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La estafa de la Pedagogía

mayo 25, 2016 Educación, Opinión

En cualquier ciencia básica primero son los datos experimentales y luego la elaboración de
una teoría

En defensa de una Enseñanza Múltiple


Contrastada
David Rabadà i Vives

En mayo de 2014 la prensa se hizo eco de unos estudios que explicaban las causas reales
del fracaso escolar. Desgraciadamente muchos docentes, algún sindicato y asociaciones
de padres llevaban décadas denunciando esas mismas razones sin éxito patente. Pero la
política de este país, alejada de realidades demostradas, de formación más humanística
que científica, y pendiente de qué dirá la oposición, hizo caso omiso a todos aquellos
datos. Por desgracia el Gobierno hacía más caso a teóricos alejados del aula que a los
que trabajaban en ella.
El primer estudio aplaudido por los medios aquel mayo de 2014 fue el presentado por la
Fundación Jaume Bofill. En este se había observado que cerca del veinticinco por ciento
de los padres no ayudaba ni repasaba las tareas escolares de sus hijos, un dato que
encajaba con el veinticinco por ciento de fracaso escolar en secundaria. En fin, que un
escolar sin rutinas y hábitos de estudio enseñados en casa solía fracasar.
La pedagogía teórica no es una ciencia contrastable sino muchas hipótesis sin fundamentos
reales
El segundo estudio fue un artículo publicado en la revista PNAS por los sociólogos Yu Xie
y Amy Hsin. Ellos, y tras años de investigación, habían llegado a la conclusión que el
esfuerzo era más importante que el talento, que si la familia no educaba en este sentido, y
con gran independencia de los potenciales innatos de los chavales, éstos no podían
alcanzar resultados adecuados.
Idéntica conclusión se ha publicado en el último Nature de mayo de 2016 en donde queda
claro y sólido que los factores de entorno tienen más importancia en el aprendizaje que la
base genética individual. En la misma línea el sindicato ASPEPC-SPS había publicado
artículos, hasta organizado las Primeras Jornadas de Secundaria en 2012, llegando a
idénticas conclusiones. En fin, que se llevaban muchos años sabiendo cómo resolver el
problema pero la incertidumbre política y la de sus asesores habían frustrado todo intento
de solución. Miles de excusas dieron algunos asesores pero hay algo muy simple, la
verdad quiere pocas palabras, el fracaso nunca tiene suficiente.
Visto todo lo anterior, la mejora en la enseñanza era simplemente posible pero no vendrá
de la política, y ni mucho menos de sus asesores, sino del compromiso entre padres y
docentes bajo una Enseñanza Múltiple Contrastada, es decir de toda la recopilación de
estrategias que simplemente funcionan y mejoran el aprendizaje de nuestros estudiantes.
Para ello hay que alejarse de aquellas pedagogías teóricas que no poseen datos reales
contrastados y que empeoran nuestro sistema educativo. Ya se sabe que es mejor
prevenir que curar, y para prevenir alumnos díscolos, pasotas y fracasados sólo hay que
evitarles una mala educación de raíz. Durante la más temprana infancia, y tanto en la
familia como en el colegio, deben existir una serie de acciones que eviten el fracaso
escolar, acciones de probado éxito y que ahora resumiremos.

