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el microrrelato

l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a
para el fomento leo
el microrrelato:
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

proyecto ganador de la convocatoria de estímulos para el arte y la


cultura 2017
secretaría de cultura ciudadana de medellín

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo

Carlos Alberto Álvarez Muñetón


Y Griega Winikott Cano
Humberto Londoño
Wber Rúa

Con el apoyo de:


El microrrelato: la cotidianidad contada para el fomento leo
©Ambrosía Editores

Director Editorial:
Carlos Alberto Álvarez Muñetón
Comité editorial:
Carlos Alberto Álvarez Muñetón
Y Griega Winikott Cano
Humberto Londoño
Wber Rúa
Primera edición de 500 ejemplares, octubre de 2017
Diseño gráfico: Horse-Diseño y Publicidad,
horsedpublicidad@gmail.com, 3103779123

Diagramación:
Jhoana Arroyave
Diseñadora Gráfica
ISBN: 978 958 48 2344-1

Prohibida la reproducción total o parcial, en cualquier medio o


para cualquier propósito sin la autorización escrita de los editores.

Esta publicación fue hecha con recursos públicos de la convocatoria


de Estímulos para el Arte y la Cultura 2017, en la categoría de
Fomento de Lectura, Escritura y Oralidad. Alcaldía de Medellín,
Secretaría de Cultura Ciudadana.
A todos los creadores, cultores y trabajadores culturales de la
ciudad de Medellín que saben y buscan, a través de la belleza,
la verdad y la bondad, los caminos de una vida menos azarosa,
menos dolorosa, y sí, más plena.
Con el apoyo de:
Presentación

Nacimiento de la Red de Lectura, Escritura


y Oralidad de Colombia: releo

H
abía una vez un rompecabezas infinito diseminado por
doquier, entonces, alguien diría «hágase la luz» y se
iluminaron las incontables piezas del rompecabezas, que
cada quien tenía en su haber. Se inició el juego de armar la imagen
y leer el mensaje de la unidad así conformada, desde el inicio hasta
el fin. ¿Para qué? Para integrar la infinitud de lecturas cifradas en
las filigranas espacio temporales.
Al tratar de juntarse, lograr mayor unidad, pareciera este
el objetivo común entre tanta diversidad, común unidad, hacer
comunidad. Con este espíritu se inicia la Red de Lectura, Escritura
y Oralidad de Colombia: releo a partir de las diversas expresiones
de lectura, escritura y oralidad que la componen. Un espacio
dinámico sostenible, su naturaleza endógena interactiva genera
nuevas interacciones, en la noble prospectiva de que el florecimiento
de sus partes dé cuenta de la luminosidad de la red misma.

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Concepción y gestación
Hace ya muchos meses atrás se empezaron a conocer. La
actividad docente, las inquietudes estudiantiles, las actividades
institucionales, un concurso de escritura, una actividad cultural,
un texto recomendado, un cuento comentado, muchas palabras
conversadas unían a unos y otros, se reconocieron fecundos y
eso los animó a unirse, fue una relación bastante informal, sin
las consabidas parafernalias del himeneo, pues esta no era una
ligazón tal.
Para empezar, siempre fueron mucho más que dos, unas veces
unos cuantos. otras veces, otros tantos. algunas veces, casi todos.
Se reunían y compartían sus gustos por lecturas, escritos y relatos.
Nacimiento
En esas andaban, cuando todo estuvo listo para autodenomi-
narse. Se convocó a una sesión para compartir varios decálogos
sobre la lectura, la escritura, el cuento y la novela. Vieron que
todo estaba bien y les gustó, así se separaron de la obscuridad sin
nombre y dieron luz a su nombre propio, crearon releo (Red
de Lectura, Escritura y Oralidad de Colombia) y de la nada se
autoconformaron, dieron vida a la red y a varias mesas de trabajo.
Vieron que todo estaba bien y les gustó y se convocaron para otras
sesiones de trabajo.
Crecimiento
Ya eran una red, cada integrante era más que sí mismo, era
la red, ya eran grandes. Entonces empezaron a proyectarse desde
sus potencialidades e intereses, es así como sus experiencias par-
ticulares se ponen en común, en aras del reconocimiento exterior
y autorreconocimiento interior. Descubren que todo tiene que ver
con el lenguaje y la cultura, que el lenguaje es transversal a muchos

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intereses y desde este reconocimiento se puede hacer un trabajo de


fortalecimiento de las prácticas de lectura y escritura con grupos
con falencias de esta índole, propiciar el descubrimiento de la
función social, cultural y científica de la lengua y así, erradicar el
miedo a cualquier texto, sea de signo matemático, de signo físico,
de cualquier signo, a partir de saberse como seres del lenguaje,
como seres de la comunicación, y que todo lo que pueda hacerse
para fortalecer la lengua les viene bien.
Una experiencia compartida les dice que su quehacer es
transversal al saber hacer de proyectos de Ciencia, Tecnología,
Ingeniería, Artes y Matemáticas (steam makers). Así vislumbran
la relevancia de la lectura, la escritura y la oralidad en la creación
de nuevos paradigmas y formas alternativas de la interacción
pedagógica. También, sus experiencias particulares les ilustra que
el trabajo ambiental y el fomento de la lectura y la escritura con
niños, niñas y jóvenes se encuentran aparejados armónicamente
en un contexto de nuevos modelos de formación, más interactivos
y menos directivos, en un ambiente de educación y comunicación
popular, que cuenta con sus propios medios de información
y comunicación desde la revista, el boletín, el periódico y la
emisora virtual. Se van anotando diferentes prácticas y medios
que pudieran conjugarse en trabajos investigativos que generen
nuevos conocimientos en lectura, escritura, oralidad y desarrollo
de hábitats comunitarios.
Continuidad
La prolongación de releo ya está definida, la suerte está
echada para nuevos frutos y descubrimientos, a partir de nuevas
lecturas, relecturas, de viejas categorías como lectura, escritura,
ciencia, desarrollo sostenible, pedagogía, investigación popular,
comunicación, fomento de lectura y escritura, fomento de oralidad,

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cultura, arte, comunidad… y para dar cuenta de esto y mucho


más se inaugura una nueva revista: Lunaterio Revista Cultural
de Colombia, una publicación de la Red de Lectura, Escritura y
Oralidad de Colombia: releo.
Y colorín colorado, este cuento apenas ha empezado.

Humberto Londoño —Quántico—


Secretario de la Red de Lectura, Escritura
y Oralidad de Colombia: releo
Lunaterio: Revista de la Red de Lectura, Escritura y Oralidad
de Colombia: releo

L
a revista Lunaterio es el medio de divulgación y actualización
del quehacer cultural de la Red de Lectura, Escritura y
Oralidad de Colombia: releo. En sus páginas aparecerá
la creación artística de autores colombianos de las regiones que
componen este país. No existe delimitación en cuanto a los géneros:
todas las manifestaciones existentes tienen cabida aquí. La única
condición es la calidad de los textos, cuya selección dependerá
del Comité Editorial.
Invitamos a los creadores de cada rincón colombiano a que
envíen sus producciones a Lunaterio, y tengan así la oportunidad
de que su voz sea escuchada. La polifonía es el horizonte que nos
guía y ello quiere decir que hay un lugar para ti en esta nueva
publicación cultural de Colombia.
La belleza, la verdad y la bondad son el objetivo central
de esta realidad llamada Lunaterio. Los textos, de cualquier
tipo, que se publiquen, tendrán que ceñirse a dichos elementos.
Mostraremos que en Medellín, en Antioquia y en Colombia hay
un movimiento cultural pendiente de ser conocido y reconocido
por sus producciones de innegable calidad y autoridad.

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Como diría la reconocida experta en la fisiología y funciona-


miento del cerebro humano, la doctora inglesa Susan Greenfield:
«Hay que ser capaz de unir los fragmentos para ver el cuadro
completo». Somos fragmentos que tenemos historia o que tenemos
una historia para contar: escrita, visual, audiovisual, fotografía,
pictórica, escultórica, entre otras, que nos permitirá una mejor
comprensión de lo que fuimos, somos y queremos ser.
Hay que ser capaces de escucharnos para luego ser capaces
de disfrutarnos y de perdonarnos. La esencia está en el diálogo
abierto y respetuoso. No hay manera de que dos personas lo po-
damos decir de igual manera y ahí está la esencia de una búsqueda
que no debe detenerse y Lunaterio es una de esas búsquedas de
nuestra idiosincrasia. Las oportunidades de vernos y reconocernos
permitirán que el estrés y la violencia dejen su espacio a la belleza,
la verdad y la bondad.
Una bienvenida a Lunaterio al ámbito cultural colombiano. Los
aplausos quedarán pendientes. Su permanencia, que es más difícil
que su aparición, dependerá de la acogida y del aprovechamiento
que hagamos de esta revista. Cada trabajo solitario y silencioso
puede verse y sonar desde estas páginas, así pues: ¡que empiece
la magia!
Carlos Alberto Álvarez Muñetón
Coordinador de la Red de Lectura,
Escritura y Oralidad de Colombia: releo

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Prólogo

Un apunte sobre el microrrelato

E
ste apunte hay que iniciarlo con el texto de Augusto Monterroso
El dinosaurio: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba
allí». Dicho texto ha sido inspirador como tema, así como
lo ha sido para el género. El que escribe microrrelatos lo parodia
o lo toma como ejemplo. Ha sido tal el poder de El dinosaurio que
algunas personas conocen a su autor solo por ese cuento.
Algunos, incluso, lo han modificado: por ejemplo, el mexicano
Juan Villoro, le agregó una «Y» al principio del texto: «Y cuando
despertó, el dinosaurio estaba allí».
El español Francisco Rodríguez Criado tiene la siguiente
versión: «Despertó y el dino estaba allí».
El, también, español José de la Colina, pone en escena el
dinosaurio de la siguiente manera: La culta dama:
Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto
Monterroso titulado «El dinosaurio».
—Ah, es una delicia —me respondió—, ya estoy leyéndolo.
El argentino Pablo Urbanyi, también tiene su El dinosaurio:
«Cuando despertó, suspiró aliviado, el dinosaurio ya no estaba allí».
Otro dinosaurio, del argentino Eduardo Berti, dice así:

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«Cuando el dinosaurio despertó, los dioses todavía estaban


allí, inventando a la carrera el resto del mundo».

El colombiano Andrés Burgos, en lugar de uno, tiene Tres


dinosaurios:
I
Cuando se despertó, el dinosaurio seguía ahí… pero se veía
mucho menos atractivo que la noche anterior.
II
Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después
de un sueño intranquilo, giró la cabeza y vio que el dinosaurio
seguía ahí. La cuestión era que para el dinosaurio el espectáculo
tampoco resultó agradable. Fue así como cada uno por su lado
juró no volver a beber.
III
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el
coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota
en que su padre, un tal Pedro Páramo, lo llevó a conocer el hielo.
El problema era que el hielo reposaba en repetidos vasos de ron y
al llegar la noche el coronel perdió el control de sus actos. Cuando
se despertó, lo flanqueaban el dinosaurio, Gregorio Samsa y un
viejito que dijo llamarse Augusto. Sin embargo, lo que más lo
perturbó fue el ardor en ese lugar de la Mancha de cuyo nombre,
en adelante, no iba a querer acordarse.
Dos parodias muy elegantes de El dinosaurio son las del
mexicano Jaime Muñoz Vargas:
El corrector: Cuando enmendó, la herrata todavía estaba allí.

El descarado: Cuando plagió, el copyright todavía estaba allí.

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Augusto Monterroso tiene otro texto muy próximo al que lo


ha hecho famoso que se llama La cucaracha soñadora: «Era una vez
una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una
Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor
que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que
soñaba que era una Cucaracha».
Pasemos ahora a hablar un poco acerca de las características
del microrrelato. La rae, simplemente, afirma: «Relato muy breve».
Semejante definición deja mucho qué desear de la Real Academia
Española. Nosotros diremos que es un texto narrativo muy breve,
que apela, en la mayoría de los casos, a la intertextualidad, a la
reescritura, a la parodia, al humor y a la ironía.
Hay que decir que el microrrelato cumple con un elemento
actual, que es la del lector activo: ese que deberá completar el
texto o el sentido. Por ejemplo, The last man, del norteamericano
Fredric Brown: «El último hombre sobre la tierra está sentado a
solas en una habitación. Llaman a la puerta». Este cuento tiene
otra versión de un compatriota de Brown, Thomas Bailey Aldrich,
cuyo título es Sola y su alma: «Una mujer está sentada sola en una
casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres
han muerto. Golpean a la puerta».
Otro ejemplo, es el microrrelato La fatiga, del mexicano
Jorge F. Hernández: «Luego de doce horas de vuelo, el viejo cerró
su libro y se bajó de la hamaca».
Para cerrar este apartado, Ajuar funerario, del peruano Fernando
Iwasaki, es perfecto: «Cuando llegué al tanatorio, encontré a mi
madre enlutada en las escaleras:
—Pero mamá, tú estás muerta.
—Tú también, mi niño.
Y nos abrazamos desconsolados.

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En cada caso la interpretación y la completación queda


abierta al lector, ya que lo más importante de un microrrelato es
lo que no dice.
Alguna vez le preguntaron a Augusto Monterroso cómo podía
llegar a una escritura tan económica, y respondió: «Tachando. Tres
renglones tachados valen más que uno añadido».
El mismo Augusto Monterroso, tal vez con el fin de defender
sus microrrelatos, llegó a afirmar que «Me aterroriza la idea de
que la tontería acecha siempre a cualquier autor después de cuatro
páginas».
El boliviano Víctor Montoya, en sus Lecciones sobre el arte de
escribir cuentos breves, trae un ejemplo sobre la escritura de cuentos,
del uruguayo Eduardo Galeano: «El pescadero rotuló sobre la
entrada de su tienda: ‘‘aquí se vende pescado fresco’’. Pasó un
vecino y le dijo: ‘‘Es obvio que es ‘aquí’, no hace falta escribirlo’’. Y
borró el aquí. Pasó otro vecino y le dijo ‘‘Es innecesario escribir ‘se
vende’, ¿o acaso regala usted el pescado?’’. Y borró el se vende. Y
solo quedó pescado fresco. Sí. Y pasó otro vecino y dijo: ‘‘¿Acaso
cree que alguien piensa que vende pescado podrido, que escribe
‘fresco’?’’. Y borró fresco. Ya solo figuraba pescado. Así es…
hasta que otro vecino pasó y le dijo al pescadero: ‘‘¿Por qué escribe
‘pescado’? ¿Acaso alguien dudaría de que se vende otra cosa que
pescado, con el olor que sale de aquí?’’. Así que el pescadero quitó
las palabras que escribió sobre la entrada de su tienda…».
Al microrrelato se le ha llamado de varias maneras: minicuento,
minitexto, microficción, textículo y relato enano. Debido a que es un
texto extremadamente breve se aproxima al aforismo, al epigrama,
a la greguería, al esbozo, a la fábula, la parábola, el diálogo, a una
lista, a la divagación, a los relatos, a los cuadros, a las escenas, a
los retratos imaginarios, a las estampas, a los trozos o momentos
de vida…, todo lo anterior debido a su carácter proteico, es decir,

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que puede adoptar distintas formas: no hay manera de encasillarlo,


pero su final siempre es contundente.
Algunos ejemplos que ilustran tales afirmaciones son:
Padre nuestro que estás en los cielos, del chileno José Leandro
Urbina:
Mientras el sargento interrogaba a su madre y a su hermana,
el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza…
—¿Dónde está tu padre? —preguntó.
—Está en el cielo —susurró él.
—¿Cómo? ¿Ha muerto? —preguntó asombrado el capitán.
—No —dijo el niño—. Todas las noches baja del cielo a comer
con nosotros.
El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al
entretecho.

Número 12, de la argentina Ana María Shua:


¿De qué materia están hechos los sueños? Desconozco los suyos
caballero. Los míos están hechos de queso gruyer y son muy ricos,
un poco picantes. Eso sí, con los agujeros hay que tener cuidado.
Tabú, del argentino Enrique Anderson Imbert:
El ángel de la guarda le susurra a Fabián, por detrás del hombro:
—¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto
pronuncies la palabra zangolotino.
—¿Zangolotino? —pregunta Fabián azorado.
Y muere.
Memorias de Juan Charrasqueado, del mexicano José Emilio
Pacheco:
Yo no lo maté: él solito se le atravesó a la bala.
Cláusula iii, del mexicano Juan José Arreola:

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Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me


despierto con las costillas intactas.
El hombre invisible, del venezolano Gabriel Jiménez Emán:
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
El Sueño de Chuang Tzu, de Herbert Allen Giles (traductor)
Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar
si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa
que ahora soñaba que era un hombre.
Confesión del vampiro inmunodeficiente, del español Antonio
Muñoz Molina:
Al comprobar que el crucifijo era inútil, esgrimió ante mí,
también en vano, un certificado médico.
***
Pobreza, del mexicano Edmundo Valadés:
Los senos de aquella mujer, que sobrepasaban pródigamente
a los de una Jane Mansfield, le hacían pensar en la pobreza de tener
únicamente dos manos.
***
Cordero de Dios, del chileno Jaime Valdivieso:
—¿Por qué vas a matarme? ¿No sabes acaso que soy el Cordero
de Dios que quita los pecados del mundo?
—Precisamente por eso.
***
Una sola carne, del venezolano Armando José Sequera:
Tan pronto el sacerdote concluyó la frase…y formaréis una
sola carne, el novio, excitado, se lanzó a devorar a la novia.
***
Escena conyugal, del mexicano Luis Felipe Hernández:
Lanzaba con presteza uno tras otro los cuchillos a su mujer,
quien los recibía con el trapo para secarlos.

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***
Preocupación, del argentino Orlando Enrique Van Bredam:
—No se preocupe. Todo saldrá bien —dijo el Verdugo.
—Eso es lo que me preocupa —respondió el Condenado a
muerte.
***
Cuento de horror, del mexicano Juan José Arreola:
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el
lugar de las apariciones.
***
Desinencia, del español Juanjo Ibáñez:
Cuando estaba escribiendo el cuento más breve de su vida,
la muerte escribió otro más breve todavía: ven.
***
Urdimbre, del argentino Orlando Enrique Van Bredam:
—¿Tu marido es celoso? —preguntó él.
—Sí. Mi marido es el oso que viene ahí —respondió ella.
***
Lengua de víbora, del chileno Jaime Valdivieso:
No tuvo que apretar el gatillo: bastó que lo forzara a morderse
la lengua.
***
El globo, del español Miguel Saiz Álvarez:
Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba
el niño.
***
Enamorado, anónimo, de México:
Le propuso matrimonio. Ella no aceptó. Y fueron muy felices.
Muestra de microrrelatos intertextuales, es decir, la relación
que un texto mantiene con otros textos:

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***
Había una vez, de Javier Quiroga G.:
Un apuesto joven llama a la puerta y le pide que se calce la más
hermosa de las zapatillas. En cuanto observa que esta se ajusta al
pie perfectamente, la toma del brazo al mismo tiempo que le dice:
—Queda usted arrestada, esta zapatilla fue hallada en la
escena del crimen.
***
Pecado, del mexicano Luis Felipe Hernández:
Al convertirse en hermoso cisne, el patito feo comprendió
que su madre había sido adúltera.
***
Si Penélope, del argentino Fabián Vique:
Si Penélope, señores Diputados, en lugar de tejer y destejer
improductivamente hubiese solo tejido, la industria textil de Ítaca
habría recibido un impulso fenomenal y Grecia ocuparía hoy un
lugar más relevante en la Comunidad Económica Europea.
***
A primera vista, del español Poli Délano:
Verse y amarse locamente fue una sola cosa. Ella tenía los
colmillos largos y afilados. Él tenía la piel blanda y suave: estaban
hechos el uno para el otro.
***
Opus 8, del venezolano Armando José Sequera:
—Júrenos que, si despierta, no se la va a llevar —pedía de
rodillas uno de los enanitos al príncipe, mientras este contemplaba
el hermoso cuerpo en el sarcófago de cristal—. Mire que, desde
que se durmió, no tenemos quien nos lave la ropa, nos la planche,
nos limpie la casa y nos cocine.

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***
El gato de Cheshire, 1965, del argentino Enrique Anderson
Imbert:
Algunos de los marineros que regresaban de sus largos viajes
solían visitar a Simbad, el paralítico. Simbad cerraba los ojos y les
contaba las aventuras de sus propios viajes interiores. Para hacerlas
más verosímiles a veces se las adjudicaba a Odiseo. «Apuesto»,
pensaba Simbad cuando se quedaba solo, «a que tampoco él salió
nunca de su casa».
***
Héroes:
Teseo, que acababa de matar al Minotauro, se disponía a salir
del Laberinto siguiendo el hilo que había desovillado cuando oyó
pasos y se volvió. Era Ariadna, que venía por el corredor reovillando
su hilo.
—Querido —le dijo Ariadna, simulando que no estaba
enterada del amorío con la otra, simulando que no advertía el
desesperado gesto de «¿y ahora qué?» de Teseo—, aquí tienes el
hilo todo ovilladito otra vez.
***
Don Quijote cuerdo, del argentino Marco Denevi:
El único momento en que Sancho Panza no dudó de la
cordura de don Quijote fue cuando lo nombraron (a él, a Sancho)
gobernador de la ínsula Barataria.
***
A Circe, del mexicano Julio Torri:
¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos.
Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las
sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso
estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante
por las aguas.

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24 e l m i c r o r r e l at o :
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¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es


cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para
mí.
***
El adivino, del argentino Jorge Luis Borges:
En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo
examinador le pregunta si será reprobado o si pasará. El candidato
responde que será reprobado.
Ahora un homenaje a Rafael Pérez Estrada (Málaga 1934-
2000): Era un apasionado por lo breve. Consideraba su maestro a
John Dos Passos. Su producción no nacía solo de su imaginación
sino del trabajo, de la búsqueda textual, de la lectura. Una prueba
más de que de la nada no surge nada.
Muestra de Rafael Pérez Estrada
1. Era de noche y me encontré al poeta: estaba tiritando de
inédito.
2. Todas las noches vuela sobre mi casa una mujer bellísima.
Tiene las manos azules y una gran cola de luz.
3. Bajo un olivo, Adán conoce a Eva a quien descubre los
misterios del Kamasutra. (Tomado de Del sueño en el que
se pierden y martirizan los labios por el río).
4. Conocí a un jesuita eminente y práctico que había inventado
la goma de borrar la impureza.
5. Oferta: Como una novedad, como un producto de gran lujo,
vendía su pobreza. Una pobreza de verdad, paupérrima, de
22 quilates. Y la gente acudía curiosa al lugar de la venta.
—Nunca —me dijo una señora experta en estos asuntos— he
visto una pobreza tan rotunda, con tantas llagas y escondites,
con tantas posibilidades de consuelo.
—¡Una pobreza envidiable! —exclamó otro.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

6. La sombra teme a lo negro, teme caer en lo negro.


7. El verdugo muere con la añoranza de no haber recibido ni
una sola felicitación de sus superiores.
8. Sin que el camarero (un prudente puritano) lo advirtiera, la
desabotonó. Dejó al desnudo y en equilibrio la dulce claridad
de un seno diminuto, y tomando el tenedor, exquisito,
preguntó a la amada: ¿Me permites que pruebe? Y aquella
tarde saboreó el más sabroso pecho de su vida.
9. Diario: He leído en mi propio diario: Escribir es el destino
del hombre (el silencio, su cómplice), y ahora tengo miedo
a dejar de escribir. Es la pasión la que nos sostiene. Cada
astro es una letra componiendo un verbo difícil. Cada luz,
un signo del cosmos. Morir quizá sea escribir la palabra
muerte.
10. Dijo el obispo: Oh, con cuánta humildad llevo el lujo que
la Iglesia me impone. Y mirando su amatista vio la sencillez
de una estrella reflejándose en el dedo, y se sintió él también
precioso.
11. Primero regaló sus bienes, y también se desprendió de las
palabras, y fue rico en silencio (Tomado de Historia de un
hombre).
12. Nunca le digas al oculista que tienes una fe ciega en él.
13. El profesor necio amenaza al niño ciego con el cuarto oscuro.
14. Decirle a un ciego «hasta la vista» es ponerle camino del
milagro.
15. Nadie puede bañarse dos veces en el mismo recuerdo.
16. Mi imaginación ha inventado un gato con alas, que siempre
es más práctico que un gato con botas, pues puedo cazar
pájaros al vuelo, me explicó apasionado el niño pragmático.
17. El espejo acaba por obligarnos a parecernos a nosotros
mismos.

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26 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

18. Rosa voraz: Entre las droseráceas brilla por su belleza esta
flor que sugiere el baño de una muchacha con el cabello
suelto. Los filamentos sedosos de esta carnívora se agitan
en los acantilados que sostienen su existencia, dejándose
llevar por el viento con una ansiedad que solo va a satisfacer
la sonrisa del paseante que no teme a las alturas. Se alimenta
la rosa voraz de la felicidad ajena, y sus víctimas, que a su
contacto pierden la sonrisa y cuantos gestos amables adornan
su existir, contraen para siempre el mal de la tristeza.
19. La idea poética surgió como algo inmediato, corrió para
escribirla y no pudo. Se hizo el poema encima.
20. Lo bueno, si breve, catastrófico o telegráfico.
21. Llaman los caníbales pechuga no al pecho de la víctima,
sino a los glúteos.
22. Su mimetismo con el papel y la seda es tanto que ella misma
(la Gaviota lírica) parece darse cuenta, y basta que un niño
indiferente mueva caprichoso su mano, para que el animal
simule depender de un hilo que aquel sostuviera. (Tomado
de Gaviota lírica).
23. El parricidio, más que crimen, es una falta de respeto.
24. El fruto del árbol de la Vida era la Muerte.
25. El amante previsor guarda besos para el invierno.
26. Lo más curioso fue ver cómo el granjero tenía anclada una
nube a la puerta de su choza: Es muy dócil, y la ordeñamos
tres veces a la semana. Mas no necesitan nuestras tierras.
27. Edipo huye del oculista.
28. Y dijo el tatuador: La letra con sangre entra.
29. El crimen perfecto existe, y como tal es desconocido.
30. Comprobé, con gran sorpresa mía, cómo cada vez que
pulsaba el interruptor de la luz, el cielo se encendía y apagaba
a mi antojo.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


e l m i c r o r r e l at o : 27
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

(Textos tomados de: Antología de breve ficción de Rafael Pérez


Estrada. Selección y prólogo de Guillermo Samperio. Editorial
Berenice. España, 2010.)
Bibliografía
1. Arreola, Juan José. Obras. Fondo de Cultura Económica.
México, 2012.
2. Bustamante Zamudio, Guillermo y Kremer, Harold. Los
minicuentos de ekuóreo. Antología de 100 minicuentos
publicados en la revista Ekuóreo. Aniversario 21. Deriva
Ediciones. Cali Colombia. Sin fecha de publicación.
3. Encinar, Ángeles, y Valcárcel, Carmen. Más por menos.
Antología de microrrelatos hispánicos actuales. Edición de
Sial Ediciones. España, 2011.
4. Lagmanovich, David (Editor). La otra mirada. Antología
del microrrelato hispánico. Menoscuarto Ediciones. España,
2005.
5. Lagmanovich, David. El microrrelato hispanoamericano.
Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá, Colombia, 2007.
6. Pacheco, José Emilio. De algún tiempo a esta parte. Relatos
reunidos. Ediciones Era y El Colegio Nacional. México, 2014.
7. Pérez Estrada, Rafael. Antología de Breve ficción. Selección
y prólogo de Guillermo Samperio. Editorial Berenice.
España, 2010.
8. Rodríguez Guerrero-Strachan, Santiago (Editor). Pioneros.
Cuentos norteamericanos del siglo xix. Edición de Menoscuarto
Ediciones. España, 2011.
9. ciudadseva.com/texto/lecciones-sobre-el-arte-de-escri-
bir-cuentos-breves/
10. https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/
numero32/exbreve.html.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


28 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
Hay más, y está en este libro. Los textos de los autores, de
nuestros invitados y de los participantes en los talleres del proyecto
el microrrelato: la cotidianidad contada para el fomento
leo.
Carlos Alberto Álvarez Muñetón
Director Editorial

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


Introducción:
Proyecto El microrrelato: la cotidianidad
contada para el fomento LEO

E
l proyecto El microrrelato: la cotidianidad contada
para el fomento leo se ejecutó con el objetivo de contribuir
al fomento y difusión de la lectura, la escritura y la oralidad
en la ciudad de Medellín. Para ello, se ofrecieron conceptos,
conocimiento y teorías para la comprensión y la creación de la
práctica del género del microrrelato. De esta forma, se brindaron
herramientas metodológicas, lúdicas y conceptuales para el trabajo
de mediadores de la lectura en Medellín.
Además, se publicó este libro con la producción de los
microrrelatos y las reflexiones de algunos participantes del proceso.
Se realizaron setenta y dos talleres, en 24 grupos: tres talleres
por grupo de dos horas cada uno, dirigido a jóvenes, niños y niñas
de instituciones educativas y a grupos de diferentes comunas de
la ciudad.
Diferentes técnicas de animación de lectura y escritura se
utilizaron para acercar a niños, niñas y jóvenes invitándolos a
la construcción de microrrelatos. Con la implementación de
géneros y recursos literarios como la trama fantástica, la hipótesis
fantástica, la parodia, animaciones con videoclips se logró una
buena colección de textos creativos que evidencian que si se cuenta
con alguien que estimule la creatividad y las capacidades pueden
salir grandes obras.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


30 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Finalmente, en el proyecto participaron 16 entidades, entre


instituciones educativas y grupos juveniles comunitarios. Se
beneficiaron un promedio de 435 personas.
Y Griega Winikott Cano

Grupo el Callejón Literario, Villa de Guadalupe, comuna 1. Fotografía: Wber Rúa

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Los autores: La cotidianidad
contada para el fomento leo

Carlos Alberto Álvarez Muñetón

L
icenciado en Educación Español y Literatura. Especialista
en Edición de Publicaciones y Magíster en Literatura
Colombiana de, la Universidad de Antioquia. Coordinador
de la red de lectura, escritura y oralidad de Colombia:
releo.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


32 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Ruge y suena en la ciudad

Es viernes.
Fin de la rutina laboral, semanal.
El camino es oscuro.
Al fondo,
la luz de una ambulancia
ilumina el corredor automotor.
El flujo se ralentiza.
Todos los ojos quieren mirar.
Una motocicleta obstruye uno de los carriles.
Junto a ella, un cuerpo,
Cubierto con una sábana oportuna,
Silenciosa.
Una mano, hinchada y verdosa,
Se ve en uno de sus costados:
El hombre no sabe que está muerto.
Otro motociclista, todavía vivo,
Pasa junto a nosotros.
Ruge la motocicleta y suena
Un aire musical moderno
En la ciudad.
Es viernes.
Otro fin de la rutina laboral, semanal.
De nuevo, las luces de una ambulancia.
No quisiera mirar.
Es un hombre joven, gigantesco.
La cabeza parece más grande de lo normal,
Y los ojos están casi sobre el pavimento,
Fuera de sus órbitas: como si buscaran algo.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


e l m i c r o r r e l at o : 33
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Tres agentes de policía sostienen a una mujer,


Que grita, que manotea, que se agita,
Que aúlla, que araña, que muerde.
El sonido de los pitos, detrás de nosotros,
Nos obligan a continuar la marcha.
Él no sabe que está muerto.
La motocicleta,
tirada muy cerca del cadáver, echa humo.
Otro motociclista, todavía vivo,
Pasa junto a nosotros.
Ruge la moto y suena un aire musical
De actualidad en la ciudad.
Es viernes.
Un nuevo fin de la rutina laboral, semanal.
Así es.
Luces de una ambulancia.
La motocicleta ha quedado como en el aire,
Sostenida por el cuerpo dislocado
Que apoya su cabeza contra el pavimento.
El hombre no sabe que está muerto.
La vía contraria a la nuestra
Está cerrada por autos policiales.
Gente se aglomera en la distancia:
Fuman, hablan.
Las potentes luces de las lámparas
se concentran en la escena
que parece un montaje,
una escena cinematográfica.

