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COLECCION

preparación futbolística

La Preparación Física del fútbol


contextualizada en el fútbol.

Pedro Gómez
https://escueladefutbolcoloradovasquez.blogspot.com/https://

1J «dichón: junio 2011


® Pedro Grimaz piqueras
í f M C Sports i M o n f » & Conde S.L.)
#DJfrujos.: Murta LApez
¡Fotografías: Departamento M.C E porta (www.mc3porb.efl)
Aíialíírta de Ttotoi Manuel Condfr
Maqufitadán: Victo ría Fwnándffi cte la C^ofía
Diseño de cubierta: POb&Ffj Moreno (M C Sports.)
Diseño G fáifoüc Minado
Depósilo legal:
ISBN: 97S-S4-937246-M

« Cualquier forma de repraducdin, dlstrlbuclin, «m unlcactofi pública o Iransfor-


m addnde asta obra solo puede ser realzada con la autorización de sus titúlanos,
salvo excepción prevista por ta íey, Dirijas** C E D R O (C a n ta EspaAcri de Dere­
chos Repragrtflcos, www.ccdfo.oig) si necesito fotocopiar o oscanoar algún frag.
mento efeetia obra».
La Preparación Física
dol Ftttfeol Centenualbada
en el Fútbol

ü é f n e z p i q u e m s
PEDRO GÓMEZ PIQUERAS

Licenciado en Ciendas del Deporte , Diplomado en Fisioterapia y Entre*


nador Nivel II. viene desarrollando su labor profesional desde el año 2005
en las categorías inferiores del Albacete Balompié, donde formó parte del
cuerpo técnico del primer equipo en la temporada 08/09.

Muy involucrado en la labor investigadora sobre fútbol y rendimiento en


la UCLM. se encuentra en proceso de elaboración de su tesis doctoral.

Durante la presente temporada 10/11 ha ejercido como preparador físico


en la AD Ceuta de 2*B junto a Andoni Goikoetxea y Juanjo Carretero.
índice

P W k g í d e O K A r O iK H c r t M 9

Pirólúgú d é X r ií ú EipAí II

H o ti B enc 13

Pitido Inicial 15
JpQf que « t e libíioí H
¡Cómo quhro q,u£: sea e s n HhroT 16

1. La figura d t l p r e p a r r io r f lt k o en. e l f ú b o l 21

l.l Erahiclón del fútbolH w liiclá) d d preparador físico 21


1-2 0 prtpVldoi' fatO dentro dd p u p o d t n t o j o 23

1 C o f i i t n t w rt>ttw*ok>íTCw Ei* t n treiu n ó ten te -dd fútbol 29


2.D C am ism lou iJ 19
3,2 M««k4o^HS (r^pentariiE 30
2.3 M e b d d q g v unÜIcidqni^lobaln 31

3. C o n t e x t u iliiu M n d el juego d e (utbo) 41


3.1 El tid id com e p r o n w u n f h l o 42

v v a de m lrv o salir de h QW AI 46
1.3 La l ^ c i Interno. del Juego 4#

4. C on tex tu a J lzu lú n d e t u estru ctu ra s con form adoras del Juego


en un m u n d o tatécnico SS
4.1 Pensar ítatemlcaniBníto- para comprander £5
4.1 C ofuoíto del tubiftw nu u n d u o n il 59
4.3 C o n to to del m ln h to n i d il aüto motor 62
4.4 Contexto del tu b s m im cmodonil «7

4.S Contexto del subsistema socioafectjvo 71

5. El modelo de juego como contexto especifico del equipo 77


S.I Construyendo nuestro modelo 77
5 2La modelación del proceso de entrenamiento 80

5.3¿Cómo operacivizar esta idea! 83


5.4 ¿Qué aporta el modelo al equipo? 90

6. Mi metodología de entrenamiento 95
6.1 En un mar de actualización, espoleado por el entusiasmo, 95
huyendo del extremismo y persiguiendo al eclecticismo

6.2 ¿Cómo planifico? Consideraciones a tener en cuenta 99


6.3 Reflexión sobre una enseñanza/entrenam*enlo conducbsta
no contextúalasdo 124

7. Prtorizacíon de estructuras condicionales contextuada*das


en nuestro juego. Aplicación práctica 129
7.1 El jugador como unidad funcional 129

7.2 Consideraciones sobre d trabajo de Fuerza contextualizada 132


7.3 Consideraciones sobre el trabajo de Velocidad contextúa lizada 142
7.4 Consideraciones sobre d trabajo de Resistencia contextúa! izada 152

8. Perfeccionando nuestro contexto: El entrenamiento complementario 165


8 1 Delimitación 165
8.2 Optimizando competencias condicionales 168
8.3 Optimizando competencias cognldvo emocionales 177
8.4 Optimizando competencias socioafcctjvas 178
9. Relacionas d d preparador Ihteo con su entorno 189

9.1 Primer pasa Concienciarse de nuestro hábitat 189


9.2 La interacción con el entrenador 199

9.3 La interacción con los jugadores 196


9.4 ¿Dirección^ Üdenugo o Coachtng? 200

10. Popurrí con textual 207

10.1 Reflexión sobre d calentamiento precompecitfro 207


10.2 Reflexión sobre d calentamiento de los jugadores de banquillo 206

10.3 Reflexión sobre la preparación del portero 209


10.4 Rcfleción sobre la precemporada 210
105 Reflexión sobre los test 211
10.6 Reflexión sobre los estiramientos 212
10.7 Reflexión sobre la recuperación postpartido 213

10 8 Reflexión sobre la readaptación dd jugador lesionado 214


10.9 Reflexión sobre las rotaciones 215

11 Alegato a la motivación, superación y excelencia 217

1l.l (Cuál es tu sueño? 217


m
1I.3Y si alcanzas la meca... ¡Sisue! ¡Todavía Duodcs más! 225

12. Minuto 90 de partido 229

13.Tiempo de descuento 233


13.1 Con su permiso 233
I3.2Y de regalo... 234

14. Bibliografía 244

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A TO O O S A Q U E L L O S Q U E ...

... so aventuran on el do nuevos maros sin importarles per­


der de vista la costa.

... abandonan la manada y tienen el valor de seguir sus propias pistas.

... soportan la Huvia para después disfrutar con al arco Iris.

... ven un puente en lugar de un precipicio.

... huyen de las excusas a la hora de afrontar un obstáculo.

... saben a dónde van.

... tropiezan porque caminan.

... caen 9 veces y se levantan 10.


... acostumbran a ver en el mundo que les rodea soluciones y no problerr
retos y no dificultades, oportunidades y no amenazas.
... convierten en placeres los pesares.

m se entregan a los demás sin esperar nada a cambio.

Y sobre todo...

. . j l fútbol.

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PRÓLOGO

Es época de evolución tecnológica. El fútbol, acribillado por la misma,


acoge a los más variopintos especialistas que, conscientes de la dimen­
sión social de este deporte, cazan el protagonismo que no les corres­
ponde en base a legitimar, tras fragmentar, dogmas que se acomodan
para desorientamos definitivamente.

Desde ese artificio, que obvia la realidad compleja del juego y del que lo
juega, nos adiestran en el arte de engullir las certezas que originan desde
su mentira instaurada. El objetivo es evidente: hacernos creer que el ren­
dimiento depende, en gran medida, de lo que miden, de lo que calculan,
de lo que inventan.

Por suerte, el autor de esta obra, es un "especialista'' poco especializado, es


un tipo contracuftural que no se pertrecha en la defensa de confabulaciones
para conservar su puesto de trabajo. Pedro prefiere desenmascararlas re­
chazando todo conato de innovación que no ponga los ojos en la globalidad
y complejidad inherente a cualquier proceso vital. Él se aparta de la sobe­
ranía de lo cuantificable sabedor que la extracción de sangre de la oreja de
un futbolista, sus carreras sobre un tapiz rodante o el pulsómetro. no nos
aproxima a percibir lo esencial, que siempre será saber de jugadores y des­
cubrir sus capacidades para jugar con los que comparten camiseta.

Resulta reconfortante observar como el creador de este texto, consciente


de que la licenciatura a la que dedicó numerosas horas de reflexión no
hace mejores per se a los encargados de tomar decisiones sobre el cés­
ped, dirige sus motivaciones hacía la oontextualización de saberes sin
desglosarlos de sus totalidades naturales.

Y es que el fútbol comienza por comprenderse, y digo comienza pues nunca


acaba por saberse, ya que afortunadamente no se detiene para poder ser
examinado, cuando se contempla sin el prejuicio de la fragmentación.

Es también admirable la limpieza del prisma desde donde mira el deporte


que ama. Ese sentir le exduye de ser corrompido por el reduccionismo y
le descifra la autenticidad elemental: que el jugador únicamente puede
prosperar hada su jugar congénito poniéndose a jugar.

Al lector le pido que, previo a la sumersión en el mar que suponen las si­
guientes páginas, se cepille bien las arbitrariedades sobre las que oonstru-
yeron su dogmático conocimiento y se embadurne de interrogantes. Sólo asi
podrá regocijarse en las interesantes, y poco entumecidas, impresiones con*
tenidas en estas páginas. Ya les adelanto que sus dilemas se multiplicarán,
síntoma inequívoco de que se está en el trayecto correcto.

Enhorabuena Pedro por tratar de construir espacios desde donde pravo*


car los acontecimientos deseados sin marginar, como nos recomienda el
maestro Morín, la espera de lo inesperado.

OSCAR CANO MORENO


Ex entrenador de la UO Salamanca. Ejido CF. Granada C F...
Autor de "El modelo de juego del F C Barcelona9
(Mi impulsor)
PRÓLOGO

Hace algunos años, me recuerdo explicando a miles de alumnos que el ren­


dimiento deportivo se conseguía después de sumar metodológicamente las
diferentes paites en que dividíamos sus parámetros de rendimiento: la pre­
paración física, la técnica, la táctica, la psicológica y la teórica.

El paso de los años y el aumento en mis responsabilidades profesiona­


les me hicieron dar cuenta de que esa ecuación no era tan exacta como
pensaba. Ciertamente el rendimiento de un jugador depende fundamen­
talmente de sus cualidades técnicas y tácticas, pero la preparación física
y la psicológica no actúan como factores suma torios.

Cuando un jugador no está en forma, o no está motivado, no es que deje


de sumar puntos a su valor. Sencillamente no vale nada. Si un jugador
sólo puede aguantar 20 minutos a máximo rendimiento, sólo en ese
tiempo puede expresar su valor. El reslo del tiempo pasa desapercibido,
sin jugar, hasta que ocasionalmente vuelve a aparecer.

La preparación física ha dejado de ser un factor sumatorio. que añade


valor al jugador para pasar a ser un factor multiplicador... pero cuidado,
porque cuando multiplicas por menos de uno. en realidad divides. Y esa
suele ser la realidad. O el jugador está en forma, o rinde permanente­
mente por debajo de su valor máximo.

En este Hbro, Pedro Gómez nos conduce por los entresijos de esa puesta
en forma. Desde su experiencia práctica como preparador físico y estu­
dioso de esa disciplina, nos presenta las diferentes corrientes de la pre­
paración física y acierta en darle una vuelta más. centrando el proceso de
ia puesta en forma en el jugador y su contexto en el juego en lugar de en
el contenido como se había hecho tradicionalmente.

Capacidades condicionales y preparación física... dos perspectivas dife­


rentes del mismo hecho: ¡jugar a fútbol!

Si bien tradicionalmente los entrenadores y preparadores físicos tomá­


bamos como perspectiva nuestro análisis de los métodos tradicionales
de desarrollo de las cualidades físicas, desde la aparición del “maestro"
Paco Seirul’k) nos dimos cuenta de que el centro del entrenamiento era
el jugador. El jugador no tiene preparación física. El jugador tiene unas
ciertas capacidades que puede desarrollar y a una parte de esas capaci­
dades le llamamos capacidades condicionales.

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El lixo de Pedro Gómez se enmarca en ese nuevo paradigma: centrar el en­
trenamiento en el desarrollo de las capacidades latentes de los jugadores.

Finalmente el libro destaca por su absoluta utilidad práctica: usa el con­


texto propio del fútbol para el desarroflo de las diferentes capacidades, en­
focando en las condicionales, en las cognittvo-emocionaies y en las
sodoafectivas. El ser humano no sólo es indivisible, sino que se revela
como una estructura hiper-compleja de sistemas que ya son de por sí
complejos. Procurar estimular una de sus partes sin tener en cuenta ni
prestar atención en el efecto posterior que va a tener respecto del resto
es como pretender mejorar el rendimiento de un vehículo cambiándole
solamente las ruedas, y sin prestar atención a la carrocería, al sistema de
dirección y al método de suministrar combustible.

Útil, práctico e inteligente, este ll>ro nos muestra un camino, el camino de


Pedro, para hacer mejorar a ios jugadores específicamente en y desde lo
que necesitan: el fútbol.

Léelo, subráyalo, resúmelo, y sobre todo ¡úsalo!

XESCO ESPAR
Campeón de Europa FC Barcelona Balonmano
Autor de "Jugar con el corazón”.
(Mi impulsor)
Noca Bcne

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NOTA BENE

Aunque el título del libro haga referencia al concepto de ‘ preparación fí­


sica', este tan sólo responde un intento de ‘'cambio” y renovación a tra­
vés de un símil con el título del admirable libro de Álvarez del Villar (La
preparación física del fútbol basada en el atletismo).

A pesar de no abogar por el concepto de preparación física propiamente


dicho, y sin entrar todavía en cuestiones terminológicas, lo he titulado así
con la idea fundamental de que este sea un libro sobre FÚTBOL, sin par­
celaciones ni descor textualizaciones, en el que de una manera lo sufi­
cientemente profunda, he querido abarcar numerosos temas, en mi
opinión relevantes, para un fádl entendimiento de los nuevos paradigmas
emergentes, y por ende, para la mejora de nuestros entrenamientos den­
tro de un contexto particular.

No estoy inventando nada


nuevo, mucho de lo que
cito o referencio. ya está
dicho por otros: Mi labor
ha consistido en escuchar,
leer, entender y llevar a la
práctica las ideas de los
autores-preparadores-
entrenadores reseñables
en nuestro país, para des­
pués, mediante un pro­
ceso de reflexión e
interiorización, filtrar y re­
flejar en este documento
todas aquellas que más
me han convencido y esti­
mulado en mi día a día.

A lo largo de todo el texto,


y como el lector podrá
comprobar, muchas de las
ideas se ven reforzadas
por numerosas citas o fra­
ses celebres de grandes
pensadores: (considero
Noca Bcnc

que estas son una muy buena herramienta para estimular nuestra refle­
xión y espolear nuestras ganas de actuar). Motivo este por el cual, y aviso
ya de antemano, el lector no va a encontrar ‘ recetas" de cómo hay que
hacer las cosas, simplemente aporto la visión que considero más ade­
cuada para este complejo e imprevisible mundo; Después, y tras refle­
xionar. cada uno decidirá cómo mejorar su práctica diaria.

"Piensa sólo en cambiar de perspectiva y en aceptar que el mundo puede


que no sea exactamente como lo imaginas. A lo largo de la historia, todos
los grandes avances científicos comenzaron con una simple idea que
amenazaba con derribar todas nuestras convicciones. Una aseveración
tan sencilla como que la tierra es redonda fue ridiculizada como algo im­
posible porque la mayoría de la gente pensaba que. si asi hubiera sido,
se habría derramado el agua de todos los océanos. El heüocentrismo fue
tildado de herejía. Las mentes pequeñas siempre atacan lo que no en­
tienden. Hay gente que crea y gente que destruye. Esa dinámica existe
desde el principio de los tiempos. Pero, al final, los creadores encuentran
creyentes y, cuando el número de creyentes alcanza una masa critica,
entonces el mundo se vuelve redondo, y el sistema heliocéntrico. La per­
cepción se transforma y nace una nueva realidad’'.
(Fragmento de "El símbolo perdido’' de Dan Brownj

"Aprende a mirar donde ya miraste y trata de ver lo que aún no viste".


(Saturnino de la Torre)

Disfruten del paseo.


Pitido Inicial

PITIDO INICIAL

¿Porqué escribo este libro?


La respuesta a esta pregunta creo poder encontrarla en mi Infancia.
Desde muy pequeño recuerdo pasarme largas tardes jugando al balón
con mis amigos, absorto en el juego y ajeno a todo el mundo. Estaba en
el colegio y solo deseaba que acabaran las clases y que no lloviese para
rápidamente dejar la mochila y salir corriendo a darte al balón. No exis­
tían chicas, ni consolas, ni móviles, ni televisión...sólo pensaba en una
cosa. Mi pasión.

Recapitulando acontecimientos de mi infancia, este entusiasmo inicial mío


tuvo un punto de inflexión que no me es demasiado difícH de recordar, y
en el que como consecuencia de una desgracia, el fútbol se apoderó de
mi vida para no salir nunca más de eHa. Era un Sábado 18 de Abril de
1992, por la noche, y el Barcelona de Johan Cruyff le metía 7 goles a mi
Albacete recién ascendido a primera división; era algo que mi mente de
8 años no podía entender ni superar, de ahí que estuviese todo el fin de
semana llorando y sin querer salir a la puerta de la calle para que nadie
pudiese burlarse ni de mi ni de mi equipo. Todavía hoy recuerdo la ex­
presión de alegría de José Mari Bakero al marcarnos un gol de chi­
lena... .fue y sigue siendo terrible. Desde aquel entonces, y alentado por
mi ilusión infantil, decidí vengarme o al menos evitar que esto volviera a
ocurrir nunca más....; Evidentemente era un propósito de niño, tierno e in­
ofensivo, efímero porque pronto descubrí que el mundo del fútbol me su­
peraba y no podía controlarlo, si acaso las pachangas que jugábamos
entre los amigos, pero ni siquiera eso. Pese a todo, dos décadas des­
pués de aquella nefasta noche futbolística para mi equipo, compruebo
oomo mi pasión por este deporte ha seguido alimentándose y nutriéndose
dentro de mí. catalizada por mi constante obsesión por aprender oosas
nuevas, leer Itoros y enriquecerme para evitar que la indigencia intelec­
tual futbolística me alcanzara.

Fui creciendo y el fútbol siempre estuvo conmigo. A pesar de las miles de


horas invertidas, las zapatillas rotas, los pantalones agujereados y los
moratones en las espinillas... no llegué a ser futbolista. No creo que fuese
por falta de empeño, simplemente supongo que era malo. Por suerte, des­
cubrir mi incapacidad no se demoró mucho lo que me otorgó la oportuni­
dad de optar tempranamente por la vía del estudio académico y la
contemplación del juego como un pasatiempo saludable y recreativo para
mí tiempo libre.
Pitido Inicial

Según mis boletines, superó de manera brillante mi etapa de educación


obligatoria, mi bachillerato y mis estudios universitarios. Mi obsesión por
saber cosas nuevas fue acrecentándose cada vez más y derivó en un
afán desenfrenado por la investigación, por el ámbito científico y del co­
nocimiento. A la par, y a medida que este afán crecía, mi situación en el
mundo laboral se iba aclarando entre el mundo docente como profesor de
enseñanzas medias, y el ámbito deportivo, como integrante en las cate­
gorías inferiores de mi anteriormente citado Albacete Balompié. Por pri­
mera vez. podía unir mi "yo* teórico con mi “yo* práctico, para que se
enriquecieran reciprocamente y reciclasen mis saberes.

Así, un día de esos que tenemos lodos y en los que amanecemos emo­
cionalmente activos, estaba yo en la ducha (dicen que junto al coche y la
cama son los mejores sitios para tener buenas ideas) y recuerdo haber
experimentado uno de esos momentos que llaman ’insight”. en los que
ves algo muy daro, y en el que me preguntaba a mi mismo si sería capaz
de devolverte algo al fútbol, algo que aunque fuera de manera insignifi­
cante pagase parte de mi deuda con este deporte, portantes buenos mo­
mentos. por tantas experiencias, por tantas relaciones.....de naturaleza
confiada, me dije a mí mismo que podría..y me aventuré, zarandeado por
mi experiencia, por mi inquietud y por los cientos de libros y autores que
ocupan la estantería de mi casa, empecé a escribir.

¿Cómo quiero que sea este libro?


27 de Abrí de 2009. Diecisiete años después del 7-1. El cuerpo técnico del
primer equipo del Albacete Balompié va a ser cesado. Los entonces diri­
gentes necesitan a un preparador físico para el nuevo grupo de trabajo. No
sé si por descarte, urgencia de la situación o verdadero conocimienlo. pien­
san en mí. La cuestión es que *Wi" Alba de toda la vida llama a mi puerta.

Envuelto por un manojo de nervios por la oportunidad que se me avecina


busco la paz y el sosiego releyendo artículos y reflexiones sobre el en­
trenamiento de fútbol, de repente, me detengo en algo que yo mismo es­
cribí en mi cuaderno de notas un par de años antes y que reescribo
literalmente por ser el pensamiento guía durante estos años de creación
del presente libro:

“Lo reconozco, creo que si cuando tenia 7 años y me pasaba largas tar­
des jugando ai balón con mis amigos en la plaza del pueblo con dos ár­
Pitido Inicial

boles a modo de portería me hubiesen dicho que tenia que preparar un


entrenamiento de un equipo de fútbolprofesional, lo hubiera hecho mejor
que ahora. Creo, con poco margen de error, que por aquel entonces,
sabia más de fútbol que en la actualidad."

Explicará lo que se deriva de mi reflexión...


Para empezar, estoy convencido que no habría reparado en otorgarles petos
a mis jugadores para diferenciarlos, lo cual, habría desarrollado mejor su es*
tructura cogrsitrvo-táctica ai tener que levantar la cabeza y situar a sus com­
pañeros y oponentes para progresar en el juego; tampoco habría utilizado ni
picas, ni vallas ni demás utensilios a la hora de plantear un ejercicio. ya que
habría dejado que fuese el propio juego et que les exigiese las demandas es­
pecificas propias de la estructura condicional del deporte; por supuesto no se
me habría ocurrido el delimitar zonas de juego, ni espacios prohibidos ni
demás restricciones con la consiguiente coartación de la libertad, imaginación
y creatividad del jugador, bajo ningún concepto, se me pasaría por la cabeza
plantear situaciones afectivas descontextuafizadas en las que los jugadores
tuvieran que realizar ciertos movimientos ya planificados y que no integrarían
en su anterior al no haber sido creados y comprobados por ellos mismos; difí­
cilmente vislumbraría una tarea sin una portería, un portero y unos defenso­
res que intentasen arrebatar el dominio del balón; y además, y por si fuera
poco, con mi probable actitud, mis jugadores no se sentirían presionados por
tener que demostrar nada y solamente se preocuparían de disfrutar oon el
juego y con el trabajo cooperativo de su equpo.

Ante este pensamiento, el lector, partiendo de que me presuponga una


formación mínima, podrá pensar que mis reflexiones eran demasiado crí­
ticas y exigentes conmigo mismo, pero considero que si de verdad refle­
xionamos sobre las anteriores líneas, las mismas pueden desprender una
realidad bastante aproximada que nos debe hacer replanteamos ciertos
conocimientos o saberes que tenemos interiorizados desde hace mucho
y que consideramos inexpugnables e imperecederos. Sobre este pensa­
miento quería que se edificara mi libro.

A nuestro favor o en nuestra defensa, señalar que es prácticamente im­


posible que las personas evolucionemos de manera ajena a las ideas pre­
dominantes del contexto en el que a cada uno nos tocó formamos, y más
aún, cuando estas ideas son seguidas por tantos profesionales otorgán­
doles así de esta manera una fortaleza absoluta.

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PitJdo Inicial

En base a esto, tengo que reconocer, que en alguna etapa de mi vida he


sido reduccionista, he fragmentado el juego, he pensado que con la suma
de las partes alcanzaría el rendimiento máximo del todo, y a día de hoy,
miro atrás y estoy convencido, me equivoqué, lo que parecía evidente quedó
bruscamente tachado por una evidencia más fuerte todavía. Negar esta evi­
dencia supondría lo que el filosofo José Antonio Marina define como uno de
los fracasos de la inteligencia, caracterizado este, por un blindaje contra los
argumentos adversos, que nos impide conocer la realidad y que rompe el
dinamismo normal y progresivo del conocimiento: por tanto. ¿Qué hacer
ante esto? pues la única solución, aprender, adaptamos a la nueva situación
y mirar hacia delante, hacia el nuevo y enorme abanico de posibilidades
que se nos abre con las nuevas corrientes de entrenamiento, con confianza,
entusiasmo y teniendo siempre presente la máxima de John Cotton"Aquel
que se atreve a enseñar, nunca debe de dejar de aprender*.

*& hombre necesita conocerla realidad y entenderse con los demás, para
lo cual tiene que abandonar el seno cómodo y protector de las evidencias

ZEI
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Pitido M dtl

privadas, de las creencias intimas. Sopesarlas evidencias ajenas, criticar


todas, las propias y las extrañas, abre el camino a la búsqueda siempre
abierta de una verdad y de unos valores más firmes, más claros y mejor
justificados. La irracionalidad, el encastillamiento en la opinión personal,
Heva irremisiblemente a la violencia" (Marina. 2004).

Apoyado en esta idea. espoleado por mi pasión ya mencionada por el futbd y


el "sabeT y partiendo de que al igual que el escritor Isaac Asimov estoy empa­
chado de Sócrates y de su invento de que no saber nada es un signo de intett-
genda, les presento este Hbro, porque estoy convencido de que los profesionales
de nuestro campo sabemos muchas cosas, muchas vatidas y otras a priori no
tanto; no es signo de modernidad ni de mejor profesional el abrazar las nuevas
comentes y desechar todo lo anterior, porque sí hay conocimiento útil y aplica­
ble ya generado y porque cuantas más herramientas tengamos para enoontrar
el camino más fádlmente podremos reconecto; de ahí mis innumerables refe­
rencias y das a otros profesionales que tanto están haciendo por la mejora del
fútbol y en general de la vida, convencido de que sus pensamientos pasarán a
ser propiedad de quien los use, tas transforme y los lleve a la práctica.
Pitido Inicial

En resumen, quiero que sea un Itoro que apoyado en la denda y la ex-


perienda. invite y estimule a la reflexión, a la curiosidad, a la mejora dia­
ria y a la adaptación dentro de los nuevos contextos.
¿Cuál es el fin por tanto de este libro?
Básicamente, que sea útil. Que robustezca los saberes integrados, que
aporte nuevos o que refuerce posiciones contrarias. Que nos haga refle­
xionar a sabiendas de lo sencillo de seguir con rutinas diarias hadendo
caso omiso a las corrientes renovadoras para evitar el estancamiento y
progresar.

Espero por ende que no se limiten a leer el libro, deseo que participen en
él. que extraigan sus ideas, que las apliquen a su vida deportiva o incluso
personal, que oomo dice Lilo, se lean así mismos a través del libro, sobre
todo si al igual que en mi caso confían ciegamente en que siempre po­
demos aprender algo nuevo, incluso de los lugares más insospechados.
Ya lo dijo en su día Joseph Conrad: “El autor sólo escribe la mitad dei
libro, de la otra mitad debe ocuparse el lector*

Por todo ello, al contrario de lo que Dante Panzeri en 1967 nos adelanta
en la introducción de su genial libro 1Fútbol: dinámica de lo impensado",
yo sí confío en que este libro les vaya a servir para algo, y si no lo con­
sigo, habré fracasado.
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Capitulo I La figura del preparador (Etico en et fútbol

Capítulo l.-L a figura del Preparador físico en el Fútbol

“No existe una mejor prueba det progreso de una civilización que la
del progreso de la cooperación*(John Stuart MUI)

1*1 Evolución del fú tb o l = Evolución del P re p a ra d o r Físico

Ta s personas debemos el progreso a los insatisfechos"


(Aldous Huxley)

El fútbol, cual sistema complejo que es, vive inmerso en una realidad o
contexto situacional que a menudo pone a prueba su capacidad de adap­
tación y permeabilidad a nuevas ideas. No sería un sistema adaptativo si
no fuese capaz de reajustarse en función de las exigencias de la época,
lo cual, lo convertiría en algo poco susceptible de estudio e interés.

Son muchos los intereses económico-sociales que precipitan que estos


procesos de adaptación o "supervivencia" del deporte al contexto, se pro­
Capitulo I La flfura del preparador físico en d fútbol

duzcan a todos los niveles y de una manera rápida (no podemos permi­
timos como país de cultura futbolística arraigada, el estar por detrás de
otros muchos); por suerte, los cambios realmente profundos que sufre
nuestro deporte no están apoyados en intereses superficiales, sino que
se basan y sustentan en años de estudio y trabajo por parte de los pro­
fesionales que día tras día mantienen su pasión por mejorar este deporte.

Centrándonos en ia metodología del entrenamiento que es lo que nos


ocupa, podemos observar un cambio muy importante en la misma desde
principios del siglo XX cuando el entrenar consistía en jugar un partido
entre varios componentes del equipo sin dar importancia a nada más.
hasta nuestros días, en los que el entrenamiento está sustentado por los
pilares de la ciencia y el estudio del ser humano.

En un momento dado de esta evolución, y a medida que las exigencias e in­


tereses del fútbol se hacían mayores y el ganara toda costa se convertía en
prioridad, la metodología de entrenamiento apoyada en los deportes incfivi-
duaies comienza a requerir la figura del preparador físico, lo cual propicia la
aparición de numerosos entrenamientos de carácter físico exclusivamente,
en los que el juego, la realidad del fútbol, no estaba presente. Esta idea de
la importancia del desarrollo físico del jugador alcanza su punto álgido en el
mundial de Inglaterra de 1966 donde triunfan aquellos equipos más fuertes
y con mayor número de kilómetros recorridos durante los partidos (Inglate­
rra, Alemania, Portugal y la Unión Soviética).

Comienza por tanto en dicho periodo un panorama de entrenamiento físico


prioritario en la que los propios entrenadores otorgaban mayor importancia
al trabajo del preparador físico que al suyo mismo, arraigándose desde en­
tonces una cultura del esfuerzo que todavía hoy podemos observar.

En nuestro país, durante la década de los 80, aparece l a preparación Física


del fútbol basada en el atletismo" de C. Ah/arez del War, un trabajo de recopi­
lación excelente y muy váfido. que hasta día de hoy ha servido como base del
trabajo de muchos preparadores físicos, pero que debido a su época, se en­
cuentra enclaustrado en una visión reduccionista del entrenamiento del fútbol.

Dividir al deporte a la hora de entrenarlo es fragmentado, es reducirlo, es pri­


varlo de su identidad, es descontextualizarto, es desnaturalizarlo. Siempre
debemos de tener presente la máxima de "W todo es más que la suma de
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Capitulo I la figura del preparador físico en el fútbol

las partes”, y el entrenamiento del fútbol en este caso, pierde su ulüidad en


el momento que trabajamos de manera aislada sus elementos, sin ¡rterre-
ladonartos y sin darles un sentido real y aplicativo pera el jugador.

En la actualidad, tos profesionales del fútbol en general, y los preparado-


res físicos en particular, hemos entendido, o al menos estamos en el ca­
mino para conseguirlo, que si de verdad queremos mejorar nuestro
equipo con nuestros entrenamientos debemos de atender al contexto y a
la realidad del deporte, de tal manera que si somos capaces de aunar en
nuestros entrenamientos todas las exigencias que requiere el juego (cog-
nithras. condicionales, coordinativas, sodo-emodonales). lograremos de
verdad una transferencia positiva.

Con todo esto, la figura del preparador físico, siguiendo la tendencia evo­
lutiva del sistema, debe de adaptarse y reajustarse, viéndose obligados
a conocer el "juego" y a profundizar en el ser humano, para con ello, poder
crear situaciones de entrenamiento más próximas a la realidad y que de
verdad sirvan ai jugador de fútbol.

Recuerden la ley de Revans: una empresa sobrevivirá si y sólo si su tasa


de cambio es igual o mayor a la del entorno. “Una alta tasa da aprendi­
zaje y cambio, se consigue solo mediante el crecimiento profesional y
personal de los integrantes de una organización, individualmente y como
colectivo“. (Cubeiro y Gallardo. 2010)

1*1 El p re p a ra d o r físico d e n tro del g ru p o de trabajo

"Si quieres ir rápido ve solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado"


(Proverbio Africano)

Acorde ai proceso evolutivo anteriormente citado, todos los subsistemas


que componen este deporte se han visto en la obligación de avanzar y
adaptarse a las nuevas exigencias profesionales del fútbol, las cuales,
pasan hoy en día por la cultura de la victoria y del triunfo.

Así. ya no existe una única persona responsable, llámese entrenador, de


todo lo acaecido en un equipo, sino que a medida que han pasado los
Capitulo I la figura de) preparador físico en d fútbol

años, se tía ido conformando un ente superior (cuerpo técnico), en el que


confluyen cada día más profesionales cualificados y capacitados que se
caracterizan por tener una meta e ideología deportiva común.

Si defendemos que
no debemos parcelar
ni reducir el deporte,
entonces estamos en
la obligación, todos y
cada uno de los inte­
grantes de este grupo,
de inteneiacionamos
y retroal¡mentamos
constantemente, me­
diante un proceso de
reflexión tanto ¡nd¡vi­
dual como colectivo,
que nos leve a pensar
de maneta global y
que tenga como fin
principal la mejora del
rendimiento de nues­
tro equipo; Se trata de
aunar esfuerzos, de
compartir conoci­
miento y experiencias.

Lamentablemente,
incluso en la actuali­
dad. solemos seguir
observando figuras
de entrenadores que
' no delegan nada en
sus ayudantes, que no precisan de colaboración y que consideran que al*
canzarán el rendimiento tan solo si son fieles a su forma individual de trabajo;
por suerte, esta tendencia se está erradicando con el paso del tiempo, el en­
trenador ya no ve a sus ayudantes como posibles “fuentes de conflfcto* y em­
pieza a estar convencido de que si conjuga el trabajo de todos, obtendrá un
resultado mejor.
Capiculo I La figura del preparador físico en d fútbol

yo era de los que trabajaba sólo, pero me di cuenta que tenia que am­
pliar tanto mis conocimientos que no podía dedicarme a otros aspectos
deljuego, por eso buscaba a alguien con quien pudiera trabajar, que com­
partiera mi filosofía y tuve la suerte de encontrar a Zósimo" (Sergio Kre-
sic respecto a su preparador físico, 2006)

En el deporte profesional, donde sólo existe el 'corto plazo”, la manera


más inmediata de lograr éxito es rodearte de los mejores porque su
excelencia, ilusión e iniciativa nos obligará a no bajar el listón, a auto-
exigirnos al máximo. “Si pude ir tan lejos fue porque pude subirme
sobre los hombros de gigantes" (Isaac Newton). Esta idea, sustentada
sobre los pilares básicos en los que debería asentarse todo equipo
de trabajo (humildad, generosidad, compromiso y entusiasmo) y co­
mandada por una misma concepción del juego, derivará en entrena­
mientos de mayor calidad, que integren todas las consideraciones
contextúales a tener en cuenta, y así. respeten y no quebranten la
esencia del juego.

‘En el equipo de ayudantes hay que optar por gente de clase (que ocu­
rran cosas), gente con iniciativa, con deseo de mejorar profesionalmente,
gente que te complemente en tus carencias y gente proactíva. Reconozco
que corres el riesgo de que te dejen sin silla, pero creo que es la mejor
forma de obtener los mejoras resultados de manera inmediata. Y e n el
deporte, el corto plazo es lo único que existe” (Espat. X).

Con la metodología analítica y su interés por desarrollar las exigen­


cias del futbolista por separado, lo únioo que se lograba en lo que res­
pecta a las funciones dentro del cuerpo técnico era crear
departamentos impermeables y estancos, entre los cuales no había
comunicación alguna y que no se apoyaban entre ellos a la hora de
buscar la mejor solución a los problemas.

Siendo congruentes con la defensa del jugar y el juego como un todo irre­
ductible. creo que uno de tos primeros pasos que deberíamos dar dentro
de nuestro colectivo sería el de cambiar el nombre a la figura del prepa­
rador físico, ya que este concepto nos lleva a la ya citada visión que­
brantada del fútbol y aporta una visión errónea del trabajo que acorde a
los nuevos tiempos nuestra figura debe de ejercer.

m z
Capitulo I La figura del preparador físico en el fútbol

Así, la configuración terminológica que propongo dentro del cuadro de


trabajo de un equipo de fútbol sería aquella liderada y comandada por un
máximo responsable (entrenador), apoyada en varios ayudantes colabo­
radores al servido del desarrollo y mejora, sin tener que diferenciar a
estos u otorgarles una parcela concreta, de tal modo, que todos colabo­
ren y aporten soluciones en cada exigenda situadonal bajo una estruc­
tura jerárquica con tendencia a la horizontalidad (frente a la verticalidad),
y que tenga como fin fundamental, al equipo; para esto, será fundamen­
tal que los integrantes del mismo:

- Reconozcan de qué modo las habilidades y los conocimientos de


los demás pueden contribuir a aumentar la eficada del equipo.
- Demuestren iniciativa para la oonsecudón de resultados.
- Muestren disposición a ayudar a los demás miembros del equipo
con el fin de encontrar soludones y conseguir resultados.
•Acepten y aporten opiniones de forma constructiva y sensata.

Atendiendo a la Teoría general de los sistemas de Ludwig von Bertalanffy


(1945), conseguiremos un efecto sinergia multiplicadora entre los com­
ponentes de nuestro cuerpo técnico si. en base a una afinidad previa, lo­
gramos integrados dentro de un contexto de convivencia crítica, reflexiva
y cooperativa, de tal modo que alcancemos un rendimiento más elevado
que el presumiblemente esperado (2 ♦ 2 > 4).

**Cuando dos o más personas trabajan conjuntamente para crear una


mejor solución de la que podrían lograr por cuenta propia. No es tu
forma o la mía, sino una mejor forma, una más elevada. La unidad o
la identidad suponen complementariedad. no igualdad. La igualdad no
es creativa, y es aburrida. La esencia de la sinergia consiste en valo­
rarlas diferencias"
(Covey, 1997).

“En esta dirección humana también incluimos al propio cuerpo técnico. El


entrenador de hoy es un gestor de recursos, yo tengo 15 personas en el
cuerpo técnico y sino delego funciones o no doy la responsabilidad que
necesitan, pues evidentemente estoy abocado al fracaso. Es muy impor­
tante lo primero rodearte de personas honestas con su trabajo y luego
capaces a nivel técnico, pero sobre todo capaces de trabajaren equipo1
(Antonio Tapia, en ABFútbol)

ZM
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Capitulo I La figura del preparador físico en «1 fútbol

“Mi meta es tenerlos mejores, quiero tener el mejor preparador físico, el


mejor ayudante, el mejor entrenador de porteros, el mejor módico..Ahora
estamos trabajando con un psicólogo que nos esta aportando cosas,
sobre todo a mi, en mi forma de trabajar, mi forma de tratar, mi manera de
motivar, mi manera de corregir cosas. Tenerlos mejores ayudantes para
mi es fundamental y estoy consiguiéndolo, tengo un grupo de trabajo
ahora mismo muy interesante".
(Miguel Angel Lotina. en ABFútbol)

Las preguntas son respuestas....

¿Por qué seguimos empeñándonos en enfocar el entrenamiento fí­


sico de manera ajena a la realidad?
Básicamente poique llevamos muchos años “contaminados* y conside­
ramos que muchas cosas son así porque sí. lo cual nos aporta seguridad
en nuestro tral>ajo y comodidad. Se puede decir que reflexionamos poco,
y eso nos impide mejorar. El pasado es una buena referencia, pero una
pésima residencia.

¿Realmente deberíamos hablar de preparación física?


En mi opinión hablar de preparación física seria fragmentar al jugador de
fútbol como ser complejo y multidimensional que es. Aunque personal­
mente abogo por el cambio del término por uno más completo que abar­
que a la totalidad de las dimensiones, como por ejemplo. “Preparación
del deportista’ , considero que no está de más uliizar el término "antiguo'
siempre y cuando seamos conscientes de sus innumerables limitaciones.

¿Qué hacer si la visión del entrenador no concuerda con la nuestra?


Lamentablemente no siempre nos encontramos en los equipos a los
que vamos a un cuerpo técnico que camine en la misma dirección que
nosotros, por eso. y siempre respetando las distintas visiones (nos­
otros tampoco tenemos el don de la verdad absoluta), aliento a in­
tentar cambiar la situación del grupo de trabajo por convencimiento y
no por imposición. Si poco a poco hacemos ver al entrenador que
nuestra visión de “colectivo* y de metodología de trabajo puede con­
ducir a mejores resultados, estoy seguro que el entrenador nos es­
cuchará. En caso de negativa, intentaremos adaptamos. Adaptación
es la palabra clave.
Capitulo I La figura del preparador físico en el fútbol

¿Dónde so situarían los limites entre las diversas áreas y sus res­
pectivas funciones dentro de un cuerpo técnico cohesionado?
La cuestión de un verdadero cuerpo técnico cohesionado bajo una misma
linea de trabajo radica en que no existen "limites’ , tan solo responsabili­
dades. Entre todos se deberían de plantear y resolver los distintos pro­
blemas (a más puntos de vista, soluciones más acertadas).

l o Importante es no dejar de hacerse preguntas”


(Albert Einstein)
Capitulo 2 Comente» metodológicas en d entrenamiento dd fútbol

Capítulo 2. - Corrientes metodológicas en el


entrenamiento del fútbol

“l a uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida".


(Bakunin)

1 . 1 C ontexto actual

Metodología es una palabra compuesta por tres vocablos griegos: meta


(más allá), odos (camino) y logos (estudio). Al hablar de esta dentro de
nuestro campo, nos referimos a una forma de actuación dirigida a enten­
der y mejorar la manera de conseguir uno o varios objetivos previamente
planteados. Compuesta por contenidos, medios y métodos de enseñanza,
su fines optimizar ciertas cualidades y capacidades del sujeto o colectivo
para aumentar su rendimiento.

Actualmente y pese a lo evidente de ciertos postulados, todavía no po­


demos decir que exista un consenso teórico-práctico en cuanto a meto­
dología de entrenamiento por parte de los equipos de fútbol, ya que como

mz
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Capitulo 2 Corriente* metodológica» en d entrenamiento dd fútbol

sabemos, el funcionamiento del cuerpo técnico suele estar supeditado a


las ideas del entrenador, lo que como podemos imaginar condiciona el
trabajo e implicación del grupo a las preferencias y experiencias del má­
ximo responsable en este caso.

Con lodo ello, y pese a lo convencidos que podamos estar de nuestros plan­
teamientos. no debemos caer en el gravísimo error de pensar que el único ca­
mino para el éxito es el propio, ya que todos conocemos grandes gestas en
equipos muy distintos y con metodologías de trabajo totalmente opuestas.

El preparador físico por tanto, y aunque debe de ser fiel a sus principios
de entrenamiento y distanciarse lo menos posible de los mismos, debe de
tener una gran capacidad de adaptación a las demandas del entrenador
ya que no siempre vamos a poder trabajar bajo las condiciones metodo­
lógicas deseables y no siempre vamos a poder trabajar como un verda­
dero grupo de trabajo integrado e interconectado.

A continuación, y de manera sintetizada, se muestran los principales gru­


pos de tendencias metodológicas vigentes a día de hoy en el entrena­
miento del fútbol, hallándose las mismas en diferentes fases de desarrollo
debido a la aparición de nuevas corrientes o paradigmas de pensamiento.

1 .1 M etodologías fra g m e n ta ria s

DfflDisO®D *
Partiendo de las teorías de aprendizaje conductista (E-R) .estas metodo­
logías se caracterizan por dividir al deporte en sus componentes presu­
miblemente constitutivos, buscando una optimización diferenciada de los
mismos y a menudo priorizando uno o varios frente al resto, partiendo de
la idea inicial de que la mejora en cada uno de estos provocará una me­
jora en el rendimiento deportivo.
Capitulo 2 Corriente* metodológicas en el entrenamiento del fútbc

Estas metodologías se suelen basar en modelos de análisis propios de los


deportes individuales que no hacen más que desvirtuar la realidad del
juego, dando mayor importancia a los factores que son determinantes
para el éxito en situaciones competitivas caracterizadas por desarrollarse
en entornos cerrados (técnica individual, capacidad condicional, preci­
sión...) que a las variables fundamentales para los deportes de carácter
abierto y de interacción constante como el fútbol.

Tradicionalmente estas metodologías han priorizado los componentes


Técnico y Físico del juego sin pretender una interconexión entre ambos
y el resto, to que deriva en una pérdida de potencia prospectiva, término
que Seiru-lo aplica al deporte para reflejar que cuando vamos en una
única dirección, limitamos el desarrollo de las otras direcciones, teniendo
como resultado irremediable, críticas por parte de las metodologías más
apoyadas en la verdadera esencia del juego y la situación socio motriz.

Por tal motivo, y al estar sustentadas por una perspectiva mecanicista y


bajo el citado pensamiento conductista. como señala Seiru-k) (2001). no
tienen en cuenta el entorno del jugador ni las relaciones existentes, de tal
modo que solo tiene en cuenta lo vistole, las conductas observadas, lo
que da como resultado que la táctica y/o comportamiento colectivo se en­
tiendan. desde esta perspectiva, como "un sumatorio da tos comporta­
mientos individuales para la consecución de un objetivo común (lograr
gol/evitarlo) " (Beade.F. 2008).

1 .3 M e tod ología s unáf fea d o ra s - g lob ale s

mz
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Capítulo 2 Corrientes metodológicas en d entrenamiento del fútbol

Podemos señalar dos acontecimientos claves surgidos a partir de la dé­


cada de los 70 como los responsables de la emergencia de este nuevo
Upo de metodologías que supondrán un punto de inflexión en el entre­
namiento del fútbol:
En primer lugar, la aparición de las primeras teorías sobre el procesamiento
de la información de Wetfórd (1976) y Marteniuk (1976). donde las fases de
percepción y decisión inherentes a toda acción motriz comienzan a cobrar
la importancia que se merecen y que hasta ese momento se habían visto
eclipsadas por el mecanismo priorizado de la ejecución (Conductismo).

En segundo lugar, la creación por parte de Brenda Read en 1988 de un mo­


delo integrado para la enseñanza de los deportes colectivos que paite de los
aspectos contextúales del juego como condicionantes fundamentales de las
exigencias problemáticas para el comportamiento del jugador/equipo.

A partir de estos puntos de partida y hasta la actualidad, se comienza a


profundizar y a trabajar sobre la idea de unidad infragmentable del de­
porte y sus contenidos, o lo que es lo mismo, del juego en sí; Se em­
pieza a entender que si de verdad queremos lograr una transferencia real
de nuestros entrenamientos a los partidos, debemos de trabajar con si­
tuaciones lo más cercanas posible a la realidad, que partan de todas las
exigencias presentes (coordinativas, cognitivas, condicionales y socios*
mocionales) y que tengan en cuenta que los problemas del juego son pro­
blemas comunicadonales. entre compañeros y adversarios, que conviven
en un contexto de objetivos contrapuestos.

2.3A Corriente Integral

nnts [T lm Q l -►
•« ••
%• ••

El máximo exponente de esta comente en nuestro país y en cuanto a fút­


bol se refiere, llega de la mano de Benitez y Atestarán (2000), con la pu­
blicación de su método integral de entrenamiento, definido por estos
autores como “situaciones simplificadas de juego por medio de las cua­
les //atemos de desarrollarlos aspectos físicos, técnicos, tácticos y fisio­
lógicos que requiere el fútbol
Capítulo 2 Corrientes metodológicas en el entrenamiento dd fútbol

Mediante tareas de carácter dirigido, especifico y competitivo, se persigue


el desarrollo simultáneo de todas las paites tradicionalmente desintegra*
das. de tal modo que la forma del deportista se observa desde una pers­
pectiva global alejada del concepto meramente físico del término;
Tschiene en 1996 nos dice que el fraccionamiento de las tareas con el
objetivo de polarizar la atención en aspectos concretos, impedirá la prác­
tica global integradora de todas las capacidades simultáneamente, por lo
que su práctica reiterada podría desarrollar factores de rendimiento inco­
nexos que tendrían poca transferencia al juego real.

la principal ruptura con las corrientes anteriores es que en esta tenden­


cia cobra una importancia fundamental la aparición innegociable del balón
en las tareas propuestas, lo cual "no debe de entenderse como dar un
balón a tos jugadores y que realicen tos ejercicios a su Ubre albedrío, el
entrenamiento con balón se lleva a cabo con unos ejercicios o juegos bien
estructurados cuyos parámetros de realización como son ei espacio de
juego, las reglas, el número de jugadores o su desarrollo nos darán la
cuantificación del estuerzo que pretendemos como objetivo. De ahí que
les podamos denominar Medios de Entrenamiento" (Portugal, M.A, 2006).

En relación a la manera que el jugador recibe esta nueva corriente. Cano


en 2001 nos presenta un estudio en el que combina datos cuantitativos
(frecuencia cardiaca de las tareas y medición mediante test de campo) y
cualitativos (cuestionario abierto a los jugadores y control subjetivo de es­
fuerzos). dando como resultado concluyente, que los jugadores no sólo
prefieren entrenar mediante estos medios sino que además lo consideran
más fatigante tanto física como mentalmente.

Uno de los fines principales de este método es el de objetivar el entrena­


miento. así. loe autores parten de una serie de tareas previamente cuan-
tifícadas en cuanto a volumen e intensidad a través de las cuales
desarrollan lo requerido en un momento puntual. Al dar tanta importancia
a los tiempos de trabajo, de recuperación, repeticiones, frecuencias car­
diacas de trabajo...etc... se te ha atribuido un marcado carácter Tísico",
de tal modo, que aunque "integra" lo técnico-táctico, siempre tiene el
mismo punto de partida inespecifico de la realidad del fútbol que como se­
ñala Gomes. M (2008), "descuida el papel dinámico de sus partes, de
las interacciones interrefadonales de tos sectores del equipo, de las ca­
racterísticas individuales y de las relaciones de los jugadores en varios
Capítulo 2 Corriente* metodológicas en d entrenamiento del fútbol

momentos de juego", pues pese a globaltzar los componentes del juego,


los trata de manera ¡nespecffica, no llegando a un juego determinado, no
tratando esta serie de interpelaciones existentes entre sus diferentes par­
tes de forma singular y específica. (Tamarit. 2007)
Cano en 2006 plantea una paradoja existente en la actualidad en relación a
este término tan desgastado por su uso pero escasamente abordado en pro­
fundidad. y es que si realmente cuando en la literatura se escribe sobre en­
trenamiento integrado, los autores se están refiriendo realmente a integrar o
desintegrar contenidos o partes de un todo, paradójicamente desintegrable.

2.3.2 Corriente cognitivo estructuralista

r n - m - m * -[

Un nuevo avance en el estudio y comprensión de este deporte aparece


cuando se deja de considerar al scjeto como un ser pasto para dar paso a
una visión del mismo como un activo pensante que interaedona con et medio.

El principal precursor en nuestro país de esta tendencia es Francisco


Seiru-lo, quien aboga por empezar a considerar al jugador como una es­
tructura hiperoompleja, conformada a su vez por una serie de sistemas o
estructuras complejas por sí mismas. De esta manera “se redama al su­
jeto y la naturaleza como tal, al hombre como un sistema y no como una
división en parles absolutamente analíticas* (Ulfo 2005), "interesa lo que
sucede a cada deportista después de crear las condiciones del entorno
donde puede realizarse, lo importante es lo que sucede dentro del juga­
dor, no las modificaciones extemas que observamos” (Seiru-lo 2001).

El futbolista se va configurando a partir de la inteneladón de las citadas


estructuras (condidonat, coordinativa, cognitiva. socio-afectiva, creativo-
expresiva y emotivo-volitiva), las cuales se rigen por el prindpio de la au-
topoiesis (cada uno de los componentes del sistema partidpa en la
producción y transformación de los otros componentes de la red) y que a
su vez. como señala Arjol (2006) se van auto estructurando de manera
constante de una manera diferente en cada sujeto en fundón de las ex­
periencias motrices vividas; puesto que el futbolista no es un elemento

J ü
Capitulo 2 Corrientes metodológicas en ei entrenamiento del fútbol

susceptible de ser adiestrado, es una persona con toda su complejidad en


un estado de evoluctón/adaptadón constante a su entorno, del Que una
parte es el fútbol, convirtiéndose en eela parte en futbolistas. “No se trata
de sumar, unir, ni mezclar capacidades/estructuras, sino de intentar se­
pararlas lo menos posible" (Cano .2006).
Como señala Morín en 1999. un sistema es complejo cuando sus diferentes
constituyentes son inseparables y poseen un tejido nterdependiente, inter­
activo entre las partes y el todo, y el todo y las partes. El fútbol por tanto es un
sistema complejo, no lineal e imprevisible, y “se fundamenta en situaciones
sucesivas de no equilibrio que se resuelven con una determinada tendencia
en cada uno de nosotros en función de nuestra historia anterior*. (Seiru-io
2001). Dos defensores distintos que hayan sido entrenados de la misma ma­
nera. que se enfrenten a una situación de inferioridad numérica ‘igual* desde
el punto de vista del rf de compañeros/adversarios, responderán de diferente
modo, ya que su respuesta estará condicionada por cada una de las res­
puestas de todos los implicados además del recuerdo integrado que tengan
los mismo de situaciones simiares vividas previamente; es más. ellos mismos
tampoco responderán nunca de igual forma a la misma situación.

Esta no linealidad e imprevisibSdad que muestra el anterior párrafo es la que


se pretende solucionar con los métodos apoyados en el oognitÁrismo y el es-
tructuraiismo ya que si sometemos al jugador a numerosas situaciones rea­
les de juego variables, su cúmulo de experiencias irá aumentando
progresivamente, de tal modo que cuando se le presenten durante un partido
tendrá muchas más opciones de respuesta que si sometiéramos a este ju­
gador siempre a las mismas situaciones partiendo de una visión lineal del
juego. Seiru-lo en 2002. señala que esta variación y variabilidad en las pro­
puestas, provocan interactividad dinámica del conjunto de sistemas, de tal
modo que cuando entrenamos sobre estas premisas, estamos estimulando la
interconexión dinámica entre todos los sistemas que constituyen el ser hu­
mano, estableciéndose con eflo relaciones de compromiso entre todas las es­
tructuras y observando de este modo a cada uno de los deportistas por
separado. ’SI buscas resultados diferentes, entonces no hagas siempre lo
mémo"(Albert Einstein).

De este modo, se justifica un entrenamiento basado en la diversidad de


experiencias motrices y en lo que Seiru-lo denomina como Situaciones
Simuladoras Preferendales que priorizan sobre una de las estructuras,
pero sin empobrecer el sistema, ya que todas estarán presentes y se ten­
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Capitulo 2 Corrientes metodológicas en d entrenan del fútbol

drán en cuenta; "esto tipo de entrenamiento supone que en una determi­


nada situación de entrenamiento tienen que darse todos tos elementos de
todas las estructuras implicadas y priorizar un elemento que permita una
atención preferente (una prioridad)" (Seiru-lo 2002)

2.33 Corriente sístémico-tictica


Loe éxitos conseguidos por José Mourinho durante su etapa como en­
trenador del Chelsea. serán el detonante que aumentará el interés y cu­
riosidad durante estos últimos años en nuestro país acerca de esta nueva
metodología de entrenamiento, que bajo el nombre de periodización tác­
tica comienza a fraguarse en Portugal hace aproximadamente 20 años,
de la mano de Víctor Frade.

Cimentada en una nueva corriente de pensamiento, el paradigma sistémioo,


parte como señala Capra en 1996 de la idea de que. "el todo presenta pro­
piedades fruto de las interacciones y de tas relaciones entre sus parles y en
la relación del todo con el contexto. Esta propiedad es destruida cuando el sis­
tema es diseccionado física o teóricamente en elementos aislados,es dedr,
existe un todo global, distinto a la suma por separado de las paites confor­
mantes del mismo, que lo hacen único e irrepetible dentro de un contexto de­
terminado. de tal modo que todo lo que sea no entrenar específicamente este
contexto, no será estar dentro de esta corriente. (Principios de especificidad
e inquebrantabiidad del juego como guias del proceso - Víctor Frade).
Capítulo 2 Comento metodológicas en «I entrenamiento del fútbol

La períodizadón táctica por tanto, y siguiendo a Tamarit (2007), conlleva una


metodología de entrenamiento que respeta la globalidad, reconociendo los
principios de inoompletitud e incertidumbre, así como la alternancia entre
orden y desorden, todos presentes en la realidad contextúa) del juego, bus­
cando así un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista. “Se defiende
desde esta visión una globalidad que integre todas las dimensiones y mo­
mentos que conforman eljuego. De talmanera que nos permita distinguir sin
desarticular, asociar sin identificar o reducir (Morin 1990).

Para lograr lo anteriormente citado, el punto de origen que dirigirá todo


el proceso será el modelo de juego que el entrenador quiera dar a su
equipo, siendo asi lo cognitrvo-táctico lo que guíe nuestras actuaciones;
Através de la división de este modelo de juego en una serie de principios
y subprintípios táctico-colectivos, se crearán situaciones simplificadas de
entrenamiento, en las que el jugador oomprenda y entienda lo pretendido,
bajo un punto de vista cognitivo y de funcionamiento global. - No se trata
de jugar partidos por ser lo más específico y próximo a la realidad •(ver
capítulo 5).

“La períodizadón táctica es una metodología de entrenamiento cuya pre­


ocupación máxima es eljugar que un equipo pretende producir en la com­
petición. Es por ello que el modelo de juego se asume como guia de todo
el proceso, produciéndose una modelación a través de los principios, sub-
principios y subsubprindpios del juego que lo forman, consiguiendo al­
canzar una adaptación especifica y de calidad al respetar los principios
metodológicos que (o sustentan’ (Tamarit ,2007).
Finalmente, y en relación a la especificidad de juego perseguida con esta
corriente, un aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de entre­
nar es que se le exigirá al jugador un alto grado de concentradón, la cual
será puesta a prueba mediante ejercicios de complejidad creciente en los
que se le obligue a pensar, a comunicarse con sus compañeros, a resol­
ver problemas tácticos, a interiorizar el modelo de equipo...etc..., en defi­
nitiva, a evolucionar como jugador activo-pensante dentro de un contexto
complejo, variable e imprevisible; “entrenar y jugar para desarrollar lo que
el juego demanda “ (Cano,2006).

¿Qué hace diferente a esta comente de las demás?


En esta forma de entender el entrenamiento, al igual que en las corrien­
tes estructuralistas, se entiende al sujeto como una estructura hipercom-
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Capitulo 2 Corriente» metodológica» en d entrenamiento de) fútbol

pieja en la que confluyen diferentes estructuras interrelacionadas e inse­


parables; la diferencia que hace que esta sea más novedosa radica en
que la periodizadón láctica va más allá puesto que sitúa al citado com­
plejo sujeto dentro de un sistema superior y de mayor complejidad, re­
presentado por el equipo, el modelo de juego, de tal forma que serán
estos los que guiarán toda la metodología para que de verdad se logre
una transferencia positiva durante la competición.

