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Comisión Arquidiocesana de Liturgia

Arquidiócesis de Corrientes

Triduo Adoración Eucarística

Preparación a la Celebración del 10º Aniversario


Del Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Corrientes

Introducción
(Esta introducción solo para el primer día)

Guía 1: Damos comienzo a este triduo de Adoración Eucarística conmemorando el Décimo


Aniversario del Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Corrientes.
Guía 2: En aquel momento en preparación para esta celebración nuestros pastores nos decían:
“Deseamos, en esos días, adorar públicamente a Jesucristo, presente en el Sacramento de la Eucaristía.
Es nuestro propósito manifestarle nuestro amor, reconocerlo solemnemente como Señor de la historia y
rogarle por las necesidades del mundo y de nuestro pueblo. Esperamos, al unirnos a Él en la
contemplación y la súplica, experimentar la luz de su sabiduría y el vigor de su gracia, que son fuente de
recreación de valores humanos y cristianos en la cultura de nuestro pueblo”.
Guía 1: Que este deseo nos anime también a nosotros, a dejarnos inundar por el amor de Jesús,
que en estos tres días de preparación a este nuevo aniversario, desea renovar en nosotros el fuego de su
amor…
Guía 2: El tema elegido: "Eucaristía: reconciliación y solidaridad", y su lema: "Denles ustedes
de comer", hallan su vertiente en el Misterio Eucarístico…
Guía 1: La Iglesia en la Argentina celebra y hace presente, en el corazón de nuestro pueblo
hambriento de esperanza, a Jesucristo, el Señor de la historia, en la presencia sacramental de su
sacrificio y como alimento de una vida verdaderamente nueva. Un pueblo, lastimado por divisiones no
superadas, necesita, gracias al recurso de su fe, hallar un sendero auténtico hacia la reconciliación, hacia
la solidaridad con los más pobres y excluidos, hacia la coherencia de la vida personal y social con los
valores morales que tradicionalmente ha sostenido. Su fe es cristiana y, por lo mismo, encuentra en Cristo
a su autor y sustancial alimento…”
Comisión Arquidiocesana de Liturgia
Arquidiócesis de Corrientes

1º Día del Triduo de Adoración


(Martes 02/09/14)

LA EUCARISTIA, MISTERIO DE COMUNION

Guía 1: Hablar de la Eucaristía como misterio de comunión, es hablar de ese gran misterio que
comprende la unión personal de cada hombre con la Trinidad divina y con los otros hombres, iniciada por
la fe.
Guía 2: La perfecta imagen del Padre es Jesucristo, y así como Él vive por el Padre, los que entran en
comunión con Él reciben esa misma vida divina.
Guía 1: Por eso, ahora, nos disponemos también nosotros a experimentar ese encuentro que nos
comunica la vida misma de Dios.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Si el Sacramento no se reserva en el altar de la exposición, el ministro, con el paño de hombros lo trae del lugar de la reserva,
acompañado por acólitos o por fieles con velas encendidas.
El copón o la custodia se colocará sobre el altar cubierto con mantel. Si se hizo la exposición con la custodia, el ministro
inciensa al Santísimo.

Luego de un momento de silencio, se realiza el siguiente de adoración.

ACTO DE ADORACIÓN Y ALABANZA

Ministro:Señor Jesús, que has querido permanecer entre nosotros en el sacramento del amor, y
fortalecemos con el Pan de Vida, ante tu presencia sacramental proclamamos:

“Dichoso el que coma de este Pan.”

- La Eucaristía nos reúne en la unidad de tu amor…


- La Eucaristía crea comunión entre hermanos...
- La eucaristía hace más ardiente y permanente nuestra caridad...
- La Eucaristía edifica y construye nuestra comunidad cristiana...
- La Eucaristía nos da fuerzas para amar incluso a los enemigos...
- La Eucaristía nos estimula a trabajar y a ser constructores de paz...
- La Eucaristía es delicia de nuestra vida en la tierra…
- La Eucaristía es Pan de Vida y Bebida de salvación...
- La Eucaristía es la fuente que nos vivifica y conforta...
- La Eucaristía nos hace vivir más fieles al Evangelio…
- La Eucaristía nos guía siempre por la senda de tus mandatos...
Comisión Arquidiocesana de Liturgia
Arquidiócesis de Corrientes
- La Eucaristía es esperanza y garantía de felicidad eterna...

PALABRA DE DIOS

Guía 2: La eucaristía es fuente y fuerza creadora de comunión entre los miembros de la Iglesia,
precisamente porque une a cada uno de ellos con el mismo Cristo, “participando realmente del cuerpo del
Señor en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a la comunión con él y entre nosotros.
Escuchemos la Palabra de Dios, que viene a iluminar nuestra oración.

