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Las corazas de PISCIS

Piscis es un mundo de ensoñación, de elucubración sobre posibles realidades. El


nativo ha adquirido un gran compromiso, que es el de encontrarse a si mismo en lo
que realmente es. Ha recorrido un largo camino hasta llegar hasta aquí y ahora desea
profundamente saber quien es. La simpatía y la cercanía suelen ser características
innatas, como también lo son la humildad y la aceptación. Se presupone que este
camino tiene un final. Se intuye que la vida tiene un destino. El nativo reconoce que se
encuentra inmerso en un fluir de los acontecimientos, de los cuales sólo es partícipe
en una pequeña parte, la suya. Piscis es un mundo muy amplio, muy extenso; se
presenta casi infinito a los ojos de quien lo contempla.
En Luz, estos espacios son abiertos, diáfanos, claros, contienen múltiples realidades,
puertas y accesos a otras dimensiones.
Es el Reino de la “búsqueda” por excelencia. Hay muchos caminos por recorrer,
muchas señales en los mismos; a menudo esas indicaciones son parciales. Se
requiere desarrollar mucha intuición. El objetivo es desarrollar una sensibilidad
exquisita y una percepción “per se”, interior, íntima, de lo que es real, frente al mundo
de lo que es irreal o ilusorio. El nativo, al nacer en este signo, ha decidido realizar un
camino interior, de auto reconocimiento, aunque a menudo no lo sabe. Está rodeado
de múltiples señales que le indican y le incitan hacia esa búsqueda. Es como estar en
un espacio continuo, enormemente amplio, pero a la vez lleno de dudas e
incertidumbres, que suelen provocar numerosos miedos e inseguridades.
Cuando piscis se anima a realizar esa interiorización, a recorrer ese camino, empieza
a comprender la importancia de interpretar las señales, de avanzar siempre hacia
adelante, más allá de los miedos. Es entonces cuando asume su propio liderazgo. No
se trata de contemplar tanto lo externo, que a menudo lo confunde, sino ir más
profundamente, hacia lo interno. La búsqueda del Camino no puede estar exenta del
reconocimiento de lo que uno es. Este proceso es el que se conoce como la búsqueda
interior. Un día el nativo comprende que ambos caminos están unidos y son el mismo.
Así, entiende que lo que contempla fuera de sí mismo como eterno, insondable y
magnífico es, en realidad, una proyección de si mismo, de su mente, de su cuerpo, de
sus emociones, que son así de extensas, de amplias y también de insondables.
Entonces, cuando une lo externo con lo interno, lo que está fuera con lo que está
dentro, empieza el verdadero camino de comprender la UNIDAD de todo lo creado.
Ese punto álgido, ese punto mágico, suele ser un instante inenarrable de la vida de
Piscis.
Cuando se alcanza la ACEPTACIÓN más elevada, se llora por la comprensión
alcanzada. Se desarrolla entonces un reconocimiento de que “todo es uno”, de que
todo está unido, de que tu formas parte de esa UNIDAD. Tu expresión individual no
está exenta de pertenecer a algo más grande y más alto que uno mismo.
Una vez alcanzado este reconocimiento el nativo ha roto la “dualidad” de verse
separado del mundo y comienza a recorrerlo con sandalias nuevas.
Piscis en luz se reconoce inmerso en un gran CICLO. Entonces, ya forma parte de él y
no se opone ni se rebela, tan sólo se incorpora a ese movimiento eterno, continuo y
cíclico de muerte y renovación constante. Entonces, aprende a profundizar sin miedos,
limpia sus emociones, interactúa sin apegos, expone la verdad que va encontrando y
desarrolla su identidad, alcanzando su mayor grado de Luz.
En sombra, son también mundos de ensoñación, de fantasía y de imaginación, entre
los cuales el nativo suele perderse, exento de referencias. Es complejo encontrar una
luz entre tantas sombras como las que contiene este signo.