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34 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Otro motociclista, todavía vivo,


Pasa junto a nosotros.
Ruge, suena la ciudad: a lo lejos.

Hurga la ciudad

Se viste de negro, y de sonrisas.


Declama poesías, se las sabe de memoria.
Tiene bajo su brazo un libro inédito,
Que guarda receloso.
Recorre la ciudad en círculos: imperfectos,
La hurga palmo a palmo
Y le saca objetos para los que siempre
encuentra compradores.
Parece bailarín de tango:
Sus vueltas, sus pasos, su son.
Una hormiga, que sigue su andar,
No sabe que morirá.
Él sí, aunque no lo entiende.
La lucha diaria, le destroza los zapatos: la vida.
Es un náufrago, al que la existencia le tira a la playa
los desperdicios con los que sobrevive.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

En la ciudad también huele a pan

Uno va desprevenido, pensando en nada.


Y de repente te sorprende el aroma.
Descubres el origen. El olor te hala hacia dentro.
Sobre una lata el pan humeante
activa tus papilas gustativas.
Muchas veces el aroma supera el sabor.
Eres un cazador de buenos panes,
Pero pocas veces aciertas.
Has descubierto que todos los panes huelen bien,
Pero no se puede decir lo mismo de su sabor.
Cuando encuentras la relación perfecta
Te aferras a ella.
Con el tiempo lo descubres.
Los buenos panes están como apagados,
Silenciosos, sin aspavientos
Esperando por ti.
No es fácil descubrirlos, atraparlos,
Pero ahí están.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


Grupo Periodismo, I.E. Ciudadela Nuevo Occidente. Fotografía: Humberto Londoño
e l m i c r o r r e l at o : 37
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Y Griega Winikott Cano

D
«La letra con miel también entra»
os frases significativas le dan apertura a este texto. Una es
del reconocido pedagogo Paulo Freire quien dice:
Mi visión de la alfabetización va más allá del ba,
be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión
crítica de la realidad social, política y económica
en la que está el alfabetizado.
La otra es de Rodrigo Argüello que reza:
Ir en contra del privilegio absurdo absoluto que
se ha tenido de la letra, creando […] aversión, un
terror infundado en ella, cuando en realidad, en
los procesos de percepción y adquisición de los
diferentes lenguajes, lo primero que se hace es leer
imágenes y no letras.

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38 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

A ellas las tomo como base de la educación popular, en la


cual, son las personas el eje no solo central, sino fundamental.
Ahora bien, la educación popular hace décadas que se ha ido
implementando como nueva técnica de aprendizaje a sectores que
históricamente han sido excluidos de la formación clásica. Así, se
cuenta con modelos educativos alternos que permiten entender,
explicar y vivir la educación para llevarlas y hacerlas prácticas al
entorno de cada persona, puesto que la educación popular es el
aprendizaje continuo e inacabado que tiene cada ser humano,
son la identidad de cada grupo de personas por sus vivencias
cotidianas, como el encuentro entre vecinos para la tertulia sobre
lo que acontece en el barrio o sector en el que viven.
El microrrelato es un género literario que posibilita el acerca-
miento a la lectura y a la escritura por ser este fácil y sencillo. Por
lo tanto, en la microficción lo que se dibuje o se escriba puede ser
leído y transmite un mensaje y los talleres realizados dentro del
proyecto el microrrelato: la cotidianidad contada para el
fomento leo se han pensado en la línea de la educación popular,
porque se sustenta, especialmente, en la frase de Rodrigo Argüello
y se complementa con la de Freire, mencionadas al inicio del texto.
Cuando se plantea contar la cotidianidad de otra manera, en
este caso la escrita, se proponen temas como la hipótesis fantástica
o la trama fantástica y al preguntárseles: ¿Cómo sería vivir la vida
como yo deseo? La invitación resulta algo confusa en un principio,
pero también despierta el interés, puesto que da rienda suelta a
la imaginación, y, a la vez, abre el debate entre lo real y lo que se
desea, en tanto estamos mediados por lo social, lo ético, lo político,
lo cultural.
Sin embargo, es posible vivir como me dé la gana, y eso es
justo lo que la educación popular propone: vivir según cada quien,
sin salirse del parámetro propio ni interferir en el del otro.

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e l m i c r o r r e l at o : 39
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Trabajar, entonces, la educación popular con niños, niñas y


jóvenes a partir de los talleres realizados por la Red de Lectura,
Escritura y Oralidad de Colombia: releo ha sido un ejercicio de
estimulación a la escritura de cuentos cortos y la escritura de los
mismos a partir de ejercicios teóricos y prácticos en los que se
encuentran elucubraciones maravillosas, ingeniosas. Y, también,
se ha podido probar las falencias del sistema tradicional. Si se mira
desde la lectura y la escritura, encontramos que la norma es el miedo
a leer en público otros textos y, sobre todo, los propios. Pero de
igual manera está la comprensión lectora y la homogeneidad en
el pensamiento, ya que resulta casi imposible pensar en lo otro, lo
que es diferente, por ejemplo, cuando se lee o narra a Caperucita
Roja en otra versión, los rostros se constriñen, los gestos advierten
el «error», las risas afloran de confusión y hay quienes fruncen el
ceño en señal de desaprobación. Mas cuando se explica sobre la
intertextualidad y se aplican otros ejemplos del mismo u otras
historias de cuentos clásicos, la imaginación fluye y como resultado
se obtienen, de la cotidianidad, textos increíbles.
La riqueza de cada taller, en este proyecto, estuvo en que se
pudieron conocer nuevos géneros y recursos literarios como el
intertexto, la hipótesis fantástica, el bestiario, la trama fantástica
y, como es obvio, el microrrelato, ente otros. Entonces la realidad
se convirtió en un medio para tocar esos temas que la escuela
típica vuelve tediosos, enredados y complejos. Con la metodología
de cada taller, basados en una manera más libre y autónoma, se
narraran historias desde lo cotidiano, resultando algunas muy
divertidas, otras muy formales, algunas de tipo personales, otras de
corte psicológico, algunas con sentido y contenido social y de gran
complejidad, incluso, las de un corte literario muy elaborado lo que
dan cuenta de lo útil, práctico, asertivo, educativo y comunicativo

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


40 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

que resulta educar desde lo popular, seguros de que no es la letra la


que con sangre entra, sino que «la letra con miel también entra».
Cuentos de Y Griega Winikott Cano
Barco de papel
¡Por fin!
Mi barco de papel, no se hundió.
Árbol
Mi fogata es un hermoso árbol,
que alguna vez existió.
Te recuerdo, Viena
Hoy el alba despuntó antes que ayer.
Te recuerdo, Viena, aquí desde la distancia.
Cielo
Ella
caminó hasta la mar,
para alcanzar el cielo.
Más allá del horizonte
La vi sentada, con sus ojos marchitos, mirar hacia el horizonte,
como buscando algo de su pasado o viendo su vida pasar en
estos sus últimos años. Era feliz al evocar sus años vividos, pude
deducirlo de esa sonrisa de abuela que se dibujaba en su rostro
marchito por los años, en su cuerpo añejo que forjó un hogar, que
se partió «el lomo», como dicen, para darle a su familia un techo
y un mendrugo de pan con agua de panel. Pero, sobre todo, vi en
ella, mi abuela, allí sentada en la terraza a la mujer que siempre
dio sin esperar nada a cambio. Lo que siempre he traducido como
el verdadero amor.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


e l m i c r o r r e l at o : 41
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

—Abuela, quien se ríe solo de sus picardías se acuerda —le


dije y me miró con sequedad, mas no molesta.
Quedó un silencio generoso y firme. Los arreboles indicaban
que al siguiente día no llovería. Las montañas del valle en el que
vivimos mostraban la ciudad, que hoy se imponía con sus edificios
y, que, en tiempos de la abuela, eran monte y nada más. Para
disfrutar del aire limpio, para andar sin miedo, para cosechar, para
ser montañero, campesino.
Suspiró y siguió mirando más allá del horizonte.
Territorio
El hilo de una telaraña brilla candente entre los haces del sol.
Muchas escaleras que subir y bajar.
Obreros cargando arena y ladrillos para mejorar sus casas.
Hogares variopintos hechos de madera u otro material, en
«obra negra» o pintadas de alguna manera.
Gentes que se cruzan al pasar, mientras van y vienen por las
calles de la ladera.
Una señora vestida de manera jocunda recicla lo poco que
sobra en estas casas.
Huele a pobreza, pero también a esperanza.
Sabe a costumbre, pero también a empuje.
Se ve miserable, pero abunda en la riqueza del amor,
la lucha y la resistencia.
Cuento clásico
Comenzó por el principio.
Le siguió la tensión del nudo.
Y acabó con un final, que
desenlazó en un cuento.

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42 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Metamorfoseados
Esa mañana su gran sorpresa, al abrir el libro, fue encontrarse
a Gregorio Samsa, convertido en humano.
Saliva
Salió sonriente y dichoso de aquel bar.
Sus ojos brillaban con total esplendor.
Pletórico, con su mueca irrisoria de estupidez, anduvo hasta
su casa.
«¡La besé!», se le escuchó, loco de contento, como dicen por
ahí.
Era cierto eso de que la besó.
Tomó un poco de vino tinto del vaso en el que ella, su musa,
había bebido toda la noche. Probó su saliva.
Oruga
Tanto Tiempo esperó su nacimiento y su partida, que, cuando
despertó, solo pudo ver a su oruga desayunar y volar por la huerta
de la abuela.
Cuento sin título
Decir adiós es difícil para mí.
Pero si él dice adiós, es difícil para él…
Luego el tren partió.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


e l m i c r o r r e l at o : 43
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Humberto Londoño —Quántico—, poeta de la


trascendencia

P
romotor de lectura y escritura de la Asociación Comunitaria
Dejando Huellas-Asohuellas. Director de la revista
Identidad desde 2011, en la que se promueven las creaciones
de niños, niñas y jóvenes.
Asohuellas
Desde 1998, la Asociación Comunitaria Dejando Huellas-
asohuellas, organización de carácter comunitario, busca
permanentemente la asociación de ciudadanas y ciudadanos que,
a partir de su trabajo voluntario y solidario, quieran aportar ideas,
reflexiones, actividades y debates que redunden en la construcción
de un tejido social en función del desarrollo humano.
Durante los últimos 10 años ha realizado diversos trabajos
de interacción comunitaria entre los que se resalta El Trueque,
fomento de lectura y escritura (proyecto Relecturas), hábitat
comunitaria y publicación de la revista Identidad.

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44 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Identidad
Revista mensual (issn 2256-2206) que surge de una apuesta
pedagógica permanente para el fomento de lectoescritoras y
lectoescritores que den cuenta de la diversidad de realidades,
provocando el aflorar de ideas, reflexiones, lecturas y escrituras
que nutran una discusión cotidiana de la vida en sociedad. Lo
que redunda en el reconocimiento y respeto de la otredad, la
complementariedad, la convivencia en armonía y la interacción
humana.
Esta actividad de libre expresión de la revista comunitaria, sus
prospectivas en el tiempo, apunta a la cualificación y cuantificación
de competencias ciudadanas de la comunidad y de escenarios de
convivencia, interacción, participación y desarrollos sociales.
Identidad es la expresión que da cuenta de historias y realidades
y deseos de trascendencia de las y los habitantes de un territorio,
revelación de su Identidad, con la potencialidad de conformarse
como un epicentro de debates democráticos generadores de réplicas
más allá de la localidad misma.
Otro cuerpo
Todas las jóvenes de las duchas me acosan. Me señalan como
lesbiana enferma desde que me atraparon tomándoles fotografías
furtivamente. No saben ellas que seguiré siendo un hombre atrapado
en este sensual cuerpo ajeno.
Viaje al tercer planeta
Dejé mi hábitat marciano en busca de alimentos carbonados.
Nunca pensé embriagarme con tantos sabores deleitantes, caí en
una adicción incontenible. A pocos días del aterrizaje subí más de
cien kilogramos. Me parecía un cruel desperdicio ver tanto humano
suculento y tierno y no prepararme un delicioso pasabocas.

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e l m i c r o r r e l at o : 45
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Hasta la muerte
La amó en silencio hasta la muerte.
De la sencillez de la comunicación o de las feromonas
—Esta tarde quería sentir tu carne trémula ondeando sobre
mi fálico deseo. Así, mientras tu tía lleva a buen puerto la compra
vespertina, tú y yo haríamos poesía.
Interrumpido por la vacua comprensión de sus palabras, de
la fémina de su inspiración, a sus oídos llegó:
—¡Ay, tan lindo Jorgito! ¡Qué buen amigo eres!
Al rato llegó El Brayan y la interpeló:
—¿Entonces que, mamita, vamos a pegarle a eso, mientras
la tía no está? Y un reguero de ropas les precedía el camino a la
habitación, donde se ayuntaron con la pasión y la locura de una
última vez.
La muerte tiene permiso
«Aquí solo se hace lo que yo diga», vociferó el dictador. Sus
lacayos repetían a la multitud: «Nadie puede atentar contra nuestro
generalísimo». Pero un día la muerte, sin permiso, le convidó a
hacerle compañía.
Verdades
Ella le habló cerca de cien horas, y al final se dio cuenta de
varias verdades:
Que todo dependía de ella.
Que podría haberse ahorrado mucho tiempo y dinero.
Que no hay como un diván para desahogarse.
Los dos lo sabían
Esa tarde, como siempre, él le entregó una rosa roja. Ella le
agradeció con dulzura. Le dijo que, después de mucho tiempo, ahora

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46 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

le diría algo que siempre supo: que era un hombre maravilloso e


inigualable.
Él le respondió que era curioso lo que ella le decía porque
él pensaba exactamente igual: que él también sabía, desde hacía
mucho tiempo, que él era un hombre maravilloso e inigualable.
Situación cotidiana
Una reunión aburrida después de clases. Ellas creían que
ese grupo sería divertido. Pero solo encontraron un leve rastro de
Caperucita Roja. Ahora ya no era ella sola, su personalidad múltiple
se debatía entre la niña buena y obediente y la amante de un Lobo
Feroz, que la acosaba y amenazaba comérsela en el bosque.
La sesión se tornó triste al conocerse el arresto de Cenicienta,
delatada por la mejor amiga de sus cuentos infantiles.
Sin embargo, todas prometieron volver.
Trama fantástica
Caminaba las calles con una carreta llena de bananos. Ese día
se sentó a descansar en la banca del parque. Todo el día estuvo allí.
Las señoras que salían de misa de seis de la mañana, le vieron,
se acercaron y se sorprendieron de lo mudo y tieso que estaba.
Comprendieron que no fue la noche gélida la causante de su muerte
y que se acabaron los bananos fiaos.
Parado en una esquina de la vida
Me preparo para iniciar mi día cotidiano: tomo aire, ensancho
mis pulmones, atraigo mi público, grito:
—¡Lleve el aguacate maduro, maduro el aguacate!
Todo sucedía a la vez
La gente en su cotidianidad se encontraba y se contaba sus
cuitas eternamente:

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e l m i c r o r r e l at o : 47
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

—Imagínate que nací en una familia de millonarios. Estudié


en las mejores escuelas y universidades. Me casé como en un cuento
de hadas. Moría accidentalmente en mi luna de miel.
Esta mañana muy temprano
Tocaron a la puerta, se escuchó como un rastrillo sobre la
madera. Al abrir me encontré un cocodrilo gigante, llevaba puesto
un delantal, me pidió una pizca de perejil porque estaba preparando
una receta especial para su madre, que llegaba a almorzar…
Después de escucharlo con atención, tuve que responderle:
—Señor cocodrilo, yo no consumo perejil, pero lleve esta
ramita de cannabis, dicen que es medicinal y también aplica para
sancochos.
De repente
Se escuchó un gran estruendo. Todos salieron de sus casas
con caras de pánico, y vieron, con asombro, cómo una onda de
sombras se desplazó desde el centro de la ciudad hacia la periferia.
Todo quedó a oscuras y misteriosamente silencioso.
Al día siguiente, toda la vecindad se despertó al ritmo del
canto de los pájaros. Quedaron anonadados al observar, con
detenimiento, que las quebradas corrían con aguas limpias y a
sus costados pequeños meandros hacían de estanques para peces
multicolores, entre bosques verdes y espesos.
Las construcciones aparentaban un diseño futurista. Jardines
por doquier adornaban las amplias vías que separaban las edifi-
caciones de apartamentos.
Como por arte de magia se acabaron los tugurios. La gente,
extrañamente, se sentía muy feliz y plena de serenidad.
El medio día era un espectáculo de júbilo: niños, niñas,
jóvenes y adultos jugaban con agua en las quebradas y arroyos.
Compartían viandas y sonrisas, les embargaba un sentimiento de

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48 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

extrema felicidad, extático. Al parecer el espíritu del agua prístina


y los bosques paradisiacos les hacía sentir y vivir en un estado de
plenitud.
Tomaba fotografías
Cada haz de luz congelaba la imagen y la atrapaba en un
mundo digital. El movimiento tenía pavor al flash, le temía como
a la muerte.
La imagen de la bailarina escapó de la cámara estática y danzó
toda lo noche.
Cuando despertó el fotógrafo, ella todavía bailaba allí.
Renacimiento
Ella sabía que, después del invierno, la primavera renacía
dejando atrás un mundo gélido y gris. Entonces comprendió que
las orugas debían abandonar su mundo bidimensional y ascender a
la tercera dimensión: morir. Tenía la certeza del nacimiento de las
mariposas fantásticas que polinizarían todas las flores multicolores.
Caperucita Roja y Chayan Emilio
Caperucita salió de rumba con su amigo Chayan Emilio,
alias Lobo Feroz. Mientras ella lo embobaba toda la noche con
su sensual movimiento de cadera, él la seducía a punta de ron. Y
les dieron las diez y las once, las doce y la una, y enguayabados
al amanecer los sorprendió un rayo de sol. Meses después, una
prueba de farmacia revelaba a Caperucita que en su vientre crecía
un lobezno. Cuando la noticia se supo tuvo que empacar maletas
para mudarse a casa de su abuelita. Su madre no soportó que su
hija siguiera sus mismos pasos. Y con toda la rabia y frustración,
acumulada desde quince años atrás, echó a la calle a Caperucita.
(Autores: Paola Andrea Monroy Valderrama, Quántico).

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Blancanieves y Pinocho
Blancanieves era una mujer que hacía tiempo había consumado
sus años mozos.
Ahora un ardiente recuerdo se apoderaba de su cuerpo, como
cuando danzaba con ocho almas lúbricas toda la noche.
Afortunadamente, su amor de juventud y de cuentos infan-
tiles estaba a su lado para consolarla en su etapa de calurocidad
concupiscente.
Dicen los vecinos que en las noches se escuchan extrañas
frases entrecortadas:
—¡Miénteme, Pinocho, miénteme!
El origen de la nada

Grupo Ratón de Biblioteca. Fotografía: Humberto Londoño

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Wber Rúa

El hombre eterno
Era un hombre sin principios ni fin
Amigo fiel
Cuando te duermas en las noches pensando en tus amigos,
que ya no están, ya no saben, ya no tienen, ya no pueden ayudarte.
Cuando te despiertes en la mañana yo aún estaré ahí.
Atte.: El dinosaurio.
Desintegración
¡Átomo!
¡Átom!
¡Áto!
¡Át!
¡Á!
La ciudad del futuro
Habrá una vez un día en el que me despierte el penetrante
olor. Por un instante contemplo la gran columna de concreto, el
extenso viaducto del Metro, que nos sirve de refugio. En la calle
del frente hay un hermoso edificio en el que trabaja gente bien
vestida, con corbatas de seda. Aquí huele a desechos humanos a

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humanos desechos. Las personas que me rodean extienden la mano


mendigando una moneda para mitigar el hambre. Las monedas
no se comen. Respiro profundo, mientras me duermo, pensando
que esta ya es una ciudad del futuro.
El dinosaurio vidente
Cuando despertó el dinosaurio, el marciano ya no estaba
ahí. y tuvo el negro presentimiento de que ese era el principio del
fin de su especie.
La cortesía
¿Que por qué soy tan amable con las mujeres y los niños
cuando estoy haciendo la fila para subirme al autobús? Sí, siempre
los dejo subir primero. Esa amabilidad tiene que ver con algo que
me ocurrió hace muchos años, cuando me encontraba haciendo
la que sería la última fila de mi vida. Era una fila larga, yo estaba de
tercero, de pronto llegó una señora con dos niños, tenían mucha
prisa por entrar. no quise darles el puesto de inmediato, pero
insistieron tanto que por fin accedí.
Se escuchó la voz del guardia diciendo que había lugar para
cinco personas, entraron los dos que estaban antes de mí, la señora
y los dos niños. Al instante de cerrar la puerta se escuchó la alarma
del campo de concentración, pasó un avión de las Fuerzas Aliadas
sobrevolando el lugar, para mi fortuna y la de los que no alcanzaron
a entrar a aquel terrible horno, los aliados habían ganado la guerra.
Es por eso que cada que alguien tiene más prisa que yo para subirse
al autobús le cedo mi lugar, tal vez ese podría ser mi último viaje.
Mi fingida cortesía me puede volver a salvar la vida.
El último paseo
Quién iba a pensar que un simple paseo por el parque resul-
tara una actividad mortal. Cuando menos pensé estaba volando
por los aires, caí al piso dando vueltas. El primer picotazo me lo

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propinó en la cabeza, apenas tuve tiempo de mirar a mi agresor.


Era una blanca paloma. En ese momento recordé las palabras de
mi madre. Muchas veces me había dicho que tuviera cuidado con
las palomas, que son los animales más crueles y despiadados que
pueden existir. Esos perversos animalitos son nuestros enemigos
naturales. Y pensar que a alguien se le ocurrió elegir una paloma
blanca como símbolo de la paz.
Con el segundo picotazo me sacó el ojo derecho, perdí el
conocimiento, ya no pude reaccionar. Mi cuerpo se cubrió de
sangre. La última noción que tuve de mí fue cuando vi mis entrañas
esparcidas en el pavimento. Quién iba a pensar que un simple paseo
por el parque resultara una actividad mortal para un inexperto
grano de maíz.
Pesadilla
Cuando la momia despertó de su largo sueño, estaba sobre-
saltada. En sus pesadillas era un faraón del antiguo Egipto.
El canto del marinero
Se sintió cautivada por la dulce voz que percibieron sus oídos.
La hermosa sirena no tenía cerca un mástil del cual amarrarse.
Por un momento dejó de contemplar su imagen en el reflejo de
las cristalinas aguas. La venció la curiosidad. Se asomó para ver
de dónde venían los acordes musicales. Vio al joven y solitario
marino tañendo su laúd. Ella se acercó un poco más. Se disolvió, se
desintegró en partículas de agua y sal al perderse en el resplandor y
el ardor de los melancólicos y enamorados ojos del joven marinero.
La rutina
Los últimos cinco años de su vida, desde que se pasó a vivir
cerca de una estación del Metro (para ahorrarse unos pesos y
ganar tiempo —Metro Calidad de Vida—), los ha vivido de forma
idéntica. Levantarse a las 4:30 a. m., bañarse, tomar café, dirigirse

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a la estación del Metro, esperar dos pasos atrás de la línea amarilla.


Sus últimos años habían sido desesperantemente iguales. Ese día
pensó: «hoy voy a romper la rutina», y se lanzó a las vías del tren.
La última palabra
Y de pronto me doy cuenta de que no puedo pronunciar la
última palabra, estoy narrando la historia de mi propia vida y en
el momento en que diga fin...

Grupo Universidad de Antioquia, Facultad de Ciencias Económicas. Fotografía: Humberto


Londoño

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Invitados especiales al proyecto El microrrelato:
la cotidianidad contada para el fomento leo

Rodrigo Argüello Guzmán

E
s un escritor colombiano dedicado a la literatura, a la estética
de los nuevos medios y a los fenómenos culturales desde
la perspectiva del Simboanálisis. Filólogo y Magíster en
literatura. Entre sus libros de ensayo se encuentran publicados:
Ciudad gótica. Los niños hidropónicos. Las proyecciones de Prometeo.
Introducción al Simboanálisis. El lector como cazador (de sentidos).
Entre la espada y la palabra. De su obra creativa destacamos: Esculpir
una idea (aforismos). La ruta del deseo (poesía). Trancón sobre el
asfalto (novela). Viagra para el eunuco (crónicas). Las mujeres bellas
no bailan de noche. Elogio de la mala musa (cuentos). Actualmente

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es el presidente de la Asociación Internacional de Simboanálisis


(ais). Ha recibido el Premio Catharine Amy Dawson Scott 2016,
por el conjunto de su obra y el Premio EscriDuende de la Feria del
Libro de Madrid 2016, al mejor autor hispanoamericano.
Caníbal
—No puedo creer que, con esa boca tan grande, con esos
labios tan carnosos y decididos, con esos dientes tan fuertes y tan
sanos, tú seas vegetariana.
—No te confíes —dijo ella, de forma maliciosa, mientras
terminaba de quitarle el pantalón y descubría que él no usaba
ropa interior.
El doble
Había terminado la consulta
—Sufre usted, señora, de doble personalidad —dictaminó
el psicólogo.
—No entiendo.
—Sí, señora, creo que habita en usted una monja y una puta.
—Pero si eso yo ya lo sabía, para mí no es nada nuevo… Creo
que con usted he perdido el tiempo…
—De todas maneras —la interrumpe el psicólogo—, tiene
que pagarme la consulta, es un asunto profesional.
—¿Y cuál de las dos quiere que le pague: la monja o la puta?
—Cualquiera de las dos. Igual, soy un ateo radical.
—Entonces le quedo debiendo, pues no sé por qué creo que
habita en usted un prepotente y, al mismo tiempo, un impotente.
Abierta a los sentidos
—Gabriela, ¿más clavo, más canela?
—Lo que tú quieras.
(Estos tres cuentos pertenecen al libro Erótica, pícara y caníbal).

