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El libro Cartas a quien pretende enseñar por Paulo Freire pretende revalorizar la

figura del docente, y para esto escribe 10 cartas en las que con un lenguaje sencillo
y fácil intenta entablar un diálogo con el maestro.

Freire hace una fuerte crítica acerca del apelativo “tías” que en su natal Brasil se les
da a las maestras, pues este considera que nombrar así a las maestras es
desprofesionalizarlas, puesto que cualquiera puede ser tía, pero para ser maestra
es necesario una responsabilidad ética y poseer conocimientos necesarios acerca
de la práctica. Por eso la frase “Maestra sí, tía no” tiene un gran impacto desde mi
punto de vista ya que son papeles muy diferentes, las tías tienden a consentir y
apapachas, mientras que la labor de maestra es una enseñanza formal.
En la primera carta: Enseñar aprender se nos habla acerca de cómo por medio de
experiencias es como aprendemos los seres humanos. Una de las funciones que
tenemos como maestros es de guiar a nuestros alumnos a adquirir conocimiento
por medio del desarrollo de habilidades y destrezas, aunado con los valores y las
actitudes. Como maestros siempre se tiene la oportunidad de aprender ya sea de
los errores de los alumnos como los propios, así como en cada una de las
experiencias que tenemos.

No siempre se pueden efectuar los mismos procesos de enseñanza, ni se obtienen


los mismos resultados, puesto que cada experiencia es diferente, pues no siempre
los son los mismos alumnos, ni las misma ideas o dudas, por eso él señala “El
educador aprende primero a enseñar, pero también aprende a enseñar al enseñar
algo que es reaprendido por estar siendo enseñado”.

En la segunda carta: No permita que el miedo o la dificultad lo paralice, nos hace


reflexionar acerca de la importancia de la constante preparación, lo cual conlleva un
desafío, el cual siempre va acompañado de un miedo o temor.

El volver al estudio implica superar una serie de obstáculos o dificultades, ya que


se realizan investigaciones, se comprenden textos, se analizan problemas, etc. Sin
embargo, es importante señalar que el estudio es una necesidad y no una carga
porque si la vemos así lo más probable es que lo abandonemos en cualquier
momento. El estudio debe ser considerado un gusto por querer ser más
competentes y no sólo por presumir.
En el estudio siempre es necesario recurrir a ciertas herramientas que nos facilitarán
la comprensión de ciertos textos como lo son las enciclopedias, los diccionarios he
incluso el internet. Nunca cerrarnos a las posibilidades que nos da la lectura. Huir
de las dificultades, es permitir que el miedo nos paralice.

En la tercera carta: “Vine a hacer el curso de magisterio porque no tuve otra


posibilidad”, nos habla que es muy fácil encontrar a maestros proclamando que
están en el magisterio por no tener otra posibilidad, esto es muy fuerte puesto que
la práctica educativa es un asunto muy serio, ya que se trata con personas, niños y
adolescentes, con los cuales no podemos estar experimentando. Como maestros
tenemos la responsabilidad de contribuir a la formación de los alumnos,
brindándoles valores y actitudes que también debemos poseer, así como
desempeñar nuestra labor con gusto, pero sobre todo realizar las acciones
necesarias con la seriedad que se merece.

En la cuarta carta: “De las cualidades indispensables para el mejor desempeño de


las maestras y los maestros progresistas” describe las cualidades fundamentales
que debe tener un maestro para tener un buen desempeño. El buen maestro no es
solo reconocido por su título o por los conocimientos que posee, sino por tener
cualidades con base en la virtud y el liderazgo como de la humildad, la amorosidad,
la valentía, la tolerancia, la capacidad de decisiones, su seguridad, la paciencia e
impaciencia, parsimonia verbal y la alegría por vivir.

En la humildad como maestros debemos reconocer que nadie lo sabe todo y nadie
lo ignora todo. Todos sabemos algo y todos ignoramos algo. “la humildad me ayuda
a no dejarme encerrar en el circuito de mi verdad” la clave importante es saber
escuchar con atención a los demás.

En la amorosidad encontramos el amor por el trabajo del ser maestro y a su vez


hacerlo con entrega y dedicación. Otra virtud es la valentía la cual es atreverse a
hacer lo que otros no se atreven por temor a las criticas o los cambios. La tolerancia
es la virtud que nos enseña a convivir con el que es diferente y aprender de esas
diferencias.

Por otro lado, el maestro como líder debe de ser capaz de tomar decisiones, la
seguridad al tener en claro el por qué lo hace y para qué lo hace. La paciencia en
exceso nos lleva a la espontaneidad. La parsimonia verbal es asumir y controlar lo
que hablamos. Y por último la alegría por la vida hace referencia a las ganas de
superar las dificultades y obstáculos, así como asimilar nuestras debilidades.

