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Día Internacional para la Reducción de Desastres Naturales

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha designado el 13 de octubre


como la fecha para celebrar el Día Internacional para la Reducción de Desastres
(DIRD), a fin de promover una cultura mundial para la reducción de desastres, lo
cual incluye su prevención y mitigación, al igual que actividades de preparación.
Desde que el DIRD inició hace ya 25 años, este día se ha transformado en una
actividad mundial de gran importancia para aumentar el grado de sensibilización
en torno a este tema, y se ha celebrado de diversas formas para alentar esfuerzos
dirigidos a establecer comunidades y naciones más resilientes frente a los
desastres.

El Día Internacional para la Reducción de Desastres es un día para celebrar la


forma en que las personas y las comunidades están reduciendo su riesgo frente a
los desastres y aumentando el grado de sensibilización sobre la importancia de la
RRD. Asimismo, este es un día para instar a todos los ciudadanos y los gobiernos
a que formen parte en los esfuerzos dirigidos a establecer comunidades y
naciones más resilientes a los desastres.

Si bien no todas las amenazas naturales generan consecuencias devastadoras,


una combinación de factores naturales, culturales, sociales y políticos contribuyen
a que se originen desastres. Durante los últimos 20 años, más de 1,35 millones de
personas han perdido la vida como resultado de la vulnerabilidad y la exposición a
amenazas naturales, en especial mujeres y niñas. Además, más de 4000 millones
de personas han tenido que desplazarse y se han quedado sin hogar, o han
resultado heridas, lesionadas, o han tenido que recurrir a algún tipo de ayuda de
emergencia. La mayoría de muertes a causa de desastres naturales se deben a
eventos meteorológicos en especial, inundaciones, tormentas y olas de calor, y
han duplicando sus cifras durante los últimos 40 años. Otra parte importante se da
por eventos geofísicos extremos, en especial terremotos, pero también tsunamis y
erupciones volcánicas.

Los desastres naturales son inevitables, pero los daños que estos causan pueden
minimizarse; en cambio, la vulnerabilidad social, económica y ambiental pueden
exacerbarlos. En cualquier caso, nadie está a a salvo de ser víctima de una
catástrofe natural. Por lo tanto, la reducción del riesgo de desastres concierne a
todo el mundo, desde los campesinos hasta los jefes de estado, desde los
banqueros hasta los abogados, desde los meteorólogos hasta los jefes de medios
de comunicación.

Por ese motivo, el Día Internacional para la Reducción de Desastres se estableció


Documento PDF con el propósito de concienciar a los gobiernos y a las personas
para que tomen medidas encaminadas a minimizar estos riesgos, como su
prevención y mitigación, e incluyan actividades de preparación.
Se busca disminuir las pérdidas de vidas, la afectación económica, social y
ambiental derivada de los peligros naturales y los desastres tecnológicos y
ambientales conexos. El día internacional para la reducción de los desastres
naturales pretende fomentar la colaboración solidaria de todos los estados del
planeta, dado que ninguno está exento de ser una posible víctima. La estrategia
se basa en las asociaciones de colaboración donde participan todos los individuos
y las comunidades con el fin de que las consecuencias se reduzcan al máximo.

Cuatro son las bases de este plan, esgrimido en cada día internacional para la
reducción de los desastres naturales:

• Aumentar la conciencia del público respecto de los riesgos y la vulnerabilidad de


los desastres, pues cuanto más información posean las personas, las
organizaciones y los gobiernos, el modo de hacer frente a los desastres será más
eficaz.
• Lograr el compromiso de las autoridades de cada estado tanto para la
colaboración con otros estados como en la educación y legislación fronteras
adentro.
• Estimular alianzas interdisciplinarias.
• Aumentar los conocimientos científicos sobre el tema, lo que implica inversión y
reconocimiento nacional e internacional.
Poema

ANTE LOS DESASTRES NATURALES

Llora la tierra, tiembla el mundo,


gime el planeta, suplica una flor,
el hombre se las ha tragado todas.

Haití ayer, Chile hoy,


cualquier país mañana,
nos queda el hecho de vivir
junto al lecho de los dolores
que nos hace más humanos,
más amor en el amor.

¿Y Dios dónde se halla?


Repartiendo los panes del consuelo,
búsquenlo en el silencio.
Partiendo con las víctimas al cielo,
rebúsquenlo en cada rincón.

A Dios se le halla en la verdad,


explorémosle en la luz,
dejémonos caer en sus manos,
sólo Él puede decirnos
de dónde venimos y hacia dónde vamos,
sólo El puede ayudarnos
a comprender que su presencia basta.

Podrá abandonarte el mundo,


pero Dios se queda contigo para siempre.
Podrá derruirse la tierra,
pero Dios trazará el camino para sentirle.

Sentir el amor de Dios es volverse poesía,


el alma prende versos y el cuerpo desprende paz.
Acróstico

Demasiadas oleadas a trueco de la india,


estaños y cortina universitaria,
sobresaltos y ruta transitoria,
agitaciones y tentación amplia.

Significaciones y manga necesaria,


tras la caridad mediante la presencia,
resuena mi aullido en la estancia,
el ayer reverdece en la memoria.

Sendas guaridas por debajo de la impotencia,


navidades y atracción solitaria,
ambas aldeas al tenor de la provincia,
tráficos y mama literaria.

Unas constancias al olor de la envidia,


resignaciones y gente respiratoria,
acariciándonos salimos de nuestra infancia,
la experiencia de la distancia.

Entrañas en favor de baranda unitaria,


saltos y inestabilidad varia.