En cuanto a la corriente integral, Gomes en 2006 señala que esta ma­


nera de entender el entrenamiento se desmarca del entrenamiento inte­
grado achacándole a este que descuida el papel dinámico de sus partes,
de las interacciones interrelacionales de los sectores del equipo, de las
características individuales y de las relaciones de los jugadores en varios
momentos del juego. Aunque globaliza, lo hace de manera inespecífica.
“So/o habrá especificidad cuando en las tareas propuestas haya una per­
manente y constante relación entre los componentes psico-cognitivos,
tácticos, técnicos, físicos y coordinativos en correlación permanente con
el modelo de juego adoptado y sus respectivos principios que le dan
cuerpo" (Otiveira, 1991),

‘En el entrenamiento integrado, aunque el entrenamiento pueda parecer


específico porque las situaciones de entrenamiento creadas son de fút­
bol, no siempre son las ideales para evidenciar los patrones de compor­
tamiento deseados para ese equipo, esto es, no hay especificidad de
modelo de equipo, hay una especificidad de modalidad, una especificidad
generalizada y como consecuencia, abstracta. m(Oliveira. 2007).

Las preguntas son respuestas....

¿Por qué a pesar ds estar más de acuerdo con una u otra tendencia
no se puede garantizar que con un tipo de metodología obtengamos
más éxito que con otra?
En este tipo de deportes la reladón causa efecto entre el entrenamiento
y el rendimiento alcanzado es muy diíídl de determinar ya que influyen
numerosos factores condidonantes y no sólo el tipo de entrenamiento
(potencial humano, motivación del equipo, aspiraciones, ambiente del
grupo, apoyo socioeconómico etc..). Como profesionales comprometidos
por tanto debemos de exigirnos que todo aquello susceptible de control
Capítulo 2 Corrientes metodológicas en el entrenamiento del fútbol

por nuestra parte se trabaje de la mejor manera posible, y aquello que


sea ajeno, que influya io menos negativamente posible.

¿Cuál consideras que ha sido el punto de inflexión en el cambio dei


paradigma metodológico dominante?
Damos cuenta que nuestro deporte es el fútbol y que en ól participan personas.

¿Esta evolución metodológica parece abocarnos tarde o temprano a


la conclusión de que el medio más especifico y contextualizado para
entrenar seria jugar partidos?
Durante un partido, como ya se ha explicado, conviven de manera simul­
tánea todas las dimensiones conformadores, emergiendo la relación entre
las mismas de una manera incontrolada e imprevisible. Optimizar en este
ambiente incontrolable alguna de las dimensiones puede resultar dema­
siado costoso ya que constantemente se están abriendo nuevas vías de
interacción y si no priorizamos, se convierte en un panorama altamente
complejo. ¿Basta con vivir para aprender de la vida?.

Los censuradores de las nuevas corrientes de entrenamiento sos­


tienen que en el fútbol ya está todo inventado, que hablar de con*
textuallzar el entrenamiento no es nada nuevo, que desde siempre se
han aplicado la totalidad de los elementos conformantes del juego,
pero de otra manera...
Cuando Don Miguel de Cervantes escribía en su genial Quijote:
1En esfo llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a
la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían
a pensar cuál camino de aquellos tomarían, y; por imitarlos, estuvo un
rato quedo, y al cabo de haberlo muy bien pensado soltó la rienda a Ro­
cinante, dejando a la voluntad del rocin la suya, el cuál siguió su primer
intento, que fue el irse camino de su caballería’

¿Estaba el literato usando alguna herramienta no antes conocida para


haceilo? ¿No eran conocidas por todo el mundo la totalidad de sus pala­
bras?, ¿Os atreveríais a dedr entonces que estaba haciendo lo mismo
que sus coetáneos?. ¿No es verdad que ai darle un nuevo orden a lo ya
oonoddo, creó algo distinto y en este caso maravilloso?
Es probable que esta fuese mi manera de responderles.

m
Capítulo 2 Corrientes mcuxJoiógica» en d enererumiento <ki fútbol

¿Consideras qus hemos alcanzado la concepción final?


Aunque nunca se puede afirmar nada con una total certeza, creo que ten*
dremos que asentamos varios aAos sobre las últimas tendencias para
entonces poder seguir profundizando en las mismas. Hasta que no com­
prendamos de verdad, seremos incapaces de seguir evolucionando.
Estas “buenas ideas* deberán de reforzarse y mejorarse con “buenas
prácticas* en las que lo cognitivo. emocional y reiacionai tengan una ca­
pital importancia. En ese momento, seguiremos avanzando.

No puedes crecer y desarrollarte si sabes


las respuestas antes que las preguntas"
(Wayne W.Dyer)
Capitulo 3 Conttwuillaclów dd (uefo de Fútbol

Capitulo 3, - Contextúa¡ización del juego de Fútbol

“Un gato sólo, no es un problema; Un perro sólo, no es un problema; pero


un gato y un peno dentro de un espado pequeño, eso si es un problema...*

Según la R A E . contextualizar es stuar dentro de un entorno físico o de


situación un hecho concreto; así. para Hernández Moreno (2000). este
marco de referencia global en donde se localiza la acción motriz lo de­
nominamos contexto; por tanto, y partiendo de esta conceptualización,
para contextualizar la preparación física dentro del deporte del fútbol
nos vemos obligados a conocer cada uno de los detalles que confor­
man el complejo mundo de este juego, para de esta forma y en base a
la corrientes metodológicas más actuales anteriormente citadas, adap­
tar nuestros entrenamientos lo máximo posible a la realidad verdadera
en la que nos enmarcamos.

‘Ei entendimiento del contexto significativo en el que tos deportistas des­


arrollan su participación permite a los preparadores modificar la organi­
zación de los acontecimientos y situaciones del entorno de juego,
estimulando la construcción de situaciones pedagógicas de entrena­
Capiculo 3 ConccxtuahzacJón dd juego de Fudwl

miento que favorezcan ¡a optimización del rendimiento de los jugadores


en el plano cognitívo, coordinativo y condicionar (Seiru-lo 1993)

Gustavo Vegas aúna en su tesis de 2006 la mayoría de las aportacio­


nes definitorias del fútbol como deporte de equipo y se apoya en los dalos
aportados por el grupo praxiológico de Ueéda para hablar del fútbol como
un deporte colectivo soctomotriz. en el que conviven colaboración y opo­
sición con la inceitidumbre constante de compañeros y adversarios, des­
arrollado en un espacio estandarizado de utiizadón común y participación
simultanea, donde la acción de juego es la resultante de las interacciones
producidas entre participantes, de manera que *un equipo coopera entre
si para oponerse a otro que actúa también en cooperación y que a su vez
se opone al anterior" (Pino 1999).

"E ljugador por si sólo no existe, nunca hemos visto ni valorado a un futbo­
lista que jugara solo, dado que siempre lo vemos en un contexto. & juga­
dor es fruto de las posibilidades que le generan las interacciones del
contexto en el que está. Por eso hay Mboüstas que actúan óptimamente en
uno contextos y pésimamente en otro. Aunque hay otros, tos grandísimos
jugadores, que son capaces de condicionar el contexto’ (Gil, A.2006).

Una vez precisado nuestro objeto de estudio y señalada la importancia de


contextualizar al mismo, edificaremos este proceso de contextualización
en primer lugar sobre los cimientos del pensamiento/paradigma más ade­
cuado a la realidad del juego, para posteriormente, precisar sobre aque­
llos aspectos más regulares del mismo (lógica interna).

3 « I D fútbol como procese complejo: hacia la


comprensión ge le tavtstMe

“Para aprender necesitamos en primer lugar


comprender lo que queremos aprender"
(J .A Marina)

Durante su evolución, el ser humano, a medida que ha ido desarrollán­


dose, ha tratado de comprender el funcionamiento de las cosas que le
rodeaban para obtener seguridad y progreso. En los casos en los que el
hombre estaba por medio, esta comprensión en la inmensa mayoría de
Capitulo 9 Coratcxtualixacon dd juego de Fútbol

las situaciones se ha buscado mediante la aplicación de un paradigma


simplista, mecanizado, y causal, en el que no se han tenido en cuenta las
influencias de la peculiaridad del sujeto actuante ni de su organización
vital, tratando así a estos como máquinas artificiales previsibles de res­
puesta individual y esperada. “Para esta visión m&canicista, al mundo as
una colección de objetos en la que sus relaciones e interacciones son se-
cundarias o inexistentes" (Capra, F).

Bajo esta idea, la vía empírico racional se convierte como el único camino fia­
ble y válido para obtener respuestas a nuestras preguntas, de modo que, lodo
aquello que mediante esta vía aporte resultados inesperados, inciertos, aza­
rosos, irracionales..etc... .será rechazado, considerado oomo erróneo y sus­
ceptible de un nuevo razonamiento debido a su falla de lógica y cuarbficación.
Por tanta bajo esta visión explicativa de los acontecimientos, el “caos" pro­
vocado por la interacción simultanea de varios sujetos con fines contrapues­
tos es algo prescindible y no significativo.

"Nuestro sistema de enseñanza nos enseña a aislar los objetos de su en­


torno, a separarlas disciplinas, a desunirlos problemas, más que a uniré in­
tegrar. Nos ordena reducirlo complejo alo simple, es decir, a separar lo que
está unido, a descomponer y no a recomponer, a eliminar todo aqueto que
aporte desordenes o contradicciones a nuestro entendimiento” (Morín. E).

Por otro lado, independientemente de que esta visión de los prooesos socia­
les sea más o menos mudarte de la realidad, debemos de tener presente
que los humanos tenemos una tendencia inconsciente a rechazar lo que va
a contradecir nuestras ideas y a arropar aquello que va en consonancia con
las mismas. Esto es, cualquier intento de comprender la realidad por otro ca­
mino que no sea el nuestro ya arraigado, como norma general, será recha­
zado por atentar contra nuestra falsa sensación de control, dando como
resultado una dificultad evidente para introducir nuevos paradigmas de pen­
samiento en nuestra vida, y en nuestro caso concreto, en el fútbol. "Somos
consumidores de ideas preconcebidas, recelosos de lo desconocido, subyu­
gados a los saberes mitineados'' (Cano, O).

Así. a pesar de saber de la dificultad de un cambio de pensamiento ya ta­


tuado en nosotros y convencidos de que este pensamiento clásico y ló­
gico adormece nuestra capacidad de reflexión y no es válido para explicar
los fenómenos que se producen en un contexto sociomotor .seguiremos
Capitulo 3 CoflCoctualtzación dd ji»cgo de Fútbol

a E. Morir» cuando nos señala que un pensamiento mutiante nos lleva


inevitablemente a actuar de manera mutilante, y abogaremos por un cam­
bio de pensamiento, una nueva manera de ver la realidad, que no desin­
tegre la complejidad inherente, que integre, que engrane, que asocie,
pensamientos, ideas, acciones, actitudes, emociones...sin mutlar, sin re­
ducir. sin desligar, sin parcelar, .en definitiva, sin cegar. Necesitamos un
colirio que nos devuelva la vista, que nos permita otorgar una relevancia
crucial a la interacción entre los sujetos y a sus emergencias, donde tenga
cabida lo irracional, aleatorio e imprevisible y donde se entienda al fútbol
como un acto complejo, para que de esta manera, actuemos en conso­
nancia.

"Si obramos por ignorancia, es decir, sin suficiente conocimiento o con


una nodón errónea del estado de las cosas en que vamos a intervenir, es
justo afirmar que nuestro acto no es del todo voluntario, hacemos lo que
sabemos pero no sabemos del todo lo que hacemos" (Savaier.2003).
Transferido al fútbol por LilEo, "los entrenadores entrenan k>cuantificabie.
Se fian en lo mensurable, en cifras y letras. Se alejan de las necesidades
deljuego y deljugador para justificarse a si mismos. Se hace todo lo que
resulte visible para que el que te permite estar lo vea. Las cifras tranqui­
lizan su contienda".

0 pensamiento complejo siendo consciente de que el conocimiento com­


pleto es imposible, aspira al conocimiento multidimensional de la com­
plejidad. Para Morfn, es complejo aquello que no puede resumirse en una
palabra maestra, aquello que no puede retrotraerse a una ley. aquello que
no puede reducirse a una idea simple, aquello que atiende a una incerti-
dumbre inevitable entre sujeto y ambiente. (En el contexto del fútbol esta
complejidad sería el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroac­
ciones. determinaciones, azares que constituyen su mundo fenoménico).

Haciendo de nuevo referencia a E. Morfn. esta mezcla entre orden y des­


orden que provoca pensar complejamente, pone el acento sobre las
emergencias, las interferencias y las asociaciones como fenómenos
constitutivos del sistema. "La complejidad no es una receta para conocer
lo inesperado, pero nos vuelve prudentes, atentos, no nos deja dormimos
en la mecánica y trivialidad aparentes de los determinismos. Se trata de
ejercitarse en un pensamiento capaz de dialogar y negociar con k> real'’.
Sin rechazar el orden y la claridad, pero sabiéndolos insuficientes, lo que
Cáptenlo 3 Gomocualiaclón del juego de Fútbol

el pensamiento complejo haoe es recordamos que la realidad es cam­


biante y aleatoria para que así "no construyamos certezas que nos hagan
creer que no existe la incertidumbrem(Lilio, en prólogo a O,Cano 2009)
Aplicando al juego la lógica de este nuevo paradigma y la teoría de las es­
tructuras disipabvas de Prigogine (también conocida como teorfa del
caos), el fútbol no seguiría el modelo de un reloj, previsible y determi­
nado. sino que tendría aspectos caóticos. (No confundirse con desorden
total, sino con patrones de orden subyacentes).

Este caos y su imprevísibilidad derivada, como ya se ha señalado, son in­


herentes a todo sistema complejo adaptativo dinámico no lineal, dentro
del cual hay propiedades emergentes que aparecen como resultado de la
interacción entre sus partes y que no pueden explicarse a partir de las
propiedades de sus elementos componentes tomados individualmente.
De esta manera, es incongruente oomparar dos equipos a partir de sus
jugadores tomados de uno en uno. pues entre ellos se generan interac­
ciones. sociedades, que potencian el resultado.

El fútbol es complejo porque se conforma por diversos componentes (tác­


tico, técnico, físico y psicológico) y momentos (ofensivo, defensivo y sus dos
transiciones) que comprenden un todo y que no se conciben de manera ais­
lada del resto ya que los factores que los forman son inseparables.

Parlabas en 1981 señala que dentro de este complejo mundo la peculia­


ridad más representativa del fútbol es la interacción motriz que se da den­
tro de la incertidumbre social permanente. "Estamos ante un juego
colectivo en el que hay interacción con el resto, el otro me condiciona y
yo condiciono al otro. Entre todos condicionamos al entorno y el entorno
nos condiciona a nosotros. Todos somos seres condicionados y al mismo
tiempo condicionadores" (lillo. JM).

Para Castellano. J (2000) jugar al fútbol es introducirse en un mundo de


intencionalidades habitado por un constante flujo de informaciones, in­
terpretaciones. significancias, intenciones, falsas intenciones o enga­
ños...etc...en el que la actuación del jugador será única e irrepetible y para
la cual se precisa de "una alta dosis de regulación motora y capacidades
perceptivo motrices que le permitan la adaptación al entorno incierto del
juego y el reajuste de sus movimientos y decisiones en función de los
roles que tenga que ir asumiendo, del comportamiento de sus comparte­
Capsulo 3 ComcxuiaJ <uc>ón del juego de Fútbol

ros y adversarios y de una adecuada estructuración espacio temporal de


su actuación dentro de las diversas y variables acciones del juego, es
decir, una serie de recursos que le permitan desenvolverse dentro de este
entramado complejo ".(Vegas .2006)

En resumen, y si como señala O. Cano "el tejido de relaciones es lo que


nos permite concebir las características de la organización para intimar
con ellas distinguiéndolas pero sin desconectarlas de la realidad", debe*
mos de agarramos a la "inteligencia social" de J A Marina, y comenzar a
tomar decisiones en función de las posibilidades emergentes de la reía*
ción entre los jugadores , entre ellos y con el contexto, dejando de lado
nuestra necesitad de control y nuestra censura a la incertidumbre. Abra*
zar al pensamiento complejo supondrá huir de certidumbres absolutas y
ver cosas que antes nos eran invisibles.

3*1 V e r m ves #e mirar* o como s a lir 4 c le caverna

“¡Deténgase, piense, reflexione! (Kathleen Taylor)

Hagamos un pequeño y rápido experimento: coja papel y lápiz. ¿Ya?

Sin ayuda, dibuje su reloj, con todos los detalles que le sea posible. ¿Es
fác») no? Es algo que usted mira todos los días cientos de veces para co­
nocer la hora. ¿Lo tiene?

Inténtelo.

¿Ya?

Dese prisa.

¿Ya? De acuerdo.

Compárelo con la realidad.

¿Se le olvidaron muchos detalles? Interesante.

¿Quién no ha levantado un día la mirada del suelo mientras caminaba


por la calle y ha dicho, ¡anda! no me había dado cuenta de que esto es­
Capítulo 3 Conutsoualtzacx»rt del juego de Fútbol

taba aquí? . ¿Desde cuando?, “será desde hace poco tiempo, porque
paso por aquí todos los días y nunca lo veo" • se dice el despistado.

La mayoría de las veces, la seguridad con la que vivimos y la velocidad


a la que lo hacemos, nos impiden pararnos a reflexionar y tomar cons­
ciencia de lo que nos rodea. La certeza y confianza sobre nuestros co­
nocimientos se traduce a la larga en una ignorancia que nos impide
apreciar donde pisamos. Necesitamos bajar el ritmo, paramos un mo­
mento a mirar, para entonces comenzar a ver. (Mientras que mirar es la
espontaneidad del sentido sin consistencia consciente, ver se presenta
oomo la oposición a esta inercia visual, como discernimiento del sentido
que demanda dedicación, conciencia, orden y destino).

Si les digo que el dbujo mostrado representa un grupo de vacas, no me cre­


erían. ¡Está daro que es una montaña por la que baja un riachuelo!. Poco
a poco, y a medida que se vaya fijando un poco más. comenzará a descu­
brir vacas ocultas, y entonces, le costará entender como no las vio antes.
Capinflo 3 ContextúaIn d ó n dtí juego de Fútbol

Algo parecido ocurre con el conocimiento y la aceptación de las nuevas


ideas, en nuestra vida en general, y en el fútbol en particular. “Nuestro
cerebro se resiste a cambiar la imagen preconcebida que tiene del mundo
cuando realmente está convencido de otra cosa" (Punset.E).

Además, si a esta resistencia para aceptar nuevas ideas le añadimos


nuestra tendencia a fraccionar y separar para comprender, el abrir nue­
vos posibles caminos de conocimiento interreladonados que se apoyen
y mejoren los unos a loe otros, se plantea como una tarea verdadera*
mente complicada. O vemos el rio o vemos las vacas. O vemos calidad
o vemos cantidad. O vemos interacciones o vemos estadísticas indivi­
duales. O lo uno o lo otro. Es como si tuviéramos la obligación de esta­
blecer fronteras muy claras. ¿Por qué la realidad no puede ser un
proceso, una evolución?. Reflexionemos.

"Es importante detenerse y reflexionar. Por eso es esencial el pensa­


miento critico. Es importante que haya personas que cuestionen las ideas
tradicionales, las ideas asumidas como ciertas e irrefutables, la sabiduría
popular o la información comúnmente aceptada. Si uno vive en un mundo
unifórme, y no hay nadie que se cuestione las cosas, todo se dirige a con­
firmar las ideas y reforzarlas". (Punset.E). El conformismo derivado de
este pensamiento se traduce en ignorancia, infructuosa comodidad, in­
capacidad para conocer la verdadera realidad, y nos castiga permane­
ciendo esposados en la famosa caverna de Platón.

Yo de momento veo 5 vacas, (induso veo un cochinillo! por si acaso no


me conformaré y seguiré buscando, seguramente la complejidad del con­
texto esconda alguna sorpresa más.

3 .3 La lógica ta te m a d e l ju e g o

1En el juego, el maestro delp e go no es el maestro.


sino el juego mismo" (Pierre Parlabas)

Castellano nos habla de la lógica interna de un juego como aquello que


nos define la ‘ realidad* de ese juego (cómo se juega, qué está permitido
y qué no, quién gana y quien pierde, qué es un gol), de tal modo, que
Capitulo 3 Coflftextualización dd juego de Fútbol

cada juego deportivo estará determinado por una señe de elementos per­
tinentes y propios, que mediatizan la acción del jugador, y que lo con­
vierten en particular y peculiar.

Carlos Lago señala que cada juego deportivo representa una microso-
ciedad, en la que espacio, el tiempo, el número de participantes y sus
modalidades de interacción están clausuradas, de modo que el código
normativo que regula estas relaciones del individuo con todo lo que le
rodea (medio físico, instrumentos y otros participantes), es lo que se
puede definir como lógica interna. Desvelar esta lógica será el papel fun­
damental del cuerpo técnico de cara al planteamiento y diseño de ejerci­
cios y situaciones motrices significativas que optimicen el proceso de
entrenamiento

En su afán por clarificar cuales son aquellos factores que determinan la


realidad o lógica del juego, observamos que, salvo pequeñas variacio­
nes, la mayoría de los autores suelen coincidir en la mayor parte de los
mismos (Bayer, 1966; Hernández, 1993; Lasierra. 1993; Castefo, 1999)

En nuestro caso, simplificaremos, y al igual que Vegas (2006) nos apo­


yaremos en la clasificación de Romero en 2006 por ser una de las más
esciarecedoras al sintetizar en tomo a la existencia de dos ejes vertebra-
dores dentro de esta lógica interna del juego; Análisis estructural (ele­
mentos dentro de los cuales se ha de desarrollar el juego/habiidades), y
Análisis funcional (referido al desarrollo de estas habilidades)

3 3 .I Análisis estructural
a) Regias de juago:
Son las que definen y caracterizan lo que es la aoción y estructura del
juego determinando el grado de libertad de los jugadores en las diferen­
tes acciones.

Un jugador/equipo participará inteligentemente en el juego cuando sepa


adecuar este conjunto de obligaciones y restricciones a sus característi­
cas particulares y temporales de su estructura psioobiologicoemocional.
La restricción para el jugador de campo de jugar el balón únicamente de
cintura hada abajo es la que caracteriza al fútbol como un deporte espe­
cial, complejo y distinto al resto.

MZ
Capiculo 3 ComextuaJ'zaoon del juego de Fúd>ol

b)Espado de juego:
Estructurado, estandarizado e impuesto a los participantes, se define
como el lugar donde se desarrollan las relaciones entro los jugadores.
(esf>acio sociomotor)." Los jugadores adecuarán su actuación en fun­
ción de la zona del campo en la que se encuentren y de cómo sea la
ocupación de este por parte de sus compañeros y adversarios, así
como de la cercanía o lejanía de la meta propia y de la contraria.“
(Vegas. 2006).

Para Castellano, la suma de los aproximadamente 350m*de terreno


de juego que corresponden a cada jugador participante se puede
seccionar en espacios y subes pac ios. siendo estos a su vez de ca­
rácter fijo (áreas) o móvil (zona de fuera de juego), "el espacio
como objetivo a alcanzar (conquistar o defender) será el subespa-
cio más importantem

c)Ttempo:
Dividido por Hernández Moreno en *cronomótrico‘(45‘x 2) y "ritmo”
será este segundo el que realmente nos interese de cara al juego
puesto que se refiere fundamentalmente a la duración de las acciones
tanto individuales como colectivas, de tal modo que. el ritmo de juego
será adecuado a las exigencias del partido siempre que genere incer-
tidumbre en el adversario como consecuencia de su duración (a más
rapidez, mayor dificultad).

“Si el centímetro cuenta, la décima de segundo condiciona el éxito de la


acción personal o colectiva9(Delaunay 1976).

d)Refación entre participantes:


Para Castelo lógica de la comunicación motora; se divide fundamental­
mente en relaciones de rivalidad con los adversarios y relaciones de so­
lidaridad con los compañeros.

Para que este intercambio de infoimadón entre partícipes sea fluido y


continuo, el jugador se vale directamente de la técnica e indirectamente
de la táctica, de modo que se alcanzará éxito en el proceso comunicativo
reladonal siempre que los jugadores convivan en un ambiente de com­
prensión mutua basado en el fin común del logro de meta y en su inhe­
rente protección para con el objetivo del rival.

z n
Capitulo 3 Conccxtualkzación dd iucgo de Fútbol

e)EI móvil o balón:


En palabras de Castellano, "es el centro de atracción del juego ya que
todo gira en tomo a él, los jugadoras evolucionan en función de su situa­
ción y será a través de este como podramos puntuar*.
Aunque es el que marcará irremediablemente el resultado, no siempre
los equipos de fútbol lo tratan de igual manera para conseguir sus fines,
así. podemos observar como ciertos equipos optan por su conservación
y dominio para lograr el desequilibrio del adversario, mientras que otros
huyen del mismo otorgándoselo al rival para así provocar una sorpresa
mayor en el momento que se adueAen del mismo.; aún así. en la totali­
dad de las ocasiones, el uso que un equipo podrá hacer del mismo, es­
tará condicionado por el comportamiento del rival.

f) La meta:
Portería, 2,44m x 7,32m. fin perseguido, lugar a invadir y a proteger.
Su situación canaliza y polariza el juego. Determinante del gol.
Romero en 2006 nos dice que la estructura del fútbol es la integración de
los elementos que lo componen y que estos, a su vez, configuran la lógica
interna de este mediante la dinámica y las transformaciones que se dan
dentro del sistema; Por ende, todos ellos son elementos susceptibles de
manipulación de cara al entrenamiento contextualizado.

3.3.2 Análisis funcional


m
EI dialogo entre el todo y las partes debe de producirse a partir
del conocimiento de la totalidad" (Oscar Cano)

Basándonos en la aplicación al fútbol que Gustavo Vegas realiza de la


teoría fundonalista de Durkheim, y con el ánimo de complementar al aná­
lisis estructural y enriquecer la comprensión del juego, nos encontramos
con el análisis funcional del mismo, que tiene en cuenta los comporta­
mientos de los verdaderos partiápantes. enmarcándolos dentro de una re­
alidad social en la que todos tienen una determinada función dentro del
comportamiento colectivo del equipo en base a las imposiciones del des­
arrollo de la competición.

Puesto que entendemos que no puede haber juego sin jugador, estos
serán sin duda los verdaderos protagonistas configuradores de la reali­
dad, que actuarán dentro del marco estructural especifico ya ciado, de
Capitulo 3 ContcxuiaRnción <M juego de Fútbol

manera indísociable, estableciendo así su dinamismo y haciendo posible


la acción de juego.

La interacción juego-jugador será la unidad inseparable que explique la ver­


dadera lógica del juego (Casteteno. 2000; Parlebas. 1996; Menaut 1962).
Apoyados er Romero2006. organizaremos este anáfisis funcional en reiación a:

a) Fases del juego:


Aunque desde aquí se defenderá el principio de entereza inquebrantable
del juego (Tamarit 2007). someteremos al juego a una disección en dife­
rentes momentos para facilitar su comprensión.
De este modo y sustentados por la literatura existente, las fases princi­
pa les en las que se divide el juego utiizando el criterio de “posesión de
balón“ son:

Ofensiva - Comprende todos los comportamientos individuales como


colectivos del equipo en posesión de balón para la consecución del
objetivo temporal.

Defensiva - Comprende todos los comportamientos individuales como


colectivos del equipo que no está en posesión del balón para evitar
que el equipo contrario logre su objetivo.

Transiciones - Obviadas tradicionalmente, son un momento funda­


mental dentro de la dinámica del juego ya que son las articulaciones
de la fase ofensiva y defensiva en ambos sentidos y sin ellas no se
podría comprender globalmente el juego. Estaríamos equivocándonos
si únicamente las entendiésemos como el momento puntual de recu­
peración o pérdida del balón.

b) Principios del Juego:


Se corresponderían con las funciones a realizar tanto a nivel individual
como colectivo en las distintas fases o momentos del juego.

A pesar de que numerosos autores actuales (Castelo.1999; Garganta


1998; Casal y Aída 2003;) han propuesto diferentes y diversos principios
de juego para estas fases. desde aquí se defenderá la propuesta que en
1979 realizó Bayer para el ataque y la defensa, por ser la más global,
ilustrativa y transferible.
Capitulo 3 Conccxtualización dd juego de Fútbol

Principios de la Fase Ofensiva - Conservar y asegurar la posesión, pro­


gresa r-atacar hacia la portería contraría y obtener gol.

Principios de la Fase Defensiva - Recuperar el balón, impedir la progresión


del balón- adversario hacia mis zonas de peligro y evitar el gol.

Principios del momento de transición - Condicionados por la manera parti­


cular de defender y atacar de cada equipo, por la zona de cambio de pose­
sión del balón, por la distribución de ambos equipos (tipo de superioridad o
inferioridad)..etc., englobarían todos aquellos comportamientos que guia­
dos por las premisas de rapidez y generación de incertidumbre en el equipo
rival, facilitasen el cambio eficaz de un momento de juego a otro.

cj Roles estratégicos:
Papel asumido por cada jugador en una situación de juego que le confiere
un modo de actuación propio e irrepetible y le diferencia de otros jugadores.
Para la fase ofensiva estableceremos los roles de “jugador con balón* y
‘ compañero del jugador con balón"; para la fase defensiva, "oponente di­
recto de jugador con balón" y "oponente directo de jugador sin balón e in­
directo del poseedor"; para la transición defensa-ataque, "recuperador'' y
"compañero disponible del recuperador"; para la transición ataque-de -
fensa, "perdedor" y "ayudante próximo del perdedor".

d) Intenciones-Acciones del juego:


Problemas que se presentan en el juego y que cada jugador/equipo re­
solverá mediante cada una de las conductas que puede asumir en función
de su rol dentro de la estructura sociomotriz de oposición y en conso­
nancia con el momento de juego temporal Romero (2000) señala algu­
nos de ellos dentro de la enorme variedad de los mismos: para jugador
con balón (progresar, temporizar, proteger, desbordar, pasar, finalizar...)
para jugador sin balón (avanzar, ocupar posición beneficiosa, apoyar, des­
marcar. ..) para defensa directo (orientar marca, fijar y controlar distancia,
temporizar, acosar, desposeer...) para defensor de atacante no directo (
disuadir del pase, inhabilitar, cerrar espacio, anticipar...)
Capítulo 3 CoocextuaAzadón del juego de Fútbol

Las preguntas son respuestas....

¿Cuál es el argumento fundamental que refuerza la contextualización?


La transferencia.
¿Qué riesgo se corre con actividades que no estén completamente
contextual izadas?
Que el jugador no piense, no interiorice, no lo traslade a la práctica pos-
lerior. Convertimos el entrenamiento en un mero trámite. No se trata de
llenar mucho el buche, si no de llenarlo con comida de buena calidad.

A prior! el fútbol parece mucho más sencillo de lo que su análisis


estructural y funcional nos podría sugerir... ¿Por qué nos compli­
camos tanto?
No nos complicamos, nos esforzamos por comprender. Esta compren­
sión de los elementos configuradores será la que nos permíta “jugar* con
ellos a la hora de desarrollar medios de entrenamiento adaptados a la
verdadera esencia del juego.

Si el juego es tan complejo e imprevisible ..¿Por qué entrenamos?


Porque los jugadores y el equipo deben de estar preparados para esas
acciones inesperadas o de lo contrarío, no sabrán dar respuesta al en­
torno constantemente variable que se van a encontrar. A través de la
variabilidad de nuestra práctica, trataremos de lograr que el jugador
obtenga ventaja sobre el rival prediciendo y anticipando lo imprevisi­
ble. Lo imprevisible no es casualidad, es causalidad, por lo tanto po­
demos estar preparados.

"El que nada duda, nada sabe"


(Proverbio Griego)
Capitulo 4 Corwcxt de tas estructuras conformadoras dd |ucjo en un mundo slsténtico

Capítulo 4.- Contextuallzación de las estructuras


conformadoras del Juego en un mundo sistémico

“No podemos desmontar un piano para ver el sonido que produce"


(Oconnor y McDermolt)

4« I Pensar s isté m ica m cn tt para c o m p re n d e r

*!Ningún ser humano es una isla en si mismo; cualquier ser humano forma
parte del todo. La muerte de cualquier persona me disminuye porque yo
tengo un vinculo con la humanidad, asi pues, no preguntes por quién do­
blan las campanas; doblan por ti”.
Jhon Dorna (Poeta Inglés s.XVI)

Si como expone Johann Goethe para poseer algo debemos de com­


prenderlo, nos vemos en la obligación de ahondar y profundizar en el
complejo funcionamiento del juego si queremos llegar a entenderlo
hasta tal punto que podamos transferirlo de una manera significativa a
nuestros jugadores.
Capítulo 4 Context. de las estructuras conformadoras del juego en un mundo smémíco

El ser humano como norma general ha buscado la comprensión y enten­


dimiento de las cosas apoyándose en un pensamiento lineal y científico
que reduce el “lodo" en sus partes presumiblemente conformantes con­
jeturando que de esta manera se adquirirá un dominio de la globalidad de
una manera eficaz. Asi. y como ya se ha mencionado anteriormente en
relación a nuestro contexto particular, se pensó y todavía hay quien lo
piensa, que entrenando la técnica, la táctica y lo físico cada uno por su
lado, acabaríamos logrando buenos jugadores de fútbol.

Esta aproximación a la realidad descontextuaKzada es una visión parcial


que no garantiza la comprensión mal del fútbol porque no tiene en cuenta
que estamos ante un sistema que se comporta de una manera no lineal e
imprevisible dentro de un medio abierto en el que influyen las relaciones
que se dan entre los participantes y el enlomo y en el que la mejora de cada
una de sus partes no se puede alcanzar de manera independiente al resto.

Para Capra. F (2007). al asentarse este paradigma en un pensamiento


analítico, divisionista y mutilante, se toma en una herramienta débil para
explicar los grandes problemas que se dan en los seres vivos puesto que
fragmentar las partes no sdo implica separación, sino también la anula­
ción de sus propiedades.

En contraposición a este pensamiento reduccionista, se presenta la vi­


sión sistémica. el enfoque totalizador, la perspectiva de la realidad. Para
Osorio, J.C (2007). una aproximación al conjunto, un conocer los ele­
mentos y las relaciones existentes entre ellos (acercarse a la realidad
como un todo, es decir, los elementos, las relaciones y el entorno en el
cual se encuentran).

Pensar en sistemas conlleva entender que absolutamente todas las cosas


están ínterrelacionadas: es saber que formamos parte de un gran sistema
que es el todo y que este está formado a su vez por varios subsistemas
cada uno con su propia dinámica y estructura. No existen partes ya que
se trata de una gran red (sistema) que alberga multitud de redes (sub­
sistemas) interconectados entre sí.

Las dos propiedades principales que se dan en un sistema son en primer


lugar la sinergia, y en segundo lugar y derivada de esta, la emergencia.
(O'Con ñor,J y McDermott.l. 1998)

ZM
Capítulo 4 Concern, de bs estructuras conformador» del ju^o en un mundo sistcmico

La sinergia es la característica que hace que un sistema se diferencie de


un "montón*' o "conglomerado’ de elementos y en base a la cual, el todo
es diferente a la suma por separado de las partes; su explicación por tanto
no puede vislumbrarse si no tenemos en cuenta las relaciones existen­
tes entre las partes. Esta relación e interacción entre las partes genera
propiedades que no existían antes, propiedades que no se dan en sus
componentes y que en consecuencia son nuevas e impredecibles, son
las llamadas propiedades emergentes del sistema (emergencia).

Inspirados por Osorio, J.C (2007), nos serviremos de un ejemplo gráfico


para facilitar la comprensión del pensamiento sistémico y sus propiedades.

Observemos esta imagen:

A simple vista se puede vislumbrar una composición de 24 imágenes en


las que fácilmente reconocemos ciertas acciones o personajes, pero que
en un principio las mismas tienen poco sentido y significatividad. La poca
información que sacamos de la imagen se debe a loque cada una de las
partes desprende y nos aporta por separado, así, las partes no parecen
Capitulo 4 Context. de las estructuras conformadoras del juego en un mundo siscémko

tener ningún orden especial, por lo que podemos estar de acuerdo en


que si modificamos la posición de alguna de ellas, la imagen seguirá te­
niendo la misma relevancia. Estaríamos ante un conglomerado, o con­
junto de elementos inconexos.

Pasemos ahora a observar una segunda imagen:

m ■ I I SfiráV
iftlM fHi
IM IH I éJ
tf tf MM#
, 7 ^ *^ WWW!

ü * ^i¡¡!
1 3

R§]
Podemos presenciar como los mismos 24 elementos anteriores se han in-
terrelacionado bajo un contexto común y han pasado a aportar significancia
a lo que estamos viendo, es decir, sus partes se han unido para funcionar
como un todo diferente a la suma por separado de sus elementos (sinergia)
y con propiedades diferentes a las que existían anteriormente en las partes
(emergencia de la imagen de una acción ofensiva durante un partido de fút­
bol). En este caso, sí modificamos la posición de alguna de las imágenes sí
que alteraremos el funcionamiento y comportamiento global, de lo cual se
desprende que la ubicación de cada una de las piezas con respecto a las
otras es fundamental. Estaríamos en este caso anle un sistema nacido de
la unión y relación de varios subsistemas.

Ante todo lo expuesto, la oontextualización del fútbol requiere como se­


ñala Morín (1990) de 1un paradigma que pueda distinguir pero sin desar-
Capitulo 4 CorvtcxL de lu estructuras conformadoras dd juego en un mundo síscémlco

ticvtar, asociar sin identificar o reducir", y que entienda al sistema como


la asociación de varios subsistemas interconectados. en el que la mejora
de uno vaya supeditada al desarrollo de otros, respetándose de esta ma­
nera el principio inquebrantable del juego. “Cuando diseñamos un sis-
tema orientadlo hacia la mejora de un elemento determinado, todos los
subsistemas que se encuentran comprometidos en la ejecución original
deben ser movilizados simultáneamente. Aunque hagamos series y re­
peticiones de una determinada forma (predominio de un subsistema) las
demás estructuras deben estar presentes en esta. ¿De qué le sirve a un
delantero disponer de una reserva de velocidad amplia para llegar el pri­
mero ata zona del espacio pretendida si no es capaz de identificar el des­
plazamiento de los oponentes y los compañeros y la trayectoria del balón
y percibir asi la infracción que está cometiendo (situación de fuera de
juego) “(Lago, C;2002).

Teniendo en cuenta lo citado, y aunque en determinado momento quera*


mos priorizar un subsistema sobre el resto, la metodología contextúa li­
rada srstémica tratará de estimular todos los subsistemas de manera
conjunta y simultánea (coordinativo, cognitivo. condicional, socioafectivo.
emocional) consciente de que es el único camino para lograr una efica­
cia global del jugador en el juego.

A continuación, y no con el objetivo de reducir, sino de facilitar la com­


prensión al lector de los distintos subsistemas que condicionan el rendi­
miento. se tratará cada uno de ellos por separado (“priorizar sin reducir”,
“distinguir sin desarticular”), confiando que la experimentación y viven-
dación de esta necesidad de integradón hoiística de estruduras sea lle­
vada a cabo por cada uno de nosotros en nuestra práctica real.

4*1 Contexto del subsistema condicional

Ahí Encima de pensar vos querés que corra? (Menotti a su entrenador)


Recogido por M.Conde (2009)

El conjunto de manifestaciones de la condición física requeridas para la


práctica del fútbol conforman la estructura condicional del futbolista.
Capítulo 4 Concexc.de las estructuras confóoradoras del |uefo en un mundo swtéfiWco

Esta dimensión, sin ser primordial como se propuso tradicionalmente, ni


tan nimia como se intenta proponer entre tas corrientes más actuales, su*
pone innegablemente la base sobre la que fluirán y se interrelacionaran
el rosto de estructuras, (por muy daro que tenga un jugador la acción
cognitivo-coordinativa que debe realizar en ei minuto 85 departido, si no
posee suficientes reservar a nivel físico, no podrá llevarla a cabo en su
máximo grado de eficacia, o en el peor de lo casos, ni realizarla).

Durante la acción de juego constantemente se exigirán al jugador distin­


tas manifestaciones de resistencia, fuerza-velocidad o flexibilidad, de tal
modo que el éxito durante la confrontación estará supeditado a una buena
capacidad del sujeto de aplicar estas manifestaciones a las exigencias
globales del fútbol.

La naturaleza condicional de este deporte, al igual que la mayoría de los


sociomotores, se sostiene sobre el principio de ‘ intermitencia’', entendido
este como la peculiaridad que provoca que a lo largo del tiempo de juego
se combinen esfuerzos de distintas duraciones e intensidades alternados
por periodos de recuperaciones completas o incompletas.

Como norma general, este juego de alternancias en duraciones e inten­


sidades muy raramente solicitará al jugador valores máximos de una ma­
nifestación física, pero sí lo hará en cuanto a valores elevados de todas
ellas por separado, y sobre todo, de manera interrelacionada y simulta­
nea. Esto es corroborado por Reilly. Bangsbo y Franks 2000, quienes
hacen hincapié en la idea de que debido a las demandas físicas multi-
factoriales del juego, el jugador debe de tener una capacitación física muy
alta en cada una de las cualidades.

Partiendo de esta idea, y en lo que a esta estructura se refiere, no debe­


mos de perseguir el construir al jugador más resistente, ni más fuerte, ni
más rápido, ya que debemos de trabajar con el concepto de “manifesta­
ción óptima para el fútbol*, que es única para este deporte y que no siem­
pre será igual para una misma situación .jugador, demarcación o sistema
de juego, de modo que consigamos, que la repetición de acciones espe­
cíficas genere en el participante el menor grado posible de fatiga durante
la competición con la consiguiente reducción en la pérdida de efectividad
global. 1Para el futbolista no basta con llegar más largo, ni saltar más alto,
ni ser más fuerte. Más rápido no solo en llegar al lugar deseado, o en re­
Capitulo 4 Context de tas estructuras conformadoras dd juego en un mundo sisténrüco

alizar una acción sino también en pensar, encontrar soluciones, en perci­


bir el error, en descodificar el sentido del movimiento. En síntesis, más
rápido y mejor, en percibir, pensar y hacer Garganta, (1999).

Para tal fin y puesto que como evidenciar varios autores (Lago 2002; Sto-
len et al 2005) la carga física exigida está en constante aumento, debe­
mos de tener siempre presente que las adaptaciones sucedidas en el
jugador como consecuencia del entrenamiento no son cuestión única­
mente de cantidad, sino también de calidad ya que el futbolista como hu­
mano que es, es un sujeto hipercomplejo, en el que su mejora no sólo
debe explicarse desde el punto de vista fisiológico sino desde una visión
sístémica global que incluya a todas las estructuras conformadoras.

En palabras de Beade, F (2006), debemos centramos en el sujeto que


aprende, teniendo en cuenta sus mecanismos únicos de aprendizaje y as¡-
miación (no hay que personalizar e individualizar sólo las cargas, umbrales
y demás.sino también los estímulos significativos, las opciones de decisión,
los roles y subrdes utilizados, las acciones técnico-tácticas más frecuen­
tes, etc). de tal modo que “debemos de ayudar al deportista para que auto-
construya y autoconñgure su rendimiento, para que perciba, analice, decida
y por fin actúe aplicando diferentes grados de solicitación muscular para re­
alizar con éxito la acción programada anteriormente”, es decir, nuestro fin
prioritario en cuanto a esta estructura se refiere, debería de ser el oonstruir
jugadores inteligentes, que bajo un paradigma de no-Jinealidad de entrena­
miento. sean capaces de adaptar y dosificar sus esfuerzos a la situación so­
ciomotriz y a sus condiciones individuales, persiguiendo además, una
relación óptima con el resto de estructuras para así conseguir una adaptación
especifica positiva."Progresar es ganar independencia con la incertidumbre
del entomo'lWagensberg 2003). No existirá una mejora útil de la fuerza, de
la resistencia, de la velocidad si nos olvidamos de que estas tienen que ir in­
negociablemente ligadas a una eficacia en las acciones de juego, bien sean
en defensa o en ataque, porque de lo contrario, estaremos perdiendo el
tiempo. “¿De qué sirve ser un atleta si no sabe pasar un betón?" {J. Cruyff).

Posteriormente, en el capítulo 7. se abordará por separado aunque de


marera contextualizada, la visión teórico-práctica más idónea para el tra­
bajo de cada una de las manifestaciones condicionales más solicitadas en
el juego, intentando en todo momento justificar las mismas desde el punto
de vista de la citada ‘eficacia para el fútbol".
Capítulo 4 Context.de las estructuras conformadoras del Juego en un mundo vstcnmco

4 .3 Contexto del subsistema dedel acto m otor

Ha esencia de un asunto táctico es ser un problema'’ (M .Mosston)

Hablar de habilidades específicas para el fútbol supone considerar a estas


desde un punto de vista abierto (Poulton 1957), predominantemente per-
ceplivo (Knapp 1971) y de regulación externa (Singer 1986). compuestas
a su vez por la unión indisoluble de un componente gestual (coordinativo
técnico) y un componente decisional (cognitivo táctico).

Visto desde este prisma, la eficacia de un gesto técnico para resolver una sitúa*
dón esitádeterminada por lacalidad del tratamientoprevio de lainformación ooo-
taxtual que el jugador realiza. “En el fútbol las acciones técnico4ácticas
individuales representan estrategias motrices singulares producto de la inter­
pretación personal que cada deportista realiza de las dforentes situaciones de
juego, y en las que se encuentran intimamente ¡ntene/adónados elementos de
tipo oondtional. coordinativo y cognitivo", (Casais y Lago .2006) Esta unión in­
separable que algunos autores han identificado como 'skil' . es definida por Cas-
lelo como ’habeedad para jugar*.

Aunque de manera simplificada la técnica se ha entendidocomo el soporte eje­


cutorde la táctica, entendemos, a tenor de tovisto, que estas son estiucturas in­
separables e imprescindibles la una para la otra dentro de la situación real de
juego Va en 1987, Vankersschaver seria ó que un jugador siempre que realiza
un gesto técnico k>hace en relación al contexto en el que se encuentra.

Conscientes de que el problema tradicional que nos hemo6 encontrado es que


se ha pririegiado la dimensión eficiencia (fama de realización) independiente*
mente de la dimensión eficacia (finalidad), esto es, la adecuación de las solu­
ciones y respuestas al contexto. (Rink 1986: Garganta 2001\ contextualizaremos
cada uno de los componentes del acto motor (técnica y táctica) de una manera
intenelacionada y aoorde a la comptejkiad de esta habífidad.

a) Contexto del subsistema cognitivo-táctico:


■Cuando uno llega al Barga, lo primero que te enseñan es a pensar, a
pensar rápidamente" (Xavi Hernández, T h e Guardian*. 11-2-2011 "En el
fútbol, si no piensas rápido, te matan" (Andrés Iniesta, El país)
Beade (2006) considera la situación de juego como un episodio único e
Capiculo 4 Com ea de fes estructuras conformadores dd luego en un mundo sistcmíco

irrepetible de información, que puede ser emitida, recbida. percibida, ana­


lizada, procesada, codificada, modificada, distorsionada, memorizada. in­
terpretada...por loe jugadores.

Las numerosas variables informacionates que se dan en una acción de


partido, unidas a la interacción de estas con los diferentes comporta­
mientos de compañeros y adversarios, otorgan al fútbol una naturaleza
caótica e imprevisible en la que como señala Morieiio (2003), un cambio
en cualquiera de sus partes conllevará cambios irremediables en el resto.

Como consecuencia de esta naturaleza singular del fútbol, la táctica o


lom a de decisión'' o "el pensar" cobra una vital relevancia en el desarro­
llo optimo del mismo. Al jugador se le exige una alta capacidad de per­
cepción y análisis de la variabilidad del entorno, para que así, y en base
a su potencial motor y a sus experiencias previas, sea capaz de tomar la
decisión individual más oportuna para su éxito y el de su equipo.

El jugador es por ello y como señala Fernandez, D (2008), táctica en sí, y


esta a su vez es 'el conjunto de posibiidades que tiene unjugador en un mo­
mento determinado, dentro de un campo de referencias fundamentales que
determinarán su decisión: balón, compañeros, adversarios, espacio dejuego
y portería, asi como las experiencias vividas y, cómo no, el talento del pro­
pio sujeto capaz de generar respuestas que no eran imaginadas

Como bien señala Beade (2006), la peculiaridad de este entorno abierto


reside en su no linealidad que conlleva que al no repetirse nunca una si­
tuación igual a otra, no existe una demanda de acciones técnico-tácticas
concretas y universales para resolver cada circunstancia acaecida. "£7
acto táctico oscila entre los extremos del azar y la necesidad’ (Menaut
1982). Los jugadores deben constantemente adaptarse y readaptarse a
las nuevas situaciones que el juego genera, a la vez. deben ser capaces
de elaborar y producir nuevas respuestas ante la constante variabilidad de
situaciones y a la gran incertidumbre espacial que provoca que jamás dos
situaciones sean iguales entre si. Cada uno es capaz de resolver la
misma situación de distinta manera. “Cada uno es producto de su pasado
y de las circunstancias que lo rodean ^Gkáldez.2003).

Para Parlabas (1981). la decisión motriz tomada por un jugador se refiere


a aquella conducta que manifiesta en su cumplimiento una elección li-

m =
Capitulo 4 Comext. de tas estructuras conformadores del juego en un mundo shtémíco

gada a la incertidumbre de la situación y que presenta la originalidad de


tomar cuerpo en un comportamiento motor en el curso de la acción, par­
ticipando en la resolución de la tarea.

Gestionar el tiempo y el espacio, (propios y del adversario), serán ele­


mentos fundamentales en el proceso cognitivo de la toma de decisión por
parte del jugador puesto que de su óptimo análisis y comprensión se de­
rivarán respuestas anticipatorias que decanten la ventaja temporal hacia
nuestro lado, reduciendo a su vez. las posibilidades de respuesta del rival
y aumentando su incertidumbre. La capacidad de percibir y decidir es la
más importante dentro del acto táctico.

Dicho esto, y siguiendo a Moreno. J (2009),el objetivo perseguido dentro


de esta dimensión del juego debe ser el potenciar la capacidad de inteli­
gencia táctica del jugador y del equipo para que sean capaces de resol­
ver todas y cada una de las situaciones cambiantes de juego que se
plantearán durante un partido.

Más que enseñar a ejecutar, importa enseñar a observar y decidir co­


rrectamente en cada situación puntual, desde un punto de vista indivi­
dual. pero sobre todo desde un punto de vista colectivo: La inclusión de
la variabilidad en las tareas de entrenamiento será dave para que los de­
portistas enriquezcan su capacidad de interacción con el medio. “La pre­
paración táctica debe abordarse desde una perspectiva sistémica, es
decir en términos de conexiones entre tos elementos que forman parte de
ella, de orden y relaciones, sin perder en ningún momento la visión glo­
bal del conjunto. Cada parte o medio táctico no se desarrolla de manera
aislada del contexto, sino que está integrado en un conjunto cuya natu­
raleza es distinta de las partes que la com ponen(Antón. J 2007).

b) Contexto del subsistema coordinativo-técnko:


“Si tienes buena técnica pero no sabes ni dónde ni cómo ni cuándo usarla,
no sirves. Si cuando tienes que pasar tiras, cuanto tienes que tirarpasas,
cuando tienes que conducir pasas, cuando tienes que pasar condu­
ces.. tu técnica no servirá de nada" JM.Ldlo.

Para definir el concepto de técnica nos guiaremos por la adaptación del


concepto propuesto por Antón 2003 que realizan Morcillo y cois (2006),

ZM
Capsulo 4 Contoa de hs estructuras conformadores dd Juego en un mundo sistcmico

quienes definen los contenidos técnicos como “conjunto de patrones de


ejecución básicos para ta coordinación de movimientos o procesos de ac­
ciones específicos del fútbol, que ajustan adecuadamente las fuerzas in­
ternas a las fuerzas extemas y que buscan el equilibrio del jugador y su
funcionalidad, economía y eficacia de movimiento requerido porta situa­
ción de juego a través de la variabilidad, adaptación y transferencia, ex­
plotándolas reglas De una manera más sencilla. Contreras; De la Torre
y Veiázquez (2001) entienden a la técnica como: “las alternativas de ac­
ción de las que dispone un jugador, coherentes con los principios funda­
mentales de ataque o defensa propios de un deporte, que favorezcan la
consecución de los objetivos deljuego".

Actualmente y cada vez más. observamos la igualdad existente (sobre


todo a nivel condicional) entre la mayoría de los equipos de fútbol; Esta
creciente igualdad ha originado como nos indica Moreno.J 2009, un au­
mento en el ritmo de competición y en su velocidad de juego, disminu­
ción de espacios, número de duelos 1x1..etc., motivo por el cual,
pequeñas diferencias coordinativo-técn icas pueden decantar en momen­
tos puntuales la balanza para un lado u otro (golpe franco, mano a mano
contra el portero, remate dificultoso, individualidad..).

Basándonos en dalos de la FIFA, y para hacemos idea de la importancia que


pueden llegar a suponer los elementos técnicos dentro de un partido, en la
Eurocopa 2008. se registraron por partido y en términos medios: 8-12 re­
mates fuera del área. 400-500 pases por equipo. 75-100 pases en largo.
10-12 centros al área. 3-5 corners, 10-19 ataques, 3-7 paradas del portero.

Observamos a tenor de estos datos un elevado número de acciones técni­


cas que suelen aparecer durante un partido, sin embargo, ninguna de ellas
será igual a otra, siempre habrá algo relevante que las distinga, por lo que
la eficacia del gesto estará condicionada a la capacidad de adaptación del
jugador al entorno ,la cual, estará sustentada por factores de carácter in­
terno (pericia, experiencia, talento, agilidad, coordinación, mente..) y extemo
( terreno, clima, arbitro, estilo de juego, rival y compañero..).

“Las capacidades coordinativas se manifiestan a través de elementos de


técnica individual y su mejora se constata en la correcta adaptación del
gesto técnico a las exigencias de la situación de juego en la que se en­
cuentra inmerso el deportista(Casats y Lago 2006)

m z
Capítulo 4 Context. de las estructuras conformadoras del juego en un mundo shcémko

"Un buen jugador que interviene y se sumerge en el juego no solo se


ajusta a lo que ve. sino también a lo que prevé. No pasa el balón donde
se encuentra su compañero, sino al punto al que llegará al cabo de
unos instantes. Toma decisiones en función de las probabilidades de
evolución del juego con„ en la medida de lo posible, una apreciación
global e instantánea del conjunto de los rivales y los compañeros de
equipo". (Grehaigne 2001)

Con respecto a la idea de Castek) 1999 en relación a la imposibilidad


de concebir un medio de manera independiente al fin al que se des­
tina, el pase, remate, desmarque, regate, finta, conducción, protec­
ción, disuasión, cobertura, interceptación, control, robo...serán los
medios con los que el jugador disponga para alcanzar eficacia en su
acción individuai-colectiva. La repetición de estos medios dentro de un
marco de variabilidad contextual, otorgará al jugador lo que mío deno­
mina como “memoria táctica*, que unida a otras capacidades funda­
mentales para el máximo rendimiento coordinativo como son la
anticipación y la creatividad, tendrán como consecuencia un mayor re­
pertorio de respuestas coordinativo cognitivas para una misma situa­
ción. Por ende, obtendremos individuos intelectualmente más aptos
desde el punto de vista del rendimiento y que como señala Marina,
1993, no se contenten con aguardar, sino que busquen el estimulo y
construyan su destino. (Idea tomada de Morcillo y otros 2006).

¿Cuántos jugadores tenemos en nuestro equipo que al acabar el entre­


namiento se ponen a lanzar desde fuera del área con un altísimo por­
centaje de eficacia?, o ¿Cuántos que ante la situación de mano a mano
contra el portero sin más oponentes hacen gol en la totalidad de las oca­
siones? o ¿cuántos que muestran un dominio brillante con el balón du­
rante nuestros calentamientos?....estos mismos jugadores, ¿por qué
durante el partido no materializan la mayoría de las faltas en la frontal del
área?, ¿por qué fallan el gol siempre que durante el partido se encuen­
tran mano a mano con el portero?, ¿porqué parecen patosos con el balón
cuando un contrincante les presiona?.

Si la respuesta a estas interrogantes está como hemos visto en el con­


texto. ¿Por qué seguir entrenando situaciones descontextualizadas. sin
oponentes, sin compañeros, sin interacción y sin variabilidad? ¿por qué
si tienen una transferencia nula? ¿por qué?.
Capitulo 4 CoMoxt.de fes estructuras conformadoras del juego en un mundo stoémico

4 * 4 C o n t e x t o d e l s u b s is te m a e m o c io n a l

1Cualquier concepción de la naturaleza que soslaye el poder de las


emociones, pecará de una lamentable miopía"
(GoJeman.D)

De una manera simple. Hicks. J (2007) nos define las emociones como
los mensajes que transmitimos en relación al pensamiento o sentimiento
que estamos experimentando en un momento concreto y que nos arras­
tran a actuar de manera impulsiva.

Durante miles de años se pensó que las emociones no debían de influir en


la toma de decisiones. Que sólo la razón contaba. Hoy sabemos que esto
es falso. Para cualquier ámbito de la vida y sin riesgo a equivocación, po­
dríamos decir que no existe actividad alguna que se desamóle de manera
totalmente ajena a las emociones, ya que siempre, bien de un modo u otro,
su influencia estará presente de alguna manera en los comportamientos
acaecidos.Tas emociones están en el comienzo, enmedioyalfínal de cual-
quier proyecto" (Punset.E). Concretando en nuestro contexto y sin tener en
cuenta el “universo social y particular de cada uno", dentro de un partido de
fútbol son numerosos los factores “extras* que se dan y que condicionan la
aparición, aumento o descenso, de un tipo u otro de emoción en los juga­
dores participantes (presión por necesidad de victoria o rendimiento indivi­
dual. afición rival, relación con entrenador y compañeros, influencia del
árbitro, posibles críticas medios de comunicación...).

Apoyándose en esta idea, Daniel Gdeman (1996) señala que la teoría


del procesamiento de la información (E-P-R), vigente de una manera ma-
yoritaria en cuanto al comportamiento del ser humano, es incompleta por
no tener en cuenta el papel de las emociones personales en cada una de
las respuestas dadas por los sujetos ante distintos problemas o situacio­
nes; Las emociones no resultan empobrecedoras sino todo lo contrario.
Por tal motivo, cualquier modelo explicativo que las eluda, será un modelo
pardal, incompleto y descontextualizado.

