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Actividad 1:

¿Cuáles son los beneficios de trabajar colectivamente para la búsqueda de la calidad en la


institución escolar y cuál es su impacto en el desarrollo personal y profesional?

Citlali Alejandra Estrada Rodríguez


¿Cuáles son los beneficios de trabajar colectivamente para la búsqueda de la calidad
en la institución escolar y cuál es su impacto en el desarrollo personal y profesional?

Uno de los temas de interés actual con relación a la calidad de la educación tiene que
ver con las “varias premisas que se manejan para mejorar[la]” (INEE, 2006). Pues “las
insuficiencias en el nivel de logro educativo, que afectan al sistema en su conjunto,
expresan fuertes desequilibrios en la equidad” (INEE, 2006). Es por eso mismo que, en las
zonas de mayor marginalidad, suelen obtenerse los resultados más bajos. Es el caso de la
primaria indígena y las telesecundarias, cuyos resultados contrastan en demasía con los de
las escuelas privadas y públicas urbanas.

Estos resultados, sin embargo, resultan de gran utilidad, pues permiten reconocer las
fallas en el sistema y crear rutas de intervención educativa. Como ejemplo, se encuentran
las pruebas estandarizadas del INEE y las Pruebas enlace. Commented [IMP1]: No sé si sean del INEE, pero fue lo
que me pareció más lógico. Si no está bien, pos nomás es
Por otra parte, también “los exámenes estandarizados que se aplican a los maestros de cambiarle eso.

educación básica dan cuenta de esto” (CITA). Han servido, como explica [AUTOR], para
realizar valoraciones sobre el cumplimiento de distintos parámetros básicos en el ejercicio
de la docencia o para conocer y entender los mecanismos que permiten fortalecer el capital
social de las instituciones educativas, como la evaluación cualitativa del PEC. Además,
como dice el mismo autor, esta evaluación también permite conocer “la relación entre una
mejor gestión escolar y los resultados educativos nacionales” (CITA). Nos dice [AUTOR],
entonces, que este componente es un elemento indispensable para valorar no sólo los
procesos o los resultados, sino también los insumos y el impacto educativo.

Es importante, no obstante, mencionar que la política educativa ha buscado mejorar la


calidad de los resultados educativos a pesar de que la propia evaluación de la educación ha
demostrado los retos que existen en cuanto al nivel de aprendizaje de los alumnos.

El objetivo último debería ser, en cualquier caso, buscar calidad y equidad educativa,
claro está. Para conseguirlo, habría que propiciar la mejora en el aprendizaje de los alumnos
y “buscar que los buenos resultados se expresen en todo el sistema –con especial énfasis en
los situados en condiciones de desventaja social [con] el propósito [de] ampliar y
diversificar la oferta educativa, mejorar las condiciones de acceso, permanencia y egreso de
los alumnos y mejorar la gestión del sistema” (CITA).

A final de cuentas, lo que [AUTOR] nos quiere dar a entender con estas reflexiones
es que hay que tener la capacidad de reconocer que ese modelo ha sufrido de un
agotamiento precisamente por las bases que posee: “la ampliación de la cobertura, el
crecimiento de la matrícula educativa y la escolarización de la población”. Evidentemente,
estas bases no son un problema en sí mismas, sino que originan problemáticas cuando se
ponen en práctica en un modelo que no ha sido antes regulado “por enfoques de control de
calidad de cada uno de los elementos que constituyen el armazón básico de su oferta
educativa” (CITA).

En otro eje de la misma reflexión, [AUTOR] invita a reconocer la crisis del mismo
modelo educativo prevaleciente, aunque esta vez en lo que respecta al aspecto meramente
educativo. Se trata, como nos recuerda el propio autor, de un modelo

basado en la memorización como eje del proceso pedagógico, [en el que hay una]
fuerza mayor de la enseñanza sobre el aprendizaje y [con un] predominio
monorreferencial de contenidos, medios de transmisión, materiales y recursos
educativos, sobre la diversidad y complejidad actuantes en la construcción del
conocimiento (CITA).

