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Psicología institucional psicoanalítica rada ala vez ciencia más o menos estahlecida (con todo lo que esto
l2. puede significar) y disciplina o práctica oscuramente emparentada
con el psicoanálisis'. Psicología que puede ser denominada, CO·
mo aquí en ciertos casos que detallaremos, "institucional" y
Ricardo f¡folfé que, en verdad, corresponde que sea psicoanaJítíca si quiere ha·
" .•. TOÜ AórovSEóvToS ~vvoú, rWov9't.V cer honor a la profundidad de la interrogación que se Je propo·
ne.
~? 1íoA/..oi ~r; 1ó?O:v exoVTE( i.ppÓVf](JLV .. ,"

2. Definición: La práctica de la psicología institucional psicoana·


" ... Siendo el logos común (a todos), la mayoría de la gente
lítica consiste en una intervención esencialmente discursiva (ver-
vive como si tuviese entendimiento individual."
Heráclito. F'ra¡(m. 2 de Diels, 92 de Burnet. bal) en ámbitos psicosociales de la vida cotidiana. Procura instau·
raí en dichos ámbitos una situación en la que se haga posible Ja
escucha analítica y, a partir de ella, un trabajo interpretativo y-· ·
1. Denominación: La forma tradicional de designar 2n la Argentina (re) constructivo que ayude a hacer consciente y elaborar aque-
esta práctica todavía "'al delimitada -la "psicología institu- llo inconsciente (reprimido) cuyo retorno estuviere determinando
cional" - ha tenido sns ventajas, derivadas precisamente de su am- las fallas y rupturas de la racionalidad (coherencia discursiva) allí
bigüedad. instituida; en esa situación también se hace necesario señalar (o
''Institucional'\ sa dice, y no "organizacional": con ello se significar; ( a~µ<>ÍvEw ) aquello inconsciente (nodular, constituti·
abarca un territorio donde pueden quedar incluidos discursos, vo) que preside formalmente toda institución.
prácticas y objetos instituidos que atraviesan el límite -muchas
veces arbitrario- de la organización. 3. Modalidades de la práctica:· Los requerimientos típicos de tra·
Ya se ha hecho habitual, por otra parte, que sean "psicólogos" bajo en este campo provienen de:
quienes lleven a cabo intervenciones de esta índOle: el psicólogo es 1) organizaciones complejas;
hoy en Occidente el rhetor sacro o el manipulador profesional , . 2) organizaciones pequeñas, de estructura más o menos sim·
llamado a intervenir allí donde se ha roto,. o falseado, la trama
1

ple;' ·
discursiva que da coherencia al mundo cotidiano de Ja gente. 3) grupos en alguna etapa de un proceso de ínstitucionalí·
Una quiebra o trastorno semejantes, ¿qué los produce? Nadie zación o de disolución de una forma institucional; y ~ ···•
1
discrepará con esta respuesta tan general como vaga: el polémico 4) individuos- o grupos que pertenecen a una organización o
movimiento de la historia; la disensión comienza cuando se intenta que intervienen en función directiva o profesionalmente a su vez
preósar alguna jerarquía entre las múltiples fuerzas que engendran -como psicólogos, sociólogos, etc.- sobre ella (o sobre Ja comu·
dicho movimiento (ni digamos establecer leyes o prever). nidad). . ,. . .
El punto de vista que al respecto se le impone a quien practica En respuesta a dichos requerimientos, las modalidades más
el psicoanálisis, aunque muchas veces él se.; resista a enunciarlo, frecuentes de la práctica de la psicología institucional psicoana·
ubica a la sexualidad, en un sentido lato, en el papel de motor de lítica siguen los lineamientos de uno u otro de los siguientes rno·
la(s) historia(s). delos:
Es dable percibir que ese punto de vista se ha convertido en a) el modelo tradicional de la consulta psicoanalítica, que tu·
pieza capital de una concepción novísima del mundo (cuya génesis vo como prototipo, a su vez, el de la consulta médica. El cliente
no habremos de rastrear aquí), que ha terminado por impregnar la recurre a un profesional al que encuentra en su ¡(consultorio pri·
opinión colectiva, aunque de modo ciertamente difuso y contra· vadoª (típica profesión "liberal" la suya, entonces), señalizado
dicterio. En parte consecuencia de ello, quizás, es que se haya en general de modo poco ostensible. (El trabajo institucional
Uistituido, en caso de conflicto, el recurso a la Psicología;conside· puede llevarse a cabo en el mismo consultorio. al modo tradi·
cional también en eso, o en los ámbitos cotidianos de donde
* {N. del A.} Las notas al ¡:.ie de página serán de dos tipos: aquéllas qtÍe p·rovienen las consultas).
constituyen mero comentario, referencia o cita figuran en la tipografíll babi·
tual; aquéllas que constituyen un complemento conceptual del texto van en b).e1··modelo de Ja consultoría de servicios profesionales a
bastardilla. · · empresas. El cliente recurre a Jo· que s.uele presentarse, a su vez,
27.
1
_ _ :-.....::/...;i..._
28
como empresa o institución (mmque puede tratarse de un "con- que sea producido en lllla .situación que no se aparte drástica-
sultor" individual) señalizadas en forma ostensible y pública. Allí mente de la vida cotidiana: es la de que en tal situación no sería
el psicólogo institucional psicoanalítico puede ser uno entre va- posible aspirar a que tenga vigencia Ja llamada regk fundamental
rios especialistas en distintos aspectos del asesoramiento organi- del análisis, la que conduce a "asociar libremente» ..
zacioilal. Es innegable que no resulta fácil, en un grupo -por ejem-
e) una organización-cliente puede illc!uir al psicólogo, en for- plo- de gente que trabaja junta, dejar de lado inicialmente las
ma permanente o provisoria,. como parte de su personal, para la consideraciones exigidas por .esa' imagen, del otro y nuestra pro-
realización de un trabajo institucional. Ésta modalidad de inclu- pia, que custodia el mantenimiento de la represión.
sión desemboca a menudo en el "gabinete", es decir, un sector u Podría aducirse que tampoco resulta fácil hacerlo enla situa-
oficina segregado para la consulta en el interior de Ja organiza- ción en la que tiene lugar tradicionalmente el análisis, pero quizá
ción, como réplica del consultorio privado de fuera (modelo a)). sea más fructífero aprovechar la ocasión· para poner a examen .......
(Sin embargo, en este modelo, el comienzo de la relación psicó- ·-aunque se tenga por sabido-' qué Significa "asociar librec
' lago-cliente puede plantearse en términos inversos a lo que es mente'.,. ,
! típico del modelo a), ya que aquí suele ocurrir que sea el psi- Por supuesto que no quiere decir qne exista .contingencia
cólogo quien acuda o se postule para el trabajo). , ninguna en lo que hace a los puntos [representaciones-meta
La realidad, como siempre, tiene lugar para complicaciones, (Zielvorstellungen)J adonde se encamina el curso de las ocurren-
mezclas, excepciones y casos no previstos en los modelos. Entre ciás cuando se hace primar la consigna [llamada "regla fundamen-
estos últimos casos, citaré dos tipos de intervención cuyas posi- tal" ( Grundregel)J de desatender los reparps de la moral, ei deco<0,'
bilidades tuve ocasión de explorar en mi propia práctica: el respeto, el sentido común; La teoiía analítica se enfrenta en este
d) la intervención del· psicólogo institucional se efectúa desde aspecto con el asociacionismo vigente en Psicología en la época .de.
el contexto de una organización (que puede ser un organismo ! Freu.d y del que éste tomó, precisamente, la expresión que
oficial., o una institución internacional; docente: científica, pro~ estamos discutiendq. Los únicos principios que detenJ?inaban pa-
fesional, gremial, etc.) prestigiosa por algún motivo para el clien- ra esta escuela el enlace entre representaciones eran.:.;contigüidad
te, para el que constituye una "organización de, _referencia'~, -a· - y semejanza". No había otra apertura conceptual hac.ia.la ver-
condición de que éste no se encuentre directamente subordinado tiente histórica subjetiva que la representada rudimentariamente
i por la simultaneidad o secuencia (siempre contigüidad) con que
a ella.
··- é) el psicólogo institucional procede de una comunidad o na- los elementos perceptuales o intelectivos llegan a integrar el acer-
ción distinta de aquélla en la que lleva a cabo una breve inter- vo mnémico. En cierto sentido, pues, induce a confusión el tér-
vención. Este carácter de "visitante" implica·un fructífero efecto mino incorporado por Freud,- o sea, esta palabra: "-asociación'",.
de ajenidad en relación con las cosas que se hace preciso contar, ' ya que el análisis insiSte en subrayar la incidencia de la historia,
le3 • La desorientación del ~·extranjero", por otra parte, puede ser no del acaso, sobre los vínculos que ligan a las representaciones
mitigada si se constituye un "equipo de intervención" del que en el psiquismo, .vínculos que se extienden, claro está, a la se-
participen psicólogos "locales". Esto sirve, además para dejar cuencia de lo que se dice -o se podría decir, si no lo impidiesen
inaugurada una instancia que facilitará uria continuación eventual los obstáculos ya mencionados. En contra del supuesto de una
indiferenciación mecánica con la que se yuxtapondrían palabras
del trabajo.
(Queda así introducida, entonces, una referencia al equipo de , (o recuerdos) cualesquiera descubre el análisis conexiones signifi
intervención psicológico-institucional. A través de él puede lo- ! cativas en el discurso menos ordenado, tributarias en último tér-
grarse -mediante laboriosa regulación- una polifonía de estilos ' mino de la importancia libidinal que atesoran en el recuerdo
y elocuencias y 1 antes que nada, un enriquecimiento de la escu- determinados acontecimientos o fantasías.
cha que, no ya la novedad, sí la complejidad de estos ámbitos Quedó dicho, casi' al pasar, una vez más: "discurso". Este
término, de tan larga tradición filosófica, aparece últimamente
exige).
en los trabajos escritos por psicoanalistas con una fretuencia-
4. Discurrit ' libremente n: Hay una objeción que aparenta tener
1 comparable a aquélla con que la usan_ ahora tambiéll: los semiólo~
solidez contra la viabilidad de una práctica que pretenda exten-; gos, preocupados unos y otros por este último avatar de la·
der la escucha• analítica a un material discursivo (-y-práctico)' "'"º'"' [noción que oudo vertirse al latín discursi:S (intellectus)].
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29c -Z,.• 30_.
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_ ¿Qué· nos impide, entonces, reconocer ya que lo que hacen do adverbial que explica la viveza y calor con que uno prorrum-
quienes procuran atenerse a la regla analítica fundamental, más pe a hablar cuando o como no se esperaba; et¡;_" (R. Academia).
que "asociar libremente", es DISCURRIR' ... más o menos libres En latín se constituyó como expresión cristalizada (cuyo signifi-
' de ataduras convencionales? (De otras ataduras, las que provie- cado es: "de improviso") por omisión de un nombre o sustanti-
nen de las constricciones impuestas por un "paradigma" discursivo vo, del cualabrupto es atributo. ¿Cuál corresponde que sea ese
que podría identificarse con lo inconsciente primero 7 , no podrá nombre? ¿campus? ¿locus (lugar)?, _¿tractus (extensión, trecho,
ningÚn discurso evadirse). en el espacio o en el tiempo)? Cualquiera de ellos, sin duda,
Discurren "Iibrem'ente" quienes, a la deriva de una conversa- pero solo como metáforas del discurso. 14 A lo dicho en forma
ción excepcionalmente distendida' , pueden hilar recuerdos y inesperada,· aun para quien lo dice, puede convenirle la imagen
conjeturas, relatar lo sucedido o lo imaginado o argumentar sin de algo que cae desde lo alto de un terreno quebrado (como .
un objetivo práctico preciso. (No siempre esto equivale a diva- podría traducirse abruptus) 15 • Pero lo quebrado o roto (ab-rup,
gar). Muchas veces, quienes discurren de este modo dan en recla- tus) por la aparición· de la in-solencia será siempre un discurso
mar algo -no exactamente de sus interlocutores- o procuran que iba siguiendo hasta allí la forma de una fantasía instituida:
conmover o excitar: evocan con todo esto a otros no presentes. ex abrupto discursu aparece) entonces~ otra cosa.
He ahí una descripción del complejo material que· debe de- A esa otra cosa se allega el arte propiamente (psico) analíti-
- sentrañar la escucha analítica. co, consistente en lo fundamental en la aplicación de un método
·Pero, ¿a dónde se llega con este discurso más o menos libre de des-coniposición y re·composición de discursos cualesquiera,
de ataduras convencionales? En este punto se establece la dife- con el fin de discernir en ellos, y seguir} las pistas de versiones
rencia más neta entre el psicoanálisis y las psicologías del siglo de Ja sexualidad diferentes de aquélla que se pretende enunciar.
XIX, incluyendo las formas de introspección propuestas por Para ello, esas formas huidizas que brotan ex abrupto (discursu)
. Wílliam James y Brentano. En efecto, allí donde la psicología [portadoras de mayor o menor valor poético (o de condensación
r pre-freudiana se abstenía, o dejaba preparado el salto metafísico, Verdichtung), valor con cuyo máximo exponente nos encontra-
: el psicoanálisis, por haber nacido al hilo de una práctica no mos en el sueño j deben ser sagazmente rastreadas hasta hallar los
kespecuiatíva, pudo eludir el efecto de unidad de una con(s)cien- lugares -que tendrán también la forma argumentum,- de donde
' cia producido por Ja superficie del discurso abierta a la percata- han sido alguna vez desencajadas (obra de la represión).
ción (superficie que puede hacer las veces -inevitable compara- (El análisís, por último, llegara a desmontar en sus unidades
ción:_ de espejo) 9 • Rota, como sucede en la neurosis, la tersa o elementos --representantes pulsionales-- los esquemas argumen~
continuidad de Ja trama que el discurrir va urdiendo (trama tan tales des-cubiertos).
ceñida -insistamos-- que puede hacer de espejo). descubrió el Esta no puede ser tarea sencilla, ni mucho 1nenos cómoda,·
analista 10 formas más consistentes que aquélla er la que ~B r~i~ porque la versión de la sexualidad que subtiende normalmente
;tera una apariencia humana. un discurso, aportándole siempre-renovada coherencia, para lo
: ·Formas consistentes, de gran amplitud, soportanu, en efec· que cuenta con cautivantes puntos de apoyo en Ja intersubjeti·
1 to} el --discurso, eqt~iparables a diversas variantes de la forma vidad 16 , es heredera para la ocasión del mandato que provocó Ja
1
argumental narrativa, cuyo modelo es el relato, o de la forma represión en cada uno [común a todos la imagen imperiosa (lchi-
argumentativa, cuyo modelo es el "entímema '"'. Se trata de las deal) de lo que "debe ser" humano. Lo que en esa versión se
formas de la fantasía." cristaliza, pues, es Un designio de excesiva importancia para la
Fonnas no menos complejas, pero desprovistas de la co- especie 17 como para que se haga fácil la transacción que permi·
. nexión que da sentido, asoman a través de cualquier articulación tiría conciliar al cabo -fruto del trabajo analítico- los poderes
que pueden establecer con el despliegue del discurso oficial: tor- relativos de cada una de las versiones (o argumentos) primero
pezas, incoherencias, despropósitos1 equivocaciones~ ocurrencias discordantes].
inesperadas, aiusiones chistosas, interrupciones~ olvidos, intermi· E! camino se ve un tanto allanado, sin embargo, por la admi~
J tencias y reiteraciones, lo ttcasual" o no deliberadamente dicho, sión (en la "formación colectivaq 1.~ i!lStaurada para producir eI
· xnostrado u omitido, en fin, y !o dlcho ex abrupto. análisis concreto, ya sea que incluya a dos o a miz personas) de·
Esta última expresion, usual en nuestra lengua,- puede arrojar . que un trayecto entero ~e .discurso y la figura prosopopoética 19 en
lui sobre 'nuestro objeto. El diccionario Ja define como un "mo- ºque éste· encuentra allí lliis1no ~como ya se· aPUntó- apoyo

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z.ado todas las adquisiciones del sistema Ce. y apenas se difere¿.
renovado son pasables, o provisorlas;enearnaci6n y cristalizaciór1 eian de los productos de este sisteman 2 ~ (&y· que wásta~
Contradictorio efecto tiene} en la práctica 1 la inten~ gos tales a la actividad productiva de las "escena'
de instaurar el dispositivo analítico sin dialogar con el ethos tes"" que -como lo reprimido propiamente dicha- habrán si·
1 vigente: el discurrir no fluye, resistirá (más en aquellos puntos,
do a su vez objeto de la atracción moldeadora que ejercen requi·
precisamente, en los que 110 se pretende sino su!Hertir el apo· sitos argumentales desde el núcleo (Kem) del sistema Inc. -o
yo). sea, lo reprimido prímordial. 26 ]
fu. de reconocerse que lo ya-instituido da la medida [como Y, por último para completar la descripción de la vertiente
hernchende Zielbesetzung (investidura de meta dominante); cf. pulsional de la psicología colectiva" suelen ser compartidos
"Interpretación de los sueños", O.O. I, 569; G. W., Il/III, 600] también, en un ámbito y en un momento dados:
; .-en tanto rija como efecto de algo más que la amenaza, directa d) deseos no compatibles con la integridad de una forma
i y continua, de una fuerza exterior- de la comente principal de fantasmática dominante, vale decir, deseos específicos reprlmi··
los deseos compartidos en un ámbito dado, aunque, cuando se dos; de la índole de aquello que retoma· para manifestarse; como
necesita de una intervención del tipo· de la que estamos discu· dijimos, ex abrupto, aunque también puede hacerlo por vía indi-
tiendo, sín duda habrá contradicción y lucha. recta, de manera continua o discontinua, sutil o no. Todo depen·
La vigencia de un deseo compartido, puede verificarse, en de de la modalidad de transacción que se haya establecido entre
resumidas cuentas, de distinta manera: los dos sistemas psíquicos que delimita la primera tópica psico·
a) en tanto es savia, insatisfecho (Zie/gehemmt), de una "es· analíticaz 8 ; de eso depende que se constituya -en definitiva--
tructura libidinosa''20 en una "formación colectiva"; una u otra Ersatzbildung (fonnación sustitutiva)" , o alguna for·
b) como líder, excepcionalmente, de una masa o de una ma de sublimación) o una puesta~en-ese:ena...
"form.ación colectiva" (deseo preciso, singular quiere decirse en
1 Frente a la vastedad del tema, es necesario que nos detenga-
este caso, como el de venganza, el de exhibírse, el de beber, mos momentáneamente aquí. Pero habrá que señalar antes en
etc.); 21 qué difiere el discurrir que puede producirse de modo típico en
e) en tanto -y esto es lo que nos interesa más ahora- ha un grupo, durante un trabajo de psicología ínstitucional, del cur·
quedado incoroorado a la estructura fantasmátiea que sustenta el so que suele transitar en el caso de la práctica psicoanalítica
discursÓ, claro que solidariamente -importa repetirlo- con la tradidonaL Ya se dijo, al principio de esta sección, que una
función que se señala en a). Aquí haría falta operar en la empre- objeción que puede hacerse contra la legitimidad o coherencia de
sa de extensión y enriquecimiento de los conceptos del psicoaná· este tipo de prácticas, pretendidamente psicoanalíticas, parece
lisis un giro argumentativo que se apoye -salvando las distancias atendible. Corresponde ahora, pues, centrar la discusión en lo
históricas y teóricas-- en el que tiene lugar ·hacia el final de la que ocurre cuando se instaura el dispositivo analítico en un gru-
Traumdeutung (más precisamente) en Ja última sección, '~Lo in~ po (para decirlo con sencillez) de la vida real. ·
consciente y la conciencia. La realidad", del último capítulo, . 5. Los escenarios _colectivos para la puesta~e~-escena o.
"Psicología de los procesos oníricos"), donde Freud, habiendo puesta-en-acción de la fantasía: Se ha escrito en abundancia, en
demostrado ya en forma exhaustiva el carácter mteligíble del años recientes, sobre la llamada uilusión grupaP'3 º , subrayando
fenómeno onírico, y postulada, consiguientemente, la necesidad quizás en demasía el elemento de fascinación a ella ligado. Pero
de entender como sistema psíquico lo que el saber de la época no siempre se señala la pertinencia de un ámbito colectivo para
consideraba apenas socavón, ni sistema ni (salvo excepciones) que en él asome, se instaure y legitime el deseo de análisis (que
psique,"' puede pasar a esta atrevida pro-moción: si no el todo, i;iodrá luego seguir distintos cursos). Puede argumentarse que en
lo principal de los procesos (regulados) de la vida animica es el -como ámbito histórico-cultural concreto- adquirió forma y
inconsciente. El postulado que se hace indispensable sustentar se hizo practicable primero ese deseo (aunque ligado a un con-
ahora es el de que las distintas formas de manifestación discursi· texto de privacidad) y de él siempre depende. Ahora bien, la
va concreta están montadas en su integridad sobre varia::tcs retó~ discutible novedad -relativa, ye:- consiste en instaurar efectiva-
ricas y anecdóticas de los esquemas que Freud denorn.inó Phan~ mente en ámbitos colectivos (organizaciones, grupos,. comunida~
tasiebildungen (formaciones fantasmáticas)", vástagos o retoños des) un dispositivo analitico.. ··
(Abkiimmlingen) del sistema Inc., que -"presentan un alto grado !A pesar de que F'reud ya había 'nrevisfo esa. .nosibilidad .en
d_e organización, se hallan exentos de contradicciones, han utili· .\ .1,'
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•V
4
El malestar en la cultura (1930) 31 , sólo hacia 1945 se intentó la creación artística, literaria o plástica. Igualmente:..;,,omo puede
poner en práctica algo parecido, aunque bajo malos auspicios colegirse de la lectura de fa Psicopatologia de fo uida cotídiano:- las
teóricos." En nuestro país, esta forma de aplicación del psico- descubre detrás de fas incongruencias de conducta más habituales.
análisis debió esperar una década más, habiendo sido. su iniciador En otro Jugar dice: ....Las fantasías de los perversos, claramente
Enrique Pichon-Riviere, y José Bleger" y Fernando Ulloa" sus conscientes, y que, en circunstancias favorables, pueden transfor~
más destacados propulsores en los años siguientes]. marse en actos (Veranstaltungen: comportamientos reglados); los
Es interesante observar que, para que un recurso semejante temores obsesivos de los paranoicos, proyectados en sentido hostil
se hiciese productivo, han sido de ayuda los mismos fenómenos sobre otras personas, y las fantasías inconscientes de los histéricos,
y cristalizaciones (fonnación colectiva, estructura libidinosa) que descubiertas detrás de sus síntomas por el psicoanálisis, coinciden
habitualmente obturan la posibilidad del análisis." El empleo de en su contenido hasta en los detalles aislados".'º (Estos esquemas
los conceptos psicoanalíticos apropiados a esos fenómenos nos se definen, pues, podemos concluir, por representar 1111 sustrato
eximirá de tener que recurrir a la indigente .noción de "facilita- argumental, .explícito o elidido, para el síntoma, la conducta, el
ción social"" para dar cuenta de la fluencia, riqueza, pluralidad delirio y la realización ·sublimada).
de registros y resonancias con que puede a veces llegar a discu- . En los ámbitos colectivos hallamos otra forma de manifesta-
rrir para el análisis un grupo. 37 cjón de la .fantasía, emparentada con la que ca...racte·riza a esos
F,s más adecuado conjeturar que en la formación colectiva comportamientos reglados~ o Hpuesta....._en-escena~' típi~
sui generfa que se instituye a los fines del análisis, el psicólogo cos de los perversos: en ambos casos se proces.a un material de
institucional ocupa un lugar que le permite operar el reemplazo acción.· Sobre el escenario que se abre en cuan.to un ámbito colecti~
provisorio del ideal que sujeta a los miembros del grupo, por va se constituye, sobre la "escena pública" de. una comunidad~ un:
otro, >"gerente de una concilíación mejor lograda entre las fuer- grupo o una organización cualquiera, se van articulando con minu~
zas en pugna: los deseos no compatibles con la figura (fantasía) ciosa (aunque sea ciega) precisión los pasos de alguna de aquella.~
dominante tendrán mayores posibilidades de ser tomados . en mismas secuencias argumentales que descubrió el análisis en otros
cuenta. contextos. _.
Este aspecto de la "ilusión gnipal" favorece el análisis. Pue- La literatura dramática, a tra;és de su sistema tradicional de
den producirse así momentos privilegiados~ en los que las-ocurren- notación, nos muestra que para que una materia sem.ejante se de:;..
cias reverberan y provocan otras nuevas hasta cristalizar en un pliegue es necesario el discurrir pero el autor debe
1
--a veces
de:;cubrimiento colectivo. Pero ese discur_so upolifónicoª se enca- con detalle-~ formas de de conducirse. La relación entre
mina {con raras excepciones 3 ª) 1 hacia 10' que importa a todos los ambas series sémicas es tan sería rozar tan
aBi reunidos, vale decir--por ejemplo- hacia la dilucidación de las solo el tema en el contexto de este No se pretender
fantasías (con su modulación individual) ligadas a ia elección de otra cosa acá más que reiterar -desde el ángulo de visión .
una profesión, a la ejecución de un trabajo, a un conflicto colecti- ·que permite esta práctica psicológica- lo todo analista <Je'sc11·
vo concreto, etc. No da más que las pistas (sin seguirlas de manera hre en su trabajo: si bien el análisis tiene en un medio verbal
exhaustiva) de las determinaciones postuladas en la infancia de [la psicología institucional psicoanalítica -recuérdese-- se define
cada uno. por ser una intervención discursiva (verbal)], sólo se lo puéde prac-
Pero para dar cuenta del trayecto que hay que recorrer a lo ticar si lo está respaldando una continua aplicación del t~ntendi­
largo de un trabajo institucional a partir del momento en que se
1
micnto a la tarea de discernir córao se cualifican los discursos en el
ha podido montar el dispositivo para el análisis -y la esperanza interior de los intrincados contrapuntos que establecen con lo no
que lo acon1paña y sostienE;"- ha::;ta la relativa des~ilusión que pre- (plenamente) disc-ursivo 4 ' 1 y en primer térrnino con las acciones o
ludía el final, tendremos que retomar el hilo princípal de nuestra conductas42 de los mismos sujetos que producen esos dlscu.rsos en
argumentación teórica. análisis.
F'reud ha 'señalado en varios trabajos suyos que versan sobte la
naturaleza de la fantasía" que las Phantasiebildungen (formas o * * *
formaciones· fantasmáticas), a las que antes aludirn.os, representan
un estadio preliminar que es necesario postular en el proceso de El trayecto a tecorrer durante la ps!cológico-ins-
for1nación de sin tomas. También ha destacado' su partícipaclón en tituclo'nal queda car.a.eterizado por las b:ansforrnaciones que· sufren
"'-.".
y _i'=.ol ~·n,o::o-i;r:d rte tozto r..rzt:Jt: . . ·:i.%': tc;:tr :ix_·\e.:;'c. ;-;:.v~;,1..:3 L\ü
s-ó ü a trn.H.sfcrtfrB!: 1oB ua¡;12'!Yi,'"'
'>'·.m:a u ~e !¡}, :ncnre:· un de lo .Ex1 de
t:i.::.n.cn e:n el masas, interpretó como ~'ficció;n ·(o ilusión) , llidism
donde se lleva a cabo el tendremos que pensable para que la "fomiación colectiva" subsista, la fnntasfa de
tnmsóta.r, en sentldo inverso al aue nara su cons- que existe aigui.cn que tiene la capacidad de dar, a todos.los miem,
las sendas que les estii; marcadas por leyes de funcio- bros de la masa por. igual, un amor inagotable. Esta es Ja
namiento del psíquico" Hay que prever que primero se que co-ínstiruye (conjuntamente con lo que imponen otras; dimen·
presentarán las formas de que controlan o "dominan siones de dete.>minación operantes "en el ámbito histórico concre-
~a¡1nque sea de manera imperfecta-- a todas las otras; vale decir to) la "estructura libidinosa" y el modelo de organización sofülarío
que en una organización determinada, ·ejemplo; se allegará con ella. En el texto citado; Freud se ocupó también de construir
primero -es lo normal-· a nuestra y a nuestra ecuanimiM (véase el capitulo 10, "La masa y la horda primitiva") !a relación
dad aquella fantasía que oficial o legítimamente ha convocado y entre la fantasía que así cristaliza y un esquema argumental pri,
mantiene unidos, en tomo de cierto ideal, a los distintos miem· mordial perfectamente designado con una expresión que figura en
bros. A su tiempo; por los caminos que ya hemos indicado, ven· el historial antes citado: Urgeschichte (historia primordial).
drii:n a ser oídas, e interpretadas -con toda la dificultad que ello bo, importante, en la práctica, es que la organización (Iglesia,
puede implicar- también las que están condenadas allL Muchas ejército, en el análisis de Freud) dura Jo que la fantasía en la cuai
veces, se trata de la contradicción puntual de la fantasía dominan· se sustenta, Si el colapso de ese soporte es brusco, sobreviene el
te" Puede set, para profundizar el ejemplo, que en dicha organiza. pánico, interpretable como sobresalto de castración colectivo.47
rija el mito, o fantasía: (aquí) ''se salva a un niño') 43 • Debe Y a no forzados a limitarnos al examen -puramente teórico-
facilitarse su rnanífestación para que pueda también poco a poco de esas grE!f\des instituciones que toma Freud en su texto funda·
aparecer su antagonista: {aquí) i'se mata (destroza) a un niño". 44 , mental sobre el tema, la práctica de la psicología institucional
(La gravedad de ia cuestión que estaría en juego entonces explica [psicoanalítica nos pe~íte acc.".d':r ·~ la obse.rvación m.inucio':"" del
de por sí la necesidad de instaurar -en un caso como éste- un ! proceso de ·mstauraCJon, mantenmnento;" cambio y disoluc1on de
; lo _instituido en un campo social. Una ·norma·, ª un sisterna una
4
estilo de intervención que permita que la contradicción "8 vaya 1 1