Ansiedad, nervios, desconfianza, ánimo, seguridad, motivación, angus­


tíamete, .son sólo algunas de las emociones que pueden darse en un juga­
dor de fútbol durante el enfrentamiento sodomotor y que pueden potenciar

m z
Capítulo 4 ContexL de las estructuras conformadores del juego en un mundo siscémko

o reducir el rendimiento en función del tipo de gestión que de las mismas re*
atice el propio protagonista. -Nuestras emociones pueden abocar al fracaso
con suma facilidad y de hecho asi ocurre en muttñud de ocasiones; pero
cuando se hallan bien adiestradas, nos proporcionan sabiduría y sirven de
guia a nuestros pensamientos, valores y supervivencia. Como dijo Aristóte­
les, el problema no radica en las emociones en si, sino en su conveniencia
y en la oportunidad de su expresión" {Gc^eman,. 1996).

Sirva de ejemplo la situación bien conocida por todos en la que dos ju­
gadores ante una misma situación emociona) (partido vital para perma­
nencia del equipo) responden de distinta manera, de tai modo que uno se
encuentra en un estado ideal de ansiedad para el rendimiento (arousal)
y el otro presenta valores muy elevados de esta emoción; El primer ju­
gador. al saber gestionar esta ansiedad en su justa medida podrá per­
manecer concentrado en la actividad y mejorar su rendimiento, mientras
que el segundo es probable que rinda por debajo de su nivel al verse des­
bordado por la situación al no poder controlar sus niveles emocionales.
(Ley de Yerkes-Dodson)

Acuñado por Goleman y como dimensión explicativa de fenómenos simi­


lares al anteriormente citado, aparece el concepto de inteligencia emo­
cional como complemento imprescindible del intelecto operacional
racional del ser humano, y que vendría a identificarse como la capacidad
Capitulo 4 Context. de las estructuras conformadoras del Juego en un mundo sistcmico

de adaptación y control individual sobre la influencia que las emociones


ejercen en nuestros comportamientos. Ser poco inteligente emocional­
mente supone la incapacidad de controlar nuestros actos en condiciones
emocionales varias.

"Habitualmente existe un equilibrio entre le mente emocional y la racione!,


equilibrio en el que la emoción alimenta y da forma a las operaciones de
la mente racional y a su vez esta ajusta y censura las entradas proce-
dentes de las emociones”. (Goleman. 1996)

La enseñanza de Sócrates, "nosce te ipsum" (conócete a ti mismo) cons­


tituye la piedra angular de la Inteligencia Emocional de modo que el au-
toconocimiento de las propias emociones constituye la habilidad
emocional fundamental sobre la cual se edificarán otras habilidades im­
prescindibles para dar solución a este problema: empatia, motivación,
asertividad. perseverancia, regulación estado de ánimo...etc....y que
serán fundamentales para que las emociones no dificulten nuestra capa­
cidad de pensar, de planificar y de solucionar problemas.

*Un futbolista por ejemplo, seria más relevante en tanto en cuanto supiera
controlar su ansiedad, comprender al resto del equipo y asimilar en cada
momento qué era lo que su compañero esperaba de é f (VaIdano, J).

Ante este panorama emocional y condicionante del rendimiento nos vemos


en la obligación de integrar este tipo de nuevas habiidades "psicológicas’' en
nuestros entrenamientos para lograr que el jugador sea capaz de alcanzar
lo que Miialy Csikszentmihaiyi en su teoría denomina como “flujo" o “mo­
mento de rendimiento cumbre” .que vendría a representar un grado supe­
rior de control de las emociones al servicio del rendimiento y en el cual, las
mismas no se ven ni reprimidas ni canalizadas sino que por el contrario y de­
bido al alto grado de concentración del participante, estas se ven activadas,
positivadas y alineadas con la tarea que estemos realizando.

"Durante el flujo, la persona se encuentra tan absorta en la tarea que está


llevando a cabo que desaparece toda conciencia de si mismo y aban­
dona hasta las más pequeñas preocupaciones de su vida cotidiana, ex­
hibiendo asi un control extraordinario sobre lo que están haciendo y
ajustando de manera altamente eficaz todas sus respuestas a las exi­
gencias cambiantes de la tarea”. (Goleman,1996).
Capítulo 4 Contcxt.dc las estructuras confórmadoras del juego en un mundo sístémko

“Cada una de las acciones deljuego se perciben con gran nitidez. Es como
jugar con los cinco sentidos. En el instante presente soto hayjuego. Se descu­
bre que es como no pensar esiando despierto. Se ve y se lee eljuego con gran
fadklad, sin estoerza Se deciden las acciones amaizar con gran rapidez. Estas
son inteligentes desde el punto de vista táctica Se adivina la acción del rival
antes de que la ejecute. Es fádlanticiparse. Todo lo demás se oscurece de forma
que no se perdbe. No aparece la fatiga o cansancio. Es postole estar a ciento
ochenta pulsaciones durante los noventa minutos, sin notar el cansando. Se
siente un gran (Msfmte intrínseco aljuego. Es comojugar con el pioto automá­
tico puesto Uno mismo se confunde con eljuego. Bogando a ser una sola rea-
Sdad Entonces resulta fádl rendir de forma óptim a(CanrasoosaJ 2003)

Para poder alcanzar esle "flujo* durante la competición, el sujeto deberá estar
altamente famlíartzado con las diversas situaciones de carácter emocional que
pueden darse durante un partido de fútbol, motivo por el cual, deberemos de
intentar con nuestro entrenamiento recrear condiciones emodonaimente va­
riadas que puedan influir en su rendimiento, aun a sabiendas de que nuestras
variaciones nunca podrán simular el contexto real de exigencia de un partido
de fútbol. <Ej: mediante nuestra actitud, podemos recrear una siuadón de en­
trenamiento con arbitraje adverso condicionado que genere cierto grado de
emoción negativa, pero nunca lograremos la exigencia emocional real que esto
puede suponer por ejemplo, durante un partido entre dos candidatos al des­
censo en ta última jomada de liga).

Entraría por tanto en juego y como complemento de nuestros entrena­


mientos el empleo de técnicas psicológicas y de ooaching mental que tu­
viesen como objetivo el desarrollo de la ecología emocional del sujeto (Soler
y Conangla, 2007), que supondría jugadores emocionalmente más estables
y capacitados para gestionar sus emociones evitando que estas mermen
su rendimiento. “Es muy probable que las mejores decisiones no sean fruto
de una reflexión del cerebro sino del resultado de una emoción" (Punset).

Como consecuencia de todo loexpuesto, queda patente la apertura de una nueva


via de conocimiento en la que los profesionales debemos de apoyamos si de ver­
dad queremos estar en sintonía con el contexto real del juego, consiguiendo así de
esta manera la máxima transferencia de nuestro trabajo al rendimiento deportiva

"El que consigue tos triunfos, el que consigue tos títulos, es el que sabe
moderar la intensidad de los sentimientos, y cuando ganas no sentirte el

z n
Capitulo 4 Context. do tas estructuras conformadores de) juego en un mundo sistemioo

mejor y cuando pierdes no sentir que tas cosas van tan mal" (Gerard
Piqué - Informe Robínson - Campeones del Mundo).

4 .5 Centex te del subsistema secéeefeettve

T a cooperación es la convicción plena de que nadie puede /le­


gar a la meta si no /legan todos” (Virginia Burden)

Siguiendo la Teoría de las Inteligencias Múltiples propuesta por Howard


Gardner en 1983 que postula que un sujeto competente nace de la inte-
rreladón de múltiples inteligencias, seré fundamental en lo relativo a esta
estructura socioafectíva el mencionar a la inteligencia interpersonal (ca­
pacidad de entender a otras personas y trabajar con ellas), como una de
las conformantes de esta estructura mulbdimensional causante del des­
arrollo óptimo de jugadores y equipos realmente eficaces. En palabras de
J.A Marina: “Son inteligentes aquellas comunidades que por el modo de
relacionarse, por el clima afectivo que suscitan, por la coordinación de
energías y capacidades, permiten que cada uno de sus miembros esté en
mejores condiciones para ajustarse a la realidad y resolver problemas”

Como consecuencia, en la búsqueda del máximo rendimiento, será funda­


mental tomar conciencia de esta inteligencia interpersonal, ya que como sa­
bemos, el hedió de que el fútbol sea un deporte de participación simultanea
con desafío simétrico dentro de un espado común, otorga como señala Par-
lebas. una importancia fundamental al concepto de interacción motriz,
puesto que se sitúa al jugador en un ooniexto en el que para tener éxito ne­
cesita cooperar con sus compañeros ante la oposición de sus adversarios.

Múltiples son los interrogantes cognitivo motrices que se le plantean a


un jugador durante un enfrentamiento a la hora de gestionar esta opo­
sición de intereses...¿Cuántos rivales son un peligro para mi? ¿Qué
compañeros tengo disponibles para recibir mi pase? ¿Están en un es­
pacio útil? ¿Saben que al equipo les conviene que interaccionemos?
¿Habrá intuido el rival nuestra intendón?, ¿Cómo podemos generar in-
certidumbre?....La respuesta adecuada a estas redes emergentes de
comunicación y contracomunicación será un fuerte condidonante del
rendimiento individual, pero sobre todo colectivo, motivo por el cual, esta
Capiculo 4 Conuxc.de tas estructuras conformadoras del juego en un mundo séstémico

interacción motriz ha sido señalada por numerosos autores como uno


de los ejes vertebradores para comprender y a su vez. mejorar el juego
(Castelo 1993;Yagüe 1998; Pino 1999; Castellano 2000;Vsgas 2006;
ZubÜIaga 2006; Perea.2008).

Luhmann en 1984 incide en la idea de que ios sistemas sociales nece­


sitan de la comunicación para mantenerse y desarrollarse y puesto que
el fútbol no es una excepción JM Sanz señala que 1El fútbol es un juego
de equipo que requiere un grado máximo de capacidad de comunicación
y cooperación. Se debe concienciar aljugador para desarrollar el sentido
colectivo, el compañerismo, la ayuda mutua y la subordinación de tos in­
tereses personales a la colectividad. El individuo es formado por el
equipo* Sólo de esta manera lograríamos que emergiera un potencial
colectivo del equipo, no entendido como la suma de todos los potencia­
les individuales sino como el marco de expresión óptimo de todos ellos
(García 2006).

Aplicada al fútbol, la ley de la interdependencia propuesta por Soler y Co-


nangla, sostendría que cada uno de los jugadores es producto temporal
de la influencia mutua con sus compañeros/adversarios y el entorno, mo­
tivo por el cual, el fútbol no es acción, sino interacción, dentro de la cual,
Capiculo 4 Context. de tes estructuras conformadoras del Juego en un mundo sistemlco

todo sistema que aspire a aumentar su potencial deberá contar de manera


inexcusable con un código propio y común de interacción que sirva para
codificar la mayoría de la información situacional y que les otorgue a sus
miembros la capacidad de ordenar la realidad bajo un conjunto de posi­
bilidades comunes que les posibilite elegir de manera conjunta y eficaz;
Es decir, los jugadores se deben adaptar a un lenguaje común, entendido
por todos los miembros, ajeno al “ruido* generado por los rivales, y que
les confiera un amplio vocabulario de respuestas comunes ante situacio­
nes complejas y variadas. (Romagosa y otros 2006 nos ponen el ejemplo
del archiconoddo “periodo de adaptación" de jugadores a sus nuevos
equipos, que no seria mas que la evidencia de la necesidad de aprendi­
zaje del lenguaje común del equipo).

Sin perder de vista el panorama global y sislámico del juego. Casais y


Lago 2006 sintetizando las opciones de duelo, señalan tres estructuras de
interpelación que pueden darse durante un partido de fútbol, las cuales
habrá que tener en cuenta para comprender esta oposición y así poste­
riormente poder transferirla a nuestros entrenamientos;
Microestroctura de oposición 1x1
Supone la lucha entre el jugador atacante y el defensor y se identifica como
la estructura de juego individual por excelencia. Como principio general, el ju­
gador con balón intentará progresar y el jugador sin balón tratará de contener.

Mesoestructura de colaboradónoposición o parcialmente colectiva


Correspondería con situaciones de 2x2. 3x2. 3x3... y similares, en las
que ya aparecen los conceptos de ayuda colectiva, tanto en ataque como
en defensa y que materializa la oposición de una parte de los dos equi­
pos en una zona concreta del campo.

Macroeslructura de colaboración-oposición o totalmente colectiva


Se manifestaría por la observación de la unión de enfrentamientos colectivos de
las estructuras inferiores con una visión global atendiendo a la idea de equipo.

Comprender e identificar estas estructuras bajo el punto de vista comuni-


cacionai será imprescindible para transferirlas a nuestros entrenamientos,
con el fin de que el jugador/equipo aumente su capacidad de generar in-
certidumbre en el adversario y seguridad en el compañero, reforzando de
este modo el código comunicativo propio. "La manada es la fuerza del lobo".
Capiculo 4 Cofttcxt. de tis estructuras conformador» del juego en un mundo shtémfco

La cooperación según Druk C. Govaerts Denme

“Sinceramente a mi me da y me quita el equipo Mijuego necesita ¡¡ocios. No


soy nadie si uno no me tira el desmarque, el otro no se me ofrece en corto.
Sin compañeros rri fútbol no tiene sentido*. (Xavi Hernández, en Cano 2009)

Las preguntas son respuestas...

¿Podría ocurrir que el planteamiento de tareas o ejercicios globales,


que incluyan a todos los subsistemas, saturen al jugador y dificul­
ten su entendimiento y su posterior ejecución?
Al contrario, lo que puede que no entiendan y les sature es el cúmulo de
demandas que les va a suponer el partido del fin de semana si no están
preparados para ello.
Capitulo 4 Context. de Ik estructuras conformadoras dd juego en un mundo sisccmico

En cuanto a relevancia, ¿Qué porcentaje de tiempo deberíamos de


otorgarle a cada uno de los subsistemas a la hora de entrenar?
Aunque en ciertos ejercicios p rioricemos uno o varios respecto al resto
nunca debemos de olvidar que la situación real de partido acabará requi-
riéndonos a lodos por igual, motivo por el cual, pretenderemos siempre
otorgar una importancia relevante a todas y cada una de las dimensio­
nes del jugador, combinándolas dentro de un clima de variablidad y po­
tenciando así la emergencia de relaciones diversas entre estas.

Individualizar el entrenamiento» uno de las máximas perseguidas en


los últimos años, parece tremendamente complicado desde esta vi­
sión sistémica....
El ideal es perfecto, pero no la manera mediante la cual hemos querido
logrado. Nos obsesionamos con adaptar las cargas y los esfuerzos a cada
tipo de jugador, lo cual no está mal. pero es una individualización única­
mente del ámbito condicional. AJ igual que Seirulo, soy partidario de que
en el momento que un jugador está en una tarea contextual izada, él
mismo ya está adaptando todos los requisitos a su individualidad cogni-
tíva. coordinativa, condicional, emocional..... El jugador no va a hacer
nada que este fuera de sus características, o para lo que no está capaci­
tado, nunca podemos decir que los objetivos logrados por la tarea sean
los mismos para todos los implicados. Aunque Cristiano Roñaido y Ser­
gio Ramos estén actuando en un mismo ejercicio, no van a responder
igual, cada uno actuará adaptando sus limitaciones y potenciales en la
dimensión que es más eficiente .

¿Son desaconsejados los ejercicios centrados en un único subsistema?


Aunque el grueso de nuestros planteamientos se debe basar como
hemos dicho en el planteamiento de tareas lo más próximas posible
a la realidad sistémica que exige el juego, considero que de vez en
cuando, sin abusar, y con el fin de regenerar la mente y el cuerpo del
jugador, podemos apoyarnos en ciertas tareas, que simplifiquen
mucho ciertos subsistemas, llegando incluso a eliminarlos. Por ejem­
plo. situaciones sin oposición (2x0. 3x0). trabajo físico de recupera­
ción o compensación muscular, juegos varios, técnica aislada ...que a
pesar de estar descontextualizadas de la realidad del juego nos sirvan
para otros fines necesarios también. El jugador lo agradecerá e in­
cluso lo demandará.

mz
Capitulo 4 ComexL de las estructuras conformadores del Juego en un mundo stocémico

¿Tan relevantes son las emociones?


Tomado literalmente de Xesco Espar (2010): "La variable emocional
no es un sumatorio más del rendimiento: es un multiplicador. Un
equipo emocionalmente preparado puede multiplicar su valor....¡pero
cuidado! Cuando multiplicas por un número menor de uno, en reali­
dad estas dividiendo. Tanto el valor de la motivación como el de la pre­
paración deben ser mayores a uno, porque si un jugador vale 20
puntos, y su motivación es 0, el jugador no vale 20 sino 0. V si el ju­
gador vale 5, pero la motivación es de 5 también, el jugador vale en re­
alidad 25. Esto explica que a veces equipos inferiores en talento y
experiencia ganan a otros superiores".

“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona"


(Aristóteles)
Capítulo S El modelo de juego como contexto especifico del equipo

Capítulo 5.- El modelo de Juego como contexto


específico del equipo

“Todas los estilos son válidos. Hay miles de maneras de jugar a fútbol y
cada una de ellas puede ser ideal según la situación" (José Mourinho).

Si un equipo durante un partido prescindiese de sus rasgos ¡dentificativos


más notables (escudo, colores...), nuestra opinión/valoración sobre este
equipo se centraría en su manera de competir y de provocar rotaciones
emergentes entre sus componentes sin estar en este caso tan condicio­
nada por ideas preconcebidas; Los técnicos deberíamos de aspirar a con­
seguir que un aficionado cualquiera ante esta situación fuera capaz de
reconocer a nuestro equipo y dijese: 'mira, ahi está jugando tal equipo",
independientemente de la camiseta que llevásemos puesta. Tal vez, y
solo en este momento, podríamos aventurar que nuestro equipo posee un
modelo de juego propio.

M Z
Capitulo 5 El modelo de juego como contexto específico del equipo

f . I Construyendo nuestro modelo

"No se trata de conseguir concretamente toque nos habíamos propuesto,


sino de algo que va mucho más aUá. Se trata de llegar al ático cuando íba­
mos sólo al primerom(Guzmán López).

Sustentado por la convergencia de elementos de tipo cultural, organizativo,


económico y humano del dub; condicionado por los elementos estructurales
y funcionales de nuestro equipo, y en muchos casos, ‘limitado" por la visión
particular de ver el fútbol del entrenador, podríamos definir al modelo de juego
como lina visión futura de lo que pretendemos que el equipo manifieste de
forma reguláronlos diferentes momentos y fases deljuego" (Tamar*. 2006).

Normalmente, coartados por nuestra visión reduccionista del contexto, hemos


entendido el modelo de juego únicamente como una idea basada en la con­
cepción e interpretación del juego por parte del entrenador, quien, conven­
cido de su eficacia, en base a sus ideas futbolísticas y apoyado en aquello que
mejor resultados le ha dado en su carrera, 'crea* e “impone" una manera de
jugar determinada para su equipo sin tener en cuenta lo que tiene entre
manos. "Cuando los humanos tomamos una decisión tendemos a buscarpor
donde sea fectores que apoyen que es una decisión perfecta y se ignora to
contrario" {Aílen Paulos. J .2005)

Esta visión mutladora de las emergencias colectivas inherentes a la interac­


ción entre los jugadores no está en consonancia con el paradigma de la com-
plejtóad contextual sobre el que debemos de asentar nuestra idea de "juego
colectivo* pera nuestro equipo, porque el no tener en cuenta el potencial s'h
nórgico de nuestros jugadores estamos limitando ostensiblemente nuestro ren­
dimiento. Es dedr, debemos de entender el modelo como algo más que un
sistema de juego o el poskáonamiento de los jugadores. Las relaciones que los
jugadores sean capaces de crear entre ellos y su manera de entender el fút­
bol. serán los ejes directores de nuestro comportamiento como equipo.

Así, será de vital importancia que aunque nos encontremos inevitablemente


influenciados por nuestra manera particular de ver el juego e interpretarlo, se­
amos capaces de construir un sistema de relaciones óptimas para nuestra
forma de jugar, o loque es lo mismo, un sistema adaptado a aquello que nues­
tros jugadores saben hacer y que 'evolucione" en fundón de las relaciones
Capítulo 5 El modelo de juego como contexto específico d d equipo

que seamos capaces de avivar entre nuestros jugadores (Ejem: no podemos


implantar en nuestro equipo un modelo de juego simlar al del FC Barcelona
de Guardiola, basado en ataques combirativos organizados y largos en el
tiempo si en nuestra plantifia no disponemos de jugadores capaces de aco­
modarse a este tipo de asociaciones, bien por sus limitaciones tócnico-tácti-
cas o por su incapacidad de provocar este tipo de relación).

Xtn mismo modelo de juego aplicado a diferentes realidades provocará dife-


rentes resultados. Aun cuando un modelo haya presentado en el pasado ex­
celentes resultados deportivos, esto no significa que este será siempre el mejor,
ni tampoco el único, cuando lo presentemos con otra realdad“(Casteto, 2008).

El modelo en definitiva, estará supeditado a las necesidades de los que tie­


nen que llevarlo a la práctica, los jugadores, quienes en (unción de sus capa­
cidades posibilitarán hacer unas cosas e imposibütaran otras. “No se puede
aprender nada sin tenerlas condiciones subjetivas para incorporarlo a la me­
moria’’ (Cano,O. 2009). “Pocas cosas motivan más que tenerla oportunidad
de hacer lo que uno sabe hacer" (Mateo,J y Vale J 2007).

De hacer lo contrario, estaríamos tratando al principal protagonista de


este juego como un mero espectador que no representa el papel para el
cual está más capacitado.

“Los jugadoras son los que marcan la forma da jugar, ei sistema nace de la
cualidad o perfil que se da dentro de una plantUa ,y dependiendo de estas
cualidades el técnico deber ser lo suficientemente rápido para distinguirá que
le conviene jugar con ese equipo, de nada sirve llevar un sistema y decir mi
sistema es este porque es el que he trabando siempre y de repente meter en
ese sistema jugadoras que no son capaces de desarrollarlo, yo creo que no,
creo que hay que pensar al revés”. (Quique Sánchez Flores, en Abtttbd).

Una vez decidido el tipo de obra que queremos que representen nuestros pro­
tagonistas. debemos de tener presenta que la misma irá evolucionando poco
a poco en fundón de las relaciones emergentes entre los actores y los nuevos
escenarios funcionales donde nos vayamos siuando. El futuro es cambiante,
nuestro fútbol irremediablemente modificará y moldeará ciertos aspectos de
su idea inicial. No podemos considerar nuestro modelo como una entidad con­
cluida porque continuamente se irán creando nuevos contextos dentro de
nuestro equipo. En palabras de Caslefo, 2008: “es necesario someter ai mo-
Capitulo S El modelo de fuego como contexto especifico del equipo

deto a una interrogación constante y sistemática, ya que este se va consto*


yendo progresivamente, descontruyendo y reconstruyendo". "B modelo de
juego es siempre un viaje y nunca una parada. Asi, si por cualquier razón se
piensa que ya se ha alcanzado un modelo dejuego, este estará «remediable­
mente anticuado. Si quiere ser de su tiempo es, estar ya anticuado" .

Estas características por las que abogamos, maleabilidad y capacidad de


adaptación, aportarán un contexto más propicio para la apertura a la me­
jora constante, a la creatividad de los jugadores, a las singularidades de
las circunstancias y a las peculiaridades de cada jugador, porque esta
adaptación no soto se evidencia a lo largo de toda una temporada, sino
que también puede requerirse en un mismo partido en el que por cir­
cunstancias incontrolables (funcionamiento equipo contrarío, árbitro, de­
sarrollo competición, relación resultado/tiempo de juego...) el juego puede
no ir yendo como nosotros habíamos planificado; Haciendo de nuevo
alusión a Castelo. este autor nos recuerda en relación a tos minutos fi­
nales de los partidos, que habitualmente en estos se producen varias con­
tingencias positivas o negativas que nos van a obligar a nosotros como
entrenadores y a nuestros jugadores como equipo, a responder estraté­
gica y tácticamente para mejorar o mantener el rumbo de los aconteci­
mientos a pesar de la posible desvirtuación de nuestro modelo de juego.

En conclusión, la variabiídad y aleatoriedad que presenta este concepto no


es más que otra razón añadida que nos debe de hacer seguir reflexionando
sobre la necesidad imperiosa de adaptar nuestro trabajo a las modificaciones
contextúales y sus acontecimientos complejos, cambiantes y relaciónales,
para que de este modo, podamos tener un poquito más de luz en momentos
de oscuridad, una salida cuando nos sintamos encarcelados.

5.1 La aw t iim é a preeese de entre— tieml o:


ImpertesMis #e lc**mieetreM___________________

“Sé lo que busco porque sé lo que siento*(J.M Lillo).

Como punto introductorio de esta cuestión me gustaría remttr al lector a una


pequeña reflexión: ¿porqué todos los equipos juegan al fútbol de una manera
distinta si a la hora de la verdad prácticamente todos los entrenamientos se
sustentan sobre ejercicios muy parecidos?, es decir, ¿no sería más lógico que
Capítulo S El modelo de Juego como contexto especifico dd equipo

si un entrenador utiliza la misma metodología de trabajo en cualquiera de los


equipos que dirige, estos jugasen de igual manera?, ¿por qué no tiene la
misma transferencia en cualquier equipo (contexto) un ejercicio en superiori­
dad 6x4 donde se prime la circulación de balón?, ¿por qué unos equipos son
capaces de transferirlo incluso potenciarlo y otros en cambio se muestran to­
talmente incapacitados?....si vislumbramos esta realidad, ¿no deberíamos re*
flexionar sobré la idoneidad de “nuestros* entrenamientos?.

Si anteriormente ya se señaló la importancia de crear “nuestro* modelo de


)uego apoyándonos en tas peculiaridades de “nuestros* jugadores como indi­
viduos y como colectivo relaciona!, será también de obligada reseña la nece­
sidad de adaptar “nuestros* entrenamientos al escenario particular en el que
nos encontremos. La modelación del entrenamiento no es más que el pro­
ceso por el cual adaptamos todas “nuestras* tareas de entrenamiento a “nues­
tra* manera particular de querer jugar (*nuestro* modelo), para que de este
modo, y con un probable porcentaje más elevado de eficacia, consigamos
una mayor transferencia positiva en “nuestra* competición. Trabajar a diario
sobre “nuestra* forma de jugar será la manera de que los jugadores capten,
interioricen y plasmen antesel mensaje y la idea del cuerpo técnico, l a me­
todología de entrenamiento debe basarse en et jugar, pero no en un jugar
cualquiera, sino en efjugar que pretenda ei entrenador* (Tamarit 2007).

Abogar por esta necesidad de partir del modelo de juego oomo referencia su­
pone otorgar a la dimensión láctica la guía del proceso de entrenamiento y de
la participación del resto de dimensiones (Peñodización Táctica). No se trata
de quebrantar la realidad en los distintos subsistemas conformantes, se trata
de seleccionar un camino por el que todos deben de ir cogidos de la mano, y
en el que uno no pueda avanzar sin el otro. Solo de esta manera podremos
lograr la tan perseguida y poco lograda especificidad de entrenamiento, “solo
se podría Kamarespecificidad si hubiese una permanente y constante relación
entre los componentes psico-cognitivos, tácticos, técnicos, físicos y coordi­
nativos en conelación permanente oon el modelo dejuego adoptado y sus res­
pectivos principios que la dan cuerpo* (Freías 2004).

En consecuencia, utilizar al modelo de juego como hilo conductor supondrá


que debemos de entrenar en contextos similares a los que vamos a compe­
tir. que los ejercicios que planteemos no podrán ser copiados, que serán úni­
cos para “nuestro* equipo, “nuestras* necesidades y potenciales,
seleccionados y ajustados en base a la dificultad y complejidad del nivel de
Capítulo 5 El modelo de juego como contexto especifico del equipo

rendimiento de los jugadores, de su organización dinámica y de! momento


temporal que existen entre su aplicación y los efectos positivos que pueden
obtenerse; porque únicamente de esta manera nos serán útiles a ‘nuestro’
equipo y a “nuestro" querer jugar.(Ejeraplo: si tras el análisis de nuestro equipo
y del próximo rival hemos llegado a la conclusión que ta mejor manera de'ha­
cerles daño'. siempre sin salimos de nuestros potenciales y limitaciones, con*
sistíría en realizar una presión intensiva a mitad de campo y contraatacar
rápidamente por su pasillo lateral derecho, regularmente más desajustado,
gran parte de las tareas propuestas durante la semana harán hincapié en la
integración de todos las estructuras dentro de este contexto particular, para
que las mismas se automaticen dentro de este escenario y asi, sin necesidad
de evaluación profunda, puedan surgir más rápidamente durante el partido).
No hay que olvidar que como nos señala Castelo 2008, los medios de en­
trenamiento delmodeto dejuego deben, por un lado, ser manipulados con el
objetivo de aumentar las regularidades funcionalmente significativas del
equipo y por otro construir situaciones dejuego dinámicas, que impliquen e
induzcan a los jugadores a una constante adecuación a un contexto stíua-
dona/ siempre cambiante" “Deben contenerla posibilidad de potenciar /as
rutinas, la fluidez y la regularidad de las acciones individuales y colectivas,
pero simultáneamente deben de obligara losjugadores para que respondan
en las situaciones de desorden, desequilibrio, inestabilidad provocadas por
los obstáculos presentadospor los adversarios que intentan que nos equivo­
quemos en la lectura y resotudón".
Recordamos que el jugador cuando se encuentra en situación de competición
recurve a referencias basadas en sus experiencias pasadas, que le permiten
o ayudan a dar respuesta la situación contextual. y sin las cuales, el jugador
tardaría más en leer y decidir qué hacer. Como señala Freitas en 2004. “el en­
trenador debería utilizar espacios coherentes con su modelo de juego de
modo que losjugadores tengan una percepción más conecta de las referen­
cias espaciales inherentes a su forma dejugar.

O sea, se deberá entrenarcada sHuadón en la zona o zonas del campo donde


queremos que se produzcanM . Únicamente de esta manera, aplicando ejercí*
dos apropiados a los problemas o necesidades identificadas, optimizaremos
“nuestro* proceso de entrenamiento, dándole una dirección precisa y racio­
nalizando el tiempo y el esfuerzo para obtener el mejor resultado posible. D e
esta manera, se van acumulando experiendas, van irrumpiendo recursos que
se insertan en el lenguaje comportamental del colectivo, confiriéndole una
Capitulo 5 El modelo de Juego como contexto especifico del equipo

serie de automatismos pare que todos piensen en función de lo mismo, van


brotando nexos reconocibles entra tos implicados" (Cano,0 2009).

Una vez más, contextualizar "nuestro’ trabajo a 'nuestra' realidad, a “nues­


tro’ escenario, a “nuestras’ necesidades, se presenta como el camino más
seguro para otorgar sentido y utilidad a lo que hacemos a diario.

“Podemos ganar, podemos perder, pero si somos fíeles a lo que nosotros sa­
bemos hacer que es jugar bien al fútbol, tendremos muchas más opciones
de ganar" (Pepe Reina - Informe Robínson - Campeones del Mundo).

5.3 ¿<é«no «ptrirtW rw esta MeaT: Trabajo n l t t t a t e m e *


l» » r tir tp C iS e lJiie t> _____________________________________

“Si no sabes dónde vas, acabarás en otra parte*.


(Laurence J. Peter)

Una vez evidenciados los argumentos a favor del trabajo en especificidad


sobre el jugar de nuestro equipo, nos encontramos en el momento que más
dificultad nos generará a todos aquellos que decidamos trabajar en este sen*
tkJo, y que no es otro, que el instante en el que debemos de buscar y deter­
minar ojorcicioc o actividades que transmitan al jugador nuestra idea de juego
y que a su vez sean susceptibles de transferencia a la competición.

Implantar una forma de trabajo donde prevalezcan situaciones lo más cer­


canas posible a la realidad que ocurre en la competición y la realidad que
queremos para el juego de nuestro equipo, una forma de trabajo que
tenga presente lo caótico de este juego atendiendo a su multidimensio-
nalidad y carácter relaciona! (Romagosa.C et al), entendiendo este caos
como elemento persuasivo obligado para la inteligencia de nuestros ju­
gadores. una forma de trabajo que en definitiva, acerque y no aleje al ju­
gador a la competición, como podrán comprobar, o tal vez ya hayan
comprobado, no es tarea fácl.

Después de mucho tiempo introduciendo el balón en la totalidad de las se­


siones de entrenamiento, después de numerosas posesiones en ampli­
tud. después de múltiples situaciones de juego reducido, nos damos
cuenta de que la transferencia provocada en la competición nunca es tan
elevada como en un principio nos planteamos. ¿Por qué ocurre esto?

M
Capiculo 5 El modelo de juego como contexto específico del equipo

Porque tendemos a integrar (ejercicios con balón), pero ni estructuramos


ni condicionamos las tareas a los principios y subprincipios que realmente
nos interesa que aparezcan en el partido, de la! modo que el jugador
acaba por no tomar la decisión deseada y requerida por el jugar de nues­
tro equipo. Entrenamos fútbol, pero no nuestro fútbol.
¿Cuántas posesiones de 8x8 o similares. en amplitud sin ningún otro objetivo
que conservar la pelota hemos realizado? ¿cuántas situaciones de juego re­
ducido en las que en un único espacio zonal se dé un 4x4? ¿cuántos ejerci­
cios en los que en un espacio reducido interacdonen un número de jugadores
superior a loe que en el partido van a aparecer? ¿Cuántas situaciones sin un
objetivo daro. ni estructurado, ni condicionado al funcionamiento que quere­
mos para nuestro equipo?...pero sobre todo....¿cuántas veces nos hemos
preguntado si el ejercicio que estamos entrenando ocurre bago idénticas cir­
cunstancias espaciales, temporales e interactivas durante un partido de fút­
bol?, por lo tanto, ¿por qué nos extrañamos si pese a nuestro entrenamiento
‘'integrado" no logramos la transferencia deseada?.

“si yo defino la posesión de balón como principio, no me llega repetiría cons­


tantemente en un ejercicios de 6x6 Eso seria muy reductor, ya que subya­
centes a esa posesión existen subprincipios que deben ser entrenados. Lo
que hacemos es Ir a busca/*esos subprindpios, como la posesión con tran­
sición de zona o evitar el pase en primera instancia, y potenciarlos en espa­
cios más adecuados en tamaño y número dejugadores" (J.Mourinho)

“0 # No sotojuntando y mezclando los diferentes factores, físico, técnico, tác­


tico y psicológico, que intervienen en eijuego, será siempre suficiente. Eso hay
que ordenado, no basta con globalizar, hay que estructurar. El contenido de
¡a situación def entrenamiento debe proporcionar la funcionalidad especifica
deljuego del fútbol y deljuego de mi equyx>”(O.Cano).

En base y búsqueda para la solución de! problema expuesto, el trabajo sobre


los fundamentos del juego y más concretamente del juego de mi equipo (en­
tendidos por otros autores como prindptos-subprinqpios del juego), se pre­
sentan como una de las soluciones posibles para esta patente falta de
transferencia e incongruencia con nuestro modelo de juego perseguido.

Estos fundamentos de juego, entendidos como una serie de atajos que le fa­
cilitamos al jugador, vendrían a identificarse por la unión entre una situación
Capítulo S El modelo de juego como contexto especifico del equipo

determinada y su respuesta “más" adecuada, de tal modo que estos, una vez
integrados en el jugador, derivarán en respuestas óptimas para cada momento
en base a lo requerido tanto por ta sAuadón como por su equipo. Por tanto, la
esencia perseguida por este tipo de trabajo radica en que debido a la enorme
¡nceitidumbre de este deporte de complejidad exponencial (la dKrersidad de
siuationes varía rápidamente y una decisión correcta deja de sedo en un bre­
vísimo espacio de tiempo). Incluso los jugadores con mucho talento tienen di­
ficultades en decidir correctamente; por este motivo, necesitamos buscar
formas de trabajo que respeten los aspectos específicos del deporte, de su
complejidad y de nuestro fútbol, y que a su vez aclaren el panorama detisb-
nal del jugador, haciéndole ver que es lo más correcto en cada momento de
acuerdo al funcionamiento deseado para nuestro equipo.

"¿Cómo es el equipo deseado? Aquel en ef que en un determinado momento,


en una situación determinada, todos losjugadores piensan de la misma ma­
nera. Ese es mi concepto de equipo. Eso soto se consigue con tiempo, con
trabqo y con tranquilidad. ” (J .Mourinho)

Estos fundamentos, susceptibles de ser divididos en generales del fútbol


y específicos de nuestro jugar, no deben de ser entendidos como res­
puestas únicas y cerradas en las que no haya cabida para la libertad y
creatividad del jugador (variables fundamentales a potenciar), sino que
deben de ser vistos como una vía para mejorar la comprensión del fútbol
Capiculo S El modelo de fuego como contexto especifico del equipo

presentada en forma de soluciones preferidas y óptimas para el/nuestro


juego que facilitarán la lectura del guión a los actores principales y con­
seguirán que el director de la obra vea plasmada una mayor transieren*
cía de su idea original. “Mi mejor entrenador he sido el que me supo
inculcarlos fundamentos deljuego*. (Midiael Jordán).

Siguiendo a SansA y FraMarola.C. el hecho de que ei jugador sea capaz


de relacionar directamente la situación de juego en la que se encuentra
con la acción que debe realizar (respuesta óptima) permite:

•Asegurar un desarrollo del juego acertado, ya que la acción esco­


gida contribuirá sin duda a resolver la situación de juego existente.
•Reducir los estímulos a los que el jugador debe atender.
- Eliminar/reducir el proceso de análisis.
- Una drástica reducción del tiempo que necesitará el jugador para eje­
cutar cualquiera que sea la acción, lo que le permitirá centrar la aten­
ción sobre la acción técnica, lo que aumentará su nivel de ejecución.

A los que añado:


•Que el grupo funcione como un lodo, conscientes lodos y cada uno de
ios elementos de su función por y para su equipo, dentro de un contexto
en el que cada jugador conoce las respuestas de sus compañeros y en
el que la inoertúumbre comunicativa entre effos se ve reducida.

A continuación, basándonos en la obra de SansAy Frattaroia .C (2009), y para


clarificar lo expuesto, se expondrá un fundamento/prindpio universal y válido
pera cualquier sistema o estío de juego y un fundamento específico para un
sistema o idea concretaren principio, en nuestra metodología de entrena­
miento deberíamos de dar más importancia a los fundamentos específicos
para nuestra manera de jugar, pero nunca está de más recordar al jugador
profesional ciertos fundamentos universales del juego que se presuponen ya
adquiridos). Recuerdo e invüo a que todos y cada uno de nosotros, desarro­
pemos y delimitemos los fundamentos y sus respuestas de acuerdo a nuestra
realidad concreta teniendo en cuenta los potenciales y limitaciones de nuestro
equipo. Un jugador tan sólo podrá anticiparse o responder ante una situación
de juego si con anterioridad ha practicado algo bastante parecido. El quid ra­
dica en buscar cuales son los fundamentos y respuestas que mejor se adap­
tan a las peculiaridades y necesidades de nuestro equipo.
Capitulo 5 El modelo de juego como contexto específico del equipo

Fundamento Universal Acciones dd tolera) en posesión dd balón

Situación de Juago: cualquiera en la que el lateral está en posesión dd balón.

Posible» Respuestas óptima»

•Jugar a su interior dosmaroado, o que nos apoya en protondtíad desdo su posición en diago­
nal-Jugar a su interior desmarcada o quo nos apoya en profundidad desde su posición on dto-
gond
•Jugar ai modboontro desmarcado que apoya en corto y en profundidad desde su posición
en diagonal
- Jugar d portero
- A partir de la zona de progresión. Jugar al punta que roafcza una diagonal en profunddad d
espacio Ibre si d interior se encuentra cenado
•Incorporara» a la zona de progresión, si on esta zona oxislo espado Ibre En esto caso do-
berá cvtarcualqubrsiuación de 1x1. jugando-una vez ¡noorporadoa la zona do progresión-
con d compártelo que lo dó apoyo, potando continuar su progresión hasta to zona de ex*
Iremos d la situación es adecuada

Consideraciones:
•La primera intención será progresar (conducir) o profundizar (pasar)
- Si no os posfcto buscará d cambo do orinntacün dredo con los contratos, o indirecto con los
modtooontios
•Si esta segunda opción no es posUo retrasará d bdón d apoyo do omergenda (contid o par­
lero)
- SI ninguna do astas opciones os poeiblo, juego en largo, profundo y diagonal hada la zona de
extremos.
A evitar
-No conducir cerca do la linea de banda.
•No pasar nunca a su interior si está marcado o pegado a la linea do banda
Capítulo 5 El modelo de fuego como contexto especifico del equipo

Fundamento Específico Comportamiento defensivo durante transición ataque-defensa

Situación de Juego: cualquiera en la que perdamos la posesión del balón y el


equipo adversario se encuentre en disposición de atacar nuestra portería.

Raspuaata óotima E»o«ctflca (para mi modalot

- Presión intensiva al portador del balón y al espacio circundante


•Cenar al oquipo creando varias lincas en profundidad
•Obligar al contrario a jugar hacia el exterior de nuestro bloque defensivo

Consideraciones:
•La primera intención debe sor recuperar de inmediato I» pelóla
•La segunda, evtar la progresión del rtai
•La toreen, defender la portería
•Ochemos de cerrarincas y reducir dótanctos par* oompBcar el avance rival
•Los jugadores de ataque que ya no puedan participar en laJugada, deben disponerse pera un
pósito robo y ataque rápido (transicióndefensa-ataque)

A evitan
•Evitar presión individual con desequilibrio lineal.
•Aparición de jugadores entro lineas sin vigilancia permanente.

zm .
Capitulo S El moddo de |uego como contexto específico dcJ equipo

¿Y el equipo rival no importa a la hora de preparar nuestros entrenamientos?.


Supongo que vosotros ai igual que yo. habéis escuchado en cientos de rue­
das de prensa al responsable de algún equipo señalar que el juego del rival
no le importa, que únicamente confía en el juego de su equipo y que lo que
haga el rival no debe de quitarte el sueño ni a él ni a sus jugadores.

Es importante y positivo reforzar los beneficios de la fidelidad a nuestro mo­


delo de juego, pero a la vez considero extremadamente arriesgado el hecho
de obviar las relaciones y regularidades de los "otros” protagonistas del con­
texto competitivo. Un comportamiento demasiado rígido es un comporta­
miento poco adaptable.

"Por mucho que un entrenador insista a sus jugadores pera que jueguen al
contra ataque, y pormucho que la organización del contra ataque esté entre­
nada, si el equipo rivaljuega muy replegado atrás, será muy difícil que se pro­
duzcan situaciones susceptibles de contraataque" (Pd.R 2011).

Sólo con nuestra idea no será suficiente para competir de manera excelente.
El rival me condiciona durante los 90 minutos y la información procedente de
ellos es fundamental. Su desconocimiento nos impedirá trazar un plantea­
miento daro y por ende preparar la competición de la mejor manera posible.
Puede que tengamos un equjpazo y nuestro equipo condicione y marque los
tiempos del partido (modelo de juego del FC Barcelona), pero aun así. el co-
nocimiento de las limitaciones y regularidades del rival, potenciará la eficacia
de nuestra idea. No es lo mismo el planteamiento ante un equipo que tras
pérdida de balón realiza pressing intensivo que ante otro que ante pérdida de
posesión, repliega y junta sus líneas.

En palabras de Cervera. A (2010), necesitamos conocer cuales son las


virtudes del contrarío para poder minimizarlas adaptándolas a nuestras
características y sus defectos para combatirlos de la mejor manera; para
ello, tras un análisis pormenorizado del contrario, elaboraremos nuestra
estrategia operativa para combatir y neutralizar al rival con las mayores
garantías de éxito. "Saber contra quien vas a jugares importante siempre
y cuando el diseño de la estrategia operativa no modifique el ideario con-
ductual propiom(Oscar Cano).

“Conociendo por ejemplo cuales son los caminos prioritarios de circula­


ción, por donde construyen sus procesos ofensivos y conducidos a tuga-

mz
Capiculo 5 El modelo de juego como contexto específico del equipo

res donde se encuentren incómodos y donde nosotros atendiendo a núes•


tras características podamos tobar de la mejor forma. Asi como cuando
tengamos la posesión si sabemos en que tugares se encuentran incó­
modos defendiendo, buscar dichas zonas para dificultar su recuperación
del ba/óf)"(Cervera. A 2010)

El objetivo principal del desarrollo de esta estrategia operativa es que el


rival mediante sus patrones de juego regulares, no consiga desnatural»*
zar nuestro propio juego. Logrado esto, conocer sus potenciales, debin
dades y sus acciones a balón parado, y sobre todo, trabajar sobre ellas
nos ayudará a prever acontecimientos, de modo que cuando ocurra algo
a k> que no estemos acostumbrados por nuestra forma de jugar, sepa-
mos qué hacer y cómo hacerlo.

5«4 ¿Qué aporta eJ modelo al equipo?

“Todos los modelos son buenos. Intentaré convencer de lo que


siento, sin ello, no puedo ganar. Tenemos que ira buscar el partido,
soy un fan absoluto del juego de ataque. Cuando veo la pelota cerca
de la portería contraria, estoy más tranquilo. He leído que sólo fi­
chamos defensas, pero atacaremos mejor si tenemos una mejor de­
fensa y defenderemos mejor si tenemos un buen a t a q u e Pep
Guardiola (en Cubeiro 2010).

Saber lo que queremos, tener coherencia entre nuestro discurso y


nuestra práctica, no dudar, evitar que nos condicionen...son algunas
de las características que debemos de llevar hasta el final en nuestra
maleta si realmente pretendemos que nuestro modelo, nuestra idea,
cale hondo en nuestro colectivo durante el largo viaje. Únicamente de
esta manera lograremos que los jugadores se "enganchen" a nuestra
idea, que la sientan como suya, priorizando y anteponiendo el "nos­
otros" al "yo* en pos de la consecución de los objetivos perseguidos
como equipo.

El grado de cohesión grupal y la percepción de identidad colectiva


entre los miembros, crecerán exponencial mente a medida que los ju­
gadores se conciencien claramente de cuáles son sus tareas, res­
Capítulo S El modelo de juego como contexto especifico del equipo

ponsabilidades y derechos que tienen dentro del equipo. Como se­


ñala Cano.O “hay que involucrar a los miembros del equipo a codifi­
car el (ejido de significado que ellos mismos obran, lograr una
profunda identificación con lo que se proyecta, para que ese jugar
pueda llegar a ser profundamente significativo para la totalidad del
conjunto, asentándose asi un cuerpo particular de conocimiento" Por
este motivo el modelo de Juego (lo que queremos) y el modelo de pre­
paración (lo que proponemos) deben de evolucionar juntos, sin frac*
turas y bajo unos mismos ideales; de lo contrario, el jugador percibirá
este desajuste y nuestros planteamientos dejaran de transmitirle se­
guridad y fiabilidad.

Esta cohesión lograda también será sustentada y reforzada por el có­


digo específico de respuesta que desarrollará nuestro equipo ante las
numerosas y variables situaciones de juego, las cuales, al haberse
generado sinergias, adaptado actitudes y comportamientos, rea-
prendido significados... tendrán una respuesta pronosticada en apa­
rición. reforzada en sentimiento y mejorada en ejecución.
Capullo 5 El modelo de juego como contexto específico del equipo

“S futuro no puede ser previsto en su totalidad, pero puede ser pronosti­


cado. Es nuestra habilidad en el pronóstico, la que nos da la esperanza
para realizar en el momento presente lo que queremos que nuestro
equipo realice y sea en el futuro. En este sentido, es la anticipación del fu­
turo (como queremos que juegue el equipo), la que debiera de condicio­
nar el proceso de entrenamientom . (Castelo, 2008).

Si como señala Castelo el modelo de juego permite la creación de un


significado común para una historia conjunta, construir un espacio
de reladones y con sentido colectivo será más viable cuanto más
acerquemos a nuestros jugadores a un denominador compartido me­
diante nuestros medios de entrenamiento. “E l modelo de juego será
la guia que modele el pensamiento y la acción táctica del jugador*
(Castelo 2008).

En condusión, y basándonos en lo aquí expuesto, trabajar según nues­


tro modelo de juego pretendido tendrá efectos a nivel de nuestros entre*
namientos (aprovecharemos más nuestro tiempo, los entrenamientos
serán mas cualitativos que cuantitativos, y la transferencia que logremos
en todas las dimensiones será mayor),a nivel de nuestro grupo de juga­
dores (el nivel de la cohesión grupal aumentará al hacerles sentir partici­
pes de una idea . sentimiento y meta común) y a nivel de nuestro jugar
(mejoraremos y potenciaremos los comportamientos que realmente que*
remos que ocurran durante el partido).

Las preguntas son respuestas...

Si la forma de jugar de nuestro equipo va a depender funda*


mentalmente de nuestro tipo de jugadores...¿dónde reside el
papel del entrenador?
Pues fundamentalmente en ser consciente de esto y potenciarlo. En saber
que su equipo jugará en base a las asodadones que sea capaz de fo­
mentar entre sus jugadores. Para tal fin deberá conocerlos y saber que es
aquello que mejor se adapta a ellos, a sus potenciales y a sus limitacio­
nes. No puede convertir el juego de su equipo en lo que él considere que
es mejor, sino que debe de ser capaz de estimular aquello que mejor
saben hacer sus jugadores.
Capitulo 5 El modelo de juego como contexto especifico dd equipo

¿Debemos de elegir nuestro modelo de juego en base a nuestros ju­


gadores, o a nuestros jugadores en base a nuestro modelo?
Depende del contexto temporal en el que nos encontremos. Unas veces
podremos confeccionar nuestro equipo desde el inicio (ficharemos a ju­
gadores que se adapten a nuestra idea de juego), y otras veces tal vez el
equipo ya esté hecho y tengamos que cambiar nuestra idea preferible de
juego por otra que se acomode más a nuestra materia prima. La idea es
que ambos deben viajar por un camino común si quieren crecer. El juga­
dor hará bueno al modelo y a la inversa.

“Todo seré más sencillo si el modelo surge de la integración de las


potencialidades de los jugadores que si al revés, intentamos que sean
los jugadores los que se integren en la propuesta hecha previamente
y al margen de las características de los jugadores" (Morcillo. J.A en
Cervera 2010)

Si todo el trabajo va a estar guiado y condicionado por el modelo de


juego de nuestro equipo, ¿es viable la figura de un preparador físico
que no entienda del juego?
Si volvemos a incidir en la idea ya mencionada, y creo que necesaria,
de no entender a la figura del preparador físico como el encargado
exclusivamente de la parcela condicional, evidentemente sería invia-
ble. Considero que todo profesional que esté dentro de nuestro
cuerpo técnico debe de saber de "fútbol', y no parcelar en entrenador
de porteros, físico, táctico...La única manera posible que veo de en­
cajar a un preparador físico así dentro de un cuerpo técnico, sería
como ayudante de la parcela de recuperación o compensación, donde
ahí si soy partidario en algunos casos de un trabajo aislado y más
distanciado de lo que seria el juego.

Durante el período de pretemporada..¿Priorizaremos el trabajo físico


para preparar al jugador o seguiremos otorgándole la mayor impor­
tancia ai modelo de juego?
Independientemente de en que periodo nos encontremos, todo nuestro
trabajo debe de estar guiado por cómo queremos que juegue nuestro
equipo...desde el primer día. No creo en los periodos de pretemporada
dedicados únicamente al trabajo físico, en los que el balón a penas se
ve. No creo que sea verdad eso de "cargar las pilas para todo el año'. Sin­
ceramente. no me lo creo. Evidentemente si el jugador viene de estar 30
Capítulo 5 El modelo de fuego como contexto específico del equipo

días parado tendremos que tenerlo en cuenta a la hora de empezar a Ira*


bajar, pero siempre con esta idea integrada en lo que sería nuestra ma­
nera de jugar. Sí quiero empezar trabajando la capacidad aeróbica del
jugador porque creo que es lo que necesitan en el mes de agosto, lo haré,
pero con balón, y en base a como decidamos que vamos a jugar durante
todo el año. Cuanto antes optimicemos asociaciones, antes las integra­
remos y podremos dejar emerger a otras.

"Pregunta lo que no sapas y pasarás por tonto unos minutos;


no k> preguntas, y serás tonto la vida entera”
Proverbio Chino
Capáuio 6 Mi metodología de entreramiento

Capítulo 6. M i metodología de entrenamiento

■No hay vientos favorables para el barco que no sabe dónde va"
(Séneca)

••I En un m a r de actualización, espoleado per al entusiasmo.


h u y e n d o d e l e x tr e m í sm ot y p e rs ig u ie n d o al e cle cticis m o

1En una ocasión, un seguidor de Mahatma Gandhi lo desafió respecto


de su inconsistencia. ¿Cómo puedes decir una cosa la semana pasada y
ahora algo completamente diferente? Le preguntó. Gandhi sonrió y le dijo:
Ah, porque aprendí algo durante la semana'

Por suerte o por desgracia somos muchas las personas que a un nivel u
otro dedicamos buena parte de nuestro tiempo a este deporte que tanto
nos apasiona. Si esta realidad la vemos desde un lado optimista, pensa­
ríamos que si cada uno de nosotros aplica su metodología concreta al
entrenamiento de su equipo y entre todos nos comunicamos y relaciona­
mos. poco a poco conseguiremos una metodología “finar que incluya lo
Capítulo 6 MI metodología de entrenamiento

mejor de cada uno y que nos satisfaga completamente. Por el contrario,


si observamos esta realidad desde una óptica más pesimista, podríamos
llegar a pensar que la mayoría de nosotros copia y pone en práctica la
manera de trabajar de otros y que debido a esto, nos encontramos en
bucle cerrado que nunca llegará a evolucionar.

Lo sé. es cierto que la realidad no es ni tan clara ni tan oscura, pero en base
a lo que mi experiencia me dice, creo, a día de hoy. y por mucho que me pese,
la balanza de la realidad sigue decantándose más hacia el lado pesimista y
que somos muchos (os que en algún momento hemos dejado o seguimos
dejando que nuestros equipos entrenen según las directrices o pautas que
nos han marcado otros profesionales o corrientes de pensamiento, dando por
hecho, sin reflexión alguna, que estas tendrán una eficacia absoluta en núes*
tro contexto y se adecuarán perfectamente a nuestras peculiaridades, trans­
mitiéndonos paralelamente, la seguridad egoísta de estar haciendo las cosas
correctamente porque así ya las hicieron otros y les funcionó.

Por alusión, y con el propósito de que pueda servir de punto de inflexión para
iniciar algún cambio, recordar lo que nos decía Mark Twain: ‘siempre Que te
descubras en el lado de fe mayoría, es hora de que te pongas a reflexionar*,
pensamiento este que nos invita a que seamos nosotros mismos, oon nues­
tras circunstancias, nuestras virtudes, nuestras deMidades. y que probando,
errando y volviendo a probar, logremos llevar a la práctica aquello que más
nos aporte a nosotros como profesionales y a nuestro equipo como sistema
particular y único en el que nos desarrollamos.

Como todos, tengo mi metodología de trabajo, la cual, en mi modesta y mo­


mentánea opinión, a día de hoy es la mejor y por €60 la aplioo. Aun con todo, soy
consciente de que esto es temporal y estoy convencido que a medida que pasen
los años y mis experiencias aumenten, encontraré otras soluciones que resuel­
van mejor las demandas exigidas por el entrenamiento del fútbol; porque como
reflexionaba Wagensberg: tratándose de la realidad, nada menos ñabie que
una verdad que no cambó", el límite del fútbol y de nuestra metodología, nos lo
imponemos nosotros mismos, y mejoraremos, avanzaremos y comprendere­
mos mejor siempre que pospongamos el momento de su imposición final.

Dicho esto, y puesto que la relación causa efecto en este deporte es de una
demostrabiidad quimérica, mi objetivo no es convencer al lector de que es­
cogió una direcoión inadecuada y que el único camino a seguir sea por el que
Capitulo 6 MI metodo*ogá de enorenamiento

yo camino, ¡esto sería una locura!, ya no solo respecto al entrenamiento del


fútbol, sino en cualquier ámbito de la vida, (recuerden aquello que les decía
del pensamiento complejo),tan sólo pretendo mostrarles mi" visión particular,
“mía" por haber sido pasada por mi fltro teórico-práctico personal, pero no
porque haya sido ni creada ni fündada por mi. puesto que como verán y ya
han visto, se sostiene sobre las ideas de muchos profesionales en un intento
de adscribirme a la visión optimista déla realidad que antes les mencionaba.

Sin todavía entrar en detales muy concretos, señalar las cuatro características
que titulan a este apartado como los referentes cardinales que guían mi cami­
nar Eclecticismo, no extremismo, actualización permanente y entusiasmo.

En primer lugar, considero que una buena metodología de trabajo debe de ser
ecléctica, esto es. que proceda basándose en la condescendencia parcial y
no en soluciones extremas, o toque es lo mismo, que tenga un pooo de todas,
entendiéndose "poco" como lo mejor de cada una de ellas para nosotros y
nuestro contexto, evidentemente. La consecuencia directa que provoca esta
característica, el no extremismo, refuerza la idea de que en mi opinión no es
bueno autoümitarse y estancarse en unas ideas concretas e inamovibles. Por
eso. aunque me convence mucho trabajar en base al modelo de nuestro
equipo "Periodizadón táctica', considero que también se pueden extraer as*
pecios interesantes de corrientes más en desuso como el entrenamiento ana­
lítico o descontextualizado (yo si soy partidario de hacer entrenamiento
preventivo compensatorios en la sala de musculación, o ejercicios específicos
de técnica con fines correctores o regenerativos. a sabiendas de que en eflos
sea imposible tratar aspectos específicos de la comprensión del juego). Es
evidente, que de aquella metodología que más me persuada extraeré un
mayor número de elementos inspiradores, pero estoy convencido de que se
pueden extraer ideas o actuaciones interesantes de la mayoría, y que abra*
zar ciegamente a una y olvidarse por completo de las otras no hace más que
amputar nuestra capacidad de progreso y mejora. Lo ideal por tanto para mi,
es ni definirse ni decantarse, lo único que hay que perseguir es la consecu­
ción de nuestro objetivo, y para ello debemos de coger aquello que más nos
interese en cada momento, siendo conscientes de que hay momentos en que
no hay una única manera de logrado. La experiencia nos dirá qué utilizar en
cada momento, siempre y cuando estemos abiertos y dispuestos a probar y
probablemente errar más de una vez hasta encontrar la solución más ade­
cuada para nuestro contexto temporal. Recordemos que ni todo lo nuevo es
bueno, ni todo lo antiguo es malo. Lo bueno no tiene tiempo.
Capitulo 6 MI metodología, de entrenamiento

Como tercera guía fundamental de mi proceso, la actualización perma­


nente a la que debemos de acogemos si queremos mejorar como profe­
sionales. Leer a los compañeros, extraer conclusiones y reflexiones de
cualquier aportación, observar distintas metodologías de trabajo, estar al
día de los últimos avances científicos y su apücabilidad al fútbol..etc... son
en mi opinión, paradas obligadas que debemos de efectuar en nuestro
trayecto para que este se desarrolle por un camino cada vez más seguro.
Convéncete de que no eres lo suficientemente curioso, siempre se puede
ser más. Eso será lo que te ayude a huir de la rutina.