En diciembre de 2012 la OCDE volvió a ratificar que España ostentaba el récord de fracaso escolar en la
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En diciembre de 2012 la OCDE volvió a ratificar que España ostentaba el récord de
fracaso escolar en la Unión Europea, algo que ocurrió en plena polémica con la nueva ley
de educación, la LOMCE del ministro Wert. Poco antes del informe de la OCDE se habían
convocado en el Col·legi de Doctors i Llicenciats de Catalunya en Barcelona unas jornadas
educativas que los medios de comunicación no atendieron. El viernes 30 de noviembre de
ese año se celebraron las I Jornades de Secundària para debatir concretamente las
causas y las soluciones del fracaso escolar nacional. Cuatro expertos de renombre como
Inger Enkvist de la Universidad de Lund en Suecia y miembro del Consejo Sueco de
Educación, Ricardo Moreno catedrático de Matemáticas y autor del libro El Panfleto
Antipedagógico, Oriol Pi De Cabanyes antiguo docente y periodista de La Vanguardia y
Gregori Luri pedagogo, catedrático de Filosofía y autor de La Escuela contra el Mundo,
expusieron sus datos y resultados al respecto. Se añadieron a ellos más de cien docentes
con experiencia probada que manifestaron sus acuerdos con los conferenciantes. El
resumen de las jornadas fue enviado a los medios de comunicación, al Departament
d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya y al resto de partidos políticos.
¿Que por qué actualmente nuestros estudiantes suspenden más? Pues simplemente porque
estudian menos
¿Que por qué actualmente nuestros estudiantes suspenden más? Pues simplemente
porque estudian menos. ¿Cómo resolver entonces el fracaso escolar vigente? Primero hay
que evitar los pedagogos y teóricos adoctrinados que alejados de las aulas redactaron una
LOGSE, una LOCE, una LOE y ahora una LOMCE que hacen imposible el correcto
desarrollo de la actividad docente en las aulas. En este sentido los cuatro expertos de
aquellas jornadas respondieron lo mismo por separado. Todos ellos afirmaron con
rotundidad que si hoy mismo se cerraran todas las facultades de Pedagogía, el sistema
educativo nacional no sufriría declive alguno, es más, mejoraría.
Segundo, es muy importante que desde niños, tanto en casa como en la escuela, reine un
cariño personal con orden, silencio y concentración para facilitar la memorización y la
comprensión de conceptos. Tercero, la existencia también desde muy pequeños de rutinas
en clase y en casa en el trabajo, el estudio y el descanso. Cuarta, los alumnos necesitan
ya en primaria maestros con excelentes conocimientos en su especialidad y con un
dominio rico, elegante y preciso de los idiomas oficiales. Y quinta y última, mucho esfuerzo
aprendido, enseñado y adquirido ya desde infantil y primaria para alcanzar un alto nivel de
comprensión lectora.
Con estos preceptos básicos el sistema educativo formará personas cívicas, expertos
profesionales y mentes críticas. En caso contrario estaremos derrochando mucho dinero
en nuestros centros educativos para repetir los errores pedagógicos de los últimos cien
años. Estos insisten que hay que invertir más dinero en su educación pero
desgraciadamente estas divisas llegan mayoritariamente a la burocracia formada por los
teóricos de la educación que a las aulas.
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Se invierte más en turismo que en educación
Dinamarca o Estados Unidos invierten un 8,7 % de su PIB en educación con índices de
desempleo muy bajos y con una gran competitividad empresarial
Cabe añadir que entre el 2000 y el 2010 el gasto en educación española aumentó casi un
30 % mientras, y según todos los informes PISA, descendían los resultados académicos
de nuestros estudiantes. Aún así, y con los recortes aplicados en educación, España no
está apostando por el conocimiento. Es más, se invierte más en turismo que en educación.
El Gobierno Balear de Bauzà, por ejemplo, invertía tres veces menos que la media
europea en educación dando prioridad al turismo, una monoeconomía que podría morir a
corto plazo por falta de diversificación en otros sectores. Países como Dinamarca o
Estados Unidos invierten un 8,7 % de su PIB en educación con índices de desempleo muy
bajos y con una gran competitividad empresarial (en España se invierte cerca de la mitad,
sobre el 4 %). Y otro dato, el 44 % de los doctores formados en Estados Unidos halla
trabajo en el sector productivo mientras que en España la cosa no llega al 12 %. La
inversión en educación, en investigación y en I+D se halla ligada a todo lo anterior.
Cuando Finlandia pasó a invertir tres veces más en investigación que en España, el
número de sus patentes subió exponencialmente, es decir Unamuno se equivocó con su:
que inventen ellos.
Es obvio que tanto docentes como progenitores educamos bajo muchos errores. La lista
de perfiles defectuosos en un lado y en el otro es muy larga. Profesores blandos,
ignorantes y pasotas vienen seguidos de padres protectores, justificadores y ausentes,
todo un corolario de gazapos que nos dicen que simplemente no somos ni mejores ni
peores, todos somos educadores. No obstante el porcentaje de malos educadores es muy
bajo. La mayoría tiene claro lo que la familia puede exigir a su centro para que éste
alcance la excelencia, pero también lo que ésta debe o no debe hacer para educar en casa
y fomentar esa excelsitud entre sus hijos.