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56 e l m i c r o r r e l at o :
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La despiadada
Después de tres meses de separación, un hombre volvió a
pedirle a su exesposa que volviera con él.
Esta fue la respuesta.
—Volver a intentarlo no es más que pura necrofilia. Para mí,
tú has muerto.
La sorprendente
—No entiendo cómo una mujer como tú puede amar a ese
matón —le preguntó una mujer a una de sus mejores amigas.
—Yo me he hecho siempre una pregunta mejor —contestó
la amiga—: ¿cómo un matón como él puede amar a una mujer
como yo?
La cleptómana
La roba corazones. La que se echa el corazón del hombre en
un bolsillo (sin que él ni ella se den cuenta), y allí se pudre para
siempre.
Sherezada
Es la mujer de infinitas narraciones.
Con ella cada noche es una entre mil noches.
Así: cada noche se vuelve un sueño infinito…
Es la que convierte sus historias en sinónimo de vida.
Es la heroína que aún confía su gloria en la palabra clandestina.
La que dice que no puede haber amor sin relato.
Ni mujer que confíe en la simple desnudez y mudez de sus
encantos.
Sobre todo, es la que hace que ningún hombre deje de creer
en ellas, ya sea que lo que cuenta es real o auténtico artificio.
(Del libro Mujer Imaginada)

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Bibiana Bernal

C
alarcá, Quindío, Colombia. Poeta, narradora, editora y
gestora cultural. Autora de dos libros de poesía. Sus textos
narrativos y poéticos han sido publicados en antologías y
revistas nacionales e internacionales. Su poesía ha sido traducida
al griego, inglés y rumano. Directora de la Fundación Pundarika,
la editorial Cuadernos Negros y la revista Minificciones. Ha
publicado las antologías de minificción: Mujeres minicuentistas, 8
Cuentistas quindianos, Minificción quindiana, Ellas cuentan menos,
panorama de la minificción colombiana escrita por mujeres y Dos
veces breve, minificción de México y Colombia.
Premio de poesía Gobernación del Quindío 2016. Segundo
puesto en el Premio nacional de poesía 2017, con su libro Pájaro
de piedra.
Viaje de invierno
El rostro dulce y la voz excitada del niño irrumpieron en el
estudio.
—Papá, papá, mamá sigue aquí, suena y suena.
—Lo sé, también escucho su violín todas las tardes de lluvia.
—Papá, silencia un momento tu oboe y ven conmigo al jardín.
Mamá ahora interpreta Viaje de invierno para nosotros.
La mano del oboísta no alcanzó a viajar desde su instrumento
hasta la mano de su hijo. Justo cuando el niño la extendió, su padre
se desvaneció, integrándose con la lluvia que caía tras la ventana.
Confusión
Mami, anoche soñé que podía volar y recorrer grandes
distancias en poco tiempo. Fue un sueño muy bonito. Paseé por
todo París durante el tiempo que tardamos en llegar a la escuela
en el autobús. Cuando fui a despedirme de ti, estabas vestida igual
que cuando te acostaste, yo tenía la misma pijama y también era

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58 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

lunes. Aproveché para visitar a papá. Lo encontré pintando, como


siempre. Al verme se sorprendió y preguntó cómo llegué. Le dije
que volando, pero no me creyó y me encerró en su habitación.
Por eso te llamo, mami, para que le expliques que es un sueño y
me deje ir.
Encuentro
Entra al café, me mira y se acerca. Permanece. Nos saludamos
con un gesto. Sonreímos. Le permito sentarse. Trae restos del
aguacero que hasta hace un momento yo contemplaba a través
del cristal. Ha entrado para refugiarse. También yo..., aunque
llegué mucho antes de que lloviera. Se acerca aún más y entramos
en comunicación. Al cabo de un rato abandona el lugar, porque
alguien hace que salga. Lo hace. Regreso entonces la mirada al
cristal, para verlo cruzar la avenida. Allá va, en medio de la lluvia,
ha retomado su ruta incierta de perro callejero.
Parafilia
Empieza a devorarlos por los pies, su parte favorita de los
cuerpos que le llevan. Uno es suficiente para el día. Tiene varios a
la espera, los mira con deseo. Desnudos o semidesnudos. Ambos
lo excitan y satisfacen su apetito. Solo come mujeres hermosas.
Siempre lo hace en el mismo cuarto. Cuando termina su ración,
su madre le lleva más. Así vive y satisface su canibalismo.
Después de tantos años en la celda, lo único que calma su
antropofagia son las revistas Playboy.
Desahogo
Una mujer que llora, intenta escribir un minicuento. Lo
único que se le ocurre es un cuento cuya protagonista llora desde el
principio hasta el final del mismo. Cuando termina de escribirlo, el
llanto de la protagonista cesa. Ahora lo único que a esta le preocupa
es calmar el llanto de la escritora.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Iván Graciano Morelo Ruiz

Premisas desde la poesía para la escuela

E
l deber ser de la poesía consiste en la interacción con el mundo
real y concreto. Aunque a veces sus claves se muestren a
través de símbolos, imágenes y hasta aparentes abstracciones.
La poesía, sin imposiciones forzadas, es reparadora del orden
cósmico, es conocimiento profundo del mundo. Toca y trastoca
las disposiciones sociales. Su materia es lo humano, he ahí que el
sentido esencial sea crear «maneras de hacer mundos», transformar
la experiencia en lenguaje creador y este en experiencia real.
Voceros de este lenguaje son los poetas, capaces de nombrar,
incidir, visibilizar la realidad de la sociedad en una época determi-
nada. Es claro que la poesía posee al poeta y con ella, la poesía, se
articula al mundo, lo modifica, lo reinventa a través de la estética
sublime del lenguaje poético.
Todo acto del lenguaje humano conlleva al compromiso con
su emisor. Habla de él y para él, sea este individual o colectivo. Un

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60 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

alejamiento de este principio nos dejaría a merced de una lógica


social gobernada por lo que, precisamente, Lipovetsky llama
«lógica o era del vacío». Por tanto es necesario pensarnos desde una
reflexión poética, ella nos redime en tiempos de incertidumbre.
Y en el contexto de la escuela, bueno sería repensarnos con los
estudiantes desde la poesía. Por ello hago extensiva la invitación a
los docentes —que, valga el reconocimiento, también son poetas— a
empezar sus clases con la lectura de un poema, un verso, escribirlo
en el tablero a manera de reflexión.
Empezar con ese ejercicio de repensarnos con algo de poesía
en la escuela es fundamental, dado que la ceguera (propia de la
postmodernidad), de la que habla José Saramago en uno de sus
ensayos, no deja ver con claridad que lo social como proyecto ha
caído al vacío. Luego entonces, los maestros son antorchas que
alumbran en medio de la oscuridad del sinsentido y algo se puede
hacer: la poesía sigue siendo una fiesta de fundación de nuevos y
mejores mundos, una opción para celebrar la vida con sus comedias
y sus tragedias.
Es fascinante ver a los niños leyendo poesía, escribiendo
poesía. Les gusta la poesía, ellos son poesía, me consta. Y maestro
o maestra que descuide este saber en el aula de clase está en deuda
con su profesión. La escuela debe florecer a través de la poesía. La
poesía propicia la paz. Qué mejor que una escuela amorosa, llena
de vida a partir de la magia de la poesía.
Soy amiga de las cosas sencillas:
la poesía no es tan pequeña,
ya no cabe en mi corazón,
la comparto con mis padres
y se ponen contentos. (Mary Luz Quiroz Sepúlveda, 9 años.
Escuela Goretti. La Estrella. Proyecto Gulliver).

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Hoy más que nunca, la escuela tiene que volver sus ojos a
la poesía, sobre todo por el anhelo de paz para Colombia, para
los niños. Maestro que no sea consciente de esto se enfrenta a un
dilema ético y moral con su quehacer.

Mi esperanza es la paz,
la paz es un poema que llevo con esperanza en mi corazón,
mi corazón es Colombia en paz.
(Yajaira Morelo Londoño, 11 años. I. E. Bernardo Arango
Macías. La Estrella. Proyecto Gulliver).
El maestro debe ser sincero con su labor de educar y la poesía
cumple esa función. Allí tiene esa opción de enfocar su misión de
formar a través de un lenguaje poético, renovador. El maestro está
inmerso en una realidad y debe ser portavoz de ella y expresarla
poéticamente desde la escuela, con sus niños o jóvenes.
***
Cuando el león despertó, entró a mi casa, mi madre se asustó,
pero el león era un ángel de luz.
(Sara Daniela Henao, 10 años. Escuela Goretti. Proyecto
Gulliver).
Siendo el maestro un sujeto que lee una situación social en su
escuela, debe proponer cambios importantes en todas las esferas
de la vida desde la poética, la ética y la estética.
Mi barrio
A mi barrio le falta la luz
La luz en mi barrio son mis ojos
Mis ojos son la luz de la gente
La gente pide que no le corten la luz
La luz hace falta para hacer las tareas (Julián Sosa Martínez,
10 años. Escuela Goretti. La Estrella. Proyecto Gulliver).

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62 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

El maestro en este siglo xxi tiene que asumir las realidades


que transforman la vida, sin adjudicarse posiciones políticas
ortodoxas.. Más bien sí, una reacción natural a todo aquello que
genere malestar o bienestar a sus estudiantes y a sí mismo. Para
ello, debe hacer uso de una dimensión, que le ha sido negada
injustamente a la poesía: el conocimiento. La poesía es también una
forma, sublime y voluptuosa, de saber científico. El educador, a mi
juicio, es un científico que usa los instrumentos del inconsciente,
de la razón, de la palabra, del símbolo, del amor. Y si lo hace con la
magia de la poesía, mucho mejor, porque la poesía es reparadora
de todas las dimensiones del ser humano.

Grupo I. E. Fe y Alegría Santo Domingo Savio N.° 2. Fotografía: Humberto Londoño

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Óscar Darío Ruiz Henao

M
aestro universitario, investigador. Magíster en
Humanidades. Autor de publicaciones literarias y
académicas. Editor de Susaeta Ediciones.
El tesoro
Cuatro hombres se fueron a buscar un tesoro. Se adentraron
en lo que fue la más escabrosa, fornida y peluda selva de su país.
Agotados, deshidratados y manivacíos regresaron tres de los
aventureros. El cuarto se perdió entre la maleza. Al quinto día de
andar errando por cañadas y espesos matorrales se topó de frente,
en un descampado, con el último tigre que sobrevivía en esta
selva. Se miraron los dos con hambre y asombro. Se apreciaron. El
hombre había oído historias de los hermosos tigres que vivieron
en esta región y solo había visto esta especie en Discovery Channel.
Su «fiera favorita» como lo llamaba cuando, junto a su mujer,
veía televisión. Con salvaje instinto y con varios días sin comer,
el animal atacó: derribó al buscador de tesoros. Tiernamente lo
devoró. Sus amigos supusieron que había encontrado el tesoro y
que no regresó para quedarse con él.
La certeza
«No existes, no existes»
Canción de Soda Stéreo.
Por fin tuvo en su vida la certeza de algo. Desde siempre
habitaba en él la incertidumbre, la duda, una sensación parecida
a la zozobra. En un tiempo creyó ser el juego de algún maléfico
dios que se burlaba de él haciéndolo pasar por el único ser vivo
sobre la tierra. Suponía que los demás actuaban y obraban solo ante
su presencia. Pero cuando les daba la espalda se detenían como
maniquíes de almacén. Todo era una simulación. Ahora comenzó

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64 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

a sentir una certeza, que invadía su pensamiento y su corazón.


Antes dudaba si el sueño era la vigilia; y este, el sueño. Pensaba que
la historia era ficción, invención de algún sujeto. Que quizás este
era el comienzo de todos los tiempos. Pero no resolvía esta idea
en su pensamiento, solo dudaba de la realidad y no se aferraba a
nada. Esa noche sintió una profunda alegría. Supo lo que siempre
esperó saber, lo que alguna vez intuyó y la misma duda se lo negó.
Sintió que toda la luz de una estrella lo iluminaba: «No existo»,
repitió mil veces en su pensamiento. «No existo. Ahora y nunca
he existido». Fue su última conclusión. Esa noche fue a la cama
con la certeza y la felicidad en sus ojos. Al amanecer se desvaneció
entre las sábanas.
La llegada
Toda la mañana el rey estuvo inquieto. Al pasear por el jardín
no vio ninguna mariposa azul gigante. Supo que una sarda había
arrastrado, mar adentro, a un pescador. Al medio día, uno de sus
siete hijos llegó al poblado con un indio que servía a su vecino,
el rey Careta, y habló con el rostro asombrado: «Traen demonios
que devoran a los hombres. Atacaron en la noche sagrada. Con la
lanza golpeé a uno de ellos y el arma se partió». Mostró la herida
del brazo, explicando que un arma nunca vista lo rasgó con solo
rozarlo y remató diciendo, mientras miraba perplejo el inmenso
pectoral del rey, «se alimentan de oro». El rey Comagre se encerró
en la pieza secreta de su fortaleza donde, disecados, colgaban de
cordones hechos de algodón los cuerpos de sus padres, abuelos,
bisabuelos y deudos envueltos en mantas tejidas y decoradas con
objetos de oro y perlas. Y con palabras mágicas y cantos pidió
consejo a sus antepasados, sabiendo el grave peligro que se cernía
sobre su pueblo.

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e l m i c r o r r e l at o : 65
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

El intercambio
El indio guerrero miraba asombrado y encantado la daga
española. El filo del metal hirió su dedo índice, al insistir curio-
samente con su mano. Entonces saltó la daga al suelo. La recogió
y dijo algunas palabras en su mágica lengua, y entregó al español
algunos objetos de oro a cambio de aquel metal. Y como un inusual
acto de generosidad, el soldado entregó un espejito para completar
el intercambio. El indio se asustó en la primera mirada de sí mismo.
Luego miró sus dientes manchados por la hierba que evitaba la
caries, miró sus ojos negros, asombrados, sus collares de dientes
y vio, perplejo, cómo el sol entraba en el espejo y lanzaba rayos y
luz. Regresó a su casa y, entre hojas de bijao y en un lugar secreto,
guardó su nuevo tesoro.
Duda
Muerto el Cacique en el sorpresivo y violento ataque, y
tratados como sirvientes, los príncipes de su pueblo habían
perdido la mirada del jaguar y la confianza en sus dioses, pero no
la rabia: «¿Y si fueran mortales?», se preguntaba la Cacica, ahora
esclava, mientras caía la tarde. Urdió, entonces, la trama de su
venganza, lenta como la salida de sol. Debajo de la coraza supo
ella que estaba la carne blanca y velluda. Una india que servía de
entretenimiento le contó detalles. El Río Grande era el camino;
la invención de una ciudad de oro, la trama; la servidumbre, el
método. Los españoles no esperaron. Otros podrían llegar primero,
y la Cacica conocía el camino hacia la ciudad dorada de Abibeiba.
Solo era posible llegar en cayucos y champas, por algunos caños.
Partieron en varias embarcaciones ocho soldados bien armados
y escoltados por indios tras la gloria. Cuando el sol mordía con
más rabia, al unísono, como una danza, los indios voltearon las
embarcaciones y nadaron hasta la orilla a la orden dada por la

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66 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Cacica en el punto exacto. Dudando, esperaron los nativos hasta


que, en efecto, murieron ahogados cinco hombres barbados. Los
otros tres llegaron agotados a la orilla donde la Cacica, con la
macana, partió el cráneo del hijo de un tal Andagoya.
Lo más preciado
El padre explicaba con amor y paciencia el procedimiento: en
estacas 28 lunas al sol y al viento. Luego, con el cuchillo de piedra
se desprendían los restos de carne y pelo. El cráneo, sonriente, era
macerado sobre un cuenco de piedra, hasta que solo quedaban las
mandíbulas para extraer los dientes. Atados con delgado bejuco,
uno a uno, iban formando el maravilloso collar, más preciado que
las perlas. Mientras que el enemigo, vuelto polvo, había regresado a
su país con el viento. Señalaba, finalmente, los dientes de un altivo
y fiero español, su enemigo más preciado, que pendían del cuello
de su hijo adolescente.
Ananyanzi
Cansada, bajó hasta el río la india vieja. Miró su rostro en el
espejo de agua y se vio a sí misma hermosa y amada. ¿Cuántos años
habrían pasado desde que ella fuera la elegida del Hombre-Dios
venido de ultramar? Lo recordó bruñido de metal: relampagueante.
Lo recordó sobre el caballo que atemorizó a su pueblo natal,
monstruo que luego ella aprendería a cabalgar. Vio venir, como
un río crecido, los acontecimientos que llevaron a la destrucción
de su pueblo: las armas de fuego, la incomprensible pasión por el
metal dorado, las inmensas casas de madera que viajaban por el
mar, los perros españoles que devoraron a cientos de indios. Vio
a otro hombre blanco, viejo y barbado ordenar la muerte de quien
ella pensaba era inmortal. Sintió de nuevo que Leoncico, el fiel
y temible perro, le lamía las manos. Recordó cuando su pueblo
la acusó de traición. Pero ¿cómo era posible engañar a su amado

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e l m i c r o r r e l at o : 67
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

señor? Y como un regalo de algún invencible y benévolo Dios,


surgió del agua Balboa de nuevo. Abajo, algunos indios pescadores
rescataron del río el cadáver de una india vieja y desconocida.

Grupo I. E. Fe y Alegría Santo Domingo Savio N.° 2. Taller Plan Lector a docentes. Fotografía:
Humberto Londoño

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68 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Las bitácoras

Modelo 1
Actividad Taller uno I. E Rodrigo Lara Bonilla
Fecha Agosto de 2017
Hora 2:00-4:00 p. m.
Lugar I. E. Rodrigo Lara Bonilla
Asistentes Niños y niñas del grado cuarto.
Objetivo Realizar el primero de tres talleres
sobre El microrrelato: la cotidianidad
contada para el fomento leo.
Facilitador Y Griega Winikott Cano.
Agenda Presentación.
Contar la propuesta de trabajo para
las tres sesiones o talleres.
Explicar qué es el microrrelato.
Hacer lecturas de cuentos:
Niña bonita
Cuántas palabras
Esto no es
Yo voto por mí
El rey de casi todo
El más poderoso
Yo
Invitar a escribir microrrelatos a partir
de una serie de imágenes de la ciudad,
tomadas por Humberto Londoño.
Despedida.
Desarrollo
Al principio para el facilitador resultaba todo un reto trabajar
con un grupo de sesenta (60) niños y niñas al mismo tiempo,

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porque ello resulta no solo complicado sino, antipedagógico.
Pero la dinámica de trabajar con imágenes y contar cuentos logró
atrapar a los y a las estudiantes.
El grupo está conformado por niños y niñas de los tres grados
de cuartos de la I. E. Rodrigo Lara Bonilla, ubicado en el barrio
Versalles n.º 2, parte Alta. Las y los estudiantes oscilan entre los
ocho y los diez años de edad, en su mayoría. Se les invito al taller
por parte de las profesoras por ser los y las más aplicadas de la clases
«juiciosos», según argumentó la maestra con la que me contacté.
El sector queda en la parte alta de la comuna 3-Manrique,
estrato uno y dos, mayoritariamente. Es un colegio muy grande y
cómodo para trabajar, con una vista amplía para otear la ciudad en
pleno, como se evidencia en las fotografías tomadas por Humberto
Londoño y que se anexarán en el informe.
Se leyeron los cuentos:
• Niña bonita
• Cuantas palabras
• Esto no es
• Yo voto por mí
• El rey de casi todo
• El más poderoso
• Yo
La lectura de estos cuentos logra atrapar la atención de
los niños y las niñas y les ayuda a estimular su imaginación. En
especial el cuento «Eso no es…». Así empiezan a narrar sus propias
historias. Al pasar al momento escritural, luego de explicar lo que
es la minificción, y de mostrarle las imágenes tomadas desde el
mirador del colegio por Humberto Londoño y proponerles que
escriban breves historias de las imágenes que más les gusta, nos
encontramos con que a la mayoría el ejercicio los llevó a describir
situaciones de momentos que han vivido en familia en lugares

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como la Unidad de Vida Articulada-uva de Versalles y la de la


Cima, el Parque Norte, el Jardín Botánico, el Aeroparque Juan
Pablo II, entre otros.
Así fueron esos lugares referentes donde han compartido con
sus familias, amigos y compañeros, compañeras de estudio con
quienes han disfrutado estar en la ciudad y en el barrio. Claro, el
colegio también ha sido un referente para narrar sus historias. A
continuación, se mostrarán algunos de las historias escritas por
ellos y ellas en esta primera sesión.
María Dalila Holguín Muñoz
La uva
Un día estaba en la uva con mi primo, y nos bañamos muy
bueno en los chorritos. Mi mamá y mi tía se fueron a comprarnos
mecatos. De pronto yo me cambié de ropa y me fui para los
computadores e investigué sobre los anfibios. Y tan pronto llegué
a una imagen de un sapo que estaba en un lago, ese sapo se salió
del computador y se me apareció y dijo mi nombre con una voz
muy delgada: «Dalila, Dalila». Me dijo en dos veces, y entonces yo
me asusté muchísimo y salí para donde mi mamá y le conté todo.
Mateo Ocampo
El niño pobre
Había una vez un niño que era tan, pero tan pobre que iba
tocando de puerta en puerta para que le dieran comida. Llegó a
una casa en la que la familia compartía mucho, entonces le dieron
comida. Cada día volvía a esa casa para que le dieran comida y
siempre le daban. Sucedió que un día lo dejaron entrar a la casa a
bañarse, porque olía muy maluco. Así pasó el tiempo y decidieron
adoptarlo. El niño estuvo muy contento en toda su vida.

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Laura Arbeláez
Mi ciudad
En la Torre hay una tranquilidad.
Uno se siente libre.
Uno puede subir a la laguna, allí hay que subir escalando.
Hay una montaña, muchos animales y hay pájaros muy lindos.
María Alejandra Úsuga David
La niña dormilona
Había una vez una niña que dormía mucho y no le gustaba
estudiar. Pero un día vio que los niños estaban saliendo de la escuela
con figuras muy bonitas y maravillosas en sus manos. Entonces la
mamá comenzó a ponerle cosas que no le parecían fácil para ella.
Así que a la niña dormilona le dieron ganas de estudiar y ahí dejó
el sueño y siguió con el estudio, y la vida le cambió por completo.
María Lizeth, 11 años
Los paisajes de mi ciudad
Los paisajes de mi ciudad son muy lindos. Cuando estoy en
la plancha de mi casa yo puedo ver el edificio Coltejer. También
veo los vagones del Metro y aviones. Cuando estoy afuera de mi
salón veo la uva, los pocos edificios que hay cerca, la uva de San
Blas. Veo el río. Veo montañas, árboles y casas.
Los paisajes de mi ciudad son esos y muchos más.
A mí me gusta mi ciudad.
Michel López Montoya
El computador embrujado
Había una vez un computador embrujado. Se pasaban las
fotografías solas. El teclado se escribía solo. Se movía el mouse.

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Me asusté mucho y hasta me caí de la silla, y me dio mucho, pero


mucho miedo.
Nicol Arenas
El pueblo más pobre y más rico del mundo
Había una vez un pueblo llamado Manrique. Tenía casas
muy pobres. Pero tenía personas muy honestas y divertidas, y en
las noches podían dejar las puertas de las casas abiertas, porque
nadie entraría a robar.
Y a mí me gusta salir por las noches a pasear con mis amigos
por el jardín.

Grupo I. E. Rodrígo Lara Bonilla, Versalles N.º. 2. Fotografía: Humberto Londoño

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Modelo 2
Taller 1
Relator: humberto londoño
Fecha: Jueves 03 agosto de 2017
Horario: 19:00-21:00 p. m.
Lugar: Corporación Con-Vivamos
Dirección: Calle 95 a 39-24 / Tel: 236 53 98
Asunto: Taller 1, grupo El Callejón Literario
Momento 1
Presentación de los talleristas Humberto Londoño y Wber
Rúa, integrantes de releo, grupo ganador del estímulo del proyecto
El microrrelato: la cotidianidad contada para el fomento leo, de
la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura 2017.
Se agradece la presencia de los y las jóvenes, invitados a un
ejercicio, un juego de escritura creativa de microrrelatos, algunos
de los cuales serán seleccionados para una publicación en un libro
que reunirá una buena muestra de la experiencia.
Por lo cual se les explica que se les entregará un lápiz y una
hoja en blanco en la que registrarán las creaciones de hoy. Las que
se transcribirán y se les enviará copia a su respectivo correo para
que no pierdan sus pensamientos, plasmados como letras sobre
papel.
Presentación de los y las participantes del taller. Se invita a
una presentación creativa para empezar a lubricar las neuronas y
la creatividad. La idea es que cada participante diga el nombre y
algo que lo caracterice y lo haga único.
Humberto Londoño: integrante Quántico de la Red de
Lectura, Escritura y Oralidad de Colombia: releo, poeta de la
trascendencia.
Johan Valentín González Cano: yo le enseñé a pedalear a
Nairo Quintana.

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Mónica Mesa Puentes: estudiante.


Sara Patiño Ramírez: estudiante.
Laura Melisa Sánchez A.
Juan Esteban Tabares Henao.
David Alejandro Valdés.
Yojan Tabares.
Juan Pablo Cano: admirador de Messi.
Momento 2
Se socializa la lectura Las características literarias de la
minificción, una copia previamente entregada.
Se resalta, se lee el cuento más corto del mundo, como un
cuento muy famoso dada su cortísima extensión, solo siete palabras:
El dinosaurio, de Augusto Monterroso:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Con este minicuento se ilustra un ejemplo concreto de lo
que es un microrrelato.
Se lee el cuento La culta dama, para dar a entender el tono
irónico y hasta burlesco que puede caracterizar a los microrrelatos:
La culta dama, de José de la Colina:
Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto
Monterroso titulado El dinosaurio.
—Ah, es una delicia —me respondió—, ya estoy leyéndolo.
Con el objetivo de mostrar las diferentes formas que puede
asumir un microrrelato, se lee un aparte del libro Más por menos:
Antología de microrrelatos hispánicos actuales, de Ángeles Encinar
y Carmen Valcárcel:
«Considerado como una de las modalidades narrativas más
modernas, el microrrelato guarda relación con las parábolas,
proverbios y alegorías de la Biblia, con los textos sánscritos e
hindúes, con la filosofía china, con los cuentos árabes, con los

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haikús y tankas japoneses, con las fábulas griegas, con los epigramas
latinos o con los exempla medievales. Es evidente, además, su
proximidad al cuento folclórico, mítico y legendario, al poema
en prosa, al aforismo o la greguería, y más modernamente al
artículo periodístico. Modalidades caracterizadas todas ellas por la
brevedad, la intensidad narrativa y el estilo conciso. Tampoco hay
que olvidar los cruces con otras fórmulas escritas ‘‘no literarias’’,
como la anécdota, el chiste, la historieta, el eslogan y el mensaje
publicitario. O visuales, como el cómic, el cine o la fotografía.
Raúl Brasca señala, acertadamente, cómo la microficción ha ido
amalgamando muchos otros elementos, de suerte que:
»‘‘Lo narrativo ha sido jibarizado casi en su totalidad
y uno se encuentra, por ejemplo, con microensayos
que en las antologías entran naturalmente como
minificciones. Por lo tanto, creo que hoy es necesario
definir el género teniendo en cuenta todo esto: la
narración, el ensayo, la poesía. […] la característica
más notoria de la microficción tal como lo concebimos
en la actualidad es, justamente, su carácter proteico
que se puede traducir también como hibridación o
mestizaje. La microficción puede hoy tener un montón
de formatos, desde narraciones, hasta apólogos y
silogismos. Algunos de estos textos parecen fronterizos
con el chiste y otros parecen una noticia periodística.
Hay una variedad muy grande de formatos que entran
en lo que llamamos minificción y lo hacen naturalmente.
La heterogeneidad hace al concepto de minificción,
creo que le es esencial’’»1 (Págs. 13-14).

1  «Entrevista a Raúl Brasca» por Ángela Pradelli. En: «Microficciones», monográfico «Relato
hiperbreve». http://www.literaturas.com/1Hiperbreve2002RBrasca.htm

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Momento 3
Recordando la lectura y reflexiones en torno a los cuentos
El dinosaurio y La culta dama se invita a los y las participantes del
taller a iniciar la escritura de pequeños textos, un minicuento. La
reacción fue instantánea: se notó como una onda invisible con
efecto inmovilizador, que dimanaba del centro del salón hacia
cada uno de los integrantes. Les dejaba ateridos, estáticos. Solo
movían la cabeza, como pidiendo auxilio: ¿y ahora qué hago? Era
el efecto de inercia infinita, experimentado frente a ese gran titán
de la creatividad y la expresión: la hoja en blanco.
Evidenciada la situación se les informa a los y las participantes
que una forma de empezar en los microrrelatos es haciendo una
parodia de un texto ya conocido, lo que se llama técnicamente
hacer uso de una referencia intertextual.
Así se les sugiere que inicien su cuento con la frase: «Caperucita
Roja salió de su casa con…».
Ya roto el efecto de la hoja en blanco, estos fueron los resultados:
***
Caperucita Roja salió de su casa con su balón a jugar con sus
amigas y con su madre. (Yojan Mauricio Tabares Henao).
***
Caperucita Rosa salió de su casa con el Maxwell hacia la
esquina y los agarraron los policías en el chiwiro (tangamandapio).
(David Alejandro Valdés Henao)
***
Caperucita Roja salió de su casa con una bandeja llena de
camisetas y se fue a donde su prima para venderlas en la esquina
de un mercado local… (Juan Esteban Tabares Henao)
***
Caperucita Roja salió de su casa con un par de flores para
llevárselas a un hombre que todos querían porque contaba cuentos

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muy bonitos para todos. Y ese día el hombre le agradeció mucho


por las flores a Caperucita. (Mónica Mesa Puentes)
***
Esta mañana, en pleno parque de Guadalupe, los transeúntes
del Metroplús observaron sorprendidos a un hombre tirado en
la cancha muerto de la risa, mientras jugaba con tres niñas que lo
sometían a cosquillas. (Humberto Londoño).
Momento 4
Se leen algunos de los textos escritos. En clave de reflexión
didáctica se hacen preguntas en torno al texto y se sugieren
respuestas, buscando que en futuros ejercicios de escritura los
textos tengan mayor cuerpo y cohesión.
Momento 5
Nos despedimos con el compromiso de asumir el reto de
continuar jugando con las palabras y la imaginación en la próxima
sesión.
Wber Rúa nos deleitó con dos cuentos de su repertorio. Para
la siguiente sesión invitarán a más amigos, si les gustó el taller. y
si no les gustó, invitarán a otros no tan amigos.
Momento 6
Este es un momento reflexivo después del taller y después de
la transcripción de los textos creados por los y las participantes.
Aquí, el tallerista y relator se propone realizar unas reflexiones
generales, que reconocen la fuerza y el valor potencial a las palabras
y frases escritas durante el primer taller, pues son una fuente de
creación que apenas se empieza a reconocer. Es el nacimiento de
un futuro torrente de palabras y borrascas creativas.
Retomando un escrito de los participantes, se realizarán
algunas transformaciones y explicaciones de cómo se realiza
esta transformación para conocimiento y posible imitación

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(invitación a nuevos ejercicios de escritura y reescritura) de los y


las participantes del taller.
***
Caperucita Roja salió de su casa con su amigo Joan para salir al
parque y, de pronto, se les apareció un hada madrina, les concedió
un deseo. Y ellos le pidieron vivir en un mundo de fantasía… (Sara
Patiño Ramírez).
***
Caperucita Roja salió de su casa con su amigo Joan para
salir al parque [descripción de cómo estaban y qué hacían]
y de pronto se les apareció un hada madrina [descripción de la
forma como aparece el hada], les concedió un deseo y ellos le
pidieron vivir en un mundo de fantasía… [descripción de una
forma de fantasía]
Reescritura:
Caperucita Roja salió de su casa con su amigo Joan, caminaron
hasta el parque. Sentados bajo un manzano de agua se entretenían
mirando el suelo tapizado con los filamentos rojizos, que caían de
las flores, que se desintegraban estrujadas por el viento. De repente,
vieron que caía una flor completa, pero no iba directa al piso,
parecía que volaba hacia ellos. Ya frente a sus ojos se les presentó
como el hada de las flores carmesí y les concedió un deseo. Ellos
pidieron vivir en un mundo de fantasías. El hada sacó su varita
mágica de colores brillantes y les dijo:
—Todo se ha concedido, solo tienen que poner su emoción
en sintonía con su corazón cada vez que realicen algo.
Agitó su varita como haciendo una espiral y desapareció.
Caperucita decidió salir de ese cuento y Joan la acompañó.
Y, aunque ya habitan este mundo real, siguen aplicando el consejo
del hada madrina. Y todo lo que planean y hacen les sale muy bien.