'-Hola presidente, gracias por recibirme. Vengo a que conozcas alXesoo 4.1
porque creo que sólo tienes información det Xesoo 3.2. Cómo?-dijo abso­
lutamente sorprendida -S I. Yo soy como un software, que se actualiza ceda
año en una versión mejor, y me gustaría que conocieses la última, la m is
completa.-A ver, a ver, siéntate y explícame esto que parece que me interesa*
Una hora después Xesco Espar se convertía en entrenador del primer equipo
de Balonmano del F.C Barcelona. (EsparX 2010).

Aveces sentimos que “ya estudiamos bastante*, que “ya tenemos mucha ex­
periencia*. que y a no tengo nada que aprender ni nada que me enseñen*,
que “ya no vale la pena seguir gastando ni tiempo ni dinero*, y esto, como in­
tuirán. puede convertirse en un enemigo muy poderoso. La vida es un apren­
dizaje continuo, es crecimiento, y ahora más que nunca debemos de tener
clara esta realidad. Sólo quienes estén dispuestos a renovarse, a cambiar,
por muy doloroso que resulte, podrán salir adelante. Y si no se convencen,
piensen. ¿Cuántos entrenamientos de otros equipos presenciaron, indepen­
dientemente de la categoría de los mismos, en los que no aprendieron o de
los que no pudieron extraer absolutamente nada?. Personalmente, siempre
extraigo algo, siempre me digo: “¡Andaf, esto no se me habia ocurrido a mf,
y estoy convencido que si vosotros no lo habéis hecho, es porque no pusis­
teis interés en lograrlo. Esto es la humildad científica: cualquiera puede en­
señamos alga (Humberto Eco).

Finalmente, mencionar al entusiasmo como cualidad fundamental que de­


bemos de exigirnos (en el caso de no poseerla de manera innata), para
que estos ideales metodológicos no desfallezcan y sigan su evolución dia­
ria. porque será la energía que nos apoyará, que nos hará que persistamos,
insistamos, resistamos y nunca desistamos, evitando que caigamos en el
desánimo ante cualquier adversidad que pueda aparecer en nuestro ca­
Capitulo 6 Mi metodotogá de entrenamíeroo

mino, porque el entusiasta oree en su capacidad de transformar el mundo


y su propia realidad, cree en sí mismo y en los demás. Entusiasmo, a dife­
rencia de optimismo, es acción y transformación. El entusiasmo nos lleva
a actuar, no a esperar. Si tuviéramos que esperar a tener las condiciones
ideales para luego entusiasmamos, jamás nos entusiasmaremos por algo,
pues siempre tendríamos razones para no hacerlo. Tener siempre presente,
ya no solo para el fútbol, si no para cualquier ámbito de nuestra vida, que
como decía H.VAmotd, l a peor derrota de una persona es cuando pierde
su entusiasmo”, a lo que añado, 'su presencia es contagiosa, pero su au­
sencia todavía más" Yo intento no olvidarlo.

é .1 ¿Como planifico?. Consideraciones a te n e r en cuen ta

“La planificación no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de


las decisiones presentes". (Peter Drucfcer)

Si observamos a los diferentes equipos o jugadores exitosos, nos damos


cuenta de que no todos han seguido caminos similares para alcanzar su
éxito. Unos, por ejemplo, con gran énfasis en la preparación física, otros
obviándola, unos basados en el colectivo, otros en las individualidades,
unos sostenidos por la estrategia, otros por la inspiración..; Ante este pa­
norama, sería lógico pensar que no existe un único modelo de entrena­
miento ideal con el que el éxito este garantizado, ya que vemos
constantemente como las condiciones particulares y únicas de cada
equipo potencian en mayor o menor medida determinadas variables in­
controlables que decantan el resultado hacia un lado u otro.

Pese a todo, y puesto que no podemos dejar todo al azar y debemos de


intentar controlar el máximo número de contingencias posibles en la vida
de nuestro equipo, el cuerpo técnico debe de realizar una previsión, or­
ganización y diseño de los acaecimientos del entrenamiento que serán
puestos en práctica, y reajustados, durante la temporada deportiva. Nos
encontramos así con el concepto de Planificación, parte fundamental del
proceso de entrenamiento y que es definida por Sánchez Bañuelos (1993)
como "proceso mediante el cual, el cuerpo técnico responsable de un pro­
yecto mira hacia el futuro, busca y determina alternativas y vías de acción
que con mayor probabilidad puedan conducir al éxito”.

n z
Capiculo 6 MI metodología de entrenamiento

Son muchos tos autores que partiendo de la lógica de los deportes indi-
viduales han desarrollado modelos de planificación que por su populari­
dad han acabado extrapolándose a los deportes colectivos: Matveiev,
Fidelus, N aglak, Verjoshanski, Bompa. Issurin y Kaveñn. etc. Todos estos
modelos, guiados por la linealidad y afán por cuantificar. sustentados
sobre los deportes individuales y en concreto por el desarrollo de las ca­
pacidades condicionales, no acaban de satisfacer las demandas exigi­
das por el fútbol y su modelo competitivo, ya que no han sido construidos
sobre su lógica y esencia, impidiendo de esta forma la tan deseada y per­
seguida transferencia positiva entre el entrenamiento y la competición.
Macrocidos, Mesoddos, Micfoddos, porcentajes, volúmenes, cargas, in­
tensidades. . ..todos ellos forman parte del peligroso juego de tener el con­
trol sobre todas las cosas, utopía inalcanzable como nos demuestra la
vida constantemente, y que no hace más que autolimitamos al restringir
la amplia y variada condición del juego y de sus partidpantes.

Afortunadamente, poco a poco, y gradas al maestro Seiru-lo. nos hemos ido


dando cuenta que los verdaderos participantes y condicionantes del juego,
son los jugadores, y que como personas que son. responden a las leyes de
las estructuras hiperoomplejas en las que conviven muWtud de estructuras, in­
divisibles e incapaces de desarrollarse las unas sin las otras. Aleatorios en
sus actitudes y comportamientos, incontrolables, imprededbles como el juego,
los jugadores y sus peculiaridades contextúales, nos invitan a romper oon
nuestra codicia por el conliol absoluto de todas las cosas, con los trabajos re­
ductores deseentextualizados. oon los porcentajes de carga (¿80%?, ¿y la
oompetitividad? .¿y el árbitro? ,¿ y mi estado de ánimo? , ¿y el
compañero/rival?, ¿y el entrenador?, ¿no influyen estos en la carga?), con la
previsión miimétrica a muy largo plazo (personalmente me echo las manos
a la cabeza cuando se me asegura y garantiza que el equipo, estará en un
nivel X. en un momento T , y que debido a esas condiciones ¿deberemos de
trabajar de esta manera... ¡y todo con 3 meses de antelación!) y con todas
aquellas formas puestas en práctica por la totalidad de nosotros en los pri­
meros equipos de fútbol en los que trabajamos.

Desde aquí, se opta por un modelo de planificación en el que la compe­


tición y el jugador sean el principio y el furiaI de la propia metodología, que
se ajuste al cambio, que interactúe con el momento de cada jugador, que
como nos dice Seiru-lo. de mayor importanda a la perspediva del pre­
sente que a la del futuro, esto es. al estado de forma cambiante del ju-
https://escueladefutbolcoloradovasquez.blogspot.com/
Capitulo 6 MI metodología de enfrenamiento

gador. poique hay que planificar, pero en un espacio breve de tiempo,


hasta que haya que volver a observar y volver a planificar.

Tos procedimientos secuendados deben permitirque permanezcan tas inter­


acciones cambiantes entre los sistemas, logre promover las completas rela­
ciones entre tiempo y espacio altamente diferenciadas de lo progresivo,
respete que objetivo es soto una pincelada de prioridad de optimización en
ciertos sistemas que mteradúan, preferentemente, en cierta posible dirección
y frecuencia, como si de unjuego sistómico se tratara."■(Seiru-lo, 2000)

l a optimización deljugador en la perspectiva sistémfea supone alejarse de


la maximizadón de las cualidades, normalmente objetivo de los procesos li­
neales de los deportes individuales, “mas de lo bueno es siempre mejor”. En
los deportes de equipo no es asi. pues lo que pretende la planificación es ob­
tener una optimización de los sistemas de todas tas estructuras del deportista
y esto sucede bajo la interactividad dinámica de todas las estructuras y no por
ei desarrollo de alguna de etfas." (Seiru-lo, 2000).

De todos modos, y a pesar de lo expuesto, se unan o se alejen en mayor me­


dida a esta idea, tengan por seguro que siempre habrá equipos que ganen en­
trenando de muy diversas maneras, incluso haciendo todo lo contrario a
aquello que desde aquí se está defendiendo, ¿entonces?, he aquí lo bonito
de este deporte y de su entrenamiento. Si el fútbol o su entrenamiento res-
pondtesen a una ciencia exacta, perdería su atracción, estaría condenado a
la desaparición. Todos los modelos de planificación gozan de fragilidad, y si
estamos convencidos de que nuestra manera de trabajar ya es perfecta y de
que entre nuestros entrenamientos y resultados existe una relación causa
efecto demostrable y exacta, nos estaremos engañando a nosotros mismos.
Si mi equipo gana 0 a 1 en el minuto 89 con gol de larga distancia, y quiero
pensar que esto ha sido debido a que esa semana en particular trabajó la
fuerza de cuadríceps y su transferencia con el dfeparo a larga distancia, pues
bien, si quiero sentirme reconfortado y cómodo, lo acepto, pero repito, nos
autoengañamos, y consecuentemente, nos autolimitamos.

Personalmente, todas mis planificaciones han sido diferentes. En primer


lugar, porque todas me han dejado insatisfecho al haber mucho que des­
conozco y no controlo, y en segundo lugar pero no menos importante,
porque como ya hemos señalado reiteradas veces, no existen dos con­
textos iguales, ni tan siquiera muy similares, pues cada uno tiene ínter-

mz
Capítulo 6 MI metodología de enerenamiento

acciones propias fruto de sus interreladones únicas. Consecuentemente,


todos los años me toca reajustar/cambiar/el ¡minar/añadir todos y cada
uno de tos pasos dados a la hora de construir la planificación que más se
adapte a mí contexto particular y temporal.

¿Cómo lo hago por tanto?, para empezar, y siguiendo a Javier Miftano,


Ramón Orellana, Arjol. Juan Torrijos..todos ellos preparadores físicos de
alto nivel en nuestro país, coincido con estos en que previamente al des­
arrollo de la planificación en sí. debemos de conocer, tener en cuenta y
analizar, una serie de aspectos relativos a nuestro entorno deportivo que
condicionarán el futuro de todas nuestras decisiones:
- Historia, tradición y filosofía deportiva del dub.
- Medios humanos: saber lo que quiere el entrenador, coordinación
con cuerpo técnico, conocimiento de plantHla..etc..
•Disponibilidad de medios materiales en el dub: instalaciones, ma­
teriales.etc.
• Conocer los objetivos de la temporada: ¿A qué aspiramos? ¿A
dónde podemos llegar?
•Tener en cuenta el calendario competitivo: densidad de partidos.
- Distribución del tiempo de trabajo: Tipo de microdclos, utilización
de periodos más amplios..
•Modelo/Métodos de entrenamiento a utilizar
- Estilo de dirección y relación con los jugadores
- Dificultades previstas o imprevistas que nos puedan surgir.
Una vez controlados, determinados y adecuados todos estos aspectos a
mi particularidad, podemos comenzar con el segundo paso, que sería, el
concretar el modelo de entrenamiento a seguir, así como su estrudura-
ción y desarrollo temporal a lo largo de la temporada.

Respecto al primer apartado, y como de tos anteriores capítulos se puede


desprender, el tipo de trabajo a realizar estará basado en la resdudón de
problemas muy cercanos a la competición y su complejidad, adecuándo­
nos además ya no sdo a la especificidad del fútbol, sino también a nues­
tra manera de ver el fútbol, o como queremos que compita nuestro
equipo, nuestro modelo o idea de juego.

Partiendo de esta idea, sobre la misma iremos construyendo y desarro­


llando de manera simultanea todas las estructuras conformantes del ju­
Capiculo 6 Mi metodotofá de entrenamiento

gador (condicional, oognitiva. coordinativa, emotiva, socioafectiva..). de


tal manera que no se perseguirán estados de forma física específicos,
pues desde aquí, entendemos que los estados de forma óptimos no son
aquellos en los que el jugador muestra valores físicos más elevados, sino
aquellos en los que el jugador se encuentra en mejores condiciones de
competir a todos los niveles (por ejemplo, un jugador puede ser el que
mejores valores físicos tenga en el equipo, pero se puede dar el caso,
que al no entrar habitualmente en las convocatorias del equipo, su es­
tructura emocional no se encuentre en los niveles más adecuados para
competir al máximo de sus capacidades).

Dicho esto, la planificación debe de partir del modelo de nuestro equipo y


conjugar en este la distribución temporal del trabajo de todas las estructu­
ras inherentes al jugador, motivo por el cual, desde aquí no se conciben las
planificaciones a largo plazo, pues estas, con mucha antelación, y normal­
mente centradas en aspectos físicos, están previendo 'estados* del juga­
dor/equipo imposibles de determinar hasta que no nos acerquemos a ese
momento. Optamos en consecuencia desde nuestro punto de vista por pla­
nificaciones muy a corto plazo, más centradas en el presente, que tengan
cabida para ciertos periodos de planificación más largos (pretemporada. va­
caciones..). pero en las que su esencia, su unidad de trabajo base, sea el
mfcrocido semanal, el cual, variará, se modificará, se ajustará, en base al es­
tado /rendimiento del equipo/jugador en la competición.

Es decir, respecto al segundo apartado antes mencionado, (distribución


temporal del entrenamiento), como mucho, planificamos con 3 semanas
de antelación, porque sabemos ya de antemano, que en la segunda se­
mana, el cuerpo técnico deberá de reunirse y cambiar algún aspecto, ¡se­
guro!. porque se detectarán índices de fatiga en alguna estructura que
eran imposibles de detectar, porque variará alguna circunstancia del en­
torno, porque el sistema táctico del equipo requerirá otra cosa debido a
cambios inesperados en el rivaLPor múltiples motivos, defendemos la
necesidad de trabajar sobre el presente, sobre el corto plazo, porque es­
tamos convencidos de que esta flexibilidad de planificación es funda­
mental para sacar el máximo partido a nuestras condiciones.

Teniendo en cuenta lo citado, y aunque no es recomendable encasi­


llarse en ninguna tendencia, la microestructuración de Seiru-lo cons­
truida sobre el modelo de juego de la periodización táctica, sería la
Capiculo 6 Mi metodología de entrenamiento

manera más próxima al ideal de planificación que desde aquí se de*


fiende. Personalmente, no creo en los ATR, en los bloques, en las
ondas, en los picos de forma... a largo plazo, su única utilidad la veo
en el presente, porque creo en la semana de trabajo, en el estado pun­
tual del equipo y sus fluctuaciones, a sabiendas, de que cada partido,
cada semana, el equipo debe de estar al máximo nivel, independien­
temente del rival, porque lamentablemente en este deporte se vive de
resultados y no me vale jugar al 80% durante unas semanas para lle­
gar al 100% a un partido “fundamental* previamente identificado. Tal
vez el que no llegue a ese partido sea el cuerpo técnico.

*Dado que los resultados obtenidos son una de las formas de evaluar el
rendimiento del equipo y como tal influyen en la elección de los conteni­
dos de entrenamiento y no solo como un factor de valorpsicológico como
puede parecer a primera vista. Los buenos resultados precedentes afian­
zan lo realizado hasta ese momento según se había previsto inicialmente
y los malos pueden y deben modificar la planificación en aquellos pará­
metros de ajustes de contenidos” (Seiru-lo ,2000).

Para acabar con este apartado, recordar que los jugadores son personas,
como todos, pero con más presiones y distracciones, por lo que también
tienen sus momentos altos y sus momentos bajos, su peor día y su mejor
día. Como nos señala Xesoo Espar. una de las preocupaciones de la plani­
ficación, del entrenamiento y del cuerpo técnico es hacer que el rendimiento
del jugador sea lo más estable postile, que el peor día esté lo más cerca po­
sible del mejor día. Para combatir esta realidad, motivación y exigencia, úl­
timas recetas fundamentales a tener presentes en nuestra planificación y
nuestro día a día. porque ningún rendimiento por debajo de muy bueno es
hoy recompensado y la dedicación y la concentración en nuestro trabajo
son cualidades básicas para alcanzar la excelencia.

Saber leer, identificar estas situaciones, estos estados, utilizar los catali­
zadores adecuados en la medida justa, serán algunas de las claves de
una buena planificación a corto plazo.

“Predecir lo que va a ocurrir en el corto plazo no es solo una señal de in­


teligencia. sino un requisito imprescindible para sobrevivir. Acertar de­
sentrañando lo que nos reserva el futuro es cosa de héroes, pero nos va
la vida en intuir lo que va a pasar enseguida*. (Punset)
Capitulo 6 Mi mctodotogó de entrenamiento

6.2.1 Consideraciones sobre el Nicrocido de trabajo


l o que haces habla tan alto, que no me deja escuchar lo que dices"
(O.Wendell)

Si en el apartado anterior se defendía la necesidad de trabajar a corto


plazo y sobre el presente, el Mícrociclo o semana de trabajo, se presenta
como la base, el alma máter, el corazón de cualquier planificación. Del
griego Micro ♦ Kikio (pequeño + círculo), esta estructura de entrena-
miento, definida en primera instancia por Matveyev. es entendida como un
conjunto reducido de sesiones (no más allá de una semana en nuestro
caso), que se presentan organizadas y relacionadas de acuerdo a una 16*
gica temporal y momentánea, en las que los objetivos marcados y las ne­
cesidades puntuales del equipo condicionarán sus contenidos, y entre
las cuales se hace imprescindible una adaptación y reajuste diario.

A día de hoy. el sistema competitivo del fútbol valora en todos ios casos
por igual la victoria de un equipo sobre otro, independientemente del rival
que se trate, razón por la cual, a mi modo de ver. no existe semana de tra­
bajo que tenga una mayor importancia que otra, ni en la que se deban de
hacer cosas muy distintas del resto. Establecer una dinámica semanal de
trabajo para toda la temporada, que dentro de una flexibilidad contextual
abogue por el entrenamiento condicionado e influenciado única y exclu­
sivamente por el siguiente partido y los elementos complejamente varia­
bles que lo rodean, se presenta como una necesidad prioritaria en el seno
del equipo y cuerpo técnico.

Puesto que en la planificación de nuestro mícrociclo seremos congruen­


tes con todas las recomendaciones ya expuestas en anteriores capítulos,
se presenta como imperativo fundamental para dicho propósito la cone­
xión total entre todos los componentes del cuerpo técnico, de manera que
se cubran las necesidades del equipo desde todas las parcelas de forma
cohesionada y en un mismo sentido, sin parcelaciones ni reducciones,
sin otorgar más importancia a una que a otra, y ante todo, sabiendo va­
lorar e interpretar las demandas del estado global del equipo/jugador.

Si como nos dice Mombaerts (2000):, “el entrenamiento surge deljuego para
regresar aljuego”, este proceso de planificación conjunta por paite del cuerpo
lécnioo se debe de cimentar sobre los principios de especificidad . transfe-
Capítulo 6 MI metodología de entrenamiento

renda y unidad funcional, entendiendo al jugador como ser humano dentro de


un mundo complejo de interacción y aleatoríedad. y así. garantizando que
nuestros planteamientos a la hora de entrenar acerquen al equipo cada vez
más a las condicionee que se encontrará en la competición, disminuyendo a
su vez, de manera progresiva, la incertidumbre provocada por este contexto.
“Entrenar no es lo importante. Lo importante es entrenar y que sea cap­
tado por eljugador. Pero hay algo mucho más importante, que sea capaz
de llevarlo a la competición. Y por último, lo extraordinariamente relevante
es que sea eficaz en la competición’. (Manuel Conde. 2009).
En nuestro afán por perseguir la máxima citada, “eficacia competitiva", enten­
demos que ladinámica de trabajosemanal, dentrode una fiexbiidad marcada
por el contexto, ha de planificarse en base a dos entonos: 1) La orientación de
tas tareas hada el juego y a nuestro modelo dejuego, esto es, laespecificidad
de las mismas con respecto al jugar y al jugar de nuestro equipo. 2) El princi­
pio de entereza inquebrantable del juego y del ser humano. Se trata, de guiar
a todas las estructuras conformantes del jugador, por un cani común, hada un
destino conjunto, en el que la optimización de la manera de jugar pretendida
para la competición inminente se presente como la meta final, pero no enten­
dida la misma como un punto y final, sino como un nuevo punto de partida
desde donde el equipo comience de nuevo a potenciar y hacer emerger nue­
vas relaciones. interacciones y asociaciones grupales que mejoren cada vez
más nuestro rendimiento, partido a partido.
Trabajar sobre el presente, semana a semana, exige que tengamos una mente
abierta y ftexble al cambio, preparada para el reajuste constante, y guiada por
la observación dteriadel estado de nuestroequipo, poique habrá muchos días
en los que tengamos que cambiar lo que ya teníamos planificado, por diversos
motivos, porque el equipo lleva dos jomadas sin ganar y reajustar aspectos
tácticosespecíficoses prioritarioen ese momento, porque el próximo rival pre­
senta una serie de desequilbrios/debiidades a las que debemos de dedicar
más tiempo para potenciar su aparición, porque el día anterior realizamos una
sesión en la que hubo mucha oompetitividad en el grupo y el desgaste fue muy
alto, porque hicimos una tarea de finalización y el equipo mostró un bajo ren­
dimiento con el consiguiente deterioro emocional que ello supone. ..jpor un sin
fin de razones!, debemos de estar preparados y predispuestos para este más
que posible cambio y reajuste de planes, porque lo que determina que haga­
mos bien nuestro trabajo es sobre todo el aspecto humano, cuantilicar. coger
Capitulo 6 Mi metodología de entrenamiéneo

estadísticas, hacer tesLetc.., lo sabemos hacer lodos, pero escuchar, com­


prender, saber lo que necesita el jugador/equipo en cada momento, se pre­
senta como una tarea mucho más difícil y en la que lodos debemos de
profundizar, porque no debemos de olvidar en ningún momento, que trabaja­
mos con y nos debemos a personas.

Por todo lo señalado, personalmente no me gusta hablar de tipos de mi-


crociclo (ajuste, carga, impacto, activación, competición...), mi experien­
cia me dice que salvo alguno puntual en el que no se compita y los
primeros de la temporada, a los que sí podríamos llamar de acumuta-
ción/adaptación/preparación. el resto, en su totalidad, son microcidos
competitivos, con sus posibles variables contextúales, pero respondiendo
todos a una misma dinámica semanal, entendida esta no como una pauta
fija de trabajo (en cuanto a días de entrenamiento y descanso, tiempos de
trabajo, contenidos y demás), sino como una línea progresiva a seguir,
sobre la cual el equipo irá asentándose y creciendo, guiándose en todo
momento por el jugar que queremos para nuestro equipo y las priorida­
des para cada estructura que consideremos imprescindibles de potenciar.

“Desde ei segundo microddo semanal de la temporada, y estoy hablando del


periodo al que convendonatmente lamamos periodo preoompetitivo, los mh
croados son básicamente iguales hasta ei final de la temporada. Tanto a nivel
de los principios y objetivos de trabajo, como a nivel físico. Solo al nÑel de la
dominante táctico técnica es donde voy hadando mortificaciones en los con-
tenidos a potendar, en fundón de las dificultades sufridas en el partido ante-
tior y de aquello que va a ser elpróximo*. (J. Mourinho).

Compendiando nuestro sentir personal, el *microctclo tipo" a utiizar duranle


toda la temporada, sería aquel que sin salirse de la dinámica de trabajo antes
mencionada y ajustándose diariamente a los requisitos puntuales, se traslade
de aquello más general a lo más específico, es decir, que comience la se­
mana por aspectos más globales siempre presentes (a nivel de todas las es­
tructuras). y progrese hasta derivar en aquellos más concretos como los
detales posidonales o tácticos. Como se intuye, la dimensión táctica de nues­
tro juego pretendido, guiará los contenidos de cada microddo. y sobre esta,
potenciaremos y priorizaremos el resto de estructuras (condicional, coordina­
tiva. emocional, socioafectiva...). de tal modo que las mismas se desarrollen
en y para nuestra especificidad de juego, creciendo de manera simultánea, y
logrando así una mayor transferencia competitiva.
Capiculo 6 Mi nvetodologíi de entrenamiento

Intuyo que posiblemente mí falta de concreción y detalle les deje insatisfe­


chos. (yo también era de los que buscaba recetas irrfaltotes en los libros),
pero he de decir que lo siento, me es imposible dar más detalles, no porque
recele de un posible plagio metodológico, ni mucho menos, (no poseo más
conocimientos que nadie), tampoco porque carezca de un patrón base se­
manal, simplemente, porque desconozco su contexto, porque desconozco
sus necesidades y sobre todo, porque también desconozco las mías, las de
mi equipo. No puedo dediles que es mejor recuperar el día poslerior al par­
tido para al siguiente dar descanso, tampoco que si hacen doble sesión sea
el maites o el miércoles, ni tan siquiera lo que hacer el día previo al par­
tido...etc.., porque yo mismo lo ignoro en mi contexto, poique no sé cómo
estará el equipo en ese momento, porque no sé lo que demandará la situa­
ción, porque no puedo predecir con tanta antelación lo que les vendrá mejor.
Si todo estuviera tan claro, tan cerrado, y respondiese a leyes tan exactas,
cualquiera podría ser entrenador o preparador físico, bastaría con dominar
4 leyes o principios y aplicarlos.

A mi entender, como ya dije antes, el verdadero talento de un profesional


radica en saber leer las situaciones, y en base a esta lectura actuar. Las
tareas que planteemos durante la semana no son ni buenas ni malas ni
tendrán un efecto de forma universal, sino que estarán condicionadas por
lo que se ha venido haciendo en los días y semanas anteriores, de forma
que entendamos el proceso de entrenamiento como una realidad fractal.
Nuestra subjetividad para la interpretación de situaciones, momentos y
estados, se presenta como una planta que debemos de regar, alimentar,
y dejar aflorar de una manera indisputable. T a subjetividad es la madre
de todas las ciencias, pues de ideas subjetivas partieron y de forma sub­
jetiva han de ser estudiadas para su total comprensión",

Pese a toda esta variablidad y subjetividad expuesta, y dentro de un


marco personal de control y valoración del entrenamiento, sí que utilizo
algunas herramientas o estrategias propias (válidas para mi contexto y
objetivo), para controlar posibles índices de fatiga en cada una de las di­
mensiones conformantes. La idea es valorar la solidtadón en varias es­
tructuras y reajustar en base a esta. ¡Sí!, tes estoy hablando de lo que
vendría a ser una cuantificación de la carga, porque pese a la realidad ex­
puesta, soy partidario de llevar algún oontrol sobre el trabajo aplicado al
equipo, para de esta forma, evitar posibles saturadones en alguna de sus
estructuras muy solicitadas durante un mismo microdclo.
Capitulo 6 Mi metodología de entrenamiento

Así, en primer lugar, el primer control que se presenta es la valoración del


grado de especificidad de las tareas propuesta durante todo el microciclo.
para que de esta manera, podamos observar rápidamente si estamos o no
yendo por el camino que como antes se dijo nos ha de marcar el principio de
la especificidad, o lo que vendría a ser to mismo, la orientación por y para el
juego (ecología del enlomo). Defendemos y proponemos el intentar aplicar
durante la semana el mayor número de tareas lo más especificas posbles
para nuestro querer jugar en el próximo partido, pero también somos cons­
cientes de que a veces el jugador necesita olio tipo de ejercicios, que aunque
no presenten una transferencia tan probable, sí pueden colaborar oon la op­
timización de alguna otra estructura (por ejemplo, si el ánimo del equipo está
bajo por haber vivendado una semana dura de trabajo desde el punto de vista
físico y emocional, puede ser aconsejable el plantear un ejercido/juego de
tiros y finalización, que tenga poco que ver con nuestra manera de jugar, pero
que pueda levantarles el ánimo y predisponerlos mejor para el siguiente
día)£n consecuencia, a la hora de clasificar las tareas del microdcto. nos mo­
veremos sobre un condnuum de especificidad, en el que un extremo se en­
cuentre la competición, y en el opuesto, aquellas tareas muy alejadas del
fútbol. Clasificamos, valoramos semanalmentB y extraemos conclusiones que
puedan servimos para el siguiente microddo.

•Fatal « rñtiMi

1 2 9 * 9

Una vez determinado el grado de especificidad de cada tarea, valoramos


el índice de solicitación preferendal que posee la misma en las dimen­
siones táctica, y condicional, el cual, como podrán observar a continua­
ción. se corresponde con la fórmula archiconocida de Carga » Intensidad
x Volumen. El intercambio de términos propuestos, aun entendiendo a
estos más apropiados a los ideales que desde aquí se pretende transmi­
tir. únicamente responde a una cuestión terminológica a la que no debe­
mos de otorgarle mayor importanda de la que tiene, siempre y cuando
sepamos de lo que estamos hablando en todo momento y de este modo
no caigamos en la confusión o incomprensión.
Capiculo 6 MI metodología de entrenamiento

•Gmdo complejidad «Un*ctund Dedicación real

Este Índice, que se valorará respecto a la estructura Táctica y a la Con*


dicionai por separado, relaciona el grado de complejidad otorgado por el
cuerpo técnico en dicha dimensión con la dedicación real del grupo, en
términos de tiempo, a dicha tarea.

Concretando:
En el caso de la dimensión táctica, inspirado en la propuesta de Rema­
llo y ools (2010). se presenta una modificación de la misma en la que se
determina la complejidad estructural o intensidad táctica, como señalan
los autores mencionados, en base a tres criterios determinantes: 1) Nú­
mero de momentos de juego que incluye la tarea (Ataque. Defensa y sus
transiciones). 2) Tipo de táctica implicada (individual, grupal o colectiva),
y 3) Ausencia o presencia de oposición.

Según la relación entre los criterios señalados y tal como nos muestra la
siguiente tabla, podemos crear un sistema propio de valoración de com­
plejidad táctica para la creación de nuestras tareas durante el mícrociclo
semanal, de tal manera que podamos "jugar” con este tipo de carga en
cada una de nuestras sesiones y microciclos.

M O M E N TO S j j ^ K ' 3 4
Sk Con i San Cm Ski | CM Sin Cm
i OpMktfff 9posictó--i I opa4fcS&n opwfclén opetát ton: «p M k ttn opótítiánj opottetór

Toe Colectivo p | ^ ¡ 1* I 15 21 22 2Í | 24“


O

Tac.Grupal M ~ i 10 I 11 12 13 1 14 15 16
TecIndMdual 2 í V 4 5 V ” 7 1 8

Además del valor de complejidad determinado y fácilmente ióentificable a tra­


vés de la tabla expuesta, y que aclararemos con un ejemplo, en cada tarea
concretaremos más su complejidad en función de la presencia o ausencia de
condicionantes (espacio, tiempo de ejecución, tipo de oposición...).

Ejemplo: En medio campo se realiza un 6x4. en el que se potencien los prin­


cipios propios de un sistema 4-4-2, donde el objetivo de los atacantes, situa­
dos en linea de 4 medios ♦ 2 delanteros deban de intentar hacer gol con
jugada por el interior, y los defensas, en línea de 4, trabajen lodos los con*

ja r
Capítulo 6 Mi metodología de entrenamiento

oeptos propios de la defensa zonal (cobertura y basculadón). Ante el robo de


balón por parte de los defensas, los atacantes deberán eviar que la línea de­
fensiva en posesión del balón llegue a zonas exteriores de medio campo para
enlazar con su hipotética línea adelantada. El tiempo de ejecución para el se­
gundo momento de juego está restringido, no pudiendo sobrepasar los 8 se­
gundos. Se realiza la tarea en 3 repeticiones de 6 minutos cada una.

Cuantificadón Indice de Solicitación Preferencial Táctica

Grado de complejidad estructural (táctica) » 12. (Táctica grupal con


oposición y en la que se enlazan dos momentos de juego). Con condi-
donante (tiempo de ejecución).

Dedicación real = 3 x 6 minutos = 18 minutos.

Indice de solicitación * 12 x 18 = 216.


Como se puede observar, de esta sendlla manera podemos valorar la com­
plejidad táctica total de una tarea, sesión o microddo particular, planificar en
base a dicho índice durante toda la semana, y evitar así una posible satura­
ción cognliva desaconsejable. La experiencia me dice que como norma ge­
neral. durante los primeros días del microddo en los que el jugador todavía
no se ha repuesto completamente dei desgaste táctico-emocional provocado
por el último partido, el grado de complejidad táctico no debe de ser elevado,
para que este vaya aumentando a lo largo de la semana dándonos margen
para posibles osciadones a medida que nos acerquemos al próximo partido.

Para finalizar con la dimensión táctica, seftalar como nos dicen Ramallo
y cois, que otra de las ventajas de este tipo de valoración, a parte del ci­
tado control y registro necesario, radica en que nos hace deliberar más a
los entrenadores/preparadores a la hora de plantear nuestro entrena­
miento, ya que tradicionalmente hemos estado muy acostumbrados a pro­
poner ejercicios basados en un único momento del juego, lo cual, como
vemos, y a tenor de los distintos niveles de complejidad expuestos, res­
tringe las posibilidades de desarrollo de esta dimensión cognitiva.

En cuanto a la dimensión condicional, la idea es similar determinar si


grado de complejidad de la estructura condicional de la tarea y relacio­
narla con la dedicación del jugador a la misma.
Capítulo 6 MI metodología de entrenamiento

En este caso, aunque también disponemos de un referente de complejidad,


señalar que en esta dimensión la subjetividad es todavía mucho mayor ya
que es prácticamente vnposfcle determinar la intensidad en base a una única
capacidad física, pues en cualquier tarea integrada, aparecen prácticamente
la totalidad de las mismas. Una vez más invitamos a que se entienda esta
herramienta de una manera abierta y flexible, válida para un mismo observa­
dor en un mismo equipo, y nunca oomo un destino a seguir ciegamente, sino
como apoyo para alcanzar el desaírelo de nuestro equipo.

GRADO D€ COMPIEJIOAD ESTRUCTURAL (CONDICIONAL}

Rettatentia A«rtibles Media l*te<n)da<S 2

Coordinación 4

Fuerza / Tnm M nntíi S


RetfttencU Aeróbks AMa Intentldad s
Situación de Juego - Km u m k Ii intermíteme 10

RetñloncM Aneevóbéca Atáctica / Ctcplou-mlad 12

RvtMwcU Anaeróbtca láctica 14

Debido a la mencionada completad para caracterizar a una tarea con una


única capacidad, los escalones entre capacidades ascienden de 2 en 2. para
que podamos valorar de una manera no tan cerrada e inflextte en base a
nuestro criterio y v¡vene¡ación del ejercicio en cuestión. “Cada jugador de­
pendiendo sus características resolverá las tareas de una manera u otra, re­
querirá más de una manifestación que de otra"(Chema Sanz).

Como se podrá divisar, la manera de proceder es exactamente igual que para


la anterior dimensión ejemplificada; Determinado el grado, lo multiplicaremos
por su dedcaáón y obtendremos el Indice de softdtadón de la estructura con­
dicional, del ejercicio, de la sesión y del microciclo, para que una vez situados
a este nivel de concreción, ahora sí otorguemos una mayor importancia a las
leyes y principios de entrenamiento tradicionalmente usados, a las osciacio-
nes de volumen e intensidad, a la búsqueda de superoompensadones. a los
efectos retardados de la carga, etc., pero como sefíalo, a este nivel temporal,
nunca más a largo plazo.
Capitulo 6 Mi mecodokgá de entrenamiento

Llegados a esta fase, hay quienes abogan por interrelacionar ambos índices
multiplicando los valores de lo tácbco con lo condicional y obteniendo de esta
manera un valor conjunto de complejidad para la tarea. En nuestro caso, de­
fendemos la idea de cuantificar la tarea/sesión por estructuras separadas, evi­
tando así que podamos encontramos tareas con simiar valoración pero con
muy distintos contenidos (una tarea con muy alta complejidad física y poca tác­
tica. podría equipararse a otra que poseyera valores a la inversa, cuando re­
almente serían totalmente distintas).

Realizar este control, a sabiendas de que las estructuras son indivisibles, res­
ponde únicamente a la necesidad de valorar los contenidos y su dedicación
durante la semana, para que en este periodo corto de tiempo sí podamos
ajustar los tiempos de trabajo de cada faceta, sin crear desequilibrios ni osci­
laciones no recomendadas. Es una “cuantiftcadón" subjetiva, es evidente, no
todos otorgaríamos el mismo valor a cada tarea, pero tener presente que al
trabajar durante todo el año sobre "mi subjetividad*, se convierte en un apoyo
y referencia válida pata mi contexto.

Por otro lado, y siendo consecuentes con el sistema hipercompiejo del ser
humano, no debemos de olvidar la necesidad de realizar una valoración de las
estructuras emocionales y socioafectivas. susceptibles como el resto a la apa*
rición de índices de fatiga en las mismas. Para dicho fin. sostenemos la idea
de que estas únicamente se pueden valorar de una manera muy subjetiva
por parte del cuerpo técnico y que no son dadas a ningún proceso posible de
cuantificación. Por ejemplo, podemos delectar un estado de acomodación o
relajación en la plantilla debido a una buena racha, sabemos que un jugador
debido a sus problemas en casa no se ha implicado en la tarea al 100% con
su consiguiente disminución de rendimiento, intuimos disputas extradeporti*
vas entre varios miembros del equipo que tienen una transferencia negativa
en el campo de juego, observamos que la implicación en una tarea ha sido
muy elevada porque el entrenador estuvo muy encima de ellos corrigiendo
en lodo momento y excitando el estado emocional de los jugadores... pero
todas estas circunstancias no podemos cuantificarlas, ni traducirías a núme­
ros. ni tan siquiera intentarlo como con las dos anteriores estructuras, única*
mente podemos detectarlas, abordarlas y corregirías en base a nuestra buena
interpretación de las conductas diarias del grupo y sus elementos.

Con el utópico ánimo de aspirar a controlar estas contingencias, la última he­


rramienta de la cual nos valemos para la valoración de la complejidad de la
Capiculo 6 Mi metodología de entrenamiento

sesión consiste en la utiizadón de escalas de percepción subjetiva del re*


querimiento global de la sesión, en las que los jugadores y miembros del
cuerpo técnico valoren de una manera global dentro de una escala sencüla de
1 a 10. el grado de complejidad que la sesión supuso para el equipo.
Ahora, con lodas las herramientas expuestas en la mano, el saber utfizartas
e interpretarlas de una manera conjunta y simultanea bajo una lógica sisté­
mica, se presenta como la labor fundamental que determinará si lo realizado
merece o no la pena y puede ser transferido al rendimiento del equipo.

Para finalizar, en cuanto a lo que hasta ahora se presenta como mi Mícroci­


clo ‘tipo*hacer hincapié en que en ningún caso se pretende dogmatizar, ni tan
siquiera proponer, simplemente se muestra lo experimentado, inviando a que
las ideas, en el caso de convencerles, sean adaptadas a sus particularidades,
a su contexto, a su manera de entender la complejidad de cada dimensión,
porque a todos no nos es útl k>mismo, y en cuanto antes nos convenzamos
de esto, antes adararemos nuestro punto de vista.

(.2.2 Consideraciones sobre la sesión de entrenamiento: ob­


jetivos y metodología
Ufe lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí”
(Confudo)
Seguimos descendiendo niveles, tumo de la sesión diaria, resultado de
nuestro tiempo de planificación y valoración, elemento concluyente para
nuestro ajuste semanal. Por arrastre de conceptos e ideas, múltiples ma­
neras de enfocar y desarrollar la misma. Todas válidas, una vez más. En­
trenar mucho no te garantiza ganar. Entrenar fatal no te garantiza perder.
¿Entrenar bien? Eterna aspiración. Respuesta: si tu equipo gana parti­
dos. tu eres bueno, los jugadores creen en ti. Si pierdes partidos, duda de
ti hasta el utilero. "The ugly truth".

Por suerte, todos tenemos una idea, un plan, una estructura y no podemos
desfallecer pensando que no podemos hacer nada por cambiar el curso de
este incontrolable fenómeno que es el partido de fútbol. La imprevisibilidad
de las situaciones que se dan no nos lo pondrá fácil, pero acogiéndonos a,
y ayudándonos por. los ya defendidos ideales de especificidad y transfe­
rencia, podemos anticipar situaciones, prever comportamientos, responder
Cap<tu!o 6 Mi métodotoga de entrenamiento

más rápido, mejor, y oon ello, reducir esta incertidumbre.

Exacto, nos estamos refiriendo a sesiones de entrenamiento en especifici­


dad como manera más factible de alcanzar "el entrenar bien”, porque si la
especificidad de nuestros entrenamientos logramos transferirla al partido,
habremos conseguido generar conductas adaptativas en nuestros jugado-
res. respecto al fútbol, y sobre todo, a nuestro fútbol. Aprovechar bien el
tiempo de la sesión, actuar en un sentido daro y no hacer cosas por hacer­
las, gestionar recursos y potenciales .. son condiciones indispensables para
nuestro objetivo. ¿Cuántas veces nos hemos sorprendido al observar en la
competición como nuestros jugadores parece que no aprendieron nada de
aquello que pretendimos enseñarles durante la semana?.

A menudo, finalizamos nuestras sesiones de entrenamiento y quedamos


conformes por haber trabajado algún aspecto del juego, convencidos, por
pensar que este se reproducirá en el terreno de juego durante el partido
del sábado. Pocas veces damos la importancia que se merece la eva­
luación del mismo, a comprobar que este realmente se produce en la
competición. Confiamos ciegamente en que lo dicho durante la sesión se
hará, y lo entrenado saldrá bien, "las cosas nos por dichas se hacen y no
por entrenadas salen bien”.

Hagamos un inciso. Recuerde estas 9 letras. Dentro de un rato se las


preguntaré. Probablemente mañana también.

O H T A E C O C L
¿Ya se las sabe?, entonces puede continuar.

Entrenar bien, desarrollar sesiones eficaces de entrenamiento, es dtfídl,


es cierto, oomo se ha dicho, nada de lo que hagamos garantizará que el
balón entre a la portería contraria, pero por suerte sí hay ciertas pautas o
recomendaciones que funcionaron en muchos contextos variados y de
las que podemos extraer lo que más se adecúe a la distintividad de nues­
tra sesión o semana de trabajo.

En primer lugar, refirámonos a los objetivos a ■acosar” durante la sesión del


entrenamiento, pues serán quienes guien nuestras actuaciones. Mediante
el siguiente decálogo, sintetizaremos y concretaremos los mismos de una
manera suficientemente comprensible y adecuada a nuestros ideales:

BSZ
Capítulo 6 MI metodología de entrenamiento

1) Desarrollar los principios y fundamentos de juego acordes a nues­


tro modelo de equipo.
2) Conseguir rendimiento tanto individual como colectivo en la apli­
cación de loe mismos.
3) Optimizar el rendimiento del jugador en todas sus dimensiones.
4) Reducir la ¡ncertidumbre provocada por el juego.
5) Aplicar tareas que cumplan con los propósitos de especificidad y
transferencia.
6) Vivenciar situaciones reales de juego proclives a aparecer.
7) Crear cultura táctica (como dice LHk). darles una razón para hacer
las cosas).
8) Generar contextos comunes de significado (Cano.O).
9) Descubrir conductas simbióticas, asociaciones, interacciones, si­
nergias, y facilitar su emergencia.
10) Anteponer los objetivos futbolísticos globales a los parcelados.

Establecidos los mismos, no basta con saberlos, debemos de intentar al­


canzarlos, pero no uno ni dos, (todos!, en cada sesión de entrenamiento,
día a día. Nadie dijo que fuera sencillo. Nadie dijo que fuera rápido. Ni tan
siquiera recuerdo que se dijera que fuera eficaz.

¿De qué manera vamos a intentar alcanzarlos durante nuestra sesión?


Pese a recordar que el contexto momentáneo determinará el tipo de me­
todología a aplicar en cada momento y tarea (incidir en la idea del eclec­
ticismo y no extremismo), y aun habiendo comprobado que no existe
manera siempre efectiva de controlar la sesión y aplicar los ejercicios en
la diversidad de jugadores, abogamos por una adscripción a métodos
cognitivos de enseñanza, que superen la barrera cognitiva de la que nos
hablaba Muska Mosston. que creen una disonancia cognitiva en el juga­
dor. que les identifiquen como mentes pensantes sobre el campo prepa­
rados para afrontar y resolver los problemas, y no. como ocurre en
demasiadas ocasiones, como robots que esperan a que su entrenador
les diga lo que hay que hacer. Debemos de ensanchar sus canales per­
ceptivos. ¿Por qué hago esto? ¿Cómo debería? ¿En qué momento?,
¿con quién será más efectivo?, ¿En qué lugar sacaremos yo y mi equipo
más ventaja? No se trata de dar peces, sino de enseñar a pescar. Com­
probaremos lo que nos dice Manuel Conde, ‘cuando un jugador aprende
a observar, se da cuenta de que no le faltan oportunidades’’.

jm
Captado 6 MI mecodotagá de entrenamiento

Aplicar durante la sesión metodologías como el descubrimiento guiado, o


la resolución de problemas, (de las que mudios hablan pero que pocos
reflejan en sus entrenamientos), se presenta como solución más rentable
para desarrollar en el jugador la cultura táctica tan requerida y necesi­
tada. Presentar un problema y dejar que el jugador lo solucione sin que
nosotros digamos la solución, únicamente guiemos, da como resultado
aprendizajes significativos, a los que el jugador da más valor por haber
sido generados por él mismo y que tienen una transferencia competitiva
mayor al no disiparse estos tan rápidamente. “Es mejor saber después de
haber pensado y discutido que aceptarlos saberes que nadie discute para
no tener que pensar* (Savater).

Como nos seflalan Gil.S y Dorado.M (2010), se trata de darles a los ju­
gadores el papel que les corresponde, de guiarles en su propio descubri­
miento a través de nuevos interrogantes, de espolear su inteligencia, de
desempolvar su autonomía. Ley del aprendizaje: la meta última de todo
maestro es volverse innecesario.

Yendo a lo práctico (aunque en el capítulo posterior se podrá ver la apli­


cación práctica de todas estas ideas), se trata de plantear una situación
que parta de un interrogante, y mediante tareas propuestas se llegue a un
consenso sobre la mejor manera de solventarla. Se le habla al jugador, se
le plantean nuevas incógnitas, le damos la razón cuando la lleva, se la qui­
tamos mediante ejemplos cuando va en una dirección errónea.

“¿Por qué lo haces asi y no de otra manera? ¿Te has planteado alguna
vez otras opciones? Entendemos que si razonamos lo que hacemos, los
motivos por tos que lo hacemos, probando las diferentes opciones, esta­
remos ampliando las posibilidades de respuesta y por tanto las posibili­
dades de obtener finalmente éxito. Pruebo las distintas opciones,
comparo los beneficios e inconvenientes, decidimos (mi entrenador y yo)
cual es la más adecuada y la pasamos al terreno de los hábitos, para
pasara continuación al siguiente problema. De esta forma parece lógico
adivinar que el jugador se verá como verdadero protagonista de su pro­
pio proceso de aprendizaje, de la andadura hacia su propia autonomía. “
(Gil y Dorado. 2010).

Apostar por esta participación del jugador durante la sesión y conseguir


que se convenzan ellos mismos sin nuestra imposición facilitará que con­
Capitulo 6 MI metodología de entrenamiento

sigamos nuestro objetivo diario oon respecto a su aprendizaje, e incluso


al nuestro, porque aprenderemos mucho más de ellos de lo que en un
principio podemos pensar. "Imponer por poder denota falta de confianza
y temor a ser inferior*. (J.Font).

Construir la sesión de entrenamiento sobre las premisas de las teorías de


aprendizaje cognitivo supone para el jugador un desgaste táctico-emo-
cionai superior. No estamos 'mandando" al jugador a correr series de
1000 metros en las que la única información que debe de procesar es el
control de su campo visual para no chocar con nada, no estamos facili­
tando que durante la ejecución de una tarea el jugador pueda estar pen­
sando en lo que hará o dejará de hacer al finalizar el entrenamiento, al
jugador, se le está exigiendo entrenar en concentración, en un pensar
constante, motivo por el cual, la sesión no debe de alargarse más allá de
90 minutos, si lo hiciese, se perdería intensidad, y es justo lo contrario a
lo que se pretende con este tipo de sesión. Por suerte, la moda de las do­
bles y triples sesiones se está erradicando, aunque todavía quedan quie­
nes encuentran en esta vía la manera de justificar su trabajo ante la
opinión pública. En nuestra idea, la flexibilidad de modelo propugnada
puede acoger de vez en cuando la doble sesión, pero siempre y cuando
haya algo que entrenar realmente, algo que mejorar, no como un hacer
por hacer. En dicho caso, las mismas serían de 60 minutos aproximados
cada una y se fragmentarían en dos partes porque en ambas se plantea
una intensidad elevada difícil de mantener si se hacen seguidas (por
cierto, si el trabajo táctico exige mucha más concentración y descanso
para su mejor asimilación, ¿por qué siempre que hay doble sesión se
hace el trabajo físico por la mañana y por la tarde cuando están cansa­
dos y menos predispuestos se introduce el trabajo cognitivo? ¿No sería
más lógico al revés?. .Otro ejemplo de priorización condicional a valorar).
“Acostumbro a decir siempre que una de las cosas que hacen que el entre­
namiento sea más intenso y cuando se habla de intensidad se habla nor­
malmente en desgaste energético, es la concentración exigida. Por ejemplo,
correr por correr tiene un desgaste energético natural, pero la complejidad
de ese ejercicio es nula y por elfo, el desgaste en términos emocionales
tiende a ser nulo también, al revés que en las situaciones complejas donde
se les exige a los jugadores requisitos técnicos, tácticos, psicológicos y de
pensar las situaciones, eso es lo que representa la complejidad del ejerci­
cio y que conduce a una concentración mayor* (J.Mourinho).
Capitulo 6 Mi metodotogá de entrenamiento

Defendiendo la postura de Cano y Morcillo (2006), y pese a la prioridad


de trabajo expuesta, no nos aferramos únicamente a este tipo de tareas
durante la sesión, y pensamos que también pueden utilizarse medios de
entrenamiento no específicos para: 1) Prevenir y aligerar la exigencia su­
perior que muscularmente supone la carga de este tipo de entrenamiento
respecto al analítico. 2) Respetar el prindpio de variabilidad en el entre­
namiento. introduciendo medios genéricos. lúdicos,..etc... 3) Cuando el
jugador necesita entrenamiento complementario (capitulo 8). Los mismos,
se introducirán en base a la valoración del cuerpo técnico, de acuerdo a
las múltiples variables de la vida de un equipo ya mencionadas y a las ca­
racterísticas propias del tipo de sesión en la que nos encontremos.

WENTE5 TIEMPO NECESARIO PARA


RECUPERARSE
w »* n k
4B-7>h

M m ié ttlí
(Casteto, 2009)

El cuadro expuesto del profesor Casteto nos muestra una tipificación apro­
xím ala y compartida de los tipos de sesión que podemos desarrollar du­
rante un microddo; el nombre que le demos a cada una de ellas es
irrelevante, la razón de su exposidón radica en que el mismo nos sirve
para corroborar nuestra idea (ya apuntada en el apartado del microdcio
semanal) de valorar de una manera u otra, siempre subjetiva, la magni­
tud de la solicitación estructural demandada por las tareas conformantes
de la sesión, y en base a esta, 'jugar con las famosas ondulaciones.

Finalmente, en cuanto a la organización de esta unidad temporal de


trabajo, y de nuevo alojándonos en cuestiones terminológicas con­
gruentes con nuestra manera de entender el juego, sostenemos de
manera afín con Femandez.D un cambio en la clásica partición de la
sesión: introducción, parte principal y vuelta a la calma, (esquema tal
vez muy válido para deportes eminentemente condicionales), y defen­
demos la utilización de disposiciones temporales más apropiadas a
nuestra ooncepdón del tiempo abierta, ininterrumpida, de cumplí men-
Capitulo 6 MI metodología de entrenamiento

tación deliberada, de distribución aleatoria y con presencia de arbitrios


transitorios variados y ajustados a los imperativos cualitativos de nues­
tro mícrociclo semanal.

¿Siguen recordando las g tetras?

Í23 Consideraciones sobra los cjwddos de efitrenamieato:


contenido y evaluación
‘Un hombre no es un recipiente que hay que llenar,
sino una mecha que hay que encender” (Mateo y Lillo)

Llegados al último escalón, el ejercicio de entrenamiento se postula como


substancial reflejo de los ideales perseguidos y mencionados. No sirve de
nada tener buenas ideas teóricas si luego no somos capaces de plas­
marlas en las tareas propuestas a nuestros jugadores, y a la inversa
como nos señala Oscar Cano, si no tenemos una extensa linea teórica de
actuación que nos permita alcanzar un mayor grado de conocimientos,
nuestro trabajo práctico no dejará de ser un mero parcheo.

Recapitulemos e introduzcamos en una misma trituradora: Modelo de juego y


fundamentos de nuestro jugar, pensamiento sistémico y contextual. jugador
como ser hipercomptejo, prioridad de aprendizajes cognitivos. eclecticismo y
flexibilidad. Bien desmenuzado todo, mejor mezclado y conjugado, conve­
nientemente asimiado. y proporcionalmente aplicado, debe de derivar en bue­
nos ejercicios de entrenamiento, al menos para nuestro contexto.
Capítulo 6 Mi metodofcgQ de entrenamiento

Tipificados como de adaptación, regeneración o desarrollo, estos ejerci­


cios han de responder como nos recuerda Aranda.R (2001) a una espe­
cificidad anatómica, metabólica, neuromuscular, táctica, psicológica y
emocional, para lo cual, requieren de la cumpiimentación de varios re­
quisitos. entre los que Femandez.D nos propone:
- Que sean tareas abiertas y no cerradas.
- Que no sean lineales.
- Que fomenten la toma de decisión y autonomía.
- Que fuercen al máximo la cadena percepción-detisión-eiecución.
escondiendo por parte del entrenador la mayor cantidad posible de
información.
- Que ofrezcan orientaciones y referencias para que los jugadores
puedan resolver por si solos las situaciones. Heurística del recono­
cimiento (Punset.E).
- Que se centren en enseñar nuestro fútbol, y no a hacer ejercicios.
- Que partan siempre de la lógica del juego.
- Que conecten los diferentes momentos del juego.
•Que impliquen y comprometan a los jugadores.
- Que sitúen mentalmente al jugador en la globalidad del juego (es­
pacios reales).
•Que sigan una linea metodológica progresiva para su mejor asimiación.

Reforzadas y aderezadas todas estas características por Arjol: “...el nivel


dé oompetítívidad creado, la percepción da la situación a priori o induso la
propia dinámica de la competición (marcador, dominio o no..etc), son ele­
mentos de la misma importancia. La interpelación entre estas características
provoca que la modificación de una de ellas afecte a tas demás, dando lugar
a condiciones no siempre esperadas. Cada situación de Juego presentará
unos márgenes de variación óptimos para la eficiencia de la tarea."

En síntesis, se trata de tareas que simulen la competición, lo que va a


pasar en ella, lo que sabemos que hacemos mal. lo que intuimos que
hace bien el rival, que simulen espacios, tiempos, densidad de jugadores,
posiciones de partida, imprevistos que puedan darse (Luis Cesar Sam-
pedro nos recuerda la tremenda importancia de entrenar situaciones par­
tiendo de posiciones defensivas descolocadas, durante las transiciones,
porque pueden darse y de hecho se darán)..etc. El ejercicio de entrena­
miento tiene que recrear un contexto aproximativo en el cual se exprima
Capitulo 6 Mi metodología de entrenamiento

la creación de nuevos comportamientos, permitiéndole al jugador evi­


denciar. solicitar, optar, autoperfeccionar y fomentar. traduciéndose esto
en respuestas cada vez más efectivas, eficaces e imaginativas.

“Los jugadores pueden aprender porque hablemos con ellos y les expli­
quemos las cosas o pueden aprender viendo como otros deportistas o ellos
mismos realizan una determinada acdón. Pero sobre todo, los deportistas
aprenden cuando son elfos los que hacen las cosas", (Casais y Lago).

Con todo, construidos sobre los principios biológicos (sobrecarga, espe­


cificidad. reversibilidad y heterocronismo), y metodológicos (progresión,
continuidad, cididdad, variación, modelización, multilateral ¡dad e indivi­
dualización). como nos señala Castelo (2009). requerirán de frecuente re­
petición y exigida concentración, de forma que presionen los mecanismos
de adaptación funcional del jugador.

Partiendo de los tipos de inseguridad que pueden presentar los ejercicios


según Godinho.1999 (espacial, temporal y de ocurrencia), y con la inten­
ción de reforzar ciertos contenidos de enseñanza, podemos aplicar sobre
estos sencillas reglas de provocación que faciliten o compliquen, en fun­
ción de nuestros intereses, las adaptaciones perseguidas (Calahorro.F):
- Limitaciones técnicas (Gol válido con centro y remate a primer
toque).
- Limitaciones tácticas (enfrentar distintos sistemas de juego)
- Limitaciones espaciales (reducir espacios para mayor exigencia
perceptiva).
- Limitaciones temporales (perdemos 0-1 en minuto 70 y debemos
remontar).
- Limitaciones zonales (zonas de obligado paso del balón)
- Situaciones competitivas (aumento intensidad disputas).
- Simulación competición (indicaciones similares a partido real).
•Equipo en ventaja/desventaja (número de jugadores).
- Partido favorable/adverso (condicionar arbitraje)
Estas reglas de provocación, como se ha señalado, se aplican oon el ánimo
de potenciar o reforzar un aprendizaje concreto, pero es frecuente, que
como consecuencia de su abuso y mal aplicación, nos encontremos con
ejercicios de entrenamiento en los que debido a su cantidad de condicio­
nantes y limitaciones empleadas, tienden a alejarse de la realidad del fútbol.