- Anuncio (1Cor 10,16-17)


“La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo?, y el pan
que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque uno solo es el pan, aun siendo muchos,
un solo cuerpo somos, pues todos participamos del mismo pan.”
Palabra de Dios.

MEDITACIÓN DE LA PALABRA:

Guía 1: Compartir la misma comida es compartir la misma vida. Y como en la Eucaristía la comida de
Jesús mismo, de ahí se sigue que la Eucaristía es el sacramento en el que los creyentes se comprometen a
compartir la misma vida que llevó Jesús; y a compartir también la mima vida entre ellos, entre el amor y
la solidaridad.
Guía 2: Esto es lo que nos dice de manera admirable este fragmento de la carta del Apóstol San Pablo,
como también el evangelio de Juan. Este evangelio se ocupa ampliamente de la Eucaristía, y en el
momento de la última cena, Juan nos trae el mandamiento nuevo.
Guía 1: "Les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros; igual que yo los he amado,
ámense también entre ustedes. En esto conocerán que son discípulos míos, en que se aman los unos a los
otros" (Jn 13, 34-35).
Guía 2: Con estas palabras, Juan explica el sentido profundo que tiene la Eucaristía. Como ya había
descrito en el discurso después de la multiplicación de los panes: "Quien come mi carne y bebe mi sangre
sigue conmigo y yo con él" (Jn 6,56). La Eucaristía es la identificación de vida, esto quiere decir que para
el evangelio de Juan, lo fundamental de la Eucaristía non es el rito, sino la experiencia que se expresa en
el símbolo. Y esa experiencia es el amor de los demás, exactamente como Jesús se entregó por todos hasta
la muerte.
Guía 1: ¿Cómo vivo yo esta comunión con Él en mi vida? ¿Me mueve el amor de Jesús hacia los demás?

Silencio – Canto.

Guía 2: San Pablo escribe: «La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre
de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?». La Eucaristía es por lo tanto
fundamentalmente un misterio de comunión. Conocemos distintos tipos de comunión. Una, muy íntima,
es aquella entre nosotros y el alimento que comemos, porque éste se convierte en carne de nuestra carne y
sangre de nuestra sangre.
Guía 1: Esto es precisamente lo que ocurre en la comunión eucarística. Jesús, en el pasaje evangélico,
dice: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo... Mi carne es verdadera comida... Quien come mi carne tiene
vida eterna». Aquí el alimento no es una cosa, sino que es una persona viva. Se tiene la más íntima, si
bien también la más misteriosa, de las comuniones.
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Guía 2: Es el mismo Cristo quien nos asimila a él; nosotros nos transformamos en él, no él en nosotros.
Un famoso materialista ateo dijo: «El hombre es lo que come». Sin saberlo dio una definición óptima de
la Eucaristía. Gracias a ésta, el hombre se convierte verdaderamente en lo que come, ¡o sea, cuerpo de
Cristo!
Guía 1: ¿Me dejo asimilar por Cristo? ¿Dejo que Él me vaya transformando cada día más en Él?

Silencio – Canto.

Guía 2: Leemos a continuación del texto inicial de San Pablo: «Porque aun siendo muchos, un sólo pan y
un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan».
Guía 1: Está claro que en este segundo caso la palabra «cuerpo» ya no indica el cuerpo de Cristo nacido
de María, sino que indica «todos nosotros», indica ese cuerpo de Cristo mayor que es la Iglesia. Esto
quiere decir que la comunión eucarística es siempre también comunión entre nosotros. Comiendo todos
del único alimento, formamos un solo cuerpo.
Guía 2: ¿Cuál es la consecuencia? Que no podemos hacer verdadera comunión con Cristo si estamos
divididos entre nosotros, nos odiamos, no estamos dispuestos a reconciliarnos. ¿Cómo vivo en mi familia,
en mis ambientes, la comunión con Cristo?

Silencio – Canto.

ACCIÓN DE GRACIAS:

Guía 1: A cada invocación, decimos juntos: ¡Gracias, Señor!

G: Gracias Señor por tu entrega.


