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“AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION E IMPUNIDAD”

“INSTITUCION EDUCATIVA INTEGRADA


MICAELA BASTIDAS” - PILCOCANCHA

TEMA:

DESCOLONIZACION Y TERCER MUNDO

CURSO: HISTORIA GEOGRAFIA Y ECONOMIA

DOCENTE: MARTHA IRENE FALCON MACCHA

AÑO: 5TO

ALUMNA: FABIOLA CAMPOS GUERRA

2019
I. INTRODUCCION

La descolonización es uno de los fenómenos más importantes del siglo XIX, y la


situación actual de los países que pasaron por ese proceso depende de su etapa
como colonias y de la forma en la que se desarrolló esa descolonización.
Dentro del grupo de países que se denominaban tercer mundo, actualmente se
pueden encontrar países en vías de desarrollo y ricos en recursos naturales.
Los factores que influyeron en el proceso de la descolonización son de muy diverso
tipo y podemos destacar los siguientes:
Las ideas democráticas que se extendieron por algunos países colonizados.
Factores sociológicos como el aumento de la población.
Las ideas de libertad e independencia.
Los conflictos bélicos como la I y la II Guerra Mundial.
No obstante, los factores que influyeron en cada país son diferentes debido a la
situación histórica y económica de cada uno.
El proceso de descolonización del tercer mundo.
La descolonización fue un proceso relativamente rápido, ya que se desarrolló en
gran parte entre los años 1945 y 1962. Los hitos más importantes del proceso son
los siguientes:
 La independencia de Asia. Se produjo una primera fase que se desarrolló
en Asia y que tuvo su base en la valoración de la identidad cultural.
 Hacia el año 1946 obtuvieron la independencia Líbano, Irak y Siria, entre otros
países.
 La independencia de la India y Pakistán se produjo entre los años 1945 y 1947.
 En todo el proceso descolonizador fue un factor esencial la Declaración Universal
de los Derechos Humanos de 1947, que reconoce el derecho de los pueblos a
gobernarse a sí mismos.
 Por lo que se refiere a la descolonización de Indochina, se produjo como
consecuencia de un conflicto, pero la de Laos y Camboya fue un proceso más
pacífico.
 La descolonización de África se produjo más tarde que la de Asia, aunque hay
países que se descolonizaron antes, como Egipto en el año 1922. Libia declaró
su independencia en el año 1951, Túnez en el año 1956, Marruecos hacia el año
1956 y Argelia en el año 1962.
PRESENTACION
El presente trabajo analiza los cambios acaecidos en Asia y África desde comienzos
del siglo XIX, cambios que produjeron el surgimiento de movimientos nacionalistas
e independentistas los cuales a pesar de conquistar la independencia en algunos
casos no han logrado desarraigarse de su situación neocolonial.
En la primera mitad del siglo XX figura como el episodio más característico la
revolución contra Occidente. Y en este sentido «el cambio de actitud de los pueblos
de Asía y África en sus relaciones con Europa ha sido el síntoma más inequívoco
del advenimiento de una nueva era».
Se ha registrado una incontestable ampliación del campo de la historia, tanto en el
tiempo como en el espacio: esta ampliación ha llegado a ser más necesaria que
nunca en razón de los cambios producidos en la situación mundial desde 1945, en
particular desde la aceleración del proceso de descolonización entre 1956 y 1960.
Es el mismo fenómeno que ha llevado a W. Benz y H. Gramí a decir 2 que seguir
escribiendo la historia de nuestro tiempo, a partir de 1945, centrándonos
exclusivamente en Europa, hubiera sido empresa fallida ya desde su planteamiento.
Esta revolución contra Occidente es la que ha constituido el proceso histórico de
descolonización e independencia de las colonias europeas extendidas sobre los
pueblos afroasiáticos que durante los años centrales del siglo XX ha supuesto la
liquidación de los Imperios coloniales europeos formados durante la época del
colonialismo3; así la descolonización constituye un fenómeno totalmente nuevo y
trascendental que singulariza la historia de nuestro siglo, al surgir un gran número
de nuevos Estados afroasiáticos independientes, tras un diferenciado proceso
revolucionario, que integran el Tercer Mundo.
II. DESCOLONIZACION Y TERCER MUNDO
Se denomina “descolonización” al proceso que a partir de 1940 llevan adelante las
naciones africanas y asiáticas para obtener su independencia del dominio directo o
indirecto ejercido por las potencias desde el siglo XIX.