Sin buenos docentes no se enseñarían los conocimientos correctos que necesita nuestra sociedad

Es obvio que sin padres los maestros no tendrían trabajo, hacen falta hijos para llenar
escuelas, pero sin buenos docentes no se enseñarían los conocimientos correctos que
necesita nuestra sociedad, y aún menos se habrían recogido todas bajo una EMC, una
Enseñanza Múltiple Contrastada. Lo más paradójico de todo ello es que quienes deberían
arbitrar entre familias y docentes para mejorar nuestro sistema educativo, los gobernantes,
todavía siguen lejos de la realidad debatiendo leyes sin consenso que en más de cuarenta
años de democracia, no sólo no han mejorado la enseñanza nacional, sino que la han
empeorado.
Muchos políticos han utilizado los informes PISA con intenciones partidistas para criticar el
sistema escolar sin analizar globalmente todo el sistema educativo. Es decir, no han
procurado hallar y aplicar medidas correctoras reales como sí hizo Finlandia. Esta nación
alcanzó así su envidiada excelencia y su equidad educativa.
Si en España por los años 80 se logró un consenso entre todos los partidos sobre la
realidad en sanidad, ahora debería ocurrir lo mismo con la enseñanza. Pero por desgracia
la hipocresía política entre gobierno y oposición ha empeorado el sistema educativo
nacional por falta de un consenso entre partidos, por la ausencia de una visión estratégica
conjunta y por culpa de una miopía sólo centrada en la escuela como sistema escolar. Los
gobernantes en sus leyes han olvidado todos los demás factores del sistema educativo
como son las familias, las empresas y los medios de comunicación.
En resumen, que España es un gigantesco, inmenso e infinito dinosaurio que nadie sabe
cómo alentar por una simple razón, yace muerto. Un profeta dijo que la verdad nos hará
libres, pero para alcanzarla hay que saber contrastar informaciones, evitar los engaños de
quienes puedan manipularnos y finalmente tomar las decisiones correctas. Sólo si se
ostenta una enseñanza de calidad se garantiza la libertad de criterio y de elección
correctas en nuestra democracia, en caso contrario ésta expirará bajo la mediocridad de
los estúpidos, los intereses de los pícaros y la manipulación de los perversos. Y mucho
hay de ello en nuestros políticos y en sus asesores en educación.
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Libertad, creatividad e imaginación ¿garantes del conocimiento?
Los grandes expertos en pedagogía teórica andan proponiendo teorías globales desde
hace más de cien años bajo conceptos abstractos como la libertad, la creatividad y la
imaginación del niño. Todo ello con la fatua ilusión de hallar una técnica mental universal
para el aprendizaje fácil. Por desgracia todas estas esperanzas no han logrado jamás
reducir globalmente el fracaso escolar en todos nuestros centros educativos, más bien lo
contrario, lo han alentado.
El sistema educativo es tan complejo que no existe un principio organizador sencillo en donde
hallar una teoría pedagógica real
El idealismo alemán, la pedagogía progresista, la pedagogía de Clarapède, el
constructivismo de Piaget, la pedagogía Summerhill, la pedagogía de Tonucci, la escuela
inclusiva, la pedagogía crítica, las inteligencias múltiples y la escuela por proyectos llevan
más de cien años predicando la imaginación y la creatividad individuales como teoría
central de un aprendizaje espontáneo en la especie humana. Y aunque alguna de ellas
haya podido funcionar localmente en algunos centros, lo hizo cuando el resto del sistema
educativo estaba por la labor, es decir cuando administración, familia y centro educativo
ostentaban un gran nivel de compromiso práctico y real. El gran problema es que todas
estas pedagogías teóricas jamás lograron tener éxito global a escala estatal. Cuando estas
hipótesis educativas han sido aplicadas bajo leyes nacionales no han reducido el fracaso
escolar sino que lo han aumentado. Lo anterior nos debe retar a preguntar algo muy
simple, ¿por qué? Pues estas son las respuestas.
Primero, las pedagogías teóricas buscan cambiar la educación bajo un solo precepto
básico simplificador que haga del aprendizaje algo fácil para cualquier humano, pero la
enseñanza no responde a un único factor general y primordial sino a un entramado de
causas y efectos de alta complejidad que sólo grandes docentes llegan a vislumbrar.
Debería realizarse una gran tesis doctoral sobre enseñanza para poder opinar con rigor y
criterio al respecto. El sistema educativo es tan complejo que no existe un principio
organizador sencillo en donde hallar una teoría pedagógica real. Perseguir eso es no darse
cuenta de la diversidad del sistema y de nuestra mente. Sólo cuando todas las partes se
hallan implicadas y coordinadas en prácticas de eficacia comprobada se reduce el fracaso
escolar. De ello la propuesta de este artículo con la Enseñanza Múltiple Contrastada.
Debería realizarse una gran tesis doctoral sobre enseñanza para poder opinar con rigor y
criterio al respecto
Pese a la complejidad extrema del sistema educativo muchos se sienten capaces de
opinar con toda impunidad, mucha temeridad y escasa capacidad. Desde políticos
ingenuos hasta pedantes sin perspectiva, pasando por pedagogos que no imparten clases
y otros supuestos expertos, todos se atreven a opinar sobre enseñanza sintiéndose
plenamente autorizados en ello. Tal atrevimiento resulta totalmente falaz, equívoco y
perverso, sobre todo cuando muchos de ellos no se atreven a opinar sobre la reparación
de su ordenador por parte de un informático, o sobre el diagnóstico de su coche dado por
su mecánico. El educativo es un sistema todavía más complejo, caótico y multifactorial que
un ordenador personal, o que un motor de explosión. La razón es simple, sabemos cómo
funciona un chip y un coche pero desconocemos todavía como funciona nuestra mente.
No obstante, y hoy en día, se opina, critica y exige tanto al sistema educativo que parece
un Barça – Real Madrid, todo el mundo sabe de fútbol pero nadie juega en el campo.