Caprario 6 MI mctodotogá de entrenamiento

Por ejemplo, tendemos a obsesionamos mucho oon el número de toques de


los ejercidos, imponemos dos loques, gritamos, nos enfadamos y maldeci­
mos cuando esta regla no se cumple, ¿pero por qué 2? ¿No se trata de ser
eficaz en el juego?, entonces ¿no debería de ser el propio juego y su con­
texto el que marque el número de toques requeridos por la situación?, y
para más inri ¿en algún momento hemos caído en la cuenta de que dos to­
ques no son k> mismo para un jugador que para otro?, ¿nos damos cuenta
de que la complejidad de la tarea la marca el nivel del jugador?, que Iniesta
pueda darle salida al juego de su equipo con tan solo dos toques no quiere
decir que Albelda pueda hacer lo mismo, tal vez este necesite 4 o 5 para ser
igual de eficaz. Algo similar ocurre con las conducciones, ¿por qué condu­
cir es malo?, ¿por qué no escuchamos lo que el contexto nos dice y exige?,
a veces conducir es mucho mejor que pasar el balón. El problema de esta
situaciones estriba cuando un jugador que es capaz de solucionar un con­
texto a 2 toques, se entretenga dando 5. o que cuando un jugador tenga
pase propicio al compañero, peque de egoísmo y conduzca el balón. Eso sí
que son malas lecturas del contexto, y eso es lo que hay que mejorar oon
los ejercicios de entrenamiento.

“Se deben promover situaciones para que sus jugadores mejoren su ca­
pacidad de interacción con el entorno, de modo que no solamente res­
pondan a situaciones con respuestas pre-estableddas, sino que
dispongan de la oportunidad de captar y modificar las condiciones del en­
torno para favorecer sus posibilidades de interacción con el
mismo” (Pd.R.2011)

Determinadas las consideraciones relevantes a tener en cuenta a la hora


de aplicar ejercicios, no debemos de pasar por alto el aspecto organiza­
tivo de los mismos, pues no siempre esto es tenido en cuenta, y en mu­
chos casos acaba limitando el buen funcionamiento de la sesión. Solemos
centramos en el número de series, el tiempo de cada una. los descansos,
y a veces planteamos un ejercicio 6x4 a medio campo y no sabemos qué
hacer con los otros 10 jugadores, ¿Hacen un rondo?, ¡esto hay que pre­
verlo! i y controlarlo!. Lo primero es que los jugadores entiendan lo que
el ejercicio pretende (no tengamos miedo si hay que hacer una “mécro-
pausa' más larga porque el grupo no acaba de comprender la idea, no
pasa nada), seguidamente distribuir al grupo de tal manera, que la tota­
lidad de los jugadores se vean inmersos en la tarea (lo contrarío no es
buena previsión, genera inconformidades y merma el estado emocional).
Capsulo 6 MI metodología de entrenamiento

una vez puesto en marcha el ejercicio, lograr que el mismo se des­


arrolle a una intensidad máxima (no podemos pretender entrenar con
tres marchas menos y luego en el partido mostrar todo nuestro poten­
cial. esto ocurre muy pocas veces), por último, y en función del des­
arrollo que vaya mostrando el ejercicio y la consiguiente asimilación
por parte de los protagonistas, introduciremos modificaciones y va­
riantes que contribuyan al desarrollo de lo pretendido durante esa se­
sión o semana.

La valoración subjetiva del proceso (entrenamiento) y de sus resultados


(jornadas de liga), con su consiguiente evaluación: saber donde fallamos,
y donde acertamos, saber donde nos hacen daño y donde podemos ha­
cerlo nosotros, es lo realmente complicado a y la vez bonito de este de­
porte. Partiendo de que en base a las conclusiones extraídas se
considerarán los ejercicios a aplicar, una mala interpretación de to acae­
cido puede hacer que nuestro trabajo no se vea reflejado en el rendi­
miento de nuestro equipo y que todo lo dicho no sirva de nada. Tengamos
siempre esto presente, no lo olvidemos nunca, pues a veces tendemos a
cobijarnos bajo 'ejercicios milagro*, que no optimizan ninguna de las ca­
rencias de nuestro equipo, pero que seguimos aplicando por no saber
por dónde cojea realmente nuestra mesa. “No vemos tos cosas tal como
son, sino como somos nosotros^Kofíka).

#•3 Reflexión sobre una euse *anxa/ea frenam iento


conductista na contextúa liza do

Si intentamos que el jugador aprenda y se desarrolle de manera conduc­


tista o vicaria, sin hacer participes a sus procesos internos y únicos den­
tro de un contexto real o próximo a la tarea a optimizar, sin dar significado
a su aprendizaje, produciremos jugadores 'planos*, no pensantes, inca­
paces de variar su respuesta ante la variabilidad de condiciones posibles
dentro del juego y que acabarán por extinguirse debido al proceso natu­
ral de selección deportiva.

¿Por qué tos métodos do entrenamiento mayormente utilizados estén


orientados a la preparación de los jugadores para la certeza y consisten­
cia de sus comportamientos en lugar de prepararlos para la incertidum-
bre real del juego ?(Pol, R 2011).
Capitulo 6 Mí mctodotogá de entrenamiento

‘Para mi los mejores juga­


dores son tos que descu­
bren lo que tienen que
hacer sin que se lo diga el
entrenador* Juan Manuel
LHIo (recogido por Manuel
Conde. 2009).

1Lo que se hace normal­


mente es decirles a los ju­
gadores todas las normas
antes de empezar el juego,
les decimos todo lo que tie­
nen que hacer y es al revés,
hay que esconderles todo
lo que se pueda, hay que
forzar al máximo la cadena
de percepción-decisión-ejecución. Cuantas menos normas les demos a
los jugadores más van a descubrir eHos las que realmente conocen y más
cosas va a averiguar por ellos mismos*

Juan Manuel Lillo (recogido por Manuel Conde, 2009)

Se me olvidaba! ¿Se acuerda de las dichosas 9 letras?, seguramente no.

Intente recordadas de esta manera:

C H O C O L A T E

¡SU , son exactamente las mismas, no lo compruebe.

“El ser humano tiene la disposición de aprender de verdad sólo aquello a lo


que le encuentra sentido o lógica. El ser humano tiende a rechazar aquello
a toque no le encuentra sentido. El únioo auténtico aprendizaje es el apren­
dizaje significativo, el aprendizaje con sentido. Cualquier otro aprendizaje
será puramente mecánico, memorfstico, coyuntura!" (Juan E. León).

Enhorabuena, acaba de vivenciar lo que conlleva un aprendizaje signifi­


cativo reducido a su menor grado. Seguro que ahora, pase el tiempo que
pase, recordará las 9 letras.

mi
Capiculo 6 MI metodología de entrenamiento

Las preguntas son respuestas...

A simple vista, planificar de esta manera parece mucho más fácil y


más cómodo ya que no hay que planificar todo el año, ni cuantificar
Intensidades, volúmenes, cargas..y demás, ¿no podría parecer que
quienes optan por este tipo de planificación lo que realmente buscan
es ahorrarse trabajo?
Me gusta esta pregunta, porque es cierto, muchos compañeros se
han sorprendido o me han tachado de perezoso cuando me han de­
mandado mi planificación anual o preguntado por ella y les he res­
pondido que no tengo de “eso". Para mí la planificación es algo que
va mucho más allá de una simple hoja de cálculo Excel en la que se
reflejen únicamente aspectos cuantitativos y casi siempre relaciona­
dos única y exclusivamente con el aspecto condicional del jugador.
Esto para mí es lo fácil. Lo complicado es intentar (resalto intentar),
tener el control de todas las estructuras del jugador, día a día, deter­
minar su estado, los índices de fatiga en cada una de ellas, saber en­
tender al grupo, sus interrelaciones, ver lo que necesitan en un
momento puntual, ser flexible, maleable y no dudar por tener que
cambiar drásticamente lo que se tenia ya planificado. El hecho de no
saber los aspectos físicos que voy a trabajar dentro de un mes, no
significa una falta de control o previsión, porque en mi opinión esto va
a depender de tantas cosas, que aventurarlo con tanta antelación es
un acto de una osadía enorme, porque no sabemos si dentro de un
mes habremos ganado los 4 partidos anteriores o por el contrario los
hayamos perdido, porque es imposible intuir si el equipo requerirá esa
semana de trabajo extra táctico para corregir ciertos desequilibrios
que nos están costando puntos fundamentales, porque es imposible
determinar el contexto relacional que vivirá el vestuario en ese mo­
mento, y así. con cientos de posibilidades más que escapan a nues­
tro control y conocimiento. Inténtenlo.

¿Cóm o se puede prever de esta manera los momentos de “pico


de forma" del equipo, si solo planificamos con vistas a una o
dos semanas?
EL principal problema que yo encuentro a esta cuestión es que tradicio­
nalmente hemos definido al estado de forma de una manera muy reduc-
tora y parcelada, en la que sólo se ha dado importancia al estado de la
estructura condicional del jugador y no se han tenido en cuenta las otras

~ T -----------
Capitulo 6 Mi mecodokgá <te cntreru memo

estructuras conformantes de su sistema. En el momento que entenda­


mos a este estado de forma como un nivel óptimo de desempeño, colec­
tivo e individual, a nivel oognitivo, emocional, condicional, coordinativo,
que nos posibilite resolver los contextos que se nos vayan presen­
tando,...nos daremos cuenta que prever “Picos* es una ardua, por no
decir imposible, tarea. Por tal razón, y puesto que a su vez es irrealizable
el mantener un estado de forma máximo durante toda la temporada, la
idea a seguir es planificar las cargas y trabajos de tal manera que el ju­
gador/equipo estén en un estado óptimo el mayor tiempo posible, y sobre
todo, en los momentos competitivos puntuales.

Es cierto que el fútbol de alto rendimiento vive del dia a dia, y


por eso, planificar mícrociclo a mícrociclo puede estar bastante
justificado, pero: en equipos de fútbol base, o en aquellos en los
que el cuerpo técnico tiene la seguridad de al menos trabajar
una temporada completa, ¿consideras conveniente también esta
forma de planificar?
Los objetivos y plazos perseguidos por equipos no profesionales o
de cantera, son totalmente distintos y no siempre apremian el ganar
a toda costa como otros contextos así lo demandan, esto es una re­
alidad. Pero la razón de por qué planificar con una única semana de
antelación no reside únicamente en el tema de la victoria y el mejor
estado de forma puntual, esto sólo lo refuerza, la razón fundamental
de este tipo de planificación radica en la variabilidad contextual en
cada una de las estructuras del jugador y del equipo que nos pode­
mos encontrar, motivo por el cual, la mejor manera de elegir los con­
tenidos y métodos de entrenamiento es sabiendo lo que la situación
exige realmente. Oe otra manera podríamos estar remando en sen­
tido contrario a la corriente, y esto es categorías inferiores, sí que
puede ser peligroso.

¿Por qué es tan subjetiva y dHIdl de controlar la complejidad estructural?


Porque el contexto momentáneo de la tarea, como condicionante esen­
cial de la misma, es distinto para cada jugador. En una misma tarea no
podemos hablar de complejidad estructural táctica con igual valor para
todos los implicados, pues esta dependerá de cada sujeto, de cada ad­
versario. de cada compañero, es decir, no es igual de complejo ni tác­
tica. ni físíca. ni coordinativamente, ni tan siquiera emocionalmente, un
1x1 contra Sergio Ramos que contra Marcelo: no me requiere la misma
¿ Mi metodología de enerenamiento

solicitación cognitiva el jugar un 2x1 con Iniesta como compañero que


hacerlo con Mascherano; no es lo mismo a priori jugar a dos toque en
espacio reducido para un defensa que para un atacante y es que tam­
poco es igual de intenso un sprint de 40 metros para Samuel Etoo que
para Cese Fábregas. Cada jugador en función de sus características y
competencias tiene sus propios auto-modelos de ejecución óptima, de
lo que se deriva que la singularidad de cada conducta se debe a la pro­
pia complejidad del sujeto.

"Hacer preguntas es prueba de que se piensa"


(Rabindranath Tagore)
Capitulo 7 Prionr»c*ón de estructuras condicionales coocextu*tizadas en nuestro juego

¿Sabe jugar al fútbol?, esa es la totalidad que debemos de respetar


(Oscar Cano).

J . l El jugador como unidad funcional:


sorteando la unidireccionalidad.

1Depende de lo atados que estemos a nuestras creencias, conceptos o


teorías, podremos, en mayor o menor medida, cambiar el significado de
nuestra, hasta ahora, indiscutible realidad* (O.Cano)
Como venimos haciendo hincapié, ei jugador es paite de un lodo mayor, que le
condicionay otorga suvalor reai (Messi noes igual dedeterminantecuandojuega
con su dub que cuando b hace con su selección). Q jugador es contextúa!.
mYo no entiendo al jugador como si solo, intento vedo dentro de un con­
texto general y del equipo. Yo intento que el equipo ayude a ser mejor a
Messi, y que él haga mejor al equipo. Lo intento con él y con todos"
(Guardbla)


Capítulo 7 Prionzación de estructuras condicionales contextúa!Izadas en nuestro juego

1Debemos de entender aljugador como un ser contextual, en un proceso


de mutua dependencia entre contexto y jugador, por logue el rendimiento
del mismo dependerá no sólo de 61, sino de sus posibilidades en aquel
contexto" (Pol. R 2011).

A su vez, este mismo jugador es un lodo por sí mismo, pues como ser hu­
mano. es un sistema indivisible, es una unidad funcional incapaz de ma­
nifestarse a través de alguna de sus estructuras de manera aislada. Es
la sinergia resultante de sus conformantes.

"No podemos despedazar al jugador. Hasta en la conducta menos com­


pleja, el futbolista moviliza el todo que representa. Las estructuras no se
pueden activar de manera sectorial, ya que ese hecho nos conducirla a
entender al sujeto como un ente mecanizado, compuesto por piezas"
(Cano,0.2009)

Escuchamos con frecuencia comentarios del tipo ‘este jugador se en*


cuentra mal físicamente’ , ‘ no tiene chispa', le pesan las piernas", y rá­
pidamente. los preparadores físicos, tras sentir atacado nuestro ego,
intentamos buscar que carencia condicional le está induciendo a este
aparente pobre rendimiento, sin apenas reflexionar acerca de otras posi­
bles causas de este estado (situación complicada en el equipo, vida ex-
tradeportiva, ánimo, motivación, estrés..etc.). Seguimos viendo líneas de
causa efecto. Debemos empezar a curvarlas. A ver circule» en los que un
resultado no sea provocado por una única causa. Como sabemos y ya se
ha reincidido mucho, cualquier acción del jugador pone en juego a todas
sus estructuras de manera simultanea (a unas más que a otras, pero a
todas a la vez). Mejorar la capacidad de interacción del jugador con el
contexto específico donde se mueve es nuestro principal cometido.

Iluminándonos una vez más por Oscar Cano (en mi caso nunca sabré
como agradecer a este profesional tanta luz aportada a mi oscuridad), a
través de un sencillo ejemplo podemos observar claramente la realidad de
esta unidad funcional.

En la imagen que se muestra advertimos como losjugadores del equipo sin po­
sesión de balón, guiados por un principio grupal afectivo, ‘eviar la progresión
del poseedor”, solicitan simultáneamente todas y cada una de sus estructuras
oonformadocas; Así, a cada uno de eflos. el contexto momentáneo en el que se
Capitulo 7 Priorlatíón de estructuras condicionales comexunlodas en nuestro juego

hallan inmersos les está exigiendo a


nivel condicional (fuerza, rapidez y flexi-
biidad. para dfficultar la acción del ata-
cante), a nivel cognürvo (anticipación
previsible de las zonas por las que
puede pasar el poseedor y del compor­
tamiento imprevisiDie que puede des­
andar el mismo, ya que por ejemplo
podría optar por seguir conduciendo,
pasar a un oompañero o induso simular
una falta), a nivel coordinativo (ajuste corporal y orientación adecuada de sus
segmentos para que la técnica de interceptación sea efectiva), a nivel sodoa-
lectivo (vemos como la actuación de cada uno está supeditada a to que haga o
presuponga que puede haoer su compañero), y a nivel emocional (podrían estar
optando por una actitud defensiva intensa debido a que el partido se encuentra
en ios útimos minutos y necesitan mantener el resuRado ya que su futuro de­
pende en buena parte de b acontecido en ese partido).

De lo anterior se desprende en consecuencia la siguiente condusión: Si en


ningún momento del partido se pone de manifiesto alguna de las estructu­
ras de manera aislada, no podemos entrenar a estas sin tener en cuenta sus
relaciones. Un entrenamiento en el que se fortalezcan aspectos en detri­
mento de oíros, no es trabajar en especificidad, no es ocuparse del contexto
real. Consecuencia: los aspectos olvidados empeorarán (Potencia pros­
pectiva). B entrenamiento es una realidad fractal. en la que lo que ocurre en
un nivel se refleja en el resto de niveles.

Con todo, y conscientes de que no se debe de entender la acción como una


simple organización de estructuras anatómicas, sino más bien como una inter­
acción funciona! entre deportista y entorno, la pretensión del siguiente apartado
no es reducir ni desintegrar la realidad, pues ya la 'conocemos', y sabemos de
la imposibilidad de este acto. Hablar de las distintas manifestaciones condi­
cionales únicamente responde a un intento de priorizar posibles objetivos de
distintos trabajos, pero siempre visualizando y teniendo presente el contexto.
Como bien dice Seiru-lo. se (rata de priorizar sin fedudr. (Como se podrá ob­
servar, todas las Amplificaciones propuestas, aunque se delimiten como pro­
pias de una manifestación concreta, tratarán de dar respuesta a las demandas
dei jugador de manera gtobal y a su vez. ser coherentes oon todo lo que se lleva
defendiendo desde el principio de este documento).
Capítulo 7 Priorizitíón de estructuras condiciónala contextúa! izadas en nuestro juego

7*9 C o n sid e racion es sobre el tra b a jo de Fuerza c o n te x -


tualiiada______________________________________________
“La fuerza necesaria para et fútbol es relativa. Relativa a cada ejecución,
cada tarea y a la manera en que se manifieste el desarrollo deljuego".
(Carlos Lago. 2002)

La Fuerza, apodada por algunos como contenido estrella de la prepara­


ción física, es entendida en la actualidad como la cualidad más impor­
tante a tener en cuenta a la hora de entrenar, por ser la única, base de
todas las demás y prerrequisilo de las expresiones técnico tácticas del
jugador (Martín Acero 1998, Cometti 1999. Seirulo 1995).

Como con cualquier otro concepto, el esclarecimiento de la noción de


fuerza para el fútbol ha sufrido una evolución acorde a las nuevas ten­
dencias y corrientes metodológicas, siendo la definición aportada por
Massafret, Seirulo y Espar (1995) la que a tenor de las publicaciones, pa­
rece poseer más adeptos momentáneamente. “capacidad condicional
que, mediante la actividad muscular nos permite superar o contrarrestar
física y psíquicamente una carga de trabajo de una intensidad alta y va-
Capitulo 7Priorladán de estructuras condicionales contextutladu en nuestro juego

fiable que se manifiesta en intervalos cortos de tiempo, permitiendo man­


tener el nivel óptimo de rendimiento en la ejecución de las necesidades
coordinativas que exige el juego"

No seré yo quien trate de modificar, refutar o discrepar sobre esta defini­


ción. entre otras cosas porque creo que la misma simpatiza con la idea
que yo comparto, únicamente me gustaría señalar, que de acuerdo a la
manera de entrenar que estamos defendiendo, toda definición, de cual­
quier concepto que se preste y sea susceptible de entrenabilidad. debe­
ría de poseer una "coletilla* final que convendría ser algo asf como:
“..................permitiendo aljugador durante la competición serlo más efi­
caz posible en su juego, y en el del e q u ip o Esta última parte será la que
nos haga reflexionar realmente sobre nuestros planteamientos de trabajo,
o al menos sería aconsejable, porque entre otras cosas nos sitúa en un
mundo en el que si el jugador es incapaz de manifestar lo entrenado en
la competición, nuestro entrenar no será aprovechado, no habremos sa­
bido sacarle el máximo partido a nuestro tiempo.

En base a esto, la fuerza del futbolista deberá de responder y adaptarse


a todas las demandas que exija la gkibalidad del juego si realmente pre­
tende ser significativa en la determinación del éxito del duelo futbolístico.
No puede limitarse únicamente a ser un parámetro fisiológico mecánico, pues
debe de ser aplicada y aprovechada en su totalidad por ei resto de estructuras.

“No podemos entender el movimiento como algo independiente al entorno


en que se expresa, de modo que no podemos entender la fuerza, sobre
todo en un deporte en que la precisión es tan importante, como la simple
generación de tensión muscular, máxima o no, sino que ésta debe estar
creada en sintonía con el entorno competitivo, necesitando además de
eficacia y eficiencia en la generación de estas te n sio n e s(Pol. R 2011).

Les pondré un ejemplo real (ni casual ni oportunista) sobre mí contexto actual:

E) departamento de Valoración del Rendimiento de mí dub actual tiene la


costumbre de valorar periódicamente ciertos parámetros "físicos* conside­
rados útiles para el jugador, entre eMos. la potencia del salto vertical a través
del conocido protocolo de Bosco. En el caso particular de mi equipo, se da
la peculiaridad y no creo que rareza, que el jugador que mayores valores ob­
tiene en el test no suele ganar ninguna acción aérea durante el partido, y que

mz
Capítulo 7 Príorízadón do estructural condicionales contextúa)ízadat en nuestro juejo

aquel sobre el que el test desprende valores inferiores, sale airoso prácti­
camente en la totalidad de acciones de este tipo en las que interviene. (Po­
seen una estatura similar, por si estaba pensando en eso).

¿Qué pasa entonces?, en mi opinión algo evidente, hay un jugador que


no sabe transmitir o aprovechar en el juego sus elevados valores de
fuerza 'descontextualizados’ , y otro, que pese a tener limitaciones bioló­
gicas. controla muy bien ciertos aspectos de sus otras estructuras con­
formantes (anticipación, posición corporal...) que le permiten ganar sus
duelos particulares. ¿Qué fuerza nos interesa entonces?.

El siguiente gráfico, nos muestra la constante e imprescindible relación


que debe de existir entre todas las estructuras del juego global y la
fuerza, para que la misma se traduzca en algo realmente válido para
nuestro equipo/jugador, y así pueda verdaderamente identificarse como
fuerza específica/óptima.

1El mejor futbolista no será aquel que sea capaz de saltar más lejos o
que pueda aplicar a su cuerpo mayor fuerza, sino aquel que es capaz de
aplicar con éxito y en el momento adecuado, asi como con la técnica óp­
tima, todas las cualidades deseables en el partido de fútbol, sin exce­
derse ni quedarse corto" (Quillón del Castillo .1996).

V
Capitulo 7 Pnonzacxbo de «trueuwas condicionales towentialnifai en nuestro juego

Por consiguiente, si la única Fuerza que nos interesa es aquella que en­
globando a la totalidad de las estructuras muestra eficacia durante la com­
petición. no percibo imperiosa la necesidad de erigir una clasificación de
la misma, pues sabemos que a lo largo de todo un partido, aparecerán
prácticamente todos los tipos de tensión muscular, acciones musculares
y manifestaciones (Fuerza-resistencia, Fuerza máxima relativa. Fuerza -
Velocidad. Potencia. Fuerza explosiva,..), y que ninguna acción, sea cual
sea, requerirá un único tipo de fuerza de manera aislada, sino que siem­
pre será solicitada una combinación de las mismas.

Saltos, desplazamientos, lanzamientos, luchas, remates, cargas, entra­


das. aceleraciones, desaceleraciones.. .etc., son algunas de las acciones
que requerirán de la fuerza. El poder realizadas a la máxima intensidad
en un breve tiempo (expiosividad). alternadas con periodos de descanso
activo o pasivo (intermitencia), y en momentos en los que el cansando
sea patente (resistencia a la fuerza), será k) que la dinámica del juego
nos exija, y por consiguiente, referencia para la caza de la ansiada fuerza
óptima para el fútbol.

Vara hacer un análisis realista de la fuerza en el fútbol debemos de partir del


propio fútbol, es decir, de tas características motoras propias de este deporte
para delimitar que manifestaciones de aquella se soSdtan por las diferentes
acciones que se realizan a lo largo del partido" (Pcrtdés.1996).

En último lugar y en cuanto a su metodología, vemos como los medios


de entrenamiento habitual mente utilizados para la mejora de fuerza
en nuestro deporte (maquinas, pesos, pliometria...) puesto que po­
seen muy baja especificidad neuromuscular y sobre todo táctica, tie­
nen como principal inconveniente su falta de transferencia para la
competición (Aranda y cois.2004). Tal vez desarrollen la cualidad
fuerza, pero al no hacerlo al unisono con el resto de estructuras, esta
gananda no se muestra como óptima para el juego. "¿De que le vale
a un jugador mejorar la fuerza explosiva elástico reactiva si luego
salta antes de tiempo en un despeje, o si acelera muy rápido en una
jugada para hacerse con el balón, pero llega tarde por no haber per­
cibido y anticipado antes dicha acc/ón?" (Portolés.1996).

En la otra cara de la moneda, también reparamos en que un número con­


siderable de autores (entre ellos Benitez y Aiestarán.2000; Dóttavio y

mz
Caprtulo 7 Phorixactóf» de estructuras condicionales contextual izadaj en nuestro juefo

Tranquili.1992) sostienen que el estímulo de entrenamiento provocado


por la situación de juego tampoco es suficiente para optimizar la mani­
festación de fuerza deseada, pues si no se aplica una actuación concreta
a favor de su desarrollo, los requerimientos aparecidos son muy limitados
y poco estresantes. Es decir, mejorar la fuerza mediante una situación
frecuente de entrenamiento oomo puede ser un 6x6 sin ninguna premisa
“extra* condicional, tampoco nos originará dividendos todo lo elevado po­
sible para nuestro rendimiento.

Por consiguiente, y si como bien es sabido, en el centro de dos extremos


se encuentra la virtud, en cuanto a la mejora de la fuerza se refiere, de­
fenderemos planteamientos globales, que perciban al jugador como uni­
dad funcional, que respeten la lógica del juego/nuestro juego y que dentro
Capitulo 7 Priortzación de estructuras condicionales contextúatiziidas en nuestro juejo

de este contexto, sean capaces de solicitar al jugador de manera priori-


zada acciones de fuerza, que aun pudiendo estar aumentadas en canti­
dad o calidad, exigidas por elementos no específicos del fútbol (vallas,
lastres...), se desvíen lo menos posible del conjunto de especificidades
perseguidas: cognith/a. coordinativa, condicional y socioemocional.

Esta idea, unida a nuestra realidad ( períodos muy cortos de trabajo


entre partido y partido, grupos muy numerosos y con muchas dife­
rencias), nos lleva a la conclusión de que en el fútbol no tenemos
que desarrollar niveles máximos de fuerza, pero sí niveles óptimos,
y para ello, de momento, la mejor solución que la experiencia des­
prende. nace de la idea ecléctica antes mencionada, (trabajo de
fuerza previo para trabajar en fatiga, transferencia neuromuscular de
la acción condicional a la acción del juego, ciclos de trabajo/des­
canso que respondan a los requisitos del juego en cuanto a intensi­
dad o intermitencia, situaciones de juego que potencien la aparición
de situaciones específicas..etc.).

“En vez de desarrollar la fuerza de una forma aislada o descontex-


tualizada, lo hacemos a través de ejercicios con determinadas ca­
racterísticas. jugando con el espacio, el tiempo, el numero de
jugadores y las reglas que les imponemos. De esta forma estamos
sin duda desarrollando algo relacionado con la fuerza, pero en un
contexto mucho mas especifico. Un ejercicio táctico técnico en el que
existen al mismo tiempo muchos saltos, muchas paradas, muchas
cintas y muchos cambios de dirección, es mucho más importante que
otro donde se trabaja la fuerza de forma aislada. Ahora, lo difícil de
todo esto es conseguir operadonalizar lo que queremos, es conse­
guir crear ejercicios que engloben todas las vertientes, sin olvidar
nunca nuestra primera preocupatíón: potenciar un determinado prin-
cipio de /uegoí(Mourinho).

Los ejercicios aquí expuestos y en los sucesivos apartados, deben de


ser entendidos como posibles dinámicas de trabajo, motivo por el cual
el número de series, repeticiones, descansos, espacios, densidades,
momento del microddo para aplicar...no están señalados, dejándose
la concreción de los mismos para la individualidad de cada contexto
junto a sus particularidades.

mz
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextual izadas en nuestro juego

(principios Modelo de Juegoc Superioridad numérica zonal


Estrategia operativa semanal (Combatir /neutralizar): Inespeafico

Especificidad: 2 3 4
OBJETIVO SBTEMICO: Fuerza Contcxtuaizada
Situadón Dinámica Intensiva Acdón
Subobjetivo táctico: Toma de decisión en ataque.
Subobjetivo condicional: Fuerza explosiva coordinadóny agilidad.
Subobjetivo coordinativo Fijación defensor, pase y finalización.
Subobjetivo emocional: Estrés por requislos temporalesy de eficaoa.
Subobjetivo sodoafectva Desmarque de sol daridad.
DESCRIPCION:
Saidaamultáneadedosatacartes.
Coordinación lateral ida y vuelta + S alto va lias + ágil dad explosiva -f-transferenda a 2x1 tras
recibir pase del defensor.
Potenciar el concepto de fijadón como elemento coor di nativo/ti ctico más dicaz para
superar lineas defensivascon superioridad.
0 jugador en posesión elegirá en fundón del comportamiento del defensa, pudiendo acabar
largada en d caso de que d defensor realce un mareaje sobre el no poseedor.
Actuar aemore baio la reetamentadón de fuera de juego.
VARIANTES:
ModVicar la densidad de jif adores en la situadón zonal.
Añadir transición ataque defensa en el caso de que la jugada no acabe en goL
Limitar tiempo finalización.
POSIBLESINTERROGANTES A PLANTEAR:
Opciones de resolver un 2x1.
¿siempre que me desmarco debe de ser para recibir?

É f l
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextualizadas en nuestro juego

I Principios M o d d o d e Juega: Transición defensa-ataque rápela en zona crítica.


Estrategia operativa semanal (Combatir/neutralizar): Errores recurrentes en zona central
por deficiente sáida del balón de centra les rivales.
■ u .m .w i iw r i __ 2_____________ 3 4 S
OBJETIVOS Fuerza Contextúa iza da
Situación Dinámica Intensiva Acdón
Subobjetívo táctico: Predisposirión ofensiva en momento defensiva
Subobjetívo condicional: Resistenaa a la F uerza Intermitente.
Subobjetívo coordinativo Pressing, anticipación, interceptadón, pase y finalización.
Subobietívo emocional: Estrés por requisitos temporalesy de eticada.
Subobjetívo soaoafectívo: Cohesión grupal.
DESCRIPCIÓN:
Dos defensores, detrás de la portería a defender, ejecutan acdones de fuerza paa
seguidamente entrar a zona de juego, recibir el pase del portero e intentar aguantar la
posesión del balón.
En campo contrarío, tres atacantes tras realizar acciones de fuerza, realizan pressing intenso
en zona de juego para robar rápidamente y tener derecho a finalizar.
EL objetivo para los defensas será dar salida al balón a una de bs zonas laterales marcadas
batiendo aguantado la posesión antesal menos durante 5 segundos.
Regla defueia de juego presente.
VARIANTES:
Densidades.
Acciones de luerza previas.
POSIBLES INTERROGANTES A PLANTEAR:
¿Forma más eficaz de mantener la posesión en inferioridad numérica?.
¿Forma más eficaz de alcanzar la posesión estando en superioridad?.
¿Existe algún automatismo hteresante que debido a su eficacia podamos retener para la
casitotaidad de superioridades?

M Z
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextual izadas en nuestro juego

Superiori efe d num en ca e n zonas laterales.


Estrategia operativa semanal (Combatir/neutralizar): Distancias amplias entre central y
latera L PostbI-e punto dé bi.
Es peeif id dad:
Fuerza Contextúa Ezada
SitustíD'Ti Dinámica Intensiva Acdón
Subobjetivo táctico: Temporiza oon ofensiva.
Subobjetivo condicional: Fuerza Intermitente.
Subobjetivo coordinativo Pared, desdoblamiento y finaliza dóra.
Subobjetivo emocional: Autocontrol. Decisión correcta en momento clave.
Subobjetivo sotioafectivo: Relación y comunicadóninterpersonal.

3x3+ 1 en especifiddad posioonaL [verde


El equipo que logre 5 pases orienta el ataque hacia la portería contraria,» contactando con su
delantero. Este temporizará en l x l en zona delimitada a la espera de que el interior
f ¡naSce la ejecución de un elemento condidonal (zona F} y se incorpore a su zona.
Delantero e interior temporizarán ofensiva en 2x1 a la espera de que lateral derecho doble
por fuera tras realizar (F) y pueda recibir para centrar y finalizar jugada.
La jugada se fina liza en 3x1 (el defensor debe d e ir a defenderla}.
Si no hay gol, transición rápida del portero hada zona lateral donde equipo contrario se
encontrará momentáneamente dara para completar los 5 pases.

Aumentar densidad defensiva en zona de remate.


Limitaciones temporales para ejecuaones zonales.

¿cóm o se d efiende una pared? ¿y un 2x1 zonal?

Indice Solicitación Táctica: 16 x T (grupal, oposición y cuatro momentos)


índice Solicitación Condicional: 6 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): S

/ A . * “ s
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextualizadas en nuestro juego

Principios M o d e lo de Juego:
lin e a de fue ra d e ju e g o avanza da y b a sculadón colectiva.
Estratega operativa semanal (Com batir /rteulralizar): Rival con b a jo nivel de juego
combina tivo y alta tendencia al juego directo desde atrás. Combatiremos reduciendo el
espado de juego a través de subir nuestra linea defensiva y dificultar su juego directo en
largo-_________
Especificidad: * 4
O B JE TIV O S b T tM IC O : Fuerza Contextúa fiza da
Situación Dinámica Intensiva Acción
Subobjetívo táctico: P rovocación fuera d e Juego y bascula d ó n defensiva.
Subobjetívo condicional:______ Resiste nda a la f uerza específica.
Subobjetívo coordinativo A n tid paciones e intercepte d o n e s .
Subobjetívo emocional: Sentimiento control de la situación.
Subobjetivo sodoafectivo: Autodisciplina y responsabilidad g r u p a l
DESCRIPCIÓN:
4x4+1.
Una Inea de 4 en defensa bascula en base a la circulación de balón que mantenga el equipo
contra riou
Los jugadores con balón podrán puntuar pasando el balón entre dos conos que no están
ocupados por una mala bascula d ó n .
Sim ultáneam ente,y ante la señal sonora del entrenador, ios 4 defensas harán una acdón de
fuerza (e n este caso marcha hada atrás y vuelta rápida la posición).
Una vez se hayan hecho tres repeticiones de la acción de fuerza, los S jugadores con balón
intentarán atacar a la línea de 4 adelantada y sobrepasados para hacer gol.
En caso de robo, se inte rea mbia n i os rol es.
M o d fica r la posición de la linea defensiva.

POSIBLES IN I ERRO GANTES A PLANTEAR:


¿cómo se ataca una línea adelantada ?
¿cómo debe actuar la línea defensiva ante un lanzamiento en largo?

Indice Solicitación Táctica: 16 i T (grupal, oposición y cuatro momentos)


índice Solidtación Condicional 6 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 6

141
Capítulo 7 Priorlzadóo de estructuras condicionales contextual tudas en nuestro juego

7*3 C o n s id e ra cio n e s sob re « I tra b a jo


de V elocida d c o n te x tú a tizada

A Júnior, jugada trasueño internacional que estuvojugando hasta ios 40 a un


gran nivei, le preguntaron: ¿cómo es postóte quejugando en contra de gente
másjoven sea ustedmás rápido? La respuesta: *esque yo conozco los atajos'
Como consecuencia de la cada vez mayor igualdad entre los equipos de fútbol,
los espacios funcionales de acción durante el juego han disminuido, derivando
esto en franjas temporales de actuación más breves (pensar, dedcfir y actuar
más rápido) e intensas (mayor presión rival y densidad técnico-táctica).

Para resolver de manera satisfactoria la comptajUad de estas situaciones, la


velocidad se presenta como otra de las cuaidades viales para el jugador ya que
si este no es capaz de realizar la gtobalidad del geste requerido de manera “rá­
pida*, es más que probable que el rival salga victorioso de esta confrontación;
se trata por tanto, como nos dioe Portolés (2006). de una manifestación con un
alto valor cualitativo (fundamental para acciones más determinantes del juego),
pero con un bajo valor cuantitativo (tan sólo un 5-10% de l06 metro6 recorridos
por un jugador se realzan a intensidad elevadafrnáxima). Análogamente a la re­
alidad expuesta, señalar y recordar que este alto valor cualitativo ya fue aven­
turado por Cometti en 2002 con su cambio de paracftgma o inversión de la
pirámide de los esfuerzos, en la que básicamente se invita a que las acciones
de aRa intensidad tengan un mayor peso que las de resistencia, tradicional­
mente privilegiadas como sabemos.

m
Capítulo 7 Pnoniaoón de estructuras condicionales contextúatizadas en nuestro juego

Entendida por algunos como resultante de la aplicación de fuerza, y como


cualidad independiente por parte de otros, debemos en primer lugar,
como con todos los conceptos que solemos manejar diariamente, esta­
blecer un consenso en tomo a dicha cuestión, de tal manera que al cons­
truir una conceptualización común, podamos establecer diálogos
enriquecedores entre nosotros y no derivar en confusión alguna.

Las reflexiones aportadas por J.L Arjol al hio de la misma, nos allanan el
camino hada una visión 'híbrida', en la que la fuerza, la ampltud de mo­
vimiento. la técnica y la toma de decisión, son condicionantes innegocia­
bles de lo que hasta ahora habíamos entendido por velocidad:

¿Existe alguna manifestación de la velocidad en la competición de fútbol


en la que al mismo tiempo que realiza el movimiento el jugador este no
deba de tomar decisiones sobre la situación de juego en la que se da?

¿Existe alguna manifestación de la velocidad en el fútbol que sea inde­


pendiente del entorno (balón, compañeros, adversarios, espacio...?

¿Vale la pena invertir 6 semanas de entrenamiento parala mejora de la fuerza


explosivo elástica y la velocidad, obteniendo una mejora estadísticamente sig-
nrñcatva en los test, si cuando se incorpora esta a una toma de decisión sen-
cita y especifica deljuego, se equivocan la mayor parte de los sujetos?

Vemos como la velocidad no ha de ser únicamente entendida como la


acción física de trasladar nuestro cuerpo en el espacio, sino que se pre­
senta como algo mucho más complejo, donde entran en juego aspectos
y procesos perceptivo-cognitivos relacionados con la lógica de la compe­
tición y del juego. Definir la misma en consecuencia, pasa por atender a
su inquebrantable naturaleza trifásica, donde percepción, decisión y eje­
cución deben de ser tenidas en cuenta sí queremos abordar ai concepto
de una manera contextúa!.

"Más rápido no solo para Hegar a/ lugar deseado o para realizar una acción,
sino también para pensar, para encontrar soluciones, para percibir el error,
para descodificar señales del encuentro. En síntesis, más rápido y mejor,
para percibir, pensar y actuar” (Garganta, J.2001). Donde actuar, no es sóto
correr más, sino también coordinar de manera lo más rápida y eficaz posi­
ble los gestos técnicos específicos del juego (pase, regate, conducción..).
Capítulo 7 Priorizadón de estructuras condicionales contextúaliradas en nuestro Juego

En resumen, somos conscientes de que existe una predominancia es­


tructural biológica en algunos sujetos pata correr más rápido que otros,
pero estamos convencidos de que la eficacia de este parámetro dentro
del juego está limitada por la exigencia cognitivo/coordinativa de la situa­
ción puntual (Valga el ejemplo de que en la fórmula 1 no gana siempre
el que mejor coche lleva).

Establecidas estas premisas fundamentales, y al igual que se mencionó


en el apartado de la Fuerza, debemos de referimos a esta, innegociable­
mente. en términos de velocidad óptima y no máxima, pues si por ejem­
plo esta presenta altos valores en su dimensión biológica pero es
insuficiente para resolver a nuestro favor una situadón de juego, la misma
no nos servirá prácticamente de nada; No siempre el éxito consiste en
Degar el primero, puede que lo que la situación requiera es que lleguemos
ligeramente después del defensor (evitar fuera de juego). Velocidad por
tanto adecuada a cada situación particular.

Ahora bien, hemos contextúa!izado, o al menos intentado, la velocidad óp­


tima para el jugador, pero aquí no se zanja todo, pues estamos olvidando la
esencia del juego, es decir, la interacción sodomotríz. No podemos hablar
de vetoddad y no referir esta al colectivo puesto que la misma podría con­
siderarse mucho más determinante para el desenlace final del enfrenta­
miento. Ha velocidad del equipo determina ía vetoddad de juego, por
encima de cualquiera de sus jugadores. Las acciones de juego casi nunca
vienen determinadas por al velocidad con que se desplazan sus jugadores,
sino que normalmente estas vienen condicionadas por la vetoddad con la
que se mueve el balón" (Garda Manso. Navarro Valdivieso, y cois. 1998).
Una correcta organización colectiva, la aparición de asodaciones significa­
tivas, el adecuado aprovechamiento de los espacios y la fluidez técnica entre
los componentes del equipo, permiten compensar escasas cualidades físi­
cas de algunos de nuestros compañeros, permitiéndonos alcanzar éxito en
numerosas situaciones independientemente de que en frente tengamos ju­
gadores con un mayor nivel de velocidad.

Como consecuencia de lo expuesto, la dependencia de la velocidad con la


táctica (situación de juego), unida a su carácter preferentemente colectivo,
hacen a esta susceptible de mejora desde diferentes vías de intervención,
lo cual, como señala Arjol (2009), es un aspecto altamente positivo que la
convierte en una cualidad significativamente mejorable. no soto a través de
Capitulo 7 Prlortadón de estructuras condicionales contcxtuattzadas en nuestro juego

los medios tradicionales utilizados, sino interviniendo también en otros as*


pectos como la técnica, la capacidad de percepción de los estímulos ade­
cuados, la inteligencia táctica para tomar decisiones, la capacidad de
cooperación y sincronización los movimientos y acciones del compañero,
ele. Dicho de otra manera, comenzar a entender a la velocidad desde esta
nueva óptica, amplía considerablemente el abanico de posibilidades meto­
dológicas de las que goza el cuerpo técnico para mejorar esta faceta.

Dilatado nuestro margen de maniobra, debemos de integrar las alterna­


tivas del mismo dentro de la lógica metodológica escudada, priorizando
alguna vertiente de esta pero estando el resto siempre presentes, guián­
donos por las necesidades de nuestro juego pretendido, persiguiendo una
mayor transferencia mediante situaciones lo más especificas posibles y
ayudando al jugador a saber resolver problemas.

Se trataría por tanto de lograr a través del entrenamiento:


- Incremento de la capacidad para percibir y decidir, rápida y ajus­
tadamente al contexto, de manera tanto individual como colectiva.
- Aumento en la capacidad coordinativa específica, elevando así
el nivel de ejecución técnica requerida y facilitando la adecuada
sincronización y cooperación entre los miembros del equipo.
- Optimización de las capacidades biológico/mecánicas que posi­
biliten al jugador desarrollar más potencia mecánica extema en
acciones o secuencias de alta intensidad (saltos, sprints, cambios
de dirección bruscos...).
•Perfeccionamiento de la capacidad de engaño o de generación
de incertidumbre. al ser una faceta altamente relevante en la re­
solución de un conflicto sociomotor. “Aquel jugador/equipo que
posea bien desarrollada esta habilidad, podrá enmascarar o en­
cubrir su movimiento, evitando la acción del rival, incluso su ca­
pacidad de anticipación, de forma que sin haber sido más rápido
habrá conseguido desviar la acción del oponente obteniendo ven­
taja sobre é/" (Arjol.2009)
•Manejo emocional correcto de las situaciones de alta intensidad,
pues son situaciones que requieren de una máxima dedicación de
recursos y el jugador debe de estar acostumbrado y dispuesto
para ir al límite de sus posibilidades.
Capítulo 7 Prioriudén de estructuras condicionales contcxuialtzadu en nuestro Juego

En definitiva, desarrollar tanto en el jugador como en el equipo un gran


número de recursos que les permitan gestionar un rango amplio de ma­
nifestaciones de la velocidad para así, solucionar eficazmente las dife­
rentes exigencias competitivas. (TrujiUo.FJ 2009).

¿Cómo lo vamos a lograr?


Conscientes de que en cualquier ejercicio o tarea propuesta, el jugador está
entrenando la velocidad de una manera u otra; en cuanto a la prkxizadón de
esta, defendemos la utilización de ciertas pautas de trabajo básicas para el
txjen desarrofo de la misma, de tai modo que; en el plano individual aplicare­
mos distancias generalmente oortas adaptadas a la densidad tiempo/trabajo

m
Capitulo 7 Priortadón de estructuras condicionales cootcxtualiudas en nuestro juego

exigida por la competición, sin altas cargas adicionales. ejecutadas a máxima


velocidad relativa, con solicitaciones cogniivas y variaciones relacionadas con
el puesto y funciones dei jugador. En el plano colectivo, y partiendo de la re­
flexión de Yagüe Cabezón, (1995): te eficacia de los ataques guarda una re-
ladón inversa con la duración de los mismos: ataques veloces, breves, y con
participación de pocos jugadores, alcanzan una alta efectividad’', fomentare­
mos siuacáones de superioridad, que fadten la coordinación de acciones entre
los poseedores del balón, jugaremos con la intensidad defensiva, potenciare­
mos situaciones de elevada carga emocional, en las que la ejecución del Ju­
gador se vea mermada por el posible estrés o ansiedad de la situación,
estimularemos la aparición de asociaciones productivas dentro de la diversidad
de nuestro equipo, estableceremos pautas de actuación preferentes para
nuestro modelo de juego ante situaciones contextúales concretas, y que sean
susceptibles de identificación y aplicación rápida durante el partido.

Algunas de las posibles variaciones a incluir en nuestras tareas y que fa­


cilitarán la consecución de estas intenciones podrían ser las citadas por
Carlos Lago (2002):
- Para Vertiente Perceptiva: variar número de estímulos, claridad,
duradón de la presentación de los mismos, incertidumbre sobre
lugar, momento y carácter de aparición, tareas en fatiga, existen­
cia de elementos perturbadores...
- Para Vertiente Dedsionat: diferentes alternativas según el estí­
mulo. número de objetivos a alcanzar, número de respuestas po­
sibles. incertidumbre entre objetivo y tarea, disminución del tiempo
de reflexión...
•Para vertiente Motriz: carácter específico/no específico de las ta­
reas, variaciones en la ejecución, combinación de movimientos,
variaciones en la ejecución temporal, adaptación a distintos rit­
mos. predsión espacial y temporal requerida, duración del movi­
miento, tiempo de descanso...

Incuestionablemente, todo lo dicho adaptado a nuestras particularidades,


a nuestro contexto, a las demandas y necesidades de nuestros jugado­
res. para que así. sigamos siendo fieles a un entrenamiento priorizado. no
reductor, y contextualizado.

Veamos unos ejemplos........

mz
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextualizadas en nuestro juego

Ataque combinativo + Incorpora don 2g línea de ataque.


Estrategia operativa semanal: Confcatirei pres si rg intenso del rival en su propio campo con
veloddad de juego.
Es pee ¡Hadad 2 3 4 5
Velocidad-contextualizada.
Situadón Dinámica Intensiva Interacdón.
Subobjetivo táctico: Asimilación trabajo de incorpora dónde 2* línea.
Subobjetivo condicional: Velocidad espada!y de reacción.
Subobjetivo coordinativo Ejecudón del gesto espedScode manera rápida y eficaz.
Subobjetivo emocional: Eficacia en situaciones de presión rival (estrés).
Subobjetivo sodoafectivo: Construcción de asociadonescolectivas de juego.

Evolución colectiva ofensiva para sistema 1-4-2-3-1.


Inmediatamente después de la recepción de o d a uno de los jugadores, un rival saldrá
rápidamente desde 5-6 metros aproximadamente con el objetivo de "tocarle* y frenar de
este modo ia evoludón.
Cada vez actúa un equipo y se cuantifio el tiempo empleado basta ei momento de
finaRzadón. (competición)
Si la jugada acaba erv gol se restan 2 segundos al tiempo total.
Si el portero rece pa'ona en el aire, transición rápida sin oposición del eq atipo en defensa.

Añadir jugadores.
Am piar espado.
Reducir distancia del rival.________________________________________________________________

¿actuar al primer toque y evitar "ser tocado* favorece a la eficacia colectiva?


¿cómo combatimos la incorporadónde la segunda línea de ataque?
índice Solicitación Táctica: 10 x T ( grupal, con oposición y un momento de juego)
índice Solidtación Condicional: 5 x T
Percepción subjetiva del esfue n o (jugador): 6

m
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextualizadas en nuestro juego

Principios M odelo de Juego Creación espacios libres por parte del delantero mediante
desmarque de apoyor y ocupación de los mismos a través de
incorpora dones de m e d apuntas.
Estrategia operativa semanal (Combatir /neutra6zar): El rival presenta desajustes zonales
como consecuencia de la tendenda de sus defensores centrales a realizar marcas
individuales sobre los atacantes cuando va n en apoyo.
Es pecíf id dad: 2 3 4 5
Veloddad ContextúaIizada
S¡ tu a don Dinámica Intensiva Interacción.
Subobjetivo táctico: Creación y ocupación de espacios.
Subobjetívo condicional: Aceleración intermitente.
Subobjetivo coordinativo Ejecución del gesto específico de manera rápida y eficaz.
Subobjetivo e m odonal: Aum ento de confianza en estrategia ofensiva semanal.
Subobjet ivo sod oaf ectrvo; Vivenciar la necesidad del trabajo sol ida rio en eq uip a

Rondo 5x2 para sistema 1-4-2-3-1»


Los mediocentros, media puntas y el delantero juegan en espacio re d u d d o frente a dos
oponentes directos»
Cuando los atacantes logren realizar al menos 5 pases entre ellos sin perder la posesión, el
delantero podrá recibir en apoyo y crear un espado libre a su espalda para ser ocupado por
unos de sus compañeros» Este, tras la recepción de un pase, realizará un ataque frente al
portero»
Aunque la tendenda será respetar las posiciones habituales de los jugadores, rotarem os a
estos de vez en cuando para que no siempre defiendan los mismos y el concepto pueda ser
asimilado por todos y extrapolado a su zona deactuaáón.

Aum entar la densidad (añadiendo defensas propios y rivales) o reducirla (eliminando


med iocent ros).
Dificultar el 1 x portero a través de la persecudón de uno de los defensores centrales.

¿qué hacemos si el central no persigue a nuestro delantero?


¿cuál es la manera mas eficaz de atacar a una buena defensa zonal?
índice Solicitación Táctica: 10 x T (táctica grupal, con oposidón y lm o m e n tó de juego)
índice Solicitación Condicional: 4 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 3
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextual izadas en nuestro juego

Inespecrfico
Estrategia operativa semanal (Combatir/neutralizar}:Inespecrfico

Especifiddad: 2 3 4 5
Velocidad Contextualizada.
Situadón Dinámica Intensiva Interacción.
Subobjetivo táctico: Pase en profundidad y toma de decisión rápida.
Subobjetivo condicional: Velocidad espacial y reactiva de juego.
Subobjetivo coordinativo Pase, control y fínalizadón.
Subobjetivo emodonal: Control posible ansiedad y ofuscamiento ante situaciones
favorables de fínalizadón.
Subobjetivo soooafectwo: Empatia interposicional.

4 rondas de 4x1.
En los dos más atrasados juegan los jugadores de corte más "defensivo".
En bs más adelantados aquel tos con tendencia más "ofensiva'’.
A la señal (1 ó 2), uno de tos jugadores en posesión desmarca en ruptura y recibe un pase, a
la vez que el defensor del rondo opuesto sale perc'gliándole e intentando evitar que finales
en condiciones cómodas.

A la señal sale un jugador de cada rondo de tal manera que se genere una situadón 2x2.
Variar restricciones coordinativas del rondo.

¿Tomemos las mismas decisiones sabiendo que un rival nos persigue? ¿qué cambia?

índice Solicitación Táctica: 10 x T (grupal con oposición y 1 momento)


índice Solicitación Condicional: 12 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 7

E l https://escueladefutbolcoloradovasquez.blogspot.com/

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Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextualizadas en nuestro juego

Velocidad colectiva + cambio de orientación.


Estrategia operativa semanal (Combatir/neutralizar): Inespecífico.

Especificidad:
Velocidad Contextualizada.
Situadón Dinámica Intensiva Interacción.
Subobjetivo táctico: Elección adecuada de pase mediante movilidad constante.
Subobjetivo condiciona I: Velocidad intermitente.
Subobjetivo coordinativo Cambio de orientación, paredes, creación de espacios y
finalización en superioridad.
Subobjetivo e moa t>nal: Eficacia en situaciones de presión rival.
Subobjetivo sodoafectivo: Creatividad colectiva de elaboración y finalización.

5 x 3 en cada zona lateral. Dinámica similar juego trico lo r” .


Los jugadores en superioridad colocados para sistema 1-4-1-4-1. Especificidad posicional.
A los 5 pases en uno de los laterales podemos cambiar de orientación el juego.
En el momento que hayamos ejecutado 3 cambias de orientación sin haber perdido la
posesión del mismo, la ínea de 4 ofensiva y uno de los mediocentros atacan a línea de 3
defensiva.
El rol de cada uno de tos equipos varía tías cada periodo de tiempo estipulado
(4'por ejemplo).__________________________________________________________________________

Limitar el tiempo del que disponemos en cada lateral para realizar el cambio de orientación.

Formas de lograr eficacia en cambio de orientación.

índice Solicitación Táctica: 10 « T (grupal, oposición y 1 momento)


índice Solicitación Condicional: 6 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 6
Capitulo 7 Prlonatíón de estructuras condicionales contextúa! tudas en nuestro juego

7 .4 Consideraciones sobre el tra b a jo de Resistencia Con­


textúa liza da

“0 fútbol es un deporte de atletas. Nos guste o no,


si no se es capaz de correr, no se es capaz de jugar0
Joe Royte (ex jugador selección Ingesa).

La resistencia, concebida como la capacidad de correr mucho a lo largo


del tiempo que dura una partido, ha sido tradicionalmente observada
como elemento prioritario para el logro de eficacia deportiva, no solo por
parte de los jugadores (como puede observarse en la declaración de
Royle), sino también por parte de los técnicos, directivos e incluso aficio­
nados. Así, aquel jugador que se pasaba la totalidad del partido corriendo,
era bien visto por el cuerpo técnico (siempre lograba valores más altos
que el resto de sus compañeros en relación a distancia cubierta durante
los 90 minutos), y en especial por el entorno (se entendía que se esfor­
zaba al máximo). De tal modo, guiada por el afán de lograr este prototipo
de jugador, la metodología del entrenamiento del futbolista viajó durante
mucho tiempo de la mano de tas teorías del entrenamiento y rendimiento
individual (derivadas del atletismo principalmente), contribuyendo a que
la necesidad citada, la de correr mucho, se adhiriese y penetrase pro­
fundamente en la cultura individual de cada uno de tos elementos partí­
cipes de este contexto.

Desde nuestro punto de vista, no remaremos en contra de esta idea, pues


entendemos que no es del todo desechable, pero sí consideramos im­
prescindible limar aquellas asperezas que creemos que todavía posee la
misma, para que así, se abra una nueva vía para la comprensión de este
parámetro, ofreciéndonos nuevos caminos hacia la adquisición de la tan
ciada transferencia positiva. “La resistencia adquiere sentido cuando es
desarrollada en relación al contexto que justifica su expresión" (Arjol).

Simple y llanamente, la idea que queremos transmitir desde aquí en


cuanto a lo que tradicionalmente se ha entendido como resistencia es
que el jugador debe correr (eso es innegable), pero debe de hacerlo para
la consecución de los objetivos del juego, y no sin un sentido ni utilidad
porque entendamos que cuanto más es mejor. Una vez más. como en el
resto de estructuras condicionales mencionadas, se trata de perseguir
una manifestación orientada más hacia lo cualitativo que hada lo cuanti-

Zffl
Capítulo 7 Priortzación de estructuras condicionales contextúaAzadas en nuestro ju c jo

tativo. Sirva de ejemplo de lo referido: Roña Ido, durante su etapa en el


Reai Madrid, fue tachado innumerables veces de estar pasado de peso,
bajo de forma, egoísta y perezoso en sus esfueizos..etc. Anotó más de
100 goles en aproximadamente 150 partidos oficiales. ¿Usted lo querría
para su equipo aun sabiendo que sus valores relativos a la distancia re*
corrida eran los más bajos de todo su equipo? Yo sí.

“Si lo que vamos a enfatizar es ta distanda kilométrica completada, si la


estima de un futbolista es calculada en función de su derroche físico, nada
mejor que comer para todas partes para no quedar en mal lugar. He diri­
gido a jugadores que pasaban la sesión de entrenamiento ojeando su pul-
sómetro para garantizarse de que sus pulsaciones estaban en el umbral
aconsejado. No tomaron buenas decisiones, no resolvieron con aderto
las situaciones de juego, pero su reloj parecía indicarles que su entrena­
miento había sido provechoso" (O.Cano).

En consecuencia, contextualizar durante nuestros entrenamientos la ca­


pacidad de resistencia no debe pasar únicamente por analizar y estudiar
los esfuerzos requeridos por el juego (distancias recorridas, intensidad
de la misma, periodos de descanso...), sino que inevitablemente esto ha
de ser complementado con la solicitación global e indivisible que se le de­
manda al jugador en cada una de las acciones competitivas. En palabras
de Seiru-fc) (1993), la resistencia se identifica como: “aquella capacidad
condicional que nos permito soportar física y psíquicamente una carga
especifica de trabajo, a una intensidad variable, durante un periodo de
tiempo determinado, manteniendo el nivel óptimo de rendimiento, tanto en
la ejecución del gesto técnico, como en la toma de decisiones y el equili­
brio emociona/, permitiéndonos a su vez, la recuperación durante los pe­
riodos de pausa del juego", pudiendo identificar en dicha definición la
estrecha relación entre la capacidad condicional y el resto de estructu­
ras. y desprendiendo a su vez la idea de que no es necesario cubrir
mucha distancia siempre y cuando seamos capaces de desarrollar un
nivel óptimo de rendimiento.

A poco que revisemos la bibliografía, encontraremos dantos de dtas que nos


aporten datos relativos al perfil fisiológico del esfuerzo durante un partido de
fútbol, las cuales, se congregan de una manera bastante aproximada alrede­
dor de la idea de que ei fútbol es un deporte intermitente, addíco. con es­
fuerzos discontinuos en cuanto a intensidad de carga y a tiempo de

■ =
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contcxtualizadas en nuestro Juego

trabajo/descanso y en el que aunque predominen los esfuerzos aeróbtcos


(70-85% del total), aquellos esfuerzos de tipo más explosivo (15%) serán los
condicionantes reales o eventos críticos del devenir de los enfrentamientos so-
domotores. (Gómez.P.2010: Arjol.J.l. 2005; Bangsbo.J. 2007).

Si caemos en una lectura simplista de estas conclusiones científico-em-


píricas, desembocaríamos en la idea (en te relativo a la resistencia), de
que la capacidad anaeróbica Aláctica-Jáctica en relación con las reservas
de ATP y con la tolerancia a la acidoscs. es la manifestación definitiva para
el futbolista, pues sería aquella que permitiría actuar de manera explosiva,
en un variable pero corto espacio de tiempo, y con recuperaciones que no
siempre sedan completas.