“En el curso del siglo XIX un puñado de países –en su mayor parte situados a orillas
del Atlántico norte- conquistaron con increíble facilidad el resto del mundo no
europeo y, cuando no se molestaron en ocuparlo y gobernarlo, establecieron una
superioridad incontestada a través de su sistema económico y social, de su
organización y su tecnología. Así pues, la historia del mundo no occidental (o, más
exactamente, no noroccidental), durante el siglo XX estuvo determinada por sus
relaciones con los países que en el siglo XIX se habían erigido en “los señores de
la raza humana”, según palabras del investigador.

Las razones que determinaron esta expansión están vinculadas al desarrollo de la


Revolución Industrial y a la consolidación del sistema capitalista.

Los países industrializados necesitaban materias primas baratas y zonas donde


invertir los excedentes de capital. En 1913, las tres cuartas partes de la inversión
inglesa en los países del ultramar estaban concentradas en deudas de los Estados:
puertos, ferrocarriles y navegación.

Por otra parte, las colonias servían como zonas de colocación de mercadería
excedentaria. El mercado europeo no podía absorber todo lo que la pujante industria
producía; disminuir la producción implicaba la reducción de la ganancia. La
propiedad privada del capital y la obtención del máximo beneficio son dos de los
postulados básicos del sistema capitalista que, para sobrevivir, debió recurrir al
imperialismo. El capital excedente de las potencias era utilizado para otorgar
préstamos a los gobiernos o en la infraestructura necesaria para el mejor
aprovechamiento de las riquezas de las colonias o semi-colonias.

Si bien la capacidad de demanda de productos elaborados, por parte de las


poblaciones coloniales, era mínima –dado su bajo poder adquisitivo- si se considera
solamente a los habitantes de China e India, se encuentra alrededor de 700 millones
de probables consumidores. Estos alcanzaron para mantener en funcionamiento a
la industria británica de prendas de algodón. Era imprescindible mantener la
completa ruralización de las economías dependientes.

El sistema económico estaba basado en un intercambio desigual: las colonias eran


productoras de materias primas o alimentos y consumidoras de productos
manufacturados. Los sistemas productivos nativos fueron distorsionados, obligando
a los habitantes a cultivar aquellos productos que interesaban a la metrópoli. Se
estableció el monocultivo, lo que, por una parte, obligó a comprar productos que
antes se producían en la zona y, por otra, agotó, por excesiva explotación, las
diferentes producciones. La consecuencia inmediata fue el descenso en el nivel de
vida.
La distorsión social y cultural fue igualmente importante. Al imponerse el sistema de
producción capitalista, se modificaron las formas nativas de trabajo, prevaleciendo
el trabajo asalariado, con jornales miserables y las pautas de consumo de occidente.

Las políticas “modernizadoras que impusieron las potencias determinaron la


inclusión de estas zonas de menor desarrollo en la llamada “periferia” del sistema
capitalista, lo que trajo como consecuencias el subdesarrollo y la acentuación de la
dependencia.

En el plano cultural, se permitieron las creencias y pautas de conducta nacionales,


en tanto estas no interfirieran con las necesidades del país dominante. Si, por
ejemplo, motivos religiosos prohibían el establecimiento de un aeropuerto en una
determinada zona y este era necesario por razones económicas o estratégicas para
la potencia, las creencias religiosas eran ignoradas y vulneradas. Los europeos
justificaban la dominación basándose en dos argumentos: la superioridad de la raza
blanca y la incapacidad de los indígenas para autogobernarse.

