Está en la página 1de 8

1.

Carta de intención

El FMI concede préstamos a los países miembros que tienen dificultades para cumplir
con sus obligaciones financieras externas, pero sólo a condición de que emprendan
reformas económicas que permitan eliminar dichas dificultades

A pesar de lo mucho que se ha dicho y escrito en contrario, el FMI no tiene control


alguno sobre la política económica de los países miembros, ni puede sugerir que se
asignen más recursos a programas de salud o educación o reducir la adquisición de
equipos militares, pero puede instar a los países miembros a dar un mejor uso a sus
recursos evitando gastos improductivos y destinando mayores esfuerzos y recursos a los
programas sociales. El Fondo no puede obligar a ningún país miembro y como dijimos
anteriormente sólo se limita a exigir que se le proporcione información sobre la política
monetaria y fiscal y evite, en la medida de lo posible, la imposición de restricciones a las
transacciones cambiarias y a los pagos externos

En ese marco los países miembros acuden al Fondo presentando su visión del
panorama económico del país y su propuesta de política económica y de reformas
estructurales, como base de la evaluación que deba realizar el FMI, para la aprobación
del eventual apoyo financiero que cubra fundamentalmente su déficit temporal en la
balanza de pagos

El documento en el cual se presenta la situación económica actual del país, su


programa macroeconómico y su plan de reformas estructurales recibe la denominación
de carta de intención.

1.1. ¿Quiénes la suscriben?

Para su elaboración el país recibe la visita de miembros del Fondo quienes en


conjunción con funcionarios del Ministerio de Economía y el Banco Central de Reserva
fundamentalmente elaboran la propuesta de programa macroeconómico y de avance en
las reformas estructurales, si estas ya han sido iniciadas, para la aprobación y suscripción
por parte del gobierno representado por el Ministro de Economía y Finanzas y el
Presidente del Banco central de Reserva, por ser estos los responsables de la política fiscal
y la política monetaria del país

1.2. Contenido

La carta de intención se inicia con una presentación de la situación económica del país
y la evolución de sus principales indicadores, tanto como el avance en sus principales
reformas, indicando la relación que se mantiene con el Fondo al encontrarse dentro de un
acuerdo de facilidad ampliada o por suscribir un nuevo acuerdo, la última carta de
intención suscrita por el Perú fue dirigida a Michel Candessus, Director Gerente del FMI,
el 5 de mayo de 1998

Como lo mencionáramos anteriormente los préstamos que otorga el FMI son


fundamentalmente para superar los déficit en la Balanza de Pagos, para financiar ajustes
estructurales en los países miembros de tal manera que su impacto social sea el más
reducido posible, pero en el caso de que los países necesiten un apoyo adicional para
continuar con sus políticas y reformas por un tiempo más extenso, se suelen suscribir
acuerdos de facilidad ampliada para dejar abierta la posibilidad de otorgar préstamos
adicionales al país que suscribe la carta.

2. EL GRUPO 8 O G-8

Se denomina con el numerónimo G8 a un grupo de países industrializados del mundo


cuyo peso político, económico y militar es muy relevante a escala global.

Está conformado por:

 Alemania
 Canadá
 Estados Unidos
 Francia
 Italia
 Japón
 Reino Unido Rusia

3. EL CLUB DE PARIS

El Club de París es una agrupación de acreedores cuya finalidad es la de organizar


formas de pago para los países deudores, como así también efectuar reestructuraciones de
deuda. Las reuniones del club rondan la decena por año y son operadas desde la tesorería
del gobierno de Francia, en París.

Los países permanentes que lo conforman son 19: Austria, Holanda, Rusia, Inglaterra,
Canadá, Japón, Dinamarca, Italia, España, Australia, Irlanda, Finlandia, Bélgica, Francia,
Alemania, Estados Unidos, Noruega, Suecia y Suiza. A estos debe sumárseles países que
ocasionalmente se asociaron a él y funcionaron como acreedores; entre estos se cuentan
Argentina, Kuwait, Trinidad y Tobago, Brasil, Israel, México, Nueva Zelanda, Sudáfrica,
Corea, Portugal, Turquía, etc.

Los inicios del Club de París se remontan a 1956, cuando el entonces ministro de
finanzas francés convocó a los países que habían realizado préstamos a la Argentina. A
partir de allí, la lista de países deudores con los que los integrantes de este foro fueron
concretando acuerdos fue incrementándose. Estos países deudores son en su mayoría
poseedores de una economía poco desarrollada.