T: ¡Gracias, Señor!
G: Gracias Señor por ofrecerte ser comunión con tu Cuerpo y tu Sangre.
T: ¡Gracias, Señor!
G: Gracias Padre porque al alimentarnos en la eucarística, nos identificas con Cristo, haciéndonos crecer
en la caridad, que es tu misma Vida.
T: ¡Gracias, Señor!
G: Gracias Señor porque unidos a ti nos ayudas a superar las divisiones y a conservar la unidad mediante
una caridad sincera.
T: ¡Gracias, Señor!
G: gracias Señor porque cada vez que comulgamos aumentas en nosotros la intimidad contigo, con el
Padre y con el Espíritu: fortaleces en nosotros los vínculos fraternos y nos provocas una mayor conciencia
eclesial.
T: ¡Gracias, Señor!

PETICIONES

Guía 1: Señor Jesús, tú que has sido obediente a la voluntad del Padre Celestial, danos la gracia de
construir la comunidad sobre el fundamento de tu amor.
Guía 2: A cada intención decimos juntos: Bendice y santifica esta comunidad.
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G: Oh Jesús, luz del mundo…


T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Camino que nos conduce al Padre…
T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Verdad que ilumina nuestro existir…
T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Oh Jesús, alegría del mundo…
T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Acrecienta el amor en la comunidad, fortalece los lazos del amor…
T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Oh Jesús, centro y corazón de la Iglesia…
T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Que los miembros de las comunidades vivan en el amor y la fraternidad…
T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Quita de sus corazones toda soberbia y todo egoísmo…
T: Bendice y santifica esta comunidad.
G: Oh Dios, Tú que derramaste en nuestros corazones tu amor, consérvanos en comunión contigo y que
tu madre la Virgen María haga fecundo en nuestros corazones…
T: Bendice y santifica esta comunidad.

ORACIÓN DEL X° CEN

Padre Dios, que nos diste a tu Hijo Jesús,


para que su presencia eucarística fuera el alimento
de los valores que nos identifican como pueblo.
Que el décimo Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Corrientes,
sea el acontecimiento de gracia que nos devuelva a Jesús
como autor de nuestra fe y de nuestro compromiso ciudadano.
Que tu Hijo y Salvador nuestro genere hombres y mujeres honestos y capaces,
que amen y sirvan a la Patria.
Que haga posible la reconciliación en nuestra sociedad, herida por la división y el desencuentro.
Que establezca la auténtica solidaridad con quienes están más heridos
a causa de la injusticia y de la pobreza.
Que su Eucaristía ocupe el corazón del pueblo argentino
e inspire sus proyectos y esperanzas.
Te pedimos, Padre,
que Jesús Sacramentado aliente nuestro fraterno gesto de partir el pan
y nos otorgue su paz. AMEN.
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ALABANZAS A DIOS
I.- Bendito sea Dios
Todos: Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su sacratísimo corazón.
Bendita sea su preciosísima sangre.
Bendito sea Jesús en el santísimo sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo consolador.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su santa e inmaculada concepción.
Bendita sea su gloriosa asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea san José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Al final de la adoración, el sacerdote o el diácono se acerca al altar; hace genuflexión, se arrodilla y se entona un cántico
eucarístico.
Mientras tanto, arrodillado, el ministro inciensa el Santísimo Sacramento, si la exposición se hizo con la custodia.

V. Les diste pan del cielo. (T.P. Aleluya).


R. Que contiene en sí todo deleite. (T.P. Aleluya).
Luego se pone en pie y dice:
Oremos.
Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión,
te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amen.
Una vez que ha dicho la oración, el sacerdote o el diácono toma el paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia o el
copón, y sin decir nada, traza con el Sacramento la señal de la cruz sobre el pueblo.

RESERVA
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Concluida la bendición, el mismo sacerdote que impartió la bendición u otro sacerdote o diácono, reserva el Sacramento en el
tabernáculo, y hace genuflexión, en tanto que el pueblo, si parece oportuno, puede hacer alguna aclamación o canto.
Finalmente el ministro se retira.

2º Día del Triduo de Adoración


(Miércoles 02/09/14)

EUCARISTÍA Y RECONCILIACIÓN

Guía 1: Los contemporáneos de Jesús consideraban las comidas como actos religiosos que creaban una
especie de parentesco entre los comensales. Por eso veían como inaceptable que las personas piadosas –
entre las cuales se destacaba un maestro como Jesús– participaran de los banquetes cuando entre los
comensales había pecadores. Esto fue causa de conflictos en la comunidad primitiva (ver Hch 11, 3; Gál
2, 12). (42)
Guía 2: Cuando Jesús llama a los pecadores para que sean sus comensales, está revelando al Padre que
quiere que todos los hombres sean sus hijos y participen de la familia divina. Así debe entenderse el
misterio de la encarnación del Hijo de Dios: como la amorosa iniciativa divina que quiere reconciliar a la
humanidad entera en el cuerpo de su Hijo muy amado. Cristo en persona “es nuestra paz” y “el que
reconcilia en un solo Cuerpo” (Ef 2, 14-16).
Guía 1: Ante una sociedad desgarrada y en un mundo que parece dejarse llevar por caminos de
autosalvación, la Iglesia proclama, celebra y practica la reconciliación como un don del amor gratuito y
tierno de Dios. (45)
Guía 2: Por eso, ahora, queremos dejar que Jesús nos reconcilie con el Padre y con los hermanos, ya que
sabemos que sólo Él puede hacerlo…

