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SITUACIÓN ACTUAL

Ante la imposibilidad de describir, aun de manera esquemática, la amplitud e

intensidad, actuales, de la corrupción en la sociedad y Estado peruanos, nos limitaremos

a señalar algunos de sus aspectos. Respecto a la administración pública y en razón al

origen y evolución del aparato estatal, no sorprende que los empleados y funcionarios

públicos sean considerados como personas incapaces de solucionar los problemas

nacionales y que actúan frecuentemente motivados por la obtención de beneficios

indebidos. Los ejemplos de corrupción en la administración pública son numerosos.

Tienen relación con el funcionamiento de las licitaciones y adjudicaciones; la

defraudación de los fondos públicos o de los recursos humanos y materiales del Estado,

así como con el fraude fiscal.

Un caso notorio de corrupción institucionalizada es el de la administración de justicia.

Todo empleado, funcionario o juez es considerado susceptible de ser sobornado. Lo

mismo, a todo procedimiento o decisión se le atribuye un precio determinado.

En las zonas rurales, la administración de justicia está estrechamente ligada al poder

local. Los campesinos e indígenas no tienen las mismas posibilidades de acceder a la

justicia. En la administración de justicia, no se distinguen claramente los pagos ilícitos de

los que no lo son; el abogado es un intermediario necesario para encontrar una "solución"

y no un auxiliar de la justicia; los peritos son pagados por las partes interesadas ya que el

Estado no tienen los medios para hacerlo.

La descomposición moral de la policía es probablemente uno de los hechos que más

ha marcado la conciencia social. Actualmente la población tiene la sensación que la

policía no cumple su función de proteger a las personas, los bienes y la seguridad pública.

En efecto, no solamente ésta es ineficaz, sino que sus miembros son con frecuencia

autores de delitos graves (tráfico de drogas, robos, secuestros, chantajes, lesiones,


homicidios, etc.). Es frecuente, por ejemplo, que los campesinos y comerciantes paguen

gratificaciones a los policías para asegurar su protección o evitar amenazas.

La crisis económica, el tráfico de drogas y el terrorismo han agravado la situación. Los

bajos sueldos favorecen la corrupción no sólo de los agentes o subalternos sino también

de los mandos superiores. El ejemplo más claro es el de la colusión de oficiales de alta

graduación con malhechores y traficantes de drogas. Estos han logrado infiltrar a la

policía, así como a otros sectores del Estado.

Esta revisión esquemática, nos permite confirmar que la corrupción es un fenómeno

social de orden político y económico. Su explicación no puede hacerse sin indagar sus

orígenes en la historia de cada sociedad. No se puede pretender darle una respuesta única.

Esta afirmación evidente nos permite rechazar la idea, bastante extendida entre los juristas

y políticos latinoamericanos, que considera al derecho y, en particular, al derecho penal

como el instrumento eficaz de lucha contra la corrupción. La elaboración de leyes penales

cada vez más severas, las reformas del sistema judicial, resultan siendo al final de cuentas

medios tendientes a ocultar una realidad que se desea conservar para mejor aprovechar

de ella. Como en el periodo colonial, "la ley se acata, pero no se cumple". La solución es,

por tanto, más de orden político y social que jurídico penal.

Tanto es así que la revista Cámara de comercios de Lima lo califica como UN CÁNCER

SOCIAL como un cáncer social se mire por donde se mire. Desde una perspectiva

económica, genera sobrecostos, una asignación ineficiente de recursos públicos y

distorsiona los incentivos de mercado, pues en un ambiente corrupto no gana el más

eficiente sino el que más coima da. Y desde la perspectiva institucional, la corrupción

socava el imperio de la ley, perjudica la capacidad del Poder Judicial para impartir justicia

y reduce la predictibilidad de la legislación. Asimismo, reduce la confianza de los

ciudadanos en sus instituciones y autoridades, lo que a su vez debilita la democracia.


Respecto de la sociedad, la corrupción perjudica especialmente a las familias más pobres.

