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Fernando Esteves & Patricia Piccolini El libro educativo en la era digital: un mercado en transforma- con. Los casos de Brasil y México FERNANDO ESTEVES Y JOSE HENRIQUE DEL CASTILLO MELO De form consent 0 no consients, toda les prof sores de hoy estan preparando asus alunos 0 solo para el munde al que se enfenarin cuando dejen la ‘cue (an mundo que conscemos, sin tambien pars tu tur en el que durante la ida labora es alum os, la tecnologia se habe vuelto un wilon de veces ‘is poderosa (un mundo que ditmente podemos Sagina). 1a forma de que tengamos éxito en tales ‘condiones no consis en entrar sicamente ea tecnologia cambiante, sino en conceptualia el apren- Alsajedeuna manera nueva, con adults yjvenes a smiendo cada uno paplestuevos, stints alos de paso MARC PRENSKY ‘Amodo de introduecién 150 La eicién de libros en tiempos de cambio libro de texto no ocupa el espacio que ocupa la literatura en los suplementos literarios y la prensa en general. No existe «el Nobel del libro escolar, Definitivamente, el libro de texto tiene mucho menos glamour; tiene mucho més de industrial que de artesanal o artstico, No obstante, en ‘América Latina sostiene al libro como industria y permite {que todavia siga siendo negocio. Esta es la principal razén para justificar un capftulo sobre esta cuestién en un libro sobre el mundo de la edicisn y los distintos eslabones de la cadena de valor dl libro. El bro de texto es el gran dinamizador de la industria editorial en Mexico y en Brasil, el Estado, su actor princi- pal, Decimos que este es el papel del Estado porque dicta- mina y aprucba los textos que desarrollan las editoriales privadas; asimismo, edita sus propios libros o adquiere material didéctico para casi 90% de la matricula de estu- diantes de educacién bisica, desde preescolar a bachillera- to. Por lo tanto, también es un actor dave para otra industria: la gréfca. El destinatario final de buena parte de 1a produccién de ls principales imprentas de ambos paises ce el Estado, Es més, ol Estado no solo es dave para la supervivencia de las principales editorialese imprentas de México y Brasil, sino también de las Ubrerias. Directa 0 indirectamente, el Estado amplia la dversidad bibliografica ya publiacion de clertos autores que, probablemente, no serian publicados si no fuera porgue ls colecciones educa- tivas eaubvencionans la publicacén de literatura y Ubros de interés general. En otras palabras, y aunque los mérgenes de rentablidad son cada vee mis eatrechos, sin la compra 151 Fernando Esteves & Patricia Piccolini el Estado, en Brasil y México ~y, en general, el resto de ‘América Latina habria menos Iibrerfas, menos titulos ‘menos autores publicads. Podriamos ir atin mas lejos: los libros de texto que regala el Estado son los tnicos disponi- bles en millones de hogares en los que no existen ls biblio- tecas, Pero el reducido mercado privado ~por su mimero de estudiantes también hace su aporte ala industria editorial en su conjunto. Los colegio privados son, por su volumen de compra, el principal cliente de las editoriales de la region, ¥, si bien puede haber ligeras -o no tan ligeras— Giferencias entre ls libros destinados a un mercado y otro, existen recursos compartidos que permiten la reutilizacion, las sinergias y la generacién de eficiencias por economias| de escala Tl mercado de los materiales didécticos o educativos ‘puede ser segmentado segin los libros publicados: + de texto (en inglés y espafiol o portugués, segtin el mercado en cuestién) + literatura infantil juvenl + para los cistintos niveles del sistema educativo: preescola, primar, secundaria, bachllerato; ¢ de asignaturas basics o curriculares (Materati- cas, Lengua, Fisica, Quimica, Educacién Civica y Erica) y complementaras (ortografia, cuadernos de eerccios): + para colegios pblicos y privados; estos tlkimos, Inicosoreligiosos; 152 La eicién de libros en tiempos de cambio ‘ insttucionales (para. litacones, programas recurrentes u ocasionales de compra por parte