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A LA CONQUISTA

DE LA CLASE OBRERA
Los con1unistas y el n1undo
del trabajo en la Argentina,
1920-1935

por
HERNÁN C1\i'vl1\HERO

SIGLO
)1(1

1 de 227
:SIGLO

)I(] · ÍNDICE
ESPAÑA
MÉXICO
ARGENTINA

Camarero. Hernfo
A la conquisrn de la clase obrera : los comunísras v el mundo del
en fa Argentina : 1920-1935 - 1a cd. Bnenos Aíres·. Siglo XX! Editora
Iberoamericana, 2007.
460 p, ; 2 h:J 5 Clll.

ISBN 978-987- !013-60-9


AGRADECIMIENTOS .............................................................. IX
J. Tcorfos Políticas. 2. Comuuismo. L Título
CDD320.53!
ABREVIATURAS ........................................................................ XI

INTRODUCCIÓN ................................................................. XIII


Tbdos los derechos rcserv:1dos. Prohibida la reproduccíó!l rora] o p:ircí:1] de e,ra 1. Presentación del actor: un itinerario histórico
obrayor Cu_alq111er procedimíemo (ya Sea gdfico, ck-crrÓllÍCO. óptico, quí111 íco.
rnec:1111co, lotocopra, etc.) y el almace11amíento o rr:msn11s1ó11 de sus comcllidn., de los orígenes y evolución del PC argentino,
en sopones magnéticos, so11oros. visrralcs o de cualc¡u1n nrro npo sit1 pnn11sll 1912-1935 ....................................................................... XXI
expreso del edimr,
2. Comunismo y mundo del trabaJO: un balance
historiográfico ................................................................ XLI
3. Hacia una nueva interpretación: hipótesis
Primera edición argentina. 2007 y fuentes documentales ................................................. LIV
© Hernán Ca111arero
I. LA PROLETARIZACIÓN DEL COMUNISMO
© SIGLO XXI EDITORA IBEROAMERICANA S.A.
Av. lndcpendcnci:1 1860 Y SU IMPLANTACIÓN EN LA GEOGRAFÍA
[225 Ciudad Autónoma de Bucrms Aires. Argentina LABORAL ............................................................................... 1
Tclefax:438i-S708/:í878 -
1. Los repertorios organizacionales de la
"bolchevización" y la proletarización: células
Diseño de tapa: Altja11dm Corla y organismos de base ........................................................ 3
Diagramací<Ín: T/eró11im S11árez
2. Una radiografía de la inserción del PC en los
Corrección y claboraci6n de índice de nombres: f'érónica 'l!w11a
escenarios industriales ................................................... · 22
3. "Para despertar las conciencias obreras":
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.72:, los periódicos en las empresas ....................................... 42
Impreso en Argentina/ Printed in Argentina 4. Identidad y nivel de vida de los trabajadores
en la prensa comunista de base ...................................... 53

2 de 227
VI
Hernán Camarero
Índice VII
II. AL AS ED IO DE LAS EST RU
CT UR AS SIN DIC AL ES:
EL PC Y LAS OR GA NIZ AC ION V EX TR AN JER ÍA E INT ER NA
ES OB RER AS CIO NA LIS MO
DU RA NT E LO S AÑ OS VE INT . EN LA MIL ITA NC IA OB RE RA
E .................................... 65 PC ...................... 285
1. Los com uni stas en la form ació n l. Qu é hac er con los inm igra ntes
.................................... ·· 292
y dire cció n
de los gre niio s .............................. 2. El mu ndo obr ero jud ío com uni sta
.................................... 72 ................................ 297
2. En el mo vim ien to obr ero de Cór 3 Fre nte al fascismo, por el ordine nuo
dob a y San ta Fe .......... 96 vo:
3. La disp uta con sindicalistas y socialis . los trabajadores ita
. 1·1anos de l PC ...... .
tas ............................. . 311
en la FO RA , la US A y la CO A ...... 4. Un a polifonía roja: yugoslavos
................................ 103 , eslovenos, .
4. La impasse y el giro de 1928 ............ hún gar os, búlgaros, alemanes, litu
................................ 116 ano s, arm emo s,
5. Los inicios del tercer período: la checoslovacos, polacos Y ruso s ......
form ació n ....................._. .......... 317
de la CSL A .................................... 5. Bajo el emb rujo de octu bre : los
.................................. 124 amigos de Rusia ........ 326
6. Con tra el imperialismo Y la gue
rra ................................ 335
III. HU ELG AS RE VO LU CIO NA RIA
S Y RE PR ESI ÓN
ESTATAL: EL CO MU NIS MO CO NC LU SIÓ N ..............................
BAJO LA ........................................... 347
EST RA TEG IA DE CO NT RA
CL ASE , 1929-1935 ........................ FU EN TE S Y BIB LIO GR AFÍ A ......
............ ......................... 133 .......................................... 359
l. 1929-1930: sur gim ien to del cu ÍND ICE DE NO MB RE S ............
se y oposición ........................ ..................... 389
fron tal a Yrigoyen ........................
.................................. 135
2. La dict adu ra de Urí bur u y la rep
resi ón
del com uni smo ..............................
................................ 156
3. 1932: las luch as del cu se bajo
el gob iern o
de'J usto ..........................................
................................. 173
4. El reg reso de la per sec ució n
........................................... 191
5. El CU SC , la CG T y los con flic tos
sindicales
en el sec tor ind ustr ial ..................
.................................. 201
IV CO MU NIS MO Y CU LT UR A
OB RE RA ....................... 217
1. políticas para una inst ruc ción obr
era ...................... 222
2. co1npañeritos y la infancia pro leta ria
.......................... 233
3. Con tra el deporte burgués ..................
............................... 241
4. Las prácticas rituales: celebraciones, fest
ivales
y man ifes taci one s ..............................
............................. 253
5. El com bat e a la Iglesia y al cato
licismo .......................... 258
6. La adh esió n al com uni smo de
intelectuales,
escritores y artistas ........................
................................. 264

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· AGRADECIMIENTOS

Este libro es el producto de una investigación que comenzó en el año


2001. La tesis de posgrado en Historia de la Universidad Torcuato Di
Tella, que defendí en diciembre de 2003, constituye su primer resul-
tado. En los años siguientes, el texto fue ampliado y reformulado has-
ta adquirir su forma actual. Durante este tiempo fueron muchas las
deudas que contraje con diversas personas.
Mi mayor reconocimiento es para Juan Carlos Torre, mi director
de tesis, quien cumplió un papel inestimable desde el momento en
que este proyecto comenzó a diseñarse. Con esa generosidad y agu-
deza intelectual, que ya resulta ocioso destacar en él, me ayudó a de-
limitar el objeto de estudio, discutió las principales ideas que contie-
ne esta obra y corrigió sus borradores. No puedo asegurar que el libro
esté privado de argumentaciones endebles, razonamientos vulgares y
planteos desordenados, pero sí que él intentó combatir cada uno de
ellos.
Los miembros deljurado de tesis,Juan Carlos Portantiero,Juan
Suriano y Fernando Rocchi, me hicieron valiosos comentarios du-
rante la defensa y también, después de ella, en diversas charlas y en-
cuentros. La buena disposición de este último fue especial, así como
su aporte de materiales y sugerencias enriquecedoras.
Debo agradecer la amabilidad y el profesionalismo de los respon-
sables y el personal de los sitios en los que realicé la mayor parte de las
consultas bibliográficas y el examen de las fuentes documentales: el
Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquier-
das en la Argentina (CeDinCI); la Unidad de Información (Bibliote-
ca y Hemeroteca) del Centro Cultural de la Cooperación Florea!
Gorini; el Archivo Histórico del Partido Comunista de la Argentina;
y la Biblioteca de la UTDT. Asimismo, Torcuato S. Di Tella tuvo la

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Hernán Camarer
gentileza de pe o . ABREVIATUR
rm it ir m e co ns ul AS
m ie nt o ob re ro ta r la colección
preperonista qu de prensa del m
ci ón Si m ón Rod e originariamen ov i-
ríguez. te re un ió en la Fu
La lista de colega nd a-
s y/o amigos qu
elaboración de e m e ayudaron
lo qu e resultó es en el proceso de
rios leyeron sus te líbro es ampl
borradores y m ía y heterogéne
cas; ot ro s m e ap e hicieron útile a. Va-
or ta ro n algún se s co m en ta ri os o
ro n materiales qu ñalamiento y m críti-
e sirvieron para e sugirieron o pr
to. E n or de n al m ej or ar esta inve esta-
fabético ellos so stigación y su te
D or a Barrancos n: O rn ar Acha, C x-
, Daniel C am pí ar lo s Altamiran
go C ar re ra , Dan on e, Emilio J. C o,
iel James, Miran or bi er e, Nicolás
goní, A nd re a M da Lida, M ir ta Iñi-
atallana, Graciei Z . Lobato, Ana L
a Mochkofsky, on -
Roberto Pittalu
ga, Pablo Pozzi, G ui ll er m o Pars ANT Asoc1.ac1o
. , N ac io na l de
n l Trabajo
Cristina Rossi, M aría E st er Rapa on,
Alejandro Sc hn lo, Andrés Reggi B -C G T Boletín de la
zzi, María C ri st eí de r, Jo sé Sc hu lm an i,
in a Tortti y Jo sé an , Susana Tau Bandera Proletaria, Ó V . , Si
un a excelente co
rrección de estil
C. Villarruel. M
ariana Bozetti re
ro - BP . rgan ode 1a nw n ndica1At:gentiiia
o. También qu ie alizó Bandera RoJª . D ' .· obrero de -
tí m ul os e ideas
qu e recibí de am ro re co no ce r lo BR · ia1 io la manana
igos y co m pa ñe s es-
historia, teoría y
pe ns am ie nt o cr
íti co de las qu e fu
ro s de las revist
as de
ce C om it é C en tr al
su co m it é edito i o soy m ie m br o C om it é E je cu ti
r: Herramienta y de CE vo
ideas su rg ie ro n Taller, antes; Nue
en algunas motiv vo Topo, ahora. O C on fe de ra ci.on
, G en er al de l .
en la U ni ve rs id adoras discusio tr as CGT TrabaJO
ad de B ue no s ne s co n mis al um
un e un a amista Aires. Carlos M no s CL C om it é L oc al
d fu nd am en ta l . H er re ra , al qu
indispensable re de sd e la adolescenc e me
COA , O br er a A rg .
C on fe de ra c1. on
spaldo y m e ay ia, m e br in dó en tm a
co n observacio ud ó a corregir vari un .. , Po pu la r A .
nes siempre in
te ligentes. M i gr
as partes del te
xt o,
CPACC Com1s 1on rg en ti na co nt ra el C om un is m o
he rm an os y m i atitud ta m bi én
su eg ro po r su ap a mis CR C om it é R eg io na
Por úl ti m o, la de oyo. l
.. e
go co m pa rt ie nd
ud a principal la
tengo co n Paula, C S IG C o m ~ ro, n Socialista de Im on na c1·0, 11 G re m ia l
o m i vida desde co n qu ie n ve n- C on fe de ra ci ón .
lectualmente de hace veinte años CSLA Si nd ic al L at ·m o A m er ic an a
rnanera decisiva . Ella colaboró .
m te -
boración de esta
ob ra y debió af
en cada un a de
las instancias de cuse C om 1t. e, d e U ni·d ad Si nd ic al Cla
A nu es tr os hijo ro nt ar mis obse ela- sista
s Sofía Ana y Jo siones intermih DNT D ep ar ta m en to N ·on al del TrabaJO
.
travesía, de bo ag aq uí n Lucas, na ables. ac1
radecerles qu e cidos en medio Trabajador Latino . (Ó rg an o oficia
cia cu an do m e no m e hayan tenido de esta ETIA Americano l de la
sumergía en tr e ni ng un a pacien C SL A )
los qu e le dan se tantos libros y -
nt id o a to do m i papeles. Ellos tr . , Anarco C om .
tr ab aj o. es so n FA C A Fed erac1o un 1s ta A rg en tm ·
Fi na lm en te , este n a
libro está dedica . ,
do a la m em or ia FDO Fe d erac1on D ep or ti va O br er a
de m is padres.
F JC Federac1·on , J enil C om un i.st
uv
. , O br er a de d
ª
F O IC Fe d erac1o n la In us tn.a de la C ar ne
. ' O br er a de
F O IT Fed erac1o n la In du st ri.a 11e xtil
FOM . , O br er a M ar
Fed er ac ro n ít im a

5 de 227
XII
Herná·n Camarero
INTRODUCCIÓN
FONC
Federación Obrera Nacional de la Constr .,
FORA F d ·, ucc1on
e erac1on Obrera Regional Argentina
GCI
Gruppo Comunista Italiano
IC
Internacional Comunista (C ommtern
. )
ISR
Internacional
.
Sindical Roia
J
(ProLmtern
r. )
LA
Liga Antiimperialista
LC
La Cot~jederación. Órgano de la Confederación Obrera
A rgen ina
LI
La lnt~rnacional. Órgano del Partido Comunista de 1
A rgentina a
LPA En la Argentina de entreguerras, el Partido Comunista obtuvo una
Liga Patriótica Argentina
LV ascendente presencia en el campo político, social y cultural del país,
La Vanguardia (diario del PS) quizás, la más importante conseguida en su historia. Durante esos
ON
Ordine del Parti'to Co~n~
. años, logró agrupar a miles de militantes, montó una densa red de
PC . Nuovo. Óraano
~
Partido Comunista agitación y propaganda, lideró conflictos gremiales trascendentales y
Peo se convirtió en la organización más poderosa en el proletariado indus-
Part!do :omunista Obrero (chispistas) trial, superior a las otras conientes con las que venía disputando espacios
PCRA
Partido Comunista de la Re ión/R , . (anarquistas, socialistas y sindirnlistas). Asimismo, constituyó múltiples
(penelonistas) g epubhca Argentina
PS instituciones socioculturales en el seno de la clase trabajadora: bibliote-
Partido Socialista cas, escuelas, clubes deportivos, agrupaciones femeninas, infantiles y ju-
PSI
Partido Socialista Inter nac1ona
. 1 veniles, asociaciones de inmigrantes, ligas antiimperialistas, antigue-
RO Re1Jísta de Or·e t Ó rreras y antifascistas, organismos de solidaridad, entre otras.
. z n e. rgano de la Asociación "Am. .d
R usia" .n. igo.1 e Buena parte de ese espacio alcanzado por el PC se evaporó con la
SOIM emergencia del peronismo, entre 1943 y 1945. Desde el tratamiento
Sindicato Obrero de la I d . M , .
SRI . n ustr1a etalurg1ca historiográfico, ha sido ese otoño del comunismo el que ha merecido
Socorro Rojo Internacional mayor atención, en general, a partir de descripciones e interpretacio-
SSA Secretariado Sud · nes que tendieron a ocluir o estorbar la real comprensión del proble-
Comunista) americano (de la Internacional
ma. El objetivo de este libro, sin embargo, es responder algunos inte-
SUOM rrogantes que son previos a aquella cuestión: ¿desde cuándo y por
Sindicato Unitario de Ob d 1
UF ., reros e a Madera
U111011 Ferroviaria qué el comunismo se convirtió en una corriente de peso en el movi-
UGOP U· miento obrero argentino?, ¿cuáles fueron los modos a través de los
UO n1ón General de Obreros Petroleros cuales el PC logró ser, durante un tiempo, un actor relevante en el
CSCyA Unión Obreros Cortadores, Sastres Co t mundo del trabajo? Todavía estas preguntas no han sido atendidas
Anexos , s ureras y
adecuadamente. Pero, acaso, sea necesario hacerlo, precisamente, para
UOL U ·, Ob realizar mejor el análisis de la derrota comunista frente al ascenso del
UOP ni~n r rera Local (Buenos Aires)
Un1on Obrera Provincial (Córdoba) populismo.
USA En función de estos propósitos, esta obra examina el período ini-
Unión Sindical Argentina cial de desarrollo del PC, más exactamente, desde 1920, cuando el

6 de 227
Al V

Hemán Camarero . fouoducción


partido se constituyó . . . .
fo rm alm en te bajo es clases, partidos, mst1t s Estado), pues un
do se pr od uj o un co e no m br e, hasta 1935 Partido Co m un ist a,
rte evidente en su es , cu an - uc1one '1 d prenderse en tér m in
política del país. El trategia e inserción en co m o cu alq m er ot ro t só O pu e e co m os de
período tuvo po r eje la vida . . ac or, . 1 d
ción del PC en el m el desembarco e im los objet ivos, 1as person as 111vo uc ra as Y las es tru ctu ra s de l m ed io .
un do del trabajo. Es pl an ta- , . , A um
partido or de na do po ta es, pues, la hi sto na econom1co Y po l't 1 1co en qu e actua. 3 ie nd o ese desafío, se
r un imperativo cent de un s es tu -
ral: conquistar a la cla ·, d l PC en un co t xto en do nd e apar
dia aq uí la evo luc io ,l
¿c óm o ab or da r esta se obrera. n e n e ec en m u-
historia, qu e exige ate tiples part1.c1. pantes, b ados en ca m b.ian te s relaciones de fuerzas so
cas peculiares del co nd er a las caracterís u ic -
m un ism o, un objeto ti- exclusivamente nac1. l
tina y en to do el m un de estudio qu e, en la ciales. U n m ar co qu 1 este caso, no
do , se pr es en tó co m Ar ge n- e, e1 era . on a ,
co m pl ejo , en do nd e o especialmente dive Pues el co,m um
. no ta m b.1e, n d.1ce An de rso n era "u n fe no, m
se articulan di m en sio rso y . sm o, co, r , e-
lógicas y culturales? 1 ne s sociales, política no sociolog1c amente m11co · " al h allarse sob re de ter m in ad o po
Al respecto, es op or s, ideo- ' . r un a
organización m un di
ciones. En las páginas tu no ha ce r algunas
aclara- al, la lnternac1ona l Co m un ist a (IC).
qu e siguen, no se ha
trayectoria co m un ist ce un a re co ns tru cc ió
a desde un a perspec n de la . , . 1 e se sitúa nu es tro
decir, no se examina tiva exclusivamente La etapa h1stonc a en ª qu ob jet o de estudi n?
in terna.
cr ib ien do los avatares
al PC sólo en tan to
m áq ui na partidaria, fue ho m og én ea m es . . nada po r la co nt .m ·¿ d En la Argeont1 -
de su aparato organi de s- tuvo s1g, m a .
ru pt ur as de su direcc zativo o las disidencia na, co m o en tantos tros pa1ses e l an- o 1930 op er ó co m o un co rte
ión política. Tampoco sy o '.
tica doctrina qu e lo se po ne el foco en la inev1.ta ble. En los d'e z años an te no re s, s
e fue asegurando la
he ge m o-
su ste nt ó. Desde lueg rú s- . l l 'd b
grandes lineamiento o, se co nt em pl an aq nía político-e ectora l d l part1 o go er na n te, la U ni ón Ci,v1.ca R a d.

s estratégicos de la or los · , ¿e se co m o coa 1·1c. , en tre sectores de la .
1-
caracterizaciones y po ganización y sus dife cal, qu e, re pr o d uc1e ion éli te
líticas so br e la vida na
cional. Pero la persp
rentes .
la clase m e d ia b
n o datos sucesivos: los . , .y
es la de un a historia
social, política y cu ltu ectiva ur ana, logró tres m an de Hi po 1ito
Yrigoyen (1916- 1922) Marcelo d Al
vo lv im ien to de las pr
ácticas y los discurso
ra l qu e privilegia el
de se n- ' e vear (1922-1928) y nu ev a-
s del partido, co n el .
m en te Yn go ye n, ast 1930 Co m pa ra do co n los tiempos del an te no
h .
ob se rv ar el impacto fin a r
un a época de ter m in
qu e éstos tu vi er on en
un ám bi to específico
de
or de n conservador, ·, d d en ten de·rse co m o .
ad a. Expresado de y en este pe no o pu e l~b un m ten to
ot ra m an er a, se busc de edificar un a d em · bu l ampl;ada más disp
pr en de r có m o in ter a co m - . ocrac1al rgl ue sa - 1baera ' uesta
vez, afectado po r és
vi no el co m un ism o
en el m ed io social y ¿
a in co rp or ar em an das de as c ases su lte rnas (sobr,e todo, a pa .
te. fu e, a su , bl' ) ero sin la m rtir
El reto de Gr am sc i de un a expansión de
l gasto pu ico 'p ism a dec1.S1. ,on para
sigue siendo es tim ul llevar a cabo cam b10s . la estructura soc1·oecono' mica del país. En esos
pa rti do "n o po dr á se an te: la historia de
r m en os qu e la histo un en , rvar un a estabilidad ,
social" y, po r ello, "e ria de un de ter m in ad años, el régimen de go qu e solo
scribir la historia de o gr up o , b1er?~ logro ca ns e
cosa qu e escribir la hi un partido no signif b
alcanzo a qu e :arse d fin 1t 1va m en te co n el go lp e militar de 1930, si
storia general de un ica ot ra , e 1 ima de uí et ud
monográfico, para su pa ís desde un pu nt o de bien no se man1festo política, po rq ue , en tre
d particdlos ce ¿·10~ su ec.1cacia a las presiones co
brayar un aspecto ca vista · un_ otras
vación recordada po racterístíco". 2 U na cosas, e l si~ te:1:a e .. rp or a-
r Perry An de rso n cu ob se r- 11
de integrar la ev ol uc an do sostiene la ne tivas, se as1st10 a la d1v . , de la ro ia U C R (e nt re yrigoye •
ió n de los co m un ism cesidad 1s1011 . ms tas Y
del "equilibrio nacio os nacionales co n la antipersona l1st . ) h bo un a m tenP p . "d d opositora po r
nal de fuerzas" (en hi storia . . as , u sa act 1v 1 a pa rte de
do nd e intervienen socialistas, conserva d y sectores nac1. ona ¡·is tas y no deió de m .
diversas ores , ._, . te r-
. ·
ve ni r el m ov im ien to br er o en sus 1ve d. rsa s e-v nresiones sociales, po -
líticas e ideológicas. o , d "r
1
Br un o Gr op po y Be
rna rd Puda1, "U ne En ese pe no o, se d nvolvió el úl tim o c1c · l
o
M. Dr ey fus , B. Gr op réaliré mu ltip le et co ese
po , C. Ing erí lom y ntr ov ers ée" , en
rís, Les Éd iri on s de otr os (dirs.), Le siec
l'Are!ier/Éditíons Ou le des comm1mismes, Pa
2 vri ere s, 2000, pp. 19 -
An ton io Gr am sci , No -25.
tas sobre Maquiavelo, 3 P. An de rso n,
"La historia de los pa . ·
Bu en os Aires, Nu ev sobre política y solire el ,, en R. Sa mu el (ed
a Visión, 1984, pp. Estado moderno, Historia popular y teoría rti do ; _comunistas 154 .),
30-31. socialista, Ba rce lon a, .
Cn uc a, 1984, P·

7 de 227
. Hernán Camarero
expansivo del modelo eco , . Introducción XVII
de d h , nom1co agroexp d .
s e ac1a medio siglo fi
f arta or vigente en el ,
u~trial gradual incen tivJ:;o~:t;uomp~ñado de un desarrollo ~:1~
_as importaciones, un favorable tipo d nos ¡~~remen tos arancelarios a
quistas y comunistas), las primeras se orientaron a fomentar un sin-
dicalismo de presión, moderado, más dispuesto a integrase a un pro-
ceso de institucionalización y a aceptar los convites que, desde el sis-
mvers1ones externas. Tras su era e ca_IT.1 10 y una fuerte llegada de
tema político, formulaban radicales y socialistas. La creación de la CGT,
:urante _e inmediatamente de;ué: ~: ~r;1: y la depresión ocurrida
en septiembre de 1930, fue la corporización de este proceso.
conom1a argentina pudo exh ºb. h nmera Guerra Mundial la
en 1929, tasas de crecimiento¡ i ir, asta la nueva crisis sobrevenida La crisis económica iniciada en 1929 condujo al colapso del go-
nueva ola de inmigración ultramm~ortantes, acompañadas con una bierno del reelecto Yrigoyen y al golpe de Estado ejecutado por el
general José F. U riburu, con la participación de las Fuerzas Armadas,
vora~les. Especialmente bajo la r:tdª y ~on indicadores sociales fa-
denc1a al progreso d 1 _P. I enc1a de Alvear hubo los sectores socioeconómicos predominantes y el arco político que
e as condic l b ' una ten- traducía los intereses de la clase dirigente. El movimiento obrero, en
ocupación, a un aumento de lo ion_es a orales y de los niveles de
de proyectos que buscaron estasb~alano~ reales y al diseño de una serie buena medida desmovilizado y dividido, no pudo articular una posi-
ción firme frente al nuevo régimen (más allá de las audaces acciones
;oncilia~ión entre el Capital y el ;::r _c1e~tos principios de arbitraje y
emprendidas por el PC y los anarquistas) y su dirección mayoritaria,
os trab3:iadores del transporte y lo ªJº: . sto benefició, sobre todo a
d os con el Estado 1 s serv1c1os, por sus lazos . ·1 .' expresada en la flamante CGT, se replegó en una actitud defensiva. La
,r , por as políticas qu d pnv1 eg1a- dictadura militar, que aplicó un conjunto de medidas represivas, no
po icas y por el propio poderío d 1 e~ od~taron las empresas oligo-
entreverse la aparición de u e os sm icatos. Allí, incluso pud se consolidó en su proyecto corporativista y debió ceder la iniciativa al
b. na suerte d T b , o elenco político articulado en tomo a la candidatura del general AgustÚ1 P.
e~ c~m io, apenas alcanzaron al proletae_eJte_ o rera. Los beneficios
Justo, quien ejerció la presidencia entre 1932-1938. La instalación de este
plepa a co_n la expansión manufacturer na o mdustrial que se multi~
ero s1 no d fi gobierno, producto de una alianza formada por conservadores, radicales
b 1 pue e a mnarse la ex· t ª· . ~ antipersonalistas y socialistas independientes, implicó el regreso del frau-
a y :bsoluto de la condición obrer1s enc1a de un mejoramiento glo- f:
to~ anos una atemperación de 1 a, pu~de reconocerse durante es- de electoral y la continuidad de la represión del movimiento obrero y de
t
miento relativo del m . . os conflictos sociales y un d 6'1' la izquierda. Esta restauración política convivió con una reconfiguración
ov1m1ento obrer d , e 1 ita- económica del país. El replanteo del modelo agroexportador, inevitable
grupos patronales y d o, espues de que el Gob'
h 1 e extrema de h d 1erno por la crisis pero también incentivado por un novedoso· intervencionis-
ue guístico y de acció d. . rec a erro taran el agudo . 1 '
. n irecta existe t c1c o mo estatal, impulsó la industrialización por sustitución de importa-
v1smo obrero se vio r d ne entre 1917-1922 El .
a1ecta 0 por re · act1- ciones, en la que un pelotón de grandes empresas debió coexistir con
entre sus distintas corrientes y curre~t~s querellas internas
muchas pequeñas, de poco capital y escasa mecanización. Esto con-
muchos de los sindicatos y centr;~:.una perd'.da de iníluencia de
rosa FORA, que derivó hacia , en especial, de la antes pode- dujo a una multiplicación numérica del proletariado, al crecimiento
r~n la USA sindicalista, la CO~na f~agl_mentación de la que surgie- de sus demandas y a la reactivación de la conflictividad obrera, proce-
n1stas, mientras , . SOC!a !Sta y el CUSC d j sos, todos estos, en los que el PC tuvo una participación central.
1 . se man tema la v1e·a FORA e os comu-
etanado, por otra parte, quedó at~na de!º~ ~narquistas. El pro-
oscilaron entre ambiguo . . zado por m1c1ativas estatales Dado que esta obra pretende aportar un mayor conocimiento no
. . se 1mprovis d . que sólo del PC sino también del territorio social por el que éste transitó,
g_oc1ac1ón con algunos sector ( a ,º.s mtentos obreristas yde ne-
c1ón a · es mant1mos y fi · . es decir, el mundo del trabajo, es necesario hacer algunas aclaraciones
. _IT.1e~an1smos represivos o de . . . e~rov1anos) y apela-
ma~ m'.c1at1vas se encargaron de a 1 d1sc1pl111am1ento. Si estas últi- acerca de este término. Cuando nos referimos a mundo del trabajo,
rad1cahzación obreras (que tend'p astar los bro_tes de combatividad y pensamos en una noción multidimensional y compleja, que permita
ian a ser germmados sólo por anar- englobar y reconocer diversas experiencias de la clase obrera: las que
aluden a su lucha, en tanto productores y consumidores, por el mejo-

8 de 227
Hernán Camarero
'· fotrod11cción XIX
ramiento de sus condiciones materiales de existencia (nivel y calidad
de vida definidos por los procesos de trabajo, el salario o la tasa de
. . del comunismo en aque 11 as regiones · y en algunas otras
d. más,
desempleo, pero también por la alimentación, la vestimenta, la vi- nenc1a nodoro Rivadavia). Sin embargo, el foco de estu ro e~tara
vienda, la salud o el confort); las que refieren al conflicto y la organi- (como Cod1 C . 1 GBA y de las poblaciones bonaerenses aludidas,
zación entabladas en el plano sindical, ideológico y político; y las que en el PC e apita - . .d · . ocas kilóme-
fue allí donde tuvo su mayor mcr ene1a. en esos p ..
se entretejen en ámbitos de sociabilidad vinculados a la instrucción y
tras se agrupo, a lI·ed ed or d e un 60% de sus afiliados o militantes, y de
pues
la recreación (lo que puede ser entendido como el espacio de la cultu-
ra obrera). Operamos, pues, con una escala de análisis que extiende la sus cuad:~:- s arte, la relevancia de la zona Capital-GBA par_a estudi~r
categoría movimiento obrero (sin por ello diluir o desdibujar la uni- Por . p. b a está fuera de toda duda. Era el corazon econo-
cidad y especificidad de ese sujeto), hacia territorios sociales, políti- una expenenc1a o rer t. concentraba durante las
cos y culturales más amplios que los relativos sólo a la conflictividad y mico, político y cultural de l_a Argen ma, y to de l~s habitantes
organización en el plano laboral-sindical. 4 décadas de los veinte y los t~emta, cerca de un cur d. ez ciudades más
totales del país. 6 Buenos A1res ya figur~ba entre as : .ta La Capital
Para que esta exploración fuera exhaustiva, es decir, para que pue-
bladas del mundo, con un elevado mgreso per ca~r- . . 1
da detectar matices y ambigüedades, y evitar generalizaciones indebi-
das, se redujo su alcance, privilegiando una geografía específica. Si
; : desde hacfa Üempo, ,d,mis d, un, c;ud,d bu';'mt,c,,
ºdencial el principal centro industrial del pars, merced ...
~º,~:';;_
bien el comunismo fue un actor con políticas y principios organizati- y resr ,
.b Tdad concentrada de consum1.d ores d e a¡to po de r a qu1s1t1vo,
..
vos comunes a todo el país, no se subestimaron las particularidades pdo111 I I o de obra abundante y calificada, de adecuados servrcrdos
regionales. La selección no siguió criterios accidentales: se concentró e una 1nan . · su carácter e
en el área urbana que exhibía mayor densidad y complejidad para es- de infraestructura eléctrica y comu111c~c1onels, y p~r E t se r·e'or-
d central de transportes con e1m · tenor y e exterior. s o 11
tudiar la experiencia obrera comunista. La unidad ecológica escogida
n~ o 1 . . to de la producción manufacturera en sus e~tor-
fue la Capital Federal y los partidos del primer cordón del Gran Bue-
nos Aires (GBA). Como extensión de ella, también se incluyeron lo-
t
zo c~n Gc;~_u¡:: más, hasta comenzada la década d; _los tr~m~,

~
n~sen;s Aires era, todavía, el mayor centro fabril de Amenca Latm~.
calidades de desarrollo industrial pertenecientes al interior bonaerense
(Berisso y Zárate). No obstante, es evidente que, en esos años, el PC ra e1censo m . dustrial de 1908 había contabilizado
. quec.
en la Capital
que
1 . , , d
Federa ex1st1an mas e · 10 000 establecimientos manu1actureros,
1 · 1d 1914
fue una fuerza de peso en el movimiento obrero de otras provincias,
ocupa b an a unos 120 ·000 obreros ' que el censo pob aciana e
en general, las más modernas y de economía más dinámica, como
Santa Fe y Córdoba (sobre todo en sus ciudades, pues el comunismo
fue una corriente de origen y evolución urbana que penetró margi-
nalmente los sectores agrarios). Por ello, también se analizará la expe- d . d. . 1 s términos de afiliado, militante o miembro,
s Utilizamos de mo o m isn;lt;~ ue intervenían en forma permanente en
para referirnos a los integrantes d lq 1 e'lulas y realizaban activida-
. f <lamenta mente en as c ,
algunos de sus orgamsmos, un .d Lo adherentes pasivos o que revistaban en
4 des de algún tipo en o con el p~rt1 ºj s . dejaban de ser contabilizados
Renato Ortiz (en Otro territorio. E11sayos sobre el mundo contemporáneo, Berna!, una suerte de padrón acumulat1vo,da poco ttm!~i'itantes que tenían alguna tarea
UNQ, 1996, p. 35), siguiendo ideas de R. Hoggart, propone una útil definición: como afiliados del partido. Los wa ros eran os d l . ºón
d dirección de-.tro e a organizac1 .
"El 'Mundo' de los trabajadores es radicalmente otro, antagónico del universo de de responsabilidad mayor~ ut/:go I easó de? millo~es ae habitantes a 2.400.000;
los patrones respecto de la moralidad, las maneras de ser, sentir y vivir. 'Mundo' 6 Entre 1925-1936, Cap1ta e era p . - . 1 d 10 500 000 a 13.000.000.
Con e l GBA, de 2.500.000 a 3.500.000; a mvel nac1ona, e_ . . A' IYTV:e et
que se arraiga en un territorio específico, los barrios obreros, y que puede, de esta
Guy Bourdé, Urbanisation el immigra/1011
. en A menq11e
, . Latrne·. Buenos tres ¡n..u,,
forma, liberarse de las influencias exógenas. La cultura obrera se expresa, y se re-
produce, en la medida en que sus 'puertas' son capaces de delimitar una región". XXe siecles), París, Aubier,_ 1974, _PP· 173-P9. ·r. U11a historia político social de la
7Jo~e Schvarzer, La industria
.
que sup11nos co11segur.
1~
illdustria argenli11a, Buenos Aires, Planeta, 1996, p. .

9 de 227
XX
Hemán Camarero · Introd11cción XXI
8
e_levó 150.0_0?. En las dos décadas sigu
ientes, y especialmente a par- 1. PRE SEN TAC IÓN DEL ACT OR:
tir de la cns1s de 1930, este perfil no UN ITIN ERA RIO
hizo más que profundizarse. HIS TÓR ICO DE LOS ORÍ GEN ES Y
Dur ante esos vem te años, no hub o cens EVO LUC IÓN
os industriales que mid iera n DEL PC ARG ENT INO , 1912-1935
con, detalle esa evolución; recién se reali
zó uno en 1935, al final del
p~n ~do que abarca este análisis. ¿Qu é Los lejanos orígenes del com unis mo arge
datos se ofrecieron allí? Que en ntino se rem onta n a 1911-
~:pi tal-G BA se elaboraba y utilizaba el 1912, cuan do com enzó a surg ir una corr ient
55% del valor total de la prod uc- e de izquierda en el seno
c1on manufa~turera y de la fuerza mot riz del PS. Des de allí se imp ugn aron las posi
de la Argentina, y se radicaba ciones refo rmis tas y "parla-
cerca ~e la m_ita,d de los 40.600 establecim mentaristas" de la con duc ción del part
ientos existentes en el país. En ido, en especial, de su fund a-
la Capital, existian unos 215.000 obreros dor, Juan B. Just o. Los ejes y mom ento
industriales, casi un 46% de los s en torn o a los cuales se fue
q_ue había en tod~ la_ República (sin cont aglu tina ndo dicha tend enci a fuer on
ar a los trabajadores domicilia- múltiples. El prim ero de ellos
rios). En la Provincia de Bue nos Aires, fue la acción de un grup o juve nil, lider
en tant o, había otro s 120.000, ado por Juan Ferlini, que cues -
la_ mayoría en Ave_llaneda, en Berisso y tion ó el "rev isio nism o bern sten iano "
en Zára te-C am pana. 9 En defi- hacia el que habría ido desli-
mti:ª' este estudio se cent ra en la región don zándose el PS com o part e de la Seg und
a Internacional. Los jóve nes se
de vivían y trabajaban,
hacia 1935, casi 300.000 de los 470.000 lanzaron a una cam paña antimilitarista
obre ros industriales existen- y de reivindicación del carác-
tes e1; to~o el país, en otras palabras, en ter revo luci onar io del mar xism o, y post
el luga r don de se cons tituy ó erio rme nte adhi riero n a las
el ma,s abigarrado mun do del trabajo de resoluciones de las dos conf eren cias mun
la Argentina. dial es que sost uvie ron esos
Una mayor fu1:damentación de este reco postulados: la de Zim mer wal d (1915)
rte temporal permitirá deli- y la de Kienthal (1916). Allí,
near el perfil del objeto de estudio. Convien un peq ueñ o sect or de refe rent es socialde
e, pues, esbozar el desarrollo mócratas euro peos (Lenin,
del P~, a través de_ los ~rincipales acon Trotsky, Rosa Lux emb urgo , 1-Grl Liebknec
tecimientos, estrategias y figuras ht) sent aron los ante cede n-
que sign aron su h1stona en sus prim eras tes de la Tercera Inte rnac iona l o Inte
dos décadas. to rnac iona l Com unis ta, fundada
en marzo de 1919.
El segu ndo elem ento cons titut ivo surg
ió alre dedo r de la cues tión
8 Ame.neo
'. sindical: la izquierda socialista disintió
G uerre ro, La induslría arge11
1ína. Su origen, o,;gcmízación y desarrollo de la conc epci ón que sostenía
Buen_ os Aires , P!antié , 1944, P· 159 · R · M O la dirección del PS, segú n la cual e-l
· }'"
. rtiz, 1tslon·a ecouo' mrca
· de la Argentina '
mov imie nto obre ro debía ser
18.:>~-1~3~, Buen os Aires, Pamp a y autó nom o y ajeno al partido, y con tar
Cielo, 1964, t. II, p. 212. con tácticas propias y fines es-
. Mm1sreno de Haci enda , Com isión Naci ' pecíficos. Para la izquierda, en cam bio,
onal del Cens o Industrial, Censo Jn- el PS debía participar del mo-
d~uSlt1al ~e 1935, ~uen os Aíres, DGE N-C vim ient o sindical para ligar sus reivindi
asaJ acob o Peuser, 1938; Adolfo Dorf man caciones propias con la lucha
E11ot;:io11 indt1Stnal a_rge'.zlina, Bu~n os Aíres, Losa ,
da, 1942, pp. 108-112, 124 y 236. política. Con este fin, form ó en may o
. Sobr e el, surg1 de 1914 el Com ité de Prop a-
. m1ento y prim eros años del PC·- PSI Hr'slon·a ganda Gre mia l (CP G), que fue com
xista en la Republrca Argentina. Origen del , de/ sooa· 1·tsmo mar- bati do y luego disu elto por la
Partido Socialista folernaciona/, Buen os Aires
Li Inte~nac1ona_l, 1919; PC (Com isión del
CC), Esbozo de Historia del Partido Comu
con duc ción partidaria. Su prin cipa l dirig
Penelón (1890-1954), secu ndad o por
ente fue el tipógrafo José F.
msta
, detaArgen1 , 111a, Buen os Aíres , Anteo , 1947·, Emi"lio Corb ~
i'e' re, Origene
' s de¡ com11-
Emi lio Gon zále z Mel lén, Luis
msmo a~ge'.111110 (El :11rlido Socialista I11tem Mir and a y Pedro Zibecchi. Dur ante sus
acional), Buen os Aíres, CEAL, 1984; R. dos años y med io de existen-
Bertacc1n1, P. Gonzalez Alberdi , J . Lab
ored , M . L'1tter y E .Mor eno, Elna cimi ent,d cia, la actividad del CPG fue intensa: orie
PC. Ensay~ sobre la fimdación y los primeros el ntó huelgas, dirigió orga ni-
pasos del Partido Comunista de la Argen!i 11 zaciones (en el sect or gráfico) y creó
Buen_os Aires, Anteo,_ 1988; Hem fo Cam a, otras nuevas (ent re los te:,,,.'tiles,
arero y Aleja ndro Schneíder, La polém los sastres y los trabajadores del calzado)
Pene/o¡¡-Maro/la (marxismo ys112drcalrsmo ica .
199 1] d' . soreliauo 1912-1918) Buen os A. La defi nici ón llegaría con el debate sobr
, or an Ono . . . '
lo, Am1esbozo de la hrs1o , CEA L e la posición fren te a la
na del Partido Conu ires, ,
vols.
. , Buen os Aires , CEAL , 1994·, D ame
mísla (191 8-19 28). 2 guerra mun dial iniciada en 1914. La
· l C amp1· one, El com11nrs111
· 0 e11A1ge11ti11a. Sus
pug na se estableció entr e pro-
pnmeros pasos, Buen os Aíres, IMF C/CC mov er la rupt ura de relaciones con Alem
C Florea! Gori ni, 2005. ania o la neut ralid ad en el

10 de 227
XXII . fotrodttcción
Hernán Camatero XXIII
confli~to. En 1917 u~ sub ma rino para la elección de un Com ité Cen
alemán atacó un buq ue de bander tral (CC ) y de un Com ité Ejecuti
argentma; ello conduJO a una cam a vo (CE) de la organización. Al mis -
pañ a general por la salvaguarda del mo tiempo, se emi tier on resolu-
com erc io ~xtenor, pilar sob re el ciones en apoyo de la Revolución
que se asentaba la eco nom ía del Rusa, por el fin de la guerra mu n-
El PS se_ ;10 forzado a definirse y sus parlam
entarios emi tier on una
país. dial y por la instauración de repúbl
icas socialistas en todo el globo.
declarac1on en apoyo a esa pos tura PSI fue el prim er partido com uni El
, que provocó malestar ent re mu sta en formarse en América del Sur
chos de sus adeptos. Inm edi atam - circunstancia que le conferirá un ,
ent e, se debió con voc ar a un Co indudable prestigio e importancia
greso Extraordinario para que dec n-
idiera sob re el asunto. En ese tu- en el sen o de la IC.
mu ltuo so enc ue~ t o, desarrollad Penelón era la figura cen tral del
7n~s o, en abril de 1917, en el Teatro Ver PSI: además de ser elegido presi-
d_1, hub ~ dos posic~o - dente de su congreso fundacion
: la mayoría del Com ité Ejecutivo al, el gráfico fue votado dire cto
cipales_ lideres part1dano: -J~a11 y los prin - r de
B. Jus to, Enr iqu e del Valle Iberlucea, La Internacional (periódico oficial
del partido); más tarde, fue mie
Ant?~1!0 de Tomaso, N1colas Rep bro pleno del de la IC y máx imo responsable m-
etto y Mario Bra vo- sostenían de su Secretariado
po_src1~11 del gru po pa_rlamentario; la Sudamericano (SSA). Co n esas fun
la izquierda -Pe nel ón y Fer lini -, ciones asistió a varios congresos
mm ona en a_quel comité,_ rechaza enc uen tros com inte rnis tas en Mo y
ba cua lqu ier participación en la gue scú. También fue el dire cto r de
rra. Sorpresivam_ente, triu nfó la - Correspondencia Sudamericana, la La
mo ció n de este últi mo sector. Sin revista qui nce nal editada por aqu
emb arg o, los l~g1sladores del PS secretariado. Otr os de los prim ero el
des con oci ero n estas resolucione s integrantes del CE del PSI, ade
vot aro n en septiembre la ru~ tura sy más de los men cio nad os Ferlini, -
dip~omática con Alemania, propue Zib ecc hi y González Mellén, fue
po~ los conservadores. Los mterna sta Alberto Palcos (luego, historiador ron
cionalistas reclamaron la con voc especializado en la vida de San nie
ton a a un nue vo ~ongreso e:ll.."trao a- to), Jos é F. n-
rdinario, con vistas a san cio nar al (quien se des emp eñó com o secreta
gru po fª_r;amentano, per o este últi partido dur ant e alg ún tiem po) , Gu rio general del
mo pre sen tó la ren unc ia a sus ban ido A. Cartey, Carlos Pascali, Jos
cas Y f:d10 que el voto general de - Alo nso ,Ar turo Bla nco ,Jua n Gre é
los afiliados fuera el que juz gar a, co y Aldo Can ton i (quien, uno s año
defimt1va, su actitud. Realizada la en después, ya fuera del PC , imp ulsó s
consulta, arrojó un resultado favo el Partido Bloquista de San Jua n
rable al gru po parlam~ntario. Las - fue elegido com o gob ern ado r de y
discrepancias con tinu aro n luego esa provincia). El futu ro fun dad
respecto a la rev?luc1ón bolcheviq con del com uni smo chileno, Luis Em or
ue triu nfa nte en oct ubr e-n ovi em ilio Recabarren, que en ese ent on-
b:e d~ 1917: mie ntra s la izquierd - ces militaba en la Argentina, en
a del PS se solidarizó con ella
la el gremio gráfico, fue, fugazmente,
direcció . n con .den ó el "golpe de Estado" de Len otro de los hom bre s destacados.
i·n . e l con tex to 'd e Com o sup len te tam bié n fue vot
~stas difere;1c1as, ya ir~econciliables Victoria Codovilla (1894-1970), ado
, en dic iem bre de 1917, el oficia- un empleado de com erc io, de na-
hsm o tom o u_na medida drástica cionalidad italiana, llegado al país
: expulsó a todos los cen tros y en 1912, qui en actu ó com o teso
c~eos de opositores, y así con sum nú- ro del partido. Asimismo, cobrab re-
ó otra de las tantas divisiones exp a peso en la estr uct ura un jov en
nm en~ ~as por ~l PS. En esta oca e- maestro, hijo de inmigrantes itali
sión, la rup tura alu mb ró una nue anos: Rodolfo Ghí old i (1897-198
form acio n política. va Ambos habían actuado en la izqu 5).
ierda socialista casi desde sus inic
,~l 5 Y 6_d: ener~ de 1918, en el saló En el prim er con gre so del partido ios.
n por teñ o "20 de Sep tiem - , se autorizó la con cur ren cia a
bre , se r~alizo un conclave de uno elecciones con candidatos propio
s setescientos militantes e::qmlsa- s, aun que hub o proyectos con tra-
d~s o emigrado~ del PS. La may rios a esta iniciativa. En oct ubr e de
oría eran obreros, empleados y estu 1918, el PSI deb utó electoralmen-
diantes, proveni~ntes de la Capital - te en algunos distritos. Ferlini obt
Federal y, en me nor medida, del uvo uno s tres mil doscientos vot
Gra n ~uen.~s Air e: y de las pro y fue elegido concejal por la Cap os
vincias de Cór dob a y Santa ital Federal; Penelón lo fue dos año
den om ma cio n ele~ida para la flam después, con más de cinco mil sufr s
ante organización fue la de Partido agios. Desde estos puestos legisla-
Socialista Inte rna cio nal (PSI). De tivos, el PSI realizó campañas a favo
d ¡ ·, aquella reu nió n emergió tam b·, r de los barrios pobres, en con tra
una ec arac1011 d e prin cip ios , 1en del aum ent o del boleto de los tran
y un esta tuto , que sen tó las bases vías y de den unc ia de la intr om
i-

11 de 227
Hemán Camarero
sión extranjera en contratos y em réstit .. Introducción XXV
el partido también se expa d., pl os_ m~n1c1pales. Por esos años
n 10 en a provmc1a d e, d b , reunido seis meses antes. 12 A partir de entonces, para pertenecer a
estuvo muy vinculado al . . e or o a, en donde
R ti . mov1m1ento huelguísti 1 dicha Internacional se debían adoptar estatutos, programas y declara-
e orma U111versitaria de 1918 , coy a proceso de la
.
M igue ¡C , a traves de los ob p bl ciones de principios acordes con el marxismo revolucionario. La "Cir-
ontreras. También se im l , reros a o López y
S_anta Fe, en la que se destacaron: an_to c;t fuerza en la provincia de
cisco Mónaco, Francisco M - ;1ro aneo, Tomás Velles, Fran-
1:·
.
cular Zinoviev" propugnaba la constitución de partidos obreros de
vanguardia, estructurados sobre la base del "centralismo democráti-
Dupont. En 1919 y 1920 l unoz. i~z, Florindo Moretti y Arturo é co", preparados para intervenir en la lucha de clases y convertirse en
, a orgamzac1ón ce! b , II ~
so, respectivamente y ya e , . e ro su y III Congre- . instrumentos de masas para la conquista insurrecciona! del poder y la
llado por Velles (lue~o ~~ezo a sen~irs~ el peso del sector acaudi- ~ dictadura del proletariado. También obligaba al cambio de nombre:
ta"). Propugnaban clero' genar ae!Jerga part1dana,_ denominado "verbalis-
· d.1cac1ones
·
f desde ese momento, el PSI pasó a denominarse Partido Comunista,
vm obreras . d' programa mín nno, su bord.mar las reí- ti'.
f.' Sección Argentina de la Internacional Comunista. Se convertía en
mme 1atas a la pro d 1·.,
una de las primeras secciones de la IC en el mundo. Cuatro meses
general revolucionario y h .. , . pagan a por el programa
· acer opos1c1on s1ste , · d
truct1va en las instituciones 1 . 1 .
. eg1s at1vas en la
mat1ca a to a labor cons-
que ¡ .d
f después, se creó la Federación Juvenil Comunista (FJC), como ex-
1_,
se. E sta onen tación colision b l e part1 o participa- ~ presión local de la Internacional Juvenil Comunista, y comenzó a editar-
.
eoncejo Deliberante. a a con a que Pe l' d
ne on esarrollaba en el
¡·,
r se el periódico Juventud Comunista. El secretario general de la FJC fue,
hasta 1925, Enrique Müller (hijo de Gennán, uno de los fundadores del
A pesar de sufrir diferencias internas el p [
moderada e:Kpansión, superando el milla/ SI _pudo asegurar una [ PS y luego del PSI-PC), acompañado por otros dirigentes como Salo-
to de la fuerte conílict1·v1·dad . l l ~e a_soc1ados, en el contex- r, món Elguer, Antonio Cantor y Carmen Alfaya. En diciembre de 1922,
d·, SOCia y a radical ·, ¡, - f fue creada la Comisión Central Femenina (cuyas principales figuras fue-
cu io a la primera presidencia de Yri izac1on po itica que sa-
Semana Trágica de enero de 1919 ~oye;, cuando se produjeron la ron la emigrada rusa Ida Bondareff, Angélica Mendoza e Itala M. de Co-
1921-1922. Si bien el partido , y as uel~as en la Patagonia en dovilla), que comenzó a editar el periódico Compañera.
¡, · apoyo esos coníl d Aproximadamente hasta 1925, el PC tuvo una limitada inserción
mea msurreccionalista I I ictos, no esplegó una
. ne uso en ese , d d.
que habría de ocurrir en l - ' . peno o, a iferencia de lo en el mundo del trabajo y, entre sus adeptos, había una presencia to-
. os anos trem ta s -d davía fuerte de sectores provenientes de la clase media. En buena
particularmente hostio-ados l L. ' u_s segu1 ores no fueron
f, o por a 1ga p tr , ·
undada por Manuel Carlés a o a 1ot1ca Argentina (LPA), medida, ese anclaje social y el crecimiento aletargado (por momen-
Iglesia, del Ejército y sectore/ PdyadaEpor sect~res patronales, de la tos, retroceso) de sus filas se explican por los reveses que sufrió el
., me ios sa organ ., movimiento obrero en 1921-1922, que abrió paso a un ciclo de rela-
venc1on en los hechos de 1919 . . ; izac1on, tras su in ter-
iz . d. , s1gu10 actuando co tr b .d tivo declive de la protesta popular y de debilitamiento en las organi-
quier Istas durante toda l d, d n a tra ªJª ores e
N . 1 a eca a y a ella se s , l As zaciones laborales. Por una parte, el partido creció al vincularse a una
ac1ona del Trabajo (ANT) .d d . umo a ociación
Joaquín S. de Anchorena d d'. endt1 a financiada por el millonario importante corriente de izquierda proveniente del PS, conocida como
E , e ica a a romper huel 11
tercerista, desde donde se reclamó, infructuosamente, que dicho par-
n un cónclave extraord. . . gas.
ciembre de 1920 el PSI , mano rea!1z~do los días 25 y 26 de di- tido también se adhiriese a la Tercera Internacional. Enrique del Valle
d l " . ' voto por unan1m1dad t l 21 ..
nes e a Cu-cular Zinov· " b aca ar as cond1c10-
1ev , apro ada en el II Congreso de la IC,
11
El órgano supremo de la re era su Congreso Mundial (originalmente pensa-
do para reunirse cada año). Allí se elegía al Comité Ejecutivo y a la Comisión Inter-
11
Ver: Sandra McGe nacional de Control (encargada de asuntos de disciplina y auditoría). El CE, que
L. e Deutsch, Co•2/rarrevo/ ·, ¡
iga PatrióticaAr,_,¿entina, Berna], UNQ,.2003. UCion en a Argentina, 1900-1932. La dirigía a la re entre la realización de los congresos, era el que elegía al Presidente y
al Presidium, ocupados de los asuntos cotidianos, y el que organizaba los distintos
secretariados y departamentos.