El nativo se deja arrastrar por las opiniones de otros, se olvida de decidir por sí mismo;
permite que otros interpreten las señales que él mismo debería entender y aplicar,
deja su poder en manos de otros,; cree en ideologías, o las genera, que son
independentistas y separadas del resto. El mayor ego que ha de abordar es el de la
SEPARATIVIDAD, ya que su mayor y más grande lección en luz es alcanzar la
UNIDAD , con todo y con todos. Mientras se encuentra en sombra, permanece
separado, escindido, dividido, de una manera u otra.
Piscis. Coraza de casco
La cabeza es la zona más elevada del cuerpo y en Piscis representa su “grado de
unidad” con el resto de la creación. Suele tener un casco bien cerrado, duro, delgado,
que le protege de esa conexión. Estar conectado lleva muchas implicaciones, entre
ellas aparece el miedo a perder la individualidad. El mundo de las ideas de piscis es
un mundo de sentimientos de unidad. A veces aparece como conexionado con el
medio entorno que le rodea, sensible ante los sentimientos de otras personas,
cariñoso y cercano. Otras, a menudo, está en sus pensamientos el miedo a ser herido
o a que se repita el daño ya recibido. Además existe el miedo a perder la identidad
propia y por ello, cuando el nativo no quiere enterarse de las señales que recibe, suele
aparecer una coraza de casco dura.
Es como una protección que le cubre todos los sentidos a la vez. Un casco muy
adherido o asociado a su propia piel para no enfrentar los miedos más básicos. Ese
casco contiene las palabras:
-No me quiero enterar de …
El nativo entonces no quiere ver una realidad que le duele, se disocia de su medio
ambiente y tiene tendencia a generar una interpretación propia, personal e
individualista que le protege de aceptar una verdad más grande que los conceptos que
defiende. Es importante el casco de piscis; aunque no es grande, si que es duro y muy
asociado al cuerpo, a su piel. A menudo quitarlo, significa arrancársela y no está
dispuesto a sangrar para ello. Quitarse el casco podría ser como quitarse la piel, como
arrancarse el cuero cabelludo. Sus conceptos le defienden en su territorio
independiente y entonces no está disponible para la conexión.
Lo que no sabe es que puede ir eligiendo “disolver” poco a poco ese casco, de tal
manera que, aceptando un proceso continuo y permanente de depuración emocional,
el proceso no sería doloroso. Puede llegar a ser transformador e incluso
transfigurador, pero no necesariamente doloroso. Cuando el nativo se resiste a
compartir sus motivaciones, es porque las necesita para defenderse y aislarse,
negando entonces su principal virtud, que es la aceptación y la unidad. El casco forma
una parte importante de su sistema de protección.
Piscis. Coraza de cuello
A Piscis no le gustan los giros bruscos y rápidos, necesita una continuidad, necesita
auto convencerse de que un giro importante en su vida es adecuado; por ello necesita
tiempo para reflexionar y para hacer que ese cambio sea progresivo. No le gusta ni
está capacitado para cambiar su vida de la noche a la mañana. Por ello esta coraza de
cuello es importante, porque sus contenidos le ayudarán a ver qué trabas tiene para
cambiar la dirección de su vida.
Suele ser por todo ello una coraza en forma de almohadilla, que tiene una función
protectora, tipo “air bag” de coche. Es como un collarín de esos de hospital, pero más
blando y suave, que hace de efecto muelle para que los cambios no sean bruscos y no
duelan.
Se trata de un buscador. Veamos algunas preguntas interesantes:
- ¿Qué hará cuando encuentre?.
- ¿Qué significa la palabra “hallazgo” en su vida?.
- ¿Ocultará lo encontrado o lo mostrará?.
- ¿Será responsable con aquella señal inequívoca que se le dio?.
Es un buscador y está en el camino. ¿Acaso pretendía que al encontrar una señal
clara nada en su vida iba a cambiar?.
Esto no es así. El camino indica direcciones y claves “claras” y aunque no sea de
manera instantánea, el caminante ha de disponer de una intención directa de modificar
su rumbo, tantas veces como sea necesario, de atender a las señales de ese camino y
de ser flexible. Llegará un momento en que se cuestionará todo lo que sabía hasta ese
instante.