del Bstado). México tiene cerca de 30 millones de estudiantes desde preescolar hasta bachllerato y 90% de ellos asiste a escue- las piblicas. En Brasil 82% de ls casi 50 millones de alumn- nos de educacién bisica concurre a escuelas piiblcas ‘Aunque las datos no hayan sido estimados con precisién, los editors brasilenios consideran que la criss de 2015 pro- dujo la migracén de un mill6n de alumnos desde la escuela privada ala pablica Les datos de la Fundacio Instituto de Pesquisas Econdmicas (Ps) dan cuenta de la magnitud de 1a crisis: la venta de libros en Brasil en 2015 fue de 359 ralllones de ejemplares -134 millones a cargo del sector blico~; la misma institucién habia estimado para 2013, lun total de 480 rallones de ejemplares de los cuales 200 rillones (41.6%) se destinaron al sector pblico. En dos aos la cada Fue de 25% contra lo esperado. La situacion de México es mejor que la braslefia. No obs- tante, de acuerdo con los datos de la Camara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), durante 2013 se produjeron 340 millones de ejemplares, de os cuales el sec- tor privado se encarg6 de 145.7 millones. En apenas un ao, el sector privado se redujoa 141.5 millones (32). La economia y a poblacion de México -mas cerca de los 120 millones que de los 112.3 millones censados en 2010 son las segundas de Tberoamérica -el 81 mexicano ya suupera al expafiol-, pero les lastran la pobreza y la desigual 153 Fernando Esteves & Patricia Piccolini distrbucion del ingreso. Un problema que compromete su desarrollo socal y el de la industria que nos ocupa la edi- torial es que 5.4 millones de mexicanos mayores de 15 aftos no saben leer ni escribir; 10 millones més son analfa- betos funcionales porque no han terminado la primaria, y otros 16 millones no acabaron la secundaria; es decir, 31.4 millones de mexicanos, nada menos que 28% de la pobla- cin, no tienen un nivel educativo que les permita acceder con faclidad ala lectara. De acuerdo con la altima modicién del Programme for International Student Assessment (Psa) acerca del nivel de comprensidn lectora, México ocupa el lugar 52 de un total de 65 paises evaluados; obtuvo 424 puntos, 72 menos que 1 promedio de los paises de la Organizacién para la Coope racin y el Desarrollo Econémicos (0cDt). En competencias| rmatematicas, la brecha entre México y el promadio de la Coco equivale a un rezago educativo de dos afce. Estos fac- tores -adems del papel que desemperia el Estado- aon los que explican que una economia potente ~aunque desigual~ tenga tna industria editorial tan pequena. El panorama educativo brasileio es bastante similar: de acuerdo con el Instituto Brasileiro de Geograia e Estatis tica (2), en 2013 el pals tenfa 13 millones de analfabetos rmayores de 15 afis, cifra que representa 8.3% del total de hhabitantes (201 millones). La misma investigaci6n indica que 27% de la poblacin (casi $5 millones de personas) es analfabeta funcional, 154 La eicién de libros en tiempos de cambio a En términos de comprensién lectora y de acuerdo con la cevaluacign de Pisa de 2012, Brasil ocupa la posiién 55 con 410 puntos. Casi la mitad (49.2%) de los alurnnos evalua- dos no alcanzé el nivel 2, de los seis posibles; esto supone que son incapaces de deducr informaciones del texto, no cestablecen zelaciones entre sus partes ni comprenden los ratice del lenguaje Elgobierno mexicano concentea ~a través dela Comisién Nacional de Libro de Texto Gratuito (Conaliteg),organismo {que celebr6 ou 50 aniversario en 2014- 57% del total de la produccién editorial. I 43% restante esta a cargo de la ini- ciativa privada y se destina al emercado ablertos; incluye tanto al libro educativo ~para colegios privados~ como las novedades y reimpresiones de libros de interés general demas de los ejemplares que produce el propio Estado 195 millones segin la Caniem~, el sector privado mexi- «ano le vende al gobierno 30% de lo que produce: otros 436 millones. Estos libros se destinan a los programas de gobiemno de Bibliotecas de Aula y Bscolares (literatura 155