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EMANCIPACIÓN DEL PODER EN EDUCACIÓN COLOMBIANA

Jessica Lorena Rico Patiño


I. E. Colegio Santos Apóstoles
Universidad Francisco de Paula Santander
Cúcuta-Colombia
jeloripa@hotmail.com

La educación en Colombia.
Colombia es un país que de acuerdo al comunicado del DANE 2018 tiene un
aproximado de 45 millones de personas, las cuales en el común suelen pensar que no
existe manipulación del poder sobre la educación, que los que estudian es porque así lo
deciden y jamás son encaminados a hacer o pensar de alguna manera específica. Pero
para dar inicio a esta primera discusión es necesario partir del hecho que la educación es
un derecho fundamental de acuerdo a la Constitución Política de Colombia (1991) que
dice,
La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene
una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la
ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura. La
educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos,
a la paz y a la democracia; y en la práctica del trabajo y la recreación,
para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección
del ambiente. El Estado, la sociedad y la familia son responsables de la
educación, que será obligatoria entre los cinco y los quince años de edad
y que comprenderá como mínimo, un año de preescolar y nueve de
educación básica. La educación será gratuita en las instituciones del
Estado, sin perjuicio del cobro de derechos académicos a quienes puedan
sufragarlos. Corresponde al Estado regular y ejercer la suprema
inspección y vigilancia de la educación con el fin de velar por su calidad,
por el cumplimiento de sus fines y por la mejor formación moral,
intelectual y física de los educandos; garantizar el adecuado cubrimiento
del servicio y asegurar a los menores las condiciones necesarias para su
acceso y permanencia en el sistema educativo. La Nación y las entidades
territoriales participarán en la dirección, financiación y administración de
los servicios educativos estatales, en los términos que señalen la
Constitución y la ley.

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Como tal el estado tiene un compromiso con los colombianos de brindar los
espacios públicos gratuitos en busca de una preparación en conocimientos, ciencia,
técnica y valores sociales. Así como lo expresa Zaccagnini (2004), además de la
institución familiar, la escuela se ha convertido en ese espacio decisivo donde se realiza
la construcción de subjetividad, siendo para esta la misión de transmisión de saberes,
conocimientos y apropiación de cultura. Es decir, que el estado debe garantizar la
gratuidad en los centros educativos para terminar la educación que se inicia en casa con
la formación en valores y practicando principios éticos que los lleve a ser mejores
ciudadanos, porque es en el colegio donde ponen en práctica esos valores aprendidos
compartiendo con los demás.
En Colombia de acuerdo a la Ley General de Educación la educación en los
colegios se divide en Preescolar, Básica primaria (1° a 5°), básica secundaria (6° a 9°) y
media (10° y 11°), con las áreas fundamentales, graduando así estudiantes bachilleres
que pasaran al campo universitario para una preparación técnica o profesional. Según
estadísticas presentadas por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, en el año
2012, se cuenta con 32 universidades públicas distribuidas en distintas ciudades del país,
ofreciendo variados programas académicos a sus estudiantes.
Según Juarros (2006), hasta aproximadamente el año 1950 pertenecer a las
universidades latinoamericanas eran un privilegio, pues sólo ingresaba un grupo selecto
que resultaba del origen social, más adelante se fue abriendo la oportunidad a que más
personas hicieran parte de la educación superior, con personas más o menos del mismo
nivel social, pero fue a mitad del siglo XX donde ingresan estudiantes heterogéneos no
sólo en su condición social sino académica. Aunque la lucha por este ingreso se ha visto
truncada debido a los intereses políticos que se manejan en el país, pues existen pruebas
excluyentes para la admisión al estudio superior.
Lo anterior muestra un panorama de lo que se vive en el país, puesto que a pesar
de proponer una educación gratuita no todos los bachilleres logran ingresar a la
universidad porque no existen suficientes cupos para admitir a todos los estudiantes que
lo deseen, ya que tienen que competir para obtener los mejores resultados en pruebas
tanto saber once, como en las propias de cada universidad. Lo que quiere decir que para

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obtener los mejores resultados, el estudiante debe estar preparado en un colegio exigente
que garantice el ingreso a la educación superior, pero el mismo sistema no permite que
esto suceda, pues los mismos estudiantes se han acostumbrado al facilismo y los
profesores no se esfuerzan mucho porque no hay incentivos que lo motiven a ser mejores
perdiendo la esencia del rol docente.

Rol docente en la educación.