Y aún más: el autor nos dice que también influye el marcado aislamiento tanto de los
individuos que conforman las instituciones como de las instituciones mismas. Además del
poco dinamismo colegiado que se evidencia en las decisiones educativas e institucionales
(o en la ausencia de éstas) en el momento de afrontar “los grandes retos educativos de
nuestra época que asume los nuevos códigos de la sociedad del conocimiento y del
aprendizaje permanente y para toda la vida” (CITA).

Algo que debe destacarse al respecto es que una reflexión de este tipo no debería
limitarse a señalar los factores que han propiciado la crisis de un modelo educativo, sino
que, además, propone un nuevo modelo educativo para dar respuesta a esta problemática.
Se trata del nuevo modelo formativo,

que se busca instalar con las acciones de política educativa [y] es claramente
multirreferencial al reconocer la importancia y pertinencia de los nuevos recursos que
intervienen en la construcción, transmisión y distribución del conocimiento, la
necesidad de construir los contenidos educativos en un contexto de diversidad y
fortalecer el aprendizaje y actualizar permanentemente la enseñanza” (CITA).

Este modelo, además, centra sus acciones en el aprendizaje de los alumnos. Según nos
dice el autor, pretende enlazar tanto la pertinencia como la relevancia de los contenidos no
sólo entre sí, sino también con la actualización ya imperiosa que ha de hacerse de los
dispositivos pedagógicos y tecnológicos.

Lo que se pretende lograr con esto es configurar una realidad educativa en la que las
competencias para la vida no se reduzcan y limiten a simples “saberes mecánicos y
repetitivos” (CITA), sino que, por el contrario, se tome en cuenta la importancia de las
operaciones mentales que pueden llevar a los alumnos a realizar juicios críticos y
reflexiones. Procesos y capacidades que les permitan saber hacer ante problemas, que los
lleven a su resolución de manera eficaz y comprometida. Que se tome en cuenta, también,
la importancia de los entornos, que se ven constantemente necesitados de “convivencia,
solidaridad, respeto de la diversidad y los derechos humanos” (CITA), lo cual es lo mismo
que buscar condiciones favorables para el desarrollo educativo. Por último, y ante la certeza
de encontrarnos en un mundo interconectado y globalizado, o, incluso, por el simple hecho
de vivir en comunidad, también debe resaltarse la importancia de “la interculturalidad como
método, el desarrollo sustentable como finalidad y el bienestar público como orientación
fundamental” (CITA).

El objetivo es, entonces, cambiar un modelo educativo desgastado y en crisis por uno
que responda a las nuevas necesidades que la realidad de nuestro presente conlleva. Es a
través de ello que se conseguirá mejorar el nivel de logro de los alumnos (PRONAE, 2001-
2006).

Las reformas curriculares, por otro lado, buscan garantizar “en las escuelas un
currículum pertinente, actualizado, articulado y congruente con las necesidades de
innovación pedagógica y organizativa de los centros escolares”, especialmente la de
educación preescolar y secundaria (CITA). El Programa Nacional de Formación Continua
de los Maestros en Educación Básica, por su parte, pretende fortalecer a los colectivos de
docentes de las escuelas, así como “las condiciones y capacidades institucionales en los
estados” (CITA). Esto a través de la consolidación de los servicios de formación continua
de profesores en servicio.

Es importante recalcar que el impacto de programas estratégicos como los que se han
descrito no es inmediato. Sus verdaderos efectos se reflejarán a mediano y largo plazos. No
obstante, es cierto que el objetivo de “elevar el nivel de logro en el aprovechamiento
escolar de los alumnos” (CITA) ha recibido aportaciones sustantivas gracias al esfuerzo
que se ha realizado en aspectos clave como el mejoramiento de “las condiciones
institucionales y el desempeño de docentes y directivos escolares” (CITA).