Los costos de corrupción reducen los fondos disponibles para aliviar la pobreza y mejorar

sus servicios públicos. Además, como explican Yamada y Montero en un estudio sobre

corrupción e inequidad en los servicios públicos, los ciudadanos en condición de pobreza

suelen tener empleos informales o independientes, que de no trabajar un día por realizar

trámites burocráticos resultan con un ingreso no percibido para cubrir necesidades

básicas. Por ello, esta población tiene un mayor incentivo a (necesidad de) pagar coimas:

en promedio destinan 5,11% de sus ingresos anuales en coimas.

Entonces podemos advertir que corrupción esta inmerso en todo el ámbito nacional tal

como ya nos mencionaba el maestro Alonso Quiroz en su obra Historia de la corrupción

en el Perú, pero si bien es cierto estos casos también traen consigo otros problemas más

desastrosos a nivel nacional llámese como (desastres, problemas desnutrición, etc.).

No hay país en lo que va del presente siglo, con excepción de algunas administraciones

de Europa del Norte, donde la corrupción privada y/o pública no provoque la indignación

de los pueblos. La presencia abrumadora de la tecnología de la comunicación, viene

ratificando que la acumulación de cuentas y negocios, van de la mano con la impunidad

y la ausencia de la ética.

(Jorge Zavaleta Alegre 2017) “En América Latina, la corrupción ha llegado al extremo

que la ciudadanía considera que se vive una nueva plaga, aún sin remedio. Poderosas

empresas del Brasil, ligadas a funcionarios del gobierno de Lula, cuyos ejecutivos están

ahora en la cárcel, revelan haber compartido grandes sumas de dinero, mediante la

sobrevaluación de proyectos de infraestructura sudamericana –IIRSA, diseñados por el

Banco Interamericano de Desarrollo. Centenas de alcaldes, gobiernos regionales y cuatro

presidentes del Perú – Fujimori, Toledo, García y Humala, están acusados de


enriquecimiento. Si la justicia, no sigue dormida, faltarán cárceles en este país de 33

millones de habitantes, con una tasa de un 10 por ciento de pobreza, según Oxfam 2017”.

El autor anteriormente citado hace mención de las corruptelas ocurridas en este siglo en

donde están inmersos todo los 4 presidente del Perú con las empresas transnacionales

brasileñas donde supuestamente a través de coimas dicha empresa ganó la licitación y

buena Pro con el estado, así para saquear las arcas del estado. A continuación, tratare

algunos puntos más importantes de la corrupción llevado a cabo por la empresa

ODEBRECHT.

CASO ODEBRECHT EN EL PERU

El Caso Odebrecht en Perú se refiere a la prolongación en este país del escándalo de

corrupción protagonizada por la empresa constructora brasileña Odebrecht, que forma a

la vez parte del Caso Lava Jato. Ha involucrado a varios políticos, funcionarios y

empresarios en la recepción de coimas para favorecer a dicha empresa en la licitación de

obras públicas (cohecho, colusión y tráfico de influencias), así como en la entrega de

dinero ilícito a favor de las campañas electorales de diversos candidatos presidenciales

(lavado de activos). Ha ocasionado graves consecuencias en el ambiente político y

empresarial en el Perú. Cuatro expresidentes de la República se hallan comprometidos en

el caso: los cuales tenemos:

 Alejandro Toledo Manrique el cual se encuentra detenido en los Estados Unidos

por proceso de extradición, con orden de captura internacional, por tráfico de

influencias, colusión y lavado de activos (se le acusa de recibir una coima de 31

millones de dólares para favorecer a Odebrecht en la licitación de la Carretera

Interoceánica Sur).
 Alan García Pérez se hallaba con impedimento de salida del país y bajo

investigación por la presunta corrupción que ocurrió bajo su segundo gobierno

con respecto a las obras de la Línea 1 del metro de Lima y la carretera

Interoceánica Sur. Intentó pedir asilo político al gobierno de Uruguay, en cuya

embajada en Lima estuvo hospedado casi dos semanas, al considerarse un

perseguido político. Pero el gobierno uruguayo rechazó su pedido, al considerar

que en el Perú había plena independencia de los poderes del Estado.