De acuerdo a Peñaloza (2014) es necesario repensar el rol del docente para que
sea un agente de transformación social, de cambio, de renovación y así deje de ser un
agente de reproducción de información, ya que si se quieren ciudadanos con criterio
propio, que sean analíticos de su situación social, es importante que los centros
educativos brinden dichos espacios y los docentes estén preparados para ser parte de ese
nuevo sistema.
Ahora bien la realidad del docente cuando hace una reflexión acerca de su praxis,
para hacer una reconstrucción y resignificación no ha sido estudiada a profundidad en
los escenarios educativos tal y como lo plantea Díaz (2005) pudiendo ser estudiada desde
la formación de docentes en las universidades o desde el mismo ejercicio docente en las
instituciones educativas. Ya que es responsabilidad del docente la enseñanza para formar
estudiantes que serán el progreso que se busca en la sociedad y sólo se logra cuando el
docente pone en práctica toda la teoría que ha aprendido sobre su quehacer.
Los docentes se preparan en sus carreras universitarias de acuerdo al currículo,
con bases teóricas de acuerdo a lecturas y con la historia de los acontecimientos
educativos sin tener en cuenta muchas veces la realidad que se vive en las instituciones
educativas, es por eso que cuando llegan a desarrollar su rol tal como lo han aprendido
en la universidad se dan cuenta que deben primero acomodarse al currículo del lugar en
el que llegaron, que deben aprender sobre el tipo de pedagogía que desarrollan y conocer
la realidad de su entorno. Y es entonces donde empieza su verdadera labor docente de
preparación, planeación, ejecución y evaluación constante de su práctica, dándose cuenta
de inmediato que hay muchas cosas en el sistema que no son acordes con la realidad y
que deberían ser reflexionadas.

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Pero ese docente debe ser organizado para que la reflexión sea realmente de lo
que se está presentando en realidad en el proceso enseñanza-aprendizaje, teniendo en
cuenta el sistema, la interacción política, económica y social de un mundo globalizado,
así como lo plasma Peñaloza (2017) “los docentes deben programar paulatinamente las
actividades, ya que no debe caerse en la improvisación” (p. 53).

Poder y educación.
Como se ha planteado anteriormente el único espacio de educación no es la
escuela; aunque tenga un gran espacio por la interacción de los estudiantes con los demás
y se desarrollen en sociedad, se inicia con la familia, y esa educación pensada en sociedad
no debe ser un espacio donde el estudiantes puede hacer lo que quiera sin orientación,
sino que la educación se vea reflejada en la libertad del ser, de acuerdo a Brown (2002):
La educación, como derecho fundamental, no puede basarse solamente
en la libertad de coacción; no basta ser libre para ser educado, sino que
es necesario que el derecho impacte positivamente en la libertad, para
la construcción de un proyecto de vida, que no inicia ni termina en la
escuela, pero que tiene en ésta un centro básico para la formación
humana y la socialización.
Los docentes que manejan el discurso tienen el poder del saber, son aquellos que
pueden dominar a sus estudiantes y muestran información que los estudiantes no logran
identificar como cierta o falta, sino que la toman, la interiorizan y la mecanizan como un
recetario para repetir sin análisis alguno. Los docentes utilizan el poder para controlar y
disciplinar por medio del castigo y así utilizan la imposición para impartir el saber, tal
como lo afirma Peñaloza (2014) “la represión e imposición, para hacer entender el
saber” (p.77).
Y más se pronuncia el poder del docente sobre el estudiante cuando se observa
el proceso de enseñanza-aprendizaje en un encierro del aula de clases, donde el
estudiante se vuelve el prisionero del sistema y el saber es algo que debe estar inmerso
en ese espacio, llevándolo a aprender porque de lo contrario tendrá un castigo de