Esto puede verse en ejemplos prácticos y reales de nuestro país, pues existen
“excelentes escuelas del nivel básico cuyas prácticas educativas y procesos de gestión
escolar muestran calidad y alta eficacia social”. Todo ello, obviamente, se refleja en los
logros de los alumnos. A continuación, pueden verse las condiciones y características que
definen a estas instituciones, extraídas del texto de [AUTOR]:

 la escuela trabaja cooperativamente y las decisiones se toman en colectivo;


 los docentes se interesan y tienen buena disposición hacia las actividades de la
escuela;
 se realiza un monitoreo sistemático del nivel de logro de la escuela;
 se da seguimiento a las actividades del proyecto y de la escuela;
 se propicia el apoyo y se acepta el respaldo que ofrecen los padres de familia en
asuntos pedagógicos;
 es constante la actualización de los profesores;
 se atiende focalizadamente a los estudiantes con bajo nivel de logro;
 se reconocen las carencias o limitaciones en la escuela (autocrítica sobre el
desempeño escolar);
 el colectivo asume sus responsabilidades y cumple sus acuerdos;
 se cumple de manera efectiva el tiempo asignado a cada materia;
 las actividades de la escuela se orientan a las metas y propósitos del proyecto; y
 se establecen redes de comunicación con otras escuelas.

[CITA].

Por el contrario, según nos dice el autor, las observaciones indican que los malos
resultados educativos surgen en las instituciones en las que se manifiesta lo siguiente:

 desconocimiento de las acciones de la escuela por parte del personal;


 rotación frecuente del personal:
 presencia de conflictos entre el personal;
 se toma como justificante del nivel de logro a la pobreza y/o las limitaciones del
contexto;
 poca funcionalidad del consejo técnico escolar y su orientación a cuestiones de
organización;
 falta de liderazgo, deficiencias en el desempeño del director;
 el director está orientado a la gestión de recursos y apoyos materiales;
 carencia de libros de texto y material de apoyo;
 conflicto con los padres de familia; y
 altos niveles de deserción escolar.

[CITA].

Es por ello que el trabajo dentro de una institución escolar debe estar regido por el trabajo
colaborativo en el cual se pretende que los diferentes actores educativos estén inmersos en
dicho proceso, siempre encaminados a cumplir las funciones específicas de cada uno.
Para ello, deberá haber mecanismos de fortalecimiento, tanto institucional, como en
cuanto a asesorías y acompañamiento académico permanente. En primer lugar, habrá que
garantizar la “normalidad mínima y las condiciones básicas para su adecuado
desenvolvimiento y logro de los resultados educativos” (CITA). También tiene que
establecerse “un nuevo marco normativo y regulatorio, así como los criterios de calidad a
que deberán estar sujetas y los instrumentos de soporte y apoyo que permitan que asuma la
responsabilidad sobre los resultados educativos” (Gómez-Morín, 2005). Lo importante, en Commented [IMP2]: No sé si esta cita sí sea la que debe
cualquier caso, es conseguir desarrollar una visión estratégica (y crítica) que permita que ir, porque ya venía en el documento original del resumen.
Yo sólo la dejé.
las acciones concretas del día a día vayan encaminadas a la consecución de los objetivos
planteados, así sean a mediano o largo plazo. Deben construirse, para ello, parámetros de
desempeño que “sirvan de base para orientar [las] tareas, evaluar sus resultados y construir
nuevas capacidades de seguimiento y retroalimentación” (CITA).

Para lograr lo anterior, hay que garantizar que las acciones que se realizan sean
adecuadas. Nos dice el autor que esto permite asegurar las condiciones esenciales para estar
en una posición que permita asumir las responsabilidades y los compromisos necesarios. En
primer lugar, se necesita de condiciones materiales suficientes: una adecuada
infraestructura, materiales educativos (con calidad y en cantidad suficientes) y recursos
tecnológicos (pertinentes y adecuados). Además, se requiere de recursos humanos:
“maestros suficientes y bien preparados que dispongan de mecanismos de formación
permanente, un currículo actualizado y pertinente a las características de los estudiantes”
(CITA).