Durante mucho tiempo los nativos, a pesar de pertenecer, en algunos casos, a


civilizaciones milenarias con fuertes tradiciones (China, India, por ejemplo), tuvieron
un fuerte sentimiento de inferioridad frente al hombre blanco, que aparecía como
invencible. Revertir este sentimiento, tomar conciencia de la injusta explotación,
reconocerse a sí mismos el derecho a la libertad, fueron los pasos previos y
necesarios al comienzo de la lucha por la descolonización.

2.1 Razones que impulsaron el proceso descolonizador

Durante la Primera Guerra Mundial, los estados coloniales se vieron obligados a


contribuir con los países europeos en guerra. Tuvieron que enviar soldados y
aumentar las obligaciones económicas para con estos.

El colonialismo del siglo XX fue mucho más férreo que el del siglo XIX. La
decadencia económica provocada por la guerra hizo que las potencias europeas
aumentaron la presión sobre sus colonias, generándose una situación explosiva de
profundo descontento.

Pero fue la Gran Depresión del 29 la que determinó un choque violento entre los
intereses de las metrópolis y de sus colonias, que las primeras hicieron recaer la
crisis en las segundas, bajando el precio de las materias primas y no el de los
productos manufacturados, como forma de disminuir los efectos negativos de la
crisis en sus propios países.

El colonialismo comenzó a ser rechazado incluso por los sectores económicos


nativos que en otros tiempos se habían beneficiado con él. Las incipientes
burguesías nacionales se volvieron anticolonialistas.
Estos grupos indígenas minoritarios, algunos educados en la propia Europa, habían
recibido la influencia de las ideologías occidentales.

En primer lugar, del liberalismo, que proclamaba la libertad individual y el derecho


de autodeterminación de los pueblos. En segundo lugar, estuvieron también
influidos por las corrientes marxista-leninistas y por la propia Revolución Rusa.

Esto determinó, para las elites coloniales, una toma de conciencia de su situación
de inferioridad real y un fuerte deseo de liberarse del yugo colonial.

En muchos casos, los dirigentes de los movimientos descolonizadores fueron


miembros de estas elites indígenas, decepcionados de Europa y de lo que de ella
se podía esperar. Decidieron volver a sus tradiciones encabezando los movimientos
de liberación de sus pueblos.

Es el caso de Gandhi y Nehru, De Jinnah (jefe de la Liga Musulmana), en india; de


Sukarno en Indonesia; de Nkrumah en Costa de Oro. Casi todos ellos estuvieron en
las cárceles, conocieron la persecución y el exilio.

Si se considera que el 90% de la población de India era analfabeta antes de la


independencia y que solo medio millón de personas, en un total de 300 millones de
habitantes, hablaba inglés, podemos comprender cómo los movimientos
anticolonialistas fueron dirigidos por estas minorías educadas.

Pero los más duramente afectados por el colonialismo y en particular por la crisis
del 29, fueron los sectores populares. La gran mayoría de la población campesina
fue la que más sufrió el descenso de los precios de los productos primarios. La
naciente clase obrera, concentrada en algunas ciudades, vio cómo bajaban sus
salarios y empeoraba su situación laboral.

A esta situación de empobrecimiento debe agregarse, como otro factor del mismo,
el aumento demográfico. Con el colonialismo, las mejoras en los servicios sanitarios
y la extensión de las vacunaciones masivas habían disminuido la mortalidad.

La natalidad continuó siendo elevada. La consecuencia de esta situación fue el


aumento de la miseria y la marginación.

La conjunción de intereses entre las elites cultas y las masas populares permitió
que se iniciara el movimiento descolonizador. Poco podrían haber hecho las
primeras sin el apoyo de la gran masa de la población.