Posteriormente, cuando se ordenó su detención preliminar por diez días, el día 17

de abril del 2019, García se disparó en la cabeza, en el momento en que agentes y

un fiscal habían ido a su vivienda a cumplir con la orden judicial. Falleció horas

después, tras sufrir tres paros cardiorrespiratorios.

 Ollanta Humala Tasso se halla con comparecencia restringida por lavado de

activos, luego de haber estado nueve meses con prisión preventiva (acusado de

recibir, junto con su esposa Nadine Heredia, dinero ilícito para financiar sus

campañas electorales de 2006 y 2011). El 7 de mayo de 2019, la Fiscalía formalizó

su acusación, pidiendo 20 y 26 años de prisión para Humala y su esposa,

respectivamente. Además, otras 10 personas del entorno de la expareja

presidencial, así como el Partido Nacionalista Peruano, fueron incluidos en la

acusación.

 Pedro Pablo Kuczynski se halla con detención domiciliaria por 36 meses por

supuesto lavado de activos cuando fue ministro de Estado en el gobierno de

Toledo. Fue durante el ejercicio de su gobierno (2016-2018) cuando se reveló que

su empresa unipersonal había hecho consultorías a empresas relacionadas con

Odebrecht en la época en que fue Ministro de Estado (2004-2006), lo que motivó

que fuera sometido a dos procesos de vacancia presidencial. Finalmente, se vio


obligado a renunciar a la presidencia, tras revelarse que sus allegados habían

intentado comprar la voluntad de congresistas de la oposición para favorecerlo en

la votación en el Congreso por la vacancia.

Cabe mencionar también que en estos casos emblemáticos están inmersos el partido

político Fuerza Popular que actualmente su lideresa Keiko Fujimori Higuchi se encuentra

cumpliendo el mandato de detención preventiva, así mismo podemos mencionar a los

demás candidatos y partidos políticos que han participado en las últimas elecciones,

tienen una serie de cuestionamientos por casos de corrupción, llámese los congresistas,

gobernadores regionales, alcaldes, ministros de estado, etc.

CNM AUDIOS (AUDIOS DE LA VERGÜENZA)

En el 2018 uno de los casos mas sonados fue sin lugar a dudas, los escandalosos audios

difundidos por IDL-REPORTEROS, donde estaban inmersos los jueces de mayor

jerarquía hasta el mismo CONSEJO NACIONAL DE LA MAGISTRATURA y todo su

miembro estaban involucrados en esta situación tan vergonzosa, a continuación,

detallaremos los casos más emblemáticos ya que dichos audios de abogados, jueces,

fiscales, consejeros y políticos interceptados legalmente por la fiscal contra el crimen

organizado del Callao, Rocío Sánchez Saavedra, dan cuenta de la existencia de un mega

cartel jurídico, con extensas ramificaciones en el Estado.

“Sus integrantes se llaman entre sí “hermanito”. La policía y la fiscal Sánchez los

bautizaron como ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’. Su alcance se extiende a todo el

sistema judicial: Poder Judicial, Ministerio Público, CNM, Academia de la Magistratura

(Amag), Asociación Nacional de Magistrados del Perú, Oficina de Procesos y podría

llegar hasta el Congreso Aún no está claro si este cartel tiene una sola cabeza. Por el

contenido de los audios y lo que señalan diversas fuentes judiciales confluyen allí de dos
a tres redes de influencia y corrupción. Además, gravitan otros grupos con intereses

comerciales y políticos, que se expresan a través de los empresarios Mario Mendoza y

Antonio Camayo; Una primera red, según los audios CNM, estaría encabezada por el

suspendido juez supremo César Hinostroza Pariachi. Este grupo había infiltrado la Corte

Suprema, la Corte Superior de Justicia y el distrito fiscal del Callao, a través del

expresidente de la Junta de Fiscales, fiscal superior Carlos Sáenz Loayza, y había iniciado

el asalto al Ministerio Público a través de la Amag”

El operador Cavassa

Una segunda red, de acuerdo con los audios y la declaración de dos testigos protegidos

ante la fiscal Sánchez, la encabezaría el operador político José Luis Cavassa Roncalla, de

quien todavía no hemos escuchado audios.