Lo que se pretende lograr, además, es que quede claro para todos los actores de la
escuela cuáles son sus responsabilidades, pero también que conozcan sus derechos. Esto les
permitirá cumplir adecuadamente con su tarea y hacerlo de buena manera.

Es por ello que todos los actores de la escuela deben participar en el Consejo Técnico
Escolar (CTE), el cual es “un espacio para el análisis y la toma de decisiones que propicien
la transformación de las prácticas docentes y faciliten que los niños y adolescentes mexicanos
que asisten a la escuela logren todos los aprendizajes esperados” (Consejo Técnico Escolar,
párr. 1).
Para llevar a cabo tales acciones, es necesario que el directivo y los docentes tomen en
cuenta los resultados obtenidos en el diagnóstico y, a partir de un análisis consciente, se
elaboren y plasmen las actividades necesarias dentro de la Ruta de Mejora Escolar, que tiene
como objetivo hacer patente la autonomía de la gestión de las escuelas para ordenar y
sistematizar los procesos de mejora del plantel estableciendo prioridades y a partir de ellos
se proponen los factores críticos que se desean mejorar con ayuda del Consejo Técnico
Escolar (CTE).
La tarea es, entonces, construir una escuela autónoma. Para lograrlo, es indispensable
establecer estándares de logro. La finalidad de éstos es “que las escuelas y todos los actores
involucrados en su funcionamiento dispongan de los referentes fundamentales para orientar,
conducir y valorar sus prácticas y resultados educativos” (CITA). Así, los estándares de logro
se erigen como parámetros de referencia claros que permiten que se juzguen los logros
alcanzado en relación con los resultados esperados. Un examen en el que deben involucrarse
todos los actores educativos de la escuela. Como nos dice el autor, estos estándares “permiten
identificar los resultados esperados del proceso educativo con el fin de normar, desarrollar,
actuar, intervenir o coadyuvar de manera pertinente para elevar la calidad de la educación
que ofrecen las escuelas mexicanas” (CITA). Su organización (de los estándares) se realiza
de acuerdo con los ámbitos de trabajo más representativos desarrollados por cada escuela, lo
cual provoca que reflejen también, y de manera certera, los compromisos y responsabilidades
de los actores educativos principales (SEB, 2004).
El primero de estos ámbitos es el del aprendizaje. Éste es el principal espacio de trabajo
en las escuelas, “debido a que es el referente primero y último de todo lo que en ellas se hace”
(CITA). Según nos dice el autor, en éste ámbito se definen los aprendizajes que deben ser
alcanzados por los alumnos en cada campo de conocimiento. Además, es un ámbito siempre
vinculado con los objetivos y los propios contenidos de la educación básica. En parte, su gran
importancia radica en el hecho de que se constituye como un punto de referencia que sirve,
principalmente, “para orientar el trabajo pedagógico y de enseñanza que se realiza en la
escuela” (CITA).
El segundo ámbito a considerar es el de la docencia. Su principal referente no puede ser
otro que el del logro adecuado y certero de los aprendizajes de los alumnos. Como expone el
autor, “en éste deben desglosarse los distintos resultados esperados en el proceso de
enseñanza-aprendizaje” (CITA).
El tercer ámbito que debe tenerse en cuenta en el establecimiento de los estándares de
logro es la gestión escolar. En éste,
deben aparecer agrupadas las dimensiones más representativas de las tareas que, tanto el
director como los docentes, realizan en la conducción de diversos procesos educativos
pensados en su contribución a la mejora continua de la institución escolar y la generación
de un ambiente propicio para el aprendizaje (CITA).
Por último, debe dejarse en claro que la finalidad de estos estándares es “mejorar la
coordinación institucional, la eficacia de las acciones y la eficiencia y transparencia en el
ejercicio de los recursos en las propias entidades federativas” (CITA). Pero esto aplica no
sólo a nivel nacional, evidentemente, sino también en las dependencias de la Secretaría de
Educación Pública, y en las respectivas secretarías de Educación de los estados.
La acción pública en materia de educación básica tiene un importante cometido: ha de
ayudar con la consolidación de los esfuerzos para conseguir conformar un sistema que apoye
y dé soporte al funcionamiento de las escuelas. Es aquí en donde entra la acción de la política,
tanto nacional como de los estados, que habrán de contribuir a la consecución de un sistema
que proporcione asesoría técnica y pedagógica, especial y crucialmente en ámbitos cuyo
correcto desarrollo garantiza un desenvolvimiento adecuado. Según [AUTOR], algunos de
estos ámbitos son los siguientes: “el desarrollo curricular, la formación continua de maestros,
la gestión escolar y materiales educativos” (CITA). Además, habrá de garantizarse también
el suministro de los insumos necesarios.

