fría"
Se denomina "guerra fría" al período en las relaciones internacionales que
se extiende desde marzo de 1947 y la proclamación de la llamada "doctrina
Truman" hasta fines de la década de los sesenta, caracterizado por grandes ten-
siones internacionales generadas por la agresiva política seguida por el impe-
rialismo norteamericano.
El término "guerra fría", en rigor una metáfora y no un concepto cientí-
fico, sirve para describir esa ambigua y peligrosa situación de ni paz ni
guerra que presidió la dinámica mundial de aquellas casi dos décadas. Tiene
un remoto origen en el escritor español del siglo XIV, Don Juan Manuel
(1282-1348), quien en su Libro de los Estados, y refiriéndose a la guerra entre
cristianos y musulmanes en España, distingue entre guerras "calientes" y
"frías".1 Contemporáneamente, sin embargo, el término fue utilizado por
8
primera vez por el periodista Herbert Bayard Swope, quien escribía los dis-
cursos del s.enador norteamericano Bernavd Baruch, y popularizado luego
por el más famoso de los columnistas sobre temas internacionales de la
prensa de Estados Unidos en los años cuarenta y tincuenta, Walter Lippmann,

• Este capítulo, con algunas modificaciones, se basa en mi artículo que, bajo el título de
"La Reelección de Reagan:¿Consolidación de la segunda guerra fría?", se publicó en
la Revista Cuadernos de Nuestra América, No. 2, julio-diciembre, 1984.

135
quien a fines de 1947 publicó en libro una serie de sus artículos de ese año bajo
el título The Cold War.2
La denominación, ya convencional, resulta no obstante, claramente insa-
tisfactoria para describir las dos décadas que siguieron a la última guerra mun-
dial, caracterizadas por una reestructuración profunda de todo el sistema
internacional. En su esencia, la "guerra fría" fue escenario del conflicto clasista
básico de nuestro tiempo en el plano internacional, pero implicó al'propio
tiempo una fase cualitativamente nueva en las relaciones internacionales, definida
por el enfrentamiento "bipolar" Estados Unidos-Unión Soviética, Estados que
encabezaban dos coali<:iones,representantes de sistemas económico-sociales, filo-
sofías, alternativas de futuro antagónicas. El período se caracterizó por un clima
internacional de grandes tensiones, que si bien no condujo a la guerra mundiaL
excluyó relaciones de paz y cooperación, y el desarrollo de diversos conflietos
armados de escala limitada-regional, como el de Corea al inicio, y el de Vietnam
en ,su fase final.
Las tensiones que presidieron esta etapa se originaron en la postura agre-
siva asumida por Estados Unidos, como respuesta a la expansión de la revolu-
ción mundial en Sus dos vertientes, socialista y nacional-liberadora. Estados
Unidos, hecho novedoso en la historia del capitalismo, era la potencia rectora
del sistema sin contrapartida a causa- de la derrota o el debilitamiento de las
viljas potencias europeas, y devenido potencia efectivamente mundiarpor su
pujanza económica y su capacidad como primera potencia naval y aérea del
mundo para proyectar su poder militar a grandes distancias, un aspirante efec-
tivo a la hegemonía global, sancionada por su inicial monopolio del arma nuclear.
La "guerra fría" se caracteriza, por tanto, por la envergadura de las transforma-
ciones revolucionarias que condujeron a la expansión del socialismo a todo un
grupo de Estados de Europa Oriental, Asia y luego América, el gigantesco proceso
de descolonización, los intentos de Estados Unidos, primera potencia global efec-
tiva en la historia, de frenar con una estrategia agresiva la reducción del área de
dominación del capitalismo y afirmarse en elliderazgo mundial, y el posterior
desarrollo de la Unión Soviética, cabeza del polo socialista mundiaL al status de
potencia globalmente equiparable y rival de la república norteamericana.
Un sistema internacional profundamente reestructurado, en suma, de
dimensiones globales, convulsionado por procesos revolucionarios en expan-
sión, con dos potencias mundiales como actores principales, escenario de un
enfrentamiento de sistemas económico-sociales e ideologías, a la sombra de
una revolución tecnológica, que, en el plano militar, desembocó en la creación
de armamentos capaces de aniquilar la existencia. misma de la Humanidad. Un
período de características cualitativamente nuevas, que no puede reducirse al
tradicional conflicto que opone, desde su surgimiento en 1917, al Estado socialista
y las potencias capitalistas, como han pretendido algunos historiadores.3
En el apogeo de su poderío y en la primera línea de defensa del sistema,
Estados Unidos estructuró una estrategia agresiva dirigida a la contención y el
retroceso de la revolución socialista y el controlo subordinación del Proces9 de
liberación nacional en las áreas coloniales. Los ejes centrales de esa estrate-
gia, expresada en cambiantes programas políticos y militares durante las
administraciones Truman y Eisenhower, fueron: el rearme en gran escala, la

136
conformación de un sistema global de alianzas militares en los escen;¡rios de
principal valor estratégico, el chantaje con el monopolio nuclear primero y
con la superioridad cuantitativa estratégico-nuclear después, la recuperación
del capitalismo europeoccidental, la incorporación de toda América Latina al
diseño imperial como base de sustentación de las pretensiones hegemónicas de
Estados Unidos, la organización del neocolonialismo como salida equilibradora
al proceso descolonizador, la integración del capitalismo bajo su dirección incom-
partida, el chantaje desde posiciones d~ fuerza sobre el campo socialista y los nue-
vos países independizados; la utilización del aislamiento diplomático, el arma del
bloqueo económico, los golpes deEstado yderrocamiento de gobiernos popu-
lares (especialmente ilustrado en los años cincuenta en América Latina), las
intervenciones militares regionales o locales, Corea, Líbano.
Esta política de fuerte connotación militarista4 conllevó al desarrollo de la
carrera de armamentos y al exacerbamiento de las tensiones internacionales, en
los marcos de un enfrentamiento "bipolar" que inflexibiliza la dinámica de las
relaciones internacionales, acentuada por la visión maniquea y las intempe-
rancias verbales de un Foster-Dulles, quien sin embargo, se revela como nego-
ciador, más pragmático de lo que su retórica grandilocuente parecía admitir.
La confrontación global no estuvo exenta de relajamientos coyunturales,
como las conversaciones de Ginebra de mediados delos años cincuenta o las
negociaciones en la cumbre, URSS-EE.UU de Camp David en 1959 -lo que
ha llevado a algunos autores a f~ar aquí el final de la "guerra fría",5 que sin
embargo, no alteraron la tendencia fundamental.-
La primera década de "guerra fría" terminó al abandonar la Casa Blanca la
administración Eisenhower, sin haber podido lograr su proclamado objetivo
de hacer retroceder (roll-back) al comunismo, ni en rigor, contenerlo con
toda eficacia, pues la Revolución cubana lo estrenaba a las puertas de Estados
Unidos, ni hacer realidad la amenaza de "represalia masiva" atómica contra las
ciudades soviéticas, ante cualquier nuevo avance revolucionario en el mundo.
Las administraciones demócratas sucesoras se enfrentaron a un escenario
internacional sustancialmente modificado, signado por una inflexión impor-
tante en la configuración de la relación de fuerzas, dada por el poderío nuclear
logrado por la Unión Soviética y apoyado en los nuevos desarrollos del arma-
mento estratégico nuclear (cohetería intercontinental, silos subterráneos, subma-
rinos nucleares) y el comienzo de la quiebra del esquema "bipolar" jerárquico
de la década anterior, por la emergencia de los nuevos Estados independientes
en Asia y África y por el nuevo peso internacional que van adquiriendo Europa
Occidental y Japón. La preservación del capitalismo y el intento de apuntalar
un orden internacional favorable solo podían realizarse readecuando la estrategia
internacional norteamericana. La "respuesta flexible" de John F. Kennedy y su
"brain trust" asesor, expresaría las limitaciones de la potencia norteamericana,
en un diseño que buscaba otorgar mayor corresponsabilidad a los principales
aliados capitalistas, en el marco de la dirección global norteamericana, y un
intento de aproximación reformista a las necesidades del "Tercer Mundo",
explosivo foco de insurgencia, y por consiguiente, de inestabilidad internacio-
nal, al tiempo que se experimentaba con la "guerra local o limitada" como
alternativa al holocausto nuclear, ensayada primeramente en Vietnam.

137
La posición del gobierno de Kennedy, manifestación de una comprensión
más realista de los cambiüs internaciünales, que no excluía un renovado
intento de cumplir los .objetivos estratégicas del-imperialismü en la Cünten-
ción de la revolución mundial, conllevó un inicio de diálogo con la URSS
(después de la crisis de los cohetes en Cuba), tercer mamenta de relajamiento
de tensiones en todo el período de "guerra fría". El asesinato deljaven manda-
tariü, al que tal vez no sean ajenas sus püsicianes internacionales, inaceptables
para el sector más reaccionario de la .oligarquía manüpülista nürteamericana,
despéjó el escenariü políticü para el mediücreinterregno deJühson, quien, trai-
ciünandü su püstura electoral, lanzó a lüs Estadüs Unidüs en un intentü de
apuntalamientü militar de su deteriorada hegemünía mundial, cün la invasión
de Santü Düminga, los gülpes de Estadü en· África, el apüyü a Israel en su
guerra de lüs "seis días", que culminó en el trágicü calléjón sin salida del
sudeste asiáticü, cuestionó el lugar deEstadüs Unidüs en el mundo y replanteó pür
segunda vez la necesidad de redefinir la estrategia internaciünal de Washingtün.
En resumen, cün la .orientación agresiva inaugurada en 1947 lüs Estadüs
Unidüs procurarün establecer el orden planetariü sübre la base de su supre-
macía a través de la contención del proceso revolucionario mundial. A eso se
redujo una estrategia reformulada baja Foster-Dulles can altisünantes exhor-
taciones a "liberar" los países comunistas, hacer retroceder al comunisma y al
empleo de la represalia masiva. Cünjusticia, el período de "guerra fría", puede
calificarse, desde el puntü de vista de la política exteriür norteamericana, cümü
el "ciclü de la contención".6
Si esta estrategia puede cünsiderarse fracasada en sus übjetivüs básicüs,
sobre todo en lo que a la contención del socialismü se refiere, resulta innegable
al prüpiü tiempo, que es respünsable en una buena medida de la consolidación
del capitalismü en Eurüpa, area amenazada en 1945, de la estructuración del
neocülünialismü cümo mecanismü para mantener en la órbita capitalista a Un
amplio sector de lüs países recién liberadüs, de la hegemünía de Estados U ni-
.düs en el seno del capitalismü (cuyo perdido carácter absoluto no cuestiona la
superioridad relativa), de hacer más cüstosas las victorias revülucionarias en
diversas áreas, y sümeter a grandes tensiünes el pracesü de cünstrucción socia-
. lista, en este grupo de Estados.
La guerra de Vietnam, que en mayar medida aún que la de Cürea, merece el
calificativü que a este cünflictü dieron lüs jefes del Estado Mayor Conjunto de
Estados Unidüs ... "the wrang war, at thewrong place, at the wrong time, and
with the wrong enemy ...'',7 cuestiünó el gran diseña de orden mundial basadü
en la supremacía de Estadas Unidüs. La imposibilidad de imponer una "pax
americana" a un mundü transfarmadü, hizü necesario el replanteo de la estra-
tegia nürteamericana, en un segundü momenta importante deviraje en la polí-
tica exterior de la nación.