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Si el Sacramento no se reserva en el altar de la exposición, el ministro, con el paño de hombros lo trae del lugar de la reserva,
acompañado por acólitos o por fieles con velas encendidas.
El copón o la custodia se colocará sobre el altar cubierto con mantel. Si se hizo la exposición con la custodia, el ministro
inciensa al Santísimo.

Luego de un momento de silencio, se realiza el siguiente de adoración.

ACTO DE ADORACIÓN Y ALABANZA

Ministro: Ante la presencia sacramental del Señor, adorémosle con fe diciendo:

Te adoramos y alabamos, Señor.

- A Ti, que instituiste la Eucaristía como memorial de tu muerte y resurrección...


- A Ti, que nos mandaste celebrar la Eucaristía en memoria tuya...
- A Ti, que diste de comer a muchas personas multiplicando los panes y los peces...
- A Ti, que prometiste en Cafarnaún el Pan de Vida…
- A Ti, que te ofreciste en la cruz para gloria del Padre y salvación nuestra...
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- A Ti, que nos ofreces cada día la mesa de tu Palabra y de tu Pan...
- A Ti, que permaneces entre nosotros bajo las especies de Pan y Vino...
- A Ti, que nos diste el mandamiento de amarnos los unos a los otros...
- A Ti, que explicaste la Escritura a los discípulos de Emaús e hiciste arder sus corazones...
- A Ti, que apareciste resucitado a tus apóstoles para confirmarlos en la fe...

PALABRA DE DIOS

Guía 1: Hay un gran desafío en la vida de la fe, y es escuchar lo que el Señor nos quiere decir en su
Palabra y de dejarnos transformar por el Espíritu. Para ello es necesario que se pueda realizar la lectura de
la Palabra de Dios en un momento de oración para permitirle que nos ilumine y nos renueve.

- Anuncio (2 Cor 5, 17-19).


“El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha
hecho presente. Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con Él por intermedio de Cristo y nos
confió el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo
consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la
reconciliación”.
Palabra de Dios.

MEDITACIÓN DE LA PALABRA:

Guía 2: Si el pecado es alejamiento y desencuentro, la reconciliación es acercamiento y reencuentro.


La salvación es reconciliación con Dios: superación de la enemistad y retorno a la comunión.
Dios nos reconcilia en Cristo. Él es principio y fin de una reconciliación filial, por la que el hombre
arrepentido vuelve confiado a los brazos amorosos del Padre. (45)
Guía 1: Esta obra divina de la reconciliación, realizada “en” Cristo (2 Cor 5, 19), mueve al discípulo a
convertirse en apóstol de la reconciliación con Dios y con los hombres. (46)
Guía 2: El reencuentro con el Padre funda la reconciliación con los hermanos. La reconciliación filial
sostiene, promueve y reclama la reconciliación fraterna.
Guía 1: Jesús enseña una “justicia superior” que exige la reconciliación con los hermanos (Mt 5, 24), la
acción por la paz (Mt 5, 9), el amor a los enemigos (Mt 5, 43) y el perdón de las ofensas (Mt 6, 14).
“Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja
contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a
presentar tu ofrenda” (Mt 5, 23-24). (48)

Silencio – Canto.