presentando del modo descripto, el único compatible -por otra , determinad.a convención o acuerdo,49 un método, un recurso, ·un
parte--, con las exigencias de un proceso que se desarrolla bajo el ' producto aceptados, un estilo que se difunde, proyectos,'º jerar-
signo del análisis)" quías, cualquier objeto de consenso, en fin (y el contexto de su
El recorrido del análisis obliga por fin a .Jos argumentos fan- ' instauración): esto puede ser estudiado en su lugar de surgimiento,
. tasrnáticos a una curiosa inflexión. El modelo de ese tránsito nos ' despliegue y extinción con la precisión que se deriva, además, del
lo proporciona Freud con máximo detalle en su historial del poder de controlar algunas de las principales variables psicosociaies
"Wolfsmann" ("hombre del lobo")." A través de ese texto capi- , implicadas.
tal podemos acceder a una concepción de la racionalidad del pio·
ceso analítico. De él se desprende que el analista, en un momento 6. La transferencia: Un aspecto esencial del dispositivo psicoanalí-
crucial de su labor, debe llenar un requisito discursivo: debe hacer tico lo constituye la regla que prescribe la dirección en Ja que ha
pasar todos los hilos argumentales que fue desentrañando por un de operarse con respecto a esa "Vjcaria "estructura libidinosa" que
hito fijado en el horizonte primordial ( Ur). se produce como infaltable efecto del acto de instaurar la situación
En ese pasaje, los argumentos de la fantasía terminan de desar· de análisis. Sobre cuál sea la dirección prescripta, tendría que ha·
marse en sus elementos -representantes de pulsiones aislada;;-- ber pocas dudas: se trata de avanzar hacia lo que más cerca esté de
para soldarse de otra manerai se Corrigen, refuerzan o atemperan y la disolución completa de esa.,uficcíón o ilusión"~ que sin embargo
pueden ser señalados-en última instancia- como parte integrante es tenaz.
de distintas "teorías" (sexuales) concretas del origen.46 Los medios para lograrlo se habrán de perfeccionar cuando se
En un 8xr1bito colectivo, hay que atender a la complicación de ton1e en cuenta con más rigor el carácter argumental qtl:e esa tic·
tale.s historias con las instituciones. Allí, el destejer la trama discur· , ción entr:lña. El drruna trailsferenciai no puede ser ceñido a través
siva hasta llegar a. esa ¡irofumlídad en la que pueden vislurn brarse la i de la lectura o de figuras aisladas. Su relación con

37 '6 [ss · ·"·


también un tal patrimonio instintivo, no tendrianu» por qué asombrarnos de
la Urgeschichte debe hacerse patente, con lo que surge allí una que Ge refiero especialmente a los proce$(JJS de la ukla sexual, aunque claro está
historia concreta. Por este lado, precisamente, queda abierto un que no habri.a de lin1it11J":Se a ellos. Este elemento insti.n.tiuo seria el nódulo .de
camino hacia la disolución de la "estructw:a libidinosa", a condi· lo incomcien:te.. ; . "' (S. Freud, "Historia de una neurosis infantil". O.C., JI,
749; G.W., Xll, 155). Véase más adelante, en conexión con e.'>to, lo asentado
ción de que el analista (el psicólogo institucional) se vaya trasla- en la pág. 34 de este trabajo: "(Hay que asignarvást:µgos tales, etc.)".
dando con pericia· hasta ubicarse Conde corresponde, en el papel
8 Discurrían (o conversaban) de este modo, seguramente, Sigmund Freud
que -aunque no le guste- le toca. No el del héroe, por cierto, en y un abogado berlinés, Freyhau ..su apellido, que la causalidad quiso que
definitiva, no el de la víctima tampoco. Sólo el de quien conoce y fueran compaiiero.o; de viaje .en una excur.sión por los cercanfas de la costa
puede dar testimonio de aquella forma general de las historias. Esa adriática durante el verano de 1898, cuando al pn'mero le sobrevino un olvido
es, por otra parte, la única garantía de que se halla en condicjones después celebre: no pudo recordar el nombre de quien pintó los frescos de la
catedral de Oroieto. (Cf. S .. J<'reud, "Psicop11.tologia de la vida cotidiana" O.C.,
de entender Jo que escucha" y de que no ..será múy propenlio lt 1, 627; G.W., JV, 9). De e'Sf! olvido, de las razones de ese olvido, extrajo Freud
caer en las celadas de la puesta·en·escena. · abundante enseñanza sobre si mismo ¿Qué mejor sonda, entonces,·- que esa
que podemos imaginar distendida atención, cordial sin compromisos, del cas·
ual compañero de viaje?~ ideal de analista (si además, por obro de alguna raro
circunstancia, eJ fatal personaje, con su sola dUposición, ·.hiciera admisibles
todas las referencias uerbale.s a la sexualidad -aun lai; mtU directas-). Hay que
admitir que este ideal de interlocución. an.aliticapocC1$ ueces se da. Lo habitual
NOTAS es que la relación implique algo más de violencia. Hay ocasiones en que la
"regla fundamental" debe ser enérgicamente recordada, defendida, impuesta,
I En el sentido originario. Pólemos: guerra, conflicto, lucha. con uariable resultado.
2 En un trabajo reciente, el autor ha expuestó su propio purlto de vista 9 .Esta c·apacidad del discurso es correlativa de la de aquellas funciones:
en relación eon este parentesco. Cf. R, Malfé, "Tres prop0siciones para cerrrir blológicas·que contribuyen a producir el efecto de un.idsd e integridad del
el objeto de La psicología (psicoanalítica) en horizontes del psicoanálisis apli· esquema corporal.
cado", Revista Argentina de Psicología, Nº 26, Buenos Aires, 1980. (Cf. lO Definible su lugar como el de la: alteridad a. la que tia dirigido el
también "fe de erratas" en el Nº 28, pág. 160, de la misma Revista). discurio ~'libre'".
3 Desde este punto de vista, precllrsores ínvohmtarios de esta modalidad 11 Siguiendo con la tmnsitada alegoría. he aquí el roporte del espejo.
d.e intervención serian los famosos "canibale.'>" de Mont:aigr.ie, que pusieron e1 12 Cf Afistóteles, Ef arte de la retórica, Buenos Aires, Eudeb.a, 1966.
dedo en las en las Hagas y absurdos de la Francia monárquica, con sus despre·
t3 Este con.cepto fundamental del psicoanOtisis he tr;ido objeto de tanta
ven.idos comentarios. Léa.se, en los Essais de Miguel d~ Mo-ntaigne, ei titulado
aparente consideroci/;n cuanto efectiuoe descuido y deformación. Quien quie·
Des cann íbalf:s. ra. intentar su redescubrimiento debe por recorrer los siguientes tex·
4 Hay que recalcar: la escucha; Ja posibilidad de una lectura psicoanalíti· tos de Freud: "La eillboracibn , en La interpretación de los su.e·
::a fuera de un contexto el ínico, nadie la pone ya en duda, El material textual, fios, o.e.,·!, 496 ~ G. H'-, !I/ill. 492; "Las fantasías histkric:as y su relación con
literario y te&timonial, ha sido utilizado para el análisis, de Freud .en más, sin la bisexualidad", 0.C., I, 947; G. J.V., V11, 31; '~Gener1didades sobre el ataque
q'.'-~ subsista polémica im;portante al re!pecto. hist€rico~'. 0.C., I, 953; G. W., VII, 235; "Teorías sexuales de los niños" O.C.,
5 En lo que sigue de este trabajo se aclarará el por qué de esta notación,· I, 116:1; G.W., VII, 171; .. Pegan a un niñoii,o.c., 1, 1173; G.W., 195;
que podría desplegarse asi: un material fundamentalmente discursivo, pero ,.. "El poet_a y la fantasía". O.C., .'U, 965; G.W., VTI,211; "La novela familiar del
articulado en forma íntima y esencial con determinadas prácticas, de las que neurótico'', O.C.. III, ·Madrid, Biblioteca Nueva, 19&8, pág. 465; Q.W., VII,
no se deja, en consecuencia, autonomizar por entero. 225; "Un tipo especial de elección de objeto en el hombre", en Aportaciones
6 Este verbo invalorable con el que cuentan las lenguas romances se a la psicología de la vida er.ática, O.C., I, 955;G.W., VIII, 65; "E1 delirio y los
originó en d latín dis~urrere, "correr de un lado a otro''. sueñ.os en la 'Graclin' de W. Jensen ", O.C., I, 583 y esp. pags. 601-609;
G.W., VII, 29 y (~Sp. págs. 71-85; d UltitrHJ de los ~ns.ayos ha:_ia
• 7 "'SÍ en el hombre existe un acervo de formaciones ps(quicas heredadas,
una teoría metamorfosis de la pubertad", O.C., I, 801, esp. pag,
o sea algo an.álogo o.! instinto animal, ello será lo que corutituya el nódulo del
sistema lnc." (.$, Freu.d, "Lo Inconsciente", Obras completas(O.C.), Madrid. 810, con una í.mporta...'1.te nota aJ píe; G.W., V, lüB,esp. 127-28; § 6,
Biblioteca Nueua, 1948, t. l, pág. 1056; Gesammelte Werke (G.W.), X, 293) "Relaciones entre ambos sfa:;temas'', de L-0 in{'.On.tcierttl?., l, 1054: G. U'.,
"... Los esquemas {ilogén.icos congénitos, , . cuidan, como "categorías" filo· X, 289; Conferencia 23 de "Introducción 1'1.Psieoa.náiisis", O.C., J, 24:1, esp.
sóficas, de la distribución de. las inlpresiones de la uida:· .. All{ donde las págs.'248-254; G. W., Xl, 382-391; todo el hii,,ioritú del Wolfsrnan.n ("hon1bre-
vivencias no se adaptan al esquema hereditario .<;e inicia una elaboración de las del loboº), publicado como .. liistoria de una neurosis infantil" O. C., n:, 693¡
mismas por la fantasía .. . No podemos rPchazar la hipótesis de la actuación
de una especie de conocimiento previo, dif{cilmente determinable, semeJante
a una preparación c la comprensipp., Es totalrnente imposible imaginar en qué
i G.W.. XII, 27; "Observaciones sobte un ca$(\- de neurosis
nota al ple de las págs.. 645-646;
Varendonck", O.C .• III, 307; G;W.,
427;
"Los
, O.C., II,
para un li:b:ro de J.
de:i pslcoanáli· i·
puede consistir· este factor, y lo único que podemos hacer eto compararlo al sis" 1 O. C., III, 630--882 (pas:s-im ); G, W., No ser éi-ta una
extenso cónocimiento instintivo· de los animales: Sl en el hornbre existiera 1
40
..,- -, .. _._ ~Q

1
x;:,1.'t:1't:' :~;0 <?.:rl1na:;tlW:1 cl$ }oi;¡ h1gm"es ~n qu1S F;-eud :se cc1.::p2 ·del. ii::rn.:a de la d~e .las ;t'-.E-Ce::.e: e: ·famtasi:as ir.conscientes hasta lo p:reconr.-eiente .•• •• {S.
'~>iH;~c ';:,., ''?, f:Jl:li':' >0! ~oncepte ~ Bi.e~dü :r--ro~::'>.cid'\'.i, i,;~")hf:."<:t2cln L't'.l:n otros ·v
.Y''::r,~~':.ii . "'L-7 f-Yi·.,':''.>t·.c:!:~'-'·''··f<;:, ,:,;:-i;'J.; ;y••,,~;f,.c>: ·~ ,,.,.C. X; f/ ,,... -:v '"' -~:., S?f:
·;-,'«\. ;v, j,(; ;;,;u·go rle tod;;;,_ ;;;u t>bYE.• Í''{ ., {· "~~X->l.ti.,J-· · t"\L{~ ;:;k,¡;,;,· f.,fü: ·tods i.ü
;;;.f. Z)e iodf> lo dicho te que ei
·)s:i_·a R'&!i;'Xe~sr..,.,¿
la {':<:J1nprm::"<;¿11 á· ;_o c;i ~-)
A
Yf'i.t;;do ide (O;n.pú:tición dii: la son.· lj
[ fant.asfas ( d~ :r~~:seion) d-e ltshnis"
el horizo¡¡_tc primordiál; 2) lo reprimido pr'()piamente dicho; 3) eueni'w:il~
El análisis de las fantasías en ámbitos colectivos, :resulta ix:uJiapensa~
bh: cl estudio de Psicologt'c; de las masa,~ y análisis del yo, Tótem )1 tabú, rnente disponible (no $in dificultad muchas veces} Para la conciencia; y 4) lo
prepm·ado ¡x."ro i:a comurúcoción
lirfoisés y la religión monoteísta, El porvenir de una ilusión, etc.
1 ' z1 Aunque e.ste atributo, "colectiva", ciertamente sobra, valga como
j Por ejemplo, Plinio el joven usa la ex:pr·esión "'troctus orationis", que
14 indicación del punto de partida. de una práctica y de un proceso correlativo de
· podría tradueine -ya que oratio es: t:i...'lónimo de discursus- como "encade- apropi.ación de la teoría. ·
namiento del discurso". 231 Hay que remitir nuevamente a la sección 6, ya citada, de "'Lo
lS Compárese ~on el modismo argentino actual "descolgarse con algo". inconscientet•. (V. nota 23 ).
Estm puntos de apoyo, por otra parte, u refuerzan momentáneamente
16 29 Cf. !bid.
corno efecto de la intervención misma, efecto -para ser.breves- "transferen~ 3C Véase, por ejemplo: J. B. Pontalis;·••EJ pequeño grupo Como objeto~.~;'-·~
cial", __ ,
Después de Freud, Buenos Aires, Sudamericana, 1974; D. Anzieu, "L'illusion
17 Seria interesante, Sin. duda, reto-mar algunas de las argumentaciones de groupale .. , Effets et formes de l"illu.<:ion, NouveUe Revue de Psyc:hanalyse, Nº
Darwin acerca de la "selección sexual" (Cf. Charles Da.."Win, The descent of 4, Par.ís, Gallimard, 1971; René Kae&, .. L'a:rchigroupe'\ Pow.ioirs, Nouvelle
man, and selection in relation to sex, 2 vol&. 1 Lon.dr.es 1 Muna y, 1871) con Revue de Psychanalyse 1 Nº 8, París, Gallimard, 1973. ·
ayuda del concepto de "narcisismo". 31 " •• En modo alguno rne atrevería a sostener que semejante tentativa
is Cf. S. Freud, "Psicología de las masas y análisis del yo ... O.C.. 1, 1119; de transferir el psicoanálisis a la comunidad cultural sea insensata o esté
G.Vl.,-XIII. 71. condenada a la esterilidad. No obstante, habría. que proceder con gran pru·
!9 ' Prosopopeya" significa literalmente "creación de una personan dencia, sin olvidru- que ... tanto para los hombres como para los conceptos es
("imaginaria .., habria que agregar}. Esto es lo que sucede en la "formación peligrosd·Ci_Ue sean arrancados del sue!o·en que se han originado y desarrolla~
colectiva,., cuando se constituye lo que Freud denomina (véase la referencia do." {S. Freud, "El malestar en la cultura", O.C., III, 63; G. W., XIV, 505.}
en. la nota siguiente) "estructuro libidinosa". l".l: Se trata de la intervención de EUiott Jaques en la fábrica Glacier. Cf.
?h CL S. Freud, "Psicología de las masas y análisis del yo'\ loe. cit.
E. Jaques, The changing culture of a fcu:tory, Londres, Tavistock, 1951, .liiás
adelante. -en la nota 44. se -a:po-nen .algunas de las razones que- motivan esta
::i.; "'Así investigaríamos si... en las (masas que carecen de líder) no refetencia crítica.-
puede hallarse sustítuido el director por una idea o- abstracción. , , , y también
33 Véase: J. Bleger, Psicohigiene y psicología institucion.aL Buenos Aires,
si una tendencia o un. deseo susceptibles de ser compartidos por un gran
Paidós, l 96-6.
número de personas no podrían constituir asimismo tal sustitución ... El
director o la idea directora podrían también revestir un carácter negativo; esto ~ Vé~e; F, Ulloa, "Psicología de las instituciones. Una aproximación
es, el odio hacia una persona o una institución determinadas podría actuar psicoanalítica.,, Revista Argentina de Psicoanálisis, t. XXVI, 1969.
análogamente al afecto positivo y provocar lazos afectivos semejantes". S. 35 Claro está que eso misma estrategia es la que el a.noll$ta ha uenido
j Freud, "Psicología de las masas y análisis del yo", O. C., J., 1134·5; G. W., XIII, emplean.do en los ámbitos bi·personales en los que comenzó la práctica. Allí·
109. dichos fenómenos y .estructuras han sido conceptualizodos en timiinos de
2:< La excepción principal la constituyen los exponentes del romanticismo "transferencia".
literario y filosófico. 36 Floyd, H. Allport, "The influence of the group upan association and