El elemento común que unía a unas con otras era su rechazo al racismo y a la
explotación impuesta por el hombre blanco. Los movimientos independentistas
tuvieron, por tanto, un doble objetivo: reivindicar una identidad nacional (cultural,
racial, religiosa) y reclamar el derecho a mejorar su situación económica y social.
A estas causas, que pueden denominarse internas, hay que agregarles razones
externas, favorables a la desaparición de los antiguos imperios coloniales.

Las potencias europeas se vieron sensiblemente debilitadas con la Primera Guerra


Mundial y la crisis del 29. Esta situación se vio agravada a partir de la Segunda
Guerra Mundial.

En 1939 no estaba aún clara la pronta desaparición del orden colonial. Pero en
1943, las potencias del Eje habían avanzado prácticamente en todos los frentes
coloniales. Este acontecimiento, no duradero, dada la derrota posterior del mismo
en manos de los aliados (particularmente de Estados Unidos y de la URSS), tuvo
una enorme significación psicológica para los pueblos coloniales. Demostró que no
era imposible derrotar a los colonialistas, que las antiguas potencias eran débiles y
más aún lo iban a ser al término de la guerra.

2.2 EL PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN

Comenzó en Asia y el mundo islámico (1945-1955), y luego se extendió al África


negra (1952-1980). Tuvo diferentes características de acuerdo a las peculiaridades
de cada zona y las de la potencia colonizadora

2.2.1 El movimiento descolonizador

El orden colonial se quebró primero en Asia.

En 1950, la independencia de Asia era casi total. Movimientos populares en el Medio


Oriente impulsaron insurrecciones como la iraní, que en 1951, con un gobierno de
inspiración comunista, nacionalizó el petróleo. El triunfo soviético en la Segunda
Guerra Mundial y la cercanía geográfica de la URSS influyeron fuertemente en estos
movimientos.

En el territorio de Palestina se generó, a partir de 1947, una situación de conflicto


que aún hoy no ha sido resuelta. Las Naciones Unidas aprobaron la partición de
Palestina en dos Estado independientes, adjudicándose el 57% del territorio a los
judíos y el 43% a los árabes. Un año después se creó el Estado de Israel y comenzó,
al mismo tiempo, la primera de las guerras árabe-israelies.

En el norte de África, zona de población musulmana de dominio francés, se


desarrolló la guerra de Argelia, que finalizó con la independencia de la misma en
1962.

Marruecos y Túnez se independizaron de Francia en 1956. Los franceses, en guerra


con los argelinos, no podían mantener otro frente, por tanto, les concedieron la
independencia. En 1952 se produjo en Egipto la Revolución de los Oficiales Libres,
dirigida por Gamal Abdel Nasser, que nacionalizó el Canal de Suez en 1956. En el
África Negra, los movimientos descolonizadores se desarrollaron entre 1952 y 1980.
En los años 60 obtuvieron la independencia las posesiones británicas más extensas
del Caribe.

A comienzos de los 60, estaba ya clara la pérdida total de la hegemonía europea en


Asia y África. En los años 70 ningún territorio de gran extensión continuaba en
manos de los antiguos imperios coloniales.

La era del imperialismo había llegado a su fin.

2.2.2 Modelos de emancipación

Diversos factores, como la situación geopolítica de la colonia, la forma en que se


había implantado el colonialismo, las influencias recibidas por los movimientos de
liberación y la actitud de las metrópolis, determinaron distintas formas de liberación
según los países. Así, en Vietnam, Indonesia y Argelia, por ejemplo, la
independencia se logró a través de levantamientos armados. En India primaron las
movilizaciones pacifistas de grandes masas, la resistencia pasiva y la
desobediencia civil. En Filipinas, en cambio, la emancipación se debió a la decisión
de la potencia colonizadora. En África la rebelión se extendió rápidamente. Las
potencias europeas se resignaron puesto que eran incapaces, en muchos casos,
de defender sus posesiones por la fuerza. La salida a la independencia fue
generalmente negociada, salvo en el caso del Congo Belga, donde hubo una larga
guerra civil con intervención internacional. En Sudáfrica y Rhodesia, de importante
población blanca, la independencia no significó la toma del poder por parte de la
población autóctona: esta fue sometida a un duro régimen de segregación racial.

