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LA MORAL/ÉTICA AUTÓNOMA Y HETERÓNOMA

a. Ética autónoma

Es aquella que induce a las personas a pensar por sí mismas. En la esfera moral,
la autonomía implica una voluntad libre que muestra mediante la razón, que
ciertos principios morales son correctos. La ética autónoma infiere la moral de
representaciones idealistas sobre un deber moral interiormente innato,
apriorístico (previo).
En las éticas autónomas, la obligación (ley) moral ha de prevenir del mismo
hombre, y no de algo exterior a él. Es el propio hombre (mediante su razón) el
que se determina a sí mismo para obrar moralmente.
Fue Kant quien puso de manifiesto la necesidad de asentar una ética sobre una
base enteramente autónoma.
De acuerdo con el pensamiento kantiano, los deberes surgen desde nuestra
voluntad racional. A este respecto, afirma que, moralmente hablando, nada
puede ser ni bueno ni malo, salvo una buena o una mala voluntad, es decir, que
solamente la voluntad puede ser buena o mala.
(Moncada, 2005)

Pensamiento de Kant

La ética Kantiana, como veremos, será autónoma, no fundada en los


sentimientos, gustos o inclinaciones, sino en la propia razón. Efectivamente, la
voluntad no es buena por naturaleza. Está en una lucha constante con sus
instintos, deseos e inclinaciones. Precisamente, según Kant, obrar porque algo
nos cause placer o nos traiga felicidad no es obrar ni moralmente ni libremente.
No es obrar moralmente porque se trataría de una acción egoísta,
interesada, que busca su propio beneficio (felicidad, placer...). Tampoco sería
libre porque ¿Qué o quién determina nuestras "ganas" o deseos? Lo propio de la
moral es obrar buscando sólo el cumplimiento del deber, y sólo hay buena
voluntad cuando la acción moral se realiza con vistas a él y no a causa de
nuestro propio beneficio. El deber es la necesidad de una acción por respeto a la
ley moral, y sin determinación por inclinación alguna. Sólo la razón puede
justificar mandatos por deber.

- En las éticas autónomas, la obligación (ley) moral ha de provenir del mismo


hombre, y no de algo exterior a él. Es el propio hombre (mediante su razón)
el que se determina a sí mismo para obrar moralmente.
(Moncada, 2005)

b. Ética Heterónoma
Una ética heterónoma es aquella que acepta un sistema moral que se impone
culturalmente. Es decir, uno es moralmente heterónomo si se ve obligado a
aceptar un sistema moral (o simplemente acepta un sistema moral) sólo porque
lo creen los propios padres o maestros, o porque es lo que se cree en la
comunidad en la que se está inmerso. La moral heterónoma es una aceptación
irreflexiva delos principios y normas imperantes en la sociedad.

Podemos decir, para aclarar, que si uno actúa de acuerdo a una moral
heterónoma, cumple con los principios morales sólo por temor al castigo,
mientras que si actúa autónomamente, sigue los principios porque los considera
su deber. Es decir, la autonomía se rige por el cumplimiento del deber por el
deber mismo.
Las éticas heterónomas son aquellas en las que la obligación moral es algo
impuesto al hombre y externo a su voluntad. Por ejemplo, la obligación moral
viene impuesta por la naturaleza, por nuestra esencia o por dios. La acción
moralmente buena será la adecuación a esos fines prefijados de antemano
y de los que no somos responsables (en el pleno sentido de la palabra).

