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REFLEXIONES SOBRE LA TEORÍA DE LA PRUEBA Y

EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO DE JOSÉ SARAMAGO


Abog. Orlando García Lobo
Mérida, Enero de 2018

La obra literaria “El Evangelio según Jesucristo” redactada por el portugués José
Saramago y publicada en 1991 viene a constituir un texto reflexivo que plantea un contexto
sobre la historia en cuanto a la religión, siendo su protagonista Jesús de Nazareth quien ha
sido el personaje fundamental de estudio en el Cristianismo a través de sus enseñanzas,
vida y obra en nombre y representación del Dios de los Judíos. De igual manera este texto
se refiere a la vida de sus padres terrenales: José y María, la forma en que se conocieron,
convivieron, trabajaron, sufrieron y murieron.
Lo fundamental de dicha obra literaria es que abre el debate sobre la divinidad de su
protagonista contextualizándolo en un período histórico concreto y por lo tanto haciendo un
análisis descriptivo del comportamiento de los sujetos en dicha época, partiendo de su
conducta determinada por el sistema cultural, el sistema de creencia y el sistema jurídico-
político imperante en el Imperio Romano. De allí que se parte del análisis sobre lo que la
sociedad a partir de su sistema de creencias entiende como “lo bueno y lo malo”, “lo
humano y el nexo divino”, así como la perspectiva sobre la mujer considerada como un
objeto: en cuanto a su obligación para la tarea del hogar y la reproducción.
José Saramago para la redacción de dicha obra se sirvió de las ideas principales que se
tiene en el texto sagrado para los Judíos (La Torá) y para los Cristianos (La Biblia) sin que
ello implicase un estudio profundo sobre dichas escrituras que fundamentan la Religión
Occidental: Judaica y Cristiana, de allí que hay elementos que no pueden asumirse como
fehacientes al no poder ser comprobados como los hechos relacionados a la espiritualidad
en cuanto a las intervenciones de Dios y el Diablo y otros seres espirituales, aportando en
algunas situaciones elementos estrictamente espirituales y fantasiosos por lo tanto
explicados desde las subjetividades de la religión y las creencias, sin embargo, dicha
percepción debe ser comprendida del análisis del Derecho Hebreo de la época caracterizado
por sus fuentes como los Diez Mandamientos, el Código de la Alianza (El Éxodo), el
Código de Hammurabi, el Código Hitita, El Código Deuteronomio y Levítico, el Michmá
que vienen a confluir en El Taldmú, por lo que Bernad (2013) señala que “el Derecho
hebreo, se caracteriza por ser de origen divino... la justicia para el Derecho hebreo emana
de Dios, motivo por el cual la sentencia se impone en Su nombre...” (p.38)
No obstante, la mayoría de los argumentos de Saramago en su obra, son profundizados
con un análisis de las prácticas culturales patriarcales suficientemente documentadas por
antropólogos, sociólogos, psicólogos e historiadores según documentos históricos directos e
indirectos y que han sido ampliamente debatidos y difundidos durante los últimos siglos.
Dichas referencias constituyen el fundamento de su investigación, partiendo de indicios que
se sirven de un análisis histórico sobre el sistema político y jurídico presente para el
momento, estudiando las leyes romanas (lex romana y el ius gentium) y las leyes judías
(códigos o normas religiosas) imperantes en el sistema social así como de los documentos
que informan la conducción política, de los cuales existe detallada información al respecto
pudiendo ubicar dichos documentos en cuanto a su aplicabilidad en el tiempo y lugar
exacto de la vida de María, José, María Magdalena, Jesús de Nazareth y sus hermanos.
El Evangelio según Jesucristo de José Saramago, trae consigo la conversación
filosófica entre lo bueno y lo malo, la apariencia de lo objetivo, la influencia de las
subjetividades dentro de las relaciones sociales y la razón como determinante de los
patrones de conducta, reflexionando sobre la influencia de la religión en las relaciones
sociales durante los diferentes períodos históricos de la humanidad. El texto inicia con las
relaciones de convivencia de la familia con respecto a la comunidad, el pueblo y el Estado,
durante el contexto histórico del dominio romano a la tierra de Judea, es de allí que se
describe a dos personajes como María y José, quienes serán los padres de Jesús,
constituyendo ejemplo de cualquier familia judaica donde el hombre representaba el poder
político, económico, social, militar y religioso y la mujer era representación de la sumisión
del pueblo en general (sociedad patriarcal y la relación hombre-mujer), describiéndose la
motivación de los seres humanos sobre la tierra a partir de las relaciones sociales de trabajo
y la reproducción, fundamentado en el proceso evolutivo de las sociedades y no en lo
descrito en los textos religiosos, por ello se describe desde el proceso de procreación de un
niño como cualquier relación sexual revistiéndole del carácter divino que tradicionalmente
se le ha dado a “la concepción” hasta los hechos de la muerte desde los aportes probatorios
existentes para dicho momento.
La concepción de Jesús, constituye el primer elemento de cuestionamiento sobre lo
fantasioso que permite la presunción de su divinidad, planteando la duda sobre dicho
acontecimiento, Saramago de manera literaria genera la primera discusión entre los hechos,
las pruebas, los testimonios y el sistema religioso y social imperante en la época con el
proceso de investigación que inicia José (el futuro padre de Jesús) ante el Consejo de
Ancianos de la Sinagoga con relación a la fecundidad de María y su vinculación con el
mendigo con quien ella conversa. Se genera el cuestionamiento moral de la mujer al
conversar sin autorización con otros hombres, el cuestionamiento sobre la paternidad, sin
embargo, José al carecer de pruebas por no contar con testigos y de la inspección realizada
por el Consejo de Ancianos de la Sinagoga a la morada compartida con su esposa María, se
establece la presunción sobre la paternidad como consecuencia del matrimonio existente,
institución jurídica determinada por las normas religiosas judaicas y reglado por el derecho
romano. El autor ante dicha presunción, la inspección y la ausencia de prueba testimonial le
queda contrastar las palabras y dichos de los sujetos intervinientes en dicha situación: José
y María; concretándola en la siguiente frase: “La verdad, sí, pero quien sabe si toda la
verdad...” (2006, p.41).
Otro de los hechos históricos del cual se sirve Saramago para justificar el traslado de
José y María para la natividad de Jesús en Belén es el Edicto documentado históricamente
en época de Cesar Augusto, Edicto que causó durante el gobierno de Herodes el censo en
las ciudades y provincias de Judea y que era una actividad reglamentada y requerida para la
organización política del sistema romano y que data desde el Libro de Miqueas, hechos
estos que coinciden con las escrituras de La Biblia, es por ello que dicho autor se sirvió del
método de la exegesis para la interpretación literaria de documentos religiosos y de
documentos históricos al afirmar:
No faltará ya quien esté proclamando que estas menudencias exegéticas en nada
contribuyen a la inteligencia de una historia en definitiva archiconocida, pero el
narrador de este evangelio no le parece lo mismo, tanto en lo que toca al pasado
como en lo que al futuro ha de tocar. (2006, p. 138)
Tras el tiempo, tiempo viene, es sentencia conocida y de mucha aplicación, pero
no tan obvia como pueda parecer a quien se satisfaga con el significado
próximo de las palabras, bien vengan ellas sueltas, una por una, bien juntas y
articuladas, pues todo depende de la manera de decir y ésta cambia con el
sentimiento de quien las exprese... (2006, p.262)