La distensión
La década de lüs setenta pasará a la histüria cümü la etapa del relajamientü
de las tensiünes internacionales que definierün la canfrontación glübal de las
años de "guerra fría", y del iniciü de la "detente" entre este y .oeste.

138
Si bien no puede calificarse en rigor como una tendencia universal, la disten-
sión se concretó en dos áreas de vital imDortancia del sistema de relaciones interna-
cionales: las relaciones bilaterales URSS-EE.UU, y en EuropJ_ En las pruneras; la
nueva tendencia se plasmó en la firma v rafLficacÍóndel ori.'11e'[tratado sobre limi-
. tación de armas estratégicas nucleares: SALT -1, v el.a~erdo Dor el cual ambos
Estados se comprometían a no st.'rlos prirneros til ~tilizar el;un;a nuclear; aumen-
taron considerablemente los intercambios comerciales, tecnocientincos, culturales
y se abrió una etapa de entendimiento y diálogo, que implicaba una relación
basada en la sutil dialéctica de la cooperación-compt.'tencia moderada; final-
mente, se firmó el SAL T-II, que no ha sido ratificado a causa de la infle-¡¡;ión
del curso internacional. En Europa, uno de los principales escenarios de la
"guerra fría", la celebración en 1975 de la Conferencia de Seguridad y Coope-
ración de Helsinki, fue el momento culminante de un proceso de renovación
de las relaciones este-oeste, que tuvo como presupuesto la solución, al menos
para todo el próximo futuro, del llamado "problema alemán", facilitado e
impulsado por la "Ostpolitik" de ia coalición socialdemócrata-liberal gober-
nante durante ese período en la República Federal de Alemania.
Si no puede hablarse de distensión en áreas como el Oriente Medio o el
Cono Sur de África, su concreción en esas dos esferas de tanta importancia, es
decir, las relaciones bilaterales delas dos mayores potencias mundiales, y en un
continentedetánta significación internacional como Europa, tendría repercu-
siones en el copJunto del sisterna internacional, permeando en una u otra
medida la política exterior de todos los Estados y encuadrando la tendencia
dominante.
En América Latina, por \iemplo, la tendencia distensiva contribuyó a la
ruptur;.n.lel aislamiento diplomático de la Revolución cubana, sobre la base,
naturalmente, de la insoslayable consolidación del proceso de transformacio-
nes en el primer Esta-do socialista de este continente.
A pesar su significación para lasrelaciones internacionales, y de todo lo
que se ha escrito con propósitos apologéticos, falta un examen riguroso de las
causas profundas que la determinaron, por encima de los lugares comunes
relativos al desprestigio norteamericano pOI su aventura vietnamifao el "rea-
lismo" de ciertas personalidades políticas. Se trata de un análisis fundamental,
. que permitiría la intelección eficaz de la tendencia presente de retorno a la
"guerra fría" y su eficaz evaluación. En el examen de estas causas, es obvio, que
un elemento central lo constituye..'1los objetivos de Estados Unidos y la posi-
ción del capitalismo como sistema, dado que para el grupo.deEstados socialis-
tas se trataba de la plasmación de una política predicada consecuentemente
durante casi dos décadas.
En una primera aproximación al compl\io tema, enumeramos a continua-
- ción un conjunto de factores que nos parecen fundamentales en la gestación
. de ]a década. pasada:
del viraje distensivo que presidió buena parte

El cambio indudable en la correlación internacional de fuerzas qu~


significó e110gro por la URSS de la paridad estratégica militar gene-
ral con Estados Unidos, materializado en la segunda mitad de la

139
década de los sesenta y principios de los setenta. En términos estric-
tamente militares la URSS equilibra desde ese momento el potencial
norteamericano y deviene una efectiva potencia global, hecho
subrayado por el desarrollo adicional de su poderío naval y aéreo.
La paridad lograda por la URSS en el terreno militar anuló la aspi-
ración norteamericana a la suprem~cía absoluta en las relaciones
internacionales, y terminó con las pretensiones de establecer un
único diseño imperial de dominación. La presen.cia de otra poten-
cia mundial como hecho objetivo, estructural del sistema interna-
cional, impone la necesidad del diálogo y la cooperación, siendo
impensable la solución bélica, dada la capacidad de exterminio del
moderno armamento estratégico nuclear.
La culminación del proceso de descolonización que alcanzó nue-
vos triunfos en la década de los sesenta, y la entrada del movimiento
de liberación en la nueva fase orientada a la consolidación de la
genuina independencia de los nuevos Estados y la reestructuración
de las relaciones internacionales sobre bases más justas. En este con-
texto se inscribe la resonante. victoria del pueblo vietnamita contra
la agresión armada norteamericana, que provocó la ruptura del con-
senso interno en Estados Unidos, y afectó seriamente su posición
internacional general, agudizando las contradicciones con los alia-
dos y repercutiendo seriamente sobre las estructuras internacionales
de la economía capitalista.
La "multipolarización" de las relaciones internacionales, con la
emergencia de potencias de significación, al menos política y eco-
nómica, como la Europa Comunitaria y Japón, o de importante
alcance regional como la República Popular China, devenida
potencia atómica. El fenómeno, si se tiene en cuenta, además, la glo-
balización general de las relaciones internacionales por el surgi-
miento en los años cincuenta y sesenta de decenas de nuevos Estados
en todos los continentes, relativiza incluso la hegemonía norteame-
ricana al interior del centro capitalista desarrollado.
La reaparición desde fines de la década de los sesenta de los fenó-
menos de crisis en la economía capitalista, por la acción de un com-
pltjo de factores que terminaron con el período expansivo abierto
con la Segunda Guerra Mundial. La crisis del sistema monetario
basado en el dólar, el nuevo fenómeno de la "estaflagación", el
desempleo creciente en los países capitalistas desarrollados, el alza
de los precios del petróleo y sus consecuencias para el conj\lnto de las
economías desarrolladas, fueron los primeros síntomas de una pro-
funda sacudida estructural del sistema capitalista, la mayor desde la cri-
sis 1929-.1933, que apunta peligrosamente a la estabilidad interna del
sistema. Al iniciarse los años setenta el capitalismo parecía entrar en una
nueva "onda Kondratiev" de tonilidad recesiva.8
La crisis económica hace más necesario desarrollar y ampliar los
intercambios internacionales, la división internacional del trabajo,
y superar la exclusión del enorme mercado de los países socialistas,

140
característico d¿la política de bloqueo de los años de "guerra fría".
La economía impone la cooperación internacional y la distensión
es su precondición política. La necesidad es particularmente sentida
por los aliados europeos y Japón, mucho más dependientes del mer-
cado internacional.
El surgimiento de amenazas globales para la supervivencia de la
Humanidad, implícitas en primer lugar en el armamento nuclear,
pero también en las desiguales condiciones económicas interna-
cionales que someten a cientos de millones de personas en el "Ter-
cer Mundo" al hambre y la miseria, con toda su carga de explosivi-
dad insurgente, el agotamiento posible de recursos energéticos y
de materias primas no renovables, así como los peligros que la irra-
cional explotación capitalista plantean al contorno ecológico del
hombre son factores todos que hacen de la distensión y la coopera-
ción internacionales, las únicas alternativas válidas al exterminio
de la Humanidad.

A este grupo de factores fundamentales, pueden añadirse la crisis ideoló-


gica y de valores del capitalismo, las tensiones internas que provocan los
fenómenos de crisis económica y confrontación política internacional, y el
fortalecimiento de ese factor novedoso en las relaciones internacionales, que
constituye el papel de una influyente opinión pública de signo progresista.
Así, el capitalismo tuvo que aceptar el inicio del proceso de distensión
internacional, a consecuencia de modificaciones estructurales del sistema
internacional, que tienen su origen en los triunfos revolucionarios de los
pueblos, y que rebasan las implicaciones coyunturales de una aventnrabélic;:¡
fracasada.
No debe olvidarse que, Europa Occidental comenzó la distensión, al
menos a escala regional, desde mediados de los sesenta, por la "política al
Este" de la Francia gaulista, seguida desde 1966 por el gobierno de "gran coa-
lición" en la RFA y posteriormente por la "Ostpolitik" deWilly Brandt
desde 1969. Para la Comunidad Europea era y sigue constituyendo un dato
económico fundamental, como lo expresara alguna vez el economista ger-
manoccidental y exministro federal, Karl Schiller, que el campo socialista es
capaz de absorber un océano de mercancías.
Sería el gobierno republicano de Richard Nixon y su sucesor Gerald
Ford, con el inevitable HenryKissinger como formulador principal de polí-
tica exterior, quien daría los pasos necesarios para situar al líder del centro
capitalista en la vía de la distensión. El enfoque que animaba a esta adminis-
tración, basado en las concepciones kissingerianas, se inspiraba en la tradición con-
servadora de la diplomacia clásica europea, cuyo pivote era el sistema de balance de
poderes. No cxenta de realismo, y partiendo de la constatación de que "ningún
país puede actuar sabia y simultáneamente en cualquier parte del globo y en
cualquier momcnto",9'la concepción de Kjssingerapuntaba a rebasar la con-
frontación global del período de "guerra fría", subre la base de un diálogo
enmarcado en una suerte de equilibrio de poderes planetario, que implementara en