Puesto que la interacción grupal y la incertidumbre del espacio determi­


nan que las capacidades condicionales no aparezcan casi nunca de
forma pura (García Manso y cois. 1998). y ya que el futbolista además de
correr, salta, conduce el móvil, cambia de direcdón. realiza acciones téc­
nico-tácticas varias .etc..: No somos partidarios de entender a la resis­
tencia de forma independiente a los requisitos que la misma solicita al
resto de estructuras (coordinativa, cognitiva..). y por ende, de una forma
de entendimiento alejada de la realidad del juego. 1Nosotros también que­
remos jugadores poderosos en el plano físico, pero que sepan traducir
esas cualidades dentro del contexto perceptivo decisionar (O.Cano).

“Me dijeron una vez, tu nunca vas al monte, para hacer cuestas,
dunas..etc.y les respondí: mira, yo nunca he visto unas porterías o un
campo de fútbol en el bosque. Cuando pongan porterías en el bosque o
un campo de fútbol, correremos entre los arboles. Nosotros aquí, con el
balón, todos los días en la hierba (Thoshack, JB en AbFútbol).

“Hay que entrenar desde la racionalidad. Los jugadores cada vez corren
més en la montaña y en el mar con el agua hasta las rodillas. Un día va
a aparecer un tiburón y se va a comerá alguno" {Femando Signorini, Pre­
parador Físico Selección Argentina).

Dicho esto, e independientemente de las derivaciones que pueda atañer, la


realidad nos muestra dos aspectos fundamentales que nos convencerán de
la importancia de esta manifestación y nos orientarán a su vez hada los mé­
todos de entrenamiento apropiados para la misma: en primer lugar, los es­
Capitulo 7 PftortaciM de estructural condicionales contextuifiadas en nuestro juego

fuerzos que un jugador realiza durante la 2" parte de los partidos, son sig­
nificativamente inferiores a los realizados en la 1* (tanto en intensidad como
en duración), en segundo lugar, el tiempo efectivo de juego se está viendo
reducido progresivamente; Como cada vez se le exige al jugador más in­
tensidad en las acciones "cortas*, este aprovecha ios parones para des­
cansar más y así recuperar mejor, pierde más tiempo en los saques de
banda, en las faltas, en ios comers.etc. (Pombo. 2008).

En consecuencia, y sin olvidar que la resistencia está incardinada dentro de


un complejo mundo de agentes que lodos ellos en su cúmulo van a influir
en el rendimiento final del equipo y en particular del propio sujeto, prioriza-
remos el trabajo de resistencia en muchas de nuestras tareas contextuaii-
zadas porque a tenor de lo mostrado, el jugador necesita mantener su
velocidad, su potencia y fuerza a un mismo nivel, o al menos muy seme­
jante, durante un largo periodo de tiempo, sin que la fatiga le oondidone y
le impida expresarse globalmente de una manera óptima.

Concretando m ás,AfoUL (2006) señala como objetivos principales de este trabajo:

• Crear una base sobre la que desarrollar el entrenamiento tác-


nico-táctico.
•Aumentar la capacidad física para participar más y mejor durante
el partido.
•Mejorar la capacidad de recuperación del jugador.
•Aumentar la resistencia psicológica.
•Reducir los errores relacionados con la fatiga.
- Mantener la velocidad de reacción alta: anticipación, decisión y
ejecución.
•Reducir el riesgo de lesiones.
•Poseer una salud más estable.
•Alcanzar un punto óptimo de rendimiento, tanto individual como
colectivo.
Una vez determinada la importancia y fines que esta manifestación presenta
dentro del contexto de nuestro deporte (se podrían resumir en un único pro­
pósito: que el jugador sea capaz de mantener su capacidad de interacción
con el entorno sin ver disminuido su rendimiento), seremos congruentes
con la utilidad "práctica" de este manual y estableceremos las pautas que a
nuestro entender mejor pueden ayudarnos en la consecución de ios objeti­
vos ya señaladosA poco que observemos el juego, caeremos en la cuenta
Capítulo 7 Prionxaoón da estructuras condicionales contextúa) tudas en nuestro juego

de que el método más adecuado para trabajar la resistencia es el intermi­


tente contextualizado, es decir, aquel que combinando periodos de trabajo,
descanso e intensidad varios, no se olvida de que ei jugador debe de reali­
zar acciones diversas de manera simultanea, ni de que e< éxito competitivo
debe de estar siempre presente. El método iterativo, propuesto por Solé
(2004) basándose en las Teorías de Schmidt, defiende la idea de trabajar
de una manera variada en cuanto a condiciones de ejecución se refiere, en
todas y cada una de las estructuras del sujeto: condicional (tiempos de es­
fuerzo y descanso), coordinativa (tipos de gestos..), cognitiva (tipo de opo­
sición. de ataque..), socioafecüva (agrupaciones distintas) y emotivo-volitivas
(catalizar sensaciones). Trata básicamente de reproducir las secuencias tal
y como aparecen en el juego, para que el sujeto adquiera reglas de acción
(no respuestas únicas)y sea capaz de adaptarse mejora la variabilidad que
presentan los deportes colectivos.

Puesto que esta forma de entrenar se manifiesta de una forma pura en las si­
tuaciones jugadas. creemos firmemente que la príorización del entrenamiento
de resistencia (al igual que cualquier otra estructura) debe de realizarse a tra­
vés de este tipo de tareas (posesiones, superioridades..), que nos aportan
mayor riqueza contextual y a su vez. soüdtan Intensidades físicas" similares
a los entrenamientos analíticos. ¿Para qué trabajar la potenda aeróbica dando
vueltas alrededor del campo con putsómetro en mano, si puedo conseguir los
mismos objetivos mediante un 2x2? ¿No consideráis que la situación jugada,
además de aportarte mayores beneficios, atraerá más al jugador y le invitará
a un mayor esfuerzo?.

La práctica diaria de este método nos hará percibir como la simple varia­
ción de alguna norma o condición, provocará cambios significativos en la
intensidad de la tarea, de tal modo que. modificando y variando las con-
didones, podamos orientar nuestro entrenamiento hada aquella mani­
festación que más nos interese en función del periodo competitivo en el
que nos encontremos. Jugar con soMcitadones, recuperaciones, tiempos
de trabajo, limitaciones espadales. temporales, coordinativas, número de
partidpantes.etc...y alcanzareis las tan idolatradas potendas/capacida-
des anaeróbicas/aeróbicas lácticas/alácticas.

Para finalizar, y consciente de que necesitan sadar su ansia de pragma­


tismo. les muestro algunas de las referencias que suelo utilizar en lo relativo
al trabajo de resistencia contextualizada, una vez más no con el ánimo de

= H
Capítulo 7 Prlortatíón de estructuras condicionales contextúaliradas en nuestro jucjo

que conciban las mismas como entes cenados y autoritarios, sino como he­
rramientas maleables a sus necesidades particulares durante la práctica y
susceptibles de cambio y mejora tras su experimentación.

tatcmktad Intensidad Tiempo


SITUACIÓN Olij.?t¡va Subjetiva IniRi) |M M i
•VWMhImI

tordabafo 2-4/10 8*15 30x30,40x40 5*5, 6x6,7x7


Umbral
»«W (W 50*40,,,

Uemnwweepof 5 7/10 5*7 15x20,20x20, 3x3,4x4, 5x5..


■VM M 25*25
ToaoxreM

«4/10 1-4 6x5,14x12, lxl, 2x2,3x5.


15*18

A poco que observen el cuadro, detectarán un sinfín de situaciones que no


aparecen reflejadas en el mismo, elementalmente, ya que consideramos que
seria imposible plasmar en un mismo es quema todas ellas junio a sus res­
pectivas y posibles variantes. La única idea por tanto que pretende transmitir
este, no es otra que si jugamos con los espacios, tiempos y densidades de ju­
gadores. podemos de una manera sencida orientar nuestro trabajo condicio­
nal hada una u otra manifestación de la resistencia. Observen por ejemplo
como aumentar la partidpadón disminuyendo la densidad de participantes y
reduciendo el espacio, da como resultado una mayor intensidad, íes lógico!,
el jugador participa más y dispone de momentos muy cortos para descansar.

¡Y recuerden! Esto sería solo una parte, pues para ser congruentes con la
globalidad de juego/sujeto, habría que complementarlo y enriquecerlo con tas
complejidades solicitadas para el resto de estructuras (intensidad táctica, so­
licitación emocional, dificultad coordinativa...). Por eso les decía que no me
gusten del todo las tablas de este tipo.. .pueden llegar a ser tan relativas.

“Hacer con facilidad lo que es difícil a los demás: esto es el ingenio; hacer
lo que es imposible a las personas de ingenio; esto es el genio*
(Henri Fréderic Amieí)
No desfallezcas genio......
C a pítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextual izadas en nuestro juego

I Principios Modelo de Juego Circiiación inicio ataque combirativo + Presión en 1-4-3-3 I


Estrategia operativa semanal (Combatir/neutralizar):Combatiré! pressing intensivo de dos
líneas de 3 mediante la imposición de control y ritmo propio de juego
Especificidad:
Resistencia Contextualizada
Situación Dinámica Extensiva
Subobjetivo táctico: Paredes, apoyos continuos y velocidad de juego.
Subobjetivo condiciona I: Resistencia intermitente.
Subobjetivo coordinativa Salida de balón orientada tras control ♦ eficacia pase.
Subobjetivo emocional: Saber controlar el ritmo de juego mediante la simulación de
resultado favorable.
Subobjetivo sorioaf ectivo: Solidaridad grupal.

4 defensores * 2 Mediocentros tratan de controlar el juego y evitar el pressing de la primera


Ihea de ataque rival.
Simulamos minuto 88 de partido con 1-0 favorable a nuestro equipo.
Si los 3 atacantes logran robar el balón deben de intentar hacer gol a toda costa para así
poder empa&rel partido.
Tan sólo podrá ser defendido este ataque por los dos defensores más próximos a la zona
donde se produzca la transición.

Añadir jugadores hasta conformar las dos líneas de 4 del 1-4-4-2 (8) frente a las dos líneas de
3 del 1-4-3-3(6)

¿acumular jugadores y dar el balón al rival es la mejor manera de defender?


¿qué acciones suelo hacer que favorezcan el robo de un pressing intensivo?
Indice Solicitación Táctica: 12 x T (grupal, oposidón, 2 momentos)
índice Solicitación Condicional: 8 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 7
* Los obje tjvas perseguidos y lo sdidtoción/especifrádad de la torea son distintos paro et
grapa de jugadores que pretenden robar e¡ balón.
C a pítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextualizadas en nuestro juego

Juego Inte rior* transiciones colectivas


Estrategia operativa semanal (Combatir /neutralizar): Contrarrestar el initio de juego
combinativo pausado del rival medante pressing agresivo y transid ón defensa-ataque rápida.
Especifitidad: 2 3 4 5
Resistencia Contextúalaáda
Situación Dinámica Extensiva
Subobjetivo táctico: Temporizadones, coberturas, movimientos específicos de
pressing colectivo y predisposición al ataque tras robo.
Subobjetivo condicional: Resistencia intermitente alta intensidad.
Subobjetivo coordinativo Último pase y finalización.
Subobjetivo emocional: Estrés y ansiedad competitiva. Resultadoac^erso.
Subobjetivo sodoafectivo: Sentimiento objetivo común.

1-4-2-3-1 Vs 1-4-2-3-L Situados en dos 6x4 (uno encada mitad del espacio señalado).
Los 4 defensas y dos mediocentros amarillos inidan posesión frente a los 4 jugadores más
adelantados del equipo rojo.
Si consiguen dar 10 pases seguidas podrán Gonectar con los atacantes de su mismo equipo
situado en la mitad contraria del terreno para que estos ataquen a la línea de 4 roja.
Este pase podrá ser interceptado por los mediocentros.
En el caso de que el equipo rojo robe en campo contrario, dispondrán de 8 " para finalizar
jugada en portería rival Si el robo se produce en su propio campo tendrán 12-15
Amarillos ganan por dos goles a falta de 10 minutos.
Pasados el tiempo se invierten bs rotes.__________________________________________________

Modificar subobjetivos emocionales (tiempo disponible, marcador, arbitraje condicionado).

¿cómo puedo omtribuir al ataque cuando n i equipo no tiene la posesión del balón?
¿cómo puedo contrbuir a la defensa cuando mi equipo está atacando?
índice Solidtación Táctica: 24 x T (colectiva, oposición, 4 momentos),
índice Solicitación Condicional: 10 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 8
Capítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextual izadas en nuestro juego

Amplitud de juego + superioridades en bancfc + actitud


defensiva mediapintas laterales.
Estrategia operativa semanal (Combatir /neutralizar):
B objetivo semanal pasa por corrbatir un sistema 1-4-1-4-1 con defensa zonal muy marcada.
Buscar superioridad en zonas laterales a la altura de su mediocertro (menor densidad rival).
Especifitidad: 2 3 4 5
Resistencia Contextual izada
Situación Dinámica Extensiva
Subobjetivo táctico: Superioridad en banda y creadón espado: Ubres como
consecuencia de cambios de orientación rápidos que
dificúltenla basculaciónde su línea defensiva.
Subobjetivo condicional: Resistervda intermitente.
Subobjetivo coordinativo Cambio y doble cambio de orientación, paredes cortas y con
descarga, desdoblamientos, diagonales de los puntas y pases
en profundidad.
Subobjetivo e mod orí al: Minimizar estrés y frustración ante rival muy sólido
visualizando y comprobando la manera de hacerle daño.
Subobjetivo sorioafeet’rvo: Identificadón colectiva con modelo de juego.

6(2-3-1) Vs 5 (4-1).
Ataque a línea defensiva y mediocentro potenciando los subobjetivos señalados.
El equipo que defiende inidalmente, en el caso de robar, atacará a una de las porterías
laterales, exigiendode esta manera un compromiso defensivo por parte de los mediapuntas
laterales.

Condicionar el gol a un subobjetivo concreto (des dobla mi ento lateral y centro al área).

¿Porqué se busca amplitud en el juego?.


Maneras de lograr superioridad zonal
Indice Solicitación Táctica: 16 x T (grupal, oposidón, 4 momentos)
índice Solicitación Condicional: 8 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 8
C apítulo 7 Priorización de estructuras condicionales contextualizadas en nuestro juego

i Principios Modelo de Juego: Ataque comonatwo con finaliza o on por tandas.


Estrategia operativa semanal (Combatir/neutralizar):
Tendencia del rival al mareaje individual en zonas próximas al área y en envíos laterales.
Especificidad: 2 3 4 S
Resistencia Gontextualizada
Situación Dina mica Extensiva
Subobjetivo táctico: Superioridad numérica en centro del campo e incorporación
del hombre libre.
Subobjetívo condicional: Resistencia Intermitente
Subobjetivo coordinativo Paredes, cambios de orientación, golpeos laterales y remate.
5ubobjetivo emocional: Sobreponerse-a la tensión generada por marca individual.
Subobjetivo sodoafectvo: Compromiso de "ganar" disputas individuales.

3x3«-l en zona central con marcas individuales.


A los 5 pases optamos por desmarque de ruptura y pase al espado para finalizar, o apertura
a banda para centro lateral y remate.
Se elija la opción que se elija, la marca individual debe perseguir a su par basta que fina ice
la jugada.

Goles desde lateral valor doble.


Aumentar densidad en zona central y dar espedfeidad relativa a nuestro sistema.

¿por qué motivos optarías por el mareaje individual en acciones a balón pa rad o?
¿qué desventajas puede suponer?
Indice Solicitación Táctica: 10 x T (grupal, oposiaón, 1 momento)
índice Solidtacíón Condicional: 6 x T
Percepción subjetiva del esfuerzo (jugador): 5

f Á r j
f í\ r
Capitulo 7 Prioríradón de ettmcturts condicionales contexuializadu en nuestro juego

Las preguntas son respuestas...

¿Defiendes el trabajo en gimnasio para la preparación del futbolista?


Hacer algo que no acontece en el juego es ridículo, en eso vamos es*
lando de acuerdo, pero resulta que el trabajo preventivo o compénsalo*
río tambión es contextual. también responde a las demandas del mundo
del jugador, y por lo tanto a las del juego. Hay jugadores que lo necesi­
tan. por el citado tema de prevención o compensación, pero es que tam­
bién te encontrarás jugadores que lo necesiten porque sí. porque se
encuentran mejor, porque se perciben más en forma si todos los días
antes de entrenar van al gimnasio... y si el jugador es un todo, sus per­
cepciones y sentimientos individuales también cuentan, no podemos de­
jarlos pasar. ¿Por qué quitarte algo que él siente como bueno?

"El trabajo en el gimnasio es a dia de hoy, todavía motivo de discusión.


Desde mi punto de vista es indiscutible, controvertido peto indiscutible. Con­
trovertido sí tenemos que utilizar cargas altas o bajas, sí debemos acudir
mucho o poco..etc. Como siempre, la coherencia debe marcar la progre­
sión. Soy un defensor de la actualización y formación continua, pero un des­
creído de aspectos modales de carácter temporal, debemos tener unos
criterios fundamentales e ir añadiendo detalles contrastados que mejoren el
día a día de la preparación del jugador. Me cuesta ubicarme en los extre­
mos” (Javier Miñano. Preparador Físico Selección Española)

¿Alguna preferencia en cuanto al trabajo de velocidad?


Sí. pese a que creo que no acaban de ser tomados muy en serio, me
gusta mucho el trabajo con rondos. Creo que son tareas muy ricas e ide­
ales para este objetivo pues optimizan notablemente las capacidades de
decisión y ejecución técnica del jugador.

De todos modos, no hay que caer en modernismos y pensar que todo lo an­
terior estaba mal. Parece que ahora todos nos tengamos que adscribir a la
idea de mejorar la cognición y desechar la vertiente biológica. Con esto si que
no estoy de acuerdo. Las nuevas visiones enriquecen y complementan, pero
no deberían de sustituir. Es probable que Iniesta procese y anticipe antes que
Cristiano Ronaldo, pero si el primero no es capaz de desarrollar altos niveles
‘tísicos" de velocidad, su cognición rápida no le servirá de mucho, y será de­
rrotado en un enfrentamiento situadonat con el segundo. jHay que ser rápido
“relativo", pero en todo!. Además, como nos recuerda Bangsbo (2007). hay
Capitulo 7 Prtorización de estructural condicionales coMexxuabadas en nuestro jucfo

que tener en cuenta que el Jugador de fútbol tradicional mente ha asociado el


entrenamiento de velocidad a los sprints sin balón ni estímulos adicionales,
de tal modo que esto lo van a demandar, y a veces, para atender esta de­
manda psicológica, no está de más incluir esta forma de entrenamiento aun­
que el efecto global para el fútbol no sea el más adecuado.

Prozono, Amisco, mediciones con Gps....¿Algo que decir?


Aunque no lo haré, te podría decir que son reductores condicionales por ex­
celencia. que pese a su elevado coste y presumible modernidad, olvidan
observar al jugador como un todo. Te hablan por ejemplo de metros reco­
rridos. pero no son capaces de mostrarte k> que el jugador logró con ese
esfuerzo, te hablan de intensidades de esfuerzo, pero carecen de habilidad
para asegurarte oomo contribuyó la disputa en el beneficio de tu equipa.etc.

Personalmente creo que oomo toda estadística puede sernos úti. pero
no tanto oomo para llegar al extremo de la adoración. Ya nos advierte
Gofti (2010). "Creemos que disponiendo de muchos datos, dominamos
un tema, cuando fo que puede ocurrir es que los datos nos dominen a
nosotros" Razón por la cual, estos informes pueden ayudamos a deter­
minar perfiles fisiológicos del deporte y de nuestros jugadores, pero
hemos de saber que usados de manera aislada aportan información poco
relevante. Si tenemos la suerte y posibilidad de utilizarlos, recomiendo
apoyarse en ellos, pero siempre articulando sus datos con nuestras ob­
servaciones relativas a la eficacia del jugador en el juego.

El contexto en el que se mueva el jugador será el que defina la producti­


vidad del mismo, prueba de ello, y siguiendo el ejemplo del antes men­
cionado Ronaldo. ¿piensan que tienen el mismo valor los 10 metros
explosivos que recorría este en el área para hacer gol, con los mismos 10
que podía cubrir cualquiera de los centrocampistas cerca del círculo cen­
tral?. ¿O es que contribuían lo mismo al funcionamiento del equipo los
pases que Zídane solía hacer en zona de % con los que Pavón daba
cerca de su portería? Para estos programas y para los fanáticos de la
cuantificación estadística parece que sí.

“Tener datos nos hace parecer mejores porque nos ayudan a dar res­
puestas, falsas pero al fin y al cabo respuestas que los demás creen. La
respuesta no existe. Vivimos en la incertidumbre y hemos de saber ma­
nejamos en ella. Esa es la única realidad existente" (Oscar Cano).
Capiculo 7 PHorlzadón de estructuras condicionales contextúa!izada* en nuestro juego

“Las estadísticas son como los tangas, enseñan mucho, pero nos privan
de los más importante" ¡Anónimo, pero que razón tenía!.

La principal pega que se le suele atribuir al entrenamiento de la resis­


tencia mediante formas jugadas es que aquel jugador que quiere "es-
caquearse” lo tiene mucho más sencillo. ¿Compartes esta critica?
Claro que la comparto, porque es irrefutable y la observo a diario, sobre lodo
en aquellas situaciones en las que participan simultáneamente un elevado
número de jugadores. Entrenar de esta manera, como cualquier otra, tiene
carencias, pero estoy convencido que los beneficios que genera son mucho
mayores, por eso a mi me compensa, y creo que a mi equipo también.

Estar encima de la tarea, modificarla constantemente, crear nuevas si­


tuaciones. impedir que el jugador deje de pensar.. .son algunas de las he­
rramientas que están a nuestro alcance para evitar este posible
"escaqueo". Aún así. seguirá apareciendo, motivo por el cual, no debemos
dudar si creemos necesario conseguir puntualmente el objetivo de ma­
nera analítica, es más descontextualizado. evidentemente, pero tampoco
pasa nada.

“Cuando tenia todas las respuestas..me cambiaron las preguntasI


(Benedetti).

zra
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementarlo

Capítulo 8.- Perfeccionando nuestro contexto: el en-


trenamlento complementario_________________

"Ningún rendimiento por debajo de muy bueno es hoy recompensado"


(Xesco Espar)

8 .1 Delimitación: t i cuerpo técnico como fe sto r do poten­


ciales humanos

“Todos somos perfectibles, nadie lo sabe todo; el futbolista,


como ser humano que es, nunca está terminado del todom
(Santiago Coca)
Aseverar que un jugador de nuestro equipo ha llegado a su cima de ren­
dimiento y que ya no puede dar más de sí, limita sus posibilidades de pro­
greso y mejora, pues convence a su entorno y a él mismo de que este
posee un potencial de desarrollo limitado y que cuando es alcanzado lo
único que queda es o mantenerse o empeorar.

Personalmente estoy convencido (aunque no encontré evidencias científicas


que lo demostraran), de que el ser humano, como espede compleja que es,
Capítulo 8 Perfeccionando nuestra contexto: eJ entrenamiento complementarlo

cuenta con un ilimitado margen de mejora en todas sus competencias (cog-


nüvas, condicionales, em ocionales.y que dicha mejora solo puede verse
frenada por nosotros mismos en el momento que nos marcamos estándares
de provecho finales e insuperables. Nos conformamos llegando a un “punto'
y nos acomodamos pensando que ya no podemos recorrer más distancia.

El potencial de un ser humano (jugador en este caso) dicho de una ma­


nera muy simplificada, sería aquello que mediante el trabajo, el entrena­
miento. la experiencia, la relación con sus compañeros... el sujeto puede
llegara hacer. En otras palabras, el margen existente entre nuestro grado
de rendimiento actual y la cima que podríamos alcanzar (siendo esta,
como se dijo antes, poco recomendable de establecer).

De esta forma, el potencial de las personas se encuentra permanente­


mente inacabado y en constante desarrollo, al contrarío que la idea de
“recurso*, que evoca limite y finalización. "No me gusta hablar de recur­
sos humanos, las personas somos potenciales" (Manuel Conde).

Gestionar o manejar estos potenciales por uno mismo es una tarea com­
plicada y poco viable ya que por naturaleza las personas tendemos a
negar la realidad que no nos es favorable y nos quedamos con la versión
de nosotros mismos que más confort nos provoca. Como ejemplo, la pe­
renne figura del delantero egoísta, que a pesar de no colaborar oon los
compañeros en la fase de finalización grupal. derivando esto en descen­
sos del rendimiento colectivo, se marcha feliz del estadio porque él sí ha
sido capaz de marcar un gol independientemente del resultado final del
encuentro. Este jugador puede que siga desarrollando su potencial téc­
nico-táctico de finalización, pero permítanme aventurar que su rendi­
miento socioafectivo o colectivo, seguirá momentáneamente estancado.

Consecuentemente, la figura en particUar de cualquiera de los preparadores, y


del cuerpo técnico en general, se muestra como indispensable a la hora de ges­
tionar y encauzar estos potenciales por un *buen canvno’ , para que los mismos
se desarropen de manera progresiva e irrefrenable. Pestañares una propuesta
para la evaluación potencial de oompetendas y la identificación depostíSdades
de desando de las personas que trabajan en la organizadórf (DiazjM2004).

Hablar de gestionar el potencial de los jugadores de nuestro equipo hace


referencia a la intención de identificar y evaluar las competencias de los
Capítulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

mismos durante la competición, con vistas a determinar sus posibilida­


des de desarrollo de acuerdo a los objetivos del equipo.

1B nivel real-actual de desarrollo determinado por la capacidad de resol•


ver independientemente un problema con éxito seré el de las competen­
cias que la persona posee. E l nivel de desarrollo futuro quedará
determinado por las competencias que se detecten en el estado potencial
y que podrá ser apreciadas en el plano interpsicologico de la situación
social de trabajo” { Díaz. M.2004).

En nuestro contexto, la competición y el rendimiento del jugador en la


misma, serán los indicadores por excelencia a la hora de valorar si la ges­
tión y manejo de nuestros potenciales se está desarrollando de una ma­
nera adecuada durante las sesiones de entrenamiento semanales.

Pero.....se d|o que la duración recomendable para la sesión no debfa


de exceder de 90-100 minutos diarios...¿y las otras 22 horas del día? ¿no
influyen? ¿no podemos actuar sobre ellas?.¿no podemos utilizadas para
seguir creciendo?. El entrenamiento complementario (o lo que puede
hacer el jugador para mejorar fuera del entrenamiento grupal) hace acto
de presencia. El objetivo perseguido se muestra fácilmente deducible. no
siendo otro que contribuir (junto a la sesión) a desarrollar lo máximo po­
sible el potencial del jugador en cada una de las competencias individua­
les que este, el grupo, o la situación requieran, de tal modo que poco a
poco, mediante un proceso colaboratívo e impl ¡cativo, el jugador reduzca
eficientemente su margen de mejora potencial en todas y cada una de
las competencias condicionantes del éxito deportivo (condicional-coordi-
nativa. cognftivo-emocional y socio-afectiva).

Identificaremos por tanto a este tipo de entrenamiento como un complemento


imprescindible de la sesión diaria, donde se engloban la totalidad de las ac­
tuaciones que el jugador efectúa en su día a día, tanto las supervisadas y pla­
nificadas por el cuerpo técnico (normalmente con carácter individual), como
las circunscritas por el estilo de vida y profesionalidad del jugador.

Gestionar estados, necesidades, pensamientos, personalidades, expe­


riencias. momentos, situaciones..etc.. es labor de vital importancia si re­
almente nos marcamos el objetivo de desarrollar al máximo el potencial
de nuestros jugadores y equipo.
Capítulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

"E l futbolista puede aprender y mejorar hasta su último dia como profesio­
nal, el dia en que cuelgue las botas. Progresivamente pueden fijarse nue­
vos objetivos relacionados con la optimización de la condición física, el
aprendizaje de gestos técnicos, el dominio táctico deljuego, y la implicación
en tareas que potencien la cohesión interna del grupo. También, nuevos
retos deben sustituir a aquellos ya alcanzados (ser titular, lograr la perma­
nencia en el equipo titular, progresara equipos de superior categoría, ser in­
ternacional. ser ejemplo para los jó v e n e s ...(Carrascosa. J. 2003)

••1 Optim izando competencias condicionales

1El esfuerzo supremo no se realiza porque te lo manden, sino porque to


consideras necesario". (Xesco Espar)

Acercamos a nuestras colas más altas de rendimiento relativas a la com­


petencia condicional es una pretensión dificultosa, ya no por solicitar una
supeditación al trabajo en especificidad defendido desde el entrenamiento
contextualizado. sino tambión, por requerir de un proceso más enredado
que abarque no sólo aquellas actuaciones durante la sesión de entrena­
miento. sino además, tanto para bien como para mal, a todas las posibles
realidades que el propio sujeto experimentase durante el resto de su día
y que pudiesen afectar de un modo u otro a su “estado físico”.

Para clarificar y agrupar estas realidades, diferenciaremos entre actuacio­


nes supervisadas por el cuerpo técnico y actuaciones controladas por el
propio jugador. En las primeras, como su propio nombre indica, el jugador
deberá de actuar de acuerdo a las pautas marcadas y planificadas por ei
preparador físico o fcioterapeuta (en la mayoría de los casos), mientras que
en las segundas, en base a unos patrones conocidos por la experiencia del
jugador, o recomendados por el personal cualificado del equipo, este con­
trolará personalmente la cumplimentadón adecuada de las mismas.

Puesto que el objetivo de este capitulo únicamente se asienta sobre la


idea de evidenciar y recordar la necesidad de este tipo de entrenamiento,
no se abordarán en profundidad las numerosas actuaciones que se pue­
den desarrollar para la optimización de esta estructura, mencionándose
únicamente las principales y más comunes, y reflexionando sobre las de*
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

rivaciones, contingencias y ambigüedades desprendidas por nuestra ex­


periencia con las mismas.

De este modo, y a propósito de las actuaciones supervisadas, destacar


al entrenamiento compensatorio y preventivo como las manifestaciones
fundamentales y mayoritarias de esta realidad:

-El entrenamiento compensatorio: pretende compensar, mejorar, perfec­


cionar. reparar, subsanar la posible aparición o detección (por paite del ju­
gador o técnico), de desequilibrios/desajustes condicionales que estén
impidiendo al jugador desarrollar su potencial. Ej: jugador que no se en­
cuentra al mismo nivel que el grupo por inactividad y debe ser readap­
tado al esfuerzo, jugador con bajo tono abdominal y consecuente
repercusión lesiva en zona de pubis, grupo que requiere de un trabajo
general de cintura pélvica para evitar desequlibrios con miembros infe­
riores. jugador con necesidad de mejorar su coordinación general..etc.
- El entrenamiento preventivo: de naturaleza similar al compensatorio, lo
identificaremos con aquél únicamente centrado en la prevención de le­
siones deportivas, bien de forma grupal oomo necesidad instaurada por
el grupo de trabajo, o como necesidad individual a consecuencia de un
historial lesivo precedente. Ej: protocolos generales de propiooepción o
trabajo excéntrico, planes individuales de fortalecimiento para tobillo, ro­
dilla por recurrente recidiva..etc.

Como se ha mencionado, todos estos programas serán supervisados,


controlados y planificados por un técnico, lo cual no significa que no pue­
dan ser identificados y propuestos por el propio jugador; como ejemplo y
aunque pueda resultar extraño, no es poco habitual que un jugador re­
quiera algo más de trabajo tísico', de manera analítica, porque él mismo
considera que se encuentra mejor con "algo más’ , porque así le fue bien
durante toda su carrera, y sin esto no se encuentra del todo cómodo. En
estas ocasiones, cuando el contexto nos presenta este tipo de interro­
gantes. se recomienda escuchar al jugador, debatir, consensuar y facili­
tarle lo que nos reclama de acuerdo a sus necesidades y a las
limitaciones que nosotros queramos establecer; a veces es una cuestión
más psicológica que realmente “física", por lo que a poco que disponga­
mos un trabajo complementario, el jugador verá rápidamente satisfecha
su demanda. Planes preventivos de rotura de L C A c o m o consecuencia
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: d entrenamiento complementario

de la "epidemia" que no hace mucho vivimos, ejercicios compensatorios


para miembro superior por percepción de bajo rendimiento en confronta­
ciones, programa de reducción de grasa corporal ante constatación sub­
jetiva de lentitud y pesadez.........¡Múltiples posibilidades!. ¡Nos las
demandarán!, ¡incluso nos las exigirán!, así que, escucharemos, dialo­
garemos, ofreceremos y valoraremos.

"Yo tengo jugadores que cuando acaba el entrenamiento te piden más y


te dicen que quieren hacer esto o lo otro para progresar. Esto es fantás­
tico y maravilloso. Por el contrario, hay jugadores que acaba el entrena­
miento y ya están fuera. Pues bien, esto no me gusta mucho, pero..."
(Claudio Ranieri, en Carrascosa. 2003).

“En mi caso el sentirme bien depende mucho de mi estado físico. Cuando


yo me siento físicamente bien sé que voy a hacer un buen partido, lo sé
antes. Son cosas que vas aprendiendo de tu propia experiencia"(Fabián
Ayala, en Carrascosa. 2003).

Finalmente, y en relación a lo mencionado, señalar que es aconsejable que


las rutinas de trabajo se convoquen por similitudes y a ser posible siempre
por grupos, para que no se realicen de manera aislada, solitaria y aburrida,
pudiendo entenderse las mismas como "castigos" o soluciones para los
menos aptos. Trabajar en grupo antes o después de la sesión de entrena­
miento reforzará los lazos de unión entre compañeros y favorecerá un
mayor seguimiento y adscripción al plan de trabajo adicional.

Por último, y en correspondencia con tas actuaciones controladas por


elJugador, se presenta como de obligada mención el supuestamente co­
nocido o al menos escuchado “Entrenamiento invisible”, que supondría
todo aquello que el jugador hace lejos del control de sus técnicos y que
incumbiría la vida privada del mismo. Descanso, alimentación, hábitos
diarios, vicios, desenfrenos...etc...todos ellos sobradamente estudiados
y analizados como condicionantes altamente significativos en el rendi­
miento del deportista.

Indudablemente no se optará por adjuntar información concerniente a los


mismos (existen millares de artículos y publicaciones que ya han profun­
dizado en el tema), limitándose el presente únicamente a resaltar la im­
portancia de hacer ver al Jugador lo relevante de estos aspectos para su
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

rendimiento, convenciéndole por hechos y no por imposiciones, evitando


de este modo que el tema se convierta en un juego persecutorio entre
detectives y ladrones. Si el jugador está convencido de los beneficios que
le pueden aportar los mismos, si pone en práctica nuestras recomenda­
ciones y observa los resultados, el cuerpo técnico no deberá de preocu­
parse de si sus jugadores salieron de fiesta la noche de antes o si la
comida previa al partido no fue la adecuada, de modo que podamos estar
tranquilos sin malgastar esfuerzos en este tipo de temas.

Pero, como no podía ser de otra manera, el fútbol, el futbolista y su con­


texto no serían fieles a la idea de complejidad si estos siempre respon­
diesen de una manera predecible y esperada, si las personas actuaran
siempre de la misma manera, si idénticas actuaciones funcionaran de
igual modo para todos los casos, y jeomo no!, una vez más nuestro día a
dia nos ofrece las más variadas y pintorescas situaciones, desde el ma­
ravilloso goleador Romario. quien profesaba que si la noche anterior al
partido no salía de fiesta no marcaría goles, hasta aquel jugador que no
tiene sensaciones agradables durante el partido si la noche previa al
mismo no cumple con su ritual (implantado desde niño), consistente en vi­
sitar el McDonald más cercano y comerse la hamburguesa más grande
de entre las ofrecidas.

“Sinceramente no me molestó que la prensa hablase mucho de mi, por­


que era ta verdad. Salía mucho de fiesta, losé. Y llegó un momento al
final del año en que me levanté una mañana y pensé: Wesley, ¿Qué estás
haciendo?. Tienes calidad, estés en el mejor equipo del mundo..¡Que
estás haciendol. Y entonces todo se acabó. Así, las últimas tres semanas
volvió a mejorar mi nivel”. (Wesley Sneijder, ex jugador Real Madrid y can­
didato a Balón de Oro. a Diario Marca. 5-12-2010).

Gestionar estas individualidades y particularidades, además de bas­


tante complicado, puede llegar a ser potencialmente conflictivo, de tal
forma que nos obligaremos a buscar la solución más adecuada de
acuerdo a nuestra subjetividad y valoración del contexto, con sus po­
tenciales repercusiones y posibles secuelas. Habrá quien piense que la
actitud de Romario es una falta de respeto para el grupo y no le aline­
ará. y habrá quien no pueda permitirse el lujo de prescindir de sus goles
y le pondrá en el once titular haga lo que haga la noche anterior (mien­
tras rinda en el partido).

MZ
Capitulo 8 Perfeccionando nuestra contextúe d entrenamiento complementario

Pese a todo, remarcar y recalcar, sobre todo para jugadores en edades


de formación, que la solución a estos conflictos pasa por una buena edu­
cación deportiva previa. Eliminar malos hábitos y costumbres en el juga­
dor profesional, a parte de ser prácticamente ilusorio, acabará generando
conflictos, por uno o por otro lado.

1Recuerdo el caso de Roger, un Jugador joven y prometedor de 18 años


que empezó a enfrenar con nuestro equipo profesional de balonmano.
Apenas llevaba tres meses entrenando y viviendo prácticamente como
un jugador profesional cuando un diase me acercó y me dijo:

-Xesco, ¿podemos hablar?


- ¡Claro! -respondí yo-. ¿Qué te ocurre?
- Bueno, a mi nada, pero...-titubeó- mis amigos me hacen co­
mentarios
-¿comentarios? - Le pregunté-¿oomentarios sobre qué?
•Pues, por ejemplo, me dicen que el entrenador no es nadie para
decirme a qué hora tengo que irme a dormir y que por el sueldo que
gano no tengo por qué mostrarme tan disciplinado. Y daño, ellos son
mis amigos.
• Hombre-te dije, intentando aparentar calma-, en parte tienen
razón. Estoy a acuerdo en que el entrenador puede que no sea
nadie para decirte a qué hora tienes que irle a dormir. Pero - y ahí
exploté y alcé la voz- ¡es que ya tendría que salir de tu cabeza de
alcornoque que si quieres ser jugador profesional a las doce de la
noche tienes que irte a dormrrij Tienes que descansar porque al día
siguiente tienes entrenamiento!
-Pero.-intentó contestar, aunque rápidamente lo corté.
- Mira, Roger, la disciplina nos da la libertad.
•¿Qué? - Me interrumpió incrédulo-. ¡Será al revésI La disciplina me
quita libertad porque no puedo hacer lo quiero...
-L o que tú quieres, no. ¡Lo que quieren tus amigos! Si no tienes disci­
plina, o mejor dicho, autodisciplina, no eres Ubre de elegir quién quie­
res ser. Si no tenemos autodisciplina, no podemos elegir nuestro Muro
y estamos siempre a merced de los demás. "(Xesco Espar. 2010)
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto:d entrenamiento complementario

8.3 Optim izando competencias cognitivo emocionales

X a verdadera fortaleza mental aparece en cuanto aceptas que soto eres


un ser humano. Ni eres superman ni una estrella, aunque lo digan tos pe*
riódicos. La verdadera fortaleza te la da el conocer tus debilidades"
(Srebro y Dosil, 2009).

Adía de hoy, existen todavía múltiples entrenadores y preparadores reactos


a la incorporación del trabajo psicológico en sus equipos de tttboi, lo consi­
deran como un lema baladi. poco serio y con mucha menos eficacia de la de­
fendida por los valedores de esta disciplina. ¿Psicólogo a mi?, ¡yo no estoy
locol; ¿pero piensas poner un dñrán de esos en el vestuario?; ¡si si, vamos a
petar el limón como hizo Benito Floro en el Madrid!...son solo algunos de los
tópicos típioos que podemos oír cuando pretendemos instaurar una cultura
de entrenamiento psicológico en un dub huérfano en este aspecto.

En su día ya fuimos testigos de reticencias contra la figura del 2° entrenador,


preparador físico e incluso a la del fisioterapeuta. El entrenador pensaba que
él solo se bastaba. Los jugadores no podían reclamar lo desconocido. Es
cuestión de tiempo. Estamos convencidos de que en un breve periodo el
papel del entrenamiento psicológico será condfción sine qua non en ei dia a
día de los equipos de fútbol. “Obviarla tremenda influencia del factor mental
en el rendimiento de un deportista resulta tan arriesgado como renunciara!
entrenamiento de los otros factores” (Juan Planes).

Mientras aguardamos a que esta reaNdad se mude a la irrebatibilidad, no


podemos más que invitar a que se experimente, se vivencíe y se com­
prueben los resultados. Les funcionará o no, pero nuestra obligación
moral es animarles a que ambidonen crecer como profesionales, para
que su equipo crezca junto a ustedes.

Dicho esto, sabemos, recordamos y comprobamos en nuestros entre­


namientos como medíante la contextualización de las tareas de entre­
namiento podemos preparar al jugador para diversas situaciones
psicológico-emocionales susceptibles de darse durante la competición
(estrés, ansiedad, presión...), y que estas tan sólo pueden ser aplica­
das de manera conjunta y homogenizando el comportamiento grupal.
Esto, que en prindpio se hace por comodidad y manejo eficiente del
Capítulo 8 Perfeccionando nuestro contcxioc el entrenamiento complementario

grupo, derivará en la imposibilidad de dar respuesta individual a la sen­


sación única que cada sujeto vivenciará en tomo a estas eventualida­
des y nos expondrá al peligroso riesgo de no llegar a todos. No todos
tos jugadores se motivan de igual manera ante un mismo partido, ni tie­
nen la misma confianza en ellos mismos, ni gestionan igual el estrés
que les provoca la situación del equipo, ni son capaces de activarse al
máximo en todos los encuentros, ni se ven afectados de igual manera
ante tas correcciones del entrenador, los silbidos del público o la ejecu­
ción errónea de una jugada.

A través del entrenamiento complementario orientado a este tipo de


competencias cognitivo emocionales se intentará dar solución indivi­
dualizada a las carencias que nuestros jugadores (seres humanos, re­
cuerden), experimentarán respecto a sus habilidades mentales, para
que se conozcan mejor, sean capaces de autocontroiarse y puedan
competir con una eficiencia mayor.

El equipo y el jugador deben de ser capaces de rendir de forma óptima


en las situaciones más exigentes, de “caminar sobre el alambre*, de saber
competir, y nosotros, los técnicos a su cargo, somos los principales res­
ponsables de conseguir estimular aquellos recursos psicoemodonales
que les socorran ante estas adversidades.

HHoy en día es frecuente ver equipos formados por buenos jugadores


cuyo resultado no es el adecuado. En unas ocasiones, por el exceso de
protagonismo de algún jugador En otras debido a que el entrenador está
más centrado en preparar los entrenamientos y los partidos que en ocu­
parse de los jugadores como personas" (Uopis.O 2010).

Las competencias condicionales o tácticas son bastante uniformes,


sobre todo en el alto rendimiento, pero en cambio las que incluyen a la
emoción y la percepción individual son muy variables, dependen de mu­
chos factores y no todos los dFas se manifiestan de igual forma, razón
por la cuál, el jugador debe a través del entrenamiento complementario
aprender a manejar mejor esta faceta para no verse arrastrado por las
circunstancias del partido.

Como nos ilustra Carrascosa.J (2003), el saber competir es la clave que


diferencia a los buenos de los mejores, por eso debemos de enseñar al
Capitulo 8 Perfeccionando nocatro contexto: el entrenamiento complementario

jugador a conocerse a sí mismo, para que no rínda sólo en los entrena­


mientos, sino también en los partidos, l o importante es que haya un
grupo de jugadores que sepan hacer lo correcto en los momentos difíci­
les" (Raúl González Blanco).

Ahora bien, nos encontramos oon la dificultad añadida de que al tratarse


de un terreno muy inmaduro e incluso virgen, el entrenamiento psicológico
es muy poco demandado por iniciativa propia del jugador (son muy pocos
los jugadores que en un arrebato de honestidad le confiesan al mister que
durante los partidos no tienen confianza, que el público les genera mucho
estrés y que a veces incluso siente pesadez y temblor de piernas durante
los partidos..) ¡claro!, ¡sería descabellado!, ¡una muestra de gratuita de­
bilidad!. ¡una inmolación!. El entrenador dudada de su nivel y en la pró­
xima alineación se plantearía seriamente ei volver a alinearte: En cambio,
parece que no se tienen tantos reparos para reconocer una falta de ritmo
físico, o una molestia en alguna zona ¿por qué seguimos sin entenderlo
de igual modo?, ¿por qué no le otorgamos similar relevancia?).

Abordar por tanto estas necesidades del jugador podrá acometerse desde
un punto de vista individual (el jugador o el técnico observan carencias en
alguna faceta y se tratan las mismas desde su caso particular) o mediante
estrategias colectivas (donde se ambicione el desarrollo o mejora grupal
de habilidades psicológicas estipuladas como imprescindibles para el ren­
dimiento en este deporte). El lugar, el momento y la forma corre a cargo
de su contexto y de sus necesidades, pero no olviden que entrenamiento
complementario = fuera de sesión de entrenamiento grupal.

Así. si somos capaces de empatizar altamente con nuestros jugadores,


podremos identificar fácilmente sus emociones y sus sensaciones durante
los partidos, sin necesidad de que estos las verbal icen. Va que esto a
veces se presenta como algo verdaderamente complicado, ya no solo por
la complejidad de las relaciones humanas sino porque puede que no lle­
vemos el tiempo neoesario en un dub, proponemos desde aquí la utiliza­
ción del “Perfil de rendimiento', técnica inidalmente propuesta por Butler
y Hardy (1992). y sugerida en el contexto del fútbol por Uopés.D (2010),
la cual nos ayudará a determinar el grado de carencia en aquellas habi­
lidades identificadas como necesarias, de modo que podamos aportar,
planificar, sistematizar soluciones y planes de trabajo complementarios e
individualizados, en relación a las mismas, a la vez que potendamos la
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementado

motivación y adherencia al programa de mejora. m La falta de planificación


y desconocimiento de las necesidades reales de los jugadores provoca
que las intervenciones de los técnicos no logren los objetivos previstos.
Es fundamental conocer la situación de partida y saber que aspectos hay
que potenciar* (Llopis.D 2010).

El procedimiento es bastante sencillo:

En primer lugar, mediante la técnica del *Modelling" (persecución de las


características comunes a lodos los deportistas de éxito) y la revisión de
la bibliografía especializada, se propondrán una serie de habilidades psi­
cológicas y emocionales que todo jugador del equipo ha de poseer para
dar lo máximo de sí mismo.

A continuación, entre todo el grupo, y de entre todas las anteriormente


identificadas, se elegirán aquellas a las que más importancia se les otor­
gue para que sean las conformantes de nuestro perfil de rendimiento (re­
cordad que si involucramos al equipo en la elección de objetivos, la
implicación de estos será mucho mayor).

Seguidamente, cada jugador en su hoja de registro señalará la importancia


que le concede a cada una de las habilidades seleccionadas (generalmente
elevada) y la autovaloración de su rendimiento en relación a la misma. Pre­
viamente se habrá instruido al grupo sobre los síntomas y evidencias pro­
pias de cada habilidad y su forma de manifestarse en el partido. (Si el grupo
de jugadores es suficientemente conocido, propongo que se añada una
nueva columna oon la valoración del cuerpo técnico también).

Finalmente se determinará la diferencia existente entre la importancia


otorgada y el nivel actual del jugador, y se determinarán aquellas habili­
dades en las que haya que aplicar propuestas individualizadas de trata­
miento y mejora.

HABILIDADES PROPUESTAS COMO IDCAICS PARA POTENCIAR


(CarriKOM. 6ai«fu«r. Srtbro, Doiii, Uop t, 80MI0», Suc*ta, Peri$. Mari • Modelltag)
AuaooennwiM TrmquftdMl MoOmcMa Control Mirto Control H m Ma
ftnpnrmMtfluI Control «noaonJl1 tyoMrta Mental flrfifirfrtr (¿ncMitracfcWi
üm w m o
Sopeoddn AtmcMn m m f'dtrúoruAHM)
Pm MvO

Z ffl
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementar*o

PERFIL DE RENDIMIENTO. Jugador.


Cualidades
seleccionadas por «H 1 A l-A A M -I A «10
grupo
Autoconflarua ¿g 10 S 4 40
Motivación 1 10 8 2 20
Control Estrés 9 5 4 40
Control Emocional 1 10 5 5 so
Atención || 9 7 2 20
Relajación 9 6 3 30

E Q ^ ff^ B m p a rto n c fo ; Aaoutoevafuacbn del deportistas; A M •área de mejora

Sólo cuando el cuerpo técnico disponga de esta información y el jugador


se haga consciente de la misma, podremos planificar y estructurar planes
de trabajo complementarios para las necesidades particulares de cada
uno de los componentes de nuestro equipo, de modo que seleccionemos
y elijamos aquellas técnicas que consideremos más apropiadas para la
demanda particular.

El proceso de optimización de cada una de las cualidades seleccionadas


y evaluadas podrá ser emprendido desde muy diversas vías: técnicas,
ejercicios, dinámicas de grupo, conversaciones,.etc: además de cambios
oonductuales en los miembros del cuerpo técnico (especialmente entre­
nador). quien puede llegar a ser la fuente originaria de conflicto individual
en alguno de los jugadores (manera de dar correcciones durante el par­
tido. tipo de féedbacks aportados, confianza depositada..).

Concretar el tipo de técnicas y ejercicios apropiados para la mejora de


cada una de las cualidades sería un tema lo suficientemente amplio para
dedicar un único manuscrito al mismo, razón por la cual, omitiremos a
este y les incitaremos y aconsejaremos para que consulten bbliografia
especializada al respecto (Destacar Buceta. 1998 y Balaguer, 1994).

Las lineas maestras se las adelanto: ayudar a que el jugador se concen­


tre en su trabajo, reforzándole su confianza, liberándole de tensiones y
percepciones emocionales negativas, estimulando sus ganas de enfren­
tarse a un rival y potenciando el sentimiento de disfrute inherente al ren­
dimiento óptimo.
Capítulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: d entrenamiento complementarlo

"Cualquier mejora en la habilidad mental de los jugadores, por muy pe­


queña que sea, tendrá como efecto inmediato una mejora de sus habili­
dades en el terreno de juego" (Srebro y Dosi .2009)

8 .4 O p tim iza n d o com petencias socio-afectivas

“O bien nos curamos ahora como equipo, o moriremos como individuosm


(Fragmento de flm: Un Domingo Cualquiera)

Una vez referenciado el margen de mejora emocional del individuo como


factor determinante del juego, es momento de centramos en aquellas téc­
nicas o estrategias que podemos aplicar durante las sesiones de entre­
namiento (o fuera de las mismas) con el objetivo de trasladar y conjugar
estas elevadas cotas de rendimiento personal al beneficio colectivo.

Aventurar que la diferencia entre un buen equipo y otro excelente radica en la


capacidad del segundo de actuar como un todo, como un sistema inquebran­
table, no sería del todo desatinado; todos conocemos numerosos grupos com­
puestos por grandísimas individualidades que no logran objetivos deportivos al
no ser capaces de aduar como un todo, no ser capaces de desarrollar un sen-
timiento grupal por y para el beneficio común, donde todos y cada uno de los
conformantes sean imprescindibles. ‘Únicamente me enfado con tosjugado­
res cuando piensan más en etios mismos que en el conjunto”(Guardóla).

“Cuando los equipos funcionan bien los resultados no son tanto aditivos
como multiplicativos, ya que los mejores talentos de una persona contri­
buyen a catalizar los de los demás y terminan produciendo resultados
que trascienden con mucho el logro aislado de cualquiera de sus inte­
grantes" [Goleman, D. 1999).

Mientras que a un grupo cualquiera de jugadores los identifica la simple


interacción, a un verdadero equipo fe caracteriza la cohesión (tendencia
grupal de mantenerse juntos y permanecer unidos en la persecución de
sus objetivos y metas - Carrón. 1982). Esta construcción no se puede
comprar, no aparece de un día para otro, es un proceso complejo, diná­
mico, responsabilidad de todos y resultado del trabajo diario de cada uno
de los integrantes del equipo.
Capítulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

De este modo. Uopis, D (2010) nos recuerda que cada día vemos con
mayor frecuencia como muchos clubes, a la hora de incorporar a un
nuevo jugador, ya no sólo valoran sus cualidades futbolísticas, sino que
también conceden importancia a lo que este puede aportar al grupo, es
decir, a sus cualidades humanas (compromiso, humildad, actitud positiva,
espíritu de trabajo, ilusión, capacidad de sacrificio y generosidad).

"Construir por tanto la cohesión interna requiere de conocimientos y re-


cursos técnicos de to que se conoce como ingeniería grupal. No basta la
buena voluntad y la inquietud de todos lo miembros de un grupo por tra­
bajar en equipo. Debe ser un proceso largo, planificado, que se va des­
arrollando temporada tras temporada. Es un proceso que implica la
coordinación de los responsables dei club, del entrenador y de los propios
futbolistas" (González .0.2007).

Conscientes de los posibles elementos perturbadores (dificultades con­


textúales, bajo rendimiento, personalidades conflictivas...), los miembros
del cuerpo técnico dirigirán, coordinarán y llevarán a la práctica (durante
sesiones y en entrenamiento complementario) las medidas consideradas
necesarias para alcanzar esta valiosa cualidad, las cuales, citando a Ca­
rrascosa, J (2003). deberán de perseguir los siguientes preceptos:
- Existencia de objetivos comunes.
- Existencia de afinidad.
- Clima de comunicación óptimo.
- Existencia de sentimientos de identidad y unidad entre los miembros.
- Conciencia de ser diferente respecto a otros equipos.

Estas características pueden ser reforzadas por las aportadas por Esparce
(2010). y así obtener una interesante hoja de ruta a seguir mediante
nuestras actuaciones y facilitar el alcance del ideal de cohesión (grupo
autogestionado en el que todos los jugadores sean capaces de trabajar
juntos siempre de igual modo, con el mayor esfuerzo físico y emocional,
independientemente del las dificultades que puedan surgir):
- Humildad y generosidad: saber ayudar y dejarse ayudar. Tengo
claro que sin mis compañeros no soy nadie" (Xavi Hernández)
•Compromiso: seguir adelante incluso cuando las cosas van mal.
- Entusiasmo: contagiar al resto de componentes de la necesidad
de actuar como equipo.
Capítulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: d entrenamiento complementario

Para concluir la identificación de las características de un equipo cohesionado,


mención obligada la variable “rendimiento' como leit motiv de este proceso,
pues sabemos por experiencia que en un equipo que gana todo funciona mejor
y es más fáci permanecer en la onda grupal, mientras que en un equipo que
pierde los obstáculos aparecidos tienden a dificultar que las cualidades per*
seguidas afloren. Cohesión y rendimiento se reüoalimentan entre sí, tanto po­
sitiva como negativamente, pero no debemos caer en el error de que la
cohesión interna del equipo y la autoconfianza del futbolista dependen des­
graciadamente más de los resiitados del equipo que de un trabajo planificado.
Como nos advierte Carrascosa, J (2010). más que esperar que los buenos re­
sultados sostengan el dima interno del equipo y la autoconfianza del futbolista
hay que planificar un trabajo que contribuya a construir la cohesión interna del
equipo y a potenciar la autoconfianza de sus futbolistas, lo que ayudará a me*
jorar el rendimiento, tanto irxfividual como colectivo.

Establecidos los cimientos a construir, debemos identificar las barreras a


derrumbar, y en esto, la desidentificación del jugador con el equipo indu­
cida por el individualismo y alimentada por el egoísmo, se presenta como
un enemigo natural y frecuentemente presente en el contexto futbolístico.
"Eljugador tiende mucho a pensar en lo que uno hace por el equipo, pero
poco en lo que el equipo hace por uno"(Carrascosa ,2003).

La disconformidad con los objetivos planteados, la ausenda de normas


necesarias, la presentía de normas innecesarias, intereses enfrentados,
incompatibilidad de personalidades, excesiva competencia interna., etc.,
son también algunos de los obstáculos a sortear diariamente en la vida
de nuestro equipo.
¿Qué soluciones podemos ofrecer entonces para por un lado, y dentro de
nuestro contexto particular, potenciar los aspectos distintivos de un equipo
cohesionado y por otro, reducir la presencia de agentes limitantes en el
proceso de construcción grupal de nuestro equipo?
- Aplicar el pensamiento sistémico al funcionamiento del equipo: si
el jugador no perdbe que sus aportadones tienen un efecto real en
la consecución de los objetivos grupales, este no se encontrará iden­
tificado con el equipo.
- Detectar y erradicar el efecto Ringeiman: (también denominado "va*
gueza soaaO.ai hilo del anterior pensamiento sistémico. este fenó*

m
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

meno evidencia la disminución de responsabilidad personal al no per*


dbirse el jugador directamente responsable del devenir dei resultado
final y no poder evaluarse objetivamente su aportación individual.
- Satisfacer el egoísmo a través del equipo: debemos de hacer ver
al jugador que si el equipo no brilla, si no obtiene buenos resultados
deportivos, difícilmente se hablará de ellos oomo individuos. El éxito
del equipo potencia el éxito individual. Los objetivos individuales se
deben de reforzar trabajando en equipo.
- Implicar al deportista en la organización de las normas: si el juga­
dor siente que se le tiene en cuenta a la hora de establecer las pau­
tas a seguir por el equipo, percibirá su importancia y asi. se facilitará
el cumplimiento y seguimiento de las mismas.
- Establecer objetivos estimulantes pero accesibles: un reto alcan-
zable y bonito estimula, apasiona, nos anima a seguir trabajando
y esforzándonos.
- Potenciar el compañerismo: "Cuando estamos mas en forma que
los demás, o en una posición ganadora, debemos ponemos al ser­
vicio del equipo y ayudar al más débil recordando que, de la misma
manera que una cadena es tan débil como lo es su eslabón mas
débil, el integrante mas débil determina la fuerza del equipo."
(Espar.X 2010)
- Dar margen de toertad a losjugadores para que hagan cosas “a su ma­
nera": las restricciones excesivas, la coartación de libertad constante y
la represión de la creatividad, desmotiva y dfficulta el entusiasmo.
•Potenciar la empatia y comprensión interpersonal: si no logramos
que los jugadores sean capaces de ponerse en el lugar de sus com­
pañeros. difícilmente comprenderán ciertas actuaciones y compor­
tamientos acecidos durante el día a día grupal.
- Aplicación de dinámicas de grupo especificas: con el objetivo de
mejorar la comunicación interpersonal, la identidad grupal, humil­
dad...etc. Jas hay y no en escasa cantidad (ver Fritzen,SJ.1988)
-Poner en práctica actividades de Team Buüding y Outdoor Training:
especialmente aconsejadas para pretemporadas o microticios no
competitivos, tienen la capacidad de potenciar los sentimientos de
trabajo en equipo mediante actividades muy diversas (orientación .
supervivencia, montañismo, cooperación..), (ver Carrón, Spink, y
Prapavessis, 1997; Crace y Hardy. 1997; Senécal. Lougheah, y
Bloom, 2008; Stevens, 2002; Yukelson, 1997).