Aparece brevemente en la transcripción de un audio entre el expresidente de la Corte del

Callao Walter Ríos y su asesor Gianfranco Paredes, obtenido por La República. Ríos le

mandó un documento de un proceso judicial a su casa y al final le dice a su asesor: “Ya,

compare’, excelente. Ya te voy a contar quién es él, cuál es su función. Te vas a quedar

con la boca abierta”.

Cavassa cambiaría de teléfono cada tres meses para evitar ser rastreado. Aun así, restringe

sus conversaciones telefónicas al mínimo. La Fiscalía del Callao solicitó escuchar sus

conversaciones en dos ocasiones. El juez no lo concedió. Además, se habrían equivocado

de número o confundieron los nombres.

José Luis Cavassa ha logrado copar, según los testigos, el Consejo Nacional de la

Magistratura, a través de los consejeros Guido Águila, Iván Noguera y Julio Gutiérrez, y

la ONPE, con el suspendido Adolfo Castillo y sus principales funcionarios. También tiene

conexiones en el Ministerio Público.


Cavassa es un antiguo operador político, siempre en las sombras. En 1995 estuvo

involucrado en el escándalo del Huanucazo, un fraude de firmas y votos falsos para

favorecer la candidatura de Alberto Fujimori y Víctor Joy Way. El año pasado, el fiscal

supraprovincial Elmer Chirre descubrió que Cavassa fue uno de los intermediarios para

el pago de un soborno de US$ 2,6 millones que la constructora Odebrecht hizo al

exgobernador de Áncash César Álvarez. Ha pedido para él una pena de 30 años de prisión.

Los hermanitos

César Hinostroza Pariachi fue elegido juez supremo titular por el Consejo Nacional de la

Magistratura, presidido por Guido Águila, el 17 de diciembre del 2015. Antes fue juez

superior del Callao, donde fue presidente en dos ocasiones. Mantiene influencia y

presencia en dicho distrito judicial.

“Yo te aviso siempre, te doy cuenta de todo (…) yo te paso la voz por si acaso, para que

tú veas que estamos sirviendo a los amigos. Acá estamos con Mario (Mendoza) y César

Becerra”, le dijo el expresidente de la Corte del Callao a Hinostroza en un audio.

En la Corte Suprema rápidamente escaló. Lo logró al apoyar la elección de Duberlí

Rodríguez. Con apenas un año como juez supremo titular, era presidente de una sala: la

Segunda Sala Penal Suprema Transitoria, desactivada a raíz del escándalo. Jueces más

antiguos y con más reconocimiento no han logrado eso.

Duberlí Rodríguez logró la presidencia con los votos de César Hinostroza y Ángel

Romero. A cambio de ese apoyo, Hinostroza le pidió la presidencia de una sala y poder

escoger a los cuatro jueces supremos que integrarían ese tribunal. Romero hizo lo mismo.
Además, los tres habían pactado apoyarse en futuras elecciones. Ángel Romero sería el

presidente del Poder Judicial para el periodo 2019-2020 e Hinostroza lo haría en el

siguiente.

Hermanitos en el MP

Los audios permiten establecer que Hinostroza no se quedó solo en el control de la Corte

Superior del Callao y la Corte Suprema. Buscó infiltrar el Ministerio Público. Junto a

Walter Ríos, tenían influencia sobre el fiscal superior Carlos Sáenz Loayza, presidente de

la Junta de Fiscales Superior, entre el 2016 al 2017. A través de él podían cambiar fiscales

y archivar investigaciones en curso.

La Academia de la Magistratura le permitió acercarse a los fiscales. El 2010, Hinostroza

había fracasado en su intento de ser fiscal supremo titular. La entonces fiscal de la Nación,

Gladys Echaiz, se lo impidió al abrirle investigación por lavado de activos.