De los dos párrafos aquí señalados, con respecto a la interpretación de los textos y los
hechos a pesar de ser ampliamente desarrollados por otros investigadores, no agota en
detalle los mismos, ya que la interpretación por ser un proceso subjetivo debe estar dotada
de un análisis contextual y de la reflexión conductual de los sujetos intervinientes y que por
las condiciones materiales, históricas e ideológicas presentes al momento de su
interpretación tiene una influencia en el enfoque sobre aquella reflexión, de allí que la
interpretación exegética sobre un argumento debe ser constante.
Con relación a la incertidumbre sobre el sexo de quien se encuentra en el vientre hasta
el momento de su nacimiento, el autor plantea que dicho conocimiento sólo puede ser
atribuible a partir del hecho mismo del nacimiento, ya que para el momento no habían
métodos para su diagnóstico, así las cosas, para Saramago era fundamental el hecho
probatorio antes que la afirmación, es decir la comprobación por medios probatorios que el
sistema normativo jurídico contemplase para la época, por lo que la inspección en el lugar
de los acontecimientos y la prueba de expertos en dicha época podrían haber confirmado o
no muchos de los hechos que históricamente se han debatido con relación a lo divino y lo
no divino, por lo que irónicamente dicho autor en dos párrafos distantes plantea:
Vendrán entonces los antropólogos y un profesor de anatomía examinara los
restos, para anunciar más tarde al mundo escandalizado que, en aquel tiempo,
los hombres eran crucificados con las piernas encogidas. (2006, p.190)
Los esclavos viven para servirnos, quizás deberíamos abrirlos para saber si
llevan esclavos dentro y después abrir un rey para ver si tiene otro rey en la
barriga y, ya ves, si encontrásemos al Diablo y él se dejase abrir, tal vez nos
lleváramos la sorpresa de ver saltar a Dios de allí dentro. (2006, p.263)

