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Plascencia Carbajal Vanessa

Ensayo final

Patologización de las diversidades y lxs no adaptadxs

Por favor que alguien toque ese acorde que nos haga libres

No os dejeís llevar por la norma No os dejéis llevar por la masa No os dejéis llevar por las leyes

Por favor que alguien toque ese acorde que nos haga libres

Ese acorde será la mariposa, que con su aleteo, despertará el huracán

Corín Tellado

La diversidad es esencial para cualquier ecosistema. Sin embargo, dentro de la civilización

pareciera que otros estados mentales son un problema. Le resultan un contratiempo porque

no encajan dentro las estructuras establecidas por ésta. La Psicología se usa muchas veces

para “corregir” o más bien adaptar a las diversidades de formas de pensar y comportarse que

le resultan incómoda a la sociedad hegemónica. Desde esta área del conocimiento se dicta

cómo está bien y está mal ser; se crean las curvas de normalidad y se intenta acabar con lo

que queda a los extremo. Esto es posible porque la no adaptación al sistema social causa

muchas veces dolor a la persona o a sus queridos. Por lo que su incorporación al sistema es

visto como una “cura” a lo que llaman “enfermedades mentales”.

Al adaptarlas, se les quita partes de su ser que no encajan con el orden establecido. Se intenta

modificar el self de la gente, eliminando su yo y creando un mí que resulte apto al sistema

social. Queriendo cambiar a la persona a como dé lugar, incluso a través de métodos

dolorosos. Es por esto que muchas veces me siento conflictuada con la carrera que estudio.

Me resulta inquietante lo que expresa un autor anónimo en un texto titulado Nunca seré un

buen psicólogo: “Creamos el concepto, creamos sus síntomas, creamos su historia y creamos
la solución, que lo es solamente para nosotros que ya no oiremos sus incomodos gritos sino

el silencio de una vida asesinada a base de mentiras”.

Es así como los “expertxs en salud mental” acompañados de los empresarios de

medicamentos se presentan ante la sociedad como héroes de lxs “enfermxs mentales”. Tienen

un manejo de impresiones bastante trabajado a través del cual se representan sin miedo a ser

cuestionados. Sus motivos porqué, descritos por Schutz como los que son objetivos, me

parecen terribles.

Uno de estos objetivos es mantener el sistema económico actual; lo logran al querer

emparentar la salud con la “normalidad” y normalidad con trabajo asalariado. Por lo que se

debe eliminar cualquier estado mental improductivo. “Y así tras drogarnos durante años con

narcolépticos, humillarnos sistemáticamente, etiquetarnos y mutilar nuestra autonomía

personal, pretenden redimirnos y domesticarnos ofreciéndonos un puesto de trabajo, un

huequito en vuestro podrido mundo (anónimx, sacado de Contra los mercaderes del dolor).”

Al patologizar ciertos comportamientos se busca que la gente se rija por los mismos valores

y lleve su vida cotidiana con la prisa que dicta el sistema económico. Sin embargo considero

que es imposible lograr una sociedad homogénea, cuando existen infinita cantidad de mundos

de la vida.

Una herramienta de control y domesticación de los mundos de la vida disidentes son los

psicofármacos. Se administran a aquellos con recetas y tipificaciones que no se amoldan a

las de la norma. Así se controlan sus etnométodos para que se acoplen a los que quiere que

usemos el sistema social. “Tal vez la solución que venden en las farmacias no es para quien

consume el fármaco sino para el resto de nosotros, que preferimos ver muertos vivientes a

gente que grite sus ansias de vivir siendo quienes son. Embellecemos un mundo que no deja
de pudrirse y no advertimos esos muros en forma de capsula (anonimx sacadx de Nunca seré

un buen psicólogo:)”.

La Ritalina, junto con el Prozac, es de las drogas estrella; éstas se recetan como si fueran

agua y han dado ganancias enormes a los laboratorios que las fabrican. Hay gente, incluyendo

a médicxs que no creen que creen que la ADD y la ADHD sean realmente enfermedades.