Las reglas por las que se rigen los miembros tanto permanentes como ocasionales
implican una serie de nociones: consenso, que exista un previo préstamo o programa de
pago pautado por el Fondo Monetario Internacional, la solidaridad y tratamiento
igualitario entre los países, etc. A pesar de los niveles de coordinación y organización que
posee esta convocatoria de acreedores, es menester señalar que carece de status legal,
siendo catalogada por lo tanto como un foro informal.

Aquellos países deudores que entran en cesación de pago con el Club de París se
exponen a una represalia velada del mundo financiero, consistente en un corte automático
de créditos que contribuyan a paliar una crisis. Es desde esta perspectiva que pueden
cuestionarse las intenciones altruistas que ostenta esta organización que constituye una
significativa acumulación de Poder.

A pesar de ser un grupo informal tiene los siguientes principios claves:

 Las decisiones se toman caso a caso, de acuerdo a la situación del país deudor.
 Las decisiones son tomadas por consenso entre los países acreedores.
 Es condicional, se trata sólo con países que necesitan reestructurar su deuda e
implementan reformas para resolver problemas de pago. En la práctica esto
significa que debe haber un préstamo o programa de reprogramación previamente
aprobado por FMI.
 Solidaridad, los acreedores están de acuerdo en implantar los términos de acuerdo.
 Igualdad de tratamiento entre los acreedores. Ningún país deudor puede dar un
tratamiento desfavorable a otro acreedor con el cual se ha llegado a un consenso
en el Club de París. En el Club de París los miembros coordinan la cancelación,
recuperación y reprogramación de los créditos de los Gobiernos de los Países
deudores. El trabajo del Club se basa sobre principios de consenso:
 Condicionalidad: El deudor debe tener en implementación un Programa con el
FMI que demuestre la necesidad de obtener un “debt relief”, sea de las
Instituciones Financieras Internacionales que de los acreedores bilaterales; -
Solidaridad: todos los miembros acreedores aplicarán en modo uniforme a nivel
bilateral el contenido de los Acuerdos firmados en el Club.
 Comparación de trato: El deudor no puede conceder a ningún acreedor que no sea
miembro del Club, un trato menos favorable con respecto al consenso logrado en
el Club de París. Aunque el Club de París no posea una personalidad jurídica ni
un estatuto legal, los acuerdos siguen ciertos criterios y reglas convenidas por los
países acreedores, factor que permite la maximización de la eficacia en la
perspectiva de un acuerdo.
4. Criticas al FMI

Los constructores del orden económico internacional tras la segunda guerra mundial
hicieron del FMI la institución central para el fomento de la cooperación económica
internacional y le encargaron promover un sistema monetario internacional abierto y
estable que contribuyera a la prosperidad mundial. Así, es natural que tras las crisis
surgidas en los mercados emergentes en los años noventa, la reevaluación reciente de la
arquitectura financiera mundial incluyera el reexamen de las operaciones del FMI.

Entre las críticas al FMI figura el hecho de que no llegó a detectar ni a solucionar los
puntos vulnerables de las economías que condujeron a las crisis, que los programas
respaldados por el FMI han sido demasiado agresivos y exigentes con los países
beneficiarios, que se ha excedido en sus atribuciones y no ha cooperado adecuadamente
con otras instituciones internacionales, sobre todo el Banco Mundial, y que el FMI no es
lo bastante transparente ni rinde cuentas en grado suficiente.

Sus políticas (especialmente, los condicionamientos que impone a los países en vías
de desarrollo para el pago de su deuda o en otorgar nuevos préstamos) han sido
severamente cuestionadas como causantes de regresiones en la distribución del ingreso y
perjuicios a las políticas sociales.

Algunas de las críticas más intensas han partido de Joseph Stiglitz, ex-Economista Jefe
del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía 2001. Las políticas criticadas son:

 Ciertas condiciones obligan a los países a renunciar a sus políticas de protección


a empresas e intereses nacionales y a abrir rápidamente sus economías,
especialmente en el sector financiero, a la propiedad extranjera.

 El Fondo Monetario Internacional fue influenciado o manipulado por Estados


Unidos y otros países ricos para imponer esas condiciones, de modo que sus
compañías puedan ganar acceso a los mercados de las naciones afectadas, ahora
que están en una posición vulnerable.

