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EL ESEQUIBO

Venezuela por su ubicación privilegiada ha sido objeto de diversas reclamaciones durante años, vimos
como en la asignación anterior la República enfrentó reclamaciones contra la Isla de Aves, y en el módulo
que actualmente desarrollamos la Guayana Esequiba también es objeto de la misma reclamación, en
primer lugar por los Países Bajos y posteriormente cuando le conceden la libertad y es conformado la
Republica Cooperativa de Guyana.
Para el año 1810, Venezuela estaba bajo el dominio de lo que se llamó la Capitanía General de Venezuela,
una vez que es liberado del Yugo Español, los terrenos que poseía la Republica seguían siendo de la
república –uti possidetis iure-, Lo que poseías, lo seguirás poseyendo.
El conflicto con el Esequibo se presente cundo el naturalista Robert Schomburgck viaja hasta Venezuela
para la exploración de la zona fronteriza y traza unas líneas en un mapa que abarca terreno venezolano
en favor de la Guayana Británica, territorio este que abarca más de 162.00 km2, despojando a Venezuela
de una importante extensión de terreno considerada un baluarte por sus características físicas, sus
incalculables yacimientos petroleros, mineros y ene cantidad de recursos naturales.
En el año 1966 Venezuela suscribió un tratado con el Reino Unido, donde acordaron resolver el conflicto
de la zona fronteriza por la vía pacifica, luego de considerar irrito y nulo de nulidad absoluta el Laudo
Arbitral de Paris que adjudico la soberanía de la Guayana Esequiba a la Republica Cooperativa Guayana.
Entre los puntos controversiales más importantes encontramos que 53 años más tarde, Venezuela no
ejerce soberanía en el territorio que reclama, salvo en la Isla de Anakoko en el cual se estableció una
asentamiento militar que ya tiene alrededor de 40 años, se construyó una pista de aterrizaje, escuela,
base militar, iglesia y a pesar de que solo tiene presencia militar, Venezuela la reconoce como suya,
izando la bandera en la isla de 23 km.
A pesar, de que ha habido acuerdos, laudos, tratados y diligencias por parte de ambos gobiernos, no se
ha podido resolver este conflicto para ambos países, si bien la Zona en Reclamación no debería ser
adjudicada en la totalidad a un solo país, tampoco es menos cierto que Venezuela ha realizado las
gestiones atinente a la zona fronteriza, lo que no debería ser aceptable es que el Gobierno de Guyana
pretenda dejar a un libre albedrio este territorio geográfico en el cual ejercen soberanía pero es
reclamada por Venezuela, por ser un territorio que le pertenecía a la Capitanía General de Venezuela.
Una posible pérdida del territorio, implicaría la apropiación de la Boca del Orinoco, que constituye la
facha atlántica venezolana más importante y además ser despojado de millones de recursos que se
encuentran en el subsuelo que garantiza considerables reservas económicas para el país.
Para el año 2015, la compañía norteamericana Exxon Mobil, descubrió yacimientos de petróleos que
están siendo explotados bajo la autorización del gobierno Guyanés y en el cual Venezuela no fue
notificada, emitiendo una nota de protesta con el Gobierno de Guayana.
Ya para ir concluyendo con esta apreciación, estimo considerable establecer nuevos parámetros que se
adecuen a la realidad actual de ambos países, respetando los acuerdos celebrados previamente,
evaluando los vicios del Laudo Arbitral de Paris y otorgar una porción geográfica a ambas regiones, sería
lo idóneo, luego de llevar más de 100 años en esta lucha independentista.
Con esto de igual manera, evitaría un conflicto bélico a futuro, violación a la soberanía, explotación
desafada de los suelos e inclusive establecer lazos comerciales que vayan en pro del desarrollo la región
por parte de ambos gobiernos.
Una zona como esta, que se encuentra casi completamente virgen, merece ser tratada con sumo
cuidado, en aras de establecer políticas públicas que protejan los ríos, caudales, flora, fauna, explotación
ilegal del arco minero y evitar la creación de rutas de narcotráficos.
No considero la resolución del conflicto ante la Corte Internacional de Justicia, estaríamos inclinándonos
hacia lo negativo, es decir, con tendencia a perder el territorio, encima de que ya anteriormente no se
ha obtenido repuestas favorables, por el contrario la ONU debería conformar una comisión para la
revisión de las fronteras y poder así determinar las coordenadas geográficas, como anteriormente se ha
hecho en otros casos.

Atentamente:
José Manuel Camacho Rondón