En la quinta carta: “Primer día de clases” se plantea los principales problemas a los
que se enfrentan los maestros en sus primeras experiencias como los es la
inseguridad y el miedo para no sentirse capaces de despeñar la función, las cuales
se irán disipando con algunas sugerencias que nos da el autor como lo es la
imaginación la cual debe de ser estimulada desde el primer día de clases,
demostrando la importancia de la imaginación en la vida. Expresar el miedo y la
inseguridad ayudara tanto al maestro como al alumno a tener una mayor confianza.

En la sexta carta De las relaciones entre la educadora y los educandos, explica el


vínculo que existe entre maestro y alumno, poniendo en énfasis la coherencia entre
las palabras y los actos que se enseñan, generando un “discurso” en el cual debe
de ser permanente y capaz de producir respuestas inmediatas. Este discurso debe
ser democrático y abierto a las ideas, así como a la participación. La imagen del
maestro debe de despertar la curiosidad y trasmitir firmeza, seguridad y orden,
generan un respeto mutuo.

Séptima carta” De hablando al educando a hablarle a él y con él; de oír al educando


a ser oído por él” en ella se nos habla de que los maestros necesitan establecer
limites necesarios. Establece tres tipos de maestra; la autoritaria es aquella que no
escucha al educando e impone su verdad, la espontaneísta la cual abandona y no
escucha al estudiante, y por último la maestra democrática es la que habla con los
estudiantes y somete a un análisis critico el quehacer diario. Siendo la educación
democrática la que crea un ambiente abierto y libre para el desarrollo de la
democracia.

Para la octava carta: “Identidad cultural y educación” se nos explica acerca de que
estamos hechos para aprender y que somos lo que somos por las herencias
culturales que nos conforman y nos obstaculizan para ser. Por eso Freire dice que
no somos todo innato o todo aprendido, y que muchas veces esa herencia cultural
aparece de forma muy marcada y nos predetermine una identidad. Por lo tanto, esa
identidad cultural es el resultado de muchos factores, algunos, y que todos ellos son
fruto de las decisiones que vamos tomando a lo largo de nuestra vida.

En la novena carta:” Contexto concreto- Contexto teórico” Freire afirma que el


contexto teórico puede transformarse en un contexto del puro hacer a través del
contexto del quehacer, de la praxis el que nos permite pensar la práctica para
transformarla, así la formación permanente de los educadores implica la reflexión
crítica de la práctica la cual se apoya en la dialéctica de la práctica y la teoría. La
práctica y la teoría deben entablar una relación de diálogo, no de oposición, pues
son complementarias.

Y la décima carta:” Una vez más, la cuestión de la disciplina” en la cual se refuerza


la idea de que sin disciplina no hay trabajo intelectual. Hablar de disciplina es hablar
de todas las formas de disciplina que necesita el ser humano para cultivar todo su
ser: disciplina intelectual, disciplina del cuerpo, disciplina ética y religiosa. Cuando
nosotros respetemos a la persona independientemente de sus sexo, color o cultura
estaremos forjando en nosotros mismos la disciplina intelectual. Ya que la disciplina
juega un papel importante para que el aprendizaje se logre alcanzar a su mayor
éxito.
Como conclusión, el libro nos invita a reflexionar acerca del rol que debe cumplir el
maestro, explicado con un leguaje ameno y claro, el cual en cierto momento logra
conectar las ideas del autor con nuestras emociones y experiencias. Describe desde
mi opinión, perfectamente la situación moral, social y política que vive hoy en día el
magisterio y como su figura con el paso de los años se ha ido desgastando, enfatiza
la importancia de su revalorización contemplando su estatus como profesión
derivada de su formación.

Lo que recato y llevare a mi práctica es que a los alumnos se le debe de respetar y


a su saber, reconocer a su realidad como partida para su enseñanza, la importancia
de escucharlo constantemente demostrándoles que somos humanos con
sentimientos y emociones, y dominar el miedo a la incertidumbre para no caer en el
autoritarismo. Así mismo siempre recordar la opción de vida que elegí de ser
formadora de personas para lo cual debo de desarrollar y fortalecer virtudes que me
permitan educar con amor, paciencia y alegría, siendo capaz de tomar decisiones
firmes y con seguridad a favor de la enseñanza- aprendizaje.
NOMBRE DEL LA INSTITUCIÓN: CENTRO DE ESTUDIOS

PROFESIONALES DEL BAJÍO

SEGUNDO CUATRIMESTRE

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN

MATERIA: TEORÍAS DE LA ENSEÑANZA

MAESTRO: DR. HECTO MONREAL ARAUJO

LAURA ABRIL DURÁN LÓPEZ

ANÁLISIS CRITICO DEL LIBRO CARTAS A QUIEN

PRETENDE ENSEÑAR

FECHA: 09-02-19