Todo ello explica que llevemos más de cien años con experimentos pedagógicos que no mejoran el
rendimiento escolar

Segundo, todas las pedagogías antes mencionadas se definen como innovadoras


contraponiéndose a otras didácticas actuales. En ello confunden innovador como mejor, y
malo como presente. Es decir, les resulta más fácil atacar y desprestigiar la didáctica
profesional que sustituirla por prácticas más eficientes por un hecho muy simple, no las
conocen. Aún así las pedagogías teóricas siguen llamándose a sí mismas innovadoras
aunque hundan sus raíces pretéritas en el idealismo alemán del siglo XVIII, en su posterior
pedagogía progresista del XIX o en su heredero constructivismo de inicios del XX. Es
decir, como mínimo tienen más de cien años y por tanto poco de innovador pueden
acreditar. Sólo los ignorantes en historia se obstinan en llamar innovadoras a las
pedagogías teóricas. Además no se trata de innovar el sistema educativo, se trata de
mejorarlo. Queme usted su hogar y lo habrá innovado pero en el caso que crea que lo ha
mejorado, no provoque un incendio en casa de los demás, y éste ha sido el error de las
pedagogías teóricas, les ha parecido muy divertido organizar unas fallas valencianas.
Tercero, todas las pedagogías anteriores se preocupan más de la felicidad del infante que
de las necesidades de la sociedad en su conjunto. La felicidad resulta un concepto
abstracto y relativo que cambia radicalmente si lees al socrático Platón, al constructivista
Piaget o al nacionalsocialismo de Mi Lucha. Por tanto, y si no hay acuerdo universal en el
concepto de felicidad, resulta vana toda pedagogía que se fundamente en un término tan
subjetivo, inconcreto e intangible. En cambio sí se está mayoritariamente de acuerdo que
la enseñanza debe preparar a los individuos para su óptima inserción útil, cívica y
profesional en la sociedad adulta. Sorprendentemente la pedagogía teórica prima más la
felicidad, la creatividad y la facilidad que el aprendizaje y la memorización de realidades
útiles.
Por ejemplo: no existen inteligencias múltiples confinadas en zonas cerebrales distintas
Cuarto, y lo más obvio, mientras no sepamos como capta, compila y transcribe nuestro
encéfalo la información, poco podremos teorizar de cuál es la mejor pedagogía para el
aprendizaje. Sin saber hoy en día como nuestra mente memoriza y ordena los
conocimientos resulta dar palos de ciego cualquier hipótesis que asegure saber cómo
hacerlo de manera fácil. Nuestra mente adquiere y cataloga las enseñanzas de
muchísimas maneras desconocidas por lo que no puede existir una pedagogía central y
única del aprendizaje cómodo. De hecho lo poco que científicamente sabemos de nuestro
encéfalo no encaja con ninguna de las pedagogías teóricas anteriores. Por ejemplo: no
existen inteligencias múltiples confinadas en zonas cerebrales distintas; no hay
conocimientos previos en el individuo sin la instrucción de un educador docto; y por último,
la mente humana tiene adaptaciones claras al premio y al castigo para hacerse adulto con
esfuerzo, todo ello muy lejos de la pedagogía por la libertad juvenil para hacer del
aprendizaje algo espontáneo, feliz y creativo.
Quinto error, sin conocer todavía cómo funciona la compilación y encriptación de datos en
nuestro encéfalo, la pedagogía teórica ha elaborado muchas teorías para luego diseñar
estratagemas en el aula, es decir, ha construido la casa por el tejado. Pero en cualquier
ciencia básica primero son los datos experimentales y luego la elaboración de una teoría.
Primero debemos recopilar todas aquellas técnicas que mejoran el aprendizaje en el aula y
después construir, si es que existe, una didáctica global. Por ahora, y sin saber cómo
funciona la compilación y encriptación de datos en nuestro encéfalo, no podemos todavía
desarrollar una teoría educativa correcta. Por tanto, y lo único que podemos hacer es
registrar y ordenar todas aquellas estratagemas didácticas que han demostrado su
efectividad contrastada en la enseñanza. Este es el objetivo de la EMC, la Enseñanza
Múltiple Contrastada. Toda técnica que haga aprender ha sido fruto de muchas pruebas y
errores que se han adaptado a nuestro cerebro dándonos pistas de cómo realmente éste
funciona. Hacerlo al revés, proponer una teoría y luego su didáctica, como la pedagogía
teórica hace, es saltarse la lógica contraviniendo los datos neurobiológicos actuales. Al
final la pedagogía teórica llega a un total absurdo ya que nos impone como debe aprender
nuestro cerebro pero no nos explica cómo realmente lo hace.
Toda técnica que haga aprender ha sido fruto de muchas pruebas y errores que se han
adaptado a nuestro cerebro
Sexto, la pedagogía teórica no resulta ciencia alguna ya que carece de paradigma único
consensuado. Las ciencias como la Biología, la Geología, la Física o la Química tienen su
teoría global que permite explicar cómo funciona la realidad y hacer ciertos pronósticos. La
pedagogía, en cambio, con sus muchas teorías durante la historia, no ostenta paradigma
central alguno ni nos explica cómo funciona la mente humana, y ni mucho menos puede
prever qué aprenderá un chaval. Sólo hay que ver todas las teorías pedagógicas que
corren por el mundo para darse cuenta de este hecho. Desde la pedagogía progresista y la
pedagogía de Clarapède pasando por el constructivismo de Piaget y la pedagogía
Summerhill, hasta llegar a la pedagogía de Tonucci y a la de las inteligencias múltiples se
ha cruzado todo un muestrario sin paradigma central alguno.
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Un engaño bajo una creencia demagógica
Ya hemos detallado por tanto, que la pedagogía teórica no es una ciencia contrastable
sino muchas hipótesis sin fundamentos reales, algo menos que un autoengaño bajo una
creencia demagógica.
La pedagogía teórica, sin saber cómo trabaja nuestra mente, propone hipótesis a ciegas sin hechos
neurobiológicos que las respalden

