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PALABRAS DEL PROFESOR CHRISTIAN F. CANDELA POVEDA.

Hoy no es un día cualquiera…hoy es un día muy especial en el que muchos de nuestros


Aprenderit@s han dado por finalizada una etapa de sus vidas. Con gran dedicación y esfuerzo
han logrado los objetivos que hoy les permiten culminar un nuevo año escolar y otros con
esmero, empeño y entereza terminan su Primaria y empiezan el gran reto que les queda por
delante que es el inicio de la Secundaria. A todos y cada uno de ustedes, niños y niñas
¡Felicitaciones! ¡Claro está! ¡Se les avecina un gran desafío chicos!, ya que la Secundaria es
una etapa escolar de mucha más exigencia y dedicación de parte de ustedes, sabemos, que
quienes continúan en el colegio seguirán demostrando sus grandes capacidades y habilidades
y quienes no, persistirán en el deseo de ser cada vez mejores niños, hijos y estudiantes, siendo
de ejemplo y por supuesto marcando la diferencia en la nueva institución que los acogerá.

Los otros chicos y chicas, los nuevos que ya hacen parte de Aprender, se han ganado el cariño
de sus compañeros y docentes, que en el aula de clases con sus vaivenes del día a día,
rápidamente se han adaptado de la mejor manera al colegio, y muchos de ustedes, niños y
padres de familia y acudientes pueden dar crédito del trabajo que se viene haciendo en general
con todos los aprenderit@s que desde luego tampoco hubiera sido posible sin ustedes
¡Felicitaciones!

Por supuesto, habrá casos en los que la paciencia determinará el éxito del proceso formativo
integral de cada uno de los niños y niñas de la institución, conocemos los notables avances
de quienes la han tenido, y hoy por hoy reconocen el progreso en cada uno de ellos. Por eso,
la invitación es para que se sepa esperar porque seguramente los resultados no se verán de
inmediato, pero con la paciencia y perseverancia tan necesarias en el diario vivir los frutos
del buen aprendizaje en los chicos se dará a su debido tiempo. Hay quienes dicen
precisamente que las mejores bendiciones les llegan a quienes saben esperar.

Todo esto dicho anteriormente no ha sido fácil, la dedicación, el esfuerzo, de nuevo la


paciencia, el compromiso, la vocación con que docentes, terapeutas, y padres de familia o
acudientes han asumido el rol en ocasiones, de acompañantes, educadores, consejeros,
tutores, etc. Manifiestan que en verdad la labor y la difícil tarea de educar se están llevando
a cabo.

A los padres de familia y/o acudientes que poseen la mayor responsabilidad en la educación
de sus hijos, mis respetos, porque tienen de nuevo, la difícil tarea de educar a una generación
mucho más abierta a los constantes cambios que suceden en el mundo. Esto los hace mucho
más curiosos, despiertos, e inquietos por descubrir nuevas situaciones, aventuras, y de
conocimiento que les hace ser mucho más audaces, arriesgados y críticos. Pero también
tristemente, y hay que reconocerlo, esos cambios para bien o para mal, han conllevado al
detrimento de valores que algunos años generaciones del pasado si conservaban. Por eso es
fundamental la instrucción y el ejemplo que ustedes les dan a sus hijos. Bien resalta las
sagradas escrituras: “instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará
de él”. La pregunta sería entonces. En qué se debe instruir al niño, en amar a Dios por sobre
todo, desde luego para quienes son creyentes; también en inculcarles la honra y el respeto
por los padres y los mayores, en fin, ustedes mejor que yo sabrán que es lo más conveniente
que ellos deben aprender, pero que no se les olvide que también el ejemplo es muy necesario
y ellos son el reflejo de ustedes. Pues, ¿cómo se podrá pedirle a un hijo que no diga groserías
si sus padres lo hacen constantemente? Solo lo digo en modo de reflexión, y por supuesto sin
ánimos de enjuiciar u ofender, puesto que cada uno de nosotros tiene y tendrá siempre algo
por mejorar.

También, un reconocimiento para cada uno de los docentes y terapeutas que han hecho una
notable labor, solo nosotros sabemos lo que es un día de clases, y muchas veces con
situaciones complejas, de casa, incluso de salud y demás, nos disponemos a dar lo mejor de
sí para con cada uno de los chicos. ¡Gracias! Y ¡Felicitaciones para ustedes también!

Por último, a todos desearles felices fiestas y un próspero año nuevo a todos, que más que
recordar el nacimiento de Jesús, logremos recordar que nació para salvar al mundo a todo
aquel en Él cree.

Bendiciones.
Muchas gracias.
Y de nuevo, ¡Felicitaciones!