23 Ct. S. Freud, "Lo inconsciente", O.C .• 1, 1043; G·. W., X, 263; esp. thought", J. Experimental Psychology, 3, 1920, 159-182.
§6, "Relaciones entre ambos sistemas". La oposición allí establecida entre 3'1 V ease al respecto la exposición de u11 caso de intervención psicológi·
Phantasiebildungen. y Ersatzbildungen (formaciones sustitutiua.s) es capital pa· co--institucional donde algunas de esas cualidades del discurso grupal pudieron
ra la teoría metapsicológico. A mi juicio, guJJrda relación con la diferencía que m:anif€3tarse en la etapa final del trabajo: R. Malfé, R. Mazzuca, G. Canessa,
señala Michef Tort ("La psycha.nalyse dam le matériali.'ime historique ", Nou· G, Autino, l. Reich y J. Rodríguez Marino, "Psicoa..'1álisis aplicado: un caso
v6le Revue Franyaise de Psychanalyse, Nº 1, lncidences de la psychanalyse, institucional", Revista Argentina de Psicologia, VII, Nº 21, Buenos Aires,
1970, págs. 146·166; hay traducción al castellano: Ed. Noé, Buenos Aires, A.P.B.A., 1976, 29-63, esp. § VI. "Los efectos del cambio de estructura
1972) entre "formaciones del lnc." representables como efectos puntuales Y
líbidinal en la :relación con la tarea'', págs. 53 y sigs.
algo así como un "zócalo general., (sic) al que habría que referir dichos
efectos puntuales, el que también constituiría ºla base material de los pensa· DE: be tenerse en cuenta, sin embargo, que el hecho de que un grupo pueda
mientos y de loo actos de los individuos (incluso en sus actividades teóricas}, llegar a discurrir de manera productiua para el ·análisis no quiere decir que la
base sobre la cual se apoyan las otras prácticas". En relación con todo esto 1 interpretación tenga que tener lugar obligatoriamente en la misma situación
me permito remitir :nuevamente al lector al trabajo citado en la nota 2. grupal donde es producido el rna.terial. P,_or diversas razones, que hacen ü la
24 S, Fr:eud, lbid . (.<rt.:sania de esta práctícu y a una ética .. -hay que admitirlo- todo11ia impreci·
so, puede ser necesario llevada a cabo en un contexto más privado. En reali·
25 "La prhnem parte del (proceso 011írico) se desarrolló progresivamente dad, a medida que un trabajo institucional se oproxima a su desenlace, se ua
41, g. 42
haciendo cada uez más apropiado el abordaje individual de las fanWsias liga·
das a In actividad o a la pertenencia institucionales. '4i Véase: R •. Malfé. ºSobresalto, pánico, •angustia .colectiva' n RevisD
talmago, Nº 7, Buenos_./µre&, 1979 •.
38 Estas excepciones las constituyen aquellos ·Casos en los que la patolo-
gía individual determina un apartamiento de lo que se oo configurando corno 48 En ·una etapa de un trabajo institucional realizado en un hospital
campó. común (en acorde con O'A.ér¡ai::;. tvvói;.- del epígrafe de este trabajo), pediátrico, se llevó a cabo una reelaboración grupal de las normas médicas y
apartamiento que obligaría q explorar más exhaustivamente una historia indi· de enfermería que pautaban la atención de algunas enfermedades, con resultaD
vidual, en busca de las causas de esa incompetencia discursiva. dos muy satisfactorios, medidos por la disminución de los índices de morta·
lidad.
~9 Véase la extensa bibliografí'a incluida en la nota 13.
49 El prototipo de todo pacto, áC·üerdo o convención lo constituye lo
40 S. Freud, u'I'res ensayos para UnÍI. teoría Sexual", Q.C., !, nota al piE
de la pág. 781; G. W., V, 65.
que Freud denomina, en Tótem y tabú, "alianza fraterna ... Véase un ejemplo
nítido de lo que puede ser una resurrección de ese pacto en el trabajo antes
41 Quede para una segunda parte, o continuación, de eSte artículo la citado, de varios autores1 "Psicpanálísis aplicado. Un caso institucional", R.
cuestión retórica de cómo explorar la coherencia discursiva, exploración que Arg. Ps. 21 pág. 49 y sjgs.
en estos ámbitos debe extenderse con alguna minuciosidad hasta los puntos
so_ El proyecto en Cuestión puede ser inclusÓ un proyectO"tir1j'uiteCf61i'iCO;---
- : de articulación de los discursos con las 'práctiCQ.S y'cOn los objetos instituidos.'
como pudimos comprobarlo hace.años. los integrantes de un equipo de psic(r
' 42 ¿Es discursivo el encadenamiento de laS conductas? ¿Puede hablarse logia ,institucional que· ue~)amOS a .cabo un trabajo de colaboración con Un
con propiedad de una .retórica de la acción? Después de todo es, saludable grupo de arquitectos a lós fines de discernir los nivel€$ de organización fantw-
que se tenga que reabrir una cuesti6n que durante mucho tiempo se dio por 1nática de la vida de una comunidad implícitos en el 'pedido (complicado
sentada en el psicoanálisis; esto nos obliga, entre otras cosas, a volver a la pedido) de un proyecto paro la nueva sede de un club social y deportivo de
Pskopatología de la vida cotidiana, a examinar Jos historiales (recuérdese, por una ciudad provinciana. ·
ejemplo, el episodio del bolsito en el análisis de "Dora'', las miradas de terror 51 A esta capacidad se la podría denominar compe.tencia 'discursiÜa. En el
que el "honibre del lobo" dirigía en secUencia a un reloj de pie y a Freud en analista debe estar muy bien asentada para permitirle un desempeño retóriCo
sus primeras sesiones, etc.), en procura renovada de las bases freudianas de la de tanta . eom.plejidad como es aquél al que se ve obligado, especialmente
interpretación del material de acción. cuando trabaja desde una perspectiva institucional.
Puede conjeturarse que toda materia ·(fónica, comportamental, plás.tica,
1
~- --- --·-·-··-
1 etc.) que se organiza en el mundo humano recibe en parte su /.arma de las
! exigenc-ias de aquel 'paradigma.~'.argumentoJ del que antes habla.mos~-
4

Seria ésta una ·manera de ir¡. tentar resolver el siguiente diiema: para Freud,
en 1901, era .legítilno postular que, así como en el habla:, en·el obra,r también
podía producirse el equivalente de un lapsus, puesto que tanto hablar como
obrar SQn rendimientos motores (véase la Psicopatología de la vida cotidiana,
al comienzo del capítulo sobre "Actos de ténnino erróneo" (Fellhandlun-
gen/. Para algunos semió!ogos actuales, inversamente, sólo puede concebirse
un "sistema de las cor.duct0$" en tanto su organizaC.ión se acerque a la del
discurso verbal.
4 ~ Véaie, en relación con la fantasía de "salvación 1' (Rettungsphant(JSie ),

el ensayo de Freud: "Sobre un tipo especial de elección de objeto en el


hombreu, de "Aportaciones a la psicología de la vida erótica", op. cit.
44 Esta fantasía, de un modo u otro puesta-en-acción, aparece con
regularidad en el curso del análisis en un ámbito colectiuo, al reverso de los
bellos propósitos.
Bajo formas de manifestación diversas, bajo distintos ropajes ideológicos,
este antagonismo extremo magnetiza los campos psir:osociales.
De aquí no se deduce una postura que reduzca las instituciones, desde una
pertpectiva J?sicológica, a construcciones de "defensa", como lo hace Elliott
Jaques, Y mucho menos en los términos abstractos en que él lo hoce. (Baste
señalar que Jaques ignora, al ocuparse de manera central de las instituciones
como "'defensa contra las ansiedades", nada menos que la ansiedad de castra·
ción). ~
45 S. Freud, "Historia de una neurosis infantil", op. cit.
_ 4ti Una equiparación errónea y simplista con· .el análisis de un. sujeto
in:Cividú'a1 llevó a algunos a.pensar q'üe en un'trabajo institucional-erá preciso
remitirse a la "infancia•• del gr-upo o de la organización.

43 a1
;;:~¡-,
-----~·-----~-··-----

,-~-------··--·----·-----.----,----~-- ·----- ------ ---·-- -- ----------.-"----

RICARDO MAi.FE
ROBERTO MAZZUCA Nuestro contacto eon este grupo .se produjo a pattir de la gestlón
GRACIELA CANESSA de una psicóloga áei Centro que, con el consentimiento del jefe,
GLORIA AUTINO · recurrió a nosotrOs, como miembros de lo que entonces era la Cáte-
ISABEL REICH dra de Psicología Institucional (Departamento ·de Psicología de la
JORGE RODRIGUEZ MARINO 1
Facultad de Filosoíin y Letras, Universidad de Buenos Aires), pues
snbía que desde alli se prestaba asistencia a las instituciones pú.blicas
que lo solicitaran.
Psicoanálisis aplicado: un caso institucional Como motivo de consulta se adujeron dificultades surgidas en la
relación de los miembros del grupo entre si y en el desempeño de
la tarea cotidiana. Después de algunas entrevistas, se estableció un
contrato de trabajo que se_ prolongó por dos años y· medio con la sol~.
interrupción de dos· vacaciones de verano .
... Participaban de las.reuniones grupales que coordinábamos, las
que se. realizaban con una· frecuencia' semanal, todos los 'miembros
del Centro con excepción del persorial auxiliar, que rechazó la invi-
tación a incluirse en el t~nbajo :institucional.' 2
Il. LA TEORIA .
l. LA INSTITUOION En la exposición que Sigue, nos referiremos a algunos de los as~
El trabajo de ''psicología institucional" del que nos ocuparemos pectas más significativos del caso, partiremos del esquema propuesto
en esta publicación fue realizado en un Centro Médico ·Psicopedagó- por Freud en P~icoloqía de las masas y análisis del yo ( 1921). En
gíco dependiente de un organismo oficial Pese a que, por sus fun· esta obra Freud sostiene que lo decisivo para que un conjunto de
clones dentro de la estructura institucional de la que formaba parte, indiYiduos constituya un grupo son los lazos libidinales que vinculan

¡ este Centro debía cumplir toda clase de tareas de reeducación, al


comenzar nuestro trabajo se ocupaba fundamentalmente de un tipo
especial de pacientes <.niños con retardo n1ental ·severo)_ cuyas posi- ·
.a los miembros con la figura de- su líder. Formula asila "constitu~'
ción libidinal" del grupo: _·tES :lmª, reuiúpn de individuos que han
'r~empla~do su_ideal dely0' pór~un mismOfobjeto 1 a.consecuencla_de
1 lo~ cual -se'·ha establecido entre ellos una\rnutua·- identificación en
1 bilidades de evolución son muy Jimítadas. . ¡ ! • :· • SU- )'O". 3 "'"' « :'.';<·~;-:-, ;_,__.,,,;,,,,.;;; , ,
El Centro estaba integrado· por alrededor cuarentá personas,
1
entre profesionales y personal auxiliar. La jefatura estaba a cargo
de un médico. Había, además de él, una media docena de otros 2 Poco tiempo después· de con1en:z.::ido el trabo.jo,. lilS enfermeras y el personal
médicos, la mayoría de ellos neurólogos. El resto de los especialistas administrativo y de maestranza dejaron de asistir a bs :reuniones, de las que habían
eran psicopedagogos (que constituían el equipo profesional más nu- participado inicit'llmente. Ji1.is adelante, culltldo los distintos equipos profesionales se
meroso), fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales, psicólogos, kine- reorganizan, el grupo decide volver a invitar a esas personn.s a incluirse'_· en_ el proceso.
Se suceden a.si algunas reuniones con ellas. las que, culminan Con -_Una negativa
siólogos, asistentes sociales, enfermeras y un odontólogo. El personal explícita que deja definitivamente fuem del , trabajo -psicológico a ese grupo. La razón
administrativo y de maestranza sumaba una decena de personas. principal quP opusier.on para' no ~participar. fue. h de· que, de hacerlo, temían -poner
Si bien la actividad fundamental· era la reeducación, el Centro en,pellgro su trabajo, del que_dépen<lían pura .subsistir. No tratamos de convencerlos
de cJo contrario. :i. pesar de: 'que el contmto :con-'"el' que habíamos iniciado nuestra
desarrollaba tareas de investigación y cumplía también funciónes intervención exduí:i. Ja posibilidad de que se lomaran "represalias".
docentes con alunmos de la Universidad local que cursaban las carre- Basándonos en nuestra experiencia, colegimos: que allí actuaban. además de esas
ras de las que provenían algunos de los profesionales. Cabe aclarar razones: explícit::i.s, otros motívos vinculados con comple¡as y acen<lntdas actitudes
aquí que esta institución gozaba de m.ucho prestigiO en su medio, frente .::i. la autoridad y frente al poder de la palabra que nún sustentan (por lo meOO!I
entre nosotros) algunos sectores de las clases explotadas. Como un ejemplo caracte-
siendo su actividad conocida en todo el país y aun a nivel ínter· rístico del tipo, <le obsen-·aciones en las que nos basamos para decirlo. podemos citar
nacional t1n episodio ocurrido ul comienzo de este tr.i.b:ijo, cu:indo los que luego se excluirian
~odavía asi<;tfo.n a las reuniones generales. Poco antes de empez.ar una de esas
reuniones, unu enfenner.i, vencida por la ansiedad que aquélla le provocaba, sufrió un
Jesmayo, negándose luego, al volver en sí, a entrar a la sala donde los demás comen-
1 Colaboraron con los autores, en distintas etapas del trabajo de campo o .en 7.aban .)'3. a reunirse, uduciendo que lo que allí. se decía era "demasiado fuerte" para ella..
la elabon;i.ción posterior, las siguientes personas.: Osvaldo Devries, Carlos Campelo. Ol,)inión que fue con1partida por los otros miembros del personal. :i.uxiliar. (Lo que allí.
A. Maria García Coll, Luis Stuhlman; Jorge Alisio, Silvia Avid, Alicia M.arcoff, Osear-·.-. se decía implicaba un tímido esbozo de cuestionamiento dei "principio de autoridad..).
Card6s y M. Thérese Ekiel. La conceptualización que aquí presentamos se benefició 3 Freud, S., Obras Completes, h-1üdrid, Edit. Biblioteca. Nueva, 1948, VoL l,
ta.mbién con los aportes que realiz.aron a lo largo de enriquecedoras discusiones, los: p:ig::'fl65._ ,{Todas las_ otros. citas de Freo.d_ que.hacemos en este orticulo se basan en
demás' dóC.t."!li:es y también los .slUI!'.nos: de .la ·.ex C!tedra. de _Psirologh'.·Institucional,,::' la:- edición· mencion<ida. Pero l:t'."tmdncci&n h::t sido eorreg:idu por nosotros -en varios
{ex Depa.rta.mento de, Psicologüí, Fac11lt2d de Fi1o$ofía y LetrD3. Universidad Nacio- lugares, por h:iberb confrontado ~-on el origi:nd alerrún).
nal de Buenos: Aires). ___ ·

. ;'
En las "masas artificiaJes" (hoy diríamos organizaciones o "ins- narcisismo' de Jos miembros del grupo (y del suyo), y simultánea,
tituciones") la estructura organizativa, que prevé por lo general la paradójicamente, como el de captador imaginarlo del narcisismo de
convergencia de la red jerárquica en un jefe, puede superponerse. a los miembros del grupo (y enaltecedor del suyo). Si resulta violento
esa estructura libidinal (la expresión es de Freud} 1 con lo que el jefe- postular, en el plano teórico. que desde el mismo sitio se hayan de
Jíder, representante de un orden institucional, mantendrá así Jígados cumplir funciones así de contradictorias, suele no ser menos violento
a Jos sujetos, a la vez como participantes en una actividad conjunta, el conflicto que en Ja realidad de los grupos humanos se deriva de
con lugares y funciones asignados de acuerdo con las regulaciones esta ambigüedad.
portaimágenes recíprocos de uria ficción (o ilusión) 4 compartida, Nuestro trabajo en el Centro de Reeducación nos permitirá ilus-
"la de Ja presencia de un jefe 1, .. ) , que ama con igual amor a todos trar dicho conflicto, planteado allí con claridad en cada uno de los
Jos miembros de Ja colectividad. De esta ilusión depende todo y su dos temas propuestos al gntpo para su discusión en sucesivos mo~
desvanecimiento traería consigo la disgregación ( ... ) 1 en la medida mentas:
en que Ja coerción exterior lo pennitiese". 5
a) ulas relaciones entre los mlembros del grupo,,;
Ha de tenerse en cuenta que el término ºideal--Oel-yo" abarca una
multiplicidad de aspectos que hacen muy complejo su análisis dentro b) "la relación de los miembros del grupo con su tarea";"
de la obra de Freud. En Psicología de, la& masas y análisis del yo Ya hemos sugerido que las vicisitudes de las relaciones de los
él rePertoriza como funciones de la initancia ideal-del~yo la auto-
11
miembros de un grupo entre si han de estar regidas latentemente por
observación, la conciencia moral, la censura onírica y la influencia Ja coofiguración jantastica y la asignación de lugares que se derivan
principal en la represión", también la de "heredera del narcisismo de la convergencia libidinal en el líder. Podemos agregar que el
sistemáticas de una organización más o menos racional, y como modo de encarar la ordenación y transfonnación de Ja realidad de
primitivo", y .más adelante 11 el principio de la prueba de realidad". que el grupo debe ocuparse, lo que ---en lo descriptivo- puede ser
Es decir que, en 1921, engloba en esta instancia los aspectos narci- denominado su "tarea" o sus "actividades recibe ta.111bién Jos efectos
11
,

, sistas, que ya figuraban en Introducción del narcisismo (1914) -in- de la función simbólica-e-imaginaria que el líder representa. ' De
cluidos con relevancia en Ja extensa noción del ' yo~idea1"- con
1

1,
aquí que, dentro de ciertos límites, sea siempre un jefe, un llder,
! otros que remiten decididamente al fm del complejo de Edipo, a Ja quien signa la relación de los miembros del grupo con aquello que
instalación del superyó. En El yo y el ello (192-'l) reubica al ideal- queda recortado de Jo real como tarea del grupo. •
del-yo como sinónimo de superyó: "el ideal-del·yo o superyó", y En síntesis, este orden centrado en Jo que se acostumbra llamar
rectifica la afirmación de que ejercita la prueba de realidad: "dicho una "figura' de identificación", orden que es sin duda una concreción
e..x-amen es ejercido por el yoº. politico~ídeo1ógica 91 regulara tanto la orientación del grupo hacia lo
Subsiste empero un problema fundamental: este ideal-del-yo de real, como el establecimiento de nonnas comunes y lugares diferen~
Psicología de las masas y análisis del yo aparece a la vez como "he- ciados para cada miembro del grupo o cada subgrupo. Todo lo cual
redero del complejo de Edipo" (El yo y el ello), vale decir en carác- nos permite decir, desde una perspectiva psicoanalítica, que el lider
ter de representante de la ley o, más descriptiva.mente, del padre cabal de un grupo s:ocial instituye (al igual, justamente, que el ideal-
como interdictor y modelo, y también como ~~heredero del narcisismo
primitivo" 1 o sea del "narcisismo de los padres"'' (Introducción del
narcis,ismo), del que nace especularmente "His Majesty the Baby". 6 ..Mientras que la fonnac.!én colectiva se mantiene, y basta donde llega su
En relación, entonces, con Ja dualidad de referencias que entraña influjo, los individuos se comporr.an como cortados por el mismo patrón; toleran todas
las particularidades de los otros, se· coosidemn iguales a ellos y no experimentan el
el concepto de uidea1-del-yo" (o sea, su vertiente narcisista, corres- menor sentiÚUeoto de aversión. Se'{'.in nuestns teorías, tal restricción del narcisisxno
pondiente al "yo-ideal", y la ligada a una función normativa), po~ no puede ser ·provocud:i sino por un solo factor: por el eclace libidinal a otras per~
driamos resumir el ambiguo status del líder como el de ocupante de ¡>o.nas. El egoisrtio no encuentra un límite m:is que en el amor a otros, el amor a
un Jugar simbólico axial, desde el cual se constituye en restrictor del objetos."' (Psicología de las mruas v análisis del yo, pág. 1136) .
..Así, pues, el sentimiento social reposa en la tr.tnsformación de un sentimiento
primitivamente hostil en un enlace positivo de la naturaleza de una identificación.
En cuanto podemos seguir el proceso de esta transformación creemos observar que
se efectúa bajo la influencia de un enluce. común sobre la base de ternura, a Wl:l
4 En el original alem:án de Psicología de las masas y análisis del yo, Freud da persona e:-..i:erior a la inasa." (lbid., pii.g. 1145).
ésn alternativa, que h:i. sido suprimida de la versión española. Dice Freud: "In der
7 Esto contmdice cierta ideología en boga entre nosotros según la cun.I e1 estado
Kirche ... gilt wie im Heer . .. die Mmlíche Vors-,»egelung (lllusian}, das ein
Oberhaupt 4as ist.~. das alle .Einzelnen der Masse mit der gl,eichen Liebe liebt." ideal de un grupo sería aquél en que el grupo es regido por la :taren. o, como se suele
V&spiegelung puede traducirse por "ficción", pero el hecho de que derive de Spiegel decir, cu.ando "el líder es la tarea". En cambio, no contrndice la posibilidad, ya
{espejo) le da un::i connotación muy inte-resante, al relacionada directamente con el .seña.la.da por Freud (Cf.: Op. cit., págs. 1134.5), de que en algún grupo pueda ser
una idea la que termine por ocupar el lugar del llder. '
campo de lo imaglnario ·especular.
11 L:.:i.s implic.aciones de esta n.finnución se .desarrollan mas ndel:lnte y en. especial
'5 Op. C1t.i pág. 1131. en las pá.gs. 53 y sigs. '"-'