El Fondo Monetario Internacional practica el doble discurso en favor de bancos


internacionales y en contra de instituciones financieras, empresas, depositantes y
accionistas nacionales. Por un lado, insiste en que los gobiernos se apeguen a estrictas
reglas de mercado y no gasten dinero en auxiliar instituciones financieras o compañías
nacionales, pero por otro exige que sean los gobiernos los que paguen los préstamos
obtenidos de bancos internacionales, incluidas las enormes deudas del sector privado. En
otras palabras, los bancos extranjeros obtienen gigantescos subsidios de modo que no
paguen por sus propios errores, mientras los bancos y empresas nacionales son obligados
a dar quiebra.

 Otras condiciones clave del Fondo Monetario Internacional como el aumento de


las tasas de interés, la restricción del crédito, el recorte de gastos gubernamentales
y la contracción inducida de la economía en general están fuera de lugar en Asia,
ya que fueron diseñadas para países (en especial de América Latina) que
enfrentaban problemas diferentes, como altos déficit presupuestales y enormes
deudas externas originadas en el sector público. Aplicadas a Asia oriental, esas
políticas del Fondo Monetario Internacional son contraproducentes, ya que los
problemas están centrados en el sector privado. Aunque la economía real de los
países asiáticos afectados tuvo una conducción sensata, se produjo un pánico
financiero, en parte catalizado por especuladores, que causó un colapso de las
monedas y las bolsas de valores. Esto, a su vez, arruinó a numerosas empresas que
habían acumulado grandes deudas externas y a bancos privados que ya
enfrentaban una alta proporción de préstamos morosos debido a la extensión del
crédito a sectores no productivos.
 Las políticas del Fondo Monetario Internacional son determinadas por
funcionarios que no entienden cabalmente la situación de los países sobre los que
deciden. Sin embargo, tales funcionarios están en condiciones de diseñar y aun
alterar radicalmente en pocos días políticas de comunidades enteras que hasta
ahora funcionaban bien y fueron modelo de éxito económico.
 El Fondo Monetario Internacional predica sobre la necesidad de que gobiernos,
bancos y empresas sean abiertos y transparentes, pero sus propias actividades se
realizan en secreto. Las bases teóricas de sus condiciones políticas nunca se
revelan, y las propias condiciones no se hacen públicas en algunos casos, por lo
tanto, no están sujetas a revisión por profesionales independientes. Además, los
gobiernos que reciben sus préstamos tienen escaso margen para negociar, y mucho
menos para participar en la elaboración de las condiciones políticas de los
créditos.

Estos puntos fueron centrales en las negociaciones del Fondo Monetario Internacional
en Latinoamérica como condicionantes del acceso de los países de la región al crédito,
en la década de 1980. Sus consecuencias fueron una desaceleración de la
industrialización, o desindustrialización en la mayoría de los casos. Con ellos se
volvía a economías exportadoras de materias primas. Las medidas aplicadas
generaron fuertes diferencias en la distribución del ingreso y un aumento de la
desigualdad, junto con la desaparición o restricción de las redes sociales de apoyo
otorgadas anteriormente por el Estado. Aunque ya existían desigualdades sociales
anteriormente, las medidas las exacerbaron. En muchos países en desarrollo de
Latinoamérica y África, la aplicación de esas medidas fue llevada a cabo por
gobiernos dictatoriales, y significaron una integración desequilibrada a la economía
mundial.

Es de notar, por otra parte, que los modelos de política de industrialización por
sustitución de importaciones de algunos países en desarrollo presentaban ya anomalías al
subsidiarse costos de manufactura y ventas más caros internamente, por medio de
mercados cautivos, en relación a los costos y precios externos.

Las recesiones en varios países latinoamericanos a fines de la década del noventa y


crisis financieras como la de Argentina a finales de 2001, son presentadas como pruebas
del fracaso de las "recetas" del Fondo Monetario Internacional, por cuanto esos países
determinaron su política económica bajo las recomendaciones del organismo.

5. Joseph Eugene Stiglitz

Economista estadounidense, nacido en Gary (Indiana) en 1943, considerado uno de los


fundadores de la Economía del desarrollo moderno y padre de la llamada "Economía de
la Información". Desarrolló su labor académica en varias instituciones universitarias
(Yale, Princeton, Oxford y Stanford) y desde 2001 es profesor de Economía y Negocios
en la Universidad de Columbia. Fue jefe del Consejo de Asesores Económicos del
Gobierno Clinton(1993-1997) y vicepresidente-economista jefe del Banco Mundial entre
1997 y 2000.