Guía 2: La Eucaristía está en el centro de la vida de la Iglesia. En la Eucaristía, Cristo mismo está
presente para su pueblo en el Misterio Pascual. Rica en simbolismo, y más rica en realidad, la Eucaristía
lleva dentro de sí misma la realidad de Cristo e intercede para nosotros su obra de salvación: "Este
misterio santísimo -escribe el papa Benedicto XVI- tiene que ser creído firmemente, celebrado con
devoción, y vivido intensamente en la Iglesia". (Sacramentum Caritatis, nº 94).
Guía 1: Hay todavía otro sacramento que aparece muy importante en la renovación de la vida de la
Iglesia y sobre todo en la nueva evangelización. “El Sacramento de la Penitencia y Reconciliación es el
lugar privilegiado para recibir la misericordia y el perdón de Dios. Es un lugar para la sanación personal y
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comunitaria. En este sacramento, todos los bautizados tienen un nuevo y personal encuentro con
Jesucristo, así como un nuevo encuentro con la Iglesia, lo que facilita una plena reconciliación a través
del perdón de los pecados. Aquí, el penitente se encuentra con Jesús, y al mismo tiempo él o ella
experimenta una apreciación más profunda de sí mismo y de sí misma”.
Guía 2: El Sacramento de la Reconciliación es la historia del amor de Dios que nunca se aleja de
nosotros. Junto con la Eucaristía, simplemente no hay un don más grande que la Iglesia pueda dar a su
pueblo que el don de la reconciliación. Estamos llamados a un “nuevo y personal encuentro con
Jesucristo, así como un nuevo encuentro con la Iglesia". Siempre podemos volver a casa, a Dios y a la
Iglesia, si hemos estado alejados por mucho tiempo, o incluso si hemos estado allí todo el tiempo, pero
reconocemos nuestra necesidad de encontrar una nueva vida en Cristo por medio de este sacramento de
curación y esperanza.
Guía 1: ¿Somos conscientes de nuestra necesidad de la reconciliación con Dios? ¿Soy de recurrir
frecuentemente a la Confesión?

Silencio – Canto

Guía 2: Lo que más pesa en la vida es la falta de amor. Pesa no recibir una sonrisa, no ser querido.
Algunos silencios pesan, a veces incluso en la familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre
hermanos. Sin amor las dificultades son más duras.
Guía 1: ¡Feliz el hombre que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! Él es como
un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se
marchitan.
Guía 2: Señor, tú conoces las dificultades de nuestra vida; que dentro de nosotros hay un profundo anhelo
de encontrar la alegría del consuelo. ¡Tú quieres que nuestra alegría sea plena!
Guía 1: Junto al salmista, clamamos: ¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! ¡En ti, Señor, está la
salvación, y tu bendición sobre tu pueblo!
Guía 2: Con tu muerte, Jesús, iluminas el sentido de la vida. Antes de morir, oras al Padre implorando el
perdón para tus perseguidores. También Esteban responde con palabras de perdón.
Guía 2: Padre de infinita misericordia, suscita en nuestros corazones la esperanza del perdón y la alegría
de la reconciliación.

Silencio – Canto.

ACCIÓN DE GRACIAS:

Guía 1: A cada invocación, decimos juntos: ¡Te damos gracias, Señor!

G: El perdón es alegría de Dios antes que alegría del hombre.


T: Te damos gracias, Señor.
G: Gracias, Padre Dios, porque nos amas con amor infinito. Cristo, tu Hijo unigénito, murió en la cruz
para el perdón de los pecados.
T: Te damos gracias, Señor.
G: Gracias por la reconciliación de matrimonios, y de padres e hijos.
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T: Te damos gracias, Señor.
G: Gracias, Señor, por los niños y adolescentes que aprenden la reconciliación en sus hogares.
T: Te damos gracias, Señor.

PETICIONES

Guía 1: El Señor en su Palabra, nos invita siempre a reconocernos pecadores y a confiar en su


misericordia.
Guía 2: Nos confesamos pecadores y le pedimos que nos reconcilie con Dios y con nuestros hermanos,
diciendo: Muéstranos, Señor, tu misericordia

- Tú, que nos has reconciliado con el Padre y nos has salvado por el misterio de tu muerte…
- Tú, que nos has salvado con tu Sangre, derramada en la Cruz…
- Tú, que cargaste sobre tus espaldas todas nuestras miserias…
- Tú, que has querido padecer por nosotros la muerte, y muerte de cruz…
- Tú, que viniste al mundo para darnos la salvación…
- Tú, que siendo rico te hiciste pobre para enriquecernos con tu gracia…
- Tú, que nos has dicho que si pecamos contra el hermano, contra Ti pecamos…
- Tú, que resucitando de entre los muertos nos has liberado del pecado y de la muerte eterna…
- Tú, que has muerto y resucitado, y estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros...

ORACIÓN DEL X° CEN

Padre Dios, que nos diste a tu Hijo Jesús,


para que su presencia eucarística fuera el alimento
de los valores que nos identifican como pueblo.
Que el décimo Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Corrientes,
sea el acontecimiento de gracia que nos devuelva a Jesús
como autor de nuestra fe y de nuestro compromiso ciudadano.
Que tu Hijo y Salvador nuestro genere hombres y mujeres honestos y capaces,
que amen y sirvan a la Patria.
Que haga posible la reconciliación en nuestra sociedad, herida por la división y el desencuentro.
Que establezca la auténtica solidaridad con quienes están más heridos
a causa de la injusticia y de la pobreza.
Que su Eucaristía ocupe el corazón del pueblo argentino
e inspire sus proyectos y esperanzas.
Te pedimos, Padre,
que Jesús Sacramentado aliente nuestro fraterno gesto de partir el pan
y nos otorgue su paz. AMEN.