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***
Caperucita Roja salió de su casa con tres amigas para la dis-
coteca. Se encontró con su novio [cómo hizo para encontrarse
con el novio y cómo y por qué la encontró su madre] y su
mamá la buscó y la mandó para España de castigo. [cambiar el
final] (Juan Pablo Cano).
Reescritura:
Caperucita Roja salió de su casa con tres amigas muy majas.
Ellas le hicieron el cuarto para que se encontrara con su novio,alias
Lobo Feroz.
Su madre, hija de una familia de cazadores, nunca aceptó esta
relación, porque es bien sabido que toda dama de cuento de hadas
merece un príncipe para un matrimonio feliz. Después de comer
la perdiz. Esa noche la siguió y la encontró en los brazos velludos
de ese hombre al que tanto rechazaba. Pensó en jalarla y arrastrarla
hasta su casa, pero se dio cuenta que de estaba en un cuento y no
quería quedar mal con miles de futuros lectores. Decidió esperar
a que terminara la canción Carnaval, de Maluma.
Caperuza se dirigía a casa escoltada por su madre, que tenía
decidido enviarla al reino de España, como castigo por no obedecer
sus gustos.
—¡Mamá!, ¡esta es mi vida, no es la vida de Romeo y Julieta!
Caperuza le había gritado tan fuerte y con tanta rabia estas palabras
a su madre, que por primera vez la escuchó.
Desde entonces, Caperuza, su madre y el Lobo Feroz se tratan
con respeto. Y hay veces, durante noches de luna llena, que hasta
van a la discoteca a divertirse lo tres juntos.
***
1. Caperucita Roja salió su con amigo Pedro en busca de casa
para irse a vivir sola. Ya estaba cansada de los mandados que le

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encargaba su madre [agregar una circunstancia más por la


cual se va de casa caperucita] (Jhoan Valentín González Cano).
Reescritura:
Caperucita Roja salió con su amigo Pedro en busca de casa
para irse a vivir sola. Ya estaba cansada de los mandados que le
encargaba su madre y de los acosos del lobo, que vivía en el bosque
de este cuento.
***
2. Caperucita Roja salió con ganas de buscar una aventura
nueva, pero al salir, un trueno la regresó de vuelta a casa. [En esta
última frase adversativa se encuentra toda la aventura
nueva] (Jhoan Valentín González Cano).
Reescritura:
Caperucita Roja salió con ganas de buscar una aventura nueva,
pero al salir, un trueno la regresó de vuelta a casa.

Grupo El Callejón Literario, Villa de Guadalupe, comuna 1. Fotografía: Humberto Londoño

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Modelo 3
Bitácora taller ii Universidad de Antioquia
FECHA: Jueves 24 de agosto de 2017
HORARIO: 12:30 a 2:00 p. m.
LUGAR: Universidad de Antioquia
DIRECCIÓN: Ciudad universitaria Bloque 13-307
ASUNTO: Taller II

Tallerista: Wber Rúa


Título: Decálogos de la minificción
Objetivos: ofrecer una base conceptual sobre la minificción,
sus principales componentes y su proceso de creación.
Saludo, bienvenida y presentación:
Desarrollo de la sesión:
Se da la bienvenida a los estudiantes y se socializan los
compromisos para el taller. Se inicia con la proyección del video
corto: El puente. Luego se continúa con los conceptos sobre la
minificción.
Conceptualización qué es la minificción:
Documento:
Decálogo del buen microficcionista, Raúl Brasca (El cuento en
red. Revista electrónica de teoría de la ficción breve. No. 25, 2012).
Decálogo de la minificción, Armando Alanís. (El cuento en
red. Revista electrónica de teoría de la ficción breve. No. 25, 2012).
La fractalidad en la minificción, Wber Rúa.
Lecturas: se hizo la lectura de los microrrelatos:
Del libro Más por menos: antología de microrrelatos hispa-
noamericanos actuales, de Ángeles Encinar y Carmen Valcárcel:

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***
Ley natural, de Juan Armando Epple:
A Julito le compramos una metralleta de plástico y a Carmencita
un juego de tacitas de té. Nos complacía que jugaran en el jardín
interior, el lugar más seguro de la casa. Julito llegó a ser un chef
afamado. Carmencita asaltó su primer banco a los quince años
(p. 148).
***
El sicario, de Raúl Brasca:
Con inflexible rigor, su padre lo había echado de la casa cuando
aún era un muchacho. Sin embargo, ahora, pasados veinte años,
quiso que volviera y mandó que le adelantaran dinero a cambio
de un borroso servicio por cumplir.
Él volvió. Era temido y tenía fama de ser tan estricto con
su palabra como inexorable en el trabajo. La noche convenida le
señalaron a su víctima. Silencioso, se le acercó por atrás y amartilló
el arma. El padre se dio vuelta. Sin el menor signo de turbación,
los dos hombres se sostuvieron la mirada. Perdió el sicario: bajó
los ojos y puso el revólver en la mano que el padre le extendía.
—Gasté el dinero —dijo—. Pero nunca he robado ni faltado
a mi palabra.
—Y no va a ser por mí que lo hagas —dijo el padre y, tan
inflexible como hacía veinte años, se llevó el revólver a la sien y
disparó (p. 156).
***
El fantasma, de Guillermo Samperio (p. 170).

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***
Las seis historias más tristes, de Nuria Amat
Siempre hay una historia que contar más triste que la tuya.
Por ejemplo:
Que una madre viva la muerte de alguno de sus hijos.
Que un hijo pierda a su madre.
Que un hombre deje a una mujer por otro hombre.
Que un hombre deje a una mujer.
Que una mujer deje a un hombre.
Que tú me dejes (p. 179).
***
Del libro La otra mirada: antología del microrrelato hispánico,
David Lagmanovich (2005), Editorial Menoscuarto.

En defensa del oficio, de Rogelio Guedea:


Los que no escriben saben que escribir es fácil. Que para
ello solo es necesario un jardín, una mujer y un hombre que, por
alguna circunstancia de la vida, ha olvidado la cita. Los que no
escriben saben que eso es suficiente para escribir una novela o un
cuento, según si en medio del hombre y la mujer interviene un
tercero con intenciones de contrariarlo todo. De eso dependen la
extensión y la intención de la historia. Sin embargo, los que escriben
piensan todo lo contrario, y si se empeñan en estar horas enteras
frente a la página en blanco, quemándose las pestañas y la sesera,
creando largos e intrincados argumentos, es solo porque quisieran
encontrar, finalmente, esa verdad que de tan buena fuente saben
los que no escriben (p. 301).
***
Oscurecimiento, Antonio Di Benedetto:
El suicida se cuelga del cuello con el cable telefónico. La
ciudad queda a obscuras (p. 277).

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84 e l m i c r o r r e l at o :
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***
Tarzán, Ana María Shua:
Avanzando en oleadas malignas, las hormigas carnívoras no
han dejado más que esqueletos blanqueados a su paso. Horrorizado,
Tarzán sostiene en su mano temblorosa la calavera pelada de un
primate. ¿Se trata de su amada mona chita? Condenado al infinitivo,
el rey de la selva se pregunta: ¿ser tú Chita, mi buena amiga mona?
¿La compañera que alegrar mis largos días en esta selva contumaz?
¿Ser o no ser? (p. 265).
***
El miedo, Eduardo Galeano:
Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa
enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula. Volví a casa al
anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro,
pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad (p. 248).

Para finalizar el encuentro, el tallerista narró el cuento Un


cuento de esos, de Beatriz Ferro:
El cartel decía «Contador Público». Juana entró y preguntó:
—¿Usted es contador?
—Así es.
—Por casualidad, ¿usted cuenta cuentos?
—¿Qué otra cosa podría contar?
—Me alegro, —dijo Juana—. yo no tengo quien me cuente.
Mis padres están muy ocupados, mi abuela trabaja, mi tío se fue a
otra ciudad y últimamente mi gato está muy callado. Puedo leerlos
en un libro, pero no es lo mismo, usted sabe.
El contador empezó a contar:
Era un día radiante, brillaba el sol y cantaban los pájaros. La
señora fue a la cocina, abrió la canilla, pero no había agua. Ni gota.
No importa, pensó, voy a calentar el café de ayer.

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e l m i c r o r r e l at o : 85
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Quiso encender el gas, pero no había. No importa, pensó, la


vida es hermosa, la energía eléctrica recorre las paredes de mi casa,
tomaré un vaso de leche helada. Abrió la nevera y vio que la leche
se había vinagrado.
Quiso prender la luz y no había luz. El timbre no sonaba. Se
había cortado la electricidad. Qué importa, pensó, valoremos lo que
nos queda, cantan los pájaros y brilla el sol.
Encendió la radio portátil para escuchar las noticias, pero las
pilas estaban agotadas. No importa, pensó, respiremos el aire puro.
Salió al jardín, pero el aire estaba muy contaminado. No importa,
pensó, aún me puedo mover, puedo caminar, puedo saltar, bailo y
tengo salud.
Entonces se enfermó gravemente y murió. En el momento de
morir, se despertó. Todo había sido un sueño. Era un día radiante.
Brillaba el sol y cantaban los pájaros. Fue a la cocina, abrió la canilla,
pero no había agua…fin.
—No me gustan los cuentos que terminan como empiezan
—murmuró Juana.
—A mí tampoco —aseguró el contador—. Por eso este es de
los que empiezan como terminan y por lo visto te ha encantado.
Son cinco mil pesos y no acepto dólares.
—Entonces no puedo pagarte —dijo Juana dando media vuelta.
El contador casi se desmaya. Y pensó, mientras se rascaba
la cabeza:
—Ya me lo decía mi madre, la carrera de contador no tiene
futuro.
Quiso reanimarse con un vaso de agua, fue a la cocina y abrió
la canilla. Había agua. Y pensó que la vida es hermosa.
(Ferro, Beatriz. —2004—. El dramático caso de las señoras
iguales. Buenos Aires: Sudamericana).

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86 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Creación de microrrelatos a partir de la estrategia la trama


fantástica. Los participantes contestan las siguientes preguntas
y a partir de ellas construyen su microrrelato.
¿Quién era?: Personaje
¿Dónde estaba?: Lugar donde se desarrolla la acción
¿Qué hacía?: Acción que realiza el personaje
¿Qué pasó?: Cómo reaccionan otros personajes
¿Qué dijo?: Reacción del personaje
¿Qué dijo la gente?: Reacción de otros personajes
¿Cómo terminó?: Final de la historia

Ejemplo:
Un bombero de Medellín…
Encima de la luna…
Comía morcilla casera…
Con la punta de la nariz…
Esto está muy amargo…
La gente dijo que estaba loco…
Y todo terminó en la comisaría, de madrugada.
Creación de microrrelatos a partir de un título generador:
A partir del título: Parado en una esquina de la vida, los
participantes escriben un microrrelato.
Socialización y cierre:
Para finalizar la sesión algunos de los estudiantes leyeron sus
producciones. Y se leyeron los textos seleccionados de la sesión
anterior.

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Instituciones y grupos participantes del
proyecto El microrrelato: la cotidianidad
contada para el fomento leo
N.º.
N.º. Institución O Grupo Barrio Comuna
Grupos
Grupo Juvenil Marco Fidel
1 1 - Popular
Jóvenes Positivos Suárez 1
Fundación Ratón Villa de
2 1 - Popular
de Biblioteca Guadalupe 1
3 Fundación Fepi Popular 1 1 - Popular 1
I. E. Nuevo Nuevo
4 1 - Popular
Horizonte Horizonte 1
Grupo Jóvenes
5 El Carpinelo 1 - Popular
Jac Carpinelo 1
Santo
6 I. E. Fe y Alegría 1 - Popular
Domingo 2 2
Grupo Juvenil El Villa de
7 1 -Popular
Callejón Literario Guadalupe 1
Corporación Villa del
8 2 -Santa Cruz
Mi Comuna Socorro 1
I. E. Rodrigo
9 El Raizal 3 - Manrique
Lara Bonilla 1
I. E. Fe y Alegría
10 San Blas 3 - Manrique
La Cima 1
Universidad de
11 Sevilla 4 -Aranjuez
Antioquia 2
Sababadú-Grupo Campo
12 4- Aranjuez
Cultural Valdés 1
I. E. Ciudadela
13 La Aurora 7 - Robledo
Nuevo Occidente 2
I. E. Lusitania Paz
14 La Aurora 7 - Robledo
De Colombia 1
15 I. E. La Milagrosa La Milagrosa 9-Buenos Aires 1
Corporación
de Programas 10-La
16 Villa Nueva
de Educación Candelaria
Social-Corproe 6
Total       24
e l m i c r o r r e l at o : 89
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos de I. E. Fe y Alegría La Cima

Jeferson Andrés Muela Vidales


Caperucito Rojo y el Jíbaro Feroz
Caperucito Rojo disfrutaba de una linda tarde de juegos y
procrastinación. Su mamá entró a su habitación y, «amablemente»,
con una chancla en la mano, le pide que haga un mandado, a la
tienda de su abuela. Caperucito Rojo aceptó. Pensó en un comentario
sagaz para burlarse, pero temía quedarse sin comer y con una
marca de chancla en el cuerpo. Se puso zapatos y buscó entre su
ropa el buzo menos sucio, el de la capucha roja. Al abrir la puerta,
la luz del sol quemó sus ojos. Quizás debió optar por el chanclazo.
En el camino se encontró con un feroz jíbaro, quien, con una
voz grave de adicto a la metadona, le dijo:
—Tengo de todo pa la mente, ñerito. ¿Qué quiere?
Caperucito Rojo se negó. El jíbaro hizo mala cara y sacó
una navaja, pero un policía llegó al rescate, afortunadamente,
o al menos eso creía. Caperucito Rojo había olvidado que vivía
en Colombia. Ahora eran dos que lo iban a robar. Caperucito se
dispuso a correr. Sabía que, el policía con obesidad semimórbida y
el jíbaro con sus pulmones podridos, no lo alcanzarían. Y, por fin,
llegó a la tienda de su abuela. Entregó el mandado. Le regalaron
un juguito y continuó su camino de regreso a casa. Y, finalmente,
pensó: «Definitivamente, debí haber optado por el chanclazo».
Luz Mary Uribe Balbín, 49 años
Esta mañana, cuando salí de mi casa, mariposas amarillas se
posaron en las rosas frente a la ventana. Siempre he pensado que
las hadas vienen a saludarme en forma de mariposas.

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90 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Jeison David Sampaio Gallegos, 16 años


¿Qué pasaría si fuese el ser más brillante del universo?
La noche anterior, mirando el cielo nocturno, vi una estrella
fugaz. Entonces me di cuenta de que yo era aquella estrella.
Marilyn Dayana Londoño, 13 años
Esta mañana, cuando salí de mi casa, mi amigo dragón me
estaba esperando. Me llevó volando. Al pasar sobre el río vi a una
sirena montada en una ballena. Pasé por el bosque y vi un hada
bailando con un reno. Llegué a la escuela y la profesora parecía
un troll.
Al llegar a mi casa mi mamá me preguntó:
—¿Qué hiciste hoy?
—Lo mismo de siempre —le respondí.
Laura Quintero Ortiz, 14 años
¿Qué pasaría si pudiera volar?
Una mañana desperté y sentí algo extraño en mis brazos:
como plumas de pájaro. Iba a emprender el vuelo, pero era más
parecido a un pingüino. Entonces decidí no tomar en cuenta la
opinión de mis amigos: «Un trago y nos vamos».
Dennis Restrepo Ramírez, 15 años
Una tarde divina como el universo, vi al sol tan inmenso
reflejado en el gran mar. Pero en un instante llegó a mi mente aquel
hermoso recuerdo donde solo veía el tiempo que no transcurría.
Pero ¿qué pasaría si el recuerdo fuera el presente?
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, vi ángeles con flechas
en sus manos, y en la punta de las flechas traían corazones. Pude
ver cuando abrían sus alas y reflejaban una luz tan brillante que

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e l m i c r o r r e l at o : 91
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

mis ojos no soportaron. Cuando pude abrirlos de nuevo, me había


cogido la tarde para ir al colegio.
Mariana Escobar Mejía
El origen de la oscuridad
Hace mucho tiempo, una chica muy linda tenía una vida
perfecta. O no tanto. Con su manera de ver la vida cambiaba todo.
Alegraba a las personas que la rodeaban. No existía lo malo para ella.
Un día escuchó a sus padres decir que ella estaba loca. Que
en medio de tantos problemas, necesidades y malas personas no
le importaba nada. Su única preocupación era que nunca le faltara
la alegría. Pero de eso no iban a sobrevivir. Que despertara a la
cruda realidad en la que vivían.
Lloró por primera vez. Esas palabras le dolieron tanto que
decidió encerrarse en su cuarto. Cerró los ojos y decidió no volver
a abrirlos nunca. Como ella era la única que transmitía luz, todo
se volvió oscuridad y tinieblas.
Isned Elena Sossa
La niña del arcoíris
Cuando un niño o una niña va a nacer elige una familia para
llegar. Esta era una niña totalmente blanca. Ya había elegido varias
familias para las cuales las circunstancias no eran las más favorables
para traer un niño. La pobreza, por ejemplo, no le permitió llegar,
porque su madre falleció antes de que ella llegara. Luego, su
corazón palpitaba porque de nuevo tenía la oportunidad. Pero su
segunda madre tenía demasiada soledad, pues su padre la había
abandonado. Y esta vez decidió matarla.
Una vez más el éxito le quitaba una nueva oportunidad: no
era posible que una mujer en pleno camino al éxito se le ocurriera
recibir a una chiquita. Y de nuevo falleció la esperanza de nacer.

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92 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

La riqueza, la enfermedad o el poder siempre algo se interponía


en su nacimiento. No obstante, en la séptima oportunidad ella
decidió iluminar con seis colores: las veces que había intentado
nacer. Y así, esa mujer que no la había planeado, pero que la amaba,
recibió a su niña. Cuando nació, un gran arcoíris brilló. Desde
ese día cada vez que nace una niña o un niño, que ha pasado por
seis intentos de nacer, aparece un gran arcoíris, demostrando que
puede haber esperanza en la humanidad.
Valeria Sampaio Gallego
Luna de plata
Hace mucho tiempo existía una bella chica llamada Micaela.
Era muy curiosa e interesada por el origen de sus amores. Cada
día se convertía en conocedora de una nueva criatura o lugar. Ella
amaba el mar y cantarle a las estrellas. Siempre veía una hermosa
esfera que resplandecía en la silenciosa y fría noche. Micaela,
cautivada por el fulgor de esa esfera, indagó en sus más profundos
conocimientos, y a su mejor amigo: el viento.
No conseguía respuesta. No obstante, decidió esperar el
anochecer y aclarar su duda directamente con su nuevo amor.
Las horas parecían un verdadero martirio para la bella joven.
Aunque ella sabía que esperar algo era un gran intercambio de
fuertes emociones. Ya llegada la plena oscuridad, Micaela, un
poco ansiosa, veía salir a la hermosa esfera plateada. Se puso de
pie en el centro de la bella luz. Con leves gritos llamó la atención
de su luz. La esfera, bajando su mirada y centrándola en Micaela,
le preguntó qué quería.
Micaela también le preguntó:
—¿Quién eres tú?
La esfera respondió:

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e l m i c r o r r e l at o : 93
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

—Me llamo Luna. Fiel y gran conocedora de tus profundos


sueños. Es más, conocedora de los sueños de todo lo que te rodea.
Micaela, maravillada, susurró: «Mi querida Luna de plata».

Grupo I. E. Fe y Alegría La Cima. Fotografía: Humberto Londoño

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94 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos I. E. Lusitania Paz de Colombia,


La Aurora, comuna 7, grado 7. °

Jhon David Correa García, 12 años


El árbol que nunca volvió a ser el mismo
Érase una vez un árbol que se mantenía florecido porque una
bella mujer lo iba a regar todos los días. Luego, la mujer iba a regarlo
de vez en cuando, hasta que no volvió. El árbol se deprimió, las
hojas se le cayeron y no volvió a ser el árbol que, tiempo atrás, fue.
Melany Misas Ospina
Un pez
En el cuerpo de una mariposa estaba volando por el cielo.
El pez mariposa cuidaba las flores y el agua, volando o nadando
hacía sus funciones. La gente decía que esa especie era muy rara,
que no debía existir. Los humanos dejaron vivir al pez mariposa,
y él vivió feliz en su hábitat natural.
Diego Durango Graciano
Había una vez un avestruz que vivía en África. A ella le gustaba
mucho correr. Corría con los amigos. Ella decía que era la más
rápida. Sus amigos afirmaban que ella era inalcanzable.
El origen de la arepa
Érase una vez que estaban haciendo patacones. Entonces a
Edin lo mandaron por un plátano y llevó un maíz. Jan Carlos, el
cocinero, como era ciego no se dio cuenta. Así salió la arepa. Desde
ese día es un rico alimento, y es un manjar de dioses.

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e l m i c r o r r e l at o : 95
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Mauricio Orrego Cano


Las aventuras de Pepe y su historia de
mitad Dios y mitad Diablo
Érase una vez un niño llamado Pepe. Pepe era un niño mitad
ángel y mitad demonio. Tenía dos mentes como si quisiera estallar.
Él quería ayudar a los humanos, pero no podía, porque la otra
mente los quería destruir.
Pepe estaba en un coliseo pensando y fabricó un casco para
borrar sus memorias de mitad demonio y mitad ángel. Hacía el
casco con metales de lavadora, cables de luz y con electricidad.
Dijo que no quería sufrir más. En ese entonces ya era un adulto
mitad Dios y mitad Diablo. Tenía el casco puesto, lo encendió,
entonces aparecieron luces en las ventanas. Y la gente, al ver las
luces, se preguntaba qué estaba pasando en su casa.
Pepe terminó bien. Se había borrado de la memoria que era
diablo y dios y se convirtió en un aventurero.
Juan Felipe Penagos Rojas
Un humano al que habían convertido en demonio.
Estaba en la playa.
Pensaba cómo convertirse en humano otra vez.
Rezaba para arreglar su problema.
Ahora, ¿qué le digo a mi familia?
La gente dijo que iba a rezar por él para que fuera humano
otra vez.
Se convirtió en un humano de nuevo y dio las gracias a la gente.
Zuleima Arelis Zapata Yorsch
Halebix
Había una vez un niño llamado Halebix, estaba viviendo en
el bosque, tenía una extraña habilidad. Cuando era más pequeño

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96 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

un hada le concedió una habilidad que tendría para toda su


vida: le otorgó el poder de sanar a los árboles heridos y muertos.
Él ponía sus hermosas manos sobre los árboles, los tocaba con
mucho amor y les hablaba. El árbol muerto como que escuchaba
y volvían a tener vida sus hojas verdes, las bellas raíces cafés y los
frutos intensificaban su color. Se volvían jugosos y con un sabor
increíble.
El niño, además, tenía la habilidad de hablar con los árboles,
podía sentir lo que los árboles sentían, si estaba feliz o triste. Muy
alegre les decía:
—Yo soy tu sanador.
Un día fueron unas personas de vacaciones al bosque, cuando
se dieron cuenta que Halebix podía curar los árboles le dijeron:
—¡Qué habilidad tan hermosa posees!.
Juan Sebastián Cano Vélez
La ballena con alas
Érase una vez una ballena con alas. Era mitad ballena y mitad
pájaro. Estaba en el mar y cuando salía a la superficie volaba. Era tan
pesada que solo volaba durante dos segundos. Le llevaba comida
a sus bebés. Para eso atrapaba unos cuantos peces más pequeños
que ella. Se decía que no quería pasar hambre con sus hijos, y la
gente estaba de acuerdo con que la ballena no aguantara hambre. Al
final se construyó una casita de coral en la que se quedó viviendo.
Paula Andrea Ibargüen
María y los muñecos
María era una niña con una imaginación sorprendente. Un día
estaba en su habitación e imaginó que los muñecos hablaban. De
repente, escuchó una voz muy inusual. Eran los muñecos que hablaban.
Ese día se dio cuenta del poder de su imaginación.

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e l m i c r o r r e l at o : 97
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Estefany Flores Albarán, 12 años


El pulpo con cabeza de gallina
Había una vez un pulpo con cabeza de gallina llamada Luz.
Ella era la única gallina en el mundo que no daba huevos. Su labor
era ser profesora. Un día, en un salón, daba la clase de artística y la
escogieron para hacer un acto cívico sobre manualidades. Reunió
al mejor grupo para hacer esta tarea y todo salió muy bien.
Aunque ella era una gallina que no ponía huevos, era la mejor
profesora gallina del mundo.
Geidy Gined Londoño, 12 años
Una vaca con cabeza de cerdo
Había una vez una vaca con cabeza de cerdo llamada Daniela.
Ella era una vaca que no daba leche. Su labor era ser modelo. Un
día ella estaba en un concurso de modelaje. Era modelo de los
mejores estilistas del país. La escogieron para trabajar en el exterior
porque modelaba muy bien.
Se reunió con otras modelos para desfilar unos trajes. Daniela
ganó y se puso muy feliz.
Yan Carlos Zapata
Micocabra
Había una vez un mico, con cabeza de cabra, llamado Micocabra,
que era muy famoso. A todas las personas les gusta verlo. Casi todos
los días la gente acudía a ver a Micocabra, pues era muy gracioso.
A pesar de ser un fenómeno, no era agresivo, tenía mucho
humor. Micocabra hacía movimientos extraños y hacía reír a las
personas.

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98 e l m i c r o r r e l at o :
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Juan David Tamayo Loaiza


El dinosaurio con cuerpo de avestruz
Un día nació un tiranosaurio con cuerpo de avestruz. Vivía
en el desierto y le gustaba mucho bailar tango.
Un día se miró al espejo y se dijo:
—Soy muy hermoso.
Al día siguiente se fue a la ciudad y la gente le dijo que se fuera
porque los asustaba.
Otro día volvió a la ciudad. Le dijo a la gente que él era bueno
y se volvió su amigo.
María Ángela Mosquera Martínez
El amigo dormilón
Había una vez un oso dormilón que se llamaba Lolu. Era de
color café. Tenía ojos azules, alas y unas pestañas larguísimas.
El oso dormilón estaba en el bosque haciendo lo que más le
gustaba: dormir. Él dormía como lo hacían todos: se montaba a los
árboles, se acomodaba y se dormía. Entonces pasó una serpiente con
tamales, y el oso se despertó por el olor y pidió uno. La serpiente,
muy amable, se lo entregó. El oso le dijo:
—Gracias.
Se comió el tamal gustoso, volvió a su árbol y se durmió.
—Con gusto, —le respondió la serpiente, sorprendida de ver
cómo dormía el oso y pensó—: «¡Wow!, cómo duerme ese oso».
Lo despertó, le preguntó cómo lo hacía. El oso respondió:
—Es mi especialidad, pero te diré cómo.
El oso le susurró al oído cómo hacerlo. La serpiente se
sorprendió, probó y se quedó dormida y los dos durmieron felices.

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e l m i c r o r r e l at o : 99
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Jean Pool Pineda Vélez


Si yo fuera científico
Crearía un corazón que no sienta ira y tampoco temor, que
se arrodille a tus pies para darte todo mi amor.
Juan David Tamayo
Si yo fuera un gato
Holgazanearía, sería perezoso y dejaría que me incluyeras
en las cosas que amas, te daría cariño y te diría: «Miau», que en
español sería «te amo».
Melisa Bedoya Olaya
Si yo fuera un pájaro
Te seguiría a todas partes, nunca dejaría de mirarte. Te
despertaría todos los días con mi lindo canto.
Johan Andrey Callejas
Si yo fuera un árbol
Traería manzanas para que te las comas, para que no te mueras
de hambre.
Nicolás Esteban M.
Si yo fuera hielo
Te congelaría para estar siempre a tu lado y nunca volver a
estar solo.
Camila Guisao Berrío
El origen del amor
Hace mucho tiempo, un hombre y una mujer se miraron a
los ojos y sintieron algo que nunca habían sentido en su vida. La
verdad, no sabían qué era eso. Mientras el tiempo pasaba, iban
sintiendo algo mucho más fuerte. Un día se miraron Fijamente,

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100 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

y se dieron un beso, y sintieron algo que nadie en el mundo había


sentido antes. Al pasar el tiempo, la fuerza los fue llevando e
hicieron algo que nunca en la vida habían hecho. De este acto
nacieron unos pequeños hijos.
A lo que sentían el uno por el otro le llamaron Amor.
Daniel Tabares
La leyenda
Cuentan que hace mucho tiempo las mujeres eran de cabellos
largos y abundantes, y muy enredados. Ellas ya estaban cansadas
de su cabello tan enredado. Hasta que un día, un hombre cogió
unos palillos e inventó el peine. Todas las mujeres se pusieron muy
felices, y crearon una estatua en homenaje a este hombre.
Nicolás Bolívar Montoya
El origen de las gafas
Un día un hombre llamado Gastón iba caminando por la
Playa. Veía muy borroso y se chocaba con casi todo. Mientras iba
caminando se enterró algo en el pie, se miró y vio que era algo
transparente. Notó que era filoso y quiso llamarlo cristal. Cuando
miraba a través de él, su visión mejoraba notablemente. Se dio
cuenta de que entre más le agregara cosas, la visión mejoraba o
empeoraba. Les hizo formas y les puso soportes para ver todo el
tiempo a través de los cristales.
A este objeto Gastón le puso el nombre de gafas.
Estefany Flórez Albarán
El origen de los cuadernos
Los Moronto se cansaron de escribir en piedras, y del peso de
las piedras en los maletines. Además de que era muy complicado

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e l m i c r o r r e l at o : 101
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

escribir sobre piedras. Así fue como decidieron coger las hojas de
los árboles y crear los cuadernos.
Melany Misas Ospina
El origen de un zapato
Hace mucho tiempo, en el año 90 a. de C., no existían los
zapatos. Un niño llamado Daniel ya no quería seguir descalzo
porque se enterraba las piedras en los pies. Un día hizo una chancla
con la hoja de una Palma. Más tarde hizo chanclas para toda su
tribu. Después cogió más y más hojas y creó su propio zapato.
Nicolás Moreno Sánchez
Origen del fútbol
Había una vez un mico que estaba muy aburrido. No tenía
nada que hacer, entonces cogió un coco de una palmera y empezó
a chutarlo con el pie. Cuando ya tenía más técnica, le pegó con
el coco a otro mico en la cabeza. Desde ese momento los dos
empezaron a jugar fútbol.