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Hernán Camarero . lutnufa ,á6u . XXVII
n
lbeducea había sido el lider de esta tendeucia, aunque decidió per-
manecer en el partido de Justo. Pero varios de los miembros del gru- 14 ás lo instaba a homogene1zar~e e
.
mme d'1a tas de las masas.. , ,, Adem e en, b uena 1nedida , era una rus1fica-
po, también conocido como Claridad, lo abandonaron y se afiliaron, 1 . ·
tomo a a "bolchevizac1on . , qu , las pautas so ciales y organ1zat1vas d.
en 1921, al comunismo, entre otros, el joven Orestes T. Ghioldi, Sil- . , Esto significaba mcorporar , ·ca que comenzaba a pre icar
cion.
d . l 'ón canolll d z
vano Santander, Simón Scheimberg,José P. Barreiro, Pedro A. Verde 1 artido de Lenm en a vers_1 . 't' o la cual apuntaba ca a ve
la dirección de 1a IC y el partidol'ticas
e p sov1e ic ' .
Te!Jo y Cadas Mauli, uno de los fundadoces del PS en 1896. Pocotrn burocráticas y contra rias a las .
lado, el PC sufrió inmediatamente su primm escisión, la de los !Ja- más hacia concepcione~ mono t hevización era una aplicac_1ón part1-
mados frentistas. Es necesacio tenec pcesente que, en aque!Jos años, .
xpres1one s de disidencia. La bolc , · " que tras 1adaba las dec1s1ones , par-
1
el comunismo sostenía la estmegia delftente único, postulada por la e 1 del "centralismo democr_at1co_; l'mitaba la autonom1a de os
IC a partir de su llJ Congreso, de junio de 1921, bajo la orientación cu ar ¡ d.recnon Y '
tidarias exclusivamenteª. ª. o instaba a la constituc1on_ . d po
e un gru
de Len in y Trotsky. La finalidad de esta politica eca ganac a las masas ga
nismos inferiores. As1m1sm ' 1 destino de revoluc1onanos pr~-
para las posiciones revolucionarias mediante la agitación a favor de la or
diri enteyunaparato_p ennanente . c duciralpart1do
an . l1aciasup
· roletan-
unidad de acción entre las corrientes de izquierda. Esa consigna abría fesi~nales. También s1glllficaba
d
~º-~ n fuera esencialmente obrera. El n
a los comunistas la posibilidad de establecer acuecdos con otras fuer- zación, es ecir, · q ue su. ,composicio . · dementa es
f, ar las orgalllzac1011es .
zas paca objetivos definidos. Lo que en verdad buscaba esta estrategia función de ello, se excgca trans ocm celulac poc sitio de tcabaJo para;I
era desenmascacac, a través de la lucha, a las dirigencias reformistas y del partido, adoptando 1~ estrbuctu~: nueva línea fue imp~ls_adabdes de
enfrentarlas con sus bases. Ocurrió que la conducción del PC acusó a agrupam1en . to de sus . m1em
. elros.
VII Congreso d e1 PC ' de d1c1em re e
los frenti.stas de avanzar mis allá de estos planteo, unitarios y propo- 1 CE ampliado de JUlllO y
ner una suerte de acuerdo permanente con el PS. Caracterizados como
e 5 15 - da or la derrota final del
"liqu idacion is tas" en el 1V Congreso del PC ( 1922), fu ernn expu Isa- 192L. dopción de esta línea fue_acompanal P~ En efecto, en aquel
sector i,quierdista ant;s pre ~ ·a ficmemente en manos de :ect~r
dos o emigrarun del partido, y creacon un efímero órgano de prensa, aa d nmante en e · 1
13
llamado Nuevo Onien. Entre e!Jos se ha!Jaban algunos afiliados des- eso
congr , la conducc1on part1
, ( anque
, 1orma
e lmente en esos anos, a
' d J
tacados, como A. Palcos, Luis Koiffman, Pedro Milesi y los ex terce- d villa-Ghioldi-Pene 1on aun. '. en forma alterna a uan
ristas Santander y Scheimberg. El PC definió la posición de estaco-
;;r:Caria genernl del partid¡~¿: ;~::::,~:ntenar de afiliados. 16 Ellos
rriente como "desviacionismo de derecha", con lo que foctaleció los Greco y Pedro Romo)' expu
sectores más antagónicos a esa postura, que remitían a la vieja tradi-
ción "verbalista" revolucionacia. Eso quedó expresado en las resolu-
ciones adoptadas en los Congresos V (1923) y VI (1924). 1. CE e 1a IC , "Carta abierta
--:-:--=:-;;:;-d~ . ., al CE del PC de la Argentina,
. Moscú , enero de
Frente a los sectores más izquierdistas de la organización, fue for-
1925. . . a¡ VIIº
. . "Informe del Comité EJecut1vo Ai Congreso
" Sobre laa bol-
rea-
mándose un gcupo que reclamaba la necesidad de dotacse de un pro- 15 PC de la Argentina. . . b d 1925, en Buenos res . . . , d' -
?7 y 28 de d1c1em re ~
26
grama de acción concreto basado en las reivindicaciones de los traba- , d homogene1zac1on Y
!izarse los d1as ' -
. , · puesta por a
1 IC como un instrumento e 1 . o mm uniste: 1
jadores y que pcetendía poner al PC en sintonía con los intereses co- , . . de la ga ax1a c
fi
chevizac10n im S ge Wolikow, "Aux ongmes (dirs) Le siecle
. , del modelo ruso: er C Inoerflom y otros . '
minternistas; allf reportaban Codovi!Ja, Ghioldi y, poc el momento, us1on · le''. en M · Dreyfus ' B. Groppo, · o
Penelón. Una Cacta Abiem de la lC, cedactada en enern de 1925, los J'ln,em"m'" ' cic. 199-216. ''l\l Comic'Ejecoüvo d, la
legitimó, mientras !Jamaba al partido a cesponder a las necesidades des co111nu.111-1s111es, op. , ulsión, en: CE del PC, ., a tra edia: en
16 Los fundamentos d~
. 1Comunista '
1;/;125. En ese VII Congreso, o~urrE10 ~n ~üller, el
fi . ¡· o quien acusó a1
lf
Internac1ona . . , alguien ex-trajo una pis . t la y mato a nnque
o
de la discus1on . do con el ic1a 1sm , b
20/5/22, p. plamcos
u 1-0s 1. del grnpo en, "Una ,esoloción divisioniso", No,~ 0"1en, I, 2, e .ragor ax' imo
dirigente m . d e Ia p:TC
J , que
. , estaba a1mea¡ ·no · La s re 1ac-·iones entre am os
O
,
grafico c h'1sp1s. ta Modesto Feman e d z de ser e ases1
sectores quedaron crispadas.

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XXVIII .Jntroducción XXIX
Hernán Camarero

se~án conocidos como chispistas, debido al periódico La Chispa, que dos mil quinientos militantes, cifra que, aunque con altibajos, se irá
e~,1taron entre l 926-1929. Superando las calumnias y la desmoraliza- duplicando en lo.s diez años siguientes. El alcance de su influencia
~ion a _las que fueron sometidos por la dirección mayoritaria del PC, también podía medirse de otro modo: cuando congregaba entre diez
mmed1atamente lograron constjtuir el Partido Comunista Obrero mil y veinte mil concurrentes a sus manifestaciones y actos anuales
(PCO). La nueva orga1~ización, reducida al ámbito porteño y al de hechos en Buenos Aires en mayo y noviembre, por el Día Internacio-
Avellaneda, tuvo una_ vida efímera y se disolvió un lustro después. nal de los Trabajadores o en conmemoración a la Revolución Rusa.
Algunos de sus seguidores abandonaron la actividad política, otros Incluso, obtuvo buenos resultados en los comicios legislativos de 1926:
r~tor?aron al PC y el resto desarrolló otras militancias (algu'nas, ori- recogió unos diez mil votos en un conjunto de distritos y obtuvo la
gmanas de~ trotskismo vernáculo). Por cierto, varios de los chispistas reelección de Penelón como edil en la Capital.
eran experimentados cuadros políticos y sindicales del PC: Angélica Sin embargo, los avances del PC fueron contrarrestados por una
Mendoza (1889-1960) -s!n~icalista docente y pedagoga egresada de nueva crisis, en la que el partido perdió otra cantidad de seguidores.
la UBA, que luego se convrrt1ó en académica y escritora en EE.UU.-, Se trata de la escisión -de "derecha" se dirá desde la óptica oficial-
el arqmtecto Alberto Astudillo y los obreros Mateo Fossa, Rafael Gre- ocurrida en diciembre de 1927. Luego de un rápido e intenso debate
co, ~ayetano Oriolo y Teófilo González. A ellos se sumaron los que interno, bastante confuso desde el punto de vista ideológico-político,
hab1_an conformado el grupo universitario Insurrexit, ingresado al Penelón, quien contaba con un fuerte prestigio personal por su histó-
p:r~1do en 1923: Héctor Raurich y la pareja constituida por Luis Hi- rico papel en el surgimiento del partido y por su rol en el Concejo
p~h_to Etchcbehere y Mica Felman, que combatirán en la Guerra Deliberante, aglutinó a unos trescientos adherentes (la mayoría obre-
C1v1! Espafi.ola. 17 ros pertenecientes a la zona portefi.a y a localidades bonaerenses próxi-
No o~stante la crisi: interna de 1925, en los dos siguientes años, mas) y, tras escindirse del PC, logró constituir una nueva entidad. 18
la expans1~n del comumsmo en el movimiento obrero fue constante. Surgida primero como PC de la Región Argentina (PCRA), para las
En ese penado, el PC logró captar o consolidar a centenares de obre- elecciones presidenciales de 1928 adoptó el nombre de PC de la Re-
r~s, ~lgunos de los cuales tuvieron una fuerte proyección en los años pública Argentina y, luego de 1930, el de Concentración Obrera, con
s1g~1entes: por ejemplo, ~erónimo Arnedo Alvarez y, especialmente, el que Penelón pudo revalidar su mandato legislativo dos veces más y
]ose Peter, entre los trabajadores de los frigoríficos, 0 los hermanos prolongar su presencia en el escenario político de la ciudad durante
~edro YEnrique Chiaran te, entre los albañiles. Asimismo el PC cons- las siguientes tres décadas. El penelonismo se conformó como una
t'.t,u~ó defini:ivame?te sus células de empresa, comenz6 a editar pe-
n~d1cos fabnles y smdicales, dinamizó la actividad de sus clubes, bi-
blio:ecas, escuelas Y diversas entidades socioculturales proletarias en
barnos popula_res, y terminó de conformar sus "grupos idiomáticos" 18 La polémica se inició hacia junio de 1927 en torno a la cuestión sindical, el

entr~ los trabajadores de las diferentes comunidades de inmigrantes. papel de los grupos idiomáticos y la acción en el Concejo Deliberante porteño.
Hacia 1925-1926, la organización tenía un piso mínimo de dos mil a Penelón fue acusado de caudillismo y reformismo parlamentario, mientras que sus
seguidores criticaron a la dirección mayoritaria de verbalista y de estar alejada de
los problemas reales de la militancia. La crisis puede ser analizada a través de las
cartas enviadas a Codovilla y a la IC en la segunda mitad de 1927. La versión pene-
17
lonista sobre la ruptura en: PCRA, "Informe sobre la crisis del movimiento comu-
. Sobre _el tem~: J. Oriolo, Antiesbozo ... , op. cit.; Juan José Sebreli, "El pensa- nista de la Argentina y las causas que determinaron la constitución del Partido
miento perdido_: I--frctor Raurich. Las desventuras de la izquierda argentina", en Comunista de la República Argentina",junio-julio de 1928, y en los diez primeros
Esenios sobre esenios, cwdades bay·o ciudades, 1950-1997 . BuenosAi s d ·
. re s, u americana números del periódico Adelante. Un documentado análisis de esta crisis (así como
1997; Ho_racio Tarcus, "Historia de una pasión revolucionaria. Hipólito Etchebe~ de las anteriores que enfrentó el PC), en: Otto Vargas, E! ma,xismo y la revolución
here Y M1ka Felman", El Rodaballo, VI, 11í12, primavera de 2000, pp. 39-51. argentina, Buenos Aires, Agora, t. II, 1999, pp. 358-418.

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XXX Hernán Camarero
Introducción XXXI
alternativa socialista marxista atenta a las reivindicaciones inmediatas
Y mu;licipales d~ trabaJa~ores y sectores populares porteúos, que se IC y la URSS no implicó que recibiera un fuerte sostén financiero.
apoyo en la acc1on de sociedades de fomento y reclamos vecinales.19 Contra las usuales visiones conspirativas que hablaban del "oro de
El PC debió sobrellevar el golpe y convencer a sus adeptos de que Moscú", es decir, de un partido al que se le insuflaba vida sólo a partir
esta nueva ruptura no era smo otra depuración necesaria. Para eso del apoyo económico soviético o cominternista, la realidad es que,
contó con el auxilio y la legitimidad que le aportó la IC. Las razone~ durante los años veinte y los treinta, los fondos recibidos del exterior
~or las que la Comintern condenó al penelonismo se debieron a su fueron limitados y restringidos a fines específicos. 22
mtento por pre,serva~ lo más entero posible al PC argentino, en ese la ruptura, Penelón fue inmediatamente separado de los im-
ent~nces, ,e~ mas antiguo, confiable y con vocación de liderazgo en portantes cargos y funciones que ejercía en el área latinoamericana de
Latmoamenca, mserto en un país al que la IC podía entender mejor la IC; precisamente, Codovílla lo reemplazó como secretario del
(la lucha de clases adoptaba formas cercanas a las del Viejo Continen- SSA. 23 febrero de 1928, los chispistas, argumentando el daño que
te) y en el que la comunicación con la organización mundial estaba le producía al comunismo el hecho de estar dividido en tres partidos,
facilitada por la gran cantidad de inmigrantes europeos.20 Ese lide- plantearon la necesidad de una amplia discusión para limar las diver-
razgo explica la fundación e instalación en Buenos Aires, en febrero gencias y permitir la reunificación de las fuerzas en una sola organiza-
de 1;25, del SSA de la ~C, que coordinó la actividad de los partidos y ción de la I C. 24 El PC oficial no aceptó la propuesta. En mayo, Ghioldi
e1}to La Conespondencta Sudamericana, entre 1926 y 1930. Así tam- y Codovilla retornaron de Moscú con una carta del Presidium de la
bien se ent1e~de p_or ~ué son :ª_ntos los cuadros del partido argentino Internacional que zanjaba la cuestión a favor del oficialismo partida-
que, en los anos s1gu1entes, v1s1taron distintas secciones latinoameri- rio y conminaba al sector de Pendón a volver a las filas de éste. 25
canas y, actuando como virtuales interventores, desplazaron a las di- Como el penelonismo no acató este llamado, quedó fuera del reco-
recciones vigentes o alteraron sus líneas políticas. Asimismo, fue im- nocimiento de la IC, lo que fue aprovechado por el PC para presionar
por,t~nte el envío de militantes argentinos a las escuelas de formación a quienes seguían al concejal para que retornasen al partido de ori-
21
poht1ca en la URSS. Esta estrecha relación del PC argentino con la gen.26 La empresa no careció de éxito, pues varios reingresaron al

22
Puede verse el autofinanciamiento del partido, por ejemplo, en: PC de la
Argentina: "Informe financiero del Comité Ejecutivo al VIIº a celebrar-
19 se los días 26, 27 y 28 de diciembre de 1925".
Lucia no de Privitellio, T/éd11os y ciudadanos: política y sociedad en la Buenos Aíres
de c !i·egucrras, Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 2003, p. 73.
1
23
"Penelón ha sido destituido por la IC del cargo de secretario sudamericano",
- Manuel Caballero, La Int~macional Comu11ista y la revolución lalinoamerica 11 a, La Internacional (en adelante, LI), XI, 3231, 24/3/28, p. L "Secretariado Sud Ameri-
1919-1943,. Caracas,_ Nueva Sociedad , 1987 , pp . 77 - 78 . A ungue en 1a primera · cano de la Internacional Comunista", LI, XI, 3247, 7(7/28, p. 1.Junto a Codovilla,
es-
tructura latmoamencana de la IC la presencia del partido argentino había sid los otros miembros del secretariado eran R. Ghioldi, el uruguayo Eugenio Gómez,
Ver· R d M ¡ B " d o menor. el chileno Javier Díaz y el brasileño Astrojildo Pereira.
· icu O e gar ao, Re es Y representaciones cominternistas: el Buró Lati-
noamericano (1919-1921)", Universum, 16, Universidad de 'Jalea Chil 2001 u "Frente a la nueva escisión, el Partido Comunista Obrero propone la unifi-
pp.375-405. ' e, , cación de las fuerzas comunistas", La Chispa. Órgano del Partido Comunista Obrero,
21
En 1926 fue creada en Moscú la Escuela Leninista Internacional que ofrec'iº III, 52, 11/2/28, p. l.
cursos .d ·, , · ' " 25 "El fallo de la Internacional Comunista", LI, XI, 3240, 19/5/28, pp. 1 y 8. "Li
c~n una urac10n m1n1ma de 9 meses (algunas estadías se prolongaban hasta
· d · resolución de la IC y el restablecimiento de la unidad", LI, XI, 3241, 26/5/28, p. 1.
cuatro anos)_ · Entre, 1926y 1936 , una quincena e partidos comunistas latinoameri-
·
canos enviaron alh a 120 de sus cuadros ' de los cuales 21 fueron argentinos. Un análisis de la carta en Julio Godio, El movimiento obrero argendno (1910-1930).
d · . Los
os pnmeros en ir fueron Antonio ' El guer ( 1927-
Cantor (1926-1928) y Sa1omon Socialís1110, sindicalismo y com1mis1110, Buenos Aires, Legasa, 1988, pp. 321-365.
1930 ) Li . _, , 26 "Penelón quiere romper definitivamente con la Tercera Internacional", LI,
. · mayoiia llego luego de 1931. Al retornar a sus países, muchos de esos
cuisantes se convirtieron en dirigentes de sus respectivos partidos. XI, 3244, 16/6/28, p. 1. "Con o contra la Internacional Comunista", LI, XI, 3246,
30/6/28, p. l.

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XXXII búrod11cción XXXIII
Hernán Camarero

PC: entre ellos, F. Morettí (acompañante del propio Penelón en la referentes del comunis mo mternacional, corno la alemana Clara Ze-
fórmula p~e~ide~c.ial de 1928) y unos cuarenta militantes sindicales y tkin, el italiano Palmiro Toglíatti y el búlgaro George Dimitrov, En
de ~u pos 1d1omat1c?_s, que habían conform ado un Comité Pro acep- 1927 representó al país en el primer congreso de la Liga contra el
tac1on de la resoluc1on de la IC (Luis V Sommi, los dos hermano s Imperialismo y la Opresión Colonial, en Bruselas. De allí en más,
Chiaran te, los hermano s fumando y Ricardo Cantoni, Germán Mü- Codovilla fue, acaso, el más destacado apparatchik estalinista en el sub-
ller, entre otros). 27 continen te y se convirtió en el operador máximo del SSA desde me-
Con este decisivo aval de la IC, el PC reconstruyó, aunque no sin diados de 1928, así como en integrante de la Comisió n Internacional
esfuerzo, sus ~las y mantuvo la mayoría de las posiciones conquist a- de Control de la IC. No obstante, tras el golpe de 1930, fue dura-
das e~ el ~ov1rn1ento obrero. Además, continuó la expansión de la mente cuestionado por la mayoría del CC local y debió continua r sus
º:ga01zac~on en el Interior del país, especialmente en Rosario y en tareas en Montevideo, adonde se trasladaron las oficinas del SSA, que
diversas cmdades de las provincias de Santa Fe y Córdoba (en donde entonces se reestructuró con algunos cuadros soviéticos. Desde 1931,
obtuvo concejales, un diputado provincial e, incluso, un intenden te las funciones de Codovilla lo llevaron durante una década a estar le-
en un pequeño pueblo) y, en menor medida, en las provincias de jos de la Argentina, más exactamente, a actuar en Moscú, España,
Francia, Cuba, México y Chile. Falta indagar más el perfil
M~ndoza, Tucurnán y Santiago del Estero. Por otra parte, desde la
salida de Penelón, la dirección indiscutida del PC quedó en manos del ítalo-argentino, el lugar que ocupó en el PC y la IC durante este
del tándem Codovílla-Ghioldi, cuya sintonía con las directivas mos- período, sus vinculaciones con los servicios secretos soviéticos y su
28
covitas era absoluta. Ya una parte de quienes habían fundado el partí- presencia en los países mencionados. Lo cierto es que, aun a la dis-
do o ~abí:n dese1;1pe~ado funciones claves en él durante sus prime- tancia, la influencia de Codovilla sobre el partido argentino siempre
ros diez anos hab1an sido expulsados, raleados o se habían retirado de estuvo presente.
En tanto, las credenciales de Rodolfo Ghioldi también tenían peso
sus ~las. El.PC se ~ornaba crecienternente monolítico, hostil a la pre-
sencia de diferencias y a la formación de fracciones internas. La ten- y estaban más ligadas al ámbito nacional. Dentro del PC, fue uno de
dencia irrefrenable era hacia la constitución de una estructura río-ida sus dirigentes de mayor formación intelectual. Había sido parte de la
0
centralizada y vertical. '

El ascenso de Codovílla había sido lento pero firme, apoyado en


sus dotes de organizador y en sus contactos con la IC. En 1921 se 28 Sobre el ítalo-argentino existen relatos apologéticos, hechos por el propio
convirtió en funciona rio a sueldo del partido, en 1924 viajó por pri- partído. Entre otros, la Biografía política de 1111 revoluáonarío consewe111e: Victorio Codo-
1~er~ vez a Moscú a reunione s del CE de la Internacional y, en los villa, Buenos Aires, Anteo, 1964, el texto de Benito Marianetti, Semblanzas y narra-
s1gmentes mes~s, recorrió diversas secciones de Europa y América ciones, Buenos Aires, Anteo, 1975, pp. 57-64, el de O restes Ghioldi, La vida apasio-
nante de Victorío Codovilla, Buenos Aires, Ateneo J uvenilJorg e Calvo, 1980, y el del
latma para explicar la "bolchevización". Entre 1926-1928, Codovilla
ruso, Valerián Goncharov, El camarada Victoria. Semblanza de V Codoi11'1/a, Buenos
estuvo en la URSS en diversas actividades de la IC y trabajó junto a Aires, Fundamen tos, 1981. Están los escritos impugnad ores, corno los de R.
Puíggrós y J. A. Ramos mencionad os más abajo. Observaci ones sobre el personaje
también aparecen en: Robert J. Alexander, Commu11im1 i1I Lali11 America. New
~
7
Intercamb io de cartas entre Moretii y el PC, y la resolución de algunos gru- Brunswick, N. J. Rutgers University Press, 1957, cap. IX; M. Caballero, op. cit.;
pos penelonistas que aceptan las directivas de la IC: "Resolució n del Centro de Isidoro Gilbert, El oro de A1oscú. La historia secreta de las relaciones argenti•io-swíélicas,
Buenos Aires, Planeta, 1994, pp. 42 y ss. Sobre la actuación de Codovilla en el PC
Zfrak ~el PCR/\", LI, XI, 3245, 23/6/28, p. 5. El comité presidido por Moretti se
disolvio en el VIII Congreso del PC, reingresando todos sus componen tes al español: Rafael Cruz, El Partido Comunista de España en la II República, Madrid, Alian-
do: "Por la IC. Boletín Informativ o del Comité Pro-aceptación de la Resolució n de za, 1987, p. 31 y ss. Sobre la virtual intervenci ón de Codovilla al PC mexicano
entre fines de 1939 y principios de 1940: Barry Carr, La izquierda mexicana a lravés
la IC (Fracción del PCRA)", 18/8/28; y "Declaraci ón del Comité Pro-aceptación de
la resolución de la IC", LI, XI, 3265, 10/11/28, p. 4. del siglo XX. México, Era, 1996, pp. 64-91.

16 de 227
XXXIV
Hemán Camarero Introducción

conducción de la Liga Nacional de Maestros e impulsor de huelgas sindicales, quien, además de ser parte del CE del partido, realizó di-
docentes en 1919 y 1920. Por su actividad y sus ideas "maximalístas", versos viajes internacionales. Entre los dirigentes obreros presentes
fue cesanteado del magisterio y, a partir de allí, se convirtió en uno de en la máxima conducción partidaria, estaban Moretti, Pedro
los primeros mílit~ntes profesionales del partido. Además de integrar Chiarante, Contreras, Peter, Arnedo Alvarez, Cantor, Guido Fiora-
su CE desde m1c1os de los años veinte, fue su delegado ante el III vanti y los hermanos Jesús y José Manzanelli. También resultaron
~ongreso de la IC (cuando pudo entrevistarse brevemente con Le- decisivas las presencias de Paulino González Alberdi (1903-1989),
nm).' formó parte del SSA y fue miembro titular del CE de la IC a quien traía una temprana intervención en el movimiento estudiantil
partir de su VI Congreso. _Debido a esas funciones, desempefió tareas secundario y universitario, Manuel Punyet Alberti, Israel Mallo Ló-
en Brasil, Uruguay y Chile, y estuvo varias veces en Moscú (1921 pez, Jacobo Lipovetsky, Gregorio Gelman y Juan José Real. Desde
1927, 19~~ y 193~): Entre 1928 y 1934, fue fundamenta l en el manej~ fines de los años veinte y principios de los treinta, fueron estos hom-
de la po_ht1ca cot1d1ana y estratégica del PC: se desempeñó como su bres (notable la casi total ausencia de líderes femeninas, subsanada
secretario general en _distintos re~íodos y dirigió varias de sus publi- recién en la segunda mitad de los años treinta), los que irán fraguan-
caciones (La Intern~ct~nal, e: d1ano Bandera Roja y la revista Soviet). do el "equipo dirigente" o "dirección histórica" del comunismo ar- ¡
!-fac1a fines de ese ultimo ano, la IC le encargó instalarse en Brasil, gentino. No faltarán las deserciones y purgas en los años siguientes. í
• 1
JU~1to a su espo~a, Ca_rmen Alfaya. Debía ayudar a organizar al movi- Pero el grueso del elenco se mantendrá en los principales cargos de
mie~to revolucionario de Luis Carlos Prestes, al frente de la Alianza dirección, a los que se sumarán nuevas figuras. Por último, debe men-
Nacional Liberadora, ~na coalición antifascista y antiimperialista im- cionarse el papel de los emisarios e:x1:ranjeros y clandestinos de la IC,
p~l~ada por_ el ~C brasilero. Tras la derrota de la insurrección obrero- que desempeñar on diversas tareas de formación, orientación e, in-
militar, Ghioldi fue detenido y estuvo preso en Brasil de enero de cluso, dirección en el PC entre 1927 y 1934: el ruso Boris D. Mijailov
1. 936 a octubre de 1940. 29 El apellido Ghioldi estuvo fuertemente ("Raymond " o "Williams"), el letón Abraham Jeifets ("Guralsky" o
ligado a los ª:Vatare_s del PC: uno de sus hermanos, Orestes (1901- "Rústico") y el alemánJean Jolles ('1\lonso").
1_~82), conocido bajo el pseudónimo de Edmundo Ghitor, se convir- Bajo esta dirección y pese a sus crisis internas, el PC siguió pre-
t10 en otro personaje clave: fue secretario general de la FJC entre 1925-
sente en el mundo del trabajo, ocupando un espacio todavía limitado
1930,_ ~arte del ce (desde 1922) y del (desde 1929) del partido; pero creciente, sobre todo en el proletariado industrial. Ello se debió,
tamb1en oc~pó su secretaría general entre 1932-1933 y desarrolló di- en parte, a la crisis y debilidad que fueron afectando a las demás co-
versas funciones en la IC.
rrientes del movimiento obrero durante la segunda mitad de los años
_ En esta nueva cond~cci~n del PC pospenelon ista,junto a Codo- veinte o al desinterés e incapacidad que éstas mostraron para insertar-
villa y los hermanos Ghiold1, también tendrán una creciente impor- se entre los trabajadores de la industria. El socialismo sufrió una im-
tancia otras figuras. Una ~e- ellas era el ya mencionado L. Sommi (1906- portante división en 1927, que distrajo sus energías en la competen-
1983), nacido en una familia proletaria de inmigrantes italianos, obrero cia con el sector escindido, el PS Independiente. Sí bien, por enton-
de la madera y actuante en los organismos cominternis tasjuveniles y ces, se había alcanzado a conformar una nueva central sindical, la COA,
en donde el PS tenía influencia, esta confederación casi no tenía pre-
sencia en el sector manufacture ro. En tanto, los sindicalistas perdían
fuerza en el movimiento obrero, mientras continuaban al frente de la
otra central, la USA, abroquelada en una constelación de pequeños
., . Marín, Misión secre/a en Brasil. El a,gentíno Rodo!fo Chio/di m /a ínsurrec-
cion 11acro11a/-/1~e:·adora de 1935 liderada por Luis Cados Prestes, Buenos Aires, Dialéc- gremios. Finalmente, el anarquismo también exhibía los signos pre-
tica, 1:88; Witham Waack:, Camaradas: nos Arquivos de Moscou. A hísrória secreta da monitorios de su agotamiento, al compás de la fragmentación entre
l'<'volurao bmsile,ra de 1935, Sao Paulo, Compañía das Letras, 1993. un puúado de organizaciones y grupos que combatían mutuamente :

17 de 227
XXXVI Hemán Camarero Lntroducción XXXVII

entre otros, la FORA 0/ Cong reso), los animadores de los nómica argentina en términos de un capitalismo insuficiente
periódicos y defor-
La Protesta y La Antorcha, y los anarcosindicalistas de la mado por la dependencia de los imperialismos inglés y nortea
ALA. meric a-
. La inserción obrera ~el comu nismo argentino conoc no, el peso del latifundio y los resabios semifeudales, y a
ió un mayor enten der la
tmpul s? cuand o el partido se embarcó en la línea de clase revolución por realizar en el país como "democrático-burgues
contra clase. a, agra-
Esta orientación era propiciada desde fines de 1927 y fue ria y antiimperialista", bajo la dirección del proletariado y
abiertamen- su vanguar-
te expresada por el~ C?ongreso de la IC, reunid o en julio- dia (como etapa previa a la revolución socialista). 32 Luego
agost o de , la estrate-
1928, ya baJO el domm io de Stalin y sus epígonos (muer to y canon gia de clase contra clase se justificó en la Primera Confe rencia
Comu -
i-
zado Lenin, expulsado _Y desterrado Trotsky, y derrotado nista Latinoamericana, reuni da en Buenos Aires entre el
Bujarin).30 1º y el 12 de
Por cierto, ese fue el pnme r cónclave de la IC en el que Latin junio de 1929, que buscó homo genei zar a todas las fuerza
oaméri- s en la orto-
ca ocupó un lugar de importancia en los debates. Globa doxia estalinista. El cónclave reunió a 38 delegados perten
lment e la ecientes a
nue~a ~strategia s~ntenciaba el fin de la etapa iniciada en 14 PC del contin ente y a dirigentes de la IC encargados del área,
1921, ~ue como
habia sido _entend1d~ como ~e relativa estabilización del el suizo Ju les Humb ert-D roz, del CE de dicha internacional
capitalismo, y segui-
lo que hab1a condu_c1do a la dirección cominternista a prom dor de Bujarin. Allí se conde nó duram ente al chispismo
over acuer- y al penelo-
dos_ con el reform ismo obrer o o las burguesías nacionales nismo, y come nzó a imponerse una vulgata doctrinaria que
(como en atacó to-
Chi~1a). Ahora_ s~_proclamaba el inicio de un tercer período, das las "desviaciones revisionistas", entre otras, las hetero
en el que, a doxas tesis
par_t1r d_e una v1s10n catastrofista del capitalismo mund ial, mariateguistas de los delegados peruanos. 33 Seis meses
se auguraba después, la
su mm mente caída final. Poco después, la crisis y el inicio orientación fue oficializada en una decisiva reuni ón plenar
de la Gran ia del ce
D;p:e sión parecieron confi rmar esos pronósticos. Desde partidario. 34
este diag- . .
nosti~o, se_ argumenta_ba que los sectores medios jugarí Bajo la nueva estrategia, come nzó a imponerse una táctJCa
an un papel aisla-
reaccionario'. se repudiaba todo comp romis o con corrie cionista y hostil a todas las corrientes políticas. En Amér
ntes políticas ica latina,
como la socialdemocracia (la única posibilidad de frente
único era
"por ~bajo", es decir, con los obrer os socialistas que dieran
la espalda
a sus Jefes), se planteaba la necesidad de escindir los sindic 3 '.' "Prepa rando el VIII Congr eso Nacion al del partido ", LI, XI,
atos exis- 3262, 20/10/28,
ten tes para. crear ~rganismos gremiales revolucionarios, pp. 5-10; "Cróni cas del VIII Congre so", LI, XI, 3265, 10/11/2
se tendía a 8, p. 4.
:i:i "Gran import ancia revolucionaria tiene
anula r las d,1feren~1as en_tre dictaduras y democracias burgu la conferencia comunista latino ame-
esas, y sólo ricana que se ha reunid o en Bueno s Aires", LI, XII, 3298,
se reconoc1a la exi~tenc1a de dos campos políticos excluy 22/6/29, p.1; SSA de la
entes: fascis- IC, El movimienlo revolucio11ario /ari11oamericano. Tkrsiones de
la Primera Conferencia Co-
mo versus com un1smo. 1111mista Latino Americana.Jt1nio de 1929, Bueno s Aires, La
Correspondencía Sud-
El PC argen tino adopt ó plena mente esta línea. 31 En novie americana, 1930;]. Humb err-Dr oz, Mémoires. De Lwine
mbre 11 Staline. Dixazis 011 mvice
de 1928,, la procla1':ó en su VIII Cong reso, en donde , por de /'Internationale comn11miste, 1921- 1931, Neuch atel (Suisse
), La Baconniere, 1971;
otra parte, P. González Alberdí, La primera corifere,uia com11nista latinoam
come nzo a caracterizar, de modo ya definitivo, la estructura ericana, Bueno s Aires,
socioeco- Centro de Estudios, 1978; Alberto Flores Galindo, La agonía
de Mariátegui. La polé-
,nica con la Komi11/ern, Lima, Deseo, 1980; H. Tarcus, Mariáteg
11i en la Argen/ina o las
políticas w/111rales de Samuel Glusberg, Bueno s Aires, El Cielo
30
VI Con.1;reso de la Iu1emacional Comunista, México, Pasado por Asalto, 2002, PP·
v Presente 1977- 64-74.
19?8, _2 vols. El análisis del_ cambio de ,!'.neas de la IC 34 "iA la lucha por la direcci ón de los comba
se hace ~n; Milos 'Hájek, tes de masa! Los trabajos del pleno
, , de la Tercera Iuteruacro11al. La po/111ca defire11/e tí11ico, 19?1-1
Hrstona
- 93,. . , Barce 1ona, del Comit é Centra l del PC", LI, XI, 3324, 21/12/29, p. 2.
e nt1ca, 1984; E H. Carr, El ocaso de la Comílllem 1930-1 En esa reunió n, R. Ghíol-
198 · p· , . . , 935 Mad ·'d AJ' di presentó un informe que diseñó las políticas en el períod
, , o siguiente, basadas en
199 6 ,. 1erre Broue, Histoire de I Intematío11a/e Comm1miste, 1919-1943 P· r' F 1anza,
11 ,
, a 1s, ayard , la caracterización de la agravación de la crisis econó mio,
7 el creciente giro reaccio-
nario del yrigoyenismo y el PS, la agudización del conflic
31 V C d
· o ovil"J a, e'Que, es el 1ercerperíodo?, Monte video,J usticia to social y la expansión
, 1928. del PC como única fuerza revolucionaria.

18 de 227
l--lernán Camarero
Ii1troduccíó11 XXXIX
~~erzas como el alessandrismo chileno, el aprismo peruano el b

~ e·~;: i~ (~!,~':iºq ~ ;·,¡'¡;~~z;u


~: ';;;,¡,~e:;,:~)';;:; !',:;::::'.
0
0
so contexto de la represión estatal-patronal, promovieron violen-
tas huelgas, por ejemplo, entre los obreros de la carne, de la made-
nza_ os como nacional-fascistas. En la Argentina lo fiu 1 . ra y del vestido. Alrededor de esa consigna de lucha, también se
e
Y 111s1110, en tanto que los gobiernos d U .b , J e e vngo- , estructuró la agrupación estudiantil Insurrexit, que se enfrentó a
. I . e n uru y usto fueron
~ara_ctenzAaclos,_ lisa y llanamente, como dictaduras reaccionar1·as y la intervención y a las políticas aplicadas en las universidades. Su
1asc1stas 1n s t· ¡ . . ·
. .• . . . I i:no iempo, as d1stmtas fuerzas reformistas (so- figura fue Héctor P. Agosti, quien se convertirá en el más impor-
c1alis1110, smdzcalzsmo) eranJ· uzgadas , . tante intelectual orgánico del PC y, durante esta época, fue uno de
[; . . . como agentes o comphces del
asc1smo, mcluso sus alas izquierdas
. .
1 sus afiliados más perseguidos.
que, como en e caso del PS
mostra b an un musitado vigor de la d E . . . ' No fue el único. Durante los aüos treinta, el PC sufrió una
B . M . . . mano e rnesto G1ud1c1
en1to ananett1 (quienes a pesar d 1 . . y implacable persecución estatal por parte de la Sección Especial de
-
ron mgresando al PC) 1: ' fi e os ataques
. prev 10s,
aca b a-
l . . ampoco ue excluido de la crítica acerb Represión del Comunismo. Cientos de sus adeptos fueron encar-
: _anarql u1s1nlo, en ese entonces lanzado al combate antidictatoriat celados, entre ellos, buena parte de los miembros del CC. El par-
unpu sar a gunos conf11ctos obrer . . , tido fue declarado ilegal y hubo un proyecto en el Senado de la
de unificac1·o'n d, . . fi E os y a protagonizar un mtento
e sus uerzas 11 ta t ¡ k. Nación para convertir esa persecución en ley. Asimismo, merced a
zaba a despuntar . 1 , . n o, e trots ismo, que comen-
. en e pa1s y que había sido condenado de mod la aplicación de la Ley de Residencia (N.º 4.144), varios de sus
muy temprano por el PC . . o
rr 1 . . argentmo, era etiquetado como contra- activistas extranjeros fueron deportados a sus países de origen, en
d evdo uc1odnano y¡ un enemigo estratégico que debía ser combatí- los cuales había regímenes autoritarios. Los comunistas, sobre todq
a e mo o nnp acable. los que a parecían al frente de los conflictos, sufrieron torturas en
Con esta co~cepción sectaria, ratificada y fundamentada 1 lejanas prisiones del país. El PC contó con el auxilio de un orga-
I y II conferencias nacionales ( de 1931 y 1933) 1PC , en as nismo específico para enfrentar la situación: Socorro Rojo Inter-
rrad - ,e quedo ence-
.' o en un~ persp~ct1va obrerista y ultraizquierdista. D, d . . nacional (SRI), entidad promovida por la IC en todo el mundo.
CJos de los anos tremta " la ba d 1 . . es e 1111- Constituido en febrero de 1926 para brindar tareas de solidaridad
, ··· ' n era revo uc h d
en manos del comunismo ue . , IOnana a que ado
nunca ,, .,s . . , q la iza mas desafiantemente que a quienes sufrían represión policial o judicial, su labor fue tras-
l"d ·¡· . . Con ~se estandarte, los militantes del PC buscaror cendente a partir de 1930. Se encargó de proporcionar asistencia
i:1de~::ri:re,s1stenc1a laboral a lo: _nuevos procesos de acumulació1: material y jurídica a militantes presos, de presentar hábeas corpus
) a las m1c1at1vas poht1cas represivas p 11 y notas al Legislativo, y de denunciar arrestos, tormentos y asaltos
una serie de "sindicatos ro·os" . ara e o, crearon
dad S · d. ¡ CI · '.J ' agrupados en el Comité de Uni- policiales a sedes y domicilios obreros.
, m 1ca asista (CUSC) - ¡- , . El PC, por lo tanto, debió navegar, durante los aíí.os treinta,
trales USA y COA , 'que nva izo, pnmero, con las cen-
.. y, n:1as tarde, con la CGT, la nueva central e1 1 entre aguas procelosas, recibiendo los embates policiales, entreve-
que convergieron s111d1calistas y socialistas detrás de u , .1 ~ rándose en luchas físicas contra sectores derechistas y viéndose
un programa moderados frente a los gob1'er d U I~ba practica y
t E . nos e n uru y ¡ . forzado a actuar en la clandestinidad. Pero nada pareció frenar el
o. n contrapartida, los nuevos sindicatos únicos p .. d . us- impulso por conquistar a las masas. Hacia 1935 el partido produjo
crcados y d· -· ·d ¡ · or 11! ustna
. u 1g1 os por os comunistas fueron los que, en el advcr- otro cambio trascendental en su estrategia política y, al mismo tiem-
po, ocurrieron algunos eventos que constituyeron un salto en el
desarrollo de su influencia en el mundo del trabajo. Desde co-
oó lidio I-falperín Donghi Vida mienzos de aquel aíío, la lC abandonó la línea de clase ,ontra clase,
l3uen"s Aires, 1\riel, 2000, ;. 1'52. y 111uer/e de la República verdadera (1910-1930, propia del tercer período, y empezó a definir el.frente popular. Este
viraje se institucionalizó en el Vll y último congreso de la IC, re-

19 de 227
XL
Hernán Ca111arero fotroducción XLI

unido enjulio-agosto de 193::; .36 A . d


r
d o !Ue ...,_ partir e marz 0 d 19·3- y político del país. Ya volveremos sobre el tema para proponer una
modificado el CC el PC ¡ ¡ , e · .'J, cuan-
., ' oca comenzo a esb · hipótesis explicativa. Previamente, revisaremos el estado de la cues-
tac1011, que fue ratificada en la III Confi , . ~zar esta onen-
en Avellaneda en oct b d • erenc1a Nacional realizada tión en torno a la historia del comunismo y su vinculación con la
, u re e ese ano D d clase obrera en la Argentina.
toda la década anterior al t . r 1 . es e entonces, y durante
, nunrn e ectoral del e ·
penado lleutralista entre 1939-1941 p romsmo (salvo el
· · cuando se d , ¡ ·
Cia del pacto o-erman -, .
que
'
suspe
ª apto
d", ¡ ,
a a existen-
. 2. COMUNISMO Y MUNDO DEL TRABAJO:
. o o-soviet1co,
a11t111azi) la reto'ri·ca' 0 fiIC!a. 1d 1 . .1r, n io a 1mea unitaria UN BALANCE HISTORIOGR ÁFICO
' e partido
dos entre los sectore f,
propi~ "bur~uesía pr:g::s~;;:1,:~: ::
za articulada po .
.

.
t1~~ g O en torno a buscar alia-
1~1,ovimiento obrero y de la
. cion de constrmr una alian-
Si el examen de la presencia comunista entre los trabajadores en las
décadas de los veinte y de los treinta resulta una tarea legítima y útil,
r un p1ogra111a antifascista 1 - , .
zarse con la conforma . , d I U . , '' o que parecia cnstali- cabe advertir, empero, lo poco que se ha hecho hasta ahora. El balan-
Ha . c1011 _e a 111011 Democrática, en 1945.
. y que destacar que la rnserción obre. d I PC , ce historiográfico muestra significativas ausencias. No disponemos
mterrumpió con el in .. d . ia e no solo no se de ninguna interpretación global que se sustente en una corrobora-
ic10 e esta onentació f ¡·
que siguió profundizá11do E r , n rentepopu ista, sino ción empírica sólida. Existe una bibliografía relativamente e:x'i:ensa que
- se. 11 ei ecto desd ¡ · .
nosa !melga de los ob reios .. d 1 ' e a masiva y v1cto-
· ha efectuado aportes en esta materia, mayoritariamen te parciales e
e a constr ·'
nes de 1935 y principios d .1936 d' .. ucc1011, ocurrida hacia fi- indirectos. Esa producción escrita ha establecido una serie de reglas
. · e , 1no-1da por los · ,
tos expenmentarán un enorme creci1 .º ~ co_mu111stas, es- que gobernaron la memoria histórica acerca del comunismo argenti-
ro orcranizado que 1 . n1e11.o en el mov11n1ento obre- no y su arraigo en la clase obrera.
º , os convertirá en aíio , . ·d
te política más i111porta11te e t I b s \. en¡ eros en la corrien- Las primeras referencias generales aparecieron en las historias del
11 re os o reros d · 1 d ¡
les permitirá acceder a la cod. . , d I m ustna es e país y movimiento obrero escritas a lo largo de varias décadas por líderes
' 1recc1011 e a CGT ( ¡ .
ron en 1936, tras disolv . ,J CUSC) ' a a que mgresa- gremiales, como el anarquista Diego Abad de Santillán, el socialista
. f1 ei e - · En esa etapa , e ¡ PC , gracias ·
a
su ll1 uencia sindica] d . .
e masas, se convierte
.
. Jacinto Oddone, el sindicalista Sebastián Marotta y el dirigente comu-
, . social, 37
polit1co y cultural de re! . 1 en un actor . nista de los albañiles Rubens lscaro, entre otros. Estas obras consti-
· eva11c1a a má · ·
su historia Ese . 1 . '. 's importante conseguida en tuyeron un género propio dentro del quehacer historiográfico. Ellas
. c1c o pro1111sQno concluy, d, d
cuando suro-ió el . o una eca a después apuntaron a delinear con rasgos de epopeya la trayectoria de un suje-
del trabajo.e) peron1smo y cambió el mapa político del mund~
to, los trabajadores urbanos organizados, y lo hicieron con fines utili-
. Luego de esta breve reconstrucción de la . tarios: la reivindicación de sus respectivas orientaciones políticas.
n1smo argentino una . ., . trayectoria del comu- Dentro de esta producción, el único de los trabajos que abordó en
' constatac1on se impo ,. ¡ d
tas estratéo-icas del part1· 1 1. . . ne. as gran es apues- forma sistemática la presencia comunista en el ámbito laboral fue el
tJ e o cam )!aron s10-u1e d 1 .
Com in tern peros . . ., "' n o os vaivenes de la
' u mserc1on en el movim. t b . .
curva ascendente que .. , . ¡ . ien o o rero s1gu1ó una
. . . parcc10 UH epend1zarsc de est . . ¡,
t1cos y, asim 151110 de ¡ _. . os\ 1raJes po 1_
' as va11ac1oncs del contexto soc· , .
" · 10eco1101111co 37
D. Abad de Santillán (1933), La FORA, ideología y trayectoria del movi111ienlo
obrero revol11cio11orio en laArge11ti11a, Buenos Aires, Proyección, 1971 ;J. Oddone, Gre-
mialismo proletario arge11ti110, Buenos Aires, La Vanguardia, 1949; S. Marotta, El movi-
miento sindical argwti110. S11 génesis y desarrollo. Tomo III. Período 1920-1935, Buenos
'" F, . Aires, Calomino, 1970; R. Iscaro, Historia del movimieuto sindical, Buenos Aires, Fun-
, ·_· ·a.rc1SJ110, democracia yfrrn/e po¡J11la1: ¡ 7I Conrrew de la I 11 ' . . I
i'vlex1co, PyI; 1984. ·· · e111ac1011a Co 1111111 i.rta, damentos, 1973, tomo II (versión anterior: Origen y desarrollo del moPimiento sindical
arge11ti110. Buenos Aires, Anteo, 1958).

20 de 227
XLII
Camarero
Introd11cción XLIII
voluminoso Historia del 11wvi111iento sindical, de l'n donde se
las biografías, autobiografías y memorias escritas por los cu~d~os obre-
l
i,
magnífica y se hace una apología del papel de los comunistas, se justi-
fican posICiones con argumentos forzados y se cometen sintomáticas ros del PC O sobre ellos. A pesar de mantenerse en una tornea auto-
omísrones acerca del accionar o las posturas de ese partido. proc ¡amrtorra,
· descripciones sobre la. manera en que· se pro-
d
La temática cobra aún mayor relevancia cuando nos mternamos cesó la experiencia comunista entre los trabajadores y permiten _e:_-
j
en el campo de lo que podemos denominar la historia oficial del PC, cubrir cuál era la mirada sobre los procesos de los qu_e fueron actores.
es decir, el que se constituye a partir de los te2,.1:os referidos al pasado Estas historias de vida contadas como gestas de sufnm1ento, abnega- i
del partido elaborados por sus propios miembros. El que inauguró
este espacio, y continuó siendo su expresión más importante, fue el
ción y entrega a la ca~sa, abordan el perío~o en cuestión y recrean
experiencias militantes en conflictos y gremios claves, como el meta-
ij
citado E1·ÍJozo de historia del Partido Comunista de laArgenti11a, redactado lúrgico, el de la carne, el de la construcción, el del calzado, el del
en 1947 por uua comisión designada a ese efecto, al que le siguieron
· ·
vestido, el ferrov1ano, entre otros. 40 ., j
varios textos más, en las cuatro décadas siguientes, que casi repitieron El conjunto de esta narrativa oficial y sacra, que no deJO de pro- l
los mismos argumentos. 38 Se trata de obras redactadas por miembros
del partido, que poseen un estilo propagandístico y muy escaso senti-
do crítico, que desalienta el carácter reflexivo en el tratamiento de los
veer documentación y caudal infonnacivo en torno,al tema, se art!Ct~-
ló sobre una idea central: hasta 1945 el PC const1tu1a una f~erza poh-
tica de raigambre popular, que había alcanzado una s1gmficat1va 111-
i
temas. En algunos casos, sus autores realizaron tergiversaciones de fluencia de masas en la clase n·abajadora. La tosque~a~ de la may~r
los hechos y de los documentos. Siguen un formato simple, de histo- parte de esta literatura hagiográfica, su escasa ve1:a cnt1~a Y las ;icisi-
ria interna del partido, especialmente de su conducción, para legiti- tudes de ese partido (y de la izquierda toda) a partlf de la irr_upcron d~l
mar las políticas adoptadas por esta última en cada período histórico. peronismo impidieron que aquella certeza arraigara en el 1magmano
Son relatos canónicos, que buscan instituir una tradición e inscribir historiográfico y colectivo durante buena parte de la segunda mitad
la historia del PC en un linaje, mreu tras se justifican conflictos, pur- r del siglo XX
gas o deserciones responsabilizando a antiguos dirigentes de las lí-
neas incorrectas o las desviaciones. Como decía Georges Haupt, se
trata de "una historia utilitaria, proyectiva, que acaba convirtiéndose
en una historia manipuladora". 39 Representan un aporte más valioso - · ·
otono-mv1erno ~ - 37·, ídem , "f.,~ h1storiovraffa
¡99-, , pp. 'J8 .., sobre el Partido
_ . Comu-
.
nista de la Argentina. Un estado de la cuestión'', El Rodaballo, IY, 8, otono-mv1erno
8 de 1998, pp. 30-39; Dame! · Carnp1one,· "Los comu111· .stas Bases
<. para la
~ En orde 11 de aparición: Benito Marianetti, A1;ge111i11a. Realidad y perspectiuas. reconstrucción de su historia'·, Perife1ias. I, 1, segundo semestre de 19)6, _PP· 10:-
Buenos Aires, Platina, 1964, pp. 404-431; Orestes Ghioldi, 60 mios de lucha por 1111a 11-· H Camarero: "El Partido Comunista argentino ene! mundo del trabajo, 192:i-
¡¡11eva A1ge111i11a, Buenos Aires, Fundamentos, 1977; Leonardo Paso, Historia de los :i, Rdlexiones
1943. · · ·
h1stonografKas' e 111potes1s
· • • ·· . , Ciclos,
. XI,
. 22, , 2" se-
partidos políticos en la A1J;rnli1Ja (1900-1930), Buenos Aires, Directa, 1983, pp. 529-
mestre d e -'JQOl , PP· 137-155·' ídem: "La izquierda como objeto htstonografico. · " N Un
550; Osear Arévalo. El Partido Co11111nista. Buenos Aires, CEAL, 1983; Athos Fava, balance de los estudios sobre el socialismo y el comunismo en la Argentina , , ttwo
Q11é e.< el Partido Co1111111ista, Buenos Aires, Sudamericana, 1983; O. Arfralo, "Histo- Topo I 1 septiembre-octubre de 2005, pp. 77-99. Véase, también, L. ,A,,. Romero,
ria del Partido Comunista", 1odo es Historia, XXI, 250, abril 1988, pp. 6-35; H Ber- "Ha~e; 1: historia de la izquierda", La Ciudad h1t11ra, 53, primavera/verano de 2002,
taccini y otros: El 11aci111ielllo ... , op. cit., 1988.
39 40 El te,"1:o arquetípico de la literatura obrera autobiográfica de mil1tant~; del
G. Haupt, El historiador y el movimienlo social, Madrid, Siglo XXI, 1986, p. 17. PC es Crónicas proleianas, · Buenos A'ires, ¡·.r. :sic ra, 1968, deJ · Peter· Leandro Gunerrez
.
Sobre el carácter partisano de la histori;ioficiJI comunista en el mundo: B. v Mirta z. Lobato, "Memorias militantes: un y un pasado para los tra~aJado-
y B. Pudal, "Une réalité multiplc etcontroversée··, ar/. cit. Respecto a la historio- ~es argentinos", Eulrepasados, II, 3, fines de 1992, pp. 25-49, analizan este genero (
sobre el comunismo argentino: Jorge Cernadas, Roberto Pittaluga y Horac10 aquel.libro en particular, pero no consideran a las otras obras que connnuaron a
Tarcus, "Para una historia de la izquierda en la Argentina·', El Rodaballo, III, 617, ¡
senda abierta por Pe ter entre las décadas de 1970 y 1990. Nosotro:_estud1\mos cada
uno de estos te;,.'tos. Su listado completo aparece en la Bibliografia (I. IV-).
1
1
21 de 227 ¡
XLIV XLV
Hernán Camarero Introducción
A ello tam bién con trib uyó , de mod o . d d 42 . b b ,
quir ió, desde los años cinc uen ta y los
decisivo, la difu sión que ad- cm a · A esta tara de ong en se a nan agre gado los erro res1en . la
, · ·
sesenta, una serie de obra s en- de sus orie ntac ione s estrateg1 cas: pnm ero, la línea u tra1z-
1· . ,
mar cada s ideo lógi cam ente en el hete rogé apncac1on . .,
neo cam po del naci onal -po- . d' t de cla,e contra clase, que hab na , l d l gani zac1 on en
quie r 1s a - co oca o a a or ..
puli smo , que, si bien gen eral men te no l total aisla mien to, en la insignific . -¡ siciones que
tuvi eron com o cent ro el aná- anc1a soc1~ y en po
lisis hist óric o del com unis mo, le otor e , 1 , l . l'
garo n, com o mín imo , un luga r serv1an a os ver<laderos enemio-o º
s de los trab ajad ores ; lueg o, a po i-
imp orta nte en el relato. 41 Alg unas fuer . d e 1941)
on escritas por ex adhe rent es tíca del frente pop11 lar, cuan do el PC (esp .
ecia lme nte a part ir
del PC que busc aban sald ar cuen tas con habría imp uest o al mov imie nto obre , . d ua laboral
él, pon iénd olo baJO estado de ro ~na tacnc~ ~, treg aliada 43'
sospecha y vaci ándo lo de legitimidad ·o, n del acue rdo con la "burgues1a prog
para just ifica r las nuev as opci o- en f unc1 resista Y ~ro , . 1
nes políticas a las que ellos apos taba n; Esta traic ión a los trabajadores habría d 1
con fines sem ejan tes, otras fue- prov oca o e rey1 idio l
de estos a
. . -
ron redactadas por inte gran tes de corr com unis mo, con lo que los habría deja
ient es políticas enfr enta das al do en ,un vac10 e_e repr esen ta
com unis mo. Al igual que los ubic ados ., ue lueo-o con toda \egítímidad, llen ana
en la historia oficial, estos tex- el pero111s1110.
tos tam bién fuer on conc ebid os com o
ca explícita. Si las histo rias oficiales busc
voce ros de una posi ción polí ti-
aban mos trar el cará cter siem -
c101~~te día~ ó;ti co que descalificaba
_-
sencia c01nºun1s . l
o prác tica men te b~rraba la
ta en e in und o del trabajo, en expa nsm n al cam pas
pr:~
pre corr ecto de la línea que term inab a . d
del roce so de 111 ustn.a 1·1zac1on ., or sust ituc ión de nnpo . · ,
abri éndo se paso en la dire cció n P rtac1011i::s,
del part ido, estas otra s quis iero n e:x-p P_ , .
oner su desc oloc acíó n perm a- t nma na emp a man d o, .mvo 1u ntar iame nte, con algunos planteas que,,
l
nen te, atrib uyén dole un vicio de orig en. l . , . ., . l' .
en o una desviación irreversible pres enta ba la inci pien te ref1ex1on socio og1ca
en dete rmin ado mon 1ent o de su histo hacia a m1s m: ¿¡~l ~\:;e rma ni, care nte
la com pren sión qued aba obtu rada por
ria. Sí en los escritos ante riore s
una visió n apologética, en es-
promov1da fº de toda empatía con el fenó -
44 All' se pres enta ba a la Arg
men o popluos1sata1_1.os vei:1te v los trein ta
enti na indu stna l eme r-
tos otro s lo fue por una visió n imp ugn desd e el pris ma de un cort e
ador a. A part ir de una pob rísi- gent e en ,
ma infr aest ruct ura doc ume ntal , estas
cont rahi stor ias oficiales argu -
men taro n que la pres enci a com unis ta
en el mov imie nto obre ro entr e
las décadas de los vein te y los cuar enta
era insig nific ante o polí tica-
men te imp rodu ctiv a, debi do a la imp -12 Un ejrn1 plo de la negación_del carác · Cd ] 'odo ·
ront a anti naci onal y extr anje ri- . ' lter proleta~iot! ~;~! ado ~;;; :n:; ::br
zan te del PC, un part ido que habr ía ' , l . u-
com pren dido y repr esen tado "Partido obre ro, segun asJac tanci osasd ecara c1on es,es ,1 .
icado d" t·es·ionales come rcian tes
mej or al inm igra nte y al peq ueñ o burg mado ra por artes anos , emp s esrn 1antes, pro , e m-
ués que a los trabajadores nati - · 'd _ . Sus cuad ros smdi cales son esca-
vos prov enie ntes de las mig raci ones dustr iales estos tl'! timo - d
s e gran po er 1manc1er 0 - · l
inte rnas que iban del cam po a la 'm.1nor'1·1 abso luta en rel.1ción al grue f:J" d ., J
sos y una ' so de os a i ia os . . A . Ram os ' op.
cit., p. 78.
- . .
-1, Si bien tanto
R s como p u111;~. , .
ros com c"iden en impu gnar el carác ter ex-
amo . -· . L·
- capaz de estab lecer víncu lo
. .
.¡¡ Rodo lfo Puig grós, Las izquierdas y el tranj ero y annn acion a e I com unis l d
·r
mo argen tmo, m
problema nacional, Buen os Aires, Cepe l hav una . . ¡
d 11 erenc1a. para e pr imer o , los error es del com u-
1973; ídem , El perouísmo: sus causas, Buen , con las clases pop u ares, ,
os Aires, Cepe , 1974 (ambas obras , versi d 6, u rol de _ t t de los inter eses de la buro cra-
o- nism o local se e ian as mero repre sen an e
nes ampl iadas de Historia crítica de los . d d"irectivas estal inista s fuera n acep ta-
partidos políticos argmti110s, 1956); ídem ., . 1 11
La democraciafraudule,lla, Buen os Aires, ( 1968), cía sovietica, o cua 1 izo que las _· .
equiv oca as
p ·!Z;grós en camb io los fracasos del
Corr egido r, 1997 ;Juan J. Hern ánde z das y repro ducid as sin contrad1cc1oned
( 1960 ), Laformació11 de la co11cie11cia nacio Arre ghi s; r_ara u\~p
nal (1930- 1960), Bt1enos Aires, Plus Ultra
, . vení an de su hete ra oxia con r · ;~to a las posic iones de b IC,
1973; Albe rto Bello ni, Del anarquí.1111 PC argen trno pro . . ende r las orien tacio nes comi.ntern istas . __ .
0 al pero11is1110. Histona del movimienio obrero .
ge11ti110, Buen os Aires ,/\.. Peña Lillo, ar- que lo habría cond ucid o a inc~ mpr
. dad.en una éPoca de tra11sirió11. De la socied
1960; Ángel Pere lman , Como hicimos ad
octubre, Buen os Aires, Coyo acán , 1961 el 17 de 4-1 G. Germ ani (1962 ), Polt11
ca y soae .
; Jorg e Abe lardo Ram os, El parlido co1111 . d d d p ·d' 1974 Ídem "El surg imie nto
11Iista tradicional a la .wne a e masas, Buen os Aíres , a1 os, .
e11 la política argenti11a, Buen os Aíres . . · e rno '-" en M. Mora v
del pero msm o: el ro 1 d e los obre ros y de los m1grances me
, Coyo acán , 1962; y Juan José Real,
de historia argentina. Acción política y exper Treinta a11os ~ , . ,
. E
irncia hí.11órica, Buen os Aires, Actu alida
d,
. l
ArauJo e . I- lorence , comp s., El 110/0 pero111sta. mayo.,. de .wciología e[ec1oral argen/11111.
1962. _ , .., ~
Buen os Aíics , Suda meri cana , 1980,
PP· 8 i - 16.).