MZ
Capiculo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamienco complementarlo

¿De que manera podemos valorar el grado de cohesión en nuestro equipo?

Existen varios procedimientos o técnicas que se pueden utilizar para evaluar


la cohesión de un grupo humano. Entre ellos, los más utilizados son los cues­
tionarios. las técnicas soctometricas. la observación y la entrevista.

Si pretendemos obtener datos más estructurados que nos indiquen de ma­


nera objetiva las tendencias grupates, el cuestionario GEQ (Group Environ-
ment Questionary - Carrón. Widmeyer y Bradley. 1965), por la fiabilidad y
validez de sus resultados, ha sido y sigue siendo una de las herramientas
más utilizadas en la investigación científica en lomo a este campo.

Adaptado al castellano, este instrumento consta de 18 ítems que se valoran


a través de una Escala Tipo Likert de 11 puntos, en la que 0 significa estar
totalmente en desacuerdo con lo que se expone y 10 quiere dedr que se está
totalmente de acuerdo.

Posee a su vez una estructura jerárquica y está compuesto por un factor prin­
cipal (nivel de cohesión percibida) y cuatro factores secundarios (Atracción
social. Atracción a la tarea. Integración Social e Integración a la tarea).

Aunque se recomienda adaptar el mismo a las condiciones particulares


de nuestro contexto específico (modificar o eliminar ciertos ítems), desde
aquí se aconseja que se consulten las múltiples experiencias existentes
en la bibliografía con el ánimo de conocer mejor y profundizar en su fun­
cionamiento y aplicación (ver García Calvo. T. 2006).
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: d entrenamiento complementario

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Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: d entrenamiento complementario

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Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

Relativo a este tipo de técnicas. Weinberg y GoukJ (1996) nos avisan de


que aunque útiles, estas son incapaces de mostrar profundamente el
modo en que las personas del equipo se relacionan entre sí. si se forman
subgrupos informales, o si alguno de los miembros del equipo se en­
cuentra socialmente aislado, proponiéndonos al mismo tiempo, para pa­
liar estas deficiencias, la utilización del sociograma para reforzar y
perfeccionar los datos obtenidos previamente con el GEQ.

El sociograma operativamente consiste en preguntar a todos los miem­


bros de un grupo sobre el resto de miembros. La pregunta exhorta a cada
persona a indicar que personas del grupo elige y cuales rechaza.
Ejemplo:
Indica el nombre de aquellos compañeros con las que te gustada....
(terminar pregunta en sentido elegido). Puedes señalar los que des*
ees. empezando por los que mas te gusten.
Indica el nombre de aquellos compañeros con las que no te gusta­
ría.... (terminar pregunta en sentido elegido). Puedes señalar los
que desees, empezando por ios que menos te gusten.
Señala que compañeros crees que te han elegido en la pregunta numero 1.
Señalaque compañeros creesque te han rechazadoen la pregunta numero2.
Una vez realizadas y analizadas estas preguntas, se crea un mapa relacio­
na! del grupo, del que se pueden extraer valiosas y úties conclusiones de
cara a la mejora de la cohesión grupal. (Para obtener una información más
detallada sobre la aplicación de esta técnica consultar Uopis.D -2010)

Para conduir con este apartado, y una vez dicho y expuesto lo ante­
rior, (disculpen por intentar comprimir tanto tan vasto tema), conscien­
tes de la importancia y relevancia de disponer de un equipo altamente
cohesionado con vistas al rendimiento, y conocedores de algunas de
las pautas a llevar a cabo o potenciar mediante nuestras actuaciones,
animamos desde aquí a tener cada vez más presentes estos aspec­
tos. porque hoy en día muchos equipos entrenan apropiadamente y
cada vez existen menores diferencias condicionales y técnico tácticas;
cada vez más . las verdaderas diferencias de rendimiento las determi­
nan los aspectos socio afectivos / emocionales, y consecuentes con
esta realidad, sería un suicidio deportivo no abordarlos, dejarlos pasar
y no tomarlos en serio, no sólo desde la teoría, sino desde la práctica.
Dicen que el movimiento se demuestra andando.
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: el entrenamiento complementario

Las preguntas son respuestas....

¿Consideras que las concentraciones antes de los partidos


son positivas para el rendimiento del jugador y el equipo?
Desde el punto de vista condicional sí es cierto que concentrando al
equipo nos aseguramos ciertos comportamientos aconsejables para
la víspera de una competición (buena dieta, descanso, evitar posibles
salidas...), pero.... es posible que al mismo tiempo estemos perjudi­
cando y coartando al resto de estructuras del jugador (emocional
sobre todo). Asi. no siendo partidario de las mismas (sobre todo por
sistema). prefiero confiar en el buen hacer y profesionalidad del ju­
gador. y aparcar su utilidad para situaciones puntuales (partidos tras­
cendentes. contextos y entornos compl¡cados..etc).

"Para mi las concentraciones no sirven para nada. Ahora los jugado­


res están preparados o deberían estarlo, en general. ¿Para que sirve
comer bien el viernes y el sábado si durante la semana la alimenta­
ción es diferente?. Aluden también al descanso. No entiendo que con
el prestigio que te juegas vayas a salir por la noche. Las concentra­
ciones son un castigo para el profesional. Para m i no tienen ningún
sentido aunque el entrenador no quiera asumir la responsabilidad de
quitarlas. Dice y o hago lo que hacen todos y no me complico la vidam
(Djukic. en Carrascosa 2003).

"He llegado a estar harto de las concentraciones, las de casa, por­


que las juzgo absolutamente innecesarias excepto en algún caso
muy especial...insisto en que este es uno de los aspectos determi­
nantes de mi adiós al F C Barcelona. Se que la próxima temporada,
en el Feyenoord, pasaré mucho mas tiempo con mi familia". (Koe-
man. R. 1995).

“Prefiero que m i equipo viaje el mismo dia del partido para evitar el
“aburrimiento" de mis jugadores en las concentraciones, para que
se sientan más cómodos, y asi, sea todo más intenso. S i juegas tres
partidos cada semana y 4 días estás en el hotel, esta no es la mejor
manera de vivir la profesión" { Guardiola. en Marca.com 1-1-2011)
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contexto: d entrenamiento complementario

Si se te presentase la situación en la que un jugador llegase al


entrenamiento con claros síntomas de no haber dormido y dis­
frutado de excesos poco apropiados para la noche anterior...
¿Cuál consideras que es la medida a tomar?
Uff....esto sf es complicado, depende de tantas cosas. Lo que sí estoy
seguro que no haría sería darme por aludido y abroncar al jugador
delante del grupo, sobre todo si soy consciente de que es muy pro­
bable que ese jugador parta de titular en la próxima alineación. Ante
esta situación puede que me hiciese el 'tonto", lo dejase pasar y lo
abordase a los dos tres días, en un momento más reflexivo y alejado
de la tensión, para que el implicado sea consciente de que claro que
me di cuenta.

Si abroncas al jugador delante del grupo pero luego le indultas y


pasas por alto su indisciplina porque sabes que ese jugador y su ren­
dimiento son fundamentales para el equipo, el resto de jugadores per­
cibirán la injusticia y casi con toda seguridad la cohesión grupal
comenzará a agrietarse... jy no sólo eso! estarás asentando un pre­
cedente potencialmente peligroso.

Parece que últimamente está muy de moda utilizar múltiples y va­


riados elementos musicovisuales para motivar al equipo y forta­
lecer el sentimiento de pertenencia grupal (canciones, montajes
visuales...). ¿Qué opinas al respecto?
lOpino que está genial!, toda idea o actuación que percibamos que
pueda ayudar al grupo debe de ser bienvenida y potenciada, tan sólo
añadir que debemos de tener presente (una vez más), que cada ju­
gador "es un mundo", que lo que a uno le va bien pueda que a otro le
vaya mal, y que es posible que lo que a mi me motive, no tenga por
que motivarles a ellos. Hay que aplicar actuaciones desde, por y para
el mundo particular de cada uno. y no sólo desde el nuestro o del que
nosotros consideramos más idóneo.

¿Es imprescindible que los jugadores se lleven bien en su vida


extradeportiva para que exista cohesión grupal?
Realmente no es necesario, he visto muchos equipos en los que los
jugadores tienen una relación nula y limitada a los entrenamientos y
competiciones, pero que alcanzan un elevado rendimiento durante la
competición porque una vez dentro del campo el sentimiento grupal
Capitulo 8 Perfeccionando nuestro contcxtoc el entrenamiento complementario

es altísimo y todos los implicados se esfuerzan al máximo por ellos


mismos y por sus compañeros; y a la inversa, equipos donde todos se
llevan muy bien, tienen una vida social conjunta y compartida, pero
que en el campo son incapaces de trabajar los unos para tos otros.

Por tanto, no es algo ni imprescindible ni necesario, pero yo sinceramente


lo prefiero...si mi equipo está cohesionado tanto fuera como dentro del
campo, al final las consecuencias positivas creo que serán mucho ma­
yores que las negativas.

“Mis amigos creen que tengo todas las respuestas,


cuando lo único que tengo es una lista de preguntas”
(Anónimo)
Capitulo 9 Relaciones dd proparador físico con su entorno

Capítulo 9. - Relaciones del preparador físico


con su entorno

"Si crees que eres demasiado pequeño para ejercer cualquier


influencia, intenta acostarte con un mosquito en la habitación"
(Idea inspiradora cadena "The Body Shop").

i . I P rim e r pase: Concienciarse de maestre hábitat

"Sólo con un qué muy claro, merece la pena pasar a trabajar el cómo. De
hecho, con un qué bien definido, el cómo se presenta mucho más fácil de
concretar(Sergio Fernandez)

Su móvil sonó en la mañana del pasado lunes. Estaba a punto de llevar


al colegio a su niña de 7 años. Tras un año en blanco en el fútbol, hacía
vida cotidiana en Las Palmas. Llamaba Mendilibar. Ton/ (Pf), prepara las
maletas que igual nos vamos a Pamplona". Al cabo de unas horas, el de
Zaldibar volvió a llamar "Confirmado. Compra los billetes de avión y vente
para aquF. (El diario de Navarra - 5/3/2011)
Capitulo 9 Relaciones del preparador físico con su entorno

Desde ei momento en que la vida nos brinda una nueva oportunidad, un


nuevo proyecto, un desafío diferente, debemos de comenzar a movilizamos
hacia la dirección por la que queremos orientar nuestra nueva andadura. Sin
tiempo que perder. Sea al nivel que sea (formación o alto rendimiento), o in­
cluso aunque no se trate de fútbol, es nuestro deber como buen profesional
abandonar la pasividad momentánea y arrancar lo antes posible la pesada
maquinaria que nos acompañará durante el nuevo trayecto.

Se concrete o no debemos de comenzar a preparamos, sin pausa. ¿Dónde


vamos?. ¿Con quien vamos?, ¿Qué me ofrecen? , ¿Qué quiero?. ¿Cómo
afectará a mi vkta?..etc. Múltiples cuestiones nos asaltaran, poco margen de
reflexión nos ofrecerán. Lo que decidamos bien decidido estará, pero una vez
tomado un camino ya no habrá ni retomo ni cabida para lloros y lamentacio­
nes, nada de pensar en lo que pudo haber sido y no fue. Estés donde estés,
vayas donde vayas, intenta dar el máximo desde el primer momento. Sólo
así podrás alcanzar tu excelencia. T a vida es muyjusta, si nosotros le pedi­
mos et 100 de las cosas buenas que tienepara nosotros, la vida nos pide que
paguemos elprecio, 100 te cuesta 100 B precio es 100 de esfuerzo, 100 de
persistencia, 100 de preparación, 100 de alegría, 100 de trabajo y 100 de
actos. ¡Y s r(Helios Herrera).

La experiencia me ha demostrado que unos objetivos o propósitos mal plan*


teados desde el inicio, no acordes con la esencia y misión de! equipo u orga­
nización en cuestión, acaban por distraer más que por motivare lusionar. ¡por
eso se muestra tan importante conocer el contexto y las circunstancias que
nos rodearán durante los próximos meses de trabajo!. ¿Qué objetivos de*
portivos y extradeportivos persigue el club?, ¿cómo funciona la entidad? .
¿prioridades de la directiva?, ¿medios que tengo a mi disposición (materiales
y humanos)?, etc. Únicamente teniendo ciaras tas respuestas a estos inte*
rrogantes podremos establecer objetivos alcanzables y motivadores.

Lógicamente, en muy pocas ocasiones las circunstancias envolventes de


nuestro enlomo serán las ideales y deseadas, siempre nos faltará algo o pen*
saremos que las cosas irían mejor de otra manera. Las condiciones son las
que son, y es importante que nos adaptemos cuanto antes a estas para des­
arrollar nuestro trabajo de la mejor manera posible. Además, hay que recor*
dar que la realidad es interpretable, cada uno la interpreta en base a su
mochia de creencias, formación, educación, valores, experiencias, expecta­
tivas. ,. Tener dara la distinción entre realidad e interpretación puede ayudar­
Capiculo 9 Relaciones de) preparador físico con su encamo

nos a explorar nuevas interpretaciones de la misma realidad que nos lleven a


nuevas posibiidades y desbloqueen nuestra situación temporal impulsándo­
nos a hacer cosas nuevas. (Por ejemplo, llego a un nuevo equipo donde el
material deportivo para trabajar la musculación es escaso y anticuado, ade­
más. la directiva no considera que sea necesario invertir en este aspecto por­
que la situadón económica del dub es delicada y debe atender otros frentes
con mayor celeridad. Bien, esto es un hecho. Es innegociable. Es así para
lodo el mundo. Ahora bien, podemos interpretarlo de manera negativa y pen­
sar que seré incapaz de desarrollar eficazmente mi trabajo al que ya estoy
habtuado y que tan buenos resultados me dio anteriormente, o por el con­
trario, puedo interpretarlo de manera positiva y ver en la situadón una opor­
tunidad de mejora, de aprendizaje de nuevas técnicas, nuevos ejercicios, con
otro tipo de material, que a la vez que produzca resultados deportivos, enri­
quezca mi formación y experiencia).

Saber adaptarse al enlomo se presenta en consecuencia como capacidad


fundamental del profesional (preparador físico en este caso), pues el ver la re­
alidad de una manera positiva nos impulsará a que sigamos persistiendo en
nuestro trabajo y ahuyentará a la frustración generada por el descontento oon-
lextual inicial. Pero cuidado, adaptarse no es conformase, adaptarse es com­
prender la situación que me rodea y diferenciar entre lo que no se puede
cambiar y to que sí. La capacidad de adaptación as un signo de inteligencia.
No es inteligente ofuscarse en la búsqueda de condiciones deseadas cuando
estas tienen muy poca probabilidad de que ocurran. Es inteligente concien­
ciarse y trabajar con las posibiidades que la situación nos ofrezca.

Les aseguro que en cualquier equipo se toparán con particularidades ines­


peradas. induso en aquellos adonde aspiramos trasladar nuestro contexto de
trabajo (1*y 2* división), nos encontraremos aspectos imprevistos, añadiendo
además a estos últimos la enorme trascendencia de los resultados deportivos
y la enorme presión “extra* que esto acarrea (medios de comunicación, afi­
cionados. directivos..). Intentar comprender las stuaciones y empalizar oon
lodos y cada uno de los implicados es fundamental para saber que haoer y
que evitar en los momentos de confrontación. Así, si ante una mala racha,
comprendemos las dudas y exigencias del dvectivo/accionísta que ha inver­
tido una suma importante de dinero en el d u b . tal vez no nos tomemos la
previsible crítica como algo tan personal y sí intentemos buscar soluciones y
acuerdos por un camino distinto al que nos levaría el enfado y la descon­
fianza generada por esta circunstancia, o por ejemplo, si nos ponemos en la
Capitulo 9 Relaciona del preparador físico con su entorno

piel dei encargado del campo, cuyo trabajo consiste en arreglar ei césped a
diario para que ai día siguiente venga el equipo y lo deteriore entrenando, se­
remos más cautos a la hora de planificar el lugar de nuestros entrenamientos
y tas zonas de campo donde trabajar para afectar lo menos posible. O com­
prendemos y manejamos todo lo que rodea a un equipo de fútbol y a la exi­
gencia de la máxima competición, o lo que en principio son piedrecitas en el
camino puede legar a convertirse en barreras insalvables.

El dominio de las habilidades interpersonales será la principal herramienta


que utiicemos para limpiar nuestro camino. Saber controlar nuestras emo­
ciones y aspirar a comprender las de los demás sin que decaiga nuestro
ánimo diario, son los cimientos de una solida convivencia e interacción per­
sonal y cor textual.

1El preparador físico deba ser capaz de no sobremotivarse por un entorno


muy estimulante, de controlar su ansiedad en los momentos de mayor tras­
cendencia y de centrar la atención en su cometido sin distraerse con ios asun­
tos extradeporthfos. No es aconsejable que destaque por ser ingenioso, que
transmita una imagen de liderazgo que no le corresponde, que le den dema­
siada importancia a su cometido, que aparezca como artífice del éxito oque
pueda dartugar a envidias o malas interpretaciones Sobrevivir en lajungla del
alto rendimiento exige tener muy daro cual es el lugar de cada unom .(JRFEF -
Máster Preparación física fútbol).

Conocimiento inicial, adaptación, comprensión del entorno....la vida en un


equipo de fútbol no es tan señala como algunos podrían llegar a pensar, no
todo es idílico y maravilloso ¡ni mucho menos!, es enredada y a veces muy
dura. Por este motivo se intenta concienciar de este aspecto, de la importancia
de saber leer y comprender la sftuación inicial y el contexto en el que nos mo­
veremos (esperemos que al menos durante una temporada). La convivencia y
el "saber conectar” con las múltiples contingencias fadStará nuestro trabajo, re­
forzará nuestro día a día y nuestro ánimo no se verá tan mermado. Q entrena­
dor, el resto de cuerpo técnico, los jugadores, los aficionados, los directivos, los
medios de comunicación, etc... en definitiva, son personas igual que tu. con sus
creencias y convicciones. No se trata de convencer o dejarse convencer, es
cuestión de convivir de la mejor manera posible. Al final todos queremos to
mismo, todos anhelamos el mismo fin. Pruébenlo, inténtenlo, no decaigan, no
es tan fiero el león, será gratificante.... y recuerda, lo importante no es donde
legues, sino la persona en la que te conviertes durante el trayecto.
Capitulo 9 Relaciones dd preparador físico con tu entorno

i . 1 La interacción con «1 e ntren a do r

"Baila con quien te trajo al bailem

Si hay algo que nos evoca el refrán citado no es otra cuestión que la im­
portancia de la lealtad. En nuestro caso, lealtad hada ia persona que ha
confiado en nosotros y nos ha brindado la oportunidad de trabajar en “su"
equipo y "su” cuerpo técnico. No nos engañemos, el preparador físico,
salvo casos puntuales, está ligado y condicionado por la figura del entre­
nador. Tal vez no en niveles inferiores donde el dub confia en nosotros y
nos recofoca temporada Iras temporada, pero en fútbol de alto nivel, los
profesionales de nuestro campo solemos hacer la maleta a la vez que al­
guno de "nuestros" entrenadores. No nos fichan a nosotros, le fichan a él,
y nosotros con suerte vamos en el "paquete". Esto es un hecho, interpré­
tenlo como mejor les apetezca.

Por tal motivo, nos debemos a nuestro entrenador y estamos obligados a


darlo todo por él. No es cuestión de dearie a todo que si. sin contradecirte
nunca y adulándote constantemente. Podemos discrepar, podemos pen­
sar de manera diferente, podemos ser contrarios a su forma de hacer las
cosas, pero en el momento que formamos parte del mismo cuerpo técnico
debemos de permanecer unidos, sin fracturas, con posibles diferencias,
pero con sinceridad y honestidad permanente. Sólo así podremos llegar
a acuerdos, reflexionar sobre ciertos aspectos y modificar ciertas actua­
ciones. Acostumbrarse a defender las opiniones propias oon razona­
mientos es una excelente manera de evolucionar; promover la
confrontadón de diferentes puntos de vista enriquece y afianza criterios
durante la discusión. "José se queda porque José no me dice lo que yo
quiero escuchar, dice lo que él piensa" Van Gal respecto a Mourinho, mo­
mento después de haber cesado a todo el anterior cuerpo técnico del FC
Barcelona. (Informe Robinson - Palabra de Mou).

Si en el apartado anterior se mencionaba la deseabte capacidad de empali­


zar con las personas como herramienta ¡mprescándUe para manejar nuestro
entorno, en el caso de la interacción con el entrenador este aspecto cobra to­
davía mayor importancia si cabe. Lo primero que nunca debemos de olvidar
es que tanto para bien como para mal. él será el principal responsable de lo
ocurrido, la prensa no nos felidtará a nosotros si conseguimos que el equipo
Capítulo 9 Relaciones del preparador físico con su entorno

despreocuparse de nuestra parcela o estar muy encima de lodo lo realizado.


“Hace unos años, buenoa mime ha pasado, fe tocaba ser entrenadorde por­
teros, además de llevarla preparación física, y ahora es imposi¡le en cualquier
equipo, ahora tu tienes que delegary confiar en un equipo de trabajo, tú como
entrenador tienes que tiderarese grupo de trabajoy tu tienes que hacerles ver
al principio de temporada lo que tu quieres y darles plena SbertacT (Joaquín
Caparros en Secretos dei Fútbol moderno).
"Schusterno puede interferiren los métodos dei preparador físico (Di Salvo).
Es elprimer entrenador en la historia del fútbol que tiene firmadopor contrato
que la parte de la preparación física está excluida de su parcela. Y lo ñrmó en­
cantado, lo que demuestra su personalidad. B mistar recibe todos los dias a
sus jugadores en perfecto estado de revista. Podría irse tres meses y la ma­
quinaria seguiría funcionando. No hay nadie insustituible''. (Ramón Calderón
- ex presidente Real Madrid). El propio Schuster se sinceró en agosto: “A
veces no pinto nada en algunos entrenamientos". (El mundo dgfta) 26/2/2008)
Ha selección Francesa llegó a un entrenamiento el domingo, pero pocos
minutos después de entrar a la cancha, el preparador físico Robert Du-
veme se fue tras discutir con Domenech. Duveme lanzó su credencial al
piso después de la acalorada discusión, abandonó el lugar y dimitió del
cargo” (Diario As - Julio 2010).

“Desde que nos conocimos, Mendübar y yo coincidimos en un montón de


cosas, en cómo vemos el fútbol y cómo vemos el entrenamiento. Hasta en
nuestra forma de ver la vida tenemos cosas pareadas" (Toni Ruiz - RF Osa-
suna - El Diario de Navarra- 22/2/2011).
“Me siento muy decepcionadoporta forma en la que elpreparador físicoAtes­
taran abandonó el Liverpool Cuando confias ciegamente en alguien y te de­
cepciona como persona, lo profesional pierde todo el valor, as secundario. A
veces el ansia de poder transforma a las personas Yo quiero quedarme con
los buenos recuerdos, pero la situación fue una sorpresa". (Rafa Benitez, Dia­
rio 0 mundo, Febrero 2008).
Como se puede observar, el contexto determinará el tipo de relación que se
desarrolle entre entrenador y preparador físico. La extremidad de algunos de
los casos mostrados nos muestra un escenario tremendamente complejo y
variable. No es cuestión ni de desanimarse ni hundirse por esta realidad.
Capítulo 9 Relaciones de) preparador físico con su entorno

Nuestro ánimo y humildad deten primar sobre el resto de aspectos. Inten­


temos hacerte ver a nuestro entrenador que nuestro trabajo conlextualizado
ayudará más y mejor ai equipo. La sinceridad y honestidad anteriormente ci­
tadas serán la clave de la optimización del proceso.....y recuerda, tu zona
de confort ni es la única ni seguramente sea la mejor. En esta zona es más
difícil equivocarse y por esa misma razón también aprender. No tengas
miedo a la novedad ni a metodologías distintas. Precipicio, incertidumbre.
disparidad, error, aprendizaje.. .marchan juntos.

••1 La interasolén «on les Jugadores

“Las palabras, oraciones, sonidos y pensamientos dirigidos hacia un vo­


lumen de agua influirán sobre la forma délos cristales de hielo obtenidos
del mismo. La apariencia de los cristales dependerá de si las palabras o
pensamientos son positivos o negativos “
(Experimento de Emoto).

31 de Agosto. Plantilla cerrada. Esto es lo que hay. Somos los que esta­
mos y estamos los que somos. No perdamos tiempo en quejamos sobre
aquello que ya no podemos cambiar, luchemos por transformar aquello
sobre lo que podemos influir. Elemental mi amigo Watson.

En nuestro afán por potenciar ai máximo las cualidades de los componentes


de nuestro equipo debemos de detenemos (cuerpo técnico) al menos un se­
gundo. en reflexionar y establecer el tipo de interacción que valoremos llevar
a la práctica oon nuestra plantilla durante la temporada. Es cierto que cuando
se pceee cierta experiencia en el manejo de grupos este aspecto apenas es
tratado ni tenido en cuenta, pues nuestra práctica nos ha dotado de dedos au­
tomatismos y soluciones para muchas de las situaciones de probable apa­
riencia en la vida de nuestro dub; pero cuando nos enfrentamos a nuestros
primeros años de trabajo, einduso cada vez que cambiamos de equipo, se
hace necesario, (o al menos desde aquí se defiende), la reflexión pausada
sobre ciertos aspectos relaciónales a tener en cuenta por su capacidad de
convertirse en generadores de conflictos o potendadores del rendimiento,
¿qué límites pondré?, ¿cómo intentaré conectar con eios?, ¿cómo mejoraré
mi capacidad de transmitir y negociar?, ¿qué puedo hacer para imprimirles
motivación y entusiasmo a diario?.
Capitulo 9 Relaciones del preparador tilico con su entorno

gane algún torneo, pero tampoco nos criticará en el caso de no conseguir los
resultados esperados. La responsabilidad recaerá sobre sus hombros prác­
ticamente en la totalidad de los casos.

Recordado esto, es normal que el entrenador nos exija que todo esté a su
agrado y manera, nos gustará más o menos, pero siempre deberá de estar
bajo su supervisión. Desmarcarse de esta idea sería comenzar a tambalear
tos cimientos de nuestra lealtad.

*Enrm primera etapa como entrenador durante siete años, no he tenido a pre­
paradores físicos. Quería ser yo el primen en saber de esto antes de que
uno me dijera si era mejor hacer esto o ¡o ot/o. Ahora con Roberto Sassi tengo
una muy buena relación porque todo lo que hacemos lo hacemos juntos*
(Claudio Ranieri en Secretos de Fútbol moderno).

Si queremos por tanto seguir optando a trabajar con un determinado entre­


nador porque consideramos que muchos de nuestros objetivos serán más te­
dies de alcanzar si vamos de su mano, debemos de ganárnoslo. ¿Cómo?,
sobre todo demostrando nuestra valía, nuestra competencia, nuestra capaci­
dad para resolver problemas contextúales, controlando todos los detalles y li­
berándole de ciertas cargas que le puedan generar desgaste (actualmente el
entrenador es prácticamente un relaciones púbicas y permanentemente tiene
demasiados frentes abiertos).. .tenemos que hacerle ver que confiado de
nuestro buen hacer, puede delegar en nosotros sin riesgo alguno cualquier as­
pecto que estime oportuno.

0 estío del entrenador, oomo se puede intuir, será el que determine el grado
de delegación que incurra en nosotros y la metodología de trabajo que des­
arrollemos. Los hay más tradicionales, más innovadores, más colaboradores,
reacios a ciertas medidas, propensos a determinados hábitos..etc. y nuestro
papel (una vez más) es adaptamos. Podremos entender el fútbol y la manera
de entrenado de una manera, considerar necesario aplicar ciertas técnicas,
creer innecesarias otras muchas, pero a la postre, el entrenador será quien
deba de dar el visto bueno a todo. {Adaptación!. B entrenador no tiene porque
estar de acuerdo con nuestra visión y recomendación de trabajar el aspecto
condicional de manera inseparable con el resto de estructuras, incluso puede
que nos observe con recelo sin intentamos incluir aspectos tácticos en nues­
tros ejercicios. Puede exigimos otro tipo de trabajo, otra metodología, cam­
biamos el planning inicial sin previo aviso, modificar nuestros ejercicios,

—m i
Capitulo 9 Relaciones del preparador físico con su entorno

despreocuparse de nuestra parcela o estar muy encima de lodo lo realizado.


“Hace unos años, bueno a mime ha pasado, te tocaba ser entrenadorde por-
teros, además de Hevaria preparación física, y ahora es imposible en cualquier
equipo, ahora tu tienes que delegary confiar en un equipo de trabajo, tú como
entrenadortienes que liderarese grupo de trabajoy tu tienes que hacerles ver
al principio de temporada lo que tu quieres y darles plena SbertacT (Joaquín
Caparros en Secretos del Fútbol moderno).
“Schuster no puede interferiren los métodos del preparador físico (Di Salvo).
Es elprimer entrenador en la historia del fútbol que tiene firmadopor contrato
que la parle de la preparación física esté excluida de su parcela. Y lo fírmó en­
cantado, lo que demuestra su personalidad. El misterrecibe todos los días a
sus jugadores en perfecto estado de revista. Podría irse tres meses y la ma­
quinaria seguiría funcionando. No hay nadie insustituible” (Ramón Calderón
- ex presidente Real Madrid). El propio Schuster se sinceró en agosto: m A
veces no pinto nada en algunos entrenamientos”. (El mundo digial 26/2/2008)
*1a selección Francesa llegó a un entrenamiento el domingo, pero pocos
minutos después de entrar a la cancha, el preparador físico Robert Du-
veme se fue tras discutir oon Domenech. Duveme lanzó su credencial al
piso después de la acalorada discusión, abandonó el lugar y dimitió del
cargo” (Diario As - Julio 2010).

“Desde que nos conocimos, MendOibar y yo coincidimos en un montón de


cosas, en cómo vemos el fiitbol y cómo vemos el entrenamiento. Hasta en
nuestra forma de ver la vida tenemos cosas parecidas”(Toni Ruiz - RF Osa-
suna - El Diario de Navarra- 22/2/2011).
'Me siento muy decepcionado por la forma en la que elpreparador físicoAies-
taran abandonó el Liverpool. Cuando confías ciegamente en alguien y te de­
cepciona como persona, lo profesional pierde todo el valor, es secundario. A
veces el ansia de poder transforma a las personas. Yo quiero quedarme con
los buenos recuerdos, pero la situación fue una sorpresa”. (Rafa Benitez, Dia­
rio B mundo. Febrero 2008).
Como se puede observar, el contexto determinará el tipo de relación que se
desarrolle entre entrenador y preparador físico. La extremidad de algunos de
los casos mostrados nos muestra un escenario tremendamente complejo y
variable. No es cuestión ni de desanimarse ni hundirse por esta realidad.

mz
Capítulo 9 Relaciones del preparador físico con su entorno

Nuestro ánimo y humildad deten primar sobre el resto de aspados. Inten­


temos hacerte vera nuestro entrenador que nuestro trabajo contextualizado
ayudará más y mejor ai equipo. La sinceridad y honestidad anteriormente ci­
tadas serán la clave de la optimización del proceso.....y recuerda, tu zona
de confort ni es la única ni seguramente sea la mejor. En esta zona es más
difícil equivocarse y por esa misma razón también aprender. No tengas
miedo a la novedad ni a metodologías distintas. Precipicio, incertidumbre,
disparidad, error, aprendizaje.. .marchan juntos.

9*3 La interacción con les Infladores

“Las palabras, oraciones, sonidos y pensamientos dirigidos hacia un vo­


lumen de agua influirán sobre la forma de los cristales de hielo obtenidos
del mismo. La apariencia de los cristales dependerá de si las palabras o
pensamientos son positivos o negativos “
(Experimento de Emoto).

31 de Agosto. Plantilla cerrada. Esto es lo que hay. Somos los que esta­
mos y estamos los que somos. No perdamos tiempo en quejamos sobre
aquello que ya no podemos cambiar, luchemos por transformar aquello
sobre lo que podemos influir. Elemental mi amigo Watson.

En nuestro afán por potenciar ai máximo las cualidades de los componentes


de nuestro equipo debemos de detenemos (cuerpo técnico) al menos un se­
gundo. en reflexionar y establecer el tipo de interacción que valoremos llevar
a la práctica oon nuestra plantilla durante la temporada. Es cierto que cuando
se posee cierta experiencia en el manejo de grupos este aspecto apenas es
tratado ni tenido en cuenta, pues nuestra práctica nos ha dotado de ciertos au­
tomatismos y soluciones para muchas de las situaciones de probable apa­
riencia en la vida de nuestro dub; pero cuando nos enfrentamos a nuestros
primeros años de trabajo, e incluso cada vez que cambiamos de equipo, se
hace necesario, (o al menos desde aquí se defiende), la reflexión pausada
sobre ciertos aspectos relaciónales a tener en cuenta por su capacidad de
convertirse en generadores de conflictos o potendadores dei rendimiento,
¿qué límites pondré?, ¿cómo intentaré conectar con eüos?, ¿cómo mejoraré
mi capacidad de transmitir y negociar?, ¿qué puedo hacer para imprimirles
motivación y entusiasmo a diario?.
Capítulo 9 Relacones dd preparador físico con su entorno

La primera consideración a tener absolutamente presente en todo momento


es que cuerpo técnico y jugadores son dos estamentos totalmente dieren-
dados, con posflUes y recomendables momentos de acercamiento, pero con
limites daramente definidos. Como norma general, e independientemente de
que cada uno pueda tener una personalidad más introvertida o extrovertida,
abierta o restrictiva, la persona con la que el jugador muestra un mayor “dis-
tanciam¡ento“ es el entrenador, ya no por su posible personalidad y sus apa­
rentes límites establecidos (Subjetividad), si no por el escalafón ocupado
dentro del equipo y la autoridad que se le supone (Objetividad). Respecto al
resto de integrantes del cuerpo técnico dependerá principalmente de la ya ci­
tada personalidad de cada uno. pero habitualmente se han venido identifi­
cado al preparador físico y sobre todo al fisioterapeiAa oomo nexos de unión
con la plantilla, componentes con los que el jugador puede establecer algo
más de relación y sincerarse en momentos puntuales.

“Hay que entender que formar parte del cuerpo técnico no está reñido con la
alegría y el buen humor. No hace falta poner cara de estarsiempre enfadado,
también hay que saber disfrutar de la gran cantidad de buenos momentos
que te ofrece la convivencia con el grupo. En general, eljugador español es
buen profesional, y al final, lo más importante es llegar a conocer aljugador
de verdad9(RFEF -Máster Preparación física fútbol).

Destellada esta realidad, no consideramos ni necesario ni útil sefialar el


tipo de reladón ideal a tener con el grupo de jugadores, ya que además
de propósito irreal y de magnitud hercúlea, sabemos que cada grupo evo­
luciona. se relaciona y convive de una manera única e irrepetible; motivo
por el cual, nos restringiremos a ofrecer algunas pinceladas de ¡nterac-
dón, que sin ser sufidentes, ayuden a complementar su cometido.
En primer lugar, y con el ánimo de clarificar el entorno, señalar que en
toda plantilla suelen haber 3-4 jugadores de fuerte personalidad. 10-12
que actúan según las circunstancias. 1-2 difídles y 1-2 especiales. Dife­
renciando posibles y probables roles aparecidos. Pallares (2008) nos
habla de un líder natural (respetado por el grupo), un líder artificial (ejerce
sin serlo), un antilider (oposición), una mayoría silenciosa (apoyan al
grupo), los zorros (miran más por ellos), los cizañeros (desacuerdo cons­
tante), y el/los payasos (broma constante). Esto que en prindpio puede
parecer anecdótico y poco sustancial, es de relevante importancia a la
hora de valorar los posibles efectos de nuestras actuaciones y compor­
tamientos. ya que en muchos casos deberemos de condicionar estos al
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Capáuio 9 Relaciones del preparador físico con su entorno

resultado previsiblemente generado en el grupo. Por (al motivo, debemos


de identificarlos cuanto antes, y para ello, ¡capacidad de observación y
juicio!. El ideal es conocer al jugador lo máximo posible.

Siguiente paso: ¿cómo transmitir nuestro mensaje?.

En relación a la forma, sabemos que en todo proceso comunicativo el efecto


del mensaje transmitido depende más de la manera de decirlo que de su pro­
pio contenido: Nuestra postura, nuestros movimientos, el tono de voz. las pau­
sas. el ritmo, el vocabulario, etc (a veces un gesto de ánimo o aprobación
ante la actuación de un jugador tiene mucho más poder que una arenga pre­
via invitando a ofrecer máximo esfuerzo, o una explicación mal dada, con ex­
cesivas pausas y palabras poco entendibles invita a pensar en una deficiente
previsión y planificación del ejercicio).

Respecto al fondo, debes de comenzar por conocer por qué están los juga­
dores en nuestro equipo, qué quieren de nosotros, cuales son sus objetivos
y asi. intentar colmar sus necesidades con lo que transmitimos. El jugador
quiere seguridad, variedad, sentimiento de grupo, sentimiento de importancia,
consecución de objetivos individuases, .. y nosotros, a través de nuestros men­
sajes debemos de hacerles ver que lo están consiguiendo. Sók> de esta ma­
nera podremos motivarles para que leven a cabo el proceso de entrenamiento
de la manera más eficaz y eficiente posible. Además, y de manera indisputa­
ble: entusiasmo (que vean que te encanta tu trabajo) y cooperación (que per­
ciban que todos estamos coordinados para sacar lo mejor de ellos). Que sus
neuronas espejo no se contagien de nuestras emociones negativas.

David llopis para mejorar nuestra comunicación y dar mensajes más efecti­
vos nos recomienda: Ser «firecto, asumir los mensajes oomo propios, ser com­
pleto y especifico, ser daro y coherente, dar a conocer con daridad las
necesidades y los sentimientos, separar los hechos de las opiniones, asegu­
rar que el mensaje no contiene significados equívocos, mantener una actitud
de apoyo, ser coherente con ios mensajes no verbales, reforzar mediante la
repetición del mensaje, hacer que el mensaje sea el adecuado para el marco
de referencia del receptor y generar feedback para saber si el mensaje ha
sido interpretado correctamente.

De Diego y Sagrado (1992) nos invitan a desarrollar la creatividad, ser flexi­


bles con las personas y decidido con las decisiones técnicas, comunicar
Capitulo 9 Relaciones dei preparador físico con su entorno

desde lo positivo, transmitir mensajes ricos en información sin otorgar crucial


importancia a los errores, informar de los aciertos, reforzar y dar instrucciones
precisas para corregir, ser coherente y escuchar, escuchar y escuchar.

Citadas algunas de las pautas recomendables a poner en práctica en nues­


tro proceso de transmisión, señalar y recordar como aspecto de crucial rete*
vancia a tener en cuenta, el efecto Pigmalión o Teoría de la profecía
autocumptida, que aun con origen individual (expectativa que incita a la per­
sona a actuar de forma que hace que la expectativa se vuelva cierta), puede
aplicarse de igual manera al ámbfto rotacional, de tal modo que aquello que
esperemos de los miembros del grupo, llegue a evidenciarse. Si crees que los
miembros de tu equipo son buenos, se comportarán asi. Si crees que son me­
diocres. harán lo posible por darte la razón. Si todo el mundo dice que los ju­
gadores de tu equipo están en mal tono físico, estos acabarán por creerlo y
no poder resistir los 90 minutos. Ten cuidado oon las expectativas que gene­
res en tus jugadores a través de tu mensaje... ¡puede que se cumplan!, utilí­
zalas para modificar o corregir, no hay mejor manera de cambiar o corregir
ciertos defectos que atribuir ostensiblemente a quienes los tienen las virtudes
contrarias (Un jugador muy individualista, que sóto juega para él, puede ver
modificada su conducta si constantemente le estamos señalando su capaci­
dad de trabajo en grupo y su servidaftdad con el resto).

Conduyendo. y una vez señalados algunos de los aspectos a tener en


cuenta y potenciar, ataremos a Gkaldez.A (2010) para recalcar algunas de
las acciones a evitar, como: no permitir que se boicoteen los entrenamien­
tos. que se proteste y discuta todo constantemente, se ponga en duda nues­
tro trabajo, señales de descontento como gestos o elevadones de voz,
asfixia o aislamiento de los nuevos..etc. Les guste o no. el contexto y la or­
ganización del equipo te hace estar “por encima de ellos* (nunca me gustó
esta expresión). El cuerpo técnico decide y actúa como mejor considere. B
jugador debe de ser profesional, comprender esto y facilitar el trabajo diario
de todos, motivo por el cual, no entres nunca en discusiones delante de todo
el grupo, dañarán tu imagen y no fadlitarán la resolución del problema, cór­
talas oon verdades contundentes sin réplica y abórdalas más tarde en frió
junto al implicado. Ya lo dijo Schopenhauer. Tjuion discute no combate en
pro de la verdad, sino de su tesis".

Estamos obligados a convivir (hecho), de nosotros depende cómo que­


ramos que sea esta convivencia (interpretadón). Nuestra obligación es

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Capitulo 9 Relaciones dd preparador finco con su entorno

sacar el máximo partido del grupo, no podemos tirar la toalla con ningún
jugador ni mucho menos con la totalidad del colectivo. El no poseer ha­
bilidades comunicativo/emocionales que nos permitan 'conectar* con un
grupo complicará mucho nuestra profesión. ¡Trabájalas! El jugador es la
materia bruta que debemos pulir a diario. Si transmites perseverancia,
humildad, entusiasmo, conocimiento exhaustivo de tu labor y coherencia
entre tus actos y tus palabras...los tendrás ganados. No es sencillo, como
dijimos siempre hay algún caso “especiar o “complicado" que puede tirar
al traste todo nuestro trabajo. Escúchales, entiéndeles, empatiza con
ellos....y sabrás oomo actuar. Suerte.

¿Dirección, Liderazgo e CoachingT

“B líder no va a dar nada que los miembros de su equipo no posean"


(Mateo y Lilto)

Si anteriormente indicábamos que era la figura del entrenador sobre la que re­
caería la responsabilidad final de un proyecto, se entiende que será este, por
posición, responsabftdad y contrato. el encargado de encauzar el rumbo gru­
pal hacia aquellos derroteros pertinentemente estimados. La mayoría de los
entrenadores ejercen este rol a la perfección, se saben directores del grupo,
y como tales, gestionan a su gusto la totalidad de medios y recursos a su al­
cance (jugadores, ayudantes, instalaciones...), organizándotos. planificándo­
los y en el mejor de los casos, evaluando dicho proceso. Se habla de “soledad
del entrenador” cayendo inconscientemente en una concepción individualista
de la dirección de un equipo de fútbol.

Así, dirigir un equipo no es tarea complicada, basta un moderado bagaje ex­


perimental y conceptual del juego para ser capaz de gestionar todos aque­
llos recursos puestos a nuestro alcance. Mis jugadores y mis condiciones son
las que son, si no conseguimos llegar al máximo es porque los jugadores no
fueron capaces de expresado todo en el campo. Yo les dirüo. peto la respon-
sabí ¡dad de sacar lo mejor de ellos es de los propios jugadores.

Por suerte, aunque no todo lo pronto que debería, y gracias a tos estudios
dentro del campo empresarial, se puso en evidencia que en una organi­
zación lo que se ha de gestionar no son recursos, sino personas, y que
Captado 9 Rotaciones dd preparador físico con su entorno

estas, como tales, disponen de un potencial ilimitado que se verá coartado


si nos limitamos a dediles que hacer, como hacerlo, y cuando hacerlo, sin
involucrarlos en el proceso, escuchar sus inquietudes e intentar conectar
con su lado más emodonal.

El liderazgo como habilidad de dirección grupal. hace presencia. Marcar la


pauta, alcanzar el compromiso de los jugadores, conseguir que te sigan, hacer
un equipo inteligente, productivo y con buen dima. ilusionar a todos los impli­
cados, perseguir los sueños..etc., son algunas de las acciones que debe de
llevar a cabo un buen líder, el cual no se conforma con dirigir a sus jugadores,
pues sabe que a estos, si se les ayuda y motiva, siempre podrán dar y ofre­
cer mucho más al beneficio colectivo. "Cuando trates con otras personas, re­
cuerda que tos sems humanos no somos criaturas de lógica, sino criaturas de
emociones" (Dale Camegie).
Liderar es mucho más que dirigir. Lidera quien tiene capacidad de influir en los
demás, y es el entrenador quien está llamado a ser el líder natural del equipo.
Para Carrascosa, liderar es mediar, inspirar, actuar, convencer, persuadir, se­
ducir, ayudar a liberar el talento; e induye aptitudes de relación grupal, estío
oomunicadonal, capacidad de convencer, resolución de conflictos, toma de
decisiones y motivación grupal. Se traía de combinar de manera simultánea
la orientación a la tarea (hacer lo que hay que hacer) con la orientación a las
personas (que todo integrante de lo mejor de sí). “Se hace necesario directo­
res de grupos que enfaticen en la ampliación del capital cognitivo y reflexivo
de tos deportistas, que eviten que tos Mbolistas se refugien en las obligado-
nes tácticas cual hábitos fundonariales, que admitan el ideal de conseguir
personas autosuftderrtes en su entorno, que reconozcan que cada ser hu­
mano posee su propio cerebro. Defendemos que el ideal será el crecimiento
entre opciones y nunca entre obligadones" (Mateo y Lillo.200(3).

El concepto de liderazgo ha sido dinámico y ha evolucionado oon el tiempo,


asi. siguiendo a Cuberio y Gallardo (2010). observamos como en primera ins­
tancia este fue un liderazgo “Visionario" (Warren Bennis), en el que la dave ra­
dicaba en el carácter y la credfcttdad, aceptando a las personas como son. no
como les gustaría que fueran, afrontando los problemas desde el presente y
no desde el pasado, confiando en los demás y actuando sin necesidad de su­
pervisión ni aprobadón. Posteriormente, con los estudios de Gdeman, al­
canzamos un liderazgo “Resonante*, centrado en el papel de las emociones,
donde el principal papel del líder consiste eliminar la disonancia (falta de ar­
monía en las relaciones) y crear resonancia (dima de alto rendimiento), disi-

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Capitulo 9 Relaciones del preparador físico con su entorno

pendo las emociones tóxicas y canalizando las emociones grupales en una


dirección positiva.. Actualmente nos encontramos en la fase de lo que sería
un tipo de liderazgo Capadtador o líder como Coach, en el que se pretende
potenciar una identidad propia, generar una cultura de esfuerzo inteligente, y
potenciar estados de ánimo ganadores

“El coaching es acción y aprendizaje. Es una herramienta para ei des­


arrollo del talento. Es una técnica avanzada de comunicación basada en
conversaciones transformadoras. Es una disciplina de acompañamiento
en la que el Coach y su diente buscan y encuentran el camino para que
el deportista descubra y alcance su máximo rendimiento’' (INCOADE).

El lider como coach, partiendo del ser humano, y a través de conversa­


ciones transformadoras (preguntas, razonamientos y feedbacks). descu­
brirá una nueva dimensión del rendimiento del jugador, opinando o
sugiriendo, pero sin dirigir, sin aconsejar, sin juzgar.... ¡el camino lo traza
el propio futbolista y es él quien debe de quitarse la venda que le está li­
mitando!. Se trata de un proceso psicológico en el que el coach como fa­
cilitador. asesor, actúa sobre la emoción, el comportamiento y la cognición
del coachee (jugador). En palabras de Garcia-Naveira (2010), es un en­
trenamiento del ser para su re-diseño.

C LIEN TE: Hace rappel.


COACH: Le sujeta la cuerda.
E l C LIEN TE baja por un pozo..Et COACH, le sujeta la cuerda..
Si el COACH bsja elpozo con el CUENTE, no estará sujetando la cuerda, no es-
taráhedendoaurd...Yk>máagravo..¿oómoaubiránamboeolpozosincuotda..?.
(Metáfora INCOADE)

Las preguntas son las herramientas más valiosas del coach y estas deben de
ser complementadas oon habíidades para escuchar, empatizar, conectar, pa­
ciencia, curiosidad, impulsar.. ¿Quién seda un ejemplo de coach o líder capa-
dtador?. Para Cuberio y Gallardo (2010), aquel que fuese capaz de transmitir
Ganar.
Unión.
Audacia.
Rigor.
Capitulo 9 Rebelones dd preparador físico con su entorno

Diversión.
Innovación.
Optimismo.
Liderazgo humilde.
Admiración.
(¿se acuerdan de lo que eran los versos acrósticos?).

Con todo, el coachíng se trata de un sistema personalizado a través del cual,


un líder que goce de las citadas características diseña objetivos personali­
zados, que partiendo de la situación inicial de cada jugador, colman las ne­
cesidades y perspectivas de estos. El coach ayuda al coachee a completar
la secuencia de capacitación requerida para alcanzar su plenitud.

4* PfLDAÑO - COMPETENCIA INCONSCIENTE: Soy


capas de becario bien un «penas poner atención.

J » PELDAÑO- COMPETENCIA CONSCIENTE: Soy capa: da


hacerlo, poro todavio tango que astar centrándome on
corregir el aspecto en el que falleba.

2*PELDAÑO - INCOMPETENCIA CONSCIENTE: Sigo sin poder


hacerlo, pero ye se donde esté d falto y qvé debo de solucionar.

!• PELDAÑO - INCOMPETENCIA INCONSCIENTE: No soy cepas de haceralfo,


pero todevía no se cual es d motivo que me lo esté impidiendo.

“El coachíng es eficaz porque es un programa que de forma sistemática


genera buenas respuestas mediante la realización de preguntas óptimas,
forja una enorme sensación de compromiso en el coachee, estos com­
promisos se orientan a la acción inmediata y continuada, está basado en
el planteamiento sistemático de retos y en el que el coachee dispone de
libertad para decidir tanto sus objetivos como la manera de abordarlos, lo
cual dispara su m otivación(Juan Planes)

1El verdadero líder ayuda a multiplicarse a tos miembros de su equipo.


No pone luz en la penumbra sino que descubre sitios que uno ni si­

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Capitulo 9 Relaciones del preparador físico con su entorno

quiera sabía que existían. Es una fábrica de ideas. En su cabeza se


desata un estallido de imágenes inéditas. Impulsa e inventa posibili­
dades. Entusiasma y se convierte de modo involuntario en un antí­
doto contra la pereza, esa parásita que multiplica por cero cualquier
posibilidad9 (Mateo y Litio).

Como ven, tenemos la suerte de disfrutar de definiciones tan completas,


clarificadoras y a la vez asombrosas, que cualquier intento de añadir in­
formación es una pérdida de tiempo.

Esto solo era un aperitivo, tes invito a nutrirse de estas ideas y a ser va­
lientes para ponerlas en práctica.

Las preguntas son respuestas...

¿Es honesto seguir trabajando con un entrenador con el que no


compartes su manera de ver y entender el fútbol (y su entrena­
miento), sólo porque consideras que asi llegarás más lejos?
Cuando el componente placer desaparece en nuestra labor diaria, el trabajo
tiende a mecanizarse y agriarse. Si pese a nuestros intentos de adaptación a
la metodología del entrenador observamos como este es reacio a reflexionar
o induso escuchar nuestras sugerencias sobre determinados aspectos del
entrenamiento, tal vez no estemos hechos para trabajar juntos. Cuando estas
diferencias conceptuales son tan marcadas, es el momento de tomar una de­
cisión. o resigno mis prindpios y aguanto porque de esa manera seguiré tra­
bajando en algún equipo de superior categoría, o soy fiel a mis ideales y
renunciando a una posición privilegiada opto por buscar un contexto laboral
en el que sentirme más válido y de esta manera realizado. "O vives como
piensas, o acabarás pensando oomo vives”. Escucha a tu interior y sabrás lo
que hacer, pero recuerda que ante todo lo que prima es buscar la felicidad per­
sonal. Sin entusiasmo diario, el largo camino deja de ser maravilloso.

"Me gustan más tos objetivos que consisten en hacer, que los que con­
sisten en tener, puesto que como sabes es más to que haces to que te
hace feliz que to que tienes."(Juan Planes).

A veces ocurre que el entrenador es cesado pero a nosotros se nos


brinda la oportunidad de seguir trabajando en el club..¿Qué debemos
de hacer? ¿Deberíamos de renunciar al cargo por fidelidad a él?

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Capitulo 9 Relaciones dd preparador físico con su entorno

Por lealtad a él sí. Sin lugar a dudas. Si somos un cuerpo técnico cohe­
sionado y trabajamos como tal. debemos de sentirnos igual de respon­
sables de los resultados negativos del equipo.

El problema se presenta cuando el dub acepta nuestra dimisión del caigo


pero no está dispuesto a reconocer los meses de oontrato que nos faltan por
cumplir, es dedr. no nos paga lo que resta de temporada porque el dub no nos
está echando a nosotros, sino que estamos rescindiendo unilateralmente. En
este caso, no seria muy inteligente tampoco marcharse al paro sin ingreso al­
guno para los próximos meses, razón por la cual, habría que estudiar más
detenidamente la situación. Mí consejo es que hagas lo que hagas, por el res­
peto y lealtad que te debes al méster, consúltalo oon él.

¿E stá reñido el se r am igo del jugador con nuestro trabajo?


La cuestión principal no radica en sí somos amigos o no del jugador, sino
en nuestra capacidad de saber gestionar personalidades y situaciones.
Unas veces unas personas requerirán un trato y otras veces requerirán
otro. Lo realmente importante para ayudar al jugador no es tener buen
rollo con él. sino merecer su crediblidad. No son exduyentes. pero tam­
poco significan to mismo.

Mi consejo es que no intimes demasiado con el jugador fuera de los en­


trenamientos. Si tenemos la suerte de comenzar a trabajar pronto, el
hecho de no existir prácticamente años de diferenda entre nosotros y los
jugadores puede que nos acerque a ellos y condicione nuestro compor­
tamiento, llevándonos frecuentemente a sobrepasar la línea que induda­
blemente nos separa. Nada de cervedta después de entrenar, cena o
salida nocturna. Lo que en principio puede que no sea mal visto si las
cosas en el equipo van funcionando bien, acabará por salpicarte con se­
guridad en el caso de que los resultados negativos nos acompañen. Ade­
más, estos mismos que en prfndpio andaban “tan bien" contigo, cuando
las cosas se tuerzan, puede que dejen de responder de la misma manera
en los entrenamientos o den de lado a tu amistad. Es necesario medir los
tiempos y distandas de relación.

¿Dónde está el papel del preparador físico dentro de la interactión oon


los jugadores? ¿Debe de ser él quien lidere? ¿Debe ser el coach?.
El liderazgo del equipo no debe de ser entendido como algo exclusivo del en­
trenador, sino como un movimiento protagonizado por varios responsables que
Capitulo 9 Relaciones de) preparador físico con su entorno

aúnan esfuerzos y colaborar conjuntamente. Los equipos necesian de varios


tipos de líderes, y el líder inteligente, aquel que es diestro para legar de ver­
dad a sus jugadores, es aquel capaz de delegar en sus colaboradores para que
est06 contribuyan a la causa. "Se trata de delegar y compartir e/Merazgo dei
equipo con sus colaboradores. B entrenadorque entiende la ¡aborde dirección
dei equipo desde su único liderazgo no suele alcanzar eí auténtico liderazgo.
Inclusopuede sor rechazado por ios futbolistas" (Carrascosa, 2003).
El papel por tanto del preparador físico consiste en reforzar y potenciar el li­
derazgo del cuerpo técnico. Es el cuerpo técnico entendido como uno. el que,
bajo la dirección del entrenador, debe de conectar y sacar lo mejor posible de
cada jugador individualmente y del equipo como conjunto.
La variabilidad de las situaciones que pueden darse nos exigirá capacidad
para interpretar distintos papeles. Habrá veces que debamos equlibrar ac­
tuaciones autoritarias del entrenador, otras que a la inversa debamos exigir un
poco más. personalizar el trato, conversar, escuchar, motivar, intentar sacar
el máximo del jugador.. .¿lidero coach?. no importa la etiqueta mientras estés
encaminado en impulsar el potencial humano.
Un consejo para no salirte de esta senda: Ten presente en todo momento
la persecución de la credibilidad, pues esta, entendida también como au­
toridad moral difiere de la autoridad formal (galones) en que mientras la
última nos es otorgada sin más, la primera ha de conseguirse a base de
conocimiento, autoconfianza y coherencia entre dichos y hechos

“Para investigar la verdad es preciso dudar,


en cuanto sea posible, de todas las cosas".
(René Descartes)
Capítulo 10 Popurrí contextúa)

Capítulo 1 0 Popurrí contextual

“Cada ponto de vista es sólo uno de los posibles”


(Sergio Fernandez)

IO . I R e flexión sol r e « I ca lentam iento p reco m pe tittvo

Todos conocemos los numerosos beneficios que supone para el de­


portista el calentamiento previo al desarrollo de cualquier actividad fí­
sica. Pese a esto, observamos como son cada vez más los
preparadores físicos que reducen el tiempo destinado a esta parte ale­
gando una disminución innecesaria de ios depósitos energéticos del ju­
gador y defendiendo este tiempo de trabajo únicamente desde el punto
de vista adaptativo socioemocional.

Soy partidario de que el jugador debe de adaptar a la competición la to­


talidad de sus estructuras conformantes y que probablemente el aspecto
emocional y de interacción con el resto de compañeros deba de antepo­

m z
Capítulo 10 Popurrí contextúa]

nerse al eminentemente condicional, pero no defiendo que deba de re­


ducirse el tiempo hasta el punto de ser prácticamente imposible una
puesta en marcha previa al esfuerzo de alta intensidad exigido.

No me gustan los calentamientos largos, (creo que 20 minutos son más que
suficiente) pero tampoco los muy cortos (para mí 10 minutos es un tiempo es­
caso). Hay que dar el tiempo necesario para preparar la totalidad de las di­
mensiones del jugador y del colectivo. Además de esfuerzos similares a los
competitivos, el jugador debe de haber vivenciado antes del pttdo inicial as­
pectos relaciónales colectivos específicos a nuestro modelo de juego (pre­
fiero una posesión 4x4+2 orientada que el tífico SxS inespecífico). Si
calentamos en especificidad competitiva a todos los niveles no es absurdo
pensar que el jugador saltará al campo con mayor predisposición. Puede que
la complejidad del juego nos Heve a encajar un gol en el minuto 2 y se no6
acuse de haber calentado de manera deficiente con la consiguiente falta ini­
cial de actitud del grupo, también puede lesionarse un jugador en el primer
sprint del partido y se nos vuelva a poner el punto de mira, o puede que ocu­
rra exactamente lo opuesto a estos dos ejemplos, y el equipo alcance eleva­
das cotas de rendimiento nada más empezar el partido. Vto, y supongo que
vosotros también, tuve días de todos, días en los que el equipo salió muy en­
chufado al calentamiento y el nivel de concentración del mismo fue elevado
pero oon pobre rendimiento inicial, y días que el equipo parecía decaído o
desmotivado y el comienzo toe superlativo. Intentar buscar una relación entre
el calentamiento y la salida inicial del equipo es una tarea que no creo estar
capacitado de demostrar.