2.3 EL TERCER MUNDO

Se debe reconocer que, en su contexto geográfico, lo que llamamos el Tercer


Mundo se identifica con las zonas históricas colonizadas, en las que a pesar de la
emancipación política no se han podido evitar las relaciones de dependencia
económica con los antiguos ocupantes. A pesar de esto, pronto se vio que la
realidad tercermundista encubría de hecho variantes de muy diversa factura, y que
resultaba imposible la homologación perfecta Norte igual riqueza, Sur igual a
pobreza. Este reduccionismo amenazaba con desconocer el perfil interno de los
recién descolonizados, confundir sus posibilidades políticas y no distinguir las
variantes dentro del bloque. Un punto común a todos los países tercer mundistas
es el subdesarrollo, que opone de modo general a todos y cada uno de estos países
con las naciones euro americanas industrializadas.

En 1998, la Real Academia de Ciencias de Suecia premió al profesor Amartya Sen


con el Nóbel de Economía "por haber devuelto una dimensión ética al debate sobre
problemas económicos vitales". Sen nació en el estado indio de Bengala Occidental.
Según Sen: "No se puede trazar una línea de pobreza y aplicarla a rajatabla a todo
el mundo por igual, sin tener en cuenta las características y circunstancias
personales".
Existen factores geográficos, biológicos y sociales que multiplican o disminuyen el
impacto de los ingresos en cada individuo. Entre los más desfavorecidos hay
elementos generalmente ausentes, como educación, acceso a la tierra, salud y
longevidad, justicia, apoyo familiar y comunitario, créditos y otros recursos
productivos, voz en las instituciones y acceso a las oportunidades.

Ser pobre, según Sen, no significa vivir por debajo de una línea imaginaria de
pobreza, por ejemplo, un ingreso de $2 por día o menos. Ser pobre es tener un nivel
de ingresos insuficiente para poder desarrollar determinadas funciones básicas,
tomando en cuenta las circunstancias y requerimientos sociales del entorno, esto
sin olvidar la interconexión de muchos factores.

Para buscar ejemplos, Sen visita una y otra vez al mundo de la mujer que, junto con
las hambrunas y las libertades, ha sido su trabajo pionero dentro de la economía
del desarrollo de los más pobres. Una mujer con más educación, explica, suele tener
un trabajo mejor remunerado, mayor control sobre su fertilidad y mejor índice de
salud para ella y sus hijos. Sen ha predicado desde hace muchos años que la
imagen de la mujer como heroína relegada al sacrificio del hogar y la familia no la
ha beneficiado en absoluto.

"Hay grandes disparidades en el nivel de libertades que hombres y mujeres disfrutan


en distintas sociedades", según Sen. "Además de la disparidad (entre los dos sexos)
en el nivel de ingresos o recursos, existen otras esferas de diferencias como la
división de las tareas en el hogar, el nivel de educación recibida o el nivel de
libertades que disfrutan los diferentes miembros de una misma familia".

Más que medir la pobreza por el nivel de ingresos que se perciben, Sen recomienda
calcular lo que ese individuo puede lograr hacer con esos ingresos para
desarrollarse, teniendo en cuenta que esos logros varían de un individuo a otro, de
un lugar a otro.

La conciencia del subdesarrollo es una situación histórica reciente. Se caracteriza


por el atraso en los medios de producción, no necesariamente por la ausencia de
riqueza. En muchos casos, se trata de una limitación o una deformación del
desarrollo.

Algunas de sus manifestaciones, son:

Pobreza. Presenta grados variables, en algunos casos, como en Haití, hay índices
de pobreza absoluta.