141
beneficio de Estados Unidos, la multipolaridad política emergente desde los
años sescnta.
En este esquema, e1juc'go de influencias internacionales se distribuiría entre
cinco pOtencias principales, Estados Unidos, Unión Soviética, Europa Occi-
denral, Japán, China, manteniéndose Estados U nidos en el centro del tablero
internacional, como garante y sostenedor del equílibrio global y principal
beneficiario. Kissinger acepta el nuevo status depotencia mundial dda URSS
y su paridad con EE.UU, a cambio de establecer un acuerdo sobre el orden
internacional satisfactorio para Estados Unidos, y contrapesando a la URSS,
con sus aliados capitalistas y con la utilización de la carta China, ese
"miembro 16 de la Alianza Atlántica".IO Se trata por tanto del establecimiento
un entramado de relaciones de cooperación v competencia moderada,
donde el nivel del diálogo, el intercambio·comerciaí y tecnológico, y los acuer-
dos sobre el armamento nuclear, tratan de subordinarse a la "moderación"
soviética en los asuntos internacionales y a su aceptación de reglas dejuego
(método del "Linkage"). Kissinger llegó a ofrecer a la Unión Soviética una
garantía de estabilidad en su supuesta· :'5fcra de influencia de Europa Oriental a
cambio de su "ordenado" comportamiento en otras partes (doctrina SOillienfeldt).
La administración republicana Nixon~·Ford encaró la necesidad de la dis-
tensión sin solayar los intereses perrrlarlentes del imperialismo, readecuando su
actuación a una realidad internacional renovada y buscarHlo el consenso de1as
potencias para un modificado conc,:vto del orden internacional que preser-
vase los objetivos estratégicos Estados Unidos. Enfoque eminentemente
conservador, que en modo alguno puede ser responsabilizado dd abandono de
los fines últimos del imperialismo, pero no exento del realismo necesario para
superar el peligroso clima de confrontación "bipolar", que amenazaba llevar al
mundo a la catástrofe. Enfoque en cierta medida "desideologizado", que se
atenía a las reglas de la política de poder tradicional y no podía dar respuesta a
los grandes problemas económicos y sociales, especialmente de los pueblos
subdesarrollados, en una era revolucionaria en las relaciones internacionales.
Precisamente esto reprochaba a Kissinger la administración demócrata
sucesora de James Carter y su asesor de seguridad nacional, Zbigniew Brze-.
zinski, que aún manteniendo el rumbo distensivo, al menos durante los dos
primeros años, pretendieron rearmar ideológicamente la política exterior de
Estados Unidos con el slogan de la lucha ppr los derechos humanos. El
gobierno de Carter trató de establecer una m~or coordinación con los aliados
europeos a través del mecanismo trilateral, tanto para sostener más adecuada-
mente el diálogo-competencia Con el adversario socialista como para enfren-
tar la complsa y díficil problemática tercermundista, dentro de un esquema
internacional que se pretendía más "arquitectural" que las acrobacias de prag-
marismo diplomático de un Kissinger.
La gestión internacional de esta administración naufragó en medio de las
contradicciones que impuso optar por un curso más agresivo frente a avances
revolucionarios importantes en el "Tercer Mundo" (Irán, Nicaragua,
Etiopía), sin abandonar enteramente el proceso distensivo, dando a aliados y
adversarios por igual, un espectáculo de incoherencias que cuestionaba el rol
internacional de Estados Unidos.

142
Reagan: La segunda "guerra fría"
El comienzo de la década de los ochenta planteó un tercer momento de
viraje en la política exterior norteamericana desde el final de la última guerra
mundial, que la nueva administración republicana de RonaldReagan orientó
hacia la agudización del clima internacional con una estrategia básica de con-
frontación insinuada ya en la última fase del gobierno Carter.!!
La política exterior seguida por Reagan y el rápido deterioro de la situación
internacional que ha sido su consecuencia directa, cuestiona el optimismo
conque fue analizado el proceso distensivo, y obliga a considerar, sin retórica,
las causas que han llevado al imperialismo a abandonar una orientación que
parecía corresponderse con la lógica internacional y entrar en lo que se perfila
como una segunda "guerra fría".
sé trata de esclarecer teóricamente por qué el sector de extrema derecha del
capitalismo provocó el abandono del proceso de distensión, si como hemos
sostenido antes, este estaba determinado por variables estructurales del sistema
internacionaL O los cambios examinados no tenían ese carácter o se produce
ahora una lectura diferente de las características básicas del actual sistema
internacional por otro grupo gobernante. En cualquier caso nos encontramos
ante una inflexión significativa de la tendencia prevaleciente en las relaciones
internacionales, que plantea cuestiones que exigen una respuesta pr~isa, que
paralelamente, permitiría clarificar si se trata, en rigor, de una "segunda guerra
fría", que se consolidaría en el segundo mandato de Reagan.
El hecho de que este viraje hacia la confrontación "Seanunciara ya en el
último año y medio del gobierno Carter, muestra que la tendencia al endureci-
miento deposiciones en la política exterior norteamericana, responde a necesi-
dades estratégicas del imperialismo, que van más allá de la imagen del mundo
de las personalidades dirigentes. Ello no significa que pasemos por alto las
características personales de Reagan, mediocre representapte de la extrema
derecha norteamericana, con un enfoque caracterizado por el ignorante mani-
queísmo anticomunista, pero es incuestionable que algunas de las principales
líneas de acción de la presente administración se diseñaron en el último
período de la precedente, desde la instalación de los cohetes "Pershing" y "Cru-
cero" en Europa, hasta el aumento de la presencia militar en el Oriente Medio,
particularmente el Golfo Pérsico y la creación del cuerpo de intervención
rápida.
El proceso de distensión internacional JVe impuesto a los estados capitalis-
tas, con renuencia, por una compl¡ja configuración de fuerzas internacionales
determinada por las grandes victorias del movimiento revolucionario mun-
dial, y cuestionado siempre por el sector más conservador de la burguesía
imperialista, tanto en Estados Unido.s como en Europa Occidental, desde la
estridente "nueva derecha" norteamericana, hasta el neofascista Franz ]osef
Strauss en Alemania Federal. Entonces esa crítica respondía también a propó-
sitos electoreros, y expresaba temores tradicionalistas de los sectores menos
realistas y avanzados del capitalismo. Entre las fuerzas revolucionarias int~r-
nacionales, la dirigencia cubana tuvo el mérito de apreciar ya en 1975, en pleno
auge del proceso distensivo, las amenazas que pesaban sobre esta tendencia que no

143
podía considerarse en modo alguno consolidada.12 Cinco años después, la
situación internacional confirmaba esos temores plenamente justificados.
El hecho de que el sector más reaccionario del imperialismo mundial haya
podido pasar de la crítica a la ruptura práctica del proceso distensivo, con la
hasta cierto punto benévola tolerancia de todos los sectores dominantes del
capitalismo -hecho ilustrado en EE. UU por el tácito apoyo de David Rocke-
felIer, fundador de la trilateral, a la candidatura Reagan- es un acontecimiento
que no puede explicarse con el fácil recurso de suponer ahora un predominio
gubernamental del así llamado "compl~o militar industrial". Solo el análisis
de los procesos compl~os internos del imperialismo y de la dinámica interna-
cional, pueden permitir. una explicación seria y coherente.
En el marco internacional, es incuestionable que el período distensivo de
los años setenta, fue al propio tiempo escenario de importantes avances del
proceso revolucionario mundial, que, hasta cierto punto, parecían justificar
las sombrías advertenCias del ala reaccionaria del imperialismo. Esos avances
revolucionarios, magnificados por las incoherencias y debilidades de laadmi-
nistración Carter, parecían apuntar hacia una "declinación dela posición glo-
bal norteamericana".13
Entre esos acontecimientos cabe mencionar, en primer lugar, el ascenso de
la URSS a potencia global equiparable a EE.UU,profundamente resentido
por esos sectores; la .victoria del pueblo angolano y la capacidad demostrada
por 11nEstado revolucionario, en este caso Cuba, de proyectar su ayuda inter-
nacionalista más alla de su estrecho marco regional; las victorias de Etiopía y
Afganistán; y muy especialmente, el derrocamiento del Sha de Irán, principal
aliado norteamericano, junto con Israel, en Oriente Medio y gendarme del
Golfo Pérsico, así como el derrocamiento de la dictadura somocista y consi-
guiente desarrollo de la revolución en Nicaragua y América Central, región
considerada vital en la visión geopolítica tradicional del imperialismo.
Estos acontecimientos afectaron profundamente la posic:ión de Estados
Unidos en tres regiones de vital importancia estratégica el Cono Sur de África,
el Oriente Medio y Centroamérica, que los sectores de extrema derecha interpreta-
ron como un debilitamiento del poderío global norteamericano, ante el cual el
gobierno Carter no supo responder con el vigor necesario.
Si a esto se añade la crisis económica internacional y la creciente rivalidad
en este contexto de los tres polos del capitalismo, Estados Unidos, Europa y
Japón, así como la lucha del conjunto de los países tercer-mundistas por una
reestructuración de las relaciones económicas internacionales, el panorama
mundial al finalizar la década de los setenta, se presentaba para Estados Uni-
dos como un escenario hostil, para utilizar la clara expresión de Brzezinski.14
Estos acontecimientos internacionales han desempeñado incuestionable-
mente 11npapel significativo en el abandono de la orientación favorable a la
distensión, generados en avances del proceso revolucionario en el marco de
una intensificada crisis del capitalismo, que, al propio tiempo, provoca al inte-
rior de Estados Unidos, la necesidad de una reestructuración de la economía y
la sociedad; centrada en un reforzamiento del poderío monopólico, sobre la
base del aumento del autoritarismo y la retorna de los tradicionales valores de
la sociedad norteamericana. Se trata de un intento de reordenamiento autoritario