31
!! ~.,
del-yo en el escenario 10
del _mundo interno) las caracteristicas que de Jos asistidos en el Centro y exigían una· atención muy prolongada
habrá de tener la represión (~rerdrangung} allí vigente, al tener en con posibilidades de evolución muy reducid:1s.
sus manos co1no interlocutor privilegiado y denominador común del
1 "Debido a la lenta evolución del paciente pierdo el sentido de
deseo de los miembros del grupo, la mitad de la llave que les permi- la norn1alidad". "Estoy tan acostumbrada a hablarle a un chico y
tiría a é.stos 1 mientras están bajo su influjo, libre acceso al pensar. que no n1e conteste, que cuando en otros lugares veo chicos hablando
Pero como ocurre que) a pesar de 1a represión, "la verdad siempre y jugando me asombro". "Otros. pacientes tienen e?:pectativas que
puede ... ser comunicada entre lineas, 11 los miembros de la institución no se cumplen. Ahí está Fulano. Hace cinco o seis años que viene ...
de la que aqui nos ocupamos, al igual que lo har-ian los de cualquier La madre cree que va a aprender algo ... n 13 En una de las e.'ípre~
otrO grupo en condiciones similares (condiciones, como se verá, de sienes más explícitas de lp que resumen el estado de ánimo predomi-
conflicto encubierto) , manifestaban a quien estuviera dispuesto a nante en el grupo, un miembro del Centro nos dice: "Estoy intoxi-
escucharlos una serie de dificultades que podian ser consideradas cado, recontraintoxicado de este tipo de trabajo}1 •
legítimamente como síntomas. Por otra parte el jefe, que era muy respetado por el grupo en
En ellos se traslucía Ja verdad del deseo del grupo y en ellos se razón del prestigio científicó" de- que disfriltaba eri el· ·ámbito de su
detectaba también el estilo con que una persona concreta, el jefe profesión, manifestaba ejercer un liderazgo de un modo que él mismo
del Centro1 se desempeñaba en las dos vertientes señaladas -la cálificaba como muy severo; decía ser estricto en el control del cum~
simbólica y la imaginaria- del liderazgo. plimiento de horE.rios del personal y exigia que se atendiera a un
determinado número de pacientes por día.
Dice el jefe de si-mismo: "Soy autoritario, exigente, absorbente".
Jll. LOS SINTOMAS "Habrán observado que centralizo mucho las actividades de la insti~
Los miembros del Centro decían trabajar a disgusto y casi peno· tución". "La gente depende de mí humor; cuando llego de mal hu.'1'.lor
samente. Realizaban sus tareas cotidianas con regularidad pero no todo el Centro anda mal. .. "
se sentían productivos, e inclusive estaban comenzando a preguntarse Esta modalidad del jefe encontraba en el resto del grupo una
si los progresos logrados no se deberían a factores espontáneos y no respuesta complementaria. Cada equipo profesional trabajaba .aisla~
damente, desconociendo lo que hacían los otros equipos y decían no
a la eficacia de su intervención técnica. Uno de ellos nos dice, por
poder reunirse si no estaba presente el jefe. Nos hablaban -de su
ejemplo: "Jl.1e pregunto hasta qué punto tiene sentido mi profesión". 12 dificultad para salir del estancamiento en el que estaban con expre-.- ,.
Los desalentaba el trabajo continuo con pacientes tan deterio- siones de este tipo: "Estamos como aletargados,. nos cuesta empe:r.zr
rados. Estos pacientes, como hemos dicho, constituían la mayoria a movernos necesitamos estimulación, hay abulia, necesitamos algo
1

para movilizarnos''. Y, casi como una invocación1 uno de ellos agrega,


dirigiéndose al jefe: "Doctor, yo no sé qué hacer, a qué recurrir ... "
9 Ideología es la forma (n·o sólo forma manifiesta sino también. estructura, forma Paralelamente, refiriéndose a· una profesional dedicada a la inM
latente) en que se organiza y se mantiene, en lo histórico concreto, un sistema de vestigación que había trabajado hasta hacia poco tiempo en el Cent.ro
relaciones rociales. Allí, en la institución manifiesta y en sus requisitos estructurales, y que representaba claramente_ un alter ego del jefe, nos decían:
lo imaginario y-lo simbóüco se conjugan. (Véase, en relación con esto: Tort, Michel,
El psicoanálisis en el materialo:mto hi.st.órico, Bs. As., Noé, 1972; Verón., E., "Condi. "Está en una escala superior de valores. El modelo era ella. Todos
ciones de producción, modelos generativos y manifestación ideológica.". El proeeso los que estaban por debajo de ella dejan mucho que desear. Tiene
ideológjco. Bs. As., Tiempo Contemporáneo, 1971; Verán, E., Linguistique et Socio~ una automotivación ·fabulosa.• Es una especie de Premio Nobel, un
gie. Vers une logique naturalelle du mondes sociau:r, Communications 20, París, monstruo de la ciencia.-.. " . ·
Seuil, 1973.) .
En un intento por salir de la paralización y de lograr a Ja vez Ja
10 F..n el Capítulo XI de Psicología de las masas .y análisis del yo. "Una fase integración del Centro 1 el grupo se había propuesto realizar reunio·
del yo", donde Freud bosqueía ya su ..segun& tópica'", hay una breve frase, que fue
omitida por el traductor español (Edít. Biblioteca Nueva), que nos permite medir la nes semanales de "ateneo", en las que pudieran discutir los casos
importancia de la extensión operada en la teoría a lo largo de los veinticinco años atendidos y reactualizar los conocimientos teóricos. A· poco de iniM
que separan La interpretación de los sueños de El yo ¡¡ el ello, Refiriéndose a la ciarse los ateneos, el grupo advierte, sin embargo~ que se repiten
relación que mantiene el yo con el ideal·detyo, señala que "probablemente todos los alií las dificultades ya descritas (dificultad para pensar, pasividad,
·efectos recíprocos desarrollados entre el objeto exterior y el yo-tot.ul ... se reproducen imposibilidad de trabajar si el jefe no está presente) y en la última
ahora sobre este nueco e.scendrio (auf diesem neuen SchaupltJt;:;) dentro del yo". La
frase subrayada (y omitida, como decimos, en la traducción) ha de ser puesta en reunión de ateneo que realizan deciden consultar -a un equipo de
relación contrnpuntística t·on la c:uncterización que Freud hace en La interpretación psicólogos institucionales.
de los sueiio.t del ··1ugar psíquico" del sueño como otro escenario (eine andere
Schauplatz}.
11 J. L:ican, Ecritt;, pág. 372. 13 Esta pequeña muesb::l de cinismo, o de "humor negfo... fue l::i primera mani*
Como consignamos más ad el.ante (ver pág. 59), esta era una duda expresada
· 12 fesm.ción preuursorn., de !o que mú.s ~delante indiviJua.lizurí:i.mos como el tema de la
también por el jefe del Centre, que daba así la pauta de esta manifestación sintom<iticn. broma sádica.

IZ ~4
'~,-.'

33
En las primeras etapas del trabajo, Jos miembros del Centro no Por otra parte, también en lo que hace a ''la tarea", la institución
percibían ninguna conexión entre los dos complejos de actitudes quedaba modelada sobre la subjetividad del jefe. El trabajo con
descritos: la desesperanza con· que encaraban su trabajo cotidiari.0, chicos con retardo mental severo, que "absorbía" todas la.s otras
y los senti:niento.s que prevalecían en la relación jefe-subordinados. actividades posibles para este grupo profesional, respondia a Jos in~
Lo que nosotro.o:; pudimos observar era que el jefe no devolvía, iereses particulares del jefe. No era el nombre de la institución, nom-
ni comQ g!·atificación ni como reconocimiento, el capital narcisista bre: en el que Jas tareas de reeducación estaban mentadas con má..xima
que los miembros del grupo habían in-vertldo en él. :Frecuentemente generalidad1 lo que delimitaba allí las actividades pertinentes de las·
expresaba con cierta displicencia socarrona opíniones negativas con que no les eran propias, sino la historia personal del jefe, su especia-
respecto a :a capacidad o a la dedicación de los que de él dependían, lidad y sus intereses y C:lpacidad profesionales. l!J contar la historia
dando a e::i:ender que no se podía esperar mucho de valioso de ellos, del Centro, el jefe identificaba clarainen.te el origen de éste con su
especialme:-ite en términos de productividad intelectual. Se limitaba ingreso a él. Las actividades previas a su inclusión no pertenecían
así al conr.rol de los asnectos más exteriores de la conducta de los ni a la historia ni a la prehistoria del Centro. J_,a pre..'1istoria estaba
profesionales. Ese contfol había llegado a ser extremo y a mostrar referida en cambio a un servicio hospitalario que é1 había dirigido
caracteristicas bastante sádicas. ("Hay periodos en que parece que con anteríoridad. "Este Centro comienza en el liospital X cuando·,.
no nliro nada, pero cuando miro, no digo nada; tomo nota, después nosotros, que en esa época ..." Es decir, que es el jefe con su historia
reúno a la. gente y leo ... 1Yo desencadenaba inténcionalmente esa
jf ' personal quíen anuda 'la historia de la institución y le da sentido, al
agresión ux1 poco generalizadaH). Vale decir que en lugar de cons~ incluirla, como un momento! en su propia historia.
tituirse éL como 1.ider, e...Yl representante de un principio de orden Sólo más adelante, en etapas más avanzadas del trabajo de psi~
susceptible de simbolización, le era necesaria una vigilancia constante1 cología instituciona11 los otros miembros del Centro pueden hacer
residuo degradado de una función simbólica. valer sus propios intereses e incluirlos legitirr1amente como activi~
Al mis.:.-no tiempo! ot..ra.s 1nanifestaciones del jefe nos permitían dades del Centro, diversificando las tareas del mismo. por ejem~
discernir tma ace,.v:tt1ac:ión especial del ingrediente narcisista que plo. los psicopedagogos .inician un trabajo de diagnóstico y reeduc:a.-
un Jider aporta siempre, de un modo u otroi al desempeño de su ción con alu..."'ilnos de instituciones educativas de la zona. por iniciativa
función. En este caso el llegaba aJ punto prácticamente de propia (ver Sólo entonces los miembros del Centro perci~
considerar al grupo como parte de si rn.ísmo, englobándolo en su birán la que e..xistia entre los fines explícitos de la
propia subjetividad. Era como si hubiera abSfYtb·ido al grupo en él, con institución y la tarea habitual. Cuando el equipo de psicólogos ins~
lo que -aplicando una expresión de 'Freud 14- transformaba 1a psi~ titucionales comenzó a trabajar con este grupo¡ esa discrepar1cia no
cología colectiva en psicología individual. En este sentido, fue lícito era percibida por ellos:, a pesar de ºver" todos los ditt..s Ia placa de
que en un momento interpretáramos literalmente el uso insólito que identificación del Centro colocada en la puerta de entrada. 17
el jefe hacia a menudo de Ja del plural para referirse Hemos visto hasta a.hora cómo en esta institución "el jefe lo era
exclusívamente a si mismo. (Por decia: "Habla una si- todo": la institución despliega las actividades que interesan al jefe,
tuación conflictiva entre el Centro y nosotrosl'). 15 Pensaba que la él es auien enseña a ejercer.las (l'la n1ayor de la gente que
gente que no cumplía con sus e.."{igencias Jo estaba engañando a él venía 3.1 Centro no estaba preparada, yo en fondo sentia que la
pe:rsonalrnente, pues "en el fondo sentía que la gente estaba obligada gente estaba obligada conmigo, por mí que les habla dado cosas'') 1
conmigon, Con todo esto, se configuraba colectiva1nente el equi- él es el único que sabe, Premio Nobe1, monstruo de la ciencia, frente
valente de una metáfora según Ja cual toda la institución quedaba a quien {o fuera de quien} los otros no saben, son inútiles e incapa.-
"absorbida" en la persona o, según una fantasía ;nás. concreta, en el
cuerpo del jefe. "
Para describir más cabalmente la imagen del estado (sintomli- 17 En l~ págs. 44-45 de este mismo trabajo narramos un epi.'>Odio donde esta
tico) en que se encontraban los sujetos, imagen que ellos mismos capacidad del grupo de mirar sin ver se pone de manifiesto en grado superlativo.
fueron dibujando para nosotros en su relato, diriamos que "se sentían Esto nos lleva a recordar nuevamente que en Psicología de las masas '!! a.nd.li:sis del yo,
absorbidos (por algo) (que los dejaba) paralizados, estancados, ale- Freud ad}U(].ic:::. al ideal.-cl.el~yo (que es la inst'1!1CÍll "e:n.C<'.nrn.r1.,,.a·" el líder en una
ma.52 o formación colectiva), entre otras funciones, ü1n1bién la ejercicio de la
targados, (con la impresión de ser) inútiles e incapaces". prueba de realidad, "interesante idea" (Lap!nnche y Pontalis), fuego el misrno
Freu-d la ha}-rt modificado. Dice :llH: .. No e-s de ex!n:if:i;::r que yr; considere coui.o
real una. percepción cuando la instanci::i. psíquica e11C:ltgn <le prueba de realidad
se pronuncia por la re:ilicl::id de h misrnn.". {Tn.mbién podria deci.Pe entonces que
14 Freud, S., Op. Cit., Capítulo XI. Cl.4'!.ndo, en detenn.ina<las circunstnncias, eI Hder dict:nriin;;., o con su n.ctitud induce
15 Saca¿a textualmente, como otros de los párrafos citados, de la autoobjetivación a creer, que algo· no existe, 1::i. percepcián correspondtente no es tenid::i. en cuenta
intentada por los miembros del grupo con motivo de un trabajo para presentar en con10 información pertinente a lo real por Ios miemb1os del grupo/.
un congreso de su especialidad {ver pág. 43), Esa observación de Freud nos es presentada en un contexto en el' cual se com.
16 Por ejemplo, del personal auxiliar se dijo en un momento que eran ""los ojoS paron tres formas de la fasciracíón: el en;imor.u1)iento, la hipnosis 'f los fenómenos
Y oídos del jefe", "apéndices" suyos (de su cuerpo fnntusmático). de b. psicología colectiva. En relación con estas dos últimas fomi.:·~~. dice: "Po.r ctra.

35 ~h
f3
c2,s. .:~os rrüernbros dei Centro quedan así priv~dos de la:- posibilidad
de- e:,cs.xnar v;:iJor alguno. de estar en 1J:Jia la. que (por alguna ta2:ón algo rnisteria"'
F:-::;te era. un contexto ap:cepiado para que en é-, g·pnetase inin~ s:.l ~"vaJ.;:.-, pena ¡)ertenecer" y --{:n algunos casos--~ eJ sueldo per··
te:rrun:1pióarnente gran monto de agrÉ:s).vidad, per1J é-SIZL, en todo caso, c;bjóo pa_s0.b2n. a ser entonces los únicos, aunque heterogéneos, rno~
era sorda o sutil y sólo se manifestaba· abiertamente: a través de a los qu-e podía atribuirse en un primer análisis la perrnanencia
accesos esporádicos y e..xplosivos 1 a guisa de ataques epil.épticos, en de Ja gente allL /~_quellos para quienes, al parecer, tales motivos ya
los que uno u otro miembro del Centro "se peleaba" con_ el jefe, no se iban de un rnodo peculiar. Si era. gente que no recibía
mientras todos los demás eran e:Spectadores fascinadóS-.,--de esas pe~ sueldo, era una partida sigilosa, 11 comienzan por venir cada vez me:w
leas. (A medida que avanzó la intervención --del equipo de psicologi.a nos y un dia nos damos cuenta de que no vienen más11 • Otros se iban
ir1stitucional en el Centro 1 la agresividad fue adquiriendo alll f'orrrias después de alguna "pelea" más o menos escandalosa. Nadie, en fin,
de manifestaciones más fecundas, a través de- las cuales el grupo parecía poder irse de un modo público y decoroso a la vez, vale decir,
ahora integro --con nuestro decisivo au..xiHo--~, y dispuesto a hacerse legitímo.
valer, se enfrentó con el jefe, como luego veremos).
Es preciso_ aclarar aqui que este relato constituye más una siste~ IV. LA INTERVENC!ON
matización inte....""Pretativa que una descripción. Hay muchos: aspe(>
tos significativos del caso que no son mencionados, por lo___.gtle tal En este contexto hubo de insertarse: nuestra palabra, y nuestra
vez se haga dificil entender, por ejemplo, cómo y porquér a pesar acción. w Evidentemente, la producción de un efecto cualquiera de~
de todo lo dicho, la gente seguia trabajando- en el Centro 1 alg-ünos- pendia de que pudiéra.711os modificar el equilibrio libidinal del . grupo~
inclusive sin remuneración. En realidad, y aparte de todo efecto lo que implicaba, de modo ineludible, vulnerar el narcisismo del jefe~
de fascinación (que es aquello de lo que nos ocuparemos en la si· Antes de relatar cómo logramos ese objeti.vo, conviene introducir
guiente sección de- este trabajo), hay -que señalar que los miembros algunas breves consideraciones sobre la estrategia de la intervención
del Centro obte.nian. alg11nos beneficios concretos: además: del sueldo y describir el equipo de trabajo que constituíamos. Este equipo -co-
-no muy alto sin embargo-- que algunos. de ellos percibiant los n10 ya se ha dicho-- estaba formado por docentes y alumnos de lo
favorecía el pertenecer a una institución además del he~ que entonces era la Cátedra de Psicologia Institucional (Facultad
cho- de que aJ.li se relacionaban como u-ara obtener también pacientes de Filosofía y Letras, UNBA) y se fue modificando a lo largo de los
para su práctica privada, y de que podían llevar a ca.bo a.sL"Tlismo un dos años y medio que insumió la tarea~, La etapa decisiva del trabajo
aprendizaje y una capacitación profesionales que llenaban sus nece- comenzó con la inclusión en el ca1npo. después de una etapa inicial
sidades durante cierto tiernpo. En el mom.ento del ingresoi en espe~ diagnóstica. del profesor titular de la catedra. A partir de ese mo-
era intensa la ilusión de participar del prestigio del Centro y mento, nuestro grupo se equiparó con el grupo cliente en u..-, aspecto
grande el deseo de aprender, particularmente lo que podía e_,_115eñarles que creemos tan decisivo para el éxito de un trabajo psicológico que
el jefe. Pudimos. ser testigos de ello en una reunión en la que parti~ se hace preciso desarrollar el punto con mayor detalle, aunque tene-
cipaba por primera vez una pers:ona que recién ingresaba: ºPiso el mos conciencia de que -no por azar1 ya que ese aspecto tiene que
Centro y veo la alegría; en pocos segundos me siento como en mi ver con la vertiente imaginaria del uphallus"- 19 nuestro discurso
propia casa ..." bordea aquí la zona del ridículo o la del escándalo.
Después de cierto tiempo ese entusiasmo, por lo general~ se_ iba
desvaneciendo, por las razones que ya hemos señalado. La ilusión
18 Esta afinnaci:ón de que el psicólogo aci:t.Ía está especialmente dirigida a
contrariar a aquellos que, con alguna hipocresía, ofician de vestales de una supuesta
"ortodoxia" psicoanalltica.
parte, podemos también decir que la relación liipnótica es -si se nos permite la
expresión- una funnación colectiva constituida por dos personas. La hipnosis se Uno de nosotros ha dedicado un par de trab:ijos a este tema {véase por ejemplo:
presta Inal a la comparación con la fcrm:lción coleetiva porque es más bien idéntica R. 1Ialfé, "Razones para desenrolarse", en El rol del psicólogo, Buenos Aires, Nueva
a ella. Nos presenta aislado un elemento de la complicada estructura de la masa, Visión, 1973) por lo que sólo insiste acá en que, en lo que hace a una dimensión de
la actitud del individuo de la misma con respecto al caudillo". (Op. cit., pág. 1142). acción, lo que diferencia el trabajo psicológico en el :i.mbito institucional o comur.ita~
Véase, en relarión con este problema, lo que ya dijimos en pig. 32-33 de este 1io, del trabajo psicoannlif:ico en el contexto b:adícional, es quizá que en aquél se
trabajo sobrn el modo en que Ull- líder signa la relación de los mie1nbros de un grupo nota más que el psicólogo actúa. (De todos modos, hay que reconocer que este relato
con lo "real",, en el contexto de un orden institucional (como concreción político. de nuestra intervención en el Centro de Reeducación puede dar una idea muy e:ra.
ideológica). Re:s:u.lta. sugerente, a este respecte, unu nota que dedica André Creen en gerada de la preponde1<lndn de esa dimensión de acción por sobre Ja interpretativa,
su tmbajo "'El objeto (a) de J- L:leün y h teoría freudiana" a h re1~1ci6n entre la pero eso se debe, por un 12do, a las características de la institución, y por otro a
""función del i<le:tl"" y las "gnndes instituciones"' (del yo). una de ln.s c:..ml.es es parn nuestra intención de presentar e1 análisis de un caso y no de exponer una técnica 1 de
F:reud p.recisa.--nente (Cfr.: "'Adición met::i.psicológica a 1a teoria de los suenos") la intervencíón, por lo que sólo narramos aquellos episodios que son especialmente
pruebn. de realid:id. ( Cf.: Notn 8, pág. 41, <lel trabajo de Green citado. induido significativos en cuanto a caracterizar la estructu...-a llbidinal latente y algunos de los:
en el libro: Obiet.o, castració'n y fantasia en el psicoanálisis, Buenos Aires, .Siglo jalones que marcaron el proceso de su ttansfonnacióo).
XXI. .1972). 19- Cfr.: J. Lacan, "'La significación du phallus. Die Bedeutung des Phallus."
tcrits, París, Seuil, 1966, págs. 685 y sigs.
37 1'{
a) DecidiCos a romper con el esquema paralizante que supone
En primer lur;:.ix, ha de tenerse en cuenta. el hecho de que un roles fijos de "observadores", todos los miembros del equipo parti-
trabajo de psícolog:la institucional representa habitualinente la "in- cipa.ron en la coordinación efectiva, con lo que en algunos momentos
tervención" de una institución en otra instirución . Y es obvio que el llegamos a ejercer la coordinación conjunta de las reuniones no me-
trabajo se beneficia, o quizá habria que decir más: se hace posible, nos de diez psicólogos. Al comenzar el periodo decisirn del trabajo,
cuando la institución 14 Ínterventora" y las personas que la represen- que es el que vamos a relatar, la coordinación era ejercida por el
tan son prestigiosas 2º a Jos ojos 2 1 de los sujetos que integran la ins- jefe de cátedra y el profesor adjunto, con la colaboración de dos
titución "intervenida)) (requisitO que en nuestro caso se cumplía, jefes de trabajos prácticos. Pero gradualmente se fueron incorpo-
sobre todo --como señalamos- a partir del momento en que el tra- rando al equi;-o, auxiliares docentes y alumnos, que en tanto iban
bajo co1nenzó a se!" coordinado por el jefe de la catedra). adquiriendo se~uridad y cornprensión de lo que allí es.raba en juego,
Los coordinadores de trabajos psicológicos llevados a cabo en ámff comenzaban a participar activamente- en la coordinación, completan~
bitas de la vida cotidiana (a nivel grupal, institucional, o comunitario) do lo enunciado por los coordinadores principales o sef1alando aspec-
deben presentarse, sin duda, investidos con las insignias de una pre* tos nuevos. L'1 algunos cJ.a.ro está, se pusieron de mani~
valencia simbólíca n, pero además tienen que servir al mismo tiempo fiesto a.si dife:rencias de entre los coordinadores, sin que
cerno captadores imaginarios del narcisismo de los sujetos sobre los se hlclera :el :."'\ten.to de: ax1te los miembros de la instiª
que operan, Jo que -en casos como el aqui relatado.-- les permitirá tu_c".ión. 1 y .-cosa que tenerse por notable-- a nuestro juicio
convertirse moment@eamente en 11 contrafigurasn de Jos lideres allí estas discrepa.:;¡cia.s no tuvieron efectos per}u.diciaJes sobre
lnstittüdos, con quienes se hace necesario al menos equipararse en la marcha del sino todo lo contrario. Para evitar no obstante
cuanto a la capacidad de ejercer fascinación. Se instaura así, en un enfrentamientos habíam.os adoptado corno recurso téc~
nrimer mornento 1 una relación especular cuyos riesgos es innecesario nico Ja consig:Tia de que en tales casos podria hacer prevaltff.:er en
subr.ay•ar, pe-ro que quizá constituya la alternativa más viable para último térmi:i."10 su palabra en la coordinación el. jefe de cátedra, al
iniciar un proceso de modificación estructural en los grupos huma- que el grupo reconocía la z.utoridad necesaria para conducirse: con
nos: al parecer, también aqui vale aquello de que "un clavo saca a autonornía por lo que podía por ejemplo dar por terminada Ja dis~
1 1 1

otro clavo)t. 23 cusión de un punto o tomar declslones ante s:tuaciones im-


Hablar de esto equivale a sefialar indirectamente la importancia previstas, sir1 necesidad de consultar con otros coordJnadores.
que tiene para Ja eficacia de ia intervención la cuestión de cuál sea (Véase un ejemplo de ello en pág. 45). Esta a la
la estructr..1ra libidinai del instrumento que constituye el equipo de denomina·mos instancia de "Ja última de utiltza•da
trabajo, ya que por supuesto se le plantean a ese grupo de personas, muy pocas veces¡ pero consideramos que constituye un recurso téc~
para su buen funcionainiento, los mismos requisitos que a cualquier nico indispenEable cuando partícipart varias per""°nas en una coordi-
otra "masa ardficiaJI'. nación.
En lo que hace a nuestro equipo, creemos (aun adinitiendo que b} Cada p2.so de la coordinación era sometido a examen crítico
no es fácil una autoevaluación correcta) aue su ft1ncionamiento fue y discusíón durt..nte u..11a reunión semanal del equ.ipo, que llegó a cons-
aceptable.mente bueno, resultado en el que· tuvieron parte, a nuestro tituir con el tiempo el momento rr1.ás creativo de nuestra. interven.N
entender, las siguientes causas: ción, al punto de que llegamos a legitímar1a ante los miembros de la
institución, .a los que les comun.icamos algunas de las interpretacio~
nes y construcciones surgidas de esas reuniones con explícita mención 11

2n Recapadtese sobre este dato: la etimología de "prestigio" refiere a las tri- de que las hablamos pensado en nuestra ºreunión de equipo •

qui.ñuelas usa.das por, ilusionistas, embaucadores, ~prestidigitadores". Lo cual :uos e) Una característica importante de nuestra intervención~ que
remite a h nrdBa prob!eucitica vinculada a los- aspectos iL".J:aginarios de toda ínter. nos ayudó a mediatizar en la práct.íca la reJ.ación con los miern.bros
vención terapéutica o tra.nsfomi:idora... Para adentrarse en dicha problemática no
pueden obvim::se ]0$ pk.nteos desarrollados por L&-.i·Strams en "'El bechciero y .su del grupo, lo constitriyó el hecho de que nuestro equipo tuviera su
magia" y en "L:i ef:icaci;:; simbó!i.ca" {A.ntropolo¡;:ía E.tiroctural). propio proyecto corno parte de u.ria institución docente y de inves-
1 1
ZI lviny li!erit..!mente. innecesario subrayar la import:mcia de un vinculo esta. tigación. Nos fue más fácil así defendernos de la ' seducciónl> del
blet:"ido ::i través de la en el tr:ibajo psicol6~:co con grupos. Vé::isZo un análisis grJpO 24 y te..11er en vista también 25 1os intereses de. la eomW1idad,
muy fino de esb:t cnes:t'...ón en: A. híissenard_. "'Identification et proces-sílS groupal"',
.induido en; D. AnzietL et aL, Le tf'aca'il psychanalt¡tique dans les gttr.'.,¿pes, Paris,
Dunod, 1973. pags_ 2.'.,l,S.;;J,
2:1 En este Sf'.ntido, es '.nteresante señalar que en la. primera .reunión con este 24 La trampa narcisista' del g;ropo, que más .adelante dC<scribiremos, llamándola
grupo se les pidió a }¡;¡s: cnordinadores con todo detalle sus "'cartas de presentación": "p!.l:cto de encant:a:miento nn:ü-r10" (véase pág. 62) tarnbién acecha o tienta, en espejo,
c:rnil era su titulo, qué tipo de dependencia los ligaba a la institución "interventora", a los ..interventores", pudíe-:xdo dar origen ul deseo de incluirse en una relación ideti.-
etcétera:
2J Los mismos requisitos se aplic:in, sin embargo, cuando iio es necesario sac::ir litzdtt con los -intervenidos"'.
ningún "clavo" y tarribién cuando hay que poner un "primer clavo" (vale decir, ·25 Además, claro está, de la debida consideración pcr el bienestar de esas pe•~
cuando el coordinlldor se encuentra ccn un grupo todavía no constituido, desde el sona.s con las que tnbajábamos.
pu.Dto de vista de la estructura übidinal latente).