En fin, que la pedagogía teórica, sin saber cómo trabaja nuestra mente, propone hipótesis
a ciegas sin hechos neurobiológicos que las respalden. Es así de simple y nada más, la
pedagogía es más una creencia religiosa que una realidad útil. Se insiste, la pedagogía
teórica no tiene fundamentos científicos ya que ha creado quimeras educativas desde la
nada más absoluta. El científico honesto sabe lo que el presente le brinda pero desconoce
lo que el futuro le deparará. El pedagogo teórico ignora lo que la neurobiología le brinda
pero afirma lo que el futuro nos deparará. Por desgracia el futuro es incierto y creerse, sin
hechos contrastables, con la verdad educativa resulta pura prepotencia.
Todo ello explica que llevemos más de cien años con experimentos pedagógicos que no
mejoran el rendimiento escolar, todo lo contrario, lo entorpecen una y otra vez. Primero
debemos saber cómo funciona la mente y después proponer hipótesis que bajo
observaciones y experimentos reales contrasten y refrenden una teoría educativa. De otra
manera estaremos empezando la casa por el tejado sin fundamento sólido alguno. Por
ahora, y sin saber cómo funciona el cerebro humano, debemos fiarnos de las prácticas que
países, centros o docentes aplican con éxito contrastado para crear un marco legal
consensuado que proteja tales praxis. Con ello crearemos una Enseñanza Múltiple
Contrastada fundamentada en hechos, y no en hipótesis imaginarias, que deberemos
ampliar a medida que lleguen más praxis eficaces. Esta nueva perspectiva sí será
realmente algo innovador en nuestra educación. Y este es el objetivo de este artículo,
innovar para mejorar todo el sistema educativo reduciendo el fracaso escolar vigente. Toda
escuela debe resistirse a la aplicación de las pedagogías teóricas que llevan
entorpeciendo la didáctica docente. En caso de seguirlas a nivel estatal abonaremos
nuevamente la pura creatividad de los ilusos repitiendo una y otra vez los errores de estos
últimos cien años.