22 de 227
XLVl l
XLVJ In1roducciÓJ1
Hemán Camarero
icncia, pues sus
· ra, en su obrero, aunq ue no abordaron específicamente esta e;.qxr
una vieja y. una nueva clase obrer a . La prune
abrup to , entre _ cía natur alme n- objetivos analíticos eran otros. Este redescubrimient
o del papel que los
llla_yona desce ndien te de H11111gración europ ea, apare comunistas habían dcsempeüado en el mund o del trabaj
o prcperonista
un caráct cr au t'onom o y
te mclm, ada a
ideologías de clase · , portaba tuvo un antecedente valioso: la investigación inconclusa
de Celia Dum 1-
· d.ica ¡,
pol'it·1ca y s111
posc1a una extensa experiencia indus trial , urban a , estudio pione ro sobre la creación de
a desde las pro- ty.46 Hasta 1967, ella desarrolló un
11
: entra s ]~ se~runda, reclu tada en
1 1~ migra ción intern el papel que el PC
de aquella eA"}Je- la Federación Obre ra Nacional de la Cons trucc ión y
~mCias n~i aks, Se mostr aba heter on~m a y privada jugó en esta organización; allí alertó sobre la impor
tancia que tuvo la
razon es, el mves tigad or italian o encon traba
l!enc1a de: clase. Por estas o sindical mode r-
sido totalm ente es- contribución comunista al desarrollo de un movimient
que estos nuev os conti ngen tes laborales habrí an Analíz .c,dos en con-
como el PC y el PS y se h b., no durante las décadas de los treinta y los cuarenta.
quivo¡s a los partid os de clase ' , · a 11an con - usión bifronte y
· junto , los autores mencionados arribaron a una concl
~-ertK o en masa ~n
dispo nibili dad para el ejercicio de proyectos auto-
desde 1943. De novedosa. No nos detendremos en la primera ecuac
ión de ella, la que
1,1t1~10s y de1nago_~icos como el encar nado por Perón o aport ,ron decisivamente
usión , a saber, que indica que la vieja clase obrera y el sindicalism
este _modo, ta111b1en se arnb~ba a la mism a concl respaldo que éste
tente s para organ izar a la confo nnaci ón del pero111smo, sin negar el fuerte
part1~los como el PC se habn an most rado impo fabril. Nos inte-
o del trabajo. concitó entre los nuevos comp onent es del proletariado
las ~1acno11es crcc1ent~1~1e11te mayoritarias en el mund os, la que seüah
en la sociología resa más la segunda formulación implícita en esos trab~¡
En suma , tanto en ,la v1s1ón nacio nal-p opuli sta como encia del populísmo de
1 Perón surgía sobre que, desde una década y media antes de la emerg
<le la ~odern1zac1on, s~a porqu e el liderazgo de o fabril ya habían
sus artes dema gógi- posguerra, importantes sectores del nuevo proletanad
un vac10 de repre senta oón o porqu e desplegaba y habían adherido a
en disponibilidad , el avanc e com · a en ¡os nue- sido interpelados por militantes partídanos de clase
cas_sobre . _u na_ masa un1st
los años veint e propuestas de organizaciones como el PC o vinculadas
a éste, tradicio-
vos y viejos mteg rante s del movi mien to obrer o desde .
interp retaci ones, nalmente asociadas a la antigua clase obrera
Y l_os tremt a era expul sado de la h~storia. Desd e esas ión de la in-
a los herm anos Manz anelli Tamb ién ¡osé Aricó se ocup ó de rehabilitar la cuest
las tr~yectonas de Peter, Arne do Alvarez, ta. Sin emba rgo,
y tanto s otros cuadr os obrer os del PC resu 1- fluencia del PC en el mund o del trabajo prepe ronis
Y Chiar an te, Cont reras proyectivo, e11 el
ta l' . . apenas pudo elabo rar un breve ensayo de carácter
' n anom a ias o m1stenos históricos indescifrables. probl ema y a diseü ar
ios insertos en que sólo alcanza a enun ciar la relevancia del
Desde prin~ipíos de la década del setenta, varios estud la creciente inser-
al períod o de entregue- algunas hipótesis que perm itiría n enten der tanto
un~ nea d1scus1on d~ sociología histórica referida principios de
ntiero,Juan Carlos ción del comu nism o en el movin11ento obrer o desde
rras'. c~mo los de Miguel Mun11is-Juan Carlos Porta ..¡7 Para explicar la
as visiones conver- los años treint a como la poste rior erosi ón de ésta
Tone Y Hugo del Camp o, fueron contestando aquell
rnos de la supues•~ antm· o . tr ..
gentes y erosionaron los conto . "" m1a en e vteJa y
1 . interrelaciones en-
nue\ a case obrera, al dest1ear la existencia de fuertes
1
Pasado y Presen te, 1969.
46
C. Durru ty, Clase obrera y pero11ís1110. Bueno s Aires,
énfasis.45 Estos au- 11ersla, Nº 2-3 (suple -
tTe esos dos sect~res, que Gern1ani oponía con tanto 47
J. Aricó, "Los comunistas en los años tre111ta", Co11tro
en el movi mien to Más tarde, foe publicado co1110
tores redes cubri eron la inserc ión del comu nism o mento Nº 1), México, diciem bre de 1979, pp. v-vii.
Futura, 4, marzo de 1987, pp .
"Los comun istas y el movim iento obrero ", La Ciudad
y sintetiza la preocu pación cen-
, 15-17. El enunc iado que justifica este último título
•s M. Murm is-J. C. Portan tíero (1971) , Est ud.105 so bre ¡os ongene s del perouinno. aproxi mació n exploratoria, que
Ecf" ·, J,r. . . . . tral del texto muest ra la riqueza potencial de esta
f ino~1 _01111111,aj, Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 2C04. I.aelab orac" Aricó no llegó a retomar: "Los comun istas lograr on en los afios de la crisis [de
980 , d d , ion
de J. C. forre se desarrolló en las décadas de 1970-1 , expresan ose espues en 1930] una presen cia significativa en el movim iento obrero . Pm· prime ra vez estu-
"I Desa,~o llo Ec , . XX
nteq1retando (una vez más) los orígen . . es del peroni smo" su congé nita separación con el
VIII, J J'"> f< b..
, ,. 01101111co,
e¡¡es
-
del vieron colocados frente a la posibilidad de resolv er
sindical y Perón. Sobre los ¡{ s por las que un encue ntro
, . _ _-, e L ro-ma rzo de 1989 Y La 1 19a lUardia Ca
I
mund o de los trabajadores ¿cuále s fueron las razone
1
0

puo111m,o, Bueno s Aires, Sudamericana '


1990· H del s· .J· ¡· g .
· ' · mpo, 11i.u1ca 1s1110 y peromsmo. posible desem bocó en una salida imprev ista;".
l CIAC SO, 1983.
·º-' com,mzos de u¡¡ ví11m/o perdurable, Buenos Aires,

23 de 227
. :,i1 XLVIII
I-Iernán Camarero · Introducción XLIX
,,--·;
ex"}Jansión comu nista en la clase obrer a, Aricó
llamó la atenc ión sobre ocup aron de seña lar la creci ente i:1f1uencia
:\
comu nista e1: el mov~ -
la impo rtanc ia de la adop ción de la línea de clase mien to obre ro de entre guerr as.:,O Esto s estud
contra clase, una con- ios tend ieron mas
ce~c1ón_ sectaria que tuvo la parad ójica utilid bien a conc entra rse en la desc ripci ón y en el j
ad de fome ntar la prole - análi sis de las táctic as l
tarizac1011 del PC, pues el parti do se dirig ió hacia polít icas gene rales que el PC desp legó en las
una conq uista ace- instan_cias direc tivas
lerada de las ~nasas obrer as. Gracias a ello, el del sindi calis mo y a sus dispu tas con las otras
PC ganó una fuert e in- corri entes . No hi-
fluen cia s111d1cal en esa etapa, pero desp ués ciero n un exam en espec ífico de los grem ios
no pudo tradu cirla a un comu nista s, exam i-
111~e! polít ico-i deoló gico y alcan zar así una nand o la form a com o éstos se inser taron en
autén tica posic ión hege- el mun do labor al Y el
montca entre los traba jador es (aun que hasta 1943 carác ter que asum ió la acció n del parti do. Adem
parecía la corri ente ás, atend ieron fun-
en_ mejore~ cond icion es de logra r tal objet ivo). dame ntalm ente el perío do 1935 -194 3. En sínte
Segú n Aricó, la si- sis, no hay en estos
guien te orien tació n gene ral del PC, la delfrente texto s un análi sis sobr e el proc eso de impl
popular, lo llevó a to- antac ión origi naria del
mar d1stanc1a de las reivi ndica cione s obrer as
míni mas en aras de un PC en el mov imie nto obre ro.
ac_uerdo con secto res de la burg uesía dispu estos Reci entem ente, hubo avan ces al respe cto a
a form ar un bloqu e parti r de las inves -
aliado ant1fasc1sta. Com o vemo s, esta inter preta tigac iones de Nico lás Iñigo Carr era y Mirt a
ción, si bien se dis- Z. Loba to, desd e disi-
tanci ó en vario s aspec tos de la cons truid a por miles enfo ques teóri cos, que incu rsion aron
la visió n nacio nal-p o- sobre proc esos h1sto -
pu!1sta, term mó abrev ando en sus mism as ricos en los que los comu nista s juga ron un
agua s, al adjud icar el pape l decis ivo: la huel -
eclipse comu nista a causa s esenc ialme nte endó ga de la cons trucc ión y la huelg a gene ral de
gena s, vincu ladas a las 1_935-1936, y lo: con-
estrategias políticas adop tadas por el parti do. flicto s de los traba jador es de la carne de Beris
so entre las deca das
En el últim o cuar to de siglo , fuero n publ icado de los veint e y los cu aren ta. 51 Algu nos traba
s vario s estud ios jos mono gráfi cos acerc a
que abor daro n glob alme nte el mov imie nto del com unis mo, elabo rado s en los últim os
obre ro prep eron ista y veint e años fuera del
se suma ron a los traba jos de Mur mis- Port marc o parti dario ofici al, repas aron las disti
antie ro, Torr e y Del ntas estra_tegias y tácti -
Cam po. En ellos se hizo frecu ente el seña lami cas adop tadas por el PC hasta la apari ción del
ento de la inser ción pero111smo Y su im-
logra da por el PC en el sindi calis mo indu stria pacto en la polít ica nacio nal, las relac iones
l de los años trein ta. con la IC, y los deba tes
Joel Horo witz obse rvó que, ya desd e la déca inter nos, las ruptu ras y las crisis de la orga
da anter ior, " ... los nizac ión, aunq ue pres-
comu msta s se conv irtier on en una fuerz a taron escasa atenc ión a sus víncu los con el
impo rtant e dent ro del ff' mun do del traba jo, Por
mo:7imient_o obre ro" y que luego se había r su carác ter precu rsor, hay que desta car los
n podi do impl antar en traba jos de Emil io J.
las mdu stria s que paga ban sueld os bajos ,
"por la auda cia de sus ~
táctic as y la dispo sició n del parti do a orga
nizar a los obre ros" _48 l
Robe rto Korz eniew icz anali zó el mod o en
que la react ivaci ón de !
la conf lictiv idad indu stria l desd e medi ados de
los años trei~ ta brin- l.,
dó una gran opor tunid ad al PC para cons
tituir sindi catos único s '' so H. Matsu shita, MoPimiento obrero argent
por rama . 49 Tam bién Hiro schi Mats ushit ino, 1930-1945. Sus proyeffiones en los
a y Davi d Tam arin se orígenes del peronis1110, Buen os Aires, Hyspa méric
a, 1986: D. 1ama rin, The Argentine
Labor Moimnent, 1930-1945. A st11dy in the origins
of pero11is111, Albuq uerqu e, U n1ver-
sity ofNe w Mexic o Prcss, 1985, pp. 127-132.
_ _
-IS J. Horow itz, Los sindica/os, 51 N. Iñigo Carre ra, La estrategia de la clase obrera,
el Estado y el surgimiento de Peró11, 1930- 1946 Bue- 19:>6, Bueno s Aires, Li Ro~a
nos Aires, Edunt ref, 2004, pp. 94 y 310 (tradu Blind ada-P IMSA , 2000; M. Z. Lobat o, La Pida
cción de su tesis docto ral elabor ada en /as fábricas. T,·abajo, protesta Y po/1-
en los afros setent a y ochrn ta, y publicada en tica en una cotl11lllidad obrera, Berisso (1904 -1970
inglés en 1990). ), Buen os Aires, Prom eteo Libro s/
49
R. Korze niewi cz: "Lis vísper as del peron i;mo. Entrep asado s, 2001; ídem, "Rojo s. Algunas reflex
Los confli ctos laborales entre iones sobre las relaciones entre
1930 y 1943", Desarrollo Eco11ó111ico, XXXI II, los comu nistas y el mund o del trabajo en la
131, octub re-dic iembr e de 1993, p. década de 1930", Prismas, 6, 2002,
3S2. UNQ , pp 205-215.

24 de 227
L
Herná11 Calllarero
Introducción LI
Corbiere; por su aporte documental, los de Julio Godio 52 Éstos
fueron acom~aúados por un puñado de textos más.sJ . la Semana Trágica de enero de 1919 y el período huelguístico de los
Al conclmr este recorrido historiográfico, el balance final indica inicios de la presidencia de Yrigoyen (e::-..í:endido hasta 1921). El tiem-
que 1~ e),.1Jenenc1a de_! PC argentino en el mundo del trabajo durante po que siguió a esta coyuntura, y en particular el de la segunda mitad
las decadas de los veu~t~ y de los treinta continúa siendo un asunto de la década de 1920, quedó en la penumbra de la bibliografía refe-
poco explorado. Un def1c1t similar se observa en los estudios históri- rente al mundo del trabajo. El período que cobró interés historiográ-
cos sobre la clase obrera de aquellos años Hubo b fico fue el que se abrió a mediados de los aúos treinta, cuando se
-¡, ·d · un examen astan te
( eten1 o de las tres o cuatro décadas anteriores cuando en 1 verificó un reanimamiento del ciclo de huelgas y manifestaciones
con.i1·ict1v1
· ·d ad ¡a b oral intensa
de una
. . se produJ·o' la , .e dmarco obreras, que cerró la etapa más aguda de la represión política sufrida
' emergencia e este
actor social y se co1~st1tuyeron las primeras organizaciones gremiales por los trabajadores durante los gobiernos de Uriburu y Justo, y de
bajo la preem111enc1a del anarquismo, el socialismo v el ,1·11d1'c z·. los efectos desmovilizadores que había provocado la desocupación
Pe ¡ , d ¡ , - a tsmo.
ro a mayona e os estudios sólo profundizaron sus análisis hasta generada por la crisis económica. Es decir, los aúos veinte y los treinta
·han sido considerados mera etapa menguante y residual del fuerte
50 E C b .. impulso de luchas y organización de fines de la década de 191 Oo,
. ~ . or iere, Orígrnes ... op. cit. Esta obra era el roducto de u ., alternativamente, un oscuro ciclo de transición a los importantes
Jnt1c1pada por artículos aparecidos desde 1974 U
Ar· , "O_, _ .
_P l . . , na el~borac1on
· na Justa va 01ac1on de esta en· J r cambios que ocurrirían en el movimiento sindical durante el pre-
ico, 11gcnes del comu111s1110: para construí u
Vista, VII, 21, Jgosto de 1984, pp. 9-12. Los texto;
ciados como histori,is del moví . .
dt; .
h. . ..
~stona n~ sacra·' Punto de
0 10
, a pesar de estar enun-
, .. l
¡.
¡
peromsmo.
Corresponde entonces que nos ocupemos de uqa contribución
d 1.scus10nes
. .
111tnnas del PC· El
miento obrero, 111curs1onan mucho en los avatares y
· · b que analizó específicamente el período de estudio y se centró en la
. . . . nw1111111ollo o rero argenti110 (1910-1930) S . ¡·.
s111d1calw110 y co1111111is1110 o cit. 'd El . . . oc,a umo, misma área geográfica que nos interesa. Lo hizo desde un ángulo
'l . /' . , p. ., 1 em, mo111m1ento obrero arrenti110 (1930-1943)
, OCJ~ ,s1110, co11111111s1110 y nacio11alis1110 obrero Buenos Aires L , 1989
03
. más amplio, intentando abarcar al conjunto de las clases subalter-
El más extenso e 'f¡ . ' ' egasa, .
Alberto . " - . y spec1 ico es. O. Vargas, El marxis1110 ... , op. cit. Timbién· nas de la ciudad porteña. Nos referimos a las investigaciones en-
J.· .Pt1,
"
1:1 Partido Comunista de Argentina (1918 1928) 1 I
. . . caradas por Leandro Gutiérrez y Luis Alberto Romero, que apor-
Comunista , A1111ar10 E.imela de 1-Iistoria Facultad J H - a nternac
,
. i d y 10nal
' <1e u111a1111 a es y Artes UNR. • taron un marco conceptual e histórico a los asuntos que tratamos. 54
gun d a epoca, 12, Rosario, 198(i-1987 pp. 339-363· D . 1L . h , 'se-
ticelli "CI . . ¡ , . ' ' anie vovic Y Marcelo Fon- Los autores sostienen que durante 1920-1935, en pleno ritmo de
, ase cont1a case. Polit1ca e historia I p .d .
( 19"8-1935)'' 1) . . . en e art1 o Comunista argentino expansión concéntrica de la ciudad de Buenos Aires, existió una
- - - ' e,111e111onas, VI, 23/24, julio-die. de 1999 1 -, . . .
Schcnkolewski-Kroll "El p . ·d C . , PI· 199--21, Silvia
v realidades e' - , " - a1 ti . o omun1sta en la Argentina Jnte Moscú: deberes
estabilidad social en la que maduró una cultura popular reformis-
; Ti l A . u'1 )_.,O 1_941_ , E.,t11d1os l11terductpl1narios de A111érica Latina y el Caribe X ta, que tuvo como epicentro una experiencia barrial interclasista.
-, e v1v i11\-ers1tv, JUl10-dic de 1999 En t 'l . , ,
. . . b·' . '. · · es e u tuno texto, son notables los Esta fue generada por los sectores populares urbanos, un área de la
c1101es .is1cos cometidos: se afirma que en 19"8 fi . 1 d
ch· . . . , - ue1on expu sa os del PC los estructura social de bordes imprecisos y en estado de íluencia. 55
1sp1sras enc.1bezados por Pene Ion quienes se h b , 'd ·c. d
·, d . . ' a nan I ent111ca o con la O
c1on e d1zqu1crd~ rusa, contraria a las reivindicaciones inmediatas. En verd:d~s;-
· Allí se agrupa a los obreros, pero también a los empleados, profe-
ruptura e Pene Ion fue en 1927· la escisión de I h' . fi . a si011ales, comerciantes o desocupados, que habitaban en las suce-
·
sino contra él v ocurrió ei1 1tv1 :::.' os c 1sp1stas no ue la d p l'
~-J, en n111guna d e estas r t e ene on sivas periferias porteúas, gracias al abaratamiento de los loteas y
.
,
simpatía con la oposición de izquierda rusa· y ést up uras estuvo presente la
·r, , _ . . . , a, por otra parte, tampoco se ma-
111 esto en contia de las re1v111d1caciones inmed1ºatas ,,._. . 1
. . · n.;:,1m1smo a autora so t'
como conclusión que "el comunismo fue u . , . , . s iene
cia estriba más en el experimento en s' na i1eol:gia !~portada_ cuya unportan- 5
~ L. H. Gutiérrez y L. A. Romero, Sectores po¡mlarcs, culí11ra y política. Bt1c11os
sociedad argentina.'" Lo que parece d:s~~::; e gra o de 111fluenc1a qu~ tuvo en la
ese grado de. fl . erse, entre otras cosas, es Justamente Aires rn la c11trcguerra, Buenos Aires, Sudamericana, 1995.
ltl uenc1a. 55
Una discusión del concepto en L. A. Romero, "Los sujetos populares urba-
nos como sujetos históricos", en L. H. Gutiérrez y L. A. Romero: op. cit., pp. 23-44.

25 de 227
LIII
LII Hemán Camarero Introducción

social. La hegemonía síndicalista dentro del movimiento gremial Y la


los transportes, y las facilidades para construir la casa propia. Esta
radical-socialista en el electorado popular sería una evidencia de _este
cul~ura pop_ular es presentada anidando en los nuevos artefactos y es-
viraje en favor de estrategias negociad_?ras, pragmáticas y r_efonmstas
pacios del t1~mpo libre y de la vida familiar (cafés, clubes, bibliotecas
que ganaban terreno en la sociedad.:>7 "Este dcscentum1ento de la
pop~lares, libros baratos y conferencias), y de las prácticas políticas
existencia de los sectores populares respecto del tra~aJO, pro~1able-
(s~c1eda~es de fome:1to, comités partidarios de la UCR y el PS). Al
mente e'-l)lique la amortiguación general de los conflictos sociales Y
m1sm~ tiempo, era atectada por los mensajes de actores con creciente 58
de la actividad sindical hasta alrededor de 1936". A partir de e~e
capacidad de penetración (el Estado, algunos medios de comunica-
año (el del triunfo de la huelga de la construcción y de la reorga~1-
ción y los instrumentos de la cultura letrada).
zación de la CGT), la identidad popular iría recobrando su car~;-
E~ta visión señala que en el período previo a los años veinte los
ter proletario y sindical, lo que se tornaría evidente con la irrupc1on
trabajadores de la metrópoli, quienes solían transcurrir sus difíciles
existencias en talleres, conventillos, gremios y asociaciones mutuales, del peronismo.
Gutiérrez y Romero también alertaron acerca de las fuertes ten-
Y.estaban fragmentados por sus diversidades étnicas y por sus condi-
dencias a la movilidad sociai que habrían definido a la Bueno_s A1_r,es
CJones laborales -solo ocasionalmente superado con las huelgas ge-
de entreguerras y el modo en que conspiraron contra la const1tuc1~n
nerales de la FORA- consiguieron conformar una identidad obrera
de firmes identidades de clase. Siguiendo esta perspectiva, otros his-
basada_ en la solidar5fad de clase, el enfrentamiento radical y la in~
toriadores llegaron a la conclusión de que no es_vál~do habla: de par-
fluencia anarqu1sta.:i Luego, entre las dos guerras mundiales, habría
tidos de clase en aquella época. Todas las orga111zac1ones pohticas ar-
sobrevenido una mutación: esa identidad proletaria habría ido disol-
gentinas habrían tenido un cont~nido, socialmente heterogén~o, en
viéndose, con lo ~ue se habría ido constituyendo otra en su lugar,
un país en el que la efectiva constituc1on de una estructura social de-
p~pular, ~onfonnista y reformista. Una sociedad abierta y móvil po-
finidamen te clasista se hallaba dificultada por la expenenc1a de_ la
ma e~ telon de fondo de la mutación, en la que el perfil inicial de los
movilidad y por la aspiración al ascenso individual que la acampana-
trabajadores, c~mpacto, segregado y contestatario, tendía a disgregar-
ba:" ... no hay, en la sociedad argentina de las décadas de 191 ~ a 1930
se en una multitud de mdividualidades que pugnaban por su destino
inclusive, partidos estrictamente clasistas. Ni siquiera ~l Partido Co-
singular. Así, habría surgido una cultura que, gracias a la atenuación
munista, que es tal vez la fonnació:1 política más defimd~~ente lan-
d~ los conflictos laborales, aceptaba los rasgos básicos del orden so-
zada a reivindicar tal condición".:>9 Nuestra 111vest1gac1on sobre la
cial, ~escartaba la posibilidad de rehacer la sociedad y acuñaba, en
experiencia comunista nos impulsa a introducir matices y críticas a
cambio, la esperanza de perfeccionarla en un sentido moderadamen-
estos planteas. Entendemos que, a lo largo ddperíodo ~ajo estud,i~,
te progresista, sobre la base del mejoramiento individual y la justicia
se mantuvieron diversas constricciones materiales, soCJales Y poht1-

56 Juan Suriano,
A11arqui.>tas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires 1890-
1910, Buenos Aires, Manantial, 2001, desarrolló esta idea en profundidad, s~ñalan-
57 L. A. Romero, "Participación política y democracia, 1880-1984", en L. H.
do la atracción que ejerció aquella corriente entre los trabajadores en e I conte>.'"to de
Guriérrez y L. A. Romero, op. cit., pp. 112-119. _ _ .
una sociedad como habría sido la argencina sólo hasta la segunda década del siglo ss L H. Gutiérrez y L. A. Romero, "Sociedades barnales y b1bhorecas popula-
XX, en donde la explotación laboral, la desocupación, las malas condiciones de
vivienda, el desarraigo, la marginación y la oclusión política habrían sido sus rasgos res", en ídem, op. cíl., p. 77. . . . . ,
59 Wa\do Ansaldi, "¿lJn caso de nomenclacuras cc¡llln,c~-J'' Los parndos poh-
prmcipales. Algunos de estos plantees habían sido prefigurados en Ricardo falcón
ticos después de la ley Saenz Peña, 1916-1930", en W. Ansaldi, A Pucciarelli Y_J · C.
"Izquierdas, régimen político, cuestión étnica y cuestión social en J\rgentina ( 1890~
Víllarruel (eds.), A,ge/llina en /a paz de dos guerras, 1912-1945, Buenos Aires, Biblos,
1912)", A1111ario Eswela de Flts1oría, Farn/tad de Humanidades y Artes, UNR. se,;runda
época, 12, Rosario, 1986-1987, pp.365-389. ' 1993, pp. 31-32.

26 de 227
LIV ·Ílllrod11cció11 LV
Hemán Camarero
casq ue estab lecie ron las cond icion es prop pues ta de acció n que apun taba a capt urar
icias para la subs isten cia de la_ adhe sión de los_ traba -
mani festa cion es de una cultu ra obre ra y una jado res desd e dive rsos ámb itos y preo cupa
práctica conte stata ria. cion es: la denu ncia con-
tra las cond icion es de traba jo desd e los estab
lec11111entos labo rales ,
la orga niza ción de la luch a sind ical, la crea
3. HAC IA UNA NUE VA INTE RPR ETA ción de ámbitos_ de so-
CIÓ N: HIPÓ TES IS Y ciabi lidad cultu ral espe cífic amen te prole
FUE NTE S DOC UME NTA LES tario s e, mclu so, el mt~n to
de agru par a los inmi gran tes a parti r de
sus prop ias part1c_ul~nda-
des idiom ática s. Blin dado s con estas d1spo
Este libro abor da dos cues tione s centr ales. s1C10nes subj etiva s Y
La prim era gira alred edor apoy ados en una estru ctura partidaria_ de
del sigu iente inter roga nte: 2cuá ndo, cóm nota ble eficacia, los miem -
o y por qué el com unis mo bros del PC pudi eron abso rber y racio naliz
se inser tó en la clase obre ra dura nte la entre ar los golp es, las derr o-
guer ra? En los disti ntos tas y los fraca sos, tanto los que prov inier
capít ulos de esta obra , dem ostra mos que on de_ los pe!1gros exte r-
esta inser ción se conv irtió nos (la acció n patro nal y gube rnam enta
en un fenó men o genu ino a parti r de med l, que 11nph~o una pers e-
iado s de la déca da de los cuci ón feroz dura nte algu nos años ) com
vein te, cuan do el parti do adop tó la orien tació o de las v1c1s1tudes 111ter-
n de la "pro letar izaci ón" nas ( crisi s parti daria s, cam bios abru ptos
y la "bol chev izaci ón". A parti r de ento nces de línea s política_s, tácti -
, se trató de una orga niza- cas que refo nnul aban una y otra vez los
ción política integ rada may orita riam ente por aliad os y adver,sar_1os de ~a
obre ros indu stria les, que orga niza ción ), y cont inua ron sin desm ayos
busc ó afan osam ente pose er y cons erva r ese , com o auten t1co s n11-
carácter. La prese ncia del sion eros , en med io de una reali dad que
com unis mo entre los traba jado res creci ó y inclu ía nuse na, expl ota-
se dese nvol vió mien tras el ción , aisla mien to, repr esió n y clan dest inida
parti do aplic ó diver sas estrategias políticas: d. El PC pudo expr e-
la de frente único, la de clase sar, ento nces , una conc ienc ia y una cultu
contra clase y la de frente popular. Por eso, para ra prol etaru s cont estat a-
ente nder la impl antac ión rias en med io de la adve rsida d.
del com unis mo en la clase obre ra prep eron
ista, resul ta más relev ante El segu ndo prob lema que nos inter esa_
dete ners e en la auto nom ía y cont inuid ad de expl orar se plan t~a
sus prácticas de inter ven- en esto s térm inos : ¿cóm o expl icar el desp
ción milit ante y en los rasgos de su cultu ra liegu e de esta 1dent1-
política obre rista . dad com unis ta, a la vez obre ra y cont
2Qu é cond icion es hicie ron posib le la expe esta taria , en el marc o de
rienc ia de impl anta - un espa cio y tiem po que ha sido desc
ción del com unis mo en el mun do del traba r!pto sobr e tod~ - com o
jo? Al respe cto, nues tra host il al surg imie nto de una expe rien
hipó tesis es b sigui ente. Las tareas de mov cia soci al y poht 1ca. s~-
iliza ción y orga nizac ión de meja nte, desd e ciert as visio nes ante ~ expu
los obre ros en los nuev os espacios de la estas ? A_n uestr OJU l-
vida indu stria l se pres enta - cio ese esce nario no llegó a ser unán ime.
ban, com o era de espe rar, plagadas de dific Nos refer unos , por un
ultad es, origi nada s en la !ad~, a la prese ncia en la ciud ad port eña y
hosti lidad de los emp resar ios y del Esta do. en una porc ión del GBA
Para abrir se paso a travé s de nuev os y más num eros os cont inge ntes
de esos obst ácul os, se requ erían unas cuali de traba jado res en las
dade s políticas que sólo el
PC estaba en posib ilida d de exhibir. En efect
o, los com unis tas cont a-
ban con recu rsos infre cuen tes: un firm e com
prom iso y un temple únic o
para _la inter venc ión en la luch a social y
una ideología rede ntora y
finalista, el "mar xism o-len inism o", que podí
a pertr echa rlos con sóli- de vangu ardia ' lenini sta era una comb inaci
das certe zas doct rinal es. 60 Al mism o tiem ón de disciplma,_~ficienc'..ª e:,1 el trabajo,
po, disp onía n de una pro- absol uta identi ficaci ón emoc ional y un sentid
o de ded1cac10n total . ( Ser comu -
nista" en A,zos ¡ teresa /es. U11a vida e11 el
11 11 s(~lo XX. Buen os Aires, Crítica, 2003, p.
130). La idea del temple único y el sentid o de entre
ga total que ca1:acteriz,ó, sobre
"º Retom amos aquí un señal amien to de J. C. Torre, La vieja guard todo en el perío do de entre guerr as, a los
milita ntes del PC, ta_mb1en e~ E. Hobs -
ia ... , op. cit, bawm , "Prob lemas de la histor ia comu nista"
P_· 42. E. Hobs bawm reme mora hoy acerca , en ídem, Reuo/11c1011ar10s. EHsayos coll-
del tipo de organ izació n política que
s1gmficaba el PC, al que él ingre só en Gran temporáneos, Barce lona, Crític a, 2000, p. 17.
Breta ña en los años treinta: "El 'parti do

27 de 227
LVI Hemán Camarero LVII
Introducción

actividade s de la industria, 6 i caracteriz ados, a su vez, por un fuerte un mundo proletario e impugnad or en el interior de las clases subal-
predomin io de extranjero s; por otro, destacamo s que esos trabajado- ternas. Sin duda, ese mundo proletario no alcanzó a tener la exten-
res se enfrentaro n a formidables escollos para organizarse y hacer avan- sión como la del que, para menciona r un ejemplo clásico, describe
zar sus demandas en territorios hasta entonces muy poco explora- Hobsbawm en algunos centros urbanos de la Gran Bretaña de esta
dos por la militancia política y sindical. misma época.62 Más bien, estamos en presencia de una e:x."}Jerienc_ia
Por cierto, durante el período, especialm ente bajo los gobiernos que se desplegó en la periferia del ámbito ?opular urbano m~s amplio
radicales, se pusieron en marcha ciertas tendencias integrador as, de y conservó allí su especificidad proletana. Ni e_l, meJorami ento :º-
reformism o social y de búsqueda de acuerdo con los gremios. No yuntural de los ingresos salariales y de la ocupacion durant~ los anos
obstante, la debilidad con la que se implemen taron estas estrategias, veinte, ni la relativa atemperac ión del conflicto soctal, venficada en
el modo como se combinar on con momentos de represión y su drás- algunos períodos de las décadas de los veinte y de los treinta, alcanzaron
tica anulación con la llegada de la dictadura uriburista y el inicio de la para diluir la consistencia de esa experiencia obrera. En e~ecto, de?O:º Y
presidenci a de Justo dieron sustento a la recreación de expresione s de fuera del taller y la fábrica, a través de huelgas y por medio de practtc~s
socioculturales, se reafirmó una personalidad de clase diferenciada, am-
61 Varios textos confirman el carácter industrial y obrero presentado por Bue- mada por un fuerte componen te antagonista. El país continuó siendo, en
nos Aires durante el período que nos ocupa. Ana María Facciolo (en "Crecimien to buena medida, un campo de batalla de las pasiones obreras. Nuestra se-
industrial, expansión metropolitan a y calidad de vida. El asentamient o obrero en la gunda hipótesis es que fue un context~ semejmte_ el ~ue permitió la~-
Región Metropolita na de Buenos Aires desde principios de siglo", Desarrollo Econó- plantación del comunism o entre fracciones sigmft_cativas de los trabaJa-
1nico, XX, 80, enero/marzo de 1981, pp. 549-568) analiza el elevado grado de rela-
dores durante las décadas de los veinte y los trcmta.
ción entre lugar de empleo y residencia obrera (en la cual, la segunda dependía del
primero), que subsistió hasta avanzada la década del treinta, especialmen te en la
zona sur; señala, asimismo, que la movilidad ecológica del proletariado industrial Estas hipótesis resultan del relevamie nto empírico realizado. Por
metropolita no hacia zonas periféricas, a través del loteo de tierras o de planes habi- una parte, analizamo s una copiosa document ación interna del PC,
tacionales, fue una realidad para los trabajadores mejor pagos pero no entre lama- casi virgen de exploració n histórica, que incluye informes de su~ con-
yoría de los obreros industriales. Fernando Rocchi (en "La armonía de los opues- gresos, conferenci as y plenarios, actas de reunión de sus orgamsmo s
tos: Industria, importacion es y la construcció n urbana de Buenos Aires en el perío- de conducció n de distinta jerarquía (desde el CE y el CC, hasta los
do 1880-1920", Etztrepasados, N, 7, fines de 1994, pp. 43-66), demuestra que ya
cuerpos de dirección regional, local, barrial, sindical Y_ celular), bole-
antes de la crisis del modelo agroexporta dor el circuito de capital industrial jugaba
un papel decisivo en la estructuraci ón de la economía y el espacio de la ciudad
tines y circulares con noticias partidarias C intercamb m ep1sto_lar en-
porteña.]. Schvarzer también destaca que hasta los cambios de localización indus- tre sus dirigentes y con la Cominter n. A la vez, exammam os,Junto a
trial que se empiezan a dar hacia fines de los años treinta, en Buenos Aires," ... es una gran cantidad de volantes, proclamas y folletos, la mayor parte de
posible que los obreros de los establecimie ntos se alojaran en zonas relativament e las publicacio nes que elaboraba y difundía el PC, especialm ente las
cercana a éstos ... " ("La implantació n industrial", en]. L. Romero y L. A. Romero:
B11enos Aires. Historia de cuatro siglos. Tomo 2 Desde la ciudad burguesa hasta la ciudad de
masas, Buenos Aires, Altamira, 2000, p. 219). El mismo autor reafirma el carácter
6c "Virtualmen te todas las institucione s del mundo de la clase obrera estaban
proletario que la urbe porteña poseía desde la primera década del siglo XX, cuando
" ... la presencia de la clase obrera fabril era no sólo muy grande en términos relati- separadas y se creaban dentro de él", aludiendo a un_,heterogé_neo listado de c,~ea-
vos sino la más alta de toda la historia argentina; recién luego de 1930 la porción de ciones proletarias (tiendas, periódicos, equipos de lutbol o s111d1cat~s), que co-
trabajadores industriales en la población de la ciudad tendió a decrecer a medida existieron con el mundo de clase media, pero sin formar parte de el [ ... ]. Entre
que ésta se hacía más comercial y burocrática" ; el desarrollo manufacture ro "hacía 1880y 1914 esta separación aumentó todavía más al crecer el tamaño de los tallere:,
de Buenos Aires una ciudad predominan temente obrera desde comienzos de siglo. El disminuven do el contacto con los patronos[ ... ]. No se e>..7Jerimentaron muchos mas
país orgullosame nte agropecuario concentraba en su capital un cuerpo social e>..1:raño a cambios ~n el período de entreguerras". E.J. Hobsbawm, Industria e imperio. Una '11stona
su tradición y expectativas" (La industria que s11pimos ... , op. cit., pp. 113-114). ... eco 11 ómica de Gra11 Breta11a desde 1750, Barcelona, Ariel, 1988, pp. 270-271.
,:;

28 de 227
LVIII b1trod11cción LIX
I-lcrnán Camarero
histórico (en donde la destrucción, pérdida o dispersión de la docu-
que se conectaban con el mundo de los trabajadores. Ciertamente
mentación fue frecuente) y que desatendió el normal funcionamien-
algunos órganos de prensa tuvieron una importancia especial. Es el
to y acrecentamiento de sus archivos y hemerotecas. Son estas algu-
caso de La Intemacional, que durante 19 años se comportó como vo-
nas de las causas,junto a la falta de recursos económicos, que siempre
cero oficial, sucesivamente, de la izquierda socialista, del PSI y del
63 dificultaron el desarrollo de la exploración histórica en la Argentina,
PC. Rec?rriendo _cada una de sus páginas, el investigador puede
más aún la que tuvo por eje a las clases subalternas. Pero hay algo
hallar una mformacrón vasta, detallada y de enorme valor acerca del
más: la particularidad del objeto de estudio. Durante gran parte de su
c~munismo, de su inserción en el movimiento obrero, de las caracte-
nstrcas de este último, y del modo en el que el PC entendía y actuaba existencia, el PC, como otras corrientes de izquierda del país, actuó
en la realidad política argentina. Por las mismas razones relevamos la en la clandestinidad, en la ilegalidad y sufrió políticas represivas por
colección completa de los diarios legales que el PC editó 'durante 1932 parte de distintos gobiernos. La consecuencia fue que la mayor parte
(Ba11dera Roja, Mundo Obrero y Frente Único), los cuales, luego de al- de sus publicaciones resultaran inhallables en los repositorios estata-
les, para no hablar de los papeles de circulación interna. Sin embargo,
gunas semanas o días de aparecer, fueron uno tras otro clausurados
por la polrcía. Tan importante como el estudio de estas fuentes resul- desde hace algo menos de una década, gracias a la apertura de nuevos
tó el del corpus constituido por más de un centenar de colecciones de centros archivísticos, es posible trabajar con este e;,...1:enso material,
periódicos y revistas políticas, ideológicas, culturales, sindicales fe- como en ningún otro momento anterior. Estas fuentes, que son una
eventual cantera de futuros estudios, permitieron llevar a cabo la in-
men_inas, juveni_les, ~nfantiles, barriales, de las células fabriles, d: las
vestigación y dotarla de un sustento empírico original.
asoc1ac1ones de mmrgrantes, de las ligas y los comités de solidaridad
El acceso a estos doc11mentos fí.1e producto de una convergencia
de las bibliotecas obreras y de las agrupaciones deportivas, editado~
de acontecimientos que nos parece útil reconstruir aquí. En primer
por el PC durante las décadas de los veinte y los treinta, vitales para
lugar, el Archivo Histórico del PC fue recientemente reordenado y
comprender el modo en que ese partido se insertó en el mundo del
trabajo. abierto a la consulta pública; el tiniverso de este registro, sin embar-
go, es limitado respecto a nuestro período, debido a las mutilaciones
. El examen de este conjunto heterogéneo de fuentes primarias es-
que sufrió durante la azarosa vida política de nuestro país. 64 Estas
cntas pudo ser realizado casi en el mismo momento en que muchas
lagunas documentales pudieron ser compensadas con los papeles per-
de ellas se tornaban accesibl:s a la consulta pública, lo que ocurre
desde h~ce poco tiempo. Qmzás la imposibilidad de acceder a estos tenecientes a la lC que, desde su disolución en 1943, estaban deposi-
reservonas era una de las razones por las que el tema permanecía en tados en el Instituto de Marxismo Leninismo (IML), en Moscú. Allí
una penumbra o resultaba desnaturalizado con interpretaciones for- se encontraban no sólo los materiales de correspondencia sostenida
entre la Comintern y el PCA, sino una impresionante cantidad de
zadas que no se a_royaban en evidencia alguna. Esto es algo bastante
normal en un pars que abandonó la conservación de su patrimonio documentación interna y publicaciones, pues, como era la costumbre
entre todos los partidos comunistas del mundo, el PCA enviaba allí
copia de casi todo lo que escribía y editaba. Además, en 1930-1931,
cuando la represión anticomunista en el país se hizo más aguda (y con
63 JI , d
- cornenzo en agosto e 1917 como "Periódico Socialista Quincenal", lan- la amenaza de que cientos de nombres cayeran bajo conocimiento
·, a
zado por la 1zqu1erda internacionalista del PS. A partir de enero de 1918 , VO 1VIO
aparecer ,como vocero del PSI v, desde diciembre de 1970 cc)mo "(), rgano d e 1
P . . ., , - ,
. art1do_ Comu111sta. Secc1on Argentina de la III Internacional··. Se publicó con
1
egulandad hasta e 1 golpe de 1930, algunos años como semanario, otros como 64
Sobre el tema: Mariana Nazar y Andrés Pak Linares, "Li memoria como
d1ano. Luego de ese año y hasta su fin (en septiembre de 1936 , cuan d o fiue reem-
herramienta: apuntes sobre el archivo del Partido Comunista argentino". Taller, VI,
plazado por Orientación), LI fue editado, con muchas dificultades. en la clandesti-
nidad. 16,julio de 2001, pp. 235-239.

29 de 227
LX Hernán Camarero Jn/roducción LXI

policial), la IC comisionó a Eudocio Ravines (secretario del PC pe- publicaciones del fueron rescatados de dispersas y fragmenta-
ruano, en ese entonces, un fiel cominternista, luego convertido en un rias colecciones individuales, catalogados y puestos a disposición por
ferviente anticomumsta), para llevar a la URSS el archivo secreto del el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Iz-
PCA y el Secretariado Sudamericano de la Internacional. Tras la caída quierda en la (CcDinCI), que abrió sus puertas en 1998.
del estado soviético, durante los años noventa, desde el Archivo Esta- Por último, está la larga lista de periódicos obreros que Torcuato Di
tal Ruso de Historia Sociopolítica (el antiguo IML) comenzaron len- Tella reumó en la Fundación Simón Rodríguez y en la UTDT. El
tamente a salir a la luz pública papeles provenientes de casi todos los acceso a todos estos archivos y colecciones permitió realizar la con-
países del mundo, pertenecientes a lo que había constituido el movi- sulta de las
miento comunista internacional. Así se vuelve posible reelaborar la Es necesaria una aclaración acerca del modo con el que operamos
historia de este último y de sus distintas secciones nacionales, y se con nuestro aparato heurístico. Nos encontrábamos con una disyun-
explica la proliferación de obras sobre estas temáticas a partir de la tiva: no había forma de reconstruir la historia de la inserción comu-
nueva documentación conseguida. 65 En 1997, buena parte de los nista en el mundo de los trabajadores si no apelábamos al máximo de
matenales relacionados con el PCA, 1mposibles de encontrar en nues- documentación posible, que, en su absoluta mayoría, provenía de ese
tro país, pudieron ser microfilmados y traídos a la Biblioteca del Con- mismo partido (los teA.1:0s que eludieron la consulta de estos materia-
greso de la Nación. 66 Al mismo tiempo, una cantidad aún mayor de les no aportaron más que suposiciones y mitos); pero tampoco debía-
mos caer en la trampa de considerar ciertos todos los datos presentes
en esas fuentes de tan clara intencionalídad, pues, al estar impregna-
65
A partir de un acceso a los archivos personales que la IC había acumulado
das de un espíritu propagandístico, justificador y autocomplaciente,
sobre sus colaboradores, se pudieron consultar los expedientes personales del fi- podrían contener exageraciones o distorsiones. Para enfrentar estas
chero "América Latina" situado en el ex IML. El resultado fue: Lazar Jeifets, Víctor dificultades, por una parte, optamos por brindar datos cuantitativos,
Jeifets y Peter Huber, La l11ternado11al Comunista y Amén'ca Lallna, 1919-1943. Dic- fechas y acontecimientos (cantidad de adherentes y de tirada de pe-
cionario biogrefico, Moscú, Instituto de Latinoamérica de la Academia de las Cien- nódicos, presencia en estructuras laborales y diversos ámbitos de so-
Institut pour l'hístoire du communisme, 2004. La obra, que reúne ciabilidad, pa.nic1pació11 en conflictos, etc.), que sólo surgieran de un
unas 900 entradas biográficas de comunistas latinoamericanos o vinculados al sub-
cruce y confrontac1ón de, al menos, tres o cuatro fo entes distintas.
contínente, resultó muy útil para cotejar datos. Otros ejemplos del modo en que el
acceso a las fuentes del ex IML está permitiendo redescubrir una nueva historia de
Pero hubo otro modo de cumplir con este propósito: relevamos
los PC y de sus acciones: Mikhail Narinsky y Jürgen Rojahn (eds.), Ceulre and los órganos de prensa de las otras corrientes con las que el PC dispu-
PertjJhery. The His101y of the Comintern in the Light of Ne111 Dornments, Amsterdam, taba espacios por la dirección del movimiento obrero en aquellos años,
International Institt1te ofSocial History, 1996; W. Waack, Camaradas: 11osArq11i11os de como Bandera Proletaria (de los sindicalistas de la USA), La Confedera-
l11osco11: História Secreta, op. cit.; H. Klehr,J. E. Haynes y F. I. Firsov, T11e secrel l/lorld ción (de la COA, influenciada por los socialistas) y el boletín y sema-
of American com,mmism, New Haven/Londres, Yate Uníversity Prcss, 1995. nario de la primera CGT de los sindicalístas/socialístas, además de La
66
Sobre el hallazgo y contenido de estos microfilms; D. Campíone, "LI Inter-
T/anguardia (el diario del PS) y diversos periódicos de las tendencias
nacional Comunista y la Argentina. Nuevas fuentes para Li historia de los comu-
nistas", Cuadernos Marxistas, 7, enero de 1998; y E. Corbiere, "Los archivos secretos que se escindieron del PC. Buena parte de los datos sobre la inser-
del PC argentino. La Internacional Comunista en la Argentina (1919-1943)", Todo ción comunista en fábricas y sindicatos fueron comprobados a partir
es Historia, XXXII, 372, julio de 1998, pp. B-23. Algunos de esos materiales en: D. de estas publicaciones, 'fambién eAl)loramos otras las refe-
Campione (selección, notas y comentarios), "El Partido Comunista. Su relación rencias sobre el PC aparecidas en el diario
con la Internacional, 1921-1925", Peri.fé,,as, V, 7, primer semestre de 2000, pp. 5-90. católica Crilrrio, y los informes que intentaron
Una copia de este archivo y otra documentación se encuentra en la Unidad de
de ley de represión del comumsmo en el Senado
Información del Centro Cultural de la Cooperación Florea! Goriní, fundado en
1999, en donde hemos podido trabajar muy adecuadamente.
mediados de la década de los treinta, entre otras.

30 de 227
LXII Hanán Camarero
I. LAPROLETARIZACIÓN DEL COMUNISMO Y SU
El prnpósito de este libro no es aportar los resultados de un traba-
IMPLANTACIÓN EN LA GEOGRAFÍA LABORAL
jo de archivo con el fin de responder viejas preguntas y quedar atrapa-
do en los mismos términos de referencia de la mayor parte de las
miradas y enfoques existentes sobre el tema. A partir del examen de
documentación nunca antes consultada, o analizada escasamente, esta En el orden industrial, el proceso de desarrollo capitalista
obra ensaya nuevos interrogantes y habilita terrenos de indagación no se hace cada vez más rápido, aumentan los obreros
y se crean varias grandes fábricas y, por consiguiente,
frecuentados. El hallazgo de fuq,_tes ineA11loradas incita, casi necesa- se crean las condiciones para la formación de un proletariado
riamente, a buscar una renovación historiográfica en todo tema de más estable, susceptible de ser organizado
investigación. Animados por este desafío, las páginas que siguen in- y actuar con firmeza en el terreno clasista.
tentan desbrozar un nuevo punto de interpretación sobre la historia (Documento oficial, VII Congreso Nacional del PC,
del comunismo, la izquierda y el movimiento obrero en la Argentina diciembre de 1925).
de las décadas de los veinte y los treinta.
Sigamos abriendo picadas y el monte será nuestro,
y algún día se iluminará de rojo como nuestra bandera.
(La Internacional, IX, 3144, 11/8/26, p. 2).

