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Todavía mañana

Samuel Lagunas

Todavía mañana

L
Miembros fundadores de la Alianza de Editoriales Mexicanas
Independientes, AEMI

D.R. © 2013. Samuel Lagunas

© MANTIS EDITORES – LUIS ARMENTA MALPICA


Río Atotonilco 1038, casa 1, Coto Residencial Atotonilco
Colonia Atlas, C.P. 45500, Guadalajara, Jalisco
Teléfono: (33) 36 57 78 64
Correo electrónico: mantiseditores@gmail.com
1a. edición, octubre de 2013
ISBN de la colección: 978-607-7943-30-3
ISBN 978-607-7943-

D.R. © Instituto Municipal de Cultura, Arte y Turismo


Dr. Aguilar No. 33, Col. Centenario
Hermosillo, Sonora
C.P. 83260

Impreso y hecho en México


Printed and made in Mexico
A mis tías
por significar el silencio

y para Arturo
por no esperar nada de mí
Time present and time past
Are both perhaps present in time future,
And time future contained in time past.
If all time is eternally present
All time is unredeemable.
T.S. Eliot

Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser,


fue ya; y Dios restaura lo que pasó.
Eclesiastés 3,15
1

María

Poemas biográficos

L
MARÍA, SUS AÑOS MOZOS

Indescifrable, en medio de la mansa


tarde de Huetamo,
con la naturalizada pose que refleja
la vocación a la inmortalidad,
estaba tu padre. Era un río
que ignora el movimiento (en las manos
llevaba el Evangelio).
1939. A lo lejos
el campanario
empequeñecido por la altura. Digamos
que es una imagen ambiciosa
la de tu padre oteando desde el cerro
la orilla, la trémula tierra
de su casa.

Luego de 24 años, una ajena


mano te erigía encima de una silla.
Con zapatos negros bien boleados
y una calceta más arriba
que la otra. Tu puño se aferraba
a un ramo de magnolias. Era,
tu cuerpo,
una costumbre íntima de niña,
sin el amor, sin mí. Los árboles

13
se adentraban al ocaso, faltos de nombre, quietos,
como esperando el fragor
de tus hermanos. Adentro,
el hombre colocaba su dedo
en el disparador. No había nada
disperso. Tu ceño se resistía a ser
fotografiado y agachabas el rostro
como si así huyeras
de un animal extraño. La máquina
gemía,
ominosa,
apresurada.

14
MARÍA, SU MANÍA DE CALLAR

acaso tu boca
era un muro
donde temías perder
las ilusiones
tu instinto lo presentía
y el alma oculta
tenía que acumularse
en tinieblas en
oscuros rincones guarecerse
como si fuera una grulla yo no sé
un pececillo
rodeado de predadores
todo aquello
respiraba en ti
cumplía su tarea
de ausencia
y tus palabras eran
meramente la forma de un sonido
toda tú te anidabas te
ibas postergando
en una voz que quizá
no escuchamos

15
MARÍA, 1985

Padre nuestro,
¿con qué dedo escribiste los temblores?,
¿con qué lágrima, si lloraste,
nos hundiste?

16
MARÍA, SU VIENTRE

entonces llamo a la casualidad


destino:
un hombre y una mujer
que hacen
el amor en una noche
invertebrada
ominosa
no es la felicidad
aunque sí la coincidencia
fructifica
y una huella
va clavando
musitante
sus cuchillos
del mismo modo que un
ejército entreabierto
penetra
las filas enemigas
una boca
apaga su deseo
un gesto astilla
en el vientre
tu frente húmeda
como un trozo
de líquenes

17
y aún vacilas
no recuerdas cómo

18
MARÍA, SUS AMORES

¿ te acuerdas
del corazón en blanco
que dejaste
en la
libreta ?

19
MARÍA, SUS ENCUENTROS
CON LO EXTRATERRESTRE

eran diez hermanos


en una casa poblada de
pasillos (en algún muro –una grieta–
en algún rostro debería
existir el minotauro
y un ahora apesadumbrado
teseo cada quien ejerciendo
algún modelo arcaico)
distribuidos al descuidado
azar a donde los
derrotaran las alas
la decena soñaba un
sueño compartido

con el alba lejos


vivir consiste en la
murmuración inconsistente
de olas
de astros que se evaporan
con algo de nosotros
no hay lenguaje que
fomente las discordias
tal vez en esas horas

