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El dispositivo escolarizador, como producto de la intensificación de las

desigualdades.
Tú nombre o cómo organices tus cositos

El dispositivo Escolarizador como un producto de las líneas de fuerza han generado


sujetos específicos, que han sido la conjunción de un gobierno disciplinario a un
gobierno de control, donde es auto gobernado el sujeto, que se entrecruza con la
globalización y que por sí misma marca nuevas dinámicas, al igual que formas de
comportamiento social. Lo que han generado cambios en las sociedades, así como
en las formas de impartir el conocimiento, pues hemos pasado a una sociedad del
conocimiento o una sociedad de la información, tal como lo menciona Tedesco
(2005). Estos mismos cambios resultado de la economía globalizada neoliberal,
están provocando no solo el aumento de la desigualdad, sino de la exclusión en
varios aspectos de la vida productiva de los sujetos, entre ellos la escolarización,
que tiende a los pobre a auto responsabilizarse de su fracaso educativo, y por el
contrario tiene que ver con las características pedagógicas de las escuelas.
A este punto y las líneas de fuerza que dan como resultado un dispositivo
escolarizador, se debe resaltar que las sociedades de control aparecen un nuevo
orden cuyo régimen de dominación se expande a optimizar y aumentar en sutilidad
aquellas formas de poder del régimen disciplinario, que se ejemplifican
perfectamente en la escuela, pero no solo se reduce a ella. En ellas, el individuo ya
no necesita encontrarse en una institución cerrada para verse sometido a
determinadas dispositivos de poder, y el sujeto se auto gobierna, pues “Parece
evidente que en las sociedades contemporáneas los niños y jóvenes se están
autoformando de manera individual y colectiva” (Sáenz, 2014, p. 209). En donde la
sociedad de control, y el resquebrajamiento de ese sistema de postas genera en el
nivel social los llamados incesantes a la formación permanente. Empero hay que
señalar que los dispositivos disciplinarios, reflejado en la escuela, y presentes en la
formación y presentación de políticas educativas en especial de colegio de carácter
privado y de orden religioso, aunque no significa que no existan en las políticas
públicas y se reflejen en la educación pública. De ahí la doble relevancia de los
estudios foucaultianos en el panorama educativo actual. Por un lado, los
procedimientos, instrumentos o dispositivos del poder disciplinario estudiados por el
pensador siguen manifestándose en la institución escolar hoy en día. Por otro, su
proyecto filosófico de elaboración de una historia de las formas de constitución del
sujeto brinda elementos de una gran potencia analítica para adentrarse en las
nuevas prácticas de poder-saber que empiezan a configurarse en esta época en el
ámbito de la educación.
Como resultado de esta visión foucoltiana y como consecuencia del neoliberalismo,
al igual de los procesos de globalización, así como de la idea de “enseñar a pensar
bien, a pensar mejor, ha estado asociado generalmente a la idea de formar un ser
más «humano»” (Tadesco, 2005, p. 16), las estrategias y procedimientos que
conforman el sujeto moderno son correlato de los dispositivos escolarizador. El
sujeto dócil y disciplinado da paso a un sujeto permanentemente en curso y
empresario de sí mismo. Y por ello, tanto el currículo como las pedagogías
imperantes responden a una realización que reduce a una visón ontológica ligada
netamente a la producción capitalista. A este respecto, el sistema y las
competencias educativas sujeta al ritmo de aprendizaje y las competencias que el
sistema nacional e internacional demanden, en donde el sujeto como eje de la auto
gobierno, y producto del dispositivo escolarizador, ya no es la fábrica, sino el
sistema educativo el que tiende a reforzar las desigualdades sociales, como
producto de las prácticas de gobierno y “la intensificación de la representación –
especialmente entre los más pobres y los responsables estatales de la educación–
de que el derecho a la
educación depende más del estudiante mismo o de su familia que del Estado o las
instituciones educativas” (Sáenz, 2005, p. 222) agrava estas desigualdades, que se
reflejan en la inserción de los pobres en el sistema productivo, que va de la mano
con la misma visón ontológica del pobre del pobre dentro del sistema de producción.