Grupo Lusitania Paz de Colombia, La Aurora, comuna 7, grado 7. °. Fotografía:


Humberto Londoño

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102 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos Grupo Laboratorio de


Fotografía, Corporación Mi Comuna,
Villa del Socorro, comuna 2
María Lorena Tamayo Castro
El origen del aire
Arthur, el árbol, estaba cansado de cargar con su melena. Sus
raíces temblaban por el peso que esta le ejercía. Su tallo dejaba
caer gotas de rocío sobre la grama y sus ramas estaban a punto de
partirse. Tenía tanta melena que sus ojos ya no veían ni el cielo ni
la tierra. Su paisaje era siempre una mezcolanza de verdes claros y
verdes oscuros. Y si los miraba muy fijamente, algunos se tornaban
anaranjados. Arthur ya hasta sabía cuántas hojas conformaban
esa densa melena, cuántas salían cada día, pero ninguna se caía.
Un día, cuando sus raíces estaban a punto de convertirse
en muchos pedazos de madera, Arthur escuchó una dulce voz.
Amelia, un amarillo girasol, había girado en busca del sol y su
mirada había quedado dirigida a la melena de Arthur.
—Tanta hoja ya no te deja ni ver —dijo.
—Ya lo sé, pero nada puedo hacer. Ellas no paran de crecer,
pero no se dignan a caer —respondió.
—Sacúdete, así me deshago yo de mis pétalos extras —le
aconsejó.
—Ojalá pudiera, pero estoy tan pesado que si me sacudo mis
raíces podrían colapsar.
Amelia decidió reunir a sus demás compañeros girasoles
y juntos se balancearon y se balancearon hasta que algo empezó
a remover la melena de Arthur, dejando que sus hojas cayeran
acumulándose en el césped. Arthur, de inmediato, quiso agradecerles
a los girasoles, pero ellos dijeron:

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e l m i c r o r r e l at o : 103
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

—No fuimos nosotros, ha sido él.


Arthur no podía creer lo que veía. Las nubes se estaban
entremezclando y las hojas de todos en el jardín revoloteaban en
el medio.
—Soy aire, y he nacido del baile del girasol. Y desde hoy todas
las hojas y las nubes y todo lo que se deja acariciar por mí bailará,
y ninguna melena lo volverá a atormentar.
Impredecible
Un profundo suspiro, un agitar, un paso, un salto, una lágrima,
una sonrisa, una caricia, un grito de placer, un estremecer...
Una incógnita, una contradicción, una incertidumbre, un
abnegarse, una ilusión, un delirio...
Gris desolada, amarilla feliz, blanca tranquila, negra misteriosa,
roja pasión, azul incierta...
Esa es, así es como es, lo que se nos escapa, imperceptible y
fugaz, aquella, sí, la vida.
Letras
Un refugio para el corazón y la razón. Allí se ponen en diálogo,
se discuten, se critican, se rechazan, pero se aman y se unen; se
abrazan, se suspiran, se consuelan, se reinician.
Insomnio
Ese arte de recostar tu cabeza en la almohada, mirar hacia el
techo de tu habitación e imaginar, recordar, crear nuevos mundos,
huir de la realidad, encontrarse con el yo interior, el yo soñador;
demente, con alas que puede transportar a tantas aquellas ansias
y creerlas realizadas. Ese único momento en el que desaparece el
molesto ruido de la cotidianidad, los pesares abrumadores, los
afanes del día a día para reposar el cuerpo y elevar el alma.
Un universo de pensamientos, anhelos, dudas, emociones...
Se abre el alma desnuda e insegura, permitiendo que sus palabras

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104 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

revoloteen entre las cuatro paredes de una habitación, que guarda


sus secretos, que conserva grabadas las letras de cada noche. Algunas
más intensas que otras, algunas felices y otras de amargo llanto.
Es el escondite para pintar lo que afuera se castiga, el instante
en que las reglas y prejuicios desaparecen, donde la almohada hace
de mejor amiga y no se cansa de escuchar y compartir cada suspiro.
Es una enfermedad que libera y desenvuelve la esencia de cada ser.
La escena se cierra
«Hasta que la muerte los separe», fueron las palabras del
cura después de bendecir nuestras manos cálidas y entrelazadas
que dejaban ver el brillo de los dorados anillos en nuestros dedos
anulares. Palabras selladas con un beso. Un beso real y contundente.
Un beso que silenció los aplausos y apagó las luces para solo vernos
y oírnos con los ojos cerrados y respirando agitados. Un momento
que se convirtió en un escenario para dar inicio a nuestra obra.
Una historia que ni en Hollywood hubiese sido tan especial.
Podía sentir cómo cada poro de mi piel se estremecía con el
movimiento de tus labios en los Míos, y mis rodillas perdían el
equilibrio de mi cuerpo. Solo lograba sostenerme entre tus brazos,
mientras mis ojos recogían Lágrimas. Pero no como las de hoy, en
tanta cantidad, incontenibles y llenas de dolor. Ese día eran felices,
hacían brillar aún más tu reflejo en mis pupilas. Hoy, sus labios
no se abalanzan hacia los Míos. Sus manos no se sienten cálidas y
sus ojos no se abren para verse en los míos. Mi piel se estremece,
pero de terror. Mis rodillas también hoy se doblan, pero porque
no soportan el dolor que causa tu ausencia.
Este es un escenario que ya no se ilumina. Nos apaga. Nos
vuelve oscuridad. Hoy los sonidos no se van, se intensifican. El cielo
hace chocar sus nubes como choca mi corazón contra mi pecho:
estruendoso. Caen cientos de gotas de lluvia que se combinan con

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e l m i c r o r r e l at o : 105
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

mis lágrimas para posarse en ese ataúd que pretende adornarse


con flores, pero no es más que un obstáculo para abrazarte, para
que me sostengas.
Jamás imaginé que esas palabras pronunciadas por el cura,
aquella tarde —cuando el sol resplandecía, las aves cantaban en
nuestro honor y el verde pasto recibía nuestro caminar—, llegarían
a hacerse realidad. En aquel momento las sentí muy profundas y
hermosas. Ahora las odio y las veo como una condena.
Con impotencia decido quitarme ese dorado anillo que, como
él, deja de brillar, porque ahora no se adorna entre sus manos. Lo
arrojo a ese obstáculo que lentamente desciende hacia el vacío.
Observo cómo cae con un sonido ensordecedor. Entonces me
marcho entre jardines cuyos colores no logro distinguir. Se cierra
nuestra escena. Se acaba nuestra obra.
Angélica Buriticá Macías
Mito sobre la esclavitud
Érase una vez una flor negra, muy negra, sin ninguna im-
perfección. Pero ella no lo sabía. Era una flor curiosa. Aprendió
muchas cosas del campo y cómo tratarlas. Un día su curiosidad
la llevó a ver las semillas de las frutas y las enterró en la tierra.
Todos los días, después de esto, miraba para ver si algo pasaba. Al
principio se sentía decepcionada al ver que nada pasaba, pero un
día vio que algo salía de ahí. Se sentía feliz porque había creado
algo. Todos los días echaba un poco de agua porque veía que con
esta crecía más rápido. A los días vio que salía algo blanco, parecida
a ella, tenía pétalos, pero estos se veían diferentes por su color.
Todas las semillas que sembró crecían así. Al paso de los años,
estas flores, como eran mayoría, se creían más bellas. Como estas
no eran capaces de hacer todo lo que la flor negra, la mandaban

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106 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

a hacer de todo y se quedaban con todo lo que esta lograba y así


nació la esclavitud.
El zombi
El zombi estaba rodeado, ya no tenía oportunidad de sobrevivir.
Algo irónico. Sí, irónico, porque el zombi está muerto.
Cristian Álvarez López
El origen del color
Cuentan que hace mucho tiempo nosotros, los humanos, o
bueno los de aquel momento, veían en blanco y negro. Solo reconocían
si una flor era distinta de otra por su olor. Solo reconocían si era
agua o vino por su sabor, y así fue por muchos años. Aquello tenía
sus ventajas: la vida era buena o mala. La respuesta para cualquier
pregunta universal o particular se respondía con un sí o un no.
Las personas eran blancas o negras.
Hasta que un día, con una complicidad ingenua, se juntaron
Rebeldía y Libertad y nació Arte. Desde ese momento viajan por
el mundo coloreando todo: árboles, ríos y hasta rostros.
Barbarie
Mira inmóvil sobre una silla. Mira, ya no puede cerrar los
ojos. Ya no siente el calor sobre su piel. Mira el horror y la barbarie
que asoma en el mundo.
¡Cójanla!
—¡Cójanla, cójanla! No es humano ni animal, no es monstruo,
es un extraño espécimen que saca de nosotros la más estúpida
crueldad.
Intertextual
En un bar del árbol de un gran bosque, entró Gruñón:
—Una cerveza —dijo. A su lado el lobo discutía con Jacob
Grimm. Al parecer le reprochaba, mientras que, en una mesa, al

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e l m i c r o r r e l at o : 107
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

fondo, un viejo carpintero celebraba una gran hazaña y cantaba


a todo pulmón:
—¡Sírvame un aguardiente, un aguardiente de caña!
Pasadas las doce de la noche, el árbol ya se asemejaba a una
discoteca. El cantinero se unió al desmán. Sin embargo, pasadas las
doce de la noche, llegaron Caperucita y Blancanieves. De pronto,
alguien gritó:
—¡Mucha policía, poca diversión!
¡Qué solo me siento!
Camino por las calles de la ciudad. Un millón de personas
pasan a mi lado: una mujer bonita, un tipo apurado, una señora que
vende dulces, los edificios, las aceras. ¡Pppfff, qué solo me siento!
Laura Caicedo
1
Había una vez una princesa llamada Cenicienta, Su familia
la obligaba a cumplir todos los caprichos que ellos quisieran. Ella
siempre soñaba con algún día poder ser independiente y viajar por
todo el mundo. Su familia quería para ella un príncipe, con el que
debía formar una familia y vivir toda su vida. Ella no quería eso,
ella quería para su futuro algo diferente a lo habitual en el pueblo.
Su familia, al enterarse del pensamiento diferente que Cenicienta
quería, decidió buscar un príncipe lo más pronto posible. Semanas
después lo hallaron y le presentaron a Cenicienta a quien sería su
futuro esposo. Cenicienta estaba indignada, ya que ella no quería
eso para su futuro, al menos no ahora. Decidió escapar de la casa,
viajar a la ciudad y descubrir experiencias nuevas, lejos de las
normas absurdas de su familia.

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108 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

2
Estaba mi tío compartiendo con los niños del jardín.
Compartieron cuentos y dulces, mientras les contaba acerca de
una mascota que tenía cuando era pequeño. Un lindo y juguetón
perro labrador. Les contaba que fue su gran amigo, acompañante
de grandes aventuras. Les contaba, también, que fue un regalo de
parte de su madre en su cumpleaños número siete. Su nombre era
Rolf: era simpático, tierno y juguetón. Siempre que llegaba del
colegio, Rolf lo esperaba en la entrada. Cuenta, también, que el
día que Rolf murió fue un día que marcó su adolescencia. Aunque,
cuenta también que a pesar del tiempo, aún imagina llegar del
trabajo y encontrar a Rolf en su puerta.
Wilmar David Parra
Pinocho
Pinocho, quien trabajaba en el bosque con su padre Gepeto,
vio llegar a lo lejos a una dama con siete niños. A medida que
se acercaban podía notar que no eran niños, sino enanos y una
hermosa princesa. Venían en busca de un carpintero que les ayudara
a construir su casa en el árbol. Gepeto les dijo que para eso debían
recolectar una madera especial que solo se podía encontrar en una
parte específica de un bosque aledaño, que era habitado por un lobo
muy feroz y que solo daba paso si se le llevaban manzanas rojas,
como las que le llevaba una niña con una caperuza muy bonita.
El fútbol
La esencia del juego es una fotografía espontánea con los
amigos, los familiares o, incluso, desconocidos que se reconocen
como iguales después del partido. El fútbol es, en primer lugar, un
unificador de pueblos, un acto que le pertenece a las calles, tanto
como las calles le pertenecen a quienes lo practican.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Leany Ramírez
El fuego
En el bosque de la eternidad y el sinfin se reunían en torno
al fuego algunos habitantes del lugar. Se discutía el porqué habían
quemado a Pinocho, si en cualquier momento podría convertirse
en niño, quizá el octavo enano que acompañara la niña, para llevar
comida a Blancanieves. Pues uno de ellos, el que siempre vestía
de rojo, fue atacado por el lobo en una tarde en que había dejado
de caminar con la niña, en los días en que escaseaba la comida.
Gepeto vocifera con dolor el esfuerzo que había tenido al
tallar al niño de madera. Los enanos denunciaban el feroz ataque
del lobo. Blancanieves gritaba con furia que ella podría empezar a
defenderse sola. Caperucita denunciaba las insinuaciones del lobo
en el bosque. La abuela tosía, y de manera ininteligible contaba lo
enferma que estaba y lo mal que se había puesto con la demora de
su nieta. El lobo se defendía, con la cola entre las patas, apelando
a que tenía mucha hambre.
De repente, hubo un silencio largo, y del fuego solo salía el
sollozo de Pinocho con el sonido de la madera quemada, del que
nadie se percataba.
Transmutación
Ya no sube escalas, ya no camina lento, ya lo ha hecho cansada
por mucho tiempo. Se encerró en sí misma y esperó. Durmió y
no quiso saber del amanecer, ya estaba cansada. El día que por fin
cambiara, que su dolor se esfumara, sería una nueva mariposa, o
quizá la serpiente solo cambiaría de piel.

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110 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos Grupo Juvenil El Callejón


Literario, Villa de Guadalupe, comuna 1

Juan Esteban Tabares Henao


Mi tía salió en su moto con fuego a sus lados, cuando pasaba
una calle principal se encontró con un dinosaurio rojo y otro
naranjado…
Juan Pablo Cano
Caperucita Roja salió de su casa con tres amigas para la
discoteca, se encontró con su novio y su mamá la buscó y la mandó
para España de castigo.
Laura Sánchez A.
Caperucita Roja salió de su casa con su amiga a llevarle
pasteles a su abuela y apareció un unicornio morado con azul y se
la llevó volando muy alto.
Sara Patiño Ramírez
Caperucita Roja salió de su casa con su amigo Joan para ir al
parque y de pronto se les apareció un hada madrina. Les concedió
un deseo y ellos le pidieron vivir en un mundo de fantasía.
Jhoan Valentín González Cano
1. Caperucita Roja salió con su amigo Pedro en busca de casa
para irse a vivir sola, ya estaba cansada de los mandados que le
encargaba su madre.
2. Caperucita Roja salió con ganas de buscar una aventura
nueva, pero al salir, un trueno la regresó de vuelta a casa.
3. Cuando sea grande, a aquel niño le gustaría hacer lo mismo
que su padre, a quien nunca conoció. Le pareció fantástico su
truco de magia.

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e l m i c r o r r e l at o : 111
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Miedo
Era de noche y el miedo se apoderaba de su cuerpo. Corrió
lo más rápido posible, pero ya era tarde, la cama estaba mojada.
Guillotina
Vio el festival de sangre salir de su cuello antes de que su
cabeza impactara bruscamente contra el suelo. Para su fortuna lo
siguiente le resultó mejor.
La casa estaba sola
Mis padres no llegarían hasta la semana siguiente. Estaba
todo listo a mi disposición. Mientras imaginaba todas las cosas
que podía hacer, ellos llegaron.
Pasos de libertad
Como una oruga que teje su capullo para un día convertirse
en mariposa, aquella mujer se puso a tejer para conseguir sus alas,
y así buscar su libertad. Lo que desconocía es que, a diferencia de
la oruga, ella siempre pudo volar.
Menú del día
Una vez más, aquel viajero, como casi todos los días, ya
satisfecho, dejaba tirado lo que quedaba de su plato de comida y
emprendía nuevamente su viaje, sin ser consciente de que acaba
de alistar el banquete para ese hombre descalzo, de costal que
probaba suerte al buscar ansioso el menú del día.
Neider Stewar González Cano
¡Se te hace tarde!
Nunca me imaginé que podía tener todo lo que tengo ahora:
carro, moto, una casa inmensa. Y como si eso no bastara, siento
que estoy viviendo el mejor día de mi vida. Pero, como todos saben,
no todo es color de rosa. El problema empezó cuando sentí que

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112 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

algo me perturbaba. Sentía como si alguien me arrebatara todo


eso que había conseguido con tanto esfuerzo. De lo único que me
acuerdo, cuando todo terminó, fue cuando mamá me dijo:
—¡Se te hace tarde!
Laura Sánchez
Colbón
Había una vez un colbón, se cayó y se pegó.
Invadida de luz contigo
Lleva ella tu sombra consigo
y tal vez al fin
solo había otro asombro
como clave de todo.
Juan Pablo Cano
No se brilla sin oscuridad.
***
Si te vieras con mis ojos, lo entenderías.
***
Curiosamente estaba sentado donde menos lo pensaba.
David Alejandro Valdez
Contigo o sin ti todo puede hacerse mejor: adiós, celular.
***
A pesar de las críticas de se lanzó, pero logró abrir su paracaídas.

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e l m i c r o r r e l at o : 113
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos I. E. Corporación de Programas de


Educación Social- corproe: centro, comuna 10

Ángel David Muñetón Durango


¿Dónde se encuentra la paz?
Un misterio que debes resolver, en algún lugar de la faz
puedes buscar, no te dejes envolver, solo tú eres capaz, sabes el
tiempo disponer.
Gina Caicedo
No tengo nada en mi cabeza
Estoy concentrada en lo que pasa fuera de mí. Por eso no
tengo nada para escribir, si no escribiría todo sobre la tristeza de
mi existencia y la desolación que ahoga y deshace mi corazón.
Guillermo del Valle S.
Esta mañana estaba en mi cama y me levanté para prepararme
para ir a estudiar, y mi esposa me dice:
—No te vayas, quédate conmigo.
—No, mi amor, tengo un compromiso. Quiero terminar mi
bachillerato porque quiero formar un futuro para más adelante —le
dije yo.
Maestro
Mientras caminaba, encontré a un vagabundo. Al escucharlo
hablar, noté en él una sabiduría que, si solo cerrara mis ojos, se
confundiría, claramente, con la de un maestro.
Ante tal suceso mi pregunta surgió:
—¿Qué te llevó allí?
Con una profunda tristeza me dijo:
—Un primer cigarrillo que acepté.

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114 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Aparición
Mientras contemplaba lo hermoso de un atardecer a la orilla
del mar, de repente, la vi. Ella era la mujer más bella que mis ojos
han visto. Me dije: «¡Le tengo que hablar y contemplar su lindo
rostro!». Me fui acercando y ella, con la mitad de su cuerpo hundido
en el océano, me miraba inquietante. Cuando estaba por llegar a
su lado, se sumergió entre las azules aguas y no la he vuelta a ver.
Juan Camilo Rodríguez
Pudo haber sido
Pudo haber sido por ti, pudo haber sido por mí, pudo haber
sido, incluso, el aleteo de una mariposa. El hecho es que nos
perdimos para siempre. El hecho es que nuestro amor llegó a su
muerte.
Verónica Agudelo
Por tu partida
De tanto pensar mi vida y encontrarme malherida por los
golpes de tus palabras, que día a día recibía, me levanté la falda y
me tomé un guaro por tu partida.
Juan Carlos Montoya
De tanto pasar por tu casa
y mirar esa mona hermosa
me dieron ganas de ir a la floristería
y comprarle un ramo de rosas
pero me acordé que lo que llevaba
era para comprarle a mi mamá unas cosas.

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e l m i c r o r r e l at o : 115
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Tania Mandela
Entre sueños y risas
Ellos, entre alegrías, abrazos, sonrisas y mucho amor, crearon
una escena llena de colores e imágenes entrecortadas. Corrieron,
se miraron con grandes ojos de felicidad, hablaban como dos
humoristas inventando historias. Entraron al agua cristalina de
una piscina… pero todo acabó cuando sonó la alarma y ella abrió
los ojos.
Carlos Mario Guzmán Misas
Y Dios creó a Adán y Esteban
Desde el inicio de los tiempos Dios creó el sol, la tierra, la
luna, el mar y toda la naturaleza. Pero sintió que faltaba algo a tan
linda creación. Solo pensaba: «¿Qué será lo que me falta?».
Tuvo un momento de iluminación y creó a Adán y a Esteban
y les dio todas las cosas que necesitaban. Les dijo que no podían
comer de la fruta del árbol prohibido, la pera, porque pasaría algo
muy malo.
Una tarde, una mujer muy bella se acercó y lo instó a comer
del árbol ilegal y esto tuvo sus consecuencias. Esteban sintió deseos
por Lucy, la incitadora, y decidió engañar a Adán con esa mujer.
Desde entonces inició la heterosexualidad en la tierra, algo
prohibido por Dios, nuestro padre creador.
Guillermo Torres
¿Qué soy para ti?
Soy lo más temido por muchos, tanto que hay quienes
desperdician su vida preparándose para mi llegada. Hay quienes
no quisieran encontrarme nunca. Otros me ven como lo inevitable.
Hay quienes dicen no temerme, pero basta que desmejoren
un poco para que se aferren a su esperanza: Dios.

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116 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Por otro lado, hay quienes ven o esperan en mi llegada el paso


hacia una mejor vida, sin problemas.
Soy tantas cosas para todos que he decidido definirme como el
bien al que temen los malos, aunque me seguirán llamando muerte.
Mery Benavides
Ninguna clase de sospechas
La píldora anticonceptiva la inventó una monja, llamada
Sor Teresa, para dársela a todas las hermanas del convento para
que no quedaran embarazadas y así no levantar ninguna clase de
sospechas.
Carlos Steven Domicó
Las campanas de oro
En un pueblo, cuyo nombre ya nadie recuerda, había una
torre del reloj, con un campanario de oro.
Un día hubo un incendio e hizo que las campanas cayeran y
rodaran hacia una quebrada. La gente que trataba de ir por ellas
no volvía, se desaparecía. Fue cuando la gente empezó a pensar
que las campanas estaban malditas, que tenían un demonio que
las cuidaba.
Hasta el día de hoy nadie sabe nada de las personas que
intentaron recoger las campanas. Y todo aquel que ha intentado
ir a sacarlas ni lo dejan acercarse a la quebrada.
Sebastián Galeano Sánchez
La pata sola
Había una vez una pareja campesina, un hombre y una
mujer. Ella era muy hermosa. Él salía a trabajar todos los días muy
temprano en la mañana. Cuando él se iba, ella se arreglaba muy
bonita y se iba para el pueblo.

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e l m i c r o r r e l at o : 117
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Un día, ella llevó un hombre del pueblo a su casa. Era tácita


la mala suerte.
Su esposo llegó más temprano de lo acostumbrado y los
descubrió, sacó la peinilla, le cortó la cabeza al hombre y la pierna
izquierda a la mujer. Y huyó lejos lleno de ira.
Ella, sin esposo y sin pierna, tomó rumbo al bosque. La gente
cuenta que en las noches la han visto merodeando cerca de donde
era su casa.
Jorge Eliécer Chavarriaga Hinestroza
Amaneció feliz y contento esta mañana. Se bañó porque tenía
que ir a trabajar, pero miró el reloj y eran las dos de la tarde.
***
Él dormía acompañado de su amada, al despertarse lo que
abrazaba era la almohada.
Diana Marcela Parra Escobar
Hoy abrí la nevera, ¡oh sorpresa!, encontré un tigre negro y
feroz. Sin molestarlo saqué el jugo para mi almuerzo.
Juan Camilo Arboleda
Hoy me levanté, prendí el bombillo de la cocina y me sorprendí
al ver un enorme dragón dentro de un vaso, porque no está bien
decir que me asusté con un pequeño ratón.
***
El niño triste está llorando. Lágrimas blancas van mojando
su cara, tan nostálgica que refleja soledad.
Lehider Ríos
Esta mañana fui a la caballeriza y no estaba mi caballito de mar.
***
Ella amaneció con el negro en su negro amanecer.

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118 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
Él era un árbol que quería ser un libro para dar conocimientos,
hoy es papel higiénico.
Mónica Patricia López
Hoy soñé con mi príncipe azul y al despertar me encontré
con la bestia.
Julián López
Ever-Rest
Todos, siempre, molestaban al pequeño Ever, por ser tan
diminuto. Sus hermanos eran los cerros más altos que había y a los
que la gente más visitaba. Se sentían orgullosos de su gran altura,
tamaño, corpulencia y belleza.
Un día de invierno llegaron turistas a visitar los cerros más
altos. Una familia se confundió y fue a parar al cerro más bajo,
donde el pequeño Ever. La familia enfureció, porque consideraban
esta situación una pérdida de tiempo. Maldecían a Ever, mientras
de forma extraña empezó a subir agua que mojaba los pies de los
extraviados visitantes. Eran las lágrimas de Ever, acongojado.
No todo era malo para Ever. Junto con aquella familia estaba
Rest. Casualmente, el menor y el más pequeño de la familia, quien
al ver tanto alboroto decidió apartarse de su sangre con ánimos de
meditar un poco. Estando solo, comenzó a hablarle a la montaña
y le dijo inocentemente:
—Así que no les gustas por tu tamaño, entonces salían
lágrimas que quedaban en el suelo. También me ha pasado en la
escuela. Sé fuerte.
—Prometo serlo —contestó Ever.
Entonces sucedió que las lágrimas de Ever se fusionaban
y empezaron a crear maravillas: rocas, árboles, montes, incluso
animales.

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e l m i c r o r r e l at o : 119
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Ever crecía y crecía, y miraba desde abajo a sus hermanos.


Y crecía y crecía hasta que miraba desde arriba a sus hermanos.
Fue así como el pequeño Ever y el pequeño Rest formaron el
gran monte Everest.
Daniela Echeverri
El aterrizaje en el planeta tierra fue perfecto. Lo mejor de
todo fue el banquete.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me encontré un perrito.
Al mirarlo me causó ternura y le dije: «Perrito lindo». Y él me
respondió: «Tú también».
Yeraldín Caro
Esta mañana, cuando salí de mi casa, iba a coger el bus. Como
no pasó, cogí mis zapatos voladores y llegué al colegio en un minuto.
Yénifer Paola Yepes
Esta mañana, cuando salí de mi casa, noté algo muy extraño:
la ruta del bus ya no era la misma, ahora pasaba por las estrellas y
su parada era la luna.
Mary Geny Mazo Jaramillo
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me preocupé porque
no vi a nadie en las calles. Y pensé: «¿Qué pasó?». De pronto, venía
un perrito corriendo y gritando:
—¡Se acabó el mundo, se acabó el mundo, se acabó el mundo
para don Tomás!
—¿Cómo así? ¿Qué pasó? —Le pregunté.
—Falleció anoche cuando estaba escribiendo un cuento.
—¿En serio? Yo también estoy escribiendo un cuento, pero
después de lo que le pasó a don Tomás no escribo jamás.

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120 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

María Camila Muñoz


Esta mañana, cuando salí de mi casa, le dije a don Diego, el
ciego:
—Cómo te ves de elegante.
Y él me respondió:
—Tú también te ves bellísima.
Jaminton Smith Tamayo
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me di cuenta de que estaba
lloviendo y me cubrí con el paraguas que aún no he comprado.
Yenny Zapata
Esta mañana, cuando salí de mi casa, sentí una cosa horrenda
entre el frío y la oscuridad del amanecer. Unas manos atemorizantes
se posaron sobre mis hombros. Doy vuelta y comprendo la causa
de mi temor: era mi novio, que me sorprendió con mi ex.
David Mazo
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me iban a robar, pero
yo los robé primero.
José Payares Cervantes
Esta mañana, cuando salí de mi casa, sentí un vacío en mi
cuerpo. Entonces me di cuenta de que el bolso se me había olvidado.
Mariana Herrera Betancur
Esta mañana, cuando salí de mi casa, caminaba tranquila
hacia el colegio. De repente me sentí muy preocupada, algo me
faltaba. Era terrible la angustia que sentía. Me detuve. Me tocaba
el cuello, me miraba las manos. Finalmente me di cuenta de que
había dejado en casa mi cadena tobillera.