20
la realidad pule
sus abismos
los ahonda
o elimina
y en un ruido
en un hato de luces
sobre el patio de servicio
reúne
todo lo que tiene de innombrable vaya
de extraterrestre
esas tristes y oscuras
flores que no sabe
cómo abarcar
esos horrores de siglos
que nadie le ha
desventrado
y los hermanos
descubren ese hecho
se asoman a él
y a fin de entretener sus
volátiles silencios
lo confunden –en el cuento que han cedido–
con un objeto
material
no
identificado

21
MARÍA, SUS BATALLAS CON DIOS

quedaba
una mujer gris
vagamente triste
aunque con la inexplicable
paz
de las consumaciones
habitada como por símbolos
que antaño
tatuaron en la arena
¡esas notas nunca serán eliminadas!
impregnadas de alas de
rumores de luces y de alas
quedaban
las paredes
hurañas
inmutables como los campos de peniel
quedabas

al amanecer
con tu nombre todavía
más simple y
con mayor continuidad
un poco
más cerca
de la lucidez
y de la muerte

22
MARÍA, SU MAGISTERIO

la muchacha decía pájaros


y se parecía
a los perros luchando con la luna
tenía la falda pespuntada
y preguntaba
si en la ciudad
había amor
qué le decías
a la muchacha que en tus ojos
aprendió el temblor
mudo
de tu garganta
qué palabras buscabas cuando te arrimaba su
manita deforme llena
de labios que besan de
soledades ella hubiera querido
una respuesta
tan tajante
como una bala como
la oscuridad de un antro irrevocable
dejabas caer una música
en sus libros
dejabas que hilaran
la fuga
de su laberinto

23
nunca supiste
si lograron nombrar los tragos de la suerte
si esquivaron
el otoño
las cimas
que estorban
el crepúsculo
o es que había olvido en ti
y una mansa voz
te mecía te iba
llevando por la estepa
de los pupitres
inmune
pero capaz
de intentar
un heroísmo
una danza de color
sobre la lluvia

24
MARÍA, AVANT LA MORT

es que todos adivinamos


la muerte
cuando está
a una distancia considerable
más que un pensamiento
es una constancia
la olemos
la divisamos
y somos capaces
de almacenar una carta en el buró
y continuar iguales

25
MARÍA, SUS MANOS ECHADAS EN LA CARA

por qué lloras maría


por qué sigues llorando
se te han enfriado los dedos
por andar entre fantasmas
de pedro de mamá de minerva
han vuelto a ti
como vuelven
los inviernos
anidándose en los huecos
(las reumas en el alma)
comprende que en el fondo
somos un juego de toma y daca
y que los muertos
resucitarán
con todos sus recuerdos
idénticos a ti
tan parecidos
frescos adentro
con la mano abierta

26
MARÍA, SU TESTAMENTO

con una voz como un coro


de quimeras obstinadas
de la melena de mamá
cayeron
sus últimos
resuellos
nada que fuera capaz
de semejar una palabra
porque nada explica
las despedidas
sólo una espuma
un sueño necio olvidadizo
que guarda los ecos
como a un recién nacido

27
MARÍA, SU DESNUDEZ

como una larga piel


–de estrellas, no sé, de guerra–
tu piel quedó en la cama

un cascajo una ola sola


que no quería dejar
la arena

y amé de nuevo
la indecencia tuya
de estar desnuda en una cama

qué si digo
que quería acostarme
a tu lado

envolverme de nuevo
en tus brazos dispersos lacerados
injertarme en tu cuello en tu cérvix

llamarte sin parar


(entre tus bramidos
casi de muerta):
mamá

28
quería jugar en ti
contigo
a los hermanos

a entendernos
como si nunca
nos hubiéramos equivocado

tus errores yo nunca los supe


pero sí sé que han mantenido el ritmo de mis pasos

te comenzó a doler
mi nombre

lo pronunciaste
igual que si vomitaras espinas

y luego señor
ya no quisiste dejar más
que su cuerpo desnudo en una cama

en tu ceño ya no vi
ni un cúmulo de amor
o de dolencias

sólo había pesadumbre


en la cara arrepentida

29
de quien sostuvo tu mano
cuando aún fue mano

y sentí ensancharse en mi ser


un abismo
abierto

30
MARÍA, SU LÁPIDA

31
MARÍA, MI MANERA DE DECIRTE
HASTA PRONTO

aunque mujer
desnuda
luces como cada uno de nosotros

madre
tomamos las puertas en dirección equivocada

poco a poco llenamos


la casa
de regresos
y fotografías

elevamos muros
de lamentaciones

convertimos el hueco
en una urna de cenizas

32
II

confundida la muerte
aplastada bajo otra risa
bajo otras palabras

reandaremos
con un ritmo idéntico en las piernas
las calles
en las que la noche
ya había cerrado
los caminos

tu sombra acudirá
al cuerpo antiguo

mira madre el torbellino

careceremos de nombre y de fronteras

no más barbarie madre


no más tu alma
adormilada

en ese tiempo
en que no se oirá el mar
con miradas polvorientas

33
entre el cielo
satisfechos por esa
luz completa
me sostendrás el rostro [tú]
como en un paisaje irradiado
de una infancia feliz
y será todo