IS 40
aunque sólo fuese desde la perspectiva de un sentido común ilustrado, la insistencia de la figura 2S del estancamiento, el coordinador literal·
hun1anitario, "progresista", muy propio de nuestra profesión 1 que mente dijo: "Ustedes nos quieren hacer creer que son retardados
era lo que podíarnos aportar, cumo lugar común de nuestro grupo, rnentales, pero ustedes no son retardados mentales'''.
en ese momento, y para ese ca.so. En esta intervención, que tan poco se ajusta al modelo tradicional
~4..hora bien, ese tener en vista, y desde dicha perspectiva, un ho~ de una interpretación, el coordinador se vio obligado a enunciar un
rizonte "objetivo" no de ningún modo, en este caso) 26 que juicio sobre la realidad, que se oponía al sugerido todo el tiempo por
pretendiéramos que la institución se pleg;~ra a la consecución de rnem el jefe del Centro ("Ustedes son unos incapaces. No se puede esperar
tas de.finidas en primer término :;;or nosotros para enos, sino simple- que produzcan nada valioso") .3º
mente que en algunas ocasiones nos vimos obligados a tomar en La.s leyes del campo en el que se lleva a cabo un trabajo de psi~
cuenta y a señaJar aspectos de <i]o real" eludidos o ignorados por el cologja institucional fuerzan las más de las veces a desplegar en la
grupo, para que el diálogo 21 pudiera proseguir, enriquecido. coordinación "violencias" o transgresiones como ésta, que imolican
Iíay que señalar aquí que -como era previsible- a partir de sin duda -y así ocurrió acá- la producción de un cierto efeé°to de
cierto momento del trabajo surgieron perturbaciones derivadas de 1a fascinación (y re-sujetamiento), si no se- quiere sucumbir ante la.
emergencia de conflictos transferenciales. En el relato de nuestra continua y concreta violencia ejercida habitualmente desde los luga-
intervención, de la que tomaremos sólo aquellos mornentos que con.;· · res en los que se administra un poder muy real, tan a menudo refor~
sideramos decisivos en cuanto al logro de la reestructuración libidinal za.do, como ocurría en este caso, por un prestigio imaginario. . . En
del grupo, comenzaremos por analizar una situación en la que jus~ ese momento, la forma de sucumbir habría consistido en reconol;'.er
.tamente dichas perturbaciones ocupan un primer plano. con resignación los aparentes u limites" del grupo y la esterilidad_ de
nuestro trabajo: hacia varías semanas que el grupo, a pesar de sus
progresos iniciales, intentaba en vano encontrar una nu<;;va forma de
A) Una intervención que habrú;i de regultar decisiva organización para las relaciones entre los distintos equipos profe~
Después de un primer período en el cual se estableció tácitamente sionales, particularmente en lo que hacía a las tareas de admisión
algo así como un "pacto de no agresión" con el jefe,ze se llegó -al y diagnóstico de nuevos pacientes. Los esfuerzos hechos en ese sen-
cabo de algunos meses de trabajo-- a un punto crucial que corres~ tido no parecían llevar a ningún lado: una y otra vez se desbarataban
pendió aJ. m.omento en que todos los indicios sugerían que el grupo
debido a obstác11los fastidiosamente triviales, que ellos no acertaban
a superar. Teníamos la impresión de vernos obligados a asistir a los
estaba por tomar conciencia de 1as razones de su malestar. Podriav torpes esfuerzos de un gru:po incapaz, convertidos nosotros también
mos decir, jugando con los dos sentidos de la palabra, que estaban en incapaces . . . o en divertidos espectadores. Vale decir que alii
empezando a "avivarse". Se hacían cada vez más frecuentes las que- estaba tendida para nosotros una doble trampa especular: identifi-
jas contra e1 modo en que el jefe los controlaba en su trabajo a 1a cación con el grupo (quedar incapacitados nosotros también) o iden-
vez que los privaba de incentivos. Estas quejas, a diferencia de 1o tificación con el.líder (gozar sádicamente al presenciar, con la misma
que ocurría antes, empezaban a ser protestas compartidas. En ese displicencia socarrona que caracterízaba al jefe~ las torpes balbuceos
momento, como era quizá de esperar, volvió a aparecer el estanca.Q de un retardado).
miento del grupo ...
Fue así que, en -.un contexto que en seguida explicaremos, hubo
de tener lugar una intervención del jefe de nuestro equipo (coordi~ 29 Es sabido que, entre los recursos retóricos del inconsciente, el síntoma
nadar principal --como dijimos- de las reuniones s~_anales de las prefiere la metáfora: en este sentido, era notable observar cómo, particularmente en
esta etapa del trabajo, una de las integrantes del grupo representaba en fonna plástica,
que participaba todo el personal de la institución), intervención. que con su cuerpo, el estado de parali7..aci6n y desesperan.za ya descrito, adoptando 1a
habría de resultar decisiva en e-1 proceso del pasaje a una nueva es.. postura, y aun las facies, típica de un oligohénico. {Nos parece interesante acota.r,
tructuración libidinal: en lo que podriamos considerar el ápice de aden1ás, que esta mujer, hacia el final del trabajo, nos sorprendió grat<.mente con su
..recuperación~, también manifestada en lo corporal, al punto de que al comenzar
una de las últimas reuniones los coordinadores creiamos por un rato que se había
incorporado al grupo una nueva integrante. de aspecto mucho más agradable, por
cierto, que el que antes nos ofrecía la persona mencionada, aunque de ella se trataba,
26 En este caso, volvemos a subrayar, porque bien podría ocurrir que los psicó~ muy cambiach en su actitud y en su atuendo).
1ogos tengan una actitud menos neutrn cuando h institución en la que intervienen Otra rnetáfora: también en esta elapa del trabaj6 ocurrió que, como "acto
o la ideología compartida por los miembros del equipo, así lo requiriesen. casual", "'llrios de k.-s miembros del grupo empezaron a sentarse, dwante las reuniones,
27 Diálogo éste. por supuesto, mucho más explicitamente inserto en un proceso en unas sillas de ruedas que estaban allí depositadru. ~ •
de trantlonnación de lo real que el analítico tradicional. 30 Recuérdese 1o apuntado antes (ver págs. 32~ y nota 17 pág. 36) acerca de
:.!S En este primer momento típico de la estr.:itegia de la intervención, los la función que ejerce un lider, como vicisitud histórica de ideales-del~yo, en cuanto
coordinadores han de tener la habilidad de <lar a entender que reconocen y se acomo~ a la definición de lo que habrá de ser real para los miembÍ-Os de una masa, grupo o
dan a un estado de cosas como a un '"hecho social.., sin legitimarlo necesariamente. formació~ colectiva.

41 42
16
Al rechazar (gesto 31 enfatizado por la modalidad paranoide de a] permitirles un cierto grado de distanciamiento con respecto a esa
la primera parte de la verbalización: "Ust.edes nos quieren hacer imagen, fue el de contribuir al debilitamiento de su vigencia, a la
creer ... '') la demanda del grupo y del jefe de sellar una suerte de ruptura de una fascinación. En particular, le asignamos impor'"úlll-
contrato perverso, el coordinador se sustrae abruptamente a Ia es~ cia al hecho de que el jefe, al p2rticipar activamente en Ja prepara-
pecularidad y propone, en cambio, junto con una nueva definición ción del trabajo para el congre5o y sobre todo al exponer abierta-
de la capacidad "real" de Jos miembros del grupo, un nuevo modelo mente en las reuniones sus propios conflictos como médico y como
de liderazgo, con lo que no hace 'más que mantenerse fiel al contrato funcionario, iba reafirmando su disposición a convertirse en sujeto
iniclal terapéutico. De este modo, aunque todavía no se manifestara de una experiencia de dilucidac:ón colectiva como la que nos.otros
su forma explícita o ' 1dramática" el enfrentamiento con el jefe del conduciamos, con lo que -dejaba de lado el aura de 11 omnipotencia"
Centro, quedaba planteado un antagonismo que seguiría su curso que su investidura, dentro de u::3. particular constelación de varia-
inexorablemente. bles históricas, en cierto modo Je imponía. Dicho trabajo, en defini-
Podemos caracterizar a este momento del trabajo en el que los tiva1 no fue presentado al _C?ngreso,_lo..que indic~. que su sentido fue
sujetos reiteran -ahora para nosotros- su incapacjdad1 como ese sobre todo interno al grupo. · · · .,
momento privilegiado en que la resistencia se articula a la dialéctica Comenzó entonces una etapa caracterizada por la coherencia de
analítica, en el que se produce ºla emergencia, fuera del discurso del los intentos de organización -8.::tes ineficaces, como ya se ha seña·
sujeto, del rasgo que con la mayor precisión puede dirigirse a uno lado- de las relaciones entre Jo; subequipos profesionales y dentro
en aquello que está por decir" y en el que el grupO nos muestra "quién de cada uno de ellos. Como un as0ecto decisivo de esa nueva organi-
habla a quién: lo que no constituye más que una sola y misma cues~ zación, comenzaron a perfilarse Üderazgos intermedios.
tión"-"' El acierto de la intervención relatada al despejar estas in-
cógnitas (--quién habla: -un torpe retardado, -<1 quién: -a un Varias situaciones de este moment~ ;;rupal presentan la part.icu1aridad de estar
centradas alrededor de algún "'descubriU::ento".
divertido espectador) 1 al interpelar al sujeto precisamente en el lugar Por ejemplo, al discutir, en el cun0 de una reuni6n, sobre la rnejor manera de
imaginario en el que se ubicaba, es lo que hubo de convertir en decim emplear e1 espacio para las tareas de 2.::Wisión de nuevos pacientes (dado que 1a.s
siva a esa intervención1 con independencia del hecho de que, e..'1 el condiciones en que éstas se hadan hab::-:.:a.hnente los obligaban a aglomerarse en un
momento de formularl~ no llegamos a valorar adecuadamente toda cuarto reducido -a la vez ""Consultorio médico"·"Secretaria"-, donde se incluían:
un miembro de cada equipo profesional. 1a , secretaria del Centro, la madre dcl. pa.,
su importancia y sólo pudimos medir su trascendencia posteriormen- ciente y este último), alguien recordó -~· los demás integrantes del grupo ""descu~
te, a partir de sus efectos en las siguientes etapas del trabajo._ brieron" azorados- que, al. hdo mis:::' del mencionado ..Consultorio-Sec:retaria"', ,..
había un cuarto vacío al que se había t:::..:tilizado sin -que mediara pata ello ninguna ,
razón valedera. 33 El descubrimiento lts pareció tau asombroso que necesitaron
B) Un momento productivo del grupo cerciorarse de la existencia. del cuarto cr ::l sus propios ojos, de modo que, interrum-
piendo la reunión, fuimos todos a ver1r.:: Allí mismo se decidió destinar el cuarto
Un segundo momento significativo Jo constituyó la puesta en recién descubierto a Secretaria, y un mf.-'~:co del grupo tuvo de inmedi:lto la idea de
marcha de un proyecto del grupo que tenía como meta la presenta~ pedir que se hiciera ..un agujero" en la ;1red que separaba los- dos cuartos, de modo
ción de un trabajo en un congreso científico de su especialidad. Para que desde el Co¡:¡su.ltorio médico pudíer:= comunicarse fácilmente con la Secretaria
ese trabajo se les ocurrió elegir como tema precisamente: "Las rela~ para requerir los legajos de los paciente-5. . _
Otro descubi:itniento1 que coincidió coo el anterior en este momento grupal,
ciones interpersonales en un Centro de Reeducación 11 • Esta tarea consistió en -el hecho de que las psicólc;.:..s del Centro pudie:on pensar por primera
les permitió objetivar la imagen que tenían de sí mismos, la que hasta vez en la hnportancia del trabaje psico: :>;ico que se podia llegar a hacer con las
ese momento permanecía preconsciente. (Cuando tuvimos que ca~ fa1nilias de lo:s pacientes. En efecto, hast;;. ese momento, todos los es{uerzo::: del equipo
racterizar, en este mismo trabajo, los usíntomas11 del trastbrno que de psicdog-ia, al iguo.l que los de los :':'Stantes equipos profesionales, se volcaban
exclusivamente sobre el paciente en reedi;:;1ci6n,.sin atender el contexto familiar. Para
aquejaba a la institución, utilizamos algunos pasajes de la descrip- las psicólogas, esa actitud implicaba, en :.% casos de niños con daño cerebral severo
ción que ellos, incluyendo al jefe, hicieron entonces de sí mismos (que eri'.lll la mayoría de los que ellas v-:ian) el contrasentido de ocuparse sólo del
por escrito). El efecto que esto tuvo sobre los miembros del grupo, miembro menos recuperable de una fami.t:,._ en general perturbada (como consecuencia
de la desgracia). Pero hasta este mom~::to, las psicólogas no habían podido "ver"
a las familias de los pacientes, a pesar ¿~ que las tenían por delante y de que esas
· familias. en especial las madres de los nii'. ~s que ellas trataban, hacían todo lo posíbie
31 Gesto, decimos, para ubicar la cuestión en el plano que corresponde, o sea, para ser tomadas e~ cuenta con su prol:~m:itica.
él que se delinea at- concebir la técnica de intervención como el despliegue, también
(Cfr.: nota 30). de una retórica. Así, no importa si el enoio, por ejemplo, del
psicólogo (o cualquier otro movimiento afectivo a.sumido por él, aunque sea excep·
cionalxnente, ante su paciente o su cliente grupal) es "verdadero" o "falso' enojo. 33 Estas resquehrnjaduras de la ra::!onalidad en la vida práctica. en aquellos
Lo que importa es que sea conv;nceote y que se refiera a una verosimilitud cuidado-. puntos donde asoma otra razón, son de la misma índole que. aquellas que dleron
samente coostruida para comunicar esa supuesta actitud a la que abreviadamente rema a la Psicopatología de la vida cotiif.tma. ¿Estnrernos ya en condiciones de tra·
llamaremos terapéutica. bajar la hipótesis de que los protttgonista~ ·le los actos fallidos, en especial de .aquellos
32 Lac:an, J., "Intro<luction :i.u con1mentuire de Jean Hyppolite sur la VerneínU11g que adquieren el sentido estricto de aci;:ooes f::r.liidas FelUumdlungen). pueden seir,
de Freud .., en .tcrits, piígs. 373 y 375. tanto individuos como grupos humanos y hasta comunidades enteras?