ALABANZAS A DIOS
III.- Bendito sea el Nombre de Dios
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Arquidiócesis de Corrientes

Todos: Bendito sea el Nombre de Dios.

Bendito sea su Nombre que es único.


Bendito sea su Nombre que es admirable.
Bendito sea su Nombre que es: «el Altísimo».
Bendito sea su Nombre que es: «El que es».
Bendito sea su Nombre que es santo.
Bendito sea su Nombre que es temible.
Bendito sea su Nombre que es muy suave.
Bendito sea su Nombre que es: «Señor del universo».
Bendito sea su Nombre, en el que está nuestro auxilio.
Bendito sea su Nombre que es nuestro Redentor.
Bendito sea su Nombre que es Abba, nuestro Padre.
Bendito sea su Nombre de misericordia.
Que su Nombre sea santificado en nuestros corazones.
Que su Nombre sea santificado en su Iglesia.
Que su Nombre sea santificado en todos los pueblos.

BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Al final de la adoración, el sacerdote o el diácono se acerca al altar; hace genuflexión, se arrodilla y se entona un cántico
eucarístico.
Mientras tanto, arrodillado, el ministro inciensa el Santísimo Sacramento, si la exposición se hizo con la custodia.

V. Les diste pan del cielo. (T.P. Aleluya).


R. Que contiene en sí todo deleite. (T.P. Aleluya).
Luego se pone en pie y dice:
Oremos.
Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión,
te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amen.
Una vez que ha dicho la oración, el sacerdote o el diácono toma el paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia o el
copón, y sin decir nada, traza con el Sacramento la señal de la cruz sobre el pueblo.

RESERVA
Concluida la bendición, el mismo sacerdote que impartió la bendición u otro sacerdote o diácono, reserva el Sacramento en el
tabernáculo, y hace genuflexión, en tanto que el pueblo, si parece oportuno, puede hacer alguna aclamación o canto.
Finalmente el ministro se retira.
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Arquidiócesis de Corrientes

3º Día del Triduo de Adoración


(Jueves 04/09/14)

EUCARISTIA Y SOLIDARIDAD

Guía 1: Jesús practicó la solidaridad en su hogar de Nazaret. María y José le dieron ejemplo
compartiendo dones, tiempo y cosas. Nosotros también hemos aprendido a compartir en nuestra familia.
Guía 2: La tierra nueva nace de la Eucaristía a través del hombre nuevo, porque la gracia sólo puede
transformar el mundo a través del corazón humano transformado. Pero la verdadera transformación del
corazón se manifiesta en las relaciones humanas
Guía 1: Lo primero que produce la Eucaristía, a partir de los corazones que reciben su gracia, es la
comunión fraterna, la vida compartida y los bienes repartidos de manera que ya no vivan para si mismos,
sólo como individuos que se toleran sino como miembros de un pueblo, que buscan activamente una
patria fraterna y una sociedad solidaria [58-59].
Guía 2: Buscamos Ser como Jesús, que pasó por esta vida haciendo el bien… Recibámoslo, y dejemos
que transforme nuestro interior, mientras cantamos…

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Si el Sacramento no se reserva en el altar de la exposición, el ministro, con el paño de hombros lo trae del lugar de la reserva,
acompañado por acólitos o por fieles con velas encendidas.
El copón o la custodia se colocará sobre el altar cubierto con mantel. Si se hizo la exposición con la custodia, el ministro
inciensa al Santísimo.

Luego de un momento de silencio, se realiza el siguiente de adoración.

ACTO DE ADORACIÓN Y ALABANZA

Señor Jesucristo, que has querido permanecer entre nosotros, en el sacramento del amor, ante tu
Ministro:
presencia sacramental, te alabamos de todo corazón y te decimos:
“Te alabamos y le bendecimos”

- Cristo, Maestro y Salvador del género humano. . .