La nueva información entrante le hará tomar decisiones que nunca antes imaginó
encarar.
Esta protección de cuello le procura el tiempo necesario, pero éste no es infinito.
Existen plazos más allá de los cuales la decisión quedará obsoleta. Ese camino se
abre durante un intervalo limitado, y las opciones tienen fecha de caducidad.
En esta coraza colocamos las excusas que nos contamos para no atender a las
señales inequívocas de la vida. Entonces se mira para otro lado y se esperan otras
circunstancias o momentos más oportunos, que normalmente nunca llegarán. Un día
se descubre que lo que no se hizo en su momento, ya no se podrá hacer en un futuro.
Ello suele ser origen de dolor para el nativo de piscis. Hay decisiones que no tienen
marcha atrás, y mucho menos las que nunca se tomaron. Piscis. Coraza de pecho
y espalda
Dado el carácter intimista y reservado de piscis, que prefiere mantener una posición
retirada e incluso oculta respecto a los demás, no suele presentar coraza de
torax, tan sólo una vestimenta ordinaria. Algo más fuerte es la protección de espalda,
que lleva una pequeña coraza que puede incluir telas amplias o capas hasta la mitad
de la cintura.
Su coraza de espalda contiene: “cómo se presenta en el mundo de manera indefinida”.
Ello hace que, al no posicionarse, sea susceptible de recibir daño o herida de los
demás. Al interaccionar vagamente, difusamente, atrae energías de su entorno un
tanto hostiles, para conseguir que “se posicione”. Los intentos de evasión hacen que
piscis
“minimice” la intensidad de sus relaciones. Ello no siempre funciona, afortunadamente
para su evolución.
La indefinición de cómo piscis se presenta en el mundo, suele hacer que no lleva
coraza, siendo susceptible a recibir daño o herida de los demás, no porque el nativo se
presente en el mundo, sino como una consecuencia lógica de la interacción, aunque a
menudo ésta sea mínima.
Piscis lo que no desea es sufrir y por ello se adaptará muy bien al entorno que le
rodea, aunque para ello deba de negarse a si mismo. No necesitará esta coraza de
pecho porque no tiene esa tendencia a mostrarse. Más bien es reservado y vive su
mundo de puertas para dentro; de puertas para afuera muestra poco o casi nada y se
adapta para unirse al grupo.
Un día puede darse cuenta de que ello fue un camino de “negación” y de que se echó
a la espalda todo aquello que nunca quiso ver en si mismo. Por ello el nativo “tiene
tendencia a asumir culpas de su pasado” e incluso karmas ajenos, incorporando a su
vida responsabilidades de terceras personas con facilidad, creyendo que eso es “lo
que debe de hacer” por alguna razón filosófica, mística o espiritual. Por ello su coraza
de espalda es mayor que la del tórax y la cubre además con algún tipo de tela, para
evitar, siempre que pueda, ver sus contenidos.
En sombra, prefiere asumir que enfrentar. Prefiere “cargarse” que liberarse, mal
entendiendo el sentido del camino; entonces se caracteriza por no avanzar y girar
siempre en círculos viciosos, repetitivos, llenos de sufrimiento y en el fondo llenos de
soledad, por más acompañado que esté. No supo encontrar su propio camino, su
propia libertad e identidad de avanzar interpretando las señales y respondiendo
exclusivamente
a su propia intuición. Dejó el poder en manos de otros y se perdió.
Piscis. Coraza de abdomen
Piscis es reacio a sufrir, por ello tiene tendencia a autoengañarse, argumentando que
se encuentra en un perfecto equilibrio. Considera que está centrado, que el poder
radica en su intimidad. Considera que los demás nunca alcanzarán a interpretar sus
intimidades y que no llegarán nunca a conocerle bien. Así, presupone que esta idea le
protege de cualquier desequilibrio. Sin embargo, este punto del abdomen, recogerá
una fuerte tensión emocional sobre cómo vivir el mundo ordinario. El nativo lo
experimenta a menudo como un mundo extraordinario y lleno de hadas, gnomos,
duendes y seres espirituales. Por ello este punto suele serlo de tensión y “eje” para
resolver muchos conflictos, es decir, para solucionar y avanzar en su propia vida.