34
2

Redundancias / Lamentaciones

L
SEIS

las piedras
esparcidas
del santuario
siguen ahí
de modo que
no pueden tocarnos
pero nos hieren
como los avestruces
en el desierto

37
II

más dichosos
fueron los muertos
en el holocausto
en las guerras
púnicas
en nagasaki
más dichosa fue
hipatia
que los amedrentados
suficientes gozos
de esta
rutinaria y vasta
cópula
en que nos vamos
venciendo
deshilando

38
III

no hoy no
porque hoy siempre es
una mala fecha

pero algún día


las alondras
sembrarán
televisores
en medio de la playa

los senderos
no caminarán
al vértigo
sino a la calma

aparecerán hombres
cuya mención
sea una herida
y nada habrá que decir
de atenas
o salamanca

y lo que no diremos
no será ni rencor
ni descubrimiento

39
hoy no
pero ese día
aparecerán gaviotas
que carguen
en los picos
un recuerdo del mar

y sobre un muro
alguien
redactará en vano
la canción
de unos hombres
que se aman

40
SESENTAISÉIS

un paso bien puede ser el pretexto


para alterar esta distancia
que nos acosa dirías

que nos insta periódicamente


(porque no hay sitio que no provoque
su descubrimiento)

a inmortalizar el vínculo
que hemos venido trazando nadie
podrá siquiera argumentar
que no intentamos
permanecer vacíos recogidos
en nuestro íntimo refugio no

mientras tratábamos al mismo tiempo


íbamos perdiendo la batalla
y tú
y yo
nos contagiamos

41
comenzamos a ceder
hasta que las rodillas
como un crujir
tierno de hojarasca
nos temblaran

fue tan lindo y tan insoportable


ese paso sin
testigos
ni sol que nos juzgara

fue un paso
como cualquier otro
aunque parecido
a una soga
que se anuda
un paso

que mal que bien se nos ha venido volviendo


tópico costumbre
interminablemente hemos
caído rehenes
y encima
concluimos
islas
que se rozan a lo mejor
sin entenderse

42
II

uno escribe
pero en realidad
calla

cumple un movedizo
y errante
conjuro

uno escribe
y lo que hace
es trepar los remordimientos

arrebatarlos
del sujeto invisible
que los padece

uno escribe
para tomar un lugar
que no le corresponde

anda
con todos esos nombres
a la deriva

43
uno escribe
porque la vida
ese lazo pesado de fronteras

no puede
no debe
quedar indemne
III

el tiempo
todo lo cura
y contamina

no quiere decir que sean posibles el olvido


la resurrección
el regreso

deja lugar más bien


a la discreción
al rescoldo

la tierra está enfrascada en una danza mineral

al final
seguirá por inercia
imitando el hueco el movimiento

¿al final
volveré a ti?
la apocatástasis

mi mano borda el pecho


como reconociendo
un mármol devastado
¿existe acaso
una ruta
paralela?

la destrucción
es el orden
que hemos escogido

et tout le reste
n’est pas
littérature

n’est rien

46
SEISCIENTOS SESENTAISÉIS

un amigo
no llena la soledad la confirma
no puede hacer más
que asentarla

porque observa en otra dirección precisamente


porque posee trozos que no compartimos

rozamos apenas una meta semejante


un sauce donde encontrarnos cuando se acabe el día

podríamos perderlo casi todo

juntos nos toca


sobrevivir
sólo eso
vivir a pesar de lo que somos darnos cuenta
de que el tiempo es irrecuperable
quizás ayudarnos a hacer de la escarcha
un trago tibio
equivocarnos especialmente
olvidar que hay pies ligeros que no aguantan el terreno

47
pues somos débiles sin rango
encontrados para subsistir solamente

cada quien persigue su ruta conserva su mapa


de eso se trata
un amigo
no de saber siempre el lugar a donde hemos llegado
más bien de descubrirlo
alumbrando cada cual
su territorio su enigma
y
víctimas de un enlace incandescente
comunicarnos
(digo qué hacer si el lenguaje es nuestro último
argumento)

soportar en lo oscuro como quien cruza una calle


vacía
llena de miradas ajenas interiores
caminante hacia el patíbulo
dejarse ir
hasta convertirse en un vislumbre
algo así como un relámpago que persiste
mucho después
de que se ha ido