Desde mediados de la década de los veinte, el PC comenzó a alcanzar


progresos en el cumplimiento de su principal objetivo: implantarse
en la clase obrera que se multiplicaba en los talleres y grandes fábricas
emergentes al compás del desarrollo industrial. A partir de 1925, la
inmensa mayoría de sus militantes provinieron del mundo del traba-
jo y fue dentro de ese ámbito donde se articularon casi todas sus pro-
puestas y sus prácticas.
La prioridad inicial estuvo en el reclutamiento de adherentes ha-
cía las filas de la organización. Contamos con datos muy precisos so-
bre la incorporación, a partir de ese aii.o, de micm bros al PC de la
Capital Federal, la zona clave y más representativa, pues tendía a con-
gregar por esa época algo menos de la mitad de los activos de todo el
país. Hacia agosto de 1926, esa regional contaba con unos setecientos
seguidores. Sí se considera su fecha de ingreso, se comprueba que el
55% había sido reclutado en el aii.o y medio anterior, es decir, a partir
de la implantación de la estrategia de la "proletarización" del partido y
del establecimiento de la organización celular. 1

1
Para el establecimiento de estos porcentajes y de otros datos referidos a ese
año, apelamos a una fuente decisiva, el Infor111e de 01ga11izació11 del Co111ité Local ,1 la

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2
Hemán Camarero La-proletarización del comunismo ... 3

.fi Si se atiende al origen social de los afiliados capitalinos las ron vinculados a la aspiración más básica: la penetración orgánica
c1 ras m,uestran el proceso de transformación que sufría el ;rti~ del partido en las estructuras laborales, es decir, el reclutamiento
do.. Segun los datos maneiados en el Comité E:1·ecuti PI_ d
del PC d · · d 1 ., va amp 1a o de obreros, para convertirlos en militantes, en los mismos sitios
eJunio e en ese momento el 55º/c d 1 ·¡· de trabajo. Por esto, los temas que se privilegian en el análisis son
tes co · d ¡ · ' · 0 e os mi 1tan-
mu111stas e a ciudad eran obreros· el 450110 restante estaba la adopción de la organización celular y de los organismos de base
f 'd . . ,
cons 1tu1 o mayontanamente por em P Iead os, maestros, estudian- .
b . . (especialmente, la creación de las células de empresa), y la red de
tes, tra apdores independientes, comerciantes y cuentapro istas órganos de prensa que sirvieron a ese propósito.
Luego de esa fecha, la consigna del partido fue "P p .
· ·," orunamayor
Proletanzac1011 e:·,
y se lijo una tarea urgente· "Deb .
antes del d I . · emos conqmstar
congreso e_ partido, mil obreros que trabajen en fábri~ 1. LOS REPERTORIOS ORGANIZACIONALES DE LA
cas, empresas comerciales o explotaciones agrícola "2 P "BOLCHEVIZACIÓ N" Y LA PROLETARIZACIÓ N:
d 1926 ¡- . s · ara agosto .CÉLULAS Y ORGANISMOS DE BASE
e. 'cun:~ ida la febril campaúa de reclutamiento proletario
dc 1mpla1~tbac1011 de la organización celular, las cifras ha.bían varia~
d o ostens1 lemente· el . era del 77 ro1 ' ¡
· d e operarios A medida que avanzaba la década de los veinte, el PC impulsó una
. porcentaJe
de los empl d d I Bo/c , ::i 10 y e mutación en su armazón interna y una precisión mayor de las ca-
de un o ea os era e . o, lo que arrojaba un total de algo más
90 Yo de trabajadores asalariados, frente a casi un 100110 q racterísticas que debía asumir su militancia. Todo se colocaba en
1o eran. El PC d , , . ue no sintonía con el objetivo de "bolchevizar" al partido, es decir, po-
. _ya no per era ese caracter soc10lógicamente obrero
11asta 1a irrupción del p · Ad , nerlo bajo los cánones políticos y organizativos de la Comintern.
. . . ;ro111smo. . emas, ese fue uno de los ele-
m~ntdos de d1ferenc1ac1on con relación a las otras corrientes de iz- La primera transformación que interesa analizar es la imposición
qmer a, en particular, los socialistas.3 de la estructura celular, consistente en el reagrupamiento de los
Fueron varías los modos e inst , afiliados activos en un organismo de base, denominado célula, que
el PC f: , rumentos a traves de los cuales podía reunir un mínimo de tres individuos y un máximo de vein-
. ue acercandose a la meta de transformarse en un artido de
te. La célula comunista fue entendida de allí en más como la uni-
trabajadores. En el presente capítulo, se examinan los qu~ estuvíe-
dad fundamental y reproductora del PC, la base de su funciona-
miento y el puente de vinculación entre el partido y la clase obre-
ra, del mismo modo que el comité lo fue para la UCR y el centro
segunda conferencia de la Capital de agosro de 19"6 d o casa del pueblo, para el PS. 4 ¿Cómo explicaba públicamente el
e Ali' ' · .. • presenta o por Israel Mallo Ló
P z. 1 se establece que hacia esa fecha el 10 67ºA d l ·1· - PC la existencia y la función de estos organismos?
necfan l ' • 0 e os m1 1tantes del PC perte-
a a camada de fundadores del partido (1917-1918) 1? 16<¾ l
d¡°; ;;0;,91 9, edl 2,50% a los de 1920, el 13,50% a los de 192;, :l ;:17~:
e ' oa 1os e1923vel6,83%alosd e1924 El338 , .
1::de En la célula comunista militan los trabajadores más cons-
cientes y capaces, y por encima de su propia persona,
19?5 y el ,.,1 00º¾0 l0 h -b, h h . . • , 4% se hab1a incorporado en
- - , a 1a ec o en 19,.,6 ( , . b
cifra global de casi el 55%. - que aun esta a en curso), lo que da la
'.' "Resolución del CE ampliado'·, LI, VIII, 1
3 P· ·
El Pe solía im ¡. ¡ p·· , .
. ¡· h pugnar eª ~ la perdida de su car~cter proletario·" el {)ai·r;·· 4
"El centro socíalísta y el comíré radical son espacios político-partidarios que
d o Socia 1sta ac ¡ d'd , · ...
'b , e raco ia per I o roda fisonomía obrera, par;i pasar a ser un arrido
que hov el PS es ei' . .d pd. l organizan sectores de la sociedad civil a partir de su inserción y acción en niveles
11 eral, democrat1co, consrirucíonal; nadie
.6 , p.irn o e o, microsociales''. W. Ansaldi, "¿Un caso de nomenclaturas equivocadas? Los parti-
caballer d
e fi ·
. ~s pl' ro cs1oncs 11 era. les,
f ue1 res cap1ta 1sras e mclus d
de
. l
los habilitados de comercio que aspiran a se;:
dos políticos después de la ley Saenz Peña, 1916-1930", op. cit., p. 54. Ver, también:
"La Van . . . , o e un,1 _niena parte de comerciantes e índnstríales .. :·. David Rock, El radicalismo argentino, 1890-1930, Buenos Aires, Amorrorru, 1977,
guardia p1 ctendc ser un d1ano obrero., t LI VUI 1019 3r n· 1
J ...;J;~:J, p . .
1 ' ·)
pp.126-127,

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Hernáu Camarero La proleiarízación del co1111111ismo ... 5

ponen al de t 0 d ¡ ,
. os os ex-plotad os, sus energ1as consideraba que esta nueva estructura permitiría una colaboració n
revolucionar ias tend·
. 1en tes a consegu · más estrecha entre la masa de afiliados y la dirección, que aumen-
igual y más humano La 'I l ir un mundo más
. ce u a se preocupa d e to d os los taría el compromis o de los militantes y que se incrementar ían la
acontecimie ntos de l r,b . d
. . a La nea, taller o e capacitación y el nivel político cu !tura! de estos últimos, al organi-
tra l1aJa, sm perJ·uic10 d mpresa onde
e encarar tambié . zar jornadas colectivas de lectura, estudio y reflexión, más fáciles
na les e internaciona les ue . n asuntos nac10-
trabajadora.s . q puedan mteresar a la clase de programar dado el pequeño número de mtegrantes. Finalmen-
te, las células hacían posible una mayor eficiencia en el control, la
. La estructurac ión de las céluI f represión y la digitacíón de las actividades de la militancia. Esta
n11entras se iba abandon d o Ia orga as ~e lograda progresivam ente' mayor regunentaci ón organizativa corrió paralela a un proceso de
an ·,
reda_do la tradición soc1alist d mzac1on, que el PC había he- homogeneiz ación e intolerancia con las disidencias: a fines de aquel
clusivam ente en secc1 a, e agrupar a sus seguidores ex- mismo año se produjo la expulsión de los chispistas.
ones o en centr b . 1 Hasta 1925 se
mantuvo aquella for d . . os arna es. El Comité Local (CL), que luego adoptó el nombre de Comité
. r ma e orgamzació n tal . .
m10rme qne Contr , , como se advierte en el Regional (CR), de la Capital Federal, el más importante del PC,
l h. . . eras presento como dele ad l V
a ac1a JUnio de 1924· "L 'd g oa Congreso de fue el primero en aplicar la organizació n celular en forma masiva
· ¡ 'C entro Comunista ' · a un1 ad pol't" d e nuestro partido
es e . J !Ca desde mayo de 1925. Ésta comenzó a regir más claramente a partir
¡ d. · ·, , que se constituye h h
a 1v1s1on política-ele ctor l d l , asta oyen base de de las directivas adoptadas en ese sentido en el CE ampliado de
de usína', no existen "6 uª 11 ~ fªis [ ... ]. En cuanto a las 'células junio de ese mismo año y fue sancionada definitivam ente en el
' - •.. • lnLOrme de C d ·11
pues, senala: "se está pro ce dºIen d o a la r o ovi a, semanas des- VII Congreso del partido, en diciembre, cuando se aprobó la "Carta
b l . .,
so re a base de células el Cb . . eorgan1zac1 on del Partido 9
orgánica de las células de fábrica". Hecho el b;ilance de los pri-
e a nea, us1nas etc "7 E '
a partir del año sigu. ' . . ste proceso pudo meros meses de aplicación de la nueva forma de agrupación de los
tros o secciones a células fue II ien~e. La transformac ión de cen- militan tes, desde comienzos de 1926 se produJº una completa re-
eva a a cabo en toda la IC.8 Se
organizació n del funcionami ento celular. Se rehízo el fichero de
afiliados (con los datos de ocupación y vivienda) y se dividieron
los nuevos radios que ocuparía cada célula; luego, se reconstituy e-
célula ,onwnisra" El C . ,
d C ' , romo Ho1ala1ero ("O ron todas las células y los comités de barrio.
e 6 romo-Hojalare ría de Bunge & Born") I rgano de los obreros del taller
. · '2, mayo de 1927 ' pp · 1-2 • El objetivo era crear células obreras de empresa o taller, es decir,
Informe de í deJ»o-:.d o argennn r-.1· 1
• L,c,··
de Jllnio al 8 deJ·ulio d 19 ,, L
O
' igue Contreras al V d I
e a 17 conformada s por los que trabajaban en la misma planta. Si en una
e 4
empresa no existía una concentraci ón de adeptos que lo permitie-
4 •
7
Informe del delegado d l p . .
tern, 19.24. L e CA, Vrctono Codovilla, al Presidium del ra, éstos se agrupaban mezclados en las células mixtas. Existían, acle-
8
El socióloo-o v ¡· , ¡ .
.· o· . po Jto ogo francés M
c10ncs eran un in\'enro socialist·r· l· ·'1 1aurice Duverger reflexionaba: "Lis sec
( , as ce u as son · · -
samcmc,sone l1m·entodelP · .d o Comunrsta R . unrnventocom unista.Más .
. .. arrr preci-
so su adopcron ;¡ todos los partidos comu . uso, cuya I!I Internacional impu-
de enero de 19"4· 'El d nrstas del mundo en su resol ucron ., d I
- ·· centro e gravedad d l . ' e .21
no son más que un rncdio de
ser transferido .J la célula' [ ] r ~ 1eccron . , e trabajo político de oraonizació11
d ¡ 'I ¡ o··
deb
e
para quien las elecciones y los debates
... · 1-ii se
-
entrana una e\'o)ución profunda en 1 . , e a ce u a como base de organización acción entre otros, e incluso un medio secundario'' M. Duverger, Los partidos polí-
d • a noc1on mi d . ticos, México, FCE, 1980, pp. 60-61 y 65-66.
e un org;¡no destinado a la conquista de sufra _sma e partido político. En lugar
mantener el cont;icco entre éstos 1 . 1 . gros, a relacionar a los elegidos y a
9
"Carta orgánica de las células de fábrica'', en PC de la Argentina: "Informe del
a t ·' d Y os e ectores · Comité Ejecutivo ,il VII Congreso a realizarse los días 26, .27 y 28 de diciembre de
gr ac1011, e propaganda, de organ· ., , se convierte en instrumento de
"· izac1on, y eventualmente de acción cland . 19.25, en Buenos Aires", pp. 14-17.
estma,

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6
Hernán Camarero
La proletarización del comunismo ... 7
m!s, las células ~e calle, ~~nformadas por vecinos, a las que se les
asignaba un radio de acc1on en función de las fábricas donde debía distintos materiales de la literatura comunista (periódicos, revis-
efectuar la agitación. Veamos algunas disposiciones: tas, folletos, libros). A partir de la adopción de la política obrerista
y revolucionarista del tercer período, algunas células de bloqueo aca-
a) Los mi~~bros del partido que no trabajan en usi- baron derivando, especialmente en el ámbito juvenil, en brigadas
nas (domest1cos,_ artesanos, campesinos pobres, etc.), de choque, estructuradas sobre la base de un objetivo casi militar:
p~e~en ser reunidos en células de calle según su do- "En las brigadas de choque debe reunirse un grupo de camaradas
m1cil10. b) L~s células de calle discuten y deciden to- que ofrezcan en su conjunto las garantías que emplearán todos los
da~ las cuest10nes del partido, ejecutan todos los tra- medios necesarios para arribar a la creación de la célula en una
bajos del p~rti~o en el barrio, realizan la agitación en empresa determinada [ ... ]. Se trata verdaderamente de un grupo
las casas, distribuyen publicaciones, etc. Sin embar- "de choque" que se lanza a la empresa con un fin concreto que
go, las células de calle, allí donde se crean no deben debe ser logrado a toda costa". 11
obstaculizar a las células de fábrica, y no le~ son com- La estrecha vinculación entre los trabapdores porteños y los
parables en importancia. Sólo la célula de empresa es de las localidades circundantes del GBA, en donde se entrecruza-
la base de organización del partido. c) Si el número ban el lugar de trabajo y la vivienda, hizo que el CL capitalino
de los comunistas en una fábrica no es suficiente para fuese el encargado de implementar la organización celular en esas
f?rmar una célu!a (1 a 2 camaradas), ellos pueden, zonas. A partir de la unión de las células que actuaban en un radio
siempre como miembros del partido que no trabajan de acción cercano, hacia mayo de 1926 se reconstituyeron los Comi-
en una fábrica pero que viven en los alrededores de tés de Barrio en la ciudad, que fueron trece: Puerto, La Boca-Barra-
una fábrica que tiene célula, ser agregados a esta últi- cas, Parque Patricios, Villa Crespo, Monserrat, Congreso, Palerm~,
ma[ ... ]: Los comunistas que trabajan en una fábrica, Flores, Centro, Caballito, Belgrano, Recoleta y Balvanera. Los comi-
deben siempre conservar una mayoría preponderante tés tenían asignadas sus tareas sobre una o dos de las veinte secciones
segura. A~emás, la célula debe esforzarse por reclutar electorales que existían por ese entonces en Buenos Aires. Esta es-
nuevos miembros de la fábrica, de manera que la pro- tructuración se adoptó por la proximidad de los comicios municipa-
porción de los agregados se reduzca lo más posible.to les, por efectuarse en noviembre de 1926, y fue mantenida en los
Las células que s~ dedicaban a apoyar a otra de una empresa siguientes años. 12
'.uego fueron denommadas con un término que sugiere bien la
idea ~e a_sed10 Y de c_onquista que sobrevolaba: eran las de bloqueo,
const1tu_1d~s por vecmos del barrio en el que se hallaba ubicado el
e~tablec11111ento. Desde estas últimas células, se intentaba frater-
11 "Hagamos de las células de empresas la base de nuestras federaciones", Inter-
nizar con los obreros, a quienes se los abordaba a la salida del tra-
nacio11al]uvenil, I, 2, mayo de 1931, pp. 6-8.
b~~o Yse los visitaba en sus domicilios. Cada célula tenía la obliga- locales: los de las
12 Durante ese año, los comités se reunían en los
c1on de tener un registro creciente y actualizado, con domicilios secciones 1.', 2!, 6! y 7.ª, en Garay 3746; los de las secciones 3.' y 4.', en Rocha
mcluidos, de los simpatizantes del partido y de los lectores de los 1599; los de las secciones 1.ª y 5.3, en Helguera 874; los de las secciones 8.3, 9.". 10.'
y 11.', en Castelli 123; los de las secciones 12.', 13.', 14.\ 19.' y 20.', en Estados
Unidos 1525; y las secciones 15.', 16.', 17. 3 y 18.", en Vera 587 (luego Camargo
930); el Comité de Barrio del Puerto, en Suárez 282 ("Constitución de los Comité
10
de Barrio", CL del PC de la Capital Federal. Circular N. 0 2, 28/5/26). En la Capital,
"Estructura y bolchevización del partido" LI VIII 1087 ?1/7/25 3
J ! 1 t - 1 p. • el PC poseyó entre 1925-1930 otra serie de locales: Independencia 4168/70 (sede

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8
Herná11 Camarero La proletarizacióu del co111uuLrn10 ... 9

.
La organizac1ó11 e mserc1ón de las cél11las comunistas 1
d. b. . en os ponsabilidades. Todo estaba recorrido por fórmulas rituales.¡.; Las
me ios o r,eros de la Cap,rtal fue encarada en forma metódica. A cuestiones que las células debían abordar en su vinculación con los
cont111uac1011, se detalla como se abordaba esta labor: trabajadores estaban predeterminadas: "Abusos patronales, compadra-
La mayoría de . las células· han hecho e 1 censo m . d us- das del capataz, poco salario, desocupación. Son temas que las células
. ld '
comunistas deben utilizar para correspondencias y conferencias a la
tna e su r~d10,_ es decir, especificar claramente las
casas, negocios, mdustrias ' talleres , etc ·, que t., salida del taller". 15 las células, debían elegirse cinco secretarios: el
· 1 re nen
b general (y de organización), el de asuntos sindicales, el de agitación y
msta ados . sus lugares de trabaJ·o e11 cada ra d.10; sa er propaganda, el de deportes y cooperativas, y el de cuestiones femeni-
1a cantidad de obreros obreras y d
_ , menores que es-
empe_nan sus funciones en cada una, y conocer la si- nas, idiomáticas y juveniles. Los cinco cargos se repetían para cada
tuac1011 economica de los mismos. Averiguar el esta- Comité de Barrio y, a su vez, para el CL. 16 Semanal o quinccnalmen-
do en que se encuentra el taller o la fábrica· si } te, se editaban circulares desde el CL en las que se seiialaban aciertos
def. et l b · r , iay y errores, se daban recomendaciones y se informaban nuevas directi-
e os en e tra ªJº, ialta de condiciones de higie-
ne, hor_ano, salarios y muchos otros datos inherentes vas para las células. Estaban obligadas a remitir al CL una copia de las
a lae_,act1v1dad de los obreros • Hecho es t o se toma b a a actas levantadas en cada reunión, destinadas a ser controladas por la
.
1a ia bnca que estuviera en peo . b us- Secretaría de Organización. Se castigaba al afiliado que continuaba en
res con d.1c10nes,
c~ndo :ºn
preferencia donde trabajaran afiliados o la célula anterior a su cambio de trabajo. Incluso, en la propia carta
orgánica sancionada en el VII Congreso del partido, se prohibía que
s11npat1~antes que pudieran proporcionar los datos
cambiaran de ocupación, oficio o domicilio sin previa comunicación
necesarios, Ycomenzar en forma la agitación dentro
del cstablccumento.1.3 al CL. La imposición de estas formas rituales de procedimiento y de
discurso acabó por cercenar seriamente la autonomía de estos orga-
l d La actividad de cada célula en la Capital era orientada y contro- nismos.17
a a po~ el CL, que procuraba capacitar a los obreros para compor-
tarse e icazmente en el organismo y acrecentar sus tareas y res-

14
En esto nos inspiramos en E. Hobsbawm, "Li transformación de los rituales
obreros", en ídem, El mundo del trabajo. Esludios hislóricos sobre la for111ació11 y e110/ució11
de la clase obrero, Barcelona, Crítica, 1987, pp. 93-116. Allí se refiere a íos clásicos
central, librcrí.1 e imprenta), Independencia 4247, Patricios 1689 N" procedimientos y prácticas organizativas de las tendencias obreras, que, más allá
Gnto de Ascnn 1 3777 S . ha . . , icaragua del carácter utilitario que poseían, actuaban como formulismos que proporciona-
. • e , u1pac 74, Btllmghurst 139 Padilla 794 Al . ?
Argerich 778. Viamonte -?999 , N'1cas10 . O rono - 2211 p , d, 671
' sma ~585, ban cierta satisfacción ritual.
·
Estados Unidos 1056 fue sede del CE d l 'd d, dueyrre on 'entre otros. 15 iAler1a 1 ("Comité de Barrio de Avellaneda"), I, 1, noviembre de 1927, p. 2.
· · · - e parti O es e su fundación co PSI
prmc1pios de 1918 hasta octubre de 19r L l . , , mo 'a 16 "Cargos en las células", Comité Local del PC de la Capital Feder;il. Circular
-:J. uego, a secretaria del L ¡ ,
na,/ Ia Federanón de la Ca ita] l FJC . . a 111emaao- N. 0 11, 1/7/26.
fie b rero d e 19"9 · p, y a se trasladaron a Estados Unidos ¡:::?· _.,_:,_ E n 17
~ , se mauguro, en Independencia 3054 la Casa del Proleta . d Este proceso fue también analizado en el caso del PC francés: ''La cellule du
enorme local que operó como sede d~l • ' na o, un Partí ne devaít avoir aucune autonomíe, elle ne pouvait étre qu'un morceau ínter-
. ~ un ano se b . , C d
Proletariado en Avellaneda Hasta el obl' d . d a no otra asa el changeable du grand Tout [ ... ]. Si la cellule cesse de traiter le discours sti>ri>r,rvr,"
luego del gol ne de 1930 e 11· l· . d d I iga o cierre e las sedes públicas del PC
' , a c1u a , e partido tuvo ¡ · - . venu du centre ou du sornmet, si elle prétend élaborer son propre message,
un promedio de entre veinte y treinta locales e f . en o~ cinco anos ante no res l'ímmense organisme est menacé de désagrégation". Fram¡ois "Gétait au
mitad de los que poseía el PS. n unc1onam1emo, algo menos de la res/e-t-
temps du vélodrome d'hiver", en A. Spire (ed.), La w//ure des ca111arades.
13
L Mallo f•ópez·, I11·r,or111e
!J'
. · ·, ... , agosto de 192 , p. l.
de 01;ga111zacw11 i/ de la ml/Ure conmi/llllS/e.:>, París, Édítions Autrement, 1992, pp. 109-110.
6

35 de 227
10
Hernán Camarero La proletarización del comunísmo .., 11

La co?stitución y funcionamiento de las células, sin embargo, bían cumplir con el requisito de tener dos años de antigüedad en
estuvo lejos de establecerse rápidamente y fue más bien el desen- el partido y eran enviados con un informe de este último acerca de
lace de un proceso convulsivo, pleno de contradicciones y retro- su desempeño en la Argentina.
cesos. En los comienzos, parecía que la mayor parte de los adhe- Durante 1927 se dio un nuevo impulso a la estructura celular.
rentes al PC no alcanzaba a comprender o a aceptar la nueva forma Hacia abrí!, un documento del CC del PC elevado a la Comintern
· ·, 1s Hac1a
de organtzac1on. · agosto de 1926, como reconocía un in-
aseguraba que la organización celular estaba completamente ins-
fonn_e del CL, "Ape~as el 20% de las células constituidas en mayo taurada en la Capital Federal, parcialmente en la provincia de Bue-
d_el ano pasad_o, funcionaban, y por cierto, mal. Una cantidad apre- nos Aires, algo menos en las ciudades de Rosario, Córdoba y Tu-
ciable de afiliados nuevos, desde el mes de diciembre a abril, no cumán, y en sus inicios en el resto del país. Lo que aparecía más
habían podido ser incorporados a sus respectivas células; existía retrasado era la creación de los órganos colectivos de dirección,
además un buen porcentaje de compañeros que habían cambiado los llamados "bureaux", de las células. Se había avanzado, con las
d_e lugar de trabajo y continuaban sin embargo en la célula ante- mísmas desigualdades geográficas señaladas, en la reconstitución
rior, si existía, o a la espera del cambio correspondiente". 19 de los comités de barrio, los comités locales y los comités regiona-
Junto a la reestructuración celular, el otro objetivo del PC era les.20 Para octubre de 1927, otro informe indica que, en el PC de
e_l reclutamiento permanente y selectivo de obreros. Desde sep- la Capital Federal y en ciertos partidos del GBA, había noventa y
tiembre de 1926, en todas las actas de reuniones del CR de la Ca- cinco células, que agrupaban a casi ochocientos militantes. 21 Cada
pital Federal se incluía el acápite "Movimiento de afiliados", don- célula poseía su correspondiente número, para identificarse den-
de se in~ormaba la aceptación o no de las fichas de nuevos adeptos, tro de la vida partidaria. En ese momento, existían 38 células de
Y se 111d1caban los nombres completos de cada individuo y el lugar calle, en las que se agrupaban 286 miembros, y 33 células mixtas,
donde se produciría ese ingreso. El promedio de incorporaciones con otros 357 mtegrantes. Las células de empresa eran 24, con 153
al PC capitalino durante 1925-1930 era de unas treinta por mes. adherentes. Una serie de datos acerca de estos últimos organismos
Algunos de los que solicitaban la afiliación eran inmigrantes que dan una aproximación de su alcance, características y ámbito de
presentaban sus carnets de pertenencia a los partidos comunistas actuación. Como se observa en el Cuadro 1, se organizaron con
de sus _respectivos países: Italia, Rusia, Checoslovaquia, Polonia, igual efectividad en talleres y plantas de diversos tamaños, nivel de
Bulgaria, ~ungría, L_ituania, los más comunes. A pesar de que la concentración laboral y ramas de actividad. Dado que estas células
o_rga01zac1on la consideraba una medida de excepción, una revi- se conformaban en empresas de diversa cantidad de operarios, la
sión de las actas de reunión de aquel Comité muestra que eran dimensión de cada una variaba: en un extremo, había varias con
frecuentes las reubicaciones de integrantes de una regional, comi- sólo 3 militantes (el mínimo requerido para formarlas); en el otro,
té barrial o células. También era común la aceptación de pedidos una reunía 20 militantes (en una empresa ferroviaria).
de pase a los PC de otros países (Rusia, Italia, Francia, entre otros)
por parte de los que retornaban a su nación de origen; todos de-

is o· 1 .e ,
JC 101enomeno se expresó en todos los PC del mundo. Se ha señalado
acerca del caso francés: "Las resistencias opuestas a la reorganización del Partido 20 CC del PC de la Argentina: "Al CE del Komintern", Buenos Aires, 28/4/27.
Co_munista en 1924-25 parecen probar que los miembros del partido preferían el 21 "Informe sobre la situación del PCA a la reunión del Secretariado Latino-
1
v eJ~9 marco de l~s secciones al nuevo _sist~_ma". M. Duverger, op. cit., pp. 61-62. americano de la IC", octubre de 1927. Todos los datos que corresponden a esta
I. Mallo Lopez: Informe de orgamzacton ... , p. l.
fecha se elaboraron a partir de este documento.

f 36 de 227
12 Hemán Camarero La proletarizacíón del co11111 nismo ... 13

Cuadro l. Nivel de concentración laboral y rama actividad


En sintonía con la línea movilizadora y radicalizada del tercer perío-
en donde actuaban las 24 células comunistas de empresa,
do, el PC comenzó a promover la creación de otros dos organismos
Capital Federal y Gran Buenos Aires, 1927
de base en los que las células se comportarían como su emhnón: en
Fábricas donde existían Promedio de obreros de primer lugar, el Comité de Fábrica; luego, el Comité de Lucha. En
células de empresa esas fábricas realidad, ya estaban planteados como estratégicos por la IC desde su
II Congreso (1920), para el objetivo de íntrnducir el control obrero,
7 30 a 100 22
3 pero fueron promovidos en la Argentina recién a partir de 1928.
101 a 300
3 301 a 500 Aquí, ambos surgieron en empresas grandes y en algunas medianas;
5 501 a 1.000 estaban constituidos por trabajadores comunistas e independientes o
3 1.001 a 3.000 de facciones afines al PC. En ciertos casos, los comités de fábrica,
3 más de 3.000 impulsados por las células, sirvieron como plataforma para ia confor-
Células de Afiliados mación o consolidación de sindicatos. Así parece haber ocurrido en
Rama de Obreros
empresa actividad los frigoríficos de Bensso: de las células en el Swift y el Armour se
constituyeron los comités de fábrica y, de allí, se pasó al
4 49 empresas ferroviarias 6.800 Sindicato de la Industria de la Carne de Berisso. 23 la industria de
1 10 empresa marítima 2.000
1 la madera, especialmente a partir de la huelga de octubre de 1929, los
3 fábrica de automóviles 500
1 15 frigorífico 5.000 comunistas también definieron a estos organismos "indispensables
4 23 empresas textiles 3.400 para ligar a los obreros entre sí y la base para las acciones futuras" y los
3 16 talleres metalúrgicos 3.000 usaron como ariete para romper con el sindicato existente y consti-
2 7 industria de la madera 2.300 tuir el Comité Pro Unidad Clasista de los Obreros de la Madera,
3 9 usinas eléctricas y gas 2.200 primero, el Sindicato Unitario de Obreros de la Madera, luego. 24
1 3 industria del cuero 50
1 8 industria gráfica A partir de los años treinta, el PC empezó a popularizar otra enti-
30
2 7 casas comerciales 50 dad, vinculada directamente a las situaciones de conflictividad: el
1 3 industria vitivinícola 200 Comité de Lucha. Hacía comienzos de 1931, el partido definía a este
organismo como a un conjunto de delegados elegidos por los trabaja-
Células de Militantes Total de dores de una fábrica," ... que coordina, unifica y dirige la acción de los
empresa por célula militantes obreros en la lucha por sus reivindicaciones. Para desempeúar su pa-
10 3 30 pel, el Comité debe constituirse sobre la base de las reivindicaciones
2 4 8 discutidas por la masa capaces de movilizar a la mayoría de los obre-
3 5 15
2 8 16
1 9 9
4 10 40
22 Ver: "El movimiento sindical, los comités de fábrica y de empresas", en Los
1 15 15 cuatro primeros congresos de la Intemacio11al Comunisra, México, Pasado y Presente, 1981,
1 20 20 pp. 146-149.
23 "En una entusiasta y numerosa asamblea, los obn:ros de los frigoríficos Swift

24 153 y Armour de Berisso, han constituido su organi,.ación síndica!", LI, XI, 3305, 10/8/
29, p. 5.
2~ Aurelio A. Hernández; "Lo que nos enseña la lucha", El obrero del mueble.
Fuente: "Informe sobre la situación del PCAa la reunión del Secretariado Latino-
americano de la IC", octubre de 1927. Órgano del Gmpo Rojo de la Madera, I, 5, noviembre de 1929, p. 3.

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14 Hernán Camarero La proletarización del comunismo ... 15

ros de la empresa, y estar compuesta por obreros que gocen de la de seis boletines internos sobre la marcha del plan. Crea-
confianza de sus camaradas". 25 Un año después, se volvían a definir ción de la sección juvenil en el Frente Único de Obre-
sus funciones:" ... debe organizarse para pelear por la reivindicación ros Marítimos y Portuarios, con 30 jóvenes. Finalizar la
más sentida de esa fábrica. En una será el salario, en otra la jornada, en campaña de Emulación Revolucionaria con una gran fies-
otra el trato a los jóvenes y mujeres obreras, etc. Cada motivo de ta en un lugar público, con entrega de premios a los Ra-
esos debe dar lugar a un comité, que abrace a todos los obreros de dios que se hayan destacado por su trabajo.n
la fábrica, que prepara y conduce la huelga contra la prepotencia ca-
Para junio de 1932, estos planes de emulación que la FJC había
pitalista".26
lanzado en todo el país tenían un cumplimiento parcial: los distintos
Hacia esa época, se promovieron el establecimiento de las células
Comités Regionales habían reclutado unos setecientos jóvenes, pero
obreras y la proletarización del PC a partir de planes de "emulación
habían fracasado en otros varios puntos, en especial, en la "línea de
revolucionaria", a través de los cuales las secciones del partido se "de-
concentración". Esto se había convertido en una obsesión para el PC:
safiaban" a superar una serie de objetivos. En marzo de 1932, el Co-
''A pesar de que el 95 por ciento de nuevos afiliados son obreros, hay
mité Regional de la Capital Federal de la FJC se comprometió a cum-
un porcentaje muy pequeño de obreros en grandes fábricas, y mucho
plir un plan de emulación durante los siguientes tres meses y desafió
menos aún de las industrias fundamentales", como los frigoríficos. 28
al Comité Regional Bonaerense a cumplir uno igual:
Por ejemplo, desde 1931, en Córdoba, el objetivo era insertarse en la
Reclutamiento de doscientos cuarenta nuevos afiliados. Fábrica Militar de Aviones, que estaba ubicada a unos quince kilóme-
Creación de ocho células de empresa. Crear las seccio- tros del centro de la ciudad, desde donde diariamente se trasladaba a
nes juveniles revolucionarias de los sindicatos Metalúr- los obreros en autobuses especiales. La tarea fue encargada a una bri-
gico, Textil y del Calzado, con cincuenta jóvenes cada gada de choque. Uno de sus integrantes recordaba el modo en que,
una. Formar dos Comités de Desocupados, uno de cien después de seis meses de actuación, se logró constituir un grupo co-
y otro de cincuerita. Consolidar cinco clubs de masas, munista en la planta:
con 150 socios cada uno y formación de la F. Deportiva Imposibilitados de operar cerca del establecimiento, por
Obrera con 1.200 afiliados. Reclutar cinco afiliados cons- razones de seguridad, nosotros localizábamos los luga-
criptos y creación de una célula. Conseguir afiliar a 30
res en la ciudad en que se guardaban los buses. A media-
jóvenes socialistas y disgregar tres centros. Conseguir noche nos introducíamos en los garajes y les colocába-
para Juventud Obrera quinientos suscriptores y doce co- mos los volantes o periódicos [ ... ). La reacción no se
rresponsales. Creación de la Federación de Pioners, con hizo esperar: los choferes fueron sancionados y se les
100 afiliados. Formación de siete cursos de capacitación, obligó a tener vigilancia especial. Frente al cierre de esta
uno para instructores y seis de radios. Formación de 30
vía de comunicación nos ingeniamos creando otras. Los
compañeros para los cuadros de dirección. Conseguir buses debían subir, al regreso y a veces bien temprano
afiliar 80 estudian tes a lnsurrexit y 1Oa la F. Juvenil Co- en la mañana a la ida, por la Alta Córdoba. El camino
munista. Asegurar la aparición de 12 periódicos de fá-
brica. Creación de ocho brigadas de choque. Aparición

27 "Campaña de emulación revolucionaria. 15 de marzo-15 de junio",]1111entud


Obrera, I, 2, 9/4/32, p. 4.
28 "Peligra el
25
"¿Qué es un Comité de lucha?",Ll,XIII, 3370, 24/1/31, p. 4. cumplimiento del plan de emulación",Ju11ent11d Obrera, I, 5, 4/6/
26
"En cada fábrica un Comité de Lucha", LI, XIY, 3387, 27/2/32, p. 3. 32, p 4.

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16 Hernán Camarero La proletarización del comunismo ... 17
1
empinado les obligaba a disminuir la velocidad y noso-
tros aprovechábamos para subirnos y arrojarles los vo-
logar a los compañeros comunistas, sín haberlo podido l
consegmr hasta la fecha. 31
lantes a los trabajadores, dándoles en varías oportunida- !,
des una corta arenga. Eso también se mterrumpió cuan-
do el ejército dispuso que los vehículos fueran custodia-
dos por soldados annados. 29
Entre las medidas adoptadas para garantizar el funcionamiento
furtivo de las células y preservar la seguridad de sus miembros, estaba ~
1
la de prohibir que aquellas se reunieran en los locales p~blícos del
PC: los encuentros debían realizarse en las casas de los afiliados, en la
Como puede apreciarse, la concepción implícita que se hallaba en fábrica (sí existían las condiciones para ello) o en el lugar que se cre-
la constitución de las células y organismos obreros de base comunis-
yera más conveniente, pues se quería evitar una exp~sición de los
tas era la de una infiltración en terreno enemigo, en este caso, el de la militantes al conocumento público y a eventuales acciones represi-
patronal. La tarea era asumida con un contenido heroico. 30 Existen vas.32 Desde un marco de reflexión general, Duverger señalaba que
múltiples referencias al selectivo y sistemático despido de los activis- la célula comunista era un organismo adecuado para la acción socío-
tas sindicales comunistas. Para el PC, eso era un hecho habitual. Ya política ilegal: "Puesto que los miembros se encuentran todos los días
un informe interno de 1926 predicaba:
en el lugar de trabajo, es fácil establecer contacto con ellos en todo
Uno de los defectos más o menos general de nuestro momento y casi nunca es necesario reumrlos en grupo. Pueden ha-
afiliados, es el de no comprender el trabajo ilegal. He- cerse circular fácilmente consignas, organizarse pequeños conciliá-
mos sufrido ya algunas expulsiones de compañeros de bulos a la entrada y a la salida de las empresas: basta con multiplicar
las fábricas donde trabajaban, por haberse hecho descu- las células, dando a cada una muy pequeñas dimensiones. Esta adap-
brir en su trabajo. Es imprescindiblemente necesario que tación de la célula a la acción clandestina es completamente natural,
los compañeros comprendan cómo debe desarrollarse la ya que la célula ha sido creada precisamente para la acción clande~tí-
actividad. Para demostrarlo, basta citar un hecho suge- na".33 Incluso, la prensa anticomunista solía alertar acerca de la acción
rente: el patrón de un importante establecimiento [Dro- oculta de las células del PC y se consolaba, al menos, con la idea de que
guería Americana S.A.] donde actuaba una célula comu- los obreros no las apoyaban: "Se sabe que, a pesar de la intensa organiza-
nista con bastante eficacia y que editaba su periódico mes ción de esas fuerzas, de la multiplicación de sus 'células', del sigilo con
a mes, se vio precisado a colocar durante tres meses un que actúan y desafían a veces la vigilancia, la clase trabajadora no se deja
pesqmsa pagado por la misma empresa, para poder cata- seducir fácilmente por las escon d1'd ascua dn·11as de agita. dores ,, .34
Tras el golpe de 1930, se exacerbó la tendencia a volver clandesti-
na la acción del PC. El partido procuró convertirse en un aparato
9 vallado y sus organismos de base fueron blindados frente a toda ame-
~ Levenson: De los bolcheuiques a la gesta nzo11lo1tera, Me,norias de nuestro
s(~lo, Buenos Aires, Colihue, 2000, pp. 65-66. Levenson, nacido en 1911, hijo de
naza e::,.,'terna. Después de sufrir cuatro años de represión bajo los go-
obreros judíos e inmigrantes, había ingresado a la FJC cordobesa en 1929; biernos de Uriburu y Justo, hacia agosto de 1934, se pontificaba en la
en 1934 ,d PC de Avellaneda, donde militó hasta 1945, cuando adhirió al pero- revista editada por el ce partidario:
nismo. 'fre, décadas después, se convirtió en un alto dirigente de Montoneros. La
misma trayectoria siguió su esposa, Eisa Rabínovich.
30
Lo mismo ha sido señalado para varias secciones de la IC: "L1 création en 31
l. Mallo López, luforme de orga11ización ... , pp. 1-2.
France de ccllules d'usine se transforma en un combat pleín d'héro'ísme", afirma 32
"Reuniones de las células·', Comité Local del PC de la Capital Federal. Cir-
Anníe Partí Communistc FralH;ais sous la llle République (1920-1939): cular N.º 3, 29/5/26.
mouvement des cffectifa et structures d·organisatíon", en Le pain et les roses.Jalom 33
M. Duverger: op. cit., p. 60.
pour 1111e histoire des socialismes, París, PUF, 1968, p. 215).
J.¡ "La agitación comunista", La Nació11, 1XIY, 19/12/34.

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18 Hernán Camarero E,a ¡1role1nrizació11 del co1111111is1110 ... 19

El Partido Comun ista argentin o, en la Capital y en la Otro de los sacrificios era el sostenim iento financiero del partido
~ayoría_ de las provincias, está en la más comple ta ilega- a través del pago de contribu ciones. La célula estaba obligada a exigir-
lidad. Sm embarg o [ ... ] la mayoría de los afiliados del les a sus miembr os que tuvieran el carnet con las cuotas al día. La
partido no llevan a la práctica con toda la severidad ne- variación en el monto de las cotizaci ones que debía entrega r el mili-
c_esaria las normas más elementales del trabajo conspir a- tante estaba en función de su situación económ ica; incluía una escala
tivo. [... ] el Partido Comun ista debe saber utilizar todas de valoraciones, en la que se penalizaba al no obrero o no sindicaliza-
las posibili dades legales pero sin descuid ar en lo más do, quienes debían abonar montos más devados.37 Los docume ntos
mínimo , bajo ningún punto de vista, el fortalec imiento internos aluden a atrasos cróuico s en el pago de las cotizaciones (la
Y perfecc ionamie nto del trabajo ilegal[ ... ]. La actual si- mitad de los militan tes para diciemb re de 1926) y registran las ame-
tuación política [ ... ] debe hallar al PC fuertem ente or- nazas de e::-qmlsíón a los moroso s. Por otra parte, a estos aportes ordi-
ganizado, sobre una base tal que los zarpazos de la reac- narios se sumaba n los c::;.,_1:raordínaríos. El PC solfa reconoc er con pre-
ción, que las torturas , persecu ciones, estado de sitio o ocupación:
le~ marcial, no sean nunca obstácu los serios al cumpli-
Además de la cuota elevada por sí, existen mil medios
miento de la misión revoluc ionaria del partido. 35
para hacer contrib uir a los afiliados: list:is de suscrip-
Desde la "bolche vización " impuest a a mediad os de los años vein- ción, fiestas, colectas, rifas, etc. Por otra parte, se hace
te, el_ PC p~só a compor tarse como una maquin aria que pautaba el contri bu ir p:ira el diario, para las fraccioll es, para la ju-
func1onam1ento de cada uno de sus engranajes y ejercía un control ventud, para campaii:is especiales, para el Procor, Escue-
abs~lut o de todos sus integrantes. En este sentido, operaba la idea de las Obreras , Socorro Rojo, etc. Este saqueo en regla tie-
castigo, como forma de alcanzar un proceso ejempli ficador que edu- ne la virtud de alejar de la actividad a algu11os excelentes
cara a la militancia.36 camaradas que no pueden soporta r tal elevada contrib u-
ción. Cuando algunos s11npatizantes activos que desean
ingresar al partido se enteran de lo elevado de las cuotas,
35
"El trabajo ilegal", Soviet, II, 8, agosto de 1934, p. 22. Se proponía adoptar , ,s
las no mgresan."'
reglas ~el PC alemán, reestruct urado, en marzo de 1934, tras los golpes
del régi-
n:ien h1_tler'.ano y puesto en funciona miento, decían los comunist as argentino tfodos los a111iados podían cumplir con estos ritmos y exigencias
s, con
cien m1~ m1htante s clandesti nos: "Ningún camarada debe conocer más de
lo que es de actividad, o asnnilar estos procedi mientos rituales? Claram ente,
necesario para su trabajo. Hay que terminar con las 'charlas'. No hablar no. Por eso, la fluctuación de los inscriptos era muy alta y las pérdidas
nunca de
otros camarada s, ni siquiera sobre asuntos personale s. Cada compañe ro
debe reali- se compen saban con un reclut1m ícnto ign:ilmente perman ente. Hay
zar un solo trabajo. Si un compañe ro, por razones de su trabajo anterior,
sabe más vanas referencias a este mgresu v egreso perpetu o de adeptos. Cabría
de lo que correspo nde, hay que llevarlo inmediat amente a otra rama[ ...
). Ningún explorar si fue un fenóme no característico del comuni smo o una si-
camarada debe co~ocer el nombre verdader o y la dirección de los demás
compañe -
ros [... ).Las reu'.:uones deben ser organizad as de tal modo que nuestros tuación que se manifestaba, en el país, en todas las tendenc ias ideoló-
enemigos
no se enteren" (ldem, p. 23). gicas de izquierda o "'programáticas". Uno de los líderes del PS ar-
~u· n eJemp 1o, entre muchos otros posibles: · "Querem os saber de inmediat o gentino ~ostenía: "Snn más. numéric amente , los ciudada nos quepa-
si en esa célula hay algún compañe ro que haya trabajado el 1º de mayo,
día de lo;
tnbajado res. En ese caso, debe comunica rse de inmediat o también al
CL expo-
niendo las_ causas porque ese afiliado no ha hecho abandono de sus tareas,
y si es
que ha solicitado autorizac ión, el tesorero de la célula proceder á a cobrarle ---:i7,'\cr a N ° 1: del Co1n;r¿:
Rcujonal del PC, '.:il-'1'.Y2(,. í'- 1,
el día de
JOr~al íntegro, de cuyo importe hará entrega al Comité Local." ("1º de mayo",
Co- >8 -'/\ wd,1s Lis céluhs. comiré~ de barrio v dclc1!,Hlo, ~ la segunda confrn,nc ia
m1te Local del PC de la Capital Federal. Circular N.º 3, 29/5/26). de Li C,ptt;il" Com'né ! n,.11 de\ P( - de b CapirJI r,dcro\. 17/8/'.:'ú,

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20
1-lcmán Camarero 21
La proletarizació11 del co111L1 nis1110 ...

saron por las filas del Partido y las abandonaron, que los que queda-
39 con ello, el PC realizaba una selección rigurosa, tamizaba_ el padrón
ron eu ellas". Por otra parte, este reciclado de afiliados, con altas y
de adherentes eu forma permanente y no dudaba en exclmr a los que
bajas constantes, parece haber sido propio de todas las secciones de la
110 cumplían los requisitos. La tendencia era a separar a los eleme,ntos
IC. En todo el mundo, el comunismo pagó "un precio por su cohe-
pasivos O reacios a acatar la disciplina celubr y part1dar_1a. El ~ap1tul_o
sión: la renovación constante de sus miembros, que alcanzó un volu-
de la "Disciplina" era frecuente en las reumones de la d1recc1on parti-
men importante y a veces gigantesco. El dicho de que el mayor de los
daria. Allí se documenta la e:>qJUlsión o suspensión temporal de em-
partidos existentes es el de los ex comunistas tiene un fundamento
real".-lü El compromiso que asumía el afiliado, especialmente duran- pa d ron ªdos. , Por diversas causas: inactividad, inconsecuencu, 1rres-.
ponsabilidad, falta de conciencia, inconducta dentro de las orgamz~-
te el período de clase contra clase, era tau fuerte e implicaba una ascesis
ciones sindicales, morosidad en el pago ele cuotas, ausentarse del pa1s
tan densa, que era normal la existencia de un turn over es decir un
0 de la región sin autorización, casarse por :gle_sia, bautizar a los, hi-
recambio del st1:ff militante: "Todos los aíios, sobre todo e:1 cada 'crisis',
·os.43 Sólo entre abril y julio de 1926 en la Capital e'. PC mforn,~o de
se producen dimisiones y adhesiones. L1 pennanencia de los efectivos
(cuando existe) 110 debe hacer olvidar que, excepto los pennanentes, un
L expulsión "higiénica y reparadora" de unos cien '.nscnptos: Esta
depuración de afiliados, que deberá continuar, ha te~11do ~n saludable
núcleo duro de militantes, los comunistas del momento presente no co-
inciden con los de la víspera ni con los del día siguiente". 41 efecto en el partido. Elementos indeseables por su md1sc1plm~, mac-
tivos, etc., 110 deben permanecer en el mismo pues_ constitu1n,~: una
_ Estas salidas muchas veces no eran voluntarias, el propio partido las
toment1ba. Es necesario recordar que la condición n.º 13 que debían rémora y una pesada carga que es compktament~ lll!lecesana ·
Desde 1929 aumentó la purga. El CE proh1b1ó la condescenden-
cumplir todas las secciones de la IC establecía que" ... los partidos comu-
cia con los que se mostraran poco activos y dubitativos a la hora de
nist1s de los países donde los comunistas militan legalmente deben pro-
lanzarse al combate político. Los definía como "un _fanor perturba-
ceder a depuraciones periódicas de sus organizaciones con el objeto de
separar a los elementos interesados o pequeúoburgueses". 42 A tono dor" y aseguraba que "la pasividad es el enemigo _pnnc1pal part1~dd
do", por lo cual era "indispen_sable establecer sa~1C1u\1es _para '.os ca~os
reveladores de ese espíritu". 4 ' Por ello, en los anos s1gu1Cntes, fueron
39 separados otros cientos de afiliados, incluidos _1~uchos d1r1~entes.
Enrique Dickmann, Rerncrdos de 1111 111ilira1llc socia/isla, Buenos Aires, La Van- En este contexto de adversidad, abnegac1on e mtole1anc1a, ser
guardia, 1949. p. '.241.
miembro del PC era una opción de vida que requería esfue1:zo y de-
.:,i E. Hobsba·wm, "Problemas de la historia comunista", en Ídem, Reuol11áo11a-
rios, op. cit., p. 15 . dicación casi completa. Los límites entre el adentro y el ª,tuera dd
.Jt Gérard Vincent, "¿Ser comunista' Una manera de ser"·, en P. Aries v G.
partido resultaban rígidos e inconmovibles, como no ocurna en nm-
Duby, Hislorio de la vida priuada, tomo X, Madrid, 1;1urus, 1989, p 58. Lo mis~o se gnna de las otras corrientes del movnn1ento obrero. En todo el 1~un-
señala para los casos francés, español y mexicano: A. Kriegel, "Le Parti Communis- do, los partidos comunist1s tendieron a conformarse co1~1~ un~ _ms-
te Fran~ais sous la IIIc République (19'.20-1939): mouvernent des effectifs et struc- titución total", en la que se sacralizaba el acto de adhes1on C n11C1a-
turcs d'organisation", op. dt., pp. 187-'.204: R. Cruz, El Partido Co11111nista de Espa1ia
.' se renel.'a
C1011, 1 culto a la posesión del carnet partidario, se sancionaba
e11 la II Rcpúblirn, op. cit., pp. 56-78; B. Carr, La izquierda 111exicm1a a través del siglo
X'\, op. cit., pp. '.29-59. Esta característica propia del comunismo internacional es
algo que parece· no comprender R. Puiggrós (Las i::::q11ierdas y el prohle111a nacioual, op.
cit., p. 1:20), quien presenta al l11m 011crcomo si hubiera sido un fenómeno específi-
co del PCA. -1., Esto surge del análisis de las Actas del Comité Regional portc·110 del PC, N."
.J'.' "Condiciones de admisión de los partidos en la Internacional Comunista",
3 a 36, '.26/9/'.26 a '.21/1'.2/'.27 .
. .
~ '1
en Los marro ¡•ri11zeros co11gresos de la I11remario11al Co1111111isra, México, Pasado y Pre- ,.¡ l. MJllo López, I,zfonne de 01gm11zano11.:·· p. -· . ., .,.,
sente, 1981, p 113. -1, "Resoluciones del CE sobre depurac1on del partido , LI, XI, 3318, 7/11¡_ 9 ,
p. 8.

41 de 227
22
Hemán Camarero
La proletarizació11 del co1111111is1110 23
un tipo de comportamiento en todos los dominios de la vida social e
individual y se inculcaba un espíritu de fraternidad de los canura- Comencemos por la dimensión geográfica, cotejando la localiza-
das.-16 Claro está, abandonar ese ámbito constituía también un acto ción de los lugares de trabajo y vivienda de la mayoría de los ~breros
industriales porteños y bonaerenses con el lugar donde se situaron
heroico, pues, como recordaba alguien que militó en él durante una
década y media, "Irse del PC entre los aííos '20 y '60 era convertirse los organismos proletarios comurnstas. Una primera const:itación: el
bastión del PC se hallaba ubicado en la zona de mayor densidad obre-
en una especie de muerto civil. Porque a su vez esos aííos de militan-
,_.._. ra del país, Se trata del cordón sur de Capital-GBA, más exactamente,
cia conformaban una mentalidad, una forma de ser, de pensar, de re-
el cruce entre el contammado y pintoresco Riachuelo y la vía del que
lacionarse con el mundo, que se volvía muy difícil de mantener una
vez fuera de la organización". 47 luego adoptaría el nombre de Ferrocarril General Roca, donde las
plantas fabriles (especialmente frigoríficos, astilleros y metalúrgicas)
pudieron disponer de una amplia oferta de medios de transporte y
1
UN/\ RADIOGl{J\fÍA DE LA INSERCIÓN DEL PC desagües, además de cercanía con el centro de la urbe. Era un enclave
EN LOS ESCENARIOS INDUSTRIALES 11unufacturero cuvo círculo central apenas alcanzaba los mil metros,
' '
entre el barrio porte110 de Barracas y la localidad bonaerense de Ave-
Analizaremos ahora el grado de éxito que alcanzó esta ímplanta- llaneda.é9 cartografía industrial y comunista se extendía, de un
c1ón comunista entre los trabajadores en los lugares mismos de la lado del peqne110 río, hacía los barrios de Nueva Pompeya, Parque
producción, es decir, cómo el PC se ubicó en la disposición obje- Patricios y La Boca, y del otro, en el GBA, hacia otras zonas del pa'.ti-
tiva de la fuerza de trabajo, especialmente en Capital-GBA, hasta do de Avellaneda (que hasta 1944 mcluía el actual partido de Lmus).
mediados de la década de los treinta y cuánto de esta inserción Toda esta reg;ión constituía, por lo menos hasta mediados de los aiios
lr1 boral reflejó las características de la industrialización que se ope- treinta, la ubicación tradicional y mayoritaria del proletariado fabr_il
raba en ese ám bito 48 argentino, tanto desde el punto de vista laboral como des_dc el resi-
dencial (el valor locativo de la vivienda se hallaba por dcb":Jo del pro-
medio del resto de la c1Udad porteña). La cifra es contundente: hacia
1935 cerca de 70.000 obreros industriales (una tercera parte del total
aic Cl;mdc' Pcnneticr v Ticrn;ird Pud:il, "Du p;irti bolchevik au partí sr,1]inien", de la ciudad) trabajaban y, en su gran mayoría, vivían en esos cuatro
e 11 J\1. Drcyfo,, 13. Groppo, C. Ingerflom y otros (dirs.), Le siede des co11u111111ismes, barrios mencionados, mientras unos 30.000 lo hacían en Avellane-
op. nt., 109-'.'1/,.
7 da. so En esos vecindarios porteños, especialmente en Barracas, los
' J. Aricc\ "Fl PC es un ¡)Jrtido endogámico", reportajf' en Todo es Historia,
X.XI, 130, .. bril de 1')88. p. 43. Es útil la ;iutobiografo de E. Hobsbawm, quien,
obreros representaban alrededor de un cuarto de la población mayor
desde,,¡ canipo mte 1l'Ctua !, adopró la identidad conlllnist,1 a c0míenzos de los años de 14 aiios. hacmamicnto y la ínsa lubridad tendieron a caracterizar
1rcintJ: "Nue,trJ vida na el l\rrrido. Le d.foa1110, codo lo que teníamos. /\cambio, a estos emplazamientos (tanto en los talleres como en los conventl-
,,lm:ní,1111os de él la seguridad de nuestra victoria y la experiencia de ia fr<1terníd;rd
¡... ). Su, exigencias renían prioridad ;ihsolura'' ("Ser comunisu ··, en .--1110., i11rcr6a11-
re, .. , op. cir., p. Ul).
"" En nuestro análisis, priviicgi.1mos las cifras de Ice ns" rndustn;il de 193:i c:ta-
• J. Schv:irzu, ''La implanración industrial .. , en J. l. Ro121ero y L l\.. Romero:
9
do, ci "m,ís meticuloso, cohe1eme y abarcador disponible h,ista ahnr,i en el
c,,nici concluye J Sclw,irzcr en F.111¡,rcsarios del ¡wsmlo. La i..'11íá11 lm/11s1rial Buenos Aires. Hisloria df watro s(l!lo., ... op. cit., pp. 210-21 i; Jdem: La 111d11s/na que
llUL11tJs Aire,, CISLVl111.ig,, !',lundi, 1')01, p. 67. ·r,imb,én nos .ipoyarnos en/\.. supimos op. cit., pp. 112-113. ,
D,,rfman, E,,,,/11oó11111d11srnr:I r11yt'lll111,1, op.cir., pp. 103-137: Ídem,/ listorin rfr fo i11- 50 N. Iñígo Cn;·er;i, La es1mte,~ia de la clase obrera, 1936, op. cit., pp. 68-72. 1-:l
dw1rio ari:e11l11rn, Bueno,Airc:;. 'iolM, 1982, pp. ]6'-i-.186: ,, /\. Cu<:'rrno, I.a i11d11.,1ria resto de los datos que figuran en este punro, que mdican el número Y po~c<"'ntaJe_~c
mJ;tnlinr. ... , op.t·tt .. pp. h¡1'¡1J .. -l_).l obreros por barrios porreño, y partidos del Gfü\ el censo de 193:,, tamb1en
han sido consultados con este texto.