I 0 .1 Reflexión sobre el ca lenf am iento de les jugadores de


banquillo

Si otorgamos al calentamiento una funcionalidad puramente condicional, es


probable que nos decantemos por un sistema de rotación de jugadores durante
los 45 minutos de la segunda mitad alegando que todos y cada uno de los in­
tegrantes del banquüo deben de estar preparados en cualquier momento para
saltar al campo. De manera opuesta, podríamos elegir un método de calenta­
miento en el que se avisase con 6-7 minutos de antelación ai interesado y se
realizase un trabajo indh/idual con este. Por último, otra posble manera de
desarrolar este cometido consistirá en mantener a los 3 jugadores con más
Capítulo 10 Popurrí contextúa!

probabilidad de incorporación calentando en la banda a la espera de que el en­


trenador considere que ha llegado el momento de utiizar a alguno de dios.

Una vez más estamos condicionados por tos deseos del entrenador, cada
uno en función de su experiencia preferirá más una manera que la otra pero
personalmente y puestos a elegir prefiero un primera opción en la que se dis­
minuya el volumen de trabajo físico (a veces el jugador realiza tantas acele­
raciones en la banda que en este caso sí que vaciamos sus depósitos
energéticos), y se sustituya por un trabajo priorizado en el componente emo­
cional. El jugador suplente como norma general está cabreado por no haber
comenzado el partido de inicio; es muy difícil ver jugadores que asimien este
rol. Nuestra labor en la banda durante los minutos previos a su salida creo que
debe ser más 'psicológica'' que condicional. Debemos de intentar que el ju­
gador deje de pensar que su entrenador es un peinaotivas con menos futuro
que un submarino descapotable. Hemos de intentar que este centre sus es­
fuerzos en aquello que él mismo puede controlar (su juego en el campo), y ol­
vide todo aquello que rodea a esa situación particular (el mister no me quiere,
el público me abuchea..). Se trata de aplicar la ley del 90-10. De todo lo que
nos ocurre, siempre habrá un 10 % que no podemos controlar y un 90% que
depende de nosotros. 0 ser humano tiene la mala costumbre de centrarse
más en lo que incontrolablemente le genera frustración en vez de en aquelo
que depende de uno mismo.

Prepárale para el esfuerzo, pero no dejes de hablar mucho con él. em­
paliza, anímale y ayúdale a sacar lo mejor de sí mismo en los minutos de
los que disponga.

! • . ! Reflexión sobre la preparación del po rte ro

El portero es un jugador más de campo, con las mismas particularidades


y restricciones que el resto, pero con la función extra de tener que de­
fender la portería. Para tal contienda el reglamento le permite utiizar las
manos dentro del área de penalti, lo que le otorga un tratamiento distinto
a la hora de planificar la preparación de sus entrenamientos.

Las defendidas consignas de especificidad mullidimensional deben de


ser aplicadas de igual modo que para el resto de jugadores. El portero

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Capitulo 10 floporri contextúa!

podría entenderse como el primer atacante y el último defensor, razón


por la cuál su entrenamiento tambión debe ser integrado en el modelo
colectivo de juego.

A veces tendemos a olvidarlos y en ausencia de la figura de un entrenador


de porteros optamos por dejarles solos calentando y esperando a recibir
algún lanzamiento en cualquiera de los ejercicios gnjpaies programados.

Su participación en el juego es crucial y si optamos por una vía de entre*


na miento comprometida con el pensamiento sistémico y la especificidad
de nuestro juego hay que pretender desarrollar la totalidad de sus es­
tructuras de manera paralela al crecimiento colectivo.

¿Cómo quiero que inicie el juego?, ¿me interesan sus posibles coberturas
defensivas?, ¿qué rol jugará en las acciones a balón parado y las transicio­
nes que se derivan de estas?...Define y concreta estas respuestas e inté­
gralas en tus planteamientos. Que su especificidad condicional, cognitiva,
coordinativa, emocional.. ..crezca a partir de nuestra idea de juego.

10 .4 Reflexión aot r t la pretem perada

Las semanas previas al primer partido competitivo podrían asemejarse a


una luna de miel, en la que todo es idílico y prácticamente hay pocos con­
flictos en el grupo. La totalidad de los jugadores están predispuestos a
cualquier trabajo y la dedicación es máxima. Dobles sesiones, tri­
ples. . .están de acuerdo casi en todo.

Lamentablemente, este encantamiento inicial se rompe cuando se co­


mienzan a dar las primeras alineaciones. Cada jugador comienza a intuir
el status que ocupará dentro del equipo y en fundón de este empiezan a
aparecer problemas. Lo que antes era todo V . ahora se transforma en
“puf y "no". Esta cuestión es trascendental y probablemente sea uno de
los problemas críticos a gestionar durante este periodo.

En reladón a la continua controversia relativa al volumen e intensidad de


trabajo desarrollado en estos primeros microdclos. huelga decir que no
soy partidario ni de dobles ni de triples sesiones. No creo que las pilas se
recarguen en 6 semanas y nos duren para toda la temporada. Soy más
partidario de preparamos para llegar lo mejor posible al primer partido, y
Capitulo 10 Popurrí contextúa!

una vez superado este, preparamos lo mejor posible para el segundo, y


así sucesivamente. Sobrecargar en volumen e intensidad al jugador du­
rante los primeros meses todavía sigue sin tener sentido causal en mi ex­
periencia deportiva. La pretemporada debe de entenderse como un
proceso de readaptación del jugador a la actividad y no como una acu­
mulación de víveres en nuestra despensa para épocas invernales.

l t , S Reflexión sobre les te st

A mi, repito, a mi. de momento no me vale ninguno. Todavía no encontré


test alguno que involucrara la complejidad multidimensional del juego.....
bueno rectifico, hay uno que si me atrae bastante y se aproxima a lo que
yo exijo a un test: la competición.

La utilización de un test reductor centrado en lo condicional me puede


servir, pero como complemento y refuerzo para mis ideas, nunca como
dogma a seguir con ojos cenados.

Estoy cansado de ver como jugadores que arrojan valores elevados en de­
terminados test no muestran transferencia durante el juego. No siempre
gana más disputas el jugador que mayores valores obtiene en un test de po­
tencia. Vate que si un jugador logra un valor x en un primer testaje y con­
quista un x+2 en un segundo tenemos derecho a decir que existe una
mejora condicional posiblemente debida a nuestro trabajo, pero, ¿podemos
asegurar que de forma paralela se experimentó una mejora en su juego?.
Alta correlación no significa lo mismo que relación causa efecto.

Al hio de lo que daba en una de las reflexiones anteriores, puede que otor­
gándoles un efecto emocional y no meramente física tos utilizase como medio
de superación personal del jugador. Al marcarse límites y al competir con los
compañeros, el jugador se exigirá más y posiblemente este sobreesfuerzo
acabe ayudando a su crecimiento y por consiguiente a su juego.

“Yo soy el primero que he hecho un montón de test, un montón de prue-


bes físicas, me he tirado un montón de años entrenando mal. No tenia ni
puñetera idea de entrenar, enfrenando muy en contra de to que creo que
realmente favorece a los jugadores. Y después de tener todos esos datos

https://escueladefutbolcoloradovasquez.blogspot.com/ MZ
Capitulo 10 Popurrí contextúa)

me he dado cuenta que no me servían para nada, a ía siguiente semana


ya no servían, porque eí hombre n o e se i mismo hombre ahora que den­
tro de media hora”.(UMo. en Abfútboi)

10 .0 Reflexión sobre tos estiram ientos

En una entrevista realizada recientemente (Marzo 2011) al jugador del


Schalke 04 Raúl González, el exmadridisla sorprendía a muchos al co­
mentar que en su actual equipo los jugadores por sistema tenían prohi­
bido la realización de estiramientos previos a la sesión. Bien, hasta ahí y
pese a que a muchos les pilara de sorpresa, he de señalar que dicha
forma de proceder se encuentra a la orden de los últimos hallazgos cien­
tíficos, los cuales evidencian que la realización de estiramientos previos
a la sesión de entrenamiento es una práctica poco recomendable al dis­
minuir de manera significativa el tono muscular.

Por desgracia, nuestra ciencia, todavía inmersa en paradigmas reduc­


cionistas causa efecto, se muestra incapaz para valorar los beneficios
sistémicos de ciertas rutinas del deportista y se centra únicamente en
aquella dimensión que sí puede cuantificar. la condicional.

Hablo por mi cuando digo que si a mi grupo de jugadores de repente les


quito los 5*6 primeros minutos iniciales de sesión en los que realizan al­
gunos estiramientos, comienzan a adaptarse al grupo-entorno, y se men-
talizan para trabajar, es probable que se 'rebelen” y me los demanden
porque así lo hicieron siempre y así les fue bien (no olvides nunca lo su­
persticioso y maniático que el jugador de fútbol puede llegar a ser).

No digo que le demos la espalda a la ciencia (sería un suicidio gratuito),


de hecho, en base a esta, no recomiendo la realización de estiramientos
estáticos mantenidos en el tiempo antes de la sesión (esto si lo hago
siempre sería al final), lo únioo que advierto es que mi experiencia me in­
dica la conveniencia de respetar estos minutos iniciales de adaptación y
ocupar los mismos con estiramientos dinámicos y breves en el tiempo.

Nunca reduzcas los efectos de tus prácticas a una única dimensión, in­
tenta valorar las consecuencias de manera global.
Capitulo 10 Popurrí contextúa)

10 .7 Reflexión íofcrt la recuperación postpartido

Refiriéndonos on primer lugar al momento de realizar la recuperación,


se pueden identificar (res posibles opciones: recuperar despuós del par­
tido. el día después del partido de manera activa o el día después del
partido de manera pasiva.

La primera la descarto, a mi no me convence nada, puede que la ciencia


diga que el ejercicio de baja intensidad ayuda a tamponar el ácido láctico
generado tras un esfuerzo alto, pero no me parece ni el momento ni la
forma. El jugador cuando acaba lo que quiere es ir a casa, sobre todo si
se ha perdido, y correr diez minutos alrededor del campo no creo que
ayude a optimizar ninguna de sus dimensiones.

En relación a las otras dos alternativas, no me decantaré por ninguna


ya que en función de la situación me convence una más que la otra. La
recuperación activa al día siguiente es buena opción, sobre todo para
la primera mitad de la temporada donde no hay tanta acumulación de
trabajo y mentalmente todavía no nos enfrentamos a situaciones críti­
cas de fin de temporada.

Respecto a la recuperación pasiva el día después, es decir, descanso


en casa, considero que es la mejor opción en microciclos duros, com­
peticiones con mucho desgaste psicológico y finales de la temporada.
En estos momentos puede que prime más la recuperación psicológica
que la condicional.

Se trata de valorar lo que requiere el equipo en cada semana y el es­


tado en el que han finalizado los jugadores tras la competición. No soy
defensor de decantarse por uno u otro tipo y aplicarlo de manera inva­
riable. Observa y decide.

En lo concerniente al contenido de estas sesiones, el mismo dependerá


una vez más del estado multidimensional del equipo, únicamente seña­
lar que el método de carrera continua, además de no gustar nada al ju­
gador. sobrecarga las partes blandas y no ayuda a recuperar ni la
extensibilidad muscular ni la amplitud articular. Un trabajo interválico a
muy baja intensidad, con balón de por medio y componente lúdico puede
que sea una alternativa con mayor acogida social y eficacia fisiológica.
Capítulo 10 Popurrí contextúa)

10.8 Rcflextén $i l rt la r t »<i p<M<éii del Jugador tesiomdo


En mayor o menor medida, acabarás teniendo lesiones a lo largo de la
temporada. Esforzarse por prevenidas es una labor necesaria y de vital
importancia, eso es innegable, pero que acabarán apareciendo (aunque
sea en menor grado), es una realidad inexpugnable.

Razón por la cual, es de obligada planificación su recuperación y por ende


su readaptadón. Definiendo periodos, identificaremos a la fase de recu*
peración como aquel tiempo en el que bajo la supervisión del módico, ei
/ios ftsioterapeutas tratan ai jugador con el fin de paliar los síntomas de
su lesión. Por readaptadón entenderemos la franja temporal que abarca
desde el momento en que los fisioterapeutas dan el visto bueno para que
el jugador realice trabajo de campo hasta que el lesionado se encuentra
en condiciones de entrenar oon el grupo.

Tradidonalmente este periodo de


readaptación no había sido te­
nido en cuenta prácticamente, y
pocos dfas después de recibir el
alta médica el jugador se incor­
poraba al grupo y realizaba los
entrenamientos a intensidad si­
milar que el resto.

Por suerte, y cada vez con más


fuerza, empezamos a contar oon
la figura del Readaptador depor­
tivo, mitad preparador físico mitad
flsioterapeuta, como encargado
de incorporar progresivamente al
Jugador al esfuerzo y velar por su
optimización socioemociona!.

Por desgracia, no todos 106 dubes


se pueden permitir una nómina
más en el cuerpo técnico y se opta

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Capítulo 10 Popurrí contextúa)

por cumplir los plazos de este periodo intermedio a través de un trabajo cola­
borabvo entre el preparador físico y el fisioterapeuta.

Desde aquí defender ta figura de este profesional, por la Importancia y rele­


vancia que puede llegar a tener en la puesta a punto de un jugador lesionado.
Tanto el preparador físico como el fisioterapeuta tienen mucho trabajo con el
resto de la piantilia y a veces es imposible atender las demandas particulares
que la readaptación de cada festonado exige. Supongo y confío que con el
paso de los años esta figura estará presente en cualquier dub y no se plan-
lee como un privilegio extra de sólo de unos pocos.

!• .# Reflexión l ofcfi las rotaciones

Prácticamente en la totalidad de tos casos, las rotaciones han sido de­


fendidas desde un punto de vista físico, entendiéndose que el cuerpo hu­
mano necesita intervalos de descanso entre esfuerzos de alta intensidad
y que sí sobreesforzamos al jugador, corremos el riesgo de inducir a este
a un descenso evidente en su rendimiento.
La fisiología y la ciencia del entrenamiento apoyan y promueven esta con­
jetura, pero particularmente creo que esta tan sólo debería de aplicarse
a momentos de una alta densidad competitiva. Soy de tos que creo,
puede que ingenuamente, que con un microcido completo, bien planifi­
cado y sin contratiempos, el mismo jugador puede llegar en condiciones
óptimas semana a semana durante toda la temporada.

Ahora bien, defiendo las rotaciones, pero no desde un punto de vista fí­
sico (momentos muy puntuales), sino desde un punto de vista psicoló­
gico grupal. Mi argumento entronca más con la idea de que en una
plantila de 25 jugadores no puedes permitirte el lujo de perder a ninguno
ni de que se apolüle por falta de uso. Es cierto que cada jugador a medida
que transcurre la temporada irá afianzando su rol (imprescindibles, su­
plentes. multiusos...), y que estos difícilmente cambiarán (¿crees que el
jugador que sustituya a Xavi. Iniesta. Ronaido, Casillas...está convencido
de que les vas a quitar el puesto?), pero si no generamos en aquellos
que están destinados a disputar menos minutos el sentimiento de utflidad
grupal. difíclmente podremos sacar partido de estos cuando la situación
Capitulo 10 Popurrí contextúa!

tos requiera. Condenar al ostracismo a cualquier miembro del equipo es


una actuación a evitar de manera indiscutible.
Tener en el garaje un Porsche y un Ferrari e ir a trabajar oon un Ford
Fiesta es complicado y algunos dirían que hasta ingenuo, pero puede que
más embarazoso y conflictivo sea el tener averiados los dos primeros y
no poder disponer tampoco del tercero por estar sin gasolina ni revisión
pasada ([Claro! Pensábamos que nunca lo utilizaríamos). El cuerpo téc­
nico debe de saber gestionar su potencial humano de tal manera que en
cualquier momento se pueda disponer en perfectas condiciones de cual­
quiera de los integrantes del equipo. No se trata de disponer de una ma­
nera "física" (entrena normal y está sano), sino de una manera global ( el
jugador está "sano mentalmente" y emocionalmente convencido de su
valía en la aportación al grupo).

Al final, y tristemente, si el equipo gana tus cambios habrán sido geniales,


y si el equipo pierde redbirás palos por todos los lados al día siguiente.

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Capiculo 11 Alefato a la motivación, superación y excelencia

Capítulo I /.- Alegato a la motivación, superación


y excelencia_____________________________

"No puedes empipar a nadie hacia arriba de la escalera a menos


que esté dispuesto a subiría por si mismo" (Andrew Camegie).

I l . l ¿Cuál es tu sueno?

th..nunca dejes que nadie le diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo,
¿vale?, si tienes un sueño Senes queprotegerlo, laspersonas que no son capaces
de haceralgo te dkén que tu tampocopuedes, si quieres algo vepor eto, y punto"
(Wili Smith a su hijo en fim: “En busca de la felicidad").

Soy de los que piensa que si hay algo que todavía no has logrado en tu
vida es porque todavía no has hecho lo suficiente para merecerlo. El ser
humano tiene la mala costumbre de desear ciertas cosas y no hacer nada
para conseguirlas. ¡Vaya paradoja! Exigimos que nuestro jefe nos suba el
sueldo, pero no lo damos todo en nuestro trabajo; pretendemos sentimos
bien y estar en forma, pero no somos capaces de hacer actividad física

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Capitulo 11 Alegato a la motivación, superación y exedeotía

de manera regulan ansiamos que nuestros seres queridos nos den ca­
riño. pero no nos planteamos si nosotros se lo damos a ellos; implora­
mos que nos toque la lotería, ¡pero ni siquiera compramos el boleto!. Le
exigimos a la vida, pero no nos exigimos a nosotros mismos. Y lo peor no
es esto, lo peor es que casi en la totalidad de los casos, sabemos lo que
tenemos que hacer para alcanzar nuestro deseo. Si no das. no esperes.
El éxito no va a venir a nosotros, hay que salir a buscarlo.

De forma paralela, todos y cada uno de nosotros, en función de nuestro


contexto, intereses y expectativas, poseemos otro tipo de deseos, (en
este caso yo les llamaría sueños), que nacen de nuestro ser más pro­
fundo y que al estar muy vinculados con nuestras emociones más pla­
centeras, nos impulsan a actuar. Como nos recuerda Paulo Coelho, la
pos&Hidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea intere­
sante. Por tal motivo, el cuerpo nos demanda su seguimiento constante­
mente. porque de manera inconsciente sabemos que si no los
alcanzamos, o perseguimos al menos, no nos sentiremos verdadera­
mente realizados. Sí desde niño me ha maravllado el mundo de los mó­
dicos, con sus batas, fonendoscopios, hospitales y demás, pero cuando
llega el momento de elegir mi carrera universitaria opto por una opción
distinta a la medicina por no sentirme capacitado para irme a vivir fuera
de mi ciudad ¿pensáis que no me acordaré de esta elección? Incluso
aunque la otra opción me haya llevado a una vida muy gratificante.... In­
tuyo que por desgracia algo así nos ha pasado a todos. No parecía tan
difícil ¿verdad?, simplemente tenía que haber elegido aquello que había
deseado desde hace mucho tiempo. (Esta perogrullada la llevan defen­
diendo ya muchos años en el Cruyff Instituto, donde reina el lema: “Haz
de tu pasión, tu profesión*). Intenta diseñar tu vida, a tu gusto, que no la
limiten tus condiciones ni las personas de tu alrededor.

En relación a esto, supongo que muchos de los que estéis dedicando una
parte de vuestro tiempo a leer estas líneas, anheláis como todos, el dis­
poner de la posibilidad de ejercer vuestra labor profesional dentro del con­
texto de un equipo de alto nivel. También sospecho que esta idea, o
cualquiera por el estilo, que ocupa gran parte de vuestro tiempo, reactiva
y hace saltar en vosotros emociones positivas y gratificantes ({Exacto!
Esa idea a la que tantas vueltas das tas noches de insomnio)., ¿no cre­
éis que podríamos identificarla como pasión o sueño todavía inatcan-
zado?. ¿sí? {Pues debemos de intentar lograrlo por todos los medios!.

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Capítulo 11 Alefato a U motivación, superjción y excelencia

por muy imposible que nos parezca. La imposibilidad por definición siem­
pre tiene una parte de posibilidad, pero si desde el principio estamos con­
vencidos de que no lo lograremos, el tiempo nos dará la razón, el
conformismo y la comodidad nos invadirán y seremos derrotados con total
seguridad. Si por el contrario estamos metidos en cintura de que lo lo­
graremos, la confianza y motivación serán nuestras mejores aliadas y
acabaremos dándonos la razón a nosotros mismos. Sí que podía­
mos...... Si desarrollamos un sentimiento de certeza absoluta de que
nuestro sueño se hará realidad, podremos sacar de nuestro interior los re­
cursos suficientes para lograrlo. “Ei rendimiento de las personas se dis­
para cuando nos planteamos objetivos que nos apasionan y que
constituyen retos lo suficientemente ambiciosos como para que nos su­
pongan un importante nivel de exigencia* (Juan Planes). Es así de sim­
ple. *Tenemos dos opciones: ser menos de lo que podemos ser y por
consiguiente, no ser lo que podemos ser, o intentarlo todo y, a cambio,
vivir una vida más llena" (Xesco Espar).

No somos conscientes de lo que sernos capaces hasta que lo intentamos.


Necesitamos que motivación y vocación trabajen de la mano para impul­
samos a explorar nuestros limites. Hay que desterrar el •'si yo hubiera*' de
nuestro vocabulario Tenemos que dejar de buscar culpables de nuestros
fracasos (no sabía, no me dijeron, es que yo no se....).. Hay que hacer más
y lamentarse menos. Investiga lo que tienes que hacer y hazlo. Dicen que
para lograr algo que nunca tuvimos, debemos de hacer algo que nunca hi­
cimos. Amigo, apunta alto y ponte en marcha ya. ir*o esperes!

1Lo que hayas hecho o dejado de hacer ya no importa, ya no puedes


hacer nada para cambiarlo, si te perdiste algo interesante, si dejaste de
disfrutar, si nunca lo valoraste, es igual, porque ese pedazo de tu vida ya
se fue. Disfruta de tu vida haciendo exactamente lo que desees hacer,
pero con la conciencia de que cada acción atraerá una reacción, cada
causa un efecto y cada decisión una consecuencia. Intentar algo implica
estar dispuesto a pagar el precio de lograrlo. No tienes nada, pero k>pue­
des todo” (Helios Herrera).

Comienza por deshacerte de tus hábitos y autol imitaciones, rompe y eli­


mina algunos de tus pensamientos y convicciones, te sobran recursos
para alcanzar lo que deseas, depende de ti. y eso es una buena noticia.
Hagamos un pequeño alto en el camino.................

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Capitulo 11Alefato a la motivación, superación y excelencia


i En d conUrodo una maaa. cobre un marM do 30 em da
} dároomo hay i*ui bótala da *no abéorla ¿Cóma quitar o*
j mantel un datraraar ai Wio y «fri tocada con ningün Oro
i ofcyotot* con alguno parlo dolcuomo?

^ N
¿COno lanzar una pciota do tenisde toma que i
recorrauna poqueza dtatancu, so detengay !
----------
regreso por <ri1--- - do Ida?
canino

¿Tienen la respuesta?

¿Eran sencülos. verdad?

Discúlpenme si he ofendo su inteligencia planteándoles dos acertijos de tan


abrumadora sencillez, pero necesitaba lustrarles un detalle crucial a tener
presente en la consecución de nuestros sueños. ¡Exacto!, ¡las autoiimita-
dones!, nadie les dijo que en el primer acertijo la botella de vino estuviese
Hena, tampoco tes fue señalado en el segundo que la pelota debiera de ser
lanzada horizontalmente y no pudiéramos hacerlo de forma vertical... ¿Por
qué tendemos a bloquearnos mentalmente y marcamos estos limites de
forma innata? ¿Por qué vemos barreras donde no las hay?. Con nuestros
sueños ocurre exactamente lo mismo, pasan a ser un imposible porque con
nuestra forma de pensar nos generamos el impedimento de lograr lo que
queremos y nos convencemos de que nunca los alcanzaremos.... ¿Qué
me imposibilita para ligar con esa chica tan guapa del gimnasio?. ¿Qué me
impide llegar a ser el preparador físico de la selección nacional absoluta y
asistir a una copa del mundo?..¿Qué si no soy yo mismo?. Cuando te pones
límites, dejas de crecer y te estancas.
Capitulo 11 Alefato a h motivación, superación y excelencia

Liberado de tus grilletes, márcate unos objetivos daros y concretos, así


sabrás que mientras estés moviéndote hada estos, no tendrás nada
de lo que preocuparte. Sólo así te sentirás fuerte para arriesgar. Si no
nos arriesgamos a ir demasiado lejos, nunca sabremos lo lejos que po­
demos llegar. Habitualmente otorgamos connotaciones negativas a la
palabra riesgo, y nos equivocamos, tendemos a olvidar que el riesgo es
neutro, {también es capaz de provocar consecuencias positivas!.
Arriesgar no es apostar. En el riesgo tú mantienes el control y no de­
pendes tanto del azar. Salir de nuestra zona de confort no es fácil pero
el costo de no actuar es más grande que el costo de actuar. "Cualquier
programa de acción entraña riesgos y costos, pero éstos siempre son
mucho menores que los que entraña la comodidad de la falta de ac­
ción* (John F. Kennedy). Toda empresa de éxito se creó debido a que al­
guna vez alguien tomó una decisión valiente. Lánzate al vadó. Nadie
lo hará por ti. Evita que tu vida se vuelva monótona y aburrida. Si pue­
des soñar algo, puedes hacerlo. Analiza tu vida, muchas de las cosas
maravillosas que te han pasado las provocó una decisión valiente en el
momento oportuno. El progreso sólo se logra si te atreves. Si no lanzas
a puerta, seguro que no metes gol. 1Oime que no puedo hacer algo, y
eso es lo que intentaré ftacer~(Michael Jordán).

"Nuestro mayor miedo no es que no encajemos, nuestro mayor miedo es


que tenemos una fuerza desmesurada. Es nuestra luz y no nuestra os­
curidad lo que más nos asusta, empequeñecerse no ayuda al mundo, no
hay nada inteligente en encogerse para que otros no se sientan insegu-
ros a tu alrededor; todos deberíamos de brillar como hacen los niños, no
es cosa de unos pocos sino de todos, y al dejar brillar nuestra propia luz,
inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo, al libe­
ramos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automática­
mente a oíros.."(Diálogo film "Coach Cárter*)

¿y si no k> logras? Vuelve a intentarlo, ¿y si vuelves a fallar? Sigue in­


tentándolo. ¿ y si se torna inviable? Inténtalo una vez más....al menos,
alcanzarás un estado de paz y serenidad como consecuenda de la sa-
tisfaedón de saber que has hecho todo lo que estaba en tu mano para
lograr tu sueño. T u vida se expanefe en proporción a tu valentía* (Ma­
nuel Conde).

(Valor!

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Capitulo 11 A k fu o a la motivación, superación y excelencia

1 1*1 ¡C a b e zo ta , ca be zo ta , cabezotaft

“Yo no he fracasado, sólo he inventado mH maneras de no inventar una


bombHtam(Edison).

iHey tu!, que sigo sin lograrlo....

¿Pensabas que iba a ser sencillo?.....nuestra existencia es una lucha


constante frente a problemas y adversidades, un camino lleno de obs­
táculos a sortear. Es como un lanzamiento de falta, siempre hay una
barrera y un portero que quieren impedir nuestro éxito. Si pensamos
que estos estorbos son insuperables dejamos de evolucionar, si por el
contrario los combatimos, rodeamos, destruimos, esquivamos, supe­
ramos..... entonces crecemos. ¿Te alegraría de igual manera un gol de
falta en el que el portero y la barrera se apartasen para que tu metie­
ses el balón en la portería?.

Los problemas se presentan en nuestro camino para hacemos crecer


y convertimos en alguien distinto. Nos exigen lo mejor de nosotros mis­
mos y nos fortalecen prueba tras prueba. Fracasaremos más de una
vez. de eso estoy seguro. Esto es aceptable, incluso esencial, asique
debemos de aprender a gestionarlo para lograr el éxito. Puede que este
nos Begue sin fracaso previo, pero un éxito sin fracaso no perdura tanto
en el tiempo. *Allá donde se encuentre un hombre de valia, habrá una
historia de adversidad superada” (Michel Jordan).Hay que arriesgar,
superar nuestro miedo al fracaso y abandonar nuestra zona de confort,
porque el único fracaso real es el no intentarlo. Lo importante no son
las caídas, sino como respondemos ante ellas.

Existen numerosos ejemplos de personajes de reconocido prestigio


que no lograron su éxito sin antes haber fracasado en el intento nu­
merosas veces. A Ken Follet le rechazaron sus dos primeros libros y
no consiguió vender un número considerable de copias hasta su de-
cimosegundo intento, los Beatles fueron rechazados por varias dis-
cográficas que alegaban sonido de guitarra pasado de moda,
Michael Jordán no pasó el corte del equipo de baloncesto de su ins­
tituto, a Walt Disney le despidieron de un periódico por carecer de
ideas originales. Abraham Lincoln se arruinó dos veces y perdió 8

z m
Capítulo 11 AJcjato a h motivación, superación y excelencia

elecciones antes de ser presidente......... ¿qué hubiera sido de estos


si ante el primer obstáculo hubieran arrojado la toalla?. Como nos
dice Juan Planes, los que alcanzan el éxito suelen ser unos profe­
sionales del fracaso, l a s personas no son recordadas por el número
da veces que fracasan, sino por el número de veces que alcanzan el
éxito" (Thomas Edison).

Así, la perseverancia se
presenta como obligada >
consejera, nuestra sherpa 3 n
vital. Si renunciamos o i
desistimos, no sólo perde­
mos nosotros, sino que
triunfan todos aquellos
que vaticinaron nuestro
fracaso. Deja de buscar
atajos, el camino más se­
guro tal vez sea el más
largo: trabajo duro y cons­
tancia. Cuando estás con­
vencido de lo que quieres
y cuál es el camino para
conseguirlo, dejas de la­
mentarte de los problemas
que aparecen, simple­
mente te paras, los solu­
cionas y sigues tu
recorrido. Los que no lo
consiguen porque ni si­
quiera lo intentan dirán
que tú tuviste suerte: ellos todavía no descubrieron lo que es el compro­
miso, la motivación, la valentía, el arrojo, el atrevimiento y el esfuerzo.

Todo depende de ti. eso es una buena noticia, pero conlleva otra mala,
que ya no existen excusas. Persistir hasta límites insospechados a
pesar de vislumbrar la posibilidad de fallo, es labor única y exclusiva­
mente tuya. Cada vez que cometes un error, descubres una verdad
desconocida. Trata de aprender de ellos y no decaigas, si fallas plan­
téate un cambio de estrategia porque tal vez la que utilizaste no fue la
Ca^uilo 11 Alegato a la motivación, superadón y excelencia

adecuada o la ejecutaste de manera deficiente. Reconoce tus errores,


te convertirá en una persona más humilde y moderada, como nos ad­
vierte Alvarez de Mon. sin ellos nuestro nivel de presunción y arrogan­
cia se dispararía hasta límites insoportables.

Si al final resulta que tu mejor esfuerzo no fue suficiente, al menos podrás


mirar atrás y decir que no tuviste miedo a arriesgar y a intentarlo. Dale un
giro copemicano a tu pensamiento y comienza a ver los fracasos como
oportunidades de crecimiento y mejora. Recuerda que a la postre, im­
porta más el camino que el destino en sf.

Un grupo dé ranas viajaba por al bosque, cuando de rapante dos de ellas


cayeron en un pozo profundo.

Sus compañeras se reunie­


ron alrededor del agujero y,
cuando vieron lo hondo que
era, le dijeron a las que ha­
bían caído que ni lo intenta­
sen, que el hoyo era muy
profundo y que se dieran
por muertas, que todo es­
fuerzo sería inútil.

Pese a todo, las caídas se­


guían tratando de salir del
hoyo con todas sus fuerzas.

Finalmente, una de las


ranas atendió a lo que las
demás decían, se dio por
vencida y murió.

La otra continuó saltando con


tanto esfuerzo como le era
posible. La multitud le gritaba
que era inútilpero la rana se­
guía saltando, cada vez con
(Nunca te des por vencido!! más fuerza, hasta que final­
mente salió del hoyo.
Capiculo 11 Atefico a la motivación, superación y excelencia

Cuando saltó, las otras lo preguntaron: *¿No escuchabas lo que to decíamos?”

La ranita les explicó que era sorda, y creía que tas demás la estaban ani­
mando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.

1 1.3 V si alcanzas le meta... ¿Sigue? {Todavía puedes mas!

“Si no pretendes ser mejor, también dejarás de ser buenon


(Pep Mari).
Imagine que acaba de firmar un contrato vinculándole a un equipo de
primera división para las dos próximas temporadas. Los 5 dígitos de
su sueldo neto probablemente le invitarán a pensar que al fin lo logró,
que el duro trabajo encontró la recompensa merecida. Tantos años en
equipos de formación, 3a, 2*B....y llegó tu hora. No dudo que acogerás
el reto con ilusión, trabajo y constancia (seguramente si llegas a dicho
nivel habrá sido porque posees buena dosis de estas capacidades),
pero discúlpame si aventuro que en algún momento de tu nueva vida
se te pasará por la cabeza que ya lo sabes todo, que el dominio de tu
profesión es total, que ya llegaste a la cima y que ya no debes de se­
guir escalando. Intuyo que todos, en mayor o menor medida, ostenta­
mos algo de este peligroso engreimiento innato.

Una vez en lo alto, pensamos que ya no debemos de seguir esforzán­


donos para mantenemos al mismo nivel. Es cierto que mantenerse es
más difícil que llegar, siempre nos lo han dicho, por eso Juancho Ar-
mental. psicólogo del RC Celta de Vigo. nos estimula a reflexionar
sobre este aspecto y nos avisa de que mantenerse no debe de ser el
objetivo, porque si te mantienes y dejas de mejorar, comenzarás a em­
peorar. mCentrémonos en la actitud, pretendamos mejorar. No enten­
damos que el objetivo debe ser mantenerse. Este concepto es falso.
El objetivo debe ser pretender nuestra mejora, porque si no mejora­
mos, empeoramos. Llegares difícil. Claro que sí. Mejorar también tiene
lo suyo, pero es necesario pretenderto".

A medida que vamos tachando objetivos de nuestra lista, debemos de ir


añadiendo otros nuevos que nos exijan todavía más de nosotros mismos
y que nos inciten en nuestro proceso de crecimiento y formación. Lo se.

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Capitulo 11 Alegato a la motivación, superación y excelencia

la inexistencia da colofón final puede llegar a desmotivar incluso a re­


nunciar antes de tiempo, pero una vez más, recuerda que lo importante
no es el fin, sino aquello que te vas encontrando en el duro peripk) y que
poco a poco te va transformando en alguien distinto.

No pretendo hacer publicidad gratuita, pero al hilo de lo expuesto, me


gustaría recordar un spot publicitario de la marca que viste a Cris­
tiano Ronaldo, en el que el portugués es atormentado constantemente
por su otro “yo" oon el objetivo de que nunca deje de intentar supe­
rarse a sí mismo:

Aparece justo al final de cada partido. Me persigue. Me acosa. Aunque


haya destrozado el marcador. É l tiene siempre algo que decir. Es muy
pesado. Que si no llegué a ese pase, que si no controlé el balón, que
cada falta debería de ser gol. ¿Su frase favorita? Si crees que ya eres per­
fecto, jamás llegaras a serlo. Y sigue, sigue, sigue...todo el santo dia. 7
dias a la semana. ¿Pero sabéis que?, adoro a este tipo.

Sin reto a la vista, dejarás de dar lo mejor de ti mismo, te acomodarás


y la inercia que te mantiene en el éxito se irá debilitando. Tu rendí-

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Caprario 11 Alegato a la motivación, superación y excelencia

miento disminuirá sin que apenas puedas darte cuenta. Un día te des­
pertarás y comprobarás que empiezas a estar incapacitado para la
élite. Tu apatía y acomodación te impidieron abrir nuevos horizontes y
evolucionar. El éxito verdadero consiste en seguir siempre hacia de­
lante y por suerte, el camino que hemos elegido no tiene final visible.
Se trata de avanzar, avanzar, avanzar...La excelencia es el convenci­
miento de que se puede mejorar cada día.

¿Qué puedo hacer? ¿Qué características comparten las personas que


alcanzaron éxito?

1°) Pasión: si trabajas por dinero estás perdido. Es gratificante cobrar a


fin de mes. pero esto no debe de ser el objetivo prioritario si ansiamos la
excelencia. Has de involucrarte en aquello que te apasiona, que haces por
amor y que incluso no te importaría pagar a ti por hacerlo.

2a) Metas y objetivos claros: si no sabes con precisión donde quieres ir,
nunca llegarás.

3°) Pasar a la acción: La persona exitosa no se queda en ideas o pro­


puestas, las lleva a la práctica y las experimenta.

4°) Empuje: Haz tu mejor esfuerzo, da siempre lo máximo. No hay exce­


lencia sin exigencia.

5°) Disciplina y constancia: cuando creas que ya no puedes, todavía


puedes. Cuando creas que ya has llegado, todavía puedes avanzar más.

6°) Concentración y convicción: que nada ni nadie te desvíe de tu pa­


sión. Si alguien puede, tu también.

7°) Innovación diaria: si quieres evolucionar, debes estar dispuesto a


que te cambíen los esquemas, a los constantes cambios que nos brinda
la vida.

8°) Creatividad: para huir de la monotonía que tanto daño nos hace.

9®) Olvida la envidia y el orgullo: te autodestruirás.

10°) Diversión: si disfrutas con lo que haces, nunca querrás dejarlo y de­
searás volver a intentarlo.

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Capítulo 11 Alegato a la motivación, superación y excelencia

Aspira a lograrlo, si lo deseas de verdad no te acarreará mucho esfuerzo


seguir este decálogo. Recuerda que tus ideas se convertirán en accio­
nes y tus acciones en hábitos. Sólo así plantarás las semitas de una vida
de éxito y excelencia..... Y cuando haya días en los que todo lo veas
negro, decaigas en tu esfuerzo, la pasión te abandone y tu empuje se
quede sin fuerzas, ten presente el consejo que Steve Jobs (fundador de
Apple) le dio a la humanidad: Te n confianza, tus puntos acabarán por
conectarse”. Lo que viene a decir: confía, porque todo lo que te pasa en
la vida tiene sentido, y la conexión entre tus momentos puntuales tanto
positivos como negativos, confluirán finalmente en el éxito que has co­
sechado y labrado durante tu vida.

(Sigue hambriento, sigue alocado!

" B https://escueladefutbolcoloradovasquez.blogspot.com/
Capítulo 12 Minuto 90 de partido

Capítulo 12.- Minuto 90 de partido


Viernes 25 de Marzo de 2011, el teioj marca las 23:07 h y mañana me
loca madrugar bastante para viajar con mi actual equipo (AD Ceuta) a
Murcia y jugar contra el líder del grupo IV de 2*8. Como a todo el mundo,
me encantaría estar en este preciso momento en cualquier bar de mi pue­
blo disfrutando de la compañía de mis amigos y afrontando dos días de
descanso laboral (mi documento de identificación todavía indica que mi ju­
ventud podría ser ofensrva).Sin embargo no puedo hacerlo, resulta que
casi 800 km y un estrecho marino me separan de mi familia y amigos,
son ya casi tres meses sin verles y la soledad comienza a ser compañera
de fatigas noche sí y noche también. Sentado delante del ordenador, es­
cribiendo estas líneas, retocando los últimos detalles de mi fin de semana
con el equipo, que por cierto se muestra bastante pesado, (2 barcos y
1600 km de carretera en autobús; en 2*B todavía no podemos disfrutar de
los aviones) y escuchando las risas y gritos de las personas que se re­
crean en la cervecería de la esquina.

No tengo ninguna necesidad de dedicarme a esto, perfectamente podría


centrarme en mi faceta docente, trabajar 18 horas semanales en un ins­
tituto impartiendo clases de Educación Física, al lado de mi casa y dis­
poniendo de la totalidad de los fines de semana libres, además y por si
fuera poco, ganando más dinero. Supongo que cualquiera me tacharía
de tonto o de miras cortas por complicarme de esta manera la existencia.

La gente de la calle ni ve ni entiende estas cosas, simplemente tiende a


pensar que los que tenemos la suerte de “mantenemos’' gracias al fútbol,
además de raros, somos unos afortunados, que curramos poco, gana­
mos mucho y vivimos mejor de lo que cualquiera podría imaginar. Yo to­
davía no tuve la suerte de llegar a 1* división y aunque confió en lograrlo
algún día. todavía no puedo arrojar una opinión basada en la experiencia
sobre las condiciones de vida en la élite, pero permítanme aventurar y
dudar de que en la máxima categoría nuestra vida sea tan bonita como
la pintan (¡que os voy a contar yo a algunos de vosotros!).

A pesar de todo lo dicho, para nada es mí intención encontrar la compa­


sión y el ánimo de nadie, entre otras cosas porque sinceramente soy muy
feliz y me siento tremendamente afortunado por poder dedicarme a esto.
¡Claro que estaría muchísimo mejor con mi gente alrededor!, pero les
aseguro que no cambiaría mi vida actual por ninguna otra, porque se que
este es mi sueño, mi destino y eso es algo a lo que no todo el mundo

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Capitulo 12 Minuto 90 de partido

tiene la suerte de estar dedicando su tiempo y esfuerzo. El cosquilleo que


siento cuando salto al campo a preparar el calentamiento previo a un par­
tido. la enigmática sensación vivenciada en la ducha tras haber realizado
un buen entrenamiento, la satisfacción que produce el agradecimiento o
la felicitación de alguno de tus jugadores, el olor a césped y a radiosalil
del vestuario............son señales que me indican que estoy en "mi buen
camino*. Es como cuando estás perdido en la carretera, y de repente em­
piezas a ver la señal de tu destino cada vez con mayor frecuencia y con
un número menor de kilómetros restantes.

Durante los casi dos años que llevo ya escribiendo este libro, he intentado
que el respeto, la pasión y el entusiasmo que yo siento por esta profesión se
percibiese en cada uno de los párrafos escritos, de forma que os empujase
constantemente a superar vuestras posibles limitaciones y adversidades, im­
pulsándoos a dailo todo en vuestro cometido diario, fuera el que faese.

Créanme cuando les digo que inicié este proyecto únicamente para
aprender y cultivarme, nunca pensé en hacerlo público ni nada por el es-
tito. simplemente estaba convencido de que leyendo más. escribiendo y
reflexionando profundizaría mucho en mis conocimientos y derrumbaría
ciertos límites de mis sentidos que me andaban incitando a ver realida­
des absolutas en realidades parciales. Como el libro de Jordi López Da­
teII (“Creo, luego creo*), yo creía, y creó, (o eso creo).

Hablando de creer...absuélvanme por última vez. pero se me siguen po­


niendo los pelos de punta:

“Se para tocto y asíamos yo y al bailón, como cuando vas una imagen an
cámara /arría, púas para mí fuá asi, as difícil escuchar el silencio, pero yo
en ese momento lo escuché, sabía que ese balón iba dentro”Andrés In-
iesta (Infórme Robinson - Campeones del Mundo).

Si la madurez es la capacidad de reflexionar sobre las estupideces co­


metidas en el pasado, estoy convencido de que redactando este libro lo
he logrado, al menos me he convencido de que todo conocimiento es in­
acabado y quieran que no. eso es mucho trecho avanzado para el que as­
pira a la madurez profesional. Bucear por el laberíntico mar de mis dudas
no me ha dotado de la capacidad de eliminar a estas por completo, pero
sí me ha autorizado para afrontarlas y sortearlas por distintos métodos.

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Capitulo 12 Minuto 90 de partido

A la sazón. ¿Qué legitimidad lenía yo para despejar sus dudas existen-


tiales si todavía andaba luchando con mis interrogantes personales? Nin­
guna. evidentemente, por eso me alegraría enormemente que su
inteligencia y trabajo rellenasen los puntos suspensivos que mis ideas
desprendiesen. En ningún momento intenté guiarles, tan sólo disfruté
charlando con ustedes cuales compañeros me fui encontrando durante el
viaje. El coraje de mirar alrededor y ver que se puede cambiar es una
conquista de cada uno de vosotros.

Puede que el libro llegue a su fin. pero al viaje todavía le queda mucho,
según Paul Vaiery. “un poema nunca se acaba, sólo se abandona". y algo
así es lo que me pasa a mi con estas páginas. Estoy convencido de que si
no cierro el mismo todavía, pasarán los días y reescribiré y cambiaré cosas,
si sigo sin cerrarlo puede que vuelva a escribir lo borrado....una nueva lec­
tura, una película, un documental, una vivencia, un entrenamiento, un juga­
dor distinto...pueden activar un cambio de pensamiento. Una mente
inteligente es una mente inquieta, nunca está satisfecha con explicaciones
y menos con conclusiones. La mía no se si será inteligente, pero inquieta
estoy seguro que sí (espero que esta relación sea bfctirecdonal).

Al iniciodel libro les ¡ndtaba a ser partícipes del libro y que no se limitaran úni­
camente a leerlo, así. llegados a este punto, espero y deseo que además de
observar desde la independencia y juzgar sin rendirse al hechizo de las
modas, haya leído este Iforoy sus innumerables referencias con cuidado, con­
siderando lo escrito desde diferentes puntos de vista y sacando sus propias
conclusiones sin aceptar las de otros, discutiendo consigo mismo las opinio­
nes e ideas contenidas, aceptándolas o rechazándolas desde su propio con­
texto. porque le hayan convencido o porque no k>hayan logrado, pero nunca
porque fueron escritas o publicadas por reconocidos profesionales. Si han
hecho eso...me sentiré en la gloria y este libro habrá servido para ságo.

Para acabar, recordar al gran Einstein. quien decía que comprendemos


realmente algo cuando somos capaces de hacérselo entender a nuestra
abuela, razón por la cual, y a pesar de que la mía es enormemente avis­
pada, deberé seguir estudiando, experimentando y aprendiendo, porque
creo que de momento esta no entendería mis explicaciones sobre la com­
plejidad de este maravilloso mundo.

La vida sonríe a aquellos que sonríen a la vida.

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Capítulo 12 Minuto 90 de partido

No importa como haya ido al dia...


vuelvo siempre a casa con la cabeza bien altai

Desplumado, puteado y jodido, vale, pero bien estírao “COÑO“


(1 Esa es la Actitud!!
Capitulo 13Tiempo de descuento

Capítulo 13.-Tiempo de descuento

13*1 Con su permiso

Consejo n* 1:
Recela de todas las frases que comiencen por "siempre..."

Consejo n* 2:
Jamás intentes que los demás vean la realidad como tú la ves.

Consejo n* 3:
Desconfía de todo en lo que todo el mundo esté de acuerdo.

Consejo n* 4:
Recibe lo novedoso con los brazos abiertos, pero no lo abraces ciega*
mente y de inmediato dejando de lado lo otro.

Consejo n* 5:
Deja de hablar de los demás y de la actualidad. Maneja ideas y busca los
problemas antes de que aparezcan.

Consejo n* 6:
No pidas problemas más fáciles, exígete a ti mismo desarrollar la capa­
cidad que te falta para solventarlos.

Consejo n* 7:
No te hagas el atlas y quítate el mundo de los hombros. Encerrarse en
uno mismo es un gran peligro.

Consejo n* 8:
Libérate de esa vanidad innata que te impide reconocer tus errores y los
aciertos del adversario.

Consejo n* 9:
Intenta disfrutar al máximo de lo que hagas, si no lo logras, déjalo.

Consejo n* 10:
Vive como si no fueras a vivir jamás.
Capullo 13Tiempo de descuento

11.1 Y de resale___

12 Canciones con mensaje:

“Fire with fíre“- Sctesor Sisiers.


“We Weron 't bom to foltovv” - Bon Jovi.
“Tu o p o rtu n id a d Taxi con Despistaos.
“Numb"’ Linkm Park.
“Lucha de gigantes"• Celtas Cortos.
“Speed of souncT - Coid Play.
“When you were young“- The Kitters
“Watkon“-U 2 .
“Dancing in the dark”- Bruce Springsteen.
“Whatever” - Oasis.
“Best of you" - Foo Fighters.
1Walk ofiifé*- Dire Slraits.
La interpretación, transferencia y utilidad contextúal... .¡Misión vuestra!
Capiculo 13Tiempo de descuento

11 Paliculas:
Titanes. hicieron historia. (Boez Yakín, 2000)
Coach Cárter. (Thomas Cárter, 2005)
l í
Un domingo cualquiera. (Ofiver Store, 1999)
Love actualfy. (Richard Curtís, 2003)
En busca de la felicidad. (Gabriele Muocino, 2006)
Hoosiers. (David Anspaugh, 1906)
Forrest Gump. (Robert Zemeckis, 1994)
El indomable WHI HuntingXGus Van Sant. 1997)
Emperor's Club. (Michael Hoffman. 2002)
La Ola (Dermis Gansei, 2008)
El circo de la mariposa (Joshua Weigei. 2009)
7 Paradas obligadas:
Edgar Morin
Eduardo Punsat
Josa Antonio Marina
Daniel Goleman
Juan Manuel LHIo
Oscar Cano
Francisco Seiru-lo

3 Acertijos visuales...

¿Dónde está el profesionalismo?


Capítulo 13Tiempo de descuento

¿Dónde está el control y la organización de las tareas?

www.gantmanbio9.com

¿Dónde está el fútbol?


Capitulo 13Tiempo de descuento

2 Reflexiones
M ITO D E LA CAVERNA

Golcrates: Imagínate en una caverna subterránea, con una larga entrada


abierta a la luz. Estas atado y con la cabeza bloqueada, de tal manera que
sólo puedes mirar al frente, pero en sentido contrario a la luz.

Fútbol: De acuerdo, pero que sepas que me parece un panorama muy raro.

Golcrates: Imagina que en la caverna pudieran caber todos aquellos en­


trenadores y preparadores con los que has intercambiado conocimientos
y horas de práctica durante tu vida.

Fútbol: que grande debe de ser la caverna...

Golcrates: Al haber un gran fuego encendido en la caverna, la figura de


todos estos se proyecta mediante sus sombras en una pared de la cá­
veme situada en frente de ti.

Fútbol: Lo veo

Golcrates: Bien ahora piensa que has estado ahí atado toda tu
vida..¿cuál sería tu realidad del mundo? ¿no serían las sombras proyec­
tadas y el eco de sus conversaciones?

Fútbol: forzosamente, no conocería otra cosa.

Golcrates: Imagina que te sueltan de tus cadenas y puedes ver la ima­


Capítulo 13Tiempo de descuento

gen real de tus compañeros y oír nítidamente sus conversaciones. ¿Cuál


creerías que es la realidad? ¿Eso. o lo anterior?

Fútbol: pues lo que llevo viendo toda mi vida allí atado, es decir, sus som­
bras. La imagen de ellos me parecería muy rara.

Golcrates: y si te cojo a la fuerza, y te obligo a subir la caverna y te arras­


tro hasta la luz del sol. ¿no crees que sufrirías y llevarías muy mal el ser
arrastrado, y que una vez llegado a la luz. tendrías los ojos tan llenos de
ella que no serias capaz de ver nada?

Fútbol: muy probablemente. Lo que seguiría viendo más fácilmente se*


rían mis anheladas sombras.

Golcrates: Si en cambio el ascenso hada la luz fo haces tu solo, no crees


que lo harías a tu rimo y a medida que fueses asimilando las nuevas ver­
dades encontradas, de tal manera que tu vista no se viese tan encandi­
lada por la luz. y pudieses ir viendo una realidad progresivamente.

Fútbol: eso suena bastante lógico.

Golcrates: ¿dejaría entonces de parecerte rara tu nueva realidad?

Fútbol: eso creo.

Golcrates: y una vez arriba ¿Cómo mirarías a tus compañeros que allí
siguen encerrados?

Fútbol: Con lastima, por no ser capaces de subir la caverna por ellos
mismos, ni por tan siquiera intentarlo. Va que se estaban perdiendo un pa­
norama muy bonito.

Golcrates: Oh! Amigo mió. Aplica esta imagen a toda tu vida. La caverna
eres tu mismo, y la luz es el conotimiento. Si te encierras en tus ideas y
no haoes por cambiarías, convencido de que ya estas en un buen sitio y
es mejor no salir, nunca podrás ver el sol. ni tan siquiera vislumbrar sus
maravllosos destellos de luz.

Fútbol: También yo estoy de acuerdo, en el grado que puedo estarlo.


Capitulo 13Tiempo de descuento

Interpretación: el mito de la caverna es una critica al conformismo de


todas aquellas personas que se dejan llevar en su vida por las aparien­
cias. la opinión y los saberes ya integrados e inexpugnables, pues si­
guen viviendo cómodamente, sin realizar ningún escorzo por conocer la
verdadera realidad: el conocimiento.

¡Esto ya lo dijo Platón hace 2500 años!

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.


La crisis es la mejor bendición que puede sucederie a personas y países por­
que la crisis trae progresos

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.


Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar ’superado'

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y res­
peta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las


salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.
Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promovería, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis ame­
nazadora que es la tragedia de no querer luchar por superaría.
ALBER T E I N S T E I N ^ ^ ^ —
Capitulo 13Tiempo de descuento

2 Cuentos....
"Dicen que los cuentos están hechos para dormir a los niños y despertar
a los mayores”

LA LECCIÓN DE LA MARIPOSA

Un dia. una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se


sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para
que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero. Al cabo de un
tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso. Que había ido lo
más tejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.

Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó


el resto del capullo. Así. la Mariposa saHó fácimente

Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

El hombre continuó observándola porque esperaba que. en cualquier mo­


mento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el
cuerpo, el que a su vez, tria tomando forma. ¡Nada ocurrió!

En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un


cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentieza y voluntad de ayudar, no comprendía, era


que el caputo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara
a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual Dios hada que el
fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella esta­
ría pronta para volar una vez que estuviera Sbre del capullo.

Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.

ANÓNIMO
Capitulo 13Tiempo de descuento

EL BUSCADOR

Esta as la historia da un hombre ai que


yo definiría como un buscador...

Un buscador es alguien que busca; no


necesariamente alguien que encuen­
tra. Tampoco es alguien que. necesa­
riamente sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para
quien su vida es una búsqueda.

Un día el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había


aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un
lugar desconocido de sí mismo. Asi que lo dejó lodo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó a los
leyos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, le Ñamó mucho la atención
una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso
y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por
completo una especie de pequeña valla de madera lustrada. Una portezuela
de bronce lo invitaba a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y su­
cumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar. B
buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras
blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que
sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multi­
color. Sus ojos eran los de un buscado, y quizá por eso descubrió aquella ins­
cripción sobre una de las piedras

Abcful Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era sim­


plemente una piedra: era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de
tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar. Mirando a su alrededor,
el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una
inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yantir KaHb, vivió 5 años, 8 meses, 3 semanas y 4 dias.

mz
Capítulo 13Tiempo de descuento

El buscador se sintió terriblemente conmocionado, aquel hermoso lugar


era un cementerio, y cada piedra era una tumba. Una por una, empezó a
leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el
tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto
fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas
los once años..

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó. Lo miró llorar du­
rante un rato en siendo y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-No, por ningún familiar -dqjo el buscador- ¿Qué pasa en este pue­
blo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta dudad? ¿por qué hay tan­
tos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿Cuál es la horrible
maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir
un cementerio de niños?.

El anciano sonrió y dijo;

- Puede usted serenarse. No hay tal maldidón. Lo que pasa es que


aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré.

Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta
como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición
entre nosotros que. a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta
intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado.

A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esta pa­


sión enorme y placer de conocerla? ¿una semana? ¿dos? ¿tres semanas
y media?, y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del
primer beso, ¿cuánto duró? ¿el minuto y medio del beso? ¿dos días?
¿una semana? ¿Y el embarazo y el nadmiento del primer hijo..,? ¿ y la
boda de los amigos? ¿y el viaje más deseado? ¿y el encuentro con el
hermano que vuelve de un país lejano? ¿cuánto tiempo duró el disfrutar
de estas situaciones? ¿horas? ¿días?.

= n
Capitulo 13Tiempo de descuento

Así vamos anotandoen la libretacada momento que d&rutamos, cada momento.


Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar
el tiempo de lo disfrutado para escribido sobre su tumba. Porque ese es
para nosotros el único y verdadero tiempo vivido.

JORG E BUCAY

1 Compañero..

Para cualquier duda, inquietud, crítica, refutación, sugerencia, consejo,


discrepancia, petición, proyecto.... Sobre mi libro, el fútbol o incluso la
vida, podéis contar conmigo con total confianza en cualquier momento.
pedrogomez 7@hotmail.com.

Como ya 06 dije, ¡¡la interacción entre nosotros y nuestro contexto será la


causa de que emerjan nuevas y mejoradas versiones de nosotros mismos!!
Capitulo 14 Bibliografía

C apítulo 14. - B ibliografía

Personalmente, una de las primeras cosas que hago cuando un libro


nuevo cae en mis manos es mirar las últimas páginas en las que se in­
cluye la bibliografía. El porqué es sencillo, estoy convencido de que lo
que una persona lee, dice mucho sobre ella y sobre sus actos, de tal
modo, que previamente a su lectura, puedo hacerme una idea de lo que
presumiblemente encontraré en el contenido del libro.

Foreste motivo, porque siempre se acaba encontrando alguna nueva cita


o referencia que llame nuestra atención y porque hay que saber agrade­
cer el apoyo, orientación e inspiración de tantos y tantos profesionales/au­
tores, me satisfaría enormemente que no pasaran de puntllas por esta
sección y que detenidamente supieran reconocer y valorar la contribu-
ción altruista de tantos, al desarrollo y mejora de todos. (Ojo! una sola
idea encontrada en un li>ro puede cambiar definitivamente y para siem­
pre el resto de su vida.

(Además!, se ha demostrado científicamente que ser agradecido aumenta


nuestro atractivo y salud haciéndonos a la vez menos propensos a la de­
presión.

(Gracias por tanto!!!

1Cuando bebas agua recuerda la fuentem(Proverbio chino).

(Me he permitido la licencia de reseñar, aquellas obras, escritos, publi­


caciones, reflexiones... que desde mi punto de vista considero de enorme
riqueza, ayuda, inspiración y consecuentemente, obligada lectura).

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