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e l m i c r o r r e l at o : 121
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Carlos Barrios
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me encontré con un
amigo al que no veía hace tiempo. Cuando me saludó, me acordé
de que él llevaba tres años muerto.
Ismael Coba
Esta mañana, cuando salí de mi casa, escuché unos gritos y
lamentos. Decían: «¡Auxilio, auxilio!», me detuve y miré. Era una
hormiga que arrastraba a un zancudo.
Laura Katherine Agudelo
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me confundía en medio
de toda la gente, y nadie me miraba. Sentí como si ya no existiera.
Juliana Tangarife
Esta mañana, cuando salí de mi casa, fui derecho al paradero.
Estaba de afán. Cuando me monté en el bus me di cuenta de que
tenía los zapatos cruzados, no tenía aretes, y, lo peor, no me había
peinado. Fue un caos total, ya no podía hacer nada.
Mateo Luján Loaiza
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me di cuenta de que cada
día amanece de un color diferente y que si salgo quince minutos
antes alcanzo el bus y llego temprano.
Lisímaco García
Esta mañana, cuando salí de mi casa, no pude hacerlo, porque
la puerta estaba abierta.
El origen de la soledad
En el reino de la felicidad todo era alegría. Todos vivían en
armonía. Hasta que cierto día llegó al reino un tirano que hizo
que todos, incluyendo al rey, se doblegaran ante sus peticiones.

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122 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Estas consistían en que trabajaran dieciocho horas diarias,


que cambiaran los colores por el gris intenso. No quedaba tiempo
para compartir, todos se volvieron tristes y amargados.
Pero un día se unieron y decidieron acabar con el tirano.
La única solución era matarlo. Lo planearon todo y él cayó en la
trampa: un profundo abismo. Pero desde entonces todo es soledad,
porque ese episodio marcó sus vidas.
Andrés Restrepo Arboleda
Esta mañana, cuando salí de mi casa, vaya sorpresa me llevé,
mi vecino no tenía su traje de superhéroe.
Angie Licet Hidalgo Rico
Por fin, mi jefe no lo podía creer, después de cinco años
trabajando llegué temprano. Salí de mi casa como siempre a las
6:00 a. m., estaba en el paradero del bus cuando, de repente, me
llegó una idea: «Me voy a ir volando». Volé y volé hasta mi trabajo
y por fin llegué temprano.
Marisol Quintero García
Era un hombre alto y musculoso, de aspecto temible. Estaba
en la casa vestido con un mantel y la escoba en la mano. Su mujer lo
miraba asombrada, seguía el movimiento de sus caderas al barrer,
ella sonreía. Quiso tener sexo con pasión, pero él con pasión barría
la casa.
El origen del amor
Hace muchos años en un pueblo llamado Soledad solo habitaban
personas que vivían sin hablar. En las tardes hablaban muy poco y
los demás se encerraban es sus habitaciones. Una mañana alguien
despertó y se preguntó: «¿Cómo serían estas personas con más
entusiasmo y gracia?».
Reunió a todos en la plaza y les preguntó:

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e l m i c r o r r e l at o : 123
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

—¿Ustedes saben qué es el amor?


Todos se miraron y preguntaron:
—¿Qué cosa es eso?
—El amor es simple y sencillo, es lo que hacemos cada mañana.
Dar las gracias, saludar, trabajar. Amar es reír, es respetar y sonreír.
Desde entonces el pueblo empezó a reír y a compartir, y desde
ese momento se alejó la soledad.
Omar Puerta
El origen del reloj
Era una vez un leñador que vivía en una historia sin tiempo. Se
proponía muchas tareas, pero no sabía cuándo empezar ni cuando
acabar. Un día descubrió que por medio del sol podía orientarse y
distribuir el tiempo. Descubrió que según la sombra del sol podía
determinar si era mañana, mediodía o tarde. Hizo un círculo en
un papel y en el medio le puso una aguja. La sombra de la aguja en
el papel le mostraba qué hora era. Y así nació el reloj.

Grupo corproe. Fotografía: Humberto Londoño

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124 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos Grupo de Periodismo, I. E.


Ciudadela Nuevo Occidente. La Aurora, comuna 7

Carolina Espinosa Ríos


Recuerdo el calor
Me desperté, hacía mucho frío. Habría preferido el calor.
Curiosamente me acordé de las dulces palabras y abrazos calientes
de mi madre.
¿Cuál es el sentido?
Si me preguntaran, ¿cuál es el sentido de la vida? Yo respondería:
los colores, vivir al máximo, el amor.
El trabajo que hacemos cada día para sobrevivir, eso no es
nada.
Isabella Villera Cuadrado
Y cuando te miré a los ojos, sentí todo el dolor que sentiste
años atrás, el de esa niña que sufrió el abandono de su madre.
Cristina Espinosa Ríos
El reloj nunca para
Hace veinte años sembré un árbol y hoy lo miro cayéndose,
como mi cuerpo después de los años.
La infancia
Recuerdo la infancia en la que vivía en la completa ignorancia,
cuando me revolcaba en la arena y creía que todo era un chiste.
Hoy extraño esos momentos.
Crecí
Cuando era pequeña soñaba con alas, hoy sueño con un
ascenso.

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e l m i c r o r r e l at o : 125
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Víctor Aguirre Muñoz


Dos motocicletas estaban huyendo a gran velocidad de la
persecución de la policía, al parecer habían hurtado muchas joyas
para alcanzar puntos y avanzar de nivel en un grandioso videojuego.
David Aicardo Agudelo Patiño
Su gigante era fuerte y valiente, su gigante era su mamá, la
que siempre estuvo ahí.
Final
Desperté sin sentido a la vida. Decidí morir para ser feliz,
pero hacía mucho tiempo mi felicidad ya se había ido en ese fatal
accidente.
Anyi Paola Montoya M.
El año pasado quería ir al mar, pero se me calmó con un baño.
***
Cuando pensaba en vivir la vida, ser inspirada, ser feliz, todo
cambiaba en un abrir y cerrar de ojos. La realidad era un encierro,
un lamento, una depresión.
Mauricio Rodríguez
¡Huy!, ¡qué dolor!, ¡duele!
Nooo. Por favor, no me sigas clavando esas estacas en mis
hombros. ¡Duele! Los necesito. Pero, a pesar de los ruegos, el espíritu
siniestro seguía y seguía… hasta que no pude más. Y para poner
fin a este tormento, me desperté, por fin. (Docente I. E. Ciudadela
Nuevo Occidente).
¡Qué horror!
Cuando destapé las piernas de mi anciana tía, descubrí que
tenía las mías.

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126 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Me asusté, caí de rodillas ante su cama que olía a perfume, a


talco de bebé, olía a recuerdos.
Me dolió entender que quizás yo también estaría en silla de
ruedas si no me cuidaba de golpes y demás.
Patas de palo, cola de pez. No, ¡qué horror!
Valentina Velásquez
Hoy estaba tomando una fotografía y me entretuve mirando
un atardecer.
Víctor Aguirre
Mi tía, después de un pequeño accidente, no podía caminar,
todo el tiempo andaba apoyada en unas pequeñas muletas.
Un día mientras dormía en su cama yo alcé su manta y debajo
encontré un tatuaje, que simbolizaba el amor por las personas
discapacitadas.
Jasson Camilo Arcila Quiroz
De verdad que la tía se tapaba sus piernas con esa manta, porque
en años anteriores un médico amputó ambas por equivocación.
(Docente I. E. Ciudadela Nuevo Occidente).
Carolina Espinosa Ríos
Una vida larga
La vida es un camino, es lo que dicen todos.
Yo digo que es como un árbol que crece y crece y cuando las
personas ven que es muy grande y productivo lo cortan.
Así es la vida para mí.
Noche lluviosa
Era una noche lluviosa, me sentía sola. Ya hacía varios días
que mi tío se había ido de la casa. Fui a visitarlo al cementerio. Fui
a la tumba donde estaba, ya que él ahí trabajaba.

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e l m i c r o r r e l at o : 127
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Isabella Villera
—Mamá, ¿el físico importa?
—Hija, cuando vas a un jardín, ¿qué flores eliges primero?
—Las más bonitas.
Fue en ese momento cuando entendí todo.
Cristina Espinosa Ríos
Había una vez un ratón de biblioteca. Cada vez que iba a la
biblioteca ahí estaba soplando los libros viejos. Pero no puedo
juzgarlo, pues yo solo tengo unas orejas grandes y mi cola larga.
El fantasma
Era de noche, estaba lloviendo y estaba muy oscuro. Yo estaba
leyendo con una linterna cuando noté que la puerta de mi cuarto
se abrió, lentamente. Volteé la mirada hacia la ventana y vi una
silueta que miraba hacia fuera. Supe que era un fantasma por las
cadenas que arrastraba y porque levitaba. Le pregunté por qué las
cadenas, y él me respondió:
—Por cada mal que he hecho.
Vi en su mirada que estaba arrepentido y le pregunté:
—¿Quieres una tacita de té?
—Con gusto —me respondió con una sonrisa.
Juzgamos sin saber. Por ejemplo, cuando vemos un fantasma
huimos despavoridos, sin saber que encontramos un amigo.
Paso a paso
Mientras el atardecer caía, miraba los pasos que dabas para
alejarte de mí.

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128 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos grado 6.° . 3 Ciudadela


Nuevo Occidente. La Aurora, comuna 7

Sara Cano Monsalve


Mi gran amigo el oso
Había una vez en un bosque un Oso muy torpe y muy divertido,
tenía una bella novia Osita, de familia muy importante, que no
quería al Oso.
El Oso estaba desesperado y le pidió ayuda a un castor. Él le
recomendó que se fuera bien vestido y se portara muy decente en
la cena de esa noche con los padres de Osita.
Pero mientras Oso iba hacia el lugar de la Cena, se dio cuenta
de que él era feliz así con su personalidad. Entonces, terminó con
Osita.
Yency Paola Palacios Ramos
El examen
De repente me levanté, me bañé, me vestí, almorcé y me fui
para el colegio. El profesor Álvaro nos hizo un examen al azar y
felizmente lo gané. Me sentí tan feliz, pero tan feliz que me senté a
leer un libro debajo de un gran árbol. Cuando abrí el libro saltaron
mariposas y animales que me gustaban. Me sentí feliz.
Alexander Pimiento Delgado
Una vez, en una fiesta, me dieron arroz con frutiño. Cuando
logré llegar al baño fue demasiado tarde, todo estaba consumado.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Yeferson Daniel Araque Muñetón


Por accidente
Estaba en mi coche último modelo. No vi el semáforo y seguí
derecho. Me choqué y quedé supermal. Cuando desperté me di
cuenta de que todo era un sueño, una fantasía.
Milton Sebastián Montoya Mesa
Estaba andando en el centro de la ciudad, cuando todo mi
mundo se fue. Recibí la peor noticia de mi vida. Desde entonces no
seguí siendo el mismo. Me dijeron que no clasifiqué a las finales.
Cristina Espinosa Ríos
Una rosa negra
Un día estaba caminando en un campo de rosas, todas eran
rojas. Entonces noté una rosa roja, era única y hermosa. La arranqué.
Hoy tengo cuarenta y ocho años y, todo este tiempo, la rosa
ha estado conmigo.
La tristeza
Muchos piensan que la tristeza es una maldición. Yo pienso
que es una compañera fiel, porque la alegría es pasajera, se va en un
parpadeo. Pero la tristeza es eterna. Ella siempre me acompañará.
Yo soy la que la olvida.
En la noche
Era de noche, se veía la puerta para salir de mi casa. Subí
las escaleras, cuando la luz se fue me aterré y salí corriendo. Fue
cuando vi una sombra que me seguía. Toqué la puerta, volteé la
cabeza y vi a mi vecina.
Belleza
La belleza es cuando me siento y libero mi arte.

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130 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Valentina Marín Rivera


Logros
Había una vez una niña que quería ser una diseñadora, pero
logró ser una doctora y todos sus pacientes quedaban con vida
eterna.
Carolina Espinosa Ríos
Solo lloraba
Ella lloraba y lloraba, parecía que no iba a terminar de llorar,
hasta que terminó de picar la cebolla.
Wendy Dahiana Tabares Salinas
¿Cómo ser bonito?
Solución. Yo me veo bonita todos los días porque Dios me
da día tras día la vida y todo lo bello que me brinda. Y soy amable,
ordenada, aseada, amorosa conmigo y los demás, así no tenga el
mejor cuerpo, la mejor cara. Pero la sencillez hace que una sea
hermosa.
Lina María Restrepo Rúa
La belleza
La belleza es un motivo de estar lindo o linda, o bien arreglado.
Vamos a ver unas reglas para estar bello:
Maquillarse.
Ponerse ropa linda.
Hacernos un peinado que nos luzca.
Ponerse unos zapatos que combinen con la ropa.
Luego, salir a pasear un rato.
Valentina González Graciano
Una se vuelve linda queriéndose sin importar lo que te digan
ni lo que pase.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Joanna Villa Ortiz


Para mí ya somos lindos, ya que somos hechos a la semejanza
de Dios. Tenemos una belleza interior.
Una idea para vernos más lindos es hacer ver nuestra belleza
interior. Otra muy importante, es tener una buena autoestima,
aceptarnos y valorarnos nosotros mismos.
Claro que también cuenta maquillarse y arreglarnos, pero
sin ponernos una máscara, sino a la vez mostrar mis dos bellezas.
No solo nos volvemos bonitos exteriormente, sino que también
interiormente. Y para mejorar esta belleza, no solo basta arreglarnos,
además, vale tener un corazón amoroso, afectivo, humilde, con
valores, que se acepte a sí mismo como es y a los demás como son,
ya que todos tenemos físicamente bellezas diferentes.
Juliana Zapata Vélez
Blancanieves no quiso comer la manzana del refrigerio,
porque estaba podrida.
***
Blancanieves no quiso lavar el baño. Se enojó con su madre,
entonces se fue para la calle y se encontró con siete amigos que la
hicieron fumar el bosque.
(Participante del proceso, Corporación El Megáfono).

Lizeth Valentina Mesa


Esa es mi mascota
Llegué a mi casa y sus lamidos fue lo primero que recibí al
abrir la puerta.

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132 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos Jóvenes Positivos

Silvia Patricia López


—Había una vez uno, dos días.
—No.
—Un día llegué a la escuela.
—Oh, no, ¿qué dices? A casa.
—Salí al parque.
—No. Al parque no. Al patio
—Y vi todo redondo.
—No es redondo, es cuadrado.
—Me pareció horrible…
—No. Asombroso.
—Ver que todo era redondo...
—Que no era redondo, sino cuadrado.
—Pero de repente me dormí.
—¡Oh, no! ¿Qué te pasa? Era, desperté y todo mi mundo
había vuelto al revés.
—¡Oh, por Dios! Es, a la normalidad.
—Con sus hermosas locuras.
—Que no son locuras, que son figuras.
Ingrid Sánchez
La alameda de vidrio
Esperó a que llegara el bus transparente a través de las calles
de vidrio, para entrar por hermosos senderos llenos de árboles
y flores y transparencias. A través de los cuales logró ver una
alameda de vidrio.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Karol Alejandra Castrillón Zapata


Si fueras de vidrio, ¿cómo te llamarías?
—Un día en aquel pueblo…
—No, amigo. No es un pueblo, estaba en la ciudad.
—Conocí a un abuelo…
—No, hermano. Es a un amigo.
—Que tenía la duda de que un día estaba sentado.
—No. ¡Bahhh!, estaba era soñando.
—Que se preguntaba ¿Si yo fuera agua cómo nadaría? Pero
todos sorprendidos dijeron…
—Era, ¿si yo fuera de vidrio cómo me llamaría?
—Él, aburrido y angustiado, dijo: «me llamo Rafael».
—Falso, falso —dijo su amigo—. Es contento, y se dio un
nombre fantástico.
—Y nunca lo dio a conocer. Su otro amigo dijo: «si yo fuera
pájaro»…
—No, amigo, es: Si yo fuera animal, ¿cómo reaccionaría?
Y nunca se dieron una respuesta concreta.
Mariana Gómez
La vida en blanco y negro
Una mañana al despertar, de repente abrí mis ojos. Entonces
en mi cuarto todo lo veía a blanco y negro. Yo, así toda asustada,
salí como la Fantástica flash, a ver qué era lo que estaba sucediendo
y por qué todo estaba a blanco y negro. Entonces busqué muchas
soluciones para ponerle color al mundo. Recurrí a toda la gente
y les pedí que me ayudaran a darle color a los cuadros, a las cosas
y a todo para que no quedara sin color. Y luego de un tiempo le
fuimos poniendo color a la vida en blanco y negro.

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134 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Cuento dos
—Una tarde, al terminar mi siesta, me desperté y veía todo
verde y rojo…
—No, Fantástica, era blanco y negro.
—Entonces me asusté y salí a comer…
—No, Fantástica, saliste como flash a ver qué pasaba.
—Ah, sí claro, entonces salí a buscar muchos arreglos verdes
y rojos.
—No. Arreglos no. Soluciones. Es que, fantástica, tú te enredas
mucho.
Pinocho fue al zoológico
Una vez Pinocho fue al zoológico y se encontró con un
oso panda. Él lo saludó y le dijo «¡Hola!». Pero el oso panda no
le contestó, porque estaba comiendo. Entonces Pinocho le dijo:
«¡Chao!». Siguió recorriendo el lugar. De pronto se encontró con
unos elefantes, unos eran adultos y los otros eran bebés. Pinocho
le dijo: «Quiero jugar con ustedes, pero tengo que ir a recorrer
todo el zoológico». Entonces se encontró con más animales como
tigres, leones, cebras, leopardos, hipopótamos, patos, micos,
monos, ardillas, serpientes. Cuando llegó la noche, Pinocho estaba
cansado, pero feliz de haber visto tantos animales en su increíble
y maravilloso día.

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e l m i c r o r r e l at o : 135
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos I. E. Rodrigo Lara Bonilla

Laura Yised Vásquez Gómez


Soy una ciudad
Soy una ciudad feliz y alegre, que anda muy contenta respirando
la naturaleza con mis ciudadanos, con mis edificios, mis uva, mi
comida, mis colegios.
Mis ciudadanos son muy responsables y estudiosos. Yo
soy muy feliz con ellos, pues me cuidan y no me tiran basuras y,
además, me quieren.
Soy una ciudad
Soy una ciudad feliz y alegre que anda respirando la naturaleza
muy contenta con mis ciudadanos, con mis edificios, mis uvas,
mi comida, mis colegios.
Mis ciudadanos son muy responsables y estudiosos. Yo
soy muy feliz con ellos, pues me cuidan y no me tiran basuras y,
además, me quieren.
Nicol Arenas
El pueblo más pobre y más rico del mundo
Había una vez un pueblo llamado Manrique, tenía casas
muy pobres. Pero tenía personas muy honestas y divertidas y en
las noches podían dejar las puertas de las casas abiertas, porque
nadie entraría a robar.
Y a mí me gusta salir por las noches a pasear con mis amigos
por el jardín.

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136 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Daniel Mesa
En una noche
Una noche mi mamá me dijo que dejara de leer libros y me
los botó todos. Yo, en ese momento, me sentí muy mal porque mi
pasión eran los libros, y ya todos mis sueños estaban en la basura.
Y esa noche no dormí de solo pensar en mis libros. Yo me volé por
la ventana y fui a la biblioteca más cercana y presté todos los libros
que pude traer en mis manos, porque mis sueños son primero.
Y no voy a dejar que nadie me diga que no haga lo que me gusta.
Jean Paul García
Un día, caminando por la calle, vi mi sombra diferente, me
asusté y salí corriendo.

Microrrelatos Grupo Jóvenes Jac Carpinelo

Jhojan Alexis Marín Toro


El niño
Érase una vez un niño que se acostó a dormir, y él soñó que
estaba dibujando. Cuando se levantó, el dibujo estaba ahí.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos Grupo fepi: Fundación


para el Fomento de la Educación Popular
y la Pequeña Industria, comuna 1

Paulina Ortiz Pulgarín


Mi día de cristal
Un día yo me desperté y cuando miré vi que todo era de cristal:
mi tele, mi ropa, mi pijama, hasta yo era de cristal. Me levanté y me
fui a la cocina, porque sentía mucha hambre. Y entonces me comí el
desayuno, me cepillé los dientes, me bañé y me fui para la escuela,
y mis cuadernos eran de cristal. Yo aún no lo podía creer. Cuando
llegó el recreo hice nuevos amigos, porque antes me mantenía con
mi amigo imaginario, entonces jugué con ellos. Cuando terminó
la escuela y comí, me acosté a dormir. Al siguiente día, cuando
desperté, ya todo era como antes y me puse muy contenta.

Grupo fepi: Fundación para el Fomento de la Educación Popular y la Pequeña Industria.


Fotografía: Humberto Londoño.

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138 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos I. E. La Milagrosa, grado 7. °.

Valeria Moreno Enríquez


Hoy, cuando salí de mi casa, caminé por una calle muy oscura
y sola. No se escuchaba nada, solo mi respiración. De repente,
apareció un duende con un sombrero muy grande y negro. Al
lado estaba una extraña criatura con cicatrices en la cara y en la
mano un cuchillo ensangrentado. Yo me asusté y apareció una
sirena con alas y me sacó de ahí. Ella cantaba hermoso, pero era
muy fea. Me llevó hasta el colegio y dijo que volvería por mí para
que no me hicieran daño.
***
Una pequeña niña
vivía en Marte,
bailaba tango.
La gente la criticaba.
Entonces ella se deprimió.
La gente la discriminaba.
Y todo terminó cuando ella se suicidó.
***
Estaba yo, llena de problemas y muy triste, parada en la cima
de una montaña. Pensaba en suicidarme, pero decidí sentarme a
pensar antes de hacerlo.
De pronto, llegó una persona muy extraña, que yo no había
visto antes, y me dijo:
—Piensa bien antes de suicidarte. Todavía tienes una vida
por delante. Estás parada en la esquina de la vida —y desapareció.

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e l m i c r o r r e l at o : 139
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Brayan Daniel Manco Durango


Hoy, cuando salí de mi casa, vi una nave de extraterrestres.
Vi a un caballo con alas. Vi a un perro con tres cabezas. Vi a un
hombre caballo. Vi a una persona con cinco manos y ocho pies.
Vi a un hombre caimán.
Jhanpool Bernal Lara
Hoy, cuando salí de mi casa, vi que había una bruja volando.
Me miró y me sonrió y me dio comida. Me montó a su escoba, pero
la escoba no pudo volar. Así que llamó a su gran dragón y me trajo
hasta el colegio. Pero antes la bruja me dio una moneda de oro.
Pero rápidamente un duende apareció y me la robó. Y desapareció
por un portal que nunca jamás volví a ver.
***
Una niña
en un bosque solitario
buscaba a Toño.
Toño se casó
y dijo: «¿Por qué te casaste Adonay?».
La gente dijo: «¿Qué le pasa a Lupita? No sé.
Todo terminó en una parranda de diciembre.
Daniela Castro
Hoy, cuando salí de mi casa, en medio del pasto vi hadas,
se me acercaron y me hablaron al oído, aunque no entendí. En el
camino para el colegio me encontré a un duende muy amigable
que me acompañó todo el trayecto.
Emanuel Bello
Hoy, cuando salí de mi casa, vi algo impresionante: la señora
de la esquina no estaba vendiendo buñuelos.

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140 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Jesica Marcela Úsuga


Hoy, cuando salí de mi casa, vi un árbol que me hablaba y
me aconsejaba. Tenía unas hojas hermosas y brillantes. Tenía un
amigo conejo, que cantaba muy lindo. Los dos me acompañaron
hasta la escuela.
***
Parada en una esquina de la vida me di cuenta de lo maravilloso
que era todo. Y que nuestra imaginación podía llegar más allá de
lo posible.
Ana Sofía López Orozco
Hoy, cuando salí de mi casa, vi a unos zombis que se estaban
comiendo a todas las personas. Vi a unos extraterrestres. Vi
unicornios con tres ojos. Vi una casa viviente. Vi señores que
viajaban en el tiempo. Vi hombres caballo. Vi hombres caimán.
***
Un unicornio
en la tierra
asustaba a la gente
la gente dijo: «Qué bonito unicornio».
El unicornio se marchó.
Y todo terminó cuando él se asustó.
***
Un día desperté en una esquina, mirando a la nada.
Me encontré solitaria, sin compañía. Hasta que apareció un
ángel, que me acompañó, me ayudó a salir de mi soledad
y me dijo que estaba parada en la esquina de mi vida.

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e l m i c r o r r e l at o : 141
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Juan Carlos Muñoz Oliveros


Era un escritor
en su estudio,
escribía para ser reconocido mundialmente.
Al principio no lo logró.
Entonces se dijo: «Lo lograré, yo lo sé».
La gente dijo que no lo iba a lograr.
Todo terminó cuando escribió los libros más fa-
mosos y vivió feliz en su casa, en la luna con sus
dos unicornios, 108 hijos y cuatro esposas.
***
Hoy, cuando salí de mi casa, vi a diez unicornios volando por
los cielos. Uno se me acercó y me ofreció un rico helado, el cual
salía por su trasero. Luego vi como apuñalaban a un negro, y de
sus heridas salía salsa de chocolate, y unté mi helado con la salsa.
Luego llegué al colegio y vomité un arco iris porque el helado me
dio indigestión.
Valeria Yepes Olaya
Había una vez una niña llamada Mariana. Ella se sentía
decepcionada de su vida. Odiaba todo. Se sentía sola. Lo único
que quería era desaparecer. Estaba parada en la esquina de la vida,
viendo lo malo que siempre le pasaba. Se sentía viviendo en la
oscuridad. Se reprochaba lo fea que se veía. Se angustiaba por los
fracasos cometidos.
Hasta que despertó de esa pesadilla y ahora es feliz, porque
comprendió lo bello que es vivir.
Jimena Martínez Flórez
Esa era yo, una simple chica con muchos sueños. Lo malo es
que en la vida no todo es derecho ni fácil. Hay esquinas pequeñas,

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142 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

partes donde nos podemos quedar atascados, sin avanzar ni salir


de ahí.
Por mucho que lo intentara, sentía que no lo podría lograr.
Solo me pasaban cosas malas. Hasta que un día, de tanto intentarlo,
logré salir, cumplir mis sueños, y logré sentirme orgullosa de mí.
Aunque tengamos dificultades y esquinas que nos impiden
llegar derecho, solo hay que aprender a superarlas y salir adelante.
Ana María Vergara
Había una vez una niña llamada Alejandra. Tenía muchos
problemas y se sentía estancada. Nada le salía bien. Todo lo que
hacía fracasaba. En su vida no había nada lindo. Solo tenía un
amigo. Era el único que cuando la veía deprimida le ayudaba.
—Mi vida es un asco —decía—. Creo que estoy parada en
una esquina de mi vida, la cual es oscura y nada linda.

Ilustración tomada de la página de Facebook de Gerineldo Humorista Gráfico

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e l m i c r o r r e l at o : 143
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Microrrelatos Universidad de Antioquia,


Facultad de Ciencias Económicas

Carolina Parias Restrepo


Ese día jugaba la selección Colombia. Sonaban las trompetas,
ondeaban las banderas. Me dirigí donde el jefe, para solicitar el
permiso y salir más temprano del trabajo. Él, muy amargado me
contestó: «¿Sí?, cuando llueva de para arriba». Y, ¡oh, sorpresa!,
empezó a brotar agua de la tierra.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, iba de afán, corriendo
para alcanzar el bus. De repente, me tropecé y salté del susto. Estaba
en mi cama, después de cinco minuticos más.
***
Un loco con ideas suicidas
colgado de un bonsái
quería acabar con su dicha
dijo que la horca estaba muy alta
la gente lo miraba y se reía
todo terminó en el manicomio, nuevamente.
El origen de los colores
Había una vez un niño en un pequeño pueblo donde todo
era muy oscuro. Él iba a la escuela, aprendía sus lecciones, pero
en el fondo sabía que algo le faltaba. Le gustaba ir a mirar las
montañas y pensaba: «Qué hermoso sería todo si fuera diferente».
Se levantó, arrancó una flor de la tierra, la metió en un recipiente
con agua, le vertió cinco litros de amor y revolvió con el dedo
meñique. Dejó caer dos gotitas sobre el río, dos gotas en la tierra,
y otras dos se las llevó el viento. Después de un rato las montañas

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144 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

estaban resplandecientes; el agua, cristalina y las flores, de diversas


tonalidades.
—¿Qué has hecho? —Le preguntó su madre.
Él respondió:
—Los colores del campo, mami.
Andrés Montaño Madrid
Él despertó esperando el saludo de su fiel amigo, el pez, como
de costumbre. Antes de ir a buscarlo, inquieto por el silencio, vio a
su nuevo gato mojado y con una mancha de sangre en sus bigotes.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, olvidé que vivía en el
cielo y no empaqué mi par de alas.
***
Ha estado parado en la esquina de la vida por los últimos años.
—¡Ya no puedo más! —dijo él.
Su madre le dio una cachetada y regañándolo le dijo:
—¡Desde que estudias poesía has dicho eso muchas veces! No
tengo la culpa de que tu padre haya comprado la casa que queda
en la esquina de la Calle Vida.
El origen de las etnias
Un día Eva le preguntó a Adán cómo repartiría sus riquezas
y sus tierras entre sus hijos. Adán sin pensarlo mucho le dijo que
todo lo tenía resuelto.
Al otro día, en la madrugada, llamó a sus seis hijos varones
y les dijo:
—Mis tierras y mis riquezas no son suficiente para todos.
Así que haremos una competencia, el primero en cumplirla será
el ganador.
Adán le indicó a dónde debían llegar, pero no les dijo por cuál
camino ir. Así que cada uno emprendió por su propio camino. El

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e l m i c r o r r e l at o : 145
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

mayor, creyéndose el más astuto, decidió no ir por tierra, sino por


el mar. Al cruzar los mares su piel se destiñó y su cabello se volvió
de color amarillo. El segundo hermano decidió excavar y llegar a
través de la tierra. Su piel se oscureció al ensuciarse con la tierra
y su cabello se encrespó por culpa de las rocas. El tercero decidió
ir por el volcán. No esperaba que su cabello se tornara rojo como
las llamas del volcán. El cuarto decidió volar y al caer fue tanto
el dolor que sus ojos se estiraron y su cabello más liso quedó. Los
dos menores, que eran gemelos, salieron juntos y atravesaron el
túnel. Pero los atrapó una avalancha. Al tiempo lograron escapar,
pero notaron que por culpa de las rocas su estatura se disminuyó
y su piel en un color café se transformó.
Adán los estaba esperando en la meta. Y vio que todos
llegaron al tiempo y totalmente distintos. Feliz repartió sus tierras
equitativamente.
***
Un día, que estaba en la calle, me di cuenta de que todos
empezaron a desaparecer, y me sentí muy feliz porque supe que
podía hacer todo lo que quisiera. No alcanzaron a pasar treinta
segundos cuando escucho una voz muy fuerte y cerca que decía:
«¡Levántate que vas a llegar tarde a estudiar!».
Eveling Andrea García Trujillo
De repente me caí, al despertar lo vi, lo pensé y vi al gran
roble desvanecerse.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, noté que el tiempo se
había detenido y el bus me había dejado.