Muchos de los casos tildados de Déficit de atención en otra época simplemente hubieran sido

considerados como personas muy animadas. El testimonio de una madre a la que

recomendaron medicar a su hija relata: “Varies amiguites de mi hija, de eses que no tienen

límites en su imaginación, que corren hasta que se cansan y luego siguen, de esos pocos niñes

que pueden ser niñes, muchos de elles ahora están “empastillades” (encontrado en Contra la

normalidad y la felicidad capitalista).” Esto para lograr que lxs niñxs sigan los roles de un

buen estudiante; esto implica que sigan las tipificaciones de ser un niñx calmado y obediente

a la autoridad.

Otra de las llamadas “enfermedades mentales” más común es la esquizofrenia. En culturas

alejadas de la civilización existe gente, por ejemplo los chamanes, que tienen el don de viajar

a otro mundo y de sanar a la gente. “La iniciación era involuntaria y requería de muchos años

profundamente perturbadores antes de que la chaman fuese capaz de dominar sus habilidades.

Los efectos de su iniciación son extremadamente similares a los “síntomas” de la

esquizofrenia (anónimx, 2014 sacado de Manifiesto reclama tu mente). Al tener contacto con

las estructuras sociales dominantes de la civilización, muchxs de lxs chamanes son juzgadxs

de “enfermxs” por lxs médicxs occidentales. Esto porque no se intenta entender a lx otrx; al

contraio, se busca implementar las tipificaciones y pautas hegemónicas a cualquier grupo

social.
Otra “enfermedad mental” popular es el Síndrome de Asperger o autismo. Sus marcos

mediante los cuales se expresan las personas “diagnosticadas” con este síndrome difieren de

los códigos macroestructurales únicamente en que se les dificulta relacionarse y compartir su

self. Pero esto no significa que sea algo patológico, de hecho la mayoría de “lxs autistas”

tienen alto coeficiente intelectual. Incluso se ha “retrodiagnosticado” a Newton y Einstein

(anonimx, 2014 sacado de Manifiesto reclama tu mente). Lo que me lleva a suponer que si

se les hubiera “tratado” su “enfermedad”, al obligarlos a adaptar sus marcos

microestructurales a los macroestructurales hegemónicos, seguramente no hubieran podido

hacer los logros que realizaron.

La mayoría del dolor que enfrentan lxs “enfermx mentales” se origina más por el rechazo

que por la “enfermedad” en sí misma. Este desprecio se aprende del otro generalizado, que

promueve el entendimiento que lo distinto es inapropiado. Sin embargo, yo creo que se

genera más dolor cuando el rechazo viene de lxs otrxs significativxs como la familia y lxs

amigxs. “La alienación, la soledad, la falta de vivienda, la baja autoestima todos son los

resultados de una sociedad que no tolera las diferencias. Casi todas estas “enfermedades

mentales” van generalmente acompañadas de depresión (anonimx, 2014 sacado de

Manifiesto reclama tu mente).”

Los casos de gente “diagnosticada” con depresión van en aumento aceleradamente. La OMS

en el año 2006 predijo que en 2020 ésta será el segundo problema de salud más frecuente en

el mundo. “En los países desarrollados, la depresión ocupará el tercer lugar en días de

discapacidad, y en los países en desarrollo ocupará el primer lugar. (OMS 2006)” Lo que

refleja que los códigos macroestructurales de primer mundo, que son los países más

relacionados con la civilización occidental, generan más infelicidad. Por lo tanto las
sensaciones de desesperanza y tristeza parecen estar más relacionadas con las estructuras

sociales imperantes que con un desequilibrio químico. Estas estructuras hacen que la gente

se pierda a sí misma en el consumo y el entretenimiento de masas, mientras viven en

circunstancias que desprecian en un planeta que le falta poco para colapsar ambientalmente.

En vez de eliminar las condiciones que hacen que la gente se deprima, la civilización

occidental ha optado por mejor acallar los síntomas con psicofármacos. Los antidepresivos

modifican el estado interior cambiando los códigos de significatividad existentes, haciendo

que lxs si mismxs se adapten a condiciones que les parecen realmente insoportables.