144
de la sociedad por parte de un sector de la élite monopolista dominante, como
respuesta a la presente etapa de crisis del capitalismo, que produjo la quiebra
del modelo liberal de "gran sociedad" o "estado del bienestar", promocionado
en la década de los sesenta.
Para hacer triunfar el proyecto se forjó una coalición conservadora, que
llevó a Reagan al poder integrada por la llamada "nueva derecha", en realidad
la extrema derecha reorganizada a través de una multitud de asociaciones
diversas que aglutina a la pequeña-burguesía atrasada del sur, el oeste y el
medio oeste, asustada por la crisis económica y de valores de la sociedad nor-
teamericana, la ortodoxia religiosa protestante representada por el fanatismo
fundamentalista, y los nuevos grupos financieros del oeste, que emergieron en
las dos últimas décadas como un polo de poder interno que disputa el control
de la nación a la élite dirigente tradicional del este. Una especie de "naciona-
lismo populista" de derecha sirve de ideología cimentadora de esta coalición,
obviamente instrumentalizada por la oligarquía financiera de Texas y Cali-
fornia, sector de la clase dominante de proyección exitista y agresiva, que
carece de la sofisticada experiencia de mando que caracteriza a la oligarquía
financiera del este.
El grupo de intelectuales llamados "neoconservadores", también integran-
tes de la coalición, le han dado expresión, con un lenguaje académico, a las
concepciones por lo demás bastante primitivas que inspiran a buena parte de
las fuerzas que integran la "nueva derecha", configurando los lineamientos
generales de la proyección internacional del programa electoral republicano, e
inspirando la actuación del gobierno en la esfera internacional.
.Esa orientación tiene como eje la confrontación Este-Oeste, problema
central de la política exterior norteamericana, al cual debe subordinarse el
enfoque y tratamiento de toda la problemática internacional. En los más fogo-
sos exponentes del "neoconservadurismo" en política exterior, esta confronta-
ción es en realidad una fase de la tercera guerra mundial, prácticamente en
desarrollo entre capitalismo y socialismo.ls Un segundo aspecto condiciona la
reflexión "neoconservadora": el debilitamiento de la posición global nortea-
mericana, como consecuencia de los errores, incoherencias o francas concesiones
de las anteriores admirústraciones, yen particular, de una política distensiva que, a
su juicio, solo sirvió para el fortalecimiento del adversario soviético.
Así, la doctrina "neo conservadora" y de hecho reaganista en política exte-
rior, retoma la línea de contención global del comunismo esgrimida por la
administración Truman, hilo conductor de la postura norteamericana
durante la "guerra fría", y en similares términos agresivos e intervencionistas
que caracterizaron el accionar de aquel gobierno, apologizado ahora p.or su
firmeza y coherencia al asumir las responsabilidades mundiales que corres-
pondían a Estados Unidos en la nueva etapa histórica que se iniciaba con la
postguerra. Contención que debe basarse para ser efectiva en una recuperación
del poderío norteamericano sobre la base del rearme acelerado, que permita la
negociación con la URSS desde posiciones de fuerza.
En la implementación de esta orientación, la administración Reagan ace-/
leró el cumplimiento
instalación de lasenmedidas
de los cohetes Europa, militares
integraciónquedefinitiva
inició el gobierno
y aumentoCarterf
de la

145
fuerza de despliegue rápido, de claros propósitos intervencionistas, aumento
de la presencia militar en Oriente Medio, Centroamérica y el Caribe. Y mien-
tras subordina el tratamiento de la problemática tercer-mundista al cpnflicto
este-oeste, desarrolla un vasto programa armamentista, que elevó los presu-
puestos militares a cifras astronó micas yha implicado un sustancial recorte de
los programas de seguridad social, espina dorsal del "estado de bienestar gene-
ral", propagandizado en la década de los sesenta.
En el enfoque de las relaciones con la URSS y el campo socialista, los ideó-
logos y "decision makers" de la actual administración no desconocen su
podyrío, pero estiman que, negociando desde una base de superioridad de fuer-
zas, Estados Unidos puede obtener concesiones soviéticas, y por encima de
tódo,""moderar" su conducta internacional. Es la aplícación deun "high pres-
sure 1inkage" desde posiciones de fuerza, que asegure la hegemonía global nor-
teamericana. Las negociaciones sobre la limitación de armamentos, el comer-
cio y el intercambio tecnológico, incluso el diálogo y la negociación mismas,
se subordinan a que la URSS abandone la promoción de la revolución interna-
cional. La aplicación de esta línea, según esperan, somete paralelamente a la
sociedad soviética a grandes tensiones internas, que pueden contribuir adicio-
na1mente a su eventual debilitamiento.
Esta orientación que conlleva la ruptura del proceso distensivo, y su susti-
tución por el diálogo "desde la fuerza" no dé:ja de contradecir los intereses de
los aliados de Estados Unidos, particularmente Europa Occidental, vital-
mente interesada en las relaciones económicas con el campo socialista. Pero las
contradicciones intera1iados han sido previstas parcialmente por la dirigencia
reaganista, que persigue también reforzar la supremacía norteamericana al
interior de su propio campo. Un recrudecimiento de las tensiones internacio-
nales, obliga a sus aliados a estrechar filas bajo la "sombrilla nuclear" nortea-
mencana.
Esta es en sus rasgos esenciales la plataflorma que en política exterior se
comprometió a cumplir el equipo reaganista, y tras la cual se nucleó la coali-
ción conservadora que lo llevó alpoder. Programa que traduce, en el lenguaje
siempre más sofisticado de los "neoconservadores", las primitivas concepcio-
nes de los sectores más atrasados del electorado, y con el cual se pretende
reconstruir un cierto consenso sobre la política exterior perdido en los últimos
años sesenta por la aventura del sudeste asiático, que permita a la oligarquía
monopolista lograr sus objetivos exteriores en un momento de gran comp1é:ji-
dad internacional.
El nuevo curso se apoya, indudablemente, en las reservas de poderío conque
aún cuenta el imperialismo, que le permiten concebir una estrategia dirigida a inci-
dir en el curso de las relaciones internacionales, recuperando una posición de pri-
maáa, dentro de la nueva estructura de poder internacional. La URSS logró deSde
fines de los año sesenta y principios de los setenta, equiparar el poderío militar de
Estados Unidos, constituyendo esta situación de equilibrio un cambio apreciable
en la correlación internacional de fuerzas y un obstáculo mayor para la hegemonía
absoluta del imperialismo en las relaciones internacionales. Este equilibrio resulta
inaceptable para todo un sector del capitalismo monopólico, que no se resigna a
nuevos avances del movimiento revolucionario mundial, como los que tuvieron

146
lugar en el período de la distensión, así como tampoco a'Una afectación de su
liderazgo sobre todo el conjunto del capitalismo. Ante la impensable alterna-
tiva de la guerra total, el grupo dirigente en Estados Unidos trata de movilizar
recursos de que aun dispone el imperialismo, a través deLrearme, de su superior
tecnología, y del poderío reunido de sus aliados capitalistas, en un intento de
contener la revolución mundial y reordenar la dinámica internacional, desde
una posición más favorable a sus intereses.
En síntesis, los sectores más reaccionarios del imperialismo, tratan de esta-
blecer un reordenamiento internacional partiendo de que el cambio en la
correlación de fuerzas que ha significado el logro por la Unión Soviética de la
paridad estratégica y un status de potencia global, significa un equilibrio que el
campo socialista sostiene precariamente, mientras las reservas de poderío de
Estados Unidos y el capitalismo en su conjunto, les permiten rediseñar el
cuadro de las relaciones internacionales para consolidar una posición de
supremacía dentro de ese equilibrio. En" este contexto, el renovado poderío
militar norteamericano y la superioridad económica general del imperia-
lismo, les permitirían controlar los procesos políticos y sociales en el "Tercer
Mundo", y afirmar su hegemonía sobre este gran conjunto de países, escenario
de la disputa global Este-Oeste.
Este enfoque no desccdoce enteramente los cambios internacionales, pero
a diferencia de los "realistas políticos" queviabilizaron el camino de la disten-
sión, consideran que una posición enérgica, que valorice el potencial real del
imperialismo, permite adecuarse a esos cambios sin aceptar la pérdida de la
supremacía global norteamericana, que trata ahora de recuperarse rápida-
mente a través de una orientación agresiva, que, en lo inmediato ha significado
la ruptura del proceso distensivo, y que entraña, naturalmente, grandes peli-
gros de provocar un conflicto mayor.

Ejecutoria y proyecciones de la adlnin:istración


Reagan
En el cumplimiento de estos objetivos, la política exterior de la adminis-
tración Reagan, sobre el fundamento doctrinal de un renovado "contain-
ment" del proceso revolucionario mundial, se ha movido por los ejes cen-
tralesque describimos a continuación aunque ateniéndose solo a sus rasgos
más generales:

Rearmamentismo acelerado que otorgue al imperialismo una rela-


tiva superioridad militar sobre el principal adversario, sometiendo
paralelamente a la economía socialista a las tensiones adiCionales
que son el costo de la continuada y acelerada carrera armamentista.
En este marco, instalación de los cohetes "Pershing" y "Crucero" en
Europa Occidental, en cumplimjento del doble acuerdo de la
OTAN adoptado bajo el gobierno Carter, lo que aumenta la capaci-
dad de primer golpe nuclear de las fuerzas de la alianza, y tiene el
objetivo de obligar a la Unión Soviética a hacer concesiones mayores en
147
las negociaciones sobre armamento estratégico, siempre dentro del
objetivo de consolidar la superioridad imp.erialista. Asimismo, ace-
lerada implementación de los cuerpos de despliegue rápido, grandes
unidades dotadas de todos los medios técnicos necesarios para pro-
ducir intervenciones relámpago en áreas en que se vean amenazados
intereses vitales de Estados U nidos. La creación de estas unidades, es
la culminación del desarrollo de un pensamiento estratégico que
tiene sus orígenes en la doctrina de la"vietnamización" de la adminis-
tración Nixon, a consecuencia de la frustrante experiencia del
sudeste asiático, y la consiguiente necesidad de que las futuras inter-
venciones militares se produzcan a cargo de unidades profesionales
altamente tecnificadas, en apoyo a aliados regionales que comparti-
rían la tarea represiva y excluyendo así la conscripción militar que
tiende a generar la protesta antibélica.
Renovadas presiones sobre los aliados europeoccidentales para obs-
taculizar sus relaciones económicas con el campo socialista, en el
contexto de la utilización del "linkage", es decir, subordinadas al
comportamiento soviético en el plano internacional. Esta orien-
tación está enfilada a subordinar adicionalnÍente la autonomía
económica de sus socios a la estrategia global norteamericana y con-
solidar el liderazgo de Estados Unidos al interior de su propio
campo.
Fortalecimiento de los vínculos con todos los aliados regionales
d\iando a un lado consideraciones éticas del tipo derechos humanos,
considerados como baluartes sólidos frente a las posibles rupturas
revolucionarias. En este sentido destacan los nexos con la República
Sudafricana, Israel, las dictaduras latinoamericanas, Taiwan y
Corea del Sur.
Aumento de la presencia militar en el Oriente Medio, particular-
mente el Golfo Pérsico, enclave estratégico de importancia vital para
todo el Occidente, posición debilitada a juicio de los formuladores
de la política norteamericana, tanto por la revolución "khomei-
nista" en Irán, como por el avance soviético en Afganistán. En este
contexto, apoyo irrestricto al Estado israelí, cuyas fuerzas armadas
se consideran el más efectivo obstáculo al "expansionismo sovié-
tico", y "luz verde" para la operación del Líbano, destinada a asestar
un golpe mortal a la resistencia palestina, consolidar un Estado liba-
nés a dirección falangista, y redondear así la alianza entre la fuerzas
conservadoras de la región.
En África, apoyo a la República Sudafricana, baluarte capitalista en
el Cono Sur del continente, presiones sobre los regímenes revolucio-
narios de la región, buscando un comportamiento "moderado" que
garantice la estabilidad del régimen del "apartheid" y el tránsito bajo
control de Namibia a la independencia, así como la retirada de las
tropas y disminución de la influencia cubana.
En Asia, renovados estímulos para acelerar la remilitarización de
Japón y su asunción de una mayor corresponsabilidad en el L\iano