Analizar esta coraza de abdomen es muy importante; estudiar sus contenidos,
comprobar si es feliz, si se acepta a si mismo, si tiene bien equilibrados los dos
mundos, el superior y el inferior, si consiguió unirlos en una filosofía de vida amplia y
regenerada. Si el nativo aún vive dividido entre el arriba y el abajo, entre lo interno y lo
externo, entre sus obligaciones kármicas y su propia liberación, entonces esta coraza
será gruesa, llena de contenidos indescifrables, llena de senderos sin recorrer y de
laberintos sin enfrentar. El punto de sanación de
Piscis comienza en el abdomen y podrá o no llevarse a efecto.
En esta coraza está contenido cómo equilibra su mundo y piscis necesita platearse
muchos parámetros de equilibrio; tiene muchos frentes abiertos, como por ejemplo
colocar su fuerte capacidad intuitiva con el mundo concreto, real y palpable exterior;
cómo compaginar su mundo de imaginación con el mundo real, cómo convertir su
cuerpo en un centro donde el arriba y el abajo se encuentren, etc, etc…
Piscis. Coraza de cadera
Representa un grado de libertad medio. Contiene muchas experiencias que el nativo
ha atravesado; muchas sensaciones, muchos miedos. Es el centro de su experiencia.
Aquí puede encontrar lo que es real y decidir sobre lo que es irreal. No existe una
coraza definida; puede incluso no llevarla, tan sólo la vestimenta habitual. Forma parte
de su vida cotidiana y aquí está representado el día a día: qué es lo que hace, cómo
se mueve, a dónde va, con quienes … etc.. es la fuente de la experiencia. Dispone de
360 grados, esto es, de todas las direcciones. Como es un mundo amplio y lleno de
oportunidades, podrá recorrer numerosos caminos y conocer a todo tipo de personas.
Es bueno y adecuado que así sea.
Una coraza muy fuerte en esta zona implicará que la persona elige el retiro, la
soledad, el aislamiento. Si ello se produjera a lo largo de la primera parte de la vida,
podría indicar una patología importante, ya que sería negar el proceso de la
experiencia, de avanzar, de vivir. Colores negros u oscuros en esta zona indican
escaso deseo por la vida.
Piscis. Coraza de pantorrillas y rodillas
No es muy fuerte, incluso puede no llevarla. Su impulso siempre es moderado, su
cantidad de energía no es muy grande. No se le exigen grandes esfuerzos, tan sólo
andar y recorrer a paso moderado. No experimentará prisas o presiones para ello en
su vida, por lo que no necesita esfuerzos excesivos en casi ningún caso. Colores
azules indicarían necesidad de parar o de aislarse durante un tiempo. Colores rojos o
vivos implicarían la necesidad de movimiento en su vida; colores neutros, que el
equilibrio está bien conseguido entre la acción y la pasividad.
Las protecciones de rodilla implican la capacidad de girar con rapidez ante las
primeras señales. Es un punto también sensible de piscis, ya que si no dispone de
este grado de libertad, podría no interpretar bien su vida. Los colores y formas aquí
contenidos valdrán para interpretar qué es lo que va a hacer este nativo con una
señal inequívoca que responda a sus preguntas.
Piscis. Corazas de gemelos y pies
Inexistente en los gemelos o muy débil. Rara vez el nativo de piscis se deja arrastrar
por un primer impulso, ya que es más bien meditativo, reflexivo y pasivo.