44
La respuesta del jefe a estas criticas, consistió en adoptar una
Estas situnciones n..-irr.adas (el episodio del cuarto "escotomi:z:.1.do", fa idea. de
ahrir·nn agu)'ero en b p:i.rl.'cl, b disposición u tr:.i.b:tíar con lus familias de los pacientes),
actitud socarrona y distante, como la de alguien que conte1npla un
en· ap:rriend:i inconc~ms, tienen connot!lciones que nos llev:u1 :i consídernrbs corno espectáculo muy conocido pero que todavía Je divierte, cuyo curso
expresiones convergentes y signific;:¡tiva.s de un n1ornento grupal en e1 que comienzan y desenlace puede predecir, o tal vez controlar. . . Y, en efecto, Jas
a ap:irecer ks. diferencias {n100icos y otros profesionales/secretariu; -psic6logas/otros protestas se iban acallando, las frases airadas se entorpecían y aca-
profesionales! JA y ius articulaciones de fas que depende una inte¡,tr.ldÜn orgánica. baban transformé.ndose en balbuceantes disculPas. En cuanto a nues-
.~l empezar a romperse b fo.sdnución (y Freud -y;i Jo hemos dicho- llega a tro papel, lo que estaba ocurriendo implicaba el vernos alcanzados
comparar la bscinación ejercida por un líder con el estado hipn6tico) 3-S, los miembros
del grupo pueden pensar con originalidad, pueden "ver" con ojos que no sean los del por el menoscabo en que el jefe sumia al grupo. Tolerar esa situacíón
jefe: uh ora se les ocurren ideas que t-ste no les sugería. habría equivalido a W1 sometimiento descalificante. Para preservar
,-\lgo escindido de la perc::i.tación efectiva de lo real (algo -además- signific:itivo, nuestra función, se hacía necesario entonces terminar de deshacer,
como lo hubiera sido, por ejf:n1p!o, la percepción del cmrto mencionado, justamente ahora drásticamente, el espacio imaginario que tenía la figura del
el primero de los que se abrían sobre la Sala de espera del Centro), sólo se re-íntegra jefe como eje, y como centro de gravedad su narcisismo.
en. el momento en que empie7~'t a hacerni público que al jefe algo le falti.. para ser
perfecto. Es entonces también, cuando los miembros del grupo comienzan a ubicarse En este punto conviene detenerse para dar· cuenta· teóricamente
como sujetos individuales en l~ institución, en la que antes el jefe "lo ern todo". de las razones de un hecho que todavía puede parecer inexplicable:
, Ya no. suprimirán "ia entrad.a", porque podrán reconocer que cada uno de ellos, ¿cómo era posible que se siguiera manteniendo -aun en ese moA
así como Jos pacientes, tienen un origen, pertenencias y referencias. especificas, posi. mento- la ilusión 36 sobre la que estaba fundado el grupo, a pesar
bilidades y limites diferentes. En síntesis, pueden conectarse mejor con un mWldo
de que sus miembros tenian la evidencia incontestable de que ese
real en tanto se organiza lo simbólico.
; jefe los despreciaba? El 11hecho escandaloso" representado por esa
persistencia de la fascinación nos obliga a ampliar el esque1na teórico
C) Ruptura final de la fascinación al que nos ateniamos en nuestra exposición y recurrir a la ulterior
La reacción del jefe del Centro fue entonces la de atacar de ma 0
postulación freudiana de una escisión del yo (lchspaltung) y de una
neras di.versas, sutiles algunas, otras más evidente-5-¡ esos intentos operación, la del repudio o la renegación (Verleugnung) que le da
de organización y de diferenciación. (Téngase en cuenta que a los origen.37
fines de nuestro trabajo 1 no resultó decisivo discernir si esos ataques Como resultado de esa escisión ocurriría que, al mismo tiempo
fueron deliberados o "inconscientes") . En una de las re-uniones del que una parte del yo admite la posibilidad real de la castración 1 la
equipo "interdepartamenta111 --que tenía a su cargo las tareas de teme y se defiende de ella, otra parte la repudia (Verleugnet) en el
reorganización- reuniones a las que se nos babia pedido que- asis- sentido de que la sigue considerando imposible, con lo que permanece
tiéramos, se produjo un episodio que representó un nuevo jalón en ligado a una imagen omnipotente y perfecta, matriz del yo-ideal, re-
el proceso que estamos describiendo: presentada en los grupos humanos organizados --como hemos apun-
tado-- por aquellos aspectos de la figura del lider con los que se
Ese ~ a la hora en que debía iniciarse la reunión, estaban presentes solamente establece una identificación de índole narcisista, o -lo que es lo
tres personas del Centro, tantas -casualmente- como éramos nosotros en esa ocasión.
Ni el jefe ::ll los otros medie-os del Centro_ habí.an concurrido. Después de varios mismo- una relación "de objeto" cuya tónica es Ja fascinación y
minutos de espera, los presentes procuraron explicarnos -con cierto embarazo- las cuyo prototipo sería la fantasía de seducción.:ie Como una nueva
razones de la ausencia general, sobreentendiéndose que responsabiliza.han fundamen..
talmente de ello ai jefe, que al precer se las había ingeniado para que nadie, por una
raz6n u otra, pudiera asistir a la reuniOn a la hora fijada. En ese momento, en
forma que debió de impresionar como un tanto abruptll, el jefe de nuestro equipo 36 Ilusión a la que tendríamos que. describir ahora como nlgo más complejo
tomó la decisión de no seguir esperando y se retiró con los otros dos miembros de que lo que habíamos postuln.do inicialmente, cuando la caracterizamos, citando
Psicología de las masas y análisis del !fO, a partir del deseo compartido ·por los
su equipo. miembros de una "masa" de que haya alguien "que ama con igual amor a todos·
La actitud descrita, algo teatral sin duda, tuvo efectos notables. los miembros de la colectividad". De esa complejidad Freucl nos da, en esa misma
En la subsiguiente reunión semanal de todo el Centro, en la que obra, sin embargo, una pauta cuando, por ejemplo, compara, en el Capitulo X, a la
musa con la "'horda primitiv::i": "El cuclillo es aún temido padre primitivo. La mas:t
estaba presente el jefe, se nos informó que se había comentado mu~ quiere ser siempre dominada por wi poder ilimitndo. Avida de autoridad, tiene ...
cho durante la semana la situación creada, existiendo el temor de una inagotable sed de sometitniento" {pág. 1149). Discernimos sí un componente
,que se interrumpiera el trabajo institucional. A raíz de eso •. se ex- sadomasoquistu y perverso del vínculo con el líder. componente que en este grupo
presaron criticas contra el jefe1 acusándolo de "sabotear'' el trabajo estnba bastlnte acentuado, como vamos viendo y como se terminaci de poner en
claro cuando lmblemos, más adelante, de la relación con la tarea (pig. 54).
y, más en general, los esfuerzos del grupo por organizarse. 31 Cfr.: esp. "Fetichismo.. {1927) y "Escisión del yo en el proceso de defensa"
( 1938), trabajos incluidos en el Vol. lll de la edición citada de las Obras Completas
de S. Freud. ~
34 Por supuesto que este incipiente sistema 1e1r.it~ a la articulación de los 3S Téngase en cuenta que el "modelo.. psicopatológico con el que Freud aborda
r-.isgos distintivos en la diferencia pamdigmiüica varón/mujer, que e: lo que carga el estudio de las masas es indudablemente el de la histeria, así como en 1913 había
de (doble) sentido al invento del "agujero". utilizndo para Tótem y tabú el "modelo" <le la neurosis obsesiva. ·
35 Ver nota 17, pág. 36.
'. 45 1~ 46
forma de caracterizar Ja ambigüedad ·ya señalada de Ja función del un modo menos narcisi~ta. Decimos "permitirle" porque no .debe111os
líder, postularemos entonces que, además de ser éste, como ya hemos olvidar {lo que equivaldría a simplificar erróneamente la coneeptua~
dicho, el agente de la represión (V erdranpu:ng) en el grupo o Ja co- lización del caso) que las caracteristicas con que el jefe ejercía su
munidad, suele ser también eJ principal operador de la V erleugnung liderazgo no eran óbice para que en él estuvieran presentes las con~
en el seno del mismo conjunto humano.39 diciones estructurales (a las que podemos llamar "edípicas") 1
Teníamos frente a nosotros, entonces, a un grupo atrapado por que van en favor de la asunción de un lugar en un sistema que
la fascinación generada y renovada en sus miembros por la reiterada recibe sus articulaciones a partir d.e su relación con eJ orden
\·isión de alguien que hacia gala de tanta au.tosufic-iencia como para de lo simbólico. Dicha ubicación, que supone entonces (cierto gra~
permitirse despreciarlos "olímpicamente'', con lo que se ofrecía ante do de) acatamíento de una "castración simbólíca", y que es a su
ellos como admirable "prueba" de que· la cast1ación no· existe. Sólo vez condición para poder funcionar como líder más cerca de la
el concepto de escisión nos pe:rmite explicar cómo todo esto era po- modalidad correspondiente al ''idea.1-del-yo" normalizante c1ue· de la
sible a pesar de que eran ellos mismos el objeto de ese desprecio, que e.s propia del "yo-idea.lit, se fue operando graduahnente ,hasta el
circunstancia contra la que, al mismo tiempo. se rebelaban. fin de nuestro trabajo al1i, aunque con un 1irrlite infranqueable, ya
La intervención que, en este punto, nos perm.itió romper esa fas- que, como describi:remo:; más adelante (ver 52) 1 e1 jefe sie1npre
cinación fue asimismo muestra de que nosotros no estábamos atra- continuó resistiéndose de un modo u otro que ahora se le
pados en ella: co11sistió en denui:iciar lo que alli ocurría, señal.ando imporJa. No obstax-n.e. que reconocer que ese acatamiento, aun-
clara."Tiente también nuestra Intención de no tonva1idar10 1 como hu~ que hubiere de ser ya estaba preanu.11ciado por el hecho
biera sido Íata.lmente el caso de seguir asistiendo a ese •iespectáculo'~ mismo de haber que se iniciara el trabajo L."1stitucional y
sin reaccionax. Fue necesario señalar lo escandaloso de la actitad se reafirmaba c. travÉs de sus actividades concretas al tolerar
com¡llacicia con que el "miraba" las protestas impotentes de los que éste y ccn como hemos dicho" 42
miembros del grupo_ necesario tarnbién evidenciar c:on gestos A lo de todo el desarrollo de nuestra intervención persistirá
terminantesAO nuestra ide:a de que "eso no podia seguir así". 41 Se ter~ en las del jefe una ambivalencia que no terminará de re-
mir.:.ó comparando toda la situación con una !:YrtrrrúJ. sádica hecha por solverse, y que ya e-..staba también implicita en la arnbigüedad del
el jefe a costa dcl grupo. pedido inicial de asistencia: la acepta.ción de la. nec0..sidad de un auxi~
(Descubrimos con ello lo que aparecería a 1o largo del último lle externo una en su oue resulta
trecho del trabajo como el "tema" elen1enta1 alrededor del cual esta- decisiva porque le que el Centro no estiba funci.o-
ba organizada a nivel fantasmático la institución. El tema de la nando bien;44 pero es conjeturar también su autocom-
broma sádica volvera a aparecer una y otra vez. teniendo c:orr10 auto- placencia. haya. cedido ptmto de la de ps1cé,10,gos
res, plenos de "humor negro", al jefe 1 a los miembros del grupo, o institucionales sólo a cambio de con la
a la Fatalidad misma) de su ya que que la
Esta actitud de la coordinación forzó al jefe a iniciar una serie psícc)iogos rnás lustre para "su"
de adaptaciones que terminaron por permitirle ubicarse en su rol de que
esa implicar algún para el pres-
tigio de su imagen en la institución.
!19 De lo que volveremos a ocuparnos más adelante con mayor deta!Ie (ver pigs:. I.)ara volver al discontinuo relato de nuestra intentención, irr1porta
56 r sigs.). Pero ya podemos. decir que la importancia de esti' mecan.ís!no en un campo consignar que, pocos días después de la reunión que comentarrios, la
social y su utilidad para el 1nantenimiento de un sistema L"lStftucioml, pueden ·cole- mentada castraclón simbólica se "ilnaginarizó" -diriamos--, porque
girse de esta observación de Freud, ubicada a1 comienzo de su trabato sobre Feti.chiSmo el jefe st.1.frió, mientras viajaba hacia e} Centro, un pequei"io accidente
y que a J!Uestro juicio no pnecie tomarse por incidental: después de describir los
efectos que para el niño tiene ln percepción de que la mujer (la madre J no tiene pene, sinton1átícoi hiriéndose levemente en la cabeza." En su repercusión
acota que '"en épocas posteriore-$ de su vida el adulto qui7.á .erperi:rnt~nte una shnila.r
sensación de pánico cuando cu..ryde el clnmor de que 'trono ;: :dtar están en peligro',
y es probable que n.quél conduzca también entonces a C(msecuenc1as no inenos
ilógicas". 4;2 Eri reuniones grupales posteriores u la que hemos reseiiado, .el jefe rn:.inifestó
• 40 Recuérdese lo que di§;mos en not:i 31 sobre la ..retórica" de l.a inte..-ve:ición. muchns veces su 8.RJ.""adecimiento a los coordinadores del trabajo institucional por lo
que él mismo c:i;.Ji..fic::i.bo. de oportuno "llamado ul orden". En ocasíones. estas ma-
tt P:n.,., e:cplicm-s-e nuenra interven.ci612 n.ifestnciones impresí.on:::.ban con)O sincerri.s, en otras -sobre todo a la luz de :iconte·
ron, estructUinl dd grupo y cimientos posteriores- resultaron sospechosas de constituir hlhik-s táctic-.1.S para hacer
con n.csotrosj :i. e.o;a aJlura trn:los podían tener frente al hecho consum:;i.do y mantener o recuperar posiciones.
en dar o -crer:mos- que 1t0 ru:;:::¡ movb '"pa..s.i6n."
43 y en el del grupo (ver págs. 60 y siguientes).
:::.lguna, que no i:eniru:nos uingú.n que pudiera llevamos a querer
pb.zz.r ,. . . , _, reernpbvr~ al jefe. que no ten.iamos tJ.mpoi:x; ·~J.Xlr s.up.uestc-- ·~~;~rid;d 44 Lo que vino n coincidir, ;.i~rentemente, con una eta.pi}. de crisis ert su vínculo
admirústrativa o jecirquica ~ sancio:w.r, que nada., en fin, íuen de lo que eonsi· con su profesión, crisis de la que él misrno dabu cuenta. en ias reuniones grupales,
cli:ráb:imos pertinente n rnJ.est:m función nos hada reaccionar de ese modo. como dijimos.

47 ) ·,;¡ 48
fantvsn1ática, ese accidente pasó a represent¡1r, claro está 1 un irna~
ginario parricidio, por lo que -éste siempre conlleva: la fantasía de perspectiva diacrónica para la conceptualización de los hechos de la
dcsn:em.bramiento del cuel'po del "padre tiránico 17 • psicología cclectiva. 47 {Los propósitos de este trabajo, que pretende
ceñirse al anali.sis de un caso, excluyen la posibilidad de que nos
V. LA NUEl'A ESTRUCTURA ocupernos a.qui del arduo problema teórico que plantea Ja conexión
entre- la perspectiva sincrónica que prevale'ce en Psicología de l.a.s
Se atravesó asI 1o 1nás. crucial del proceso de desujetamiento~ masas y análisis del yo; y esta otra) :ffi
resujetamiento, en ei que íuncion<ibamos corrro reJevos provisorios. Para ilustrar este- n1omento grupal 1 narraremos lo que aconteció
Este proceso te:ndria consecuencias inrnediatas e-n el plano de la or· en la reunión siguiente a la última de las que hemos comentado, que
ganizacíón: los diferentes equipos profesionales se abocaron a la --corno se recordará~ implicó Ja imposición de un "principio legal"
tarea de elegir sus formas de organización interna, labor que cada al En esta reunión (que era una de esas reuniones de "reorga-
grupo realizó separada1nente con la coordinación de miembros de nización11 mencionadas, a las que nosotros asistiamos1 _pero_ de las
nuestro equipo. Esta tarea culminó en cada caso con la elección de que no éramos coordinadores), Se desarrollaron episodíos que revelan
un jefe de eqe.ipo 1 aunque llevó cierto tiempo y no pocos esfuerzos una secuencia significativa desde el punto de vista de ·la estructura
la "negociación" con respecto al nombre que habria de designar a latente:
quienes ocuparan ese lugar: ¿jefes? ¿subjefes? ¿coordinadores? ¿de~
legados? Esa dificultad era en parte e.x:presión del conflicto de poder De entrada se nos lnfonna del cc-cidente del íefe, quien había tenido una caída
mientras viajaba en su auto hacfa el Centro, sufriendo una herid.a de poca impcrt:ancüí
y de prestigio que seguía desarrollándose entre el jefe del Centro y en la cabeza. La reun¡ón ya había comenzado cuando llegamos y presentaba car,;_c~
los demás miembros de la institución, ahora agrupados orgánica~ teristicas singulares. El rubjefe del Centro, uti. ¡_nédic--o joven que participaba poc-o
mente alrededor de sus propios lideres. Pero la dificultad para "nom~ en las reuniones, estaba sentado en un banquito frente a una mesa, detci.s de h cual
brar'' a esos nuevos lideres denunciaba, sobre todo, la persistencia se habían instalado tres per.;cnas {una fonooudióloga, urut psicópedagoga y urut
del tabú referido al jefe.45 psicóloga que -·justamente- más adelante serian elegidos corno jefas de sus respec-
tivos equipos profesionales}. Lo que decía ese médico sonaba a discurso electnraL
La legitimc:.ción obtenida para estos coordinadores --que así re~ Al parecer, estaba exponiendo sobre b mejor ms.nem de conducir h institución de un
solvieron llruu.arlos- com_pJetó, aunque no sin residuos c-onfllctivos, modo eficaz y a la vez s::i.tisfactorio p:lr::l b.s aspiraciones de todos. Las otras habían
el proce:So de reestructuración libidinal del grupo. El hecho de que constituido una especie de tribuna.i que p-.1recia querer disuadirlo --haciéndole obser-
el nombre elegido por ellos ~"coordinador-esn __ fuera precisamente el vaciones y preguntas incisivas- de cualquier ilusión que él pudiem tener de lleg-.J..r
a ocupar el mi.Smo lugar que el jefe °"desaparecido" .ts, repitiendo su modalldad.
nombre con el que nosotros nos designábamos1 es indicativo de su Acto seguido, pas.an a ocuparse de lf!:S e11fermems (teniendo que entenderse que
identificación 4$ con nosotros en esa etapa. éstas constituyen por una parte, una representación de ellos, mismos, tales romo
I~os coordinadores de los diferentes equipos profesionales consti- eran en el tiempo en que estaban sometidos a la fascinación descrita., y también
-por otra p.ane- algo así como un ·ootín de guerra", o sea: "hi.s mujeres del jefe
tuyeron a su vt-z un gn!po c;u2 llegó a conocerse como "grt1po staff'. derrocado". Pa.-a decirlo brevemente, ellus- son tratadas a la vez corno figuras de
Esta instítueié;r representó ia encarnación de Jos nuevos poderes Ie~ identificación rechaz::i.das y como objetos sexuales) : "Hay un problema grave en el
gitilnos conquistados por el grupo después del "parricidio". Se encar~ sector de enfermería'', se:fi:tla una psicopedagoga. "No estoy de ncuerdo con la p;;;rte
gó de normatizar 1as actividades conjuntas, la forma de ingreso de admütistratíva de la sección Enfermería •. _ Fulana, por ejemplo, hace ·pasar a los
nuevos miembros, ciertos aspectos de la relación con el exterior, pacientes por su cuenta y les entrega el material de tests. . • "Lo que pasa es que se
siente la jefa, y cuando se le dice por qué no hizo algo, se va y ret::t a cualquiera.
etcétera. Creo que es necesario que se la ponga en su lugar .•. "
Esa nueva institución consagró en lo or-ga~1izativo la modificación Otra agrega: '"Lo que estoy pensando es que necesitamos a alguien para que
producida a nivel de la estructura libidinal del grupo que Freud, nos anote- en la:!!< fichas cuándo un paciente inicia tratÍlmi-ento y cuándo lo termina.
dentro de la secuencia mítica .que diseña en Tótem y tabú) denomina Si entrenamos a aiguien pura que esté de auxiliar ~uestro, necesitamos que siga.
la "alianza fraterna". Desde la perspectiva de esta obra de Freud,
res111ta interesante consignar algunos datos que quizá nos permitan
completar la cor::1prensión hasta ahora lograda del material, la que 47 También lo hace en el Capítulo X de Psicología de las masas y análisis del yo,
se ha basado fundamentaJmente -como lo venimos repitiendo-- en tituludo "La masa y b horda primitiva", que es justamente aquél en el que retoma
las tesis de Tótem y tabú: "Intenté por t<ntonces de1nostrar que Jos destinos de dicha
las ideas expresadas en Pslcotoyía de las rnasas y análisis. del yo. En horda han dejado huellas imborrables en la historia hereditaria de la humanidad y sobre
Tótem y tabú (y en Moisé.1 y el monoteísmo), Freud utiliza una todo, que el desarrollo del totemismo que engloba los comien20s de la religión., la
moral y la diferenciacíón social, se halb. relaciomido con b muerte violenta del jefe y
con la. transformación de la horda p-3tema. en unn. comunidad fraterna!. . . La m:.i.s:a
se nos muestra, pues, como una resurreción de b horda primitiva .•• "
45 Es interesante ubicnr este episodio en relación con lo que dice ·Freud del 42: And:ré Green: ""El psicoanálisis :lnte la oposición de 1n historia y h estructura",
"tabit de los nombres" en Tótem y tubú (Obras Completas, Vol. Il, pág. 4..tS y sigs...). y del misn;o autor "La diacronin en el. freudismo", :lmbcs en: Estnt.Cturalisrtw y
46 Identificadón con componentes n:ircisist::i.s, tambiCn, sin du<la, pero fumb.. psicoandlis-is. Buenos Aires, Nueva Visión, 1971.
me:nt~lmente identifie!lciún ((.o huliria que decir mejor, par.:i. evitar equívocos, ubi- ' 49 R<:a fantasín, sobre b que se desa.rrolh toda esta reunlón, tenfa tales visos
euciún?) edípicu. que .!a sensadón que se im.ponio. era b. de q_ue efectivamente el jefe l:IJO iba
2 volver nunc2 m:is.
Uua pt'rsona fi~, qur dt·¡icnda dt.• nosotros, que no dependa de una .:;:t•nernlid.ul, que ~4. partir de entonces, y a Jo largo del resto del trabajo, se hubo
esté estable y 11ue St'pa detcnnin;1das (:osas." Pero mJs adebn!e Jiet"n: ''Necesitamos de desarrollar en la relación con los coordinadores, y particularmente
saber !JUé (¡twren1os del seetor de Enfermería. Inelnsive lfoma.r a b Directora de con el coordinador principal, esa dimensión transferencíal de culpa
E11fcnnería (del or~anisnio o:;eiitra! del q11!! Jept~ndia el Ct:'!ltro). Ella se encierra
t>n su silllin y ~1 tr.ivés dL· cuatro pare<li:s se cuttr:1 Je 10<.lo por chimentos .•. "
que es característica de Ja relación con el "padre muerto".53
"(}1ic d liet·m:iado --dice un lll!.~lk'O (rt•firién<l<Jst: al jefe del equipo de psicología Corresponde seúnlar acá que, desde el momento en que el jefe se
iustitudonal)- tonlt' nota de esto que ha pasado, pon¡ue l.!S serio, n1uy gr-.J.ve .•. reincorporó al Centro, pocos ellas de~puC~s de su accidente, y hasta
:\l':i hu~· u11a pi:rsona qne ni siquiera es eufemiera. t•s una i.:stuc.liante de enfenne!Íil, el final niismo de nuestro traba.jo alii (un aiio y medio después de
que J.,¡oi.:t th~ prerrogativas e:>peeiales. Tiene un rol mu~· poco daro y est:'t pni.c:tica· los episodios narrados), siguieron reiterándose situaclones a través
1ncnte instalada en el Centro. El jefe le lia pronietido al pareeer que ctt.i.nclo termine
de estn<liar \'1 a p;lsnr a re\'ist.ir efediYa aquí el! d Co;:11tro. Lo que pasó <.:on ella de Jas que se continuaba dirimiendo el conflicto del que nos hemos
ha si<lu la pit'l!r:t <lt-l t>Scándalo ... " "Sí. el otro dí:1 yo ahri la puert:l de un consul. ocupado, aunque referido o.hora a aspectos más circunscritos. fE!
torio y ine encontré con que ahí esttiba ella con un hoinbre ... "50 "Cosas como jefe se enfrentaba ~1hora con los coordinadores que sucesivamente
tsa no es posible que sigtin pasnn<lo aquí. Y a partir de ahora nos tenemos que fueron eligiendo cada uno de los subequipos profesionales y también
poner fimlt's e imponer una línc:l de conducta que h<'lga honor :tl nivel cient.ifico
dd Centro",
con el ;;r1J.po st::~fi c;:.12 ~os rcun!a y que --como ya lo- hemos señala~
do-- representaba Ja cor.:creción en lo organizativo del nuevo tsqui~
Jibrio libidinal;. \·icisitudes que responden no sólo al repudio del
Es casi sorprendente comprobar que este grupo reproduce en :la je!e del lugar que se Je imponíQ sino también a la intención de los
secuencia transcrita los momentos postulados teóricamente por Freud miembros del grupo de afirmarse en sus nuevos lugares.
en Tóteni y tabú. Después del parricidio, Jos hijos tríu.nfantes se F..n cuanto al jefe, nunca terminó d-e aceptar, ya lo dijimos. ese
aseguran contra la repetición deI estado de cosas del que acaban Jugar: renovó maniobras y técnicas de- seducción romper la
de librarse. " ... Si los herrnanos querían vivir juntos no te-n.ían otra alianza de Jos mie-rr;.bros del proc'filando Estos, en
solución que instituir --después de haber dominado grandes cambio, S€ comportaban ahora un modo que implicaba una nota,,~
dL~cordias- la prohibición del. incesto, con la cual renunciaban to-.
ble diferencia con respecto al momento anterior: al contar ahora
dos a Ja posesión de .las mujeres deseadas, móvil principal del parri· con esa "organización Jos habia hecho fuertes" podían. defenderse
cídio. De este modo salvaban in. Or'&anización que los habla hecho de las rnnniobras del en especial evitando entrar en el
fuertes ..." 51 que aquél les proponia: conoclan la trampa que se les '-er1m<•-
Podemos ver en el relato aue antecede cuales son las alternativas Este saber por el grupo se manifestaba claramente en
entre las cuales se debaten en
relación con las enfermeras hasta la la Lrr1agen en una de las últimas reuniones, por una
instauración del "tabú''. En un primer momento aparece el impulso pedagoga a quien ---como eD.a contaba-- el habia comenzado a
de apoderarse de ellas, y ponerlas a su servicio, Inmedi.atamente, sin interpelarla cordialmente en los últirnos dias llrurJ.8.ndola ''doctora",
embargo, ese impulso es coartado en beneficí0 de un principio de término inusual en su t:r<:.to con las y reservado
orden (que es también en este caso orden jer8.rqu1co). se piensa en habitualmente para el gn1po de los Se trata~
recurrir a -la directora de Enfermería deJ organismo centrali que re- ba1 por parte del jefe, del intento de para obtener de ella
presenta una instancia exterior al Centro. Obsérvese, de pa.::;o, que que se volviera en contra de W1a coiega recientemente como
Ja ambivalencia hacia esa figura se desplaza de inm.ediato a la del coordinadora de ese ?quipo profesional. Esta de--cía
Goordinador principc-J del trabajo, como se- barrunta c11andó alguien en ·1a reunión a sus compaf1eros que las palabras sonaban
Je indica -casi le ordena- que tome nota de lo que se dice. Desde "como alnllbar en sus oidos", pero inmediatamente agregó: u como
ya que ambas refieren también a la del jefe. 52 pasa con esas plantas que atraen a los insectos con el olor o el gusto
dulce para atraparlos".
Se hacia explícito o.sí no sólo oue el jefe, para recuperar el lugar
so Aquí uno -de nosotros pregunta, p:im no defJ.r nada implícito: "¿Y qué perdido, segi_üria intentando dividirlos y atacar la .organizaciórt que
est::ihan haciendo?"" Respuesta: "Nadn. •. _ Habfando ... " los rnantenía unidos (contra él si era necesario), sino también que el
51 Tótem y 'tabú, IV, 5, púgs. 49i~8. peligro principal no estabn en el intento de seducción por parte del
52 Esta nmhlvalencia de b que se habla. tiene que ver también con la inslau· jefe- sino dentro de ellos Inismos, que e:;a seducción sólo podia 2er
rsdón <le ur. tabú. El (.·oordinatlor, corno se ve a tro.vd- de Ja fomi;;¡_ indirecta. y formal
t-(r que se k~ habla, es excluido tlel J:,YTUpo y put>sto en cierta form11 también a su
s•.T\·ido, al imliL-J.rsele que ton)e nota, con lo que se intentu :isimistno desalentarlo
<le toda posihle- nmbicibn de mando, equiparable en esto su posición ~-lo mi.mi.o que S3 La culpa que no aparece direct:::miente en relución con el jefe {por el con~
ht del subjefe- ;.1._ la <lel liem1ano mayor en la hortb, de quien hay que precaver.se tr:uio: pre<lon1ino.n -sobre todo en un prin1er n1oment0, al i}He corresponde la rem06n
un.'1. vez comdido el ··t:rimen". Pero este lugur impuesto es tan)bién un lug::lJ' honroso relut.:u:l~- los ;.ispec.:tos n1ani:1cos:} npttrt-:-el.'t'.! en c:unbio en rd:if'iÓn con el coorclü:w:íor
de t(·rc.-ero ir:tran:e de la ley, que est;i allí ~-al mo<lo de un escrilx1no.- sólo para en p:u'te porque. :il no haber sido ellos, Je manera <lireca, sino el Cúordi.n.1.dor. quien
testill'.nniar y· !e~~itiJnar (l·nnio "padre muerto"), Este lu¡:::ir, de todos modos -ya lo operó ese p:lrricidio simbólico, tenkul un•¿ deudu con él, pero fundrunentalrnente por·
he1no~ di<:ho (ver nota 4· l )- le vení~t ,sf'ñalt1do por su función, que la ponía "f11era que fo. "C'.tstr:.ieión" di::! jrefe hnp!icti t;i111bi¿n fo. de t"Uos, identific-.¡ciéo nurcisi5ta
del ¡1.iego" en lit lw::lia par todo poder .. reul" dentro de la institución. ai.:<.li:.1ute. ·