48
II

cuando la muerte
toma forma
de millones de hombres

la vida
torna en cárcel
sus paredes

y el suicidio
es más bien
una muerte retrasada

un lento asesinato
de una bala
que quedó
en la memoria

49
3

Melancolía

L
i

con el mundo
se apagarán tus ojos tus manos tu boca tu
sexo emplumado tu voz
menguada ya sin
preocupación sin eco
sin espuma luego
nada
imperceptible
en la zona donde solían estar tus decisiones
ni un pálpito
ni un
tramo de gracia

cómo arar
entonces
con qué fugaz
insignia
volver a buscarte

53
ii

solitario laurel en un oscuro pasillo un cuerpo


casi rastrojo a punto de ser hollado echado fuera
un día que nadie va a nombrar
ni habrá nombrado
el cuerpo
desnudo
ya no aguarda nada
esa noche
arde
¿cómo es posible?
el álamo que nos quedó
de los vocablos
la mano
más que un puño
es una vida atesorada
ya no contiene electricidad
el cuerpo desnudo
cruje
como un pulmón amordazado
la soga
de sus ojos

54
iii

quizá las montañas estaban dormidas


y han despertado no oí cómo sus quejas
su herrumbre se levantaban del polvo
como titanes escondidos acallados
por un tumor de ruido desaparecieron entonces
todos aquellos que nos odiaban y todos aquellos
que nos amaban ¿desaparecieron? no pero no están ya
como estaban como solíamos estar ahora el cielo
está ungido a nuestros rostros y a nuestra boca está
hilada una luz
que es también una isla iluminada por un fulgor
que apenas cabe en el no-
tiempo

55
iv

nos manteníamos cálidos en el invierno mas


temblorosos siempre temblorosos
porque rozábamos un cuerpo otro tan cerca pero
tan ajeno y nunca lo suficientemente cerca daba
la impresión de que sangrábamos en el cuarto
oscuro de que cumplíamos una sentencia un
rito semejante a una entraña parda convulsa de nuevo
temblorosa como si la noche tuviera el defecto de
sorbernos
el alma nos
moríamos
a trechos
sumando
los gestos
hasta mover matinalmente las manos en
una aislada guinea en un brusco espanto
y encontrarnos ligeros y graves
como la respiración

56
v

y nos habremos perdido de vista nos habrán cambiado


los ojos y los nombres ellos se habrán olvidado del
dolor
que les crispaba los muslos cientos de fuegos
apagados el amor el amor la ruta extinta de tus
manos sobre mi pecho
mañana nos perdimos nos miramos sí todavía
como dos completos desconocidos y felices de no
habernos
nunca enamorado y en un sueño a lo mejor
nos tomaremos de nuevo casualmente
necesariamente
porque la tierra persiste en cepas que el cielo no
ignora amor
pero no nos diremos nada porque estarán las flores
el rostro de dios
velará encima arengará nuestra voz hacia su boca
será la luz
tendida en las montañas será el viento trepidante
en nuestras venas en nuestras magulladas venas
y el corazón
mudo
como si los ángeles
le hubieran devorado
toda la lengua

57
vi

con los granizos y las cascadas de


nubes devolverán las tumbas
a los muertos
recubiertos de nuevo
con su carne
sus cadáveres ondearán
la yerba y la
soledad les cerrará
todas las puertas
les robará todas
las fuerzas
y volverán a morir
eternamente
enteramente
solos
abarrotados de angustia
de noche
de mordeduras
y con una venda
que nunca
curó la herida
encallarán
en un largo
grito

58
vii

todo a cuanto dijimos nuestro aquello


que el tiempo iba separando como si las distancias
nunca envejecieran todo incluso las
coincidencias los grandes temas del
mundo
habrán perdido la capacidad de templar las
regiones anímicas que templaban ay un pabilo
extinto una cumbre
desgajándose en las ramas:
el proyecto de sobrevivir
fue fallido

59
viii

en el corazón toda raíz


es indestructible o no Ruth y la vida es la única
forma
de estar juntos después se nos habrá ido la esperanza
no pero
el deseo el ansia la urgencia de cambiar el mundo
desde la cama
la habremos perdido cuando el fuego nos pruebe los
miembros nos obnubile con el humo –el leteo
supongo– y los ojos
de dios nos ahonden con otro amor y todo el polvo
enamorado lo consuman
como si nos estuviera hundiendo a nosotros no pero
sí a nosotros los de este lado
en un seco abismo en una ruta sola de la que no
tendremos rastro y serás tú mucho más allá con la boca
en el sitio de tu boca y la cara muerta
revivida
en una edad nueva con un lenguaje
hosco
impenetrable