Fue galardonado en 2001 con el Premio Nobel, junto a sus compatriotas George
Akerlof y Michael Spence, por sus investigaciones en el campo de la sociedad de la
información y su influencia en los comportamientos de los agentes económicos y, de
forma específica, "por sus análisis de los mercados con información asimétrica".

Stiglitz demostró que la información asimétrica, es decir, los diferentes niveles de


información de que disponen los diversos agentes que actúan sobre un mismo mercado,
es clave para entender muchos de los fenómenos de los mercados, como las políticas
crediticias o el desempleo. Sus análisis evidenciaron cómo un agente con poca
información puede captar datos de otro agente mejor informado y utilizarlos en su
beneficio.

Hijo de una maestra y de un vendedor de seguros, creció en su ciudad natal y obtuvo


su licenciatura en el Amherst College de Amherst (Massachusetts) en 1964. Siguió
estudios de tercer grado en el Massachusetts Institute of Tecnology (MIT) y, tras
doctorarse en 1967, se trasladó con la ayuda de una beca Fullbright a la Universidad de
Cambridge, institución que le aceptó como investigador de primer año.

Finalizada su estancia en el Reino Unido, accedió a una plaza como profesor de


Economía en la Universidad de Yale en 1969, donde impartió clases hasta que la
Universidad de Princeton le reclamó como docente de la especialidad, en 1979. En esa
institución continuó su labor durante nueve años, hasta que la Universidad de Stanford le
ofreció la cátedra Joan Kenney de Economía. En 1993 aceptó el puesto como jefe del
Consejo de Asesores Económicos del equipo económico del presidente Bill Clinton, lo
que le permitió influir en la política económica estadounidense, en cuestiones
relacionadas con las telecomunicaciones y en las regulaciones medioambientales.

Fue nombrado vicepresidente del Banco Mundial y economista jefe de esta institución
el 11 de febrero de 1997, responsabilidad que abandonó en el año 2000 por no poder
expresar sus criterios con libertad, condicionado por el alto cargo alto ejecutivo que
ocupaba en la organización. Regresó entonces al ámbito académico como profesor de la
Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia.

Como investigador, ha trabajado en un nuevo campo de la teoría económica que


bautizó con el nombre de "Economía de la Información" y sobre el cambio tecnológico
relacionado con la productividad y el nivel de vida, sobre la importancia de la
intervención pública en la actividad económica y sobre el crecimiento a largo plazo, entre
otros temas.

Ha obtenido reconocimientos y menciones como la medalla Bates Clark de


la American Economics Asociation por su contribución a la Economía, en 1979, y el
premio internacional Lincei de Italia, en 1988; es miembro de la American Academy of
Arts and Sciences, de la American Economic Asociation (de la que fue vicepresidente),
de la National Academy of Sciences, de la Econometric Society, de la British Academy
y fundador del Journal of Economic Perspectives.

Algunas de sus obras publicadas son The economic role of the state, en 1989, traducido
al castellano como La economía del sector público; Discouraging rivals: managerial rent
seeking and economic insufficiencies, en 1992; y Economics, traducido
como Economía al castellano por Esther Rabasco en 1993.

Libros:

 Towards a New Paradigm in Monetary Economics, con Bruce Greenwald,


Cambridge University Press, 2003.
 Globalization and Its Discontents, W.W. Norton & Company, June 2002.
 Economics, 3ª edición, con Carl E. Walsh, W.W. Norton & Company, 2002.
 Peasants Versus City-Dwellers: Taxation and the Burden of Economic
Development, con Raaj K. Sah, Oxford University Press, 2002.
 Principles of Macroeconomics, 3ª Edición, con Carl E. Walsh, W.W. Norton &
Company, 2002.
 Principles of Microeconomics, 3ª edición, con Carl E. Walsh, W.W. Norton &
Company, 2002.
 The Rebel Within: Joseph Stiglitz and the World Bank, Ha-Joon Chang (ed.),
Anthem Press, 2002.
 New Ideas About Old Age Security: Toward Sustainable Pension Systems in the
21st Century , editado con Robert Holzmann, World Bank, 2001.
 Frontiers of Development Economics: The Future in Perspective, editado con
Gerald M. Meier y Nicholas Stern, World Bank, 2000.
 Whither Socialism? (Wicksell Lectures), MIT Press, 1996.
 The Theory of Commodity Price Stabilization (1981).
 Lectures in Public Economics (1980).