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acuerdo a la vigilancia durante un año, tendrá en docente el control y poder de
determinar la promoción o no al siguiente grado.
En el caso universitario se ve el poder es más pronunciado cuando encontramos
un sistema donde el estudiante no tiene el apoyo de sus padres y son más
independientes viviendo la autoridad de los docentes quienes manejan el discurso y
tiene toda la verdad en el saber que será transmitido a estudiantes que desean avanzar
rápidamente en su carrera y por tanto deben acoplarse al sistema universitario
respetando a sus docentes y a los saberes que ellos tienen sin entrar en controversia.
Aunque hay que tener presente la afirmación de Derrida (2007) “No por tener
el estatus de profesor uno puede decir cualquier cosa en la universidad” (p. 47).
Llevando a la reflexión de las prácticas educativas universitarias donde el docente cree
que tiene el poder de impartir un conocimiento que en ocasiones llega a ser obsoleto,
pero del cual a través de los años se han acostumbrado a manejarlo de dicha manera
que no logran cambiarlo y les cuesta adaptarse a los nuevos modelos, por otra parte se
creen la máxima autoridad del saber, quienes tiene la última palabra y no abren espacios
de discusión donde los estudiantes puedan debatir sobre los temas propuestos,
presentando diferentes puntos de vista.
Se escucha en ocasiones docentes universitarios con expresiones cotidianas
tales como “a mi nadie me pasa”, utilizando el poder del saber y de esta manera mostrar
que está por encima de sus estudiantes. Los estudiantes al mismo tiempo luchan por
complacer al docente en la medida de sus alcances para lograr aprobar las asignaturas
de su currículo y poder continuar esforzándose en su proceso académico. Además se
pueden escuchar docentes que dicen que los estudiantes no saben más que ellos y por
esa razón podrían sacar la máxima nota.
Ante estas situaciones los estudiantes se vuelven sumisos y aprenden no solo a
respetar al docente sino a recibir órdenes y mandatos sin poder refutar acerca de las
mismas, tomando una visión errónea de la educación donde el docente tiene el control
y el poder de vigilar y castigar, en un espacio (la escuela o la universidad) a sus
estudiantes que se vuelven sumisos.

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Estos falsos aprendizajes lo llevan rápidamente a la sociedad y se vuelven
sumisos de los políticos quienes manejan el discurso y logran convencer al pueblo que
ha sido formado sin tener pensamiento crítico para cuestionar las acciones del gobierno
y poder exigir sus derechos y solicitar las comodidades que se merece. El discurso de
los políticos se vuelve entonces la moda, el gusto debido a que es lo que el pueblo
quiere escuchar.
El gobierno es el más interesado en no tener personas con pensamiento crítico,
puesto que de esa manera pueden seguir con su plan de manipular a la gran masa, un
pueblo que ya se acostumbró a vivir bajo las órdenes de aquellos que están en el poder,
y que ese pueblo de gente adulta que ha tenido que lidiar con los malos aconteceres, es
lo mismo que se transmite de generación en generación.
En conclusión el cambio debe estar en la escuela. Es labor de los docentes
prepararse para esta sociedad de políticos corruptos que manipulan al pueblo,
brindando a los estudiantes un espacio de tranquilidad y una visión diferente de la
sociedad, para que al llegar a la universidad sean críticos y no permitan que sus
docentes llenen de información, sino que sean ellos quienes exijan cada vez más a sus
profesores. Y de esta manera se tendrán adultos con pensamiento crítico para tomar
decisiones asertivas que lleven a mejorar las condiciones de la humanidad en un mundo
globalizado.

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REFERENCIAS

Brown, J. (2002). El papel del estado en la educación. Revista latinoamericana de


estudios educativos de México. Vol. 32(1). 5-8. Disponible:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27032101. [Consulta: 2019, Julio 14].
Derrida, J (2007). Aprender por fin a vivir. Argentina: Amorrorto.
Díaz, V. (2005). Teoría emergente en la construcción del saber pedagógico. Revista
Iberoamericana de educación, 37(3), 5. [Publicación eléctronica]. Disponible:
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3197166. [Consulta: 2019, Julio
9].
Juarros, M (2006). ¿Educación superior como derecho o como privilegio? Las
políticas de admisión a la universidad en el contexto de los países de la región.
Andamios vol. 3 No. 5 México Dic 2006. ISSN1870-0063. Disponible:
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1870-
00632006000200005&script=sci_arttext&tlng=pt. [Consulta: 2019, Julio 14]
Peñaloza-Guerrero, J. (2017). Incidencia del aprendizaje colaborativo en la práctica
educativa. Didácticas Específicas.
Peñaloza Guerrero, J. (2015). La enseñanza desde las ideas de Michel
Foucault. Didácticas Específicas.
Peñaloza, J. (2014). ESTRUCTURA TEÓRICA DE LA DIDÁCTICA
UNIVERSITARIA A LA LUZ DE LA OBRA VIGILAR Y CASTIGAR DE
MICHEL FOUCAULT (Doctoral dissertation, Instituto Pedagógico Rural
"Gervasio Rubio").
Zaccagnini, M. (2004). Configuraciones del sujeto pedagógico contemporáneo:
intersecciones, tensiones y fracturas; continuidades y discontinuidades, entre la
epistemología de las prácticas educativas escolares y la realidad social.
Disponible:
https://www.academia.edu/22719140/Configuraciones_del_sujeto_pedag%C3%B
3gico_contempor%C3%A1neo.pdf_Zaccagnini-Jolis [Consulta: 2019, Julio 9