Hambre. Es particularmente grave en los niños. La desnutrición varía según los


países y en el caso latinoamericano puede se encuentra entre el 2% al 45%.
Bajo nivel de educación, analfabetismo. Admite variaciones; en los últimos años
se están haciendo importantes esfuerzos en muchas regiones del Tercer Mundo
para superar este problema.

Explosión demográfica. El importante crecimiento de la población mundial


proviene en buena parte del Tercer Mundo y contrasta con el relativo estancamiento
del crecimiento demográfico en los países desarrollados.

Aglomeración urbana. El número de personas que vive en ciudades aumenta en


forma alarmante. Ciudades como México, San Pablo, Calcuta o Buenos Aires,
superan los 10 millones de habitantes. No se produce el crecimiento paralelo de
viviendas y de puestos de trabajo, lo que genera el surgimiento de barrios
marginales, llamados cantegriles, villa miserias, favelas etc., según el país.

Menor participación en la generación de riquezas del comercio internacional.


Aumento de la deuda externa, estancamiento de la renta per cápita.

Desequilibrio y desarticulación en la estructura económica. Se produce cuando


subsisten áreas económicas modernas (con alto índice de productividad)
generalmente vinculadas a la exportación, con otras “tradicionales” más atrasadas.
Entre ambas se produce una desarticulación que impide lograr un todo económico
coherente y que los sectores desarrollados repercutan sobre los otros. Es una
situación que afecta a muchos países del llamado Tercer Mundo.

Escaso desarrollo tecnológico. Se relaciona con los factores anteriores y


aumenta la dependencia de los países desarrollados por la importación de
tecnología.
CONCLUSION

 Vivimos en una época en donde el mundo está globalizado, principalmente por


la economía y las comunicaciones, denominada post capitalismo o era del
conocimiento. Donde las grandes potencias tradicionales y las potencias
emergentes (Tigres de Asia) luchan por la supremacía económica mundial.

 El continente asiático, ha acentuado en los últimos años un crecimiento


vertiginoso en su economía. Productos industrializados, siguiendo políticas
económicas, administrativas, gubernamentales, etc., que han llegado y están
llegando a casi todos los confines de la tierra. Basados en una férrea disciplina,
con una administración horizontal entre el gerente y el trabajador, ha tenido
increíbles éxitos; siendo ejemplos de una manera eficaz desde el punto de vista
empresarial. Obviamente existen desavenencias y crisis en el marco de su
avance, sin embargo, tratan de mantenerse en la hegemonía mundial, haciendo
frente a las potencias de Occidente.

 En conclusión, la gran variedad de situaciones de estos países, ya que no


siempre el desarrollo político implica desarrollo económico o bienestar social,
intercalándose esas tres categorías en una gran variedad de países y con
diferentes respuestas por parte de la población, que a veces reacciona a la
apertura con respuestas conservadoras como el integrismo. Esta variedad impide
que se puedan sacar reglas generales tanto para la evolución histórica de estos
países, como para realizar una economía del desarrollo real que lleve a la
integración de un Nuevo Orden Económico. Lo más lógico es que se tenga que
pasar por la reforma política e institucional de los países, pero quizá también el
problema se halle en la propia idiosincrasia de sus habitantes, condicionada por
su bagaje histórico y cultural.
BIBLIOGRAFÍA

 “Historia del mundo actual 1945-1992”. Fernando García de Cortázar y José


María Espinosa.

 “Historia. El mundo actual”. Pilar Corral

 BERSTEIN, S. Teoría de la descolonización. Buenos Aires, 1973.

 CHAMBERLAIN, M. E.: La descolonización. Barcelona, Ariel, 1997.

 MARTINEZ CARRERAS, J. U.: Historia de la descolonización (1919-


1986). Madrid, Itsmo, 1987.

 MARTINEZ CARRERAS, J. U.: "Las naciones africanas", en Cuadernos del


Mundo Actual. Historia 16, Madrid, 1993.