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24 Hemán Camarero proletarizació11 del co111111tismo ...

11.os), en donde transcurría la vida de los trabajadores. 51 La Boca, por menor medida, hubo células comunistas en talleres y fabricas de
eJemplo, cncabezaba, durante los aíios veinte, el lístado de circuns- otros barrios de la cmdad, en donde la presencia obrera era más
cnpcíones electorales portefias con el mayor porcentaje de habitantes ocasional y minoritaria frente al peso c¡ue adquirían los sectores
que residían en conventillos: casi un 40%. 52 medíos y altos (como Belgrano, Palermo y Recoleta, por un lado,
El desarrollo industrial portefio también poseía niveles de disper- y Flores y Caballito, por el otro).
sión geográfica. E'>:istía otra área con una vieja tradición en esta activi- el GBA, las células del PC prosperaron fundamentalmente
dad económica y ventajas para la localización de las plantas (por sus en Avellaneda, que concentraba la gran mayoría del proletariado
buenas vías de acceso de las materias primas, por el valor de los terre- industrial fuera del perímetro portefio. En el resto de los partidos
nos o por su vinculación a los circuitos comerciales), en la que tam- del GBA, en donde trabajaban otros 25.000 obreros manufacture-
bién se hizo sentir la presencia obrera y comunista. Aludimos a los ros, la implantación comunista se manifestó en los lugares que
barrios de b zona centro de la ciudad: Balvanera, San Cristóbal San representaban la mayor parte de ese número, en especial Quilmes.
Nicolás, Monserrat, Constitución, Boedo y Almagro. Un cálculo Por último, esta inserción se hizo sentir en dos localidades bonae-
aproximado indica que, en esta zona, los obreros industriales no des- renses que daban empleo a unos 15,000 obreros industriales, la
cendían de 60.000 y que representaban entre el 10% y el 20% de la mayoría pertenecientes a los frigoríficos: Berisso, ubicada en las
población económicamente activa. El desarrollo man~1facturero, en afueras de La Plata, a unos setenta kilómetros. al sur de la Capital
especial de peq.ueúa y mediana escala, t1mbién cobraba relevancia en Federal, y, hacia el norte, Zárate-Campana-L as Palmas.
los barrios de Villa Crespo, Chacarita y Paternal, y en algunos de los No fue un hecho casual que el PC ubicara en los lugares men-
q~e se ~esprendían al oeste, como Villa Urquiza, Villa del Parque, cionados la gran mayoría de sus locales, bibliotecas, clubes de fút-
Villa Mitre, y Mataderos, entre otros (que pertenecían, en su bol y demás organismos con los que intervino cu el mundo del
mayoría, a las circunscripciones electorales 15.3, 16: y parte de la 1.ª). trabajo, y que la presencia comunista se mostrara más débil ora-
En esta amplia zona, existían no menos de 45.000 obreros industria- leada en los barrios de clase media y ausente en las zonas propias
les Y, entre ellos, la inserción del PC también fo.e importante. 53 En de los ricos (hacia el norte de la ciudad).
Ahora bien, este parque fabril recién expuesto se desplegó so-
bre la base de una disparidad en las escalas y nivel productivo de
51 las empresas. Había algunas grandes, tecnificadas y modernas uni-
Y1 desde el Estado conservador se venía proyectando convertir a una parte de
estos vecimbrios en un modelo de "suburbio obrero decente". Ese fue el caso de dades de producción y comercialización (la mayoría de las cuales
Parque Patricios, cuando de llamarse San Cristóbal Sur. Ver: Gracíela Silvestrí se había mstalado en los úios veinte, que la década de intro-
Y Adrián Gorelik, "San Cristóbal Sur entre el Matadero y el Parque: acción muni- ducción de la gran industria, con sus nuevos métodos de trabajo y
cipal, conformJción barrial y crecimiento urbano en Buenos Aíres 1895-1915"
, ' ' maquinaría); muchos talleres medianos dotados de una compleji-
Bo1et11 1 del lus1i11110 di! Hislori(ul.1:l[e11tí11a y Americana "D1: E. Rauig11a11i", Tercera Serie
3, U~3~FyL, 1º semestre de 1991, pp. 81-107; A. Gorclik, Lo ,(!rilla y el parque'.
dad menor; y una multitud de peque11as empresas individuales, con
Espanop11bl,royw/111m11rba11ae11B11e11osAíre.< 1887-1936 Berna! UNQ 1998 capital y personal muy reducido, tecnología poco avanzada, que, en
291yss. ' ' ) ' 'pp.
52
Francis Korn, B11e11os Aires: los huéspedes del 20, Buenos Aíres, Sudamericana,
1974, p. 93.
s., Iií.ígo Carrera pone énfasis en la presencia proletaria y comunista de media- para reprimir la militancia comunista en la puerta de unas veinte empresas ubi-
dos de los aiios '30 en esta última región, donde se concentraron las acciones du- cadas mayoritariamente en esos barrios (N. hiigo Carrera, La estraregia ... , pp.
rante la huelga general de enero de 1936. El autor cita un informe de la Policía Nos parece que. sin desconocer el peso del PC en esa la inser-
¡:,,dcr.il de 1933 que afirma que era en aquella zona, en Paternal y Villa ción del partido en las f.foricas y barriadas obreras de las zonas sur y centro
donde el PC tenía su mayor baluarte, y que da cuenta de los preparativos siendo decisiva.

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27
26 Herná11 Camarero ·
éntos vinculados al negocio pasaron de 7.100 a 8.800; y los obre-
0

algunos casos, trabajaban de manera casi artesanal (en muchas, las


'''de 45.000 a unos 85.000, la mit;id de ellos en la Capit1l Federal.
normas laborales no estaban escritas y el sistema de control era de
·\926casi un 14% del total de miembros del PC porteíí.o (si11 con-
tipo familiar).5--l
)a importante fracción que se había ido con los chispistas unos
eses antes) provenía de esa actividad. Esta presencia no fue azarosa:
A continuación, se analiza la implantación del PC en cada d
l ·· d una e ·bo una deliberada búsqueda de los comunistas por implantarse en
as. ramas y s1t1os. e trabajo, y se señala, en varios casos, dónde se
•empresas de metales y maquinaria, que eran concebidas como el
ul:1caban Y la cantidad de empleados que poseían. 55 El listado 110 im-
razón del futuro desarrollo industri;il del p;iís y, por ello, cmplc;i-
plica que esta presencia fuera constante ni que se diera simultánea-
:ras de los que estaban llamados a ocupar el lugar central en el pro-
mente en todo~ los sitios. Es decir, mientras algunas células O activos
fJ~tariado fabril. Un proceso similar se verificó en otros países hacia la
comumstas
, se. 11nplantaban
. en alounos
n de los lugares alud·d
1 os, po- .::: · , 56
d ian y;i no existir en otros. .': .misma epoca.
La rama e?
donde la penetr;ición comunista tuvo mayor éxito fue
J: :, El PC logró conformar células,. comités de fábrica y co:11ités de
· -lucha en decenas de establecimiento s de este rubro, devanadas d1-
la de fund1c1on y elaboración de metales, maquinarias, vehículos
<mensiones y capital de origen. Veamos algunos ejemplos representa-
anexos, qne, en el censo industrial de 1935, mostró un crecimien;
' tivos. El primero es el de TAMET (Sociedad Anónima Talleres Meta-
espectacubr y reportaba como la segunda industria en cantidad de
lúrgicos San Martín), la empresa iniciada _por Tornquist, qu: absor-
empresas y trabajadores ocupados. Entre 1914 y 1935, los establecí-
bió a los Talleres Metalúrgicos Ex Rezzó111co, Ottonello y Cia. (Ave-
llaneda) y en 1926 adquirió otra firma, la de Pedro Vasena e Hijos
(cuyas dos plantas se hallaban, una en Nueva Pompeya, y ,la otra, en

s-1 · rn a dentrarnos en una discusión en torno a los criterios de clasificación
de . San Cristóbal, bien conocid;i por ser el lugar donde estallo la huelga
1:1_s escalas de_ las e_m~re_sas industriales argenrinas existentes en estos años, y para que inició la Semana Trágica de 1919). En ambos establec1mi~ntos,
!'._ strpul,11 un c~1terro unrco a lo largo de este libro, seguimos el modelo de A. Dor-
tman (E1,ol1mo11111d11slna
TAMET tenía unos dos mil operarios en función hacia pr111c1p1os de
_ l ar11enti11a
.,, , , _op , cit ., pp . "44
- --?SO). y en ten d eremos por gran-
de,_·
. a las que empleaban . a mas de 2:i0 operarios·, medianas , entre l0y -~ 'l!;0·, y p e que-
los años treinta. Era considerada la mayor empresa metalúrgica de
n,:s, m,·no_s de 10_. Lstc autor ilustra el proceso de concentración al que ·ya había
lkg;ido la mdusma argentma hacia 1935, en donde menos de 240 grandes estable-
rnrnento_s (el 0,6% del total) ocupaban a unos 150.000 obreros (casi el 32% del
56 En Francia, desde mediados de la década de los veinte," ... les cadres locaux
t_•:tal). ~rnentras que unas 35.000 pequeñas empresas (85% del total) empleaban a
solo S:i.000_ operarios (menos del 20% del total) • El otro ~:;0°101 d e o b reros Ia b ora ba
du PCF sont de plus en plus d'origine onvriere. Surtout, ils appartiennent la a
catégorie des ouvriers qualifiés de la métallurgie. A lvry,_oi:1 la liste cornmumste
en unas 6.000 empresas medias. Una impugnación a este criterio de clasificación
triomphe ala fin des années vingt, 65% des élus sont ouvners; parmr eux, les a_¡us-
en donde se propone el uso de seis categorías en vez de tres y se enfatiza el escas~
teurs, tourneurs, mécaniciens, constituent le gro upe principal. Plus on monte dans
nivel_ de concentraci_~n indt'.strial existente hasta 1935, se halla en Eduardo F.Jorge,
la hiérarchie de l'organisation, plus ceux-ci sont nombreux. En 1929, au Congres
Indmtna Y CO/l{e111rac1011 eco1101111ca. Desde pri1wjJio.1 de siglo has/a el pero11irn10 Bueno
de Saint-Denis, les métallurgistes constituent 11,3% des adhérents, mais pres de
Arres, Hyspamérica, 1986, pp. 180-193. ' s
55 No se
40% des congressistes. De meme, ils sont les plus nombreux a suivre les cours de
ha podido verificar entre los materiales del PC ningún lisudo comple-
l'École centrale du Parti''. Gérard Noiriel, Les ouuriers da11s la sociéréfra11{aise (XIXe-
to de b~- :mpresas en las que el partido tenía presencia. L1 enumeración y breve
XXe siecle), Paris, Éditions du Seuil, 1986, pp. 168-169. Asimismo, Hobsbawm se-
descrrpuon que sigue, entonces, ha debido ser realizada sobre Libase de un cruce
ñala que los obreros que entraron durante los años treinta al PC b~icánico en su
de dato_s recogidos durante la consulta al medio centenar de periódicos obreros
mayoría eran metalúrgicos, además de trabajadores de la construccron Y m1~eros.
C<)munrstas,
d La fotemacio11al, Bandera Proletaria y los documentos interrios.. mencro- -· ("Ser comunista", p. 128). l.o mismo ocurría en esa época en el parndo ale man. (E.
11,1 os en este capítulo. Para muchos de los datos sobre las empresas. nos hemos
Hobsbawm, "Confrontación con la derrota: el Partido Comunista Alemán", en
apoyado' en "Guí,1 de socios de la Unión Industrial Argentina", A 11 ales de la Unió 11
l11d11srn,11 ,..Jr~e111111a, XXXlX, 685, enero de 1926, pp. III-XXIV. ídem, Revolucio11arios, op. cit., p. 71).

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28 · La proletarizacióu del co111111tis1110 ... 29
Hemá11 Ca111arero
Am
· ·énc a1· del·,Sur y regi stró un nota bl sus más de quin ient os obre ros, el
e avan ce d e la mecan1z . ac1ó. n PC logró con form ar nna célula
1ac1
· 011a¡ izac1on de sus proc esos muy activa y edit ar un peri ódic o que
· de tra bªJº· . 57 Las ce'l ulas d
1 PC y
llegaba a los tres cien tos ejem -
nnp anta ron tant o en el esta blec imie plares hacia 1927. En 1934, tras dos
Vasena y edit aron sus prop ios peri nto de A ll. d e se se mud ó a otra gran plan ta en la calle
año s de fuer te e:x.7Jansión, el taller
ódic os. :ve ane a com o en la ex Cen tene ra (no mbr e que final-
. Otr · o caso. dest acab le es el de SIA M F men te ado ptó la emp resa desd e 194
· un d a d a en 1910 p t 6), en la que se man tuvo la in-
1111111grantes italianos (ent re los
. que se d estaca ba Tor cua t D.orTi 11res) fluencia com unis ta.
para
f; b ·e1abo rar máq uina s de ama sar p"n Por últi mo, el Esta blec imie nto Klo
· " 1a pnm . era poso-uo I e a ckn er S.A., de gran escala, uno
a nca r
Ti 11 L dy arm ar surt idor es de nafta En, en 192 7 , de los prin cipa les del país en el rub ro
( 1 , . · . . ;:, .erra paso a de herr ería de obra . Ubi cad o en
e a _t ª·. e acro nnn o significaba Soc se conv irt10 en SIA M D. el barr io met ropo litan o de Villa del
ieda d Indu stria l Am e . 1 Parq ue, había com enz ado a ope -
Maq , uma nas¡ ) y se trasladó del peq ueñ o talle r d B 1 rar en 1923 y, al poc o tiem po, ya
e a van era a nca na de emp leab a uno s mil obre ros. Cas i
mas gra me en Barracas ( , ot l desd e su ape rtur a, la fábrica deb ió
de agre gó la prod ucc ión
pan ader ías. En J·ulio de 19291 l 0
d~~ 1 b
:~; ; ;\:t~ ~~~ : cien ope
. ro a go
rari os), en don - PC, que con stitu yó allí una de sus
con vivi r con la imp lant ació n del
células más imp orta ntes (con pe-
,
, a emp resa a r ' bs_y otro s acce son os para riódico prop io desd e 1927), que sigu
Avellaneda, bord ean do el Riac 1 ió exis tien do dura nte más de dos
dore s (en las déca d hue l '.º una nue va p anta en décadas. 60 Klb ckn er form aba part e
. . o, con casi cua troc ient os trab aja- del pelo tón de emp resa s alemanas
as s1gu1entes tuvo una subsidiarias sem iaut óno mas , que se
·, radi caro n en el país al fin de la
:ulü plic ~ '.º'
diez su prnoml). A pci nci pi~ :º/~ ~;,
~'J; :::t: plai ~:
Prim era Gue rra Mu ndia l y se e:x.-pand
ieron en las décadas de los vein -
quecmc elloos cod
e sus asociados, los com unis tas
· · , . 1 . .
te y los trein ta: las met alúr gica s Thy
ssen Lametal, Soc ieda d Elec tro-
ingi an pro mov Y e smd icat o met alúr gico Met alúr gica Arg enti na y Soc ieda d Tub
Des de ento nce s, Di Tella debiero n una lar' ª bue l a
ió e fi las de elec trici dad y equ ipo eléc trico
os Man nes man n (Avellaneda);
de obre ros del PC en sus tall eres g g en esta plan ta. pesado AEG , Siem ens- Sch uc-
;/en tar una pres enci a perm ane nte kert y CAT E; y las quím icas Sch erin 61
g, Mer ck y Bayer, entr e otras.
El terc er ejem plo es el Taller de C En algu nas de ellas, tam bién hab
Bun ge y Jorg e Bor n u1 d 1 H . 1 , ía pres enci a com unis ta entr e sus
' 10 e rom o ºJª a tena de Ern esto A.
gran des y diversificados del P , os grup os emp · , · ope ran os.
,
ais, con ra1ces cada resa nos mas anti guo s, Las células del PC se con stitu yero
en la acti vida d agro pecu aria co v z , d.d n en otra s fábricas del sector,
dispersas geo gráf icam ente . Alg una
plan tas fabriles en Bar raca s, P;er c1~. e ~ns e:x.'ten I as s figu raba n entr e las más viejas del
-e~- p?rt ado ra e indu stria l y con ram o y las de may or escala, com o la
ram o de la . d . . d 1 . y rque de Nic olás Vetere (Avellaneda) y
atnc
m ustn a e env ase se había 1os. Ent re las emp resa s del
abo lir la sem ana laboral de 44 h, . .
1 . con
. oras, imp one r\ert 1do en pion era en
msp ecto res .
ape ar al espi ona je inte rno para con
trol ar la acci ón sind icar ;9º~ ::r~

57 J. Schv arzcr : La l11dwtrla


"Ti\M ET, crónica de que s11pi111os P 134 Le d J
t 60 Una histo ria de vida de un emp lead o com unis
rrea, Carlos O11s 1111 dirigente metalúrgic
1
35. Klüc kner se hizo cono cida desd
ta de Kloc kncr en: Jorg e Co-
o clasista, Buen os Aires, Ante o, 1975
e febre ro de 1929, cuan do el grup o
, pp. 18-
. una guer ra Co "_''. . . onar o . Gran de Cob ián, tas lider ado por Scve rino Di Giov anni de anar quis -
·
rurg iaarg entin a, 1870-1935" Ra-' ncentrac1on y central'z ·, , en med io de un tirot eo y un,1 pers
1 · ¡· ecuc ión
- , ~011 y Revol .,
ss TI
Torwato Di Te/la @d SI A M, Ph'] . E
acio ncap 1t11 staen lasid e-
wma s C. Coc hran v Rub én E Rucw11, 10, primavera de 2002 P 6--70
d I h.. ema,_ ,1trepreneur.1h1p . . , p. :i . 1 espectacular, logró hacerse del dine
presa. Osva ldo Bayer, Seueri110 Di Ciova
ro del cam ión de caudales que entra
ba
1111i. El idealista de la v/ole11cia, Buen
a la em-
os i\ires,
·
pp.3 7-11 1·T S Di~l-·11 Tc · · ., 1 a e p 1a Urnv e ·ty O fp 111 A,geuti!le culture. Plan eta, 1988, pp. 175-176.
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e a, orwato D,. Te/la' lndu r_si
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\
l 45 de 227
30
Hernán Camarero La prolerarizació11 del con III n i.i1110 31
...
La Can tábr ica (Barracas). Ade más ,
esta ban las herr ería s, bron cerí as y
un año desp ués pro mov iero n una
talle res de mue bles met álic os más
reci ente s, de gran o med iana exte nsa 1rne 1ga por mcJ· ores con -
enY erga dura , com o La Brit ánic a (Nu
eva Pom pey a); Fran cisc o Váz- dici~~e;c~a~ ::~~ ~~6 ~cia tuvo , adem
que z Italia y Jos é Fer rari ni (Bo edo ás, la célula de la t_r,adicional e
); Cam pi y Nov ara (Ch acar ita) ; inm e!a Fábrica Arg enti na de Alparga
José Pol nor off (Be lgra no); Jua n tas: que fue e::-..1:end1end~)se de{~
Sca rpa (Re cole ta); Car los Puz zi de 1884 sob re varias man zana s de la
(Ca ball ito) ; Pul oil (Flo res) ; Col adil avenida Patn c10 :, e~ Bar~ac~:- de
lo y Prie to, y Gue nde t y Pa- dedicada inic ialm ente sólo ;i. la elab
ren t (Villa Cre spo ); Piaz za Hno orac1011 e e ca za ,
s. y Ant onio Gra sso (am bos en emprelsa, hab ía orie ntad o a la elab orac ión de
Par que Patr icio s); y Luis A. Que sta yute, ueg o se textiles de algo don ,
(Alm agro ). Fin alm ente , estaba do de gom a y telas para la indu stria . l h · fi ,5 de los
la célu la gue actu aba entr e los cien ca zal del cauc 10; ac1a me
tos de trab ajad ores pert ene cien tes .
años 1920, época de expa11s1. ,on, tra \)ªJª · ¡ 11
al viej o Ars ena l de Gue rra Este ban
de Luc a (Par que Patr icio s), una )an en e ª. l11.10 s 2 . 000 w
ope ra-
,
. ·e a que se triplicaría dura nte lo~
dep end enc ia esta tal que pos eía talle nos, cur diez año s s1gmentes., Alh los
res de fun dici ón, artil lería , ar- . · ¡
mer ía y mec ánic a, en don de el PC
hací a circ ular , desd e med iado s comu111
.stas hací an circ ular uno s tresc1en tos eJemp ares de El. -,Alpa . d
rga-
de 1927, uno s tres cien tos ejem plar de sus rim eros pen.odic , . d
os e emp resa , y otro pcnodICo e
es del peri ódic o El Artillero. tero, uno . P_l (
La textil fue otra ram a clav e en la una célula Juve111 ª par t'ir de 193 3) En Man ufac tura Alg odo nera
cia com unis ta, que con oció un fuer
que se hizo sen tir la infl uen - enti na una fábrica de Cha can.ta· que · , d ·¡ b
te desa rrol lo dur ante este pe- Arg emp leab a a mas e nlud~ re-
' ía 'l l el l
ríod o, esp ecia lme nte lueg o de la
cris is de 1930. Se trat aba de un ros, 1a may or J. óve nes ' la ce u_ a en. e e a F]C - v; se can so I o tras
sect or que emp leab a una num eros · ulsa r una hue lga en 1929. 6 1
a man o de obra , cada vez más imp p -' . t el PC con form ó células en otra ¡
con cen trad a, fun dam enta lme nte or otra par e, s emp resa s text1 es
fem enin a y juve nil. En todo el - . .. · D ll'A
país , entr e 191 4 y 193 5, el núm
ero de esta blec imi ento s text iles d e _gran ta man o v antw uecl ad , co1n · o la' de teJ· idos Enn co e. . cqu a
A,
(V 11 Cre spo ) nge race1 as1"'5 . (Vic ente Lóp ez) v Establecm11entos
dism inuy ó de 7.10 0 a 4.70 0, pero
el de los obr eros ocu pad os sub ió ~ea rica nos G~atry (Nn eva Pom pey ,. . ,
de 55.0 00 a uno s 77.0 00, de los cua a). En Cha can ta sde nLnplanEto eln
les 53.0 00 pert ene cían a la Ca-
pita l Fed eral . La may or y más per l Hila nde ría Arg enti na y en 1a F a'l . i TeJ1dos Se a- ana. n a
man ente imp lant ació n de célu las a )nca e e . . bl"
del PC se veri ficó en los dos esta Cay'eta~ o Ger li ubic ada en Boe do,
blec imi ento s de Cam pom ar y emp resa ' la célu la part1dar.1a P;1 ¡-
. ·
Sou las, un;i de las may ores en acti
vo tota l del rub ro textil. Mig uel c.1b a d es d e 1n ed I·ados de 1927 uno s tres cien tos eJemp lares d e El ~
[e/ar
'
, "d a l 1 ¡ t
Cam pom ar era un patr iarc a de esta
ram a man ufac ture ra (en la que un num ero con si er ble para la cant idad de obre ros e e a p an a. La
. .
se había inic iado a com ienz os de pres enci.a d e lPC tam bién seb 1zo sen tire nG1·ar d.1110,una text .
il s1tua-
la déc ada de 1880) y lueg o actu ó da en Avellaneda (cerca de Car npo · ¡ b
com o pres iden te de la Con fede raci
ón Arg enti na de Indu stria s Tex- mar ), que emp ea_ a a uno s s-eten-
. b ros Las
tiles. En Val entí n Alsi na, tení a la
plan ta más anti gua y gran de, en cien tos o re -- · células com unis tas, adem ás, se nnp lant aron e
don de trab ajab an, haci a med iado s
de la déca da de 1920, uno s 1.500 *;.·
emp lead os, que en la déc ada sigu
ient e crec iero n a 2.500. Allí los
1
com uni stas edit aba n des de med .. D" T 11 . "la Unió n Obre ra Text
iado s de 192 6 uno s qui nien tos 62 Daro s sobr e Cam po mar en: l. S. il, 1930 -
ejem plar es del peri ódic o Nuestra . Iíl. e
l77 178 Sobr e el con tetoa.d,t .19?8 · "Des pués de 34 días de
Palabra, que tuvo cier to imp acto 1945'', op. etc., PP· · - ·

1
en la plan ta; algu nos de sus artí - ' · _ d H \ rano com o el prim er día,
culo s y den unc ias mot ivar on la huelg a, los obre ros de Cam pom ar, están firm es
e eg ,
inte rven ción del pro pio due ño de ,, LI X 3'"'41
l a, , , -.,' 26/5 /28, p. 7.
la emp resa en la disc usió n. En enla luc1
, "H.s toria deem pres asyc rec1 m1e . ·
el barr io portei10 de Bel gran o, se enc 63 Lean dro H. Gun erre
z y Juan (_ Koro 1, nto
ontr aba el otro esta blec imie nto d t. . d
I r'b - A genn na e Pª ª ... Al "rg"t "s'' De,nrrollo
de Cam pom ar, que en la déc ada de indu stria l en la Arge ntina . El caso
e a a ndca dr . 1988 PP 401-423. , .
los trei nta alca nzó a tene r uno s , .
Eco1101111co, Buen os Aires, .XXVIII 111, occ.- IC. e
2.00 0 ope rari os; allí, des de 1927 los
una célu la, edit aron su pro pio órg
com unis tas se org aniz aron en
ano de pren sa, La Lanzadera, y
1 64 "El pers onal de la ·Man
desd e hace una sema na dand o prue
, . l odon era Arge
ufac tu1a A g -
' ·
ncin a' se halla en huel ga
, . d l l .• LI Xl

l
bas de un magnít1co esp1ncu e uc
u , , ,
\, 3324 , 2 lí12/ 29, p. 4.

l 46 de 227
32
1-lernán Camarero La proletarización del co1111111is1110 ... 33
otras fabricas de tejidos, dispersas en distintos barrios: La Nieve y
empleaba un millar de operarios), a través de un frágil Comité de
Lacaze y Spiller (Barracas); Saslov, Laurencio Adot y Santiago Mutz
Fábrica. En la industria vitivinícola, se destacaba la célula que actua-
(Villa Crespo); Los Andes (Constitución); Mahmud (Caballito);
ba en las bodegas y viñedos Arizu, Tomba y Trapiche (Paternal),
Bolsa lona (Recoleta); Breuer, Barlaro y Bozzalla (Parque Patricios);
que editaba el periódico El luchador. En tanto, en la industria taba-
La Unión (primero en Barracas, luego en Versailles-Liniers). Ha-
calera (que en la capital contaba, hacia 1935, con casi Cien estable-
cia principios de los años treinta, el PC logró establecer una célula
cimientos), los organismos del PC se conformaron en dos amplias
en la Grafa (primero Textil Sudamericana), una enorme planta ins-
fábricas que superaban el millar de operarios cada una: la Compa-
talada en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, en donde editaba
ñía Nacional de Tabacos -luego, Compañía Nobleza de Tabacos
el periódico La Ti-ama. Al mismo tiempo, existieron células en va-
S.A.- (Caballito) y la de cigarros Avanti (Villa Urquiza). En esta
rias fábricas de Bolsas de arpillera (una su brama caracterizada por
última, el periódico celular del PC alcanzaba los 400 ejemplares
un enorme nivel de concentración técnica y económica), que esta-
en 1927.
ban entre los establecimientos de mayor envergadura y antigüe-
Por otra parte, la presencia de células del PC entre los tra~aja-
dad de la ciudad, como La Primitiva (Balvanera), Saint Fréres (Par-
que Patricios) y Seré y Cía. dores de la carne se consolidó desde mediados de los años vemte,
base de la fuerte incidencia que tuvo el partido en el sector duran-
Mucho menos consistente fue la presencia laboral comunista
te las dos décadas siguientes. Por contar con salida fluvial, Avella-
entre las compañías fabricantes de substancias alimenticias, bebi-
neda Berisso v Zárate-Campana fueron las zonas bonaerenses
das y tabacos, lo que se constituía en un déficit que confería cierta
donde se conc~ntró la mayor parte de la veintena de frigoríficos
debilidad a la implantación del partido en el proletariado indus-
existentes en el país hacia 1935, generalmente de capital norte-
trial. Éste seguía siendo el sector con mayor número de estableci-
americano e inglés, que empleaban a más de 40.000 obreros, en
mientos y operarios en todo el país. Por cierto, sufría desde hacía
general, de baja calificación. Desde inicios de los años veinte, el
un tiempo un estancamiento relativo, un creciente proceso de con-
PC actuaba en las dos grandes empresas oligopólicas Sw1ft y Ar-
centración y una pérdida de hegemonía en el conjunto de la pro-
mour, instaladas en Berisso. Ambos establecimientos eran las pri-
ducción industrial, lo que está expresado en que, entre 1914-1935,
meras inversiones norteamericanas de considerable envergadura
el número de establecimientos bajó de 19.000 a 11.600, mientras
llegadas al país en 1907 y 1911, respectivamente,y figuraban entre
se mantuvo la cantidad de obreros, unos 120.000 en todo el terri-
los más grandes del rubro cárnico. Para fines de los años vemte, ya
torio nacional, de los cuales 34.000 estaban en Capital Federal.
habían avanzado en la aplicación del sistema de trabajo "stan-
Dentro de este gran universo, las células del PC se diseminaron
dard"65. Hacia 1930, el primero contaba con las cámaras frigorífi-
en establecimientos de diversa escala: grandes y tradicionales, que
cas de mayor capacidad en el país (106.000 ui3); el segundo estaba
superaban o se aproximaban al millar de trabajadores, como Moli-
en el cuarto lugar en ese ítem, con 68.500 111 3 . La mayor parte_ de
nos Río de la Plata (Puerto Madero), Cervecería Argentina Quil-
los comunistas en estas dos empresas eran inmigrantes, especial-
mes (en la localidad homónima del GBA), Cervecería Palermo (en
el barrio del mismo nombre), de bebidas sin alcohol La Bilz (Pa-
lermo), de café y chocolate Águila Saint Hnos. (Barracas) y Panifi-
cación Argentina; y de una escala algo menor, como las plantas de
65
Por aquella época, el PC denunciaba con asiduidad las condiciones laborales
elaboración de dulces Trampolsky y de fideos Canessa, Pegassano
en ese frigorífico. Ver, por ejemplo, "El frigorífico Swift de Berisso: escuela de
y Cía. (Balvanera), de dulces y chocolates La Perfección (Alma- explotación'", LI, XI, 3316, 26/10/29, p. 4, donde se analizan los métodos de trabajo
gro) y de caramelos Mu-Mú/Groisman Hnos. Recién a partir de ele la planta y se comentd Li frecuente visita de delegaciones de altos empleados Y
1932, el partido logró desembarcar en la gran empresa Bagley (que jefes del resto del país y de Sudamérica para ver el modo de aplicación del sistema
"standard".

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34
Hemán Cn111arero La proletnrización del co1111111is1110 ... 35
mente, judíos polacos y lituanos b, 1
local partidario , - . ' y u garos, que se reunían en un lo que la presencia del PC en la industria de la carne de Zárate quedó
~ proxrmo a esas plantas.66 Los archivos de 1 . f. ,
t ICOS muestran el especial em eii.o i , , OS ngon- limitada al Smithfield, en donde, además, la mayoría de los militantes
tificar a los com . - p - que as patronales pon1an en iden- emigró al penelonismo. Por último, en Avellaneda, las células del PC
. 19 un1stas en sus registros, para luego despedirlos ·67 H ac1a. se lograron implantar en las grandes firmas del rubro. Primero, desde
ocru b re d e ?7 - f; -
tían t11 . - , u_n_ m orme Interno del partido indica que allí exis- mediados de los aúos veinte, en La Negra (el primer frigorífico de la
19r lºs¡qurnce_mrlrtantes, casi todos de la célula de!Armour 68 Desd región, que había tenido originalmente el nombre de Sansinena), La
:, a nternacwnal da cuenta de actos d 1 - . e
la zona d d · e os organismos del PC en Blanca (que empleaba a más de dos mil obreros) y el Wilson. Luego,
carne. ' en on e llegaban a reunirse medio millar de obreros de la hacia 1928, en la enorme planta que dos años antes el Anglo había
erigido en el Dock Sur, de casi 100.000 m 3 de capacidad en sus cáma-
En la región de Zárate-Campan a-Las P 1 ¡- d
vincia de Entre Ríos las célul fi - a mas, 111 ante con la pro- ras, que contaba con tres chimeneas y modernas máquinas, y estaba
d - - ' as se ueron un plantando desde co . acondicionada para aplicar el nuevo método del "standard".
zos e !ºs ª'.10s ve111te en The Smithfield and Araentine Meat Cm1en-
En el sector de la construcción, la influencia comunista tuvo un
p_eql ueno fngorífico de capital inglés que operab: desde . . o., udn
s1a o y c , fi , prmc1p10s e
·_ gran crecimiento. En los años veinte, cuando la actividad se mostraba
. º .' . one:.mas uerza aun ' en el Analo S ti1 Am encan- Araent
o ou pujante, la inserción del PC se presentó en forma diseminada y mole-
otro Vl':Jº mgorífico de capital b 't, . d - . o rna,
40 000 J . n an1co e tamano medro (de unos cular, por lo que casi no existían células de empresa en el sector. Lue-
~11 _de capacidad en sus cámaras), que estaba ubicado C
.
en am- go de superar una baja muy fuerte como consecuencia de la crisis de
pana. ac1a 1925, el periódico oficial del PC a tr , d
ponsales b . . ' aves e sus corres- 1929-1930, la construcción retomó su vigor hacia 1933-1934 y allí sí
se vivía~. ~E~e:~~ retrataba las d1fíc'.les situaciones laborales que allí se destacó un proceso de concentración en una decena ele grandes
. . h
epartamento del hrelo laJ·ornada de traba·JO es 111
mana· su ] t b · - u- firmas. Para 1935, el PC había logrado una inserción, en varios casos,
1 , e~ ra ªJarse tremta horas seguidas, teniendo cad d' 1
celular, en un puñado de empresas, como Polledo y Cía. y Wayss &
1ora y media para comer. Si algún obrero es descubierto ~r ~~z: Freytag.
encargado en momentos en que come algo antes de ue to p gun
es mmed1atame_nte suspendido o despedido".69 En 9?8 qltA1e ellp1tdo,
Campana d dd - e nao e
i En la rama de la madera y del mueble, la presencia comunista
también mostró ser importante. Dado que, en este caso, lo caracterís-
fu'e d' pdrop1e a . e Th_e River Pla te and Continental British Co tico fue la dispersión geográfica (aunque Viila Crespo y La Pater-
arren a o por cmco anos 1 -, .,
mour Co 1 . por a compa111a norteamericana Ar- nal aparecían como sus barrios de concentración ) y la mediana es-
., pero, a poco tiempo, el establecimiento fue cerrado , p or cala de los establecimient os, entre los casi 11.000 obreros porte-
ños del sector que contabilizó el censo industrial de 1935 hubo
varios adherentes al PC, pero reagrupados en diversas células. No
66 La célula de esas empres·as est l d' .. d .
· · a Ja I ng1 a por 1 1 t uano J aimc ·
Jungman,
obstante, se han encontrado células de empresa. En Villa Crespo,
llegado al país hacia 19'J3 . - . d . . e '
. - 'e mtegi a a en su casi
pa oricnral, la mayoría J·udío Vc _
rotalidad
_
· ·
por mm1grantt's de Euro- en la ebanistería Colombo Hnos. y en la Casa Lapidus y Smud. En
s. ere 1 rcstimomo de t ¡10 b d d. esta última, apenas se empleaba a unos cien obreros hacia 1926, pero
Moishe, en Sara Itzigsohn v oc_ ., m m re e icha célula,
~ , los, 1nle1;mcio11 Y maraina/. i d H" . d -
gra11tesj11díos e11 la Arae11ti11 B A~ , ., ,, a . tslonas e ,,,da de i11111i- el PC logró insertar una célula grande y publicar un periódico, La
6- ., a, uenos 1res, Pardes 1985 p 'J,l'J
' M Z · L 0 bato, L a vida· e11 las fábrica, PP ' 1 Q. ' · -~-- Garlopa. También se fueron constituyendo en Nordiska (Palermo),
68 " . Jl .... , . 181 _ l_(J 4 .
Informe sobre la situación del PCA 1 ., . Pon ti (San Nicolás) y Sage (donde se editaba el periódico Frente Único
amnicano de la IC", octubre de 19,.,7 a a reumon del Secretariado Latino-
~ -e - . desde mayo de 1926).
omo se explota, maltrata y roba IF . , La industria del calzado también estaba dispersa geográficamen te
VIII 1Q'J8 14F¡--,- 'J Vi ., en e 'ngonfico Anglo de Zárate" J J
:, _:,, p. -- er, tambicn: "En el Frio-orífico A, l d, , .' - '
' . - ' y se hallaba en un proceso de incremento productivo, que iba absor-
comn1t'ndo abusos e injustici;is·· LI VIII 1067'\6'6''J- 1g2.o e Zarace se s1gut'n
r-
, , , , - )¡ /-.::,,
biendo el trabajo a domicilio y generaba creciente desocupación en el
48 de 227
36
l{ernán Camarero La proletarización del co111111zis1110 ... 37

sector. En los años veinte y los treinta, los obreros del calzado eran Rigolleau (que por esos aií.os empleaba cerca de 2.000 obreros en su
unos ~ 5.000/30.000, buena parte de los cuales se hallaba en Buenos planta de Berazategui), Papini (Avellaneda) y Piccardo (Palcrmo), y
0
Aires. Diversos talleres de mediana escala contaban con células en algunas de menor tamaño y más recientes, como Lcirnone y Ac-
0
n_11!ttantes comunistas: Los Vascos, Gaddi e Hijos y de hormas Fran- quela (Avellaneda). En el sector de la imprenta y sus derivados, las
nsco Bavastro _(Villa Crespo); Salvador Mazzuoccio y El Palomar (Al- células del PC se constituyeron en un pnií.ado de talleres: Establen-
magro); Negn y Carlmo (Boedo); Botta y Cía., Del Río, Kasulín miento Gráfico Argentino (de Constitución, en donde hacia media-
~nos.; An~ueza, L~pez y Cía. y Del Río (Balvanera y barrios aleda- dos de 1926 el periódico de la célula comunista editaba 200 ejempla-
nos). Rec1en a partir de 1931, el PC pudo establecer una célula en res para sus 400 operarios), Della Penna y Puzzi (San Nicolás), Ca-
Grunoldi, un símbolo de gran industria en el sector, que tenía sus milo Camilloni (Balvanera), M. Orloff (Almagro) y en el E~tableci-
plantas en torno a la Plaza Once.
miento mecánico para las Artes Gráficas Serra Hnos., entre otros; sin
La dispersión y desconcentración productiva se daban en forma embargo, no pudieron establecerse en las principales empresas, como
más ac_entuada en el sector del vestido y de la confección, que sólo en Fabril Financiera, Kraft y Peuser.
la Capital Feder~l daba _en1pleo en estos años a más de 30.000 trabaja- Dentro del sector de gas y electricidad (que hacia 1935 empleaba
dores, la may~na domte1ltanos. Aquí el PC siempre tuvo presencia, a unos 10.000 obreros en todo el país, 4.000 de ellos en la Capital
p~ro sus segmdores ~eb1eron reagruparse en organismos múltiples. Federal), los organismos comunistas tuvieron, desde mediados de los
Solo contaban concelulas los talleres de la tienda Gath y Chaves, de años veinte, una inserción en empresas extranjeras de amplia escala.
la ,casa Sche1der (Villa ~respo) y el de cinturones y carteras Singer y Una célula actuaba en la Compañía Primitiva de Gas y Alumbrado
Cia. (Balvanera). En la mdustria del cuero, el PC conformó organis- Eléctrico (la empresa de capital británico establecida hacia fmes de siglo
m?s partidarios. entre los obreros de vastas curtiembres, como La XIX, que operaba en la ciudad porteña prestando el servicio domiciliario
H_is_pano Argentma (Mataderos) y La Francia Argentina (Parque Pa- sobre la base de gas de alumbrado), donde editaba el periódico El Obrero
tricios); en la prunera de ellas, editó el periódico El Curtidor; en la Gasista. Otra célula estaba inserta en la gran usina de Dock Sud, instalada
:egunda, La Luc_Jw.. También, en otras curtiembres algo más peque- en 1907 por la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (CATE),
nas: Iber~ Americana, (~aballito) y La Federal (Villa Crespo). desde 1920 Compañía Hispano Americana de Electricidad (CHADE),
En 1~ mdustna quuntea, que experunentó un importante desarrollo en donde la presencia del capital norteamericano fue cada vez más inten-
en los anos ve~lte Y los treinta, las células se implantaron especiahnente sa. Allí, desde 1927 el PC hacía circular el periódico Voz Proletaria.
en los establccurnentos de productos fannacéuticos y medicinales. Preci- Finalmente, una tercera célula se radicaba en la usina que la CHADE
samente, en la Droguería Americana S.A. Comercial, el PC comenzó a construyó en 1926, cuyos enormes faros y su entramado art decó se
editar s~ primer peri~dico de empresa (DASAC) en febrero de 1926. levantaron entre las dársenas de Puerto Nuevo. La CHADE fue du-
Otras ce~ulas se constituyeron en la Droguería La Estrella (Paternal), la rante varios años una de las empresas que ejercieron el monopolio de
Drogucna Kule_mkampoffWeygand y Cía. (Monserrat), La Fármaco Ar- provisión de energía eléctrica para Buenos Aires. 7 i
g:ntma (Caballito) y la Droguería Alemana. Desde los años treinta, hubo Esta lista de establecimientos industriales en donde se conforma-
:elulas del :C en 1~ empresa La Diadema (Avellaneda) y en la fábrica de ron células comunistas (de empresa o mixtas), que disponían de una
aCidos sulfuncos Rivadavia (SarandQ.
Entre las cristalerías y fábricas de vidrio, la presencia de los orga-
111s111os comu111stas estuvo en las de gran escala, como las antiguas 71
Sobre la historia de estas empresas: Luis V Sommi, Los rapi1ales yauquis e11 la
,41genli11a, Buenos Aires, Monteagudo, 1949, pp. 103 y ss.; y Jorge F Liernur y
70 Graciela Silvestri, "El torbellino de la electrificación", en ídem, El umbral de la me-
MarinaKabat,De/Ta!leralaFábrira.ProcBC.Ú-tr,,.,i,. ;. ..,_°'. y c. b
"""!J...,. HU,/.Il.nfta cwse o rera e1i lrópolis. Tim1iformacio11es léwicas y cul111ra en la 111odemizació11 de Burnos Aires (1870-
la rama del calzado (Bueuos Aires 1870-1940), Buen0-s Arre<> '1:..1.:.....:.
..,,
,.,oo-:J.
U.!LIOfleS ryr, _
1930), Buenos Aires, Sudamericana, 1993, pp. 9-95 .

49 de 227
38 La prolelarización del com111zis1110 ...
Herná11 Camarero 39
política específica para activar dent ro de la específicos que ocup aba cada secto r laboral
plan ta (lo que apare ce ex- en el conj unto de miem -
presa do en la dece na de perió dico s de emp bros del parti do portei10 en 1926:
resa que estos orga nism os
logra ron edita r), posibilita una mejo r com
pren sión del proc eso que
exam inam os en los capít ulos 2 y 3: la hege Cua dro 2. Condición laboral de los miembros
mon ía que el PC irá desa- del PC de la Capi lal
rroll ando desd e estos años dent ro del sindi Federal, 1926 (en porc enta je. Tota l 100)
calis mo indu stria l. Ade-
lante mos que, en ese perío do, los com unis
tas ejerc erán la direc ción o
se cons titui rán en una de las corri ente s mayo
ritarias de los grem ios Obreros------------
meta lúrgi co, textil, de la mad era, de la carn 77,75
e, del vesti do, del calzado - Meta lúrgi cos 13,65
y de la cons trucc ión, entre otros .
- De la mad era 11,84
Com para da con esta exten dida inser ción -Alb añile s 10,66
en el ámb ito man ufac -
turer o, la prese ncia com unis ta en el trans porte - Sastres, costu reras y otros 8,17
, el com ercio y los ser-
vicios era limitada. En el secto r ferro viari o, - De la indu stria gráfica 5,16
existían células del PC en _ Pinto res, mosa iquis tas, marm olero s y ladri.
las estac ione s y talleres de Haed o y Linie rs lleros 4,50
(F.C .O.), Cons tituc ión y - Te)...1:iks
Rem edio s de Escalada (F.C.S.), Bou logn e 3,83
(F.C .C.C .) y Libe rtad (F.C. - Del calzado 3,38
Midl and) . Algu nas de estas células logra ron
edita r perió dico s de bue- - Ferroviarios 3
na pres enta ción y regu larid ad (en Haed o, - De la alim entac ión 2,84
El Riel Prole/ario), o de gran
tirada hacia 1927 (en Con stitu ción , El Ferro - Marí timo s 1,50
viario R00, con unos qui-
nien tos ejem plare s; en Rem edio s de Escalada, - Gast ronó mico s 1,33
El Barreno, con más de
mil). Pero , a pesa r de ser orga nism os muy - Del auto móv il 1
activos, fuero n impo tente s - De la Cons trucc ión Nava l 1
para incid ir en un cong lome rado laboral tradi
cion alme nte muy orga - - Talabarteros 0,67
nizad o, que cont aba con una fuert e prese ncia - Tranviarios
de socialistas, sindicalis- 0,67
tas e, inclu so, radicales. Otra s células com - Peones jorna leros de disti ntos ofici os 3,20
unis tas se disem inaro n en
el área del trans porte , com o en la estac ión - Obre ras sin profe sión defim da 1,35
Cari dad de la Cía. Anglo
Arge ntina de Tranvías, en la Com pañí a Buen
os Aires de Ómn ibus Em ple ad os- --- --- --- --1
(Alm agro ) y en la línea 86 de trans porte colec 3
tivo de la Capi tal Fede - - De com ercio s en general 33
ral. En el secto r de los traba jador es marí timo
s, el PC tend ió a agru par _ De farmacias, peluquerías, correos_, murn.c1pa
. 5,
en una sola célul a a todo s sus afiliados, la mayo ks y otros ;,67
ría de ellos, yugo slavo s _ Del parti do, sindicatos, coop erati vas y otros
del barri o port eño de La Boca que estab an _ Viajantes de com ercio , altos emp leado s y 1
emp lead os en la Com pañí a otros
de Nave gaci ón Nico lás Miha novi ch. En
tanto , apen as existían orga - · 1rabajadores independientes -_- _-- ---
nism os com unis tas en la actividad come rcial - 2,75
: sólo dent ro de algu nas _ Peluqueros, zapateros, sastres, pintores, chau
casas impo rtant es de la ciud ad porte ña, com tteur s y otros 2, 75
o el Alm acén La Supe rio-
ra S.A. o la Libre ría del Cole gio (Mo nser rat). Profesiones liberales 6,50
Por últim o, no había ni .
una sola célul a del PC en el secto r banc ario, _ Com ercia ntes, indu stria les, maes tros, estud 6,50
entre las oficinas públ i- iante s Y otros
cas y depe nden cias del Esta do, o en las dem
ás estru ctura s laborales
que conc entra ban a los secto res med ios asala Fuente: Elabo rado a partir de Com ité Local
riados. del PC de la Capit al Feder al: ''A todl~~
El relev amie nto realizado indica que el univ las célula s, comi tés de barrio y deleg ados
erso milit ante del PC a la segun da conferen,c1a de'.ª ~a~1ta ,
estaba radic ado en los perím etros de las fábri · 1 d 1 17/8/')6 e Israel Mallo Lópe z:
c1rcu
cas y talleres man ufac tu- ar e - , . foforme de o,;_~a11izano11 del Co1111te Local
reros . Esto se conf irma en el Cuad ro 2, que a /a seg 1111 da conferencia de la Capital, agost o
desglosa los porc entaj es de 1926.

50 de 227
40 Herná11 Cc111wrero La proletarizaciótt del coi-nu11i.rn10 ... 41
Si estas cifras ilustr an con claridad una preemmenc
1a, en las filas comu nistas ocupa dos en las peque üas produ ccion es
del PC, de obrer os mdus tríale s en relación con los merc antil y capi-
trabajadores de los talista, que trabajaban en minú sculo s
rubro s trans porte , comerc10 y servicio, es necesario
aclarar que, por y talleres de meno s de
lo meno s en los diez aüos siguientes, este perfil no 10 empl eados (obvi amen te, allí nunc a pudie ron forma
sufnó modifica- rs_e c.élulas).
ciones trasce ndent ales. Una forma de comp robar Pero fue el propi o partid o el que plant eó, cada vez
lo, a falta de infor- más 111s1ste:1:e-
mes específicos y detallados como el expue sto, es ment e, que sus integrantes no se qued aran en estos
analizar los datos reduc idos s1t1~s
que usual ment e elaboraba el partido sobre los atribu de trabajo. Ya se hizo referencia a la "línea de conce
tos de los recién ntrac ión", es decir,
incor porad os a la organización. Por ejemp lo, en marz la orien tació n a privilegiar la capta ción de obrer os
o de 1929, ob- de las grand e: fá-
serve mos la notifi cació n mens ual sobre los ingresos bricas y en las ramas industriales funda ment ales.
a la regional por- Esta estrate~1a se
te11a que había n sido aprob ados por su direc ción: hizo explícita luego de la Prime ra Conf erenc ia Com
unist a Latmoa-
meríc ana de junio de 1929:
76 afiliados nuevo s fuero n aceptados en la Capital
en el Los comu nistas deben trabajar en usínas; para hacer
mes de marzo. Clasificados por oficio son: metalúrgico fac-
s tible tal neccsi<lad, debe produ cirse un proce so de
14, peones 13, obreros del mueble 8, albañiles 8, carpinte- emi-
ros 5, empicados 5, textiles 4, mozos 3, foguistas de abord gración de comu nistas de pequefios talleres a grand
o es
3, maestros 2, obreros en calzado 3, pmtores 2, chauf establecimientos. El comp añero que trabaja en la
feurs Cha-
1, lavadores de autos 1, curtidores 1, peleteros 1, mecánico de en Vasena o en la Gene ral Moto rs, tiene para el
par-
dentista 1, niquelador l. Por edades: nacidos desde tido más valor que el otro que se ocupa en un taller
1875 don-
hasta 1880 1, desde 1880 hasta 1885 ningu no, desde de las posibilidades de acción comu nista son limita
1885 d!s.
hasta 1890 5, desde 1890 hasta 1895 7, desde 1895 El camarada que deja su profe sión para ingresar a un
hasta tn-
1900 15, desde 1900 hasta 1905 23, desde 1905 hasta gorífico como peón , demu estra tener mayo r espíri
tu re-
1910 voluc ionar io, mayo r comp rensi ón del trabajo de
Por sexo: muJeres 1, homb res 75. 72 masas
que el que perm anece siemp re en su pequ eño taller,
a
Si se consi dera cualq uier otro mom ento, anten or resgu ardo de la reacción patro nal y dond e adqui ere,
o posterior, du- f.1-
rante los años veint e y treinta, el pano rama es el mism cílme nte, una ment alidad que no es justa ment e
o. En térmi nos la del
generales, el reclutaba un proto tipo de indiv iduo, defin ido por proletariado indus trial, que es la que convi ene al
parti-
una triple cond ición : obrer o industrial, varón y con do. Trabajar en los grand es talleres, bloqu ear a las
una edad que iba
entre los 20 y a110s (no se indica allí el porce ntaje de e},.'tranjeros des fábricas, sobre todo de las indus trias funda ment
, ales,
temática que abord amos en el capítulo 5). 73 crear y e},.'tender la misió n de los comi tés de fábric
a.
Por últim o, sobre la presencia de los organ ismo s ahí resum ida las grand es tareas del partid o en los
de base comu - mo-
nista en relación con la escala y comp lejida d produ ment os actuales. 74
ctiva de las empr e-
sas, se obser va que ésta sólo podía prosp erar natur
alme nte en estable- Desd e fines de aquel a110, se precisó la palabra de orden
cimie ntos grand es y medi anos, dond e el anon imato : ''De cara
y la acción clan- al camp o", es decir, priori zar la inser ción entre las
destina de los milita ntes eran posibles. Asim ismo, 111.asas obre:·as más
existían much os explotadas de la camp aüa y de las indus trias que se
hallaban;_ tuera de
Buen os Aires (frigoríficos, ingenios azuca reros ,
72 obrajes).7:> Los re-
Recua dro inform ativo sin título, LI, XI, 3281, 16/3/2
73 9, p. l.
Tenga mos en cuenta que hacia 1935, la mayoría del
proletariado industrial
en la Argen tina era mascu lino: los varone s eran 387.00
0y las sólo 85.000.
l\méri co Guerr ero, op. cit., p. 431 74 "La aplicación de la táctica del hente Único ", U, XI, 3299,
29/6/29, p. 6.
75 "De cara al campo ", LI, XII, 3323, 14/12/29, p. 2.

