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Vidal Reséndiz Miguel Alejandro.

Ensayo Final – Es que somos muy pobres (Juan Rulfo) (13/05/19)

Muchas veces los cuentos de ficción llegan a causar que muchas gentes se
identifiquen. Las situaciones presentadas son normalmente cotidianas y a veces
hablan de pensamientos con las cuales muchos se pueden solidarizarse. Estos
libros también ayudan a revelar situaciones sociales y tendencias en el mundo
actual. Las cosas se presentan como son, sin decoración ni magia alguna.

Juan Rulfo es uno de los escritores más destacados de Latinoamérica. Es un


escritor que se caracteriza por ser realista y aludir a problemas socioculturales.

Juan Rulfo nació en México. Su niñez fue muy fuerte y vivió las guerras Cristeras
del 1926 a 1929. Su papa falleció cuando tenía seis años y su mamá falleció no muy
poco después. Al ser huérfano fue ingresado en un orfanato. Se puede decir que
Rulfo tuvo una vida muy dura y en “Es que somos muy pobres” existe una sensación
de sufrimiento. Para un niño de seis años el no tener sus padres es algo catastrófico,
la cual no se espera que ocurra naturalmente.

El cuento "Es que somos muy pobres” que ocupa la tercera posición en el libro El
llano en llamas, comienza con el relato del protagonista, que al parecer es un niño
que nunca menciona su nombre. Nos cuenta que todo iba empeorando a partir de
la muerte de su tía Jacinta una semana antes de que comenzara a llover. La lluvia
había comenzado el sábado cuando la enterraron, mientras que el niño al parecer
nos narraba todo esto, un martes de la semana siguiente.

Nos platica de cómo la cebada recién cortada que habían puesto a asolear fue
quemada por la lluvia sin que les diera tiempo de nada. También la lluvia había
hecho crecer el río de aquel lugar llevándose la vaca de su hermana Tacha el lunes.
Ese mismo día que había cumplido 12 años.

El martes nos habla que se levantó, y el cielo estaba lleno de nublazones, que se
oía el ruido del río más cerca, y se olía el olor a podrido del agua revuelta. Fue
cuando el río comenzó a meterse en casa de la señora que le decían la Tambora, y
fue también cuando se dio cuenta que el único tamarindo del pueblo ya se lo había
llevado el río días antes.

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Vidal Reséndiz Miguel Alejandro.
Ensayo Final – Es que somos muy pobres (Juan Rulfo) (13/05/19)

Más tarde él y su hermana Tacha fueron a ver el río, y suponían que este ya pasaba
por encima del puente. Pero por el ruido que no los dejaba escuchar lo que decían
los del pueblo, decidieron subir a la barranca y ahí fue donde se enteraron de que
la vaca Serpentina se la había llevado la creciente.

El niño decía que no entendía por qué la Serpentina había decidido cruzar el río, lo
único que suponía era que había estado dormida cuando eso pasó, e imagina que
pudo haber bramado o intentado salir, pero no lo logró.

Nuestro protagonista también nos informa que la vaca Serpentina tenía un becerrito
del que no saben su paradero, y que el mismo es la esperanza que tiene su familia
de Tacha para que no se vaya por el mal camino como sus hermanas que por culpa
de la pobreza se hicieron pirujas.

Pues la preocupación de su papá y de su mamá, de los que, por cierto, tampoco se


menciona el nombre, es que ahora que Tacha se quedó sin nada sea más difícil que
ella se encuentre un hombre que se quiera casar con ella, ya que suponen que, si
ella tuviera la vaca, más de alguno se animaría a esposarse con ella, con tal de
hacerse dueño de aquella vaca.

El relato concluye cuando los padres de Tacha se preocupan de que su hija se vaya
a ir por el mal camino, mientras que ella es consolada inútilmente por nuestro
protagonista en lo alto de la barranca, y es cuando él comienza a imaginar cómo
sus pechitos empiezan a hincharse por su perdición.

Este cuento fue muy interesante ya que a pesar de que la historia la narra el
hermanito todo tiene que ver con el dinero y la pobreza en la que se encuentra la
familia sin embargo el papa trata de hacer lo que pude para orientar bien a sus hijos
y darles buenos modales con lo que las dos primeras hijas no hicieron.