21 ¡:-:')
~~
eficaz en tanto stn·.:;ín en cada uno ele ellos una atracción difícil de grupo staff} se hizo pc.5ible para Jos tnicn1bros del Centro el hacer
resistir hacia aquello que vc;nla a coln1ar aparentemente el anhelo valer otros intereses e incluir corno actividades lcgitin1as otras tareas.
de ser el preferido.
En la reunión mencionada, una de las pocas a las que el jefe no Fue el ;:nipo di' !os psii:op(·da!!o:!os el qnr prodoj¡1. la :t¡l('rtur.t m:is si!!nific·ati\,~.i:.
En la pr?histon::i. del Centro estos profesionales att•udi;m :t pacientes p1oc1•dentes tic
asistió, se mostraron claran1cntc los limites del cambio que allí podía distintos estab!edn1ii:11tos ;tsisll·nóalcs de la zona qut• re(JW.·rían recd11cacic.Jn psi<."'-)~
producirse. E1, grupü' p~:Go rcnunc:ar a la "ilt~s¡ón" 54 de que el je:e pedagópc.1. De esta 1nanera h<Jbian quedado t'Cllll'ct::ulos coii d íefc tic 11!1 servicio
algún día cambiarla, adrrütir que nunca llegaría a tolerar de buena cspeei;tlíz:.ido c11 p~litr.:iun:itismos en p:~dt•ntes infa11tíJ,., (!C un hospital de !a zon:i.,
gana la nueva organización del Centro y reconocer entonces qúe para el qne los i.:onsultó para asistir a !ns pacir-ntes ;1IH ink~n:1dos. Este tipo rlc cqns11it:.i.s
mantenerla deberían seguir luchando y cstn.r continuamente alerta quedaban siempre a! mar:;f:'n de la ;tt·tividad nficial d, i Centro y eran rPsneltas pnr
cada psicopecla<,!o'!o en fonn:t pcrson;tl sin la intC'n·rnn.-m del médico-jefe. PC'ro este
contra sus maniobras. pedido lle:!Ó en ,_.¡ momento orortuno: crmio ~'Onsecul'llr.:fo del trahitio instihu::io1u!
el grupo de psir.:opedag:o:.{o:; se hahia fortalecido y a¡ mn¡mro de la nueva or::;o.niz:.1ción
VI, LOS EFECTOS DEL c,iJJ:BIO DE ESTRUCTURA. LIBIDINAL convirtió b consulta y el pedido de colaborac:ón cld kfe del Scn,icio men.cion:lClo
EN LA RELACION CON LA TAREA anteriormente en nna de h1s actividades c:entr.i.k·s del l'1¡uipo, lo qne modíficó sensi~
blemente su trabaio hahitual en el Centro. Se trataha de 11n trabajo de ret.""ducaciim
En lo que resta de este trabajo nos ocuparemos de bosquejar el oon pacientes infunti!es y juveniles que presentabrrn' -c.. uadros· de politr:iumatismos
debidos :J. diferentes causas. L'1 tarea ofrecía posibiíidadcs de investigación intere~
curso seguido por el an6Jisis instltucional en su segunda etapa. No santes para los psicopedagogos.
lo haremos con un mero fin narrativo sino para hacer resaltar los Es de hacer notar que esta tare:i prosigmé u pes,1r de qoc el jefe . del Centro
efectos que se derivaron del carribio de la estructura libidinal en la intentó boicütearla, aduciendo por ejemplo que. por e.tusa de el1a se desatendra a
:relación con la tarea. Como se recordaré. "la relación de los miem- los pacientes '"habituales", esto es. aquellos cuy:i as15tenc1a conshtu1a desde su punto
bros del grupo con 1a tarea" constituyó uno de los dos temas explí- de vista l.a tarea prescrita. u obligatoria.
citos alrededor de los cuales giró la discusión en las reuniones grt1-
pales, habiendo sido el propuesto específicamente para esta última TI. A.l marcar un estilo de- relación, una modalidad de vinculo que
etapa. · se manifiesta también en el ejercicio de la tarea. Ya hemos re1atado
Dijimos, aJ cemienzo de este articulo, que el lider es quien. dentro cómo, previamente al cambio de estructura libidinal, el jefe adonta-
d? ciertos límites, signa la relación del gn1po con lo que queda recor- ba frente a Jos miembros del grupo una actitud, incluso corporal: de
tado de Jo real como su "tarea". ~4.hora tendremos ocasión de desa- escarnio, asignándoles el papel de "bnbé-ciies y paralíticos". Adj11di-
rrollar algunas de las implicaciones de esa afinnación. Podemos decir cación sustancial a la que los condenaba como irredimibles, mientras
que el lider signa la relación con la tarea por lo menos. en los siguien- que él era sustancialmente íntegro, uno, es decir aquél a1 que nada
tes aspectos: le falta Pues bien, un eco de esa actitud aparecía en la conducta que
los miembros del grupo tenían, en su actividad asistencial, frente a
I. Al intervenir en la definición de la índole de la tarea.. los pacientes, los que -precisamente por su invalidez-- encamaban
II. Al marcar un estilo en su ejercicio. con perfección el daño irredimible, la imposibilidad de "ser (como)
IIL Al proponer un modelo de desempeño del rol ocupacional y uno". Ya citamos algunos indicios de ello, como aquella frase 1 dicha
por lo tanto social. con despectiva displicencia: '&Ahí está FuJanito, hace cinco o seis
años que viene, la madre cree que va a aprender algo ..." Sólo hacia
L Al definir la índole ele la tarea -dentro de un margen cuya el final del trabajo, guiados por interpretaciones nuestras,55 ellos pu-
amp11tud varia según la ubicación de la institución en el conjunto de dieron reconocer sus propios sentimientos de inferioridad y culpii ss
las ·instituciones en un momento histórico dado, y según el nivel je- (de los que fueron manifestación, entre otras cosas, el miedo expre-
rárquico en el que se ejerce la jefatura- y esto en tres sentidos:
las tareas prescriptas u obligatorias. las permitidas o posibles, Y las·
no permitidas. prohibidas o excluidas. Ya dijimos de qué mar1era se 55 Interpretaciones aquí ya entradas en el carril de la "normalidad" interpre-
efectuaba en esta institución esa de1imitación de la ta.rea al quedar tativa, si así pt1ede decirse, y.i. que. al est:ir ahora Pn condiciones de apnnblr mis
ésta prácticame;ite restringida u 18. especialidad del médico~jefe._ Tam- directamente :i.l cleseo inconsciente de los miembros del grupo. rota ya la fascinación
bién dijimos que a partir de cierto momento {una vez constituido el por el "ideal" allí imperante {en otms palabras. al haberse modificado- las condiciones
de la Verdriingang), nuestras intel"\'enciones se acercaron m{ts a lo habitual en el
trabajo psicoanalítico {:nmque, con10 advertimos antes. la cuestión técnica :<qui sólo
puede ser rozad:<).
S4 Recordemos (l\lt', e11 El porr.:cnir Je una ilus:ún, FreuJ señala "!a necesidad 56 :-;o ya como efecto de la fascinación en el grupo, sino en rehtción con una
r.le un:.i. instanci;i, protectora -la nostalgia de 1,JP- pa<l•e- CQJ110 la r;l.Íz de fo necesidnd historia personal. la que (dicho sea de paso) &ria parcialmente· razón de la inclusión
religiosa", cu}·as ideas "son ilusiones, rf:';l.lización de los deseos más antiguos, intensos y pennanencin. de los indidduos en uña institución cqn tales carn.ct&risticas, en la que,
y apremiantes de fa hum:midad". {Obras Com¡i/cta.~. Vol. 1, p;igs. l:!SG y 1290). precisamente, esa "inferioridad" y esa "culpa" quedaban ccnsagr.:¡.da.s y a la vez ex-
;\Iú.s adekmte {púg:. 129:?:), frC'ud ;;ugierc la posibilidad <le aplicar el rnismo ténnino piadas (en el vinculo con el jefe), mientr.ts que eran al nlismo tie1npo repu<liadns
<le "ilusión" a "fas pi·c:misas i.'rt que se funJaI'. nuestras i.nstitudones estatales". (al quedar proyectadas sobre los pacientes).

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sado por las mujeres del grupo de 11egar a tener hijos oligofrénicos o Podemos pensar1 entonces 1 que uno de Jos motivos de la persisten~
con daños cerebrales irreparables 1 como Jos paci.entes que trataban) cia con que quedaban ligados a esos pacientes consistia en la reacción
así como admitir, no sin angustia entonces, definidos in1pulsos sádi- contra el deseo de "librarse de cllos11 1 equiparado inconscientemente
cos hacia los pacientes (como ganas de pegarles porque no atinaban al deseo de rr,,atarlos. Pero esa ·persistencia reconoce otras fuentes
a hacer lo que se les indicaba, necesidad de hacer esfuerzos para con- (presididas sin embargo por el mismo signo que caracteriza a ese
tener la risa al verlos torpes. etcétera). L.a angustia surgió también deseo) i cuya aclaración nos pe!:nitirá retomar lo ya apuntado antes
en relación con la expresión del temor a dañar a los nuevos pacientes (ver pág. 47) sobre la operación de la Verleugnung (renegación),
politraumatizados, cuya rehabilitación exige una cuidadosa dosifica~ sus condiciones y consecuencias en un campo Social. En efecto, pudo
ción del monto de esfuerzo que se les \"a requiriendo a medida que dilucidarse que1 a través de la "eternización'' de los tratamientos! los
avanza el tratam.iento. reeducadores llevaban a cabo algo así como una maniobra ritual por
Podemos obser,·ar que el componente sádico permanece después medio de la que convocaban y C'.Jntrolaban 1 apoyados en la confianza
del cambio de estructura libidinal, pero aparece ahora en la nueva créduJa del otro (fundamentalmente Jos familiares de los pacientes,
estructura --que podría ser calificada de <!neurótica" en oposición a sin que esto signifique de ningún modo que pretendieran engañarlos
la anterior, que caJifica.ríamos de "perversa"- con un valor dife- en forma deliberada, ya que eDos mismos en parte creían en lo que
rente: n1ientras que antes Jos impulsos scidicos eran actuados, claro hadan) ,ss los "poderes mágicos" de la mentada imago de la madre
está que en forma mas o menos embozada, ahora --en cambio- la arcaica, pregenital, dotada como dijimos de omnipotencia, la que -al
emergencia de angustia sirve de indice de la incidencia de una repre~ mismo tiempo-, bajo la especie de Ja Fatalidad, era tenida por res-
sión, cuyo fracaso, qt:e asumiría 1a forma de un acto fallido, 57 se teme. ponsable. en la fantasía 1 de [a L""agedia que afectaba ,al niño in.capa~
Valga como otro ejemplo de esto, la ocurrer1cia producida por un citado. 00 Los reeducadores sellaban de ese modo, entonces, una espe-
miembro del grupo en este momentQ final del trabajo, Refiriéndose cie de imaginaria colusión con dichos "poderesH: en tanto su¡¡erLm
a sus tareas com.o maestra en un instítuto de rehabilitación donde en los hechos (a pesar de las reservas explicitas que la y
están internados crónicos. dijo: "V'ivo con la permanente la étic..1. de sus profesiones Ies dictaban) que ~'todo es -in~
angustia de- tropezar con tm cable y desenchufar :1n puJmotor'1 • Po~ cluso la L"Uración del al "eternizar-1' el tratamiento se
driamos agregar que éste representó uno de Jos últhnos avatares del convertían, quisiéranlo o no, en ofjciantes de un ctrlto supersticioso st
tema de Ia "broma sádica".ss Cuyo prototipo patológico, bajo la forma de u.na. peY\!'ersión individual,
En este periodo final de nuestro traba.jo con el grupo fueron muy ha sido estudiado por Freud con el nombre de fetichismo, Claro que
frecuentes las alusiones al cruel destino que condenaba a seres pen- en la trar.sposición de este concepto a un campo social. "rÍo es t'lnto
santes .a ser lúcidos testigos de su absoluta invalidez. como era el la posición de un sujeto perverso lo que interesa, c11a.nto la -posición
caso de esos pacientes del pulmotor y de otros cuyas historias sólo de todo un fragmento del campo ideológico" .52
fueron apareciendo en esL'l etapa del trabajo: gente joven, algunos
de e11o.s profesionales. gente que habia sido (como) uno y que por
causa de un accidente, a veces tríviaL quedan inválidos para toda
Ja vida. (Nos dhnos cuenta, entonces, de que, dada Ja índole de sus 59 Un examen del proble-::::.a de la "'creencia" se hace en el trabajo de
O. 1\-1.annoni: sé muy bien, perc sin ernbargo ... " ("'Je sais bien,, rllB.is q_n.and
tareas, la gente del Centro estaba expuesta ~orno nosotros en ese me:m.e ••. "", incluido en su libro: La ctra escena. (Clavf'.s de lo tm.ag,inario)i Buenos
rnoment~ al "riesgo" de que se les ocurriera la idea de la eutanasia Aires, A.morrortu, 1973.
-idea en la que puede deslizarse quizá tanto aporte de Eros como &i Señalemos de paso que 'e:sa tragedia i:rnp-Hca, en la fantasía t:a."Ubién, la
de Thánatos-·i . pero la represión social de esta idea nos de-be "burla"" (broma sádica) de la "prornes.a'' que liga a la mujer (la del rJño)
. haber afectado también a nosotros, porque nos sucede ahora algo con su padre, por J.¿ cual -corno forma de culn:iin.aci6n Edipo
curioso: nuestros re-cuerdos acerca de si Uezamos o no a femenino- niful del nad.r~ vendri a sustituir al Pod.ríauios c-om·
pletar dicho argt.cmento fantas.:n:itico seií.a.lando que la burla Ja prO'rtH?iiS es vivida
interpretar claramente este punto en Ja institución). - como resultado de una· interferencia dtií.in:;., provocada precfaamen.te por .la in.fluencia
maligna de la "'madre mala", uno de los aspeetos de dioha imago
fil E.se caricter ( ('{;WO lo que <.'.".aSO

s 7 "Los que producel! los ·actos fallidos de las personas nonnales son. de una creen.cía antigua, :xi::no le f'...S la
reguh.u:m<Cn.te, Por ello rnismo es de gran interes el investigar si otro~ materwas) era preci.'>2mente el que los miccnb,ro;
errores de nnrr::;r in1p0rtancia (por ej_emplo, los de un mét:lico o un fa.ruw.céutico) d'"''"'ti'n, por proyección, a otros colegas. que seguían
pueden ser también interpret;:dos conforme d nuestro punto de \.ista. - ., si en errores ;;;¿,;;;¡;;M; ;",ili::;;;;
0 antici.enüfi.co, '"05{..-:::r;;.ntista", una supuesta '~~:~!::J~'.:~n
susceptibles <le ocr;sionar graves duiios puede Sl.lponerse la existencia de una intención ese tipo pacientes, contnndo como aliada$ C:e't'.:fan- con la
inconsciente ••• " (S. Freud, "'Psicop:ltología de la vida cotidiana", en Obras Completas, desesperación de las familias de l!.i'S pacientes. vLsto, la fronte:f2 mngci¡º ci,m,;a
Vol. I, p.i.gs. 714_-715). curandero/rni:"'.iieó, es problemátiCJ.l., dificil de también en el cm:npc esa
SS En · realida:l, fo. últirn:a de esas bromas consistió en el ohccimlento de ros especialidad).
servicios por .ptite del jefe, como fonnu humoristica de demostrarm.is su "agrlt¿.e<'l· 62 Bonnafé, Pierre: "Qbjet magiqne, so:rcell~rie et fétich.i:sme"', en Ob1et.s du
.miento", ;;;l terr:nin;n la reur1ión con la que se cerró el trabajo inshtudonaL fétichfrrne~ N<luvelle Revue de ·Psych.an:alyse, Nro. 2. París, GallYm.ard, 1970, paf,.. !92.

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:F;n este sentido, las actitudes que prevalecl.a.n en la inrtitución da, puesto uuc había pedido l.icencia y a veces decía, o hacia
~especto al niüo ticfic).e::U: (r,r" Inuy en ;,ues:tra que re:·;ur:c;: :-1:; ciC"finitJvs.n1ente, roientras (]ue otras veces avisaba que
exnerí'"""·ª· de las que 0bse:r'varse en tH:I?.•.S' simi- rc-:gres;:.i.tia.. Pero ya hcm.os dicho que 1 a pesar de su licencia. a In.e~
lares, ni tampoco --cre·2rnos-- de la.s que predominan en el conjunto nudo se hacia presente en el Centro. Todo -esto creaba desconcierto
de la sociedad: especial preocupación, por un lado, que podría en los miembros del grupo, y n1is tarde enojo. A pesar de lo cual
a hacer pensar a veces en una paradójica sobrevaloración; desprecio, el jefe no hacia. nada para definir su situación. Era como sí jugara
por otro, y hasta maltrato) tendrían apoyo imap-,inario en un conjun~ con la alusión amenazante: en cualouie:r momento "el monstruo (de
to de características que acercan al niño en esas condiciones al Ja ciencia)" puede volver; vale decil· que el mensaje compieto era:
fetiche. 53 "Si fastidian mucho va a volver ella, que es peor que yo".=5 En la
Señalemos que en lo que hace a ese ºculto supersticioso 11 el papel última parte dei trabajo nuestra. labor les permitíó a los miembros
del jefe volvía .a destacarse como el de un pontifice que alusivamente del grupo ir librándose de la fascinación generada por este personaje.
conectaba al grupo con la irrepresentable deidad materna. Irrepre- y asi pudieron con1ninarla a que tomara una decisión ivolver o irse},
sentable en última instancia, porque la ínstitución tenia para esa. que fue la de renunciar,
imagen un soporte. representacional también bastante _adecuado en En suma, y dado que -con10 ya lo hemos n1ostrado- la. función
la persona de una investigadora de la que ya algo hemos dicho (ver paterna no estaba plenamente instaurada en este grupo, vemos ahora
pág. 34), refiriéndonos a el!a entonces como a un lilter ego del jefe. cómo solía pasar a primer plano una deixis metonímica al "falo n1a-
De ella se iba dibujando en el grupo vn mito, segi.Il;i eI cual; por ejemplo, "'oo terno11. La función del padre (instituida en el sujeto por la instancia
del ideal-del-yo") supone -para usar los términos de Lacan-~ que
11
don:nia", porque, "monstruo de la ciencia" (lo que hace pensar inevitablemente en la
Esfinge) 64, "'había cubierto su cama con libros", de :modo que dormitaba en un se haya11 realizado una operación decisiva para la estructuración del
sill6n apenas un par de horas por noche. Mí quedaba libre para estudiru::, y t<i.mbién sujeto: la metá.fora paterna" 61> por la cual un signifíC?...nte (paterno)
irrurrrplr telefónicamente a cualquier hora de la noc:he en la intimidad de los sustituye a otro significante (materno). Esta sustitución es lo que
miembros del Centro para reque.."'ir datos o rerordar ta.reas.
Tambié11 parecida a la Esfinge en esto, solía merodear por los distintos consul- garantiza la ocupación de lugares diferenciados y articulados en un
torios, paralizando a la gente roo sus inupciones, debido ai respeto i.ntimidatm::io sístema -el familiar- que por todo eso será un sistema simbólico.
despertaba su presencia. (Ttn:Unos ocasión de corroborarlo, ya que en una etapa En J.a med.ida en que dicha operación no quede cerrada. el significante
nuestro trabajo también rondaba nnestr:as reuniones, haciendo a veces sorpresivas paterno, en vez de sustituir al materno, estará como adosado a él.
irrupciones que creaban en los miembros del grupo bastante desazón}.
Esta contigüidad Jo llevará a significar. por metonirr..ia, la ornnipo-
tencia materna, el "todo es posible", la no castración" Vale decir que.
La actitud del Jefe en relación con este personaje era otra vez
extrema paradoja, el significante fálico, ligado a la función paterna
ambigua. Lo común era- que se abstuviera de opinar y que sonriera como significante cabal de la castración (simbólica), se deslizará
socarronamente cuando se narraban episodios vinculados con ella. hacia el fetiche como "significante" de la no-castración.
Inclusive se mantenía en la ambigtiedad en lo tocante a la situación Ahora bien, la constatación clínica, en el trabajo con gn1pos ins-
forrn.al de ella en el Centro, que desde hacia un tiempo era indefini~ titucionales y comunítarios, muestra que la psicología de lo.s grupos
humanos refiere siempre a esos dos ejes, ya antagónicos, ya en colu~
in Ademas de la ecuación pene-niño, intervienen aquf determinaciones más sión, aunque por supue$Jo los diferentes grupos va.ríen en cuanto a
especificas. En el caso de niños CU)"ll minusvalía o inv:alidez son con.gt!nitas. y espe~ la preponderancia de uno u otro.
cialmente cuando ellas representan las consecuencias de tm parto traumático (como Precisamente el líder de este grupo tenía ~-creemos haberlo mos-
ocurría con algunos de los casos que se asistían en esta institución) hay motivos para trado suficientemente-- gran habilidad para mantener una continua
pens2.r que ese niño albergri. contradictori:i.mente en sí mismo, pa.ra Ja. fantasía, como doble remisión, ambigua por excelencia., a los dos "sisterr:as". Así
en Ios: casos de aquellos fetich-<Js que Freud caracteriza corno '"objetos del último
minuto", tanto.la prueba de la castradóu materna como la promesa (magia mediante) por ejemplo, para volver a la cuestión de "Jos limites de la c:iencian,
de qtte ella se iY'fi 1vtundamente desmenti.'da. F:rend señala precisamente, en su tra- ya al principio del trabajo él había· expresado: "Muchas veces pienso
bajo ya citado sobre Fetichismo, que '"'el fetiche mismo aloja en su estructur.d la que lo que podemos hacer por los pacientes no es mucho, que lo poco
repudiación, tanto e-orno la afirmación. de la ~ción". Y poco rrás adelante agrega ,que mejoran ¿hasta dónde se debe a evolución e-s'pontár1ea o a infiuen~
cia psicológica?~ • Vale decir que ponía en tela de juicio la raciona~
algo que puede ayu:da:r ti explicar U actitud contradictoria que seilzlamos como típica 1

en la relación con estos niños: "la temtua y la hostilídad en e! trato del fetiche.
equivalentes a 1a repudiación y a la aceprnción de la castración, se combin:m en
prcpottiones variables· en los diferentes ca.sos, de modo que ora la una, ora la otra,
puede expresarse con mayot evidencia... Seria interesante confrontar estas ideas C'OD.
55 I-lernos observado también en otras instituciones esta singular "dupla": el
las postulaciones que incluye .Maud ~1annoni en su libro El niño re:trasad,o y w rruW:re,
jefe tiene cerca de Cl a unz mujer n la que la faintasfa. de todos, y a veces él mismo,
partícub.rmente cuando describe k :relación de la :i:nadre con el hijo deficiente como
alusivo o explidt:lmente, señ;lbn como ril:í.s pOderru:i. más temible. o mis mpaz que
:ma '"'incubación perpetua".
el propio jefe le-gitimo. pero en un contexto 1::11 que el poder de éste, en lug:tr de
64 Frmcis Bacon consideraba a la Esfinge como una alegoría de la ciencia. verse disminuido, en cierto modo se refuerza a través de ese des'o;O.
("De la esfinge· o ciencia", Revista La Biblioteca, Tomo IX, 2"' época,, N9. 3, Buenos 60 Cfr.: ], L:ican, ..D'une q11estion preliminaire a to-ut traitenient possible de
Aires. pág. 155), · la psychose", Écrits, París, Seuil, esp. p~\g.__ 557•.

