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Obesidad y Falta de Educación en poblaciones con altos índices de pobreza

Paula Liliana Naranjo Castaño

Docente

Giovanni Reina Gutiérrez

Lectoescritura

Administración de Empresas

Facultad de Ciencias Económicas

Universidad de Antioquia
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OBESIDAD Y FALTA DE EDUCACIÓN EN POBLACIONES CON ALTOS ÍNDICES


DE POBREZA

¿Podría ser la educación un factor importante en los índices de obesidad? Es curioso que en

los índices de obesidad en países latinos, se encuentren cifras muy elevadas en poblaciones

como mujeres y hombres de escasos recursos y niños de escasos recursos. Las personas de

alguna forma suelen relacionar obesidad con salud y buena situación económica. “la obesidad y

las enfermedades crónicas eran relacionadas principalmente con el bienestar económico”

(Pedraza, 2009). Entonces, ¿Cómo es posible que los más altos índices de obesidad estén en

poblaciones muy pobres? En Colombia por ejemplo el 24.4 % de mujeres presentan sobrepeso

con respecto a los hombres que se llevan un 14% (Fernández, 2017). Estas tasas tienen mayor

participación en los estratos socioeconómicos bajos. Existen evidencias sobre como la

educación es fundamental en la disminución de la brecha social por lo que se podría asociar

como factor inversamente proporcional de cambio en los índices de obesidad, así, a mayor

acceso a educación menor obesidad, y a menor oportunidades de educación mayor obesidad en

poblaciones con altos índices de pobreza.

La educación hace parte de la base que un ser humano posee para adaptar el resto de sus

conocimientos y experiencias a lo largo de la vida, delimita sus oportunidades, brinda acceso a

recursos, a empoderarse de los mismos. Los principales escenarios educativos son la escuela y

el hogar, adicional a estos dos en la sociedades de hoy la televisión e internet representan un

tercer escenario en las poblaciones de escasos recursos, es preocupante como los mercados por

medio de anuncios y participación de marcas en programas y series termina por ingresar ciertos

hábitos alimenticios en los hogares y comunidades; ha sido por ejemplo el caso de la comida
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chatarra, en la cual la alta presencia de grasas es una de sus características principales. Estos tres

escenarios aportan gran influencia en las tendencias que las personas terminan adoptando en sus

vidas. En este caso específicamente en temas de costumbres alimentarias y salud.

La concepción de alimentación en los estratos altos presenta una diferencia relevante

respecto a la concepción en los estratos bajos, en el primer panorama las personas poseen

capacidad económica que les permite tener educación de mayor calidad, seguido de capacidad

para adquirir gran variedad de alimentos, por lo que el precio no se presenta como un factor

limitante, en muchos casos se posee información sobre valores nutricionales, e incluso se posee

asesoría de nutricionistas especializados, se tiene la posibilidad de asistir a actividades

saludables como yoga, el gimnasio entre otros. Por su parte en estratos socioeconómicos bajos no

se tiene la capacidad económica para pagar un nutricionista, no hay conocimiento sobre valores

nutricionales, la canasta familiar es conseguida casi a diario y en enormes desventajas

nutricionales, la mayoría de personas escasamente terminan su bachillerato, el analfabetismo es

común de una situación económica deficiente, seguido de otra variedad de factores.

Por otra parte los gobiernos tratan de generar subsidios para las poblaciones más pobres, con

campañas que brindan suplementos dietarios, los cuales terminan en muchas ocasiones siendo

utilizados de forma irresponsable, como ha sido el caso de la bienestarina en Colombia. Este tipo

de campañas son con el objetivo de regular los niveles de nutrición y aportarle a los hogares más

necesitados, pero deben ir acompañados de educación en materia de alimentación.

¿Qué relación tiene la educación con la obesidad en países como Colombia? Japón es uno

de los países con menor índice de obesidad, un 3.5%, respecto a Colombia con un 56.4% con

mayor participación en los estratos bajos. Al buscar la explicación de esta situación se evidencia

que Japón ha desarrollado durante un largo periodo una serie de políticas enfocadas a mejorar las
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condiciones en salud de su población, pero no fue precisamente enfocándose en la salud como lo

logro. Japón definió una serie de objetivos enmarcados en la comida como fuente de bienestar

físico e intelectual, enseñando a ver los alimentos de forma integral, promoviendo desde la niñez

entender los procesos de los alimentos hasta que llegan a la mesa, de este modo la procedencia

de los alimentos y sus valores nutritivos son conocimientos comunes a toda la población. La

base de sus políticas fue precisamente la educación, al desarrollar leyes que le permitieron

brindar educación en salud preventiva desde la escuela, continuando sucesivamente en el

colegio, universidad, hogares y organizaciones. Este país promueve entre su población el comer

como un hábito de bienestar no de necesidad o mero placer para satisfacer ansiedades, por su

parte en Colombia y en algunas poblaciones pobres de América latina comer es una necesidad,

que como tal debe ser satisfecha con cualquier suplemento que se esté en capacidad de adquirir,

contenga los nutrientes necesarios o no, suele importar más la cantidad que la calidad. Es común

que las costumbres en cuanto a cultura dicten diferencias abismales en hábitos de alimentación,

pero las necesidades energéticas del cuerpo humano son similares entre poblaciones, se debe

tener en cuenta que los excesos conducen a problemáticas mas adelante.

Desde luego se entiende que países como Japón poseen industrias desarrolladas que les

permiten hacer amplias inversiones en materia de educación, salud, entre otros. Pero la inversión

no debe ser limitante, dado que se puede fomentar desde la escuela incluir en los planes de

estudio que los niños empiecen a ver la comida como un complemento de bienestar, mas no

como satisfacción de necesidades. Por otra parte observar como otros han logrado superar crisis

como esta, puede enfocar las direcciones en materia de salud preventiva, comenzar con pequeños

pasos una migración a programas de educación en salud que puede resultar a largo plazo más

económicos incluso que la salud correctiva.


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En conclusión la obesidad es cada día una situación preocupante en materia de salud pública

en las poblaciones con altos niveles de pobreza, la obesidad se concibe como una enfermedad

que deteriora la salud del ser humano, no es una situación que solo sea responsabilidad del

afectado, es una situación en la que muchos actores tienen papel para aportar o verse afectados,

las sociedades son conjuntos interrelacionados entre sí, deben procurar el bienestar común,

cuando los equilibrios se pierden, a largo plazo todos pierden, pero son los gobiernos los

encargados de suplir a las clases menos favorecidas, y el sector privado debe sumarse a apoyar

propuestas que contrarresten este dilema ya que su fuerza laboral se encuentra en estos sectores.

Se puede tomar el camino de invertir para prevenir, o elegir el camino de gastar para corregir.
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Bibliografía
Fernandez, F. (2017). Sedentarismo y mala alimentación dispararon el sobrepeso y la obesidad . El
Tiempo.

Pedraza, D. F. (2009). Scielo: The Scientific Electronic Library Online . Obtenido de Scielo: The Scientific
Electronic Library Online : http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S0104-
12902009000100011&script=sci_abstract&tlng=es