148
Oriente y Pacífico, sólidos vínculos con sus aliados de la ASEAN,
Corea del Sur y Taiwan, sin abandonar la utilización de la "carta
China".. '
En América Central, región que el gobierno Reagan ha colocado
en el centro de su polític'a exterior por considerarla decisiva para
los intereses vitales de seguridad de Estados Unidos, ha desenca-
denado una escala agresiva destinada a desestabilizar la revolu-
ción sandinista en Nicaragua, al tiempo que apuntala militar-
mente a los regímenes dictatoriales de El Salvador, Honduras y
Guatemala, para impedir la extensión del proceso revolucionario
en la región, y amenaza con una intervención militar directa. En
este contexto, los reaganistas han aumentado considerablemente
la presencia mi:ltar en la región, iniciada por el gobierno Carter,
incluyendo toda la cuenca del Caribe, ese "lago norteamericano"
de la visión geopolítica tradicional, endurecido considerable-
mente la postura hacia Cuba, considerada junto a la URSS, ges-
tora principal de las convulsiones revolucionarias del área, y pro-
ducido la criminal invasión a Granada que liquidó el proceso revo-
lucionario en ese pequeño Estado. Para el grupo queformula la polí-
tica exterior en Estados Unidos, América Central y el Caribe, cons-
tituye la piedra de toque de su postura internacional, ya que un fallo
en la imposición de su voluntad en esta región tan cercana al territo-
rio norteamericano, cuestiona su decisión de recuperar elliderazgo
en otras regiones del mundo.
Subordinación de la cuestión Norte-Sur al enfrentamiento Este-Oeste
y consiguiente negativa a satisfacer las reivindicaciones del "Tercer
Mundo" en favor de un reordenamiento del sistema de relaciones eco-
nómicas internacionales sobre bases más justas. Incluso sabotaje
abierto de toda consideración del tema en un marco multilateral y
condicionamiento de la ayuda norteamericana, siempre en el plano
estrictamente bilateral, al. comportamiento de los Estados y su
correspondencia con la estrategia y los intereses norteamericanos.

Así el primer período de la administración Reagan ha sido escenario de la


plasmación en política práctica, y con bastante consecuencia, hay que
subrayarlo, del diseño estratégico que cimentó en el terreno de la política exte-
rior, la coalición de extrema derecha quellevó al exgobernador de California a
la Casa Blanca. Diseño estratégico que tiene como ge la contención del pro-
ceso revolucionario mundial y la recuperación de la supremacía mundial
norteamericana.
Política exterior no exenta de un relativo éxito global, si atendemos al for-
talecimiento de la capacidad militar intervencionista de Estados Unidos y su
traducción en una cierta elevación de su prestigio y su imagen imperial, en
comparación con la década pasada, y en particular con el gobierno Carter, la
consolidación coyuntural de los aliados regionales reaccionarios en regiones
como América Central, Oriente Medio y Cono Sur de África, así como la

149
relativa alineación de sus aliados capitalistas desarrollados con su estrategia
global de confrontación.
Un examen atento de la implementación de la estrategia reaganista,
muestra, sin embargo, que la consecuencia en la aplicación del diseño progra-
mado, no excluye matizaciones signieficativas, que apuntan a una readecua-
ción a realidades insoslayables. La "contención" del proceso revolucionario
mundial se mantiene dentro del contexto de una praxis no exenta de realismo,
que tiene más en cuenta las diferencias regionales y las posibilidades efectivas,
tanto de Estados U nidos como de sus aliados locales, y el propio estado de la
opinión norteamericana, que lo que resultaba previsible a partir de las declara-
ciones doctrinales.
El rearme acelerado y el enorme despliegue militar, se han traducido, sin
embargo, en una cuidadosa utilización del potencial militar, hasta ahora
empleado directamente solo en dos casos: El Líbano, donde el contingente de
infantes de marina fue replegado en poco tiempo a los barcos anclados frente a
Beirut, y en Granada. En el resto de las regiones conilietuales, la participación nor-
teamericana se limita al empleo de asesores, la ayuda en material militar, y el des-
pliegue exhibicionista del potencial naval. La amenaza del empleo de la fuerza
no excluye el recurso a las presiones políticas y económicas preventivas, y la
negociación diplomática.
La implementación del diseño estratégico tiene en cuenta, asimismo, las
diferencias estructurales entre los subsistemas regionales. La postura básiéa-
mente dura de la administración en el área Centroamericana y Caribeña, se
traduce, por ejemplo, en el Cono Sur de África, por las maniobras más sOhs-
ticadas de un Chester Croker y la valorización de los intereses norteamerica-
nos a través de un comp!<jo proceso de negociaciones en cUrso entre Sudáfrica
y los Estados de la línea del frente, en el que se comienza a privilegiar un tipo de
"linkage" que subraya las interdependencias económicas.
Esta política diferenciada no d~a de ref1~iar las contradicciones al interior
del equipo dirigente, entre un pensamiento y una praxisneoconservadora "ultra" y
otra de signo más moderada, como seguramente los intereses encontrados de la
oligarquía financiera detentadora del poder real en Estados Unidos. Aunque el
gobierno Reagan parece responder en primera instancia a los agresivos grupos
financieros del oeste, ningún presidente puede desconocer el entramado de intere-
ses que expresan la ecuación de poder fundamental en Estados Unidos. En las
matizaciones de la política exterior del actual gobierno no pueden d\iar de incidir
los tradicionales grupos fmancieros del este, myo símbolo son los Rockefeller,
más experimentados en el gobierno, mgor conocedores del medio internacional,
. más sofisticados. El activo retorno de Henry Kissinger, al asesoramiento de la polí-
tica exterior norteamericana, y su reéi.énte designación a un "Foreign Advisory
Board" del presidente, bien pudiera significar un acrecentamiento de la influencia,
en cierta medida, "moderadora", de la élite oligárquica de la costa Atlántica.
No pueden d\iar de observarse, al propio tiempo, las condicion~mtes que el
último proceso electoral impu~ieron sobre la política exterior reaganista. La pre-
sencia real en el eléctorado norteamericano del temor a las aventuras militares exte-
riores, el "sindrome" de Vietnam, no d\ia de constituir un freno a la búsqueda de
una solución militar en Centroamérica, y ha \iercido una influencia indudable en

150
el repliegue de los "marines"en El LIbano y tal vez en el proceso negociador en
el Cono Sur africano.
La política exterior de la presente administración republicano no ha estado
exenta, por otra parte, de fracasos, que indican claramente los límites del
poderío norteamericano. El repliegue de los "marines" y de hecho, la conten-
ción de la intervención norteamericana en El Líbano, parece ser el más evi-
dente y de mayores consecuencias, pues no deja de afectar el diseño estratégico
para la región.
La ruptura del acuerdo israelo-lihanés bajo patrocinio norteamericano,
y la imposibilidad de imponer la supremacía falangista en El Líbano, impli-
can un tíiunfo para las fuerzas progresistas del país y en alguna medida para
su aliado sirio así como una significativa revalorización de la influencia
soviética.
La instalación de los nuevos cohetes en Europa Occidental, aunque incre-
menta transitoriamente la capacidad de primer golpe nuclear de las fuerzas de
la OTAN, ha provocado la interrupción de las conversaciones sobre armas
estratégicas (ST ART), y llevado a un endurecimiento de respuesta en las posi-
ciones soviéticas que se traduce en los primeros pasos para la contrainstalación
de unidades suplementarias coheteriles en los territorios de Alemania Demo-
crática y Checoslovaquia. Por otra parte, las presiones norteamericanas para
frustrar la construcción del gasoducto Siberia-Europa Occidental, fracasaron
estrepitosamente, en medio de acrecentadas contradicciones con los aliados,
atlánticos. Si bien es cierto que difícilmente puede creerse que Washington
confiara en someter a sus aliados europeos, y la maniobra pareció mas bien
encaminada a presionar para condicionar el futuro de las relaciones económi-
cas este-oeste en el Viejo Continente, es indudable que existen diferencias con-
siderables en las posiciones de Europa y del gobierno Reagan frente al campo
socialista. Europa prefiere la "estrategia dual" de que hablara recientemente el
Ministro del Exterior y Vicecanci1ler de la República Federal de Alemania, Hans
D. Genscher,16 es decir, el diálogo y la negociación basadas en el equilibrio
militar, mientras Washington privilegia la confrontación.
En la región centroamericana, la más amenazada de una intervención
militar directa, si bien Estados Unidos ha fortalecido a las dictaduras del
área, ha fracasado en la campaña de agresiones para desestabilizar a Nicaragua
incluyendo el empleo en gran escala de las bandas armadas somocistas, y la
guerrilla salvadoreña es más fuerte hoy que cuando Reagan arribó a la Casa
Blanca. Incluso la intervención militar directa, teniendo en cuenta las
implicaciones internacionales que tendría y las posibles repercusiones al
interior de Estados Unidos, sería en buena medida, la expresión del fracaso
de su política.
Lo dicho hasta aquí no resta peligrosidad a la posición internacional de
Estados Unidos, abocado a la recuperación de una cuestionable supre-
macía, en el contexto de un equilibrio militar fundamental, orientación
aventurera e irresponsable, que, en un proceso de escalada, puede arrastrar a
la Humanidad a la catástr9fe.
Hemo.; examinado la política exterior norteamericana desde la última
guerra mundial, en sus lineamientos generales y en el contexto del sistema

, 151
global de relaciones internacionales y planteado algunas tesis que podemos
resumir ahora:

La "guerra fría" constituye un período concreto en la historia de las


relaciones internacionales, caracterizado por la agresipa estrategia
imp~rialista dirigida a contener la expansión de l~ revolución
mundial, apuntalar al capitalismo y afirmar la supremacía de
Estados Unidos. Esta "era de la contención", que se extendió hasta
fines de los años sesenta, se definió por el tenso enfrentamiento
capitalismo-socialismo, concretado en la rivalidad "bipolar" de
los Estados líderes de ambos campos, Unión Soviética-Estados
Unidos. La supremacía mundial norteamericana, indudable
durante una década, no pudo, sin embargo, impedir la consolida-
ción del principal adversario, ni, en rigor, contener eficazmente la
expansión del comunismo. El ascenso de la URSS a potencia global,
materializado al comenzar los años setenta, signific,ó un cambio
apreciable en la correlación de fuerzas, a lo que contribuyó destaca·
damente el fracaso norteamericano en el sudeste asiático, la creciente
rivalidad interimperialista y en general, la multipolarización de las
relaciones internacionales que comenzaba a delinearse.
Estos cambios estructurales del sistema internacional global, en
cuyo contexto se inserta el desarrollo de la más fuerte c~isis econó-
mica del capitalismo, desde la "gran depresión" 1929-1933, condi·
cionaron la aceptación por los Estados imperialistas del inicio del
proceso de distensión. Si el polo europeo del capitalismo dio los pri-
meros pasos en ese sentido, solo el viraje en la política exterior nor-
teamericana podía conducir a la superación de la "guerra fría". Dis-
tensión aceptada no sin renuencia, en la que el imperialismo buscó
un reacomodo que le permitiera la preservación de intereses vitales.
La agudización de la crisis al interior del sistema capitalista, y suce-
sivos triunfos revolucionarios en varios continentes subdesarrolla-
dos, incitaron al sector más reaccionario del imperialismo a movili-
zar las reservas de poderío del sistema y reajustar la dinámica de las
relaciones internacionales en el sentido dd restablecimiento de lo
que aprecian como debilitada posición internacional e incluso
lograr una cierta supremacía mundial, afirmada en la superioridad
militar. En sus cálculos consideran el poderío que significa la alinea-
ción de los tres polos del capitalismo bajo dirección norteamericana,
su dominio de la economía mundial y de la tecnología de punta, y
las tensiones que ,una estrategia de confrontación provocarían al
interior del campo socialista.
La nueva línea, que comenzó a esbozarse bajo la administración de
Carter, adquiere plena expresión bajo el gobierno Reagan, y
encuentra ecos favorables en los "tories" británicos, los cristiano
demócratas germanoccidentales y los sectores más conservadores
del liberalismo gobernante en Japón. La nueva estrategia de signo

152
agresivo, delineada por los asesores "neocons" de la administración
republicana, ha provocado la ruptura del proceso distensivo, y la
proyección de las relaciones internacionales hacia 10 que se perfila
como una segunda "guerra fría".
No obstante esta postura objetivamente agresiva y de la retórica
anticomunista, la política exterior norteamericana actúa diferen-
ciada y matizada mente, ante diferentes problemáticas internaciona-
les y conflictos regionales, basada en una readecuación a las efectivas
realidades internacionales. El gobierno de Reagan no ha sintetizado sus
concepciones en política exterior con una etiqueta doctrinal compa-
rable a la "contención" del período Truman o el "ro1Ic-back" y la "repre-
salia masiva" de la era Eisenhower-Foster-Dulles, 10 que subraya el
pragmatismo conservador latente en la Casa Blanca, por encima de
dramatizaciones retóricas sobre una supuesta "tercera guerra mun-
dial" en curso. La política exterior del actual gobierno norteameri-
cano se ha movido mas bien en el contexto de lo que un destacado
académico "neoconservador" ha preconizado bajo el rótulo mucho
más sensato, de "contención limítada" del proceso revolucionario
mundial. 17 '

A partir de estas consideraciones básicas cabe formular algunas hipótesis


sobre el curso fundamental de la política exterior norteamericana y de las rela-
ciones internacionales en su conjunto:

1. La reelección confirma a la administraciónrepublicana en su línea "muscu-


losa", sobre todo en los primeros treinta meses, de su segundo período,
orientaciÓn caracterizada por el militarismo, la continuada carrera de
armamentos y el intervencionismo activo, preñada de peligros para la paz
mundial.
Esta postura permite prever intervenciones militares directas en ciertas áreas de
alta tensión. Centroamérica, constituye, indudablemente, la región más inme-
diatamente amenazada, en el primer período postelectoral. En esta región la
administración republicana parece decidida a seguir un curso militar, concre-
tado por ahora en el hostigamiento de Nicaragua por las bandas armadas
somocistas y el fortalecimiento del ~ército salvadoreño.
2. La experiencia de estos primeros años de "reaganismo", muestran, por otra
parte, que el compl~o escenario internacional aetualno puede reducirse a la
dicotomía este-oeste y a una estrategia de confrontación, a la larga suicida. La
agresividad de la administración deberá encauzarse dentro de una cuidadosa
utilización de la fuerza, en el contexto de una orientación que, en última instan-
cia, no debe desbordar la "contención limitada", única alternativa a la confla-
gración mundial. A tsto contribuirán, sin duda, los enfoques diferenciados de
los principales aliados de Estados U nidos, particularmente de la Europa com u-
nitaria, vitalmente interesada en una postura fuerte, pero al propio tiempo,
moderada frente al adversario socialista.
Al interior de Estados Unidos, esta líl}ca de "contención limitada, que
expresa la tendencia al reacomodo a las realidades internacionales, estará

153
determinada por la relativa vigencia del "síndrome de Vietnam", así como
por las tensiones que la continuada carrera armamentista debe producir en
la estructura económica de la nación, generadora de tensiones sociales y
políticas inaceptables para la oligarquía monopolista. En este contexto,
puede perfilarse una mayor incidencia de la influencia, en cierta medida
"moderadora" del sector tradicional de la oligarquía financiera dominante,
más sensible, por demás, a las opiniones discrepantesdelos aliados capita-
listas. Esta tendencia debe acentuarse en el último año y medio de gobierno
de Reagan, por oovias. exigencias electorales.
3. En el conjunto de las relaciones internacionales, no cabe esperar, natural-
mente, un regreso a la distensión, como esta se desarrolló en los años setenta.
Tampoco un regreso a la "guerra fría" clásica. La tendencia prevaleciente en
el sistema global será al mantenimiento de las tensiones, dentro de un
esquema de "guerra fría limitada", no exento de readecuaciones a un com-
plgo escenario internacional, en el que resulta obsoleto el intento de resta-
blecer una "pax americana".

En conclusión, si partimos de un cuidadoso análisis de la configuración de


la relación de fuerzas y de las complejidades estructurales de la dinámicamun-
di al, más que una consolidación de una "segunda guerra fría" en el sen.tidotra-
dicional del término, se perfila un período relativamente fluido, enmarcado
por serias tensiones, que no excluye, desde luego, graves amenazas para la
supervivencia de la Humanidad.
Porque, en la formulación de estas hipótesis hemos partido del supuesto de
un comportamiento, en última instancia racional, por parte del equipo gober-
nante norteamericano. En el capitalismo, lamentablemente, la racionalidad
individual tiene como contrapartida, la irracionalidad esencial del sistema y su
clase dominante.

Notas
1 Sobre el origen del término "guerra fría" ver de Adda B. Bozeman: Politics and Culture
in Intemational History, Princeton U niversity Press, USA, 1960, p. 246; ver también de
Fred Halliday: The making 4 the second cold war, Verso Editions and NLB, London,
1983. ..
Sobre los artículos de Walter Lippmann, dirigidos a criticar la doctrina de la "conten-
ción" de Kennan y Truman; ver de George F. Kennan: Memorias de un diplomático,
Luis de Caralt, Barcelona, 1972.
3 Por ejemplo D.F. Fleming en su obra The cold war and its or(Ríns, Garden City, 1961
(2 vols)

154
4 Reconocida por el "padre" de la doctrina de la "contención" George F. Kennan,
quien, sin embargo, se defiende en sus memorias escrit'ls en los años sesenta, de toda
responsabilidad por una orientación agresiva que según éÍ desvirtuaba la política que
preconizaba; ver de G.F. Kennan: Memorias de un diplomático. Luis de Caralt Editor,
Barcelona, 1972.
5 Ver de Raymond Aron: Republique lmperiale, Calmann-Levy, Editado en París,
1973,
6 StanJey Hoffmann: Primacy or world order, McGraw-Hill Book, Co. USA, 1978.
7 Cita en David Rees: The age 01 containment, rV1ac-millan, New York, 1968. p. 43.
8 Para un examen detenido de la teoría de los cidos u ondas largas en la historia del
capitalismo, sus orígenes y limitaciones, ver de Ernest Mandel: El capitalismo tardío,
Ediciones Era, SA., México, 1979.
9 Henry Kissinger: American Foreign PoÍícy, W.W. Norton & Co., lnc., New York,
1969, p. 74.
10 Como la denominara Alexander Haig;cuando comandaba las fuerzas de la Otan.
Citado en: Imperialistische Aussenpolitik am Beginn der 80 er.]ahre (Autorenkollektiv),
IPW-Forschungshefte Nr. 1/1981, Berlín, DDR.
1 ¡ En esta periodización de los momentos de viraje de la política exterior norteameri-
cana desde 1945, seguimos a Robert Tucker en su ensayo "Thepurposes of american
power", Foreign Affairs, winter 1980/81.
12 Ver "Resolución sobre Política Internacional" del 1 Congreso del Partido Comu-
nista de Cuba, diciembre 1975, Editada por Departamento de Orientación Revolu-
cionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, La Habana, 1976.
13 Robert Tucker: artículo citado.

H Zbigniew Brzezinski: "America in a hostile world", Foreign Policy, No. 23, 1976.
15 Así, por \iemplo, en el documento elaborado por el llamado "Comité de Santa Fe" en
1980, donde se esboza la plataforma republicana para América Latina; ver la edición
en suplemento que hizo la revista Soberanía de Managua, No. 1, oct., 1981.
16 Ver artículo de Hans D. Genscher: Forei¡;n Affairs, FalI. 1982.
17 Robert Tucker: artículo citado.

155
La necesidad de "pensar la paz" *

En el último cuarto del presente siglo, la Humanidad enfrenta desafíos glo-


bales a su propia supervivencia, que solo pueden encontrar solución a través
de la cooperación entre los pueblos, y en los marcos de un clima internacional de
distención y confianza recíprocos.
Entre esos desafíos la amenaza desl estallido de una nueva guerra mundial,
esta vez librada con armas termonucleares, constituye la primera preocupa-
ción para todos los habitantes del planeta puesto que implica una catástrofe
de imprevisibles consecuencias, un verdadero suicidio colectivo.
A esto se suma la crisisdel capitalismo como sistema, que acentúa la explotación
de los países subdesarrollados, las dos terceras partes de la Humanidad, agobiados
por el peso de un orden económico internacional injusto y una gigantesca deuda
externa que constituyen obstáculos mayores para alcanzar un nivel de vida deco-
roso y humano para sus pueblos; el posible agotamiento de recursos naturales no
renovables, por el despilfarro capitalista, fuente de futuros y graves conflictos
internacionales: la contaminación del medio ambiente por las Írracionalidades
del funcionamiento del capitalismo que amenaza el entorno natural del hombre.
Estos y otros graves problemas globales, colocan la lucha por la paz y la
distensión internacionales, en el centro de la problemática contemporánea,
como la única garantía del porvenir del hombre.
Como conclusión de esta obra introductoria sobre la Teoría de la Política
Internacional, se hace imprescindible por tanto, el examen de este aspecto
vital que es el problema de la guerra y la paz.

