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RESUMEN:

Carlos Kasuga, Director General de la empresa Yakult empieza su charla diciendo que para tener
una empresa, familia, institución, país de calidad hay q empezar por uno mismo y por nuestra
gente, formando personas de calidad para ello el considera se debe seguir 4 pasos importantes:
El primero es el Bien ser el cual trata que debemos ser puntuales, ser honestos, ser trabajadores,
ser disciplinados, ser estudiosos. El segundo es el Bien hacer lo describe como: todo lo que
hagas hazlo bien desde un principio, si te vas a levantar hazlo bien, si te vas a despedir de tu
familia hazlo como si fuera el último saludo, si vas a trabajar, estudiar hazlo bien. Y las personas
que dan más de lo que reciben van a sentir el tercer paso que es el Bien estar es sinónimo de
felicidad porque diste lo mejor de ti a toda la gente con la que tuviste la fortuna de trata, quienes
siguen estos tres pasos llegan al cuarto paso que es el Bien tener. Menciona no buscar tener las
cosas fáciles.
De los cuatro pasos destaca el primero ya que la educación que se recibe se enfoca más en el
conocimiento mas no en la educación formativa (de valores), menciona que la televisión incita
a la gente que lo ve, haga o quiera para su vida.
Hace mucho énfasis en la limpieza poniendo de ejemplo sus diferentes centros educativos
donde dice a los niños se les enseña desde lo más básico de la limpieza.
Dice: Debemos enseñar a la niñez, a nuestra gente, a nuestros empleados, a nuestros
trabajadores, que la virtud más noble que tiene el ser humano es la limpieza, es muy común ver
a empresarios, ejecutivos, directores, jefes que tienen baños privados con espejos relucientes,
jabones perfumados, toallas blancas mientras que el baño del trabajador es un verdadero
cochinero.
Otro punto importante es el buen ejemplo menciona que los jefes, directores, ejecutivos,
empresarios, ponen reglamentos como: se va a sancionar al trabajador que llegue diez minutos
tarde. Es así, que muchas veces estos altos ejecutivos llegan a bordo de su carro una hora tarde
y nadie dice nada. Mientras que un trabajador que se levantó tempranísimo, caminó ocho
cuadras, tomó el colectivo después de minutos de espera, soportó el calor y la incomodidad con
otras personas y por un accidente imprevisto en el camino llegó 1 minuto tarde y lo sancionan.
Y dice: Un buen jefe, buen director, buen empresario debe ser el primero en llegar y el último
en irse, el ejemplo arrasa, el ejemplo causa admiración, el ejemplo es lo que crea la disciplina de
un pueblo, de una empresa, de una nación.
Kasuga siente pena porque a pesar de que México es rico en recursos, Japón es tres veces más
rico que México. Su decadencia está en la educación formativa. La falta de ello provoca
desconfianza y miedos ante la recompensa de aquellos que practican buenos valores como
honestidad y valor. Dice: en México se invierte en seguridad cuando lo correcto sería inculcar la
educación formativa y evitar tantos actos inseguros y de delincuencia. El gran error de los
empresarios ha sido pensar que ninguno de sus empleados puede cometer errores plantea
como ejemplo claro el ideal de los elefantes de circo que surge a partir de que estos mamíferos,
después de tanto tiempo de estar encadenados, se acostumbran y ya no hacen el intento por
liberarse, comparándole con las circunstancias que llevan al hombre a temer a los errores y
confrontar sus responsabilidades obligándole a mentir. Para Kasuga los maestros de primaria y
secundaria merecen más respeto del que se les da y dice que en Japón ellos son los mejor
pagados porque ellos forjan a las generaciones del futuro, quienes sostendrán al nuevo Japón.
También declara que tanto los empleados como el resto de las personas necesitan de
motivación, si en verdad se quiere que se dé más calidad y más esfuerzo de los trabajadores,
primero uno mismo debe de dar más y motivar a ese extra.

CONCLUSIÓN:
La gran filosofía japonesa destaca entre las grandes industrias del mundo. Han crecido en un
ambiente y una disciplina que se encarga de formar no hombres con conocimiento, sino con
integridad. El gran acierto del Japón ha sido inculcar estos valores desde la infancia y aplicarlos
a la vida diaria, despertar e irse a la cama con esa idea. Es por eso que el perfeccionismo que
ellos aplican a sus métodos y maquinarias está acompañado de la disciplina de querer ser mejor
a cada instante. Buscan conseguir esa satisfacción cuando se invierte tiempo y esfuerzo en algo
y al final se llega a una recompensa. Los japoneses tienen la idea de que nada es más importante
que las personas, sus empleados, ya que sin ellos no lograrían sus mayores objetivos. Por mucho
que una maquina sea indispensable, la mano de obra comprometida es quien genera la calidad
y la productividad. Entre más comprometidos e identificados se sientan los empleados con la
empresa y su trabajo, mayor será el esfuerzo y el compromiso de ser mejores cada día a cada
instante.

BIBLIOGRAFÍA:

 https://www.youtube.com/watch?v=cVYSATVO3Cg

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