Para Kant un hombre obra bien cuando tiene como fundamento de su acción un
principio de validez universal (imperativo categórico en palabras del autor), o
sea válido para todos los hombres en todas las circunstancias, en cualquier
tiempo y lugar. Principio de validez universal que descansa en la voluntad
individual libre y racional que todo hombre por el mero hecho de serlo poseé.
Siempre y cuando el hombre obedezca a su voluntad obrará libremente,
autónomamente, racionalmente. Esto no quiere decir que cada uno de nosotros
obre como le dé la gana, hay ciertos límites y Kant los sitúa acudiendo a la
conducta heterónoma. ¿Qué es para Kant una conducta heterónoma? Será
aquella cuya norma guía procede de una instancia diferente a la del propio
individuo libre: padres, profesores, amigos, ideologías políticas, credos
religiosos..., o lo que es lo mismo, cuando la norma obedece no al deber en sí
mismo sino a fines u objetivos que satisfagan (o nos esclavicen diría Kant)
nuestras inclinaciones y deseos. Responden a la forma proposicional:
“si...entonces”, es decir: es condicionada, no libre (imperativo hipotético diría
Kant). Acudamos a un ejemplo concreto para aclarar el significado de lo que
estamos diciendo; así: “si estudias y apruebas entonces te compraré un pony
como el de Lisa Simpson”.
De este modo concluirá Kant: si actuamos en función de principios normativos
ajenos a nuestra voluntad libre estaremos condicionados, obedeceremos a causas
externas, y por tanto, es imposible que nuestra acciones puedan ser buenas y
correctas. Nuestro obrar debe ser libre, ajeno a condiciones, a imposiciones
exteriores; nuestro obrar debe ser fin en sí mismo.

(Pedro de Urbina, 2000)


- Autonomía y heteronomía
Una concepción de la moralidad puede tender hacia cualquiera de las
posibles direcciones en un campo determinado. De hecho, existen
morales que recomiendan ciertas restricciones sobre el comportamiento
(heteronomía), así como existen morales que recomiendan una
autodeterminación totalmente libre (autonomía) y una variedad de posiciones
intermedias.
(Moncada, 2005)

LA RESPONSABILIDAD
- La responsabilidad revela el carácter ético de cada persona, es un acto
enteramente voluntario que nos lleva, por un lado, a más respeto, más
transparencia y más cordialidad hacia los demás; y por otro parte, a dar
respuesta a las necesidades de otro ser humano. El otro me exige una actitud
práctica, que puede ser de hospitalidad, de indiferencia o de rechazo. Ser
“responsable”, por tanto, significa estar listo y dispuesto a “responder”.
Desde nuestra propia realidad algunos de los aspectos a los que se debe dar
una respuesta responsable son: la inclusión social, la equidad de género, la
justicia económica, la conservación del medio ambiente, la seguridad
ciudadana, y la probidad de la función pública.

- Proponer una ética de la responsabilidad es justamente lo contrario de una


simple “ética del éxito”, que considera bueno todo lo que funciona o
proporciona beneficios, poder o ventajas. Por este camino se llega a justificar
cualquier medio en función de los fines.

- La responsabilidad es la conciencia acerca de las consecuencias que tiene


todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los
demás. En el campo del estudio o del trabajo, por ejemplo, el que es
responsable lleva a cabo sus tareas con diligencia, seriedad y prudencia
porque sabe que las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final
y que sólo así se saca verdadera enseñanza y provecho de ellas. Un trabajo
bien hecho y entregado a tiempo es sinónimo de responsabilidad. La
responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y
genera confianza y tranquilidad entre las personas.
(Ayala, 2010)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Alexandra Moncada Riveros, 2005. LA ÉTICA AUTÓNOMA Y LA ÉTICA
HETERÓNOMA. Consultado en:
https://xdoc.tips/download/pdf-ebook-la-etica-autonoma-y-la-etica-
heteronoma-3
- Carlos Ayala Ramírez, 2010. Ética de la responsabilidad. Consultado en:
https://www.alainet.org/es/active/40802
- IES Fray Pedro de Urbina, 2000. HETERONOMÍA Y AUTONOMÍA.
Alienación mental y conductas primitivas frente a fanatismo y conductas
sectarias. Departamento de Filosofía. Consultado en:
http://www.iesfraypedro.com/files/filosofia/autonomia-heteronomia.pdf