La carrera de armamentos y el peligro de guerra


En un momento en que se desarrolla la crisis económica mundial de mayo-
res proporciones de estos últimos cincuenta años, el mundo enfrenta una carrera
armamentista absurda, que implica el derroche de ingentes recursos humanos y
materiales, y lleva implícito el peligro de conducir a una conflagración nuclear.
No por conocidos, resulta ocioso recordar algunos datos básicos que
subrayan la irracionalidad de esta situación, impuesta por la agresiva política
9
. exterior del imperialismo contemporáneo, los gastos militares en el mundo
exceden ya la cifra de los 800 mil mollones de dólares anuales, prácticamente el
total de la deuda externa del conjunto de países subdesarrollados; entre 60 y 100
millones de personas en todo el planeta sirven en las fuerzas armadas, como
personal militar o civil, o trabajan de una u otra forma en el complejo de

Este capítulo está basado en la ponencia que presenté al "IX Coloquio Internacional
de Primavera" del Centro de Relaciones Internacionales de la Universidad Autó-
noma de México, celebrado del 21 al 25 de mayo de 1984, en México.

157
la producción armamentista; entre ellos, más de medio millón de científicos y
técnicos, dedicados a la improductiva elaboración de illstrumentos de destruc-
ción: la producción de armas yel desarrollo de las fuerzas militares, por otra
parte, son grandes devoradores de recursos naturales no renovables, materias
primas, minerales, recursos energéticos; despilfarro criminal, cuando casi las
dos terceras partes de la Humanidad sufren el subdesarrollo, la miseria, el anal-
fabetismo, las enfermedades, el hambre.
La carrera de armamentos influye negativamente sobre la economía de todos
los países y sobre el conjunto de las relaciones económicas internacionales, agudi-
zando fenómenos como la inflación, el desempleo, la crisis monetaria y los déficits
presupuestarios, incidiendo negativamente sobre las corrientes de intercambio
comercial internacionaL la transferencia tecnológica y la ayuda a los países subde-
sarrollados. Todos los Estados del lpundo, independientemente de su sistema
socioeconómico y político, aún los que no son responsables de esta situación,
se ven afectados por ella, en particular los países subdesarrollados, arrastrados
a esta competencia demencial que devora los esCasOsrecursos de que disponen
para m<:íorar el nivel de vida de sus pueblos.
Porque la carrera de armamentos se convierte en un fenómeno global,
cuando son cada día más numerosos los Estados, que, aún al<:íadosdelos focos
de temión, constituyen fuerzas armadas y adquieren armamento moderno y
sofisticado de alto costo.
La carrera de armamentos contribuye a exacerbar y agudizar las tensiones
internacionales, generando o agravando diversos conflictos regionales que
pueden llevar al enfrentamiento de las mayor<;s potencias a través de procesos
de eScalada, y por consiguiente, a la guerra mundial. Por su misma índole, la
carrera de armamentos contribuye aprivilegiar las consideraciones militares y
estratégicas en la postura de los Estados imperialistas inflexibiliza la dinámica
política internacional y obstaculiza la reestructuración progresista de las rela-
ciones internacionales.
La competencia armamentista :lerual tiene la característica de ser acelerada
y cualitativa, en comparación con procesos similares en otras épocas, corno
consecuencia de las imolicaciones militares de la revolución científico-téc-
nica, que lleva al rápido ~nv<:íecimiento de los sistemas de armas. Amenaza con
desembocar en la m.ás terrible conflagración bélica, como consecuencia del desa-
rrollo y perfeccionamiento de las armas coheteril-nucleares, que plantean una
situación nueva y aguda a las relaciones internacionales, en razón de su capaci-
dad de destrucción masiva y de la rapidez conque entran en acción.
Por primera vez en su historia, la Humanidad está amenazada por la posi-
bilidad terrible, de su exterminio en una guerra mundial librada con estas
armas. A diferencia de las aproximadamente 15,000 guerras que han tenido
lugar en el transcurso de la historia, un conflicto nuclear constituiría un suici-
dio colectivo. En estas condiciones se hace imposible pensar la guerra en los
términos de ClausewÍtz, como un Ínstrumento racional de la política.
y esta conflagración, que teóricamente debía estar excluida d,: toda consÍ-
deraciól1sensata,puede estallar a pesar de todo, a causa de accidentes téCnicos?
fallas del personal humano que manipula las armas, o'por cálculo o error de
cálculo de UIl actor agresivo como Estados Urudos a resultas de un proceso de

158
escalada en algunos de los numerosos focos de conflictos que conmueven al
mundo. La rapidez conque actúan estas armas, dada por el vector coheteril, de
sólo pocos minutos, sobrepresiona los procesos de toma de decisiones en situa-
ciones críticas, aumentando el peligro de conflagración.
La paridad estratégico-nuclear lograda desde fines de la década de los
sesenta entre las dos mayores potencias mundiales, poseedoras detoda la pano-
plia de medios bélicos, ese v(':rdadero "equilibrio del terror", si bien ha consti-
tuido hasta el presente un obstáculo mayor para el desencadenamiento de una
guerra mundial, no es, como no ha cesado dereiterarlo la Unión Soviética, una
garantía absoluta de paz. Descansa sobre el potencial destructivo equiparable
de la tríada estr~'tégica central, cohetes intercontinentales con base en tierra
(ICBM), cohetes lanzados desde submarinos (SLBM)y bombarderos estraté-
_gicos. La fuerza de ambas potencias en estas armas no es simétrica, pero el
saldo es equilibrado. La ventaja de una en un tipo de arma se compensa con la
ventaja recíproca del adversario en otra. Pero se trata, en cualquier caso, de un
equilibrio precario, sobre la base de un stock gigantesco de armamentos, con un
potencial destructivo que, según datos de la ONU, llega a 50,000 megatones,
que de no reducirse y eliminarse, conlleva el peligro de su utilización final por -
el imperialismo, con todas las trágicas consecuencias implícitas.
Los avances tecnológicos de la última década, en particular el desarrollo de
los cohetes de ojivas múltiples (mirvados) y la mayor precisión en alcanzar el
blanco dentro de un radio de pocas decenas de metros, no han alterado en lo
esencial ese equilibrio, pero sí generado algunas causas adicionales que pueden
provocar la guerra. Los nuevos desarrollos del armamento nuclear han condu-
cido a.laJormulación en Estados Unidos, de aventureras doctrin~s estratégicas
para su utilización preventiva en conflictos que sepresuponen "limitados", sea por
su utilización sólo en una región o bien contra una parte de la fuerza de respuesta
del adversario (estrategia de contrafuerza renovada). La guerra mundial puede
estallar como resultado de una reducción del umbral de lo nuclear, o por la des-
vent~ja consiguiente de la potencia atacada con un golpe supuestamente limitado.
La guerra mundial con armas nucleares, amenaza indudablemente con el
exterminio de la Humanidad, y constituye el mayor peligro del momento pre-
sente. Cálculos conservadores cifran en centenares de millones de víctimas los
primeros resultados de un bombardeo recíproco entre las mayores potencias,
sin contar las destrucciones materiales y la contaminación del medio natural.
Para los supervivientes, si los hay, "the day after" presumiblemente significará
un retroceso de siglos desde el nivel GÍvilizador actual.
. Nos hemos referido hasta aquí sólo al poder destructivo del armamento
estratégico nuclear. Pero la amenaza bélica que se cierne sobre la Humanidad
no se reduce a estos instrumentos principales. Deben tenerse en cuenta también
otros medios de exterminio masivo como las nuevas armas neutrónicas y de
raym gamma, las armas químicas, bacteriológicas y radiológicas, así como las
diversas técnicas previsibles para transformar negativamente el clima o el
medio ambiente natural. Añádase a esto la destructora sofisticación de los
armamentos que todavía denominamos, casi eufemísticamente, convenciona-
les, y se tendrá un cuadro, sombríamente amenazador, que parece extraído de
una novela negra de ciencia ficción.

159
En última instancia, la carrera armamentista, además de significar un cri-
minal despilfarro de recursos, crea renovados peligros para el porvenir de la
Humanidad, al agudizar el llamado "dilema de seguridad", es decir, la insegu-
ridad esencial resultante de priorizar los medios militares para garantizar la
supervivencia de los actores internacionales. Nunca como en la actualidad,
pese a las enormes fuerzas armadas y los sofisticados armamentos, los Estados
se han sentido más profundamente amenazados.

El militarismo
La carrera de armamentos encuentra su causa gestora fundamental en el
militarismo, fenómeno que responde a los intereses convergentes de fuerzas
sociales poderosas. El militarismo es la manifestación de un orden social
explotador, su principal instrumento para la consolidación de una hegemonía
de clase, y para el sometimiento de otros pueblos. En este sentido, no es un
fenómeno nuevo en la historia. Hoy, no obstante, es redimensionado cualitati-
vamente, como expresión del capitalismo monopolista contemporáneo, del
imperialismo.
El militarismo comprende un sistema de medidas estatales, económicas,
ideológicas, destinad~s a crear y utilizar la fuerzamilitar en el sometimiento de
las masas, y en particular, en la contención del proceso revolucionario mun-
dial. Implica, en buena medida, la subordinación de la vida económica, polí-
tica, espiritual, a las necesidades de la máquina militar, como instrumento
principal de la praxis imperialista.
Entre sus principales características se destacan:

- El sostenimiento de poderosas fuerzas armadas;


la creación de alianzas militares agresivas;
la carrera de armamentos;
la preparación y conducción de guerras de agresión de diversa natu-
raleza; ,
la opresión de las masas y los movimientos revolucionarios a través
de la violencia militar;
la difusión de una ideología militarista.