Un sistema como ése tiene que ofrecer “un menú de opciones o “herramientas” que
responda a las peculiaridades institucionales de las escuelas, así como a las capacidades
locales de investigación, innovación y desarrollo de la educación básica” (CITA). Sin
embargo, el autor menciona que, en el futuro inmediato, se tendrá que adecuar su
funcionamiento según se manifiesten las necesidades de organización y operación de la
escuela. Del mismo modo, habrá de transformarse la supervisión escolar, de modo que “la
intermediación entre el sistema y las escuelas cumpla un papel más activo, fundamentalmente
académico y de retroalimentación sobre la calidad de los insumos, procesos y resultados
educativos” (CITA).

Por otra parte, un elemento esencial de este sistema de apoyo y acompañamiento es “la
evaluación educativa en sus diferentes formatos de instrumentación, desde la externa hasta
la autoevaluación” (CITA). Lo que se espera es que se apueste por una nueva cultura de la
evaluación que busque cumplir de manera efectiva con “los resultados, el mejoramiento de
los esfuerzos y la retroalimentación positiva” (CITA). Según explica el autor, para
conseguirlo deben instalarse dispositivos novedosos que fomenten la gestión del
conocimiento ya no sólo dentro del aula, sino también, de modo efectivo, fuera de ésta. Esto
contribuirá a la construcción de nuevos espacios que coadyuven en la actualización
permanente de “los procesos de generación, transmisión y distribución del conocimiento”
(CITA).
Al respecto de lo dicho en el párrafo anterior, retomaremos lo que se menciona en uno
de los Principios Pedagógicos del Plan de Estudios (2011): la evaluación es “[…] un
proceso que permite obtener evidencias, elaborar juicios y brindar retroalimentación sobre
los logros de aprendizaje de los alumnos a lo largo de su formación; por tanto, es parte
constitutiva de la enseñanza y del aprendizaje”; por lo tanto, para la mejora de la calidad de
la educación, la evaluación debe ser un eje rector que tenga como prioridad la mejora de los
aprendizajes, siempre utilizando sus tres modalidades: autoevaluación, coevaluación,
heteroevaluación.

Es evidente, por otra parte, que una “estrategia de reorganización del sistema académico
y de formación de formadores en el ámbito estatal y nacional” es deseable (CITA). Esta
reorganización no sólo buscaría la mejora de “las relaciones de coordinación en el propio
subsistema magisterial de formación inicial y continua” (CITA), sino que también
propiciaría una incorporación constante y continua de instituciones de educación superior
que podrían dedicar sus esfuerzos en la investigación y la docencia de alto nivel al desarrollo
educativo conjunto con la educación básica.

Para comprender lo que se expone, debe aclararse que se asumirá la institución escolar
como un conjunto de elementos tales como infraestructura, personal, alumnado y entorno
interconectados entre sí en una dinámica de constante movilización de aprendizajes. Por ello
cual es de vital importancia que todos estos elementos funcionen de manera adecuada para
que así se cumpla con lo que establece el Artículo 3° de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, que busca establecer que la educación impartida por el Estado
sea integral, de manera que los alumnos desarrollen “todas las facultades del ser humano”.
El objetivo de una educación de calidad será, entonces, el de formar personas íntegras, que
hayan desarrollado conocimientos, habilidades, aptitudes y valores a lo largo de la Educación
Básica, dando como resultado la cobertura del Perfil de Egreso.