60
ix

qué ciudad es esa encima de las


montañas cuando crecíamos
pensábamos que la muerte sería el fin
de todas las cosas el último pasillo
que habríamos de caminar con nuestros
pasos con nuestro odio y nuestro
contiguo batir de corazones sin
mapa sin
esperanza de reabrir los ojos
pensábamos que los pérfidos tragos
que daríamos serían suficientes para
expiarnos el alma y vendríamos a
reposar en un sueño donde nada
habría constantemente ni tentación ni
trágicos carmines que sería
para siempre
noche
sin notarlo

61
4

Todavía mañana

L
todavía mañana señor
estarás conmigo

cuando el eco
del estallido
ya sea nada

y no haya
palabra más
para decirte

no haya riña
en las sinapsis

y el lacrimoso
valle
se haya evaporado

estaremos solos
la piel
en su esplendor

y afuera
la opulencia la
plenitud

65
del rumor que oíamos (ayer) como a través de
un espejo de un
epiléptico lago

ahora calmo
ahora
inmóvil

y mirándonos
las frentes las
renovadas mejillas

sosegados a la sombra
de una enramada
llena de palomas

incorporados también
a una mesa omnipotente

anclados a la necesidad
de estar solamente
estar-para-la-vida

no sé si al margen
no sé
si con la cabeza vacía

66
aunque sí
con los párpados
secos

en ese tramo
de largas listas

habrán levantado la espada


de lo último
de la tierra

habrán acallado
los tumultos
del fuego

el silencio
lleno
de tambores

de música de arpas
aunque sin la presencia de vollenweider
o de alan stivell

desnudos seguramente
habitantes del
recuperado paraíso

67
viéndonos
sin melancolía ni
exterminio

alegres
como una manada
de optimistas empedernidos

un hato de locos
en la boca de los
muertos

sin volver
a salir de casa

sin otro significado más


que los pulmones
que el diafragma
incesantemente guturando

dueños de
un amor implacable

segurísimos
de que a eso
habrá venido
el hombre al mundo

68
a la existencia
sin la necesidad
de la cópula

al centelleante ocio
hondo y suficiente
como un agujero en el espacio

al ocio cincelado
como si se tratara
de un trabajo artístico

amaneceremos vidrios
con los cabellos azules
a causa del fulgor de la nieve

los sietes días


con sus siete
noches

puntuados de risa de
exacerbada risa

sin la inquietud
de buscar otra pregunta

69
vencedores
de lo efímero

todavía
(siempre)
rebaño
tan vasto

como las estrellas


como las
partículas de roca
en la arena

descubriendo
los usos (poéticos y definitivos)
de las cosas.

70
NOTA DEL AUTOR

Estos poemas contienen citas y reelaboraciones de versos


de los siguientes autores: Jorge Luis Borges, José Emilio
Pacheco, Saúl Ordóñez, Ramón López Velarde, Charles
Baudelaire, Lezama Lima, el profeta Jeremías, T. S. Eliot,
Ezra Pound, José Carlos Becerra, Ernesto Cardenal, Raúl
Zurita, Juan Gelman y Gonzalo Rojas.

71
ÍNDICE

1. María, poemas biográficos

María, sus años mozos, 13


María, su manía de callar, 15
María, 1985, 16
María, su vientre, 17
María, sus amores, 19
María, sus encuentros con lo extraterrestre, 20
María, sus batallas con Dios, 22
María, su magisterio, 23
María, avant la mort, 25
María, sus manos echadas en la cara, 26
María, su testamento, 27
María, su desnudez, 29
María, su lápida, 31
María, mi manera de decirte hasta pronto
I, 32
II, 33

2. Redundancia / Lamentaciones

Seis
I, 37
II, 38
III, 39

72
Sesentaiséis
I, 41
II, 42
III, 43
Seiscientos sesentaiséis
I, 47
II, 49

3. Melancolía

i, 53
ii, 54
iii, 55
iv, 56
v, 54
vi, 58
vii, 59
viii, 60
ix, 61

4. Todavía mañana

Todavía mañana, 65

73
L
Todavía mañana
de Samuel Lagunas
fue impreso en octubre de 2013
en los talleres de Wyant House Publishers
La Paz 2077, sector Juárez
Guadalajara, Jalisco.
Tiraje: 1000 ejemplares.
Cuidaron la edición:
Luis Armenta Malpica
Elías Carlo y el autor.

L
www.mantiseditores.com
mantiseditores@gmail.com

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