51 de 227
42 Hernán Camarero La proletarización del 43
co11111 ,iis1110 ...

sultados de esta directiva fueron parcialmen te exitosos en los aúos higiene del taller, salarios, jornada, los mil y un abusos que seco-
siguientes y se destaca, sin duda, el logro alcanzado en el sector de meten, las infracciones a las llamadas leyes o breras, etc .."-,7
'
la industria de la carne. En verdad, la presencia del PC en el inte- A partir de la adopción generalizada de la organización celular, y
rior del país no fue escasa. Todo lo contrario: resultó decisiva en
las provincias de Córdoba y Santa Fe, donde el partido cumplió
para lograr una vinculación más directa con los trabajadores, P~ e!
comenzó a privilegiar la elaboración y difusión de pequeños penód1-
un papel dirigente en los procesos de organizació n y conflictivi- cos comunistas por fábrica o empresa, elaborados y repartidos por las
dad sindical. Incluso, pudo extenderse esa influencia a ciudades y distintas células. Estos comenzaron a aparecer a partir de 1926. 78 La
pueblos medianos y chicos. No obstante, el PC apenas penetró e}..-pectativa y la valoración positiva que el partido puso en ellos, desde
entre el proletariado agrícola, sus principales bastiones nunca de- un inicio, fue enorme: "El periódico celular, más que nmguno, des-
jaron de ser las ciudades de Córdoba y Rosario, y su inserción en pierta las conciencias obreras, haciéndolas aptas para la lucha en favor
sectores artesanales o empleados en pequeúos talleres siguió sien- de nuestros ideales." 79 Es factible que, hasta mediados de la década
do relevante. de los treinta, v sólo en Capital-GBA , hayan salido cerca de un cente-
nar de estos ó~ganos de prensa. Esta investigación tuvo acceso a algo
3. "PARA DESPERTA R LAS CONCIENC IAS OBRERAS":
más de la mitad de ellos, nunca antes analizados. Su utilidad es in va-
LOS PERIÓDICO S EN LAS EMPRESAS lora ble porque permite un examen detallado del modo como se pro-
dujo la inserción concreta del comunismo en los sitios de trabajo. La
_¿Cómo hacía el PC para entrar a los sitios de trabajo? En gran mayor parte se difundieron en empresas y talleres metalú:g1cos,_ t~x-
medida, a través de la prensa. A medida que avanzaba la década de tiles, frigoríficos y estaciones ferroviarias; en menor medida, ex1st1e-
los veinte, el PC fue convirtiénd ose en una maquinaria , centrali- ron en establecimie ntos gráficos, de alimentación , curtiembres , de
zada y, a la vez, ramificada, de elaboración y difusión de órganos calzado, de la madera, farmacia y droguería, vitivinícolas, empresas
periodístico s. Esta empresa cumplía un objetivo al mismo tiempo de transporte, entre otros. Esto comprueba que el PC hizo nichos e~1
propagandís tico, organizativo y cohesionad or de las propias fuer- los núcleos centrales de la fuerza de trabajo de Capital-GBA . A conti-
zas. Pareciera que la orden del partido a sus militantes fue conver- nuación, figura un listado incompleto de estos periódicos, enumera-
tirse en redactores y canillitas de decenas de publicacion es listas dos por orden de aparición.
para "despertar las conciencias obreras". Un primer instrumento
fue el periódico central partidario, que siempre se mostraba inte-
resado en reflejar las demandas obreras: "Todos los días deben apa-
recer en La Internaciona l las denuncias de abusos, atropellos e irre-
gularidades . Descuidar esta tarea significa sabotear el diario co-
munista".76 ¿Quiénes debían redactar estas denuncias? Los pro-
pios trabajadores : "Hay que incitar a los obreros sin partido a co-
laborar y enviar sus corresponde ncias regulares a La Internaciona l
[ ... ]. Esas cartas de obreros deben ser precisas y tratar cuestiones
concretas relacionada s con la vida en la fábrica: las condiciones de
77 "La reunión de los corresponsales de células·', U, XI, 3201, 20/8/27, p. 2.
78 El órgano oficial del PC dcscribfa, orgulloso, el nacimiento de csros periódi-
cos: "los n~1cvos paladines del comunismo .. , LI, IX, 1286, 3/6/26, p. 2.
76 79 l. Mallo López: Jnf,mnc de or1;a11i::oció11
"A todas las cé Iu IJs", LI, VIII, 1022, 7/5/25, p. 1. ... , p. 'i.
52 de 227
44
fiemán Cainarero
La proletarizacÍÓll del coniuilisrno ... 45
Cuadro 3. Periódicos comunislas de en1presa en Capital Federal
y Gran Buenos Aires Cominuación de la página aule1ior

~
Nombre del periódico Inicio Empresa en la que actuaba
la célula
Nombre del periódico Inicio Empresa en la que actuaba El Obrero Textil Enero Fábrica te:>-.,il Barlaro
la célula [El Luchador Enero Arizu, Tomba y 'frapiche
1926 1
DASAC (vitivinícola)
/ Febrero / Droguería Americana Sociedad El Honnero Enero Fábrica de Hormas Casa Bavastro
, Anónima Comercial
El Alpaiga1ero El Ferroviario Rojo Marzo 1 Estac1011
. , Constitución (Ferrocarril
1 Mayo
Frente Uníco Eíbrica Argentina de Alpargatas Sur)
/
Mayo
Casa Sage (industria de la madera) !Auanti Abril Fábrica de cigarros Avanti
El Riel Proletario
Junio Estación Haedo (Ferrocarril Oeste)
Nuestra Palabra El Cromo Hojafotero Abril 1all(;'.'r Cromo-Hojalatnfa de
Junio Fábrica de tejidos Campomar y Bunge & Born
-
Soulas (Valentín Alsína) La Fragua Mayo Est;iblecimiento Que 5 ca
Yunque
1-:,¡
Junio Li Británica (metalúrgica) (metalúrgica)
El [/4radero
.Junio Construcciones navales Viisena Mayo TAMET (ex taller Pedro \foena e
iDesperlar! Hijos)
Junio Livadero y Tintorería de Flores
La Garlopa Klockner Establecimiento K1ockner
.Junio Junio
1 Taller Lipidus y Smud (industria
de la madera) (metalúrgica)
El Tranviario Rojo El Arlillero Julio · Arsenal de Guerra
Junio / Cía. Anglo Argentina de Tranvías
/ (Estación Caridad) La Lanzadera Julio Campomar y Soulas (textil, Cipítal
~Pim Pum! Federal)
Julio Fábrica de dulces Trampolsl,
lLa Campana .Julio El Telar Agosto Cavctano Gerlí (tc:,.-ril)
De una fundición de Parque
/

I:.t C11rúdor --
Julio
1 Patricios

La Hispano Argentina (curtiembre)


La Rotativa Septíem. Es;ablecimiento Mecánico pilas
Artes Gráficas Sena Hnos.
Hoz y Marlíl/o Septicm. Los \!;iscos (fabrica de calzado)
Julio !La 13a11quílla
Pedro Vasena e Hijos (metalúrgica,
luego TAMET) La Nie11c Octubre La Nieve (te:-..1il)
La Lucha
fulio I/óz Pro/eraria Octubre Usinas eléctricas de Dock Sud
hl Bro11cero La Francia Argentina (curtiembre)
Julio 1 Fundición Piazza Casi Octubre Compafüa Comercial Ascensores
Palabra Co11111nísta Stigler
Julio F;ábrica de caramelos Mu-Mu
Alma Gráfica 1
Agosto 1
Establecimiento Gráfico Argentino
1928
B Trabajo Agosto í¡ El Racimo Mayo Almacén La Superiora
Tinkaf Taller metalúrgico José Ferrarini
Agosto La Fármaco Argentina El Obrero Gasista Julio Compañía Priminva de Gas y
La l-lor11111 Alumbrado Eléctrico
Agosto
1 1allcr de calzado GaJdi e H~jos 1929
r-· 1927 !
i
El Barreno El Obrero del Frigor(fico Novicm. Frigorífico Anglo (Avellaneda)
Enero Ialleres ferroviarios Remedios de
Escalada F.C.S. 1931
jEI Metalú1gico Marzo TAMET (Avell:mcda)
Contímía en la página siguiente !El Naif s/d i Frigorífico Anglo (Avellaucda)
1<Í ,ina SÍ 111ie11te

53 de 227
46
Hermín Camarero · La proletarización del co11wnismo
... 47
Continuación de la pá1;ina 11111e,ior
L
mú ltip les. Seg ún el pro pio par
No mb re del per iód ico tido , su obj etiv o era: "Pr ime ro,
Ini cio Em pre sa en la que act uab a der nue stra pro pag and a y agi e:x'ten-
tación, dán dol e una for ma exp
la cél ula hac ien do que ella pue da ir a los resi va y
La Obrera del Anglo mis mo s obr ero s. Co ord ina r el
s/d Frig oríf ico Ang lo (Av ella ned de la célu la alre ded or de una trab ajo
El Martillo a) det erm ina da fábrica, en la cua
s/d Frig oríf ico La Bla nca (Av ella ocu par se con sta nte me nte [ ... l deb erá n
El Brete ned a) ). Cap acit ar a los co111pa11eros
s/d Frig oríf ico Wil son (Av ella ned do, esc ribi end o sue ltos y artí cul del par ti-
La Lucha a) os inte resa nte s par a los per iód 81
s/d Frig oríf ico La Neg ra (Av ella De tod os mo dos . la agitación ico s."
El Despertar ned a) fue la fun ció n qüe estas pub lica
s/d par ecie ron cum plir mej or. Es cio nes
Frig oríf icos Swi fr y Arm our que su con ten ido no alca nza
(Be riss o) siada pro fun did ad, sob rev ola ba ba dem a-
El Jo11en Prole1ario los tem as sin pos ibil ida d de det
s/d Frig oríf icos S\vi ft en nin gun o de ellos. Los per iód ene rse
y Arm our ico s era n de un tam año peque1
(I3c risso ) su may oría , con sist ían en una 10 y, en
El Despertar Femenino sim ple hoja mim eog rafi ada a
s/d Frig oríf icos Swi fr v Arm our lados. En esas dos páginas, hab am bos
ía pocas not as, alg uno s rec uad
(Be riss o) ' ilus trac ión . El con tro l par tida ros y una
El Látigo Proletario rio sob re ellos era con side rab
s/d Frig oríf ico Smi thfi eld (Zá rate un inic io, el Co mit é de la Cap le: des de
) ital llegó a pro hib ir que se edi
1933 per iód ico s que se diri gie ran a tara n
El Amasador var ios esta ble cim ien tos o fue
Feh rero Pan ific ació n Arg enti na tad os por varias células, arg um ran red ac-
La 1imna ent and o que:, de ese mo do, se
Ma rzo Gra fa (w.'til) ría su rep rese nta tivi dad . Ade más res ent i-
El !/e11eno , si hie n eran los trab ajad ore s
May o Dro gue rí;i b Estr ella em pre sa qui ene s los red acta ban de cada
La Alpa1gata , la dire cció n del PC sup erv isab
M;i yo Fáb rica Arg enti na de Alp arga con ten ido , la reg ula rida d en la a el
El jol'en Textil tas apa rici ón, el nom bre y la cali dad
Jun io ca, e insistía en que éstos fue grá fi-
Car npo rnar y Sou las (te;n il) ran específicos fren te a la real
cada fábrica o taller. Todavía idad de
en 1934. la revista teó rica del
ded icab a espacio a ana liza r esto par tido
F11 e11 te: Elab orac ión prop ia basa
da en los peri ódic os men cion s últi mo s aspectos. 82
"ªl, el "Inf orm e sobr t· la situ ació ado s, La Ílllemacio- Los per iód ico s de em pre sa era
n del PCA a la reun ión del Sec n, com o las células, cla nde stin
ª.1;1encano d_e,la IC" , ocru hre reta riad o Lati no- tan to en la esfera de su elab ora os,
de 1927, e Isra el Mal lo Lóp ez: ció n com o en la de su dis trib
no11 del Co11:111• Local 11 la se,g1111d11 J,iforme de organiza- Ninguna not a aparecía firm ada uci ón.
co11fermci11 de /11 Capital, ago sto de 1926. con nom bre . sino con una anó
nim a

, La pc:rioclicid:d de estos órg


ano s de pre nsa era irre gul ar:
s~ban cada die z d1as; otro s, trim alg uno s
estr alm ent e. El pro me dio gen
dica una reg ula rida d me nsu al. era l in- 81 I. Mal lo Lóp ez: J,jorme de 01:~,111i:::1
1ció11 .... p ..,.
En tod o caso, dur ant e los a1io En e I artíc ulo de J. l.ab ordc , "Vid
der ado s, la dire cció n par tida s con si- 82
,1 del Pa nido ·· (S011ie1, JJ, J-4-,
ria siem pre con sid eró a la per 19]4 , p. 40), se alerraba: "No mar zo-a bril de
un asu nto de pri me r ord en so iod icid ad es sufi cicn re que el con rcni do
· Los propo's1-tos. de los pen· 'd. suce de a men udo , es imp l,sib su bue no. Si, com o
o 1cos eran lc o difícil su le,wr,1. los obr
mib r ese con reni do y cnro nces crn, no hallan facil asi-
no se cum ple c'I ohJcrivo para
fue edir ado' '. Y luew , se o:.,m el cual el peri ódic o
: '·No es d_ifíc_i:, para ca~a _célu inab a, corn o ejem plo, la pub licic
la, aseg urú una apar ició n regu mun isra de la fábrica Gr,1r,,: ión de h célu la co-
co. , ay que fiJ,llSC el prop ~sn lar de su peri ódi- "Su s dibu jos son clar os v llen
o, de inrc nció n. Los
mu\ bue nn que sed el pcn odic
o de_ ediu rlo qum ccna 1 o sem
anal men re [ ... ]. Por
1 artíc ulos est;Ín bien colo cado s.
Yha sra los recu adro s reYeLin

i
o, s1 deJJ rran scur rir enrr e núm preo cup ado al rrab apr sobr e que sus edir ores se h,rn
laigo espa cio de nem po, es ero y núm ero un éi. Pero , en cam hio, en muc hos
evid ente que pier de casi roda ,11110nronan, com o si se rr,1ur.1 orro s los artíc ulos se
corn hni, ·a v, oro- su eficacia edu cado ra ,le no de_iar ni un milí met ro en
::,•·miz•ado I,
·-1" - I-f -, "V1srazo a 1os vo 1 bbn co. L1 imp resi ón
ante s v peri ódic os del Parrido" ' es defr cruo sa o llena de 1n,rnch,1s

l
S01,,c1, I, 1. 24/6/33, p. '.28. , ere. 'fod os nw , deta lks tien
en una importanci;i
' que no se deb e mcn ncp n:ci ar".

1 54 de 227
48 Henuín Camarero · La prolecarizacíón del co11w11i.'1no ... 49

referencia: "un obrero", "un trabapdororgan izado", "un observador", dos que entraban y salían; lo mismo ocurrió, hacía la misma época
"una explotada" o "una mujer progresiva". En ningún lugar, semen- en Francia. 85 El otro modo era que los propios operarios comunistas
cionaba el nombre de algún trabajador, activista o militante; sí el de la empresa los repartiesen a sus compañeros de labor más confia-
de los capataccs,jefes , gerentes o duefios, para descargar sobre ellos bles, en lugares ocultos (el vestuario, el depósito de herramientas o el
las más gruesas acusaciones, burlas, insultos o amenazas. Como bafio de la fabrica), o los dejasen allí para que cada trabajador los to-
veremos, aquí estaban presentes de modo cristalino los sentimien- mara por su cuenta y luego dejara sus comentarios. 86 El pequeño
tos de pertenencia y exclusión que definían una identidad proleta- tamaño de estas hojas colaboraba a estas formas de circulación. Era
ria en oposición a la de los capitalistas y sus servidores. · común que cada periódico terminara o comenzara con la leyenda
El único domicilio editorial que se daba era el de la sede cen- "Después de leerlo, no lo tires. Pásalo a tu compa11ero". Es que éstos
tral del PC o el de otros locales partidarios, lugares a los quepo- eran pensados como un vínculo de comunicación para todos los tra-
dían enviarse la correspondenc ia y las notas, siempre anónimas, bajadores de la empresa. El discurso era impiadoso con los obreros
que quisieran hacer los obreros. Esto último era fomentado por que no respondían adecuadamente a esta interpelación: "Algunos,
los periódicos, en los que se podían leer invitaciones como ésta: porque están equivocados, apenas reciben el periódico, lo tiran; esto
"Colabora y denuncia toda injusticia que contra ti cometan los demuestra que no tienen amor propio y que no se interesan por su
patrones o sus lacayos. Con murmurar y callarse luego, sin pro- situación precaria de e>tplotados". 87
testar siquiera, no se gana nada. En cambio, sin compromiso y hasta Los periódicos se entregaban de manera gratuita o tenían un pre-
anónimamente , puedes dirigirte a este periódico, que dirá lo que cio muy bajo para lograr que fueran adquiridos por la mayor cantidad
tu sientes y públicamente verás grabada tu protesta". 83 La direc- posible ele obreros interesados en la prédica comunista o en los asun-
ción del PC recomendó a sus afiliados a lo largo de todos estos tos que incumbían a su lugar de trabajo. Esto planteaba el problema
a110s que asegurasen esta participación de los obreros independien- de su financiamiento . En general, la edición se solventaba con los
tes, haciéndoles comprender que el periódico era "su plataforma fondos monetarios recabados por la propia célula, con aportes de los
de combate para luchar contra la opresión de los patrones y de la afiliados y listas de suscripción entre los trabaja9ores. En ocasiones,
sociedad capitalista. Hay que dejar a los obreros escribir sus artí- también se lograba financiación co11 la colocación de avisos publicita-
culos y en nmgún caso debe criticárseles de un modo académico, rios de pequeñas firmas comerciales del barrio en donde estaba em-
sino que toda discusión debe ser educativa en el doble sentido de plazada la empresa. 88
sacar a la superficie la vida real del trabajador en la fábrica y de
hacerle comprender por sí mísmo lo que le conv1cne". 84
¿Cómo llegaban estos periódicos comunistas a manos de los 85
Según G. Noiriel, Les 01wriers .. . , op. cit., p. 167, los comuni5tas son los que
obreros, en medio de la represión patronal y estatal vigente en en la hancia de los af1os veinte, "in,iugurent une nouvelle prac1quc: l,1 prise de
estos año,, Una forma era la distribución en las puertas mismas parole faite devant la porte principale de l'entreprise au momtnt de l'entrée ou de
de la empresa por integrantes de las células de bloqueo. Probable- la sortie des ouvriers".
86
Una descripción de todas estas prácticas, para el caso de la empresa de herre-
mente, los comunistas hayan sido los que iniciaron en el país. des-
ría de obra de capital alemán Kli.ickncr, se hace en]. Correa, op. ál., pp. 23-24.
de mediados de los afios veinte, ese nuevo hábito de la militancia 87
"Obreros y obreras", El luchador (''Órgdl1o defensor de los obreros de los
proletaria: el de arengar, en el pórtico de la fábrica, a los emplea- establecimientos vi:ivinícolos Arizu, 1omba y Trapiche"), J, 3,junio de 1927, p. l.
88
Tal fue el caso de El Riel Pro/e1ario, el órgmo de la célula comunista ferrovia-
ria de Haedo (EC.O), que publicaba elaborados avisos de Casa Spivak (muy vincu-
8
-'"Col.1b,na", en DASAC ("Órgano de los obreros y empleados de la Drogue- lada a esos trabajadores), dedicada ;1 la venta de muebles, géneros y artículos de
ría l\mcrican;1'"), II, 7, mayo de 19:!7. música, y varios otros de pequeños comercios y tiendas, con mensajes siempre
80
J. Libnrdc: "Vida del Partido'', S01,ie1, II, 3-4, marzo-abril de 1934, p. 41. dirigidos a los obreros.

55 de 227
50

La dirección del PC orientó desde el comienzo que los artículos


no foeran extensos, referidos a cuestiones demasiado generales o aleja-
Hernán Cmnarero La proletarización del com1111irnw ...

que los guiaban. ~a presentación del que se editaba _en l~l1a importan-
te fábrica textil era la más común:" .. , faro que 1lummara a los trabap-
92
dores que son e:,,..-plotados en esta fábrica" . Con un discurso más
51

l
dos de los asuntos de la planta, y dest1caba la necesidad de publicar mu-
chas notas pequeiias, e)..'}Jresivas, con información y denuncias contun- recargado, habitual en muchos otros, el de los op:ranos comunistas
dentes acerca de los problemas cotidianos de cada sitio de trabajo: de Vasena se proponía" ... como fundamental proposno, elevar la con-
ciencia de nuestros hermanos de e)..'Plotación mediante la voz persua-
Hay que buscar el asunto interesante, la cuestión sensa- siva que tonifique los espíritus vacilantes, que alimente las volunta-
cional de la fábrica, la actitud del capataz, del jefe, del des indecisas, para que su despertar repercuta, cual una clarmada de
gerente o de aquel que sirva los intereses de los m1smos. triunfo, en el corazón de los parias de la vida, anuncifodoles días de
¿Que hay un lugar insalubre en la casa, una pared que . i:
verdadera sat1s1acc1on . ' ' " .9:l·
y a1egna
amenaza derrumbarse, un lugar donde no entra el aire o Para el PC, el éxito de estos periódicos fue inmediato: "Los obre-
el sol, servicios malolientes, descuidados, sin limpieza, ros a quienes están destinados, los han arrebatado de manos de }os
que el horario es excesivo, el salario pequeúo, el trato compañeros distribuidores; los han leído y pasado a otros compane-
malo, etc.? Muy bien: tómense esos asuntos aislados, uno ros, y han manifestado categóricament e su acue~·do por el contemdo
por uno, y sobre cada uno hágase un artículo conciso, de los mismos y su satisfacción por esa i111c1at1va. Son muchos los
sin ocupar mucho espacio y sin generalizar tampoco. obreros que ya han remitido denunci_as a esos periódicos'. y n~ás de
Verán entonces los compaúeros como son apreciados por una ha prometido colaborar". 94 Es difícil medir l_a _recepc1on etcct1va
los obreros a quienes va dirigido. 89 que tuvieron estas publicaciones. Un primer mdICIO se ~ncuentra en
la tirada de sus ediciones, que variaba mucho (con un mm1mo de 100
Siete años después, la conducción partidaria seguía obsesionada
ejemplares y un máximo de 1.000), lógicamente, de acuerdo con la
con estas cuestiones: "Nuestros volantes y periódicos pecan por lo
envero-adura de la empresa en la que actuaba la célula. Los números
general por un planteamiento abstracto de los problemas. Todo el arte
demu~stran una posibilidad cierta de que estos órganos hayan alcan-
consiste en ligar concretamente la posición del Partido y sus consig-
zado una difusión vasta entre los trabajadores de cada planta o taller.
nas generales con la situación concreta de la fábrica a cuyos obreros
90 Al mismo tiempo, la irregularidad en la edición de muchos ele ellos
nos dirigimos". Aún en 1934, los dirigentes regañaban por la in-
indica una recepción discontinua por parte de los trabajadores. Otro
comprensión de estas "verdades":" ... en los periódicos de célula, se
lo constituyen las cartas y notas enviadas a cada periódico por los
nota marcada distracción alrededor de problemas generales y un visi-
empleados de los distintos sitios de trabajo, que e_v1denc1an a estos
ble descuido de la vida y de los problemas de la fábrica que deben
órganos con cierta capacidad para despertar el mteres y las monvac10-
constituir el eslabón fundamental. Es la situación de los obreros en su
nes de e)..-presión de los trabajadores. . .
lugar de trabajo lo que debe reflejarse esencialmente, demostrando
En ocasiones, estas ediciones tenían impacto en la propia situa-
su ligazón con la situación general de la clase obrera". 91
ción laboral de la empresa. He aquí un ejemplo: en junio de 1926,
Estos órganos de prensa no tenían reparos en enunciar explícita-
mente, y con una retórica altisonante, los objetivos "esclarecedores "
9:! "Nuestra aparición", La La11:::adera (''Órgano de los obrcrns v obrer~, de l.1

Fábrica de tejido¡ Campomarv Soulas-Capital federal''), L 1,julio de 1'):?..': p. 1


9:; "La voz del obrero", Vase,w ("Órg·rno de la Célula Comunisra ele los bllercs
89 ,, . .,
1. Mallo López: lnfonnc de 01ga11izació11 ... , p. S. Metalúrgicos Vasena & Cia-San Martín"'). L 1, nuvo de 1927. p. l.
90
q_¡ "Progresos de la prens;i proletari,1.] misit',n de los pcri<',dicos de tabnca .
H.,"Vi,tazo a los volantes y periódicos del P,irtido .. , Soviet, I, 1, :24/6/33, p. :29.
;i

91
J. La borde, "Vida del P,1rtido .. , Soi,ie1, II, J_.¡_ m.1rzo-abril de 1934, p. 41 LI, IX. 1306, :?.6/6/:?.6. p. 1.

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Hemán Camarero
Lá proletarizacíón del comuJtis1110 .. 53
una sem ana des pué s de que apa reci
era en El Riel Proletario (órg ano de
la célu la de la esta ción ferr ovia ria nes se apo yab an en los arg ume nto
de Hae do) un artí culo que reclama s que prov eían los peri ódic os cen
ba estu fas para los emp lead os de - trales edit ado s por la FJC y por la -
la secc ión enc omi end as de esa esta- agru pac ión fem enm a del PC.
ción , éstas fue ron colocadas.9 5 En prim er caso,Juventud Comunista (has el
otra s, el imp acto de esto s periódi- ta 1930) y juve ntud Obrera (a p_ar-
cos clan des tino s logr aba des atar tir de 1932). En el seg und o, Cornpai
la reac ción de la patr ona l. No eran iera (has ta ~ned1ados de los\ ano s
infr ecu ente s los enf ren tam ient os wm · t ) La Obrera (qu e com enz ó a
entr e amb os, en los que despidos e, edit arse hac ia Juli o de 19291 YLa
pers ecu cion es eran resp ond idos y váz de la Obrera (des de los inic ios de w
con ame naz as y grit os de gue rra. 1932).
de los luga res en don de esto s enf Uno
ren tam ient os alca nza ron may or
rule ncia fue en la text il Cam pom vi-
ar, de Val entí n Als ina: 4. IDE NT IDA D y NIVEL DE VID
A DE LOS TRABAJADORES EN
Pare ce que esta sim ple hoja ha eno LA PRE NSA CO MU NIS TA
jado tant o a los señ o- BASE
res Cam pom ar, que está por des
enc ade nars e 1a torm en- Un reco rrid o gen eral por esto s
ta y van a tom ar ven gan za. Sab emo peri ódic os perm ite apre ciar algu
s que entr e los cap a- de las cara cter ístic as básicas que nas
tace s, dire ctor es y patr one s han defi nen la iden tida d y cultura_ obr
form ado una lista de ras: una con trap os1.c 1.on
, mar cad e-
obr ero s, de los vari os repa rtos , para a ent1.e e l "nos otro s " pro 1-ta
e r . el
10 y
ser susp end idos a b "ellos" de la clase dom inan te, de
pnm era oca sión [ ... ). Pero no se sus repr esen tant es y de sus serv1do
hag an muc has ilus io- -
nes los Cam pom ar, por que aun res, aq uel "mu ndo de los J. efes" al que se refi rió Ric hard Hog gart . 98
que cam biar an tod o el Existía una deli mit ació n de cam ·,
pers ona l, Nuestra Palabra saldrá pos y una con stru cc1 on d e 1ma· ,
genes
·
igua lme nte, para dec ir- muy prec isa acer ca de qui én era
les todo s los atro pell os que está n el ene mig o'. gue se expresa en la~~
com etie ndo y la exp lo- nun cia imp laca ble a los gest ores -
taci ón inh um ana a que se enc uen de la d1sc1pl111a fabn l, .l~ cara ma
tran sus obr eros [ ... ]. más visi ble y odia da por los trab ajad l
lPo r lo tant o, cuid ado sefi ores de ores . se conv1rt10 en una de
tom ar represalias! 96 las tem átic as más recu rren tes: siem
pre pod ían enc ontr arse alu:1ones
Los peri ódic os obr ero s del PC, al mal trat o de los cap atac es,j efes
fina lme nte, bus cab an acercarse a , insp ecto res, gere ntes y due nos
las pre ocu pac ion es de la juv ent ud las emp resa s, y la con voc ator ia a de
y la mu jer trab ajad oras . En las em- enfr enta rlos . Se apelaba a un leng
pres as con mu cha pres enc ia juv enil je agresivo y radical. Com o _pro ua-
, la FJC arm aba una célu la propia, metía el órg ano de l~s ~om un1 s~s
con su órg ano de pren sa (po r ejem Vasena: " ... su con teni do altivo y d~
plo, el cita do de la fábrica Alparga arro gan te nos aliviara, al ver des
tas). No hab ía, en C<1.rnlJ10, célu las - trañ ar en sus colu mna s las tort uos en
fem enin as (el por cen taje de muj idad es que con tra nos otro s com
res com un is tas en esto s a11os fue e- ten diar iam ente los due ños y seü e-
aco tado ). Las secc ione s juv enil ores que rige n los des tmo s del
fem enin a eran frec uen tes en los y ' "99 E 11 defi 11 itiva en esto s peri en-
órg ano s celu lare s inse rtos en talle granaJe b urg ues . ódic os se enc uen tran
y fabricas con imp orta nte por ción res las cara cter ístic as del nue vo tipo , .. , . ,
de jóv ene s y muj eres (textiles, del de m1l ttan te obr ero que enc arn o ,
vest ido y alim enti cias ), qui ene s el
solí an pad ece r con dici one s de exp
taci ón y disc rim inac ión peo res que lo-
los varo nes adu ltos . secc10-
97 Los dos recu adro s de
la tapa de La Obrera asew raba n: "Lis
mitad del mun do e),,"J)lotado y opri muje res s0m os la
95 mid o.Nu estr a ema ncip ació n es un
"H,icc frío, Sr. Gon zále z", El ríe/ aspecto de la
prole/mio ("Ór gdno de los obre ros · · • tot'l de l·, soc·iedad"· " "Sól
dos frn ovia rios -Hae do") , I, 1, 20/6 y emplea- emanc1pa c1on " a o la dest rucc ión de la d1frre11c1a
/26, p. 2. ricos y pobr es, pued e liber tar a , ; . .
entr e
96
"l.. n:ac ción está a la puer ta", Nues la mujer, com o al hom bre de la
tra Palabra ("Ór gano defe nsor de mise na Y de la
1os y obre ras de la Fábr ica de los obre - esclavitud".
Cam po mar y Soul as-V alen tín Alsi 98 R. La wltura obrera e¡¡ la sociedad de masas, , . .
_julio de 1927, p. 1. na") , II, 13, Mex1co, Gqja lbo, 1990, P· -9 1
·
99 "La voz del obre ro", Vaseua ("Ór
gano de la Célu la Com ums ta de
Met alúr gico s Va sena & Cía- San Mar los 1:1lleres
tín") , I, 1, may o de 1927, P· 1.

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54 La prolernriznríó11 del co1111111ís1110 ... 55
Hernán Camarero

c_om unista desde los años veinte: a diferencia del sindicalista y el socia- 'pulenta' que los obreros maJÍana o pasado han de exigirle rendición
hs;'1, que buscaban abrir, de un modo u otro, márgenes de negocia- de cuentas por sus fcchorías". 1º3 Inspectores o jefes de talleres ferro-
c1on con el mundo de la patronal, el comunista siempre pretendía viarios también eran denunciados con gruesos insultos o irónicas acu-
enfrentarlo, sin contemplaciones, una actitud que se pudo verificar saciones. 104
por aquella época no sólo en Argen tina. 100 En estos periódicos, aparecen una serie de valores y nociones -
· Observemos algunas de estas denuncias hacia el "mundo de los como la valentía, la honradez, la dignidad, la humillación que se sufre
jefes". Un trabajador recientemente llegado desde Italia expresaba, del poderoso, el ser portador de la justicia-, que operan a manera de
en nn castellano precario: "Hace algunos meses que trabajo en las construcciones imaginarias qne confornun al "mundo de los obre-
Bodegas Arizu y soy víctima de atropello de dos capataces, el uno ros"; el atropello, el vocabulario soez y despectivo, la arbitrariedad, la
nomhrado Don Juan, y el segundo Sr. Baldazari, los cuales no se con- alcahuetería, la discriminación racial.junto a la e:>..l)lotación. claro está,
forman solamente de insultar a los obreros y obreras con feas palabras son las características del mundo de "ellos'', de los jefes y capitalistas.
Y prepotencia, sino que los hechan [sic] a la calle por mínimo motivo En ocasiones, esas imágenes se volvían c::,.l}lícitas. Así, era frecuente
Y sin ninguna consideración [... J. Además de estas cosas, esos señores que en los periódicos t1111bién aparecieran pequeíí.os cuentos o dibu-
sienten especial odio contra los extrangeros [sic] de cualquier idioma jos de picardía de carácter político-social. Su contenido sardónico
que no sea el suyo". 1º La misma acusación en un periódico te:>..--ril:
1 apuntaba siempre a contrastar la miseria obrera a la opulenna del ca-
"Lo que más indigna en esta fabrica es la manera brutal y soez con que
¡ .·.· pitalista, presentada como irracional y parasitaria. Eran connmes las
somos tratados por Don Vicente, el capataz. Cabría preguntarle a ese ilustraciones que mostraban a trabajadores de mameluco, famélicos,
señor si nos ha confundido a nosotros, obreros que honradamente al lado de obesos empresarios con un lubano en la boca, encabezadas
nos venimos a ganar el pan, con elementos de prostíbulo". 102 En con frases como "El por:enir del obrero en la act:ial sociedad"; en
muchos casos, se hacían amenazas a algún capataz severo, como el de otras, el dueJÍo de la empresa, lujosamente vestido, al bdo ele sus tra-
una empresa metalúrgica, acusado de maltrato al personal, " ... espe- bajadores harapientos y extenuados por la jornada laboral, lanzaba frases
cialmente el elemento que no domina el castellano, haciendo mil gua- cargadas de cinismo. como "iCuando pienso que mis obreros se atre-
pezas para demostrarle al patrón que le es adicto. No cree, capataz ven a reclamar un aumento de sueldo, cuando acabo de perder 50.000
pesos en la ruleta!", mientras otro capitalista se burlaba del pedido de
sus operarios de colocar un botiquín en la fábrica. tos El fresco remi-
tía invariablemente a una explotación social desvergonzacb. ·1odo alu-
ioo P· N .. 1 F . . - día ah divisióll existente en la sociedad, que terminah;i constituyen-
. . ara 01r1e, en -rancia, el comunista de tmes de los años veinte expresa "el
nac1m1ento de un nuevo tipo de militante obrero". Para ilustrarlo, se apoya en un
re lato contemporáneo al proceso que se homologa a lo observado en nuestro país
en el mismo momento; allí se retrata al PCF como" ... inséparable d'une attitude
agressive a l'égard des patrons. C'est le pani de ceux qui savent parler haut et n'onr 1 ''El up,Haz V~roni .. , L,Ji-ag110 ("Órgano Jefensor de los obrero, del establc-
"·'
p;1s peur des chefs; des agitateurs a l'affút de la moindrc irrégularité pour cricr a
cim1cnto meralúrgico Q11cst:i .. ), I, '.:', agosto de 10'.:'7, p. l.
l'injustice ... J. Condevaux, Le Mi11e11r d11 Nord-Pas-de-Calais: sa psychologie, ses rapar/.<
:,;o "lJna conciencia negra ,1I servicio de un buche insaciable", Eí.:;.,·,01,iario rojo
aucc le patro11,11, Lille, Imprimerie L Dane l, 19'.:8, p. 99, citado en G. Noirie ]: op. át.,
("Ón,,11w dcfrnsnr de lo, obreros y empleados forrm·iarios de Con,;rituc,c'in-FCS'.),
p. lú9.
101 I, 4, Jtinio de 19'.:7. p. 1. '·El general en Jet<:· de !os alcahuetes, Marrv. ·,o pierde la
"Cartas de obreros. En lo de Arizú", El luchador ("Órgano defensor de los
oportunidad de mostr,n sus habilidades .. , f.:'I 13,11Tc110 ("Órgano de los trabajadores
obreros de los establecimientos vitivinícolos Arizú, Tamba y Trapiche"), I, 3,junio
de los T1lleres del FC:.S.-Remcdic)S de bcahcl.1 .. ), L 7,julio ,k JlJ=:-;", i'· '.:.
de 19'.:7, p.'.:. 105 j\.i11cs1rr1 Pala/,ra ("Órg,111,, defensor de los obreros,. obrera, de l:, Fábrica de
!O:> "No confunda, Don Vicente", El telar ("Órgano de los obreros\' obreras de
te_jidos Cm1pomar y Soulas-Vaicmín /\lsin.1 .. ), I, 11, maye, de 19:·~. p 1
Li fabrica de te_jidos de Cayetmo Gcrli"), l, 1, agosto de lCJ'.:7, p. 1. ·

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Hemán Camarero La proletarización del conwnismo ... 57
do una identidad primaria y un grupo de pertenencia, el del obrero,
en oposición irreconciliable a otro, el grupo de exclusión, el del capi- misionera. Ello confería a los periódicos obreros del PC cierto carác-
talista.106 Al mismo tiempo, apelando a Hoggart, advertimos aquí el ter pedagógico. Esta concepción de sí mismos como vanguardia de su
recurso tradicional de la clase obrera a emplear "medios simbólicos clase se autolegitimaba en el momento de defimr el estado en que se
para escapar del peso de la autoridad", recurriendo al arte de '"satiri- encontraban los trabajadores a los que se dirigían. Los llamados ~pun-
zar' a la autoridad; cómo la desmitifican, la sefralan y la vacían de toda taban a despertar conciencias adormecidas y convo_caban, mvanable-
pomposidad". 107 mente, a comenzar o reiniciar la lucha: "Es necesano que termine esa
Se ha se11alado que el concepto de familia industrial fue la mani- apatía perniciosa y cobarde que hace que todo lo aguantemos su~ una
festación de un paternalismo convertido en rasgo común de las rela- queja"_ llO A menudo, se presentaban así ~o_s objetivos de estos or_g~-
ciones entre empresarios y trabajadores en la industria argentina, ya nos de prensa: " ... salir del estado de pas1v1dad abyecta en que v1v1-
desde sus orígenes. No pocas grandes firmas fueron promoviendo mos, que nos iguala a una mmensa grey de bueyes mansos ,, 111 Los
ciertas políticas de bienestar de largo plazo (cuidado de salud, licen- cuestionamientos a la supuesta indolencia de muchos trabajadores, Y
cias por enfermedad, pensiones por retiro), que eran usadas por los los llamados a superarla, se repiten en todos los periódicos. En uno
patrones de manera discrecional, unilateral y selectivamente. 108 Los metalúrgico, se recriminaba así la falta de reacción frente a lo,s_ atrope-
comunistas oscilaron entre negar la existencia de esas políticas o re- llos empresariales: "¿Es posible, camaradas, que perrnanezcars nnpa-
chazarlas como estrategias distractivas y contraproducentes para la sibles, sin una protesta, sin un gesto de altivez, que demuestre al amo
lucha proletaria. Para ellos no existía la familia industrial, pues era un que os e>,.-plota que también sois hombre_s y que, c:11110 tal, no puedes
ámbito cruzado por intereses opuestos; sólo reconocían el régimen aceptar esas infames imposiciones? Sacudid campaneros un poco vues-
de despotismo de fábrica. En sus periódicos, siempre había un espa- tra conciencia y veréis que ella os aconseja rebeldía, que te circe que
cio para atacar todo principio de colaboración de clases o de confianza eres paria de la vida, carne de taller, pero que también tienes derech.o
en una eventual benignidad de la burguesía: "Mientras un obrero no a luchar en tu propia defensa ... ". 112 Si la apatía del obrero era recn-
trate de lesionar los intereses del patrón, vale decir, mientras se deje minada la traición era estigmatizada sin contemplaciones. Los traba-
e>,.'}Jlotar pacíficamente, la fiesta seguirá en paz, pero el día que los jadores 'que no se plegaban a la protesta social eran apodados "perros
trabajadores se organizan, o lo que es lo mismo, en el momento que fieles de la patronal". 113 El que no acataba una huelga, el carnero, era
no se dejan comer mansamente, aparece tal cual es". 1º9 Se trataba de retratado como un intruso, un converso, un agente del mundo de
no limar el antagonismo de clase que definía dos mundos opuestos. "ellos" en el mundo de "nosotros".
Pero aunque postularan ser parte de ese mundo proletario, de ese Otro gran tema de los periódicos obreros comunistas era su críti-
"nosotros", los trabajadores com un is tas nunca dejaban de presentar-
se como porción esclarecida de aquél y de asumirse con una función

110 "Continuando .. , Ava11ti! ("Órgano de los obreros y obreras de f.íbrica de


106
cigarros Avanti"), I, 3, junio de 1927. , .,
Nos remitimos, en.este punto, a lo señalado por Zygmunt Bauman, Pe11sa11-
111 "Qué nos proponemos", La rota/Í¡,a ("Organo de los obreros de la Casa Se-
do sociológica111ente, Buenos Aires, Nueva Visión, 1994, pp. 44-45.
107
R. Hoggart, La rnlt11ra obrera ... , p. 83. rra Hnos."), I, 1. sept. de 1927, p. 1. , .
108 11
: "A.. Grasso se siente Mussolini", Defrnsa 111etalú1:~ica ("Organo oficial del
Fernando Hocchi, "Un largo camino a casa: empresarios, trabJJadores e iden-
tidad industrial en Argentina, 1880-1930", enJ. Suriano (comp.), La rnestió social Comité Metalúrgico de Defensa Sindical''), I, 2-3, agosto-septicmbr~ de 1927, PP·
11
rn ,1rgentina, 1870-1945, Buenos /\ires, L1 Colmena, 2000, p. 172. 2-3. En la misma dirección: "Pero qué cianuro'·, El obrero textil ("Organo de los
109
obreros y obreras de la fábrica textil Barlaro"), 1; 5, agosto de 1927, p. 2.
"Bondad burguesa", El Cro1110 Hojalatero ("Órgano de los obreros de! taller 113
de Cromo-Hojalatería de Bungc & Bom"). I, 3, mayo de 1927, p. 2. "Recompensa a los perros fieles", Cais ("Organo de los obreros de la casa de
ascensores Stigler"), I, 1, octubre de 1927, p. 2.

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Hernán Camarero La proletarización del co1111mis1110 ... 59

ca a las situ~ci?nes laborales que experimentaban los trabajadores en hogares. Si tuviéramos el sábado inglés podríamos dedicar la tarde de
los establecunientos. Muchas de estas denuncias aparecían en seccio- ese día para las ocupaciones del hogar y tener el día siguiente libre
nes
, tituladas
, "Cartas de obreros" o "Cómo nos explotan " , que cons1s-
· [.,.]. A Gerli no le conviene que sus máquinas estén paradas un solo
t1a_ e'.1 art1culo_s O notas enviadas por los trabajadores en donde se des- día, así pues, por su propia voluntad no nos va a dar esa mejora; noso-
cnb1an las m1qmdades de la vida en la empresa. En buena medida tros hemos de arrancársela y esto lo haremos cuando estemos organi-
aportan_ un balance muy preciso de los reclamos que levantaba el zados".115 El periódico de los municipales exigía el cumplimiento
mov:1111ento obrero ~nte la organización de los procesos de trabajo en del descanso hebdomadario, por ejemplo, en los hospitales de la co-
las de~a~as de los vemte y l~s _treinta. Esta mirada ofrece una imagen muna porteña. 116 Haciéndose eco de la explicación que Marx hacía
p~co 1d1lica sobre las cond1c1ones de trabajo industrial en aquellos del modo en que los capitalistas procuraban aumentar la plusvalía
anos. C~mo tal _puede servir al objetivo de trazar una radiografía glo- absoluta carcomiendo tiempo de descanso de los obreros, 117 también
bal del 111vel de vzda y de la calidad de vida de la clase obrera en la Argen- era frecuente, especialmente entre los periódicos metalúrgicos y tex-
114
tm_a de_ la época , aunque parcialmente, pues siempre nos referimos tiles, la denuncia del hurto de minutos de los trabajadores, a los que
al amb1to estrictamente laboral (cuyos problemas centrales son el pro- se les estiraba •la jornada antes o después del horario establecido. 118
?
ceso ~,e trabajo, el salari~ la tasa de desempleo) y no a otros que Otros artículos llamaban a enfrentar la explotación de niños y
tamb1en hacen a las cond1c10nes materiales de existencia de los traba- mujeres. Cuando se aportaban datos sobre la e-,.._-plotación infantil, se
jadores (alimentación, vestimenta, vivienda, salud, educación, con- lo hacía desde una crítica anticapitalista cruzada por la indignación
sumo, r~creación, confort, etc.). Se trata de fuentes que permiten re- moral:
construir la percepción que los trabajadores comunistas tenían de los
fenómenos que e-,.._1Jerimentaban. · Una de las más inhumanas formas de e-,.._-plotación es la
. Al _respecto, un grupo de_artículos convocaba a la lucha y la orga- de los menores que forman la quinta parte del total de
nizacion para obtene~ la meJora de Io-s horarios de trabajo y para la los obreros. El 'seúor' Campomar los explota de una
conquista del sábado mglés, la jornada laboral de 8 horas, la semana forma vergonzosa pagándoles salarios realmente incon-
l~boral de 44 horas y las licencias anuales de 20 días. Estas reivindica- cebibles pues les hace trabajar 1O horas por el 'enorme'
nones er_an presentadas como un apoderamiento justo y necesario de salario de 0,70 a un peso diario. Además, son los más
t1rn1po hbre_para los trabajadores. Por ejemplo, el periódico comu- maltratados por los malos capataces que imperan en esta
nista que editaban los operarios de una fabrica de tejidos explicaba fábrica como buenos émulos de Mussolini [ ... ] existe en
que, hasta ese momento, el domingo debía ser usado para tareas del la fábrica un reloj en el cual marcan después de haber
hogar 1mprescmd1bles que no podían ser abordadas durante la sema- trabajado seis horas, pero luego siguen trabajando, para
na: '~sí pues, estamos esclavizados toda la semana en la fábrica y el
dommgo, que debe ser de descanso y paseo, lo estamos en nuestros
115
"Sábado inglés", El telar ("Órgano de los obreros y obreras de la fábrica de
tejidos de C1yetano Gerli"), I, 1, agosto de 19'.27, p. '.2.
116 "En la comuna no se cumple con el descanso hebdomadario ni con las 8
11 -1 El d h

.
l' · horas de trahajo", El municipal rojo ("Órgano mensual del Grupo Rojo de Obreros
, . · : a_te e as1co en torno a la relación entre nivel de vida (que mide un
mdice econom1co como es Li variación del salario real) y calidad de 1,ida (que indaga Municipales"), I, 1, septiembre de 19'.27, p. '.2.
en otr~s arnbutos atinentes al hier1C'star y satisfacción de los trabajadores), que co- 117 Carlos Marx, El Capital. Crítica dr la Economía Política, México, Fondo de
menzo alrededor del tema de- la Revolución Industrial c-n la Inglaterra de fines del Cultura Económica, 1973, tomo I, cap. VII ("La jornada de trabajo"), pp. 180-188.
.. , XVIIl . . ,.' _en F-· P- TI10 n1pson, J.. afionnacion
·, e('/ far/ase a&rcra e11 ln_rlatrrra, t. 1, Bar- 118 "Medi;i hora de roho", 1/asena ("Órgano de la Célula Comunista de los Ta-

l
~su.do ·
celona, Cm1ca, 1989, pp. 197-'.''.''.'. lleres Metalúrgicos Vasena & Cia-San Martín"), I, 3, septiembre de 19'.27, p. 2. .

ft 60 de 227
.
60
J-Iernán Camarero · La proletarizacíó11 del com111ús1110 ... 61
burla r así la ley 11.317 de 'prot ecció n de
las muje res y tablece el pago de pieza de acue rdo con
los niño s'. Ni siqui era las leyes burg uesa el tiempo_ emp leado en la
s cum plen es- prim era prue ba y com o traba jamo s a desta
tos burg uese s, y si por casu alida d vien e algú jo, los Ún!C,OS beneficiados
n insp ecto r son los tibur ones capitalistas". 121 Sobr e esa
del Depa rt,1m ento Naci onal del Trabajo ('aje n11s111a fabn ca, se daba n
no'), es fá- luego mayo res prec ision es:" ... los com pañe
cil de arreg lar con esos seño res. 119 ros que traba jan en ~a sol-
dadu ra autó gena tuvie ron que traba jar desd
e las 6,30 [dela man ana] ,
Un ítem tamb ién abor dado era el de las sin come r, hasta las 8 o 9 de la noch e para
denu ncia s a las malas gana rse $3,50 por día.
cond icion es de higie ne, salud y segu ridad Com o es natu ral, el apur o que tenía n los
en las que se desa rroll aban oblig aba a solda r en cual-
las tareas dent ro de las emp resas , la falta quier form a y ocur rió que vario s traba jos se
de botiq uine s y médi cos, la romp ieron antes de llegar
viola ción de las orde nanz as mun icipa les a la obra. La direc ción no quiso com pren der
sobr e el tema y los accid en- que esas rotur as se pro-
tes de traba jo (y el mod o en que los obre ros duje ron por lo que paga ban y sin ning ún
no eran resar cidos ). Mar- mira mien to fuero n desp e-
cand o una tónic a gene ral en todo s estos órga didos todo s los solda dore s". 122 Adem ás, estos
nos de pren sa, así desc ri- órga nos de pren sa mar-
bía un perió dico com unis ta el amb iente insal caban abus os y hum illac ione s sufri dos por
ubre que prese ntab a un los traba jador es: las mul-
estab lecim iento gráfico: "Un a lóbre ga cuev tas, con desc uent o de sueld o, ante error es
a, muc ha basu ra; una at- com etido s por los oper ~-
mósf era insan a impr egna da de polv o; una rios; la oblig ación a mos trar la cédu la de
infin idad de gote ras y un iden tidad y una fotog rafia
pequ eño siste ma de canales y ríos cuan do (tomada en una casa desig nada por la empr
llueve, servi cios fétidos, esa) cada vez que mgre sa-
.
oscu ros, con duch a invo lunta ria; dos pilet
as que desc argan en el sue-
ban a la plan ta, por men cion ar a 1guno s caso s. 1n.
lo (no se conf unda con el subs uelo ), form Las nota s dedi cada s al dese mple o y los salan
ando sus respe ctivo s char - os aum enta ron en
cos perm anen tes, en los que chap ucea n impo rtanc ia en los perió dico s obre ros com
100 y pico de obre ros dos unis tas desd e ,la crisi s
vece s por día." 12º econ ómic a inici ada a fines de 1929, aunq
ue tuvie ron algu n espa -
El repu dio al traba jo a desta jo, asim ismo cio en los perío dos más bené volo s. La deso
, ocup aba un luga r im- cupa ción fue expl icada
porta nte. Deb emo s tene r en cuen ta que a parti r del efect o disc iplin ador que cum
por estos años no estab an plirí a: "Cu ando vean ese
total men te gene raliz ados ni los siste mas taylo ejérc ito de reser va de traba jado res que
ristas de med ida y valo - acud e a 1~ puer ta de los
ració n del tiem po de labo r ni las tareas en talle res y fábri cas a solic itar traba jo, pens
cade na con cinta s de trans - ad dete mda men te en su
porte auto máti cas. Por ello, era com ún que situa cion . anal izad la mise ria y los sinsa
los patro nes apela ran al bore s que ella ocas iona ,
uso de los desta jos, indiv idua les o colec pero no ~!viciéis que si no están orga niza
tivos , en talleres y fábricas. dos cons_tituyen ~n peli-
Esta era una denu ncia muy frecu ente en gro para todo s". 12 4 En cuan to a los recl~
los perió dico s com unis tas mos de tipo salan al, pro-
que se edita ban entre los meta lúrgi cos. En lifer aban los artíc ulos vinc ulad os al pedi
el de la fábrica Kloc kner , do de aum ento en los ha-
se seña laba a un inge niero que " ... nos hace
realizar el traba jo de las
piezas nuev as estan do él delan te, con el reloj
en la man o. En esa for-
ma, los obre ros reali zamo s la tarea lo más
ligero posi ble~ fin de li-
brarn os de su poca simp ática prese ncia. Desp 121 "El ingen iero Srohl ", Kló"ck
ué,. este expl otad or es- ner ("Órg ano Je los obrer os del estab lecim
iento
metal úrgic o Klock ner S.A."), I, 2,jun io ~e
1927, p. 1. . , , .
122 "Kléi ckner ", Defensa
111 etal,írgica ("Org ano oficial del Com1 te Meta
lurg,c o de
Defen sa S1ndical"), I, 2-3, agost o-sep tiemb
119
"La explo tación de la muje r y del niifo", La ~e de 1927, p. 3.
La11zadera ("Órg ano de los obre- 123 "Mul tas a grane l", La Lanza
dera ("Org ano de los obrer os y obrer as de
ros y obrer as de la Fábri ca de tejido s Camp Fábrica de tejido s Camp omar y Soula s-Cap la
o mar y Soula s-Cap ital Feder al"), I, 1, i;al feder al"), I'. 1, julio de 1_927, P· 1.
julio de 1927, p l. "Céd ula de identi dad y fotografía", T/cise11a
120 ("Org ano Je la Ce lula Comu nista de los
"Higi ene", La rotativa ("Órg ano de los obrer Talleres Meta lúrgic os Vasena & Cia-S an Martí
os de la Casa Serra Hnos ."), I, 1, n"), I, 1, mayo de 1927, P· 2.
septie mbre de 1927, p. l.
12-1 "M:íq uin;s huma nas", El
Cro1110 Hojalatero, I, 3, mayo de 1927, P· 1.

