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CONCLUSIÓN

Como hemos visto el cuadro de mando integral es una fuente de información


estratégica, por ello es recomendable que se implemente como consecuencia de
la planificación estratégica de la empresa. El cuadro de mando integral analizará la
evolución de la empresa para que en caso de desviaciones se puedan establecer
adaptaciones o nuevas estrategias que permitan llevar a la organización al
cumplimiento de los objetivos establecidos, dado que este constituye una
poderosa herramienta administrativa que tiene su esencia en la implementación y
el control de las estrategias dirigidas hacia el cumplimiento de los objetivos
organizacionales. El cuadro de mando integral permite la realización de un análisis
de causa-efecto que va más allá del ámbito financiero, por lo que su ejecución
puede conducir a un resultado positivo en el desarrollo de una gestión eficiente.
Un plan estratégico basado en el Cuadro de Mando Integral, permitiría el
desarrollo y cambios en las actividades de trabajo de las personas que laboran las
organizaciones modernas, siendo los administradores los responsables de los
resultados de rendimiento, por tanto, es vital que esos cambios de actividades
surtan efectos en el comportamiento, el desarrollo de habilidades, el trabajo de
equipo y la productividad de los empleados. Solo de esta forma se estaría
logrando la mejora de los resultados mediante las acciones de la organización y
las de sus trabajadores, y el comportamiento organizacional puede ayudarles a
lograr dicho propósito.