Los párrafos aquí transcritos además de plantear la necesidad de un acervo probatorio


sobre hechos concretos, plantea cómo la religión se fundamenta en dogmas cuando Jesús
como un hombre dentro de un contexto histórico tenía argumentos, acciones y
pensamientos a partir de las ambiciones y necesidades de cualquier mortal. De allí que en
El Evangelio según Jesucristo, su protagonista en múltiples ocasiones duda sobre la
influencia del sistema de creencia y reflexiona sobre lo tangible y la presión social
existente, partiendo de la imagen de Dios como una idea semejante a una nube que cambia
de forma, en la misma forma que la sociedad como una idea que semejante a una nube
cambia de forma.
Retomando el argumento de la prueba testimonial, en el relato del pescador, de las
Bodas de Canaá y del Juicio a Jesucristo por Poncio Pilatos, se hace énfasis sobre los
testigos directos (presenciales) y de los indirectos (referenciales) “más por el
presentimiento del tacto que por la certificación de los ojos...” (2006, p.282) “...no se
podía dudar, ahí estaba para afirmarlo y jurarlo el miedo que pasaron los protagonistas
del episodio, directos e indirectos...” (2006, p.372)
Por último, Saramago, en el histórico y controvertido Juicio a Jesús de Nazareth,
desarrolla tal como lo prevé la Lex Romana, el proceso de juzgamiento y sanción que en
dicha época se le aplicaba a quien cometía delito, remontándose al período histórico de
Poncio Pilatos y tomando como esencial la prueba de confesión para la determinación de la
sentencia, y es en atención a esta prueba que Guzmán (1999):
Por tradición y efectos legales, esta prueba se le denomina LA REINA DE LAS
PRUEBAS (REGINA PROBATIONUM), puesto que no se puede negar mayor
credibilidad que a esta, que proviene de una manifestación del propio afectado
por las consecuencias y efectos que tal manifestación representa para su autor.
En atención a los diferentes elementos que la configuran, la definición más
completa es la del maestro COUTURE, para quien la confesión es: “El acto
jurídico consistente en admitir como cierto, expresa o tácitamente, dentro o
fuera del juicio, un hecho cuyas consecuencias de derecho son perjudiciales
para aquel que formula la declaración”. (p.172).

Así pues y en términos de la definición aquí transcrita, Jesús en su juicio ante Pilatos,
en su declaración reconoce como cierto los dichos bajo los cuales se le ha acusado como
Rey de los Judíos, subvirtiendo el sistema imperante en la sociedad de la época
determinado por la religión y la fuerza político-militar; su dicho constituyó una
manifestación externa y expresa del pensamiento social sobre la estructura social y por lo
tanto configuró prueba determinante para su sentencia, prueba de que las decisiones y los
actos acarrean responsabilidad, en este caso una responsabilidad penal enmarcada en un
derecho determinante por un férreo sistema político y religioso que en su praxis contradecía
sus propios fines como la justicia y el bien común que tanto pregonó.
REFERENCIAS

Bernad, Rafael. (2013). Manual de Historia del Derecho. 2 da. ed. Caracas: Universidad
Católica Andrés Bello.
Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. (2006). Manual de
trabajos de grado de especialización y maestría y tesis doctorales. (4a. ed.). Caracas:
Autor.
Guzmán, Humberto. (1999). Cuadernos de procedimiento civil. Colección estudios
jurídicos. Mérida, Venezuela: Talleres Gráficos de la Universidad de Los Andes.
Saramago, José. (2006). El evangelio según Jesucristo. 2 da. ed. Madrid: Punto de Lectura,
S.L.