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Ja meta o el objetivo prácticos: lo~rar que 0n ese grupo prevalezcan
lidnrl de la tarea qt'P l'l n1isn10 in1ponia al grupo, en apariencia -en lu.~nr <le Ja fascinilció!l- lo r.rif.ir.n (?f la auto~rítit'a) dr: 7-ru:; re-
reconociendo raznnD.blcn1C'ntc los linlifcs de Ja acción terapéutica, pero laciones sncir!lc.<1. r¡ur: (f/!i sf'. r(•r1rnrlur,r:n. Es a través de identificacio-
en un contcxtc tal. ~¡ propiciar c:~os tratnmícnlos "eternos'', que su nes concrr:tas f!L:e los 1-;1icn1bro~ de un .~n~po como éstr optan en la
indefinición cquiv2Jin a dejar abil'r!a una puerta a la "mugia 11 • Para práctica por un modelo u otro de los ap)icablcs para el ejercicio de
lomar la fórn1u)a de o. 1\lannoni : 67 usé 11l1lJ/ l>icn que sólo soy un su tarea 2sistc;1cinl, con mayor o menor grado de compromiso -se-
n1édlco, prro .•;.in mnbnrr¡o_. 11uil·n sabe ... " Podria considerarse que r.-ún el modelo- en lo fJUe hace <:!. la relación con Ja comunidad, con
esta fórniuJa sintetiza adecuad:i.n1cr.tc !o. modalidad mágica del víncu· los problef!las .~remiales ele su grupo profesional y en último término
Jo con la tarea que impcr:-ib~ cri el Centro al comenzar nuestro trabajo. con el espacio poHtico en el r¡ue csf"án ineludib?emente lnn1ersos, aun-
Por otra parte (y este es t~n n::;9ccto muy 1ígndo ;¡J anterior, por lo r¡ue a veces -¡)ar efecto precisamente de 1a fR.s:cinaclC}n "en e! gru-
que hay de sádico en la manipulación de Ja credulidad del otro 68 y lo C:c~conozc0n. ·Tcdo esto Gt~e acabamos de decit equivale, es
por Ja intima relaci6n que existe entre Ja mag-ia y el deseo perver~ a sef:aJa¿· ]os efectos ideológicos de la pertenencia a. un grupo.
so.es el jefe encernaba a !a perfección, corno hemos visto, el sadismo La conYeP;;er:.cia en -la figura de un líder implica ~aun por st1
r¡ue se puso al de~cubíerto como clave secreta del vínculo que todos lado "normal"- la. su}eció'.1 no sólo a un orden sirnbólieo sino tam-
tenían con Ja institución. El deseo ligado a esos impulsos sádicos bién a. un orden in~ti:uc.ional, ¡:olít.ico en últirr.a instancie.. imnlica
estaba destinado a quedar in~atisfec.ho, y como tal, precisame;tte ca~ ouedar sujetado al con;!unto de un ~¡ ·~te'.C":!a. Como dice }"'reud, hafi1an-
mo deseo insatisfecho, era apto para cons.tihürse en ingrediente es~ do ya del "ideal-del-yo" al final de Introducción del narcisismo: !<Este
condido, pero muy eficaz. de la ficción (o ilusión) -famosa, asi como ideal tiene además de su parle individua: su parte social: es tamhién
en otro gozne para las identificacíones reciprocas, 70 redoblando así el ideal común de una famHia. de una. clase o de una naclón".n Y en
por el lado siniestro lo que hemos caracterizado al cornie-nzo de la Psicología de Zas masas 2J aná?is}s del vo agrega-: "(~ad.a ü;di.viduo far~
función del señuelo del líder,"11 (Pero ;:;uardé:m.cnos de adscribir sólo ma parte de varias masas: se halla ligado., por en n1uy
un matiz peyorativo a "dlspositívosn institucionales como éste, por- diversos sentidos, y ha construido su idea l-del~yo conforme a los más
que de todos modos ase~ra.n -en g8neral- un equilibrio más o diferentes modelos. Particioa así de muchas almas colectivas: la de
menos tolerable al interjuego de pulsiones que recorren un campo su raza. su clase social, su- comunidad confesional, su Estado. etc ..
scciaL En este caso, por eje:rnplo, el 3.specto "edipicon de la función y además puede, por eso, elevarse hasta cierto grado de originalidad
de1 jefe, como representante de un "ideal" normallzacior. colectivo, y autonomía. T·ales form2.clones colectivas, y dura.Ce-
garantizaba que los impulsos saComasoquistas vincuJ.ados a la des~ ras producen efectcs uniformes ;; no se irDponen
cubie;rt..a especificidad dt:l deseo aqui circulante no errcontrarian satisw tan lnte:ns:amente al observador como las de las ma-
facción directa; circunstancia de paxticuJar interés social porque, sas ...".74 Estos efectos uniformes y disimu~
de lo q_ue atañe a les míembros estables de Ja institución, venían 1arlos a obser1ración, no 2on otra cos:a que lo que aJi.ora Eamariamos
a con·verger allí las dernandas (y eZ de,<;cc) de los paci€71tes y de S'll.S defectos ideológicos".
f(lrrr_ilias. 72
En este gni-po. especificarr,ente, la identificación eon el líder co-
m. Al pro-poner 1M; rnodelo de desempefro del rol ocupar.:ional y .i1e<ct2<IJa con trr1 "modelo" al. que podríamos CaJificar de "cientificis-
por lo tanto social. Este aspecto toca a aquello o_ue en un trabajo , que valoraba mas la investigación sofistícada que el compromiso
de psicología institucional representa habitualmente algo aSí como con las necesids.des asistenciales de la comunidad.
Desde esta perspectiva, nuestra lntervención se ca:rP,cte:rJzó por
la apertura de las posibilidades de dlferenci;:i.c1ón ideológicas que ya
67 Cfr.: O. !\1nnnoni, 011. C.7. estaban delineadas virtt1aln1entc: en función de la pertenencia o la
&3 Vé;l.Se en el tntbajo cilaclo de ~launoni, el ejeniplo de la superchería de referencia implícitas de c?.da mfr:!nbro o sector del grupo a otros sis-
Casanova. temc,s c:oiectjvos. AsL por ejcrnpJo. s61o en la segunda rrli12d de nues-
69 '.\lagia y deseo Perverso coindtlen uo por azar en esto: e.1 fetiche les sirve tro pudo hacerse e>:plicitR Ja prob1em3.tica grernial. que Ja
de signo común. asociación profesional a la oue pertenecía uno de los sectores de la
70 Cfr.: esp. Cupitnlo VIL ''L·J. iclcntifil..--adón" de Psicología de las masas y análisis institución --el de !os kinesióiot;os- planteaba .püblicame:-1te en e~os
del yo.
71 lendríamos r;ne investi~:-ir ... si una tendencia o t.m deseo ('\Fu11sch) que momentos (en la U11íversldD.d y C!l. otros lados) frente al "imperia-
muchos pueden con1partir no podría. constíhtir llll tal sustituto (E.rsat::;) del líder". lismo" de !a profesión médica. Asimismo, el grupo de las psicólogas
(S. Freud, Psicología de fos 111rtüH u tm.dlisis dei yo. Ctp. VI, púg:. ll~i.!). planteó enérgicamente la necc.sictad de que se legitimaran sus nom~
72 Todo esto es lo que en últhno témlino explica porqué, _hast~ cierto momento,
al no haberse empezado n dihrcidur sn propio d,c~eo, nadie, ni siq1.ücra 1:.cs psicólo~as
del Centro, est•tba allí en <:ondicíones de escud;;ir lo que es:.ts f;:¡n)i)bs, esas '1nadres
en particular, tení:.tn que <lecir. (Ver los episodios nanados en p-:tgs _ 44.-45~. Aunque 73 S. Freud, "Introducciún del ri'J.rtisisn10'', Obras Completax, ihJ. I, plgs.
no pudinios verifiCJ.'írlo, c:reenloS que p11ede conjeiumrse que -de h:1bérsefos escu· 1087·8.
charlo-~ haría podido rei·ebí$e tan1hién la punta <le un deseo anii.logo ¡lf descubierto 14 P.~icología ele lus masas y cmdiJSf:s del yo, Capitulo XI, púg. 1149. ·,
enn·e !os 111icn1bros <le fa institución, pero cu:into in.is difícil de soport:ir •..
r.'.f'\
59
zs
bramientos, pen<lientes desde liacia tiempo. En lo concreto de este aspecto de la trampa especular (iue consiste en creerse un grupo "muy
y ele esta in.s~üución, e:;:as rch·indica.ciones qucdáron enlazadas especial": en este caso existía al conücnzo, con10 y";¡_ lo hernos dicho,
cuestionamicnto· del cientificisrno del médico jefe. En suma, al la Uu:;ión compartida de que, por se1· unn in:;titución pr0stigiosa (in~
romperse la fascinación por el cientificismo, quedó abierto el camino clush·e a nivel internacional), ya era suficiente honol' el pertenecer
parn que aparecieran las diíerencias y las contradicciones entre los a elia co1no pnra que aden1ús se buscara otro tipo de ;:;ratificación.
diferentes ~ubgrupos socio·ccónón:ico~proú:sionales (en relación con Tan1bién herncs dit!lO que aquello;; o. quienes esta ilusión ya no le.5
el -Campo social más amplio). bastaba, se iban, pero -incnpac-~s de transgredir públicamente el
Corresponde sin embargo que nos detengan1os un 1nomento para pacto de encantanúcnto niutuv en el qL:e estaban todos comprometi~
precisar la afirn1ación que ac:at:an:os de hacer. Hemos dicho para dos- lo hacían sigiiosamente, como c:1nprend:endo un:i retirada ver~
abreviar: "al romperse la fascinación por el cientificismo", pero es gonzo::;a. La ··transgresión" hubiera consistido en legitimar otros
cur;cil que el cientificismo ]JC1' se ejerza alguna fascinación. Téngase intere5es (que habrian implicado otros compromisos narcisistas y
en cuenta que lo característico de nuestro modo de intervención, ra~ otros "ideales"}, lo que hubíera sido entendido por el grupo como
dica en el hecho cie asumir en la práctica. concreta del trabajo con un ataque contra la ilusióq_ de su_ grandiosidad, _Esta cuestión de.la . "
los grupos, las implicancias de los postulantes teóricos freudiano§ que ilusión grupal es tan llamativa que v~rios autores se han ocupado
nos sirven de punto de partida. Es por ello que pensamos que el ima· ya de ella. 77
ginario grupal no puede ser atacado (transformado) directarnente Prisionero de esa ilusión, el grupo -como dice Deleuze- " ... se
ªdesde afuera)) \corno lo quertia una concepción intelectualista de sueúa único 1 inmortal y significante, como un sindicato de defensa
.Ja ideología) sin conoce>' y respetar fillS leyes. En este caso, no se o de ;eguridad, como un ministerio de ex-combatientes ...", mlen-,
habría podido conseg1'iir que el grupo rompiera con el cientificismo tras que "el criteri.o de un buen grupo es que (. .. ) se incline sobre
(por grandes que hübie.sen sido los esfuerzos didácticos de esclareci- un afuera que lo confronte con sus posibüidades de sinsentido, de
miento) si antes no se hubiera logrado romper la fascinación ejer- muerte o de estallido".n
cida por ia figura 75 del jefe, que era quien encarnaba el ideal cientíN Es comprensible que en cualquier grupo, el recurso habitual para
iicista. perpetuar la referida ilusión y para mantener al mismo tiempo afuera
Como Jo sugiere una parte del pán·afo de Freud antes citado "el sinsentido y la muerte", sea el de dirigir ia agresividad 7!1 hacia
-allí donde dice que los individuos, en razón de su pertenencia a afuera, hacia los otros grupos.w Para esto se busca pretexto (como
"varias masas", pueden "elevarse hasta cierto grado de originalidad lo señalara Freud en la obra que más citamos y en El malestar en la
y autonomía" - Ja estrategia n1ás adecuada en un proceso de trans- cultura, bautizando como "narcisismo de las peq_ueñ3.s diferencias")
formación como el que estamos reseñando consiste en deshacer las en cualquier detalle de diferenciación, por más- insignificante que sea.
identificaciones cautir:antes (como se dice comúnmente: "enajenan~ Es por todo lo dicho que en el grupo con el que trabajamos sólo .
tes") a fin de dai· lu~ar a crJe se manifierten abiertamente otras muy cerca del final pudo operarse la apertura que pondera algo li~
afiliaciones (tarnbién resultado de identificaciones), que pueden intro~ terariamente Deleuze, y no sólo --como ya hemos señalado-- ,en
ducir en el grupo la dimensión de un conflicto social útil o produc- relación con otros sistemas colectivos de pertenencia, como fue el
tivo.ro caso de los kineslólogos que reivindicaron su profesión, sino también,
Esta apertura supone también que (como efecto de Ja transfor- muy significativamente, en relación ·con otra institución asistencial
mación estn1ctural) el grupo haya podido zafarse de aquel'difundido

77 Cfr.: Félix -,Guattari, Psuclwrwlyse et traTLn:ersalité. París. 1-Iaspero, 1972.


esp. pá:;;s. 169-170; J. B. Pont::i.lis, "El pequefio grupo co1uo objeto", Después de F1'e11d,
75 Uil!l figura, la humana, en b. r.i.íz de toda ficciún. B:tn proclividad del
hombre a ser captado, c:::tpturn.do, por la ünagen que Je su propio cuerpo, w1ificado, Buenos .\ires. Sutb.ineril:!l.nü, 19i'-!; Jai.:4ues Hodunann, }lucia una psiqufritria co11tu-
nitaria, Buenos Aires, ..\morrortu, Hl72, esp. págs. 2.54 y sigs.; Didier Anzieu,
le devuelve el "'semejante:· (proclivi<lud que tendci: tan vast:ls consecuencias, una vez
"L'illusion group:ile", Effets et fonlles de l'ilí11sion, Nouvelle Revue de Ps:--chanalyse,
puesta al servicio de la ideoiogiJ. i ha dado lxi.stante que pens:u hasb. ahom: Platón
N<t 4, ?:.ris. Gallimard, 191; René K::ii:s, "L\i.rchigroupe", Pouooirs, Nouvelle Revue
sostenía que a.si comienza Eros su obra robre nosotros; I....\c-.in infiere que sobre ese
primer molde, en un "esw.<lio dd espejo", :i.d11ui~re íom1:.i <lura<ll!r::t l:i. ficción del yo. de Psychanalyse NQ 8, Paris, CallimarJ, 1973, (4 mayoría <le estos autores se ocupan
de una forma de rnanifestai.:ión privileg:ia<la <le la '"ilusión grupal", _que es la que
75 Conflicto improductivo, en cambio, es el conflicto neurótico detenninado por surge en el "'pequeño grupo" constituido con fi11es terapO::uticos, diagnósticos fornia-
t-1 retorno de lo rt=prin1iJo :::n e! grupo, como d que dtt:tab;i al coniicnxo de nuestro tivos, e:c. En efecto, ;il comienm de nuestro tr:1bajo. t-i:lu\u pas:.\ h;1hitualmente en
tnb..liO a .Jos nlicn·ihros <lt> e5Ü institudún, y (jUC hemos c;trai:teriZ;i<lc a través de sus e.stos casos, ti. ilusión tnf"ndonada hubo de recni<lecer).
o;íntomas. 1a Cíl1es Deleuze. Prefacio, "Trois prob1'1nes de gTOupe" a.1 libro de Félix
Esta distindón <'5 import:inte, porque -<le no tenerla en cuent:.1- se caerb en fo.
funesl:ll postura· de consi<lenu tcxlo c9nfli.c:to intcr o intr:i.g:n1p;1.I como materi:l de Cuattari y:i citudo.
intervención interpn:tativ::t par~• psicólogos, que pasarfon así a servir a propósitos TI! Agres1v1du<l que. por otrn parte, está s;endo ~enerada de modo continuo
reaccionarios de control y ni:inlpulacitm social. Podemos ver un ejemplo de est;:i en el se:no misn10 de b rehici{m de fuscm.1c1on. Cfr.: J. l..:!c¡;r.., "L'a¡.rgn.·sivité en
clistorsíón en: Elliott Jal'ques, Tlie du111ging 1.:uiture of a factury, Londres, Tavistoek, psychari:i.lrse", tcrits, pág.101. .
195L- so Cfr.: Psicvlugiu. de las 11ws11~· y .,tmiíli~i.~ del y11, p.;.°tj.!:s•. 113-t-.l:ij,

61 62
del Jugar, de fines parecidos a Jos de ésta, que a Jo largo de toda
nuestra intervención fue apareciendo en el relato de Jos sujetos como
un grupo que los duplicaba imaginariamente, en calidad de rivales
menospreciados. Pasó mucho antes de que pudieran verlos como
posibles colaboradores y valorarlos precisamente por lo que los dife-
renciaba .de ellos. o sea una especialización dete1·minada 1 antes -co-
mo dijimos- tenida en menos. s1
Una evolución semejante experimentó el grupo con respecto a
su actividad docente, la que sólo empezó a ser valorizada por ellos
en Ja última etapa también de nuestro trabajo, ya que hasta entonces
tomaban a los alumnos demostrando muy poco interés, casi podría
decirse con resignación burocré.tica. {La tare-a docente les venía
impuesta en razón de la dependencia instituci.onal del Centro).
Otra modificación importante, por fin, produjo el grupo cuando
tomó a su cargo la regulación, tanto de la incorporación de nuevos
miembros -Jos ingresos hasta ese momento eran decididos sólo por
el jefe- cuanto de los alejamientos, que ahora podían ser legitima-
dos a través de la explicitación en el grupo de los motivos para ir-
se ... Y a esa: altura, ya se aceptaba como motivo valedero el que
alguien considerase haber cumplido "su ciclo" en la institución.

at La primera vez que usa Freud ht expresión "narcisismo de bs pequefias


diferenc:ias", es clllln<lo escribe (1917) sohre "El t..-i.bú de la virginidad" y lo hace en un
contexto en el que el fenómeno se refiere explícit!lmente al cornplejo de t-astración:
esa ''pl"<{ttein diferencia" se convierte en criterio de alguna imagina.ria. oposición
peyorativa, tmducib!e siempre como: no·c:.tstr.tción (la de ••Jos nuestros") /castración
(fa. di:: '\'Sos otros"). ·

63
21-
'1n1dos; (.:uyo retorno e::1uv1"eredeterminando Zas fallas
·. iupwras de !.a racionalidad alli vigente; 2) se advier-
ta flS:'rnisrno el modo constitutivo en aue varticipa el
;istema psiquico inconsciente en el proceso· de produc-
,cion y reproducción de las prácticas, discursos y cris-
:tafüaciones de diverso tipo instituidas en el campo
:desde el cual, o para el cual, se pide la intervención del
psicólogo.
i Para que el objetivo enunciado se cumpla es nece-
::;z.tio operar-una- cierta- suspensión del-<discurso prác-.
tico~ cotldiano, efecto caracter"....stico -i·a se sabe-
AP.ENDICE de la aplicación del método psicoanalitico. Este depen-
de, en efecto, de Ja vigencia de· una .serie de normas..
CARACTERIZ.AClON::'sOMERA l)E LA [NTERVEN· que en conju...11to nos. -permiten armar eLdispositi_vo ana....
CION PSICOA..N/iTITlCA EN· CA.'i!POS ·PRACTlCOS lítico ... Entre ella.s~ la decisiva_ es la.Jlzmad.a regla fur:.-
GRUPA:EES;:cORGANIZ.ACIONALES ".damenta!, que se na-duce en la .consigna -.dada a los
Y COMUNlTA:R-IOS sujetos cie habiar sin ceñirse a ninguna de las restric-
1

!ciones"""'oue común~::. También-, sin·


RlcARoo..Mál..FE y RoBERTo:'l'<ÍAZZUCA ' .. . -imnon·e-:-el::·-cseritido--
.
! c-::nbargo,.-1--..ay~que- . conside:ar· como""norma ccnstituti·
fl"a .Del dispositivc"'analitico.Ja.que,,prescribe Ja direc-..
\ '· Nos..:.pareceo~oporruno~procedera-·esta.-:escueta- carac-·
1ción er:que hecde=oper~e·~n relación.wn lo. que Freud
1-te:dzación.. defüdoc-a-qu~en~el. curso-de !a.historia ya 1 denom1na--~-..I1b:.-dinal .. ; que~nende a reactua.
".li23.rse_ en .Ia:.-r..."'ansfer.enciar
1no_breve_de_las_relaciones~entre .psicoanálisis- y· orga·
rni 7 aciones-ha.habido·ocasión sobra~de •..malentendi-
¡&L . . . . .. 1 . I?is :req1:'er:imientos típicos d~-
trabajo--en •psicolo-
.g1a. mslltuc1cnah.:.:puedencpr.ovemr-de:-
1
¡ Ercnuestro .. país (!a~Argentina) e:úste.u..".la. tradición
i
considerable-en el.camno·de· !o·aue·se•ha dado en .lla- L Organizacione~complejas.
= ·cpsicología- institÜcionah, :Pero creemos.·Aue-la -2~-·~ Or_ganiz.aciones.:pequeñas· de'"·estr-t.lctura más o
misma profusión de diferentes concepciones pretendí- •· menos simple·;
damente psicoanalíticas en este quehacer, a lo largo de -3 .... Lo·-. que• lla."Ilaríamos..., grupos·-con- as pi raciones-·
Jos· últimqs veinte años, hace recomendable. ahora in- · institucionales u organi.zacioooles.. .
itentar inclusive una··d¡effnición: · 4. Individuos o gruoos aue oertenecen a una orga.
• A nuestro entender'"col:responde precisar como psi-
i cologia institucional psicoanalítica a la que tiene corno
nización o que iñtenfenen a su vez profesim:IB.J.
mente (como psicólogos, sociólogos, etc.) sobre
iobjetivo instat1rar en un campo práctico de la vida ella (o .. sobre la. comunidad).
lcotidia.'UL -grupal, organizacional o comunilario-
una situación en la que se haga posible la escucha ana· Para los c1l.fl.tro casos, vale la definición· antes enun-
lítica y a partir de ella un trabajo interpretativo y (re) ciada de. los objetivos generales de utza iritervcr.ción ca-
constructivo, de manera que: 1) se haga consciente y racie'riz.ada como psicoanclttica. Claro está que en cada
i se elabore aquello inconsciente (ligado a deseos repri- 1 caso la práctica impündrá estrategias diferentes: ·..·

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