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146 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
El payaso negro
en el cielo azul
volaba
una gran flecha lo hirió
dijo: «¡ay de mí!»
la gente dijo: «viene un meteorito»
dejó un gran vacío en el cielo.
***
Estaba parada en una esquina de la vida y me di cuenta de
que era la última.
Vanessa Hernández Holguín
En medio de mi clase de astronomía me pregunté si era
posible escapar de esta bóveda maldita de pesadillas. Recordé,
inmediatamente, que vivía en el interior de un cadáver.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, y al observar a una mujer
en estado avanzado de gestación, me pregunté: «¿Será posible
lograr la plenitud sin la protección de aquel ser?
***
Mi madre estaba en la habitación
viendo televisión
a su alrededor volaban algunos zancudos
después de analizar sus movimientos se los llevó a la boca
al observar cómo saboreaba su sangre
me di cuenta de los grandes colmillos
que sobresalían de sus labios.

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e l m i c r o r r e l at o : 147
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
Parado en una esquina de la vida, a punto de cobrar el penalti
que me llevaría a la cima del triunfo, recordé que fue un tiro de
esquina que me llevó a preguntarme: ¿de esta forma se siente elegir
lo correcto? Y lo erré.
Sergio Torres Arboleda
Cuando desperté sentía que algo no estaba bien. Me sentía
diferente y al cabo de un rato descubrí lo que pasaba: estaba parado
en el techo y todo estaba al revés. Un segundo después sonó la
alarma y desperté de nuevo.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, ocurrió algo terrible:
por más que corrí y corrí, ese pitido apagó todas las esperanzas,
las puertas del Metro ya se habían cerrado.
***
El Brayan
parado en el Parque Berrío
buscaba a su próxima víctima
cuando la encontró, sacó su navaja
«Dame todo lo que tengas», dijo
la gente miraba asombrada
su víctima le dio todo lo que tenía
Brayan terminó en la morgue con un disparo en la cabeza.
El origen de la amistad
En el único pueblo del mundo, creado por Dios, cada persona
era completamente autosuficiente. Por esto no existía ninguna
relación social entre ellos. Ni siquiera se saludaban. Un día Dios
se percató de esto y decidió poner a una persona más en el pueblo.
Pero esta persona tenía algo especial: era diferente a los otros.
Él comenzó a interactuar y a establecer relaciones con todas las

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148 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

personas del. Pero lo más importante fue que comenzó a animar


a las personas para que se relacionaran. Y así sucedió. Todos se
volvieron amigos, y se dieron cuenta de que eso era lo que les faltaba
en sus vidas. Es así como surgió la amistad. Dios, al ver esto, supo
que había hecho un gran trabajo y descansó.
Yiseth Hernández Jiménez
Ella trató de despertar una mañana, pero es allí donde se
encuentra con su cruel realidad.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me dirigí a la parada
del autobús, el frío se filtró por mi cuerpo, y fue allí donde recordé
mi desnudez.
Cristian Torres Arboleda
Entonces fue el mejor jugador del mundo. Despertó sin piernas.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, lo supe… era mi día.
***
Parado en una esquina de la vida analizo ese estado gris en
el que estoy. Al otro lado, justo en el extremo más lejano, veo lo
feliz que era y aún puedo ser. Pero no, ella me atrapa y me dice:
«Todavía no te vayas».
Sebastián Naranjo Cataño
Aquella mañana, aún estaba dormido, entre mis sueños me
despertó aquel recuerdo de un trabajo para la universidad sin
hacer. Al abrir los ojos noté que todo me había quedado grande,
nuevamente.
Faber Alexis Ospina Meneses
Si hubiese aceptado a tiempo su partida, quizás no hubiera
pasado toda mi vida muerto.

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e l m i c r o r r e l at o : 149
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, el parque del frente
estaba absolutamente solo. Y, entonces, lo entendí: los jíbaros no
madrugan.
María Paula Bedoya Zapata
De repente, sentí un deseo insaciable de volar, de nadar por
las profundidades de los mares como una sirena. Pero lo que más
anhelaba era que volvieras a este mundo.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, con unas ganas enormes
de vivir, corrí imparable para cumplir mi horario, pero me dejó
el colectivo.
***
Una mujer en el salón de clase
escucha al profesor
este les lee un microrrelato que en una de sus frases dice: «una
mujer deja a su marido por otra mujer»
de repente, la expresión de los estudiantes fue de total asombro
y la mujer salió de su clase convencida
de que este no era su lugar.
El origen de las mariposas
El dios Aripos siembre buscaba el equilibrio entre todos los
seres vivos: los animales, las plantas y los seres humanos. De repente,
empezaron a morir muchos seres humanos. Esto causó un gran
desequilibrio en la naturaleza. Aripos pensó que tenía que buscar
rápido una solución y se le ocurrió crear un ser muy particular.
Este tenía que ser tan libre, pero a la vez tan efímero como la vida
y el alma de cada ser humano. Que debería morir cuando viaje
alrededor del mundo y sobre el océano. Entonces creó un ser que
primero es oruga y luego se convierte en una hermosa mariposa.

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150 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Sara López Zapata


Me despierto en la madrugada y noto que puedo atravesar
las paredes de la casa. Lo más sorprendente es que puedo ver a las
personas que yo sé que ya no son de este mundo.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me encontré con la
soledad. La misma soledad que siente una madre con la ingratitud
de sus hijos.
El origen de la luna
Al principio de todos los tiempos existía una mujer a la que le
gustaba la oscuridad, por el silencio y la calma que esta le ofrecía.
Ella era una mujer resplandeciente. Todos los hombres la deseaban,
era hermosa. A ella le gustaba sentirse deseada, le gustaba la fuerza
de atracción que ejercía en los demás. Pero no quería que nadie la
poseyera. Fue tan intenso su deseo que una noche se elevó hacía
el cielo, y desde allí nos baña con su resplandor. Solo sale en las
noches y los hombres la llaman Luna.
Klisman Aldair Arias Tabares
Un hombre se mira en el espejo y ve que su reflejo parpadea.
Después ve que se va alejando. Siente que alguien lo toma por los
hombros.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, noté que era muy temprano
para dar un paseo. Aun así, no me resistí, me bajé del carro, en la
fachada había una «v». Aunque no entendí lo que quería decir.
Cuando entré, me di cuenta de que este iba a ser mi último día.
***
Parado en una esquina de la vida pensando por qué el hombre
pasó la calle.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Cristian Aristizábal Ramírez


Escucho sonar la alarma. Siento que el frío se convierte en
calor. Abro mis ojos y me doy cuenta de lo más importante: me
he perdido el desayuno.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me di cuenta de que
nunca salí, de que no era mi casa, de que era de noche y de que
esos hongos estaban potentes.
***
Esta mañana salí de mi casa y por las prisas no me percaté de
lo más importante: matar al dinosaurio mientras dormía.
***
Únicamente debía tomar una decisión, pero ¿cuál sería la
correcta? ¿Devolverme o cruzar? Al fin escogí la peor opción:
quedarme parado en la esquina de la vida.
Juan Pablo Acosta
Acto de magia
Cuando salí de clase en lo único que pensaba era en saciar esa
hambre que carcomía mi estómago, pues no comía nada desde las
seis de la mañana. Puse mi almuerzo en el microondas y el olor del
recalentado me aguzó más el hambre. Cuando abrí la coca, solo
había una paloma adentro.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, llegué temprano al Metro.
Vi a una hermosa chica. Cuando llegué a la clase, ella estaba allí.
***
Parado en la esquina de la vida vi que el semáforo cambió a
rojo, y seguí mi camino.

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Alejandra Arcila López


Como todas las noches, quise dormir. Pero el ruido de mis
pensamientos no me dejó. En ese momento me di cuenta de que
el poder más grande que tenía era yo mismo.
***
Una artista
encerrada en su propia mente
intentaba salir de allí con todas sus fuerzas y su imaginación,
pero se rindió
la gente no lo sabía
y ella prefirió quedarse para crear su obra más grande:
su propia y encantadora realidad.
***
Parada en una esquina de la vida, me di cuenta de que la vida
era un espiral.
El origen de la luna
Dulce María le hacía honor a su nombre. Era la niña más
tierna y dulce que existía. Tenía unos ojos grandes brillantes. Pero
le daba mucho miedo la oscuridad. Un día decidió enfrentar su
temor. Con sus ojos mágicos iluminó al cielo, y con la mirada más
encantadora de todas creó una lámpara gigante y que no se pudiera
apagar. Así fue como Dulce María, la niña de los ojos mágicos, creó
la luna, la lámpara para alumbrar las noches oscuras.
Carolina López Sarmiento
«Es solo una pesadilla», se decía mientras cerraba fuertemente
los ojos e intentaba disipar esa extraña sensación. Se sentía como si
su cuerpo se estuviera hundiendo en su cama. Apretó más duro los
ojos y llegó la tranquilidad. Se sentía libre. Más ligero que nunca,
como si estuviera flotando. Sintió un raro dolor en su cabeza y
decidió abrir los ojos. Vio que no era su habitación, pero era el

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

mejor espacio en el que podía estar. Había estado durmiendo en


una lluvia de estrellas.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, tuve que dar un paso
atrás, me devolvió la sorpresa de la oscura niebla, que inundaba
la calle. Era una hermosa mañana.
***
Un ángel encerrado en el infierno
¿sería su quemado plumaje? ¿O el ahogo del dolor que no lo
dejaban volar?
No lo sabía, pero no dejaba de luchar:
«solo un poco más», exclama, mientras siente que con las
manos acaricia el cielo
apareció el cielo una última vez
cayeron sus brazos, su mirada y su fe.
Diego Cardona Urrego
Ese viernes salí del taller de microrrelato. Abro los brazos y
digo: «¡Por fin, fin de semana!». Y en mis brazos cae una mujer
hermosa. Quedé sorprendido con el acontecimiento. Entonces
me doy cuenta de que estaban lloviendo mujeres.
***
Esta mañana venía en el Metro, sonriendo. Entonces me
acuerdo de que no tenía clase. Aquella sonrisa desapareció de
inmediato.

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154 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Angie Erazo
Sueño realidad
Me desperté como a media noche. Escuché una voz que me
decía que fuera al espejo. En él vi a una mujer destrozada, que
se parecía a mí. La observé por horas, y me di cuenta de que esa
mujer era yo. Comprendí que tenía que ser yo misma y dejar de
ocultarme. Escuché que tocaban a la puerta, abrí y me desperté.
Era solo un sueño. Cuando bajé de mi habitación mi madre me
preguntó:
—¿A qué te levantaste al espejo a media noche?
Yo no contesté.

Ilustración: Angie Erazo

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Tus ojos me revelan


Cuando le pregunté cómo estaba, ella siempre decía que bien.
Pero sus ojos me revelaban que su corazón ya no sentía lo mismo.

Ilustración: Angie Erazo

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156 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Dejar salir lo que siento


Era un día lluvioso. Me senté a esperar a que escampara.
Mientras observaba cómo llovía, me puse a pensar cómo me sentía.
Y la lluvia me limpió de todo lo que tenía que dejar salir.

Ilustración: Angie Erazo

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Daniel Esteban Giraldo Ramírez


El último hombre en la tierra
Salí de mi casa hacia mi trabajo. Todas las mujeres me miraban
y me seguían, pues todas ellas sabían la ardua tarea que me esperaba.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, vi que el mundo estaba
al revés, y pensé: «¡No vuelvo a tomar!».
Sebastián Cossio Galindo
Era un día normal, llegué al estacionamiento, me monté en
el lomo de mi dinosaurio y salí para el trabajo.
***
Esta mañana cuando salí miré a las palomas cuando salían
de la escuela, entonces me devolví a mi nido.
María Alejandra Velásquez Ramírez
Esa noche los ruidos debajo de mi cama eran tan fuertes, eran
unos sollozos desconsolados, que me obligaron a preguntarle al
monstruo que vivía allí si había visto ratones.
***
Tenía tanto miedo de estar en ese lugar tan oscuro y maloliente,
lleno de animales y telarañas. Sentí que se acercaban unos pasos y
escuché esa horrible voz que decía: «¿Será que aquí lo encuentro?».
Ya sabía que se refería a mí. El humano me estaba buscando. Traté
de esconderme, pero me resbalé. Vi que la luz se esparcía poco a
poco. Y, finalmente, me halló. Tenía tanta repugnancia de sentir esos
pies tan sudados. Me sentí tan humillado cuando dijo, finalmente:
«¡Este zapato tiene pecueca!».
***
Hace poco cumplí ochenta años. Y odio tener que dejar de
reír por el hecho de que los demás estén concentrados. Detesto

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158 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

parar de bailar porque mi pareja está cansada. Me aburre el hecho


de tener que entrar rápido a mi casa cuando está lloviendo. Creo
que estoy empezando a odiar la vida. La edad me está afectando.
La mirada
Y ella le lanzó esa mirada con la que, seguramente, enamoraría
a cualquier hombre…
Claramente, ese hombre pensaba en unos ojos, y no, preci-
samente, en los de ella. Es más, ni siquiera eran los ojos de una
mujer.

Ilustración: María Alejandra Velásquez Ramírez

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e l m i c r o r r e l at o : 159
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Anny Sashell Vera Sánchez


Como siempre, ella muy cansada decidió dormir. Entró en
ese mundo perfecto que solo se imaginaba en sus sueños, y no
salió de allí.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, llovía muy fuerte.
Una gota cayó en mi hombro. Lo curioso fue que, al mirarla, ella
también me miró y sonrió.
Isabela Taborda Estrada
Ella se enamoró de una mujer encantadora y fascinante. Sin
embargo, no se dio cuenta de que la muerte ya estaba comprometida.
***
Y la noche se despertó con miedo a la oscuridad.
Mateo Herrera Londoño
Luego de pasar la tarde con mis amigos en casa, salí y no
recogí el desorden. Al regresar encontré la casa en perfecto estado,
y mi madre me recibió con una sonrisa. Al verla, sorprendido, le
pregunté: «¿Te sucede algo?». «¿Te encuentras bien?»
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, recordé que era el primer
día de vacaciones.
Jhon Alexis Quintero Roy
Un día un cocodrilo tocó a mi puerta y dijo:
—Disculpa, ¿tienes algo de orégano que me regales? Es que
estoy preparando a un humano, pero está muy insípido.
Vida y muerte
Cuenta la historia que la vida gastó todo su tiempo buscando
a alguien que la comprendiera. Un día se encontró con ese alguien.
Era despiadado, pero comprensivo. Frío, pero encantador. Agresivo,

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160 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

pero tranquilo. He aquí la historia de cómo la vida encontró a la


muerte.
Daniela Gutiérrez
Esa tarde llegué de la universidad. Estaba agotada del trabajo,
del estudio y de mi vida personal y muchas cosas más. Me quedé
dormida en el sofá. Al abrir mis ojos noté algo raro, solo podía ver
el color verde, azul y amarillo. Me levanté asustada y vi que mis
manos eran peludas, y caminaba en cuatro patas. Creí que era lo
peor que me podía suceder. Luego de pensarlo, me dije: «Timón
solo duerme, corre y juega. No tiene novia ni nadie que lo moleste».
Entonces decidí que yo quería seguir siendo mi gato.
Stephany Jaramillo Montoya
Cada día era mejor. No había niños viviendo en la calle. Los
hombres no se mataban entre sí. No había tristeza. No hubiera
cambiado mi vida por nada, pero sonó la alarma y tuve que despertar.
***
Esta mañana me disponía para ir a mi clase. Tomé las llaves de la
moto y la encendí. Tenia bastante prisa. Pensaba en todas las labores
que me esperaban. Estaba tan estresada. Hasta que un recuerdo
me dio tranquilidad. Supe que no tendría más preocupaciones,
pues por estar tan apresurada había muerto ayer.
Darlen Dalayder Viveros Benítez
Era una noche fría. Sabíamos que iba a llover. Nos acostamos
tranquilos y solo fue al día siguiente, cuando desperté en la cama
de mi vecina, que descubrí que mi casa se había inundado
El origen de las suegras
Cuentan los ancianos que cuando los hombres decidieron
oponerse a los dioses, estos los castigaron atando a la vida de su

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

amada a un ser intratable, que siempre se entromete en sus vidas.


Así fue como nacieron las suegras.
Daniela Zuleta
Algo me empujaba a caer del nido. Casi me hiere la cara. Mis
alas estaban gigantes, filosas y ansiosas por emprender el vuelo. En
tres minutos ya estaba en Barbosa. Tomé agua del río y comí unas
semillas y unos gusanos. Visité a mi amada. Ella no me reconoció.
Cómo iba a hacerlo, si su amante despertó siendo una hermosa
ave. Ya estaba ansioso por saber qué animal sería mañana.
***
Esta mañana por la puerta de mi casa pasaba un río de lava.
Todos agonizaban. Se veían unos seres raros en el firmamento.
La única luz era la de un ser en el cielo montado en un fantástico
animal. Muy tarde comprendí que la teoría salvífica era cierta.
María Camila Patiño Patiño
Una mañana desperté y me di cuenta de que estaba viviendo
con la persona más maravillosa que había conocido. Justo en ese
momento supliqué por estar en el cielo.
Andrés Felipe Chaparro Castellanos
Por fin podría dejar de saborear ese sabor amargo que deja
el silencio.
Trabajo de paloma
Como todos los días, me levantaría a comer unos granos de
maíz. Abrazaría muy fuerte a mi amada, besaría con dulzura a mis
crías, y emprendería mi trabajo: observar todo el día a las personas
para poder encontrar al indicado y poder cagarlo encima, para
que pueda tener un día con suerte.

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162 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, quedé frío con la mirada
perdida, y en un abrir y cerrar de ojos me di cuenta de que salí de
ella antes de los nueve meses.
Manuela Isaza Madrid
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me di cuenta de que al
que madruga Dios lo ayuda, pues el señor que se montó primero
a la ruta, que me dejó, sin querer dejó sus alas.
Sebastián Berrío Montoya
Después de romper el bloque de hielo de trece metros de
altura y cuatro metros de grosor, Juan, por fin, se convenció de
que la tierra era una pelota montada encima de dos tortugas.
Jonathan Calad Zapata
Esta mañana, cuando salí de mi casa, miré al cielo y lo vi un
poco extraño. No era el mismo de siempre. «Bienvenido», me dice
el diablo.
***
Un día me cansé de estar en mi caverna, entonces decidí
que era momento de salir de ella. Después de mucho caminar, ya
cansado, y sin notarlo, me encontré en un denso bosque. Me recosté
contra un árbol por un instante. De repente, sentí la picadura de
una víbora y grité. La víbora me mira fijamente a los ojos y dice:
—Morirás.
A lo que yo respondo:
—¿Cuándo el veneno de una víbora ha matado dragones?
—¿Quién eres tú? —pregunta la víbora.
Como un hombre sabio, río, y le doy las gracias por haberme
despertado de mi sueño. Mi camino aún es largo.

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e l m i c r o r r e l at o : 163
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
Cierto día me paré en el borde de la vida. No tenía certeza
de lo que había en el fondo de ese abismo. Así que decidí saltar.
Mientras caía me di cuenta de que no tenía las gafas. Entonces
decidí ponérmelas. Y ellas me revelaron que apenas estaba saliendo
del vientre de mi madre.
Juan David Rave Vásquez
Esta mañana cuando salí del orfanato, me encontré con un
hombre el cual hacía diecisiete años salió con mi madre a comprar
la leche.
Estefanía Olaya Correa
Esta mañana, cuando salí de mi casa, miré el reloj, iba cogida
de la tarde. Mi angustia aumentó. Pasé la puerta y subí las escalas.
Mis compañeros ya estaban en el salón hablando de lo que hicieron
el día anterior. Me relajé, y entendí que, aunque iban veinte minutos
de la clase, el que debía llegar temprano venía más tarde que yo.
Juan David Díaz
Esta mañana, cuando salí de mi casa, encendí el carro, manejé
hasta la universidad. Cuando me bajé del carro me acogió una
nube. Creo que excedí el límite de velocidad.
Manuela González
Esta mañana en una sala de espera estaba sedienta. Lo único
que había era una pecera. No tuve opción, la bebí. Y me quedé
viviendo en el fondo de la pecera.
Juliana Arango Cárdenas
Esta mañana cuando venía estripada contra la ventanilla del
bus, pensaba que si tanta gente no utilizara el servicio público me
perdería el privilegio de sentir el grajo del señor de al lado. No me
salpicaría la saliva de la señora que habla fuerte. No me sentiría

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164 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

mareada con toda la variedad de lociones que la gente se echa. Sin


esto mi día sería triste, incompleto y sin sentido.
Stefany Martínez Patiño
Esta mañana, cuando salí de mi casa, noté que los buses
desaparecían. Opté por soltar mis alas.
***
Me sentía vacía, su recuerdo me consumía. Me sentía que-
mada. Ya no sé si era producto de mi imaginación. Decidí ir por el
cuchillo. El cielo estaba estrellado, no sé si más que yo. Quizá nadie
me había hecho sentir lo que significaba amarme a mí misma. Así
que destapé aquel Gato Negro, tan negro como lo que quedaba en
mí, o quizá tan vino tinto como la sangre que recorre mis venas.
Poco a poco me desvanecí. Y ahí, ahí me di cuenta de que estaba
parada en una esquina de mi vida.
Johan Camilo Vanegas Abellaneda
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me propuse dejar mi
pasado atrás, pero me enfoqué tanto en ello que olvidé quién era.
***
Parado en una esquina de la vida te observaba pasar todos
los días, sin atreverme a decirte: «hola». Y ahí entendí que al amor
le hace falta más coraje y menos silencio.
Weimar Arley Palacios Ramírez
Esta mañana, cuando salí de mi casa, ya iba en la esquina, de
repente, me pregunté: «¿Algo se me olvida?». Claro, me acordé,
me di cuenta de que se me olvidaron las llaves, me quedé afuera,
entonces me metí por la cerradura.

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e l m i c r o r r e l at o : 165
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Melissa Patiño Lopera


Esta mañana, cuando salí de mi casa, no llegó el bus. Pero
aquel chico, al que siempre miraba por la ventanilla cuando se
montaba en su moto, me invitó a abrazarlo.
***
La madre
sentada en aquel parque de todos los días
esperaba a quien se llevó a su hija
las vecinas murmuraban
ella seguía con su mirada en el infinito
después de cinco años no pierde la esperanza
vuelve a la soledad de la noche en su habitación.
***
Estaba de nuevo allí, en esa esquina sin saber para dónde coger.
De repente gritan: «¡Ayuda, se muere!». Ahora estudio medicina.
Alexander Chaparro
Esta mañana, cuando salí de mi casa, el cielo se estaba
destiñendo. La ciudad empezaba a palpitar y los rayos del sol se
asomaban por entre la densa nube de esmog.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, vi frente a mí otra
grandiosa oportunidad de corregir mi jodida existencia. Ella me
miró fijamente y con voz incisiva me recordó que no estaría toda
la vida esperándome.
Julián Calle Villada
Esta mañana, cuando salí de mi casa, me sentía extraño. Tuve
la sensación de que algo me faltaba. Me devolví, pero al llegar a mi
casa vi a mi madre llorando, con una fotografía mía en sus manos.
Entonces comprendí mi extraño sentimiento.

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166 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Valentina Seguro Ocampo


Esa mañana ella sentía su cuerpo diferente, más confortable
que otros días. Pensó que era gracias a la gran noche que había
pasado con sus amigas. En ese momento sintió ruidos en la cocina.
Ahí estaba la razón de su fantástica noche haciéndole el desayuno.
***
Esta mañana, cuando salí de mi casa, estaba a punto de
disponerme a escuchar música en el bus. Cuando, de repente,
sentí un gran vacío en mi ser. Se me había quedado el almuerzo.
El origen de las estrellas
En un principio estaban el Sol y la Luna. El Sol siempre estaba
feliz y radiante. En cambio, la Luna siempre estaba triste y sola. El
Universo viendo a la Luna apagarse cada vez más, decidió crear a
unos seres pequeños, pero con un brillo gigante, a los que llamó
Estrellas. Estas se convirtieron en la compañía inseparable de
la Luna. Desde entonces la Luna y las Estrellas se encargaron de
iluminar las noches.
Nicolás Santiago Arias
Esta mañana, cuando salí de mi casa, guardé el rencor en un
bolsillo y se lo entregué a la viuda, para que lo enterrara junto a
su ser amado.
***
Parado en el centro de la vida se miró al espejo, revolcó su
cabello, encontró una cana. Entonces entendió que solamente
debía esperar a la muerte.
Cómo obtiene la energía la luna
Él se encontraba solitario, como siempre. Caminaba varios
kilómetros al día, descubriendo el mundo que lo rodeaba. De
pronto, algo descendió del cielo. De repente, la luz que iluminaba el

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l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

ambiente se desvaneció. Pero aquel objeto extraño y lejano brillaba


con tanta intensidad que alumbraba todo a gran distancia. Él decidió
ir a ver lo que sucedía. Cuando llegó, quedó perplejo al ver lo que
tenía frente a sus ojos. Se trataba de una hermosa joven. Ella, con
una sonrisa nerviosa, le hizo saber que se encontraba frente a una
grata compañía. No lo dudó. Pasaron la noche juntos. Al otro día
el sol brillaba. Él se sentía cansado y solitario, como siempre. Se
levantó a observar a su alrededor, no encontró a aquella joven con
la que había compartido el fugaz amor de una sola noche. Entonces
fue cuando comprendió que, aunque no se volvieran a encontrar,
ella siempre estaría ahí, iluminando sus noches más oscuras.
Érica Sorelly Henao Mayo
Una niñera
en un parque muy nublado
cuidaba a su pequeño niño
este desapareció
entonces la niñera preguntó. «¿Qué fue lo que pasó?».
Las nubes se lo llevaron.
***
Discutía con él. No sabía qué pasaría. Pensé que todo acabaría.
Solo sabía que de allí no pasaría, pues estaba parada en la esquina
de mi vida.
El origen de las nubes
Hace mucho tiempo los seres humanos podían subir al cielo
a visitar a los dioses. El acceso al Olimpo era por medio de unas
escaleras talladas en una piedra gigantesca. Los dioses cansados de
no tener privacidad y de tener que cumplir todas las peticiones de
los humanos, decidieron hacer algo al respecto. Ese día destruyeron
la gran piedra con las escaleras. Además, decidieron crear las nubes

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168 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

para tener mayor privacidad. Desde entonces las nubes cubren el


cielo y, dependiendo del humor de los dioses, salen blancas o negras.
Leidy Maryan Giraldo Vélez
Una mujer diferente
se encontraba en un mundo que no era el suyo
su postura frente al mundo limitaba su ser
simplemente no podía ser
y decidió cambiar el mundo.
***
Parada en una esquina de la vida miré hacia atrás y vi cuántas
vueltas había dado para llegar al mismo lugar.
Jazmín Córdoba
La mejor madre del mundo
estaba en un pueblo muy olvidado
ella trabajaba muy duro para sus hijos
llegaba siempre a su casa muy cansada
«Sacaré adelante a mis hijos», pensaba
la gente murmuraba de ella porque sus hijos no existían
todo terminó cuando, por fin, salió del siquiátrico.
Angie Daniela Chica Medina
Un joven de Medellín
sentado sobre un hongo gigante
cantando su canción preferida
la gente lo miraba asombrada
él se burlaba de todos
todo terminó en la cama de un hospital, con una sobredosis.

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


e l m i c r o r r e l at o : 169
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

***
Parada en una esquina de la vida, sobre un puente observaba
a todas las personas que pasaban, mientras pensaba: «¿Cuál será
mi próxima víctima?».
Eder Alexander Serna Arango
Un niño
en un páramo
veía la luz del sol
le decían loco
él descendió
cerró sus ojos y frío quedó.
Julieta Vázquez
Pedaleando por el pasado
Las horas transcurrían con agitación. El corazón se aceleraba
a cada paso. Sin pensarlo se acercó a su habitación y en medio de
su desordenada vida decidió, con fuerte emoción, conectarse para
hablar con su amiga Natalia, que era, por cierto, su única amiga.
Todo comenzó seis meses atrás cuando le llegó una invitación
a su Facebook. Era de Natalia López: piel morena, cabello crespo
y largo, ropa delicada y sobria. Sus ojos, como el mar, llenos de
azul paz. La imaginó con una voz melodiosa, diciendo su nombre.
En aquellos seis meses pasaron muchas cosas. Daniel era un
punkero rehabilitado, ermitaño que distraía su mente escribiendo
trivialidades en vez de inyectarse heroína. Sus conversaciones
giraban en torno a temas comunes. Natalia le insistía para que se
vieran en persona en algún parque de la ciudad: El Bicentenario
o el Parque de los Deseos, o que fueran a teatro. Daniel siempre
evadía la invitación y la aplazaba con alguna excusa. Durante los
seis meses que estuvo chateando con Natalia se volvió más sobrio,
no hacía más que comer, dormir, ir al baño y chatear.