Es por esto que la labor de “lxs expertxs de salud mental” parecen más motivada a mantener

las estructuras de “orden”, “normalidad” y “cordura” dentro de la sociedad que de sanar a la

gente con dolor. Las tipificaciones acerca de “las enfermedades” compartidas por gran parte

de la sociedad han desencadenado en la institucionalización de la patologización de

comportamientos diversos. A través de la Psicología se establecen cuáles son las pautas de

lo saludable y de lo normal. Para entender las motivaciones de “lxs expertxs de salud mental”

me parece muy pertinente citar a Benjamín Rush, quien es considerado como padre de la

psicología americana:

El exceso de la pasión por la libertad produjo, en mucha gente, opiniones y conductas que no

podrían ser elminadas por la razón ni asimiladas por el gobierno. La extensa influencia que

tenían estas opiniones sobre los entendimientos, las pasiones y la moral de muchos ciudadanos

de los Estados Unidos, constituyó una forma de locura, que me tomaré la libertad de distinguir

por el nombre de Anarquía.

(citado de Manifiesto reclama tu mente)


La institución de la “enfermedad mental” ha llegado tan lejos como a patologizar los

comportamientos que no solo incomodan al sistema, sino que lo atacan directamente. Un

ejemplo conocido es el de la Unión Soviética donde lxs disidentes políticos eran regularmente

“diagnosticadxs” como “enfermxs mentales” y confinadxs a psiquiátricos.

Esta institución ha cambiado sus marcos a través del tiempo. Existen “enfermedades

mentales” que por presión de ciertos sectores de la sociedad se eliminan, por ejemplo el caso

de ciertas diversidades sexo-génericas como la homosexualidad y el ser

transexual/trasgénero/travesti. Al igual que nuevos desórdenes mentales son “descubiertos”

o mejor dicho son inventados. Esto con el propósito de aumentar las ganancias de los

laboratorios además de crear más gente patologizada que solo achica el margen de “salud

mental”.

Yo considero que urgentemente debemos lograr una liberación teórica y metodológica de la

Psicología. Entre varios cambios que veo necesarios es abrazar la diversidad en vez de

combatirla, más en este punto de la historia de la civilización tan cercana a su colapso. Si ya

casi no quedan seres aparte de los humanos, ¿por qué todavía incitar que todos éstos sean

iguales?

Sin embargo creo que esta liberación no será posible, al menos no prontamente. Por lo que

me obliga a poner en duda la palabra de “lxs expertxs de la salud”, sus “normalidades” y el

uso de psicofármacos. Esto me ha llevado a escuchar con más atención la otra cara de la

moneda: “Lo único que importa es lo que digan los enfermos cuando se quitan las mordazas

químicas con las que les cerrais la boca. Nos reconocemos como sujetos en rebeldía, seres

hermosos y DIFERENTES. (anónimxs, sacado de Contra los mercaderes del dolor)”


Cualquiera que sea nuestro rol social (psicologx, “enfermx mental”, etc), debemos dejar de

creer y promover este tipo estructuras sociales opresivas que llegan a encontrarse en la

Psicología y demás instituciones parecidas. Para así buscar una nueva cultura de la

diversidad, caracterizada más por el amor que el odio por lo diferente. Ya que para que exista

una verdadera sanación se debe buscar el bienestar de la sociedad en su conjunto y del resto

del planeta.

Referencias:

 Ánonimxs, Manifiesto Reclama tu mente. Un mensaje urgente a todxs lxs que son o
están en peligro de ser etiquetadxs como “enfermxs mentales”. 2014
 Ánonimxs, 2018 Contra la normalidad y la felicidad capitalista
 Ánonimxs, Nunca seré un buen psicólogo:
 Ánonimxs, Contra los mercaderes del dolor
*esos 4 textos son fanzines
 Blumer, H. (1982). La posición metodológica del interaccionismosimbólico. En El
interaccionismo simbólico: Perspectiva y Método.Barcelona: Ed. Hora. Pp. 1-16
 OMS | Prevención del suicidio: Recursos. (2013, Julio 09). Recuperado de
https://www.who.int/mental_health/publications/suicide_prevention/es/
 Pons-Díez, X. (2010). La aportación a la psicología social
delinteraccionismosimbólico: una revisión histórica.EduPsykhé, (9)1. P.p.23-41