De ahí la importancia de un modelo que se centre en el aula y en la escuela; que se


comprometa con la calidad y con la equidad de los resultados en educación. Para ello, es
necesario “mejorar y ampliar la coordinación institucional, en tres ámbitos cruciales: en el
federal, en la relación federación-estados y en los estados mismos” (CITA). Fortalecer las
capacidades locales, por ejemplo, permitirá hacer efectiva la “descentralización de segunda
generación, cimentada en las capacidades de gestión, diseño de políticas y, sobre todo, de
innovación educativa para atender las necesidades locales de las escuelas y de los alumnos”
(CITA). Además, según explica el autor ha de procurarse también establecer un marco
regulatorio y procurar la transformación del sistema de relaciones institucionales entre las
escuelas, lo cual contribuirá a que se constituyan redes de trabajo y retroalimentación que
garanticen “efectos multiplicadores, la corresponsabilidad, el aprendizaje conjunto y la
mejora permanente de los resultados educativos” (CITA).

Para que se logre la eficacia en la calidad del Sistema Educativo, es necesario


proporcionar todas las herramientas requeridas para el cumplimiento de sus fines, de esta
manera se logrará potencializar las capacidades de los alumnos y docentes, quienes, con
ayuda de los materiales disponibles en la institución educativa, serán capaces de crear
estrategias innovadoras, lúdicas y significativas para que los aprendizajes sean afianzados.

Lo anteriormente expuesto implica la existencia de una instancia de rendición de cuentas,


que habrá de incluir “mecanismos congruentes y sistemáticos de evaluación que apoyen
efectivamente a los diversos actores escolares en la mejora continua de su trabajo” (CITA).
Según expone el autor, se trata de una autoevaluación que debe desarrollarse en las escuelas
de manera permanente (que conlleva, además, una nueva cultura de trabajo) al igual que la
evaluación externa, que se lleva a cabo con el objetivo de conocer el desempeño general del
sistema de educación básica, pero también el avance obtenido en el cumplimiento de los
objetivos establecidos en materia de política educativa.

El punto de referencia de ambas evaluaciones deberá ser el mismo, algo de lo que se ha


hablado antes: los estándares de logro de la escuela mexicana. Éstos “serán el espacio de
convergencia de las tareas de todos los que participamos día con día para apoyar y mejorar
continuamente el trabajo de las escuelas del país” (CITA). Evidentemente, existen también
factores fundamentales que tienen que ver directamente con la calidad de la educación básica.
Entre éstos, destacan “la transformación de la organización y funcionamiento de la escuela
como elemento fundamental para lograr dirección de propósitos, conjunción de esfuerzos,
eficacia en la acción y participación de los actores escolares […]” (CITA).

Hay, además, ciertos lineamientos indispensables para la consecución de los resultados


esperados en cuanto a la gestión escolar. Éstos se erigen como “un referente fundamental
para la rendición de cuentas” (CITA). El autor destaca los siguientes:

• que los alumnos adquieran los conocimientos fundamentales, desarrollen las


habilidades intelectuales, los valores y las actitudes necesarios para alcanzar una vida
personal y familiar plena; ejerzan una ciudadanía competente, activa y comprometida;
logren participar en el trabajo productivo, y que continúen aprendiendo a lo largo de la
vida;
• el desarrollo del currículum con base en la atención a la diversidad cultural y a las
condiciones personales y sociales de los educandos; • la promoción de una convivencia
democrática, trato digno y respetuoso entre los miembros de la comunidad escolar;
• la participación colegiada y la resolución oportuna de los problemas presentes en la vida
escolar;
• el cumplimiento de la normatividad establecida por autoridades competentes; y
• el adecuado funcionamiento de los órganos colegiados
[CITA].