En los pies si lleva un calzado amplio, marcado, ya que le gusta estar bien aposentado
y los pies rigen a Piscis, como una necesidad de estar conectados con la tierra,
asentados en el mundo material y así poder equilibrar su conexión con el mundo
inmanifiesto. Colores oscuros implicarían que duele el contacto con la materia y que
ese equilibrio entre lo interno y lo externo aún no se ha producido. El color empleado
en las zapatillas indica el recurso que el nativo usa para estar conectado con “el
mundo”. Por ejemplo, el color rojo indica mucha acción en el mundo y que por ello el
nativo prefiere mantener una gran actividad, rechazando parar un poco, retirarse un
tiempo o meditar más profundamente. Colores azules indicarían un exceso de
imaginación y espiritualidad que podrían separar al nativo del mundo ordinario.
Armadura de Piscis
Piscis se manifiesta solidario, cercano, afable con su entorno, preocupado por la vida
de las personas que le rodean; también aparece como soñador e idealista, fruto de su
intensa imaginación.
Las corazas de piscis le defendían de su medio entorno, pues dada su sensibilidad,
tiene tendencia a sentirse emocionalmente herido.
La armadura de piscis es difícil de identificar por el propio nativo. Su estructura es
ambigua, adaptativa, cambia de formas. Piscis se adapta constantemente a su medio
entorno para no sufrir en él. Ello hace que su armadura también lo haga y se
manifieste de mil maneras distintas. Es una estructura, sí, pero permanentemente
cambia de formas.
Probablemente sea una de las más difíciles de identificar de todo el zodiaco, ya que su
“ambigüedad es su fortaleza”. Además, su adaptabilidad es sinónimo de su
supervivencia.
La armadura se adapta así al entorno donde va a manifestarse, protegiendo al nativo
de casi cualquier ataque, ofensa o agresión.
El punto fuerte de esta armadura es la facilidad que tiene para “OLVIDAR”. Esta
armadura se caracteriza por coger las experiencias desagradables y subirlas al
trastero, acumulándolas. Otras veces, las baja hasta el más hondo de los sótanos o
las entierra en el abismo más cercano. En sombra, su capacidad de olvido. El nativo
pasa por encima de las experiencias que no comprende o que le disgustan, con el
objetivo de no tocarlas, de no entrar en ellas, de no mirarlas. Evita la implicación y con
ello elude el compromiso.
Además, con esta armadura, consigue olvidarse de las situaciones desagradables en
un breve periodo de tiempo. Mañana dolerán, pero hoy decide olvidarlas.
Las múltiples formas que tiene de olvidar son las múltiples capacidades que tiene
esta armadura para mostrarse con ambigüedad.
Contiene esta armadura un dinamismo escéptico, olvidadizo, distraído, que consigue
eludir la más firme de las rectificaciones, el más fuerte de los cuestionamientos. Una
persona cercana puede tener un compromiso para con el nativo de piscis y enfrentarle
a la corrección. Entonces, casi con total seguridad, esta armadura conseguirá eludir al
racionalismo más obvio, a la consecuencia más lógica. Olvidando la situación, mirando
para otro lado, eludiendo, piscis consigue argumentar una nada, llenar un vacío con
aire y escaparse de su responsabilidad.
-No me quiero enterar de …
Sería el contenido de esta armadura, eso sí, sin reconocerlo.
Cuando el nativo está en sombra, la misma situación se le repetirá una y mil veces,
hasta que se de cuenta que el objetivo y propósito es enfrentar una realidad que nunca
antes quiso ver.
Piscis aborda su camino de transformación cuando se atreve a coger el toro por los
cuernos; entonces, asume cada situación como si fuera la última vez, la última
oportunidad que tiene para abordarla y resolverla.
La evasión se disuelve con racionalismo y lógica deductiva. Cuando el discernimiento
aparece, las conclusiones se alcanzan. Al sanarse, el nativo adquiere la
responsabilidad de cambiar en su vida lo que un día le produjo dolor y aún sufre por
ello.
Lo que antaño estaba olvidado, y que se transformó en sufrimiento, ahora es atendido
y resuelto.
Encarando cada situación con el ánimo de resolverla y no de ocultarla, el nativo se
sana. El resultado es la paz.

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