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170 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Daniel pasaba las noches encerrado en su oscura habitación,


escuchado punk y pensando en Natalia. Ella, en cambio, se daba un
baño rápido, se aplanchaba el cabello, se vestía ropa provocativa,
cambiaba sus ojos por unos lentes de contacto negros, y se iba a
cualquier parque de la cuidad, sin dios y sin ley.
Seis meses y un día después, Daniel decide encontrarse con
Natalia. La cita es en el Parque del Periodista. Al verla, siente que es
muy diferente a como se la imaginaba, a pesar de sus fotografías. La
sintió como un amargo trago de muerte súbita. Su corazón quedó
helado. Pero no pudo dejar de amarla. Se subieron al monumento
de la bicicleta junto a los niños de Villatina. Mientras se besan,
Natalia le dispara por la espalda, haciendo de este su último viaje
en bicicleta. Lo último que alcanzó a escuchar Daniel fue: «Usted,
maldito cerdo, mató a mi hermano de una sobredosis. ¡Jíbaro
maldito!».
¿Qué pasaría si mi vida fuera aquella alucinación?
Yo, María Magdalena, me la paso del Parque del Bicentenario
al Parque del Periodista. Del Parque del Periodista al Prque de la
Toma. En mi vientre se engendra el hijo del demonio. Con cada
instante mi aspecto se ve cada vez más huesudo, desordenado y
maloliente. Se acerca mi misión de salvar al mundo del apocalipsis.
Solo debo apuñalar mi vientre y matar al demonio que llevo dentro,
antes de que el gallo cante tres veces.
***
Mi hogar en el sanatorio
entre bocas abiertas y saliva por el sueño
en una habitación amoblada y oscura, en lo más recóndito del
hospital mental de Bello
vivo con mis amigos, los que sobran de la sociedad
cada noche nos reunimos y cada uno lleva a su amigo muerto

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


e l m i c r o r r e l at o : 171
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

para jugar al baile de los cuchillos


y disfrutar de un coctel de píldoras.
La puta triste
A sus dieciséis años ya estaba más tocada que un piano.
Ninguno la miraba más arriba de sus senos para ver sus ojos tristes.
Ella, triste y pálida, se echa su último polvo en el espejo quebrado.
***
La moto a cien por hora. Subiendo por las lomas de Manrique
hace un pique. La madre del motociclista prepara la comida.
Mientras, su hermana se lima un callo en la sala de la casa. Una
niña juega con sus muñecas. El hombre de la moto llega a la puerta
de su casa. Sin percances: ¡pum! Dispara por la espalda el sicario.
Su hermana y su madre lo ven sangrante y gritan. La niña sale al
balcón y lo ve, desprevenida.
Andrés Oquendo
Me encontraba en la misma cama, en la misma habitación.
Y al salir caí en la cuenta de que aquella no era mi mujer.
Juan José Cossio Aristizábal
Lo desconocido
Me levanto, era luna llena. Observo por el grueso cristal y
digo: «¡Qué hermosa se ve la luna desde el espacio!». Me pongo
mi traje y salgo a reparar mi nave. El universo se ve tan extenso. Es
tan poco lo que sabemos de él. Aprieto algunos tornillos. Enciendo
los motores y salgo a explorar fuera de mi libro.
***
Me encuentro a media noche de pie en la Calle Vida, pensando
de esquina a esquina: «¿Cómo lo hizo? ¿Cómo evadió toda caza
sin dejar un rastro?». Busco con ansias alguna pista del asesino.

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172 e l m i c r o r r e l at o :
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

Meto mis manos en los bolsillos y siento un filoso puñal. «¿Cómo


llegó esto ahí?».
Jéssica Alexandra Reina Arcila
María Clara
Estaba en el parque pensando en su abuela, que estaba enferma.
De la nada apareció un rayo de luz, alumbrando su camino. Y se
dijo a sí misma: «Este es mi fin». Lo que no sabía era que ese era
el inicio de todo.
Yosu Elcorobarrutia Arango
Parado en una esquina de la vida, mirando el universo de día,
vio un agujero de gusano y fue hacia él. Cuando dio el primer paso
se dio cuenta de que estaba en un libro de astrofísica y se enredó
en la teoría de cuerdas.
Alex Chaparrro
Parado en una esquina de la vida esperaba con determinación
a que apareciera aquello que hacía tiempo ya tenía a mi lado. Pero
nunca lo quise ver. Y envenenado con mis propias ideas me fui de
cara al abismo con los ojos cerrados.
Yeraldín Rincón
Parada en una esquina de la vida pude mirar hacia atrás y
realmente tuve que pedirle perdón por las veces que la viví.
María Isabel Pérez Giraldo
Parada en una esquina de la vida vi lo poco que he recorrido
y lo mucho que me queda por recorrer.
El origen de la oscuridad
Hace mucho tiempo el dios Sol se preguntaba por qué estaría
tan solo en el espacio. Un día la nostalgia llenó sus ojos a tal punto
que comenzó a llorar. El más grande de los dioses pasando penas, y

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


e l m i c r o r r e l at o : 173
l a c o t i d i a n i d a d c o n ta d a pa r a e l f o m e n t o l e o

solo por no saber ni tener idea de que los hombres, desde la tierra,
lo acompañaban.
Después de un tiempo, y de tanto llorar, se empezó a apagar
poco a poco. Esto era la muerte del dios Sol. Y, sorprendentemente,
ni una chispa de luz lograría salvarlo. Gracias a su poder sobre la
muerte el Sol volvió a resurgir con todo su resplandor. Pero esto
se repite con cierta frecuencia. Es por eso que la tierra se oscurece
cuando el Sol muere y vuelve a brillar cuando el Sol renace.
Juan Pablo Díaz Betancur
El origen de las mariposas
El dios Adol, el más fuerte de todos, encargado del reino,
una noche, en una de sus fiestas, se encontró con Oruga, la diosa
de los ríos (ella no era nada hermosa). Los dos, en medio de su
borrachera, se enamoraron. El dios embarazó a la diosa, y al ver
que tenía que estar con ella, la sometió al encierro y esto provocó
que la diosa se transformara en una criatura hermosa. Cuando el
dios la vio de nuevo, esta vez sí se enamoró más de ella. Entonces
les dio vida a más orugas: gordas, grandes y feas. Les prometió que
serían unas mariposas solo si eran constantes y creían en sí mismas.
Sin más, el dios Adol creó a las mariposas, porque quería ver
en todas partes la belleza de su amada Oruga.
Angélica María Agredo
El origen de las mariposas
Hace muchos años, en la aldea de un antiguo continente, vivía
un hombre con su pequeña hija de cinco años. Eran compañeros
en las aventuras de su vida. Estaban juntos en las tristezas, las
alegrías, los fracasos y sueños.
Su mayor sueño era llegar, algún día, juntos al cielo. Pues
todas las tardes se sentaban a apreciar su infinidad de tonalidades y

red de lectura, escritura y oralidad de colombia: releo


figuras que las nubes formaban en él. Sin embargo, pasó el tiempo
y dejaron de lado su diaria actividad de las tardes. Pues la niña
enfermó y en poco tiempo su vida se apagó.
El padre no podía soportar la idea de no verla, no hablarle,
no contarle aventuras, pues llegar al cielo, donde se encontraba su
pequeña, no era tarea fácil. Así que subió hasta el Olimpo y rogó
a la diosa Cibeles que le devolviera a su hija. A lo que ella se negó.
Y le propuso un trato:
—De ahora en adelante serás quien traiga la primavera a los
campos y la alegría a los bosques. Tu espíritu estará en el vuelo de
las mariposas, en sus coloridas alas. Contarás tus aventuras a tu
hija y cada que las mariposas migren, lo harás tú también, pero
desde la tierra.
El hombre accedió. Y cada que llega el invierno se marcha a
nuevos lugares, pintando de nuevo las alas de las mariposas con
distintos colores. Por eso no existen dos historias iguales para su
pequeña hija. Por eso las mariposas siempre tienen un diseño
distinto, nunca hay una igual a otra.
***
Parado en una esquina de la vida le arrebató de un tirón sus
recuerdos a la muerte. Y siguió su camino.
Contenido
Presentación.................................................................................. 9
Nacimiento de la Red de Lectura, Escritura y Oralidad de
Colombia: releo...........................................................................................9
Concepción y gestación..............................................................................10
Nacimiento...................................................................................................10
Crecimiento..................................................................................................10
Continuidad.................................................................................................11
Lunaterio: Revista de la Red de Lectura, Escritura y Oralidad de
Colombia: releo.........................................................................................12
Un apunte sobre el microrrelato................................................................15
Prólogo....................................................................................... 15
Muestra de Rafael Pérez Estrada................................................................24
Bibliografía...................................................................................................27
Introducción: Proyecto El microrrelato: la cotidianidad
contada para el fomento LEO...................................................... 29
Los autores: La cotidianidad contada para el fomento leo....... 31
Carlos Alberto Álvarez Muñetón............................................... 31
Ruge y suena en la ciudad...........................................................................32
Hurga la ciudad............................................................................................34
En la ciudad también huele a pan..............................................................35
Y Griega Winikott Cano............................................................... 37
Cuentos de Y Griega Winikott Cano.........................................................40
Barco de papel..............................................................................................40
Árbol.............................................................................................................40
Te recuerdo, Viena.......................................................................................40
Cielo..............................................................................................................40
Más allá del horizonte.................................................................................40
Territorio.......................................................................................................41
Cuento clásico..............................................................................................41
Metamorfoseados........................................................................................42
Saliva.............................................................................................................42
Oruga............................................................................................................42
Cuento sin título..........................................................................................42
Humberto Londoño —Quántico—, poeta de la trascendencia.. 43
Asohuellas................................................................................... 43
Otro cuerpo..................................................................................................44
Viaje al tercer planeta..................................................................................44
Hasta la muerte............................................................................................45
De la sencillez de la comunicación o de las feromonas...........................45
La muerte tiene permiso.............................................................................45
Verdades........................................................................................................45
Los dos lo sabían..........................................................................................45
Situación cotidiana......................................................................................46
Trama fantástica...........................................................................................46
Parado en una esquina de la vida...............................................................46
Todo sucedía a la vez...................................................................................46
Esta mañana muy temprano.......................................................................47
De repente....................................................................................................47
Tomaba fotografías......................................................................................48
Renacimiento...............................................................................................48
Caperucita Roja y Chayan Emilio..............................................................48
Blancanieves y Pinocho...............................................................................49
El origen de la nada.....................................................................................49
Wber Rúa...................................................................................... 50
El hombre eterno.........................................................................................50
Amigo fiel.....................................................................................................50
Desintegración.............................................................................................50
La ciudad del futuro....................................................................................50
El dinosaurio vidente..................................................................................51
La cortesía.....................................................................................................51
El último paseo............................................................................................51
Pesadilla........................................................................................................52
El canto del marinero..................................................................................52
La rutina.......................................................................................................52
La última palabra.........................................................................................53
Invitados especiales al proyecto El microrrelato:
la cotidianidad contada para el fomento leo....................... 54
Rodrigo Argüello Guzmán.......................................................... 54
Caníbal..........................................................................................................55
El doble.........................................................................................................55
Abierta a los sentidos..................................................................................55
La despiadada...............................................................................................56
La sorprendente...........................................................................................56
La cleptómana..............................................................................................56
Sherezada......................................................................................................56
Bibiana Bernal............................................................................. 57
Viaje de invierno..........................................................................................57
Confusión.....................................................................................................57
Encuentro.....................................................................................................58
Parafilia.........................................................................................................58
Desahogo......................................................................................................58
Iván Graciano Morelo Ruiz......................................................... 59
Premisas desde la poesía para la escuela...................................................59
Soy amiga de las cosas sencillas:................................................................60
Mi barrio.......................................................................................................61
Óscar Darío Ruiz Henao............................................................... 63
El tesoro........................................................................................................63
La certeza......................................................................................................63
La llegada......................................................................................................64
El intercambio..............................................................................................65
Duda..............................................................................................................65
Lo más preciado...........................................................................................66
Ananyanzi.....................................................................................................66
Las bitácoras................................................................................ 68
Modelo 1.......................................................................................................68
María Dalila Holguín Muñoz.....................................................................70
La uva...........................................................................................................70
Mateo Ocampo.............................................................................................70
El niño pobre................................................................................................70
Laura Arbeláez.............................................................................................71
Mi ciudad......................................................................................................71
María Alejandra Úsuga David....................................................................71
La niña dormilona.......................................................................................71
María Lizeth, 11 años..................................................................................71
Los paisajes de mi ciudad...........................................................................71
Michel López Montoya...............................................................................71
El computador embrujado..........................................................................71
Nicol Arenas.................................................................................................72
El pueblo más pobre y más rico del mundo.............................................72
Modelo 2.......................................................................................................73
Modelo 3.......................................................................................................81
Instituciones y grupos participantes del proyecto
El microrrelato: la cotidianidad contada para el fomento leo.87
Microrrelatos de I. E. Fe y Alegría La Cima................................. 89
Jeferson Andrés Muela Vidales..................................................................89
Caperucito Rojo y el Jíbaro Feroz..............................................................89
Luz Mary Uribe Balbín, 49 años................................................................89
Jeison David Sampaio Gallegos, 16 años..................................................90
¿Qué pasaría si fuese el ser más brillante del universo?..........................90
Marilyn Dayana Londoño, 13 años...........................................................90
Laura Quintero Ortiz, 14 años...................................................................90
¿Qué pasaría si pudiera volar?....................................................................90
Dennis Restrepo Ramírez, 15 años............................................................90
Mariana Escobar Mejía...............................................................................91
El origen de la oscuridad............................................................................91
Isned Elena Sossa.........................................................................................91
La niña del arcoíris......................................................................................91
Valeria Sampaio Gallego.............................................................................92
Luna de plata................................................................................................92
Microrrelatos I. E. Lusitania Paz de Colombia, La Aurora,
comuna 7, grado 7. °................................................................... 94
Jhon David Correa García, 12 años...........................................................94
El árbol que nunca volvió a ser el mismo.................................................94
Melany Misas Ospina..................................................................................94
Un pez...........................................................................................................94
Diego Durango Graciano............................................................................94
El origen de la arepa....................................................................................94
Mauricio Orrego Cano................................................................................95
Las aventuras de Pepe y su historia de mitad Dios y mitad Diablo.......95
Juan Felipe Penagos Rojas...........................................................................95
Zuleima Arelis Zapata Yorsch....................................................................95
Halebix..........................................................................................................95
Juan Sebastián Cano Vélez..........................................................................96
La ballena con alas.......................................................................................96
Paula Andrea Ibargüen...............................................................................96
María y los muñecos....................................................................................96
Estefany Flores Albarán, 12 años...............................................................97
El pulpo con cabeza de gallina...................................................................97
Geidy Gined Londoño, 12 años.................................................................97
Una vaca con cabeza de cerdo....................................................................97
Yan Carlos Zapata........................................................................................97
Micocabra.....................................................................................................97
Juan David Tamayo Loaiza.........................................................................98
El dinosaurio con cuerpo de avestruz.......................................................98
María Ángela Mosquera Martínez.............................................................98
El amigo dormilón.......................................................................................98
Jean Pool Pineda Vélez................................................................................99
Si yo fuera científico....................................................................................99
Juan David Tamayo.....................................................................................99
Si yo fuera un gato.......................................................................................99
Melisa Bedoya Olaya...................................................................................99
Si yo fuera un pájaro....................................................................................99
Johan Andrey Callejas.................................................................................99
Si yo fuera un árbol.....................................................................................99
Nicolás Esteban M.......................................................................................99
Si yo fuera hielo............................................................................................99
Camila Guisao Berrío..................................................................................99
El origen del amor.......................................................................................99
Daniel Tabares............................................................................................100
La leyenda...................................................................................................100
Nicolás Bolívar Montoya..........................................................................100
El origen de las gafas.................................................................................100
Estefany Flórez Albarán............................................................................100
El origen de los cuadernos........................................................................100
Melany Misas Ospina................................................................................101
El origen de un zapato...............................................................................101
Nicolás Moreno Sánchez...........................................................................101
Origen del fútbol........................................................................................101
Microrrelatos Grupo Laboratorio de Fotografía,
Corporación Mi Comuna, Villa del Socorro, comuna 2........... 102
María Lorena Tamayo Castro...................................................................102
El origen del aire........................................................................................102
Impredecible...............................................................................................103
Letras...........................................................................................................103
Insomnio.....................................................................................................103
La escena se cierra.....................................................................................104
Angélica Buriticá Macías..........................................................................105
Mito sobre la esclavitud............................................................................105
El zombi......................................................................................................106
Cristian Álvarez López..............................................................................106
El origen del color......................................................................................106
Barbarie.......................................................................................................106
¡Cójanla!......................................................................................................106
Intertextual.................................................................................................106
¡Qué solo me siento!..................................................................................107
Laura Caicedo............................................................................................107
1...................................................................................................................107
2...................................................................................................................108
Wilmar David Parra..................................................................................108
Pinocho.......................................................................................................108
El fútbol......................................................................................................108
Leany Ramírez............................................................................................109
El fuego.......................................................................................................109
Transmutación...........................................................................................109
Microrrelatos Grupo Juvenil El Callejón Literario, Villa de
Guadalupe, comuna 1................................................................ 110
Juan Esteban Tabares Henao....................................................................110
Juan Pablo Cano.........................................................................................110
Laura Sánchez A........................................................................................110
Sara Patiño Ramírez..................................................................................110
Jhoan Valentín González Cano................................................................110
Miedo..........................................................................................................111
Guillotina....................................................................................................111
La casa estaba sola.....................................................................................111
Pasos de libertad........................................................................................111
Menú del día...............................................................................................111
Neider Stewar González Cano.................................................................111
¡Se te hace tarde!........................................................................................111
Laura Sánchez............................................................................................112
Colbón.........................................................................................................112
Invadida de luz contigo.............................................................................112
Juan Pablo Cano.........................................................................................112
David Alejandro Valdez............................................................................112
Ángel David Muñetón Durango..............................................................113
¿Dónde se encuentra la paz?....................................................................113
Gina Caicedo..............................................................................................113
No tengo nada en mi cabeza.....................................................................113
Guillermo del Valle S.................................................................................113
Maestro.......................................................................................................113
Microrrelatos I. E. Corporación de Programas de Educación
Social- corproe: centro, comuna 10......................................... 113
Aparición....................................................................................................114
Juan Camilo Rodríguez.............................................................................114
Pudo haber sido.........................................................................................114
Verónica Agudelo......................................................................................114
Por tu partida.............................................................................................114
Juan Carlos Montoya.................................................................................114
Tania Mandela............................................................................................115
Entre sueños y risas...................................................................................115
Carlos Mario Guzmán Misas....................................................................115
Y Dios creó a Adán y Esteban..................................................................115
Guillermo Torres.......................................................................................115
¿Qué soy para ti?........................................................................................115
Mery Benavides..........................................................................................116
Ninguna clase de sospechas......................................................................116
Carlos Steven Domicó...............................................................................116
Las campanas de oro.................................................................................116
Sebastián Galeano Sánchez.......................................................................116
La pata sola.................................................................................................116
Jorge Eliécer Chavarriaga Hinestroza.....................................................117
Diana Marcela Parra Escobar...................................................................117
Juan Camilo Arboleda...............................................................................117
Lehider Ríos...............................................................................................117
Mónica Patricia López..............................................................................118
Julián López................................................................................................118
Ever-Rest.....................................................................................................118
Daniela Echeverri......................................................................................119
Yeraldín Caro.............................................................................................119
Yénifer Paola Yepes....................................................................................119
Mary Geny Mazo Jaramillo......................................................................119
María Camila Muñoz................................................................................120
Jaminton Smith Tamayo...........................................................................120
Yenny Zapata..............................................................................................120
David Mazo................................................................................................120
José Payares Cervantes..............................................................................120
Mariana Herrera Betancur.......................................................................120
Carlos Barrios............................................................................................121
Ismael Coba................................................................................................121
Laura Katherine Agudelo..........................................................................121
Juliana Tangarife........................................................................................121
Mateo Luján Loaiza...................................................................................121
Lisímaco García.........................................................................................121
El origen de la soledad..............................................................................121
Andrés Restrepo Arboleda.......................................................................122
Angie Licet Hidalgo Rico..........................................................................122
Marisol Quintero García...........................................................................122
El origen del amor.....................................................................................122
Omar Puerta...............................................................................................123
El origen del reloj.......................................................................................123
Microrrelatos Grupo de Periodismo, I. E. Ciudadela Nuevo
Occidente. La Aurora, comuna 7............................................... 124
Carolina Espinosa Ríos.............................................................................124
Recuerdo el calor.......................................................................................124
¿Cuál es el sentido?....................................................................................124
Isabella Villera Cuadrado.........................................................................124
Cristina Espinosa Ríos..............................................................................124
El reloj nunca para.....................................................................................124
La infancia..................................................................................................124
Crecí............................................................................................................124
Víctor Aguirre Muñoz...............................................................................125
David Aicardo Agudelo Patiño................................................................125
Final.............................................................................................................125
Anyi Paola Montoya M.............................................................................125
Mauricio Rodríguez..................................................................................125
¡Huy!, ¡qué dolor!, ¡duele!.........................................................................125
¡Qué horror!...............................................................................................125
Valentina Velásquez...................................................................................126
Víctor Aguirre............................................................................................126
Jasson Camilo Arcila Quiroz....................................................................126
Carolina Espinosa Ríos.............................................................................126
Una vida larga............................................................................................126
Noche lluviosa............................................................................................126
Isabella Villera............................................................................................127
Cristina Espinosa Ríos..............................................................................127
El fantasma.................................................................................................127
Paso a paso.................................................................................................127
Microrrelatos grado 6.° . 3 Ciudadela Nuevo Occidente.
La Aurora, comuna 7................................................................. 128
Sara Cano Monsalve..................................................................................128
Mi gran amigo el oso.................................................................................128
Yency Paola Palacios Ramos.....................................................................128
El examen...................................................................................................128
Alexander Pimiento Delgado...................................................................128
Yeferson Daniel Araque Muñetón...........................................................129
Por accidente..............................................................................................129
Milton Sebastián Montoya Mesa..............................................................129
Cristina Espinosa Ríos..............................................................................129
Una rosa negra...........................................................................................129
La tristeza....................................................................................................129
En la noche.................................................................................................129
Belleza.........................................................................................................129
Valentina Marín Rivera.............................................................................130
Logros.........................................................................................................130
Carolina Espinosa Ríos.............................................................................130
Solo lloraba.................................................................................................130
Wendy Dahiana Tabares Salinas..............................................................130
¿Cómo ser bonito?.....................................................................................130
Lina María Restrepo Rúa..........................................................................130
La belleza....................................................................................................130
Valentina González Graciano...................................................................130
Joanna Villa Ortiz......................................................................................131
Juliana Zapata Vélez..................................................................................131
Lizeth Valentina Mesa...............................................................................131
Esa es mi mascota......................................................................................131
Microrrelatos Jóvenes Positivos.............................................. 132
Silvia Patricia López..................................................................................132
Ingrid Sánchez............................................................................................132
La alameda de vidrio.................................................................................132
Karol Alejandra Castrillón Zapata...........................................................133
Si fueras de vidrio, ¿cómo te llamarías?..................................................133
Mariana Gómez.........................................................................................133
La vida en blanco y negro.........................................................................133
Cuento dos..................................................................................................134
Pinocho fue al zoológico...........................................................................134
Microrrelatos I. E. Rodrigo Lara Bonilla................................. 135
Laura Yised Vásquez Gómez....................................................................135
Soy una ciudad...........................................................................................135
Soy una ciudad...........................................................................................135
Nicol Arenas...............................................................................................135
El pueblo más pobre y más rico del mundo...........................................135
Daniel Mesa................................................................................................136
En una noche..............................................................................................136
Jean Paul García.........................................................................................136
Microrrelatos Grupo Jóvenes Jac Carpinelo............................ 136
Jhojan Alexis Marín Toro.........................................................................136
El niño.........................................................................................................136
Microrrelatos Grupo fepi: Fundación para el Fomento de la
Educación Popular y la Pequeña Industria, comuna 1............ 137
Paulina Ortiz Pulgarín..............................................................................137
Mi día de cristal.........................................................................................137
Microrrelatos I. E. La Milagrosa, grado 7. °............................ 138
Valeria Moreno Enríquez..........................................................................138
Brayan Daniel Manco Durango...............................................................139
Jhanpool Bernal Lara................................................................................139
Daniela Castro............................................................................................139
Emanuel Bello............................................................................................139
Jesica Marcela Úsuga.................................................................................140
Ana Sofía López Orozco...........................................................................140
Juan Carlos Muñoz Oliveros....................................................................141
Valeria Yepes Olaya...................................................................................141
Jimena Martínez Flórez.............................................................................141
Ana María Vergara....................................................................................142
Carolina Parias Restrepo..........................................................................143
El origen de los colores.............................................................................143
Microrrelatos Universidad de Antioquia, Facultad de
Ciencias Económicas.................................................................. 143
Andrés Montaño Madrid..........................................................................144
El origen de las etnias................................................................................144
Eveling Andrea García Trujillo................................................................145
Vanessa Hernández Holguín....................................................................146
Sergio Torres Arboleda.............................................................................147
El origen de la amistad..............................................................................147
Yiseth Hernández Jiménez.......................................................................148
Cristian Torres Arboleda..........................................................................148
Sebastián Naranjo Cataño........................................................................148
Faber Alexis Ospina Meneses...................................................................148
María Paula Bedoya Zapata......................................................................149
El origen de las mariposas........................................................................149
Sara López Zapata......................................................................................150
El origen de la luna....................................................................................150
Klisman Aldair Arias Tabares..................................................................150
Cristian Aristizábal Ramírez....................................................................151
Juan Pablo Acosta......................................................................................151
Acto de magia.............................................................................................151
Alejandra Arcila López.............................................................................152
El origen de la luna....................................................................................152
Carolina López Sarmiento........................................................................152
Angie Erazo................................................................................................154
Sueño realidad............................................................................................154
Tus ojos me revelan...................................................................................155
Dejar salir lo que siento............................................................................156
Daniel Esteban Giraldo Ramírez.............................................................157
El último hombre en la tierra...................................................................157
Sebastián Cossio Galindo.........................................................................157
María Alejandra Velásquez Ramírez.......................................................157
La mirada....................................................................................................158
Anny Sashell Vera Sánchez.......................................................................159
Isabela Taborda Estrada............................................................................159
Mateo Herrera Londoño...........................................................................159
Jhon Alexis Quintero Roy.........................................................................159
Vida y muerte.............................................................................................159
Daniela Gutiérrez......................................................................................160
Stephany Jaramillo Montoya....................................................................160
Darlen Dalayder Viveros Benítez.............................................................160
El origen de las suegras.............................................................................160
Daniela Zuleta............................................................................................161
María Camila Patiño Patiño.....................................................................161
Andrés Felipe Chaparro Castellanos.......................................................161
Trabajo de paloma.....................................................................................161
Manuela Isaza Madrid...............................................................................162
Sebastián Berrío Montoya........................................................................162
Jonathan Calad Zapata..............................................................................162
Juan David Rave Vásquez.........................................................................163
Estefanía Olaya Correa..............................................................................163
Juan David Díaz.........................................................................................163
Manuela González.....................................................................................163
Juliana Arango Cárdenas..........................................................................163
Stefany Martínez Patiño............................................................................164
Johan Camilo Vanegas Abellaneda..........................................................164
Weimar Arley Palacios Ramírez..............................................................164
Melissa Patiño Lopera...............................................................................165
Alexander Chaparro..................................................................................165
Julián Calle Villada....................................................................................165
Valentina Seguro Ocampo........................................................................166
El origen de las estrellas............................................................................166
Nicolás Santiago Arias..............................................................................166
Cómo obtiene la energía la luna..............................................................166
Érica Sorelly Henao Mayo........................................................................167
El origen de las nubes................................................................................167
Leidy Maryan Giraldo Vélez.....................................................................168
Jazmín Córdoba.........................................................................................168
Angie Daniela Chica Medina...................................................................168
Eder Alexander Serna Arango.................................................................169
Julieta Vázquez...........................................................................................169
Pedaleando por el pasado.........................................................................169
¿Qué pasaría si mi vida fuera aquella alucinación?...............................170
La puta triste...............................................................................................171
Andrés Oquendo.......................................................................................171
Juan José Cossio Aristizábal.....................................................................171
Lo desconocido..........................................................................................171
Jéssica Alexandra Reina Arcila.................................................................172
María Clara.................................................................................................172
Yosu Elcorobarrutia Arango.....................................................................172
Alex Chaparrro..........................................................................................172
Yeraldín Rincón.........................................................................................172
María Isabel Pérez Giraldo.......................................................................172
El origen de la oscuridad..........................................................................172
Juan Pablo Díaz Betancur.........................................................................173
El origen de las mariposas........................................................................173
Angélica María Agredo.............................................................................173
El origen de las mariposas........................................................................173
Diego Cardona Urrego..............................................................................174
releolunaterio@gmail.com
Este libro se terminó de imprimir en octubre de 2017, en los
talleres de Grafoprint Editorial (calle 53 N.° 53-77. Tel.: 512 82 49.
grafo@une.net.co) de Medellín, Colombia. En su composición se
usaron tipos de 14 puntos Minion Pro para los títulos, 14 puntos
para los textos, 12 puntos para la numeración. Se utilizó papel
propalibros de 70 gr, para la portada propalcote de 300 gr. La
impresión estuvo dirigida por Óscar Velásquez Tamayo.

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