Al interior del capitalismo, el portador principal del militarismo es esa


poderosa coalición de intereses integrada por las grandes corporaciones arma-
mentistas,los líderes militares y los políticos derechistas, que el presidentenor-
teamencano Dwight Eisenhower, en su discurso de despedida a la nación en
enero de 1961, denunció como el "compl~o militar-industrial". Sin descono-
cer los vínculos que unen, a este sector con los grupos financieros dóminantes y
con el conjunto de la economía, es necesario reconocer ahí la fuente social del
fenómeno. .
Es el militarismo contemporáneo quien alimenta el despliegue de esa
absurda carrera armamentista queamenaza con provocar una guerra de exter-
minio de la Humanidad. Como tal, constituye un fenómeno profundamente

160
áreas vitales para su interésnadona~ en razón de su riqueza en materias primas y
recursos energéticos, o por el valor de su posición estratégica, y encubre con
una supuesta preocupación por su "seguridad nacional", los esfuerzos desesta-
bilizadores y agresivos contra las fuerzas que sólo atentan contra sus .preten-
siones hegemónicas. Así privilegia las soluciones militares de los conflictos
regionales, como ep. el cercano y candente caso de Centroamérica, donde el
rechazo a la búsqueda de una razonable salida negociada, lleva a graves impli-
caciones internacionales.
El programa armamentista de la actual administración norteamericana
abarca prácticamente toda la gama de instrumentos militares, desde los
nucleares hasta los convencionales, y todas las esferas de aplicación, terrestre,
aérea, naval e incluso el espacio cósmico. Destacan en este sentido los medios
destinados a lograr la superioridad nuclear sobre la Unión Soviética sobre la
base del aumento de la c~pacidad de primer golpe de la fuerza norteamericana,
como los modcr:nos ICBM MX portadores de 10 ojivas nucleares indepen-
dientes; el bombardero estratégico E-l, los submarinos "Trident" portadores
de 24 proyectiles nucleares con mayor precisión que los tradiCionales SLBM,
el despliegue de 572 vectores de alcance medio en Europa (cohetes Crucero y
Pershing n).Asimismo, la creación, con la Fuerza de Despliegue Rápido, de
un instrumento intervencionista de alcance global, y la diversificación y per-
feccionamiento del arsenal de armas químicas, biológicas y convencionales.
Paralelamente a este curso agresivo, la administración republicana ha inte-
rrumpido el proceso de limitación y reducción de armamentos, que, aunque
modesto en sus resultados, ofrecía la única· esperanza de frenar la carrera arma-
mentista y contribuir a sanear el clima internacional. Reagan no sólo no haratifi-
cado el acuerdo SALT -H, sino que ha obstaeulizadolas negociaciones para la
limitación de armamentos en Europa, paralizado las conversaciones "ST ART', y
criticado los acuerdos en vigor, y ahora amenaza con extender las actividades mili-
tares al espacio cósmico, en una versión de lo que la propia prensa norteamericana
ha llamado "guerra de las galaxias".
Esta política genera presiones sobre los aliados capitalistas para que incre-
menten su cuota en la espiral armamentista, yprovoca la natural respuesta del
adversario principal. Con esto se intensifica la internacionalización del fenó-
meno militarista y la irracional carrera armamentista. Cabe, por tanto, a Esta-
dos Unidos, uno de los actores principales del actual sistema internacÍonal,la
responsabilidad mayor en el agravamiento de la situación mundial, la ruptura
deL proceso de distensión y el retorno a un escenario del tipo "guerra fría".

La paz: una necesidad impostergable


La paz constituye, sin embargo, la única alternativa racional a laproble-
mática que enfrenta la Humanidad en el último cuarto del siglo xx, como se
reconoce universalmente, con exclusión de los más fogosos exponentes del
neoconservadurismo norteamericano, que consideran la guerra una situación
permanente entre los Estados.
Paz y cooperación internacional, que permitan afrontar las causas genera-
doras de la crisis global, que no se limitan al peligro de la guerra nuclear. La

162
discriminación económica que padecen los pueblos subdesarrollados, el
h<Jmhre que azota a cientos de millones de personas en el "Tercer Mundo",
vinculada al alto índice de crecimiento demográfico en esas regiones el posible
agotamiento de recursos naturales no renovables, la contaminación del medio
ambiente en las condiciones de la irracionaL explotación capitalista, consti-
tuyen otras tantas amenazas de convulsiones explosivas, si no en lo inmediato,
al menos a mediano plazo. .
La posibilidad de afrontar esta comphja problemática depende de la supe-
ración de las tensiones, de la interrupción de la carrera de armamentos, de una
reestructuración de las relaciones internacionales sobre bases más justas, que
excluya definitivamente el recqrso a la fuerza y la eXplotación de unos pueblos
por otros.
El proceso de distensión que se inició en los primeros años setenta, permitía
aproximarse a la realización de esa posibilidad, mediante la superación de la
"guerra fría" y la sustitución de la rígida y aguda confrontación bipolar de las déca-
das anteriores, por un diálogo constructivo. La distensión, si bien limitada en sus
resultados concretos a la esfera de las relaciones bilaterales URSS-EE.UU ya una
región, Europa, contribuyó al m<joramiento del clima internacional y devino la
tendencia dominante de.las relaciones internacionales en el período. Su ruptura
retrotrae la dinámica internacional a las tensiones al borde del abismo que caracte-
rizaron la etapa de la seg'Guda post-guerra.
El proceso de distensión estuvo determinado por cambios estructurales del
sistema internacional y, naturalmente, factores de coyuntura. Consideramos
como principales los siguientes:

- El equilibrio estratégico-nuclear entre las dos mayores potencias;


la derrota norteamericana en Vietnam, que cuestionó el prestigio y
la posición internacional de Esta4.os Unidos;
los avances del proceso revoluci;;~ario mundial, la liquidación del
sistema colonial y el ingreso delos países emergentes en la nueva fase
de lucha por la consolidación de su genuina independencia;
la multipolarización dé las relaciones internacionales por el desa-
rrollo de nuevos centros de poder de significación política y eco-
nómica, como Europa Occidental y Japón, y la consiguiente rea-
parición de las contradicciones interimperialistas.
el nuevo papel de la opinión pública mundial y en este contexto, la
ruptura del consenso en política exterior al interior de Estados
Unidos.

Fueron decisivos para el proceso distensivo, los triunfos revolucionarios


de los pueblos, unidos a la consecuente política de paz de los Estados socialis-
tas, sobre la base de un equilibrio de fuerzas fundamental en el plano militar,
que creó las precondiciones necesarias.
Las fuerzas sociales reaccionarias que hoy estimulan el militarismo y la.reno-
vada carrera armamentista, pretenden desconocer estas realidades estructurales del
sistema internacional, y en el afán de recuperar una cúestionable supremacía,

163
arr;istran~almundo a una dinámica belicista que amenaza con desembocar en
la guerra nuclear. Ante la insensatez de.una solución bélica a la compltja pro-
blemática contemporánea, se impone como única alternativa realista y
posible, el regreso a la distensión, y el largo y laborioso proceso de consolidar
una paz estable entre las naciones.
Esa paz, ~ue, en su sentido más amplio, incluye la cooperación entre los
Estados y pueblos, debe ser el resultado, en cierto sentido "planificado", de
un compltjo demedidas de indispensable aplicación en las esferas política,
económica y militar. En el campo político se trata ante todo, de privilegiar
la negociación como vía para solucionar lósprincipales focos de conflicto
internacional, que pueden implicar a las mayores potencias, y á través de un
proceso de ese::aladaconducir a la guerra mundial. Entre esos conflictos des-
tacan por su significación para el conjunto de las relaciones internaciona-
les, los de Oriente Medio, Cono Sur Africano, Sudeste Asiático, y Centroa-
mérica, tal vez, coyunturalmente, el más agudo del panorama mundial. En
el terreno de la economía, se impone la reestructura.ción del sistema de rela-
ciones económicas internacionales, sobre la b¡lSede un nuevo orden que
suprima las injustas y discriminatorias desigualdades que pesan sobre los
países del "Tercer Mundo", ydesptjeel camino para su desarrollo efectivo.
En el plano militar, detener la carrera de armamentos, a través de la limita-
ción, reducción y posterior eliminación de los stocks de armas nucleares, las
que entrañan el mayor peligro presente, eliminar luego las otras armas de
exterminio masivo, Como las químicas y bacteriológicas, o las técnicas para
modificar el medio ambiente natural y pasar finalmente a la reducción de
tropas y armamentos convencionales, hasta culminar en un desarme uni-
versal efectivo.
Este conjunto de medidas requiere una aplicación paralela y. combi-
nada. N o se concibe el progreso y la consolidación de la distensión política
mientras se deSarrolla una acelerada carreraarmamentista, o se mantiene la
cruel explotación de los países,subdesarrollados, fuentes ambos de renova-
das tensiones internacionales. No es posible tampoco llevar a cabo eficaces
medidas. de limitación de armamentos y desarme, si no es dentro de un
clima internacional de confianza mutua hecho posible por la distensión
política. A su vez, la reducción del armamentismo libera ingentes recursos
que pueden contribuir decisivamente al desarrollo de los países pobres. Se
trata por tanto deuna laboriosa aplicación de medidas interrelacionadas, en
un proceso lento gradual, difícil y compltjo, fundamentado en ese equili-
brio de fuerzas, que, sin constituir una garantía absoluta para la paz, ni una
situación ideal permanente, es una base de partida para lograr estas aspira-
ciones, que, si en el presente pueden parecer utópicas, significan en última
instancia la única salida realista a la dramática crisis global que enfrenta-
mos.
Jamás el porvenir de la Humanidad ha dependido tanto de la·dinámica
de las relaciones internacionales. Por ello, la disciplina que estudia este
campo, ·adquiere una significación particular. Se ha dicho que la ciencia de
las relaciones internacionales· surgió al servicio de la política exterior de
grandes potencias imperialistas. Hoy, en cualquier caso, es una ciencia que

164
interesa a todos, y en cierta medida, una ciencia para la supervivencia del
hombr~
Los científicos sociales en esta especialidad, pueden y deben contribuir
aunque modestamente, en el plano de la reflexión, al análisis' de las condi-
ciones estructurales que pueden despejar el camino para la distensión, el
desarme y la paz, esa "utopía" que sin embargo, constituye la única alterna-
tiva posible y realista a la catástrofe. En una palabra, a la tarea imposter-
gable, no exenta de audacia en esta hora cargada de amenazas, de "pensar la
paz".

165
•.

Este libro ha sido impreso


por el Combinado Poligráfi.co
«Evelio Rodríguez Curbelo:o
Se terminó .de imprimir en el
mes de marzo de 1991
«Año 33 de la Revolución»

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