61 de 227
62 · Hen-ián Camarero La proletarización del co111111iismo ... 63

beres mínimos, al cumplimiento de las fechas de pago, a lograr el nuestra indiferencia para la defensa de nuestros derechos más sagra-
"1?8 , _ _ _ _
cobro quincenal y a conseguir la equiparación salarial entre operarios dos de pro d uctores . -
125
y operarias. Como en el otro caso, en los años veinte estas reivin- Por último, eran frecuentes las notas de poht!Ca smd1caL nacional
dicaciones estaban muy por debajo de los planteos vinculados al me- e internacional, que intentaban ligarse a la problemática _de la empre-
joramiento de las condiciones de trabajo, pero en los treinta fueron sa. En esos años, aparecieron frecuentemente en esas hoJas comenta-
convirtiéndose en una temática central. rios y llamados a la acción por varios temas, como las c~nmemorac10 -
Otra temática sobre la que se detenían especialmente estos perió- nes del 1° de mayo, el apoyo a la Rusia soviética, 1~ sohda_ndad con ~l
dicos era el llamado a la organización de los operarios de la planta y a pueblo chino O la lucha contra la guerra y el fascismo. Estas const'.-
la conformación o fortalecimiento de las comisiones internas y de los tuían preocupaciones de primer orden par_a _una_ clas_e obrera argenti-
sindicatos por oficio o por rama industrial. Esto se eA-plica por la aún na que aún presentaba una fuerte compos1C1ó_n 1~m1grat~na y_que se
débil implantación de la organización sindical en la clase obrera ar- mostraba receptiva a todo tipo de convocatonas mternac1onalistas.
gentina en los ar10s veinte. Frases generales como éstas inundaban las
páginas de estos pequeños órganos de prensa: "Un obrero organizado ****
impone su voluntad y discute sus condiciones de trabajo con el pa-
En síntesis, los periódicos de base deben entenderse como instru-
trón; un obrero desorganizado está en forma absoluta bajo la volun-
126 tos usados al servicio de lograr la inserción del com u111smo en
tad del patrón". Los llamados alcanzaban, nuevamente, un tono m~ · · d t ba·o Ellos .se convirtieron en matena . 1es en 1a
·1 es vita
1os s1t1os e ra J . ,
imperativo o de reproche a las actitudes de apatía frente a los desafíos lo largo de este cap1-
1 ·
pro etanzac1on·, d e 1PC , que , como hemos visto a
.
organizativos que se presumía tenían los trabajadores. En uno se pre-
tulo, fue un proceso afanosamente bu~cado y ~nen tado por esta orga-
guntaba: "¿Por qué los patrones se organizan y nosotros no lo hace-
nización política. Si bien ya desde su íund_ac1on, Y, durante sus siete u
mos, a pesar de que nuestros hermanos de clase nos lo reclaman?" 127
ocho primeros aüos de existencia, el partido hab1a contado con_ una
En otro se alertaba: " ... veamos cómo la burguesía en defensa de sus
base social trabajadora, ésta coexistió con otros sectores de la mil~tan-
intereses, de sus privilegios, para mejor e},.,-plotar a la clase trabajadora,
cia que provenían de orígenes sociales no asalanados. -~ue a partir de
olvida patrias, religiones e ideologías y se unen en Ligas Patrióticas,
1925-1926 cuando se transformó en una orga111zac1on uetamen_te
Asociaciones de Trabajo, desde donde fomentan la rebaja de nuestros
obrera, implantada en el principal conglomerado urban,o e mdustnal
salarios. Y todo esto es porque nos saben desunidos, porque saben de
del país. Esta voluntad comunista por msert:rse en, los aml~nodabo~
rales, fundamentalm ente industriales, a traves de celulas, 01ga111~n_1~s
de base y periódicos fab_riles, fue complementad a por otra dec1s1?11
durante los años veinte: la de intentar conquistar las estruc;u_ras sm-
125
"El pago quincenal", El artillero ("Órgano defensor de los obreros del Arse- dicales y la de participar en los conflictos obreros. En el prox1mo ca-
nal de Guerra"), I, 1,julio de 1927, p. 2. "Salarios de hambre", T/iisena ("Órgano de pítulo abordamos estos aspectos.
la Célula Comunista de los Talleres Metalúrgicos Vasena & Cía-San Martín"), I, 2,
julio de 1927, p. 1. "Li mujer en el régimen burgués", La rotativa ("Órgano de los
obreros de la Casa Serra Hnos."), I, 1, septiembre de 1927, p. 2. "Li ex-plotación de
las mujeres proletarias'', Nuestra Palabra ("Órgano defensor de los obreros y obreras
de la Fábrica de tejidos Campomar y Soulas-V. Alsina"), II, 14, agosto de 1927.
126
"Valoricemos nuestros brazos", El Cromo Hojalatero ("Órgano de los obreros
del taller de Cromo-Hojalaterí a de Bunge & Born"). I, 2, mayo de 1927, p. 2.
12s "Los horarios'', !/ascua ("Órgano de la Célula Comunista de los 'Tulleres
1 7
~ "Un.1 gran lección", DASAC ("Órgano de los obreros y empleados de la . .

Droguería Americana S.A."), II, 7, mayo de 1927, p.'.?. .,_--'·•


..•
Metalúrgicos Vasena & Cía-San Martín"), I, 1, mayo de 1927, P· 2.
62 de 227
__t_
u.· AL ASEDIO DE LAS ESTRUCTURAS
SINDICALES: EL PC Y LAS ORGANIZACIO NES
OBRERAS DURANTE LOS AÑOS VEINTE

Los sindicatos han de ser fuertes,


han de encauzarse por el sendero revolucionario
de la lucha de clases, cuando su dirección
esté en manos de los comunistas.
(La Internacional, VIII, 1173, 12/12/25, p. 2).

Queda mucho por explorar sobre las protestas obreras y las vicisitu-
des del movimiento sindical argentino desde los inicios de la década
de los veinte y hasta 1935. Hemos seiialado en la Introducción true
éste es un período poco estudiado. En general, se ha sobreestimado el
retroceso de la organización de los trabajadores y sus luchas durante
esos alÍ.os: la imagen result1nte es la de una tregua de casi una década
y media. Ciertamente, tras la aguda conflictividad social del ciclo 1917-
1922, desde 1923 y hasta 1928, hubo una suba del salario real y del
empleo, que produjo un decaimiento de las acciones obreras, percep-
tible más en el número de huelgas que en la cantidad de huelguistas. 1
Las únicas huelgas generales -por cierto, masivas- ocurridas en este
período fueron las que se opusieron, en mayo y en agosto de 1924, a
la ley de jubilaciones impulsada por el presidente Alvear y las que se
hicieron enjulio-agosto de 1927 en contra de la ejecución de los anar-
quistas italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti en EE.UU., es
decir, por solidaridad con una causa política. Sin embargo, sería exa-
gerado se11alar a estos aiios como de total pasividad laboral o de retro-
ceso permanente de la organización obrera. Es que, si bien el salario
real se elevó, quedaron casi intactas otras demandas, por ejemplo, el

1
Ministerio del Interior, DNT, DE, hwestigacio11es sociales, Buenos Aires, 1939.

63 de 227
i
66 Hemán Camarero Al asedio de las estmcwms sindicales: ... 67
pleno reconocimient o de la actividad sindical y del derecho de huel- tremadamente sectaria: todo el esfuerzo del PC comenzó a girar en
ga, y las verdaderas mejoras en las condiciones laborales. Así, los en- torno al planteo de constituir sindicatos clasistas y revolucionarios,
frentamientos obrero-patrona les nunca pudieron desaparecer. Antes que se fueron agrupando en el Comité de Unidad Sindical Clasista
que un repliegue uniforme del movimiento de los trabajadores, existió (CUSC), existente basta 1935.
un proceso de reflujo, atemperado por coyunturas de conflictividad y Desde los a11os veinte, el PC postulaba la necesidad de construir
de mantenimiento , e incluso recuperación, de la estructura sindical. sindicatos únicos por rama de actividad, con la consigna cada
El PC jugó un rol en este proceso. partido promovía la incor- empresa y en cada rama de producción un solo sindicato". Para lograr
poración automática de sus adherentes en los gremios del sector en esta meta, sostenía que era imprescindible superar la conciencia pro-
donde trabajasen, o su fundación, donde éstos no existieran. Según el fesional, basada en el orgullo por el desempeño de tal o cual oficio.
estatuto del partido, no podía ser afiliado quien, teniendo su sindica- Por cierto, la incipiente mecanización y el propio trabajo en cadena y
to respectivo, no actuara y cotizara en él. 2 Mientras imperó la orien- estandarizado de la gran mdustria, que comenzaba a despuntar en la
tación de frente único y, por lo tanto, la disposición a realizar acuerdos época, tendían a fomentar una nueva visión unificada y mayormente
con otras cornentes obreras o de izquierda, los comumstas declama- homogénea la condición obrera, la plataforma necesaria para la
ban públicamente que las diferencias ideológicas entre las distintas creación de los gremios únicos por rama. Lo paradójico, sm embargo,
expres10nes del universo sindical no debían entorpecer las posibilida- fue que los comunistas se mostraron hábiles en la conducción de di-
des de formar o fortalecer los gremios. Así titulaba el órgano oficial versos gremios de oficio; algunos, incluso, habían sido fundados por
partidario uno de sus números durante ese período: "El Partido Co- ellos hacía fines de la década de 191 Oo principios de la siguiente.
munista ofrece el frente único a todas las organizaciones obreras del La obsesión comunista por intervenir en el mundo sindical con-
país. iPor la unidad sindical, por la organización, por la conquista de trastaba con la posición de los socialistas. La relación del PS con el
mejoras!". 3 Las consignas unitarias estaban a la orden del día: "Obre- gremíalismo había sido siempre esquiva yvolátil. 5 Justo sostenía: "El
ros anarquistas, socialistas, sindicalistas, comunistas, etc.: debemos Partido Socialista no debe inmiscuirse en la organización gremial.
unir nuestros esfuerzos. Que la pasión no nos enceguezca. A la obra Colectivament e sólo puede y debe servirla desde afuera, en cuanto a
por nuestro querido sindicato". 4 Al mismo tiempo, los militantes eran las leyes, el gobierno y la administración pública atañen a la organiza-
impulsados a constituir agrupaciones comunistas, los "grupos rojos", ción gremial". 6 Los i11temac1011alistas (corriente que dio origen al
para coordinar su acción y obtener la conducción de las organizacio- comunismo) se habían opuesto a la idea de que el movimiento obre-
nes sindicales. Este objetivo fue parte de la estrategia de proletariza- ro debía ser totalmente autónomo del Partido y planteaban la necesi-
cíón que el partido había votado a fines de 1925. A partir de 1929, sin dad de activar dentro del movimiento sindical para ligar sus reivindi-
embargo, hubo un cambio de orientación hacía una concepción ex- caciones con la lucha política. Para este fin, habían constituido en
1914 el Comité de Propaganda Gremial (CPG), combatido y luego
disuelto por la conducción socialista. En sus dos años y medio de
" La dirección se encargaba de recordárselo a las células: "Dentro de 15 días existencia, la actividad del CPG, con Penelón al frente, fue intensa:
[ ... ] no de be haber ni un sólo afiliado al partido en la Capital, que no esté en su
respectivo sindicato de oficio", Comité Local del PCde la Capital Federal, Circular
N.º 3, 29/5/26.
3
Llamado dirigido a: USA, FORA, UF, FOM, PS, Alianza Libertaría 5 María Cristina Torni, "Estrategia del P;¡rtido Socialista. Reformismo político
na, rederación Sindicalista, Comité de Relaciones entre Sindicatos Autónomos y y reformismo sindical'', Coujliaos y Proceso.< de la Hisloria Arge1//ina Co11/e111poránea,
sindicatos autónomos. LI, v1II, 1192, 28/11/25, p. 1.
N. 0 34, Buenos Aires, CEAL, 1989 .
.i "¿Qué hacer;", El obrero del mueble (Órgano del Grupo Rojo de la Industria
<, Juan B. Justo, La reali;máón del socialis1110. en Obras Completas, t VI, Buenos
del Mueble), I, de 1927, p. 1. Aires, L1 Vanguardia, 1947.
64 de 227
68 Hemán Camarero Al asedio de las estmcturas si11dilab: ... 69
creó nuevas organizaciones y agitó a favor de la smdicalización de comunista s en el mundo del trabajo: "¿Qué quiere decir 'cm1qu1s-
:le
base múltiple y un compronu so ideológico más decidido por parte tar los sindicatos '? ¿Significa conquista r sus cajas, sus locales? No.
de los gremíos. 1 Luego de abortada la e:,.,'Penencia del CPG (y escin- Conquista r los sindicatos es conquista r el cerebro, el sentimien to,
dida la fracción de izqmerda internacionalista), el oficialismo socia- la concienci a del proletaria do; hacerle comprend er la lucha de cla-
lista ratificó su postura con la Declaración de Avellaneda. La resolu- ses".9 Sin embargo, el estudio de los materiales mtcrnos del PC y
ción "Defimció n de la táctica y la doctrina socialista en materia gre- el examen de sus prácticas muestran que el dominio de las estruc-
mial", votada eu el XIV Congreso Ordinario de.! PS, reunido en aquella turas sindicales apareció, casi siempre, como un fin en sí mismo;
ciudad, enjulio de 1918, consolidó la idea de la autonomía entre acti- en no pocas oportunid ades, lo hicieron sin contar ni buscar la
vidad gremial y actividad política. Esta posición fue ratificada en el adhesión conscient e de los trabajado res. Mayorías circunsta n-
congreso que el PS celebró en 1921, luego de la ruptura de los terce- ciales, alianzas imprevist as, maniobra s audaces, golpes de mano,
ristas, en donde se creó la Comisión Socialista de Informaci ón estuviero n entre los medios usados para lograr el control efec-
1111al, organismo sólo habilitado para operar como orientació n y con- tivo de cada gremio, especialm ente de su organism o de: direc-
sulta para las comisione s de oficio partidarias. En los años siguientes, ción, la Comisión Administ rativa (CA). Las células fueron, en
los socialistas con tín u aron con estas concepcio nes de articulación débil relación con este objetivo, un buen instrume nto. Como seúa-
entre actividad política y práctica gremial, que giraron en torno al laba Duverger : "Para los comunista s, los sindicatos eran una for-
principio de la prescinden cia ideológica de las entidades laborales. taleza a sitiar, contra la cual las células brindaron una buena rná-
No obstante, durante los a11os veinte, el PS conformó un espacio pro- quina de guerra". 1º
pio en el mundo gremial; en concreto, apartó al puñado de organiza- Con frecuencia, la operación política no consistía en tomar por
ciones en las que influía de las filas de la Unión Sindical Argentina asalto los sindicatos, en muchos casos, había que fundarlos o :::onver-
(USA), de mayoría sindicalista, y pudo impulsar una central sindical tirlos en algo más que una mera sigla. Esto fue particular mente cierto
en la que hizo sentir fuerte su presencia, la Confedera ción Obrera dentro de los trabajadores de la industria, en su mayoría desorganiz a-
Argentina (COA). dos. Tanto el PC como los anarquistas se disputaban d predomini o
Para el PC, por el contrario, la conquista de los gremios fue entre ellos. El primero, sin embargo, demostró tener mayor capaci-
una · permanen te y sistemátic a. En sus órganos de pren- dad para ganar adhesiones para sus propuestas prácticas y organizati-
sa, solía reproduci rse una frase de Salomon Abramovi ch Lozovs- vas, basadas en algunos criterios generales: una organización gremial
ky, quien, entre 1921 y 1937, fue el secretario general de la Inter- sólida apoyada en el sindicato único por rama; disciplina, dureza ,y
nacional Sindical Roja (ISR) -también conocida como Profinter n-, "métodos orgánicos" en la adopción de las medidas de foerza; apre-
es decir, la organizac ión mundial de sindicatos comunista s que fun- ciación justa del conte.x"1:o y de la coyuntura en la que lanzar las lu-
cionaba con sede en Moscú y bajo la égida de la IC. 8 Para Lozovskv chas. Como expresó el dirigente sindical comunista Miguel Contre-
ésa era la vía para el ejercicio de la hegemoní a ideológica de lo~ ras: los anarquista s de la Federació n Obrera Regional Argentina

7
H. Camarero y A. Schneider, La po/é111ica Prneló11-Marolla ... , op. cit., Buenos
Aires, CEAL, 1991. 9
El Trabajador Lalino Americano. Rc111sla q1ú11m1al de i1ifom1ació11 sí11dica1. ("Órga-
8
Sobre la ISR y las «r,,,,-,,.,c del sindicalismo comunista mternaciona l: M. no oficial del Comité Pro Confederac ión Sindical Latino Americana" ) (en adelan-
Dreyfus, "Syndicalistes communiste s", en 1\1. Dreyfus, B. Groppo, C. Ingerflom y te, ETLA), II, 10-11, Montevideo , 31/1129 a 15/2/29, p. 22.
orros (dirs.), Le síi:de des co11111111nismes, op. cit., pp. 465-475. 10
M. Duverger, op. ci1., p. 61.

65 de 227
70 Hernán Camarero · Al asedio de las estructuras úl/(ii{(l/cs: ... 71

(FORA V Congreso) " ... no pueden organizar a las masas en vastas hecho, los sindicalistas dirigieron, en forma exclusiva o compartida,
organizaciones por industria, centralizadas y orgánicamente fuertes, las más importantes centrales smdicales durante el período 1915-1935:
.
como lo exigen las necesidades de 1a 1uc ha contra e11mpena . 1·1smo ,, . 11
primero, la FORA IX Congreso, luego transformada en USA; más
Desde los años veinte, de manera progresiva, los militantes del PC tarde, la CGT. Origmaríamente, establecía como principio exclusivo
diluyeron la influencia de los organismos sindicales ácratas entre los de lucha el método de la acción directa (desde la huelga, el boicot y el
obreros de la carne, los albañiles y los metalúrgicos. sabotaje, hasta la insurrección y la revolución social), consideraba a
El PC tendió a distinguir al anarquismo y al anarcosindicalismo los sindicatos la ú111ca forma de organización válida de los rrabajado-
respecto del socialismo. Este último era visto por el PC como una res, cuestionaba la participación obrera en los partidos y recusaba la
fuerza perdida para el campo de la revolución. El balance sobre las arena parlamentaria. Desde la óptica comunista, los problemas cen-
tendencias ácratas era distinto. Más bien, como apuntó Hobsbawm, trales del sírzdicalismo eran su excesivo culto de la autonomía sindical,
durante los años veinte y los treinta, los anarquistas muchas veces su inclinación al economicismo y al menosprecio de la lucha por los
fueron concebidos por los comunistas como "revolucionarios equi- intereses históricos del proletariado, y su incomprensión del papel de
vocados, a diferencia de los socialdemócratas, que eran puntales de la la vanguardia revolucionaria (es decir, del partido) y del combate po-
burguesía", es decir, existía" ... la convicción de que la mayoría de los lítico.14 En la Argentina el PC tuvo alguna posibilidad de establecer
trabajadores anarcosindicalistas eran revolucionarios, objetiva y sub- acuerdos con los sindicalistas, pero siempre resultaron precarios y efí-
jetivamente las circunstancias-aliados del comunismo contra
J ~ ... ,~ . .
meros, y estuvieron enmarcados en un clima de creciente hostilidad
la socialdemocracia, y comunistas en potencia · "12 · ·fi1co,
. Esto no s1g111 mutua. Finalmente, desde fines de los años veinte, esta tendencia fue
que el PC abandonara la crítica esencial al anarquismo. Rescate de su definida como burocrática y reformista por el PC.
combatividad, pero ataque sin concesiones a sus ideas; con esa doble oportuno citar, al respecto, el balance que el PC hizo en 1925
posición, el actuó frente a los obreros de identidad libertaria. del ingreso a sus filas de un grupo de anarquistas y sindicalistas prove-
Inicialmente tuvo la misma actitud frente al sindicalismo. Estaco- nientes del gremio del mueble, entre los cuales estaban Luis V Som-
rriente, surgida en Francia e Italia, e inspirada en planteas de Georges mi y Aurelio Hernández:
Sorel, Fernand Pelloutier y Arturo Labriola, se hizo conocer en el país
como un desgaJamiento del PS en 1906 y, con el paso de los años, fue La práctica oportunista del socialismo asqueó a muchos
cosechando un fuerte apoyo entre los trabajadores, hasta convertirse en obreros, que pasaron al anarquismo y al sindicalismo.
·
una de las e:iq,resiones predommantes en e1mov1m1ento
· . o brero. 13 De Pero la práctica oportunista y sectaria del anarquismo y
del sindicalismo es la que acerca los obreros al PC. Tremta
años de actuación socialista no han conseguido nada para
el proletariado; treinta años de predominio anárquico y
11 M. Contreras, "Informe general sobre la situación del proletariado latino- sindicalista han conseguido menos. Después de déca-
americano y los tr;1bajos realizados por el CPCSLA", ETLA, II, 17-18,junio/julío das, la organización (apolítica y antipolítíca) se halla en
de 1929, p. 82.
estado desastroso: esa es la obra anarquista y sindicalista.
12 E. Hobsbawm, "El bolchevismo y los anarquistas", en ídem, Revo/11cio11ario.i,
El proletariado comienza a verlo; sus militantes má" ac-
op. cit., pp. 99 y 104.
13 Los orígenes y una visión global de esta tendencia en: Marice! Bertolo, Una

propuesta gremial altemalilla: el sindicalismo revol11cio11ario (1904-1916), Buenos Aires,


CEAL, 1993; H. del C1mpo, Sindicalismo y pero11is1110 .. ., op. cit.; ídem, El "sindicalis-
mo re110/11cio11ario" (1905-1945). Selección de rex/os, Buenos Aires, CEAL, 1986; Ale- 1• Antonio Gramsci (1920), Co1mjos de fábrica y mado de la clase obrera, México,

jandro Belkin, "La 'revolución' radical de 1905 y los del sindicalismo re- Roc;i, 1973, p. 26 y ss.; León Trotskv (1929), "Comunismo y sindicalismo", en
volucionario en .l\rgentina", Nue,,o Topo, I, 2, abril-mayo de 2006, pp. 99-125. Sobre los sindicatos, Buenos Aires, Pluma, 1974, pp. 33-46.
66 de 227
72 l-Iernán Camarero Al asedio de las estructuras sincliwles: ... 73

tivos ya han advertido la verdad: esa es la significación la maquinaria partidaria eficaz, blindada y semiclandes tina que poseía
revolucionar ia de la adhesión de varios trabajadores anar- el PC. Estas cualidades les permitieron a los comunistas liderar la
quistas y siudicalistas a las filas del Partido Comunista, iniciativa de la agremiación en el sector del proletariado industrial de
que aparece así como la única organización de fines cla- más reciente conformació n, menos organizado y en mayor estado de
ros, de doctrina sólida, de táctica revolucionar ia. 15 disponibilid ad política. Ni aquellas disposicione s subjetivas ni aque-
llos recursos organizacion ales resultaban tan decisivos en el sindica-
La evaluación, como tantas otras que formulaba el PC, era exa-
lismo de las áreas del transporte y los servicios, que empleaban a tra-
gerada, pues el pasaje de obreros anarquistas y sindicalistas a las filas
bajadores protegidos con cierta legislación laboral y acceso a mejores
del comunismo 110 fue inexistente, aunque estuvo lejos de ser rele-
niveles de ingreso. Estos factores que explican la presencia y debi-
vante durante la década de 1920. Pero la cita resulta apropiada para
lidad del PC en una y otra rama se complemen taban con los ::1Íve-
ilustrar una confianza que se vio, en buena medida, acompañada por
les de organizació n gremial preexistente s en los sitios a lm: que
los hechos en aquellos años: el avance del comunismo en el movi-
arribaban los comunistas y el tipo de competencia que éstos even-
miento obrero organizado se fue desarrolland o a ex-pensas de aquellas
tualmente afrontaban.
dos corrientes, antes que del socialismo.

El primer caso está constituido por los sindicatos industriales que


1. LOS COMUNIST AS EN LA FORMACIÓ N Y DIRECCIÓ N los comunistas fundaron, en los que progresivam ente desplazaron a
DE LOS GREMIOS otra corriente, el anarquismo , que había desembarca do con anteriori-
dad en el sector. Aquí los gremios claves fueron el de los metalúrgi-
Durante los aúos veinte, los comunistas fueron parte activa en la vida cos, el de la carne y los de la construcció n. Los tres tenían carac:erís-
de varios-gremi os. Ningún estudio se detuvo en ello.Sin embargo, su ticas comunes: pertenecían a ramas industriales que congregaban cada
abordaje resulta útil no sólo para una historia del PC, implica exami- vez más obreros, con condiciones de trabajo y salario desfavor;;.bles;
nar, en buena medida, el surgimiento y la evolución de muchas orga- mantenían un gran porcentaje de extranjeros; y presentaban escasos
nizaciones sindicales en aquella década, una tarea que todavía penna- niveles de organización gremial. Por estas razones, representaba n una
nece incompleta en la historiografí a del mundo del trabajo. 16 prioridad para el PC, que desplegó grandes esfuerzos por implantar
¿sobre qué tipo de sindicatos ejercieron influencia los comunis- allí a sus células y agrupacione s. Los comunistas no tuvieron un éxito
tas? El impacto mayoritario estuvo en los del sector industrial, que inmediato en esta tarea y sólo fue a partir de los primeros aúos treinta
aglutinaba la mano de obra con peores condiciones salariales y labo- cuando lograron fundar o controlar plenamente las tres grandes orga-
rales. Allí el partido había reclutado el grueso de sus adherentes y se nizaciones del sector: el SOIM, la FOIC y la FONC. Pero fue duran-
había establecido lo esencial de la estructura celular. Para la tarea de te los años veinte cuando iniciaron esta labor y su examen es irr:.por-
implantar o extender esos sindicatos, fueron claves el tipo de com- tan te para en tender el proceso posterior.
promiso militante, el carácter de la ideología finalista y las ventajas de Como hemos visto, una de las ramas en las que el PC logró inser-
tarse en forma más clara fue en la metalúrgica, en cuyo gremio sus
miembros CJercieron una influencia decisiva. En el sector, la apari-
15
ción de la organizació n sindical fue tardía. Desde la década de 191 O,
"Ei signiiícado de una adhesión", LI, VIII, 1050, 9/6/25, p. l.
16 a partir de una iniciativa anarquista, actuaba una pequeíia Socie-
Un aporte valioso en este sentido es la reciente obra de T. S. Di Tella, PerÓll
y los silldiwlos. El inicio de 11,rn relación co1iflic1iua, Buenos Aires, Ariel, 2003. Allí se dad de Resistencia Metalúrgica , impulsora de la huelga de e::1ero
realizan descripciones y análisis sobre distintos gremios en los años veinte, que de 1919 en apoyo a los trabajadores de la fábrica Vasena, que deri-
complementan nuestra información. vó en el proceso de alzamiento obrero y represión gubername n-

67 de 227
74 Herná11 Camarero Al asedio de !ti., estructura., sindicales: ... 73

tal-patronal conocido como Semana 17 En septiembre de 1922,


A esos límites, se agregaron los problemas internos. El secretario
el PC impulsó la formación del Sindicato Obrero de la Industria general del SOIM, Rafael Greco, y la mayoría de los hombres de la
Metalúrgica (SOIM), que se enroló en las filas de la USA. Durante CA eran conocidos dirigentes del PC. Sin embargo, a fines de 1925,
un buen tiempo, los anarquistas compitieron con este gremio, desde Greco y un grupo (Luis Miranda,José Dubkín, Romeo Gentíle, Con-
la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos, pero, hacia media- rado Golfa, entre otros) foeron expulsados del partido como parte de
dos de los años veinte, ésta sólo alcanzaba a nuclear a menos de un la fracción de los chispistJs. 20 Para el PC, fue un golpe importante,
centenar de obreros y, en la década siguiente, no aumentó demasiado pues en todo el lustro sigmente no sólo perdió el control del sindica-
18
su caudal. Con el paso de los afios, el SOIM desplazó definitiva- tm, sino que quedó enfrentado a su CA, que continuó hasta 1930 en-
mente a los anarquistas de toda influencia sindical en la rama. cabezada por el sector comunista disidente de Greco. Esta conduc-
El SOIM funcionaba en México 2070, el amplio e histórico in- ción pudo mantenerse con el apoyo de socialistas, anarquistJs y sindi-
mueble porteño que había sido una de los primeros locales centrales calistas, que veían a los comunistas como el sector dominante por do-
del PS y de su voluminosa Biblioteca Obrera, y que luego albergó a blegar. Aquel bloque funcionó plenamente en algunas votaciones para
diversas organizaciones sociales, gremiales y culturales. El sindicato decidir la suspensión o la expulsión del sindicato de la mayoría de los
poseía subsedes en las zonas donde se concentraban los establecimien- candidatos del PC a presidir la conducción del gremio: en abril de
tos: una Comisión Local de Propaganda en Barracas al Norte (Suárez 1926, la de B. Argüelles 21 ; en septiembre de ese mismo ailo, las de
2034) y una secciona! en Pífieyro, Avellaneda (Galicia 215). La orga- Nicolás Kazandieff, Juan Pariani, Arturo Zanoni, Atilio Milanesi,
nización también se había dotado de un órgano de prensa, El Obrero Amadeo Lazzari y Luis Meli, entre otros, acusados de actuar contra
MetaitÍrgico. Sin embargo, a pesar de que el PC consideró al gremio los intereses del sindicato. 12
metalúrgico una de sus prioridades y lo respaldó con la actividad de Duran te aquellos aúos. sin duda, la puja entre los comunistas y
agrupaciones y células, el SOIM tuvo un éxito limitado en los afios los chispistas foe moneda corriente en el SOIM; de allí la situa-
veinte. Si bien pudo reivindicar el ser la única organización con ción de debilitamiento y crisis que presentaba el gremio hacia fi-
existencia real en el sector, su extensión y peso numérico fue aco- nes de 1927, con una merma de.cotizan tes y retiro de trabajadores
tado. Concretamente, la cantidad de cotizantes al SOIM osciló de la organización. Dentro del smdicato, el PC constituyó la Agru-
entre un mínimo de 800 y un máximo de 1800, cifras muy peque- pación Comunista Metalúrgica, que, hacia octubre de 1926, con-
ñas, pues el propio SOIM, a fines de 1928, calculaba en 25.000 los taba con unos ochenta seguidores y editaba el periódico El 1neta-
trabajadores metalúrgicos existentes en Buenos Aires: 8.000 en ltírgico rojo. 23 El partido tarn bién constituyó, en abril de 1927, un
cromohojalaterías; 3.000 en construcciones metálicas; 3.500 en Comité Metalúrgico de Defensa Sindical, con medio centenar de
talleres de camas de bronce, hierro y anexos; 6.000 bronceros en cotizantes, que tuvo el objetivo de luchar por la rei11corporación
general; y 5.000 herreros de obras. 19

1 ú Sobre la expulsión dC' ··chispistas'' en el SOIM:


Greco, L. Mirand.1, J.
Dubkín y R. GC'ntik: ';-'\nrtc L"; tribunal del por los fr1cros de I;, verdad,
;? J. Godio, La Semana Trágica de mero de 1919, Buenos Aires, Hyspamérica, como soldados de la lntcrnacrnnal Comunista··, 8/12/'.::5.
1985, pp. 12 y $S.
18
:i Argüclles fue acusado de delación por b direcci0n del SOIM por haber
Ver las referencias que brinda un anarquista que actuó en ese gremio: Liu- denunciado;¡ M. Fernández como asesino de E. Müllcr en el VII Congreso del PC.
reano Riera Díaz, .iWemorias de 1111 luclwdor soda/. Tomo 11: 1926-1940, Buenos Aires, "La asamblea del domingo del SOIM", LI, IX, 1'.::50, 20/4/26, p.'.?..
s.e., 1981, pp. 15-16.
19
"" "SOIM (Capital). Expulsiones··. BP, V: 28'i, 25/9/20, p. 3.
"El secretario sindical metalúrgico !u resuelto ... ", BP, VII, 381, 13/10/28, p. 3. C:oniitE Local del PC de Li C;ipiral Federal. Circular N. 0 '.?.4, 8/10/26.

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76 I--Iemán Camarero Al asedio de las estrucrurc1s si11díwles: ... 77

de los comunistas que habían sido expulsados del SOIM. 24 Du- ganizativas. 26 Las células comunistas y los grupos anarquistas que
rante 1928 y 1929, los conflictos internos del sindicato prosiguie- actuaban en los frigoríficos fueron sistemáticamente perseguidm, por
ron con intensidad. A pesar de los obstáculos mencionados, a par- las compañías, en su mayoría, de capital norteamericano o inglés. Pe-
tir de 1930, los comunistas lograron recuperar definitivamente la ter retrató bien aquellos años difíciles para los militan tes que procu-
dirección del SOIM y lo enrolaron en las filas del CUSC. Para ese raban poner en pie la estructura sindical: "En el año 1928 hubo varios
entonces, el chispismo se había disuelto como corriente. Ni los intentos de organización en los frigoríficos de Avellaneda, Berisso y
anarquistas, ni los sindicalistas, ni los socialistas habían podido ca- Zárate. Estos intentos fueron duramente castigados por las empresas
pitalizar la coyuntural pérdida de la dirección del gremio de los con despidos: individuales, cuando podían identificar a los organiza-
comunistas. Las tres corrientes aparecieron con una implantación dores; en masa, cuando no podían descubrirlos". 27
claramente menor, siempre de carácter efímero, disperso y super- Sin duda, cuando se alude al sindicalismo comunista en el gremio
ficial, en contraste con la inserción más profunda, permanente y de la carne, la figura de Peter (1898-1970) sobresale. Su vi<la no sólo
estructural <le! PC. es relevante para conocer la inserción comunista en los frigoríficos,
Un ejemplo parecido de competencia con otras corrientes tuvie- sino también para comprender los caminos que conducían a la adhe-
ron que librar los comunistas entre los obreros de la carne. Allí, lo sión de un obrero al PC. Esta historia se inicia hacia mediados de la
que existía era una serie de pequeños gremios locales, que habían década de 1920, a casi cien kilómetros de la Capital Federal. Por aque-
dirigido algunas huelgas violentas, como las que en junio-julio de l!os días, un tren repleto de pasajeros arribó a la ciudad de Zárate. En
1917 se produjeron en Zárate y las que, a fines de ese año y princi- uno de los vagones viajaba Peter, un joven oriundo de la provinoa de
pios <le 1918, se desarrollaron en Avellaneda y Berisso. Luego se Entre Ríos, hijo de chacareros ar~endatarios, escasamente instruido y
abrió una etapa de conflictos en diversas empresas cárnicas, que políticamente definido hasta ese entonces como radical yrigoyenista.
duró hasta 1922, cuando sobrevino un lustro de relativa calma, en Había trabajado siempre como peón de chacra en su tierra natal, hasta
el que no pudo montarse ninguna organización gremial única a que decidió emigrar hacia territorio bonaerense y recaló, como tan tos
escala nacional ni. tampoco regional. 25 En esos aii.os, surgieron otros entrerrianos y correntinos de la época, en la zona de Zárate.
minúsculos sindicatos por empresa animados por sindicalistas, anar- Según su relato, al arribar allí experimentó un deslumbramiento: ver
quistas y comunistas, pero las fuertes disputas entre estas corrien- a las compactas columnas de asalariados que entraban al viejo y pe-
tes imposibilitaron, incluso, b duración de estas experiencias or- queño frigorífico de capital inglés, The Smithficld and Argentine Meat
Co. "Desde ese mismo momento sentí verdadera ansiedad de perte-
necer a ese enorme ejército, que me atrajo con una fuerza irresisti-
ble". En su búsqueda de empleo, lo consiguió muy pronto en otro
antiguo establecimiento de origen británico, el Anglo South American
:-1 Los Jaros sobre la presencia comunista ene! SOIM, su enfrentamiento con
Argentina, el frigorífico de tamaño medio ubicado en Campana. Desde
la C/1..dcl mismo y la cotización mensual al Comité se han reconstruido a partir de
Defensa 111<·1r.lú1¿!1ca ("Órgano oficial del Comité Metalúrgico de Defensa Sindical"), 1922, en esa planta y en el pequeño sindicato que agrupaba a sus trabaja-
I, 1 Uulio de 1927) y 2-3 (agosto/septiembre de 1927), y de BP de los años 1926-
1928.
:s J. l'ctcr, 1-Iisloria )' luchns de los obreros de la carne, Buenos A.ires, /1..nteo, 1947,
6
pp. 7-3:í; l,oberto J. Tarditi, "FormKión de una fracción de la clase obrera. Las " De eso da cuenta Cipriano Reyes en su libro de memorias ('ro hice el 17 de

huelgas de 1917 en los frigoríficos de Zárate", PIMSA, IY, 4, 2000, pp. 77-96; ídem: octubre, BuenosA.ires, GS editorial, 1973, pp. :íS-56), mando alude a la fallida rela-
"La huelga de 1917 en los frigoríficos de Berisso. Un hito en el proceso de forma- ción que, en su paso por el frigorífico Anglo de Campana, mantuvo con el PC en la
ción de una fracción de la clase obrera", PJlvISA, VII, 7, 2003, pp. 24-97; Mirt;i Z. dirección del gremio de empresa, del cual él había sido uno de sus fundadores.
27
Lobato, L; i,ida <'11 las fábricas .... op. cit. J. Pe ter, Historia y /11c/1ns, .. , op. cit., p. 36.

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78 Hernán Camarero 'Al asedio de las estmct11ras sindicales: ... 79

dores, actuaban algunos miembros del PC, casi todos polacos, cuyos jadores de la carne. El comienzo de la misma fue en ese modesto
esfuerzos, en gran medida, habían languidecido. Allí Peter experi- centro obrero de la biblioteca y el club. Allí comenzamos a reunir a
mentó en primera persona las condiciones de la vida fabril, conoció las los obreros del Anglo, a hablarles de organización sindical".
acciones de resistencia de los trabajadores y se convirtió al comunismo. Hacia 1928, mientras se producía la venta del Anglo de Zárate
Su adhesión no fue fruto de la propaganda realizada en el sitio de (que condujo a su posterior cierre), Peter emigró hacia Avellaneda
trabajo por la célula del PC, sino, más bien, de los avatares del con- con algunos de sus compaúeros y consiguió empleo en el gigantesco
flicto social. Más concretamente, fue la huelga general que las tres y moderno frigorífico que el Anglo había levantado dos aúos antes en
centrales sindicales de ese entonces (USA, COA y FORA) convoca- el Dock Sur. En busca de una vivienda cercana a su nuevo lugar de
ron el 10 de agosto de 1927 en repudio a la condena a muerte contra trabajo, Peter se alojó en una insalubre pieza en el barrio porteño de
Sacco y Vanzetti en EE.UU. Peter, a la cabeza de un grupo de nuevos La Boca. Su corta actuación en el PC de Avellaneda quedó registrada
activistas, se planteó la tarea de asegurar el éxito del paro en su esta- en su candidatura a concejal -en un lejano noveno lugar- que el par-
blecimiento. Con el objetivo de recibir asesoramiento,junto a un gru- tido presentó en las elecciones comunales de la localidad en noviem-
po de compañeros de trabajo decidió entrevistarse con el Sindicato de bre de 1929. Pero Peter rápidamente volvió a quedarse sin empleo.
Oficios Varios de Zárate, en el que había unos pocos trabajadores de Entonces, se trasladó a la localidad obrera de Berisso, y consiguió in-
la carne. Una tarde anterior al paro, la delegación visitó, en el modes- gresar en el frigorífico Swifr. Hasta ese momento, el PC había logra-
to rancho donde vivía, cerca del Anglo, al militante comunista desta- do montar allí una débil organización sindical, aunque había sido más
cado por su organización en esa área. Se trataba de Gerónimo Arnedo exitoso en desarrollar, igual que en Buenos Aires y demás centros
Álvarez, quien, luego de haber sido obrero de los frigoríficos y parti- urbanos, otros ámbitos de sociabilidad, estrechamente vinculados a
cipado en varios de sus conflictos, era en ese momento operario por- los trabajadores de la carne. Tal el caso de la Biblioteca Obrera Ce ·
tuario y se desempeñaba como secretario general del Centro Comu- tral y el Club Proletario (ubicados al lado del Centro Comunista de
nista de Zárate. No era un improvisado, sino un e:>..7Jerimentado cua- Bcrisso, entre los frigoríficos Armour y Swift). cuya labor cultural y
dro partidario y sindical, que estaba en plenas tareas de reclutamiento deportiva se complementaba con la de Alborada, el activo centro cul-
y organización en los frigoríficos de Zárate, Berisso y Avellaneda (y tural-biblioteca impulsado por el PC en la ciudad de La Plata. 28
que desde 1938, y durante más de cuarenta años, ejerció el cargo de
Secretario General del PC). Arnedo Álvarez recibió el pedido de con-
sejo y ayuda, y orientó al grupo en las duras tareas que debía encarar
~8 En l;i reconsrrucción de la hisroria de Peter. nos apoyamos en su rexto Cró11i-
para garantizar la huelga, especialmente contra la acción de los cru- cas prolet<111as, op. cir. De allí provienen sus dos frases anres citadas (pp. 17 y 46). En
miros. La medida de fuerza pudo cumplirse no sólo en el Anglo: los Raúl Larra, Sin 1reg11a (110,,ela). Buenos Aires, Hemisferio, 1953, se hace un relato
piquetes huelguísticos aseguraron la dispersión de esquiroles tam- en ficción sobre la vida de Perer, que permirc evocar algunos rasgos de la experien-
bién en The Smithfield y en los otros dos establecimientos industria- cia de acercamiemo de los obreros al PC y de las prácricas que éstos desplegaban.
les de amplia envergadura que había en la región. Luego, Arnedo Ál- En T. Halperín Donghi, ''Algunas observaciones sobre Germani, el surgimiento
varez introdujo al grupo de obreros liderado por Peter en los princi- del peronismo y los migran res imernos", en M. Mora y Araujo e I. Lloren te, El 11 010
J>Cronisra ... , op. cir., pp. 234-233, v R. Puiggrós, El pero11is1110: sus ca11sas, op. <;it., pp.
pios del PC y, al cabo de un tiempo, Peter se adhirió al p:irtido. Él
37-36, rambién se ami iza l.1 hisrori:i de- Pcrcr. Para la acruación de Arnedo Alvarez
rememoraba que una de las primeras e}._-periencias rras su incorpora- :intcs de su conracro con Pcrcr: "Cenrrn Comunisra de Zárare'', LI, IX, 3125, 20(7/
ción al PC fue reactivar el funcionamiento de la Biblioreca Brazo y 26, p. 3. Los de ralles sobre el conflicto en el que Peter conoce a Arnedo Álvarez y el
Cerebro y del Club Deportivo Alba Roja, alquilando un local que papel que e I PC jugó en él, en: "La huclg:i del 10 por S;1cco y V;imerti en Zárate",
estaba cerca del Anglo: "Desde esa fecha, y con la dirección del Parti- LI, XI, 3201, 20/8/27, p. 3: "FI prolcr;iriado de Zárarc por Sacco y Vanzerri y por el
do Comunista, se inicia una audaz tarea de organizacióu de los traba- frente único", LI, XI, 3202. 2(,/8127. p. 1 La candidatura comunisra de Perer en
Avellaneda, en: "Lt bolcr,1 prnleraria". LI, XI, 3320, 2:V11/29. p. 9.

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80 Al asedio de las esrrncltlras ,indica/es: ... 81
Hemán Camarero

~okr, en Avellaneda; el lituano Jaime Jungman, en Berisso; y ción de sindicatos únicos por rama, esta dispersión era inconve-
Arnedo Alvarez, Esteban Peano y Peter, en las regiones de niente dado que la construcción tendía a unificar las tareas en una
Avellaneda y Bensso, pueden ser destacados como los organizadores industria madre y bajo una misma patronal. Sin embargo, habían
importantes del PC en los frigoríficos, que hacia 1929 constituyeron fracasado todos los proyectos de agrupar en una sola entidad a los
el Grupo RoJo ~e Obreros de la Carne (con sede en Avellaneda). albañiles, pintores, yeseros, marmolistas, parquetistas, carpinte-
Durante ese penado, los comumstas también impulsaron el Sindica- ros, aserradores, escultores, modeladores y otros. Tal el caso de la
t? Obrero, de la Indmtria de la Carne de Berisso. La creación de un frustrada Federación de Obras en Construcción, de efímera exis-
smd1cato n'.11co de 111dustria a nivel nacional fue el objetivo central tencia en 1918, o el Comité Mixto del Ramo de la Construcción,
que se, trazo el PC. Consiguió concretarlo, como veremos, dos años fallido intento de fusión desarrollado en mayo de 1927 en el Sin-
despues. dicato de Yeseros, En estos intentos de unificación, se destacó el
Otro ~e los ámbitos gremiales en donde el PC empezó a ac- Sindicato de Pintores Unidos, enrolado en la FORA, cuyo secre-
tuar con tuerza fue en el de la construcción, donde contaba con tario general era el anarquista Antonio Cabrera (quien, en los aúos
un :_en t~nar de adeptos desde mediados de los años veinte. Hasta siguientes, se incorporó al PC).
193:i existía en este sector una dispersión de sindicatos locales de En el Comité Mixto del Ramo de la Construcción, actuaba el Sin-
oficio, en gran :nedi~a, _or~aniz?~dos y dirigidos por anarquistas y, dicato de Obreros Albañiles, Frentístas, Peones y Anexos de Buenos
en menor medida, sindicaltstas.- 9 Pero también los hubo de con- Aires, que hacia 1927 agrupaba unos cien afiliados y cuarenta cotizan-
ducción comunista, como el Sindicato de Obreros Parquetistas, tes. El gremio estaba adherido a la USA-igual que otros minúsculos ií
Rasgueteadores y Anexos, que agrupaba a unos noventa trabajado- sindicatos de albañiles, como los de San Fernando, Chivilcoy y Lin- '
re: (casi todos de origen judío) y actuaba en la USA. PC tam-
bien CJercía en esos años una mfluencia decisiva en la Federación
coln-y había surgido por diferencias con los procedimientos espon-
taneístas, que adjudicaban a la dirección anarquista del antiguo gre-
i
l
l
de Obreros Pintores, ubicada en Ecuador al 800; su secretario ge- mio forista, y con la desorga11izac1ón en que se hallaba el sector. En
, h era· el comumstaJusto Rodrío-uez.
neral i:,
Asimismo , el parti'do an1·_ abril de 1926, el PC confirmó el predominio que ejercía en ese gre-
mo . ac1a 1929 la formación de un Sindicato de Obreros Calefac- mio al elegirse una nueva presidida por Egio Cicoli como secre-
c10111stas y Anexos. 30 tario general, y al instalar la sede del gremio en un local comunista
De la constelación de pcqueííos gremios por oficio enmarcados porteño, en Vera 587. 31 La fracción del PC entre los albañiles tenía a
en la activ1cbd de la construcción, uno de los más activos era la Socie- un puñado de cuadros, como Pedro Chiarante, uno de los líderes
dad de Resi~tcncia de Obreros Albañiles y Anexos, actuante en la sindicales más importantes del comunismo, al que se había sumado
FORA anarquista. Para los comunistas, interesados en la conforma- en 1920. Nacido en 1898 en un hogar proletario de inmigrantes ita-
lianos y sin haber podido completar sus estudios primarios, Chiaran-
te fue obrero, desde los once años, en la construcción, una fábrica
tCA'til, un frigorífico, una curtiembre, para volver definitivamente a
c9 R. 1 los andamios hacia imc1os de los años veinte. lias quince años de
. , sea ro. Br,n_ l1istoria de la l11cha, o,ga11izació11 y unidad de los trabajadores de la
co11slruwo11, But:nosA1res
.,. , .·. . . ,
s/e , 1940·'. P· '-, 1111 aran;·e p,edro C''" · / d ··
n1ara11te, 9emp o edmgen-
actuación, fue una de las figuras claves en el proceso de creación de
le ou'.1~ona.,i.,ia. ,\iemonas, Buenos Aires, Fundamentos, 1976.
· ·,En la SC>!unda
.· mitad de los ali.os· veinte ' el PC tamb"' · 'd·'
1en 1nc1 10 en otra orga-
°
111zac1on 6 rer:1 cercana a la actividad de la construcción: el Sindicato de Obreros
Btseladorc~ Y :\nexos, fondado en 1902. El gremio, que funcionó en la histórica
31 "Sindicato de Obreros A.lbañiles, Iºrcntistas, Peones y Antxos de Bs. A:..'',
sede
.
de, Mex1co
.
:::!070y fue parte de la USA o.,
tuvo como m'aximo
· d.ingente
· a1comu-
msta GAbnc! de la Torre. BP, V, 262, 17/4/26, p. 2.

71 de 227
82 Hernán Camarero Al asedio de las estructuras sindicales: ... 83

los sindicatos de la construcción y, tiempo después, llegó a la vicepre- clear un millar de adherentes. 33 Las dos figuras claves del sindicato
sidencia de la Junto a él, también se destacaron su hermano eran los comunistas Carlos Ravetto (un italiano deportado, quien arri-
Enrique y los inmigrantes italianos Mario Pini, Emilio Fabretti y bó al país en 1923 y se desempeñó como secretario general durante
su hermano Pedro (quien había llegado al país en 1923, huyendo 1926-1927) y Eugenio Rubino. En mayo de 1927, la FOIT, en el con-
de la persecución fascista). La mayoría de los albañiles del partido texto del deterioro de las relaciones entre el PC y la dirección de la
eran italianos, lo que refleja el predominio que esa comunidad te- USA, fue expulsada de la central y se convirtió durante un tiempo en
nía en la actividad. 32 El smdicato comunista de albañiles porteños gremio autónomo. Hacia mediados de 1928, intentó volver a actuar
no logró consolidarse y se disolvió hacia fines de los años veinte, en los marcos de la USA y terminó nuevamente autónoma. 34 Duran-
por lo que sus militantes aceptaron la presencia del gremio forista. te 1929 puesta en cuestión la dirección comunista en el gremio,
La gran oportunidad comunista de liderar la organización de los pues algunos de sus representantes, como Rubino, e1:1igra~on al pe-
trabajadores de la construcción sobrevendrá unos años después, nelonismo, mientras se fortaleció también la presencia socialista. En
cuando Fioravanti y los hermanos Iscaro se incorporen también al una asamblea, en marzo de ese año, el Consejo Federal de la FOIT
centro de la escena. perdió la mayoría comunísta. 35 Algunos meses después, el PC la re-
cuperó, pero esto condujo a la ruptura del gremio.
Un segundo caso de e>..-periencías sindicales comunistas son las Los gremios porteños comunistas en la industria del vestido, como
que se efectuaron e11 los gremios conformados también por obreros el de los gorreros y el de los sastres, también actuaban en los marcos
manufactureros que ya contaban con un nivel de organización por de la USA. Ambas organizaciones eran esencialmente judías, ya que,
parte de otra corriente política, el PS. Aquí, por lo tanto, el PC tuvo en esa rama, era masiva la presencia de trabajadores rusos y polacos de
una competencia efectiva y debió librar una confrontación en la que ese origen, hasta el punto de que sus estatutos originales habían sido
no obtuvo una ventaja decisiva durante los aúos veinte. Entre los tex- escritos en ídisch (la lengua hablada por los judíos de Europa centro-
tiles y los sastres, la paridad que existió entre socialistas y comunistas oriental y de América). 36 Estaba, por una parte, el diminuto pero muy
e>..-plica la sucesión de divisiones y forzada convivencia de ambas co- organizado Sindicato de Obreros Gorreros. Era un gremio antiguo,
rrientes en los smdicatos del sector. A pesar de la competencia, el PC surgido en 1905, que tenía su sede en el barrio de Once: primero, en
emergió en los años treinta como codirección de ambos gremios. Entre
los gráficos, la situación fue distinta, pues el comunismo fracasó en
su mtento por cuestionar la hegemonía socialista-sindicalista.
Los comun istas,jun to a socialistas y anarquistas, actuaban en la 33 "La orn:;mizacíón" N11es1ra Palabra ("Órg;ino defensor de los obreros y obre-
Federación Obrera de la Industria Textil y Anexos (FOIT) de Bue- ras de'ia Fáb;íca de ' Campom,1r y Soulas-Valentín Alsina''), I, 11, mayo de
nos Aires, desde su fundación en 1921. La FOIT tenía su sede en t9i?, p. 2
, ., 3 4 "La asamblea general de la Federación de la I.1exül",LJ,X,3179, 19/3/27, p.
el barrio de Barracas (hacia 1925, en Suárez al 2000; desde agosto
, .4 v "La asamblea de la Federación Obrera 'leXtíl se pronunció por la lucha de cla-
de 1927, en Montes de Oca 1681). El PC tuvo el control de la
- se-s", LI, XI, 3272, 2'.1/12/28, p, 3, para ver la visión comunista. "La Federación de la
dirección del gremio desde mediados de 1926, cuando llegó a nu- L Textil ha sido separada de la USA", BP, VI, 322. ']/7/27. p. 3 y "Federación de la
Industria TeXtíl'". BP, VII, 375, 23/8/28, p. 4, para ver la óptica si11dicalist11.
35 Una lista socialista-penclonista-anarquísta obtuvo seis cargos para el Conse-

jo Federal, mientras que el Grupo Rojo (PC) consiguió los cinco restantes. ''.Al
margen de la asamblea de los te:-,,1:ílcs'', LI, XI, 3285, 23/3/29. p. 5.
31 Según la Cámara
de la Construcción, todavía en 1938 los italianos eran casi 36 Exístfan otros dos sindicatos judíos en la USA, el Sindicato de Panaderos
el 40% del total de obreros del sector (los nacidos en la no llegaban al Israelitas v el Sindicato de Rasqueteadotes y Anexos, que rambién
D. Timarín, The A1ge111i11e Labor A1o11e111e111.. , op. cir., p. 43. estaban b;jo la dirección de militantes del PC y sectores independientes.

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84 Hemá11 Camarero ,4/ asedio de las estmctums si11dica/es: ... 85

Valentín Gómez 2886 (donde t1mbié11 fonc1onaba el Sindicato de la UOCSCv A tenía una clara íníluencia socialista. HacÍJ. junio de 1928,
Obreros en Carteras y fondado en mayo de 1927); desde en vistas de, su situación minoritaria , el Sindicato de Obreros Sastres
agosto de 1928, en Garro 284. Los gorreros tenían una CA comunis- y Anexos orientado por el PC decidió disolverse en la UOCSCyA . 39
ta, cuyo secretario general era Jacobo Brun; este último y algunos de En los afios los comunista s increment aron fuertemen te
sus compa1-1eros formaron parte de la escisión chispista de fines de su presencia en esa organización y, desde fines de 1929, Rybak se con-
1925. El gremio disponía de unas bien provistas caja de resistencia y virtió en uno de sus máximos dirigentes. No obstante, allí la compe-
caja social; desde marzo de 1928, había conquistad o la aceptación, por tencia e·ntre socialistas y comunista s fue permanen te y ninguna de las
parte de la patronal (en su mayorfa, también de origenjud ío), de va- dos corrientes logró una ventaja clara sobre la otra.
rios pliegos de condicion es laborales.37 Entre los gráficos, operaron otras particularidades. Se trat1ba del
Por otra parte, estaba el Sindicato de Obreros Sastres y Anexos. sector de mayor tradición organizativa del movimien to obrero argen-
Este peque110 gremio fue mudando su sede entre dos zonas capitali- tino, que se remontaba al siglo XIX. La Federación Gráficá Bonae-
nas con presencia judía: primero, estuvo en Azcuénaga 275 y rense (FG B) era una entidad decana, orientada, desde hacía muchos
en Boulogne Sur Mer 693 (Once); desde Junio de 1926, en Ca margo años, por socialistas. El PC había alcanzado un espacio en el gremio.
918 (Villa Crespo); finalmente , en Tucumán 2849 (Once); una sec- De hecho, su principal figura pública hasta 1927, Penelón, era uno de
ción del sindicato funcionaba asimismo en Malabia 210 (Villa Cres- sus dirigentes. Los comunista s habían logrado en 1921, incluso, que
po). Hacia mediados de los años veinte, la organizaci ón reunía cerca la FGB se adhiriese, fugazment e, a la Internacio nal Síndica! RoJa, Con
de quimentos adherentes (aunque sólo un promedio de ciento cin- los aíios, habían conformad o una agrupación fuerte, que editaba un
cuenta cotízantes) , la mayoría pertenecie nte a la rama de lt confec- periódico de buena presentaci ón y gran tirada. Además de Penelón,
ción. La entidad tenía una CA comunista , encabezada po?Maunc io sus principales referentes eran Rugg1ero Rúgilo y Luis Riccardí. Pero
Rybak y secundada por otros militantes, como B. Krasner. 3 · En octu- la FGB tenía una muy sólida presencia del PS, que, en disputa con los
bre de 1 el smdicato lanzó una huelga en la "industria de la agu- sindicalistas, pudo mantener su conducció n. Como ~:1 la construcci ón,
ja", en reclamo de aumentos salariales, reducción de la jornada !abo-: la línea de la agrupación comunista era la constitució n de un sindica-
ral y meJores condicione s de trabajo, que le permitió avanzar en la to único de industria de carácter nacional, que mcorporar a acartone-
organizaci ón. .• ros, papeleros. impresores en hojalata y obreros ocupados en la fabri-
Sin ern bargo, el PC no actuaba solo en el sector. Desde mic10s cación de tintas a la afieja FGB. 4º Las dilaciones que encontraba n en
los aüos veinte, existía otro gremio del vestido, la Unión Obreros los conductor es de este último gremio para emprende r la tarea colo-
Cortadore s, Sastres, Costureras y Anexos (UOCSCy A), ubicado en caron a los coinunista s también en la oposición. En octubre de 1927,
Moreno 1093. Esta organizaci ón era más numerosa que el gremio cuando a instancias del sindicalista Sebastíáu Marotta se constituyó la
comunista , pues había tenido más éxito en afiliar a los que trabajaban Federación Obrera Poligráfica Argentina (FOPA), que agrupó a to-
en su domicilio, que en la Capital representa ban a no menos de trein- dos los sindicatos gráficos del país, los comunista s tuvieron un repre-
ta mil personas. Si bien los comunista s también actuaron en sus filas,

39 "Sindicato Je Obn::ro:.; Sastres y ,l\..t1exos de la , BP, VII, 36-+, '.'6/3/28, p. 3 .