Al hablar de la rendición de cuentas de las escuelas, tienen que destacarse, por fuerza,
tres actores fundamentales para la comunidad escolar debido a la importancia de sus
responsabilidades: los directivos escolares, los docentes y los padres de familia (CITA).

En lo que respecta a la dirección y sus funciones, es preciso garantizar el cumplimiento


de la normatividad oficial vigente en la entidad y la federación y darle seguimiento. Además,
las acciones deben ser delegadas no por ser una gran carga, sino porque es necesario que se
promueva “la corresponsabilidad entre los participantes de la comunidad educativa,
buscando el fortalecimiento de la organización escolar” (CITA).
La misma búsqueda de calidad exige, en los colectivos docentes, un fuerte compromiso
profesional con el proyecto educativo que se ha puesto en marcha en su escuela. Esto tiene
que ver, por supuesto, con la reflexión sistemática que han de realizar ellos mismos sobre de
su práctica docente y los resultados educativos que se obtienen, además de “la continua
puesta al día respecto de las innovaciones pedagógicas; la relación con sus pares y con los
padres de familia; su capacitación oportuna sobre el uso y aprovechamiento de nuevas
tecnologías y recursos didácticos y una apropiación dinámica de los avances de las ciencias
de la educación” (CITA).

Por último, se encuentra la participación de los padres de familia, cuya indispensable


función educativa deben reconocer no sólo ellos mismos, sino también el colectivo docente
y la dirección de cada una de las escuelas.

Así, “la tríada evaluación, autonomía de las escuelas y rendición de cuentas debe
colocarse al interior de un nuevo armazón institucional” (CITA). Este armazón tendrá la
importante misión de dar sustento a un modelo educativo distinto, “pertinente a las
condiciones que plantea la sociedad del conocimiento y la democracia” (CITA). Como se ha
dicho, tanto las acciones públicas, como la política educativa, así como la sociedad en
general, han de darle a la escuela un lugar nuclear en el desarrollo de la propia comunidad.
Se trata, en su conjunto, de la “apuesta más efectiva para mejorar el logro educativo de los
alumnos” (CITA).

Es por ello que, con ayuda de lo antes mencionado, se logrará la mejora en las
competencias profesionales del docente, para que éste sea capaz de resolver los problemas
que se presentan cotidianamente en el aula y la escuela.

Para llevar a cabo esto, es de suma importancia que dentro del Perfil de Egreso del
docente se tome en cuenta el diseño de planeaciones didácticas que respondan a las
necesidades del contexto, uso de estrategias basadas en las TIC y para la búsqueda y análisis
de la información, ya que la sociedad del conocimiento exige el desarrollo de nuevas
capacidades que brinden mejores alternativas de solución a las problemáticas
contemporáneas, en donde puedan otorgarse a los alumnos opciones variadas que atiendan
sus necesidades de aprendizaje.

Finalmente, una de las herramientas fundamentales para que el trabajo colectivo dentro
de la institución escolar sea fructífero es la Asesoría Técnico Pedagógica, la cual dará al
docente las pautas para que su actuación en clase sea la mejor mediante las estrategias
indicadas para crear en los alumnos un aprendizaje significativo.

Referencias:
Artículo 3, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, México, 1917.
Secretaría de Educación Pública (SEP) a través de la DGESPE (2012). Programa de estudios
de la Licenciatura en Educación Primaria. México, DGESPE. Recuperado de:
http://www.dgespe.sep.gob.mx/reforma_curricular/planes/lepri/malla_curricular
--------- (2011), Plan de estudios. México, SEP.
-------- (2011), Acuerdo número 696 por el que se establecen normas generales para la
evaluación, acreditación, promoción y certificación en la educación básica. México, SEP.
-------- (2013). Serie: Herramientas para la evaluación en educación básica. Capítulo 4: Las
estrategias y los instrumentos de evaluación desde el enfoque formativo. México, SEP.
-------- (2014). Orientaciones para establecer la ruta de mejora escolar. México, SEP.
-------- (2014). Programa de estudios. Primer grado. México, SEP.