- Cristo, Mesías enviado al mundo...
- Cristo, Fuente de la divina sabiduría...
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- Cristo, Buena noticia para el pobre...
- Cristo, Medico divino que sana nuestras heridas...
- Cristo, Palabra de verdad...
- Cristo, Camino de salvación...
- Cristo, Luz del mundo...
- Cristo, Sal que da sabor a todas las cosas...
- Cristo. Agua Viva que sacia nuestra sed...
- Cristo, Pan bajado del cielo...
- Cristo, Cordero inmaculado ofrecido por nuestra salvación...
- Cristo, crucificado por nuestros delitos…
- Cristo, muerto y resucitado por nosotros...
- Cristo, Vida y resurrección nuestra...
- Cristo, Sacramento de nuestra fe…
- Cristo, Presencia permanente entre nosotros…

PALABRA DE DIOS

Guía 1: Escuchándonos unos a otros se aprende mejor a escuchar la Palabra de Dios. Sólo en la
confrontación con la realidad de cada día, se descubren las potencialidades, las riquezas escondidas de la
Palabra de Dios.
Guía 2: Al escuchar a los demás, escuchamos mejor también al Señor mismo. Y en este diálogo del
escuchar aprendemos la realidad más profunda, la obediencia a la Palabra de Dios, la conformación de
nuestro pensamiento, de nuestra voluntad, al pensamiento y a la voluntad de Dios.
Guía 1: Recibimos su Palabra con alegría….

- Anuncio (Lucas 9, 10-17)

“Al regresar, los Apóstoles contaron a Jesús todo lo que habían hecho. El los llevó consigo, y se
retiró a solas con ellos hacia una ciudad llamada Betsaida.
Pero la multitud se dio cuenta y lo siguió. El los recibió, les habló del Reino de Dios y devolvió la
salud a los que tenían necesidad de ser curados.
Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los
pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar
desierto».
Él les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron: «No tenemos más que
cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente».
Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar
en grupos de cincuenta».
Y ellos hicieron sentar a todos.
Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre
ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.”
Palabra de Dios.
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Arquidiócesis de Corrientes

MEDITACIÓN DE LA PALABRA:

Guía 1: El sentido de solidaridad y generosidad se manifiesta en una creciente sensibilidad con respecto a
las necesidades del prójimo. Este signo positivo, se verifica también en la familia.
Guía 2: La avaricia de las personas, de las familias y de las naciones puede apoderarse lo mismo de los
más desprovistos que de los más ricos, y suscitar en los unos y en los otros un materialismo sofocante.
Guía 1: Que tu ejemplo, Jesús, nos sirva de estímulo para que seamos solidarios; y para que
promovamos, en todas partes y con todos los medios posibles, la convivencia pacífica.
Guía 2: La comunión de los creyentes en Cristo se orienta a vivir en solidaridad con todos, especialmente
con los más pequeños y pobres. El encuentro con Jesucristo es el origen de conversión, de comunión y de
solidaridad.
Guía 1: Mientras pedimos al Señor Jesús, que es el verdadero camino que conduce a la solidaridad,
acepte nuestros pocos panes, y los multiplique para nuestros hermanos más necesitados, pensamos….
¿Cómo estoy viviendo la solidaridad con mis hermanos y la familia?

Silencio – Canto.

Guía 2: El apóstol Pablo escribe: “Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni
forzado, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarles de toda gracia a fin de
que teniendo, siempre y en todo, tengan aún sobrante para toda obra buena.
Guía 1: Feliz el que se acuerda del pobre y del débil, en el día malo lo salvarás, Señor; lo guardarás, lo
mantendrás con vida y no lo dejarás en manos de sus enemigos.
Guía 2: Jesús presente en la Eucaristía, inspire a las familias correntinas un camino de generosidad y de
solidaridad con todos, especialmente con otras familias.
Guía 1: Señor Jesús, hoy nos vuelves a repetir: Cuanto hicieron por alguno de los más pequeños de estos
mis hermanos, conmigo lo hicieron.
Guía 2: Señor Jesucristo, te contemplamos durante tu misión: compartes tu tiempo, atendiendo a todos,
hablando con todos, enseñando a todos. Te contemplamos perdonando los pecados, curando
enfermedades, dando de comer.
Guía 1: El amor no actúa con bajeza, Señor, ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y
olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, porque
el amor nunca pasará.
Guía 2: Danos la gracia de ser agradecidos, Señor, con todo lo que nos das, y aprender a compartirlo con
los demás…

Silencio – Canto.

ACCIÓN DE GRACIAS:

Guía 1: A cada invocación, decimos juntos: ¡Te damos gracias, Señor!


Comisión Arquidiocesana de Liturgia
Arquidiócesis de Corrientes

- Gracias, Señor, por habernos enseñado la caridad y llamado a la solidaridad.