7 .w "Hacia la Federación Gráfic.i N,1cíonal" y "L1 l;GN debe ser org,mización <le
" "Los ~01-reros siguen triunfando'', HP, VII. 358, 7/4/28, p. 1.
3 industrid", 01ga11izació11 de l.i Agrupación Gráfica Comunista") ,
Par;; la historia del sindicato judío de sastres en los años veinte, es útil el
"
I, 3,Julio de 1927, pp. 1-3. que tener en cuenta que el PC, Jesde 1926, dirigía
largo relato de uno de sus integrantes, losl, un polaco y comunista. S. el Sindicato de Obreros Cartoneros y Anexos de la Capital, con sede en Carlos
ltzig~ohn y otros, J111egració11 y 111argi11alidad... , op. cit., pp. 188-195.
Calvo al 4'.'00. El comunista Pa;cual Petrucelli era su secretario general.

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86 Hemán Camarero Al asedio de 1as esrmctllra3 sindic<1/es: ... 87

sentante en su flamante CC: Manuel Punyet Alberti. Sín embargo, · _. más numerosbs de la USA, con mayor capacidad de movilización, y
experimentaron un golpe importante con motivo de la ruptura de I realiÍó frecuentes y masivas asambleas, casi nunca menores al medio
Penelón, en la que emigraron varios integrantes de la agrupación gráfica. jlni}4r de asistentes.
Nunca más pudieron recuperar una influencia decisiva en el gremio. , · ,.'. '. En el sindicato del mueble, había militantes comunistas destaca-
··\.fq.~~; Inícíalmer1te, Salomón Elguer y Mateo Fossa. En junio de 1925,
El tercer caso es una variante del anterior. Se trata de los ámbitos .\ }:i11gresaron a la agrupación de la madera del PC un grupo de anarquis-
manufactureros en los que el PC debió actuar en pugna con organi- ~f
:.:t. :1•: · de la FO RA (Antonio Romeo y Pedro Jungalás) y sindicalistas (Au-
zaciones también existen tes, pero de otro signo: el sindicalismo. El de- . >: · 1¡0 A. Hernández, Luís V. Sommi, Eduardo Carugattí, Manuel To-
sarrollo de esa confrontación no fue igual: en el sindicato de la made- •• ·· ;:--.·rreíro y Emilio Ginochio) que venían de una intervención importan-
ra, el PC tuvo que actuar en minoría hasta que en 1930 logró confor- te en los gremios del scctor. 42 En especial, Hernández traía mucha
mar un sindicato propio, que se fue convirtiendo en predominante a e:x.-periencia: había actuado en la FORA (IX Congreso) y en el vieJO
lo largo de la década (el SUOM); entre los obreros del calzado, el PC gremio de ebanistas, luego había integrado la dirección de la USA, el
dirigió el sindicato, hasta que perdió su control y no pudo volver a recién conformado sindicato del mueble y la propia Federación Sindica-
constituirse, pese a sus empeños, en una tendencia significativa. lista.43 Con todos ellos, los comunistas formaron un poderoso Grupo
Los trabajadores de la madera disponían de una gran tradición Rojo de la Industria del Mueble, de oposición a la CA del sindicato.
asociativa, pero ésta se hallaba amenazada por la dispersión y las lu- Sin embargo, durante la década de los veinte, el Sindicato Obrero
chas internas. Desde 1917-1918, las distintas organizaciones habían de la Industria del Mueble nunca perdió la hegemonía sindicalista. Ángel
logrado llevar una lucha bastante exitosa por la abolición del sistema J. Renoldi, Emilio Mársico, Alejandro Silvetti y Alfonso Silveyra fue-
de trabajo a destajo, el establecimiento de la jornada de 8 horas y la ron, sucesivamente, sus secretarios generales, todos alineados en aque-
semana laboral de 44 horas, la fúación de un salario mínimo y el co- lla corriente, a los que el PC acusaba de obstaculizar la unificación de
bro íntegro del jornal por accidentes de trabajo desde el instante en los distintos gremios de la rama. 44 Los comunistas hicieron campaña
que éste se produjera. También los gremios habían logrado un con-
trol de muchos talleres, en el sentido de que no se contrataban nue-
vos obreros sin la previa autorización sindical. A partir de 1922, mu- 42 "Incorporación de varios revolucionarios al Partido Comunista", LI, VIII,
. chas de estas conquistas se fueron perdiendo ante una fuerte ofensiva 1049, 6/6/25, p. l.
patronal. En este contexto adverso, se produjo en 1925 una instancia 43
Tanto Hernández corno 1:ossa quedaron fuera del PC a inicios de los años
unitaria clave: la formación del Sindicato Obrero de la Industria del treinta y tuvieron destinos muy distintos: el primero volvió al sindicalismo inde-
Mueble de Buenos Aires, a partir de la fusión de una serie de organi- pendiente, para transformarse, durante la etapa en el reemplazante de
zaciones por oficio: el más antiguo y numeroso Sindicato de Obreros 4uis Gay en la máxima conducción de la CGT; el segundo devino en una de las
figuras reconocidas del movimiento trotskista y fue el único en entrevis-
Ebanistas (fundado en 1896), la Unión Tapiceros, Torneros en Ma-
tarse con León Trotskv en México.
dera, Doradores en Madera y Escultores en Madera. 41 Hacia 1927 la ' ~ El ohrero del mueble ("Órgano del Grupo Rojo de la Indusrria del Mueble"), I,
entidad tenía doscientos talleres organizados, dos mil cien cotizantes 1,julio de 1927. Para tener una idea de la relación de fuerzas entre ambas corrien-
y un periódico de gran tirada, Acción Obrera. Era uno de los gremios tes, señalemos que Silveyra fue elegido en la asamblea del de enero de 1928
por 199 votos contra 77 qne obtuvo Sommi. "Resoluciones del Sindicato de la
Industria del Mueble. Crónica ele !a asamblea .. , BP, VII, 349, 4/2/28, p. 3. En otra
asamblea realizada un mes después, que alcanzó los casi quinientos concurrentes,
se repitieron los mismos porcentajes para cada seccor. "Crónica de la asamblea del
JJ Sobre esta unificación en: A. Hernández: "Sindicato de la Industria del Sindicato de la Industria del Mueble efectuada el 2 de marzo acrnal", BP, VII, 354,
Mueble", RO, I, 1, de 1925, p. 11-13. 10/3/28, p J.

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Hemá n Camarero Al asedio de las esrrucwras 89
para que se const ituye ra un solo sindicato de la
madera, dado que aún comi sión directiva del grem io, y Ama deo Zem
existían otros dos en la rama, con los que el e), al tiemp o que edi-
partid o tamb ién tenía taba su propi o órgan o síndica!, El zapatero rojo.
vincu lació n: Aser rador es, Carp inter os y Anex El SOC , con el apoyo
os de La Boca y Barra- de la USA, los chispistas y el PC, consi guió
cas (dirigido por socialistas y anarquistas) y el un tnun fo en la gran
Sindi cato de Aserrado- huelga de octub re-no viem bre de 1926 , dond e
res y Carp mter os (bajo cond ucció n anarq uista logró la aceptación de
). Tamb ién estaba el un pliego por el mejo rami ento de las cond icion
Sindi cato de Galp onist as, Escaleristas y Anexos, es de trabajo en unas
adem ás de otros pe- cient o trein ta firmas del ramo.
queü os grem ios que actua ban en el in tenor del
país (Bahía Blanca, La No obsta nte, la debilidad del PC en el SOC no
Plata, Corr iente s y Córd oba). Com o luego verem logró ser rever ti-
os, el sindicato úni- da. En las elecciones de 1927 para la cons tituci
co por indus tria en el secto r se logró conf orma ón de una nueva CA,
r en 1930 y fuero n los hubo una lista única que tradu jo el peso de cada
comu nista s los encar gado s de dirigir ese proce corriente: los comu -
so. nistas obtuv ieron sólo dos repre senta ntes, mien
Por otra parte, desde los prim eros aüos vemt tras que los chispístas
e, el PC dirigía el consi guier on cuatr o; los socialistas, dos; los
Sindicato de Obre ros del Calzado (SOC ). El sindicalis/a$. uno; Y los
grem io se había fund a- anarq uista s, seis. 46 Desd e el afio sigui ente, los
do en 1916 con el nomb re de Unió n Gene ral de síndica/islas gana ron
Obre ros del Calzado mayo r presencia en el grem io y el PC no tuvo
y, a través de una serie de in tensas huelgas éxito en sus
duran te 1917 -1919 , había por recup erar el contr ol de la organización.
logrado vana s mejo ras laborales (aum entos salari
ales, las 8 horas de
trabajo diano , el sábad o inglés pago e, inclu so,
la aceptación por parte Por últim o, se pued e señalar un cuart o caso,
de la patro nal de conse jos de obrer os en algun el de los sindicatos
os talleres), aprov e- del secto r trans porte y servicios (ferroviarios,
chan do la e"-pansión de la indus tria, dada la coyu marít imos , 111u111c1pa-
ntura favorable de la les, empl eado s de come rcio y mozo s). En la mayo
guerr a mund ial. A parti r de 1921, luego de un ría de estas orgam -
replie gue de la activi- zaciones, el PC no logró tener una incid encia relev
dad de esta rama en casi un 50%, el Cent ro de ante o perm anen te
Fabricantes había recu- en su dirección; cuan do lo logró en algun o de
perad o la iniciativa y logró derro tar varias huelg ellos, con el tiemp o la
as y recor tar algunas perdi ó en form a total o parcial. ¿Por qué hubo
de las mejo ras conc edida s. Hacía 1925 el SOC una escasa eficacia del
se enco ntrab a debilita- comu nism o en estos ámbitos? Una posible respu
do: sobre unos trein ta mil trabajadores de esa esta: se trataba de
indus tria, el grem io entidades de vieja tradición organizativa, en las
tenía asociados poco más de dos mil, de los cuale que estaba sólid amen te
s, meno s de la mitad arraigada la presencia del socialismo o el si11di
cotizaban rcgul arrne nte. 43 Su situación inter na calismo, y que había n
se comp licó cuan do, alcanzado cierta capacidad de presi ón que las
hacia fines de aque l aüo, la mayoría de los comu había orien tado hacia
nista s que actua ban una perspectiva pragmática y negociadora, relati
en la CA del SOC se fue del partido con la fracc vamente inmu nes a
ión chispista, inclm - los llamados a la confr ontac ión.
do el secre tario gene ral del grem io, Teófílo Gonz
ález. No es casual, Los grem ios del trans porte , tanto los vincu lados
enton ces, que tanto el SOC como el sindicato al tren como a b
meta lúrgi co, es decir, actividad marít ima, eran claves para el funci onam
los grem ios dirig idos por los chispistas, comp iento del mode lo
artier an la mism a sede agroe}.-portador vigente en el país, pues podían
porte üa de México 2070 . El PC qued ó debil atascar el flujo ele mer-
itado en el sector; sin cancías v colapsar el sistema econ ómic o. Histó
emba rgo, fue recup erand o cierto espacio con ricam ente, gracias a su
la creación de la Agru - pode r d~ negociación, lograron fo1jar acuer dos
pación Com unist a de Obre ros del Calza do, que con las co111pailías Y
hacia 1926 conta ba los gobie rnos radicales, quien es, ocasi onalm
con unos Yeinticinco integ rante s (entr e ellos, ente, se most raron chs-
Ricardo Cant oni, de la

-1s Teófilo Gonzá lcz, "Del Sindicato de O. en


Calzado'', RO, I, 4, octub re de -l<\ Arn N.° 20 del Comi té Regio
nal dd PC, 15/3/27, p. l; y acta N." 29 del
1925, pp. 12-13.
Comi té del PC, 30/8/27, p. 3.
í
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90 Hernán Camarero Al asedio de las estmcturas sindicales: ... 91

puestos a conciliar y a concede r algunas de sus demandas. 47 Los co- embargo, fueron vanos. La FORA V hizo sobrevivir durante algún
munista~ formaro n parte de los que se opusier on al curso negociador, tiempo un raquítico Sindicato Ferroviarios Unidos. La USA co~for-
pero su mfluencía quedó diluida dada la gran envergadura de las or- mó una organización más consistente pero efímera: la Federac1on de
ganizaciones del sector y el dominio que en ellas ejercieron sindicalis- Sindicatos Ferroviarios (FSF), con sede capitalina en Ecuador 222.
tas y socialistas. Su conformación se estipuló en 1922, pero se consolidó en un con-
Entre los trabajadores del riel, se destacó la Unión Ferroviaria greso de delegados reunido en enero _de 1924, en el q~e se reivindicó
(UF), que agrupaba a los empleados de diversos sectores: tráfico, ta- una perspectiva clasista y confrontat1va. No es e}.1:rano, pues, que la
lleres, almacenes, administración, vías y obras.48 La UF había surgi- FSF apareciera liderando las únicas huelgas que hubo entre los traba-
do como una organización centralizada en 1922 y, si bien fueron los jadores del riel, en enero-fe brero y en septiem bre de 1925, en recla-
socialistas quienes alca~zaron mayor influencia en su seno, fue diri- mo de mejoras en las condiciones laborales y aument o general de
gida durante sus primero s doce años por Antonio 1hmon ti, un hom- sueldos. PC, en función de su caracterización de la UF y la
bre imbuido de la práctica sindicalista.Junto a La Fraternidad (LF), la como organizaciones burocráticas y "amarillas" y, también , de sus
antigua sociedad mutualista de maquinistas, fogoneros y limpiamá- compromisos con la USA, formó parte activa de 1~ FSF desde sus
qumas, la UF constituyó la Confrat ernidad Ferroviaria. 49 Esta últi- ínicios.51 Hasta 1927, los secretarios generales y adJuntos de la FSF
ma organización, existente hasta 1930, había obtenido del gobierno fueron cuadros sindicales del PC: Florindo A. Moretti , Luis Cechini
de Alvear la personería jurídica , en función la cual se adaptaron sus yJosé Morales. Los comunistas controlaban, ade_más, varias secciona-
estatutos, lo que demues tra el carácter modera do la entidad. Tam- les, como Haedo, Buenos Aires Oeste y Patnc10s (Provmc1a de Bs.
bién graC1as a la ayuda de ese gobiern o, la UF obtuvo beneficios im- As.) y General Pico y Realicó (La Pampa). 52 _ , .
portantes de las compañías (mejora de los salarios y de las condicio- Hacia 1927, cuando el PC entró en relac10nes cada vez mas hosti-
nes de trabajo), con lo que convirtió a los ferroviarios en una suerte les con la dirección de la USA y advirtió el poderío irrefrenable de la
de élite obrera en el mundo del trabajo. 50 La UF fue, durante varios UF yde la Confrat emidad Ferroviaria, abandon ó a la FSF (que se foc
aiíos, la principal organización sindical de la Argentina y, posiblemente, disolviendo) y se incorpo ró a aquellas dos organiz aciones . Des~e
de toda América latina. principi os de los años treinta, el PC conform ó una agrupac10n
El PC combatió la creación de la UF y se negó integrarla durante numero sa dentro de la UF y editó un periódic o de gran circula-
su primer lustro de existencia, debido a que,jun to a los anarquistas y ción, El obrero del riel. Una de sus principa les figuras fue Luis de
a sectores sindicalistas, se oponía a los criterios y programa con que Salvo: nacido en 1904, de origen muy humild e, transitó como
hahía sido creada. Los intentos de rivalizar con esta estructura, sin empleado y gremialista por distinta s seccion es ferroviarias (sobre
todo en la localidad santafec ina de Rufino y en la bonaere nse de
San Martín) y llegó a la direcció n de la UF en varías oportun ída-
47
D. Rock, El radicalismo ... , op. cit.; Enrique Garguin, "Relacion es entre Esta-
do y sindicatos durante los gobierno s radicales, 1916-1930", en J. Panettieri
(comp.):
A~i¡e//tÍna: trabajadores mire dos guerras, Buenos Aires, Eudeba, 2000, pp. 87-117
.
.is Manuel S. Fernánde z, La Unión Ferroviaria a /ravés del tiempo. 25 mios al s, J. Morales: "Federaci ón de Sindicato s Ferroviar ios", RO, L 6,
de 1111 ideal, 1922--1947, Buenos Aires, 1947.
servicio e1!n,J de 192(,.
PP· 25-26. Arturo M. Lozn, Tiempo de Los a1J1rno1w111esrdt110.1 ilel
9
.: "Ll Confrater nidad Ferroviar ia corno organizac

ión de clase", La Co11íedera- ferroviario Flor111do .Morelli sobre
cíó11, 1, 1, mayo de 1926, p. 2.
· Aires, Anteo, 1985, pp. 232-236.
• Horow1tz , "Los trabajado res ferroviari os en la Argentina (1920-1943). , . " ,
5:! Los análisis comunist a y silldícalisla del conclave de la FSF en: El
La tormació n de una elite obrera", Desarrollo Ecouómiro, XXV, 99, octubre-d congreso de la Federació n de Sindicatos Ferroviarios", LI. IX, 1238, 6/4/26,
iciem- P· 2; "La F.
bre de 1985, pp. 42i-446. de S. Ferroviarios ha realizado su primer congreso ordinario" , BP, V, 261, 10/4/26,
P· 2.

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J-lernán Camarero Al asedio de las estmct11ras sindicales: ...

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<les a partir de los años trei11 ta. 53 El PC, a pesar de cont1r con mu- de los trabajadores. 55 Los comunistas confiaron en ganar predicamento
chos adherentes en el sector, nunca logró amenazar el poder que ejercie- en la FOM a través de su participación en estos conflictos, en los que
ron los si11dicalislas y socialistas en la entidad. intervinieron con fuerza, tanto en el de 1924 como en el de 1928. Sin
Un proceso similar se produjo entre los trabajadores marítimos y embargo, los sindicalistas pudieron cerrarles el acceso a la conducciór~
portuanos: hubo actividad comunista en la base, pero un peso acota- de la entidad sin mayores dificultades, a pesar de que el PC actuo
do en los estratos de conducción. En el sector, la Federación Obrera dentro de la FOM con una fracción propia, de cierta dimensión, la
Marítima (FOM) había sido una organización poderosa desde 1916 Agrupación Comunista Marítima (que, desde mediados de 1926, edi-
y había logrado imponer a las empresas navieras de cabotaje y de taba un periódico de gran tirada, El Marino R~jo). -.
ultramar una serie de conquistas laborales. Los"conflictos en ese La incidencia mayor del PC en el sector estuvo en una de las hha-
rubro fueron duros y prolongados; tal el caso de la huelga de ca- les de la FOM. Se trataba del ínfimo Sindicato de Mozos y Anexos de
torce meses ocurrida en 1920-1921. En mayo de 1924, sobrevino a bordo de la Capital Federal, ubicado en el barrio de La Boca (Neco-
una derrota, en la que fue decisivo el papel jugado por el Ministro chea 631), que agrupaba a los mayordomos, despenseros, reposter~s,
de M_arina del presidente Alvear, el almirante Manuel Domecq mozos, ayudantes y lavacopas que se desempeñan en las embarcacio-
Garc1a, quien ordenó a la policía del puerto garantizar la "libertad nes.56 Durante la segunda mitad de los años veinte, su secretano ge-
de trabajo" en contra de la acción sindical. En los años siguientes, neral era Edelmiro Bernárdez, que componía el Comité Ejecutivo
el empresariado pudo retomar el control de la actividad y la FOM del PC. También los comunistas pudieron ejercer alguna influencia
sufrió un abrupto debilitamiento. Desde fines de 1927, la FOM sobre los marítimos y los trabajadores del puerto en general, a partir
comenzó a recuperar parte de su anterior influencia cuando,junto de tener la dirección ,de dos pequeños gremios de oficio de tradición
a otras organizaciones del sector, conformó un Consejo de Rela- artesanal vinculados a las construcciones navales.Precisamente, el área
ciones, presidido por un experimentado sindicalista, Francisco J. de actividad industrial y de residencia de los obreros de esta rama (la
54
García. Este Consejo denunciaba la actuación corrupta y repre- mayoría de origen italiano), emplea dos en una serie de talleres poco
siva de la militancia gremial, que le adjudicaba a los prefectos ge- tecnificados, se hallaba en el barrio de La Boca. Uno era el de los
nerales de puertos, especialmente al contralmirante Ricardo Her- calafates, es decir, el de los que se ocupaban de tapar las junt.1s de las
melo (luego, primerjefe de policía de la dictadura uriburista). Entre maderas de los barcos con estopa y brea para que no entrara el agua. i
:~

agosto y octubre de 1928, volvió desatarse un fuerte conflicto con El secretario general del Sindicato de Calafates Unidos (situado en J,
la Cía. Argentina de Navegación Nicolás Mihanovich Ltda., coor-
dinado entre la FOM y sus gremios pares de Paraguay y Uruguay.
Garibaldi 1554) era el comunista Miguel Spadavechia. El otro gremio
del sector dirigido por el PC era el Sindicato de Resistencia Metalúr-
l
Se exigía la recuperación Je las conquistas perdidas, la readmisión gicos Navales, cuyo secretario general era José Ravagni (un hombre
de personal despedido y el derecho a la libre agremiación de los
trabajadores. En el paro, ocurrieron enfrentamientos con la ANT
yd personal armado que el "pulpo naviero" contrató para disua-
f del CE partidario y efímero suplente del CC de la USA). Ambas en-
tidades actuaban desde 1917, junto a las de carpinteros, caldereros Y
otras en el seno de la Federación de Obreros en Construcciones
1
dir a los activistas gremiales, pero concluyó con un triunfo parcial Nav:ks (FOCN), pero como la dirección de ésta era si11dicalista, ten-
1
l
!
53
L. de Salvo, Luis de Sa/¡;o, ejen,plar dir(~rnte obrero. 'festi111onios de 1111 111 ilitallte 55 "El triunfo de los marítimos, es el triunfo de la organización sindical", BP,
ferrouiario y del 111oui11Iie11to dej11/Jilados, Buenos Aires, Antco, Colección Testimonios VII, 384, 3/11/28, pp. 1-3; "Una formidable huelga de los trabajadores marítimos
1984, pp. 16-33. '
5
de Argentina, Uruguay y Paraguay, ETL1, I, 3, 15/10/28, pp. 6-7.
.¡ "La asamblea de los marítimos", BP, VI, 340, 26/11/27, p. l. 1 56 "Sindicato de Mozos y Anexos de a bordo", BP, III, 197, 3/1/25, P· 2.

1
77 de 227
:J~:
94 i.:__ Al asedio de las estruct11ras sindicales: ... 95
Hernán Camarero

.
57
dieron a cobrar autonom ía. No obstante, pese a todos sus esfuer- .
" t····•.
cipales. Hasta comienzo s de 1926, incluso, la secretaría del gremio
zos, el comunis mo nunca pudo competir seriamen te con la sólida y compartí a su sede con locales públicos del PC, primero el de Suipa-
.l. cha 74, luego el de Estados Unidos 1525, hasta que se mudó, sucesi-
antigua presencia sindicalista en la actividad marítima ni con la de los t
anarquist as, que tenían un tradicion al predicam ento entre los trabaja- vamente, a las sedes situadas en Bartolom é Mitre 1085 y Belgrano
dores portuario s. ! 1426. En esa época, los comunist as también tenían activa participa-
ción en la dirección del Sindicato de Emplead os de Farmacia, Dro-
En algunos gremios del sector servicios, los comunist as no consi-
guieron su objetivo de dirigirlos debido a la firme implanta ción de
l guería y Afines, que en 1925 se separó del gremio de comercio y deci-
61
los socialistas. En el seno de la Unión Obreros y Emplead os Munici- t dió transform arse en una organizac ión autónom a de la USA. Des-
pales de la Capital Federal, el PC había constitui do un Grupo Rojo, 1 de fines de 1927, los socialistas comenza ron a competir con los co-
í
que, hasta fines de 1927, pudo utilizar al concejal José F. Penelón 1 munistas en el control de la dirección de la Federación de Emplead os
como vocero de las reivindic aciones de los trabajadores en esa área.
58 de Comerci o, que, con el tiempo, pasarían a hegemon izar claramen -
Con la escisión del peneloni smo, buena parte de los municipa les del te.62 Aquí también se hizo sentir con fuerza la ruptura del peneloni s-
PC emigraro n de sus filas. Todas las tentativas de ampliar la inciden- mo, por lo que el PC perdió a mucho(; de sus seguidores. Hacia co-
cia comunis ta en el sindicato fueron bloqueadas por el PS, que fue mienzos de 1928, el gremio adhinó a la COA, la central animada por
convirtie ndo a Francisco Pérez Leirós en un líder casi indiscuti do de el PS. Desde 1929, se destacó dentro de su CA la figura del socialista
la organizac ión. Ángel Borlenghi, mientras la presencia comunist a languideció.
En la organiza ción sindical de los trabajadores de comercio , la Una variante distinta se dio en el sector gastronó mico. Desde
ventaja del socialismo sobre el comunis mo fue más tardía. Allí existía mediados de los años veinte, los comunist as tenían el control de la
la Federació n de Emplead os de Comerci o y Anexos de la Capital Fe- CA del Sindicato de Mozos y Anexos de Buenos Aires, fundado en
deral, fundada en 1919, que, al año siguiente , había adoptado un esta- 1918, que compartí a la sede con el gremio de los empleado s de co-
tuto y una CA de orientaci ón sindicalista, basados en los principio s de mercio. Un miembro del PC, Antonio Freire, era su secretario gene-
la acción directa y el antipoliti cismo. Al poco tiempo, la organiza -
59 ral. Desde enero de 1927, la organización inició tratativas para unifi-
ción quedó bajo el control comunist a, como reconocía la propia di- carse con la Unión Gastronó mica Argentina (UGA), una entidad au-
60
rección de la USA. Desde 1923-1924, fueron del PC los secretarios tónoma, desprend ida del anterior sindicato y más numeros a que éste.
generales que se sucediero n en la conducci ón de esta pequeña orga- Finalmen te, la fusión entre ambos gremios no se produjo, la UGA se
nización, como Israel Mallo López y Juan Serra; otros, como Ores tes incorpor ó a la USA y se convirtió en su gremio oficial. El sindicato de
Ghioldi, RaúlPlit ty Antolín Lucendo , ocuparon también cargos prin- los mozos dirigido por el PC, luego de retirarse los sindicalistas, fue
expulsado de la central bajo las más duras acusaciones.6.3 Hacia 1929 los
comunistas acercaron el Sindicato de Mozos y Anexos a las posiciones
64
del cuse, pero no lograron su inserción plena en ese organism o.
Una historia de la FOCN en Hugo Calle lo, Miguel Murmis y Juan Carlos
57

Marín, "Un sindicalism o de tradición artesanal", en T. S. Di Tella (comp.), Esrmc-


!uras si11dicales, Buenos Aires, Nueva Visión, 1969, pp. 23-55. 61
"Sindicato de Empleados de Farmacia", BP, N, 240, 7/11/25, p. 3.
El 1111111icipal rojo ("Órgano mensual del Grupo Rojo de Obreros Municipa-
58
62
"CA de la Federación de Empleados de Comercio" , LI, X, 3203, 3/9/27, p. 4.
les"), I, 1, septiembre de 19'.27. 63
La visión del PC: ''Ahora es el Sindicato de Mozos y Anexos el expulsado" ,
"Estatutos aprobados en la asamblea del 29 de febrero último", en Nuestra
59
LI, XI, 3217, 17/1'.2/'.27, pp. 3-4. La sindicalista: "La Unión Gastronóm ica triunfa a
Palabra ("Órgano oficial de la Federación de Empleados de Comercio y Anexos"), pesar de la obra de los sujetos del Sindicato de Mozos", BP, VII, 350, 11/'.2/28, p. 3.
I, 4, abril de 1920, p. 3. 64
"Declaraci ón de principios aprobada por el Grupo de Unidad Clasista de
60
"Ante el congreso de la USA", en BP, V, 251, 30/1/26, p. 4. Mozos en la asamblea de su constitució n", LI, XII, 3314, 1'.2/10/29, p. 4.

78 de 227
96 I-íen{(Í11 Camarero Al asedio ele las estntct11ms siudicales: ... 97

En síntesis, a partir de los cuatro casos examinados, es posible cada fábnca) y consolidó el poder de la Federación Obrera Local, cons-
establecer nn arco de posibilidad.es. En un extremo, la mayor presen- tituida por la mayoría de los gremios de la ciudad de Córdoba. Luego
cia sindical comunista se pudo expresar entre los obreros industriales se extendió la organización sindical hacia el interior de la provincia.
más nuevos, de condiciones laborales más precarias, con altos niveles Todo se daba en un contexto de agitación popular, influida por la Re-
de desorganización gremial y de disponibilidad política, y allí donde forma Universitaria que, en ese momento, afectaba los claustros aca-
existía menor presencia de las demás corrientes (o con presencia de la démicos y que estableció estrechos vínculos con el movimiento obrero.
corriente más débil de todas a efectos organizativos, el ,111arquismo ). Fueron los comunistas los que más impulsaron, aquel mismo aüo,
En el otro e:xtrcmo, los comunistas tuvieron menor éxito de inser- la unificación de unos cuarenta sindicatos en una Federación Obrera
ción sindical e11 tre los trabajadores del transporte, de los servicios o Provincial (FOP). Su crecimiento en los primeros años fue muy im-
los manufactureros de mayor tradición, que tenían elevados niveles portante, se fundaron nuevos gremios en la capital (tranviarios, Luz y
de organización, en donde se hallaban firmemente implantadas las Fuerza, cerveceros) y varias federaciones locales y comarcales en dis-
corrientes reformistas provenientes del silidicalismo y, sc,bre todo, del tintas ciudades, que reunían a no menos de 30.üüü afiliados. Los dos
PS. Entre ambos polos, existieron distintas variantes, que se hicieron dirigentes principales de la FOP fueron López y Contreras (quien
más complejas con la intervención de otras determinac,ones y fenó- ofició como su secretario general). Celosa de su poder y su autono-
menos históricos. Ahora bien, en este panorama, nos hemos COJl.Cen- mía, la federación no se unió a ninguna de las dos FORA existentes
trado geográficamente en la ciudad de Buenos Aires y ciertas· locali- en ese momento en el país, mantuvo relaciones fraternales con ambas
dades de la provincia homónima. ¿Cómo se presentó la si(uación en y reclamó la reunificación. En abril de 1919, la FOP se transformó en
las otras dos provincias que conocieron un importante desarrollo pro- Unión Obrera Provincial (UOP), organización que lideró los con-
letario y sindical? 65
flictos urbanos y rurales que sacudieron a la provincia hasta 1921.
Desde 1922, mientras la UOP se constituía en estructura orgánica de l
la flamante USA, comenzó un proceso de debilitamiento, al compás
2. EN EL MOVIMIENTO OBRERO DE CÓRDOBA
Y SANTA FE del cierre del período huelguístico. Los si11dicalistas empezaron a ga-
nar más espacio y a competir con los com un is tas por el dominio de la 1
i

Los com un is tas tuvieron en forma temprana un lugar en el movi- federación provincial. A partir de 1925-1926, la UOP volvió a reco- l
miento obrero de Córdoba. Desde 1917, a partir de una lmelaa ferro- brar parte de su fuerza. 66 ·-:
. . ·, . . . u
En ese período, el PC cordobés, si bien atemperó el crecimiento 'j
v1ana,_ ocurno en esa provmc1a un mtenso proceso de moviliza'ción y
organ1zac1ón entre los obreros del calzado, de la madera, gráficos, de sus primeros aüos de existencia, mantuvo tanto su presencia do-
¡
albaüiles, pintores, caleros y molineros, entre otros. Hacia esa época, minante en el movimiento obrero como la característica de ser una
se destacaban tres referentes: el tipógrafo Pablo B. López (organiza- organización integrada y dirigida mayoritariamente por trabajadores. l
dor del Sindicato de Artes Gráficas), Pedro Magallanes (uno de los
creadores de la Unión General de Obreros del Calzado) y el tapicero
Miguel Contreras. Los tres fueron del ala izquierda del PS v funda- 1
dores del PSI, primero, y del PC, después, partido al que ,luego se 65
\V Ansaldi y María Veci, "El fantasma del maximalismo. Li conflictividad
sumaron los hermanos Jesús y José B. Manzanelli, Rufino Gómez obrera rural en Córdoba, 1919-1921'", en W Ansa\di (comp.), Co11Jlictos ... , op. cit.,
1
i
Antonio Maruenda y Leonardo Pelufo, entre otros . .Én 1918 estalló l; pp. 181-227.
66
Esta recuperación de la UOP está confirmada por los sllldicalistasy los comu-
i
huelga de los trabajadores del calzado, que logró imponer varias de
sus reivindicaciones (aumento salarial,jornada de ocho horas, sábado
nistas. "Gira de \a UOP de Córdoba por algunos pueblos del interior de la provin-
cia", 13P, V, 294, 27/11/26, p. 3 y "Realizóse con todo éxito el \111 Congreso de la U.
1
inglés, reconocimiento del sindicato y de los delegados sindicales en Obrera Provincial de Córdoba··, LI, Xl, 3227, 25/2/28, p. 4.

79 de 227
98 Hemán Camarero Al asedio de la.s estmcturas sindicales: ... 99

La lectura de Bandera Roja, el periódico que editaba desde 1922, mues- acusaba desde siempre a la UOP de poseer manejos sectarios y exclu-
tra a un partido que giraba estrechamente alrededor de los problemas yentes, y de quedar en completa supeditación al PC. 71 Desde 1927 !i
laborales. Por otro lado, las escisiones chispista y penelonista casi no las relaciones entre la UOP y la USA estuvieron deterioradas, y la
tuvieron impacto en el partido provincial. Esta relativa consolidación primera actuaba casi con autonomía de la central (que tenía una base
como fuerza política está corroborada por sus pequeños éxitos electo- de apoyo cordobesa en un puñado de gremios que le respondían, como
rales; en 1924 el partido consiguió un diputado provincial, Miguel el de los pica-pedreros). 72 Entre mediados y fines de 1928, se produjo
Burgas, quien logró asumir a pesar del intento de la Iglesia por impe- una recomposición de estas relaciones, correlato del proceso de acer-
dirlo;67 en las elecciones municipales de noviembre de 1925, el parti- camiento que se verificaba entre las direcciones de la USA y el PC.
do alcanzó sus primeros concejales en las localidades de Las Varillas, Pero pocos meses más tarde, con la aplicación de la política del tercer
Cañada Verde y Gral. Roca; 68 en marzo de 1928, el secretario general período, la UOP se alejó de la central y adhirió en bloque al CUSC y a
del Sindicato de Oficios Varios de Cañada Verde (hoy Villa Huido- la CS,LA, al tiempo que intentó promover conflictos por toda la geo-
bro ), el obrero rural José Olmedo, fue elegido intendente de esa co- grafía;cordobesa. Desde entonces, el comunismo cordobés sufrió una
muna, al frente de una lista del Bloque Obrero y Campesino forma- constante represión.
69
do por el PC. La gestión comunista implementó distintas ordenan- Resulta útil detenerse en los rasgos biográficos de algunos de los
zas favorables a la clase obrera, pero tuvo altercados insólitos: fue principales cuadros sindicales del PC cordobés. 73 En primer lugar, la
amenazada de intervención por no izarse en el pueblo la bandera ar- figura de Miguel Contreras. Nacido en 1898 en el seno de una fami-
°
gentina el 25 de mayo de 1928. 7 Finalmente, tras la muerte inespe-. lia muy humilde, represen taha al típico obrero criollo, de tez morena
rada de Olmedo en diciembre de ese año, la comuna fue intervenida y rasgos aindiados. Desde muy joven, se empleó como tapicero en
por el gobierno provincial. una fábrica de muebles y, luego de ser despedido por su actividad ;.¡
d

Durante la segunda mitad de los años veinte, el PC hegemonizó gremial, en el Molino Leticia. Enrolado en las filas del movimiento '.,i
el Consejo Federal de la UOP (los secretarios generales fueron Anto- obrero y socialista, se ubicó en la izquierda del PS y en el CPG de la
nio Maruenda y José B. Manzanelli), lo mismo que la mayor parte de zona. En 1918, e}..l)ulsado del PS y como Secretario General de la
la quincena de sindicatos que la integraban entonces, no sólo de la FOP, Contreras pasó a ser uno de los primeros y más importantes
ciudad de Córdoba (Oficios Varios, gráficos, albañiles, y la Unión representantes del comunismo cordobés. En primer lugar, de la FJC;
Obrera Local, que agrupaba a todos ellos), sino t1mbién del interior después, del propio partido, cuyo Comité Central integró a partir de
de la provincia (gráficos y Oficios Varios de Villa María, carpinteros 1922 y su CE desde 1928. En 1924 viajó a Moscú como único delega-
de Río Cuarto, gráficos de Bell Ville, Oficios Varios de Marcos Juá- do del partido argentino al V Congreso de la Comintern y luego inte-
rez, Las Varillas y San Francisco, entre otros). En esos años, la rela- gró el Secretariado Sudamericano de la IC. En 1927 y 1928, viajó a
ción entre los sindicalistas y los comunistas se hizo muy difícil: la USA Chile y a Perú para atender cuestiones de sus respectivos partidos; en
ese último año, volvió a la URSS para asistir a un congreso de la ISR

67
M. Burgas, El pn·mer diputado con11111ista. Afio 1924, Buenos Aires, Anteo, Co-
lección Testimonios, 1985. Burgas había nacido en Buenos Aires en 1901, hijo de
obreros catalanes. Tras residir en Córdoba, retornó a la Capital y durante los años 71 "La obra de los políticos en la provincia de Córdoba", BP, V, 254, 20/2/26, p. 2.
treinta trabajó como albaii.í\. Desde 1936, fue uno de los principales dirigentes co- 72 "El VII Congreso de Córdoba", BP, VII, 359, 14/4/28, pp. 3-4.
munistas de la FONC. 73
Para algunos de estos perfiles biográficos: Miguel Contreras, lvfemorias, Bue-
68
"Victoria de las candidaturas obreras", LI, VIII, 1184, 19/11/25, p. 1. nos Aires, Testimonios, 1978;Jesús Manzanelli, La vida de 1111 dirigente obrero)' co11111-
69
"La primera comuna comunista del país", LI, VIII, 3232, 31/3/28, p. l. 11ista cordobés. Buenos Aires, Centro de Estudios Marxista-1.eninistas, 1971; L.Jei-
70
"El episodio de la bandera en Cañada Verde", LI, VIII, 3245, 23/6/28, p. 6. fets, VJeifets y P Huber, La Intemacio11al .. , op. cit., pp. 80-81, 193 y 202.

80 de 227
100
I-Iemán Camarero Al asedio de las es1ruc111ms sindicall'.i: ... 101
y a una conferencia sindical latinoameric ana. Así, Contreras se con-
ro Rivadavia; en donde organizó las combativas huelgas petroleras de
virtió en uno de los referentes del sindicalismo comunista, no sólo en
1932. Antonio Maruenda, trabajador del calzado, secretario general
la Argentina, sino en toda América latina, la que recorrió asiduamen-
de la UOP, delegado en las conferencias siuclicales lati!lo;unericauas
te para organizar a las fuerzas gremiales de los PC.
de Moscú y Montevideo (en 1927 y 1929, respectivame nte), luego
Otros militantes arquetípicos fueron los hermanos Jesús y José B.
ocupará puestos de responsabilid ad en el Ejército Republicano Espa-
Manzanelli, nacidos entre mediados y fines de la década de 1890 en
ñol durante la guerra civil. Por último, Pablo López, orientador del
las afueras de la ciudad de Córdoba. Fueron dos de los ocho hiios de
gremio gráfico y fundador de la FOP y del propio PSI, puede consi-
un matrimonio de campesinos pobres, que pasaron su primera infan-
derarse el militante más ex-perimentado del comunismo cordobés hasta
cia en una estancia de las sierras cordobesas, donde el padre trabajaba
su muerte en 1929. Este perfil obrero ex-plica, por ejempío, que Ló-
como puestero. La temprana muerte de éste arrojó a los hijos a la
pez encabezara la lista de candidatos a diputados nacionales que el PC
orfandad y a la miseria. En la ciudad de Córdoba, y sin poder ir más
presentó para los comicios de marzo de 1928. En todas estas historias,
allá de los primeros grados de la escuela primaria, los hermanos Man-
existe un hilo conductor: la acción de obreros jóvenes (salvo López),
zanelli debieron salir a trabajar en diversas ocupaciones . El empleo
entregados precozmente a la lucha y al compromiso comunista, que,
más estable de Jesús fue en la fábrica de calzado Céspedes Tettamanti
con los aüos, afrontaron los avatares del despido y la persecución,
y Cía, una de las más grandes de la provincia. Cuando en 1918 estalló
primero, y de la detención y la tortura, en los aiios treinta.
la huelga en el sector,Jesús se destacó en ella y en la organización de
la Unión General de Obreros en Calzado. En 1919 se incorporó al
En la provincia de Santa Fe, desde los años veinte, el PC fue lo-
PSI, sin tener simpatías previas por el socialismo, pues tanto él como
grando una creciente inserción en el movimiento ohrero. 74 Eso ocu-
su hermano se declaraban radicales. Un aüo después, tras una nueva
rrió especialmen te en Rosario, pero también en otras ciudades y pue-
huelga, fue detenido y procesado, acusado de golpear a un r:squirol, y
blos, como Casilda, Firmat, Cúíada de Gómez, Las Parejas, Venado
fue despedido. Colocado en una lista negra de activistas peligrosos,
Tuerto y Rufino. La presencia del PC se e),,"tendía, sobre todo, entre
Jesús nunca pudo retornar a la rama del calzado. Luego consiguió
los trabajadores ferroviarios, los obreros de la carne (en el frigorífico
trabajo, con su hermano José, en el Sanatorio Nacional Santa María
Swift), del calzado, metalúrgicos , Luz y Fuerza, gráficos, ebanistas,
de la ciudad de Cosquín, y en 1921 fue secretario del Sindicato de
portuarios, albaüiles y _de La Forestal (Villa Guillermina ). Los comu-
Enfermeros y del Centro Comunista en esa ciudad. Un afio después,
nistas condujeron varios gremios de esos sectores y tuvieron, ade-
al cabo de una dura huelga al final derrotada, los Manzanelli fueron
más, una activa participación en el liderazgo de la Unión Obrera Lo-
despedidos. Su destino fue nuevamente la ciudad de Córdoba; allí
cal. Santa Fe fue una de las pocas provincias donde el PC tuvo parti-
ambos se emplearon en los sitios y oficios que pudieron, como enfer-
cipación en organizacion es rurales, tanto de peones como de chacare-
meros, peones o carpinteros ..Jesús se convirtió en una figura destaca-
ros: los fundadores del PC en Alcorta fueron el secretario general de
da del PC cordobés: en el congreso partidario de 1925, él y R. Gómez
la Federación Agraria Ar gen tina, José Boglich (en los aüos treinta, ya
actuaron como delegados de la regional. En los aüos siguientes,Je sús
fuera del PC, autor de un pionero estudio sobre la cuestión agraria) y
se vinculó a las tareas del aparato partidario, en tan to que José se des-
tacó como propagandis ta de la UOP, especialmen te en la huelga de
San Francisco de fines de 1929.
Hubo otros cuadros proletarios. El obrero de la curtiembre Rufi- 74
Sobre el tema: A. Lozza, 'De111po de huelgas ... , op. cit.: Lina de Mónaco, Vo/i,er
no Gómez, nacido en 1899, temprano partícipe de las huelgas de 1918-
a vi11ir, Buenos Aires, Centro de Estudios, 1980. Para un período posterior: Gabrie-
1920 y dirigen te del comunismo a nivel provincial entre 1925-1930, la Aguila, "Los comunistas y el movimiento obrero en Rosario, 1943-1946", A1111a-
en plena dictadura uriburista fue enviado a establecerse en Comodo- rio Eswela de Historia, Fawltad de H11111a11idades y Artes, Uf\'R, segunda época, 14,
1991-1992.

81 de 227
102 Herndn Camarero

Antonio Columbich, del gremio de los trabajadores rurales. Otro de


los cuadros del PC santafecino, Mario Pellegrini, era un campesino
.'Al asedio de las estmcturas sínrlicales: ...
' 3. LA DISPUTA CON SINDICALISTAS Y SOCIALISTAS
EN LA FORA, LA USA Y LA COA
103
l
1
¡

arrendatario italiano llegado al país en 1923, que se había instalado en


Villa Mugheta. Mientras intervenía en cada gremio en la Capital Federal y en los
Por otra parte, el PC tenía cierta implantación electoral: en los principales centros industriales de las provincias de Buenos Aires,
comicios de 1920, obtuvo unos tres mil votos y superó al PS en Rosa- Córdoba y Santa Fe, el PC procuró ganar el máximo espacio en las
rio. En las elecciones de abril de 1928, el obrero pintor Mario Casca- centrales sindicales del país, especialmente en sus conducciones. Exa-
. llares fue elegido concejal comunista en esa ciudad; muerto a los po- minar esa inserción v la evolución de esas organizaciones es un buen
; V

cos meses de tuberculosis, lo reemplazó F. Muñoz Diez. Allí el PC modo de apreciar la relación global de fuerzas existente entre las dis-
debía competir con una fuerte y tradicional presencia anarquista. No tintas corrientes ideológico-políticas del movimiento obrero y el lu-
casualmente, la ciudad solía denominarse "la Barcelona argentina". gar que ocuparon los comunistas.
Entre ambas corrientes, hubo posibilidades de acuerdo en torno a los En este ámbito, la actuación del PC fue temprana. En diciembre
conflictos: por ejemplo, en ocasión de la violentísima y victoriosa de 1918, todavía bajo el nombre de PSI, los comunistas estuvieron
huelga de los portuarios rosarinos en abril-mayo de 1928 convocada presentes en el X Congreso de la confederación obrera más impor-
por la FORA V, en la que murieron varios obreros y rompehuelgas, tante de ese entonces, la FORA de orientación sindicalista. Surgida
en medio de verdaderas batallas campales entre manifestantes, poli- luego de la división con los anarquistas puros, ocurrida en el anterior
cías y pistoleros de la Liga Patriótica Argentina y la Asociación Nacio- congreso (1915), la central síndícalísta fue conocida corno FORA IX
nal del Trabajo. Congreso, diferenciada de la otra FORA, denommada del V Congre-
Los principales referentes comunistas de Santa Fe en este período so (de orientación claramente ácrata). Penelón fue uno de los cuatro
fueron obreros: Muñoz Diez, Moretti y Sigifredo Pozzebón (ferro- presidentes del cónclave de 1918. El PSI-PC obtuvo entonces la in-
viarios), F. Mónaco (gráfico), Alejandro Onofrio y Eduardo Gonzá- corporación de tres de sus miembros al Consejo Federal de la central
lez (ebanistas), Segundo Audano (transporte), Benigno Menéndez obrera (que se completaba con quince síndícalisras, seis socialistas, dos
(Luz y Fuerza) y Virginio Ottone (carne), entre otros. Los dos de anarquistas y dos independientes). Durante el primer gobierno de
mayor importancia local fueron Mónaco y Muñoz Diez. El de mayor Yrigoyen, la FORA IX Congreso, con el decisivo aporte de la Federa-
proyección en el partido a nivel nacional fue Morettí. Nacido en Ro- ción Obrera Marítima y la Federación Obrera Ferrocarrilera, se con-
saría en 1900, de padres campesinos, Morettí fue limpiamáqumas fe- virtió en una estructura poderosa y acaudilló huelgas y conflictos im-
rroviario desde 1918 y, como hemos visto, ofició como una de las portantes. El experimentado gráfico Sebastián Marotta fue su secre-
figuras comunistas en su gremio. Había sido uno de los fundadores tario general durante esos aiios, cuando ocurneron los hechos de la
del PSI en Santa y, luego, se destacó como organizador del PC en Semana Trágica de enero de 1919, en los cuales la entidad desempeñó
el interior de la provincia (especialmente en Casilda) y en la región un papel más bien componedor.
tucumana. Hacia 1 el Ferrocarril Central Argentino lo trasladó a Luego de su X Congreso, la FORA reunía 200 organizaciones y
Retiro y Moretti comenzó a sobresalir en la militancia porteña. Des- 43.U00 asociados. En el siguiente, reunido en febrero de 1921, la cifra
de entonces integró el ce partidario y fue secretario de su comisión se elevaba a 500 y 95.000, respectivarnente. 75 Allí, los comunistas ga-
sindical. En 1 acompañó a Pendón en la ruptura, pero, casi de
inmediato, retornó al PC y, en el VIII Congreso accedió a su máxima
conducción. Con el golpe uriburista, fue deportado del país. A su
vuelta, uno de los reconstructores de la regional santafecina del 75 S. Marotta, bJ movimirnto sí11dical argenlino. S11 géllcsis y desarrollo. Tomo 11. Pe-
com un1smo.
dodo 1907-1920, Buenos Aires. L1cio, 1961, p. 277.

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104 Hentán Camarero Al a.iedio de l-a.s estruct11m_; si11clicales: ... 105

naron seis de los catorce cargos del Consejo Federal, ocupados por el La USA se orientó hacia los cánones de la prédica si11Jlcalisla, ba-
metalúrgico Rafael Greco, el tabaquero Miguel Gratacós, el ferrovia- sada en unos difusos anticapitalismo y antiestatalismo, que le permi-
rio José Morales y los tipógrafos Ruggiero Rúgilo,Juan Greco y Pe- tió captar la adhesión de militantes de tradición líbertana. Esta retóri-
nelón.76 El PSI-PC pugn6 para que la organización se adhiriese a la ca puede advertirse con claridad en su órgano de prensa, Bandera Pro-
ISR y logró que la comisión de asuntos mtemacionales del congreso t letaría. 79 En ella, los gremios eran considerados los auténticos depo-
se pronunciase en ese sentido, pero la mayoría silldicalista en la re-
unión plenaria votó en contra y mantuvo los lazos que la central obrera
if: sitarios del futuro poder proletario, qne surgiría de una revolución
social que los sindicalistas proclamaban como el objetivo último de su
tenía con la Federación Sindical Internacional, que foncionaba desde t accionar. 60 No obstante, es oportuno sefialar, como lo hizo Hugo del
1919 en Ámsterdam (calificada por el PC como reformista "amari- Campo, que este radicalismo verbal estuvo lejos de inspirar las prác-
lla"). Esto motivó la renuncia inmediata ele los comunistas al Consejo
Federal. 1 ticas efectivas de la dirección de la USA, dispuesta cada vez más a la
negociación con el y el empresariado. 81 De hecho, mientras
La FORA IX Congreso perdió su fuerza luego de que se cerrara el tl denunciaban la política burguesa, los sindicalistas mostraron una prag-
ciclo de auge huelguístico de 1917-1921 y, también, a medida que mática ductilidad para fo1jar alianzas informales con los gobiernos
crecían los enfrentamientos internos entre síudicalistas, socialistas y radicales. Lo que siempre se mantuvo inalterable fue su apoliticismo.
comunistas. Cuando realizó un nuevo Congreso de Unidad, en mar-
f
r Según el credo de la USA, para que la organización pudiera reunir a
zo de 1922, el desgranamiento y las disputas se hicieron perceptibles: todos los trabajadores en su seno, era necesario evitar el embandera-
sus organizaciones ahora eran sólo 102 (frente a 60 que permanecían i miento ideológico:
autónomas y 14 que actuaban dentro de la FORA anarquista); lacre-
Sí los sindicatos se proclamaran de tal o cual opinión,
dencial de Pendón fue rechazada, con 115 votos contra 79, por haber
sido electo concejal (en el distrito porteño). En ese cónclave realizado 1 agruparían a los obreros, no en calidad de hombres pro-
en el amplio salón teatro Verdi del barrio de La Boca, la FORAsindi- ductores, explotados y oprimidos, sino en calidad de
calista se transformó en Unión Sindical Argentina, a la que se unieron 1 hombres que tienen tal o cual "opinión". La agrupación
algunos sindicatos autónomos y un grupo de anarquistas. Los comu-
f
nistas, a pesar de las fuertes discusiones y de estar en desacuerdo con
la carta orgánica que se votó en su congreso constituyente (y se ratifi-
có en los siguientes), en donde se hacía gala de la doctrina sindicalista
del apolitíc1smo, decidieron, no obstante, permanecer en la USA.n
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Desde abril de 1922, la USA tuvo corno vocero a U11ió11 Si11dical, que vein-
tiún números después, en septiembre de ese mismo afio, fue reemplazado por Ba11-
dcra Proletaria ("Órgano de la Unión Sindical En sus primeros cuatro
calculó que, en su reurnón fundacional, sobre un total de 27.000 meses, BP fue diario; desde el 1/1/23, se convirtió en semanario, hasta el '27/9/30,
cotizan tes representados, 13.000 pertenecían a gremios orientados por 1 cuando se produjo la disolución de la USA. Los 471 números de BP son una fuente
adherentes del PC. 78 decisiva para el estudio del movimiento sindical de los af1os veinte. Una recopila-
ción de algunos artículos de BP se encuentra en Roberto Reinoso (comp.), "Bande-
ra Proletaria"· selección de textos (1922-1930), Buenos Aires, CEAL, 1985.