- Gracias, Señor, porque mostraste con tu vida y con tus obras lo que significa el servicio y la
solidaridad.
- Gracias por tus palabras que dicen: Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos.
- Gracias por la solidaridad de las familias practicada hacia adentro y afuera del hogar.
- Gracias, Señor, por las familias que enseñan a sus niños y adolescentes la virtud del servicio
desinteresado de los más necesitados.

PETICIONES

Guía 1: La prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos
pecadores. Si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora
que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida. (Rom 5, 8)
Guía 2: Dirijamos nuestra súplica confiada al Señor, diciendo juntos: ¡Bendice y santifica a tu Iglesia!

- Oh Jesús, camino que lleva al Padre.


¡Bendice y santifica a tu Iglesia!
- Verdad que ilumina toda nuestra existencia.
¡Bendice y santifica a tu Iglesia!
- Vida que alienta la solidaridad.
Bendice y santifica a tu Iglesia
- Oh Jesús, generoso con tu tiempo y paciente.
¡Bendice y santifica a tu Iglesia!
- Enseña a tu Iglesia el amor que se expresa en la solidaridad.
¡Bendice y santifica a tu Iglesia!
- Fortalece el amor generoso en los integrantes de las familias.
Bendice y santifica a tu Iglesia
- Oh Jesús, quita de nuestro corazón el egoísmo.
¡Bendice y santifica a tu Iglesia!
- Ayúdanos a descubrir la grandeza del compartir.
¡Bendice y santifica a tu Iglesia!
- Quita, Señor, todo apego material de nuestro corazón.
Bendice y santifica a tu Iglesia

ORACIÓN DEL X° CEN

Padre Dios, que nos diste a tu Hijo Jesús,


para que su presencia eucarística fuera el alimento
de los valores que nos identifican como pueblo.
Que el décimo Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Corrientes,
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Arquidiócesis de Corrientes
sea el acontecimiento de gracia que nos devuelva a Jesús
como autor de nuestra fe y de nuestro compromiso ciudadano.
Que tu Hijo y Salvador nuestro genere hombres y mujeres honestos y capaces,
que amen y sirvan a la Patria.
Que haga posible la reconciliación en nuestra sociedad, herida por la división y el desencuentro.
Que establezca la auténtica solidaridad con quienes están más heridos
a causa de la injusticia y de la pobreza.
Que su Eucaristía ocupe el corazón del pueblo argentino
e inspire sus proyectos y esperanzas.
Te pedimos, Padre,
que Jesús Sacramentado aliente nuestro fraterno gesto de partir el pan
y nos otorgue su paz. AMEN.

ALABANZAS A DIOS
IV.- Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre

Todos: Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.


Que sea bendito en su nacimiento eterno en el seno del Padre.
Que sea bendito en su encarnación por el Espíritu Santo y la Virgen María.
Que sea bendito por haberse hecho semejante a nosotros en todo menos en el pecado.
Que sea bendito en su nacimiento en Belén.
Que sea bendito por su vida de pobre y de trabajador en Nazaret.
Que sea bendito en el misterio de su bautismo.
Que sea bendito en el misterio de su ayuno y de su tentación en el desierto.
Que sea bendito por haber conocido la fatiga, el hambre, la sed y la tristeza.
Que sea bendito por su predicación de la Buena Noticia.
Que sea bendito por sus signos de poder y de misericordia.
Que sea bendito por su amor y su obediencia hacia el Padre.
Que sea bendito por su predilección por los pecadores.
Que sea bendito en su pasión y su muerte en la Cruz.
Que sea bendito en su resurrección y su ascensión.
Que sea bendito por su eterna intercesión ante el Padre.
Que sea bendito en la espera de su regreso.

BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Comisión Arquidiocesana de Liturgia
Arquidiócesis de Corrientes
Al final de la adoración, el sacerdote o el diácono se acerca al altar; hace genuflexión, se arrodilla y se entona un cántico
eucarístico.
Mientras tanto, arrodillado, el ministro inciensa el Santísimo Sacramento, si la exposición se hizo con la custodia.

V. Les diste pan del cielo. (T.P. Aleluya).


R. Que contiene en sí todo deleite. (T.P. Aleluya).
Luego se pone en pie y dice:
Oremos.
Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión,
te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amen.
Una vez que ha dicho la oración, el sacerdote o el diácono toma el paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia o el
copón, y sin decir nada, traza con el Sacramento la señal de la cruz sobre el pueblo.

RESERVA
Concluida la bendición, el mismo sacerdote que impartió la bendición u otro sacerdote o diácono, reserva el Sacramento en el
tabernáculo, y hace genuflexión, en tanto que el pueblo, si parece oportuno, puede hacer alguna aclamación o canto.
Finalmente el ministro se retira.